POLEMICA
Inseita en el Dep. de Cults
‘des Genceaitat, 8.7.8
ets pes
Nim, 47-48-49 Enero 1992
Dr te a
[Sarco te Redosnn: Ang Head,
Frances Caer, Pos Mel,
Pale, Ramin Bn, Astros ese,
SUMARIO
Editorial: Ei estrepitoso acaco de tos dioses
Pedro Kropothin: Toda una vida. Sumes Soll
‘Cronolowia de Pedro Kropotkin. A. Teller
‘Caves para una lectura de Kropotkin, Celeetive Tratmajo y Libertad
‘Convergencia del saber cientifico y In pasién revolucionaria, Stepmiak
Pedro Ikropotkin: el sabio y el reformador social, KE. Malutesta
Resusrdo de Pedro Kropothin, Jean Grave
Apoyo mute: contra lucha cxistencia, Gerard dacas
Kropockin y la juventud,
Una visita & Kropotkin, Amel Pestana
Mi visita a Kropotkin, Boris Yelemski
Lu muerte de Kropotkin, Consejo de Redaceidn
EL Museo de Kroposkin, F. Blanche
Kropetkin y Rusia, Magia Corm
Enirevisia de Lenin » Kropotkin, Colectiva Antarcha
Kropotkia y la tevoiucion rasa, Sasha Keopotkin
revolvcion #3 un fendmeno nataral, Pedro Kropottin
Néstor Majno, J. Garcia Pradas
Majno, el hombre qué salvé a los Boleheviques, A. Berkman
La represidn después de la insurveccidn de Kronstadt, A. Gare
La ENT y la revelucign rusa, Hynaeio de Llores
Lenin, sepulturero de ta revolueién rusa, Gaskin
CComunisima sin Estado, Angel J. Cappeltetti
El capitalism de Estado en ba Rusia sovidtica, Georges Fou
Boris Yeltsin: un zat redivivo, M. Salas
La desaparicin de la URSS, Vietor Alba
racaso de la revolucién rusa segin los anarguistas, A. Gorelih
De Jruschev a la Perestroika, A. Teller
La Cheka
Kropotkin y la Internacional, Maw Net
Carta a tos trabajadores de Oseident
[Las grandes corrientes de la Revolucion, Pedra Kropotkia
Sotia Kropotkin en Berlin, Rudolf Rocker
Er ical en la Revolucion, A. Gavel
Prologo a la «bticam. N. Lebedelt
EI pensuimiento y Ia actividad sovial de Kropotkin, S, Valenti Camp
La key y la autoridad, Pedro Kropothin
Kroponkin ys obra, Maw Nel
Bibliografia de Kropotkin
Un digno colotea
Pedro Kropothin
Agenda
LA POLITICA ¥ EL Pals
Descontrol sexual, fabada y progresismo, Javier Barreiro
Agitacion nacionalista, Ramon Alvares
Puc 0 gucrra?, Fidel Miro
POR ENCIMA DE LAS FRONTERAS
Celebraciones poco gioriosas, 4. Borris...
Desarrollo: de ls innorancia a Ia codicia, Viewor Aiba
EL MUNDO DEL TRABAJO ALIENTA
2Fin o retroeeso dle la Hisoria?, A. Leper
CULTURA ¥ SOCIEDAD.
‘Ocaso de la sociolagia de peopreso, J Bernat
a degradacid de la Tibertat, 1. Rufeeas
Manifiesio contra el derroche cultural del anarguismo ibérico, Pace Madeid
‘La pretendida destruccién del Estado (IX y %. final), 4. Peirats
LITERATURA ¥ POESIA DE LA LIRERTAD
Shelley, cl primer poeta inglés de la libertad, Francisen Careaquer
IA DE LA REBELDIA
Juan Campé, Jacinto Santaflorentina, Juan Vazquez, Montserrat Roig
‘Germinal en mi recuerdo. La tenaz'mifitaneia de Franco Leggio
MQVIMIENTO DE PUBLICACIONES
Limos
BUZON DE POLEMIC
Relacién de aportaciones
a
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loaEDITORIAL
EL ESTREPITOSO OCASO DE LOS DIOSES
Cuando hace un afio nacié el propésito de dedicar un numero especial de «Polémica» a recordar
1a peripecia humana y militante, junto con algunas muestras del pensamiento y la obra de Pedro Kro-
potkin, estaba fresco en nuestro énimo el impacto de estas palabras suyas: «Una revoluci6n que no
ofrezca al pueblo garantias de mejora de su miseria dentro de las veinticuatro horas siguientes, est4
perdida». Es cierto, asimismo, que sus reflexiones estuvieron especialmente dirigidas a evitar que la
esperanzadora revolucién rusa fuese malograda por la ambicién de la ya nutride, reciente y poderosa
«nomenklatura» soviética. Y aunque lejanas en el tiempo, estas palabras de consejo y advertencia eran
ya premonitorias de un futuro que en los postreros dias de 1991 constituye una preocupante realidad,
de alcances imprevisibles,
La ardua labor de busqueda, seleccién de datos, andlisis y valoraciones de aquella singular e inten-
sa etapa esté repleta, también, de prevenciones y denuncias del prepotente y muchas veces criminal
afan de gentes cegadas por el poder, la ambicién partidista o la megalomania, que viene a confirmar
la coincidente actitud que los libertarios han ofrecido permanentemente para salvar la revolucién, ga-
rantizar la libertad y dar al pueblo el pan, la justicia y la dignidad necesarias que muchas de sus gentes
sentian y anhelaban sin haberlas conocido jams. En estas paginas encontrar el lector pruebas y evi-
dencias de esa tenaz y arriesgada labor y, sobre todo, la confirmacién de que aquellas denuncias y
vaticinios no nacian de antagonismos ni ambiciones personales, sino de la firme conviccién de que
una conducta justa y consecuente era el mejor argumento que avalaba su trayectoria y potenciaba
sus anhelos. Y aunque la historia ofrezca dolorosas evidencias de la persecucién, deportaciones, tor-
turas y asesinatos de muchos de aquellos militantes libertarios que justificarian la reprobacién y el des-
precio unénimes, nos hemos detenido tan solo en recoger las contradicciones, la ambicién, el despo-
tismo y la falsedad de un sistema que galvaniz6 la ilusién y el afdn de millones de seres en el mundo,
al proclamar su politica y su geografia como «la patria del proletariado», y que tras casi un siglo de
brutal dominacién y absolutismo, se ha hundido vergonzosamente, matando a la vez la esperanza de
«los esclavos sin pan»...
Faltariamos a la verdad si no dijésemos que, en Espaita, el destronamiento del zarismo y el poste-
rior asalto de! poder de los soviets, desperto un profundo eco, principalmente entre los anarquistas
¥ los sindicatos préximos a su influencia. La CNT, que desde su fundacién, en 1910, hasta la revolu:
cidn rusa de 1917, habia padecido largos periodos de clandestinidad, mostré su interés por aquél acon-
tecimiento que did lugar a diversas valoraciones, adoptando el acuerdo de enviar una delegacidn al
Congreso Internacional de Sindicatos convocado en Moscu, y al que la UGT habia declinado asistir.
Angel Pestafia, primero, y Gastdn Leval, recogieron sus impresiones que denunciaban un concepto
jerarquizado del sindicalismo sometido a la influencia e intereses del Partido instalado en el poder, dia-
‘metralmente opuesto a la estructura y dindmica de los Sindicatos confederales en Espafa.
Ahora, cuando los afanes imperialistas de dominacién econémica y politica atizan la hoguera que
‘consume el decadente imperialismo soviético, proliferan los augures que, quien sabe si hasta ayer ma-
mando de sus ubres, afirman con descaro que esta situacién era inevitable. Precisamente, y bien de-
seariamos que no hubiese habido motivos mas que justificados para hacerlo, os anarquistas rusos,
y miles de libertarios en el mundo, han venido denunciando sin cesar el olvido 0 desprecio del itusiona-
do sacrificio ofrecido en los primeros tiempos y la creciente arbitrariedad y ambicién, sustentada por
el terror y el sometimiento, brindando, a la vez, sugerencias, reflexiones y consejos para hacer del im-
pulso inicial de la revolucidn de octubre, un baluarte inexpugnable que detuviese los ataques que, des-
de dentro y fuera de sus fronteras territoriales y pollticas, han conducido a este estrepitoso e irrepara-
ble ocaso que, afecta seriamente el futuro de las conciencias libres en cualquier lugar de la tierra. No
queremos con ello atribuirnos mérito alguno, pero tampoco queremos ni debemos silenciar algunas
situaciones que, aisladamente, pueden calificarse de suceso o anécdota, pero que, concatenadas, de-
jan al descubierto la turbia identidad y alcance de sus méviles. Desde el hundimiento de los mitos,
personalizados en Breznev y Stalin, el simplismo calculado de Kruschev, la sorprendente «perestroi-
ka» y el providencial arribo de la «glasnoste, todo ha ido sucediéndose en un progresivo proceso con-
ducente a dinamitar sordemente la aparente cohesion y firmeza de un sistema edificado sobre un mon-
1t6n de injusticias y caddveres. La retirada de Afganistan, la destruccién del muro de Berlin, los coqueteos
y componendas con «el amigo americano», la hipécrita liquidacién de la chatarra armamentista, todo
forma parte de un plan previamente calculado apoyado en la vieja teorfa de «cambiar todo para que
nada cambie». Continuaron las luchas por el poder, en el Kremlin, con otros métodos pero con la mis-
POLEMEDITORIAL
ma finalidad. Y se produjo la arriesgada unién de las dos Alemanias, cuyo actual Gobierno ha traido
@ Potsdam los restos del Emperador Federico de Prusia, siete veces enterrado en diversos lugares, re-
forzando asi el militarismo prusiano recuperado por Hitler y ahora reivindicado por los grupos neona-
zis. En la Checoslovaquia actual ya constituye delito hacer propaganda comunista. Y el burdo chala-
neo con la Polonia de Walesa abre las puertas a la penetracién vaticana de los paises balticos, primeros
en desmembrarse de la ortodoxia marxista. Y culmina, por ahora, con el abandono de Yugoslavia a
ambiciones y fanatismos que hacen mds profunda e irreconciliable la ya fragil y problematica convi-
vencia de las absurdas influencias que gravitan sobre sus maltratadas gentes.
También Kropotkin pronostic6 certeramente el futuro de la entonces todavia esperanzadora revo-
lucién, con estas palabras: «La experiencia de la revolucidn rusa de 1917 ha demostrado que la polit
a y [a falta de valores morales superiores han matado a la revolucién y extinguido el espiritu revolu:
cionario y emprendedor de! pueblo ruso. Solamente con la eliminacién de la politica de la vida social
y con la presencia en los hombres de ideales mas humanitarios, las futuras revoluciones podrén con
ducir a hombres y mujeres a la reconstruccién verdaderamente libre y social de sus convivencias hu-
‘manas y a una humanidad mejor, més libre y més justa»
Se afirma que en politica los errores se pagan. Cuando en 1985, Gorbachov rescaté a Eltsin de
na irrelevante jefatura del Partido en la tundra siberiana para situarlo en la complicada red de influen-
clas y maniobras moscovitas, se equivocé irremediablemente. Posiblemente, no fue él solo; atin habia
quienes crefan que habla dos mundos: Uno en creciente descomposicién de los imperios coloniales,
con una metamorfosis del capitalismo en dictaduras encubiertas por un aparente estado de bienestar
y consumismo. Otro, firme e inamovible, a pesar del desmembramiento de los «paises del Este», con
la URSS como garantia y reserva. Pero el imperio soviético era ya un coloso de arcilla, minado por
la ineficacia y la ciega ambicién de un Partido aferrado al usufructo arbitrario y despético del Poder.
Y a la mal disimulada rivalidad de Eltsin le ha bastado un soplo para derribarlo.
Independientemente del rumbo de los acontecimientos, hay una evidencia insoslayable: las cien
lenguas y etnies de la URSS hacen verosimiles, aunque inuitiles, las sensatas advertencias de Gorba
chev pronosticando un futuro de enfrentamientos y desdrdenes, con nacionalismos disgregadores, de-
‘sempleo y hambre que ya ha producido barbaros y dolorosos sucesos. Y si ese galopante ritmo de
los acontecimientos lleva a la conclusién de que el comunismo se ha ido para no volver jamés, no hay
que perder de vista que el fascismo es como una hidra que se reproduce al amparo de situaciones en
que la libertad y la solidaridad se olvidan o se mixtifican en intereses partidistas. El fomento de nacio-
nalismos disgregadores, el calculado espectéculo de un pope, en la Plaza Roja de Moscu, matando
@ ctistazos al comunismo, las xenofobias raciales, el abandono de las gentes del tercer mundo tras
haber esquilmado sus recursos y destruido su hébitat, pueden parecer negligencias o hechos aislados
irrelevantes, pero que, en realidad, son parte de un constante y creciente plan de mayores y més gra-
ves atentados a la libertad y dignidad humana.
Y al margen de lo que pueda suceder en la naciente y heterogénea Comunidad de Estados Inde-
pendientes, no se puede olvidar que en la ultima guerra mundial, en la fenecida URSS, més de 17 millo-
nes de rusos sucumbieron frente al fascismo en la defensa no solo de su propia vida y libertad, sino
de la del mundo entero.
Recordémoslo una vez més, y con la esperanza de que los pueblos de la inmensa Rusia no vuelvan
a ser victimas de nuevas y crecientes ambiciones politicas, religiosas y econémicas, redoblemos la
atencién y la voluntad para denunciar las causas 0 los intereses que estén fomentando situaciones
‘que ponen en pie viejos y perniciosos fantasmas que sembraron de luto y horror un pasado no muy
Iejano. Los espiritus libres e independientes debemos reflexionar seriamente y coordinar nuestros es~
fuerzos para hacer frente a la contrarevolucién neoliberal fomentada por un capitalismo brutal, enarde-
cido por el hundimiento del imperio sovistico y sus satélites, y la conquista de sus nuevos mercados,
en un desesperado intento de frenar el creciente caos industrial y econémico que sus gentes padecen
ya en su propia carne. El eco pernicioso de interesados nacionalismos e influencias disgregadoras, el
desacreditado ejercicio de la politica o las falsas [Link] idilicas Arcadias, han generado un amar-
go escepticismo y resentimiento, que un demencial intento de promover una guerra generalizada, lle
varia fatalmente a la més espantosa hecatombe universal
‘No es, pues, gratuito afirmar que esta seria y antigua reflexion de Kropotkin adquiere en la actuali-
dad plena vigencia: «Si la religién es un opio para e! pueblo, hay que decir también que la politica es
un veneno, un t6xico que le hace sufrir»
wo 9 cuantos, en diversa medida, han aportado sugerencias, documenta
Zacion de este nimero especial. Con el riesgo de algdn olvido Involuntaic, fe hacemos
Frank Mints, Goorgos Fontenis, Mariano Aguayo, Rolf Dupuy.
POLEMICAPEDRO KROPOTKIN. Toda una vida
Kropotkin habia nacido en 1842 en el seno de una de las
familias mas rancias de la nobleza rusa. Ya desde nifto de-
‘mostré particulares aptitudes para la literatura y la especu-
lacién intelectual. En sus Memorias de un Revolucionario
ofrece una vivida y singular descripcién de la conversacién
que una tarde tuvo con su hermano, quien se habia escapa-
do de la Escuela Militar para ir a verle; estuvieron juntos hasta
medianoche, «charlando sobre la nebulosa y la hipdtesis de
Laplace, la estructura de la materia, las Iuchas del papado
ccon el poder imperial bajo Bonifacio VIII y sobre otras mu-
has cosas». No obstante, Kropotkin recibié una educacién
sumamente rigida, pasando a formar parte, personalmente
tecomendado por el zar Nicolis I, del Cuerpo de Pajes, lo
{que se consideraba un privilegio. Pero no tardé en rebelarse
contra la disciplina y los convencionalismos de la vida corte-
sana, solicitando, con gran pesar por parte de su familia, que
se le destinase a un regimiento destacado en Siberia, donde
‘con tiempo sobrado para leer y meditar empezé a considerar
los problemas sociales y filoséficos. Leyé a Proudhon y se
interes6 vivamente en los temas de la reforma carcelaria. Al
mismo tiempo, sacé partido de su permanencia en una te-
‘mota zona del Asia central para convertirse en un gedgrafo
y austero explorador cientifico. Sus muchas lecturas, su ac-
tividad cientifica y su experiencia —que debia al hecho de
ser miembro del cuerpo de los grandes hacendados— en los
problemas agrarios de los dias de la emancipacidn de los sier-
vos, asi como la ira que suscit6 en él el trato dispensado a
los prisioneros polacos tras la revuelta de 1863, contribuye-
ron a reforzar la independencia de su cardcter, encamindn-
dole por los cauces del radicalismo politico.
En 1872, Kropotkin realizé su primera y decisiva visita a
la Europa Occidental, entrando en relacién con James Gi
laume y con los relojeros de la regi6n suiza del Jura, No v
sité a Bakunin, al parecer debido a que éste no transigia con
la amistad de Kropotkin con otro ruso de ideas avanzadas,
Peter Lavrov, al que Bakunin consideraba de opiniones de-
masiado moderadas. Kropotkin se sinti6 en seguida atraido
por los artesanos anarquistas suizos, y slo los argumentos
de Guillaume, quien le hizo comprender que su presencia po-
dia resultar mas util para la causa en cualquier otro lugar,
le disuadieron de su inicial impulso de quedarse en la region
del Jura en calidad de simple trabajador. Al volver a Rusia,
después de introducir clandestinamente cierto niimero de li-
bros y folletos subversivos en el pais, abandoné formalmen-
te el servicio en el Gobierno para entregarse de leno a las
actividades revolucionarias, lo que le valid su inmediata de-
tencion, pues los amigos de que se roded en San Petersburgo
pertenecian al movimiento populista local, cuyo dirigente era
N,V. Tchaikovsky, entregados la mayor parte del tiempo a
Ja publicacion y circulacidn de literatura prohibida y a expe-
rimentos educativos directos con los obreros y los campesi-
nos. El propio Kropotkin era partidario de la formacién de
bandas de campesinos armados, rechazando de plano todo
Jo que fueran reformas fragmentarias como las que propug-
naban muchos de sus compafteros. «Todo lo que sea una me-
jora temporal en la vida de un reducido micleo de poblacién
sélo sirve, en nuestra actual sociedad, para mantener intac-
to cl espiritu conservadorm, escribié en 1873.
‘A fines de 1873 las autoridades vigilaban ya con preven-
ccién los pasos y las actividades de los revolucionarios que
rodeaban a Tchaikovsky, y varios de ellos fueron arrestados,
sospechosos de propaganda subversiva y de adoctrinamien-
to politico de los obreros. Kropotkin fue detenido semanas
después, y en marzo de 1874 se le encerré en una de las maz.
morras de la fortaleza de Pedro y Pablo, de donde dos aftos
después, dada su quebrantada salud, se le trasladd a la cir-
cel del hospital militar de San Petersburgo. Fue entonces
cuando un grupo de amigos, a quienes Kropotkin habia con-
seguido hacer llegar algunas cartas, llevaron a cabo los pre-
parativos de una de las més patéticas y famosas fugas del si-
glo XIX. Todo empezé con una seftal que se dio tocando un
violin en la ventana de una casa situada en el extremo de la
calle; un carruaje esperaba a la salida, y Kropotkin se lanzé
por entre la guardia, y poco tiempo después estaba camino
del extranjero. En agosto de 1876 llegaba a Inglaterra, don-
de vivid hasta que regresé a Rusia, en 1917, muriendo alli
en 1921,
La vida que Kropotkin llevé en Inglaterra fue de reposo
y de estudio a la vez, siendo su época mas fecunda en traba-
Jos cientificos y culturales, sin que ninguno de sus actos jus-
tificase la alarma que sus ideas revolucionarias habian pro-
vocado. No obstante, durante los cuarenta afios que
siguieron, fue el consejero y el pensador del movimiento anar-
‘quista mundial. De conspirador y agitador pasé a ser fildso-
fo y profeta. Sin embargo, la primera vez que visité Occi
dente, tomé parte en las instigaciones a la violencia,
escribiendo un articulo editorial en Le Révolté, periddico que
41 fund6 en Suiza en 1879, y donde marca la pauta de la ac-
cci6n anarquista em los tltimos veinte anos del siglo XIX, «Re-
vuelta permanente mediante la palabra, el escrito, el punal,
cl fusil, 1a dinamita... Todo cuanto caiga dentro de la ilega
lidad nos sirve». (I)
JAMES JOLL
() De «Los anarquistase, Ed. Grialbo, Meri 1968.
1861. Kropotkin, pertenesié al Cuerpo de Pajes del zar NicolasCRONOLOGIA KROPOTKIN
"ANOS ELEMENTOS BIOGRAFICOS:
ELEMENTOS HISTORICOS
"1842 Nace en Moscd Piotr Alexievich Kropotkin
1846 Muere la madre
Publicacién del las contradicciones economi-
as oflosolia de la misariar, de P.J. Proudhon (1809-1865).
Rlevoluciones en Europa
852 Vacaciones anuales on la propiedad familiar de Nikolskoie,
region de Koluga, al sudoeste de Mosca.
"a5a
Guerra do
"Muerte de Gogol en Mosc.
1055
‘Muerte de Nicolas I
6 Pajes en Petersburgo.
Primeras lecturas sobre economia politica,
| 1860” Descubrmionto de Ia obra de Ivanowich Herzen
1815-1870). Hig otha shite.
'Nombramienio de sargento en ei Cuerpo de los Pajes.
1061
‘ayudante de campo del general B.K.
Kukel, quo jorcia provisionaimente el cargo de goberna-
dor dé la Transbaikalia, ol cual tiene las colecciones com-
pletas de las publicasiones revolucionarias de Herzen, edi
fadas en Londres. Entabl ‘gran amistad.
‘Manumision de los siervos.
‘Atentado del revolucionario Félix Orsini contra Napoleén
|_ily'la emporatriz: Se registraron 10 muertos y 150 heridos.
Evasion de Miguel Bakunin de Siberia
Gigantesco incendio en Petersburgo atribuido a revolucio
‘Surgimiento det nihiismo,
71863 Abastecimiento de las colonias de asentamiento del rio | Insurreccién polaca contra la dominacién rusa,
‘Amur
41864 Exploracién de Manchuria. Su hermano Alexandre se reune
__con élen Irkutsk como oficial de un escuadrén de cosacos. | (ANT)
7865 Exploracion del Sayan occidental Publicacion «De la capacidad polltica de las clases obre-
fas. y muerie de su autor: P.J. Proudhen.
eet et _|_Fin de la guerra de Secesion.
1866 Exploracién, en ol macizo del Vitim, para encontrar una | Atentado contra el Zar.
‘comunicacién directa entre las minas de oro de la provin-
fia de Yakutsk y la Transbaikalia. zu Eas
1867 Pedro y au hermano Alexandre regresan a Petersburgo y
‘bandonan el ejrcit, Pedro se inscribe en la Univers!
‘Gad y prosigue cus estudios cientiicos. Alexandre s@ ins
tribe on la Academia miliar de Jurisprudencia. ese.
| 7868 _Descubrimiento de a estructura orogréfica de Asia oriental. | Publicacién de -La Tierra~ de Eliseo Reclus.___
1870 ‘Guerra tranco-prusiana. Congreso constitutive de la Federa-
| _ via eat _cién Regional Espanola adherida a la Primera Internacional
4871 Expedicién en Finlandia. Muere el padre en Mosc, El Imperio de Alemania. La Comuna de Paris. Abolicion
é z de Ia feudalidad en el Japon “
872 Viaje a Suiza; contactos con la A\LT, Se declara definiti- | Congreso de La Haya: escision entre bakuninistas y mar-
mente anarquista, . xistas.
| 1873 Publicacién de los mapas de Asia oriental
"1874 Adhesién al circulo revolucionario Chaikovsky. intensa ac-
tividad clandestina. Detencién. =
1876
| 1876 Evasién sensacional de un hospi
‘Exilio en Inglaterra. Viajes a Suiza y Béigica. Casamiento
‘con Sofia. Se relaciona con Eliseo Reclus en Vevey (Suiza).
DDisolucion de la A.-T. Restauracion borbénica en Espa-
fa con Alfonso Xl (enero), ql
yerie de Miguel Bakunin (1° de julio).
‘Atentado de Vera Zassolich contra ol ministro Trepov. Pro-
‘cee0 en Rusia denominado de los «195s. Guerra ruso-turca,
‘Se convierie en uno de los animadores de la Federacion
Jura
Fundacién del periédico -Le Ravolté» en Ginebra (enero).
Guerra anglo-atgana,
Expulsion de Suiza, Publicacion de =A los jovenes:.
‘Detencién por la policia francesa en Thonon (di
Proceso de Lyon y encarcelamienio en Cisirvaur. |
Aisjandro W muere on on steniado
| 1866 Amnistia parcial, sale en liberiad. Instalacion definitiva
en Inglaterra. Colaborarogularments en -Nature= yen el
‘Creacion del periddico «Freedom. (105 afios de existen-
la on 1991
Nacimiento de su hija Alexandra
Publicacion de «La conquista dot pan»
TMuere Alfonso Xi, Regencia de Maria Cristina de Austria. |
Los tragicos sucesos de Haymarket (EEUU).
Guillermo ti emperador.
lade atontados anarquistas, especialmente on Fra
Punsacon te la Sibistoca anardusia en Ginebra,“ANOS, ELEMENTOS BIOGRAFICOS: ELEMENTOS HISTORIGOS
El anarquista italiano Caserio mata al presidente frances
in_Lyon. Proceso de los treinta,
‘Congreso de Londres. Escision definitiva entre sociale |
mocratas y anarquistas.
7397 i
998
Guerra hispano-americana. Derrota de Espafia en Cuba
fen Su cuario afio de guerra colonial Intermitente,
| 1899 Oposicién a la Guerra de los Boers
4900" Informes al Congreso anarquista de Paris (prohibido por
Ja polica)
| 1901
Reinado de Alfonso Xill (mayo)
‘Atentado de Mateo Morral, on Madrid (mayo) contra Aifor
‘30 Xill y su esposa Victoria Eugenia de Batlemberg
‘Congreso anarquista internacional en Amsterdam.
[7907 Fundacion de a Cruz Rj
fen Nueva York y en Londr
Esta ultima estaba dingida
por Kropotkin, V.N. Cherkezov, Hudolt Flocker y Alexan=
fre Schapiro. Tenia correspondientes en las principales:
‘Gludades de la Europa occidental y de América del Norte.
Publicacion de La Gran Revolucion.
‘Guerra de Milla (julio). La Semana Tragica de Barcelo-
nna (28 jullo-1® agosto), Elecucion de Francisco Ferrer en
_Montjute (13 octubre)
‘Creacion do la Confederacién Nacional del Trabajo (CNT)
fon Espana, a Bee
‘Congreso nacional de la G.N-T, Fundaclén de Golos Trou
ke _da, en Nuova York a
7912 ‘Manuel Pardifias mata en Madrid al Pres dal Ge
sejo de ministros, Jose Canal
Francisco Fernando, archiduque neredero de Austria, es
lasesinado (junio) en Sarajevo (Bosnia:Herzegovina). Co
‘mienzo de la primera guerra mundial. Espana se declara
neutral
1916 Manifesto de los Diecisdis: apoya la causa do los aliados. | Respuesta de Malaiesia: -A los anarquistas de gobiemo- |
1917 Retorno a Petrogrado despues de 40 arios de destierro n Espafia CNT-UGT (agosto). Segunda
unig}. ‘Nicolas Iles destronade, Golos Trouda
_Se'instala en Petrogrado (agosto).
i910
917
34
1918 Entrevistas con Volin y Nestor Maino. Fin de la 1% guerra mundial 2
penn Disolucion de la Asamblea constituyente (6 de enero)
99 ‘Huelga de -La Canadiense». primer Congreso de la Terce-
‘a Internacional (marzo). Congreso nacional extraordinario
je la C.N.T. en ol Teatro de la Comodia de Madrid Ache
$n provisional dela C.N.T. ala Internacional comunista
Primer congreso do la Confederacion Nabat (2-7 de abi)
71920 Cartas @ Lenin 2° Congreso do la Il Internacional (julie). Asesinaio en Bar-
atone de Francisco Layret(nowemre) abogado de tos
L m Singicalistas. Creacion del Partido Comunista de Espana,
1821 Fallecimienio en Dmitrov (8 de febrero). Insurreccion de Cronstadt, aplastada por las tropas de
Inhumacion en Moseu (13 do febrero). Leén Trotsk. Instauracion de la.N-E P. (Nueva Economia
Creacién del Museo Kropotkin en Moscu |
1922 Publicacion de «ETICA-. | Conterencia nacional de la C.N.T. en Zaragoza, én la cual
para de a Internacional comunieta y de ia Inorna-
Crone Sndial Roa: Massoin on 0 Poder” Osupacion del
via
‘Asesinato on Barcelona de jos miltantes de la GIN-T. Sa
x __|_vaser'Segut y Francisco Comas (marzo) é
|” Greacin de la Federaciin Anarquistaibérica (EA) en
jencia_ Ejecucign en tos Estados Unidos de lov ana!
{ulstas Talianos Saceo y Vanzett
|
|
|
TRESS. Sr cae — | Prectamacion de la Republica en Espana.
902 Angel Pestana nda Pariso Sndeaisa on Espana rk
. ____met Congreso nacional
1909 Inaurrecciones anarquis Espa
Glombre). Adolfo Hiller canciller del Reich,
Revolucion de Asturias (octubre). Hitler Reichsturer. Muer-
eee te de Nestor Maino en Paris.
1936 [EI Comunismo libertario es adoptado por la C.N.T. como
finalidad en su Congreso nacional (mayo). de Zaragoza.
Revolucion espancla Gul).
Sofia, la esposa de Kropotkin.
El Museo dedicado a la memoria de Kropotkin es cerrado,Claves para la lectura de
KROPOTKIN
|. FSBOZO BIOGRAFICO
El pensamiento de Peter Alexandrovitch Kro-
potkin es un elemento imprescindible para com-
render la ideologi libertara, asi como sus rea-
lizaciones préeticas. Como dijo Pérez Ledesma,
‘el principe so Kropotkin es, pese todos los
«sverzos por silencarlo durante lo iltimos alos,
un viejo conocido de la cultura espaol»,
"Nadie mejor que uno mismo para hablar desi
mismo, En su libro Memorias de un Revolucio-
nario, Kropotkn tealiza una dtallada autobio-
srafia hasta 1907. Nacié ene seno de una fami
lia aristocatica y terrteniene en el barrio noble
de las Caballerizas de Mosed en 1843. Tuvo una
infancia feliz, a pesar de la muerte de su madre,
resultando desisiva la influencia de su hermano
Alejandro, de espirit liberal y progresista. En-
‘aa formar pare del «Cuerpo de Pajes del Zar»
donde ecbe una educaiGn militar, pero también
‘conoce la obra de Herzen y Oxare,
Posteriormente entra en un regimiento de co-
sacos de Siberia por dos razones: realizar estudios
srogrificos y consumar proyectos reformist. Re
sult decisiva suestanciaen Siberia dela que sa-
1i6 desengaftado del aparato burocraticozarista.
En el periodo siguiente realizar brillantes estu-
ios cietifens en el campo geomarfoligicoy ge0-
l6sico y experimentard la stistaccin dl deseu-
brimiento cienttico, pero es ahi donde empieza
su batalla ca consigo mismo; por un lado la la-
bor cientifica y por el otro ls inquetudes socia-
les, Son Tos aos del ascenso del movimiento po-
plist, al mismo tiempo que se cerraba el periodo
reformista con que Alejandro It pareia haber
abierto su reinado.
Enira a formar parte del «Circulo Tehay
kovskyo y reaiza un viaje a Europa, donde en Su
2ase pone en contacto con el ala marxsta de la
A:T; sin embargo pronto se rlaciona con el ala
antiautoritaria. Al volver a Rusia profundiza en
su trabajo intelectual y social. Al mismo tiempo
rechaza el cargo de seretaro general del depar-
‘amento de geografia por dos motives: compren-
de que la ciencia debe sr ily préctica y no pue-
de estar desigada de os que se supone pretende
mejorar, y porque cada ver los problemas socia-
les empezaban 2 tomar mayor dimensién en su
pensamientoy la lucha ocupaba la mayor parte
de sus actividades. Es detenido y encarcelado en
la prisin de San Pedro y San Pablo donde pass
ricuattoafios durisimos, pro consigue hui tras
tuna espectacular fuga.
Sera luego en el exlio cuando desarollaré to
das sus ideas principales. Después de una breve
‘estancia en Edimburgo se traslada al Jura (Sui-
a) donde con su amigo, también geéprafo, E. Re-
‘lus funda La Révolte, Son afos de actividad en
fs que hay que reforzar al movimiento obrero,
Adesputs dea crisis que supone la represion sobre
Ja Comuna de Paris y la ideas sociaistas. Vue
ve a ser encarcelado en la prsin de Clsirvaux,
Jo qu le dard una experiencia profunda sobre el
sistema penitenciario. Después de ser berado pasa
‘a Londres donde se establece definitivamente y
donde desarrolla la parte més importante de su
obra (Campos, fébricas ytalleres, El apoyo Mu-
‘wo y La Conquista del Pan). También fund6 un
semanario que aun se edita, Freedom.
‘Un acontecimiento eonflctvo viene acerrar este
petiodo. Eseltinico acto politico en el que no fue
‘onsecuente con sus ideas libetaras: su atitud
ante la I Guerra Mundial, con ladefensa de los
aliados. Esta acttud produjo una escsion en el
‘movimiento anarquista internacional y moti que
E, Malatesta escribiera en Freedom un articulot-
tulado «Los anarquistas han olvidado sus princ-
pos.
Kropotkin vuelve a Rusia en 1917 separado det
‘movimiento anarguistaruso por su posicién en
Ja guerra, y, ya envejecido, su actividad no pue
de er la de un orgaizador. A pesar de ello se nie
2 a ser ministr, se desengatia de la «Uni de
Zemstvos de Luov» alos que en un principio ha
bia apoyado, Y a princpios de 1918 lanza la for-
‘macion de una «Liga Fedealistay. En 1919, des
pués de una serie de reuniones con el movimiento
‘anarquista ruso, Kropotkin se entrevista con Le-
nin al que critica duramente por su acttud en la
Guerra Civil, Envejecido, impotente para frenar
clauloritarismo bolchevique, se retira definitva-
‘mente @ Dmitrov donde con escasos medio y una
‘como de Lenin por hacerle participar en sus go-
biernos, Kropotin permaneciésiendo anarqusta
hasta su muerte, Su entierro fue el timo acto de
masas que toler6 el bolehevismo al movimiento
anarquista, ya pesardeser una maniobra de pro-
paganda bolchevique, el acto se convitiéen una
. Es de suponer que el otro iba a cuenta
del propio de los Rios. Por el principe anarquista ruso sentia
cl catedratico socialista espaol profunda admiracién. En el
prélogo de su libro nos dice: «He vsitado dos veces la aldea
de Dmitrov, donde moraba la excelsa figura de Kropotkin.
En su intimidad y la de su noble familia pasé largas horas
¥ alguna velada que siempre recordaré». Y unas paginas mis
‘adelante relata con mayor detalle el ambiente reinante en la
‘asa del gedgrafo libertario, siendo éste el fragmento que re-
producimos.
E113 de diciembre de 1920, Fernando de los Rios abando-
naba Rusia tras haberse opuesto a firmar las famosas condi-
ciones leninistas. Cuando decliné la oferta que le hacia el go-
bierno soviético de pagarle los gastos de su viaje de vuelta,
seenterd de que ese gesto slo lo habia tenido antes un dele-
ado extranjero de entre los muchos que venias acudiendo
‘las convocatorias de comicios internacionales, precisamente
tro espaol: Angel Pestana, que nunca mencioné este «de-
talle». Pequetios detalles que nutren esporddicas anéedotas,
pero na anéedota tiene, en ocasiones, mas significacion que
hhechos «irascendentes».
Para hallar en la Rusia de hoy un sereno remanso espiritual, rico
en sugerencias, es preciso tener la suerte de conocer el media inti
‘mo de una de esas figuras relevantes que han abundado en Rusia
desde que comienza ésta, a fines de la primera mitad del siglo XIX,
a buscarse a si misma y'a descubrir la intimidad de su genio. En
la aldea de Dmitrov hallamos al yenerable y paternal-Kropotkin;
vivia con su bondadosa mujer ¢inteligentisima hija, en una casita
de madera, rodeada de huerto y jardin. El huerto lo trabajaba la
Imuljer a pesar de sus sesenta y dos afios y de no haber tenido cos
‘umbre de ello; pero era necesario suplir de algin moda la racion
de viejo que «Pedro» recibia. La hija, delicada de salud, no podia
ayudarla en estos sus empetios de horticultura. Tenian una vaca,
Tespecto de la cual una orden de Lenin prohibia la requisa; de vez
cn cuando anarquistas de aqui y de alld acudfan con un presente
‘modesto para el anciano ex principe, que siempre hallaba una pa
labra espiritual o un gesto leno de dignidad con que revelar al re
cién llegado cuan intimamente le afectaban esas atenciones,
‘Cumplia sus setenta y ocho afos uno de aquellos dias, y en una
hhabitacién amplia, con techo de madera oscuro, alumbrada con dos
uingués de petréleo, una joven artista, que fue con nosotros de
Mosci, canta al piano, al aiardecer, melodias rusas. En la sala hay
tambien un sefior, médico (1), y un joven silencioso, de mirada muy
abierta. La familia Kropotkin estd en el saldn, y el viejo de corazon
infantil aprovecha las pausas de Ia artista para acercarse ya a uno,
ya.a otto, cinteresarse por las inquietudes espirtuales que la estan
‘ia en Rusia nos despierta. En sus juicios se ve la preocupacién por
Set justo, y con delicadeza conduice a su interlocutor al punto en
{que radican los problemas fundamentales de la actual situacion ru-
‘a. Sus apreciaciones no nos pertenecen; los momentos son har‘o)
polémicos para sacar a luz los postreros juicios de aquel hombre
admirable; mas de sus palabras extraiase io que es dificil lograr en
estos instantes: una perspectiva histériea de la Revolucién rusa,
‘También en el hogar de aquel anciano se conocia la privacién
Un dia, como acompafase por la aldea silenciosa y muerta a la se-
fora de Kropotkin y le preguntara por la vida de ellos, dijome con
voz helada: «Ayer vendimos el gaban de Pedro.» Cuando los pe-
iédicos alemanes, especialmente Die Fretheit, publicaron la not
cia de la escasez en que vivia Kropotkin, lam@ a ss senora el Co
rmisario de Cultura y le propuso enviarle cuanto necesitara. «Gracias
—contestaron los ancianos—; mal estamos, pero alin estan peor
otros muchos en Rusia.»
FERNANDO DE LOS RIOS
(1) Debiatratase de Ncolis Lebedev, que hacia de seeretario y médico per
sonal de Kropotkin. A la muerte de ése se encargo de organiza los ma
feviales, apuntes, tas y textos ¥a ullimades, que compondrdn la
‘stuma del principe a
9Kropotkin
[No fue en as metrdplis del capitalismo donde se desencadenaron los més
importantes proceso revolucionarios. Contrariamente alo profetizado por
Marx, como es sabido y notorio, la revolucién se dio en los confines del
viejo continene, en Rusia y Espaa, paises euya adseripcin ala modern
dad no acaba de cuajar todavia, ni siquera en los limos aos del siglo,
“Mucho menos, pues fines del dicinueve y comienzos del vente, cuando
las posibilidadesrevoluconarias estaban presenes. En ambos paises el mo-
vimiento anarquista consigui, luchando contra las fuerzas que iban a do-
‘mina la histori, impulsar formas societarias de democracia directa y po-
net por obra proyectos autogestionaios. No obstante, lo contactos entre
los movimientos liberarios ruso¢ hispdnico no proliferaron.
Porlo que hace referencia a Mijail Bakunin, fue enterasibéicas donde
encontrd el mayor fervor popular para su entusiasmo revolucionaio, pero
personalmente sus contactos con el anarquismo ibérico fueron escaso. En
cleaso de Kropotkin, que sucedi6 a Bakunin como figura relevante del ana
‘guismo, sus rlaciones con el movimiento libertaioibérico, todo y con ser
abundants, no fueron lo suficientementeestechas como hubiera sido de-
sable y conveniente por ambas partes. Empero, el principe ruso sf lead
‘venir Espafa; contaba por entonces trenta y sis ais y vivia de lleno
‘una etapa consagrada ala agitacin, Luz, interesado siempre por los pro-
‘blemas del pas, mantuvo miltples y diversas rlaciones con Ios inteect
les libertarios. De todo ello daremos cuenta en ls lineas siguientes,
‘Una anéodotarecogida por Carande puede iusrar ese cardctr en tanto
«que pueblo —esto es, no partcipe de los valores domiinantes— propio de
Jos habitants del suelo ibérico. Dice asi: «La replica de Kropotkin, el prin-
cipe anarquisa, ala expicacin que le daba Castillejos de que la Junta de
Ampiacin de Estudios enviabatantos becarios a Londres para que lega-
‘ana ser unos gentelmen[fue: «/Ab, claro est, ahora me fo explico; me
cexplco la impresidn que me causaron, en mis viajes en vagones de tercera
de los ferrocarriles espafioles,lentos y sucio, los aldeanos y otros pobres
‘castellanos que nos frecian sus provsiones ala hora de comer, y ayuda.
tana mi hija a descender del ten y la acompafiaban en el andén, cuando
elle queria pasearse. Yo no podiaimaginar que aquellos viajeros estuvieran
‘educados en Londres» (1)
aii ser que la ctano sea muy rigurosa. No se iene constancia de que
Kropotkin hiciera mas viajes a Espaiia que el antes mencionado. Por en-
tonces no estaba todavia casado ni tenia hija alguna. Pero fuese 0 no su
hij la persona a la que colmaban de cuidadoy presentes los humides cas-
tellanos, la esena recverda un pasaje cualquiera de las novels russ deci-
‘monénicas. El pueblo, al margen de a cultura oficial, y posiblemente debi
oa cllo,posia en Rusia como en Espatia una cultura propia, unos modos
. La prensa
Tetatrbuse fa dieccign de la revueltaalcovana 9 lo-desribe como activo,
nervioso, de ineligencia despejada», Pay. 24, nota
6. Cit. por Georges Woodcock ¢ Ivin Avakumovie en El principe anor
‘quista, Ba, Sica: Gijin- Madrid, 1978, Pa. 131
7. Wease J. Termes, op. cit. pi. 275
8. Ibid Pag. 256 nota
9. Viadimiro Munor. Antologia dcrata espanola. Ed, Grijalbo, Barcclo-
na, 1974, pds. 9,
1. 5. Termes. Op. cit. pa. 279,
1H. George Woodckock e vit Avakumovie, Op. cit pi. 158. Para seguir
sacéndole punta al tema, slo anadie que poco después de su regreso de Es
Dafa se unira, el de octubre de 1878, con Sofia Ananicy «la que seaba
ths de conocer” No sabemos sla experiencia extética de Mull contibuys
12, Ibid, Pig. 159.
13. Citado por V. Mufos. Op. cit: pa. 9.
14. Termes. Op. cit. pda. 264
15. Felipe Alaiz prélonoa Mario de R. Mela. Citado por V. Muto. Op.
16. La obra que mis difusidn alcany6 fue La comuste del pan, respecto
la cual dice Carlos Diaz: «En earta del editor F. Sempere a Don Miguel
‘de Unamune (9-marzo-1909) se da cuenta deallada de ls ediciones de esa
‘Beaseducaiiconds adie ie eames acess ebcnine snace
a, En tral 8,000 ejemplaresy. Comentando lo cual ade A.J. Cappe-
Tei wSin tener en cuenta ediciones hechas en Argentina ni en otras edo
‘ales espatolas>. Ver A.J. Cappellet El pensamiento de Kropotkin. Ed,
Zero, Madrid, 1978. pg. 14S
Citado por Teresa Abell i Gell, Les relaconsinternaconals de anar-
‘quisme cata (1881-1914), Ediciones 62, Barcelona 1987, pag. 48
18, [Link] pig. 200 y siguientes viene una breve semblanca de Tarrida
19. A consecuencia de esta ruptura con el movimiento liberario, Mir sale
{ara defintivamente, al contrario del resto de los cite, incl el mis
mo Kropotkin
‘Sobre Joan Miri Mir, editor y publicistaibetaro menorqun, puede con
sultarse el extensoarichlo de 1. Portella Coll J. Miri Mir Obra amanguts
ta 1898-1918. Revista de Mensrea, Mad, 1988,
20. Ange Pestana: Setenta dias en Rusia. Lo que yo vi. EA. Cosmos, Bar
etona s/f (1928), pag 188Kropotkin y la juventud
En el decenio que va de los quince a los veinticinco afios
tiene cada persona un momento en el que puede percibir en
su intimidad el eco de su destino, que es la razén de su exis-
tencia entre los hombres. Es el verdadero momento de la ju-
vventud. No se es joven por la edad, sino por la captacién de
esta llamada: comprenderla y seguirla serd la huella de su per-
sonalidad en cada uno de sus pasos. Muchas veces, sin ser
el impulso de rebeldia natural que todos vivimos con la pu-
bertad, en el trénsito de engendrados a potenciales engen-
dradores, este eco psiquico es lo mas dispar de cuanto po-
driamos suponer como consecuencia del género dé vida y
ceducacién de nuestra infancia. Y es precisamente en esta es-
pecie de rebeldes o rebotados donde encontramos los mejo-
res seguidores del eco de su destino en la vida. Hoy, que los
bidlogos nos dicen que todo esta ya programado en el acto
‘mismo de la concepcién, el comprender, escuchar y seguir
esta llamada ¢s la expresién mas clara de nuestra voluntad,
Ja nica manera de vivir nuestra paz interior, con el triunfo
© con el sacrificio.
Hay en las memorias de Kropotkin un pérrafo que expre-
sa claramente este momento. Estando en la escuela de pajes
de Petersburgo, mientras su hermano Alejandro hacia sus ¢s-
tudios militares en Moscii se escribian con frecuencia; y Ale-
Jandro, unos afios mayor que él y muy dado a los estudios
de la Filosofia y de los temas sociales, le decia en una de las
cartas: «Hay que trazarse un objetivo en la vida; sin una fi-
rnalidad bien definida la vida no es una vide. Y sigue diciendo
Kropotkin: «Era yo muy joven entonces (16 afos) para ha-
War una finalidad en el fondo de mi conciencia. Pero algo
indeterminado, de bueno, se despertd ya en mi con esta lla-
‘mada; aunque no podia determinar cwal tendria que ser esta
Jinalidad superior.»
Ha nacido en lecho de oro y en cuna de principe ensuci
sus primeros paftales. Multitud de siervos estan a su servi-
cio, temblando de miedo al litigo ante el menor gemido 0
rabieta de su nifiez. A los ocho afios, todo un Zar y terrible
tirano, Nicolas 1, lo coge de la mano y lo presenta a su nue-
ra, embarazada del tercer hijo, diciéndole que lo tome como
‘modelo para el futuro que se estd gestando en sus entrafas.
Y este mismo dia ya fué Kropotkin destinado a ser paje de
Ja Corte y presunto gran funcionario del Imperio Ruso.
Pero el nifio Pedro Kropotkin ha quedado huérfano de ma-
dre alos tres afios y medio. Dotado de una sensibilidad afec-
tiva extraordinaria, caracteristica que apreciamos en toda su
vida, las muestras de carifio que recibe en su infancia le son
prodigadas, a escondidas muchas veces, por los siervos y ct
dos, que ven en él, y se lo dicen, la imagen y la bondad de
su madre. ¥ cuando comienza a distinguir racionalmente lo
bbueno de lo malo vemos en él una especie de balanceo entre
una vida exterior y aparente de principe y el peso de su Tla~
mada afectiva e intima que le inclina al estudio para ensehar
y remediar a los siervos y trabajadores y para aliviar a las
personas humildes, en las que vera todas las virtudes y a vinica
fuente de reserva para moralizar y dar a la humanidad una
vida social digna.
El mismo expresa este balanceo y 1a final decisién de su
voluntad estando en Siberia, consagrado por entero a la Geo-
Jogia y dando a la Ciencia una nueva orientacién para el co-
nocimiento de las montafas y de las grandes estepas siberia-
nas. Tiene veintitin afios, y dice: «Habiendo sido educado
en el seno de una familia de propietarios de siervos, yo hice
‘mi entrada en la vida, como todos los jévenes de mi condi-
‘cidn, con una conviccién muy definida en la necesidad de
‘mandar, de ordenar, de dirigir y de castigar. Pero cuando,
‘muy pronto felizmente, tuve que realizar cosas serias y rela
cionarme con hombres cuyas fellas o ligerezas nos hubieran
‘acarreado graves consecuencias, comencé a apreciar la dife-
rrencia entre lo que se obtiene con ef mando y la disciplina
y lo que se puede conseguir con e! buen entendimiento y ar~
‘monia entre todos los-interesados en la empresa. El primer
procedimiento vale para un desfile o parada militar; pero no
sirve para nada en ia vida real, cuando el fin que se persigue
sdlo puede ser alcanzado con el esfuerzo serio de todas las
voluntades convergentes. Aunque no me formulé estas ob-
servaciones en términos aplicables a las luchas politico-
sociales 0 de partido, puedo asegurar que perdi-en la Siberia
‘mi fé en la disciplina de Estado. ¥ asi estuve preparado, sin
duda, para llegar a ser anarquista».
Porque si el ser anarquista no es una utopia, como suele
decirse, y cualquier persona, dentro de sus medios y con¢
cién, puede intentarlo, no creo haya en la Historia ningun
hombre que de una manera mds clara y digna que Kropot-
kin pueda ser calificado de anarquist
Ya sabemos que la pureza y perfeccién son inalcanzables
y quedan como propiedad exclusiva de las ideas metafisicas.
La vida humana es generacién y, por lo mismo, una cadena
de la que cada uno somos un esiabén mas o menos firme y
resistente. El dia que aparezca el hombre perfecto se acaba-
4 la generacién. La importancia vital consiste en la volun-
tad de llegar a ser y en acomodar nuestra existencia y nues-
tros actos a esa voluntad de ser; 0, dicho en términos dcratas,
la gracia consiste en la voluntad de «estar». Y es esta volun-
tad la que guid todos los actos de Kropotkin.
En el prologo a la edicin francesa de las Memorias de Kro-
potkin termina asi Georges Brandés la descripcién de la per-
sona y de la obra del autor: «Se declara revolucionario, y
es exacto. Pero dudo haya habido nunca un revolucionario
tan humano y tan digno. Queda uno extraftado cuando, ha-
blando de la posibilidad de un conflicto armado contra la
policia suiza, se manifiesta en él ese «instinto bélico» que la-
te en cada uno de nosotros. ¥ no puede asegurar si fué feliz
© decepcionado cuando vié que este conflicto, pensado y pre-
parado, no tuvo lugar. Pero este momento es tinico en su vi-
da. No fué nunca vengativo, sino martir. No impone sacrifi-
cios a los otros; se los guarda para si mismo. Y tan poco caso
hhacia de estos sacrificios, que més bien parecia que no le afec-
taban nada». «Es un revolucionario sin énfasis y sin etique-
tas, Se rie de los acuerdos, juramentos y ceremonias por los
que se comprometen los conspiradores en los dramas y ope-
retas. El es la simplicidad en persona. Por su actos y sus es-
critos puede ser clasificado entre los luchadores por la Li-
bertad. Pero nadie ha sido mas desinteresado ni mas amante
de la Humanidad que él»,
Esta sinceridad que da el acuerdo consigo mismo y que hace
que sus acciones y sus palabras guarden perfecta conformi-
dad a sus pensamientos y descos, la vivimos en sus escritos.
Lo primero que apreciamos en élios es una especie de eterna
juventud. Siendo toda su vida un «maestro» y habiendo aban-
donado titulos, prebendas y sinecuras para dedicarse a ense-
‘ar a los que, por tener que trabajar sin descanso no podian
leer ni éstudiar, no hay linea de él que no tenga como ense-
anza el deseo de aprender, de ver la verdad y la manera de
‘mejorar las condiciones sociales, lo que corresponde fielmente
al primer impulso de su juventud rebelde. Le vemos traba-
23jando con los trabajadores mas humildes: colocando etique-
tas, haciendo cestas, remendando zapatos... haciendo peque-
fas criticas en las revistas, todo como un jovenzuelo apren-
diz, cuando ya habia publicado libros y dirigido y fundado
revistas. Un dia, por cierto, estando en Inglaterra y ganando
su vida haciendo resenas de libros, trabajaba con nombre su-
puesto por ser recien fugado de la prisién del Hospital Mili-
tar de Petersburgo, el director de la revista «Nature» le dié
‘unos libros que afios antes habian sido publicados en ruso
por un tal Kropotkin para que hiciera la eritica y
opinién..., y ante la imposibilidad de criticarse a si mismo
ni en bien ni en mal, opté por decir la verdad al director.
Como un adolescente cogido en una mentira inocente.
‘Cada vez que en Sus escritos se refiere concretamente a los
j6venes se ve claramente que est en su ambiente. {Cémo se
éentusiasma ante la juventud estudiante o estudiosa, que quiere
conseguir la liberaciOn verdadera de la servidumbre, conce-
dida ya por ley, pero mermada, por no decir suprimida por
los hechos humillantes y los impuestos! Y, sobre todo, la ilu-
sién con que observa el movimiento juyenil de la mujer ru-
sa, queriendo y formando escuelas y hasta universidades se-
miclandestinas, para superarse y llevar la cultura hasta las
ccapas mas humildes de los trabajadores y campesinos. Llega
a decir que el tnico punto luminoso que descubre en la vida
de Petersburgo a su regreso de Siberia y teniendo ya veinti-
seis aos, es este movimiento cultural entre la juventud de
“ambos sexos.
A raiz del atentado fallido de Karakozov contra Alejan-
dro II se ejercié tal represién en toda Rusia, que las ideas
ibertadoras que gozaban de la simpatia de no pocas perso-
nas notables, pasaron de la admiraciGn al temor de todos los
hombres de cierta edad, por aquello de parecer més sensa~
tos, El ministro y gran verdugo al servicio del Zar, Mura-
viev, habia prometido eliminar a todos los liberales del Im-
perio, y cuantos en su pasado habian tenido cierto contacto
‘6 simpatia por el liberalismo vivian con el temor de caer en
las garras del tirano: evitaban todo contacto con los jovenes
y hasta prohibian e impedian a estos toda actividad. Padres
y hermanos de mds de treinta aflos estaban opuestos a los
jJjovenes. Pero éstos se unieron en la lucha desigual contra un
‘enemigo tan formidable como el absolutismo ruso y, aban-
donados de sus padres y de sus hermanos mayores, forma-
ron sociedades secretas dispuestos a ofrecer la vida por la cau-
sa de la Libertad. Jamds se habia librado un combate en
condiciones tan tragicas como éstas. Y Kropotkin, joven en-
tre los jOvenes, se adhiere a esta juventud, milita entre los
iihilistas y asiste al circulo clandestino Tchaikovsky de fina-
lidad educativa y moralizadora.
En el folleto dirigido a la juventud y que después de un
siglo no pierde actualidad, dice, refiriéndose a los que por
la edad deberfan ser fuego revolucionario y no se deciden a
cambiar la sociedad por sus cimientos: «Quizd os resignéis.
‘No viendo una salida a la situacién, es posible que digdis:
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