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Trabajo Hisoria de La Democracia Apt

En el año 500 ac. Surgió la democracia en Grecia como una idea filosófica, quien atreves de la historia fue optada como forma de gobierno. Pese a sus fallas y fracasos, la democracia ateniense impresionó no sólo a sus contemporáneos sino también a quienes, siglos más tarde, conocieron su historia. Roma adopto la idea y la republica romana surgió, en la cual el senado tomaba las decisiones del estado.
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Trabajo Hisoria de La Democracia Apt

En el año 500 ac. Surgió la democracia en Grecia como una idea filosófica, quien atreves de la historia fue optada como forma de gobierno. Pese a sus fallas y fracasos, la democracia ateniense impresionó no sólo a sus contemporáneos sino también a quienes, siglos más tarde, conocieron su historia. Roma adopto la idea y la republica romana surgió, en la cual el senado tomaba las decisiones del estado.
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HISTORIA DE LA DEMOCRACIA

MIGUEL ANGEL CORTES PIÑERES


LUCERITO CALDERON ROMERO
TEODORO ANTONIO LOPEZ
CLAUDIA AVILEZ

ESCUELA SUPERIOR DE ADMINISTRACION PÚBLICA – ESAP


ADMINISTRACION PÚBLICA TERRITORIAL
CETAP – MARIQUITA
2020
1. TRABAJO SOBRE LA RESEÑA HISTORICA DE LA HISTORIA DE
LA DEMOCRACIA

2. BIOGRAFIA DEL AUTOR

MARIANO CARLOS GRONDONA nació el 19 de octubre de 1932 en buenos


aires argentina en su ocupación fue de: Abogado, Periodista, Escritor,
Ensayista, Sociólogo y Profesor Argentino su cónyuge fue Elena Lynch quien
tuvo 3 hijos y a su vez 9 nietos Mariano Grondona se desempeñó junto
a Bernardo Neustadt en la conducción de la opinión política del programa
periodístico de televisión Tiempo nuevo hasta que la pareja se separó en
1989. Desde 1989, fue el anfitrión de su propio programa semanal Hora
Clave  el cual se emitió hasta fines de 2015.

3. PALABRAS CLAVES

Democracia: Sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el


derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes.

Burocracia: Conjunto de actividades y trámites que hay que seguir para


resolver un asunto de carácter administrativo.

Oligarquía: Sistema de gobierno en la que el poder está en manos de unas


pocas personas pertenecientes a una clase social privilegiada

Aristocracia: Clase social formada por las personas que poseen títulos
nobiliarios concedidos por el rey o heredados de sus antepasados.
Autocracia: Régimen político en el que una sola persona gobierna sin
someterse a ningún tipo de limitación y con la facultad de promulgar y
modificar leyes a su voluntad.

Monarquía: Forma de gobierno en la que la jefatura del Estado reside en


una persona, un rey o una reina, cargo habitualmente vitalicio al que se
accede por derecho y de forma hereditaria.

Poder: Tener la capacidad o facultad de hacer determinada cosa.

Leyes: Regla o norma establecida por una autoridad superior para regular,
de acuerdo con la justicia, algún aspecto de las relaciones sociales.

Oligarca: Persona que forma parte de una oligarquía.

Oligarquía: Sistema de gobierno en la que el poder está en manos de unas


pocas personas pertenecientes a una clase social privilegiada.

Grecia: Grecia es un país del sureste de Europa con miles de islas en los
mares Egeo y jónico. Fue influyente en la antigüedad y, a menudo, se le
llama la "cuna de la civilización occidental". Atenas, su capital, conserva
monumentos emblemáticos, como la ciudadela de la Acrópolis del siglo V a.
C. con el templo del Partenón. Grecia también es famosa por sus playas,
desde las arenas negras de Santorini hasta los centros turísticos de eventos
en Miconos.

Platón: es, sin duda, un pensador de primera grandeza que ha contribuido


como pocos a la configuración de la cultura occidental. Muchas de sus
imágenes, alegorías y mitos forman parte del patrimonio literario y cultural de
nuestro mundo; sus diálogos continúan vivos y, más allá de las previsiones
que el mismo Platón pudiera haber formulado, continúan sirviendo a la
formación intelectual de las nuevas generaciones y siguen alimentando el
pensamiento actual.

4. RESUMEN

En el año 500 ac. Surgió la democracia en Grecia como una idea filosófica,
quien atreves de la historia fue optada como forma de gobierno. Pese a sus
fallas y fracasos, la democracia ateniense impresionó no sólo a sus
contemporáneos sino también a quienes, siglos más tarde, conocieron su
historia. Roma adopto la idea y la republica romana surgió, en la cual el
senado tomaba las decisiones del estado. Las naciones europeas (y algunas
americanas, como México) en el siglo XIX se modernizaron y se cambiaron
sus gobiernos monárquicos por republicas, En los siglos XVII y XVIII
comenzó la contraofensiva de lo que llamamos la “democracia
contemporánea”. A partir del ejemplo romano, la democracia fue ganando
espacio lenta y trabajosamente del siglo XVII en adelante, cuando Europa
empezó a superar las monarquías absolutas para reimplantar una
concepción republicana del poder abierta ella misma al progreso de su
elemento.

En 1688, la llamada “Gloriosa Revolución” sustituyó la monarquía absoluta


en Gran Bretaña por una monarquía parlamentaria “mixta”, al estilo romano,
donde se mezclaban los tres elementos típicos del régimen mixto:
monárquico (el rey o la reina), aristocrático (la Cámara de los Lores,
hereditaria) y democrático (la Cámara de los Comunes, elegida por un
padrón electoral minoritario primero y mayoritario después, al fin de una larga
evolución. Aunque la mayoría de las naciones (europeas, americanas,
asiáticas y de medio oriente) permanecieron en el viejo sistema. En 1688 de
nuestra era, la “Gloriosa Revolución” inglesa puso en marcha el proceso
institucional que desembocaría en la democracia contemporánea.

5. RESEÑA

El origen del poder no fue democrático, sino despótico. Dos excursiones


etimológicas permiten sostener esta afirmación. ¿Qué nos sugiere nuestra
primera excursión etimológica? Que en el principio (arkhé) no fue el pueblo
(demos) sino el jefe (arkhos). Esta visión se refuerza a través de una
segunda excursión etimológica: el recorrido que siguió la palabra “poder”. Su
fuente es la voz indoeuropea poti, que significa “jefe”. De ella deriva el griego
despotes, “jefe” o “amo”. La expresión más antigua de “poder” es poti, “jefe”,
y sólo a partir de esta significación política la palabra “poder” en esta
segunda avenida etimológica también apunta al sentido originario del poder
político en cuanto autoridad absoluta de un jefe. De ahí que, de las formas de
gobierno que conocemos, sólo dos contengan en su seno la palabra arkhos:
la monarquía y la oligarquía. Oligoi significa “pocos”. Eran pocos los que
rodeaban y sucedían al jefe. En las demás formas de gobierno como
“aristocracia”, “democracia”, “autocracia” y hasta “burocracia”, la palabra
arkhos fue reemplazada por la palabra kratos que también significa en griego
“poder. En tanto la monarquía y la oligarquía son las manifestaciones
originarias del poder político y nacieron junto con la condición humana al
igual que la religión, la familia y la violencia.

La democracia ateniense “Democracia” es una palabra compuesta por dos


voces griegas: demos, “pueblo” y kratos, “poder” (como vimos, poder tardío y
“construido”). la democracia es el poder del pueblo. Entre los años 620 y 593
antes de Cristo Atenas, la principal de las ciudades griegas, recibió de
Dracón y de Solón sus primeras leyes fundamentales. Fue así como se inició
la evolución que culminaría en la democracia. Es que, gracias a las leyes de
Dracón y de Solón, se instaló la distinción entre las leyes de la Naturaleza,
poblada de dioses, y las leyes puramente “humanas” de la ciudad. Sin esta
distinción, no habría sido posible la democracia. El poder que por entonces
los gobernaba les venía de afuera, de la poderosa physis a la que hasta el
advenimiento de los primeros filósofos “presocráticos” en el siglo VII antes de
Cristo,

Los atenienses empezaron a ser gobernados por un nuevo tipo de poder


abstracto, impersonal, al que llamaron nomos o “norma” (palabra equivalente
a la lex o “ley” de los romanos: Su ideal fue desde entonces la eunomía, o
“buena (eu) ley”: el recto ordenamiento de la ciudad. Cuando alguien
ascendía a una posición de mando, ya no podría gobernar a su arbitrio sino
en el marco de la ley. Desde entonces, a la polis ya no la separó del mundo
circundante sólo una muralla de piedra, sino también la muralla invisible de
sus leyes. La obediencia de los griegos a las leyes de la polis asombró a
pueblos primitivos como los persas, que sólo obedecían al mando de un
déspota. Herodoto. El rey persa cuyo sueño era apoderarse de Grecia, se
burló un día de los frágiles griegos que se atrevían a desafiar su formidable
ejército. Pero Demaratus, un ex rey de Esparta que se había refugiado en su
corte, le sugirió no subestimar a los griegos porque ellos, no le temían si no a
la la ley, ella los obliga a no huir frente al enemigo y a permanecer
obstinadamente en el campo de batalla hasta la muerte o la victoria”. Por no
hacerle caso a Demaratus, Jerjes resultó el gran derrotado de las Guerras
Médicas.A la ciudad organizada por sus leyes constitucionales, los
atenienses le dieron el nombre de politeia. Hoy, la llamaríamos “república”.

El paso de la politeia a la democracia conoció dos instancias fundamentales.


En el año 507 antes de Cristo, Clístenes fundó la república democrática. En
el año 462, Pericles fundó la democracia plenaria. Una democracia tan pura,
tan osada, que nunca ha habido otra como ella.560 antes de Cristo. Atenas
regresó así, por un tiempo, a la ancestral tradición del jefe. Pisístrato quien le
dio a Atenas un gobierno eficaz, progreso, económico y obras públicas pero
a cambio de un poder absoluto, sin otra norma que su suprema voluntad.
Obligando a los gobernados pero no a los gobernantes porque no son “leyes”
propiamente dichas sino, simplemente, las “órdenes” que emiten los titulares
del poder. Pisístrato murió en el año 528. Lo sucedieron sus hijos Hippias e
Hipparchus. En el año 514, Hipparcus fue asesinado. Cuatro años después
Clístenes, nieto de Pisístrato, restableció la politeia. Pero Clístenes no se
limitó a restablecer la república, que antes de Pisístrato había sido
aristocrática. Le imprimió, además, un sesgo democrático. En el año 507
reorganizó al pueblo sobre la base de los deme, que eran lo que hoy
llamaríamos aldeas o barrios convertidos en circunscripciones donde vivía el
ciudadano raso a quien los griegos le dieron el nombre de polites (esto es,
“político”: un activo participante de la vida pública, más de lo que hoy
llamamos “ciudadano”.

Cada uno de los deme contenía entre cien y mil ciudadanos. A partir de
Clístenes, los deme servirían de base al ascenso democrático. Hoy creemos
que la Revolución Francesa se manifestó el día de la toma de la Bastilla, el
14 de julio de 1789, y esto hasta el punto que el 14 de julio es la fecha
nacional francesa. Pero en ese día Luis XVI, que era uno de los
protagonistas principales de esa época y que sería la más ilustre de sus
víctimas.La república ateniense albergó, por un tiempo, un equilibrio de
poderes mantuvo una amplia autoridad legislativa y judicial en el Areópago,
un cuerpo similar al Senado romano donde se sentaban los ex arcontes. Los
arcontes, que habían reemplazado a los reyes como jefes del poder ejecutivo
y eran el equivalente de los cónsules romanos, sólo podían ser escogidos
entre las clases superiores. Los cónsules y los arcontes duraban un año en
sus funciones, pero eran dos los cónsules en Roma y nueve los arcontes en
Atenas los ciudadanos rasos de los deme pasaron a dominar el Consejo de
los Quinientos, cuya función era preparar las reuniones de la asamblea
popular o ecclesia (de aquí surgiría la palabra “iglesia” en cuanto asamblea
ya no de los ciudadanos sino de los fieles), en la cual todos los ciudadanos
sin distinción tenían el derecho de discutir y votar las leyes. El ejemplo de
Atenas alentó a otras ciudades griegas a internarse en la aventura
democrática. Esto alarmó no sólo a Esparta y a las ciudades griegas que
seguían su ejemplo oligárquico sino más aún a los emperadores persas, ya
que el ideal democrático empezó a difundirse por las ciudades griegas del
Asia Menor (la costa oriental del Mar Egeo, hoy parte de Turquía), que les
estaban sometidas.

Las Guerras Médicas entre Persia y Grecia tuvieron, por ello, un trasfondo
ideológico.. El paso de Atenas de la república democrática a la democracia
plenaria ocurrió bajo el liderazgo de Pericles. En el año 462, Pericles logró
que la ecclesia le quitara por ley al Areópago casi todas sus funciones. Fue a
partir de entonces que Atenas adquirió los rasgos constitucionales que la
convertirían en la más exigente de las democracias. Pericles ocupó
repetidamente el cargo de estratego cuyo carácter electivo quedó como el
último residuo aristocrático de Atenas ya que, en esta extrema versión de la
democracia. Atenas desplegó un liderazgo cada vez más arbitrario sobre las
demás ciudades democráticas griegas que se asociaron con ella en la Liga
de Delos. Estas ciudades llegaron a percibir a Atenas como un imperio
despótico del cual ansiaban liberarse. Esta dimensión “imperial” de la
democracia ateniense vino a subrayar su carácter limitado: estaba vedada a
las mujeres, los extranjeros, los esclavos y los aliados. En el año 431 antes
de Cristo estalló un conflicto que venía gestándose desde hace tiempo: la
Guerra del Peloponeso entre la democrática Atenas y la oligárquica Esparta
por la primacía en el mundo helénico. Al cabo de algunas batallas de
resultado incierto, le tocó a Pericles pronunciar la oración fúnebre en elogio
de los primeros ciudadanos atenienses que habían dado su vida por la
ciudad en esta guerra. Recogido por el historiador Tucídides, el discurso de
Pericles marca el momento en que los atenienses tomaron conciencia de que
habían inventado la democracia. A través de las encendidas palabras de
Pericles, la democracia dejó de ser la constitución particular de una ciudad
para convertirse en un ideal de vida inspirador de todos aquellos que
quisieran imitarla.Pericles murió en el año 429. Había conducido la
democracia ateniense con prudencia

Atenas fue definitivamente derrotada por Esparta en el año 404. Habiendo


perdido el liderazgo de los griegos, languideció hasta el año 334 antes de
Cristo, cuando el rey Filipo de Macedonia (el padre de Alejandro Magno,
contra el cual Demóstenes, el último defensor de la democracia ateniense,
había pronunciado ante la ecclesia sus incomparables “filípicas”) terminó por
conquistarla. A partir de ahí, Atenas oscilaría en medio de períodos de
primacía macedonia, tentativas de independencia y el creciente influjo
romano, hasta que tanto Macedonia como Atenas y toda Grecia quedaron
definitivamente sujetas a Roma en el año 148 antes de Cristo. El pueblo
despliega la noción que en ese momento tiene el Espíritu Absoluto de sí
mismo en la cultura que el pueblo alcanza en su hora de apogeo. Por eso,
una vez que produjo su cultura, ese pueblo entra en inevitable decadencia.
La cultura es la expresión terminal de cada pueblo.

con la revolución industrial. Desapareció entonces la esclavitud. En el siglo


XX retrocedería la desigualdad de las mujeres. Lo que no volvió, sin
embargo, fue la democracia plenaria que había desplegado Atenas. La causa
inmediata de la interrupción del experimento ateniense fue el desprestigio de
la forma de gobierno democrática que resultó de su derrota militar. Atenas
perdió ante la oligárquica Esparta la Guerra del Peloponeso. El recuerdo de
esta derrota marcó fuertemente a las generaciones atenienses
subsiguientes, que albergaron a Platón y Aristóteles.

Pese a sus fallas y fracasos, la democracia ateniense impresionó no sólo a


sus contemporáneos sino también a quienes, siglos más tarde, conocieron
su historia. Recién en el año 1688 de nuestra era, la “Gloriosa Revolución”
inglesa puso en marcha el proceso institucional que desembocaría en la
democracia contemporánea. Recién en el año 1761, al publicar El Contrato
Social, el ginebrino Jean− Jacques Rousseau volvió a proponer a la
democracia de tipo ateniense como un proyecto político irrenunciable. Los
escritos de Rousseau tendrían una influencia decisiva en la Revolución
Francesa de 1789. La democracia ateniense había muerto dos mil años
antes. Los ideales que anunció, sin embargo, nos siguen convocando:
Atenas se aloja en los orígenes de la democracia y en el exigente futuro que
aún la reclama en cuanto idea. Atenas es el principio y el fin. Roma, el
camino. Aunque siempre se enseña la historia de Roma “después” de la de
Atenas, ambas nacieron al mismo tiempo Habiendo venido al igual que
Atenas de la ancestral tradición del poti o arkhos, Roma fue gobernada por
reyes desde que los míticos Rómulo y Remo la fundaron en el año 753 antes
de Cristo hasta el año 509, cuando una revolución aristocrática trajo consigo
la república. Habíamos observado que en el año 507 Clístenes fundó la
politeia o “república”. Casi simultáneamente, dos años antes, dos nobles
romanos, Bruto y Tarquino Colatino, habían fundado la República Romana
de la cual serían los primeros cónsules. Clístenes acabó con la tiranía que
había iniciado Pisístrato. Bruto y Tarquino Colatino acabaron con el mando
despótico de Tarquino el Soberbio, el último de los reyes que se había
convertido en tirano., Bruto y Tarquino Colatino fundaron una república
aristocrática que nunca dejaría de serlo aunque, con el paso del tiempo, fue
incorporando elementos democráticos. La república romana, en cambio,
desembocó en un imperio que duraría 500 años en Occidente y 1.500 años
en Oriente. Roma llegó a ser una república aristocrático − democrática, una
república “mixta” con ingredientes democráticos, pero nunca una democracia
a la manera de Atenas.La República Romana mantenía un delicado equilibrio
entre la clase de los patricios o aristócratas, los patricios dominaban el
Senado (comparable al Areópago ateniense) y la magistratura
“cuasipresidencial” de los cónsules; los plebeyos dominaban una peculiar
magistratura, la del tribuno de la plebe, cuya principal facultad era vetar las
decisiones de las magistraturas patricias. Los ciudadanos romanos también
votaban, pero no con el alcance de los ciudadanos atenienses. Estos, en la
ecclesia, tenían el poder de discutir y aprobar las leyes. Los ciudadanos
romanos se expresaban en dos tipos principales de “comicios”. En los
comicios centuriados el pueblo, reunido en las “centurias” o regimientos
correspondientes a su organización militar, se congregaba con sus cascos y
escudos a proclamar de viva voz su aprobación o rechazo de las propuestas
que les presentaba el patriciado. 300 ante de Cristo, esta mezcla equilibrada
entre el poder de los patricios y el poder de los plebeyos se había
consumado, sin que Roma pudiera unir ambas clases en instituciones
comunes a todos los ciudadanos como lo logró Atenas. A partir del año 133
antes de Cristo, con la revolución populista de los hermanos Tiberio y Cayo
Graco, el difícil equilibrio entre patricios y plebeyos terminó por quebrarse,
dando lugar a casi cien años de guerras civiles de las cuales surgiría, 11 al
fin, la dictadura de Julio César, un aristócrata convertido en populista al igual
que los hermanos Graco. La dictadura no fue en un principio equivalente a la
tiranía. Pero César fue proclamado “dictador vitalicio” en el año 48 antes de
Cristo. Su ascenso a este poder sin plazo marcó el principio del fin de la
República Romana, llegó la hora del imperio, tomaron cursos opuestos.
Después de Pericles, Atenas mantuvo sin concesiones el modelo
democrático. Es más, lo acentuó a un punto tal que la ecclesia, olvidando el
sabio liderazgo de Pericles, quiso gobernarlo todo y discutió públicamente
hasta las tácticas militares precipitándose al fin a la derrota en la Guerra del
Peloponeso a manos de una polis conducida por una elite militar profesional
cual era Esparta. Después de un siglo de guerras civiles cuyos protagonistas
no eran civiles sino militares, en el año 27 antes de Cristo la República
sucumbió ante Octavio, sobrino y vengador de César, a quien habían
asesinado Bruto y un grupo de senadores republicanos (“Bruto” se llamó, así,
tanto el primero como el último de los héroes republicanos, con casi 500
años de distancia). Tomando el nombre de Augusto, Octavio se convirtió de
este modo en el primer emperador, mediante una estratagema diferente de la
de César: en vez de ser proclamado dictador vitalicio, acumuló en su
persona, una por una, las diversas magistraturas de la República haciéndose
llamar princeps Senatus, príncipe o “principal” del Senado y, finalmente,
“Augusto”. Imperator, en latín, significa “general”. El Imperio expresaría la
supremacía de los generales.Roma sacrificó la república para asegurar el
imperio. Hasta el advenimiento de César y de Octavio Augusto, Roma era
todavía, como se vio, una “república imperial”: De nada valió que Bruto
asesinara en el año 44 antes de Cristo a Julio César en nombre de la
libertad: Octavio Augusto, finalmente, lo reivindicaría, venciendo a otro
“cesarista”, Marco Antonio, aliado a su vez con la emperatriz egipcia
Cleopatra, cuyo trono descendía directamente de Ptolomeo, uno de los
generales de Alejandro Magno. El Imperio Romano produjo tal impresión en
Occidente que aun después de que cayera el Imperio Romano de Occidente
en el año 476 después de Cristo, hubo reiterados intentos, de Carlomagno a
Napoleón, por restaurarlo. Pero en los siglos XVII y XVIII comenzó la
contraofensiva de lo que llamamos la “democracia contemporánea”. A partir
del ejemplo romano, la democracia fue ganando espacio lenta y
trabajosamente del siglo XVII en adelante, cuando Europa empezó a superar
las monarquías absolutas para reimplantar una concepción republicana del
poder abierta ella misma al progreso de su elemento En 1688, la llamada
“Gloriosa Revolución” sustituyó la monarquía absoluta en Gran Bretaña por
una monarquía parlamentaria “mixta”, al estilo romano, donde se mezclaban
los tres elementos típicos del régimen mixto: monárquico (el rey o la reina),
aristocrático (la Cámara de los Lores, hereditaria) y democrático (la Cámara
de los Comunes, elegida por un padrón electoral minoritario primero y
mayoritario después, al fin de una larga evolución

La discordia entre los “atenienses” y los “romanos” de la democracia, latente


en la revolución inglesa, estalló en la Revolución Francesa. La democracia
directa al estilo griego le estaba vedada. Pero Sieyès primero y los jacobinos.
La república se opone a la monarquía absoluta, la monarquía parlamentaria,
que comenzó en Inglaterra en 1688 y aun hoy existe en la propia Inglaterra,
España y otras naciones europeas, es en rigor una república pese a su
nombre. En las repúblicas, diversos “poderes” se limitan unos a otros.
Francia revolucionaria de fines del siglo XVIII tampoco se los protegió contra
una asamblea que pretendía ser ella misma la voluntad de los ciudadanos
cuando en verdad sólo los “re− presentaba” porque ellos no estaban
“presentes”, porque brillaban por su ausencia. De esta sustitución del pueblo
por una asamblea que usurpaba su papel resultó no sólo la dictadura sino la
más feroz de ellas: el terror jacobino de Robespierre y Saint – Just en
1793−1794, acuciado además por el pánico que generaba el cerco militar al
que habían sometido a Francia las monarquías europeas. Los moderados,
con Mirabeau al frente, imaginaron la transición de Francia no ya de la
monarquía absoluta a la democracia absoluta que pretendían encarnar los
jacobinos sino a una monarquía parlamentaria al estilo inglés y, cuando el
proyecto de Mirabeau fracasó y el rey Luis XVI fue decapitado, vinieron
sucesivamente el Terror, un Directorio equilibrado en los tiempos
revisionistas del Termidor y, finalmente, el imperio napoleónico.. La
“romanización” de la arquitectura, el arte, el vestuario y las costumbres que
caracterizaría a la época acompañó del lado de la sociedad a la nostalgia
política napoleónica. Ahora estamos en condiciones explicar por qué la
Revolución Francesa fue el fracaso más glorioso de la historia. ¿Cómo es
posible aunar el fracaso y la gloria? El “fracaso”, sin duda, existió. A la
inversa de las revoluciones inglesa del siglo XVII y americana del siglo XVIII,
que fueron exitosas porque lograron lo que pretendían, fundar regímenes
que partirían del ejemplo de la República Romana en su largo viaje hacia la
democracia plenaria que aún no ha terminado, la Revolución Francesa
pretendió y no 15 logró lo que pretendía: restaurar de inmediato nada menos
que la democracia ateniense. Tuvo primero, como vimos, su momento
“romano” con Mirabeau. Después, con Robespierre y Saint−Just, alegó
moverse en dirección “ateniense”. Pero ya vimos que la pretensión de
considerar la asamblea de los representantes del pueblo como si fuera
idéntica al pueblo falsificó el ideal ateniense. Después de esta falsificación, la
Revolución Francesa desembocó en el imperio napoleónico y, luego de la
derrota de Napoleón en Waterloo en 1815, en la restauración de la dinastía
de los Borbones en cabeza de Luis XVIII. Acabó volviendo a la estación de la
que había partido en 1789. ¿Se quiere un fracaso más categórico de lo que
había empezado como una revolución contra los Borbones? Un fracaso que
además costó millones de muertos con el Terror jacobino y con las guerras
napoleónicas que asolaron a Europa durante quince años. Pero, ¿quién
negaría que este estrepitoso fracaso fue, además, “glorioso”? la democracia
representativa que todavía prevalece en las constituciones contemporáneas,
ellas se han ido poblando de formas semidirectas como el plebiscito, el
referéndum.

Gracias a la revolución de las comunicaciones, el mundo es ahora como una


pequeña aldea, una “aldea global”, aunque de carácter “virtual”. Podemos
comunicarnos unos con otros mediante Internet a lo largo del ancho mundo.
La historia de la democracia contemporánea. Según Huntington, las olas
democratizadoras han sido tres. La primera se inició en 1828, cuando los
Estados Unidos pasaron de la república aristocrático−democrática que
todavía eran a la presidencia de Andrew Jackson, con su abrumador
seguimiento popular. Durante las décadas subsiguientes, la democracia de
tipo jacksoniano se expandió por Inglaterra y por Europa con la gradual
extensión del derecho de votar hacia las capas populares y el retroceso del
llamado “voto censitario” que sólo permitía votar a los ciudadanos inscriptos
en el “censo” impositivo, es decir a los ciudadanos pudientes. En 1912, al
aprobar la ley Sáenz Peña de sufragio secreto y universal, la Argentina se
sumó a la primera ola de la democratización. Tanto dentro como fuera de la
Argentina, por otra parte, la universalidad del voto de la primera ola sólo
alcanzó al electorado masculino. De 1922 a 1944 se desarrolló en el mundo
la primera contraola autoritaria. Ella se inició con la marcha de Mussolini
sobre Roma, se amplió con el auge del fascismo y el nazismo en Europa y
alcanzó a la Argentina con el golpe militar de 1930. Pero en 1944, con la
victoria aliada sobre las potencias del Eje en la Segunda Guerra Mundial,
comenzó la segunda ola de democratización, que esta vez incluiría además
el voto femenino. Grandes naciones autoritarias como Alemania, Italia y el
Japón, conocieron al fin la democracia. Sin embargo, la segunda contraola
autoritaria llegó al mundo a partir de 1962 con el auge del militarismo, que
afectó particularmente a América latina. Finalmente, según Huntington, la
tercera “ola” democrática empezó a cubrir otra vez al mundo desde 1974. En
este año, Portugal salió de su período autoritario. Al año siguiente, le tocaría
el turno a España. La Argentina volvió a la democracia en 1983. Brasil en
1985. Chile, en 1990. Al año siguiente. En 1922, cuando se agotaba la
primera ola democrática, había 29 naciones democráticas. En 1942, a punto
de extinguirse la primera contraola autoritaria, subsistían sólo 12 naciones
democráticas. Pero en 1962, cuando terminaba la segunda ola democrática,
36 naciones eran democráticas. En 1973, al fin de la segunda contraola
autoritaria, sólo 30 naciones eran democráticas. Finalmente en 1990, que es
el último año que Huntington tiene en cuenta, 58 naciones eran
democráticas. Esta cuenta da lugar al siguiente cuadro: Primera ola
democrática (1828−1922) 29 naciones Primera contraola autoritaria
(1922−1944) 12 naciones Segunda ola democrática (1944−1962) 36
naciones Segunda contraola autoritaria (1962−1973) 30 naciones Tercera ola
democrática (1973−1990) 58 naciones Cada ola democrática avanza más
que la anterior.

6. COMENTARIOS CRITICOS

Las ideologías de la democracia que han emergido a través de la historia


están presentes en nuestra época gracias a la revolución de las
comunicaciones, podemos interactuar a nivel global.

7. CONCLUSIONES

La democracia nace de una ideología y una serie de acontecimientos a raíz


de las diversas democracias contemporáneas que ha surgido por las
distintas revoluciones desde los años 620 y 593 antes de cristo donde
Atenas, la principal de las ciudades griegas, formaron las primeras leyes
fundamentales fundadas por dracon y de solón dando inicio a una nueva era
de evolución que culminaría en la democracia. Gracias a las leyes de dracón
y de solón, se instaló la distinción entre las leyes de la naturaleza, poblada
de dioses, y las leyes puramente “humanas” de la ciudad. sin esta distinción,
no habría sido posible la democracia.

8. BIBLIOGRAFIA
file:///C:/Users/Personal/Downloads/Documents/175_2.pdf

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