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NEUROPEPTIDOS

Los neuropéptidos son una amplia familia de neurotransmisores que se clasifican en varias categorías, incluyendo los opiáceos y los péptidos gastrointestinales. Los opiáceos, como endorfinas y encefalinas, tienen funciones analgésicas y están implicados en la recompensa y la adicción, mientras que los péptidos gastrointestinales, como la colecistoquinina y la grelina, regulan la función digestiva y la ingesta. Estos neuropéptidos se originan de péptidos precursores y su procesamiento puede dar lugar a diferentes variantes según la expresión de proteasas específicas en las neuronas.
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NEUROPEPTIDOS

Los neuropéptidos son una amplia familia de neurotransmisores que se clasifican en varias categorías, incluyendo los opiáceos y los péptidos gastrointestinales. Los opiáceos, como endorfinas y encefalinas, tienen funciones analgésicas y están implicados en la recompensa y la adicción, mientras que los péptidos gastrointestinales, como la colecistoquinina y la grelina, regulan la función digestiva y la ingesta. Estos neuropéptidos se originan de péptidos precursores y su procesamiento puede dar lugar a diferentes variantes según la expresión de proteasas específicas en las neuronas.
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NEUROPEPTIDOS (OPIACEOS Y PEPTIDOS)

-PEPTIDOS (NOMBRAR LOS 2 TIPOS DE CLASIFICACIÓN, HABLAR LO MAS RESALTANTE)

Neuropéptidos:

Esta familia de neurotransmisores, heterogénea en cuanto a su tamaño y función, es bastante


amplia, ya que se ha descrito la existencia de casi un centenar. Algunos de estos neuropéptidos,
como la colecistoquinina, también se encuentran fuera del SNC, donde pueden funcionar como
hormonas secretadas por el aparato digestivo o determinadas glándulas. Atendiendo a sus
funciones, estructura o farmacología, algunos neuropéptidos se han podido agrupar en familias,
llegando a establecerse hasta subclasificaciones dentro de las mismas (cuadro 34.1). Un ejemplo
de clasificación con criterios farmacológicos lo constituye la familia de los opiáceos. Aunque el uso
del opio como analgésico se conoce desde hace mucho tiempo, no fue hasta la década de 1970, al
descubrirse los receptores de estos agonistas, cuando se pensó que probablemente existirían
ligandos naturales endógenos para este tipo de receptores, para los cuales también se conocía un
antagonista que era capaz de bloquear la acción analgésica de la morfina, la naloxona. Hoy en día
se han identificado hasta tres subgrupos de opiáceos; endorfinas, encefalinas y dinorfinas. En
líneas generales, los opiáceos tienen carácter inhibitorio, bien produciendo hiperpolarización o
inhibiendo la liberación de neurotransmisores. Los neurotransmisores opiáceos participan en
mecanismos de defensa frente al dolor, pero también participan en mecanismos implicados en las
sensaciones de recompensa y alucinaciones, lo que explica su abuso y los efectos de drogadicción.

Otra gran familia de neuropéptidos es la de los péptidos gastrointestinales. En este caso, el criterio
de clasificación hace referencia a que se pueden originar en glándulas y células del aparato
digestivo y controlan la función gastrointestinal y la ingesta. Algunos ejemplos son la
colecistoquinina, un potente anorexigénico que estimula el nervio vago actuando en regiones del
núcleo del tracto solitario tras la ingesta, o la grelina producida por el estómago y que actúa como
orexigénico en el SNC. Esta última también se produce en el encéfalo. Los neuropéptidos se
originan a partir de un péptido precursor, que además de un péptido señal en el N-terminal que
determina su paso por el retículo endoplásmico y su procesamiento proteolítico, pueden contener
la secuencia de más de un neurotransmisor, como el caso de la pro-opiomelanocortina (POMC) (v.
cap. 28, fig. 28.9). Dado que las secuencias de los neurotransmisores que proceden de un mismo
péptido, como en el caso de la POMC, se solapan, el procesamiento para dar uno u otro depende
de la expresión específica de las proteasas en los distintos tipos de neuronas. En ocasiones,
también existe más de una posibilidad de procesamiento enzimático para producir variantes de un
mismo neurotransmisor. Por ejemplo, la pre-procolecistoquinina puede dar lugar a variantes de
distinto tamaño según el lugar de ruptura. En cuanto a su eliminación de la sinapsis, aunque
todavía no están descritos los mecanismos para todos los neuropéptidos, se ha comprobado en
algunos casos su degradación proteolítica.

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