PABLO Y EL JOVEN RICO
QUIZAS USTED DIRA: pastor no será Jesús y el joven rico? , si ,así es pero ahora quisiera que usted vea un
contraste entre estos dos jóvenes ricos. Hechos 22:3 Mateo 19:20 1 tim 4:12
“No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;
sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.
Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”.
—Mateo 6:19–21
Dios probo a estos dos jovenes
uno fue aprobado el otro reprobado .
Uno se quedo con lo eterno y el otro con lo temporal
Uno con lo espiritual el otro con lo religioso
Uno se hizo dependiente Dios el otro de los rituales
Uno estimo todo como basura el otro se quedo con la basura que el mundo dice que es valiosa y que al
morir no podrás llevarte
Uno acepto sufrir y el otro no quiso sufrir pero sufrió mas luego
Jesús citó solamente los mandamientos que tratan con las relaciones humanas, y omitió los cuatro primeros,
que instruyen acerca de la relación y la responsabilidad del ser humano con Dios. Era un comienzo adecuado, ya
que el joven era una persona acostumbrada a manejarse en el mundo material y, por lo general sacar
ventajas.
Este hombre había comprado todo lo que quería; lo que deseaba ahora era frenar el reloj de la vida, o mejor
aún, lograr que su prosperidad actual continuara en la eternidad.
Reaccionó a las referencias de Jesús con la declaración de que él había cumplido todo lo que la ley manda. Sin
embargo, muy en lo profundo, sentía que le faltaba algo y esto lo angustiaba constantemente: la vida eterna.
EL JOVEN RICO NO QUISO
Debe haber algo más que hacer, razonaba, reconociendo ante Jesús que todavía le faltaba algo (Mateo 19:20).
Respondiendo a esa consulta, Jesús se encontró con el joven en su campo de juego, y le respondió con algo de lo
que podía “hacer”: “Vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme”
(Mateo 19:21).NO QUISO Y SE FUE
MAS EL JOVEN PABLO DEJO TODO Y SIGUIO A CRISTO .
Filipenses 3:7-14 OLVIDANDO DIARIAMENTE :Olvidando es un verbo en tiempo presente
Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. 8Y ciertamente,
aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor
del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, 9y ser hallado en él, no teniendo mi
propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; 10a fin de
conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él
en su muerte, 11si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.12No que lo haya alcanzado
ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo
Jesús.13Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo
que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14prosigo a la meta, al premio del supremo
llamamiento de Dios en Cristo Jesús
No os sorprendáis del fuego de la prueba
Cuando Pedro escribió en 1ra. Pedro 4:12 acerca de las “pruebas” usó una de las dos palabras griegas que se
traducen en general como “pruebas” o “evaluación.” Ambas pueden ir acompañadas de sufrimiento. Sin
embargo, hay una llamativa diferencia entre las dos palabras en lo que respecta al origen e intención de las
pruebas. Desde el punto de vista más simple, peirasmos es una prueba en vista a que uno falle, en tanto que
dokimos es la prueba para mostrar el valor o la calidad de la cosa puesta a prueba.
Pedro escribió a las asediadas iglesias de Asia Menor: “Amados, no os sorprendáis”, o, literalmente, “dejen
de sorprenderse”, usando el tiempo presente; su estado ya era de sorpresa.
Pedro conocía el fuego de prueba en el que se encontraban, pero les recomendaba a los creyentes que
no pensaran que su situación era extraña (1ra. Pedro 4:12).
Para ellos era muy difícil no estar sorprendidos.
Sus pruebas y padecimientos no armonizaban con lo que conocían de Dios, ni con su idea de la
salvación.
Como ya hemos visto, el sufrimiento que estas iglesias soportaban era sumamente intenso, y aumentaría
todavía.
Algunos de ellos llegarían a ser mártires por su fe.
Algunos sufrirían físicamente; otros, padecerían pérdidas económicas; todo por causa de creer en Jesús
y caminar en obediencia con Él.
Ellos, como nosotros, sin duda conocían numerosas palabras de JESUS que hablaban del amor y la
protección de Dios, además de los muchos ejemplos en los que Dios había intervenido y salvado a los
que estaban en riesgo de muerte o destrucción.
Usted descubrirá que el sufrimiento modifica el enfoque de su vida y oración
El camino hacia la profundidad espiritual es prolongado y a menudo encontraremos en él obstáculos y trampas.
El sufrimiento te saca de la superficialidad
En ningún momento de su conversación con Jesús menciona a Dios. Quería la vida eterna, sí, pero según sus
propias pautas y sus esfuerzos. Quería una recompensa eterna, no una relación eterna.
El sufrimiento fue el medio que Dios usa para que examine lo que está pidiendo.
La bendición muchas veces es servida en una copa amarga
Lo único que en definitiva el joven escuchó fue la indicación de Jesús de que vendiera todo lo que
tenía; no captó la invitación a seguirlo. El joven no alcanzaba a comprender el sentido de perder lo
uno para ganar al Otro. ESO ERA AMARGO PARA EL
El hombre afligido se fue ese día sin Jesús, sin bendición, sin paz, y a esta altura de la circunstancia, sin
Dios. Desde ese día en adelante sus cuantiosas propiedades ya no le aportarían satisfacción, solo una
burla silenciosa que constantemente le recordaría su depravación.
Jesús se refirió a su copa cuando estaba en Getsemaní, nombre que curiosamente significa “lugar de
molienda” o "prensa de aceite", donde se trituraba el fruto de los olivos para exprimir aceite.
Deberíamos maravillarnos en las palabras anticipadas por Isaías: “Mas él herido fue por nuestras
rebeliones , molido por nuestros pecados” (Isaías 53:5). Parte del quebrantamiento de Jesús comenzó
con esta copa en Getsemaní. Si Jesús no hubiera bebido su copa, no tendríamos posibilidad de beber la
nuestra.
Conclusión
Aprendamos a renunciar
Aprendamos a tener una correcta escala de valores
Aprendamos que todo ayuda para bien aunque la copa sea amarga
A veces Dios opta por no intervenir cuando se lo pedimos, o no lo hace de la manera que esperamos, no lo
comprendemos. Nosotros también nos sorprendemos.
En efecto, algunos versículos solo aumentan nuestra confusión porque muestran bendiciones que no
parecen ser ciertas o, al menos, no para nosotros, en la misma epístola en la que trata del fuego de las pruebas
que afligían a los creyentes, Pedro también consuela a sus rebaños diciéndoles que “[eran] guardados por el
poder de Dios” (1ra. Pedro 1:5).
Pero ni aun cristo se salvo de las pruebas Hebreos 5:7 7Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y
súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor
reverente. 8Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; 9y habiendo sido perfeccionado, vino
a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen