Emergencia
Alteraciones en las personas, la economía, los sistemas sociales y el medio ambiente, causadas por
sucesos naturales, generadas por la actividad humana o por la combinación de ambos; que no alteran
de manera severa la estructura social y cuyas acciones de respuesta pueden ser realizadas con los
recursos localmente disponibles.
Cuando la alteración es mayor, estamos frente a un:
Desastre
Alteraciones intensas en las personas, la economía, los sistemas sociales y el medio ambiente;
desencadenadas por sucesos naturales, generadas por la actividad humana o por la combinación
de ambos; que producen una alteración significativa en la estructura social y suelen superar la
capacidad de respuesta de la localidad afectada.
Amenaza
Factor externo de riesgo representado por la potencial ocurrencia de un suceso nocivo de origen
natural, generado por la actividad humana o la combinación de ambos; que puede manifestarse
en un lugar específico con una intensidad y duración determinadas.
Cada hospital está expuesto a amenazas específicas debido a sus características de ubicación,
geografía, geología, etc. y a su proceso de desarrollo.
Tipos de amenaza
Sucesos naturales: son aquellos en los que no interviene directamente la actividad humana, como
sismos, maremotos, erupciones volcánicas, entre otros.
Sucesos generados por la actividad humana o antrópicos: incendios, explosiones, incidentes con
materiales peligrosos (MATPEL), incidentes del transporte colectivo, entre otros.
Sucesos mixtos o socionaturales: son producto de un proceso natural modificado por la actividad
humana, como los deslizamientos por deforestación de las laderas, sequías, inundaciones por
colmatación del lecho de los ríos e inadecuado manejo de cuencas, derrumbes por mala construcción
de carreteras, canales, viviendas, etc.
Vulnerabilidad
Factor interno de riesgo de un sujeto, objeto o sistema expuestos a una amenaza; que corresponde
a su predisposición intrínseca a ser dañados.
La ubicación de nuestros establecimientos de salud, el tipo de construcción y el grado de
organización para enfrentar emergencias; representan algunos elementos que hacen más o menos
propensa a una red de servicios de salud a ser dañada por el impacto de amenazas.
La vulnerabilidad debe ser analizada en función de cada tipo de amenaza y esta disminuye conforme
se incrementan los niveles de seguridad hospitalaria.
Análisis de la vulnerabilidad
Para realizar un análisis de la vulnerabilidad hospitalaria se deben realizar estudios especializados
para identificar aquellos elementos susceptibles al daño o a funcionar mal durante emergencias y
desastres.
La estructura del edificio y su capacidad para soportar el impacto de amenazas como los sismos,
deben ser evaluadas por medio de los estudios de vulnerabilidad estructural; la vulnerabilidad
de los sistemas y equipos requieren de un análisis multidisciplinario (ingeniería electromecánica,
ingeniería eléctrica e ingeniería en seguridad laboral) y para determinar la vulnerabilidad en el área
funcional, se requiere de un análisis también multidisciplinario en el que participen la dirección
médica, la dirección administrativa y las jefaturas de servicios.
Existen otros instrumentos de ponderación del riesgo y de la seguridad hospitalaria como el Índice
de Seguridad Hospitalaria (ISH) desarrollado por la OPS en el marco de la Campaña de Hospitales
Seguros (2008 - 2009).
El ISH es un instrumento de seguimiento y evaluación de un proceso de mejora constante en la
capacidad de las instituciones sanitarias de permanecer accesibles y funcionando a su máxima
capacidad instalada y en su misma infraestructura inmediatamente después de un fenómeno
destructivo.
La determinación del Índice de Seguridad Hospitalaria es una nueva forma de manejar el riesgo en
el sector salud que permite la vigilancia continua del nivel de seguridad de los establecimientos
sanitarios. La seguridad ya no es considerada como una situación de “si o no” o un “todo o nada”,
sino más bien como un estado intermedio que puede ser mejorado gradualmente.
Vulnerabilidad:
Hay una serie de pasos para calcular el Índice de Seguridad Hospitalaria. Se inicia con la aplicación
de una lista estandarizada de verificación para evaluar una serie de indicadores (estructurales, no estructurales
y funcionales) y sus niveles de seguridad. Un sistema de calificación asigna un valor
numérico a cada aspecto de acuerdo a su importancia relativa en contribuir a la capacidad de
un hospital para resistir un desastre y seguir funcionando. El Índice de Seguridad Hospitalaria es
calculado automáticamente.
Ubicando el valor del Índice de Seguridad en una de las tres categorías de seguridad, ayuda a las
autoridades a determinar qué establecimientos de salud necesitan intervención más urgente.
En la categoría A se ubican los establecimientos de salud que protegen la vida de sus ocupantes
y probablemente continuarán funcionando en situaciones de desastre.
La categoría B es asignada a los establecimientos que pueden permanecer en pie en casos de
desastre, pero cuyo equipamiento y servicios críticos están en riesgo.
La categoría C corresponde a un establecimiento de salud que no garantiza la vida y la seguridad
de los ocupantes y tiene alta probabilidad de dejar de funcionar en casos de desastre.
Determinar el puntaje de seguridad posibilita que los establecimientos de salud establezcan medidas
de mantenimiento y monitoreo e implementar acciones para mejorar la seguridad en el mediano
plazo. Esta visión rápida proporcionará a los países y responsables de tomar decisiones un punto
de partida para establecer prioridades y reducir el riesgo y vulnerabilidad de los establecimientos
de salud.
De esta manera, el ISH puede ser utilizado para identificar aquellos aspectos que participan en el
adecuado funcionamiento de un hospital durante y después al impacto de las amenazas. Por tal
razón constituye una herramienta útil, de fácil aplicación y de bajo costo que permite la valoración
de la vulnerabilidad hospitalaria ante desastres.
Componentes de la vulnerabilidad hospitalaria
Existen muchos componentes y tablas para identificar la vulnerabilidad del elemento expuesto a
una amenaza. De manera práctica presentamos los componentes que se vienen aplicando a los
establecimientos hospitalarios y se han incorporado como elementos básicos para la aplicación del ISH:
1. Vulnerabilidad funcional
La capacidad funcional significa el nivel de preparación del personal del hospital para emergencias
masivas y desastres; así como el grado de implementación del plan hospitalario para casos de
emergencias y desastres. Este componente se refiere a la organización, los planes, los preparativos
y el entrenamiento del grupo humano para hacer frente al impacto de las amenazas identificadas.
Además, incluye los elementos que interactúan en la operación cotidiana de un hospital. Este
concepto se refiere, entre otras cosas, a la distribución y relación entre los espacios arquitectónicos
y los servicios médicos y de apoyo al interior de los hospitales; así como a los procesos administrativos
(contrataciones, adquisiciones, rutinas de mantenimiento, etc.) y las relaciones de dependencia
física y funcional entre las diferentes áreas de un hospital y los servicios básicos.
2. Vulnerabilidad estructural
Se refiere al estado de los elementos que soportan el peso de un edificio: cimientos, columnas
estructurales, muros, vigas, losas y otros.
3. Vulnerabilidad no estructural
Se consideran como no estructurales los elementos que no forman parte del sistema de soporte del
edificio. Por ejemplo, redes eléctricas, hidráulicas, sanitarias, sistemas de calefacción, ventilación,
aire acondicionado, el mobiliario y los equipos fijos o móviles; así como equipos médicos y de
laboratorio, o los elementos arquitectónicos de la edificación.
Factores de vulnerabilidad
1. Físicos: ubicacion fisica de los asentamientos poblacionales con sus instalaciones de salud.
Un hospital ubicado en una zona baja o en la llanura de inundacion de un rio o laguna
o en la franja costera por debajo del nivel historico de inundacion costera, es altamente
vulnerable a algunos fenomenos de tipo hidrometeorologico como las penetraciones del
mar e inundaciones pluviales o fluviales.
2. Ecológicos o ambientales: cuando una localidad explota irracionalmente los elementos del
entorno; debilitando los ecosistemas en su capacidad para absorber, sin traumatismos, los
fenomenos de la naturaleza. Ejemplo: la deforestacion incrementa la vulnerabilidad de los
ecosistemas y de las localidades frente a las lluvias, que al caer sobre el suelo descubierto
provocan erosion, deslizamientos o derrumbes, inundaciones y avalanchas.
3. Técnicos: calidad de las edificaciones y estructuras desde el punto de vista del analisis
y el diseno. Por ejemplo: proyectos de hospitales adecuados a las condiciones de la
localidad, que tienen en cuenta la experiencia historica, como pudieran ser aspectos de
microzonacion sismica o alturas maximas de crecidas de los rios cercanos a la instalacion
hospitalaria.
4. Económicos: ausencia o insuficiencia de recursos economicos de las instalaciones
hospitalarias de una localidad. Mala utilizacion de los recursos disponibles para una
correcta gestion de riesgo. Sin embargo no se puede olvidar que la pobreza es, quizas, la
principal causa de vulnerabilidad.
5. Sociales: relaciones, comportamientos, creencias, formas de organizacion institucional
y comunitaria y maneras de actuar de las personas y localidades que las colocan en
condiciones de mayor o menor vulnerabilidad.
6. Políticos: niveles de autonomia de una localidad para tomar decisiones o influir en la
toma de decisiones. Capacidad de gestion y de negociacion ante los actores externos.
Compromiso con los pobladores de las autoridades politicas para mantener funcionando
las instalaciones de salud.
7. Ideológicos y culturales: ideas, visiones y valores que sirven para interpretar los fenomenos
de la naturaleza y su relacion con la sociedad y que determinan la capacidad o incapacidad
de accion frente a los riesgos.
Capítulo I: generalidades
35
8. Educativos: correspondencia existente entre contenidos y metodos de educacion y las
herramientas conceptuales y practicas que se requieren para participar activamente en
la vida de esa localidad y contribuir a una relacion armonica entre la poblacion y su
entorno natural. Cuando una localidad presenta amenazas o peligros, una educacion de
buena calidad debe incluir el aprendizaje de comportamientos tendientes a enfrentarlos,
prevenirlos y actuar de manera adecuada frente a estos. Cuando se capacitan los futuros
evaluadores de Hospitales Seguros frente a desastres, se fortalece la red hospitalaria del
pais.
9. Organizativos: capacidad de la localidad para organizarse, establecer lazos de solidaridad
y cooperacion. Representatividad y legitimidad de las dependencias sanitarias del sector
salud. Una red de salud organizada cuenta con mejores posibilidades para superar los
factores que la ponen en riesgo.
10.Institucionales: obstaculos derivados de la estructura del Estado y de las instituciones
publicas y privadas que impiden una adecuada adaptacion a la realidad y rapida respuesta de
las instituciones ante desastres. Prevalencia de los requisitos de forma sobre las necesidades
de fondo para una rapida respuesta ante las urgencias que generan los desastres.
Riesgo
Probabilidad de sufrir daños sociales, ambientales y económicos en una localidad, incluyendo
sus servicios de salud, en determinado periodo de tiempo y en función de las amenazas
probables y las condiciones de vulnerabilidad que le caracterizan.
Tipos de riesgos:
Riesgo aceptable
Riesgo aceptable
Posibles consecuencias sociales, económicas y ambientales que, implícita o explícitamente,
una sociedad o un segmento de la misma asume o tolera por considerar innecesaria, inoportuna
o imposible una intervención para su reducción. Es el nivel de probabilidad de una consecuencia
dentro de un período de tiempo que se considera admisible para determinar las mínimas exigencias o
requisitos de seguridad, con fines de protección y planificación ante posibles fenómenos peligrosos.
Riesgo de desastre
Es la probabilidad de que, debido al impacto de amenazas, se presenten daños que se caracterizan
por ser significativos y con una afectación social severa.
Su respuesta frecuentemente demanda la utilización de recursos por encima de las capacidades
locales y limita las oportunidades de desarrollo de las regiones afectadas.
Determinados los riesgos es necesario intervenirlos a fin de modificarlos, eliminarlos, disminuir su
magnitud, o en todo caso, prepararnos para responder ante los daños esperados. Estas actividades
forman parte de la gestión del riesgo de desastre.
Componentes del riesgo
El riesgo está compuesto por dos factores: amenaza y vulnerabilidad y es directamente proporcional
a ambas
Características del riesgo en las instalaciones de salud
El riesgo puede tener las siguientes caracteristicas:
1. Dinámico y cambiante: todo lo que rodea a una instalacion hospitalaria hoy, tal vez no sea
lo mismo en el futuro. Las edificaciones de la salud se deterioran con el tiempo, mucho
mas si no se les da mantenimiento.
2. Carácter social: depende de las condiciones historicas y de las relaciones que la red de
salud ha tenido con su entorno.
3. Diferenciado: no afecta de igual manera a todos los hospitales de la comunidad.
4. Percepción: no todo el personal de la salud tiene la misma explicacion del riesgo.
Gestión de riesgo frente a desastres
La vision de los desastres como fenomenos naturales peligrosos, dificiles de prevenir y controlar;
es la concepcion que ha prevalecido durante mucho tiempo. Esta ha generado politicas y acciones
dirigidas a la atencion de las emergencias en el momento que estas ocurren. Sin embargo, hoy
en dia se sabe que estas politicas y acciones son insuficientes para disminuir significativamente
los danos y perdidas resultantes en las edificaciones de la salud y en particular en los hospitales.
Tambien se conoce que al producirse un desastre en si, los danos a las comunidades y los
hospitales van mas alla del momento mismo de la emergencia. Los considerables danos
sufridos en el sector de la salud, en las ultimas decadas en las Americas, constituyen una prueba
fehaciente de que aun queda mucho por hacer en el campo de la reduccion de riesgos.
Gestión de riesgo
El objetivo de la gestion de riesgo en las instalaciones de salud es lograr que la experiencia vivida
en desastres y en la respuesta a estos, permita tener una nueva vision que genere propuestas para
reducir las condiciones actuales del riesgo en estos establecimientos, conduciendo al mismo
tiempo, hasta el desarrollo sostenible al preservar los recursos en salud de la sociedad.
Enfoque convencional
Hasta ahora, buena parte de las acciones y formas de intervencion se dirigen al desastre mismo,
como hecho cumplido, ya pasado y que necesariamente va a volver a ocurrir. Se priorizan las
acciones para atender las emergencias y en el mejor de los casos, los preparativos para enfrentar
los desastres y las actividades de alerta; en los hospitales se presenta un comportamiento similar.
Enfoque alternativo
Ya que muchas localidades se encuentran en una situacion permanente de riesgo y con
ellas sus instalaciones de salud; las acciones y formas de intervencion se deben orientar
a la transformacion de aquellas condiciones o factores de riesgo que, de no ser corregidos,
desembocan en un desastre. Es necesario, entonces, conjugar iniciativas, propuestas y esfuerzos
para una adecuada gestión de riesgo en beneficio de la seguridad y el desarrollo sostenible. La
metodologia del Indice de Seguridad Hospitalaria (ISH) que promueve la OPS/OMS es una de
las propuestas mas efectivas para gestionar el riesgo frente a desastres.
Eventos adversos
Diferentes tipos de eventos de origen interno o externo al establecimiento de salud pueden ocasionar la interrupción de
los servicios de salud. Entre los principales están: sismos, inundaciones, incendios hospitalarios, corte de energía
eléctrica, terrorismo, desastres ambientales como polución y derrame de materiales peligrosos, ataques cibernéticos,
huelgas, pérdida de información, interrupción del abastecimiento de agua, robos y otros eventos.
Frente a estos eventos el objetivo principal es volver a la normalidad en el menor tiempo posible, en primer lugar se
debe dar respuesta a los incidentes en un lapso de minutos a horas, mediante la aplicación de planes de respuestas a
cargo de equipos y brigadas del hospital, de minutos a días, iniciar los procedimientos de recuperación de las funciones o
servicios críticos mediante la activación del plan de continuidad a cargo de los equipos de recuperación, y en cuestión de
días a semanas, volver a la normalidad, reparando los daños ocasionados por el evento y regresar a las actividades del
“día a día”.
Los eventos de origen natural, antrópico y sanitario pueden generar situaciones que son manejadas como
incidentes a través de procedimientos operativos, sin embargo en caso que los efectos de estos eventos
excedan los mecanismos previstos y la capacidad de respuesta, se activará el plan de continuidad con sus
procedimientos de recuperación de los servicios críticos.
El contenido del plan de continuidad incluye
a. Análisis de riesgo
b. Análisis de impacto de negocio
c. Estrategias para la continuidad
d. Organización para la continuidad
e. Procedimientos para la recuperación
f. Prueba y mantenimiento del plan
En el plan de continuidad es importante identificar al personal esencial y los recursos críticos que son
necesarios para asegurar que el hospital pueda continuar funcionando. Se sugiere también los
procedimientos para enfrentar incidentes o emergencias internas, los cuales por lo general están orientados
a enfrentar eventos específicos como amago de incendios, inundación por colapso de un colector de aguas
servidas al interior del establecimiento, fuga de gases y otros, que no exceden las medidas previstas por el
establecimiento.
Efectos variables de los desastres naturales para la salud.
Existe una relación entre el tipo de desastre y sus efectos sobre la salud, especialmente en lo que se refiere al
impacto inmediato en la producción de lesiones. Por ejemplo, los terremotos provocan muchos traumatismos
que requieren atención médica, mientras que las inundaciones y maremotos provocan relativamente pocos.
Ciertos efectos de los desastres suponen más bien un riesgo potencial que una amenaza inevitable para la
salud. Así, los desplazamientos de la población y otros cambios del medio ambiente pueden incrementar el
riesgo de transmisión de enfermedades; sin embargo, en general, las epidemias no se deben a desastres
naturales.
Los riesgos sanitarios reales y potenciales posteriores a los desastres no se concretan al mismo tiempo;
tienden a presentarse en momentos distintos y con una importancia variable dentro de la zona afectada. Así,
las lesiones personales ocurren por lo general en el momento y el lugar del impacto y requieren atención
médica inmediata, mientras que el riesgo de aumento de las enfermedades transmisibles evoluciona más
lentamente y adquiere máxima intensidad cuando hay hacinamiento y deterioro de las condiciones de higiene.
Las necesidades de alimentos, ropa y refugio, y atención primaria de salud creadas por los desastres no suelen
ser absolutas; incluso los desplazados suelen estar a salvo de algunas necesidades vitales. Además, los
afectados suelen recuperarse con rapidez del estupor inicial y participan espontáneamente en la búsqueda,
rescate y transporte de los heridos, y en otras actividades de socorro personal.
Las guerras y conflictos civiles generan un conjunto peculiar de problemas sanitarios y de obstáculos
operativos. Estas situaciones no se contemplan con detenimiento en esta publicación.
Reacciones sociales
Cuando ocurre un gran desastre natural, la conducta de los afectados rara vez evoluciona hacia
el pánico generalizado o la espera aturdida. Tan pronto como los sobrevivientes se recuperan de
la conmoción inicial y comienzan a actuar de forma positiva para alcanzar metas personales
bien definidas, se incrementa la acción individual espontánea pero sumamente organizada. Los
sobrevivientes de los terremotos suelen comenzar las actividades de búsqueda y rescate a los
pocos minutos del impacto, y a las pocas horas ya suelen haberse organizado en grupos para
transportar a los heridos a los puestos médicos. Solo en circunstancias excepcionales surgen
comportamientos activamente antisociales como, por ejemplo, el saqueo generalizado.
Enfermedades transmisibles
Los desastres naturales no suelen provocar brotes masivos de enfermedades infecciosas, aunque
en algunas circunstancias aumentan las posibilidades de transmisión. A corto plazo, el aumento
de la incidencia de enfermedades que se observa con mayor frecuencia obedece a la
contaminación fecal del agua y los alimentos, lo que ocasiona mayormente enfermedades
entéricas.
El riesgo de brotes epidémicos de enfermedades transmisibles es proporcional a la densidad y
el desplazamiento de la población, puesto que esos factores aumentan la demanda de
abastecimiento de agua y alimentos. En el período inmediatamente posterior al desastre
también crece el riesgo de contaminación tal como sucede en los campamentos de refugiados,
se interrumpen los servicios sanitarios existentes como los de agua potable y alcantarillado, y
resulta imposible mantener o restablecer los programas ordinarios de salud pública.
A más largo plazo, en algunas zonas puede haber un aumento de las enfermedades transmitidas
por vectores debido a la desorganización de las actividades correspondientes de control. Es
posible que las lluvias torrenciales y las inundaciones arrastren los insecticidas residuales de las
paredes de los edificios y que aumente el número de criaderos de mosquitos; además, el
desplazamiento de animales salvajes o domésticos hacia las proximidades de los asentamientos
humanos supone un riesgo adicional de infecciones zoonóticas.
Desplazamientos de la población
Cuando se producen grandes movimientos de población, espontáneos u organizados, se crea
una necesidad urgente de proporcionar asistencia humanitaria. La población suele desplazarse
hacia las áreas urbanas, donde los servicios públicos son incapaces de afrontar la llegada
masiva de estas personas, con el consiguiente aumento de las cifras de morbilidad y mortalidad.
Cuando el desastre destruye la mayoría de las viviendas, pueden producirse grandes
movimientos de población dentro de las propias áreas urbanas porque los afectados buscan
cobijo en los hogares de familiares y amigos.
Exposición a la intemperie
Los peligros sanitarios asociados a la exposición a los elementos no son grandes en los climas
templados, ni siquiera después de los desastres. Mientras se mantenga a la población en lugares
secos, razonablemente bien abrigada y protegida del viento, las defunciones por exposición a la
intemperie no parecen constituir un riesgo importante en América Latina y el Caribe. En
consecuencia, la necesidad de proporcionar refugios de emergencia depende en gran medida de
las circunstancias locales.
Alimentación y nutrición
La escasez de alimentos en el período inmediatamente posterior al desastre suele deberse a dos
causas. Por una parte, la destrucción de los depósitos de alimentos en la zona afectada reduce la
cantidad absoluta de comida disponible y, por la otra, la desorganización de los sistemas de
distribución puede impedir el acceso a los alimentos, incluso cuando no existe una escasez
absoluta. Después de los terremotos la carencia generalizada de alimentos no es tan grave como
para provocar problemas de nutrición. Los desbordamientos de los ríos y las crecidas del mar
suelen deteriorar las despensas de alimentos en los hogares y arruinar los cultivos, interrumpen
la distribución y provocan serias penurias locales. La distribución de alimentos, al menos en el
corto plazo, suele ser una necesidad importante y urgente, aunque, en general, las
importaciones o donaciones de alimentos en gran escala no suelen ser necesarias.
En los casos de sequías prolongadas, como las que ocurren en África, o en los casos de
desastres complejos, las personas que quedan sin hogar y los refugiados suelen quedar
completamente a expensas de los recursos alimentarios llegados desde el exterior durante
períodos variables de tiempo. Según el estado nutricional general de esas poblaciones, puede
ser necesario instaurar programas alimentarios de emergencia destinados principalmente a los
grupos más vulnerables, como las mujeres embarazadas o que amamantan, los niños y los
ancianos.
Abastecimiento de agua y servicios de saneamiento
Los sistemas de abastecimiento de agua potable y los de alcantarillado son especialmente
vulnerables a los desastres naturales y su destrucción o la interrupción de los servicios
conllevan graves riesgos sanitarios. Esos sistemas son extensos, a menudo están en mal estado
y expuestos a diversos peligros. Las deficiencias en la cantidad y calidad del agua potable y los
problemas de eliminación de excretas y otros desechos traen como consecuencia un deterioro
de los servicios de saneamiento que contribuye a crear las condiciones favorables para la
propagación de enfermedades entéricas y de otro tipo.
Salud mental
Inmediatamente después de los desastres, la ansiedad, las neurosis y la depresión no
constituyen graves problemas de salud pública; por esa razón, las familias y vecindarios de las
sociedades rurales o tradicionales pueden afrontarlos temporalmente. Por el contrario, los
trabajadores humanitarios (voluntarios o profesionales) suelen constituir un grupo de alto
riesgo. Siempre que sea posible, deben hacerse todos los esfuerzos necesarios para preservar la
estructura social de las familias y las comunidades; asimismo, se desalienta enérgicamente el
uso indiscriminado de sedantes o tranquilizantes durante la fase de socorro de emergencia. En
las zonas industrializadas o metropolitanas de los países en desarrollo, existe un aumento
significativo de los problemas de salud mental durante las fases de rehabilitación y
reconstrucción a largo plazo, lo que obliga a tratarlos durante esos períodos.
Daños a la infraestructura sanitaria
Los desastres naturales suelen producir graves daños a las instalaciones sanitarias y sistemas de
abastecimiento de agua y alcantarillado, y tienen un efecto directo sobre la salud de las
poblaciones que dependen de esos servicios. En el caso de hospitales y centros de salud cuya
estructura es insegura, los desastres naturales ponen en peligro la vida de sus ocupantes y
limitan la capacidad de la institución para proveer servicios a las víctimas.
Manejo de desastres en hospitales
Las acciones a desarrollar en el sector salud deben estar dirigidas a transformar las condiciones
de riesgo preexistentes en las instalaciones de salud, con el fin de reducir la ocurrencia de futuros
desastres.
Deben participar todos los actores sociales, desde el personal de la salud y profesionales
capacitados en salud, hasta la poblacion en general, ya sea como pacientes o acompanantes y
otros miembros de la comunidad.
A esta nueva vision alternativa se le llamara gestión de riesgo, que es la capacidad de las
sociedades y sus actores sociales para transformar el riesgo, actuando sobre las causas que lo
producen.
Incluye las medidas y formas de intervencion que tienden a reducir, mitigar, manejar o prevenir
los desastres en los hospitales y fuera de ellos.
Este concepto comprende la atencion a la emergencia, la preparacion para desastres del
personal de la instalacion hospitalaria, asi como su participacion en la etapa de recuperacion y
reconstruccion para restablecer las condiciones optimas de los servicios de salud lo antes posible.
Dichas acciones no corresponden a etapas lineales y sucesivas, sino a procesos dinamicos y
complejos, como son los desastres.
Los hospitales y establecimientos de salud en general se encuentran expuestos a sufrir graves
danos como consecuencia de diferentes amenazas: terremotos, huracanes, deslizamientos,
epidemias, inundaciones, concentracion de poblacion, maremotos, incendios y fugas de gases,
entre otros. En la Republica Dominicana, la situacion geografica incrementa significativamente
su riesgo, haciendo necesario intensificar las acciones orientadas a planificar, organizar y
mejorar la capacidad de respuesta frente a los probables eventos adversos y sus efectos.
Los hospitales y establecimientos de salud son instalaciones esenciales para la respuesta ante un
desastre, con frecuencia son altamente vulnerables por la complejidad y cantidad de servicios
que prestan; sus altos indices de ocupacion; alojar pacientes, empleados y visitantes 24 horas
al dia y contar con innumerables equipos especializados, lineas vitales y suministros criticos
esenciales para el tratamiento y manejo clinico de los enfermos.
Un hospital puede enfrentarse a dos tipos de emergencias: externas o internas. La emergencia
externa puede deberse a un desastre o emergencia de salud publica de gran magnitud que afecta
a la comunidad y es alli donde el hospital debera estar en condiciones para seguir funcionando
y asegurar la atencion por la demanda significativa de pacientes afectados a servicios esenciales.
Las emergencias internas generalmente se presentan por el colapso funcional de las lineas vitales
o fallas en la operacion de equipos. En algunos casos pueden presentarse, en forma simultanea
los dos tipos de emergencia.
Tanto en emergencias externas como internas, los hospitales y establecimientos de salud deben
estar preparados con la capacidad para resolver las deficiencias tecnicas que se presenten en
el menor tiempo posible y orientar los recursos necesarios hacia el servicio que lo requiera.
Asimismo debe planificarse con anticipacion el apoyo de otras instituciones y sectores, con el
objeto de establecer mecanismos de coordinacion y cooperacion para una mejor respuesta.
El hospital está expuesto a diferentes tipos de amenazas o peligros de origen natural, antrópico o sanitario
que:
Afectan a la comunidad ubicada alrededor del establecimiento generando una sobredemanda de
atención que puede exceder o no su capacidad de respuesta, es decir desastre o emergencia externa
respectivamente.
Afectan directamente la infraestructura, los equipos y las personas que ocupan la edificación,
superando o no su capacidad de respuesta, es decir desastre o emergencia interna respectivamente.
Los efectos de los diferentes tipos de eventos pueden generar daños e interrumpir la atención de salud,
dejando a la población sin acceso a la salud durante situaciones de emergencias y desastres. Por otra parte, la
salida de operación de un hospital, afecta su imagen ante la comunidad y sus clientes, y reduce su ventaja
competitiva con relación a otras organizaciones.
Ante el riesgo de ocurrencia de desastres internos y externos, el establecimiento debe contar con planes que
aseguren la continuidad de los servicios así como atender a las víctimas que lleguen al establecimiento
El hospital debe contar con un plan de continuidad de negocio y de respuesta (también denominado como
plan de operaciones de emergencia). Estos planes deben contener procedimientos operativos que orienten
la actuación de la organización ante emergencias y desastres. A estos planes se suman otros orientados a la
prevención, reducción o mitigación de riesgos y preparación; así como los planes para recuperación
(rehabilitación y reconstrucción) de los servicios afectados.
Emergencia hospitalaria externa
Las emergencias externas son aquellas que afectan a la o las comunidades circundantes al centro
hospitalario, que pueden alterar sus servicios de manera indirecta al aumentar la demanda de
atención.
Emergencia hospitalaria interna
Las emergencias internas son aquellas que afectan directamente la infraestructura, los equipos
y las personas que ocupan los establecimientos de salud.
Plan de respuesta a desastres
Es el documento donde se establecen los objetivos, organización, funciones y actividades de respuesta frente a
situaciones de desastres, los cuales producen una sobredemanda de atención de víctimas y de requerimientos
extraordinarios para enfrentar eventos específicos que afecten la salud pública y la seguridad de los ocupantes
de la edificación.
Este plan tiene como objetivo garantizar la respuesta planificada lo más inmediata posible y con la mayor
efectividad para reducir los daños y las pérdidas de vidas. La activación del plan de respuesta se produce
cuando se genera una sobredemanda de atención de víctimas o un evento de importancia para la salud pública
que excede las medidas de control previstas por la organización.
El plan incluye los siguientes elementos:
a. Análisis de riesgo
b. Análisis de capacidades
c. Hipótesis de escenario de emergencia
d. Objetivos
e. Modelo de organización
f. Funciones y actividades de respuesta
g. Procedimientos operativos
h. Coordinaciones
Un plan de respuesta comienza con un análisis de riesgos basado en la identificación y valoración de los
peligros (amenazas) y las vulnerabilidades, así como un análisis de las capacidades del establecimiento de
salud. Con base en el análisis realizado se determinará las hipótesis de escenarios de respuesta, frente a lo cual
se plantearán los objetivos del plan y se identificarán las funciones y actividades de respuesta.
En el plan, se incluye la organización compuesta por un órgano de conducción, equipos operativos y brigadas
necesarias para implementar los procedimientos operativos de respuesta. Este documento incluye
procedimientos operativos de respuesta frente a diferentes tipos de eventos como sismos, evacuación del
hospital, incendios, epidemias, entre otros. Además, se debe establecer el sistema de referencia y
contrarreferencia de víctimas en situaciones de desastres, y que organizaciones pueden prestar apoyo a la
respuesta del hospital.
Conclusión
En resumen un hospital es una estructura vital compleja en donde es necesario enfatizar que el
Plan Hospitalario de Respuesta a Emergencias y Desastres es la herramienta clave de preparacion
que integra y coordina los departamentos, servicios y areas en el marco de la definicion de
funciones, roles y responsabilidades para garantizar una adecuada y oportuna respuesta. Este
plan solo logra asegurar su funcionalidad cuando todo el personal del hospital es capacitado de
manera continua y este es probado con una simulacion o simulacro, para generar la apropiacion
de todos sus elementos.
emergen