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I. MERCURIO (INTRODUCCIÓN)
El mercurio es un elemento químico con el símbolo Hg y número atómico 80. En la
literatura antigua era designado comúnmente como plata líquida y también
como azogue o hidrargiro. Elemento de aspecto plateado, metal pesado perteneciente
al bloque D de la tabla periódica, el mercurio es el único elemento metálico líquido
en condiciones estándar de laboratorio; el único otro elemento que es líquido bajo
estas condiciones es el bromo (un no metal), aunque otros metales como el cesio,
el galio, y el rubidio se funden a temperaturas ligeramente superiores.
El mercurio aparece en depósitos en todo el mundo, principalmente
como cinabrio (sulfuro de mercurio). El pigmento rojo denominado bermellón se
obtiene triturando cinabrio natural o sulfuro de mercurio obtenido por síntesis.
El mercurio se usa en termómetros, barómetros, manómetros, esfigmomanómetros,
algunos tipos de válvulas como las bombas de vacío, los interruptores de mercurio,
las lámparas fluorescentes y otros dispositivos, a pesar de que la preocupación sobre
la toxicidad del elemento ha llevado a los termómetros y tensiómetros de mercurio a
ser eliminados en gran medida en entornos clínicos en favor de otras alternativas,
como los termómetros de vidrio que utilizan alcohol o galinstano, los termistores o los
instrumentos electrónicos basados en la medición de la radiación infrarroja. Del mismo
modo, manómetros mecánicos y sensores de calibradores de tensión electrónicos han
sustituido a los esfigmomanómetros de mercurio.
El mercurio se mantiene en uso en aplicaciones de investigación científica y
en amalgamas odontológicas, todavía utilizadas en algunos países. También se utiliza
en las luces fluorescentes, en las que la electricidad que atraviesa una lámpara
conteniendo vapor de mercurio a baja presión produce radiación ultravioleta de onda
corta, que a su vez provoca la fluorescencia del fósforo que recubre el tubo,
produciendo luz visible.
El envenenamiento por mercurio puede resultar de la exposición a las formas solubles
en agua del mercurio (como el cloruro mercúrico o el metilmercurio), por la inhalación
de vapor de mercurio, o por la ingestión de cualquiera de sus formas.
II. CARACTERISTICAS GENERALES
El mercurio es un metal pesado plateado que a temperatura ambiente es
un líquido inodoro. No es buen conductor del calor comparado con otros metales,
aunque es buen conductor de la electricidad. Se alea fácilmente con muchos
otros metales como el oro o la plata produciendo amalgamas, pero no con el hierro.
Es insoluble en agua y soluble en ácido nítrico. Cuando aumenta su temperatura por
encima de los 40 °C, produce vapores tóxicos y corrosivos, más pesados que
el aire por lo que se evapora creando miles de partículas en el vapor que al enfriarse
se depositan de nuevo. Es dañino por inhalación, ingestión y contacto: se trata de un
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producto muy irritante para la piel, ojos y vías respiratorias. Es incompatible con
el ácido nítrico concentrado, el acetileno, el amoníaco, el cloro y los metales.
El mercurio es un elemento anómalo en varias de sus propiedades. Es un metal noble,
ya que su potencial rédox Hg2+/Hg es positivo (+0,85 V), frente al negativo del cadmio
Cd (-0,40 V), su vecino inmediato de grupo. Es un metal singular con algo de parecido
al cadmio, pero más semejante al oro y al talio. Es el único metal de transición con una
densidad tan elevada, 13,53 g/cm³; una columna de 76 cm define una atmósfera,
mientras que con agua se necesita una columna de 10 m de altura. Su estado líquido
en condiciones estándar indica que su enlace metálico es débil y se justifica por la
poca participación de los electrones 6s² a la deslocalización electrónica en el sistema
metálico (efectos relativistas).
Tiene la primera energía de ionización más alta de todos los metales (10,4375 eV)2 por
la misma razón anterior. Además el Hg2+ tiene muy baja entalpía de hidratación
comparada con la del cinc Zn2+ y la del cadmio Cd2+, con preferencia por la
coordinación dos en los complejos de Hg (II), como el oro Au (I) isoelectrónico. Esto
trae como consecuencia que los potenciales rédox de aquellos sean negativos y el del
mercurio sea noble (positivo).
La poca reactividad del mercurio en procesos oxidativos se justifica por los efectos
relativistas sobre los electrones 6s² muy contraídos hacia el núcleo y por la fortaleza
de su estructura electrónica de pseudogas noble.
También es el único elemento del grupo que presenta el estado +1, en forma de
especie dinuclear Hg22+, aunque la tendencia general a estabilizar los estados de
oxidación bajos sea la contraria en los grupos de transición: formación de compuestos
de Hg (I) con racimos de pares Hg-Hg. Esta rica covalencia también se puede apreciar
en compuestos de Hg (II), donde se aprecia que muchos de estos compuestos de Hg
(II) son volátiles como el HgCl2, sólido molecular con entidades Cl-Hg-Cl en sólido,
vapor e incluso en disolución acuosa. También es destacable la resistencia de amidas,
imidas y organometálicos de mercurio a la hidrólisis y al oxígeno del ambiente, lo que
indica la gran fortaleza del enlace con el carbono Hg-C. También el azufre S y el
fósforo P son átomos dadores adecuados: ligandos blandos efectivos para ácidos
blandos como el Hg en estados de oxidación cero, I y II.
El estado de oxidación más alto del mercurio es el II debido a su configuración
electrónica externa d10s², y a que la suma de sus tres primeras energías de ionización
es demasiado alta para que en condiciones estándar se generen estados de oxidación
III o superiores. Sin embargo, en 2007 se ha descubierto que a bajísimas
temperaturas, del orden de -260 °C (esto es, la temperatura media del espacio), existe
en estado de oxidación IV, pudiendo asociarse con cuatro átomos de flúor y
obteniéndose de tal modo ese grado de oxidación adicional.
A esta forma se la denomina tetrafluoruro de mercurio (HgF4);3 la estructura es plano-
cuadrada, la de mayor estabilidad para una especie d8 procedente de un metal ''5d''.
Este comportamiento es esperable, dado que el mercurio tiene mayor expansión
relativista de sus orbitales 5d con relación a sus homólogos del grupo 12, con lo que
frente al flúor, el elemento más oxidante de la tabla periódica, puede en condiciones
extremas generar enlaces covalentes. La posibilidad de sintetizar este fluoruro de
mercurio, HgF4, fue predicha teóricamente en 1994 de acuerdo a modelos antes
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indicados. Por la misma razón se puede considerar la posibilidad del estado de
oxidación III para este metal, y efectivamente se ha aislado una especie compleja, en
un medio especial y por oxidación electroquímica, donde aparece el catión complejo,
[Hg cyclam]3+; el cyclam es un ligando quelato que estabiliza al mercurio en este
estado de oxidación raro (1,4,8,11-Tetraazaciclotetradecane= cyclam).
Con todo esto, se debe concluir que el mercurio debe ser reconsiderado para ser
incluido como un metal de transición, ya que genera especies con orbitales d internos
que están vacíos, por lo que se tiene una energía favorable de estabilización por el
campo de los ligandos (EECL).
III. PROPIEDADES
1. PROPIEDADES FISICAS
El mercurio es un metal blanco plateado y pesado. En comparación con otros metales,
es un mal conductor del calor, pero un buen conductor de la electricidad. Presenta
un punto de solidificación de -38,83 °C y un punto de ebullición de 356,73 °C, ambos
excepcionalmente bajos para un metal. Además, el punto de ebullición del mercurio de
629,88 Kelvin (356,7 °C) es el más bajo de cualquier metal.
Una explicación completa de este hecho se adentra profundamente en el reino de
la física cuántica, pero se puede resumir de la siguiente manera: el mercurio tiene
una configuración electrónica única, en la que los electrones recubren todos los
niveles disponibles 1s, 2s, 2p, 3s, 3p, 3d, 4s, 4p, 4d, 4f, 5s, 5p, 5d y 6s. Debido a que
esta configuración resiste considerablemente a la liberación de un electrón, el mercurio
se comporta de manera similar a los gases nobles, que forman enlaces débiles y por lo
tanto se funden a bajas temperaturas.
Tras la congelación, el volumen del mercurio disminuye en un 3,59% y su densidad
cambia de 13,69 g/cm³ en estado líquido a 14,184 g/cm³ cuando se solidifica. El
coeficiente de expansión volumétrico es de 181,59x10−6 a 0 °C, 181,71x10−6 a 20 °C y
de 182,50x10−6 a 100 °C (por cada °C).
La estabilidad del orbital 6s es debida a la presencia del nivel 4f repleto. La capa f
apantalla débilmente la carga nuclear efectiva, lo que aumenta la atracción debida a
la fuerza de Coulomb entre el nivel 6s y el núcleo (ver contracción lantánida). La
ausencia de un nivel interior f repleto es la razón de la temperatura de fusión algo más
alta del cadmio y del zinc, aunque estos dos metales también funden fácilmente y,
además, presentan puntos de ebullición inusualmente bajos.
Por otro lado, el oro, que ocupa un espacio a la izquierda del mercurio en la tabla
periódica, tiene átomos con un electrón menos en la capa 6s que el mercurio. Esos
electrones se liberan con mayor facilidad y son compartidos entre los átomos de oro,
que forman un relativamente fuerte enlace metálico.
2. PROPIEDADES QUIMICAS
El mercurio no reacciona con la mayoría de los ácidos, tales como el ácido
sulfúrico diluido, aunque los ácidos oxidantes como el ácido sulfúrico concentrado y
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el ácido nítrico o el agua regia lo disuelven para dar sulfato, nitrato, y cloruro. Como la
plata, el mercurio reacciona con el ácido sulfhídrico atmosférico. Así mismo, reacciona
con copos de azufre sólido, que se utilizan en los equipos para absorber el mercurio
en caso de derrame (también se utilizan con este mismo propósito carbón activado y
zinc en polvo).
El mercurio disuelve muchos otros metales como el oro y la plata para
formar amalgamas. El hierro es una excepción, por lo que recipientes de hierro se han
utilizado tradicionalmente para el comercio de mercurio. Varios otros elementos de la
primera fila de los metales de transición (con la excepción del manganeso, el cobre y
el zinc) son reacios a formar amalgamas. Otros elementos que no forman fácilmente
amalgamas con el mercurio incluyen al platino. La amalgama de sodio es un agente
reductor común en síntesis orgánica, y también se utiliza en las lámparas de lámparas
de vapor de sodio de alta presión.
El mercurio se combina fácilmente con el aluminio para formar una amalgama de
aluminio cuando los dos metales puros entran en contacto. Esta amalgama destruye la
capa de óxido de aluminio que protege al aluminio metálico de oxidarse en
profundidad (como le sucede al hierro ante el agua). Incluso pequeñas cantidades de
mercurio pueden corroer gravemente el aluminio. Por esta razón, el mercurio no se
permite a bordo de una aeronave bajo la mayoría de las circunstancias, debido al
riesgo de la formación de una amalgama con partes de aluminio expuestas en la
aeronave.
El ataque del mercurio sobre el aluminio es uno de los tipos más comunes
de fragilización por metal líquido.
3. ISÓTOPOS
Hay siete isotopos estables del mercurio, con 202 Hg siendo el más abundante
(29,86%). Los radioisótopos más longevos son 194 Hg con un período de
semidesintregración de 444 años, y 203 Hg con una vida media de 46,612 días. La
mayor parte de los radioisótopos restantes tienen vidas medias que son de menos de
un día. 199 Hg y 201 Hg son los núcleos activos más a menudo estudiados
mediante resonancia magnética nuclear, teniendo espines de 1⁄2 y 3⁄2 respectivamente.
IV. APLICACIONES
El mercurio se utiliza principalmente para la fabricación de productos químicos
industriales o para aplicaciones eléctricas y se emplea en algunos termómetros,
especialmente los que se usan para medir temperaturas elevadas. Una cantidad cada
vez mayor se usa como mercurio gaseoso en lámparas fluorescentes, mientras que la
mayoría de las otras aplicaciones se están eliminando lentamente debido a las
regulaciones de salud y seguridad, siendo reemplazado en algunas aplicaciones por
materiales menos tóxicos, pero considerablemente más caros, como
la aleación Galinstano.
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1. MEDICINA
El mercurio y sus compuestos se han utilizado en medicina, aunque son mucho menos
comunes en la actualidad de lo que lo eran antes, debido a que los efectos tóxicos del
mercurio y de sus compuestos son mejor conocidos. La primera edición del Manual de
Merck, en 1899, incluía muchos de los siguientes compuestos de mercurio como
medicamentos:
Mercauro
Mercuro-yodo-hemol.
Cloruro de mercurio-amonio
Benzoato de mercurio
Mercúrico
Bicloruro de mercurio (Cloruro mercúrico corrosivo, U.S.P.)
Cloruro de mercurio
Cianuro de mercurio suave
Succinimida de mercurio
Yoduro de mercurio
Mercurio rojo biniodido
Yoduro de mercurio
Amarillo de mercurio (proto-yoduro)
Negro Hahnemann (óxido de mercurio soluble)
Óxido rojo de mercurio
Óxido amarillo de mercurio
Salicilato de mercurio
Imido-succinato de mercurio
Sulfato de mercurio
Subsulfato de mercurio básico (Turpeth Mineral)
Tanato de mercurio
Mercuro-cloruro de amonio
El mercurio es un ingrediente en amalgamas dentales.
El Thiomersal (denominado tiomersal, en los Estados Unidos) es un compuesto
orgánico utilizado como conservante en vacunas, aunque este uso está en declive.
El tiomersal se metaboliza en etilmercurio. Aunque se ha discutido ampliamente
acerca de la seguridad del tiomersal (véase: Controversia del tiomersal) y se sugiere
que este conservante a base de mercurio podría provocar o desencadenar autismo en
los niños, los estudios científicos no han mostrado evidencias que apoyen estas
afirmaciones. Sin embargo, el tiomersal ha sido retirado o reducido a pequeñas
cantidades en todas las vacunas recomendadas para los niños de Estados Unidos
hasta los 6 años de edad, con la excepción de la vacuna inactivada de la gripe.
Otro compuesto de mercurio, la merbromina (mercurocromo), es un antiséptico tópico
utilizado para pequeños cortes y raspaduras que todavía está en uso en algunos
países.
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El mercurio en la forma de uno de sus minerales más comunes, el cinabrio, se utiliza
en diversas medicinas antiguas y tradicionales, especialmente en la medicina china
tradicional (véase también Tommaso Campailla).
Las revisiones realizadas acerca de su seguridad han encontrado que el cinabrio
puede conducir al envenenamiento por mercurio significativo cuando se calienta, se
consume en sobredosis, o tomado a largo plazo, y puede tener efectos adversos en
dosis terapéuticas, aunque los efectos de las dosis terapéuticas suelen ser reversibles.
Aunque esta forma de mercurio parece ser menos tóxica que otras formas, su uso en
la medicina tradicional china aún no ha sido justificado, y la base terapéutica para su
uso no está clara.
Hoy en día, el uso de mercurio en medicina ha disminuido considerablemente en todos
los aspectos, especialmente en los países desarrollados. Los termómetros y
los esfigmomanómetros que contienen mercurio se inventaron a principios del siglo
XVIII y finales del XIX respectivamente.
A principios del siglo XXI, su uso está disminuyendo y ha sido prohibido en algunos
países por los propios estados y sus instituciones médicas. En 2002, el Senado de los
Estados Unidos aprobó una legislación para eliminar gradualmente la venta de
termómetros de mercurio.
En 2003, los estados de Washington y de Maine se convirtieron en los primeros en
prohibir los aparatos medidores de la presión arterial que utilizasen mercurio.
Compuestos de mercurio todavía se pueden encontrar en algunos medicamentos de
venta libre, incluyendo antisépticos tópicos, laxantes, pomadas para la dermatitis por
pañal, colirios, y en aerosoles nasales.
La FDA (Food and Drug Administration) señala que "sus datos son insuficientes para
establecer el reconocimiento general de la seguridad y la eficacia" de los ingredientes
de mercurio en estos productos. El mercurio se sigue utilizando en algunos diuréticos,
aunque ya existen sustitutos para la mayoría de usos terapéuticos.
2. PRODUCCIÓN DE CLORO Y SOSA CÁUSTICA
El cloro se produce a partir del cloruro sódico (sal común, NaCl)
utilizando electrólisis para separar el sodio metálico del gas cloro. Por lo general, la sal
se disuelve en agua para producir una salmuera. Los subproductos de dicho proceso
cloro-álcali son hidrógeno (H2) e hidróxido de sodio (NaOH), lo que comúnmente se
conoce como sosa cáustica.
Con mucho, el mayor uso de mercurio a finales del siglo XX era en el proceso de
celdas de mercurio (también denominado proceso Castner-Kellner), en el que se forma
el sodio metálico como una amalgama en un cátodo hecho de mercurio. Este sodio se
hace reaccionar con el agua para producir hidróxido de sodio. Muchas de las
emisiones de mercurio industriales del siglo XX proceden de este proceso, aunque las
plantas modernas afirmaban ser seguras en este aspecto. Después de alrededor de
1985, todas las nuevas instalaciones de producción de cloro-álcali que fueron
construidas en los Estados Unidos utilizan tecnologías de ósmosis para producir cloro.
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3. USO EN EQUIPOS DE LABORATORIO
Algunos termómetros, especialmente los de altas temperaturas, contienen mercurio;
aunque están desapareciendo gradualmente. En los Estados Unidos, la venta sin
receta de los termómetros de mercurio está prohibida desde el año 2003.
El mercurio también se utiliza en los telescopios de espejo líquido.
Algunos telescopios de tránsito utilizan un recipiente con mercurio para formar un
espejo plano y absolutamente horizontal, útil en la determinación de una referencia
vertical o perpendicular absoluta. Espejos parabólicos horizontales cóncavos pueden
formarse mediante la rotación de mercurio líquido en un recipiente cilíndrico: el líquido
adopta de este modo forma parabólica, permitiendo la reflexión y el enfoque de la luz
incidente. Estos telescopios son más baratos que los grandes telescopios de espejos
convencionales hasta en un factor de 100, pero el espejo de mercurio líquido no se
puede inclinar y siempre debe señalar hacia la vertical del lugar.
El mercurio líquido es una parte del popular electrodo de referencia secundaria
(denominado electrodo de calomel) en electroquímica, como una alternativa
al electrodo estándar de hidrógeno. El electrodo de calomelanos se utiliza para
calcular el potencial del electrodo de las semiceldas. Por último, pero no menos
importante, el punto triple del mercurio, -38.8344 °C, es un punto fijo utilizado como un
estándar de temperatura para la Escala Internacional de Temperatura (ITS-90).
Los electrodos empleados en polarografía utilizan mercurio elemental. Este uso
permite que un nuevo electrodo no contaminado esté disponible para cada medición o
para cada nuevo experimento.
4. ILUMINACIÓN Y ELECTRÓNICA
El mercurio gaseoso se utiliza en lámparas de vapor de mercurio, y lámparas
fluorescentes y en algunos reclamos publicitarios del tipo "letrero de neón". Estas
lámparas de baja presión emiten luz con líneas espectralmente muy estrechas, que se
utilizan tradicionalmente en espectroscopia para la calibración de las posiciones
espectrales. Se venden lámparas comerciales de calibración para este fin; analizar la
luz de un fluorescente de techo en un espectrómetro es una práctica de calibración
frecuente. El mercurio gaseoso también se encuentra en algunos tubos electrónicos,
incluyendo ignitrones, tiratrones, y rectificadores de arco de mercurio. También se
utiliza en las lámparas de atención médica especializada para el bronceado de la piel y
desinfección. Se añade mercurio gaseoso a las lámparas de cátodo frío que
contienen argón para aumentar la ionización y la conductividad eléctrica. Una lámpara
rellenada de argón sin mercurio presentará manchas mates y dejará de iluminar
correctamente. Los sistemas de iluminación que contienen mercurio pueden ser
tratados térmicamente una sola vez. Cuando se añade vapor de mercurio a tubos
llenos de neon, la luz producida presentará manchas rojas/azules inconsistentes,
hasta que se complete el proceso térmico inicial; finalmente, se encenderá un solo
color, mostrando finalmente un color azul apagado coherente.
5. COSMÉTICOS
El mercurio, en forma de tiomersal, es ampliamente utilizado en la fabricación de rímel.
En 2008, Minnesota se convirtió en el primer estado en los Estados Unidos en prohibir
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el mercurio añadido intencionadamente en los cosméticos, lo que supone una norma
más dura que la del gobierno federal.
Un estudio de la media geométrica de la concentración de mercurio en la orina,
identificó una fuente no reconocida previamente de la exposición al mercurio
inorgánico entre los residentes de Nueva York: los productos para el cuidado de la
piel. Estudios basados en la biomonitorización de la población también mostraron que
los niveles de concentración de mercurio son más altos entre los consumidores de
pescado y marisco.
6. ARMAS DE FUEGO
Un compuesto de mercurio llamado "fulminato de mercurio" se utilizaba principalmente
en las cápsulas fulminantes como detonador de la carga de pólvora de
los cartuchos que sirven de munición a las armas de fuego.
7. USOS HISTÓRICOS
Cantidades de mercurio líquido de entre 90 y 600 g han sido recuperadas de
tumbas de las élites de la civilización maya (entre los años 100 y 700) o en vasijas
rituales en seis lugares. Este mercurio pudo haber sido utilizado en cuencos
como espejo con fines adivinatorios. Cinco de ellos datan del período clásico de la
civilización maya (c. 250-900), pero uno de los seis ejemplos es anterior.
Fue utilizado como colorante en forma de bermellón (cinabrio en polvo),
formando parte de forma extensiva de las pinturas de color rojo durante siglos,
hasta ser sustituido por el rojo de cadmio (que no es tóxico).
En la España Islámica fue utilizado para llenar piscinas decorativas. Siglos
después, el artista estadounidense Alexander Calder construyó una fuente de
mercurio para el Pabellón Español de la Exposición Internacional de París de
1937. La fuente está ahora en exhibición en la Fundació Joan Miró en Barcelona.
El mercurio se utilizaba dentro de señuelos de pesca oscilantes. Su forma
pesada, con la inestabilidad propia del mercurio líquido en su interior, hace que el
movimiento irregular de estos señuelos sea muy atractivo para los peces. Su uso
se prohibió por motivos ambientales, pero se ha producido la posterior reaparición
de este arte de pesca ilegal.
Las lentes de Fresnel de los faros antiguos utilizaban un baño de mercurio
sobre el que flotaban y rotaban, actuando como un cojinete.
En los primeros años de la radiodifusión a comienzos del siglo XX, para
generar ondas hercianas con frecuencias de kilociclos, se utilizaban unos
interruptores electromecánicos consistentes en una rueda dentada metálica que
interceptaba un flujo continuo de mercurio por el que se hacía circular la
electricidad (véase Conectores de mercurio).
Esfigmomanómetros (medidores de presión arterial), barómetros, bombas de
difusión, coulombímetros, y otros muchos instrumentos de laboratorio utilizan
mercurio. Como líquido opaco con una alta densidad y una expansión térmica casi
lineal, es ideal para este uso.
Como líquido conductor de la electricidad, se utilizó en interruptores de
mercurio (incluidos algunos tipos de interruptores de luz domésticos instalados
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antes de 1970), interruptores basculantes utilizados en detectores de fuego
antiguos, y los interruptores de inclinación de algunos tipos de termostatos
domésticos.
Debido a sus propiedades acústicas, el mercurio se utilizó como medio de
propagación en dispositivos con memoria de línea de retardo utilizados en las
primeras computadoras digitales de la mitad del siglo XX.
Turbinas de vapor de mercurio experimentales se instalaron para aumentar la
eficiencia de la energía eléctrica de las plantas de combustibles fósiles. La planta
de energía South Meadow en Hartford (Connecticut), empleó mercurio como fluido
de trabajo (en una configuración binaria con un circuito de agua secundario)
durante una serie de años a partir de finales de la década de 1920, en un intento
por mejorar la eficiencia de la planta. Varias otras plantas fueron construidas con
este diseño de turbina, incluyendo la estación Schiller en Portsmouth (Nuevo
Hampshire) que se puso en servicio en 1950. La idea no tuvo éxito en toda la
industria debido al peso y a la toxicidad del mercurio, así como a la aparición de
las plantas de vapor supercrítico en los años siguientes.
Del mismo modo, el mercurio líquido se utilizó como refrigerante para
algunos reactores nucleares; sin embargo, el sodio se ha impuesto para los
reactores enfriados con metal líquido, debido a que la alta densidad del mercurio
requiere mucha más energía para hacerlo circular por los circuitos de refrigeración.
El mercurio era un propulsor de motores iónicos en los inicios de los sistemas
de retropropulsión espacial eléctrica. Sus ventajas eran su alto peso molecular, su
baja energía de ionización, su baja energía de doble ionización, la alta densidad
del líquido y la capacidad de almacenamiento del metal a temperatura ambiente.
Sus desventajas eran los problemas relacionados tanto con impactos ambientales
asociados con las pruebas, como con el eventual enfriamiento y condensación de
algunos de los propelentes en la nave espacial en las operaciones de larga
duración en tierra. El primer vuelo espacial que utilizó la propulsión eléctrica con
un propulsor de iones de mercurio como combustible (desarrollado por el centro de
investigación NASA Lewis) fue la nave espacial "SERT-1" lanzada por la NASA en
1964. El vuelo SERT-1 fue seguido por el SERT-2 en 1970. El mercurio y
el cesio fueron los propulsores utilizados en los primeros motores de iones, hasta
que en el Hughes Research Laboratory se descubrió que el gas xenón es un
sustituto más adecuado. El xenón es ahora el propelente utilizado en los motores
de iones, ya que tiene un alto peso molecular, poca o ninguna reactividad debido a
su naturaleza de gas noble, y presenta una alta densidad cuando se almacena
como un líquido a baja temperatura.
Otras aplicaciones hacen uso de las propiedades químicas del mercurio:
La batería de mercurio es un tipo de acumulador eléctrico no recargable,
una celda primaria muy común a mediados del siglo XX. Se utilizaba en una
amplia variedad de aplicaciones y estaba disponible en varios tamaños, en
particular para las pequeñas pilas botón. Su salida de tensión constante y larga
vida útil le dieron un uso específico en los medidores de luz las cámaras
fotográficas y en los audífonos. Las pilas de mercurio fueron prohibidas de manera
efectiva en la mayoría de los países en la década de 1990, debido a las
preocupación por la contaminación por mercurio del suelo.
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El mercurio se utiliza para la conservación de la madera, la creación
de daguerrotipos, el plateado de espejos, en pinturas navales para evitar que se
adhieran distintos organismos al casco de los buques (uso abandonado en
1990), herbicidas (abandonado en 1995), pequeños juguetes en forma de
laberintos de bolsillo en los que se debe guiar una gota de mercurio, algunos
productos de limpieza, y en los sensores de algunos dispositivos de suspensión
autonivelante utilizados en su momento en automoción. Como medicamentos, los
compuestos de mercurio se han utilizado en antisépticos, laxantes, antidepresivos,
y en tratamientos contra la sífilis.
Supuestamente fue utilizado por espías de los Aliados en acciones de sabotaje
contra la Luftwaffe, mediante una pasta de mercurio que provocaba la rápida
corrosión del aluminio de los aviones, causándoles fallos estructurales graves.
Proceso cloroálcali: El principal uso industrial del mercurio durante el siglo XX
fue en la electrólisis para separar el cloro y el sodio de la salmuera; sirviendo el
mercurio como ánodo del proceso Castner-Kellner. El cloro se utiliza para el
blanqueo de papel (por lo que la localización de muchas de estas plantas estaba
cerca de fábricas de papel), mientras que el sodio se utiliza para fabricar hidróxido
de sodio utilizado en jabones y otros productos de limpieza. Este uso ha sido
abandonado en gran medida, sustituyéndose por otras tecnologías que utilizan
membranas osmóticas.
Como electrodos en algunos tipos de electrólisis, en catalizadores y
en insecticidas.
El mercurio también fue utilizado como limpiador del interior de los cañones de
las armas de fuego.
A partir de mediados del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX, se utilizó en
la fabricación de sombreros de fieltro un proceso denominado "carroting". Las
pieles de animales eran lavadas en una solución de nitrato mercúrico (Hg
(NO32H2O2) de color naranja (el término "carroting", de zanahoria en inglés, surgió
de este color). Este proceso separa la piel del pelaje enmarañado, aunque esta
disolución y los vapores que produce son altamente tóxicos. El Servicio de Salud
Pública de los Estados Unidos prohibió el uso de mercurio en la industria del fieltro
en diciembre de 1941. Los síntomas psicológicos asociados con el
envenenamiento por mercurio inspiraron la expresión inglesa "mad as a
hatter" (loco como un sombrerero). El personaje de El Sombrerero de Lewis
Carroll en su libro Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas era un juego
de palabras basado en la antigua frase, pero el carácter mismo del personaje no
presenta síntomas de envenenamiento por mercurio.
Minería de oro y plata. Históricamente, se utilizó mercurio ampliamente
en minería hidráulica con el fin de separar por flotación el oro (que se hunde en el
mercurio) de la mezcla de grava y de agua que lo acompañan. Las partículas finas
de oro además pueden formar una amalgama mercurio-oro y, por lo tanto,
aumentar los porcentajes de recuperación de oro.5 El uso a gran escala del
mercurio se detuvo en la década de 1960. Sin embargo, se sigue utilizando a
pequeña escala, a menudo clandestina, en la prospección de oro. Se estima que
45.000 toneladas métricas de mercurio que fueron utilizadas en California en la
explotación de placeres auríferos no han sido recuperadas. Mercurio fue también
usado en plata mining.
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A. USO MEDICINAL HISTÓRICO
El cloruro de mercurio (I) (también conocido como calomel o cloruro de mercurio) se
ha utilizado en la medicina tradicional como diurético, desinfectante tópico, y laxante.
El cloruro de mercurio (II) (también conocido como cloruro de mercurio o sublimado
corrosivo) en tiempos se utilizó para tratar la sífilis (junto con otros compuestos de
mercurio), aunque es tan tóxico que a veces los síntomas de su toxicidad se
confunden con los de la sífilis que se creía tratar.93 También se utiliza como
desinfectante. El "Blue mass", una pastilla o jarabe en el que el mercurio es el
ingrediente principal, se recetó a lo largo del siglo XIX para numerosas enfermedades,
como el estreñimiento, la depresión, la infertilidad y los dolores de cabeza. A principios
del siglo XX, el mercurio se administró a niños pequeños como laxante y vermífugo, y
se utilizó en polvo dental para lactantes. La merbromina, un organohaluro que contiene
mercurio (a veces se vende como mercurocromo) sigue siendo ampliamente utilizado,
pero ha sido prohibido en algunos países como los Estados Unidos.
V. TOXICIDAD Y SEGURIDAD
El mercurio y la mayoría de sus compuestos son extremadamente tóxicos y deben ser
manejados con cuidado; en los casos de derrames relacionados con el mercurio (por
ejemplo, en el caso de rotura de termómetros o de tubos fluorescentes que contengan
el metal o sus vapores), existen procedimientos de limpieza específicos para evitar la
exposición y evitar su dispersión. Protocolos para fusionar físicamente las gotas más
pequeñas depositadas sobre superficies duras para poder recogerlas con un
cuentagotas, o bien para empujar suavemente el derrame hacia un recipiente
desechable. Aspiradoras y escobas causan una mayor dispersión del mercurio y no
deben utilizarse. Posteriormente se esparcen sobre el área afectada por el derrame
escamas de azufre, zinc, o algún otro material en polvo que forme fácilmente una
amalgama (aleación) con el mercurio a temperaturas ordinarias, antes de ser
recogidos y depositados adecuadamente.
La limpieza de superficies porosas y prendas de vestir no es eficaz para eliminar todos
los rastros de mercurio y, por lo tanto, se aconseja a desechar este tipo de artículos
cuando han estado expuestos a un derrame de mercurio.
El mercurio puede ser absorbido por la piel y las membranas mucosas y los vapores
de mercurio puede ser inhalados accidentalmente, por lo que los contenedores de
mercurio deben estar bien sellados para evitar derrames o evaporación.
El calentamiento del mercurio o de sus compuestos, que pueden liberarlo cuando se
calientan, debe llevarse a cabo con una ventilación adecuada a fin de minimizar la
exposición al vapor de mercurio. Las formas más tóxicas de mercurio son
sus compuestos orgánicos, como el dimetilmercurio y el metilmercurio. El mercurio
puede causar tanto intoxicaciones crónicas como agudas, incluyendo
el envenenamiento por mercurio.
La exposición crónica afecta principalmente al sistema nervioso central y a los riñones.
La nefrotoxicidad se debe a la alta afinidad entre los iones mercúricos y los grupos
sulfhidrilos (-SH) reducidos, los conjugados mercúricos con albúmina, L-cisteína,
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homocisteína y glutatión son las formas biológicamente importantes de Hg2+ en
circulación.
Tanto las formas orgánicas como inorgánicas del mercurio se captan, acumulan en la
corteza renal, en el exterior de la médula externa, principalmente a lo largo de los tres
segmentos del túbulo proximal, expresando así su toxicidad a nivel renal. Siendo las
especies inorgánicas, las que poseen mayor relevancia nefrotóxica, por el contrario en
el caso de las especies orgánicas se necesitan elevadas dosis y múltiples
exposiciones para producir insuficiencia renal.
La parte más sensible de la nefrona a los efectos tóxicos ocasionados por estos
compuestos es el túbulo proximal, en concreto el segmento S3.
La nefrotoxicidad originada por dicho metal depende del tiempo de exposición, si la
exposición es breve se produce una necrosis tubular aguda, sin embargo, si la
exposición es a largo plazo, se produce glomerulonefritis.
1. LIBERACIÓN EN EL MEDIO AMBIENTE
Los índices de depósito pre-industriales de mercurio de la atmósfera pueden ser de
aproximadamente 4 ng/(1 l de depósito de hielo). A pesar de que puede ser
considerado un nivel natural de la exposición, las fuentes regionales o globales tienen
efectos significativos. Las erupciones volcánicas pueden aumentar el nivel atmosférico
entre 4 y 6 veces.
Las fuentes naturales, tales como los volcanes, son responsables de
aproximadamente la mitad de las emisiones de mercurio a la atmósfera. La
contaminación provocada por la actividad humana se puede dividir en los siguientes
porcentajes estimados:
65 % de centrales térmicas, siendo las plantas de carbón la mayor fuente
agregada (el 40% de las emisiones de mercurio de Estados Unidos en 1999). Esto
incluye plantas de energía alimentados con gas donde el mercurio no se ha
eliminado. Las emisiones procedentes de la combustión de carbón son entre uno y
dos órdenes de magnitud mayores que las emisiones procedentes de la
combustión de petróleo, dependiendo de cada país.
11 % de la producción de oro. Las tres mayores fuentes de emisiones de
mercurio en los EE. UU. son las tres mayores minas de oro. La liberación
hidrogeoquímica de mercurio producto de la excavación de las minas de oro ha
sido contabilizada como una fuente significativa de emisión de mercurio a la
atmósfera en el este de Canadá.
6,8 % de la producción de metales no ferrosos, típicamente en fundiciones.
6,4 % de la producción de cemento.
3 % a partir de vertederos, incluyendo basuras domésticas y residuos
peligrosos, hornos crematorios, y la incineración de fangos de depuración.
3 % de la producción sosa cáustica.
1,4 % de la producción de arrabio y acero.
1,1 % de la producción de mercurio, sobre todo para las baterías.
2 % de otras fuentes.
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Los porcentajes anteriores son estimaciones de las emisiones de mercurio de origen
humano a nivel mundial en el año 2000, con exclusión de la quema de biomasa, una
fuente importante en algunas regiones.
La contaminación atmosférica reciente por mercurio en ambientes urbanos al aire libre
se midió con valores de entre 0,01-0,02 mg/m³. En 2001 se midieron y estudiaron los
niveles de mercurio en 12 lugares del interior de viviendas elegidos para representar
una sección transversal de las clases de construcción, la ubicación y las edades de los
edificios en el área de Nueva York. Este estudio encontró concentraciones elevadas
de mercurio en el interior de las viviendas significativamente más elevados que los
registrados al aire libre, en un rango de entre 0,0065 y 0,523 mg/m³. El promedio fue
de 0,069 g/m³.
El mercurio también entra en el medio ambiente a través de su eliminación inadecuada
(por ejemplo, en los vertederos y en las incineradoras) de determinados productos que
contienen mercurio, como: piezas de automóviles, baterías y pilas, bombillas
fluorescentes, productos médicos, termómetros y termostatos.
Debido a problemas de salud (véase más adelante), se está reduciendo
progresivamente o eliminando el mercurio en estos productos. Por ejemplo, la cantidad
de mercurio contenido en los termostatos vendidos en los Estados Unidos se redujo de
14,5 toneladas en 2004 a 3,9 toneladas en 2007.
La mayoría de los termómetros utilizan ahora alcohol tintado en lugar de mercurio, y
los termómetros de la aleación galinstano son también una opción disponible. Los
termómetros de mercurio se utilizan todavía de vez en cuando en el campo de la
medicina, ya que son más precisos que los termómetros de alcohol, aunque
frecuentemente, ambos están siendo reemplazados por los termómetros electrónicos y
menos comúnmente por los ya citados termómetros de galinstano. Los termómetros
de mercurio siguen siendo ampliamente utilizados para ciertas aplicaciones científicas
debido a su mayor precisión y rango de trabajo.
Históricamente, una de las mayores emisiones se produjo en la planta industrial de
Colex, una instalación dedicada a la separación de isótopos de litio situada en Oak
Ridge, Tennessee. La planta operó en las décadas de 1950 y 1960. Los registros son
incompletos y poco claro, pero las comisiones gubernamentales han estimado que se
desconoce el paradero de unas novecientas toneladas de mercurio.
Un desastre industrial grave fue el vertido de compuestos de mercurio a la bahía
de Minamata, en Japón. Se estima que más de 3.000 personas sufrieron varias
deformidades severas, síntomas de intoxicación por mercurio o la muerte, en lo que se
conoce como enfermedad de Minamata debido al envenenamiento por mercurio.
Más recientemente, en varias comunidades del estado de Querétaro, México, se ha
descubierto la presencia de mercurio en alimentos de origen animal, vegetal y en el
agua, y los niveles de contaminación por este elemento "exceden hasta en mil por
ciento el máximo permitido, lo que implica graves riesgos para la salud".
A. CONTAMINACIÓN GLOBAL
Las emisiones de mercurio a la atmósfera se distribuyen globalmente y contaminan
todos los ecosistemas. Como ya se ha señalado, el mercurio procede de actividades
humanas (combustión del carbón, minería directa de mercurio, plata y oro) y
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actividades naturales (vulcanismo, por ejemplo). Las emisiones producen
mayoritariamente Hg0, con menor cantidad de Hg2+. El mercurio depositado puede ser
re-emitido a la atmósfera mediante su intercambio entre el océano y el aire o la
combustión de biomasa.
El mercurio almacenado en el hielo del monte Logan (5340 metros sobre el nivel del
mar; Yukon, Canadá) desde el año 1400 hasta 1998 ha sido medido con precisión. La
mayoría de la acumulación de mercurio de origen antropogénico durante 600 años se
produjo en el Monte Logan durante el siglo XX y especialmente entre 1940 y 1975. El
incremento entre 1993 y 1998 (final del muestreo) puede reflejar el aumento de
emisiones a la atmósfera por la combustión de carbón en Asia y la minería a pequeña
escala de los países en desarrollo, que se ha estimado que continúa hasta la
actualidad. La recolecta y estudio de nuevas muestras de hielo es urgente debido a la
desaparición acelerada de los glaciares.
2. EXPOSICIÓN LABORAL
Debido a los efectos sobre la salud de la exposición al mercurio, sus usos industriales
y comerciales son regulados en muchos países. La Organización Mundial de la Salud,
la OSHA, y la NIOSH tratan al mercurio como un riesgo laboral, y se han establecido
límites de exposición laboral específicos. Las emisiones y la eliminación del mercurio
ambiental están regulados en los EE. UU. principalmente por la Agencia de Protección
Ambiental.
Estudios epidemiológicos han constatado numerosos efectos nocivos del mercurio,
como temblores, deterioro de habilidades cognitivas, y alteraciones del sueño en
trabajadores con exposición crónica al vapor de mercurio, incluso a bajas
concentraciones (en el rango de 0,7 a 42 mg/m³). Un estudio ha demostrado que la
exposición puntual (4-8 horas) a niveles de mercurio elemental calculados entre 1,1 y
44 mg/m³ dio lugar a dolor en el pecho, disnea, tos, hemoptisis, deterioro de la función
pulmonar, y la evidencia de neumonitis.
La exposición aguda intersticial al vapor de mercurio se ha demostrado que produce
profundos efectos sobre el sistema nervioso central, incluyendo reacciones psicóticas
caracterizadas por el delirio, alucinaciones y tendencia suicida. La exposición
ocupacional se ha plasmado en un amplio alcance de perturbaciones funcionales,
incluyendo eretismo, irritabilidad, nerviosismo, timidez excesiva, e insomnio. Con la
exposición continuada, se desarrolla un ligero temblor, que puede transformarse en
espasmos musculares violentos. El temblor inicialmente involucra a las manos, y luego
se extiende a los párpados, los labios y la lengua. A largo plazo, la exposición de bajo
nivel se ha asociado con síntomas más sutiles de eretismo, incluyendo fatiga,
irritabilidad, pérdida de memoria, sueños vívidos y depresión.
3. DAÑOS FETALES
Los efectos nocivos del mercurio pueden ser transmitidos de la madre al feto, e
incluyen daño cerebral, retraso mental, falta de coordinación, ceguera, convulsiones e
incapacidad para hablar. Los niños con envenenamiento por mercurio pueden
desarrollar problemas en sus sistemas nervioso y digestivo y daños renales.
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4. TRATAMIENTO
La investigación sobre el tratamiento de la intoxicación y el envenenamiento por
mercurio es limitada. En la actualidad los fármacos disponibles para tratar la
intoxicación mercurial aguda incluyen quelantes de N-acetil-D, L-
penicilamina (PAN), Dimercaprol, ácido 2,3-dimercapto-1-propanosulfónico (DMPS),
y ácido dimercaptosuccínico (DMSA). En un pequeño estudio incluyendo a 11
trabajadores de la construcción expuestos al mercurio elemental, los pacientes fueron
tratados con DMSA y NAP. La terapia de quelación con ambos fármacos tuvo como
resultado la movilización de una pequeña fracción del mercurio total corporal estimado.
El DMSA fue capaz de aumentar la excreción de mercurio en un grado mayor que el
NAP.
5. PESCADO Y MARISCO
El pescado y el marisco tienen una tendencia natural a concentrar mercurio en sus
cuerpos, a menudo en forma de metilmercurio, un compuesto orgánico altamente
tóxico. Las especies de peces que forman parte de los niveles superiores de la cadena
alimentaria, como tiburones, peces espada, caballas, atunes o albacoras contienen
mayores concentraciones de mercurio que otros. Como el mercurio y el metilmercurio
son solubles en grasa, se acumulan principalmente en las vísceras, aunque también
se depositan en todo el tejido muscular. Cuando un pez es consumido por un
depredador, el nivel de mercurio se acumula. Dado que los peces son poco eficientes
en la depuración de la acumulación de metilmercurio, las concentraciones en sus
tejidos aumentan con el tiempo. Por lo tanto, las especies que están más altas en
la cadena trófica acumulan una carga corporal de mercurio que puede ser diez veces
más alta que la de las especies que consumen. Este proceso se
llama biomagnificación. Este tipo de envenenamiento por mercurio se produjo de esta
manera en Minamata, Japón, dando lugar a la denominada enfermedad de Minamata.
VI. PRECAUCIONES
1. TRANSPORTE
Se transporta en estado líquido, código europeo del Acuerdo ADR: [2809-80-8-8,Â66°
c)]. Los contenedores deben cerrarse herméticamente. Se pueden emplear
contenedores de acero, acero inoxidable, hierro, plásticos, vidrio o porcelana. Deben
evitarse los contenedores de plomo, aluminio, cobre, estaño y cinc.
Almacenar en áreas frías, secas, bien ventiladas, alejadas de la radiación solar y de
fuentes de calor y/o ignición, ya que a temperaturas mayores de 40 °C produce vapor.
Debe estar alejado de ácido nítrico concentrado, acetileno y cloro. Debe almacenarse
en recipientes irrompibles de materiales resistentes a la corrosión y que sean
compatibles.
2. MANCHAS
El mercurio puede amalgamarse accidentalmente con metales nobles como el oro,
produciendo manchas sobre su superficie. Dado que el mercurio se evapora a unos
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360 °C (de hecho, debe ser almacenado a una temperatura que no sobrepase los
40 °C para evitar la emanación de vapores), es posible eliminar una mancha (por
ejemplo, de alguna joya) colocándola en la llama de un mechero y después puliéndola.
Si la mancha es muy grande puede introducirse la joya en ácido nítrico concentrado
o ácido sulfúrico concentrado (la joya debe ser de oro o platino, de lo contrario se
disolverá). Los ácidos reaccionan con el mercurio, por lo que debe tenerse en cuenta
que estas reacciones son exotérmicas y liberan vapores tóxicos.
3. ETIQUETADO
De acuerdo con la legislación de la Unión Europea en el etiquetado deben
incorporarse las frases R: R 23 ("Tóxico por inhalación") y R 33 ("Peligro de efectos
acumulativos"). También deben incorporarse las frases S: S 1/2 ("Consérvese bajo
llave y manténgase fuera del alcance de los niños"), S 7 ("Manténgase el recipiente
bien cerrado") y S 45 ("En caso de accidente o malestar, acuda inmediatamente
al médico (si es posible, muéstrele la etiqueta)").
VII. REGLAMENTOS
1. INTERNACIONAL
Un total de 140 países acordaron en la Minamata Convention on Mercury el Programa
de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) con el objeto de evitar
emisiones peligrosas. El convenio fue firmado el 10 de octubre de 2013.
2. UNIÓN EUROPEA
En la Unión Europea, la directiva sobre la restricción del uso de ciertas sustancias
peligrosas en aparatos eléctricos y electrónicos (véase RoHS) prohíbe el mercurio de
ciertos productos eléctricos y electrónicos, y limita la cantidad de mercurio en otros
productos a menos de 1000 ppm. También se han impuesto restricciones para la
concentración de mercurio en los envases (el límite es de 100 ppm para suma de
mercurio, plomo, cromo hexavalente y cadmio) y en las baterías (el límite es de 5
ppm). En julio de 2007, la Unión Europea prohibió también el mercurio en dispositivos
de medición no eléctricos, tales como termómetros y barómetros. La prohibición sólo
se aplica a nuevos dispositivos, y contiene excepciones para el sector de la atención
sanitaria y un período de gracia de dos años para los fabricantes de barómetros.
3. NORUEGA
Noruega promulgó una prohibición total del uso de mercurio en la fabricación e
importación/exportación de productos de mercurio, el 1 de enero de 2008. En 2002, se
constató que varios lagos en Noruega presentaban un mal estado debido a la
contaminación por mercurio, con un exceso de 1 µg/g de mercurio en sus sedimentos.
En 2008, el Ministro de Desarrollo para el Medio Ambiente de Noruega, Erik Solheim,
manifestó que: "El mercurio es una de las toxinas ambientales más peligrosas.
Alternativas satisfactorias al mercurio en los productos ya están disponibles, por lo que
es apropiado introducir una prohibición".
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4. SUECIA
Los productos que contienen mercurio fueron prohibidos en Suecia en 2009.
5. DINAMARCA
En 2008, Dinamarca también prohibió la amalgama de mercurio dental, excepto para
el relleno de la superficie de masticación de dientes permanentes, como los molares
de adultos.
6. ESTADOS UNIDOS
En los Estados Unidos, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) se encarga de
regular y gestionar la contaminación por mercurio. Varias leyes confieren a la EPA
esta autoridad. Además, en la normativa recogida en el "Mercury-Containing and
Rechargeable Battery Management Act", aprobada en 1996, se retira paulatinamente
el uso del mercurio en las pilas, y se prevé la eliminación eficiente y rentable de los
muchos tipos de baterías usadas. Los países de América del Norte contribuyeron
aproximadamente con el 11% del total de las emisiones globales antropogénicas de
mercurio en 1995.
La "Clean Air Act" (1990), aprobada en 1990, puso al mercurio en una lista de
contaminantes tóxicos que necesitan ser controlados en la mayor medida posible. Por
lo tanto, las industrias que liberan altas concentraciones de mercurio al medio
ambiente han acordado en instalar el máximo alcanzable de las tecnologías de control
(MACT). En marzo de 2005, la EPA promulgó una regulación que añadió las centrales
eléctricas a la lista de fuentes que deben ser controladas e instituyó un sistema
de Comercio de derechos de emisión nacional. Se dio de plazo hasta noviembre de
2006 para imponer controles más estrictos, pero después del desafío legal de varios
estados, las regulaciones fueron derogadas por un tribunal federal de apelaciones el 8
de febrero de 2008. La norma no se considera suficiente para proteger la salud de las
personas que viven cerca de las plantas de energía que queman carbón, dados los
efectos negativos documentados en el Informe al Congreso del Estudio de la EPA de
1998. Sin embargo, nuevos datos publicados en 2015 mostraron que después de la
introducción de controles más estrictos sobre el mercurio, este se redujo
drásticamente, lo que indica que la Ley de Aire Limpio surtió el efecto deseado.
La EPA anunció nuevas reglas para las plantas eléctricas de carbón el 22 de
diciembre de 2011. Los hornos de cemento que queman residuos peligrosos se
mantienen a un nivel de control menos estricto que las incineradoras estándar de
residuos peligrosos, por lo que constituyen una fuente desproporcionada de la
contaminación por mercurio.
VIII. BIBLIOGRAFÍA
- COTTON, F.A.; WILKINSON, G.; MURILLO, C.A.; BOCHMAN, M. “Advanced
Inorganic Chemistry: A Comprehensive Text”, 6th Ed., Wiley & Sons, 1999.
- GREENWOOD, N.N. & EARNSHAW, A. “Chemistry of the Elements”,2.ª ed.,
Butterworth-Heinemann, 1997.
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- HOLLEMAN, A.F.& WIBERG, EGON. “Inorganic Chemistry”, Academic Press,
2001.
- HOUSECRAFT, C.E. & SHARPE, A.G. “Química Inorgánica”, 2.ª ed., Pearson
Prentice Hall, 2006.
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