“Mi hijo no me obedece, no quiere irse a dormir, no se deja poner la ropa, se molesta
cuando le digo que guarde sus juguetes, no quiere apagar la televisión, llora si le digo que
haga la tarea, no se quiere levantar, hace berrinches…” y la lista continúa. Son algunas de
las demandas que tienen los padres cuando no saben cómo establecer límites a sus hijos.
Sin embargo, todos sabemos que para la educación de nuestros hijos, una disciplina eficaz
es muy importante para que puedan interiorizar los límites. Esto quiere decir que nosotros
como padres, debemos tener las habilidades necesarias para poder establecer las reglas con
firmeza, consistencia y claridad para que nuestros hijos puedan seguirlas.
¿Para qué sirven los límites?
Los límites, al igual que el cariño son una muestra de amor y preocupación por nuestros
hijos, puesto que les da seguridad y al mismo tiempo los protegen, esto quiere decir que el
niño tiene que sentir que la autoridad radica en los padres para poder sentirse
verdaderamente protegido.
En un principio somos nosotros quienes ponemos los límites, luego, esa voz exterior que
recibe por parte nuestra, poco a poco se convertirá en aquella voz interior que lo ayudará a
tener mayor autocontrol, regular su propio comportamiento y más adelante, tener la
capacidad de decir no, cuando se vea involucrado en situaciones donde se le pida hacer
cosas que no está de acuerdo.
Es importante señalar que cuando hablamos de límites nos referimos únicamente a la
regulación de la conducta y no a los sentimiento que acompaña determinada conducta,
dicho de otro modo, podemos decirle al nuestros hijo que deje de ver televisión y lo
podemos lograr, pero lo que no podemos impedir sienta cólera o llore.
¿Por qué a algunos padres nos cuesta establecer límites?
Esto puede ser por diversos motivos, como por ejemplo:
Inseguridad respecto al cariño de nuestros hijos. Queremos ser aceptados por ellos y
pensamos que poniéndoles límites los alejaremos.
Sentimiento de culpa por parte de los padres. Pasamos poco tiempo con ellos y
queremos compensar esta ausencia permitiéndoles todo.
Poca energía para enfrentarnos con nuestros hijos. Estamos cansados y
queremos lograr que hagan las cosas, entonces cedemos pensando que la próxima
vez nos irá mejor.
Falta de respeto entre progenitores. Que se traduce en la desvalorización de la
opinión del otro y la lucha constante por tener la razón, nos contradecimos y el niño
no sabe a quién obedecer.
Poca paciencia. Nos exaltamos rápidamente y recurrimos a los gritos, al castigo o
nos damos por vencidos rápidamente.
No nos sintamos mal si algún día nuestro hijo quiere desobedecer las reglas que ponemos.
Eso es NORMAL, porque está probando hasta dónde puede llegar y cuál será nuestra
reacción si es que no hace caso. Es justo ese instante la oportunidad para demostrar la
consistencia y firmeza en lo que decimos y hacemos. Ya que si cedemos, nuestro hijo verá
dudas y nos costará mucho que luego él pueda respetar las reglas. Esto no quiere decir, que
debe en cuando podamos ser flexibles, adaptando las normas a la situación, edad y
necesidades individuales de cada hijo.
¿Cómo Establecer Límites?
El primer paso es mostrar seguridad y firmeza. Lo que digo y mi expresión facial deben
decir lo mismo.
Recordar que ser firmes no implica dejar de ser cariñosos. Mi tono de voz indicará
cariño, mientras mi expresión indicará firmeza.
Dar instrucciones claras. Frecuentemente decimos “pórtate bien” “no hagas eso”
“quiero verte bien limpio”, etc., todas esas instrucciones son inespecíficas, ya que
tienen diferente significado para las personas. En lugar de eso, procuremos darles
normas más claras y concreta: “coge mi mano para cruzar la pista”, “lávate la cara,
los dientes y las manos”. Esto nos dará mejores resultados.
En algunos casos, darles a escoger entre diversas opciones, como por ejemplo elegir
qué ropa quieren ponerse, qué fruta quieren comer. Esta libertad les enseñará que si
es posible que puedan elegir, rediciendo las resistencias.
Reforzar las conductas positivas, así nos parezcan pequeñas.
Sancione la conducta y no al niño. En vez de decirle “eres un desordenado” le
decimos “es hora de que arregles tu cuarto” La palabra de los padres es como ley
para el niño, por ello debemos prestar atención a lo que decimos y evitar
ETIQUETARLO.
Evite sobreprotegerlo, ya que es una forma de decirle “eres un incompetente” La
lástima promueve la debilidad, mientras que la comprensión promueve fortaleza.
Evite lo NO. Los niños obedecen más cuando les decimos qué es lo que tienen que
hacer en un tono amigable, en vez de decirles que es lo “no” tienen que hacer.
Evite decir “quiero que…” ya que con esto estamos creando una lucha de poder. Por
ejemplo, en vez de decir “quiero que apagues el televisor en este momento” mejor
es decir: “es hora de apagar la tele e irse a dormir”.
Surgiera alternativas aceptables por ejemplo “no te puedo dar el helado antes del
almuerzo, pero te lo puedo dar después. De esta forma somos comprensibles con sus
deseos y menos arbitrarios.
Explicar el porqué de las cosas de forma clara, corta y sencilla. Antes de dar una
larga explicación que puede distraerlo, manifieste la razón en pocas palabras. Por
ejemplo: “No muerdas a las personas. Eso les hará daño”; “Si tiras los juguetes de
otros niños, ellos se sentirán tristes porque les gustaría jugar aún con ellos”.
Controle sus emociones. Recuerde la disciplina es enseñar a los niños cómo
comportarse y no podemos enseñarles un buen comportamiento si es que estamos
alterados.
Recordemos siempre que nuestros hijos son grandes observadores y aprenden por
imitación, y son los padres y la familia sus principales referentes: sea un ejemplo a
seguir.
“Educar a un niño es como sostener en la mano un jabón. Si aprietas mucho sale
disparado, si lo sujetas con indecisión se te escurre entre los dedos, una presión suave
pero firme lo mantiene seguro”
Principios Para Establecer Limites en el Hogar
1. Establecer la autoridad: los primeros años son cruciales.
El entrenamiento de los hijos debe dar inicio desde su más tierna edad. No hay tiempo que
perder. Mucho antes de que el niño empiece a hablar y a caminar dará inicio una lucha en la
que se va a definir quién manda en casa. AlGO DENTRO DEL BEBÉ LO IMPULSA A
DESAFIAR LA AUTORIDAD. Necesitamos dejar claramente establecido en el corazón de
nuestros hijos, mientras son pequeños, que deben reconocer, aceptar y respetar la autoridad
que Dios nos ha dado en el hogar. La mayor insensatez que podemos hacer es esperar hasta
la adolescencia para tratar de establecer nuestra autoridad. Será demasiado tarde. No hay
excusa. Si no logramos que nuestro hijo nos respete antes de que cumpla los cinco años ,
prácticamente habremos perdido la batalla.
2-Entrenar
Durante la segunda etapa necesitamos dedicarnos a practicar, ejercitar, enseñar, entrenar.
Los niños necesitan repetición y paciencia. A veces no entenderán rápidamente lo que
queremos enseñarles. A veces cometerán errores al tratar de poner en práctica los principios
que intentamos inculcarles. Pero nunca debemos desistir.
3-Animar
Cuando el hijo llega a la juventud, la función del padre cambia radicalmente. Ahora debe
permanecer en la línea de banda mientras su hijo juega el juego de la vida. La etapa en
enseñanza intensa ha pasado, ahora solo le queda esperar que su hijo ponga en práctica lo
que aprendió. Debe mantenerse siempre cerca para aconsejar, para corregir algunos
detalles, pero, más que nada, debe animándolo para meter muchos goles.
Por lo general no estaremos a su lado cuando tenga que tomar las decisiones importantes de
su vida. Cuando esté bajo presión y tenga que poner a prueba sus convicciones, necesitará
echar mano de las enseñanzas y los principios que hayamos sembrado en su corazón.
APRENDIENDO A MANEJAR
Es mucho mejor que tengamos un respeto tan grande por el Señor, que eso nos lleve a
controlarnos voluntariamente.
Había aprendido a manejar con mi papá y mi abuelo, que era muy paciente conmigo.
Recuerdo el día cuando saqué la licencia para manejar. Mi papá me tiró las llaves de su
auto y dijo: “Puedes llevarte mi auto por dos horas tu solo”. Tenía el auto de mi padre a
total disposición, pero regresé antes de tiempo . Porque la relación que tenía con mi padre y
con mi abuelo era tan fuerte que no podía cometer actos inapropiados, aun cuando tuviera
una licencia y no hubiera nadie en el auto para censurarme. Principios implantados con
amor por mi padre y abuelo, que definían claramente los límites dentro de los cuales tenía
que moverme .
Se requieren límites.-mandatos bíblicos
-principios de vida
-convicciones personales
-normas comunitarias
Mandatos bíblicos: Dentro de la categoría de mandamientos bíblicos entran todas las
instrucciones divinas que han sido establecidas con claridad en la Biblia para definir lo que
es agradable para Dios. Los mandamientos bíblicos nos ayudan a reconocer cuál es la
conducta aceptable para Dios en cada CIRCUNSTANCIA DE NUESTRA VIDA. Nos
ayudan a identificar y rechazar toda conducta pecaminosa que nos aleja de la justicia
divina. Los mandamientos absolutos e indiscutibles de la Biblia dejan fuera de los límites
de una conducta aceptable para el pueblo de Dios, entre otras, las siguientes formas de
conducta:
-adulterio y fornicación
-asesinato
-robo
-embriaguez
-homosexualidad
Bien podríamos decir que la Biblia es como un manual de operación o manual del
propietario, en el que el fabricante nos da las indicaciones
pertinentes para tener una vida próspera y saludable.
Los mandamientos son para nuestra bendición .
Dios traza estas líneas para nuestro bien. Él anhela bendecirnos. La bendición es el
resultado de vivir dentro de las líneas que marcan los bordes de la senda que él nos ha
trazado.
Principios de vida
Dios nos da principios, consejos y recomendaciones, que no pueden catalogarse como
mandamientos, pero cuya aplicación a nuestra vida produce beneficios incuestionables.
Convicciones personales
Necesitamos tener convicciones personales que sean congruentes con la palabra de Dios y
con nuestra conciencia. Pero no debemos imponer nuestras convicciones a otros. Las
convicciones, opiniones y preferencias varían de persona a persona, de familia a familia y
de generación a generación. Donde DIOS PERMITE LIBERTAD Y DIVERSIDAD,
NOSOTROS DEBEMOS PERMITIRLAS TAMBIÉN.
Normas comunitarias
La vida cotidiana requiere de normas comunitarias para establecer el orden, ya sea en el
hogar, el trabajo, el negocio, la iglesia o cualquier otro grupo . Para ser parte del grupo se
deben obedecer las normas.
-Trabajo, cada lugar de trabajo tiene sus propias normas comunitarias.
-Hogar, establecer normas comunitarias en el hogar es privilegio de los padres. Los hogares
sin normas son un caos. Los miembros sólo buscan su propio interés y se muerden unos a
otros. Y luego nos preguntamos por qué esos hogares se derrumban.
Iglesia
Cada iglesia local tiene el privilegio de establecer sus propias normas comunitarias para
regular la vida de la iglesia, siempre y cuando estén en armonía con los mandatos y
principios de la Escritura.
ÁREAS QUE REQUIEREN LÍMITES
RELACIÓN CON DIOS
Mandamientos absolutos: una de las matas más importantes en el hogar debe ser llevar a los
hijos a experimentar el nuevo nacimiento.
No permitamos que la relación de nuestros hijos con Dios caiga en la religiosidad o el
legalismo. No se trata de una religión llena de retos aburridos que no se pueden entender.
Ellos deben tener una relación viva, fresca, significativa con Dios. Dios debe ser real para
ellos, debe ser un padre tierno y amoroso que está siempre buscando diferentes maneras de
bendecirlos y llenar sus vidas de propósito y realización.
RELACIÓN CON SU PROPIA FAMILIA
Hoy necesitamos padres que entiendan el significado de este mandamiento, padres
comprometidos con Dios y con su esposa para toda la vida. Esposo debe amar la esposa, la
esposa debe someterse a su esposo y respetarlo, los hijos deben honrar y obedecer a sus
padres , los padres no deben provocar a ira a sus hijos, den entrenarlos.
RELACIÓN CON SUS AUTORIDADES
Dios delega autoridad en cada área de nuestra vida para establecer límites para el
comportamiento humano. La autoridad es buena para el hijo en el hogar y para el ciudadano
en su país. Al reconocer la autoridad la persona encuentra verdadera libertad y creatividad.
RELACIÓN CON SUS IGUALES
En nuestra relación con personas ajenas a nuestra familia debemos mostrar interés por su
bienestar espiritual, moral y físico.
RELACIÓN CONSIGO MISMO
La suprema vocación de nuestra vida es ser como Cristo. Dios nos ha colocado en su trono
de alfarero y nos está transformando cada día más en la imagen de su Hijo. Si queremos
que nuestros hijos sean como Cristo necesitamos llenar su mente de lo verdadero, honesto,
justo y puro, todo el tiempo. No sólo debemos enseñar a nuestros hijos a cuidar su alma.
También es importante enseñarles a cuidar su cuerpo porque es el templo de Dios.
-propósito de vida
-trabajo y dinero
-convicciones
REGLAMENTOS, CRITERIOS Y AMOR
Criterios Importantes al establecer los límites.
-la falta de límites es señal de abandono
-la falta de límites es señal de falta de autoridad
-los límites sin un ejemplo a seguir no sirven
-los límites sin enseñanza y entrenamiento no logran su objetivo
-los límites sin consecuencias no funcionan
-las reglas sin relación dan como resultado la rebelión
Mil y una maneras de mostrar amor a los hijos
-tacto y afecto
-oído y memorias :nuestras palabras pueden motivar a nuestros hijos a ser campeones.
-vista y imaginación: no permitas que entren a tu hogar cosas sucias que contaminen el
alma de tu hijo.
-gusto y razón: como el sentido del gusto identifica y no ayuda a digerir los alimentos, el
sentido de la razón nos permite identificar y digerir la información y los conocimientos que
recibimos.
-olfato y conciencia: sirve para percibir los olores desagradables les que nos causan
repulsión y nos libran de ingerir alimentos descompuestos o nos hacen alejarnos de gases
peligrosos. Así funciona nuestra conciencia. Este sentido de nuestra alma nos ayuda a
aceptar lo que es de olor grato y a rechazar lo malo.
EL RETRATO DE UN HIJO IDEAL
1-TU HIJO Y LA PALABRA
La palabra ayudará a nuestros hijos a crecer, a madurar y a desechar el viejo hombre para
vestirse más y más de Cristo, para ser hijos llenos de bondad, verdad, sinceridad,
generosidad y buenas palabrea acerca de los demás.
2-TU HIJO Y EL MUNDO
Nuestros hijos están destinados a vencer. Pero lo maravilloso es que nuestros hijos pueden
ser participantes de la naturaleza divina. El carácter, la belleza y la gracia de Dios pueden
ser implantados en nuestros hijos.
3-TU HIJO Y LA AUTORIDAD
Nuestros hijos tienen autoridad divina y saben someterse a la autoridad que Dios pone
sobre ellos en el hogar y en la iglesia.
4-TU HIJO Y LOS TRATOS PERSONALES DE DIOS
Nuestros hijos saben que Dios los ama y que, a veces, Él los disciplina porque los ama.
Dios nos trata con amor, la mano que disciplina es la misma que fue clavada en la cruz.
5-TU HIJO Y EL PLAN DE DIOS
Somos hijos deseados. Dios, por su propia voluntad, te hizo nacer. Anhelaba el día de tu
nacimiento. El hecho de que nuestros hijos se sepan amados y deseados, el saber que tienen
un lugar seguro en el seno de nuestra familia, no significa que tienen licencia para
comportarse mal. La voluntad de Dios es que sean santos, apartados del mundo, limpios.
Nuestra responsabilidad es asegurarnos que su alma permanezca limpia.
6-TU HIJO Y DIOS
No es suficiente con ser parte de una iglesia en la que haya manifestaciones gloriosas del
poder de Dios. Es imprescindible que nuestros hijos conozcan a Dios de manera personal,
profunda y significativa para su vida.
Dios es real que puede manifestarse con gloria y poder en la vida cotidiana de nuestros
hijos. Y ellos pueden permanecer viviendo constantemente en su presencia.
NORMAS Y LÍMITES EN EL HOGAR
En el marco del Programa Integral de Protección y Desarrollo Estudiantil, el CCPDE
Olegario Villalobos 2 viene desarrollando actividades en pro de potenciar la dinámica
familiar desde la Escuela para Familia, tomando como eje fundamental el área temática
Fortalecimiento de valores universales de la familia y la sociedad.
El objetivo de la actividad es por una parte, ayudar a las familias a desarrollar habilidades
educativas para hacer frente a las situaciones que presentan los niños y niñas; así como
enfrentar procesos de cambio en la adolescencia a través del aprendizaje en el manejo de
normas y límites en el hogar, promoviendo de esta manera el compartir saberes,
contextualizando la realidad familiar venezolana, en específico la zuliana. Por otra parte se
fortalece la escuela para familia desplegada en la U.E. Jorge Washington ubicada en el
sector Veritas de la Parroquia Bolívar del Municipio Maracaibo, la cual pertenece a nuestra
área de cobertura.
El Licenciado José Morales, Trabajador Social del Centro Comunitario y facilitador del
taller, refiere que nuestra conducta y actitudes afectan la conducta de nuestros hijos e hijas.
Es posible que los niños o niñas se sientan bien, pero empiezan a portarse mal si se les
dirige masivamente, o se les grita, en lugar de tratarlos como seres humanos. Los niños y
niñas imitan la conducta de los adultos y si el adulto es grosero, ellos también lo serán.
Una disciplina eficaz a la hora de aplicar los límites a nuestros hijos es lo más
importante. Si nosotros presentamos una buena regla, nuestro hijo o hija estará dispuesto(a)
a cumplirla porque lo que quieren ellos(as) es agradarnos. No nos encontramos preparados
para establecer los límites?, Nos falta habilidad para hacerlo?, Hablamos demasiado?,
exageramos en la emoción?, y en muchos casos, nos equivocamos en nuestra forma de
expresar con claridad y con demasiada autoridad?. Cuando necesitamos decir a nuestros
hijos que deben hacer algo y "ahora" (recoger los juguetes, irse a la cama, etc.), debemos
tener en cuenta algunos consejos básicos, los cuales fueron socializados en el taller:
1. Debemos tener objetividad
Es frecuente oír de nosotros mismos y de otros padres expresiones como "Pórtate bien",
"Sé bueno", o "no hagas eso". Las expresiones significan diferentes cosas para diferentes
personas. Nuestros hijos e hijas nos entenderán mejor si hacemos nuestras normas de una
forma más concreta. Un límite bien especificado dice a un niño o niña exactamente lo que
debe estar hecho. "Habla bajito en una biblioteca "; "Da de comer al perro ahora": "Agarra
mi mano para cruzar la calle". Esta es una forma que puede aumentar substancialmente la
relación de complicidad de su hijo o hija.
2. Ofrezca opciones
En muchos casos podemos dar a nuestros hijos e hijas una oportunidad limitada de
decidir como cumplir sus "órdenes". La libertad de oportunidad hace que un niño o
niña sienta una sensación de poder y control, reduciendo las resistencias. Por ejemplo: "Es
la hora del baño. ¿Lo quieres tomar con la ducha o en la bañera llena?"; "Es la hora de
vestirse. ¿Quieres elegir un traje, o lo hago yo? Esta es una forma más fácil y rápida de
decir a un niño exactamente lo que hacer.
3. Sean firmes
En cuestiones realmente importantes, cuando existe una resistencia a la obediencia,
nosotros necesitamos aplicar el límite con firmeza. Un límite firme dice a un niño que él
debe parar con dicho comportamiento y obedecer a tus deseos inmediatamente. Por
ejemplo: "Vayas a su habitación ahora" o "¡Pare!, los juguetes no son para tirar". Los
límites firmes son mejor aplicados con una voz segura, sin gritos, y una seria mirada en el
rostro. Los límites más suaves suponen que el niño o niña tiene una opción de obedecer o
no. Ejemplos de ligeros límites: "¿Porqué no lleva tus juguetes fuera de aquí?"; "Debes
hacer las tareas de la escuela ahora"; " Venga a casa ahora, ¿vale?" e "Yo realmente deseo
que te limpies". Esos límites son apropiados para momentos cuando se quiere que el niño
actúe en un cierto camino. De cualquier modo, para esas pocas obligaciones "debe estar
hecho", serás mejor cómplice de su hijo si les aplica un firme comando. La firmeza está
entre lo ligero y lo autoritario.
4. Acentúa lo positivo
Los niños, niñas son más receptivos en "hacer" a lo que les ordenan. Directivas cómo el
"no" o "pare" dicen a un niño que es inaceptable pero no explica qué comportamiento le
gustaría en cambio. En general, es mejor decir a un niño lo que debe hacer ("Habla bajo" )
antes de lo que no debe hacer ("No grite" ). Padres autoritarios dan más órdenes "no",
mientras los demás están propensos a aplicar el orden con el "hacer".
5. Se mantengan al margen
Cuándo decimos "quiero que te vayas a la cama ahora mismo", estamos creando una
lucha de poder personal con nuestros hijos e hijas. Una buena estrategia es hacer constar la
regla de una forma impersonal. Por ejemplo: "Son las 8, hora de acostarse" y le enseña el
reloj. En este caso, algunos conflictos y sentimientos estarán entre el niño, niña y el reloj.
6. Explica el porqué
Cuando una persona entiende el motivo de una regla, como una forma de prevenir
situaciones peligrosas para sí mismo y para otros, se sentirá mas animado a obedecerla. De
este modo, lo mejor cuando se aplica un límite, es explicar al niño o niña el porqué tiene
que obedecer. Entendiendo la razón para el orden ayuda a los niños a que desarrollen
valores internos de conducta o comportamiento- una conciencia. Antes de dar una larga
explicación que puede distraer a los niños(as), manifieste la razón en pocas palabras. Por
ejemplo: "No muerdas a las personas. Eso les hará daño"; "Si tiras los juguetes de otros
niños, ellos se sentirán tristes porque les gustaría jugar aún con ellos".
7. Sugiera una alternativa
Siempre que apliques un límite al comportamiento de un niño, intente indicar una
alternativa aceptable. Por hacerlo sonará menos negativo y su hijo se sentirá menos
desaventajado. De este modo, te empeñas en decir "no sé si te gustaría mi pintalabios, pero
eso es para los labios y no para jugar. Aquí tienes un lápiz y papel en cambio". Otro
ejemplo sería decir "No te puedo dar un caramelo antes de la cena, pero te puedo dar un
helado de chocolate después". Por ofrecerle alternativas, le estás enseñando que sus
sentimientos y deseos son aceptables. Este es un camino de expresión más correcto.
8. Sea seriamente consistente
Una regla puntual para una efectiva puesta del límite es evitar una regla repetitiva. Una
rutina flexible (acostarse a las 8 una noche, a las 8 y media en la próxima, y a las 9 en otra
noche) invita a una resistencia y se torna imposible de cumplir. Rutinas y reglas
importantes en la familia deberían ser efectivas día tras día, aunque estés cansado o
indispuesto. Si das a tu hijo o hija la oportunidad de dar vueltas a sus reglas, ellos
seguramente intentarán resistir.
9. Desaprueba la conducta, no el niño
Es necesario que dejemos claro para nuestros hijos e hijas que nuestra desaprobación
está relacionada a su comportamiento y no directamente a ellos. No les estamos
rechazando. Lejos de decir "Niño malo o Niñas Mala" (desaprobación del niño).
Deberíamos decir "No muerdas" (desaprobación de la conducta). En lugar de decir
"realmente no puedo controlarte cuando actúas de esta forma", deberíamos decir, "Estas
latas no están para tirar. Deben quedar en el estante del almacén".
10. Controla las emociones
Los investigadores señalan que cuando los padres están muy enojados castigan más
seriamente y son más propensos a ser verbalmente y/o físicamente abusivos a sus niños y
niñas. Hay épocas en que necesitamos llevar con más calma, y contar hasta diez antes de
reaccionar. La disciplina es básicamente enseñar al niño cómo debe comportarse. No se
puede enseñar con eficacia si usted es extremamente emocional. Delante de un mal
comportamiento, lo mejor es llevar un minuto de calma uno mismo, y después preguntar
con calma, "¿que sucedió aquí?". Todos los niños y niñas necesitan que sus padres
establezcan las guías de consulta para el comportamiento aceptable. Cuanto más expertos
hacemos en fijar los límites, mayor es la cooperación que recibiremos de nuestros niños y
menor la necesidad de aplicar consecuencias desagradables para que se cumplan los límites.
El resultado es una atmósfera casera más agradable para los padres y los hijos e hijas.
En el caso de los y las Adolescentes, compartimos estos
consejos:
Ayudarles a expresar sus sentimientos. Si un hijo(a) adolescente le pega a un hermano
menor, es importante preguntarle por qué lo ha hecho, y pensar en otras formas de
desahogar su enfado
Expresar reconocimiento cuando su hijo(a) adolescente logra comportarse como es
debido. Si llega a casa a la hora acordada por ejemplo, darle las gracias. Si obtiene buenas
notas en la escuela, darle la enhorabuena
Permitir que participe tu adolescente cuando se fijen normas nuevas. Esto no sólo
será una forma de enseñarle el arte de la negociación (algo que le servirá durante toda su
vida), sino que le implicará de tal forma que se sentirá más obligado a cumplir con las
reglas. Además, si nota que no eres intransigente y estás dispuesto a escuchar su opinión,
aprenderá a hacer lo mismo.
Dar ejemplo. Si un padre o una madre le grita a su hijo adolescente, está enseñándole
indirectamente que es una opción válida en caso de desacuerdo, en vez de enseñarle
negociar o debatir. En vez de gritar, pare y cuente hasta diez antes de hablar y enseñarle a
tu hijo a discutir de forma sosegada e inteligente. Los gritos solamente alejarán más a su
adolescente.
Darle algun margen de decisión en el momento de organizar las tareas que debe
realizar. Sentarse con su hijo, papel y lápiz, explicarle todas las tareas domésticas, y decidir
conjuntamente cuáles serán sus responsabilidades
Ser siempre justos. Los padres somos humanos, y a veces nos exasperamos y
imponemos una regla nueva o un castigo porque estamos cansados o hartos. Hay que evitar
esta situación, pensarlo muy bien antes de introducir nuevas reglas o cambiar una existente,
y explicar de forma sosegada el motivo a tu adolescente.
Ser muy consistentes y firmes. Por ejemplo, si la norma es hacer los deberes antes de
jugar a la playstation, es importante ser inflexible y no cambiarlo nunca, incluso si tu
adolescente llega a casa con amigos. Cuando tu adolescente aprende que no vas a ceder,
dejará de insistir (aunque esto puede tardar años y supone uno de los aspectos más
agotadores de ser padres de adolescentes). Si cedes, tu adolescente cuestionará no sólo esta
norma repetidas veces, sino otras también.
Ser fiel a tus principios. Probablemente has escuchado muchas veces estos típicos
reproches de hijos adolescentes: "Siempre soy la primera que se tiene que ir a casa"; "Pues
los padres de Pedro le dejan hacerlo"; "Los padres de Marta la dejan hasta las 12.00...". Y
es fácil tener la tentación de ceder. Pero todos tenemos nuestros propios valores, y es
importante que nuestros hijos adolescentes aprendan a respetar los nuestros. Explícales que
todos somos distintos, y cuando protestan y dicen que ojalá su familia fuese distinta, respira
hondo y recuerda que ésta es una reacción típica en los adolescentes y realmente no piensan
así. Simplemente forma parte de la adolescencia cuestionar el sistema que les sigue
controlando e intentar mover los límites.