Alcances del dolo en el delito de
prevaricato [Apelación 6-2018,
Ayacucho]
Fundamento destacado: Sexto. Que, en consecuencia, la sentencia recurrida
incurrió en un claro error iuris al interpretar los alcances del tipo penal de
prevaricato de derecho. Su entendimiento del derecho penal ha sido erróneo, al
punto incluso que planteó exigencias inaceptables, como que el dolo se prueba y con
un medio de prueba específico, tanto más si se trataba de analizar el alcance de una
disposición legal. Ha de aceptarse, por tanto, la causa de pedir del Ministerio
Público. La petición fue revocatoria –y, en tal virtud, que se sustituya la absolución
con una condena, pedido no asumido por la Fiscalía Suprema en lo Penal conforme
al requerimiento antes citado–. Las diferencias entre la Fiscalía Suprema y la
Fiscalía Superior no inciden en los hechos ni en la causa de pedir, solo en el petitum
o petición -qué decisión se reclama del órgano jurisdiccional de alzada-.
Sumiila. Alcances del dolo y delito de prevaricato. 1. Desde el tipo objetivo, se
tiene que el agente o sujeto activo de la prevaricación debe ser un juez que dicte una
resolución en el marco de un proceso jurisdiccional, y esta resolución ha de tener un
fundamento de derecho ‘‘…manifiestamente contraria al texto expreso y claro de la
ley” –el quebrantamiento del Derecho objetivo–. La interpretación de un precepto
legal –de cualquier jerarquía normativa y ámbito jurídico–, por su claridad y
contundencia, no debe permitir, razonablemente y dentro del ámbito de la ciencia
jurídica, una opción hermenéutica alternativa a la que estableció el juez cuestionado.
El torcimiento flagrante del derecho es lo esencial en la tipicidad objetiva, no hay en
este caso una opción jurídicamente defendible. 2. El dolo no se prueba, se atribuye o
se imputa al autor con base en criterios de referencia sociales asumidos por el
Derecho Penal. En el presente caso, tratándose incluso de un juez, el conocimiento
del Derecho está en función a su propio rol, a lo que se exige de él –conocer las
normas sobre inscripción de partidas de nacimiento es, desde luego, factible un
conocimiento en atención a sus circunstancias personales–.
Lea también: Prevaricato: No se requiere constatar si el magistrado actuó
para beneficiarse o favorecer a terceros [Apelación 9-2017, Sullana]
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA
SALA PENAL PERMANENTE
RECURSO DE APELACIÓN N.° 6-2018, AYACUCHO
Lima, cinco de febrero de dos mil diecinueve
VISTOS: en audiencia pública: el recurso de apelación interpuesto por el
señor Fiscal Superior Titular de la Tercera Fiscalía Superior en lo Penal de
Ayacucho contra la sentencia de primera instancia de fojas ochenta y nueve,
de veintidós de enero de dos mil dieciocho, que absolvió al imputado Mabilo
Zósimo Valdivia Acevedo de la acusación fiscal formulada en su contra por
delito de prevaricato (artículo cuatrocientos dieciocho del Código Penal) en
agravio del Estado -Poder Judicial-; con lo demás que al respecto contiene.
Ha sido como ponente el señor SAN MARTÍN CASTRO.
FUNDAMENTOS DE HECHO
Primero. Que la Primera Sala Penal de Apelaciones de Ayacucho dictó la
sentencia de fojas ochenta y nueve, de veintidós de enero de dos mil
dieciocho. Declaró que el encausado Valdivia Acevedo, en su actuación
como juez del Juzgado Mixto de Chungui, provincia La Mar, departamento
de Ayacucho, en el expediente número veinte – dos mil diez, emitió la
sentencia de fojas treinta y uno, de veintisiete de agosto de dos mil diez, por
la cual declaró fundada la solicitud de inscripción de partida de nacimiento
de Maximiliana Núñez Valenzuela y, en consecuencia, ordenó que se efectúe
la inscripción respectiva en el Registro de Estado Civil de la Municipalidad
Distrital de Chungui. Ésta se efectuó según se da cuenta en autos y se
asume en la sentencia apelada.
Se atribuye al juez Valdivia Acevedo contravenir en la sentencia cuestionada
el texto claro y expreso del artículo 826 del Código Procesal Civil, que
establece que la solicitud de inscripción de partida de nacimiento se rige por
la ley de la materia, en este caso, la Ley 26497, de doce de julio de mil
novecientos noventa y cinco (Ley Orgánica del Registro Nacional de
Identificación y Estado Civil).
Debe puntualizarse, según se advierte de la Disposición de Formalización y
Continuación de la Investigación Preparatoria de fojas tres, de veintiocho de
diciembre de dos mil dieciséis, la promoción de la acción penal se concretó
en virtud de la Disposición autoritativa de la Fiscalía de la Nación de fecha
veintitrés de noviembre de dos mil dieciséis.
Segundo. Que contra la sentencia absolutoria de primera instancia el Fiscal
Superior Titular de la Tercera Fiscalía Superior en lo Penal de Ayacucho
interpuso recurso de apelación mediante escrito de fojas ciento tres, de seis
de febrero de dos mil dieciocho; alzada que fue concedida por auto de fojas
ciento catorce, de doce de marzo de dos mil dieciocho.
El señor Fiscal Superior argumentó que el juez acusado actuó dolosamente
por aplicar incorrectamente el derecho; que, en el presente caso, existe un
precepto expreso, cuyo significado se extrae de su interpretación; que el
artículo 826, primer párrafo, del Código Procesal Civil en materia de
inscripción de partidas de nacimiento se remite a la Ley de la materia; que
se vulneró el texto expreso y claro de los artículos 49 y 47 de la Ley 26497,
de doce de julio de mil novecientos noventa y cinco (Ley Orgánica del
Registro Nacional de Identificación y Estado Civil); que las normas antes
citadas con claras y expresas; que la sentencia de primera instancia
impugnada carece de una debida motivación.
Tercero. Que por auto de fojas veinticinco, de uno de junio de dos mil
dieciocho, este Supremo Tribunal declaró bien concedido el recurso de
apelación y se corrió traslado a las demás partes procesales para que
ofrezcan pruebas, trámite que no se realizó por la inactividad de las partes.
Se personó la Procuraduría Pública del Poder Judicial [fojas treinta y tres del
cuadernillo de apelación], pero no formuló alegaciones escritas.
Con fecha treinta de enero del año en curso la Fiscalía Suprema presentó su
requerimiento escrito, el mismo que corre agregado en autos.
Lea también: ¿Inobservan jurisprudencia constituye prevaricato? [R.N. 273-
2018, Huánuco]
Cuarto. Que la audiencia de apelación de sentencia se realizó el día treinta y
uno de enero de este año. Se hizo presente el señor Fiscal Adjunto Supremo
en lo Penal, doctor Alcides Mario Chinchay Castillo, parte recurrente. La
Fiscalía Suprema formuló sus alegatos orales. A su terminación, se dio por
clausurado el debate oral.
Quinto. Que deliberada la causa en secreto ese mismo día, de inmediato y
sin interrupción, y producida la votación respectiva, se acordó por
unanimidad pronunciar la correspondiente sentencia de vista en los
términos que a continuación se consignan. Se programó el día de la fecha
para la audiencia de lectura de la sentencia.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
Primero. Que la sentencia recurrida absolvió al juez acusado e incorporó
como razonamientos los siguientes:
El debate se centró en determinar si las proposiciones fácticas configuran
una decisión manifiestamente contrarias al texto expreso y claro de la ley.
No existe medio de prueba que acredite que el imputado actuó con dolo, es
decir, con conocimiento y voluntad de que actuaba con manifiesta
contrariedad con el texto expreso y claro de la ley.
No se ha probado que la ley inequívocamente prohíba la inscripción judicial
de una partida de nacimiento. Si bien la Fiscalía sostiene que la pretensión
de la solicitante Maximiliana Núñez Valenzuela solo era amparable
administrativamente y, por ello, no debió asumir competencia.
No es posible extender los alcances del tipo penal de prevaricato al
supuesto de admisión de una solicitud de inscripción de partida de
nacimiento, pues se afectaría el principio de legalidad penal.
Segundo. Que en el presente proceso, como convención probatoria, se
aceptaron los hechos atribuidos, pero se controvirtió la configuración típica
de los mismos. Así consta de la resolución de fojas ochenta y dos, de
veintidós de enero de dos mil dieciocho.
El imputado Valdivia Acevedo en el acto oral se acogió a su derecho al
silencio, como consta del acta de audiencia de fojas ochenta y dos, de
veintidós de enero de dos mil dieciocho.
Lea también: [Prevaricato] Absuelven a juez que prefirió principios
constitucionales frente al texto de la ley [Apelación 03-2016, Arequipa]
Tercero. Que la pretensión impugnativa del Fiscal Superior está constituida
como causa de pedir por un vicio in iure incurrido por el Tribunal Superior
respecto a los alcances del tipo objetivo y subjetivo del delito de prevaricato;
y, como tal, su petitum es revocatoria -aunque sin mayores argumentos en
este ámbito de la pretensión-.
Desde ya es necesario enfatizar que la modalidad típica atribuida es la de
prevaricato de derecho. En este punto el artículo 418 del Código Penal,
modificado por la Ley 28492, de doce de abril de dos mil cinco, prescribe, en
lo pertinente, que: “El Juez que dicte una resolución…, manifiestamente
contrarios al texto expreso y claro de la ley…, será reprimido con pena
privativa de libertad no menor de tres ni mayor de cinco años”.
Cuarto. Que, desde el tipo objetivo, se tiene que el agente o sujeto activo de
la prevaricación debe ser un juez que dicte una resolución en el marco de un
proceso jurisdiccional, y esta resolución ha de tener un fundamento de
derecho “…manifiestamente contraria al texto expreso y claro de la ley” -el
quebrantamiento del Derecho objetivo- La interpretación de un precepto
legal -de cualquier jerarquía normativa y ámbito jurídica-, por su claridad y
contundencia, no debe permitir, razonablemente y dentro del ámbito de la
ciencia jurídica, una opción hermenéutica alternativa a la que estableció el
juez cuestionado. El torcimiento flagrante del derecho es lo esencial en la
tipicidad objetiva, no hay en este caso una opción jurídicamente defendible
(conforme: Sentencias del Tribunal Supremo de España 102/2009, de tres
de febrero, y 877/1998, de veinticuatro de junio).
El tipo subjetivo es, desde luego, doloso. El dolo no se prueba, se atribuye o
se imputa al autor con base en criterios de referencia sociales asumidos por
el Derecho Penal. En el presente caso, tratándose incluso de un juez, el
conocimiento del Derecho está en función a su propio rol, a lo que se exige
de él -conocer las normas sobre inscripción de partidas de nacimiento es,
desde luego, factible un conocimiento en atención a sus circunstancias
personales- [véase: GARCÍA CAVERO, PERCY: Derecho Penal – Parte
General, 2da. Edición, Jurista Editoras, Lima, 2012, pp. 493-494],
Quinto. Que, en el presente caso, es patente que el juez imputado carecía
por completo de jurisdicción sobre el caso, como fluye del texto claro y
expreso del artículo 826, primer párrafo, del Código Procesal Civil, que
remite a los artículos 49 y 47 de la Ley 26497, de doce de julio de mil
novecientos noventa y cinco (Ley Orgánica del Registro Nacional de
Identificación y Estado Civil); incluso las disposiciones legales que invocó
eran ostensiblemente impertinentes: artículos 35, 44 y 61 del Código Civil.
La claridad del texto legal permite afirmar que estaba en condiciones de
conocer que no podía asumir jurisdicción y amparar una pretensión que no
podía plantearse directamente ante el Poder Judicial -ésta de conocimiento
de la RENIEC-. No existe ninguna posibilidad hermenéutica para estimar que,
más allá de un error de juicio, sería razonable sostener que la jurisdicción
podía conocer directamente de la solicitud de doña Maximiliana Núñez
Valenzuela. Entonces, los elementos típicos, objetivos y subjetivos, del delito
de prevaricato se cumplen acabadamente.
El hecho acordado por las partes a su vez debe encuadrarse en el
ordenamiento. Ese hecho: inscripción de una partida de nacimiento, no
podía ser materia de un proceso jurisdiccional, pues correspondía conocerlo
a la Administración. Se está ante un presupuesto procesal del órgano
jurisdiccional, notoriamente vulnerado por el juez de la causa, el cual es
apreciable de oficio.
Lea también: Abren investigación preliminar contra Pérez y Concepción por
presunto abuso de autoridad
SEXTO. Que, en consecuencia, la sentencia recurrida incurrió en un claro
error iuris al interpretar los alcances del tipo penal de prevaricato de
derecho. Su entendimiento del Derecho penal ha sido erróneo, al punto
incluso que planteó exigencias inaceptables, como que el dolo se prueba y
con un medio de prueba específico, tanto más si se trataba de analizar el
alcance de una disposición legal. Ha de aceptarse, por tanto, la causa de
pedir del Ministerio Público. La petición fue revocatoria -y, en tal virtud, que
se sustituya la absolución con una condena, pedido no asumido por la
Fiscalía Suprema en lo Penal conforme al requerimiento antes citado-. Las
diferencias entre la Fiscalía Suprema y la Fiscalía Superior no inciden en los
hechos ni en la causa de pedir, solo en el petitum o petición -qué decisión se
reclama del órgano jurisdiccional de alzada-.
Séptimo. Que, ahora bien, la motivación del Tribunal Superior ha sido ilógica.
Planteó un alcance indebido del precepto material y exigió prueba
específica para la acreditación del tipo subjetivo. Estimó que por lo ocurrido
en el proceso, por la existencia de una convención probatoria, no cabía una
opción distinta, sin siquiera examinar los alcances de esa institución
jurídica. La insuficiencia motivacional y, luego, la ilogicidad de las
inferencias probatorias utilizadas, a un análisis indebido del tipo penal de
prevaricato, determinan un supuesto de nulidad procesal, al amparo del
artículo 150, literal d), del Código Procesal Penal.
Octavo. Que no se imponen costas porque si bien el recurso lo ganó
el Ministerio Público, el imputado no se opuso al recurso. Es de aplicación
el artículo 504, numeral 2, última oración, del Código Procesal Penal.
DECISIÓN
Por estas razones: declararon FUNDADO, parcialmente, el recurso de
apelación interpuesto por el señor Fiscal Superior Titular de la Tercera
Fiscalía Superior en lo Penal de Ayacucho contra la sentencia de primera
instancia de fojas ochenta y nueve, de veintidós de enero de dos mil
dieciocho, que absolvió al imputado Mabilo Zósimo Valdivia Acevedo de la
acusación fiscal formulada en su contra por delito de prevaricato (artículo
cuatrocientos dieciocho del Código Penal) en agravio del Estado -Poder
Judicial-; con lo demás que al respecto contiene. En consecuencia,
declararon NULA la referida sentencia de primera instancia; y, reponiendo la
causa al estado que le corresponde: ORDENARON se remita el proceso al
Tribunal Superior para que otro Colegiado realice nuevo juicio oral y emita
sentencia siguiendo los lineamientos jurídicos indicados en esta Ejecutoria.
DISPUSIERON se publique la presente sentencia en la Página Web del Poder
Judicial. Hágase saber a las partes personadas en esta sede suprema.
Ss.
SAN MARTÍN CASTRO
FIGUEROA NAVARRO
PRÍNCIPE TRUJILLO
SEQUEIROS VARGAS
CHAVEZ MELLA