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Compensación de deudas
Compensación de deudas
Barral Varela, Guillermo
I. CONCEPTO
La compensación de deudas consiste en la posibilidad de liquidar saldos deudores y
acreedores cuando una misma persona es simultáneamente deudora y acreedora de otra.
La compensación de deudas es una operación usual cuando entre dos personas existen
pendientes cobros y pagos vencidos, reduciendo éstos a un único saldo deudor o
acreedor: si yo le debo a alguien 30.000 euros y esa misma persona me debe a mí 7.000
euros, lo lógico es que compensemos nuestras deudas y calculemos un saldo final a favor
de mi acreedor de 23.000 euros, en lugar de que él me pague a mí los 7.000 euros que me
debe y yo le abone los 30.000 euros que le debo.
II. REQUISITOS Y REGULACIÓN LEGAL
La compensación, tal y como se ha definido, constituye un concepto simple e intuitivo que
prácticamente todas las personas conocen. Sin embargo, son precisos determinados
requisitos para poder compensar desde un punto de vista estrictamente legal:
a) El primero se encuentra implícito en la propia definición, y es que dos personas
sean recíprocamente deudoras y acreedoras la una de la otra, de manera que no podrá
operar la compensación legal si no existe identidad de sujetos.
b) El segundo es que, las deudas lo sean de dinero o de cosas que resulten inte
El segundo es que, las deudas lo sean de dinero o de cosas que resulten
intercambiables, análogas, o siguiendo la expresión que contiene el Código Civil
español, que sean de la misma especie y calidad.
En efecto, puede compensarse dinero con dinero o trigo con trigo (siendo ambos de
calidad análoga), pero en ningún caso tendría sentido compensar si las deudas y créditos
son de naturaleza distinta.
c) Por último, es preciso que las deudas se encuentren vencidas y en
consecuencia resulten exigibles: no cabe compensar si, por ejemplo, se debe a
alguien el importe de una factura pagadera a la vista (y por tanto exigible de modo
inmediato) y el acreedor de la misma nos debe a nosotros el importe de un pagaré
con vencimiento a 90 días. En este caso, el importe de la factura constituye una
deuda real y actual que no cabrá compensar con la cuantía del pagaré, que sólo
podrá reclamarse transcurridos tres meses.
Los requisitos anteriores y otros elementos relativos a la compensación se recogen en el
Código Civil español, que regula la misma desde un punto de vista legal en sus artículos
1.195 a 1.202 (ambos incluidos).
III. COMPENSACIÓN LEGAL Y COMPENSACIÓN CONVENCIONAL
Con independencia de la regulación del Código Civil, que resulta aplicable a la
denominada compensación legal, la impuesta por la Ley, nada impide que entre dos partes
que realicen negocios entre sí se pacte de modo expreso la compensación.
En este último supuesto, se hablará de compensación convencional, es decir, por simple
acuerdo de las partes, que recogerán en algún documento contractual cómo funcionará
entre ellas este mecanismo.
La compensación convencional es posible en España en virtud del principio de autonomía
de la voluntad, que permite a las partes establecer entre ellas los pactos o contratos que
estimen oportunos, siempre que los mismos no resulten contrarios a la Ley.
IV. LA COMPENSACIÓN EN EL ÁMBITO BANCARIO
Este mecanismo se contempla con mucha frecuencia en el ámbito de las relaciones
bancarias y ello se debe a que resulta muy habitual que un mismo cliente tenga saldos
deudores y saldos a su favor frente al Banco como consecuencia de varias operaciones de
diversa naturaleza.
En muchos casos, un mismo cliente mantiene abierta, por ejemplo, una cuenta corriente
con saldo en una entidad financiera y a su vez es titular de un préstamo o de una tarjeta de
crédito o dicho de otro modo, es usual que una misma persona o empresa sea a su vez
cliente de activo y de pasivo respecto a una misma entidad financiera.
Éste es el motivo por el que se suele establecer en los distintos contratos u operaciones
que se firman con una misma entidad financiera la posibilidad de compensar los posibles
saldos deudores y acreedores que existan.
La compensación en el ámbito bancario no supone una mala práctica, como de modo
reiterado ha señalado el Servicio de Reclamaciones del Banco de España, con tal de que
ésta se encuentre expresamente prevista en los contratos y se realice cumpliendo los
requisitos contractualmente previstos. Resulta especialmente ilustrativo del criterio que
mantiene el mencionado Servicio de Reclamaciones, lo expuesto por el mismo en la
páginas 143 y siguientes de su Memoria del Servicio de Reclamaciones, Año 2007.
Guillermo Barral Varela