REGLA FUNDAMENTAL DE LA HERMENEUTICA:
La Biblia es su propio intérprete. Ella no requiere de
defensas o argumentos a favor de lo que enseña. La Biblia es
explicada por la misma Biblia. Los autores del libro señalan que
lo conveniente es que cuando el cualquier documento, hallan
puntos obscuros se procure que el mismo sea su propio
interprete. Es decir, La biblia es su propio interprete.
REGLA PRIMERA: Tomar las palabras en su sentido usual y
ordinario
Cada escritor bíblico escribió en medio de una cultura
específica con el propósito que las personas comprendan el
mensaje presentado. Por esta razón, estos escritores usaron
el lenguaje común y corriente, es decir, usaron palabras
conocidas y de fácil comprensión. Debieron valerse de
palabras populares y debieron usarlas en el sentido que
generalmente tenían. Averiguar y determinar cuál sea este
sentido usual ordinario, debe constituirse en el primer
cuidado en la interpretación o recta comprensión de las
Escrituras.
Esta regla que es sumamente natural y sencilla, pero de la
mayor importancia. Púes ignorándola o violándola, en
muchas partes la Escritura no tendrá otro sentido que el que
quiera conceder.
Se debe tener muy presente que el sentido usual y ordinario
no equivale siempre al sentido literal. En otras palabras, el
deber de tomar las palabras y frases en su sentido ordinario
y natural, no significa que siempre deben tomarse al "pie de
a la letra." Como se sabe. cada idioma tiene sus modos
propios y peculiares de expresión, y tan singulares, que sl
se traducen al pie de la letra se pierde o se destruye
completamente el sentido real y verdadero. Esta
circunstancia se debe, tal vez, tener más presente
tratándose del lenguaje de las Escrituras que de otro libro
cualquiera.
Los escritores sagrados no se dirigen a cierta casta de
personas privilegiadas, sino al pueblo en general y por
consiguiente, no se valen de un lenguaje científico y seco,
sino figurado y popular.
En todos sus mensajes utilizaron toda clase de figuras
retóricas, símiles, parábolas y expresiones simbólicas con
el único propósito de enriquecer sus palabras, además de
usar ejemplos prácticos y aplicables a su época