ACTA DE INICIO
Nombre del proyecto
Director del proyecto Paula Andrea Escobar
Gerente De tiempo y riesgo Yenifer Dayana Abril
Gerente de adquisiciones y
Integrantes del alcance
proyecto Gerente de costos y Brayan Andrés Pacheco
comunicaciones
Gerente de Gestión de calidad,
Evaluación financiera
Justificación del
Proyecto
La industria para jabones de tocador artesanales ha tenido
una serie de trasformaciones muy importante en nuestra
sociedad durante los últimos años ya que cuenta con nuevas
tecnologías y beneficios para el cuidado de la piel. Los
jabones de tocador son comúnmente empleados para la
higiene personal y la limpieza.
La elaboración del jabón se describe con numerosas recetas
cuyo denominador común es:
Grasa ( o mezcla de grasas ) +lejía de sosa caústica= jabón
Marco teórico Desde la química el proceso se denomina saponificación y
aunque estrictamente ocurre en dos etapas:
1. Hidrólisis de triacilglicéridos en medio básico,
obteniendo glicerina y ácidos grasos.
2. Neutralización de los ácidos grasos con hidróxido de
sodio (o de potasio) dando la sal correspondiente y
agua.
En la elaboración artesanal del jabón todo ocurre al mismo
tiempo, la glicerina no se separa y forma parte del producto
final, por lo que la reacción se puede describir con la
siguiente reacción química:
Los jabones de tocador artesanales o ecológicos traen muchos
beneficios a la piel ya que la a diferencia de los jabones
tradicionales que sus ingredientes pueden provocar
irritaciones y alergias en la piel.
Consideraciones sobre los reactivos
Sobre la grasa empleada. Su variedad reside en los ácidos
grasos que la conforman. Se expone a continuación una
clasificación de los más abundantes en las grasas que se
emplean para la obtención del jabón
Ácidos grasos saturados: Son ácidos grasos sin dobles
enlaces entre carbonos y por tanto tienden a formar
cadenas extendidas.
Ácidos grasos insaturados: Son ácidos grasos con
dobles enlaces “cis” entre carbonos. Cada doble
enlace origina un “codo” que impide formar cadenas
de ácidos grasos extendidas.
Un aspecto a tener en cuenta es que las grasas naturales no
son sustancias puras, y que la conforman diferentes ácidos
grasos en diferentes proporciones. Esto implica que para
obtener un determinado jabón con determinadas propiedades
como textura, compacticidad, solubilidad, facilidad para
hacer espuma, etc., los maestros jaboneros trabajan con
mezclas de grasas. Si en ésta predominan los ácidos grasos
saturados originarán jabones duros y compactos, mientras que
si predominan los ácidos grasos insaturados generarán
jabones blandos y menos compactos.
Las grasas y aceites más empleados en la elaboración de
jabones de tocador se recogen en la siguiente tabla, con la
proporción de los principales ácidos grasos.
Aunque en principio cualquier grasa o aceite puede usarse
para obtener jabón, hay algunas que por la composición y
proporción de ciertos ácidos grasos insaturados provocan el
enrarecimiento del jabón. Este proceso consiste en la acción
bacteriana sobre los dobles enlaces, oxidándolos hasta formar
aldehídos o ácidos carboxílicos. Para evitar este proceso se
incorpora al proceso pequeñas cantidades de vitamina E o
mediante la adición al jabón productos naturales con
propiedades antibacterianas como el extracto de semillas de
pomelo.
La disolución básica. Conocida en el mundo artesanal como
“lejía” aunque no es lejía en sí y sólo comparte con ésta su
carácter básico. Es una disolución de hidróxido sódico o
potásico ¿De qué depende la elección de un hidróxido u otro?
La diferencia fisicoquímica radica en que el ión potasio tiene
mayor radio iónico y una menor carga nuclear efectiva. Esto
provoca efectos diferentes:
Los jabones potásicos se disuelven antes que los
jabones sódicos, y generan mayor cantidad de
espuma.
Condiciones de reacción: Punto de traza. Una vez
seleccionada la grasa y disuelta la sosa, no basta con
mezclarlos sin más. Es más, al principio se observa una
pequeña turbidez que dista mucho del jabón final. Hay que
tener en cuenta que el jabón es una emulsión de sales de
ácidos grasos, agua y glicerina, lo que nos sugiere que es
necesario agitar concienzudamente los reactivos para obtener
el producto deseado. Las recetas más tradicionales hablan de
agitar en círculos siempre en el mismo sentido y los libros
más actuales aconsejan el uso de agitadores o batidoras de
cocina para acelerar el proceso y obtener una mezcla final
más homogénea.
El batido de los reactivos termina cuando la mezcla tiene un
aspecto pastoso, y lo más importante: al pasar una varilla deja
un surco en la superficie. Este punto es el llamado punto de
traza e indica que el jabón está listo para añadir ingredientes
que le darán al jabón un sello propio, como puede ser
chocolate, arcillas para obtener jabones exfoliantes, o café
molido para jabones con gran poder de desodorificación.
Terminada la adicción de estos ingredientes, el jabón está
listo para enmoldarlo.
La sosa como reactivo limitante: Sobreengrasado.
Consiste en añadir más grasa de la necesaria, para que quede
sin reaccionar. Esta técnica se suele emplear con aceites
vegetales que dotan al jabón de texturas suaves, genera más
espuma e incluso se aprovechan las propiedades cosméticas
de alguno de los aceites de partida, como en el caso del aceite
de oliva. Para obtener estos efectos el sobreengrasado no
debe superar el 10%, pues en caso contrario quedaría un
producto grasiento de escasa utilidad.
Reacción en frío y curación del jabón. Consiste en partir de
los reactivos iniciales en frío. Se suele hacer con hidróxido
sódico y se obtienen jabones duros. El principal
inconveniente de esta técnica es partir de grasas sólidas como
el sebo. Para solventarlo se calientan y se mezclan con grasas
líquidas para conseguir una mezcla con un menor punto de
fusión y por tanto líquida a temperatura ambiente. Los
jabones obtenidos por este proceso se deben someter a un
proceso de curado. Esto consiste en dejarlos reposar de 4 a 8
semanas. Durante este tiempo la reacción de saponificación
se completa, por lo que el jabón va adquiriendo un pH menos
básico. También pierde el exceso de agua y el jabón se va
endureciendo. La reacción en frío más popular es la
obtención de jabón a partir de los aceites usados de uso
doméstico, proveniente principalmente de frituras. El jabón
obtenido suele tener color céreo, no es especialmente duro y
se suele emplear rallado en forma de polvo.
Reacción en caliente y gelificación. Consiste en tener el
producto durante unas dos o tres horas entre 50 y 80ºC, bien
en horno o al baño maría. El jabón permanece en un estado
fluido y de mucha viscosidad (de ahí el nombre de
gelificacion). De esta forma se consigue que la saponificación
se complete (por lo que el jabón obtenido no es necesario
curarlo) Una ventaja de este método es poder añadir aceites
esenciales y colorantes después del proceso de saponificación
pero cuando el jabón no está sólido. De esta forma
preservamos éstos componentes del pH básico del proceso de
saponificación y que podría alterar su composición.
Jabones de glicerina. Desde la química no tiene sentido
hablar de jabones de glicerina, pues la glicerina es un alcohol
(1,2,3-propanotriol) del que se puede obtener su sal sódica o
potásica, pero en condiciones más enérgicas y que no tendría
las propiedades que se esperan de un jabón. Por otro lado, en
principio todos los jabones llevan glicerina como producto de
la reacción de saponificación. Industrialmente existen
procesos para hidrolizar los acilglicéridos en ácidos grasos y
glicerina, y separar ésta antes de obtener el jabón final, pero
en los jabones caseros y artesanos interesa no separar la
glicerina, pues le confiere suavidad al producto final.
Se emplea el hidróxido sódico para obtener jabones duros
para el lavado de ropa o del hogar, e hidróxido de potasio
para obtener cremas de jabón, pasta de dientes o jabón de
afeitar.
Marco conceptual
Requerimientos
Objetivo General:
Asesorar al señor Miguel Duarte con la viabilidad financiera
en el proyecto de la creación de una fábrica de jabones.
Objetivos Específicos:
Objetivos del proyecto Analizar la competencia que hay en el sector.
Ofrecer un buen producto a los clientes.
Diligenciar la matriz de gestión del riesgo y matriz de
gestión del tiempo.
Identificar la estructura de desglose de trabajo.
Analizar el tiempo de recuperación de la inversión.
Actividades a
desarrollar en el
proyecto
Cronograma
Entregables
Resumen del
presupuesto
Lista de Stakeholders o
interesados
Requerimientos para la
aprobación del
proyecto
Paula Andrea Escobar Aparicio
La responsabilidad en el desarrollo del proyecto es liderar de
Directora del proyecto, manera correcta el grupo con la finalidad de que se cumplan
su responsabilidad satisfactoriamente y oportunamente una meta, los objetivos
establecidos tanto de manera individual como grupal y que el
proyecto que se le ofrezca al señor Miguel Duarte sea viable
y la empresa logre obtener la rentabilidad necesaria.
Referencias
Ruiz, M (2011). La química en la elaboración del jabón artesanal. Disponible en:
http://rincondelaciencia.educa.madrid.org/Curiosid2/rc-139/rc-139.html