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Depresión y Fe Cristiana

Este documento discute si es posible que los cristianos experimenten depresión. Explica que la depresión puede tener causas biológicas, genéticas y ambientales, no solo espirituales. Aunque la fe puede ayudar, la depresión a menudo es el resultado de una combinación de factores físicos y espirituales. Acusar a los deprimidos de pecado solo empeora sus síntomas y culpa injustificada. Tanto la Biblia como la experiencia muestran que incluso los profetas y creyentes pueden sufrir

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Depresión y Fe Cristiana

Este documento discute si es posible que los cristianos experimenten depresión. Explica que la depresión puede tener causas biológicas, genéticas y ambientales, no solo espirituales. Aunque la fe puede ayudar, la depresión a menudo es el resultado de una combinación de factores físicos y espirituales. Acusar a los deprimidos de pecado solo empeora sus síntomas y culpa injustificada. Tanto la Biblia como la experiencia muestran que incluso los profetas y creyentes pueden sufrir

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SOY CRISTIANO Y ESTOY DEPRIMIDO ES POSIBLE?

Dios creó un mundo bueno, donde reinaba la Paz y la Armonía. Cada


cosa creada, cada órgano y sistema, funcionaba A la perfección. Sin
embargo, el hecho de que exista un Diseñador perfecto, quien nos
creó perfectamente, sin embargo no niega el hecho de que también
existió una caída.

En Génesis 3 la biblia nos narra que la muerte entró al mundo perfecto


de Dios, y las enfermedades que antes no existían comenzaron a
aparecer. Todos los órganos —el corazón, los pulmones, el hígado, y
aun el cerebro— comenzaron a padecer de disfunciones.

Incluyendo la “DEPRESIÓN”

Según la OMS: La depresión es un trastorno mental frecuente, que se


caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer,
sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del
apetito, sensación de cansancio y falta de concentración.

La depresión puede llegar a hacerse crónica o recurrente y dificultar


sensiblemente el desempeño en el trabajo o la escuela y la capacidad
para afrontar la vida diaria. En su forma más grave, puede conducir al
suicidio. Si es leve, se puede tratar sin necesidad de medicamentos,
pero cuando tiene carácter moderado o grave se pueden necesitar
medicamentos y psicoterapia profesional.
La depresión es un trastorno que se puede diagnosticar de forma
fiable y que puede ser tratado por no especialistas en el ámbito de la
atención primaria.

Se estima que la depresión afecta a aproximadamente 300 millones de


personas en el mundo, mayormente mujeres. Sabemos que si hay
depresión en un miembro de la familia, el riesgo de que otros puedan
padecerla aumenta. En personas que ya han padecido de depresión
no es raro que esta se repita durante su vida. Podemos observar que
esta disfunción tiene un componente genético; sin embargo, la relación
entre la mente y el cerebro es compleja; no siempre es fácil saber
dónde la termina biología y dónde comienzan los hábitos y conductas
pecaminosas.

La depresión es una de esas enfermedades que surgieron fruto del


pecado . La forma de pensar de los seres humanos se trastornó tanto
que Pablo nos advierte: “Todas las cosas son puras para los puros,
mas para los corrompidos e incrédulos nada es puro, sino que tanto su
mente como su conciencia están corrompidas” (Tit. 1:15).

Subtipos de depresión

Clasificamos la depresión en cuatro subtipos: Depresión mayor,


distimia, trastorno adaptativo, otros trastornos depresivos.

 Depresión mayor. Los síntomas depresivos son intensos y


aparecen en forma de episodios (semanas o meses).
 Distimia (o trastorno distímico). Los síntomas depresivos son
menos intensos, pero son muy incapacitantes por ser crónicos
(duran como mínimo dos años).
 Trastorno adaptativo. Los síntomas depresivos son leves,
están presentes durante un período breve de tiempo y se deben
a algún problema (factor estresante agudo) que ha sufrido el
paciente.
 Otros trastornos depresivos. En este apartado hay que incluir
los síndromes depresivos que pueden formar parte del conjunto
de síntomas de otras enfermedades psiquiátricas (por ejemplo,
el trastorno bipolar) y no psiquiátricas (por ejemplo, anemias,
esclerosis múltiple, hipotiroidismo).

Síntomas

 El síntoma más característico de las depresiones es la tristeza.


La tristeza en el paciente depresivo presenta unas
características específicas que la diferencia del sentimiento de
tristeza no patológico:
o Intensidad superior a la esperable para la situación
ambiental en la que se encuentra el sujeto.
o El paciente la describe como diferente a otras experiencias
tristes que hubiera podido sufrir previamente, y existe
mayor sensación de pérdida de control y gran dificultad o
incluso imposibilidad para motivarse por otras cuestiones
que no sean el foco de su tristeza."
 Lentitud de movimientos, gesticulación facial y corporal escasa,
sensación de fatiga, irritabilidad, llanto fácil, temor a la toma de
decisiones, pérdida de apetito.
 Insomnio: muy característico de las formas más graves, es lo
que llamamos “despertar precoz” (se duerme bien las primeras
horas de la noche y después, ya de madrugada, el paciente se
despierta y ya no puede volver a conciliar el sueño).
 Gran dificultad para pensar, bradipsiquia. No es exclusivo de las
depresiones, sino que también puede observarse en otras
enfermedades. En personas de edad avanzada, esta dificultad
para pensar propia de las depresiones puede llevar a
diagnósticos erróneos de demencia.
 Un síntoma particularmente grave es la anhedonía, que consiste
en una dificultad enorme para disfrutar de las situaciones y
condiciones de la vida que antes de enfermar producían placer
en la persona. No sólo hay falta de motivación, sino que el
paciente, incluso teniendo delante algo agradable, no puede
disfrutar con ello.
 Síntomas físicos, como dolor de cabeza, molestias digestivas,
dolor generalizado, etc.
 Pensamientos pesimistas, con aumento de sentimientos de
culpa por cosas hechas en el pasado. En casos graves las ideas
pesimistas pueden llegar a ser delirantes (es decir, sin ninguna
lógica); por ejemplo, asegurar que se va a arruinar (cuando su
situación económica es holgada) o asegurar que en breve
padecerá una enfermedad grave (sin tener ningún síntoma que
lo haga pensar).
 Pensamientos relacionados con la muerte, bien en forma de
“sería mejor estar muerto”, o bien, y entonces aumenta mucho el
riesgo de suicidio, planificando el método de cómo quitarse la
vida.

Causas de la depresión

A pesar del enorme interés que se ha dedicado al conocimiento de las


causas de las depresiones, todavía no conocemos con exactitud los
mecanismos causantes de las mismas. Se considera que hay diversos
factores implicados.

1. Factores relacionados con la personalidad del paciente.


Presentar un carácter con alguna cualidad extrema (inseguridad,
dependencia, hipocondría, perfeccionismo, auto exigencia)
predispone a padecer depresiones.
2. Factores ambientales. Sufrir algún problema (económico,
familiar, de salud) predispone a padecer un trastorno depresivo.<
3. Factores biológicos: sobre este punto, se deben destacar
diversos aspectos:
o Alteraciones cerebrales. Una alteración en el
funcionamiento de dos áreas del cerebro (área frontal y
área límbica) motivan la aparición de un trastorno
depresivo. No existe una lesión anatómica visible.
o Alteraciones en neurotransmisores. Para que el cerebro
funcione correctamente debe existir una comunicación
correcta entre las diversas neuronas del cerebro. Las
neuronas se comunican a través de unas moléculas
denominadas neurotransmisores como la serotonina, la
noradrenalina y la dopamina. En la depresión la conexión
neuronal mediante neurotransmisores no funciona bien.
Los antidepresivos ayudan a normalizar este problema.
o Alteraciones genéticas. Dado que es más fácil que una
persona padezca una depresión si tiene algún familiar que
haya presentado alguna depresión, se cree que tener
según qué genes predispone a padecer una depresión. No
obstante, por el momento no se conoce qué genes
provocan la aparición de esta enfermedad.

¿Cristianos deprimidos?

En muchos círculos cristianos existe la creencia de que es imposible


para un verdadero creyente deprimirse a menos que esté en pecado,
tenga falta de fe o falta de conocimiento bíblico. Sin embargo, un
estudio de la Palabra demuestra que varios profetas se deprimieron:
algunos por su propio pecado (como David), y otros por el pecado del
pueblo (como Moisés). Jeremías se deprimió porque el Señor le reveló
lo que le pasaría al pueblo judío… ¡se deprimió porque conoció la
realidad!  

Al decir que todos los pacientes deprimidos lo están por haber pecado,
estamos haciendo mucho daño en los que están deprimidos por
razones médicas. Estas personas terminan sintiendo los síntomas
típicos de la depresión y además la culpabilidad por “haber pecado”,
cuando muchas veces no lo han hecho. Generalizar de esta manera
convierte a los acusadores en personas como los amigos de Job,
quienes dieron consejos y explicaciones sin entender completamente
la situación.

No podemos ver la depresión como toda espiritual, o toda biológica, ya


que usualmente es una combinación de ambos componentes. El
cuerpo y el alma están entrelazados. La depresión aumenta la
oscuridad típica de la mente caída, resultando en un corazón más duro
y egocéntrico. Nuestro corazón nos engaña (Jer. 17:9).

Nada hay tan engañoso como el corazón.   No tiene remedio. ¿Quién


puede comprenderlo? NVI.

Sentimos una especie de nube de duda y temor siempre encima, y


una neblina que no nos deja ver las cosas como son. Comenzamos a
pensar que esto nunca se irá. Los problemas parecen más grandes
que las promesas de Dios, y las heridas y el dolor vencen nuestra fe.
Como resultado, perdemos de vista que este mundo no es nuestro
hogar. En vez de buscar las razones para alabar al Señor, preferimos
maldecir nuestra crisis.

Como creyentes, hay muchas razones para tener gozo; sin embargo,
seguimos viviendo en un mundo caído. Al conocer a Cristo, el Espíritu
Santo ha abierto nuestros ojos y podemos ver la maldad en el mundo
que nunca habíamos visto como no creyentes. Dios también nos
sensibiliza al dolor y a la maldad, y no podemos ignorarlos, lo que
puede convertirnos en el blanco de Satanás. Como si esto no fuera
suficiente, el Espíritu Santo está continuamente exponiendo la maldad
que no sabíamos que existía en nuestro propio corazón. Como en el
caso de Jeremías, la depresión puede ser una respuesta a la realidad
cuando uno se da cuenta de la profundidad de la maldad en el mundo
y nuestra incapacidad de corregirla. Por eso hemos de aprender a
confiar una y otra vez en Jesús, quien venció (Jn. 16:33).

Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo
afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.

Como médico y alguien que ha padecido de depresión, creo que este


padecimiento frecuentemente es un instrumento en las manos de Dios
para santificación. Si nada escapa la mano de Dios (Mt. 10:29-33)

29 
¿No se venden dos gorriones por una monedita? Sin embargo, ni
30 
uno de ellos caerá a tierra sin que lo permita el Padre; y él les tiene
31 
contados a ustedes aun los cabellos de la cabeza. Así que no tengan
miedo; ustedes valen más que muchos gorriones.

32 
»A cualquiera que me reconozca delante de los demás, yo también
33 
lo reconoceré delante de mi Padre que está en el cielo. Pero a
cualquiera que me desconozca delante de los demás, yo también lo
desconoceré delante de mi Padre que está en el cielo

y Él usa todo para nuestro bien (Ro. 8:28),


28 
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien
de quienes lo aman,[a] los que han sido llamados de acuerdo con su
propósito.

Entonces Él puede utilizar la depresión para formarnos a su imagen.

QUÉ HACER EN MEDIO DE LA DEPRESIÓN

Y entonces ¿qué debemos hacer? Primero, buscar ayuda. Cristo nos


dejó una familia, su Iglesia, porque Él conoce nuestras debilidades y la
necesidad que tenemos.

Cuando la depresión es por pecado, la solución es arrepentirnos. Es


posible que la depresión sea un llamado de Dios para volvernos al
redil y sanarnos, porque el pecado nos esclaviza y nos separa de
Dios. Oseas 6:1 nos dice: “Vengan, volvamos al Señor. Pues Él nos ha
desgarrado, pero nos sanará; nos ha herido, pero nos vendará”.

(Lc. 15:4-7)Supongamos que uno de ustedes tiene cien ovejas y


pierde una de ellas. ¿No deja las noventa y nueve en el campo, y va

en busca de la oveja perdida hasta encontrarla? Y, cuando la

encuentra, lleno de alegría la carga en los hombros y vuelve a la
casa. Al llegar, reúne a sus amigos y vecinos, y les dice: “Alégrense
conmigo; ya encontré la oveja que se me había perdido”. 7 Les digo
que así es también en el cielo: habrá más alegría por un solo pecador
que se arrepienta que por noventa y nueve justos que no necesitan
arrepentirse.
Sabemos que Jesús, el buen pastor, dejará las 99 ovejas para buscar
a aquel que salió del redil.

En la mayoría de los casos de depresión no producida por un


desbalance químico, la consejería bíblica es suficiente para mejorar.
Sin embargo, particularmente cuando la depresión es severa y la
persona no responde a la consejería, puede ser que la medicación sea
necesaria. Si la depresión es por un desbalance químico, la persona
necesita buscar ayuda médica. Aunque la mayoría de las depresiones
pueden ser tratadas de manera ambulatoria, las severas pueden
requerir ingreso en un hospital. Cualquier persona psicótica (depresión
acompañada de alucinaciones o delirios) o con pensamientos suicidas
necesita ayuda psiquiátrica inmediata. El paciente psicótico requerirá
antipsicóticos combinados con antidepresivos, mientras que las
depresiones no psicóticas pueden necesitar antidepresivos e incluso,
en algunos casos, antipsicóticos. Para los casos más severos, cuando
el tratamiento con fármacos no ha sido exitoso, puede recurrirse a la
terapia electroconvulsiva.

Para el creyente, el tratamiento médico siempre debe ser acompañado


de consejería bíblica; es en la Palabra donde encontramos la verdad.
El medicamento sin consejería bíblica no llega a la raíz del problema,
y cada vez que se trate de suspender los medicamentos la depresión
regresará. En todos los casos, el cuerpo de Cristo debe involucrarse
en la vida de la persona deprimida para sobrellevar la carga unos y de
otros, como nos lo manda
Gálatas 6:2.

Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de


Cristo.

AGUARDANDO ANSIOSAMENTE

Vivimos en un mundo caído, pecaminoso, disfuncional, y lleno de


dolor. Romanos 8:22-23 nos dice: “Pues sabemos que la creación
entera a una gime y sufre dolores de parto hasta ahora. Y no solo ella,
sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del
Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior,
aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de
nuestro cuerpo”.

23 
Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no solo
ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos
interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de
nuestro cuerpo.NVI

El cuerpo humano es una “máquina” inmensamente complicada,


creada por un Dios incontenible. Aunque nuestros cuerpos han sido
quebrantados por la caída y son afligidos por toda clase de
enfermedades físicas y mentales, podemos confiar en que —cuando
regrese por los suyos— Dios recreará lo que Él creó.
QUÉ DICE LA BIBLIA ACERCA DE LA DEPRESIÓN?
¿CÓMO PUEDE UN CRISTIANO VENCER LA DEPRESIÓN?"

La biblia nos dice que estemos llenos de gozo y alabanza (Filipenses


4:4; Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!

Romanos 15:11

Y en otra parte:
 

« ¡Alaben al Señor, naciones todas!


    ¡Pueblos todos, cántenle alabanzas!»

, así que aparentemente Dios propone que vivamos vidas con gozo.
Esto no es fácil para alguien que atraviesa por una situación
depresiva, pero ésta puede mejorar a través de los dones de Dios en
la oración, estudios bíblicos y su aplicación, grupos de apoyo,
compañerismo con otros creyentes, confesión, perdón y consejería.
Debemos hacer un esfuerzo consciente para no estar absortos en
nosotros mismos, sino más bien dirigir nuestros esfuerzos al exterior.
Los sentimientos de depresión con frecuencia pueden resolverse
cuando el que sufre quita la atención de sí mismo y la pone en Cristo y
los demás.
La depresión clínica es una condición física que debe ser
diagnosticada por un médico especialista. Puede que no sea causada
por circunstancias desafortunadas de la vida, ni los síntomas pueden
ser aliviados por voluntad propia. Contrariamente a lo que algunos
creen en la comunidad cristiana, la depresión clínica no siempre es
causada por el pecado. En ocasiones la depresión puede ser un
desorden que necesita ser tratado con medicamentos y/o consejería.
Desde luego, Dios es capaz de curar cualquier enfermedad o
desorden; sin embargo, en algunos casos, el consultar a un doctor por
una depresión, no es distinto a ir a un médico por una herida.

Hay algunas cosas que pueden hacer quienes sufren de depresión,


para aliviar su ansiedad. Deben asegurarse de estar firmes en la
Palabra, aún cuando no sientan deseos de hacerlo. Las emociones
pueden desviarnos, pero la Palabra de Dios permanece firme e
inmutable. Debemos mantener firme también nuestra fe en Dios, y
acercarnos aún más a Él cuando pasemos por tribulaciones y
tentaciones. La biblia nos dice que Dios nunca permitirá en nuestras
vidas, aquellas tentaciones que estén más allá de nuestra capacidad
para manejarlas (1 Corintios 10:13).

Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género


humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados
más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la
tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir.
Aunque el estar deprimido no es pecado, el cristiano sí es responsable
de la manera cómo responda a la aflicción, incluyendo el obtener la
ayuda profesional que necesite. “Así que, ofrezcamos siempre a Dios
por medio de Él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que
confiesen su nombre” (Hebreos 13:15).

Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género


humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados
más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la
tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir.

Millones de personas, incluidos los cristianos, sufren de depresión


todos los días. La depresión puede manifestarse como tristeza, falta
de energía, frustración y miseria prolongada. Muy a menudo, los
hombres manifiestan depresión a través de la ira y la agresión. Hay
muchas fuentes diferentes de depresión.

La depresión es una condición complicada y multifacética. Estar


deprimido no es inherentemente pecaminoso, y la depresión no
siempre es causada por el pecado, ni tampoco indica falta de fe.
Cuando la depresión ataca, la víctima debe hacer que el
descubrimiento de la causa y el tratamiento de la depresión sea una
prioridad.

A veces, la víctima de la depresión puede simplemente salir adelante,


confiando en que Dios traerá consuelo y que la situación cambiará.
Otras veces, se requiere terapia y medicación. Dios desea que sus
hijos conozcan la alegría. Los ataques de depresión pueden servir
para acercarnos más a Él a través de nuestras luchas

(Romanos 5: 3-5;  Y no solo en esto, sino también en nuestros


sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce
perseverancia; 4 la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de
carácter, esperanza. 5 Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios
ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que
nos ha dado.

1 Pedro 1: 6-7).

Esto es para ustedes motivo de gran alegría, a pesar de que hasta


 

ahora han tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo. 7 El oro,
aunque perecedero, se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes,
que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas
demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando
Jesucristo se revele.

(Salmo 73:26). "Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero Dios


fortalece mi corazón; él es mi herencia eterna."

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