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1. Objeto de estudio
La presente investigación tiene por objeto de estudio, puntualizar un
acentuado análisis sobre el sistema procesal mixto, tarea la cual se llevará
a cabo mediante un esclarecimiento en torno a los antecedentes, origen,
características e influencias respecto a los diversos ordenamientos de
justicia jurídico-penales. Así mismo, se atiende con suma importancia, en
buena cuenta, a los diversos fundamentos que estatuye y legitima al
modelo mixto para con el proceso penal, empero, en un intento de proferir
la dialéctica en el mencionado sistema, se pretende indicar las principales
críticas que este, por el devenir del tiempo ha tenido por consecuencias,
para así poder establecer como aporte la comprensión de en qué contexto
necesario y porque llega ser introducido nuestro actual modelo acusatorio
con rasgos adversariales, tras las veedurías y erratas soluciones que no
propugnaron un cambio de sistema jurídico-penal.
III. ANÁLISIS DEL SISTEMA PROCESAL MIXTO
En buena cuenta, el sistema procesal mixto surge entre una suerte de
conciliar los principales aspectos de los sistemas anteriores, es decir, del sistema
acusatorio y sistema inquisitivo. De este modo, a partir del advenimiento del
Estado moderno y la necesidad de ajustar el proceso penal a la concepción de
Estado de Derecho, se lleva a cabo la separación entre lo vital y lo inidóneo de los
sistemas precedentes, bosquejándose así la combinación entre el sistema
acusatorio e inquisitivo para así poner referirnos al sistema mixto.
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Dentro de este orden de ideas, al abolir la monarquía sobrevenir la
revolución francesa, el legislador napoleónico dio origen a una forma procesal
mixta como resultado de las combinaciones de las ventajas tanto del sistema
acusatorio como del inquisitivo. Dentro de ello, el proceso mixto llega a
estructurarse de dos fases, la primera es la instrucción, de lo cual predomina el
método inquisitivo, es decir, el secreto, la escritura y la oficialidad judicial. En
cambio, la segunda fase denominada juicio o plenario, prevalece el método
acusatorio, atendiendo pues a su publicidad, oralidad y contradicción. Es por ello
que, con dichas limitaciones, se atiende que el cimiento propio de la justicia lo
conforma la sociedad, la cual impone un freno a la fuerza y pasiones para así el
pueblo afirme no ser esclavos sino más bien, defendidos.
3.1. DIFERENCIA DEL SISTEMA MIXTO Y DEL SISTEMA ACUSATORIO
ADVERSARIAL
Para establecer una diferenciación entre ambos sistemas, respecto al mixto
como también el acusatorio adversarial, es necesario primero, establecer una
delimitación conceptual, segundo, esclarecer sus distintas caracterizaciones y
tercero, denotar la influencia internacional y propia que ambas hayan podido
ejercer dentro del ordenamiento jurídico.
En función a lo planteado, es de reconocer que el sistema mixto o
acusatorio formal, resulta de la unión entre sistema acusatorio y el sistema
inquisitivo como producto de la búsqueda de conciliación entre las mejores
propuestas penales de ambos sistemas. Aunado a ello, las principales
características del sistema mixto son las siguientes: el proceso se despliega de
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acuerdo a los dos sistemas opuestos, es decir, por un lado, la instrucción está
inspirada por el sistema inquisitorio, con preponderancia en la escrituralidad de la
primera etapa, en cambio en el juicio, se inspira en el proceso acusatorio
informado por los principios de publicidad, oralidad y contradicción, de ello es
preciso añadir que, la selección de pruebas, adquisición y la crítica dan una libre
facultad al juez que toma un contacto directo y activo con las partes, ya no un
somero expectante de la contienda. De este modo, no le falta razón a PAZ
PANDURO (2017) al señalar que, ¨la influencia del sistema inquisitivo, demanda la
apertura del proceso penal, pero a partir de una acusación, y por lado del sistema
acusatorio, se deriva la necesaria separación entre el Juez y acusador¨ [CITATION
Paz17 \p 27 \n \y \t \l 2058 ]. En cuanto a su influencia internacional, países
como España, Francia, Rusia y Cuba siguieron este modelo de sistema inquisitivo,
pero resulta interesante como ha sido su tratamiento en la legislación de nuestro
ordenamiento jurídico. En Perú, mediante el Código de Procedimientos en Materia
Criminal, el cual entró en vigencia el 2 de enero de 1920, manifestando un cambio
radical para aquel contexto, adopto el sistema acusatorio, en donde predomina
una tendencia acusaría, toda vez que el proceso de divide en instrucción y
juzgamiento, ambas dirigidas por un mismo juez, pero finalmente llevada frente al
Tribunal Correccional o del Jurado, siendo la primera etapa reservada y escrita y
la última de orden público. Posteriormente, a través del Código de Procedimientos
Penales, promulgada el 23 de noviembre de 1939, acobija gran influencia ya no
del ordenamiento francés, sino más bien, el español. Los cambios que reviste son
en opinión de NEYRA FLORES:
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¨considerar a la instrucción una nueva dimensión, es decir, ya no como una
mera etapa preparatoria del juicio oral, sino más bien conferir a esta una especial
trascendencia, toda vez que puede conferir la calidad de prueba a los actos de
investigación contenidas en las actas, así pues del mismo modo, se termina por
restar importancia al juicio oral que era concebida como mejor escenario para
resolver conflictos, para pasar a ser considerada como la prolongación o
complemento de la instrucción, ya que el plenario nada puede constituir no nada
devuelve que no se haya hecho en la instrucción¨ [CITATION Ney10 \p 100 \l 2058
].
Aunado a ello, se consideraba que el juez instructor no tenía competencia
para dictar sentencia, pues era una prerrogativa de los Tribunales Correccionales
que, contra sus fallos de única instancia, solo podía proceder el recurso de
nulidad, así mismo, se resta importancia a la oralidad de exigir no recurrir con
frecuencia testigos ni peritos en audiencia y que los hechos y las pruebas se
aprecian con criterio de conciencia.
Ahora bien, por parte del sistema acusatorio adversarial, cabe destacar dos
ideas claves que permiten la denominación de acusatorio o adscrito al sistema
acusatorio: la situación de igualdad y plenas posibilidades de contradicción
ofrecidas a las partes, y el rol primordial del fiscal tanto en la incoación del proceso
y del juicio. En opinión de SAN MARTÍN CASTRO:
¨el sistema adversarial asegura la vigencia de los principios y garantías
propios de todo Estado de Derecho, destacando como garantía base el debido
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proceso, la equidad, el derecho de defensa, la presunción de inocencia y la
prohibición de la doble incriminación¨ [CITATION San20 \p 45 \l 2058 ].
Dentro de este orden de ideas, el núcleo central es el juicio oral, público y
abierto, las cuales se articulan con las reglas: derecho a la asistencia letrada y
derecho al silencio o cláusula de no incriminación, reglas sobre la carga de la
prueba y la presunción de inocencia y consideraciones del imputado ya no como
objeto del proceso y de la prueba, sino ahora más bien como sujeto procesal.
Ahora bien, cabe puntualizar que dentro de las líneas maestras de nuestro
CPP, se permite al sistema adoptado calificarlo de acusatorio con rasgos
adversariales por: reconocer el señorío de la Fiscalía la persecución del delito y la
conducción de la investigación en conjunto con la PNP, actuaciones de
investigación preparatoria como mera preparación para el juicio oral por no tener
carácter jurisdiccional y por tanto ya no constituir actos de prueba, existencia de
una etapa intermedia destinada al control y saneamiento de la investigación para
asegurar la concentración del juicio oral, se reconoce al juicio oral la iniciativa
probatoria entre las partes y se exige la presencia de un juez distinto y profesional
para el juicio oral.
Respecto a la influencia del sistema acusatorio adversarial, cabe destacar
según ARBULÚ MARTINEZ (2015) que: ¨este modelo estaba implícito en las
Reglas de Procedimiento Criminal de Puerto Rico, y el Código Procesal italiano de
1988, siguiendo la influencia del derecho anglosajón y su vinculación con los
Estados Unidos desde 1963¨[CITATION Arb15 \p 47 \n \y \t \l 2058 ].
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En función a lo planteado, se puede señalar de manera metafórica una
estructura tríadica, en lo cual el juzgador vendría a ser el árbitro dentro de un
cuadrilátero donde ambos luchadores se ubican en una esquina, estos son el
Ministerio Público y el acusado o procesado asistido por su defensor.
3.2. CRÍTICA AL SISTEMA MIXTO
En buena cuenta, no le falta razón a Mixán Mass al proferir que:
¨El modelo mixto con el tiempo ha sufrido un deterioro considerable
producto de una acumulación de expedientes o procesos sin juzgamiento
oportuno, hacinamiento de detenidos en establecimientos penitenciarios sin que
obtengan sentencia; todo ello debido a una defectuosa regulación de la secuencia
del juicio oral, sumada a la carencia de técnica de interrogatorios en las
audiencias, todo lo cual deviene en un juicio prolongado y de indeterminada
duración¨ [CITATION Mix33 \p 23 \l 2058 ].
En función a lo planteado, la adopción del sistema mixto en el Perú por el
Código de Procedimientos en Materia Criminal de 1920, continuada por el Código
de Procedimientos Penales de 1940, trajo pues, como consecuencia, una serie de
problemas. La duración prolongada e injustificada de los trámites judiciales, en
efecto de acuerdo al modelo introducido por el Código de 1940, la instrucción que
se tramitaba ante el Juez tenía el término de seis meses como máximo para
conducirlo, término que era susceptible de ampliaciones acordadas por el superior
tribunal. Todas las cuestiones incidentales eran resueltas por éste, como el Perú
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es un país de geografía difícil, las comunicaciones entre la Capital sede del
tribunal y los juzgados de instrucción que funcionan en las capitales de provincia
era dificultosa por la falta de medios de comunicaciones eficaces, la ida y retorno
de los expedientes entonces, demandaba considerable tiempo y esfuerzos. Pero
además se producía una congestión de causas en los tribunales, porque dado su
poco número frente a la elevada cantidad de expedientes procedentes de
provincias, debido a que los tribunales estaban imposibilitados de resolverlas
todas en su debida oportunidad, generando desaliento y angustiosa espera,
propiciando la impunidad en las causas que no tenían reos en cárcel, y, en su
caso, la indebida detención de procesados, porque la pena que se les imponía era
menor o igual a la condena sufrida, privándoseles de la oportunidad de obtener su
libración condicional o indulto.
En ese sentido, el exceso de formalismo y la oralidad imprimían un ritmo
lento al procedimiento, lo que trajo como consecuencia que los tribunales
correccionales, se encontrasen muy pronto congestionados de causas. Aunado a
ello, la propia finalidad del proceso en este contexto histórico era, en palabras de
GARCIA RADA (1984) ¨la investigación de la verdad legal a través de diversos
medios probatorios, de lo cual el juez se forma un criterio acerca de la veracidad o
falsedad de los cargos que se formulan¨ [CITATION Gar84 \p 22 \n \y \t \l 2058 ].
De este modo, el problema no sólo era para los litigantes, sino también para
el Estado que debe soportar el sostenimiento de numerosos reos que esperaban
por años su juzgamiento para salir con condena inferior a la reclusión, es decir,
con pena compurgada.
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Sin embargo, para resolver este problema que se creyó ser simplemente
demográfico, se pensó como solución el aumento de más tribunales, es decir, se
trabajaba bajo la lógica que el aumento de procesos se resuelve aumentando el
número de los jueces, pero a finales de cuentas, esta solución no respondía a la
realidad, no surtiendo efecto alguno.
En lo esencial, el problema de la lentitud era a su vez la causa de otro
problema más serio, nos referimos pues al hacinamiento carcelario, que ofrecía
mayor cantidad de detenidos que sentenciados, debido también al uso
indiscriminado de la facultad otorgada a los jueces para dictar los mandatos de
detención provisional y definitiva. Para paliar de alguna manera este problema tan
serio, como es el de mantener en estado de indefinición a mucha gente, se busca
la solución de acortar los plazos de la instrucción y también para definir otro tipo
de situaciones, por ello se establece una especie de retorno al pasado, de conferir
al juez instructor la facultad de fallo, lo cual significaba la renuncia a todo lo que se
había considerado fundamental.
En este sentido se comprende que existen otros problemas adicionales
derivados del sistema tales como: la supervivencia de trámites innecesarios que
se reproducen en distintas etapas del proceso y la inoperación de algunas
disposiciones.
Es por ello que cada fase del proceso no es sino una reproducción del
anterior, cambiando únicamente de escenario y de interlocutor. Es por ello que, la
estructura del Código de 1940, corresponde a una época distinta a la que hoy se
vive, a pesar de que hace tiempo el pueblo reclama una reforma.
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Por lo tanto, lo que menos se podía ofrecer al pueblo peruano es un Código
auténticamente nacional, que, recogiendo la experiencia pasada, se proponga
cortar por lo sano las causas que han originado el problema, y se adapte a los
lineamientos de una sociedad más justa, donde la persona humana es el fin
supremo de la sociedad.
En estas circunstancias, la instrucción ya no tiene razón de existir en
nuestro proceso, porque significaría la presencia del sistema inquisitivo, que ya no
tiene sentido en el derecho moderno y porque ya no es constitucional.
Frente a todo lo dicho, ante las diversas problemáticas y soluciones erratas
propuestas, el presente Código es el resultado dialéctico de nuestro propio
proceso histórico, por lo cual, no constituye la perfección científica que resolverá
definitivamente las imperfecciones del proceso, pues sería iluso pensar que una
ley procesal por si sola pueda cambiar nuestra realidad, y específicamente la
justicia. Tan solo se ha adoptado un nuevo modelo: el acusatorio modernizado, el
cual no es un acusatorio puro o clásico, sino, un acusatorio perfilado a la luz del
principio que postula un procedimiento penal garantista.
IV. CONCLUSIONES
1. Para establecer una diferenciación entre ambos sistemas, respecto al
mixto como también el acusatorio adversarial, es necesario primero, establecer
una delimitación conceptual, segundo, esclarecer sus distintas caracterizaciones y
10
tercero, denotar la influencia internacional y propia que ambas hayan podido
ejercer dentro del ordenamiento jurídico.
2. Ante las diversas problemáticas y soluciones erratas propuestas, el
presente Código es el resultado dialéctico de nuestro propio proceso histórico, por
lo cual, no constituye la perfección científica que resolverá definitivamente las
imperfecciones del proceso, pues sería iluso pensar que una ley procesal por si
sola pueda cambiar nuestra realidad, y específicamente la justicia.
V. Bibliografía
Arbulú Martínez, V. J. (2015). DERECHO PROCESAL PENAL UN ENFOQUE
DOCTRINARIO Y JURISPRUDENCIAL. Lima: Gaceta Jurídica.
Garcia Rada, D. (1984). MANUAL DE DERECHO PROCESAL PENAL. Lima:
EDDILI.
Mixán Mass, F. (1933). Juicio Oral. Lima: BLG.
Neyra Flores, J. A. (2010). MANUAL DEL NUEVO PROCESO PENAL & DE
LITIGACIÓN ORAL. Lima: IDEMSA.
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Paz Panduro, M. (2017). EL SISTEMA PROCESAL PENAL ACUSATORIO LAS
TÉCNICAS DE LITIGACIÓN ORAL Y TEORÍA DEL CASO. Lima: Gaceta
Jurídica S.A.
San Martín Castro, C. (2020). DERECHO PROCESAL PENAL LECCIONES. Lima:
INPECCP/CENALES.