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Principios para Alcanzar la Prosperidad

Este documento presenta tres principios básicos para alcanzar la prosperidad según la Biblia. Primero, debemos ser buenos administradores de lo que Dios nos ha dado, como enseña la parábola de los talentos. Segundo, cosechamos lo que sembramos, por lo que debemos invertir dinero para prosperar, no solo trabajar más horas. Tercero, debemos sembrar para poder cosechar, invirtiendo en los negocios de Dios y su reino si queremos que Él nos prospere.

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Principios para Alcanzar la Prosperidad

Este documento presenta tres principios básicos para alcanzar la prosperidad según la Biblia. Primero, debemos ser buenos administradores de lo que Dios nos ha dado, como enseña la parábola de los talentos. Segundo, cosechamos lo que sembramos, por lo que debemos invertir dinero para prosperar, no solo trabajar más horas. Tercero, debemos sembrar para poder cosechar, invirtiendo en los negocios de Dios y su reino si queremos que Él nos prospere.

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PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA PROSPERIDAD

INTRODUCCIÓN

Hoy vamos a meditar acerca de los principios básicos a seguir para alcanzar la
prosperidad. ¿Necesitas prosperar? Todos lo anhelamos y también Dios quiere
prosperarnos pero a él le sucede lo que a nosotros los padres con nuestros hijos,
cuando le damos cosas que luego las rompen, las desperdician o no las usan bien,
optamos por darles menos o no facilitarles nada. Al darles dinero, lo hacemos con un
propósito, que aprendan a administrarse. Si te piden para comprar diez kilos de
caramelos, les dices que no, que el dinero que les has dado no es para eso, pero como
tienen en sus manos gran cantidad de dinero, compran lo que quieren y no lo que tú
crees conveniente y necesario, de modo que optas por comprarles tú mismo los
caramelos. Puede ser que el niño diga “gracias papá”, o que zapatee, grite, llore, te
insulte… De modo que a medida que crecen y maduran, les vamos dando que manejen
más dinero, conforme van creciendo en la gracia de administrar. Igualmente, Dios nos
exige mucho en el área de administración; hay un significativo número de parábolas y
enseñanzas enla Bibliaque ponen de manifiesto que Dios está esperando que seamos
buenos administradores de lo que tenemos. Y tanto es así que si no administramos
bien lo que él nos da, afirma su palabra que Él nos lo quitará para entregárselo a otra
persona que sí administre bien.

DEBEMOS SER BUENOS ADMINISTRADORES

Jesús nos enseñó ese principio a través de la parábola de los talentos. Dios le había
dado cierta cantidad de talentos a tres personas; a cada uno le dio conforme a su
habilidad y capacidad: A uno le dio cinco, a otro le dio tres, y a otro uno. Este último
guardó el talento y no hizo nada, de modo que cuando vino el Señor le dijo, “aquí está
el talento que me diste”. Era una buena persona, no se robó el talento pero el Señor le
dijo: “¿Qué has hecho con el talento que te di?” “¡Lo guardé!” “¿Cómo que lo
guardaste? Te lo di para que lo administraras”. “Tenía miedo de fallarte; se que tu eres
un hombre muy exigente…” ¡Nuestro Dios es exigente! El te ha dado ojos y quiere que
los administres bien, te ha dado manos y quiere que las administres bien, te ha dado
pies, te ha dado sexo, te ha dado una familia, y quiere que los administres bien.
¡Tenemos un Dios que exige buena administración! También quiere que seas un buen
administrador de tu tiempo, de tus relaciones familiares, y aún que seas un buen
administrador para con las personas extrañas. La Bibliaafirma: “Ganad amigos por
medio de las riquezas injustas” (Lucas 16:9). Dios quiere que seamos buenos
administradores de las amistades. ¿Qué es ser buen administrador? Es planificación,
organización, dirección y control; implica ejercer una autoridad planificada para el
logro de objetivos estudiados. Dios me hizo pastor y me exige una buena
administración de cómo uso el tiempo, de los pastores que tengo, y si no administro
bien, la iglesia no avanza. Muchos dicen: “Si está el espíritu, todo marcha sobre
ruedas”… No es tan así, existe enla Biblia un don de administración, ¡que es un don
espiritual!

Volvamos a la pregunta del principio: ¿Quieres prosperar? Creo que todos queremos
prosperar y Dios también lo anhela pero Él está esperando determinadas actitudes
para prosperarnos. Él tiene planes con nuestra prosperidad por tanto, es de interés de
su reino que seamos prosperados; ella es acorde a sus planes y propósitos para con el
planeta tierra y le viene bien a sus negocios. Si tu motivación para prosperar no
coincide con la de Dios, a Él no le interesa invertir en ti. Hay gente que dice: “Yo soy
cristiano y como tal, no pretendo gran cosa… sólo quiero tener una heladerita, una
cocinita, una camita, y una casita de baldosas, de las más baratas… ¡no soy una
persona pretenciosa! Quiero tener un perro en el fondo, soy una persona sencilla, soy
un uruguayo…” ¿Qué opinión te merece una persona así? ¡Es un egoísta! ¿Pensó en
alguien? ¿Pensó en el reino de Dios? La persona se cree buena porque no es
pretenciosa para con ella, pero todo lo que quiere es para sí misma, no está en
concordancia con los planes de Dios. El no prosperará a una persona así. Jesús dijo “…
en los negocios de mi padre me conviene estar…” La prosperidad es parte del
proyecto para su reino, por tanto, nuestra prosperidad le interesa a Dios. El prosperará
motivaciones santas, no egoístas. A veces pareciera que tú eres humilde cuando en
realidad eres un tremendo egoísta, centrado en ti mismo y no en lo que Dios quiere.

Hoy estudiaremos tres principios fundamentales para prosperar. El primero de ellos


está en Gálatas 6:7: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo
que el hombre sembrare, eso también segará.” Cosechamos el mismo género de
semilla que sembramos, y esto es un principio que está en Génesis, el primer libro dela
Biblia. La teoría de la evolución no es verdad y no funciona porque Dios dijo que todo
se iba a reproducir según su especie o género; es necesario que entienda que todo lo
que siembre, voy a cosechar: Si siembro arroz, es ridículo que diga: “¡Oh Dios mío, he
sembrado arroz pero voy a orar y ayunar porque quiero que me des una cosecha de
trigo… el precio del trigo subió… oh Dios mío, transforma mi arroz en trigo, ¡cambia mi
semilla de arroz en trigo!” ¡Es imposible! No podemos pedirle a Dios que haga cosas
que vayan en contra de sus propósitos y de su voluntad. El ha establecido que las
semillas de pino, den pinos, y así, cada especie da solamente semillas de su especie.
Es importante saber que este principio se aplica a todas las áreas de la vida. Hay
millones de cristianos que cuando están en necesidad económica hacen largas
oraciones, diciendo: “Dios mío bendíceme, prospérame para que pueda pagar esta
deuda”. Otros, cuando tienen serios problemas económicos viajan, para ver si
encuentran trabajo en otro país. Pero Dios no necesita que te cambies de lugar para
prosperarte, ¡No es lo que Dios quiere que hagas!

Tenemos que entender que la prosperidad es el resultado de una siembra. Los grandes
empresarios, lo son en función de lo que arriesgan en sus inversiones; hay un dicho
que dice ’’el dinero llama al dinero’’, es decir, los empresarios más arriesgados son los
que más han prosperado. Y tampoco es suficiente ser arriesgado, hay que ser un buen
administrador, hay que tener fe e intuición, para saber donde poner el dinero. Un
empleado que sólo espera el sueldo y se lo come, y nunca ahorra ni invierte en nada,
no puede prosperar, puede pasarse toda la vida orando hasta que se muera, pero no
va a prosperar, porque prosperidad no es aumento en el sueldo, nunca nadie se hizo
rico trabajando de empleado, sino que tuvo que dejar su empleo, renunciando así a su
ingreso, para volverse una persona arriesgada, que invierte. Solamente quien invierte
tiene posibilidades, por el riesgo que corre, de prosperar, y cuando estoy hablando de
invertir, me refiero a sembrar. Implica decir: “pongo este dinero en este proyecto,
porque creo que me va a redituar”, pero otros seguramente mirarán el proyecto y
dirán: “¡Yo no metería mi dinero ahí!”

Prosperidad es mucho más que trabajar, prosperidad es que te ingresen riquezas


multiplicadas muy por encima de la capacidad de tus manos, por eso hay personas que
ganan diez mil o cien mil dólares diarios, no lo hacen por su capacidad de trabajo sino
por su capacidad de siembra, de inversión, y, ¿qué invierten ellos? ¡Dinero! Estos
principios de prosperidad pueden ser entendidos aún por un niño. Si le preguntas a un
niño, después de una enseñanza sencilla como la que acabo de hacer, qué es necesario
invertir para ganar dinero, te contestará: ¡Dinero! Y eso concuerda con la palabra de
Dios; un cristiano que ora para prosperar y nunca arriesga nada, que no espere
prosperar. ¿Sabes lo que hizo el mal administrador de la parábola que enseñó Jesús?
¡No invirtió el talento! La primera pregunta que tienes que hacerte es: ¿Qué invierto
para prosperar? Si no inviertes, no esperes ser próspero; no puedes pedirle a Dios que
te prospere si no estás dispuesto a invertir, y esto es una ley que la ha establecido Él,
que cada uno administre conforme a lo que ha recibido de parte de Dios. Tú dirás: ¡No
tengo mucho para invertir! Pero Dios te va prosperar en función a la inversión que
hagas, y conforme a lo que tienes.

La primera ley de prosperidad, es la ley del género, es decir, cosechamos de acuerdo


al género de semillas que sembramos. No es invirtiendo manos y pies, ni más tiempo,
no es trabajando mucho que vas a prosperar. Hay quienes dicen: “Yo trabajo ocho
horas diarias, entonces, voy a trabajar diez horas diarias para prosperar…” y prospera
pero muy poco. Para ganar dinero no hay que invertir tiempo sino dinero, recuerda: Si
quieres cosechar maíz, siembra maíz. Esta misma ley del género la podemos ver en
Mateo 7:12: “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con
vosotros, así también haced vosotros con ellos”. ¡Se aplica en todos los aspectos
de la vida! Como tu quieres que te hagan, haz tú con ellos; en otras palabras, si estás
necesitando amigos, sé amigo, si estás esperando misericordia, sé misericordioso. El
que dice “no tengo” se condena a si mismo a no prosperar; mientras más amor
siembres, se multiplicarán los que te amen, se correrá la voz que eres una persona
amorosa y muchos querrán acercarse a ti.

                DEBEMOS SEMBRAR PARA COSECHAR

De modo que no tengo que orar por prosperidad si no estoy dispuesto a sembrar; si
quiero dinero, tengo que sembrar dinero. La pregunta es: ¿Qué estás haciendo con tu
dinero? Si vas a tratar con Dios debes saber que no puedes pedirle una gran cosecha
de dinero si no haces una buena inversión de dinero en el reino de los cielos. ¿Qué
implica sembrar en el reino de los cielos? ¡Invertir en los negocios de Dios! Entonces
Dios te reditúa por la inversión que haces en sus negocios. Cuando pretendes ahorrar
en un banco, te dan intereses de acuerdo al monto que inviertes; te aseguro que si vas
con un millón de dólares, te harán pasar para hablar directamente con el gerente, te
darán un café y prometerán darte el mejor interés. Mientras más inviertes, más rédito
tienes; del mismo modo, tienes que hacer tus planes de siembra en el reino de los
cielos y éstos no deben ser egoístas. “Le estoy pidiendo a Dios que me dé una casita,
un empleo, un autito…”, pero todo eso no es de interés del reino de los cielos, esas son
las añadiduras del reino y Dios está esperando que tu inversión tenga propósitos
elevados, que tenga que ver con sus planes. ¡Entonces sí, Dios tendrá interés en
prosperarte!

Los bancos tienen distintos planes de préstamos; existen bancos que se especializan
en dar créditos a la producción agropecuaria, otros, tienen créditos hipotecarios, y
tienes que ir a ellos cuando quieres comprar una casa; todos los bancos tiene planes
específicos para promover determinado tipo de actividad económica. Con Dios, sucede
lo mismo, Él tiene planes con Uruguay y con Montevideo. Si te acercas a Dios porque
quieres una prosperidad que tenga que ver con sus planes, a Él le interesa tu
prosperidad, no puedes pedirle prosperidad para planes propios, Él no respalda el
egoísmo. Recuerda que no vas a prosperar trabajando más sino sabiendo hacer una
buena inversión y una buena administración de tu dinero. Si quieres trato con Dios,
haz pacto con Él y asegúrate que tus planes le interesan. ¡Haz planes de inversión en
el reino de los cielos!
Igualmente tienes que pensar en una inversión y en una cosecha que se corresponda a
tu siembra. Imagínate un cristiano que tiene cien hectáreas y comienza a pedirle a
Dios que lo prospere y ora diciendo: “¡Señor, dame una gran cosecha de arroz!”
Imagínate que nunca planta nada, pero lleva una vida de ayuno y de oración, y clama:
“Señor, hasta que no me des una gran cosecha de arroz no voy a probar  bocado”
¿Qué sucederá? ¡Se morirá de hambre! Porque la cosecha no va a venir porque ore
sino porque siembre lo que quiere cosechar. ¡Conforme a tu siembra será tu cosecha!
Dios puede prosperar lo que tú haces, no lo que tú no haces. Si siembras arroz,
puedes orar diciendo: “Señor, cuida de plagas la plantación, que no llueva tanto, aleja
los vientos…” Yo puedo orar sólo conforme a la inversión que he hecho. Esta es la ley
del género.

El segundo principio de prosperidad es la ley de la cantidad. Hace ya cierto tiempo que


estoy comiendo ajo porque tengo baja la presión y como justo tenía un diente de ajo lo
planté en una pequeña maceta; también estoy haciendo planes para venir con un
camión con acoplado para la cosecha. ¿Qué opinas de este razonamiento? Que es una
locura. ¡No esperes cosechar mucho si siembras poco! 2ª Corintios 9:6 afirma: “…El
que siembra escasamente, también segará escasamente…” Generoso no es el
que tiene mucho, sino el que da mucho en proporción a lo que tiene; el que tiene poco
y da el cincuenta por ciento de lo que tiene, ha dado una gran cantidad desde el punto
de vista de Dios, y el que tiene mucho y da el diez por ciento, ha invertido poco desde
el punto de vista de Dios. La ley de la cantidad afirma que la siembra es proporcional a
la cosecha. Por tanto, no puedo orar para que Dios me dé una cosecha de cien
hectáreas si sólo he plantado un ajo en una macetita. Igualmente, cuando se invierte
mucho, también es necesario prepararse con mucha expectativa para la cosecha, es
más, se puede arruinar nuestra prosperidad si hemos invertido mucho pero no nos
hemos provisto para la gran cosecha. Imagínate que haya sembrado mil hectáreas de
arroz y pretenda comprar unas cuantas guadañas para levantar la cosecha. ¡La
siembra y la cosecha guardan relación con la capacidad de administración! Si tú no
estás dispuesto a ser un buen administrador en vano es que trabajes e inviertas
mucho. 2ª Corintios 9:10 afirma: “Y el que da semilla al que siembra, y pan al
que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos
de vuestra justicia”, luego de haber dicho previamente: “Pero esto digo: El que
siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra
generosamente, generosamente también segará” (2ª Corintios 9:6). Dios quiere
darte para que puedas abundar en las obras que a Él le agradan. Esa es la voluntad de
Dios, y ¡quiere verte próspero y saciado! Quiere que tengas lo suficiente para todo lo
que necesitas y un poco más para abundar en toda buena obra.  Si tú quieres sólo
para tus planes, Él te dice: “No te doy”, pero si le dices: “Dios, quiero que me des para
ayudar los que no tienen”, él te dará. Presta atención a lo que leímos: “…aumentará
los frutos de vuestra justicia”. Si doy para que Dios me dé, eso no es un acto de
justicia… ¿Qué es un acto de justicia? Es acordarse de los que se van al infierno, de los
pobres, de los que están en las cárceles, de los que están enfermos; tiene que ver con
aquellas cosas que Dios quiere arreglar en esta tierra, Él quiere que a los pobres se les
predique el evangelio, que los enfermos sean visitados, si hacemos eso, aumentará y
multiplicará nuestros frutos. Una ofrenda también es un acto de justicia para Dios, no
es una dádiva para que me vaya bien sino una inversión de sumo interés de Dios. Si tu
inversión no es un acto de justicia, a Dios no le interesa, tu siembra debe ser un acto
de justicia, en otras palabras, en tu ofrenda, debe estar incluido el anhelo de salvación,
arrepentimiento y sanidad de tu prójimo.

La tercera ley de prosperidad es la ley de la espera. Si quieres una gran cosecha, ven a
la reunión de la mañana, ofrenda y luego cosecharás en la reunión de la tarde.
¿Correcto? ¡No! Hay quienes están desesperados porque han diezmado pero Dios aún
no ha respondido, pero la ley de la espera expresa que entre la siembra y la cosecha
hay un tiempo. En el caso del ajo, deben pasar cuatros meses desde que se sembró la
semilla en la tierra… cuatro meses que implican cuidarlo que no se pudra, que no se
apeste, etc. De modo que es necesario sembrar y perseverar en cuidar la siembra
realizada. Asimismo, la espera tiene que ver con la fe. Cuando uno hace una inversión
en el reino de los cielos, la fe es probada; es muy fácil orar diciendo: “Dios mío, toca
mi ciudad, para ti no hay nada imposible”. La Bibliaenseña que la fe sin obras es
muerta; cuado oras por algo se espera que inviertas en obras sobre aquello que estás
orando. ¿Cómo me muestras que tienes fe? ¡Por tus obras! Esta ley tiene que ver con
el lapso de tiempo existente entre la siembra y la cosecha. Hay muchos que diezman u
ofrendan y se desalientan, y no hacen nada. Pero la Bibliadice: “No nos cansemos,
pues, de hacer el bien; porque a su tiempo segaremos, si no
desmayamos” (Gálatas 6:9). En San Juan, Argentina, es necesario regar la siembra
que se ha hecho. Si por ejemplo planto cien hectáreas de ajo, y después desmayo, no
estoy seguro que Dios me ha de dar una gran cosecha, me entra la duda, la
incredulidad y por tanto dejo de regar, ¡los ajos se secan todos! Tus obras hablan de tu
fe. ¿Qué estoy dispuesto a invertir para ver mi oración contestada? Si no estás
dispuesto a hacer algo te vas a morir orando. ¡Es necesario poner las manos en el
arado!

CONCLUSIÓN

Dios tiene interés en una gran cosecha de almas en tu país, la pregunta es ¿te
interesa? Es necesario que hoy le pidas a Dios que cambie las motivaciones de tu
corazón. Si tus planes coinciden con los de Dios, entonces, Él está interesado en
prosperarte. El hará su parte, si tú haces la tuya.

¡Dios quiere bendecirte y prosperarte! La prosperidad no es algo que viene así nomás,
se requiere  empeño, dedicación, devoción, amor. Dios mira tus ofrendas como actos
de justicia, y si planificas e inviertes en el reino de los cielos, tendrás una cosecha
conforme a tu inversión. Anhelo que Dios toque a la iglesia y levante empresarios
conforme a su corazón. ¡El tiene planes de salvación para tu país! Si quieres ser uno
de ellos, haz esta oración ahora mismo:

“Señor querido, dame un corazón para prosperar, y mira que no es por mi sino para tu
reino. Dios, dame un corazón conforme a tus planes. Te pido perdón por mis pocos
ingresos que te avergüenzan; no soy capaz de extender el reino por causa de mi
escasez, pero hoy te pido que me des un corazón conforme al tuyo, que me interesen
tus planes y sienta pasión por ellos. ¡Quiero honrarte y bendecirte! Quiero que mis
diezmos y ofrendas realmente te honren. ¡Quiero que sepas cuánto te amo! No quiero
darte descuidadamente, voy a ser un plan de inversión, un plan de siembra, y no voy a
desmayar, sino que voy a sembrar y esperaré la cosecha. Quiero que cuando llegue al
cielo, digas de mí: “buen siervo, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te
pondré”. ¡Enséñame el camino de la prosperidad! En el nombre de Jesús hago esta
oración, amén”.
Salmo 24.1, 2

¿Recuerda la verdad de que Dios es el dueño de todo? Si tenemos una firme


comprensión de este concepto, y lo aplicamos a nuestra manera de pensar y al
manejo del dinero, habremos dominado el primer principio de la prosperidad. Si
entendemos que todo lo que vemos en nuestro mundo le pertenece a Él,
comenzaremos a comprender que, literalmente, nada es nuestro; somos simples
mayordomos del dinero de nuestro Amo. Como administradores de su dinero,
debemos entender que no tenemos el derecho de decidir la manera de cómo debe
ser gastado o invertido; Dios sí lo tiene y debe tener la última palabra en este
asunto.

El segundo principio de la prosperidad, es que Dios quiere que sus recursos sean
utilizados de una manera que le glorifiquen. Él no solo es el dueño de todo, con
el derecho de decirnos cómo manejarlo, sino que también espera que le
obedezcamos. Nuestra obediencia en asuntos de dinero lo glorifica. El Señor
quiere que tengamos presente esto para hacer su obra, satisfacer necesidades
básicas, y disfrutar de cosas buenas.

Así que, en este nuevo año, haga estas tres preguntas al Señor: ¿Cuánto quieres
que designe para tu obra? ¿Qué porcentaje debe ser para satisfacer mis
necesidades básicas y las de otras personas? ¿Cuánto quieres que utilice para mi
satisfacción personal?

Si aceptamos que Dios es el dueño de todo, que somos administradores de su


dinero, y que nuestros recursos deben ser utilizados para glorificarlo, estaremos
satisfechos con lo que nos diga en cuanto a cómo utilizar el dinero que tenemos.
¿Qué tan satisfecho está usted?

Texto: Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como
prospera tu alma.  3Juan 2

Introducción: La prosperidad está en plan de Dios para sus hijos. Este pasaje de las escrituras nos
narra, no sólo el saludo cortés y los mejores deseos del apóstol hacia su amigo Gayo, sino la
voluntad de Dios para sus hijos, ya que debemos recordar que estas palabras fueron inspiradas por
El Espíritu Santo. Con esto entendemos que Dios quiere que estemos bien en lo material, en la
salud, y en lo espiritual.

Pero ¿por qué hay cristianos que no viven esta realidad? Bueno debemos entender que ahora
somos parte del Reino de Dios y este Reino, se rige por principios que al aplicarlos, recibiremos
todos sus beneficios que determinaran nuestro progreso.

PRINCIPIO No 1 “DAR PARA RECIBIR” Filipenses 4:10-20


Pablo enseña a la iglesia de Filípos que recibirían bendición por ser una iglesia dadivosa, ya que
ellos habían contribuido a la obra misionera que realiza el Apóstol.

Muchos cristianos recitan de memoria en sus oraciones Fil 4:19 creyendo que de esta forman
recibirán bendición en cuanto a la provisión. Tristemente muchos terminan frustrados, incluso,
creyendo que Dios les ha fallado. Debemos recordar que Dios se mueve por principios. Si
queremos ver estas bendiciones de los Filipenses en nosotros, debemos hacer lo que ellos
hicieron; DIERON OFRENDAS PARA LA OBRA DEL SEÑOR.

Cada vez que damos tenemos derecho de reclamar lo que dice Filipenses 4:19, ya que esto es fruto
que abunda en nuestra cuenta.

PRINCIPIO No 2 “LEY DE LA SIEMBRA Y LA COSECHA” Genesis 1:24-25,Gálatas 6:7


Cada uno de nosotros cosechara lo que sembramos. Si vamos al campo y sembramos en un
terreno semillas de tomates, nuestra cosecha será tomates y no limones, ya que según el principio
bíblico de Gn 1:24-25, la cosecha será según el género o la especie.

La cosecha depende de la semilla que usted siembre. Cuando sembramos dinero en la obra de
Dios tendremos sin duda una cosecha de dinero.

Todas nuestras ofrendas son recordadas por Dios, y serán indiscutiblemente argumentos a nuestro
favor en el momento de pedir por nuestras necesidades; esto fue exactamente lo que le ocurrió al
centurión necesitado de un milagro Lucas 7:1-5

Vs 4-5…es digno que le concedas esto; porque ama nuestra nación, y nos edificó una sinagoga.

PRINCIPIO No 3 “LA CONSTANCIA” ECLESIASTES 11:6


Nunca debemos parar de sembrar, ya que cada cosecha trae su propia semilla. No podemos
recoger nuestra cosecha y comérnosla toda. Debemos sacar a parte un puñado de semillas para
sembrar, pues esto nos asegurara nuestra próxima cosecha.

“Entre más semillas sembremos, mayor será nuestra cosecha”.

No podemos ignorar que Satanás tratará de desanimarnos poniendo circunstancias difíciles a


nuestro alrededor para no aplicar los principios de Dios. Como por ejemplo: una enfermedad,
quedarnos sin trabajo, una disminución en las ventas, etc. Si nos quedamos mirando sólo esas
circunstancias, vendrá temor a nuestro corazón que es lo contario a la fe. Eclesiastés 11:4

RECUERDE: “El temor impedirá darle a Dios, y la falta de semilla le impedirá que Dios le dé a usted
una cosecha abundante”.

PRINCIPIO No 4 “EL DIEZMO” MALAQUÍAS 3:6-12


Miremos algunas enseñanzas en este pasaje:

1. Alimento en mi casa: Los diezmos se llevan a la casa del Señor, es decir la Iglesia, para su
sostenimiento. Es el lugar donde recibimos el alimento espiritual.
2. Es la única parte de la escritura que Dios nos reta a probarlo
3. Dios nos hace probar la sobreabundancia
4. Reprende al devorador (Satán)
5. Dirán de nosotros que somos bendecidos: Seremos tierra deseable

CONCLUSIÓN
No perdamos más el tiempo buscando recetas para prosperar, lo que necesitamos, ya Dios lo ha
dejado escrito en su palabra. Creamos en ella y en los principios que ella nos enseña, de esta
manera actuaremos en fe y Dios se agradará de nosotros. Amén

¿Cuáles son los principios de la prosperidad?


Si quieres alcanzar una prosperidad real, sólida y duradera sólo debes aplicar
cada uno de estos principios milenarios: Trabajo, ahorro, inversión y dar con
generosidad. No hay atajos en la carrera. Las cosas que perduran a lo largo del
tiempo siempre van a requerir esfuerzo y sacrificio.

¿Qué es la prosperidad integral?


A menudo vemos al dinero como sinónimo de prosperidad. La
palabra integral se refiere a las partes que forman un todo, de
manera que la prosperidad integral tiene que ver con la totalidad del ser:
espíritu, alma y cuerpo

HOMBRES EZGORSADOS
INTRODUCCIÓN:
Daremos inicio a una nueva serie que nos va a desafiar seguramente a salir de la
zona cómoda, viajaremos a través de la Palabra de Dios y tomaremos valor para
emprender proyectos, para pelear batallas, derrotar enemigos, y CONQUISTAR
PROMESAS.

Josué 1 NTV
Después de la muerte de Moisés, siervo del SEÑOR, el SEÑOR habló a Josué, hijo
de Nun y ayudante de Moisés. Le dijo: «Mi siervo Moisés ha muerto. Por lo tanto,
ha llegado el momento de que guíes a este pueblo, a los israelitas, a cruzar el río
Jordán y a entrar en la tierra que les doy. Te prometo a ti lo mismo que le prometí
a Moisés: “Dondequiera que pongan los pies los israelitas, estarán pisando la
tierra que les he dado: desde el desierto del Neguev, al sur, hasta las montañas
del Líbano, al norte; desde el río Éufrates, al oriente, hasta el mar Mediterráneo, al
occidente, incluida toda la tierra de los hititas”. Nadie podrá hacerte frente mientras
vivas. Pues yo estaré contigo como estuve con Moisés. No te fallaré ni te
abandonaré. »Sé fuerte y valiente, porque tú serás quien guíe a este pueblo para
que tome posesión de toda la tierra que juré a sus antepasados que les daría. Sé
fuerte y muy valiente. Ten cuidado de obedecer todas las instrucciones que
Moisés te dio. No te desvíes de ellas ni a la derecha ni a la izquierda. Entonces te
irá bien en todo lo que hagas. Estudia constantemente este libro de instrucción.
Medita en él de día y de noche para asegurarte de obedecer todo lo que allí está
escrito. Sólo entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas. Mi mandato
es: “¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el SEÑOR tu
Dios está contigo dondequiera que vayas”». Luego Josué les dio la siguiente
orden a los jefes de Israel: «Vayan por el campamento y díganle al pueblo que
preparen sus provisiones. En tres días, cruzarán el río Jordán y tomarán posesión
de la tierra que el SEÑOR su Dios les da». Entonces Josué reunió a la tribu de
Rubén, a la tribu de Gad y a la media tribu de Manasés. Les dijo: —Recuerden lo
que les mandó Moisés, siervo del SEÑOR: “El SEÑOR su Dios les da un lugar de
descanso. Él les ha dado esta tierra”. Sus esposas, hijos y animales pueden
permanecer aquí, en la tierra que Moisés les asignó, al oriente del río Jordán; pero
los guerreros fuertes, completamente armados, deben guiar a las otras tribus
hasta el otro lado del Jordán para ayudarlas a conquistar su territorio. Quédense
con sus hermanos hasta que el SEÑOR les dé descanso a ellos, tal como se lo ha
dado a ustedes, y hasta que ellos también tomen posesión de la tierra que el
SEÑOR su Dios les da. Sólo entonces ustedes podrán regresar y establecerse
aquí, al oriente del río Jordán, en la tierra que les asignó Moisés, siervo del
SEÑOR. Ellos le respondieron a Josué: —Haremos todo lo que nos ordenes e
iremos a donde nos envíes. Te obedeceremos tal como obedecimos a Moisés.
Que el SEÑOR tu Dios esté contigo tal como estuvo con Moisés. Cualquiera que se
rebele contra tus órdenes y no obedezca tus palabras y todo lo que tú ordenes,
será ejecutado. Así que, ¡sé fuerte y valiente!

Todos tenemos un llamado de parte de Dios a conquistar, en nuestra naturaleza


esta este deseo que en algunos arde y en otros esta dormido. pero todos sin
distinción alguna experimentamos ese deseo de poseer lo que Dios nos ha
prometido.

DESARROLLO:
DEFINICIÓN:

Apoderarse de un lugar, como un territorio, una ciudad, etc. por la fuerza,


especialmente con armas.

Obtener algo con esfuerzo y trabajo.

Una idea equivocada que muchas veces pasa por nuestra mente es que las cosas
van a pasar solo porque si, pensamos que el hecho de ser hijos de Dios nos va
llenar de todo tipo de bendiciones. y ese pensamiento tenemos que cambiarlo por
un pensamiento diferente. acá algunos pensamientos que nos van a ayudar a
conquistar.

1. Entiendo que no puedo lograr la conquista SOLO.


Salmo 127.1 NTV
Si el SEÑOR no construye la casa, el trabajo de los constructores es una pérdida
de tiempo. Si el SEÑOR no protege la ciudad, protegerla con guardias no sirve para
nada.

Salmo 127.1–2 NTV


1
Si el SEÑOR no construye la casa, el trabajo de los constructores es una pérdida
de tiempo. Si el SEÑOR no protege la ciudad, protegerla con guardias no sirve para
nada. 2 Es inútil que te esfuerces tanto, desde la mañana temprano hasta tarde en
la noche, y te preocupes por conseguir alimento; porque Dios da descanso a sus
amados.

Este es el fundamento que debemos poner para esta nueva serie. “Sin la dirección
y ayuda de Dios sera en vano” debemos asumir esta VERDAD en nuestras vidas
con toda seriedad.

Necesitamos la dirección de Dios en cada área de nuestra vida. y donde podemos


encontrar esta dirección, pues únicamente en la lectura constante de la Palabra de
Dios.

Salmo 119.105 NTV


105
Tu palabra es una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino.

Jesús hizo una de las declaraciones mas reveladoras para nuestras vidas.

Juan 15.5 RVR60


5
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste
lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

2. El esfuerzo es determinante.
Entiendo que Dios me llama a ser una persona esforzada, el esfuerzo tiene que
ver con la disposición a trabajar con la que enfrentamos cada desafío que la vida
naturalmente nos presenta.

Cuando Dios prometió a Israel que los iba a llevar a vivir a un mejor lugar de
EGIPTO A CANAAN no se los llevo en una nube mágica.

Dios quiere que nosotros aprendamos la virtud del esfuerzo, que disfrutemos de la
satisfacción del trabajo bien hecho.
Josué 1.1–6 RVR60
1
Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, que Jehová habló a
Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: 2 Mi siervo Moisés ha muerto;
ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo
les doy a los hijos de Israel.3 Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés,
todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. 4 Desde el desierto y el Líbano hasta
el gran río Eufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone
el sol, será vuestro territorio.5 Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu
vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. 6
Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra
de la cual juré a sus padres que la daría a ellos.

Josué 1.1–5 RVR60


1
Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, que Jehová habló a
Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: 2 Mi siervo Moisés ha muerto;
ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo
les doy a los hijos de Israel.3 Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés,
todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. 4 Desde el desierto y el Líbano hasta
el gran río Eufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone
el sol, será vuestro territorio.5 Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu
vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.

Josué 1.1–5 NTV


1
Después de la muerte de Moisés, siervo del SEÑOR, el SEÑOR habló a Josué, hijo
de Nun y ayudante de Moisés. Le dijo: 2 «Mi siervo Moisés ha muerto. Por lo tanto,
ha llegado el momento de que guíes a este pueblo, a los israelitas, a cruzar el río
Jordán y a entrar en la tierra que les doy. 3 Te prometo a ti lo mismo que le prometí
a Moisés: “Dondequiera que pongan los pies los israelitas, estarán pisando la
tierra que les he dado: 4 desde el desierto del Neguev, al sur, hasta las montañas
del Líbano, al norte; desde el río Éufrates, al oriente, hasta el mar Mediterráneo, al
occidente, incluida toda la tierra de los hititas”. 5 Nadie podrá hacerte frente
mientras vivas. Pues yo estaré contigo como estuve con Moisés. No te fallaré ni te
abandonaré.
3. La valentía es indispensable.
ser valiente tiene que ver con la forma en la que nosotros enfrentamos los
temores. todos experimentamos temores en nuestro interior.

todo ser humano debe enfrentar a sus gigantes, el temor al rechazo es uno de los
mas comunes, el temor a la critica, el temor al fracaso, por poner algunos
ejemplos.

Josué 1.7–9 RVR60


7
Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la
ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra,
para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. 8 Nunca se apartará
de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para
que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces
harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. 9 Mira que te mando que te
esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará
contigo en dondequiera que vayas.

La promesa no es que no tendremos obstáculos, la promesa es que ÉL estará con


nosotros en todo tiempo.

2 Timoteo 1.7–8 RVR60


7
Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de
dominio propio. 8 Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor,
ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el
poder de Dios,

CONCLUSIÓN:
la tierra prometida esta del otro lado del río Jordán.

Debemos saber que El esta con nosotros y debemos ser esforzados y valientes.

La tierra que fluye leche y miel nos esta esperando, la calidad de vida que
anhelamos nos aguarda.
Cinco hombres esforzados

Julieta Torres Victoria septiembre 1, 2012 Bosquejos Biblicos 1 Comentario 28,856 Vistas

Marcos 2:1-12

INTRODUCCIÓN:

Tenemos que esforzarnos para lograr lo que queremos y lo que nos hemos propuesto hacer, en
esta enseñanza veremos que si vale la pena ser esforzados.

Salmos 31:24 – Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, Y tome aliento vuestro
corazón.

Narrar la historia

1. UN PARALÍTICO FUE INTRODUCIDO POR EL TECHO POR CUATRO AMIGOS PARA QUE JESÚS LO
SANARA.

A) ¿Qué hicieron sus amigos?

a. Trajeron cargado al paralítico (Gálatas 6:2)


b. No pudieron meterlo por la puerta
c. Entonces lo subieron al techo (era común en las casas orientales las terrazas)
d. Luego se dieron a la tarea de destechar el techo
e. Luego se dieron a la tarea de bajarlo por el techo

Aquí hay una lección que aprender:

2. CON GRANDES ESFUERZOS SE LOGRAN GRANDES RESULTADOS

Isa 35:4 – Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene
con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará.

A) ¿Qué no hicieron los amigos del paralítico?

a. Nunca se desanimaron.  Llegaron a la casa de Jesús


b. No los desafino la muchedumbre
c. No decidieron volver atrás, (hubieran podido decir mañana venimos) d.-Buscaron la solución
(Por loca que pareciera)
e. No volvieron atrás porque sabían que Jesús lo sanaría

3. EN LA VIDA NOS VAMOS A ENCONTRAR CON GRANDES OBSTÁCULOS QUE HAY QUE SUPERAR.

A. Los amigos vencieron todos los obstáculos

a. La multitud
b. El temor
c. El cansancio
d. Los obstáculos

4. DIOS PREMIA LA FE A LOS ESFUERZOS DE LOS QUE LE BUSCAN

Salmos 69:32 – Lo verán los oprimidos, y se gozarán. Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón…

A. ¿Qué recibieron como recompensa a sus esfuerzos?

a. La sanidad del paralítico


b. Que la gente glorificara a Dios

CONCLUSIÓN

No nos olvidemos que solo los que perseveran alcanzan la gloria de Dios.

Marcos 13:13 Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta
el fin, éste será salvo.

Aprendamos de estos hombres, que no se desanimaron, si no que vencieron todo obstáculo, y


vieron la gloria de Dios.

Lección 18

“Esfuérzate y sé valiente”
Josué 1–6; 23–24

Objetivo
Animar a los miembros de la clase a esforzarse y ser valientes para vivir el
Evangelio de Jesucristo.

Preparación
1. Estudie los siguientes pasajes de las Escrituras y ore al respecto:
1. Josué 1. El Señor llama a Josué como sucesor de Moisés y le manda
esforzarse, ser valiente, estudiar las Escrituras y guardar los
mandamientos. Josué prepara a los israelitas para que tomen
posesión de la tierra que el Señor les ha prometido.
2. Josué 3–4; 6. Los israelitas cruzan el río Jordán sobre tierra seca y
colocan doce piedras como monumento conmemorativo del cruce.
A consecuencia de la fe de los israelitas, Jericó es destruida.
3. Josué 23; 24:14–31. Josué y su pueblo hacen pacto de servir al
Señor.
2. Lectura complementaria: Josué 7; 14.
3. Pida a un miembro de la clase que se prepare para contar el relato de la
batalla de Jericó como si él o ella hubiera sido testigo ocular del hecho
(Josué 6). Pida a uno o a dos miembros de la clase que se preparen para
hablar sobre alguna experiencia que les recuerde el poder y el amor de
Dios.
4. Si va a utilizar la actividad para despertar la atención, consiga una hoja de
papel, cinta engomada o una goma elástica y un libro. Si va a utilizar las
preguntas con el lazo deberá llevar a clase uno pequeño con el fin de
ilustrar el análisis.

Sugerencias para el desarrollo de la


lección
Actividad para despertar la atención
Si lo desea, utilice la siguiente actividad (o una de su preferencia) para comenzar
la lección.
Explique que esta lección es acerca de Josué, el Profeta que guió a los hijos de
Israel a la conquista de la tierra prometida. Cuando el Señor llamó a Josué para
ser Profeta, le aconsejó: “Esfuérzate y sé valiente” (Josué 1:6). Escriba esa frase
en la pizarra. Ponga a la vista una hoja de papel y un libro pequeño. Pida a un
miembro de la clase que ponga la hoja de papel de costado, apoyándola de canto
y que trate de colocar el libro encima.
Una vez que el miembro de la clase haya tratado de hacerlo, explique que hay
una forma de hacer que el papel sea lo suficientemente fuerte como para soportar
el peso del libro. Arrolle la hoja dándole la forma de cilindro y sujétela con una
goma elástica o cinta engomada. Apoye uno de los extremos del rollo sobre una
superficie plana y con cuidado coloque el libro encima. (Quizás sea necesario que
practique esta demostración antes de hacerla en frente de la clase.)
Enseñe que Josué fue capaz de hacer el esfuerzo porque permitió que Dios le
diera forma a su carácter. De la misma manera, al permitir nosotros que Dios dé
forma a nuestro carácter, nos esforzamos y logramos realizar lo que el Señor nos
pida.

Análisis de las Escrituras y conceptos para poner en práctica


Al enseñar los siguientes pasajes de las Escrituras, analice la forma en que se
podrían poner en práctica en el diario vivir. Aliente a los miembros de la clase a
relatar experiencias que se relacionen con los principios de las Escrituras.
Durante los cuarenta años en los que los israelitas ambularon por el desierto,
Moisés les dio la ley de Dios, fue el portavoz de Dios y les sirvió de guía. Él fue
el único líder que una generación entera de israelitas había conocido; sin
embargo, el Señor lo llevó consigo al final de su peregrinaje por el desierto, en el
momento justo en que enfrentaban una gran prueba. De acuerdo con las promesas
que le había hecho a Israel, el Señor levantó un nuevo líder, Josué, que en forma
competente dirigió la conquista y la colonización de la tierra prometida.
1. El Señor llama a Josué.
Enseñe Josué 1 y analícelo con la clase.
• ¿Qué problemas enfrentó Josué cuando el Señor lo llamó como sucesor de
Moisés para guiar a los israelitas? (Él tuvo que dirigir a Israel en la conquista y la
colonización de Canaán, lo que fue en realidad una empresa extraordinaria;
además de tener que tomar el lugar que había dejado un gran líder.) ¿Qué
promesa le hizo el Señor a Josué cuando éste se preparaba para entrar en la tierra
prometida? (Véase Josué 1:5.) ¿Cómo nos ayuda esa promesa a nosotros cuando
recibimos nuevos llamamientos o cuando enfrentamos problemas?
¿Cómo los ha ayudado el Señor en circunstancias así?
• Según Josué 1:6–9, ¿qué mandamiento repitió el Señor tres veces? ¿Para qué le
dijo el Señor a Josué que necesitaba esforzarse y ser valiente? (Véase Josué 1:7.
Haga notar que, aun cuando Josué necesitó valentía para pelear en muchas
contiendas militares, necesitó también poseer valentía moral para hacer lo
correcto.) ¿Qué problemas enfrentamos actualmente que requieren esfuerzo y
valentía moral? ¿Qué ejemplos de valentía moral han visto?
• ¿Qué dijo el Señor a Josué que hiciera para que “todo [l]e sal[iera] bien”?
(Véase Josué 1:8. Explique que las Escrituras eran el libro de la ley.) ¿Por qué
habría sido tan importante el estudio de las Escrituras para que Josué saliera bien
en su llamamiento? ¿De qué manera nos es útil el estudiar las Escrituras con
regularidad?
2. Los israelitas cruzan el río Jordán sobre tierra seca; a
consecuencia de la fe de ellos, Jericó es destruida.
Enseñe Josué 3–4 y 6, y analícelo con la clase.
• Cuando los israelitas tuvieron que cruzar el río Jordán, sus orillas estaban
desbordadas. ¿De qué manera les demostró el Señor a los hijos de Israel que Él
estaba con Josué, de la misma forma en que lo había estado con Moisés?
(Véase Josué 3:7–8, 14–17; 4:14. Si fuera necesario, explique que el arca del
pacto era un altar portátil que contenía escritos sagrados, entre los cuales se
encontraban los de Moisés, así como las tablas con los Diez Mandamientos.)
¿Cómo nos demuestra el Señor que Él dirige e inspira al Profeta actual de la
misma forma en que lo hizo con los Profetas anteriores?
• ¿Qué tuvieron que hacer los sacerdotes que llevaban el arca del pacto antes de
que las aguas del río Jordán se detuvieran? (Véase Josué 3:13–17. Tenían que
internarse en el río desbordado llevando el arca.) ¿De qué manera nos pide el
Señor en ocasiones que hagamos cosas parecidas?
El élder Boyd K. Packer dijo:
“Poco después de haber sido llamado como Autoridad General, fui a ver al élder
Harold B. Lee para pedirle consejo. Él escuchó con mucha atención mi problema
y me sugirió que fuera a ver al presidente David O. McKay, y él me aconsejó en
cuanto a lo que debía hacer. Yo tenía una gran disposición para obedecer lo que
se me había aconsejado, pero no veía la forma de hacerlo.
“Volví nuevamente a ver al élder Lee y le dije que no veía cómo podía hacer lo
que se me había aconsejado. Él entonces me dijo: ‘El problema que usted tiene es
que desea ver el final del camino antes de comenzar a recorrerlo’. Le contesté
que por lo menos deseaba ver uno o dos pasos hacia delante. Entonces recibí una
de las lecciones más importantes de mi vida. ‘Usted debe aprender a caminar
hasta el borde de la luz y dar entonces algunos pasos más en la obscuridad;
entonces la luz aparecerá de pronto y le mostrará el camino que hay delante de
usted’ ” (“The Edge of the Light”, BYU Today, marzo de 1991, págs. 22–23).
• Después que Israel cruzó el río Jordán, ¿por qué levantó un monumento
conmemorativo compuesto de doce piedras? (Véase Josué 4:1–9. Con el fin de
que quedara como testimonio del poder de Dios para las futuras generaciones y
les recordara que el Señor los bendeciría de la misma forma en que lo había
hecho a sus antepasados.) ¿Qué recordatorios les hacen pensar en el poder de
Dios en la vida de ustedes? (Entre las respuestas se podrían incluir la Santa Cena;
láminas de Cristo, de profetas y de templos; las Escrituras y las experiencias
espirituales que se hayan anotado en los diarios personales.)
¿Cómo bendicen a los demás esos recordatorios? (Véase Josué 4:21–24.)
Testifique que el Señor contestará las oraciones, dará bendiciones, dará
revelación y efectuará obras maravillosas en cada nueva generación. Pida a los
miembros de la clase que haya asignado de antemano que hablen de las
experiencias que hayan tenido que les recuerden el poder y el amor de Dios.
• Pida al miembro de la clase al que haya asignado de antemano que describa la
caída de Jericó como si él o ella hubiera sido testigo ocular del hecho (Josué 6).
¿Qué hizo que cayeran los muros de Jericó? (Véase Hebreos 11:30.) ¿Por qué fue
el comportamiento de los israelitas un acto de fe?
• ¿Cuáles fueron los únicos habitantes de Jericó que se salvaron? (Véase Josué
6:17, 22–25; véase también Josué 2:1–15.) ¿Qué aprendemos del hecho de que a
Rahab y a su familia se les perdonó la vida?
3. Josué y su pueblo hacen pacto de servir al Señor.
Enseñe Josué 23 y 24:14–31, y analícelo con la clase.
• Hacia el final de su vida, Josué les recordó a los israelitas lo que Dios había
hecho por ellos, y les aconsejó evitar los lazos y los tropiezos. Si ha llevado un
pequeño lazo a la clase, haga una demostración sencilla de cómo funciona. Si no
lo ha llevado, describa cómo se maneja. ¿Cuáles son algunas de las cosas que
debemos hacer para evitar ser atrapados en un lazo? (Primero, debemos darnos
cuenta de que lo es, y después alejarnos de él.)
• Durante su consejo final a Israel, Josué exhortó al pueblo a seguir al Señor
como lo había hecho hasta ese momento, en lugar de unirse a lo que quedaba de
las naciones cananeas (véase Josué 23:8, 12.) ¿En qué forma podemos seguir al
Señor en lugar de unirnos al mundo? ¿De qué manera hubiera sido un lazo y un
tropiezo para los israelitas el haberse unido a las naciones cananeas?
¿Cuáles son algunos de los lazos y tropiezos del mundo que enfrentamos en la
actualidad?
• ¿Qué consejo importante dio Josué durante los últimos días de su vida?
(Véase Josué 24:14–15.) ¿A quién hicieron pacto de servir Josué e Israel?
(Véase Josué 24:15–18, 21–25, 31.) ¿Por qué es imposible que una persona sirva
al mismo tiempo al Dios verdadero y a los dioses mundanos?
• ¿Por qué es importante escoger hoy servir al Señor? ¿Cómo podemos demostrar
que hemos escogido servirle?
El élder Marvin J. Ashton dijo: “Josué nos recuerda la importancia de tomar
decisiones inmediatas cuando dice: ‘Escogeos hoy a quién sirváis… pero yo y mi
casa serviremos a Jehová’ (Josué 24:15). No mañana, ni cuando estemos listos, ni
cuando resulte conveniente, sino ‘hoy’, al instante, escoged a quien habéis de
servir. Precisamente quien nos hace llegar esa invitación estará siempre a la
vanguardia con Su Espíritu e influencia, dando ritmo a la marcha. Él ha
establecido el curso, ha abierto las puertas y nos ha mostrado el camino. Nos
invita a ir a Él, y el mejor momento para disfrutar de Su compañía es al
instante. La mejor manera de tomar el camino y de permanecer en él es hacer lo
que Jesús hizo, o sea, comprometernos a cumplir con la voluntad de Su Padre”
(“Ipso Facto”, Liahona, julio de 1983, págs. 45–46).
Conclusión
En el consejo final que Josué les dio a los israelitas les hizo la misma exhortación
que el Señor le había hecho a él cuando lo llamó de Profeta: esforzarse y ser
valiente (Josué 23:1–6). Esta exhortación se aplica tanto ahora como en ese
entonces, ya que todos somos partícipes de esa importante batalla espiritual entre
lo bueno y lo malo.
El élder Ezra Taft Benson dijo que hay dos principios fundamentales para la
seguridad y la paz: “Primero, confianza en Dios; y segundo, una determinación
de obedecer los mandamientos, de servir al Señor, de hacer lo que es justo… El
Señor ha establecido claramente en las revelaciones que aunque los tiempos se
tornen peligrosos, aunque estemos rodeados de tentación y pecado, aunque haya
sentimientos de inseguridad, aunque el corazón de los hombres desmaye y la
ansiedad llene su alma, no tendremos que temer si tan sólo confiamos en Dios y
obedecemos Sus mandamientos” (citado en El Antiguo Testamento, Manual
para el alumno, Génesis—2  Samuel [32489 002], pág. 229).
Otros conceptos didácticos
El siguiente material complementa las sugerencias para el desarrollo de la
lección. Si lo desea, utilice uno o más de estos conceptos como parte de la
lección.

1. El tomar el lugar de un buen líder


• A muchas personas, como Josué y Brigham Young, se les llamó para ocupar el
lugar de grandes líderes. ¿Cuáles pudieron haber sido algunos de los problemas
que tuvieron? ¿Qué les ayudó a tener éxito? ¿Qué podemos hacer para obtener
éxito cuando pasamos a ocupar el lugar de alguien que ha sido excelente en su
puesto o asignación, ya sea en el trabajo, en la Iglesia, en los estudios o en casa?

2. Las consecuencias que tienen en los demás los pecados


de una persona
• Enseñe el relato de Acán que se encuentra en Josué 7. Debido a la
desobediencia de Acán, el pueblo de Hai derrotó a los israelitas (Josué 7:1–5).
¿Qué hizo Acán para que eso sucediera? (Véase Josué 7:20–21. Al desobedecer
al Señor cuando tomó ropa y dinero de Jericó, Acán trajo sobre Israel la censura
del Señor.)
• ¿Qué indican las consecuencias del pecado de Acán sobre la forma en que
nuestros pecados afectan a otras personas? ¿Cuál es el error de pensar que lo que
hacemos nos concierne sólo a nosotros y que no le hacemos daño a nadie más?
(Si lo desea, utilice ejemplos de la forma en que las acciones de una persona
pueden afectar a los demás: Un accidente automovilístico causado por un
conductor ebrio puede tener graves consecuencias en la vida de la gente inocente
que haya atropellado. La persona que interrumpe sin motivo una clase de la
Escuela Dominical dificulta la concentración de los demás e impide que sientan
el Espíritu. La persona que comete pecados sexuales o no cumple con la Palabra
de Sabiduría hace sufrir a los otros. La persona casada que es infiel puede
deshacer la familia y causar un gran dolor a familiares inocentes. Los miembros
de la Iglesia que no obedecen al Señor pueden hacer que toda la Iglesia, como
entidad, se vea privada de recibir Sus bendiciones.)
El élder James E. Faust dijo: “… las decisiones privadas no son privadas; todas
tienen consecuencias públicas… nuestra sociedad es la suma de lo que millones
de individuos hacen en su vida privada. Esa suma de conductas privadas tiene
consecuencias públicas de enorme magnitud. No hay decisiones que sean
completamente privadas” (“¿Seré feliz?”, Liahona, julio de 1987, pág. 81).
3. Caleb recibe la tierra de Hebrón
• En el capítulo 14 de Josué se relata que Caleb recibió la tierra de Hebrón de
manos de Josué. ¿Por qué recibió Caleb la tierra de Hebrón? (Véase Josué 14:6–
14. Adviértase que la frase siguiendo “a Jehová mi Dios” se repite en los
versículos 8, 9 y 14.)
El presidente Spencer W. Kimball declaró su admiración por Caleb e indicó
algunas lecciones que podemos aprender de él:
“Del ejemplo de Caleb aprendemos importantes lecciones. Así como él tuvo que
luchar para poder reclamar su herencia, y permaneció firme y fiel para obtenerla,
también nosotros debemos recordar que aunque el Señor nos ha prometido un
lugar en su reino, debemos luchar constante y fielmente para ser dignos de
recibirlo.
“Caleb concluyó sus conmovedoras palabras con un ruego y un desafío, con los
cuales mi corazón concuerda íntegramente: los anaceos, los gigantes, todavía
habitaban en la tierra prometida y debían ser vencidos. Caleb, ya de ochenta años
y cinco años de edad, dijo: ‘Dame, pues, ahora este monte.’ (Josué 14:12.)
“Eso es lo que yo siento por la obra en este momento. Hay todavía grandes
cometidos, oportunidades gigantescas delante de nosotros. Acepto con gusto esta
emocionante perspectiva, y con humildad quiero decirle al Señor: ‘¡Dame este
monte! ¡Dame estos cometidos!’ ” (“Dame, pues, ahora este monte”, Liahona,
enero de 1980, págs. 124–125).
4. “Escogeos hoy a quién sirváis”
Si tiene a su disposición las Presentaciones en video sobre el Antiguo
Testamento  (53224 002), muestre si lo cree conveniente “Escogeos hoy a quién
sirváis”, un segmento de seis minutos acerca de un caballo árabe que es puesto a
prueba en cuanto a la obediencia en momentos de hambre y de sed.

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