Articulo de Revision Retractacion
Articulo de Revision Retractacion
Montevideo, Uruguay
Julio 2017
RESUMEN
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INTRODUCCIÓN
El ASI es un fenómeno que, con el correr de los años, ha ido adquiriendo cada vez mayor
relevancia y visualización, tanto en Uruguay como en otras partes del mundo. Si bien ha
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estado presente a lo largo de la historia, estos actos eran mantenidos en secreto por su
carácter privado del hogar y la familia. Es a partir de la creciente visibilización y denuncia,
que aparecen nuevos desafíos para los profesionales que trabajan con los casos de ASI,
y la retractación puede considerarse uno de éstos. Se ha planteado por diversos autores
que cuando un NNA se retractaba, se tendía a creer en esta retractación, antes que en el
primer relato (Horno et al., 2001; Intebi, 2011), con consecuencias de absolución casi
inmediata del ofensor por parte de la justicia. Actualmente, debido a los avances en las
investigaciones sobre la retractación y los factores que la desencadenan, se ha
perfeccionado el alcance de su evaluación.
Para llevar a cabo este trabajo, se realizó una búsqueda de estudios empíricos y artículos
de revisión bibliográficas, desde el año 2006 a la fecha. La elección de este período de
tiempo se debió a la escasa bibliografía e investigaciones producidas en torno al tema de
la retractación. El relevamiento se realizó a través de las siguientes bases de datos y
repositorios electrónicos: Redalyc, Scielo, Pepsic, el portal Timbó, el buscador Google
Académico y Google Scholar. Dicha exploración se orientó hacia la producción científica y
bibliográfica, regional e internacional, publicada tanto en idioma español como en
portugués e inglés. Se relevaron artículos de: Uruguay, Argentina, Brasil, Chile, Colombia,
Ecuador, Estados Unidos, Australia y España.
Se comienza con la definición de retractación, para continuar con el proceso de
develamiento, que la incluye. Se prosigue con la descripción de aquellos factores que
inciden en la retractación, haciendo énfasis en aquellos factores considerados relevantes,
así como en su evaluación, a partir de las siguientes interrogantes:
¿Qué es lo que lleva al niño/a o adolescente a retractarse una vez realizada la
denuncia de abuso sexual? ¿Qué factores inciden en la misma? ¿Es posible poder
anticipar una retractación? Y por último ¿Sería posible implementar acciones destinadas a
evitar una retractación?
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(…) la acción por la cual el niño, niña o adolescente que ha hecho un primer develamiento
de AS se desdice de sus dichos iniciales. La retractación puede ser parcial, cuando el niño
se desdice de solo una parte de sus dichos originales (“No es cierto que papá me chupó la
cola, solo me la tocó una vez”), o bien total, cuando el niño se desdice de todo su alegato
original (“Papá no me tocó ni me chupó la cola”). Los niños pueden explicar su retractación
de diversas formas, atribuyendo el relato inicial a:
– Error: “Me equivoqué”
– Minimización: “Era un chiste”.
– Desconocimiento: “No sé por qué lo dije”.
– Disociación: “No me pasó a mí, le pasó a otra nena” (Baita y Moreno, 2015, p.137).
Escaff et al. expresan que: “(…) para que exista retractación, inicialmente el menor debió
haber entregado un testimonio donde señaló haber sido víctima de una agresión sexual –
lo cual efectivamente sucedió- y durante el proceso negar su ocurrencia, modificando de
esta manera su relato original” (Escaff et al., 2006, p.120).
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de su entorno o contexto familiar y en un sentido más amplio podemos incluir también a
personas que tienen vínculos cercanos a los niños y niñas o adolescentes, aunque no
convivan con ellos o no estén unidos por lazos de parentesco. Casos típicos son los
abusos sexuales perpetrados por vecinos, amigos de la familia, entre otros (Tuana, 2009,
p.26).
Los perpetradores dentro de este tipo abuso sexual infantil son aquellas personas que
forman parte del grupo familiar biológico, adoptivo o político, nuclear y extenso: los
padres, madres, padrastros, madrastras, hermanos/as, abuelos/as, tíos/as, primos/as
(Baita y Moreno, 2015).
Tuana (2009), refiere que el abuso sexual intrafamiliar posee características específicas
tales como: el poder, las asimetrías de género y generación, el secreto, la ambivalencia,
la retractación y la victimización secundaria.
El ASI suele comenzar cuando los niños son pequeños (5 o 6 años a veces incluso
antes), lo que hace que por su corta edad no puedan precisar que lo que les pasa no es
correcto. Generalmente empieza como un juego, en el cuál el perpetrador se va
acercando en forma gradual, avanzando cada vez más en el cuerpo del niño, a la vez que
le va diciendo que ese “es su juego especial” porque “ella es especial para él”, por lo que
estas acciones se van naturalizando. Es raro que el abusador utilice la fuerza física, y
muchas veces estos actos que suelen estimular las zonas erógenas del cuerpo del niño
provocan una respuesta fisiológica placentera (Tuana, 2009). En concordancia con esto
Jonzon y Lindbland, (2004, citado por Santos y Dell’Aglio, 2010), expresan que la causa
de que el abuso sexual se realice sin el empleo de la violencia física se relaciona con la
lealtad y la confianza que el niño tiene hacia el agresor, obteniendo así mismo su silencio.
De esa forma, esta situación es mantenida en secreto la mayoría de las veces, por mucho
tiempo, pudiendo sobrepasar generaciones, obstaculizar la revelación y la búsqueda de
ayuda (Narvaz y Koller, 2004 en Santos y Dell’Aglio, 2010).
El perpetrador según Tuana (2009), construye una relación muy estrecha y afectiva con el
niño, otorgándole atención especial, protección, soporte emocional, y un lugar preferencial
frente a los otros miembros de la familia, produciéndose el aislamiento del niño del resto
del grupo familiar. El ofensor utiliza regalos y permisos especiales como mecanismos
claves para seducirlos y manipularlos. Cuando estas estrategias resultan insuficientes
para mantener la situación, ya que el niño comienza a evitar o a rechazar el contacto,
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(debido a que empieza a sentir que algo no está bien), el perpetrador comienza a utilizar
las tácticas de chantaje emocional: “si contás nos van a separar, si contás me voy a poner
muy triste o tu madre se va a enojar mucho, capaz que me pasa algo malo, te vas a
quedar sola, me van a encerrar” (Tuana, 2009, p. 29).
Según Baita: “(…) el factor principal por el cual el abuso sexual se define (…) es la
dependencia. Porque la dependencia genera vulnerabilidad y la dependencia emocional
genera una vulnerabilidad mucho mayor aún” (Baita, 2008, p.44).
El perpetrador convence al niño de que si revela el abuso, la familia se va a desintegrar.
Lo cual muchas veces suele ser cierto, ya que frente al develamiento las familias se ven
inmersas en una crisis, tanto social como económica. Especialmente si dependen por
completo de los ingresos del ofensor; la familia se divide entre los que creen en el niño y
los que no. En otros casos, las víctimas son retiradas de su hogar y colocadas en
instituciones, cumpliéndose así las amenazas del agresor. Por lo que el ASI intrafamiliar
difícilmente se revele la primera vez que suceda, sino que por el contrario suelen
transcurrir meses incluso años antes de que el secreto sea develado (Intebi, 2011).
Develamiento
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más de una entrevista. Los niños en edad escolar tienden a revelar el abuso por vez
primera a un adulto cuidador; mientras que en aquellos en los que el abuso comenzó en
la adolescencia fueron más propensos a revelarlo, y se dirigió por lo general a otro
adolescente. Uno de los factores que predominaron cuando se interrogó a los NNA
acerca de por qué no habían hablado sobre el AS, fue el miedo. La falta de apoyo
materno o paterno durante la etapa de investigación; el AS intrafamiliar; los síntomas
disociativos; así como la vergüenza y estigmatización contribuyen a no develar el abuso
sexual.
Baita y Moreno (2015) observaron que en casos de NNA en que hubo un develamiento
previo a la etapa de investigación, pero que en el momento de la entrevista formal no
hicieron ningún tipo de relato, hallaron varios factores que podrían estar interfiriendo en un
develamiento ulterior. Por ejemplo, una respuesta excesiva por parte del entorno, por lo
que el NNA evita suscitar la misma respuesta que su primer relato causó. El tiempo
transcurrido entre el primer develamiento y la siguiente evaluación. Los mecanismos
disociativos y postraumáticos, que dificultan al NNA el recuerdo de situaciones de AS.
Así mismo, Santos y Dell’Aglio (2010) en Brasil, estudiaron los factores que contribuyen o
inhiben el develamiento y notificación del abuso sexual. Dichas autoras plantearon la
importancia de la reacción materna ya sea facilitando o impidiendo la revelación y
notificación; así como la necesidad de un trabajo integrado en el abordaje de los NNA,
tanto en el acompañamiento de los procesos judiciales y el fortalecimiento de las redes de
apoyo a las familias de las víctimas (el cual muchas veces no se realiza, por una
intervención desarticulada).
Por su parte, Capella (2010) realizó una descripción de tipos de develamiento, tomando
en cuenta la forma en que se inicia, la persona a la cual va dirigida y la latencia entre los
actos abusivos y el develamiento.
Teniendo en cuenta la forma en que se inicia, la autora distingue diversos tipos de
develamiento. En primer lugar plantea el que se presenta en forma premeditada y
espontánea, donde el niño revela la situación de AS de manera intencionada y
espontánea, relatando lo sucedido. En segundo término refiere aquellos elicitados por
eventos precipitantes: a partir de algún acontecimiento precipitante en el entorno del niño,
este revela el AS. En tercer lugar señala aquellos develamientos del NNA provocados a
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partir de preguntas de adultos, en razón de cambios conductuales o emocionales
percibidos en el niño. Sugiere en cuarto lugar el tipo circunstancial o accidental, donde la
revelación se realiza cuando la situación de abuso es descubierta en forma accidental por
una tercera persona, ya sea a través de evidencias físicas u observación directa. Mientras
que en quinto término formula el tipo de develamiento con sospecha no revelada. Aquí se
refiere a aquellas circunstancias en que se sospecha de que el abuso sexual está
ocurriendo, pero aún no está claro porque el NNA no ha realizado una revelación acerca
de los hechos.
Analizando la persona a la cual va dirigido el develamiento, la autora clasifica diversos
subtipos. En primer orden aquellos donde el mismo es dirigido a una figura adulta familiar.
En este caso el NNA devela el AS a una persona adulta que pertenece a su familia. En
segundo lugar especifica el tipo de develamiento en donde la develación es hecha a una
figura adulta externa al medio familiar (profesores, vecinos, amigos de la familia). En
tercer lugar plantea el dirigido hacia un par, donde el develamiento del NNA se dirige a
otro niño/a o adolescente, ya sea familiar o externo a la familia (primos, hermanos,
amigos, etc.).
Considerando el tercer índice clasificatorio, que analiza el tipo de develamiento según la
latencia entre el inicio del AS y el develamiento; la autora plantea el tipo inmediato, donde
el NNA revela de manera inmediata la situación de AS, y el tardío, donde el NNA efectúa
el develamiento luego de días, meses o años después de haber comenzado el AS.
A su vez esta autora realizó una revisión de literatura empírica sobre los factores que se
relacionan a estos tipos de develamiento. Su análisis alude a los factores que lo favorecen
o lo inhiben, planteando como relevante, los factores relacionados a las actitudes de los
padres de los NNA víctimas, siendo significativo que estos últimos perciban calma,
preocupación y disponibilidad para escuchar de parte de los adultos cuidadores. Capella
(2010), así mismo destaca la importancia de que el NNA tome conciencia de la situación
abusiva, en tanto este devela a partir de su comprensión.
En un estudio realizado por Gutiérrez et al. (2016) en Chile, sobre una muestra de 138
NNA, de edades comprendidas entre 3 y 18 años, abusados sexualmente observaron,
que el develamiento provocado por las preguntas de los adultos fue el más frecuente
(38,4%), que se realizó por lo general en forma tardía, y se dirige principalmente a un
adulto miembro de la familia. Con respecto al factor motivacional del develamiento, una
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gran cantidad de revelaciones ocurrió de manera no intencionada (63,7%), lo cual es
relacionado a la importancia de los factores sociales, comunitarios y culturales (temor a la
estigmatización, carencia de servicios disponibles, etc.). En cuanto al género, las niñas
develan en igual medida de forma premeditada y espontánea, y a partir de las preguntas
de adultos; mientras que los varones develan el AS frente a las preguntas de los adultos,
en mayor porcentaje que las niñas (varones 49%, niñas 34%), lo cual es relacionado con
los estereotipos de género y los prejuicios asociados a los efectos que este tipo de abuso
tiene en los varones (que los varones AS serán homosexuales). Respecto a los factores
evolutivos los preescolares develaron más, lo que se relacionó al menor control de
impulsos, falta de conocimiento de tabúes sexuales y conciencia cognitiva. En cambio,
observaron que los escolares y adolescentes a medida que avanzan en edad disminuyen
las tasas de develamiento, asociado a que a mayor edad aumenta el sentido de
responsabilidad por los actos abusivos, y el temor a los efectos negativos que puede
causar en otros miembros de su familia. En relación a los factores familiares fue más
frecuente que los niños revelaran el AS a un miembro de su familia (60,2 %) en especial a
las madres (39,7%). Por último, cuando el develamiento fue tardío (60,9%), se debió a
que el AS se caracterizó por ser intrafamiliar y crónico, asociado a las dinámicas
abusivas, por las cuales las víctimas se ven entrampadas y silenciadas por la imposición
del secreto, la culpa, la ambivalencia afectiva hacia el agresor, etc.
Arredondo et al. (2016), realizaron en Chile una investigación con una muestra de 191
niños y niñas, con edades entre 2 y 9 años, víctimas de abuso sexual. Hallaron que
70,6% se trató de AS intrafamiliar. El 41,9% de los niños reveló el abuso sexual, mientras
que en 58,1% de los casos fue detectado. En relación al contexto de ASI, el develamiento
fue menos frecuente en víctimas de abuso sexual intrafamiliar (38,5%), mientras que en
el ASI extrafamiliar la tasa de develamiento fue mayor (50,9%). A mayor edad de los
niños, mayor fue el porcentaje de revelación. Cuando hubo violencia asociada al abuso
sexual, menores fueron las tasas de develamiento (31,8% en casos donde hubo violencia
física). Con respecto a quién se realiza la revelación, aparece con mayor frecuencia la
madre (38,7%). El porcentaje de niñas que revela el ASI es similar a los casos
detectados, en cambio en los niños los casos develados son menores a los detectados.
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Estos autores observaron que en la mayoría de los niños el ASI fue detectado, por lo cual
consideran relevante la necesidad de reforzar la preparación de los adultos en desarrollar
estrategias de detección precoz.
Por otro lado, el estudio llevado a cabo por Baía et al. (2013) sobre una muestra de 31
NNA víctimas de AS, que fueron atendidos en un centro especializado de Belém-Pará
(Brasil), encontraron que el AS fue revelado por 87% de las víctimas, mientras que 13%
restante, no reveló el AS en ningún contexto. Lo que predominó fue el ASI intrafamiliar. El
develamiento aumentó de acuerdo a la edad de las víctimas, siendo mayor su frecuencia
a mayor edad (2 a 4 años: 6,5%; 5 a 7 años: 22,6%; 8 a 11 años: 32,2%). La madre fue
quién realizó la notificación en la mayoría de los casos.
Dichos autores describieron tres tipos de develamiento: revelación intencional, revelación
accidental y revelación estimulada (una sospecha de AS, conduce a cuestionamientos
para lograr el relato del NNA). La revelación estimulada (51,9%) fue mayor que la
revelación intencional (33,3%). Los develamientos previos, en contextos informales no
fueron predictores de develamientos posteriores en instancias formales.
Así mismo Intebi, (2011) expresa que frente a las consecuencias devastadoras de la
revelación, los NNA se encuentran con que los temores y amenazas que los obligaban a
mantener el secreto, se hacen realidad. En este sentido las víctimas se hacen
responsables tanto de preservar la homeostasis familiar como de destruirla, por lo que si
en este momento no reciben el apoyo que necesitan, es posible que se retracten.
Cabe destacar que las investigaciones sobre la retractación en ASI son muy escasas. Se
han realizado más estudios sobre el develamiento, retraso en el mismo y no develamiento
que sobre la retractación (Olafson y Lederman, 2006). Los índices varían entre 4% y 27%
(London et al., 2008).
En un estudio realizado por Baía et al. (2013) en Brasil sobre revelación, negación y
retractación, con una muestra de 31 niños, encontraron que 6,5% de los mismos se
retractaron.
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Así mismo Hershkowitz et al. (2007), observaron una tasa de retractación de 6,7% entre
niños con edades entre 7 y 9 años; y de 20% entre los 9 y 12 años de edad. El estudio se
realizó con una muestra de 30 NNA israelíes.
London et al. (2008) en Estados Unidos, efectuaron una revisión de literatura
contemporánea a partir de dos tipos de fuentes de datos, estudios retrospectivos de
adultos que reportaron haber sido victimizados sexualmente de niños; y estudios de NNA
sujetos a evaluaciones forenses por AS. En esta revisión los índices de retractación de los
estudios comparados, variaron entre 4% y 27%, pero plantearon que en aquellos estudios
donde las tasas de retractación fueron más elevadas, el abuso sexual era fuertemente
cuestionable. Los autores expresaron, que la mayor parte de las revelaciones de estos
niños fueron infundadas, donde la mayoría negaron el abuso y solo lo revelaron luego de
varias entrevistas repetidas y sugestivas. Por tal razón sostienen que, muchas
retractaciones pueden deberse a falsos alegatos.
Por su parte Malloy et al. (2007) en Estados Unidos, llevaron a cabo una investigación
sobre una muestra de 257 casos comprobados de abuso sexual, en donde hubo un índice
de retractación de 23,1%. Concluyeron que las tasas de retractación en su estudio fue
menos de 50%, y que por lo tanto estas no se dan con mucha frecuencia, siendo
inconsistente con la hipótesis de que la mayoría de los niños abusados sexualmente se
retractan. Así mismo, London et al. (2008), consideran que los índices de retractación por
lo general son bajos, y que en la investigación de Malloy et al. (2007), las tasas de
retractación fueron algo más altas, debido al tipo de muestra que se utilizó para el estudio.
Se trataba de casos que enfrentaban audiencias en la corte de Dependencia (por ejemplo
donde se retiran a los NNA de su casa), como consecuencia del develamiento de AS, y
falta de apoyo del cuidador no ofensor, lo que de alguna manera puede predecir que las
retractaciones se produzcan con frecuencia en este contexto. Dichos autores manifiestan
que estas pueden reflejar el cambio de un falso alegato a una negación verdadera, o el
cambio de una falsa negación a una verdadera revelación; y concluyen que a no ser que
exista una presión mayor sobre el NNA, la mayoría no se retractan de sus revelaciones
anteriores cuando son verdaderas.
En cambio, la hipótesis planteada por Malloy et al. (2007), de que las retractaciones
podrían ser el resultado de falsos alegatos, no fue apoyada por su investigación.
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Siguiendo esta línea Tapias (2011) plantea que la retractación se puede dar, porque los
hechos realmente no sucedieron, o porque la víctima se ve presionada para retractarse.
Según la autora, la primer situación puede suceder porque la víctima mintió en forma
deliberada para prevenir una consecuencia negativa, refiriendo que ha encontrado casos
de adolescentes que salen sin el permiso de sus padres, y para impedir el castigo,
mienten sobre la victimización sexual. Así como la posibilidad de que estos falsos
alegatos se deban a la manipulación de uno de los progenitores sobre el niño, para que
mienta sobre el hecho abusivo.
La segunda situación, es decir la retractación como consecuencia de las presiones
familiares, la culpa y la falta de apoyo del cuidador no abusador entre otros, es la que se
ha asociado a una de las etapas del Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil
planteado por Roland Summit en 1983, en la cual se plantea que las retractaciones son
frecuentes, y un claro indicador de que el AS sucedió.
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2) La desprotección: esta es la razón por la cual la víctima no se defiende, ni rechaza
de manera activa la conducta sexualmente abusiva llevada a cabo por el
perpetrador, sino que se somete fácilmente a ésta. Este sometimiento se debe en
parte a la educación que se imparte a los niños, enseñándoles desde muy
pequeños a evitar el contacto con personas extrañas a la familia, a la vez que se
los instruye a ser cariñosos y obedientes con aquellos adultos de los que
dependen.
El abusador despliega estrategias de aislamiento, con la intención de alejarlo del
resto de los miembros de la familia.
3) El atrapamiento y la acomodación: se origina cuando el ASI se vuelve crónico,
repitiéndose una y otra vez sin que el NNA pueda evitarlo o protegerse. En esta
fase se ponen en marcha los mecanismos adaptativos no solo para acomodarse a
los requerimientos sexuales progresivos, sino al descubrimiento de la traición
(quién debería proteger y cuidar, es quién hace daño). Los abusos sexuales se
dan en medio de la vida cotidiana, los niños retornan a la mesa familiar callados,
vuelven a sus juegos o se van a clases como si nada hubiera pasado, para esto el
niño utiliza diversas estrategias psicológicas, como por ejemplo la disociación, en
donde las vivencias traumáticas y los sentimientos asociados a ellas quedan
separados del resto de las experiencias cotidianas.
4) La revelación tardía, conflictiva y poco convincente: cuando el AS es revelado, en
caso de tratarse de adolescentes, y que además presentan conductas
hipersexualizadas, intentos de suicidio y trastornos de personalidad, es muy
probable que las personas crean que el abuso nunca ocurrió. Lo mismo puede
suceder cuando el develamiento se da en el transcurso de una crisis familiar, o
cuando durante el relato, el NNA se encuentra sereno, evasivo, o enojado.
5) Retractación: junto con los motivos que llevaron al develamiento de la situación
abusiva, surgen a la vez sentimientos de culpa por haber delatado a un miembro
de la familia y por no cumplir con la responsabilidad de mantenerla unida. La
mayoría de las amenazas que el perpetrador utilizaba para atemorizar al niño y
lograr su silencio, se hacen realidad. Por lo anteriormente expuesto el niño puede
arrepentirse y retractarse (Intebi, 2011).
Si bien esta teoría ha tenido un gran impacto en el campo de las evaluaciones forenses y
varios autores han adherido a esta, Summit también ha sido muy criticado, planteándose
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que sus postulados no tienen soporte empírico. Se ha expresado que el único
componente del SAAS que si lo tiene, es el del retraso en el develamiento, ya que la
mayoría de la evidencia no proporciona apoyo empírico al resto del modelo (London et al.,
2008). Debido a las preocupaciones sobre el uso inapropiado del SAAS como herramienta
diagnóstica de AS, en 1992 Summit (citado en London et al., 2008) expresó que su teoría
era: “…una opinión clínica, no un instrumento científico” (London et al., 2008, p.30). Una
de las críticas más duras realizadas al SAAS, fue llevada cabo por O’Donohue y Benuto
(2012), quienes describieron veintiún problemas asociados al SAAS. Concluyendo que el
Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual debe considerarse como “ciencia basura”, y
que este modelo no debe utilizarse de ninguna manera en ningún contexto, en especial en
el ámbito legal donde se toman decisiones de relevancia. Ambos autores expresaron que
Summit no utilizó ningún método de investigación reconocido, sino que sus escritos eran
artículos conjeturales o especulativos, no informes científicos.
Por lo que se distinguen dos posturas: aquellos que consideran a la retractación como
una confirmación del AS (Escaff et al., 2006; Tuana, 2009) y aquellos que sostienen que
las retractaciones son raras, que pueden provenir de falsos alegatos y que los NNA no se
retractan de sus alegaciones cuando estas son verdaderas, a menos que se encuentren
muy presionados (London et al., 2008; O’Donohue y Benuto, 2012).
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la homeostasis familiar como de destruirla aún a expensas de su propio sufrimiento
(Intebi, 2011).
La revelación del abuso sexual por parte de un niño a su madre implica para muchas
mujeres el enfrentamiento a una situación crítica difícil de afrontar y elaborar, que puede
llegar a ser altamente traumática en la medida en que implica casi siempre una alteración
de la configuración de su mundo, su autoimagen como “buena madre” y su identidad como
mujer (Teubal, 2009, p.9).
El apoyo materno es considerado el factor más relevante, para poder superar el impacto
traumático que el AS causa en los NNA, por tal motivo se ha puesto la atención en la
intervención con las madres, como uno de los temas emergentes en el entorno del ASI
(Sinclair y Martínez, 2006).
Tradicionalmente las madres de NNA que han sido víctimas de AS, han sido juzgadas
como responsables, no protectoras y cómplices (Sinclair y Martínez, 2006; Quiroz y
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Peñaranda, 2009; Teubal, 2009), lo que ha impedido observar el impacto que el AS causa
en ellas, así como la importancia de su participación en el proceso de recuperación de los
NNA (Quiroz y Peñaranda, 2009). El resultado ha sido el de invisibilizar al perpetrador
como único responsable (Teubal, 2009). El rol materno fue estudiado e investigado en
cuanto a los orígenes del AS y las dinámicas abusivas, pero desde un enfoque
culpabilizador (Sinclair y Martínez, 2006). Esto no quiere decir que no haya madres
abusadoras.
Santos (2007) realizó un estudio en Brasil con diez madres de víctimas de AS
intrafamiliar, sobre las reacciones maternas frente al develamiento. Las reacciones
observadas, se clasificaron en positivas y ambivalentes. La mayoría de las madres creyó
en el relato de sus hijas y realizó la denuncia, sin embargo no todas protegieron a sus
hijas alejándolas del perpetrador y realizando la denuncia. Aquellas que creyeron en el
relato de sus hijos, demostraron mayor propensión a dar respuestas de apoyo, que
aquellas que reaccionaron en forma ambivalente.
A su vez algunas madres relataron haber sido víctimas de AS en la infancia. El
distanciamiento emocional se observó con más frecuencia en estas madres. La manera
en que estas hayan podido procesar sus propias victimizaciones sexuales, influirá en su
respuesta al AS de sus hijos (Baita, 2012).
Por otro lado, Quiroz y Peñaranda (2009), llevaron a cabo un estudio en Colombia con un
grupo de discusión de cinco madres de niños víctimas de AS, y concluyeron que, la
reconfiguración de su rol como madre es considerado un punto de partida crucial para
superar el estado de impotencia en el cual quedan inmersas, luego del develamiento de
AS. Dichos autores, observaron que estas madres habían sido víctimas de AS en la
infancia, experimentando sentimientos de dolor, angustia y soledad, frente a esos
recuerdos.
La confianza y el apoyo brindado por parte de las madres resulta ser de gran
trascendencia, para que sus hijos puedan verbalizar lo que están padeciendo (Quiroz y
Peñaranda, 2009).
Cuando se trata de ASI intrafamiliar perpetrado por la pareja de la madre (padre o
padrastro), se generan en ellas sentimientos ambivalentes, como celos y rivalidad hacia
su hija, los cuales entran en discrepancia con sus valores de protección y comprensión;
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pudiéndose reducir su capacidad de maternizar adecuadamente a sus hijos (Sinclair y
Martínez, 2006; Quiroz y Peñaranda, 2009; Teubal, 2009; Cacciatori, 2015).
A su vez se deben agregar los efectos catastróficos que el AS ocasiona en estas madres
y familias a nivel social y económico (Sinclair y Martínez, 2006; Cacciatori, 2015). La
homeostasis familiar se ve gravemente alterada, las familias se ven obligadas muchas
veces a cambiar de residencia y los NNA de instituciones educativas (Quiroz y
Peñaranda, 2009; Teubal, 2009).
Quiroz y Peñaranda (2009), hallaron que una de las consecuencias especialmente
traumáticas para estas madres y familias fue la separación de los hijos, para ser
colocados en una institución de protección. La mayoría de estas madres, se sintieron
desprotegidas y no tenidas en cuenta cuando solicitaron ayuda de las instituciones y
realizaron la denuncia.
La respuesta institucional primaria, pocas veces tiene en cuenta el impacto que el AS de
sus hijos, produce en las madres. En estas condiciones de angustia, crisis económicas y
familiares, estas madres acaban sumidas en la incertidumbre y confusión, que las lleva a
oscilar entre sentimientos ambivalentes de perdón, venganza, culpa, rabia, impotencia y
depresión; situándolas en una posición de indecisión en el momento de tomar decisiones
importantes. Los efectos que tiene sobre las madres la victimización sexual de sus hijos,
hace necesario que se las considere víctimas directas, como a sus hijos, y no victimarias.
Considerándose de suma relevancia el apoyo que deben recibir las madres que
atraviesan por estas situaciones, lo cual va a condicionar de manera positiva la posibilidad
de enfrentar dichas circunstancias (Quiroz y Peñaranda, 2009; Teubal, 2009).
Por otra parte, Sinclair y Martínez (2006) refieren, que al develarse el AS, aparecen en las
madres que creen en el relato de sus hijos, una serie de vivencias: 1- la victimización
secundaria; 2- las vivencias respecto al niño/a; 3- Las vivencias respecto al rol materno.
1- Victimización Secundaria: varios autores (Hopper, 1994/1992; Timmons-Mitchell et
al., 1997; Myer, 1985 citado en Print y Dey, 1998; Malacrea, 2000/1998; Ovaris,
1991 citado en Womack et al., 1999; Crawford, 1999; Banyard, Englund y Rozelle,
2001) citados por Sinclair y Martínez (2006), han planteado que el trauma que
experimentan las madres una vez enteradas del AS sufrido por sus hijos, puede
equipararse por su magnitud, al trauma padecido por estos. Por tal motivo, ella
puede ser considerada una víctima secundaria.
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2- Vivencias respecto al niño/a: Gavey et al. (1990, citado en Sinclair y Martínez,
2006), refieren que los sentimientos que las madres sienten hacia sus hijos suelen
ser complejos y contradictorios. Donde pueden coexistir, tristeza y preocupación
por la víctima, así como sentimientos de rabia, culpa y traición.
3- Vivencias Respecto al Rol Materno: Sinclair y Martínez (2006), tomando a Hopper
(1994/1992), plantean la importancia que tiene en las madres los efectos del AS
en la percepción de sí misma. Las expectativas, de que una buena madre debe
ser capaz de proteger a sus hijos, impidiendo que sean dañados, despierta en
ellas la culpa por no haber podido evitar el AS de su hijo. Por lo que siente que no
será capaz de volver a confiar en sus juicios y percepciones, acrecentándose los
sentimientos de inadecuación y fracaso en su rol de madre.
Por su parte Cacciatori (2015) manifiesta, que sería favorable incluir la propuesta de
intervención terapéutica para madres de víctimas de AS, elaborada por Sinclair y
Martínez, en nuestro país. Según la cual se interviene centrándose en el impacto del ASI
y gradualmente se va incorporando la historia personal de la madre, pero sin
desestabilizar aquellos aspectos que no han sido todavía elaborados.
Sinclair y Martínez (2006) proponen un enfoque de responsabilidad, en donde las
intervenciones están dirigidas a procesar el impacto traumático de la madre ante el AS y
sus consecuencias, así como favorecer la activación de sus recursos protectores. Dichas
autoras tomando a Martínez et al. (2005) refieren, que el NNA se siente culpable del
sufrimiento causado a sus madres, por haber revelado la situación de AS, y por ende el
hecho de saber que su madre cuenta con un espacio propio de ayuda, le resulta muy
tranquilizador, liberándolo así del rol protector que asume con ella en estas situaciones.
3) Edad.
Con respecto a la edad de los NNA, Malloy et al. (2007), observaron que los niños más
pequeños eran más propensos a retractarse; a diferencia de Baita y Moreno (2015), ellas
encontraron que a menor edad y mayor gravedad del AS menores fueron las
probabilidades de retractación. Por otro lado en el estudio llevado a cabo por Escaff et al.
(2006) en Chile, no hallaron relación significativa entre la edad y la retractación, su
hipótesis inicial era que los niños de entre 7 y 11 años serían más propensos a
18
retractarse. Sin embargo la edad de los niños que se retractaron se distribuyó de manera
semejante en la totalidad de la muestra.
4) Dependencia económica.
La dependencia económica respecto del perpetrador es un factor significativo. Cuando la
familia de la víctima depende por completo de sus ingresos para subsistir, los NNA al
percibir la falta de estos recursos, son más propensos a retractarse de sus relatos
iniciales (Escaff et al., 2006; Tuana, 2009).
5) Presiones familiares.
Las investigaciones han revelado que la exposición de los NNA a la presiones familiares,
elevan las probabilidades de retractación (Malloy et al., 2007; London et al., 2008; Tuana,
2009; Tapias, 2011; Baía et al., 2013; Baita y Moreno, 2015; Malloy et al., 2016).
Es así que Malloy et al. (2007), proponen un Modelo de Dependencia Filial, que es
ratificado por los hallazgos de su investigación, como forma de explicar la retractación.
Según este Modelo de Dependencia, aquellos niños más vulnerables a las influencias de
los adultos de su propia familia, eran los que tenían más probabilidades de retractarse.
Estas influencias se extienden más allá de la figura de apoyo, por lo que aquellos niños
que tenían al menos un miembro de su familia, y que no fuera la figura de apoyo (por
ejemplo, hermanos, tíos, abuelos), que creía en sus relatos, fueron menos proclives a
retractarse (Malloy et al., 2016).
En este sentido si en el hogar se duda de la víctima y se lo culpabiliza, no se cree en su
relato, y si además, en caso de que haya hermanos y el perpetrador es el padre (frente a
su ausencia), comienzan los reclamos por parte de estos hacia la víctima (Tuana, 2009),
los sentimientos de culpa y responsabilidad hacen que al NNA le resulte cada vez más
difícil poder sostener su relato (Baita y Moreno, 2015).
En concordancia con estos resultados, Santos y Dell’Aglio (2010), hallaron en su
investigación que las retractaciones pueden ser el resultado de la falta de apoyo de los
miembros de la familia extensa, así como la falta de atención y acompañamiento
profesional. Tratándose estas retractaciones, de acciones tendientes a restablecer la
homeostasis familiar, revelando de esta manera, la vulnerabilidad a la que muchas
familias están expuestas, sin el amparo de una red de protección.
19
6) Separación de los niños luego del develamiento.
Si bien es conveniente que los NNA permanezcan en el hogar y no los ofensores, cuando
no hay una figura de cuidado y apoyo, muchas veces resulta difícil poder mantener a los
niños en sus casas. Si el NNA no es protegido, amparado y apoyado, no puede continuar
viviendo en el hogar. La separación del NNA de su casa, es una medida de protección
hacia ellos. Lo cual puede generar un ambiente más seguro, en el que le sea posible
hablar libremente sobre lo que le sucedió (Visir, 2008).
Malloy et al. (2007) encontraron que, aquellos niños que inicialmente fueron separados de
su familia y de sus hermanos (Malloy et al., 2016) luego del develamiento y colocados en
hogares de crianza, fueron menos propensos a retractarse (20%), que los que
permanecieron con su familia (27,4%). Dichos autores plantean, que estos hallazgos son
inconsistentes con las observaciones de Summit, acerca de que los niños abusados
sexualmente, consideran la separación del hogar y el traslado a otra institución como
castigo por haber revelado el AS.
7) Disociación.
Baita y Moreno (2015), refieren que las retractaciones pueden ser causadas por
mecanismos disociativos. Definiendo la disociación como: “una falla en la integración de
diversas funciones mentales que usualmente estarían integradas: memoria, percepción,
emociones, identidad y registro del propio cuerpo” (Baita y Moreno, 2015, p.240). Ambas
autoras plantean que la amnesia disociativa es capaz de perjudicar de manera drástica, la
evaluación diagnóstica.
20
Las investigaciones han mostrado que la revictimización es uno de los factores de mayor
relevancia (junto con la figura de apoyo y las presiones familiares), en el aumento de los
índices de retractación (Escaff et al., 2006; Tuana, 2009; Baía et al., 2013; Baita y
Moreno, 2015).
Escaff et al. (2006), en su estudio encontraron que todos los niños que se habían
retractado, habían sido revictimizados en el pasaje por las instancias judiciales.
Dupret y Unda (2013), refieren que la revictimización es la consecuencia de los
procedimientos de intervención inapropiados y desarticulados, en donde no se tienen en
cuenta las vivencias de las víctimas, produciendo una reactivación de emociones
negativas, favoreciendo así la reiteración de la experiencia de violencia.
La mala actuación de los agentes a cargo, ya sea porque presentan una actitud de
negación o de incredulidad, puede conducir a los NNA a la retractación, al advertir que no
serán creídos, ni protegidos. Así mismo, el transcurso del tiempo entre las intervenciones,
sin que se haya tenido en cuenta la protección de las víctimas, el exceso de entrevistas y
evaluaciones durante un tiempo prolongado, son todas prácticas revictimizantes (Baita y
Moreno, 2015).
González (2009), plantea que para proteger a los NNA, el Estado fija condiciones de
prueba más rigurosas que para los adultos, condiciones prácticamente imposibles de
alcanzar, teniendo en cuenta que los delitos de AS, son los más difíciles de probar.
21
realmente vale la pena tolerar tanto sufrimiento, o si lo mejor será retractarse y acabar con
tanto dolor (Deus, 2009).
La denuncia y posterior actuación judicial, agregan un mayor sufrimiento al NNA,
pudiendo empeorar las secuelas emocionales y físicas que padecen (Echeburrúa y
Subijana, 2008), este daño sería aún mayor que el generado por el AS (Guerra y Bravo,
2014).
9) Revinculación.
Si la madre y el niño o la niña sobreviven a estos embates del sistema, (…) aún deben
librar una segunda batalla que es la de oponerse a las visitas forzadas. La revinculación
forzada de las víctimas de abuso, es una violación flagrante a sus derechos, sin embargo
es una práctica que seguimos observando (Tuana, 2009, p.37).
22
Malloy et al. (2016), en su investigación realizada en Estados Unidos, sobre una muestra
de 58 casos donde hubo retractación, comparados con otros 58 casos donde no la hubo,
hallaron que, aquellos casos en donde se recomendaba la visita con el presunto
perpetrador los índices de retractación aumentaban (63% en comparación con una tasa
del 44% entre los casos que no se hicieron esas recomendaciones).
Respecto a las redes de apoyo, estas son otros de los factores que pueden aumentar o
disminuir las probabilidades de una retractación.
Las redes de apoyo hacia las víctimas y sus familias, son de gran relevancia para poder
sobrellevar, las situaciones que deben afrontar luego del develamiento (Sinclair y
Martínez, 2006; Visir, 2008; Santos y Dell’Aglio, 2010; Habigzang et al., 2011; Baía et al.,
2013; Cacciatori, 2015).
Habigzang et al. (2011), plantean que la red de apoyo afectiva y social del NNA, puede
reducir o acrecentar, los daños del AS una vez que la víctima ha revelado el secreto.
Definen la red de apoyo como, un conjunto de sistemas y de personas significativas, que
forman parte de los relacionamientos existentes y percibidos por los niños, que pueden
actuar en su protección. Esta red incluye: la familia, escuela, comunidad y las instituciones
que forman parte de la red de apoyo social (Consejo Tutelar, comisaría, Consejo de
Derechos de los niños, servicios de salud, etc.). La red de apoyo será efectiva y tenderá a
reducir los efectos del AS cuando, otorgue credibilidad al relato del NNA; lo proteja del
perpetrador, impidiendo nuevas situaciones de violencia y brinde sostén afectivo a la
víctima. Así como también, se denuncie la situación a los órganos de protección; y se
garantice el acompañamiento médico, jurídico, social y psicológico necesarios para las
víctimas y sus familias.
Dichas autoras, realizaron un estudio en Brasil sobre una muestra de 40 niñas y
adolescentes, donde se analizaron las medidas adoptadas por la red de apoyo, luego del
develamiento del AS. Los resultados revelaron que, las redes de apoyo social y afectiva
todavía presentan grandes dificultades para brindar protección tanto a las víctimas como a
sus familias. Los factores que hallaron, y que contribuyen a la ineficacia del sistema de
protección son: la falta de capacitación de la red para identificar los casos de AS, y el
23
desconocimiento de las leyes de protección. Así como, la falta de trabajo coordinado y
articulado de los diferentes servicios que conforman la red.
En esta línea Baía et al. (2013), recomiendan que los servicios especializados incorporen
en sus protocolos, intervenciones en el contexto familiar, con la finalidad de reducir las
posibles interferencias derivadas del develamiento de AS.
Santos y Dell’Aglio (2010), manifiestan que las intervenciones anticipadas en situaciones
de crisis, que proporcionen protección a los NNA y sus familias, será fundamental para
que estas no se sientan desamparadas. Ambas autoras, destacan la importancia del
trabajo junto a las comunidades, fortaleciendo las redes de apoyo, para que puedan
colaborar en el empoderamiento de las familias, para hacer frente a las situaciones
vivenciadas.
Evaluación de la retractación
Malloy et al. (2016), plantean que identificar los riesgos de una posible retractación, hace
posible que los profesionales adapten sus intervenciones otorgando apoyo adicional a las
víctimas.
En esta línea, Baita y Moreno (2015), sostienen que habiendo hallado los factores de
riesgo, se hace necesario establecerlos con antelación y evaluar su presencia. Por tal
motivo, destacan la importancia de las entrevistas que se deben llevar a cabo con la figura
de apoyo, especialmente cuando se trata de la madre. Se debe conocer la actitud de la
misma en el momento de la revelación, de esta manera, la falta de apoyo y credibilidad,
en contraposición a una actitud condescendiente y positiva hacia el perpetrador, pueden
llevar al NNA a retractarse (Escaff et al., 2006; Baita y Moreno, 2015).
Así mismo, Baita y Moreno (2015) expresan, que la actitud poco comprometida de la
madre fue observaba cuando, esta declaraba que concurría a las entrevistas por una
indicación externa, no por su propia preocupación. Cuando refería que asistía a las
entrevistas por problemas de conducta del NNA, por ejemplo (siendo que este ya había
revelado el AS y se encontraba en tratamiento por ese motivo). Cuando admitía la
existencia del relato del niño, pero al mismo tiempo manifestaba que creía en la inocencia
del ofensor.
24
Por otra parte, Escaff et al. (2006), refieren que es necesario evaluar el tipo de vínculo
que existe entre el NNA y el perpetrador, considerando un factor de riesgo que este sea
un familiar o pareja de la madre. Investigar acerca de la posición económica de la familia,
para detectar si esta depende por completo de los ingresos del ofensor, por lo cual se
encontrarían en una posición de mayor vulnerabilidad; e indagar si los NNA y sus familias
están siendo revictimizados.
Conocer y comprender los factores asociados a la retractación es de gran significación,
para los profesionales que trabajan con NNA víctimas de AS, puediendo predecir de esta
manera cuando un niño se encuentra en una situación de riesgo y con elevadas
posibilidades de modificar su relato inicial (Escaff et al., 2006; Baita y Moreno, 2015;
Malloy et al., 2016).
Discusión:
Con respecto a la primer interrogante. Los estudios mostraron que los NNA pueden
retractarse en un intento de reparar un falso alegato, o esta puede ser falsa y es una
consecuencia de la necesidad de reparar los efectos devastadores que tuvo el
develamiento del hecho abusivo.
Ambas posturas responden a marcos teóricos diferentes. Por un lado aquellos autores
que consideran a la retractación como una reacción al develamiento, y como una
confirmación de que el AS realmente sucedió (Escaff et al., 2006; Tuana, 2009), adhieren
a la teoría del Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual (SAAS) planteada por Roland
Summit en 1983.
El SAAS fue postulado para demostrar una serie de conductas que pueden apreciarse en
los NNA que han sido victimizados sexualmente, y al mismo tiempo intenta explicar por
qué las víctimas callan y pueden llegar a sufrir los abusos durante años, sin ser
25
percibidos. Las pautas de comportamientos que suelen observarse en los NNA que han
sido víctimas de AS son: 1) el secreto, 2) la desprotección, 3) el atrapamiento y la
acomodación, 4) la revelación tardía, conflictiva y poco convincente y 5) la retractación
(Tuana, 2009; Intebi, 2011; Baita y Moreno, 2015). Si bien esta teoría ha tenido un gran
impacto en el campo de las evaluaciones forenses y varios autores han adherido a esta,
Summit ha sido criticado, planteándose que sus postulados no tienen soporte empírico
(London et al., 2008). Es por tal motivo que en 1992 Summit va a plantear que sus
postulados no eran un instrumento científico para ser utilizado como herramienta
diagnóstica, sino que se trataba de una opinión clínica (London et al., 2008).
Por otro lado aquellos autores que refieren que las retractaciones son un intento de
enmendar un falso alegato, plantearon que estos pueden deberse a entrevistas
sugestivas (London et al., 2008); o porque la víctima miente para evitar una consecuencia
negativa; así como la posibilidad de que estos se deban a la manipulación de uno de los
progenitores sobre el niño, para que mienta sobre el hecho abusivo (Tapias, 2011).
Con respecto a si los niños pueden fantasear con elementos de una actividad sexual, sin
haberlo vivenciado Baita y Moreno (2015), refieren que no es posible debido a que el niño
todavía no tiene el conocimiento adecuado para su edad. En relación a los adolescentes,
ambas autoras plantean que es difícil que realicen un falso alegato de AS, al advertir
previamente las consecuencias que esto traería tanto para ellos como para sus familias.
Siguiendo esta línea Intebi (2011), refiere que si una adolescente tiene el propósito de
perjudicar a una persona, lo más seguro evalúe otras alternativas que no conlleve un
costo emocional tan elevado.
Baita y Moreno (2015), afirman que el número de falsos alegatos (observados en varias
investigaciones) en relación a los casos validados de AS es insignificante.
Por otra parte el falso alegato realizado por manipulación de uno de los progenitores, para
que el niño mienta sobre el hecho abusivo involucrando al otro progenitor, es lo que se ha
denominado como “Síndrome de Alienación Parental” (en adelante SAP). Este fue creado
por Richard Gardner en 1985, para referirse a un “lavado de cerebro” llevado a cabo por
uno de los progenitores (en general la madre) sobre su hijo, incitándolo a odiar a su otro
progenitor (generalmente el padre), instruyéndolo para que cuente historias de abuso
sexual, logrando de esta manera alejar al padre de la vida del hijo (Gallego, 2013). Esta
26
autora plantea que el SAP comienza a emplearse en el contexto de los conflictos de
divorcio, en especial cuando se realizaba una denuncia de abuso sexual del padre hacia
el hijo/a. Este síndrome se aplicaba en el ámbito judicial para persuadir a los jueces, a
través de estos argumentos acerca de la inocencia del progenitor acusado de abuso
sexual, teniendo a su vez como finalidad lograr la revinculación de los niños con su padre
acusado.
Neoh y Mellor (2009), refieren que si bien hay teorías que plantean que los falsos alegatos
suelen ser más probables en contextos de divorcio, en su estudio de revisión realizado
sobre denuncias de abuso sexual en el contexto de un Tribunal de Familia de Australia,
hallaron que la mayoría de las denuncias de abuso sexual realizadas en estos casos, eran
reales, y solo un pequeño porcentaje resultaron ser falsas. Dichos autores, expresan que
es escasa la evidencia acerca de si los niños pueden ser coaccionados para hacer falsas
acusaciones de abuso sexual. Mac Farlane (1986, citado por Neoh y Mellor, 2009),
sostiene que es raro ver en la práctica clínica niños entrenados en hacer falsas
acusaciones, y que de los pocos casos que observó, se hizo evidente por la falta de
detalle convincente, autenticidad, incluso por el uso de lenguaje adulto.
En lo que respecta a Gardner y su teoría sobre el SAP, Gallego (2013), plantea que si
bien ha sido aceptada en algunos países, incluido el nuestro, esta ha sido muy criticada
porque carece de soporte empírico y no ha sido admitida por las ciencias médicas a pesar
de los esfuerzos de Gardner. Sus artículos sobre el SAP no han aparecido en
publicaciones científicas o médicas, sino que todas sus publicaciones las realizó a través
de su propia editorial: “Creative Therapeutics”.
El SAP conlleva un peligro y un daño para los hijos, porque tiene “el efecto perverso de
invertir la carga de la prueba” y dar por sentado que las madres son culpables y que
tienen que demostrar su inocencia en el juzgado (…) (Gallego, 2013, p.17).
Es posible advertir que el SAP se constituye como una táctica legal, antagónica a los
avances que los movimientos feministas han logrado y continúan logrando. Gallego
(2013) expresa que el SAP forma parte del movimiento llamado backlash, “(…) con esta
palabra (…) se designa a un contramovimiento, a una reacción negativa violenta que
surge como respuesta a un movimiento político o social exitoso” (Gallego, 2013, p.20).
Este surge para limitar los avances en la defensa de las víctimas de abuso sexual, y de
27
los profesionales que trabajan con estos casos desacreditándolos. Es a partir del año
2003 que este movimiento se comienza a observar en Uruguay, proveniente de Argentina,
incitado por grupos de padres que se sentían injustamente apartados de sus hijos por
causas judiciales. Esto genera un riesgo para aquellos NNA que han sido víctimas de
incesto, ya que el mandato judicial donde padre e hijo se deben revincular, coloca a las
víctimas en una posición de extrema vulnerabilidad. Al respecto, en una columna
realizada por Andrea Tuana en el portal digital Ecos Uruguay, en marzo de este año
expresa:
(…) en el campo de la violencia de género, este movimiento de retracción es impulsado por
grupos de varones violentos que se presentan como víctimas de un sistema que favorece a
las mujeres. La estrategia que utilizan estos grupos es abogar por la corresponsabilidad
parental, pretendiendo la tenencia compartida de sus hijos e hijas y denuncian un sesgo de
género en las decisiones judiciales que según su versión favorecen a las mujeres por un
exceso de derechos concedidos en esta época. En la mayoría de estos casos, estos
padres, enfrentan denuncias de violencia doméstica y abuso sexual y tienen limitadas o
suspendidas las vistas por estas situaciones. El falso Síndrome de Alienación Parental y
sus variantes -Síndrome de falsas memorias, la teoría de la conspiración, entre otras- es
uno de los instrumentos utilizados por estas asociaciones de padres a estos fines (Ecos
Uruguay, 2017, Párr.6).
28
En relación a la segunda interrogante. Los factores que inciden en la retractación,
observados en las investigaciones y considerados de mayor relevancia fueron:
Credibilidad y protección brindada por la Favorece o reduce las probabilidades de
figura de apoyo (madre) una retractación.
Exposición a presiones familiares Aumentan las posibilidades de retractación.
Causada por los procedimientos judiciales y
Revictimización de intervención, que al no actuar en forma
conjunta y articulada, generan mayor
sufrimiento a las víctimas y sus familias.
Vínculo con el agresor Aumentan el riesgo de retractación cuando
este forma parte de la familia.
Consideradas de gran relevancia para que
Redes de apoyo las víctimas y sus familias puedan afrontar
las situaciones que tienen que atravesar.
29
En relación a la cuarta y última interrogante. Las probabilidades de una retractación
podrían disminuir si se realiza un abordaje desde los diferentes agentes de intervención,
de manera conjunta y articulada para, proteger, sostener, acompañar y guiar a las
víctimas y sus familias en un momento de extrema vulnerabilidad, provocado por el
develamiento de abuso sexual.
Consideraciones finales:
A lo largo del trabajo se pudo observar la variedad de criterios respecto del acto de
retractación, puntos de vistas concordantes y contradictorios.
Sin embargo hay consenso en afirmar por parte de todas las investigaciones, la relevancia
de la figura de apoyo (madre). La actitud de ésta, es considerada de peso fundamental
tanto en el proceso de develamiento, como en la retractación. Así mismo la credibilidad,
apoyo y protección brindado por la madre, es de gran importancia para que el NNA
pueda superar el impacto traumático que el abuso sexual ha causado.
Cuando un NNA se retracta de sus dichos iniciales, esta retractación debe ser
considerada como un indicador de que algo no está bien en el entorno del niño, siendo
necesario reforzar la protección hacia este, ya sea que el abuso haya ocurrido o no. En
caso de que la retractación se deba a un falso alegato inducido por uno de los
progenitores, nos estaría indicando que el NNA está en riesgo dentro de su entorno
familiar. Baita y Moreno (2015) expresan que en estos casos de falsos alegatos el sistema
de intervención deberá evaluar qué es lo que ha provocado esta situación, considerando
necesario continuar con el cometido de proteger a ese NNA involucrado en el falso
alegato. El hecho de que el NNA mienta sobre una situación de AS que no existió,
muestra una gran disfunción familiar, donde será necesario evaluar hasta qué punto es un
ámbito favorable para su crecimiento.
Es necesario destacar que los estudios sobre la retractación son muy escasos, y los que
se han realizado, han sido en el extranjero. Es por esto que sería relevante estudiar el
fenómeno de la retractación en nuestro país, para observar si aquí también se producen
los mismos resultados obtenidos en las investigaciones extranjeras. Lo que permitiría a
los profesionales que trabajan con víctimas de AS, realizar intervenciones más efectivas.
30
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