de las imágenes que
tenemos son copias
contemporáneas y
desconocemos la ver-
sión impresa del pro-
pio Aubert, quizá en
tonos sepias. La ca
tegoría de tipos po-
pulares, como en los
casos anteriores, se
da a partir de los ofi-
cios, casi todos urba-
nos o de la multitud
de vendedores am
bulantes que había en
la ciudad de México,
quienes la desperta-
ban con sus pregones.
Por ello encontramos
junto a las tortilleras,
los carboneros, los
charros, los vendedo-
res de legumbres o
Figura 16. François Aubert, Soldado imperialista con su pollo, dos serenos y
esposa o soldadera, placa de vidrio, Museo Real de la
Armada, ca. 1865. lo que creemos es un
signo de los tiempos:
soldados acompaña-
dos de civiles o de mujeres, quizá soldaderas (fig. 16). En la serie
destacan la delegación completa de kikapoos y dos mujeres de ese
grupo que vinieron en comisión para entrevistarse con Maximiliano
a principios de 1865;23 también aparecen otras dos mujeres con un
seno descubierto, lo cual ha generado incógnitas por tan raro gesto.
¿Eran nodrizas o un elemento erótico del indigenismo mexicano con
que el fotógrafo quiso dotarlas? La duda se extiende al descono-
cer si el negativo se craqueló o intencionalmente se cortó el fondo
(fig. 17). Es claro que seguirá habiendo más preguntas que respues-
tas en relación con el trabajo de Aubert.
23 Para estas fotografías véase el trabajo de Gina Rodríguez, “Ahora aquí, ahora allá, los
kikapoos en el Segundo Imperio”, en Alquimia, ed. cit., pp. 35-40.
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Figura 17. François Aubert, Mujeres con un seno descubierto, placa
de vidrio, Museo Real de la Armada, ca. 1865.
Tercera etapa. El estudio de Cruces y Campa (1862-1876)
Otras incógnitas en el tema las encontramos en la colección de tipos
realizada por los fotógrafos Antíoco Cruces y Luis Campa, pues
hasta donde sabemos tampoco se anunció en la prensa ni se tiene
fecha exacta de su realización; el que la sociedad funcionara en-
tre los años 1862 y 1877 apenas da una pista, pues de hecho se des-
conoce el número exacto de fotografías: se calcula un aproximado
de 70, mas pueden rebasar esa cantidad. Lo más probable es que
las publicaran no en conjunto, sino en diferentes bloques a lo largo
de varios meses o años. Las imágenes se encuentran dispersas en
La otra Intervención Francesa en México. Los tipos populares... 95
colecciones particulares e institucionales, y desde luego salen de la
etapa de la intervención que aquí nos ocupa; sin embargo, por estar
vinculadas a las anteriores no hemos querido omitirlas. El formato
es en tarjeta de visita, con una gran calidad en la impresión, y supo-
nemos tuvieron cierto éxito en su época, principalmente entre la
aristocracia y la clase media nacional, ya que seguramente implicó
un enorme gasto al elaborar telones ad hoc para recrear el escenario
exacto del tipo popular que se representaba, como en el caso del
tlachiquero, con un paisaje del campo y un maguey aparentemente
real. Seguramente esta colección se inscribe en el contexto histórico
de la República Restaurada, donde se dio un impulso a los temas
nacionales, como sucedió en la Escuela Nacional de Bellas Artes y que
ahora no dependerá de los grupos conservadores, sino del Estado
liberal. Sin embargo, las investigaciones sobre la sociedad Cruces y
Campa se han centrado en otros géneros, como su producción de
retratos que tomaron a la clase alta de la capital: damas y caballeros
de la burguesía, personajes de la política, hombres de letras y de las
ciencias. En la colección de tipos, poco trabajada, encontramos a la
mayoría de las personas que posaron erguidas, ataviadas con lo
mejor de sus ropas y, según Patricia Massé, cumplían las reglas del
retrato con base en los lineamientos de la época, como el lujoso es-
cenario recreado por los telones y el atrezzo que implicaba una sor-
prendente cantidad de muebles (cuadros, sillas Luis XVI, cortinajes,
columnas, libros y floreros), guardados quizá en la parte más alta de
su estudio, “porque se requería la mayor cantidad de luz natural
para que las fotografías fueran buenas”.24
Estos mismos lineamientos se trasladaron a la serie de tipos po-
pulares, en un contexto distinto a la Intervención Francesa, supone-
mos en plena República Restaurada y con un ímpetu nacionalista
sin los tintes de exotismo de las etapas anteriores. El entorno fue
cuidadosamente arreglado para caracterizar cada oficio con esce
narios construidos ex profeso, que remitían al sitio original donde el
tipo popular ofrecía sus productos. Por ello encontramos telones
como un canal de Xochimilco, las puertas de la Catedral, la fuente
de Salto del Agua, la fachada de una pulquería o el interior de una
casa humilde con trasteros y platos reales, incluso llevaron trajineras
con todo y remos para recrear las chinampas. La pobreza en estos
24 Patricia Massé, op. cit., p. 107; Cristina Barros y Marco Buenrostro, ¡Las once y sereno!
Tipos mexicanos siglo xix, 1994, p. 19.
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