INSTITUTO EDUCATIVO
FIDEL CASTRO A.C.
Licenciatura derecho
MATERÍA:
Derecho Mercantil I
Docente:
MIGUEL ANGEL OCAÑA HERNANDEZ
TEMA:
3. Los contratos mercantiles
Grado
Quinto Cuatrimestre
Alumno:
Iván Alejandro Cabrera Gallegos
Villahermosa. Tab., a 12 de febrero de 2021.
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INDICE
3. Los contratos
mercantiles..................................................................................................3
3.1 Las obligaciones: su clasificación y
características........................................................5
3.2 El contrato de asociación en
participación.....................................................................5
3.3 La compraventa
mercantil............................................................................................11
3.4 El préstamo mercantil...................................................................................................12
3.5 El mandato
mercantil....................................................................................................14
3.6 El depósito
mercantil.....................................................................................................17
3.7 El contrato de
transporte...............................................................................................17
3.8 El contrato de
seguro.....................................................................................................22
CONCLUSIÓN....................................................................................................................18
BIBLIOGRAFÍA.................................................................................................................20
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3. Los contratos mercantiles
Los contratos mercantiles son aquellos acuerdos de voluntades entre dos o más personas
para producir o transferir derechos y obligaciones. Y esta definición es tomada del Derecho
Civil, ya que en materia Mercantil no existe una definición propia para los contratos ni en
la doctrina ni en la legislación.
En ocasiones los sujetos de las relaciones jurídicas que realizan actos de comercio entran en
duda o conflicto respecto a la naturaleza del contrato que están por celebrar o han
celebrado, es decir, desconocen si el contrato se reputa civil o mercantil.
Los contratos mercantiles pueden ser celebrados por aquellas personas físicas y morales
que tienen capacidad legal y que no estén impedidas expresamente por la ley para ejercer el
comercio, esto es, por comerciantes.
Además, los contratos mercantiles son aquellos que se celebren respecto de objetos de
naturaleza mercantil.
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Los contratos mercantiles se encuentran regulados por el Código de Comercio y demás
leyes mercantiles, y a falta de disposición expresa, será aplicable el Código Civil en
Materia Federal.
De acuerdo con el Código de Comercio a los actos mercantiles, les serán aplicables las
disposiciones del derecho civil respecto a la capacidad de los contratantes y de las
excepciones y causas que rescinden o invalidan los contratos.
Los Contratos Mercantiles en las Leyes Mercantiles
Entre los contratos mercantiles celebrados por personas físicas o morales, comerciantes o
no, que producen efectos en el ámbito del derecho mercantil están los siguientes:
Los contratos de compraventa verificados con propósito de especulación comercial.
Los contratos de alquiler verificados con el propósito de especulación comercial.
Los contratos de arrendamiento financiero.
Los contratos de compraventa de porciones, acciones y obligaciones de las
sociedades mercantiles.
Los contratos relativos a obligaciones del Estado.
Los contratos de suministro.
Los contratos de transporte de personas o cosas.
Los contratos de comisión o de agencia.
Los contratos relativos al comercio marítimo y a la navegación interior y exterior.
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Los contratos de seguros de toda especie.
Los contratos de depósito por causa de comercio.
Los contratos y obligaciones de los empleados de los comerciantes en lo que
concierne al comercio del negociante que los tiene a su servicio.
Los contratos de compraventa que el propietario o el cultivador hagan de los
productos de su finca o de su cultivo.
Y cualesquiera otros contratos de naturaleza análoga a los expresados.
3.1 Las obligaciones: su clasificación y características.
La obligación mercantil es una relación jurídica que nace cuando una persona llamada
deudor se adquiere la obligación de dar, hacer o no hacer alguna cosa en beneficio de otra
persona llamada acreedor. Cuando esta relación entre la persona denominada acreedor y el
deudor se origina a partir de un acto de comercio, la obligación se entenderá que es de
carácter mercantil.
Las obligaciones mercantiles encuentran su fundamento legal en dos tipos de leyes:
Principalmente: En las leyes comerciales
Supletoriamente: El código civil.
La fuente principal de las obligaciones mercantiles y la cual tiene mayor importancia son
los contratos.
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El cumplimiento de la obligación mercantil consiste en la entrega de la cosa debida o en la
prestación del hecho que se hubiere prometido.
Las obligaciones que no tuvieren término fijado por las partes o por la ley mercantil, serán
exigibles a los diez días después de contraías.
3.2 El contrato de asociación en participación.
Este tipo de contrato se encuentra normado en los artículos 252 al 259 de la Ley General de
Sociedades Mercantiles (LGSM), definiendo a la asociación en participación como el
contrato a través del cual una persona física o moral llamada asociante, concede a otras
personas físicas o morales denominadas asociadas, una participación en las utilidades y en
las pérdidas de una negociación mercantil o de una o varias operaciones de comercio, a
cambio de la aportación de bienes o servicios que las asociadas realicen.
De conformidad con dichas disposiciones, entre las principales características que
distinguen a este tipo de contratos se encuentran:
1. Son contratos que deben formalizarse por escrito y como regla general no están sujetos a
registro alguno.
2. La asociación en participación no genera una nueva figura jurídica, por lo que carece de
personalidad jurídica propia, así como de razón social o denominación; de este modo, tanto
el asociante como los asociados conservan su personalidad jurídica de origen.
3. El asociante, para efectos de sus relaciones comerciales, industriales o productivas que
realice con terceros, actúa en nombre propio, por lo que no se generan relaciones entre
éstos y los asociados.
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4. El término de la vigencia del contrato lo estipularán libremente el asociante y los
asociados, periodo que estará condicionado por regla general a los términos del proyecto
económico y/o productivo de que se trate.
Sin embargo, de conformidad con el artículo 45 de la Ley Agraria, cuando el contrato
comprometa el uso de las tierras ejidales o comunales, el término no será mayor de 30 años,
aunque puede ser prorrogable.
5. El contrato deberá especificar con claridad el objeto del mismo, las aportaciones
concretas que realicen tanto el asociante como los asociados, así como el acuerdo que
asuman respecto al reparto de las utilidades y pérdidas.
6. Las partes pueden libremente establecer la distribución de las utilidades y pérdidas. De
no especificarse en el contrato, de conformidad con el artículo 258 de la LGSM, que remite
al artículo 16, cuando no hay pacto o convenio expreso, se distribuirán proporcionalmente a
las aportaciones realizadas. Si existen socios industriales (los que no aportan dinero ni
bienes, sino su trabajo), recibirán la mitad de las ganancias y no reportarán las pérdidas si
las hubiere. Sin embargo, las pérdidas que correspondieran a los asociados no podrán ser
superiores al valor de su aportación.
7. Aunque la LGSM, no especifica las modalidades de la administración de los proyectos
de asociación en participación, las habremos de inferir de las disposiciones referentes a la
Sociedad en Nombre Colectivo, a que remite la propia Ley en los siguientes términos:
Artículo 259: Las asociaciones en participación funcionan, se disuelven y liquidan, a falta
de estipulaciones especiales, por las reglas establecidas para las sociedades en nombre
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colectivo, en cuanto no pugnen con las disposiciones de este capítulo (artículos 25 a 50 de
la LGSM).
Al respecto, el artículo 36 de la propia Ley, establece que, en las sociedades en nombre
colectivo, su administración recae en uno o varios administradores, quienes podrán ser
socios o personas extrañas a ella.
Con base en lo anterior, es posible y procedente que las partes constituyan instancias
internas para la administración del proyecto, que permitan coordinar los procesos
productivos, industriales o de comercialización que implique el contrato de asociación en
participación, en donde ambas partes asuman acuerdos referentes a la ejecución del
proyecto de que se trate y, paralelamente, se constituya como la instancia que evalúe y
vigile el debido cumplimiento del proyecto. Ello estará condicionado a la magnitud e
importancia del proyecto, de lo cual se desprenda dicha necesidad. En caso contrario y no
especificándose nada en el contrato, al asociante –sin la participación de los asociados– le
corresponderá llevar la administración.
Al respecto, cabe mencionar que la administración que se designe no tendrá facultades de
representación ante terceros, en razón de que actuará sólo internamente, en beneficio tanto
del asociante como de los asociados.
Entre otras características que distinguen a las sociedades en nombre colectivo, se
encuentran las siguientes:
a) Los socios no pueden ceder sus derechos en la compañía sin el consentimiento de todos
los demás, y sin éste tampoco pueden admitirse otros nuevos, salvo que en uno u otro caso
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el contrato social disponga que será bastante el consentimiento de la mayoría (artículo 31
de la LGSM).
Para el caso de una asociación en participación, se traduciría en que el asociante requerirá
la aprobación de los asociados, o a la inversa, cuando se esté en el supuesto de que una de
las partes quisiera ceder sus derechos.
En caso de que se autorice la cesión (artículo 33 de la LGSM) en favor de persona extraña a
la sociedad, los socios tendrán el derecho del tanto y gozarán de un plazo de 15 días para
ejercitarlo, contados de la fecha de la junta en que se hubiere otorgado la autorización. Si
fueren varios los socios que quieran ejercitar este derecho, les competerá a todos ellos en
proporción a sus aportaciones.
b) El contrato social no podrá modificarse sino por el consentimiento unánime de los
socios, a menos que en el mismo se pacte que puede acordarse la modificación por la
mayoría de ellos. En este caso la minoría tendrá el derecho de separarse de la sociedad
(artículo 34 de la LGSM).
En un contrato de asociación en participación, si no se previeron las modalidades para una
modificación, se requerirá el consentimiento unánime del asociante y de los asociados.
c) Los socios no administradores podrán nombrar un interventor que vigile los actos de los
administradores, y tendrán el derecho de examinar el estado de la administración, la
contabilidad y papeles de la compañía, haciendo las reclamaciones que estimen
convenientes (artículo 47 de la LGSM).
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En los contratos de asociación en participación se podría designar una instancia de
vigilancia, siendo recomendable cuando se haya integrado una administración expresa de la
asociación en participación; en caso contrario, cuando corresponda la administración y
operación al asociante, sería suficiente solicitarle proporcione un informe financiero que
respalde el reparto de utilidades y/o pérdidas que se registren en un periodo determinado.
d) El capital social no podrá repartirse sino después de la disolución de la sociedad y previa
liquidación respectiva, salvo pacto en contrario que no perjudique el interés de terceros
(artículo 48 de la LGSM).
Es recomendable establecer las modalidades de la liquidación en aquellos contratos de
asociación en participación en los que por su naturaleza se hayan adquirido o aportado
bienes, que por las características específicas del contrato sean de la propiedad de ambas
partes y, por ende, se requiera determinar a quiénes corresponderán al finalizar el contrato.
e) El contrato de sociedad podrá rescindirse respecto a un socio (artículo 50 de la LGSM):
I. Por uso de la firma o del capital social para negocios propios;
II. Por infracción al pacto social;
III. Por infracción a las disposiciones legales que rijan al contrato social;
IV. Por comisión de actos fraudulentos o dolosos contra la compañía, y
V. Por quiebra, interdicción o inhabilitación para ejercer el comercio.
En los contratos de asociación en participación, sólo serían aplicables las fracciones II y III;
y la IV y V parcialmente, cuando los actos fraudulentos los realice una de las partes en
contra de la otra, o cuando la contraparte del ejido o comunidad se encuentre en alguno de
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dichos supuestos. Es causa de rescisión si se aplica parcialmente la fracción I (el uso del
capital que haya aportado una de las partes), no así por el empleo de la firma social en
razón de que el contrato de asociación en participación carece de denominación y/o razón
social.
De conformidad a las características descritas, el contrato de asociación en participación se
distingue de los contratos mercantiles en general (contrato mercantil terrestre de transporte,
la compraventa y permuta mercantiles, el préstamo mercantil, etcétera, los cuales
especifican puntualmente los derechos y obligaciones de las partes y las modalidades
operativas que los regulan), en que el acuerdo de las voluntades de los interesados, otorga
la posibilidad de crear unidades económicas de producción, distribución de bienes o de
servicios, sin personalidad jurídica propia, las cuales se integran con los bienes y servicios
de quienes los aportan, asociados o asociante, los cuales pueden acordar que determinados
bienes o servicios que se aporten o se adquieran, sean considerados en propiedad de ambas
partes (de la unidad económica que constituyen), para los efectos de llevar a buen término
los propósitos que se hayan fijado, previendo su destino al finalizar el contrato en los
términos en que haya sido suscrito.
Lo anterior, en todo caso es potestativo para ambas partes y condicionado a la magnitud e
importancia del proyecto, de lo cual se desprenda dicha necesidad.
Cabe hacer mención que el núcleo de población agrario puede ser el asociante o el
asociado, ello dependerá del proyecto de que se trate y de los acuerdos que en lo particular
asuman las partes. Esto es, si por ejemplo la contraparte fuera una compañía
transformadora y requiere el recurso tierra para la obtención de la materia prima, el
asociado lo sería el núcleo de población agrario, pero si en cambio, el proyecto se
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circunscribiera a la producción de papa y únicamente la compañía ofreciera la inversión
necesaria, es recomendable que con el carácter de asociado partícipe la empresa.
3.3 La compraventa mercantil.
Atendida la circunstancia de que todos los contratos sean o no mercantiles se rigen por las
reglas generales del Código Civil, no existe una definición específica de la compraventa
comercial y para estos efectos utilizaremos la misma definición que para la compraventa
civil, es decir, “La compraventa es un contrato en que una de las partes se obliga a dar una
cosa y la otra a pagarla en dinero. Aquélla se dice vender y ésta comprar. El dinero que el
comprador da por la cosa vendida, se llama precio”.
Ahora lo que diferenciará a una compraventa mercantil de una civil, es que en la primera se
dan tres características que la distinguen, estas son:
Que verse sobre cosa mueble.
Que sea hecha con el ánimo de vender, permutar o arrendar en la misma forma o en
otra distinta, es decir que el comprado no sea un destinatario final.
Que exista un propósito lucrativo.
Entonces la compraventa que cumpla con estos requisitos se podrá considerar como
mercantil.
Por último, en cuanto a su ámbito de uso, debemos señalar que se da normalmente entre un
comerciante y su proveedor, de esta manera cuando el comerciante adquiere mercaderías
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para su negocio, o que utilizará para prestar un servicio posteriormente, estaremos en
presencia de una compraventa mercantil
3.4 El préstamo mercantil.
El mutuo es un contrato por el cual el mutante se obliga a transferir la propiedad de una
suma de dinero o de otras cosas fungibles al mutuario, quien se obliga a devolver otro tanto
de la misma especie y calidad.
Para que este contrato reglamentado por el Código Civil se considere préstamo mercantil en
general, se debe contraer en el concepto y con la expresión de que las cosas prestadas se
destinen a actos de comercio y no entre comerciantes, según lo establece el artículo 358 del
Código de Comercio.
Si es un préstamo de dinero, pagará el deudor con la devolución una cantidad igual a la
recibida a la ley monetaria vigente al tiempo de hacerse el pago, sin que esta prescripción
sea renunciable. Si se pacta la especie de moneda extranjera, el pago debe verificarse en
moneda nacional, pero al tipo de cambio del día de pago, por tanto, la alteración que
experimente en valor se hará en daño o beneficio del prestador.
En el caso de préstamos de títulos o valores, el mutuario cumplirá su obligación con la
devolución de otros tantos de la misma clase o idénticas condiciones, o sus equivalentes si
aquellos se hubiesen extinguido, salvo pacto contrario.
Si fueren los préstamos en especie, el deudor deberá devolver a no mediar pacto en distinto
sentido, igual cantidad en la misma especie y calidad o su equivalente en dinero si hubiese
extinguido la especie debida. La cosa prestada deberá cubrirse en el tiempo convenido en el
contrato y en los préstamos por tiempo indeterminado no podrá exigirse al deudor el pago,
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sino después de los 30 días siguientes a la interpelación que se haga judicialmente, o en lo
extrajudicial ante un notario o dos testigos.
En el caso de que el deudor demore el pago de su deuda, deberá satisfacer desde el día
siguiente al del vencimiento, el interés pactado para este caso, o en su defecto 6% anual.
Asimismo, los intereses, sin embargo, los contratantes podrán capitalizarlos.
En el caso contrario de mutuo interés, éste puede ser legal o convencional. Por disposición
expresa del Código Civil, las partes no pueden, bajo pena de nulidad, convenir de antemano
que los intereses se capitalicen.
3.5 El mandato mercantil.
El contrato de mandato es un contrato por el que el mandatario se obliga a ejecutar por
cuenta del mandante los actos jurídicos que éste le encarga.
¿QUÉ DIFERENCÍA AL CONTRATO DE MANDATO DEL PODER O LA
PRESTACÍON DE SERVICIOS?
El mandato es un contrato y el poder es una declaración de la voluntad. Sin embargo, el
poder puede acompañar un contrato de mandato.
El mandato se refiere a la realización de actos jurídicos, y la prestación de servicios a la
ejecución de trabajos que requieren para su desempeño, una preparación técnica y en
ocasiones, título profesional. La prestación de servicios profesionales puede comprender
también la realización de actos jurídicos.
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CLASIFICACIÓN DEL MANDATO:
PRINCIPAL: Existe por si solo y su objeto es la realización de actos jurídicos.
BILATERAL: Ambos se obligan, el mandante a entregar las expensas, honorarios y gastos
realizados por el mandatario y éste a ejecutar los actos encomendados y rendir cuentas a
aquél.
ONEROSO: Por su naturaleza (realización de actos). Excepcionalmente se puede convenir
en que sea gratuito. Art. 2549
CON FORMA RESTRINGIDA: La ley establece en el mandato general que puede ser
revestido de diversas formalidades.
INTUITU PERSONAE: Se celebra en calidad de la persona.
· Cuando el negocio no exceda de mil veces el salario mínimo (DF) se podrá otorgar en
escrito privado ante dos testigos.
· Escritura pública firmada ante dos testigos y ratificadas las firmas ante notario, juez y
autoridad administrativa si:
a) Se trate de un mandato general
b) La cuantía sea mayor de mil veces el salario mínimo en el DF
c) En el mandato se vaya a celebrar un acto que deba constar en escritura pública
ELEMENTOS DE EXISTENCIA
Consentimiento
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Se da cuando el mandatario acepta de forma expresa o tácita.
Objeto
Da nacimiento a obligaciones de hacer, que son la realización de uno o varios actos
jurídicos. Art. 2548
ELEMENTOS DE VALIDEZ
CAPACIDAD: Requiere la capacidad general.
VICIOS DEL CONSENTIMIENTO: No debe existir dolo, mala fe, violencia, ni lesión.
FORMALIDADES: En principio existe libertad de forma. Art. 2550
Aunque debe ratificarse por escrito. Además de la especificación anterior según la cuantía
del negocio.
ESPECIES DE MANDATO
Representación y sin representación
El mandato sin representación consiste en que los actos jurídicos surten los efectos en la
personalidad del mandante siendo que los terceros desconocen la personalidad del
mandatario a quien luego se transmiten los efectos del acto jurídico en rendición de
cuentas, y en el primero los efectos surten directa e inmediatamente en el patrimonio del
mandante.
General y especial
Art. 2553
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El mandato puede ser general o especial. Son generales los contenidos en los tres primeros
párrafos del artículo 2554. Cualquier otro mandato tendrá el carácter de especial.
Revocable e irrevocable
Por ser un contrato intuitu personae es por naturaleza revocable, sin embargo, cuando es en
beneficio e interés del mandatario y no del mandante, se puede pactar y otorgarse en forma
de irrevocable. Art. 2596
Mandato judicial
Consiste en la celebración de un contrato de prestación de servicios profesionales, otorgado
a un licenciado en derecho con cédula profesional. Se confiere unido a un poder, es
representativo. También se le denomina procuración. Tiene por objeto la defensa en juicio
de los intereses del mandante, así como el ejercicio de las acciones que le competan.
3.6 El depósito mercantil.
Por el contrato de depósito una parte recibe de otra, que la entrega, una cosa mueble, con
obligación de guardarla y restituirla cuando sea reclamada (art. 1.758 C.C.). Es un contrato
de carácter real, pues basta la entrega de la cosa para quedar constituido y perfeccionado,
sin exigirse formalidad alguna. En él persiguen las partes una finalidad estricta de custodia,
lo que permite diferenciarlo de otros contratos (v. gr., prenda, transporte).
Nuestro Código de Comercio aparte de dedicar reglas especiales al depósito en almacenes
generales (arts. 193 a 198) de aludir a los depósitos bancarios en algunos preceptos (art.
175, 177, 180), dicta normas de carácter general que habrán de ser aplicados a toda clase de
depósitos en cuanto no se opongan a lo que con carácter especial establezcan los estatutos
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de las entidades depositarias (art. 310). En defecto de unas y otras normas entrarán en juego
las del Código Civil.
El depósito nunca constituye por su propia esencia o naturaleza una operación de comercio.
El carácter mercantil proviene de su adscripción al tráfico peculiar de un empresario
especialmente cualificado para recibir depósitos o de que se cumplan en la operación los
requisitos del artículo 303.
3.7 El contrato de transporte.
El contrato de transporte terrestre es un acto mercantil por el que una persona denominada
transportista o porteador, se obliga a trasladar por tierra a personas o bienes de un lugar a
otro por cuenta de un cargador a cambio del pago de una remuneración.
Este se encuentra reglamentado en el Código de Comercio (CCom) y menciona que se
reputará como mercantil cuando:
tenga por objeto mercaderías o cualesquiera efectos del comercio, o
siendo cualquiera su objeto, sea comerciante el porteador o se dedique
habitualmente a verificar transportes para el público
De esta manera el porteador, salvo pacto en contrario, puede estipular con otra persona la
conducción de las mercancías conservando ese carácter respecto de la persona con quien
haya contratado primero y tomará el de cargador en relación con la segunda, concluyendo
que el último porteador tendrá la obligación de entregar la carga a quien hizo la
encomienda.
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Rescisión del contrato
Es rescindible a voluntad del cargador, antes o después de comenzarse el viaje, pagando en
el primer caso al porteador la mitad, y en el segundo la totalidad del porte (precio pactado)
y siendo obligación suya recibir los efectos en el punto y en el día en que la rescisión se
verifique, si no se cumpliere con esa obligación o no cubriere la cantidad al contado, este
no quedará rescindido.
Igualmente, se rescindirá si se presenta algún suceso de fuerza mayor que impida
verificarlo o continuarlo, como declaración de guerra, prohibición de comercio,
intercepción de caminos o algún otro acontecimiento.
Carta de porte
Es el título legal mediante el cual se prueba la existencia del contrato y faculta al
consignatario o al cargador a reclamar la entrega de mercancías al porteador.
Dicha carta deberá contener, según el numeral 581 del CCom, lo siguiente:
nombre, apellido y domicilio del cargador, porteador y de la persona a quien o a cuya orden
vayan dirigidos los efectos, o si han de entregarse al portador de la misma carta la
designación de los efectos, con expresión de su calidad genérica, de su peso y de las marcas
o signos exteriores de los bultos en que se contengan
precio del transporte
fecha en que se hace la expedición
lugar de la entrega al porteador
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plazo y sitio en que habrá de hacerse la entrega al consignatario, e
indemnización que haya de abonar el porteador en caso de retardo, si sobre este
punto mediare algún pacto
Resaltando que, en contra de las acciones derivadas de las cartas en comento, no se
admitirán más excepciones que las de falsedad y error material en redacción.
Derechos y obligaciones del cargador
El cargador está obligado a:
entregar las mercancías en las condiciones, lugar y tiempo convenidos
dar los documentos necesarios, fiscales como municipales para el libre tránsito y
pasaje de la carga
sufrir los comisos, multas y demás penas que se le impongan por infracción de las
leyes fiscales, y a indemnizar al porteador de los perjuicios que se le causen por la
violación de las mismas
sufrir las pérdidas y averías de las mercancías que procedan de vicio propio de ellas
o de casos fortuitos
indemnizar al porteador de todos los daños y perjuicios que por falta de
cumplimiento del contrato hubiere sufrido, y de todas las erogaciones necesarias
que para cumplimiento del mismo y fuera de sus estipulaciones, hubiese hecho en
favor del cargador
remitir con oportunidad la carta de porte al consignatario, de manera que pueda
hacer uso de ella al tiempo de llegar la carga a su destino
El cargador tiene derecho a:
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variar la consignación de las mercancías mientras estuvieren en camino, si diere con
oportunidad la orden respectiva al porteador y entregarle la carta de porte expedida
a favor del primer consignatario
variar, dentro de la ruta convenida, el lugar de la entrega de la carga, dando
oportunamente al porteador la orden respectiva, pagando la totalidad del flete
estipulado y canjeando la carta de porte primitiva por otra, debiendo indicar al
porteador el nuevo consignatario, si lo hubiere
Derechos y obligaciones del porteador
Por último, es importante mencionar algunos de los puntos a los que el porteador está
obligado y de igual manera a los que tiene derecho.
El porteador está obligado a:
recibir las mercancías en el tiempo y lugar convenidos
emprender y concluir el viaje dentro del plazo estipulado y por el camino que señale
el contrato
verificar el viaje; si no hay término señalado, y en el más próximo a la fecha del
contrato, si acostumbrare hacerlos periódicamente
cuidar y conservar las mercancías bajo su exclusiva responsabilidad, desde que las
reciba hasta que las entregue a satisfacción del consignatario
entregar las mercancías al tenedor de la carta de porte o de la orden respectiva en
defecto de ella
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pagar la indemnización convenida, o si no se ha estipulado, el perjuicio que haya
causado al cargador, deduciéndose en uno y otro caso el monto respectivo del precio
del transporte
entregar las mercancías por peso, cuenta y medida, si así están consideradas en la
carta de porte, a no ser que estén en barricas, cajones o fardos, pues entonces
cumplirá con entregar estos sin lesión exterior
probar que las pérdidas o averías de las mercancías, o el retardo en el viaje, no han
tenido por causa su culpa o negligencia, si es que alega no tener responsabilidad en
esos acontecimientos
pagar las pérdidas o averías que estén a su cargo, previa valuación de peritos, y
en general, a cubrir al cargador o consignatario los daños y perjuicios que resientan,
ya sea por su culpa, o porque no se dé cumplimiento al contrato relativo
El porteador tiene derecho a:
recibir la mitad del porte convenido, si por negligencia o culpa del cargador no se
verifique el viaje
percibir la totalidad del porte convenido, si por negligencia o culpa del cargador no
se verifique el viaje, siempre que a virtud del convenio de transporte hubiera
destinado algún vehículo con el objeto exclusivo de verificar el transporte de las
mercancías, descontándose lo que el porteador hubiese aprovechado por conducción
de otras mercancías en el mismo vehículo
rescindir el contrato, si comenzado el viaje impidiere su continuación un
acontecimiento de fuerza mayor
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continuar el viaje, una vez removido el obstáculo siguiendo la ruta designada en el
contrato; o si no fuera posible, la que sea más conveniente y si esta resultara más
larga, podrá exigir el aumento de los costos y el del porte en proporción al exceso,
pero sin cobrar nada por los gastos y tiempo de la detención
3.8 El contrato de seguro.
Se define como contrato de seguro aquel contrato mercantil por el que el asegurador se
obliga, mediante el cobro de una prima y para el caso de que se produzca el evento cuyo
riesgo es objeto de cobertura a indemnizar, dentro de los límites pactados, el daño
producido al asegurado o a satisfacer un capital, una renta u otras prestaciones convenidas.
El contrato de seguro se formaliza por escrito
El contrato de seguro y sus modificaciones o adiciones deberán ser formalizadas por
escrito. El asegurador está obligado a entregar al tomador del seguro la póliza o, al menos,
el documento de cobertura provisional. En las modalidades de seguro en que por
disposiciones especiales no se exija la emisión de la póliza el asegurador estará obligado a
entregar el documento que en ellas se establezca.
Quién ha de ser el tomador del seguro
El tomador del seguro puede contratar el seguro por cuenta propia o ajena. En caso de duda
se presumirá que el tomador ha contratado por cuenta propia. El tercer asegurado puede ser
una persona determinada o determinable por el procedimiento que las partes acuerden.
Si el tomador del seguro y el asegurado son personas distintas, las obligaciones y los
deberes que derivan del contrato corresponden al tomador del seguro, salvo aquellos que
por su naturaleza deban ser cumplidos por el asegurado. No obstante, el asegurador no
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podrá rechazar el cumplimiento por parte del asegurado de las obligaciones y deberes que
correspondan al tomador del seguro.
Los derechos que derivan del contrato corresponderán al asegurado o, en su caso, al
beneficiario, salvo los especiales derechos del tomador en los seguros de vida.
¿Cuáles son los contenidos mínimos del seguro?
Contendrá, como mínimo, las indicaciones siguientes:
1. Nombre y apellidos o denominación social de las partes contratantes y su domicilio, así
como la designación del asegurado y beneficiario, en su caso.
2. El concepto en el cual se asegura.
3. Naturaleza del riesgo cubierto, describiendo, de forma clara y comprensible, las garantías
y coberturas otorgadas en el contrato, así como respecto a cada una de ellas, las exclusiones
y limitaciones que les afecten destacadas tipográficamente.
4. Designación de los objetos asegurados y de su situación.
5. Suma asegurada o alcance de la cobertura.
6. Importe de la prima, recargos e impuestos.
7. Vencimiento de las primas, lugar y forma de pago.
8. Duración del contrato, con expresión del día y la hora en que comienzan y terminan sus
efectos.
9. Si interviene un mediador en el contrato, el nombre y tipo de mediador.
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¿Cuánto tiempo dura un contrato de seguro?
1. La duración del contrato será determinada en la póliza, la cual no podrá fijar un plazo
superior a diez años. Sin embargo, podrá establecerse que se prorrogue una o más veces por
un período no superior a un año cada vez.
2. Las partes pueden oponerse a la prórroga del contrato mediante una notificación escrita a
la otra parte, efectuada con un plazo de, al menos, un mes de anticipación a la conclusión
del período del seguro en curso cuando quien se oponga a la prórroga sea el tomador, y de
dos meses cuando sea el asegurador.
3. El asegurador deberá comunicar al tomador, al menos con dos meses de antelación a la
conclusión del período en curso, cualquier modificación del contrato de seguro.
4. Las condiciones y plazos de la oposición a la prórroga de cada parte, o su inoponibilidad,
deberán destacarse en la póliza.
5. Lo dispuesto en los apartados precedentes no será de aplicación en cuanto sea
incompatible con la regulación del seguro sobre la vida.
Tipos de seguros
Seguro contra daños
Seguro de incendios
Seguro contra el robo
Seguro de transportes terrestre
Seguro de lucro cesante
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Seguro de caución
Seguro de crédito
Seguro de responsabilidad civil
Seguro de defensa jurídica
Seguro sobre la vida
Seguro de accidentes
Seguros de enfermedad y asistencia sanitaria
Seguros de decesos y dependencia
CONCLUSIÓN
Se ha mencionado y analizado cada uno de los contratos que se encuentran definidos en
nuestra legislación, y que doctrinalmente se conocen como típicos, es sin duda la
importancia del conocimiento, dominio y su aplicación que el profesional del derecho debe
tener en el ejercicio de su presesión. Sabemos que habrá pocas actividades del tipo
comercial o mercantil que no estén contempladas en cualesquiera de los contratos, lo que
obliga necesariamente a actuar más profesionalmente con nuestros futuros clientes, en la
orientación y asesoramiento con el propósito de inducir una cultura del derecho en todas
sus actividades y evitarse muchos problemas que podrían terminar con la perdida del
patrimonio y en algunos casos de la libertad.
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BIBLIOGRAFÍA
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[Link]#:~:text=Por%20el%20contrato%20de%20dep
%C3%B3sito,1.758%20C.C.).&text=El%20dep%C3%B3sito%20nunca
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%20constituye%20por,naturaleza%20una%20operaci%C3%B3n%20de
%20comercio.
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