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Sistema Mixto

El documento analiza el sistema procesal mixto, comparándolo con el sistema acusatorio adversarial. Explica que el sistema mixto surge de una combinación del sistema acusatorio y el sistema inquisitivo, dividiéndose en dos fases - la instrucción (secreta y escrita) y el juicio (público y oral). También critica al sistema mixto por su deterioro debido a acumulación de casos sin juicio oportuno y hacinamiento carcelario. Finalmente, señala que el Código Procesal Penal peruano adopta
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Sistema Mixto

El documento analiza el sistema procesal mixto, comparándolo con el sistema acusatorio adversarial. Explica que el sistema mixto surge de una combinación del sistema acusatorio y el sistema inquisitivo, dividiéndose en dos fases - la instrucción (secreta y escrita) y el juicio (público y oral). También critica al sistema mixto por su deterioro debido a acumulación de casos sin juicio oportuno y hacinamiento carcelario. Finalmente, señala que el Código Procesal Penal peruano adopta
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1. Objeto de estudio

La presente investigación tiene por objeto de estudio, puntualizar un

acentuado análisis sobre el sistema procesal mixto, tarea la cual se llevará

a cabo mediante un esclarecimiento en torno a los antecedentes, origen,

características e influencias respecto a los diversos ordenamientos de

justicia jurídico-penales. Así mismo, se atiende con suma importancia, en

buena cuenta, a los diversos fundamentos que estatuye y legitima al

modelo mixto para con el proceso penal, empero, en un intento de proferir

la dialéctica en el mencionado sistema, se pretende indicar las principales

críticas que este, por el devenir del tiempo ha tenido por consecuencias,

para así poder establecer como aporte la comprensión de en qué contexto

necesario y porque llega ser introducido nuestro actual modelo acusatorio

con rasgos adversariales, tras las veedurías y erratas soluciones que no

propugnaron un cambio de sistema jurídico-penal.

III. ANÁLISIS DEL SISTEMA PROCESAL MIXTO

En buena cuenta, el sistema procesal mixto surge entre una suerte de

conciliar los principales aspectos de los sistemas anteriores, es decir, del sistema

acusatorio y sistema inquisitivo. De este modo, a partir del advenimiento del

Estado moderno y la necesidad de ajustar el proceso penal a la concepción de

Estado de Derecho, se lleva a cabo la separación entre lo vital y lo inidóneo de los

sistemas precedentes, bosquejándose así la combinación entre el sistema

acusatorio e inquisitivo para así poner referirnos al sistema mixto.


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Dentro de este orden de ideas, al abolir la monarquía sobrevenir la

revolución francesa, el legislador napoleónico dio origen a una forma procesal

mixta como resultado de las combinaciones de las ventajas tanto del sistema

acusatorio como del inquisitivo. Dentro de ello, el proceso mixto llega a

estructurarse de dos fases, la primera es la instrucción, de lo cual predomina el

método inquisitivo, es decir, el secreto, la escritura y la oficialidad judicial. En

cambio, la segunda fase denominada juicio o plenario, prevalece el método

acusatorio, atendiendo pues a su publicidad, oralidad y contradicción. Es por ello

que, con dichas limitaciones, se atiende que el cimiento propio de la justicia lo

conforma la sociedad, la cual impone un freno a la fuerza y pasiones para así el

pueblo afirme no ser esclavos sino más bien, defendidos.

3.1. DIFERENCIA DEL SISTEMA MIXTO Y DEL SISTEMA ACUSATORIO

ADVERSARIAL

Para establecer una diferenciación entre ambos sistemas, respecto al mixto

como también el acusatorio adversarial, es necesario primero, establecer una

delimitación conceptual, segundo, esclarecer sus distintas caracterizaciones y

tercero, denotar la influencia internacional y propia que ambas hayan podido

ejercer dentro del ordenamiento jurídico.

En función a lo planteado, es de reconocer que el sistema mixto o

acusatorio formal, resulta de la unión entre sistema acusatorio y el sistema

inquisitivo como producto de la búsqueda de conciliación entre las mejores

propuestas penales de ambos sistemas. Aunado a ello, las principales

características del sistema mixto son las siguientes: el proceso se despliega de


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acuerdo a los dos sistemas opuestos, es decir, por un lado, la instrucción está

inspirada por el sistema inquisitorio, con preponderancia en la escrituralidad de la

primera etapa, en cambio en el juicio, se inspira en el proceso acusatorio

informado por los principios de publicidad, oralidad y contradicción, de ello es

preciso añadir que, la selección de pruebas, adquisición y la crítica dan una libre

facultad al juez que toma un contacto directo y activo con las partes, ya no un

somero expectante de la contienda. De este modo, no le falta razón a PAZ

PANDURO (2017) al señalar que, ¨la influencia del sistema inquisitivo, demanda la

apertura del proceso penal, pero a partir de una acusación, y por lado del sistema

acusatorio, se deriva la necesaria separación entre el Juez y acusador¨ [CITATION

Paz17 \p 27 \n \y \t \l 2058 ]. En cuanto a su influencia internacional, países

como España, Francia, Rusia y Cuba siguieron este modelo de sistema inquisitivo,

pero resulta interesante como ha sido su tratamiento en la legislación de nuestro

ordenamiento jurídico. En Perú, mediante el Código de Procedimientos en Materia

Criminal, el cual entró en vigencia el 2 de enero de 1920, manifestando un cambio

radical para aquel contexto, adopto el sistema acusatorio, en donde predomina

una tendencia acusaría, toda vez que el proceso de divide en instrucción y

juzgamiento, ambas dirigidas por un mismo juez, pero finalmente llevada frente al

Tribunal Correccional o del Jurado, siendo la primera etapa reservada y escrita y

la última de orden público. Posteriormente, a través del Código de Procedimientos

Penales, promulgada el 23 de noviembre de 1939, acobija gran influencia ya no

del ordenamiento francés, sino más bien, el español. Los cambios que reviste son

en opinión de NEYRA FLORES:


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¨considerar a la instrucción una nueva dimensión, es decir, ya no como una

mera etapa preparatoria del juicio oral, sino más bien conferir a esta una especial

trascendencia, toda vez que puede conferir la calidad de prueba a los actos de

investigación contenidas en las actas, así pues del mismo modo, se termina por

restar importancia al juicio oral que era concebida como mejor escenario para

resolver conflictos, para pasar a ser considerada como la prolongación o

complemento de la instrucción, ya que el plenario nada puede constituir no nada

devuelve que no se haya hecho en la instrucción¨ [CITATION Ney10 \p 100 \l 2058

].

Aunado a ello, se consideraba que el juez instructor no tenía competencia

para dictar sentencia, pues era una prerrogativa de los Tribunales Correccionales

que, contra sus fallos de única instancia, solo podía proceder el recurso de

nulidad, así mismo, se resta importancia a la oralidad de exigir no recurrir con

frecuencia testigos ni peritos en audiencia y que los hechos y las pruebas se

aprecian con criterio de conciencia.

Ahora bien, por parte del sistema acusatorio adversarial, cabe destacar dos

ideas claves que permiten la denominación de acusatorio o adscrito al sistema

acusatorio: la situación de igualdad y plenas posibilidades de contradicción

ofrecidas a las partes, y el rol primordial del fiscal tanto en la incoación del proceso

y del juicio. En opinión de SAN MARTÍN CASTRO:

¨el sistema adversarial asegura la vigencia de los principios y garantías

propios de todo Estado de Derecho, destacando como garantía base el debido


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proceso, la equidad, el derecho de defensa, la presunción de inocencia y la

prohibición de la doble incriminación¨ [CITATION San20 \p 45 \l 2058 ].

Dentro de este orden de ideas, el núcleo central es el juicio oral, público y

abierto, las cuales se articulan con las reglas: derecho a la asistencia letrada y

derecho al silencio o cláusula de no incriminación, reglas sobre la carga de la

prueba y la presunción de inocencia y consideraciones del imputado ya no como

objeto del proceso y de la prueba, sino ahora más bien como sujeto procesal.

Ahora bien, cabe puntualizar que dentro de las líneas maestras de nuestro

CPP, se permite al sistema adoptado calificarlo de acusatorio con rasgos

adversariales por: reconocer el señorío de la Fiscalía la persecución del delito y la

conducción de la investigación en conjunto con la PNP, actuaciones de

investigación preparatoria como mera preparación para el juicio oral por no tener

carácter jurisdiccional y por tanto ya no constituir actos de prueba, existencia de

una etapa intermedia destinada al control y saneamiento de la investigación para

asegurar la concentración del juicio oral, se reconoce al juicio oral la iniciativa

probatoria entre las partes y se exige la presencia de un juez distinto y profesional

para el juicio oral.

Respecto a la influencia del sistema acusatorio adversarial, cabe destacar

según ARBULÚ MARTINEZ (2015) que: ¨este modelo estaba implícito en las

Reglas de Procedimiento Criminal de Puerto Rico, y el Código Procesal italiano de

1988, siguiendo la influencia del derecho anglosajón y su vinculación con los

Estados Unidos desde 1963¨[CITATION Arb15 \p 47 \n \y \t \l 2058 ].


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En función a lo planteado, se puede señalar de manera metafórica una

estructura tríadica, en lo cual el juzgador vendría a ser el árbitro dentro de un

cuadrilátero donde ambos luchadores se ubican en una esquina, estos son el

Ministerio Público y el acusado o procesado asistido por su defensor.

3.2. CRÍTICA AL SISTEMA MIXTO

En buena cuenta, no le falta razón a Mixán Mass al proferir que:

¨El modelo mixto con el tiempo ha sufrido un deterioro considerable

producto de una acumulación de expedientes o procesos sin juzgamiento

oportuno, hacinamiento de detenidos en establecimientos penitenciarios sin que

obtengan sentencia; todo ello debido a una defectuosa regulación de la secuencia

del juicio oral, sumada a la carencia de técnica de interrogatorios en las

audiencias, todo lo cual deviene en un juicio prolongado y de indeterminada

duración¨ [CITATION Mix33 \p 23 \l 2058 ].

En función a lo planteado, la adopción del sistema mixto en el Perú por el

Código de Procedimientos en Materia Criminal de 1920, continuada por el Código

de Procedimientos Penales de 1940, trajo pues, como consecuencia, una serie de

problemas. La duración prolongada e injustificada de los trámites judiciales, en

efecto de acuerdo al modelo introducido por el Código de 1940, la instrucción que

se tramitaba ante el Juez tenía el término de seis meses como máximo para

conducirlo, término que era susceptible de ampliaciones acordadas por el superior

tribunal. Todas las cuestiones incidentales eran resueltas por éste, como el Perú
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es un país de geografía difícil, las comunicaciones entre la Capital sede del

tribunal y los juzgados de instrucción que funcionan en las capitales de provincia

era dificultosa por la falta de medios de comunicaciones eficaces, la ida y retorno

de los expedientes entonces, demandaba considerable tiempo y esfuerzos. Pero

además se producía una congestión de causas en los tribunales, porque dado su

poco número frente a la elevada cantidad de expedientes procedentes de

provincias, debido a que los tribunales estaban imposibilitados de resolverlas

todas en su debida oportunidad, generando desaliento y angustiosa espera,

propiciando la impunidad en las causas que no tenían reos en cárcel, y, en su

caso, la indebida detención de procesados, porque la pena que se les imponía era

menor o igual a la condena sufrida, privándoseles de la oportunidad de obtener su

libración condicional o indulto.

En ese sentido, el exceso de formalismo y la oralidad imprimían un ritmo

lento al procedimiento, lo que trajo como consecuencia que los tribunales

correccionales, se encontrasen muy pronto congestionados de causas. Aunado a

ello, la propia finalidad del proceso en este contexto histórico era, en palabras de

GARCIA RADA (1984) ¨la investigación de la verdad legal a través de diversos

medios probatorios, de lo cual el juez se forma un criterio acerca de la veracidad o

falsedad de los cargos que se formulan¨ [CITATION Gar84 \p 22 \n \y \t \l 2058 ].

De este modo, el problema no sólo era para los litigantes, sino también para

el Estado que debe soportar el sostenimiento de numerosos reos que esperaban

por años su juzgamiento para salir con condena inferior a la reclusión, es decir,

con pena compurgada.


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Sin embargo, para resolver este problema que se creyó ser simplemente

demográfico, se pensó como solución el aumento de más tribunales, es decir, se

trabajaba bajo la lógica que el aumento de procesos se resuelve aumentando el

número de los jueces, pero a finales de cuentas, esta solución no respondía a la

realidad, no surtiendo efecto alguno.

En lo esencial, el problema de la lentitud era a su vez la causa de otro

problema más serio, nos referimos pues al hacinamiento carcelario, que ofrecía

mayor cantidad de detenidos que sentenciados, debido también al uso

indiscriminado de la facultad otorgada a los jueces para dictar los mandatos de

detención provisional y definitiva. Para paliar de alguna manera este problema tan

serio, como es el de mantener en estado de indefinición a mucha gente, se busca

la solución de acortar los plazos de la instrucción y también para definir otro tipo

de situaciones, por ello se establece una especie de retorno al pasado, de conferir

al juez instructor la facultad de fallo, lo cual significaba la renuncia a todo lo que se

había considerado fundamental.

En este sentido se comprende que existen otros problemas adicionales

derivados del sistema tales como: la supervivencia de trámites innecesarios que

se reproducen en distintas etapas del proceso y la inoperación de algunas

disposiciones.

Es por ello que cada fase del proceso no es sino una reproducción del

anterior, cambiando únicamente de escenario y de interlocutor. Es por ello que, la

estructura del Código de 1940, corresponde a una época distinta a la que hoy se

vive, a pesar de que hace tiempo el pueblo reclama una reforma.


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Por lo tanto, lo que menos se podía ofrecer al pueblo peruano es un Código

auténticamente nacional, que, recogiendo la experiencia pasada, se proponga

cortar por lo sano las causas que han originado el problema, y se adapte a los

lineamientos de una sociedad más justa, donde la persona humana es el fin

supremo de la sociedad.

En estas circunstancias, la instrucción ya no tiene razón de existir en

nuestro proceso, porque significaría la presencia del sistema inquisitivo, que ya no

tiene sentido en el derecho moderno y porque ya no es constitucional.

Frente a todo lo dicho, ante las diversas problemáticas y soluciones erratas

propuestas, el presente Código es el resultado dialéctico de nuestro propio

proceso histórico, por lo cual, no constituye la perfección científica que resolverá

definitivamente las imperfecciones del proceso, pues sería iluso pensar que una

ley procesal por si sola pueda cambiar nuestra realidad, y específicamente la

justicia. Tan solo se ha adoptado un nuevo modelo: el acusatorio modernizado, el

cual no es un acusatorio puro o clásico, sino, un acusatorio perfilado a la luz del

principio que postula un procedimiento penal garantista.

IV. CONCLUSIONES

1. Para establecer una diferenciación entre ambos sistemas, respecto al

mixto como también el acusatorio adversarial, es necesario primero, establecer

una delimitación conceptual, segundo, esclarecer sus distintas caracterizaciones y


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tercero, denotar la influencia internacional y propia que ambas hayan podido

ejercer dentro del ordenamiento jurídico.

2. Ante las diversas problemáticas y soluciones erratas propuestas, el

presente Código es el resultado dialéctico de nuestro propio proceso histórico, por

lo cual, no constituye la perfección científica que resolverá definitivamente las

imperfecciones del proceso, pues sería iluso pensar que una ley procesal por si

sola pueda cambiar nuestra realidad, y específicamente la justicia.

V. Bibliografía

Arbulú Martínez, V. J. (2015). DERECHO PROCESAL PENAL UN ENFOQUE

DOCTRINARIO Y JURISPRUDENCIAL. Lima: Gaceta Jurídica.

Garcia Rada, D. (1984). MANUAL DE DERECHO PROCESAL PENAL. Lima:

EDDILI.

Mixán Mass, F. (1933). Juicio Oral. Lima: BLG.

Neyra Flores, J. A. (2010). MANUAL DEL NUEVO PROCESO PENAL & DE

LITIGACIÓN ORAL. Lima: IDEMSA.


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Paz Panduro, M. (2017). EL SISTEMA PROCESAL PENAL ACUSATORIO LAS

TÉCNICAS DE LITIGACIÓN ORAL Y TEORÍA DEL CASO. Lima: Gaceta

Jurídica S.A.

San Martín Castro, C. (2020). DERECHO PROCESAL PENAL LECCIONES. Lima:

INPECCP/CENALES.

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