0% encontró este documento útil (0 votos)
67 vistas6 páginas

Guía para elaborar abono bocashi orgánico

Este documento describe los ingredientes y procesos para hacer abono orgánico fermentado tipo bocashi. Explica los aportes de cada ingrediente como gallinaza, carbón, cascarilla de arroz y melaza. También da recomendaciones sobre el tamaño de partículas y sustitutos para los ingredientes.

Cargado por

Josue Ortega
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
67 vistas6 páginas

Guía para elaborar abono bocashi orgánico

Este documento describe los ingredientes y procesos para hacer abono orgánico fermentado tipo bocashi. Explica los aportes de cada ingrediente como gallinaza, carbón, cascarilla de arroz y melaza. También da recomendaciones sobre el tamaño de partículas y sustitutos para los ingredientes.

Cargado por

Josue Ortega
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Abono orgánico fermentado tipo bocashi

La palabra bocashi es del idioma japonés y para el caso de la elaboración de los abonos
orgánicos fermentados, significa cocer al vapor los materiales del abono, aprovechando
el calor que se genera con la fermentación aeróbica de los mismos.

Ingredientes básicos para la preparación de los abonos orgánicos fermentados


tipos bocashi

• Gallinaza de aves ponedoras u otros estiércoles


• Carbón quebrado en partículas pequeñas (cisco de carbón)
• Pulidura o salvado de arroz
• Cascarilla de arroz o café o pajas bien picadas o rastrojo
• Ceniza de fogón o harina de huesos
• Melaza o miel de caña de azúcar o jugo de la misma
• Levadura para pan, microorganismos de montaña
• Tierra bien cernida
• Agua (solamente una vez y al momento de prepararlo)

Principales aportes de los ingredientes utilizados para elaborar los abonos orgánicos
fermentados tipo bocashi y algunas recomendaciones

El carbón vegetal
Mejora las características físicas del suelo, como su estructura, lo que facilita una mejor
distribución de las raíces, la aireación y la absorción de humedad y calor (energía). Su
alto grado de porosidad beneficia la actividad macro y microbiológica de la tierra, al
mismo tiempo que funciona con el efecto tipo “esponja sólida”, el cual consiste en la
capacidad de retener, filtrar y liberar gradualmente nutrientes útiles a las plantas,
disminuyendo la pérdida y el lavado de éstos en la tierra. Por otro lado, las partículas de
carbón permiten una buena oxigenación del abono, de manera que no existan
limitaciones en el proceso aeróbico de la fermentación, otra propiedad que posee este
elemento es la de funcionar como un regulador térmico del sistema radicular de las
plantas, haciéndolas más resistentes contra las bajas temperaturas nocturnas que se
registran en algunas regiones. Finalmente, El A, B, C de la agricultura orgánica y
harina de rocas la descomposición total de este material en la tierra dará como producto
final, humus.

Recomendaciones: La uniformidad del tamaño de las partículas influenciará sobre la


buena calidad del abono que se utilizará en el campo. Con base en la práctica, se
recomienda que las partículas o pedazos de carbón no sean muy grandes; las medidas
son muy variadas y esto no se debe transformar en una limitante para dejar de elaborar
el abono, las medidas desde medio o un centímetro a un centímetro y medio de largo
por un centímetro y medio de diámetro constituyen el tamaño ideal aproximado.
Cuando se desea trabajar con hortalizas en invernadero sobre el sistema de almácigos en
bandejas, las partículas del carbón a utilizarse en la elaboración del abono fermentado
deben ser menores (semi-pulverizadas o cisco de carbón), pues ello facilita llenar las
bandejas y permite sacar las plántulas sin estropear sus raíces, para luego trasplantarlas
definitivamente al campo.

La gallinaza o los estiércoles


Es la principal fuente de nitrógeno en la elaboración de los abonos orgánicos
fermentados. Su aporte básico consiste en mejorar las características vitales y la
fertilidad de la tierra con algunos nutrientes, principalmente con fósforo, potasio, calcio,
magnesio, hierro, manganeso, zinc, cobre y boro, entre otros elementos. Dependiendo
de su origen, puede aportar inóculo microbiológico y otros materiales orgánicos en
mayor o menor cantidad, los cuales mejorarán las condiciones biológicas, químicas y
físicas del terreno donde se aplicarán los abonos.

Recomendaciones: La experiencia desarrollada por muchos agricultores en toda


Latinoamérica viene demostrando que la mejor gallinaza para la elaboración de los
abonos orgánicos es la que se origina de la cría de gallinas ponedoras bajo techo y con
piso cubierto con materiales secos mezclados con harina de rocas. Ellos evitan el uso de
la pollinaza que se origina a partir de la cría de pollos de engorde, porque presenta una
mayor cantidad de agua, es putrefacta y muchas veces en la misma están presentes los
residuos de coccidiostáticos y antibióticos, los cuales interfieren en muchos casos, en el
proceso de la fermentación de los abonos. Algunos agricultores han venido
experimentando con éxito la utilización de otros estiércoles de: conejos, caballos,
ovejas, cabras, cerdos, vacas, codornices y patos, para no utilizar la gallinaza. En
algunos casos muy puntuales, la gallinaza o el estiércol puede ser sustituido en parte o
totalmente por harinas de sangre, plumas, hueso y pescado, esta situación dependerá de
las condiciones de la oferta de los materiales en cada lugar y de las condiciones
económicas de cada productor.

La cascarilla de arroz
Este ingrediente mejora las características físicas de la tierra y de los abonos orgánicos,
facilitando la aireación, la absorción de humedad y el filtrado de nutrientes. También
beneficia el incremento de la actividad macro y microbiológica de la tierra, al mismo
tiempo que estimula el desarrollo uniforme y abundante del sistema radical de las
plantas así como de su actividad simbiótica con la microbiología de la rizosfera. Es,
además, una fuente rica en silicio, lo que favorece a los vegetales, pues los hace más
resistentes a los ataques de insectos y enfermedades. A largo plazo, se convierte en una
fuente de humus. En la forma de cascarilla semi-calcinada o carbonizada, aporta
principalmente silicio, fósforo, potasio y otros minerales trazos en menor cantidad y
ayuda a corregir la acidez de los suelos.

Recomendaciones: La cascarilla de arroz puede ocupar, en muchos casos, hasta un


tercio del volumen total de los ingredientes de los abonos orgánicos. Es recomendable
para controlar los excesos de humedad cuando se están preparando los abonos
fermentados. Puede ser sustituida por cascarilla o pulpa de café seca, bagazo de caña o
pajas bien secas y trituradas o restos de cosechas o rastrojos. En algunos casos, y en
menor proporción, los pedazos de madera o el aserrín también pueden sustituirla,
dependiendo del tipo de madera que los originen, dado que algunas tienen la capacidad
de paralizar la actividad microbiológica de la fermentación de los abonos por las
substancias tóxicas que poseen, principalmente taninos y sustancias aromáticas.

La pulidura o salvado de arroz o afrecho


Es uno de los ingredientes que favorecen, en alto grado, la fermentación de los abonos,
la cual se incrementa por la presencia de vitaminas complejas en la pulidura o en el
afrecho de arroz, también llamado de salvado en muchos países. Aporta activación
hormonal, nitrógeno y es muy rica en otros nutrientes muy complejos cuando sus
carbohidratos se fermentan, los minerales, tales como fósforo, potasio, calcio y
magnesio también están presentes.

Recomendaciones: En muchos casos, dada la dificultad de los agricultores para


conseguirla, la sustituyen por otro tipo de materia prima más fácil de obtener, como son
los salvados de maíz y trigo. Esta experiencia es una adaptación que los productores de
Centro América y México han venido probando en las diferentes
comunidades rurales.

La melaza de caña o chancaca o piloncillo


Es la principal fuente energética para la fermentación de los abonos orgánicos. Favorece
la multiplicación de la actividad microbiológica; es rica en potasio, calcio, fósforo y
magnesio; y contiene micronutrientes, principalmente boro, zinc, manganeso y hierro.

Recomendaciones: Para lograr una aplicación homogénea de la melaza durante la


elaboración de los abonos orgánicos fermentados, se recomienda diluirla en una parte
del volumen del agua que se utilizará al inicio de la preparación de los abonos, en
muchos casos se viene sustituyendo por panela, piloncillo chancaca, jugo de caña o
azúcar morena.
25
La levadura, tierra de floresta virgen o manto forestal y bocashi
Estos tres ingredientes constituyen la principal fuente de inoculación microbiológica
para la elaboración de los abonos orgánicos fermentados. Es el arranque o la semilla de
la fermentación. Los agricultores centroamericanos, para desarrollar su primera
experiencia en la elaboración de los abonos fermentados, utilizaron con éxito la
levadura para pan en barra o en polvo, la tierra de floresta o los dos ingredientes al
mismo tiempo. Después, y ya con la experiencia, seleccionaron una buena cantidad de
su mejor abono curtido, tipo bocashi (semilla fermentada), para utilizarlo
constantemente como su principal fuente de inoculación, acompañado de una
determinada cantidad de levadura. Eliminaron así el uso de la tierra de floresta virgen,
evitando consecuencias graves para el deterioro del suelo y del manto de los bosques.

Recomendaciones: Después de haber logrado elaborar el primer abono fermentado y


ensayarlo con éxito en los cultivos, es recomendable separar un poco de este abono para
aplicarlo como fuente de inoculación en la elaboración de un nuevo abono; puede ir
acompañado con la levadura para acelerar el proceso de la fermentación durante los dos
primeros días. Dadas las dificultades para conservar la levadura en barra, por la carencia
de un sistema de refrigeración debido a la falta de energía eléctrica en muchas zonas
rurales, se recomienda usar levadura granulada ya que su conservación es más fácil.

La tierra común
En muchos casos, ocupa hasta una tercera parte del volumen total del abono que se
desea elaborar. Entre otros aportes, tiene la función de darle una mayor homogeneidad
física al abono y distribuir su humedad; con su volumen, aumenta el medio propicio
para el desarrollo de la actividad microbiológica de los abonos y, consecuentemente,
lograr una buena fermentación. Por otro lado, funciona como una esponja, al tener la
capacidad de retener, filtrar y liberar gradualmente los nutrientes a las plantas de
acuerdo con las necesidades de éstas. Dependiendo de su origen, puede aportar variados
tipos de arcillas, microorganismos inoculadores y otros elementos minerales
indispensables al desarrollo normal de los vegetales.
Recomendaciones: En algunos casos, es conveniente cernir la tierra con la finalidad de
liberarla de piedras, grandes terrones y maderas. Esta tierra puede ser obtenida de las
orillas del terreno de las vías internas de la propia finca, o de las orillas de carretera. Las
mejores tierras para la elaboración de estos abonos son las de orígenes arcillosos,
porque las mismas facilitan la formación de complejos silicatados y arcillo húmicos,
junto con la materia orgánica.
El carbonato de calcio o la cal agrícola
Su función principal es regular la acidez que se presenta durante todo el proceso de la
fermentación, cuando se está elaborando el abono orgánico. Propicia las condiciones
ideales para el buen desarrollo de la actividad y reproducción microbiológica, durante
todo el proceso de la fermentación cuando se están elaborando los abonos orgánicos.

Recomendaciones: Tanto la falta de humedad como su exceso son perjudiciales para la


obtención final de un buen abono orgánico fermentado. La humedad ideal del abono se
va logrando gradualmente, en la medida que se incrementa poco a poco el agua a la
mezcla de los ingredientes. La forma más práctica de ir probando la humedad ideal es
por medio de la prueba del puñado o puño, la cual consiste en tomar con la mano una
cantidad de la mezcla y apretarla, de la cual no deberán salir gotas de agua entre los
dedos y se deberá formar un terrón quebradizo en la mano. Al constatar un exceso de
humedad, lo más recomendable es controlarla aumentándole más cascarilla de arroz o
de café a la mezcla o en algunos casos se le puede agregar más tierra seca al abono.
Dependiendo de su origen, natural o fabricado, puede contribuir con otros minerales
útiles a las plantas. En el medio rural de América Latina, comúnmente se le conoce con
el nombre de cal agrícola o cal dolomítica.

Recomendaciones: En muchos casos, los campesinos vienen sustituyendo este


ingrediente por la ceniza de sus fogones, presentando excelentes resultados por el aporte
de otros elementos minerales para los cultivos. La utilización de harinas de rocas o el
reciclaje del polvo de piedras que sobra en las empresas de la construcción que quiebran
o trituran las mismas, son un excelente material para remplazar la utilización de la cal
agrícola, el empleo de 25 a 50 kilos de polvo o harina de piedras, es una buena medida
para ser utilizada por cada tonelada de abono bocashi que se quiera preparar.

El agua
Tiene la finalidad de homogeneizar la humedad de todos los ingredientes que componen
el abono.

Observación: Para preparar los abonos fermentados tipo bocashi, el agua se utiliza
solamente una vez; no es necesario hacerlo en las demás etapas del proceso de la
fermentación. Finalmente, mientras que agarramos la práctica de la humedad ideal,
inicialmente, es mejor que el abono tienda a seco y no a muy húmedo.

El local
La preparación de los abonos orgánicos fermentados se debe hacer en un local que esté
protegido del sol, del viento y de la lluvia, ya que éstos interfieren en el proceso de la
fermentación, sea paralizándola o afectando la calidad final del abono que se ha
preparado. El piso preferiblemente debe estar cubierto con ladrillo o revestido de
cemento, o en último caso, debe ser un piso de tierra bien firme con algunos canales
laterales, de modo que se evite al máximo la acumulación de humedad en el local donde
se elaboran los abonos. En cuanto a las medidas de los espacios necesarios para elaborar
los abonos, de una forma general es recordable considerar de 1,0 a 1,30 metros
cuadrados de área, por cada metro cúbico de materia prima que se desea preparar o
compostar.

Recomendaciones: En algunos lugares donde existen dificultades económicas para


construir un mínimo de infraestructura para elaborar los abonos, los campesinos lo
vienen preparando al aire libre protegiéndolo con una capa de pajas secas o alguna lona
de plástico, la cual debe quedar separada de la superficie del abono, para evitar
acumular un exceso de humedad. Por otro lado, también consideran las estaciones de
verano para evitar las lluvias en la preparación de los abonos.

Las herramientas: Palas, bieldos o tenedores metálicos, baldes plásticos, termómetro,


manguera para el agua, mascarilla de protección contra el polvo y unas buenas botas,
son las herramientas más comunes y fáciles de conseguir en cualquier lugar, para
preparar este tipo de abono.

Recomendaciones: Para los casos donde se tengan que preparar grandes volúmenes de
abonos, ya existen en el mercado máquinas diseñadas para producir o procesar desde 10
hasta 300 toneladas de abono por hora.
28
El tiempo de duración para elaborar los abonos
Los agricultores que están iniciándose en la elaboración de los abonos orgánicos
fermentados, por lo general realizan esta actividad en aproximadamente quince días.
Los productores más experimentados lo hacen en diez días. Para ello, durante los
primeros cuatro o cinco días de fermentación, revuelven o voltean el preparado dos
veces al día en algunos casos (en la mañana y en la tarde). Luego lo revuelven
solamente una vez al día, controlando la altura (un metro y cuarenta centímetros, en lo
máximo) y el ancho del montón (hasta dos metros y medio), de manera que sea la
propicia para que
se dé una buena aireación. Ver documento anexo, Razones por las cuales una hilera alta
es menos eficiente que una hilera de tamaño adecuado en la preparación de los abonos o
compostas. Cuando es necesario calcular o estimar el tiempo que un agricultor debe
dedicar para elaborar sus abonos, y partiendo del principio que los materiales se
encuentran en el local de trabajo, éste gastará aproximadamente 20 horas de trabajo para
elaborar de tres a cuatro toneladas de bocashi. En un mes, con jornadas normales de
trabajo diario y dedicación exclusiva para esta tarea, un agricultor o un trabajador es
capaz de elaborar de 25 a 30 toneladas de abonos.

Ingredientes para la preparación de 68 quintales o costales de abono orgánico


fermentado bocashi
• 25 quintales o costales de gallinaza (de aves ponedoras)
• 25 quintales o costales de cascarilla de café
• 10 quintales o costales de tierra (cernida)
• 4 quintales o costales de carbón bien quebrado (cisco)
• 2 quintal o costal de salvado de arroz o semolina de trigo
• 2 quintal o costal de harina de huesos o ceniza
• 1 galón de melaza o miel de caña o piloncillo
• 5 kilos de microrganismo de montaña solido
• 20 litro de microrganismos activados líquidos
• 1.000 litros de agua (de acuerdo con la prueba del puño y solamente una vez)

También podría gustarte