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Interpretación Jurídica: Tipos y Enfoques

Este documento discute diferentes sentidos de la interpretación jurídica, incluyendo la interpretación de la ley, la norma como objeto o resultado de la interpretación, y los sujetos de la interpretación jurídica como jueces y doctrina legal. También examina concepciones de la interpretación jurídica como interpretación en abstracto u orientada al texto versus interpretación en concreto u orientada a los hechos. Finalmente, resume brevemente la teoría de la interpretación de Ronald Dworkin sobre reconstruir el derecho a partir de casos concretos.

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Interpretación Jurídica: Tipos y Enfoques

Este documento discute diferentes sentidos de la interpretación jurídica, incluyendo la interpretación de la ley, la norma como objeto o resultado de la interpretación, y los sujetos de la interpretación jurídica como jueces y doctrina legal. También examina concepciones de la interpretación jurídica como interpretación en abstracto u orientada al texto versus interpretación en concreto u orientada a los hechos. Finalmente, resume brevemente la teoría de la interpretación de Ronald Dworkin sobre reconstruir el derecho a partir de casos concretos.

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UNIDAD 9

LA INTERPRETACIÓN JURÍDICA –ISABEL LIFANTE VIDAL-

DISTINTOS SENTIDOS DE INTERPRETACIÓN

1. La primera ambieguedad:hace referencia a los diversos sentidos que adopta esta expresión:
A) Sensu larguissimo (Wroblewski): se predica de cualquier entidad capaz de ser portadora de un
sentido (cualquier objeto no natural) por ejemplo interpretación de una acción, practica social o
acontecimiento histórico.
B) Sensu largo (Wroblewski): se predica únicamente entidades linguisticas.
C) Sensu stricto (Wroblewski): la determinación de un significado de una expresión lingüística cuando
existen dudas referentes a ese significado en un caso concreto de comunicación.
2. La segunda ambigüedad del término interpretación es la del proceso-producto o la de actividad-
resultado. Según Tarello tendríamos dos sentidos:
A) La interpretación-actividad: que hace referencia a la actividad en que consiste la interpretación y
que se tratará de decidir, proponer, descubrir, precisar el significado de un objeto;
B) La interpretación-resultado: que se refiere al resultado-producto de dicha actividad

Gianformaggio realiza a su vez una sub-clasificación:

Dentro de la interpretación-actividad se sub-clasifica:

 ACTIVIDAD NOÉTICA: cuando se produce una captación del significado como un pensamiento
intuitivo, es decir, una captación intelectual inmediata de una realidad inteligible.
 ACTIVIDAD DIANOÉTICA: cuando se requiere un pensamiento discursivo, una argumentación

Dentro de la interpretación-resultado se sub-clasifica:

 ACTIVIDAD NOÉTICA: sería un significado, que es lo que se entiende o se ha entendido.


 ACTIVIDAD DIANOÉTICA: es la conclusión del argumento.
1. TODOS TIENEN DERECHO A LA VIDA (representaría el enunciado a interpretar)
2. TODOS “TODOS LOS NACIDOS” (el enunciado interpretativo)
3. TODOS LOS NACIDOS TIENEN DERECHO A LA VIDA (el enunciado interpretado).

EL OBJETO DE LA INTERPRETACIÓN JURÍDICA

Las respuestas más recurrentes ante la pregunta acerca de qué es lo que se interpreta en la interpretación jurídica:

* DISPOSICIONES JURÍDICAS

*NORMAS JURIDICAS

*DERECHO

Interpretación de la ley frente a la interpretación del derecho

Cuando se habla de INTERPRETACIÓN DE LA LEY (o cualquier otro documento jurídico) consiste en la


atribución de significado a un ente en este caso a un documento o conjuntos de documentos que expresarían
normas jurídicas. Para algunos autores también son objeto de interpretación otras fuentes del derecho como la
costumbre

1
Por otro lado, la expresión INTERPRETACIÓN DEL DERECHO hace referencia a la operación de encontrar la
regulación jurídica para un determinado comportamiento o conflicto.

Tras analizar estos dos distintos sentidos de interpretación jurídica (interpretación de la ley e interpretación del
derecho) podremos darnos cuenta de que se suele considerar como forma estándar de los enunciados
interpretativos reflejaría lo que suele considerarse LA INTERPRETACIÓN DE LA LEY y además con un
alcance bastante limitado.

Las normas como objeto o como resultado de la interpretación

Dos autores:

GUASTINI ve la norma como resultado de la interpretación: considera que la actividad interpretativa es la que
da origen a la norma, lo que implica el paso de la disposición a la norma. Desde esta perspectiva, la
interpretación consiste en producirlas; las normas serían entonces variables dependientes de la interpretación y la
interpretación sería la única actividad productiva del Derecho.

GIANFORMAGGIO ve a la norma como objeto de la interpretación: afirma que la argumentación interpretativa


es un trayecto que une dos lugares pero que ambos deben ser enunciados interpretados y no meramente signos.

Incluso por lo que respecta a este sentido de la interpretación como actividad noética creo que tampoco podría
decirse que es la interpretación la que genera la norma. Esta actividad tiene como objetivo captar el significado
de una disposición, pero este significado debe en algún sentido existir antes de que se realice esa actividad.

Sujetos de la interpretación jurídica

Las clasificaciones que se realizan no suelen recoger todas las posibilidades; se suele olvidar, por ejemplo, de la
interpretación que realizan los particulares, o la de los órganos jurídicos no aplicativos. En este sentido, se llega a
afirmar incluso que el legislador no interpreta.

Pero, en mi opinión, ésta tesis no es acertada. Dejando a un lado la interpretación entendida como captación
inmediata del significado, actividad que es necesario realizar siempre que se trabaje con el Derecho (y a la que
antes llamamos interpretación como actividad noética), creo que el otro sentido más restringido de interpretación
(como actividad discursiva: la interpretación como actividad dianóetica) no debe vincularse únicamente a los
órganos aplicadores del Derecho. El legislador puede tener interés en llevar a cabo una actividad interpretativa
respecto al Derecho vigente para, por ejemplo, crear nuevo Derecho que no resulte incoherente con el existente.

Dentro de las categorías interpretativas que atienden al sujeto, las que más interés despiertan serían la
interpretación que llevan a cabo los jueces y la realizada por la doctrina o dogmática jurídica. Veamos ahora
cómo suele caracterizarse esta contraposición entre interpretación judicial (ligada obviamente a la aplicación del
Derecho), e interpretación doctrinal (que suele conectarse con objetivos cognoscitivos o con tareas
sistematizadoras del derecho). Es bastante común ligar la interpretación judicial a lo que se considera como una
interpretación “en concreto” (planteada a partir de un determinado problema particular al que debe darse
solución), mientras que la interpretación doctrinal se correspondería con una interpretación “en abstracto” (al
margen de situaciones concretas); por utilizar la terminología de Wroblewski, se trataría en el primer caso de una
interpretación orientada hacia los hechos, frente a una interpretación orientada hacia el texto, en el segundo caso.

Concepciones de la interpretación jurídica

Como acabamos de ver, la mayoría de los análisis teóricos de la interpretación se han centrado en la
interpretación llevada a cabo por la ciencia jurídica (la interpretación doctrinal) y la realizada por los jueces (la
2
interpretación judicial); esta segunda categoría podría, si embargo, englobarse en una más amplia que podríamos
denominar interpretación operativa (la que realiza cualquier operador jurídico en su tarea aplicativa del Derecho).

También hemos visto que esta clasificación se suele presentar como equivalente a la distinción entre
interpretación en abstracto u orientada hacia el texto (que correspondería a la interpretación realizada por la
doctrina), e interpretación en concreto u orientada hacia los hechos (que sería la que realizan los órganos
judiciales).

La otra distinción que quiero ahora recordar es la que hemos analizado entre dos sentidos de interpretación, que
conllevan un distinto alcance en cuanto a las actividades implicadas. El primero, el que encontramos implícito en
el uso de la expresión “interpretación de la ley”, sería un concepto estricto de interpretación jurídica, según el
cual interpretar supone aclarar el significado de una expresión contenida en una disposición jurídica. El segundo
sentido, para el que reservábamos la expresión “interpretación del Derecho”, haría referencia a una operación
más amplia que la mera precisión del significado de una expresión; se trataría de encontrar la regulación jurídica
(una respuesta desde el Derecho) para un determinado comportamiento o conflicto que se intenta resolver. Como
hemos visto, este uso de la expresión “interpretación jurídica” se suele ligar a la aplicación judicial del Derecho a
un caso individual. Pero, por un lado, este sentido de interpretación no tiene por qué limitarse a la aplicación del
Derecho a un caso concreto, sino que el mismo también estaría presente, por ejemplo, en el enjuiciamiento de la
validez de nomas generales; y, por otro lado, también deberán llevarse a cabo actividades interpretativas de este
tipo en contextos en los que no se parte de un determinado problema práctico (sea individual o genérico).
Distintos usos del concepto de “interpretación” en el ámbito jurídico:

Objeto situación (1) ley (2) derecho


EN ABSTRACTO (A) 1. A (precisión de 2. A (reconstrucción,
significado de sistematización de
disposiciones instituciones)
jurídicas)
EN CONCRETO (B) 1. B (calificación 2. B (búsqueda de la
jurídica de casos solución jurídica a
concretos) problemas prácticos)

Teoría de Ronald Dworkin: La reconstrucción del derecho a partir de casos

Ronald Dworkin ha situado el centro de la reflexión jurídica el tema de la interpretación jurídica, tratando de
construir una “teoría interpretativa del derecho”.

Dworkin aborda el análisis del fenómeno jurídico desde la perspectiva de del caso concreto interesándose por lo
tanto en el modo que se resuelven en el ámbito jurídico los problemas particulares.

Y aquí distingue tres tipos de problemas:


 Las cuestiones sobre los hechos( se encontrarían los problemas relativos a la prueba)
 Las cuestiones de los sobre el derecho ( en las que las dudas versan sobre el derecho aplicable)
 Las cuestiones sobre moralidad e ideología política ( en lo que se trata de determinar lo acertado
o desacertado de la decisión exigida por el derecho)
Dworkin señala que a la hora de resolver jurídicamente un caso particular, será necesario
establecer una” proposición acerca del derecho” que dé solución al mismo (da un ejemplo, el
tribunal se habría plateado la verdad o falsedad de la proposición “El derecho español prohíbe la
esterilización de los incapaces que adolezcan de grave deficiencia psíquica.”
En la resolución de esta cuestión pueden surgir dos tipos distintos de desacuerdos.
3
Los primeros se darían cuando se conocen cuáles son los “fundamentos de derecho”, es decir
cuáles son las condiciones de verdad de la proposición acerca del derecho pero se duda sobre si
de hecho tales condiciones se ven o son satisfechas en la realidad., esos desacuerdos son
denominados por Dworkin como “desacuerdos empíricos” (en el ejemplo se trataría de los
desacuerdos de lo que dice la constitución respecto al caso).
Los segundos desacuerdos serían aquellos en los que se problematiza sobre qué es lo que
configura “los fundamentos del derecho”, es decir cuáles son las condiciones de verdad de la
proposición sobre el derecho realizada, acá se plantea sobre qué es lo contrario o no al derecho al
derecho español la mencionada esterilización. Dworkin habla de desacuerdos teóricos.
La mayoría de las teorías del derecho recientes han intentado dar a una solución al problema de
los desacuerdos teóricos a partir de la premisa de que los jueces y los abogados utilizan los
mismos criterios cuando una proposición del derecho es verdadera o falsa, Dworkin las denomina
“ teorías semánticas del derecho del derecho”, son aquellas teorías en las cuales el significado de
la palabra de derecho viene dado por ciertas reglas de uso(semánticas)aceptadas x la comunidad
lingüística .
Bajo el rótulo de teorías semánticas Dworkin agrupa teorías diversas, pero la que más le interesa
y con la que va a entablar discusión es el positivismo jurídico de Hart, Este positivismo se
caracterizaría porque para él la verdad de las proposiciones acerca del derecho dependerá de las
convenciones sociales que representan la aceptación de la comunidad, es lo Hart denomina regla
de reconocimiento.
Dworkin llega a la conclusión de que es imposible dar criterios semánticos que determinen en
todos los casos si una proposición acerca del derecho es verdadera o falsa., la única manera de
extraer una explicación satisfactoria de los desacuerdos teóricos es abandonar las teorías
semánticas y optar una por una teoría interpretativa del derecho.

UN MODELO CONSTRUCTIVO DE LA INTERPRETACIÓN

Dworkin parte de un concepto de interpretación muy amplio, donde se incluyen distintas operaciones
dependiendo de cuál sea el contexto en que la interpretación debe llevarse a cabo. En concreto, hace referencia a
cuatro formas interpretativas: la interpretación de una conversación, la interpretación científica, la interpretación
artística y la interpretación de una práctica social.

Dworkin hace referencia a cuatro formas interpretativas:

1. La interpretación de una conversación


2. La interpretación científica
3. La interpretación artística
4. La interpretación de una práctica social ( el derecho)
La interpretación conversacional es la forma más familiar, que casi no la reconocemos como
tal. La interpretación científica en cambio empieza con la recogida de datos por el científico ,
datos que luego hay que atribuirle una “interpretación “.por último tanto en la interpretación
artística como en la interpretación de una práctica social se trata de interpretar” algo creado”
por personas y que adquiere un entidad distinta de los creadores., estas son formas
denominadas “ de interpretación creativa”. En ellas, el objetivo es defender alguna propuesta
acerca del significado o sentido alguna obra de arte o de las práctica social.
Tras presentar los distintos tipos interpretativos, Dworkin pasa a ocuparse del papel que
desempeña la intención en cada uno de ellos. Parece claro, dice Dworkin, que la
interpretación de una conversación es intencional en el sentido de que se preocupa por los
motivos o propósitos del orador, pretende "asignar significados a la luz de los motivos,
propósitos y preocupaciones que supone tiene el hablante.
4
Ahora queda por determinar en qué sentido se habla de intención en los casos de
interpretación creativa (interpretación de obras de arte o prácticas sociales).
Lo conversacional, bien por un modelo constructivo. La primera respuesta, que es -añade
Dworkin- la más común, consiste en considerar a la interpretación creativa como un supuesto
de interpretación conversacional. En este sentido, el objetivo principal de la interpretación en
el contexto artístico o de una práctica social sería descubrir las intenciones del autor del
"objeto" a interpretar: al igual que en una conversación lo que se pretendería sería averiguar
las intenciones del hablante, en el caso de la interpretación artística el objetivo radicaría en
descubrir las intenciones de su creador y en el caso de la interpretación de una práctica social
lo que interesaría serían las intenciones de los que mantienen la tradición.
Los juicios evaluativos primarios son los encargados de determinar qué es lo que se considera
valioso en el género al que pertenezca el objeto que pretendemos interpretar. Los juicios
evaluativos secundarios tratan de determinar cómo debe interpretarse el objeto en cuestión
para que el mismo se considere como el mejor ejemplo posible del género al que pertenece.

INTERPRETACIÓN DEL DERECHO

Para Dworkin el Derecho es una práctica social que se compone tanto de un conjunto de reglas, como de una
serie de valores que dichas reglas pretenden desarrollar. El fenómeno jurídico puede analizarse -en opinión de
Dworkin- a partir del paso por tres etapas interpretativas.

En la primera etapa, la "preinterpretativa", se trata de identificar el objeto interpretado y calificarlo como


perteneciente a un determinado género. En el caso del Derecho el objeto que debe identificarse viene constituido
por los distintos materiales jurídicos (las reglas positivas) que conforman la práctica jurídica.

La segunda etapa es la que Dworkin denomina como la propiamente "interpretativa"; en ella se trata de averiguar
cuál es el "sentido" de la práctica social. En el caso del Derecho, este "sentido" viene configurado
fundamentalmente por los principios que son los que permiten ver a la práctica como una unidad que sirve a
ciertos valores y propósitos. A partir de aquí, ya puede entrar a operar la idea de integridad, en el sentido de que
todos los materiales jurídicos deben verse como una unidad, unidad que viene conformada por el conjunto de los
principios por el que haya optado cada interpretación.

En esta segunda etapa el concepto clave es el de adecuación ["fit'] entre el "sentido" descubierto a través de cada
interpretación, y los materiales previamente identificados como jurídicos en la etapa preinterpretativa.

La tercera etapa es la que Dworkin denomina etapa "postinterpretativa"; en ella se trata de elegir una de entre las
distintas teorías desarrolladas en la etapa anterior y que pugnan por ofrecer la mejor interpretación de los
materiales jurídicos. Los criterios que en opinión de Dworkin sirven para llevar a cabo esta elección se basan en
los valores que pueden mostrar a la práctica en cuestión como el "mejor ejemplo posible" del género al que se
considera que pertenece. Cuáles son esos valores que aquí deben operar vendrá establecido por los denominados
"juicios evaluativos primarios" (aquéllos que nos dicen qué es lo valioso en un determinado género), que en el
Caso de las prácticas sociales determinan que hay que acudir a los valores morales.

En esta etapa se trataría de llevar a cabo juicios evaluativos de los considerados por Dworkin como
"secundarios" y que serían los encargados de determinar cómo una concreta práctica jurídica puede desarrollar al
máximo esos valores.

Dworkin sostiene entonces que, en la etapa postinterpretativa, se establece una relación entre el Derecho y la
moral.

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Son los principios morales los que se utilizan para juzgar la "soundness" de las teorías que pugnan por dar cuenta
(por interpretar) los materiales jurídicos existentes y para elegir entre ellas la que ofrece una mejor visión de la
práctica jurídica. Son los valores morales, por tanto, los que se utilizan para juzgar las prácticas sociales, del
mismo modo que los valores estéticos serían los utilizados para juzgar las interpretaciones de las obras de arte.

De este modo, el juez Dworkiniano se debe situar precisamente en la etapa postinterpretativa y su tarea consiste
en resolver los casos concretos a través de la elaboración de la mejor teoría que reconstruya todo el sistema
jurídico.

De acuerdo con lo visto, las tesis de Dworkin respecto a la configuración del Derecho como un concepto
interpretativo podrían representarse esquemáticamente del siguiente modo:

IDENTITY ----> (1) ETAPA PREINTERPRETATIVA: Materiales prima facie jurídicos (reglas positivas)

+ Principios que dan cuenta de esos materiales

FIT > (2) ETAPA INTERPRETATIVA: Posibles teorías que dan cuenta De (1) [aunque en ocasiones sea
necesario excluir algún material]

+ Valores sustantivos

SOUNDNESS ---> (3) ETAPA POSTINTERPRETATIVA: Una única teoría (_> única respuesta correcta para
los casos particulares).

De este modo podría concluirse que el "Derecho Dworkiniano, es fundamentalmente el "Derecho aplicable a un
caso".

Podemos considerar que la teoría de Dworkin descuida un aspecto fundamental para la teoría del Derecho: una
teoría de las fuentes. La teoría de Dworkin no contiene un análisis de las "fuentes" del Derecho, sino una
reconstrucción de todo el orden jurídico a partir de esas fuentes.

TEORIA DEL DERECHO Y DECISIÓN JUDICIAL – DEBATE ENTRE HART Y DWORKIN-

Este estudio introductorio intenta establecer las líneas centrales entre del debate entre Hart y
Dworkin. Estudio está dividido en tres partes.
En la primera parte se mostrara como surgió el debate entre Hart y Dworkin, son teorías
rivales o tratan dos asuntos distintos?
En la segunda parte del estudio presentare el debate que gira alrededor de la pregunta ¿ qué
tipos de normas existen en los ordenamiento jurídicos y como se pueden identificar?, esto
relativo a la regla de reconocimiento.
En la tercera y última parte el autor expondrá las consecuencias centrales de la controversia
de las reglas y los principios de la teoría y práctica jurídicas, están relacionadas con la
discrecionalidad de los jueces en la decisión de casos difíciles.
Tanto Hart como Dworkin toman ejemplos de las jurisdicciones inglesas y norteamericanas,
Dworkin creó para ello dos jueces ficticios (Herbert y Hércules).

Orígenes y desarrollo del debate LA REFORMULACIÓN DEL POSITIVIMOS EN HART

El punto de partida Hartiano

El propósito general de Hart en el “el concepto del derecho” es enfrentar la teoría jurídica ¿Qué es el derecho?

6
Los problemas fundamentales de la teoría jurídica son las relaciones entre el derecho y la coerción entre el
derecho y la moral y entre el derecho y las reglas.

Es necesario destacar dos rasgos de la aproximación lingüístico-sociológica propuesta por Hart. En primer lugar,
su propósito no es dar una definición de lo que significa la palabra “Derecho”, sino describir la estructura
característica de un sistema jurídico contemporáneo. En segundo lugar, su atención se centra en la “práctica
social”, esto es, en la forma en que las personas actúan en las situaciones reguladas por el derecho y el lenguaje
de que se valen para referirse a ellas. Las normas jurídicas descansan sobre una base sociológica y la teoría del
derecho sobre una teoría social.

Para Hart la REGLA explica la estructura y el funcionamiento del derecho.

Para entender la noción de obligación es indispensable la noción de regla; en que una persona tenga una
obligación jurídica quiere decir que existe una regla que prevé la obligación y que el caso de esa persona se
encuentra dentro del campo de aplicación de la regla.

A partir de esta noción, Hart establece dos distinciones fundamentales: de un lado, la distinción entre reglas
primarias y secundarías y, de otro, la distinción entre los puntos de vista interno y externo frente a las
reglas.

Las REGLAS PRIMARIAS imponen deberes positivos –acciones- o negativos –omisiones- a los individuos. Son
reglas primarias, por ejemplo, las que imponen obligaciones civiles a las personas, como la obligación de los
padres a sostener a sus hijos.

Las REGLAS SECUNDARIAS otorgan potestades a los particulares o a las autoridades públicas para crear,
modificar, extinguir o determinar los efectos de las reglas de tipo primario. Así, por ejemplo, las reglas relativas a
la formación de contratos les dan a los particulares potestades para fijar los estándares que rigen sus relaciones
contractuales, estándares que a su vez son reglas primarias porque obligan a las partes a hacer o abstenerse de
hacer algo – pagar una deuda al vencimiento de un plazo estipulado-. Otros ejemplos de reglas secundarias son
las normas constitucionales sobre la expedición de leyes y las normas procesales que regulan la función judicial.
En ejercicio de las potestades atribuidas por esas reglas secundarias, los legisladores y los jueces establecen
reglas primarias contenidas en leyes y sentencias, respectivamente.

Hart llama REGLAS DE CAMBIO a las reglas secundarias que dan facultades a los particulares y a los
legisladores para crear reglas primarias. Las normas sobre el ejercicio de la función judicial constituyen un
segundo tipo de reglas secundarias, que Hart denomina REGLAS DE ADJUDICACIÓN.

El tercer tipo de regla secundaria es la REGLA DE RECONOCIMIENTO, que tiene una importancia
particular en la teoría jurídica de Hart.

La constitución, dentro de esta estructura jerárquica, es el criterio supremo de validez. Ahora bien ¿De qué
depende la validez de la constitución?

Esta pregunta constituye la prueba definitiva para cualquier teoría sobre la validez jurídica. Hart sostiene que la
validez de la Constitución está dada por una regla que establece que “lo que la Constitución dice es derecho”.
Esta es la regla de reconocimiento del sistema jurídico, en tanto suministra los criterios de validez.

Punto de vista externo y punto de vista interno frente a las reglas

Las reglas jurídicas, como formas de reglas sociales, pueden ser vistas desde una perspectiva externa y desde una
perspectiva interna. El primer punto de vista puede ser asumido por un observador interesado en registrar sólo
repeticiones en la conducta de los miembros de una sociedad, o por un miembro que no acepta las reglas jurídicas
por considerarlas justificadas sino con el fin de evitar el castigo. En esta perspectiva, por ende, se subraya el
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aspecto coercitivo de las reglas. Entre tanto, el punto de vista interno asumido por el participante destaca la
dimensión normativa de las reglas, es decir, su función justificativa de juicios de aprobación o crítica.

El punto de vista interno, así, es el elemento que nos permite distinguir entre estar obligados a hacer algo –
entregar nuestro dinero al asaltante- y tener la obligación de hacer algo –entregar anualmente parte de nuestro
dinero a la administración de impuestos-. En el segundo caso la razón de la obligación es la existencia de una
regla jurídica que es aceptada por los miembros de la comunidad, mientras que en el primero simplemente nos
vemos forzados a actuar para salvar nuestras vidas.

Los limites del lenguaje y la discrecionalidad judicial

Los aportes de Hart para los propósitos del estudio del debate con la teoría Dworkiniana es necesario
concentrarse en uno de ellos: la interpretación del derecho y las decisiones judiciales en los casos difíciles.

Hart sibre este tema: la precisión del lenguaje humano, en general, y del lenguaje jurídico, en particular es
limitada.

La vaguedad o “textura abierta” del lenguaje se acentúa en el campo de las reglas jurídicas –y de las reglas
sociales en general-, por dos razones fundamentales.

En primer lugar, las reglas jurídicas no están dirigidas a personas o cosas particulares, sino a “clases” de personas
o cosas –las normas sobre tránsito no se refieren al carro de Pedro Pérez, sino a vehículos y conductores-.

En segundo lugar permanecen vigentes durante periodos largos y, por lo tanto, se aplican a situaciones que no
pueden ser previstas en el momento de su creación.

Ahora bien ¿Cómo se interpretan las palabras de textura abierta? Hart propone utilizar la técnica de la analogía
para solucionar estos casos difíciles de interpretación. Toda expresión lingüística tiene un núcleo duro de
significado y un área de penumbra.

El núcleo de significado de una expresión está conformado por los casos de fácil interpretación, es decir, aquellos
en los cuales casi todos los intérpretes estarían de acuerdo en que la expresión se aplica –o no se aplica- a los
hechos considerados. Hart cita de ejemplo, frente a una regla que dice: “está prohibida la circulación de
vehículos en el parque”, todos estarías de acuerdo en que los camiones y automóviles no podrían circular en ese
lugar, porque entendemos que esos casos, están incluidos en el núcleo de la palabra “vehículo” en este contexto.
La zona de penumbra de las expresiones lingüísticas está conformada por los casos difíciles de interpretación. En
la regla que nos sirve de ejemplo ¿están comprendidas las bicicletas?.

La división entre casos fáciles y difíciles tiene una consecuencia central para la discusión entre Hart y Dworking.
Hart sostiene que debido a que los casos difíciles existe más de una interpretación razonable, cuando estos casos
llegan a los estrados judiciales los jueces tienen discrecionalidad para escoger la interpretación que considere
más apropiada. En estas circunstancias excepcionales, el juez no está aplicando el derecho sino creándolo para el
caso concreto.

Las primeras críticas de Dworkin

El tema de DISCRECIONALIDAD JURIDICA, contra Hart sostiene que no todos los casos difíciles tienen su
origen en la vaguedad de un término de una regla jurídica y que es erróneo afirmar que en ellos los jueces tienen
poderes discrecionales. Las partes en un proceso tienen derecho a obtener una solución acorde con el
ordenamiento jurídico preexistente; este derecho opera tanto en los casos fáciles como en los difíciles y, por lo
tanto, los jueces no gozan de discrecionalidad ni de poderes excepcionales de creación de normas jurídicas.

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Para Dworkin, no todas las normas jurídicas son reglas precisas como las que consagran tipos penales o
requisitos procesales; en la legislación y en la práctica jurídica existen, igualmente “principios” que son aplicados
a diario por los jueces en los casos fáciles y, especialmente, en los difíciles. Los principios, además, no pueden
ser identificados mediante una regla social de reconocimiento como la de Hart.

Ahora bien, aunque los principios funcionan de manera diferente a las reglas –dictan resultados menos precisos
que éstas- son igualmente obligatorios. Los jueces, en los casos difíciles, no tienen discrecionalidad para crear
derecho; por el contrario, deben aplicar los principios vigentes en el sistema jurídico.

Dworking construye un método de decisión personificado por un juez con capacidad extraordinaria, Hércules, y
destinado a encontrar en cada caso difícil los principios que expliquen de la mejor manera las reglas vigentes y
que provean la mejor justificación moral para la decisión del caso. Dworkin confía en que los jueces corrientes,
siguiendo el método de Hércules, pueden proferir sentencias correctas en los casos difíciles y mantenerse siempre
en el dominio de la aplicación del derecho, sin pasar al discutido campo de la creación de normas jurídicas.

La “segunda crítica” de Dworkin y la construcción de la teoría del derecho como integridad

La segunda crítica a Hart consistió primordialmente en la formulación de la teoría del derecho como integridad.

Dworkin sentó las bases de la teoría del derecho como integridad, estableció la relación entre la creación literaria
y la adjudicación o aplicación judicial del derecho, y refuta las críticas de los escépticos apelando a la práctica
jurídica, en donde se evidencia, según Dworkin, que jueces y abogados generalmente están convencidos de la
existencia de una única solución adecuada al caso examinado.

Es la integridad, entendida como el compromiso de las autoridades públicas –incluyendo a los jueces- de tratar a
los particulares de manera consistente con los principios de moralidad política plasmados en las instituciones de
la comunidad.

¿Están Hart y Dworkin realmente en desacuerdo?

La teoría de Hart nunca negó la existencia de principio, aunque no los haya tratado detenidamente y, por lo tanto,
cuando Hart habla de las reglas puede entenderse, sin detrimento para el cuerpo general de su teoría, que se
refiere también a los principios.

Las teorías de Hart y Dworkin se encuentran en dos puntos principales. En primer lugar, los dos autores ofrecen
soluciones distintas al problema relativo a los tipos de normas jurídicas y la existencia de una regla de
reconocimiento. En segundo lugar, defienden posturas diferentes en relación con la pregunta sobre la solución de
los casos difíciles y la discrecionalidad judicial.

La omisión de Hart y la crítica de Dworkin: ¿son distintos los principios y las reglas?

Hart llama “reglas jurídicas” a las normas identificables mediante la regla de reconocimiento. Como se vio
anteriormente, las reglas pueden ser primarias o secundarias, según impongan deberes u otorguen facultades de
creación, extinción, modificación o fijación de efectos de las reglas primarias, respectivamente.

Consideramos las siguientes normas: “está prohibido fumar en los salones de clase” y “el Estado garantiza las
libertades de información y prensa”. Aunque la primera parece dictar resultados mucho más precisos que la
segunda, esta diferencia no puede ser explicada por la división entre reglas primarias y secundarias, dado que
ambas son reglas primarias, en tanto establecen deberes y derechos correlativos.

Dworkin sostiene que las normas como la que prohíbe fumar en los salines son reglas y que las normas
semejantes a la que consagra la libertad de prensa son principios ¿En qué consiste la diferencia? Una respuesta
rápida mostraría que las reglas están redactadas en términos más concisos que los principios. Es un primer paso
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hacia la distinción entre reglas y principios, la diferencia se encuentra de acuerdo con Dworkin, en un nivel
“lógico” que tiene dos aspectos:

1. Las reglas operan dentro de un esquema de “todo o nada”: si se dan los hechos estipulados por una regla,
o bien ésta es válida y, por lo tanto, el resultado que prevé debe ser alcanzado en el caso concreto; o bien
es inválida y, por ende, no tiene ninguna incidencia en el caso. Si alguien fuma en el salón y la
prohibición de fumar está vigente, no se requiere ningún elemento adicional para impedirle al infractor
que continúe su conducta. El nexo entre hechos y conclusión jurídica a través de una regla es automático.
Además, la lógica de todo o nada hace imposible que coexistan dos reglas contrarias en el mismo sistema
jurídico.

Los principios, en cambio, no siguen una lógica de todo o nada. El principio según el cual el Estado garantiza
las libertades de información y prensa no determina automáticamente que siempre que se dé una situación en
la que él esté en juego, el resultado debe ser su protección. Por ejemplo, el principio de libertad de prensa ha
entrado en colisión con otros principios, como el derecho a la intimidad. Cuando el derecho de los medios de
comunicación de informar a la sociedad acerca de la vida privada de un personaje público entra en conflicto
con el derecho de éste y de su familia a la intimidad, el juez puede impedir el ejercicio de la libertad de
prensa. La inaplicación del principio de libertad de prensa en estas circunstancias, sin embargo, NO implica
que desaparezca del sistema jurídico, como sucede con las reglas que son derogadas por otras de contenido
contrario; el principio conserva su vigencia y puede prevalecer en otros casos. Tampoco significa que el
principio que consagra el derecho a la intimidad sea una excepción al que prevé la libertad de prensa; es
posible que posteriormente, en un caso diferente, la libertad de prensa prevalezca sobre la intimidad. A
diferencia de las reglas, entonces, los principios no establecen un nexo directo entre los hechos y la
conclusión jurídica.

2. En primer lugar la diferencia entre principios y reglas no es lingüística ni lógica, sino predominantemente
“funcional”: depende del papel que las normas jueguen en cada caso concreto.

En segundo lugar, es posible que se presenten no sólo conflictos regla-regla y principio-principio, sino
también conflictos regla-principios. El principio de libertad de prensa, por ejemplo, puede colisionar con una
regla que establece que los medios de comunicación no pueden en ningún caso publicar información sobre un
proceso judicial en curso ¿Cómo se resuelve este tipo de conflicto? Como lo afirma Dworkin, los conflictos
regla-principio son resueltos mediante el esquema de las colisiones entre principios. Para ello, la ponderación
se hace no entre la regla y el principio, sino entre este y el principio que subyace a la regla.

Los principios, las reglas y la regla de reconocimiento (la critica de Dworkin a la regla de
reconocimiento de Hart)

La existencia de principios en el ordenamiento jurídico, de acuerdo con Dworkin, hace colapsar el esquema
de validez y aceptación propuesto por Hart. Algunos principios, como la libertad de prensa, están previstos
en la Constitución o en normas de inferior jerarquía. Pero la consagración positiva de los principios no es un
requisito para su aplicación. Así, por ejemplo, aunque el principio según el cual nadie puede aprovecharse de
su propio dolo no esté consagrado en el derecho positivo, ningún juez dudaría en aplicarlo si en un caso
concreto encuentra que una de las partes intenta obtener ganancia de una maniobra fraudulenta.

Dworkin ofrece dos argumentos adicionales contra la idea de la regla de reconocimiento. En primer lugar, en
el ámbito de los principios no existe una separación tajante entre, validez y aceptación, como lo muestran los
principios que sin estar consagrados en el derecho positivo son aplicados en las decisiones judiciales. La
validez de estos principios radica justamente en su aceptación en la práctica jurídica. En segundo lugar, no

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existe entre los jueces, abogados, funcionarios y ciudadanos un consenso sobre una regla de reconocimiento
simple y valorativamente neutra como la enunciada por Hart.

LOS CASOS DIFICILES Y LA DISCRECIONALIDAD JUDICIAL

Un caso para Hércules y Herbert

Hércules y Herbert aplicarán la tesis de Dworkin y Hart, sobre la solución de los casos difíciles. Para ello, sin
embargo, es necesario responder una pregunta previa: ¿cuándo es difícil un caso? Un caso es difícil cuando
los hechos y las normas relevantes permiten, por lo menos a primera vista, más de una solución. El tipo de
caso difícil más frecuente es aquél en el que la norma aplicable es de textura abierta, es decir, contiene una o
más expresiones lingüísticas vagas. Al formular su teoría sobre la discrecionalidad judicial. Hart tuvo en
mente este tipo de casos, como lo muestra el ejemplo en que se discute si la regla: “está prohibida la
circulación de vehículos en el parque” se aplica tanto a los automóviles como a las bicicletas.

En efecto, a la dificultad señalada por Hart pueden añadirse cuatro más. En primer lugar, es factible que
exista más de una norma aplicable al caso.

En segundo lugar, en algunos casos no existe ninguna norma aplicable. Estos casos se resuelven por medio
de mecanismos de integración, como la analogía.

En tercer lugar, aunque exista una sola norma pertinente y su texto sea claro, su aplicación puede ser injusta o
socialmente perjudicial en el caso concreto. Esta circunstancia explica la autorización excepcional al juez
para acudir a la equidad como criterio de decisión. Por último, es posible que el juez o tribunal haya
establecido un precedente que a la luz de un nuevo caso considere necesario modificar.

¿Cómo se resuelven los casos difíciles? La tesis intermedia de Hart y la discrecionalidad judicial en los
casos difíciles

Dos teorías:

De un lado EL FORMALISMO sostiene que la división entre casos fáciles y difíciles es artificiosa; los
jueces, en todas las circunstancias, deciden de acuerdo con el derecho, es decir, que la solución se obtiene
mediante un silogismo.

De otro lado, EL REALISMO JURIDICO defiende una posición escéptica frente a las normas jurídicas. De
acuerdo con esta teoría es la voluntad de los jueces, no las normas, la que se impone en las sentencias.

La verdad para Hart, se encuentra en el medio del formalismo y del realismo. En los CASOS FACILES la
descripción formalista es más acertada: basta un silogismo para conectar la norma con la solución;

En los CASOS DIFICILES la posición realista es más adecuada. Dado que el juez no cuenta con normas
precisas, debe elegir entre alternativas razonables.

Para Hart, cuando existe más de una posibilidad de solución, el juez tiene “discrecionalidad” para escoger
una de ellas; el juez no descubre la solución en el derecho vigente sino que la crea.

Dworkin: el método de Hércules y la negación de la discrecionalidad judicial

La teoría Hartiana sobre los casos difíciles, para Dworkin es INSATISFACTORIA, la idea de
discrecionalidad judicial supone que cuando los jueces afirman en sus sentencias que la interpretación que
defienden es la correcta de acuerdo con el derecho vigente, están utilizando una figura retórica para encubrir
lo que realmente es una decisión discrecional.

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La tesis positivista divide el razonamiento judicial en dos fases: en la primera, el juez consulta los códigos y
encuentra que no existe una norma que dicte un resultado claro; hecho esto, el juez deja a un lado sus
códigos e inventa una solución por su propia cuenta. Esta división es insostenible, de acuerdo con Dworkin.

Por otra parte, la tesis hartiana contraría el principio de legalidad, central en el Estado de derecho. De
acuerdo con este principio, una persona puede ser sancionada sólo con base en una ley vigente en el
momento de los hechos que dan lugar a la sanción.

El rechazo de la tesis de la discrecionalidad judicial, para Dworkin, abre el camino para la formulación de un
modelo descriptivo-justificativo adecuado para la solución de casos difíciles en el contexto de un Estado
democrático de derecho.

El primer elemento del modelo ya se encuentra en la distinción entre principios y reglas. Es posible que no exista
una regla prevista para los hechos de un caso difícil; siempre se podrán aplicar, sin embargo, reglas análogas o
principios generales del ordenamiento.

El segundo elemento del modelo es introducido por Dworkin para resolver los casos en que la dificultad proviene
de la colisión de dos o más principios relevantes. La tesis de la discrecionalidad de los jueces puede ser refutada
sólo si se propone algún orden jerárquico entre diferentes tipos de principios: si el juez está obligado a preferir
cierta clase de principios sobre otra, su poder discrecional desaparece.

Los principios son estándares que defienden un “derecho individual”, como el libre desarrollo de la personalidad.
Su justificación es de tipo moral.

Dentro del modelo de principios, el juez está comprometido con el ideal político de la integridad. Su deber
fundamental es establecer qué decisión está ordenada por la aplicación consistente de las reglas, los principios y
las decisiones judiciales existentes en la práctica jurídica de su comunidad. Cuando dos alternativas de solución
encajen en igual grado en esta práctica, debe escoger la que esté mejor justificada a la luz de las convicciones
morales y políticas subyacentes a las normas e instituciones de la comunidad.

El derecho como integridad destruye la distinción entre casos fáciles y difíciles. Para decidir “cualquier” caso el
juez debe examinar las reglas, principios y antecedentes relevantes y decidir cuál es la solución que mejor encaja
en esas prácticas jurídicas y está mejor justificada por los valores supuestos por ellas.

INTERPRETACIÓN DE DERECHO

Primer texto (Ricardo guibourg)

La interpretación : la interpretación del derecho comprende problemas tan diversos como la relación entre las
palabras y las cosas ( o sea entre el lenguaje jurídico y la realidad), el uso de reglas generales y su aplicación a
casos individuales, la diferencia entre el derecho que se supone que es y el que también ,se supone debe ser, la
concepción del derecho como un sistema de normas, la creación o aplicación del derecho, el papel de que los
intérpretes (especialmente los jueces) desempeñan en la conformación del sistema y la intervención de los juicios
de valor en el dictado de decisiones individuales.

Usualmente el término “interpretación “alcanza tanto a la actividad a la que se dirige a exponer el significado de
una expresión como al resultado de esa misma actividad.

Segundo texto( RiccardoGuastini)

Interpretar es siempre atribuir “sentido o significado”, pero hay tantos conceptos de sentido o significado como
hay de interpretación, llega a la conclusión que sean sinónimos.

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Actos, eventos ,textos.

Cuando se habla de interpretar un acto o comportamiento humano, interpretar puede significar:


 Hacer conjeturas alrededor de los propósitos ,las razones o las intenciones de un
sujeto( interpreto sus palabras)
 Calificar un acto según el sistema de calificación ofrecido por la norma( alzando al mano ha
expresado un voto favorable)

Interpretar eventos
Cuando se habla de interpretar un evento histórico o social, interpretar significa hacer conjeturas
sobre una relación causa-efecto entre un cierto hecho (o conjunto de hechos) y condicionante y un
hecho( o conjunto de hechos) condicionado.

Interpretar textos
Cuando se habla de interpretar un texto o un discurso, interpretar significa atribuir significado a
algún fragmento del lenguaje,
La interpretación jurídica pertenece obviamente al género de la interpretación textual. En
expresiones del tipo interpretación del derecho, interpretación de la ley, interpretación de los
actos o documentos normativos.

Interpretar normas e interpretar hechos

Interpretar normas: este modo de expresarse supone evidentemente que la interpretación jurídica tiene por objeto
normas., pero la interpretación jurídica tiene por objeto no normas sino textos o documentos normativos., se
interpretan formulaciones de normas, enunciados que expresan normas., la norma constituye no el objeto sino el
resultado de la actividad interpretativa.

Interpretar hechos se suele decir que los órganos de aplicación interpretan no solo normas sino también hechos,
por ej : los hechos de la causa.

Interpretación de la costumbre puede ser entendida de dos modos distintos

La primera hace alusión a la recopilación de usos y costumbres.

La segunda postura, entiende la interpretación de la costumbre tiene por objeto la fuente de producción llamada
costumbre y no las fuentes de conocimiento (las recopilaciones, los documentos). Que dan forma a las normas
consuetudinarias.

La interpretación de la costumbre consiste en reconstruir normas adscribiendo sentido a una práctica social.

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