La micro economía y el mercado eléctrico.
LA MICROECONOMÍA
La microeconomía, solo considera objetos económicos específicos (también llamados agentes
económicos): consumidores, productores y su papel en la formación de diversos procesos
económicos en todas las etapas de la actividad (producción, consumo, distribución e intercambio).
LA MICROECONOMÍA ESTUDIA LAS SIGUIENTES ÁREAS:
Necesidades y patrones de acciones del consumidor (qué, cuánto y cuándo comprar).
Modelos de toma de decisiones en las actividades económicas de las empresas (qué, cómo y
cuánto producir).
Relaciones económicas entre fabricantes en el mercado (cuestiones de precios y funcionamiento
del mercado).
Patrones de demanda (cómo funcionan) y oferta.
“La tarea de la microeconomía es explicar cómo se toman las decisiones económicas a nivel
de agente y qué afecta la adopción de estas decisiones en condiciones de recursos limitados.”
Obviamente, el comprador no puede adquirir todo lo que le agrade en la vida, porque tiene
recursos financieros limitados.
El fabricante no puede permitirse producir productos que le gusten, porque el comprador no los
demandará, ya que la producción y los recursos financieros del productor también son limitados.
Recursos limitados (¿qué es esto?). Es la condición principal para que los consumidores y las
entidades comerciales tomen decisiones en el curso de las actividades de producción, consumo,
distribución e intercambio.
INDICADORES MICROECONÓMICOS
El estudio de la microeconomía se basa en la evaluación de ciertos indicadores económicos
(crecimiento, reducción, estabilización).
Métodos utilizados para analizar indicadores microeconómicos:
El análisis marginal es una evaluación (estudio) de la parte cambiante de cualquier indicador.
Ejemplo: la productividad laboral se estima en una determinada sección de producción. Este
indicador está creciendo y cayendo. El método de análisis marginal no evalúa el indicador en su
conjunto, sino solo su parte cambiante: crecimiento o reducción. Se deriva la dependencia del
aumento o disminución de la influencia de factores externos.
El análisis funcional es una evaluación de los procesos que ocurren en la microeconomía mediante
la compilación de funciones matemáticas.
Este método le permite calcular la dependencia numérica de algunas de las cantidades analizadas
de otras. Por ejemplo, determinar la dependencia (en términos numéricos) de la productividad
laboral en el nivel de calificación de los trabajadores y del capital financiero invertido en el equipo
técnico de los trabajos.
El análisis gráfico es una evaluación de indicadores microeconómicos a través de la preparación de
gráficos y tablas.
Este método le permite determinar cómo se desarrollará la situación en el futuro cercano o lejano.
DIFERENCIAS ENTRE MACROECONOMÍA Y MICROECONOMÍA
Microeconomía y macroeconomía son dos componentes de la teoría económica.
La macroeconomía, en contraste con la microeconomía, estudia el funcionamiento de los sistemas
económicos en su conjunto (por ejemplo, las economías de los estados y la comunidad mundial).
La macro y la microeconomía están estrechamente relacionadas entre sí, porque el
funcionamiento del sistema es imposible sin el funcionamiento de sus agentes "de engranaje", y
los agentes, a su vez, dependen del funcionamiento del entorno macroeconómico.
La micro y la macroeconomía no solo están interconectadas, sino que también se comprenden
mutuamente.
El mercado eléctrico
Para garantizar el cumplimiento de los objetivos que se plantearon en el nuevo mercado eléctrico,
así como su correcto funcionamiento era necesario definir los instrumentos con los que
funcionaría dicho mercado. Con base en lo anterior, el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) se
integró con los siguientes componentes:
• El mercado de energía de corto plazo
• El mercado de balance de potencia
• El mercado de certificados de energía limpia
• La subasta de derechos financieros de transmisión
• Las subastas de mediano y largo plazo
El mercado de energía de corto plazo tiene como objetivo mandar señales de precio para
incentivar la mejora de la eficiencia operativa de los generadores y es operado por el Centro
Nacional de Control de Energía (CENACE). En este mercado se hacen transacciones de compra y
venta de energía y servicios conexos con base en los precios marginales locales de energía y
precios zonales de servicios conexos.
Los usuarios calificados y los suministradores, en su modalidad de servicios calificados y servicios
básicos, determinan la demanda y, por otra parte, los generadores son los que hacen la oferta. La
oferta se determina por los costos variables de cada planta de generación.
Es decir, en este mercado primero se asignan las plantas más eficientes, que normalmente son los
proyectos de energía limpia y así sucesivamente hasta satisfacer la demanda. La última planta que
es despachada es la que fija el precio marginal local, mismo que se determina tomando en cuenta
los costos variables y de mantenimiento.
Este precio lo reciben todos los generadores cuya energía fue aceptada, independientemente de
sus propios costos.
El CENACE es la entidad encargada de verificar que los precios que los generadores ofrecen
realmente estén basados en costos de generación con el fin de evitar la manipulación de precios.
Esta verificación asegura el funcionamiento correcto de este mercado.
El mercado de un día de adelanto tiene tres modalidades:
• Mercado del día en adelanto
• Mercado de tiempo real
• Mercado de hora en adelanto
Los dos primeros se instrumentaron en una primera etapa y se complementarán con el mercado
de hora en adelanto en una segunda etapa.
El Mercado de Balance de Potencia es un mercado anual que tiene como objetivo reflejar la
escasez o exceso de capacidad disponible de generación a través de señales de precios con el fin
de que el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) vaya adquiriendo la capacidad disponible para
suministrar energía en los periodos de mayor demanda en el año.
En este mercado se realizan transacciones de compra y venta de potencia entre los generadores,
cuya operación no cubre los compromisos contractuales, y las entidades responsables de carga
(ERC) con contratos que no cubrieron los requerimientos reales de potencia con base en los
requisitos establecidos por la Comisión Reguladora de Energía (CRE). También realizan
transacciones con otros generadores y ERC que cuenten con excedentes.
La disponibilidad de capacidad que un generador ofrece al mercado se basa en las 100 horas
críticas del año anterior. A partir de 2018, se determinó que las 100 horas críticas corresponden a
las 100 horas de menores reservas totales de generación en la zona de potencia. Para la operación
del mercado se consideran tres zonas de potencia:
• Sistema Interconectado Nacional
• Sistema Interconectado de Baja California
• Sistema Interconectado de Baja California Sur
El Mercado de Certificados de Energía Limpia (CEL) surge como un mecanismo para incentivar la
generación con base en energías limpias y con eso cumplir con las metas de generación de dichas
energías a través de estas fuentes. Estas metas están estipuladas en la Ley de Transición
Energética (LTE).
El CEL se define como un título emitido por la CRE, equivalente a 1 MWh, para acreditar la
producción de un monto igual de energía eléctrica a partir de fuentes renovables o tecnologías
limpias. Es un mecanismo que permite a los generadores de energía limpia obtener ingresos
complementarios que le permiten cubrir todos sus costos.
Este mercado es operado por el CENACE y su objetivo es permitir a los sujetos obligados, en este
caso los ERC (usuarios y suministradores con capacidad mayor a 1 MW), cumplir con las
obligaciones anuales programadas por la Secretaría de Energía (SENER), mismas que se basan en
las metas de la LTE.
La SENER es la encargada de establecer los criterios para el otorgamiento y los requisitos para la
adquisición de los CEL. Por otro lado, la CRE otorga los CEL, emite la regulación para validar la
titularidad y verifica el cumplimiento de los requisitos. El periodo de vigencia de los CEL es de 20
años.
El CENACE es la entidad responsable de operar las Subastas de los Derechos Financieros de
Transmisión (DFT), cuyo objetivo es reducir el riesgo de la congestión en las redes eléctricas y
cubrir al mercado para concretar contratos entre los distintos participantes del MEM.
Las subastas de los DFT permiten a los interesados adquirir los DFT para administrar los riesgos
derivados de la congestión del SEN y con esto mitigar los costos de la congestión de las redes de
transmisión y distribución.
Los titulares de los DTF están obligados y tienen el derecho a pagar o cobrar la diferencia de precio
que resulte entre el nodo de origen donde se inyecta la electricidad, y el nodo de destino, donde
se recibe la electricidad.
Un DFT equivale a 1 MWh y su costo se calcula con base en el componente de congestión marginal
equivalente a los precios marginales locales. Los DFT pueden obtenerse de cuatro formas:
subastas, DFT legados, contratos bilaterales y fondeo de expansión de la red.
Finalmente, el CENACE también opera las subastas en las que asigna contratos de mediano y largo
plazo. En términos generales, las subastas tienen como objetivo generar certidumbre a los
inversionistas para financiar proyectos de generación que requieren de un alto grado de seguridad
sobre los ingresos.
En el mecanismo de las subastas, los compradores presentan sus ofertas de compra y los
vendedores presentan sus ofertas de venta; el CENACE publica las ofertas ganadoras para realizar
los contratos.
Las Subastas de Largo Plazo (SLP) tienen una vigencia de 15 años y permiten a los inversionistas
tener contratos para la venta los productos durante una buena parte de la vida útil del proyecto.
Los participantes pueden hacer ofertas de compra y venta de tres distintos productos: energía,
potencial y CEL. En las subastas de mediano plazo, los contratos vinculados a estas subastas tienen
una vigencia de tres años y los productos que se subastan son energía y potencia.
CALCULO ECONOMICO DEL CONSUMIDOR
El cálculo económico en el sistema socialista (por Ludwig Von Mises)
EL CÁLCULO ECONÓMICO Y LA ECONOMÍA CAPITALISTA
2. Acción racional
La acción basada en la razón, que por lo tanto sólo puede ser comprendida por la razón, sólo tiene
un objetivo: el mayor placer del sujeto actuante. Sus intenciones son: lograr el placer y evitar el
dolor. Naturalmente, al hablar de placer y dolor no usamos estos términos en el sentido
tradicional.
En la terminología del economista moderno, por placer se entiende todo aquello que los hombres
encuentran deseable, todo aquello por lo cual luchan y se esfuerzan. No cabe, por lo tanto,
ninguna comparación entre la "noble" ética del deber y la baja ética hedonista. El concepto
moderno del placer, de la felicidad, de la utilidad y de la satisfacción incluye todos los fines
humanos, sean los motivos de la acción morales o inmorales, nobles o innobles, altruistas o
egoístas.
En general, los hombres actúan porque no están totalmente satisfechos. Si gozaran siempre de
felicidad completa, carecerían de voluntad, de deseos, de acción. (...) La acción surge de la
necesidad, de la insatisfacción. Es una lucha por conseguir algo. Su objetivo final es salir de una
condición considerada deficiente, llenar una necesidad, lograr una satisfacción o aumentar la
felicidad. (...)
3. Cálculo económico
Hasta donde es racional, toda acción humana aparece como el intercambio de una condición por
otra. El hombre invierte bienes económicos, tiempo y trabajo en aquello que en determinadas
circunstancias le promete un mayor grado de satisfacción, abandonando la satisfacción de
necesidades menores para satisfacer necesidades más urgentes. Esta es la esencia de la actividad
económica: la ejecución de actos de intercambio.
Todo hombre que en el curso de la actividad económica elige entre dos necesidades, de las cuales
sólo puede satisfacer una, está ejerciendo un juicio de valor. Este juicio se refiere en primer lugar y
directamente a las satisfacciones mismas; de ellas pasa a reflejarse sobre los bienes. (...) Los juicios
de valor no constituyen una medida: sólo ordenan y gradúan. Hasta el individuo aislado, en
aquellos casos en que la solución no es evidente a primera vista, no logrará llegar a una decisión
basada en computaciones más o menos exactas si sólo cuenta con una evaluación subjetiva. Para
apoyar sus cálculos tiene que establecer relaciones de sustitución entre las necesidades. (...)
En una economía de intercambio, el valor objetivo de intercambio de los bienes de consumo pasa
a ser la unidad de cálculo. Esto encierra tres ventajas. En primer lugar, podemos tomar como base
del cálculo la evaluación de todos los individuos que participan en el comercio. La evaluación
subjetiva de un individuo no es directamente comparable con la evaluación subjetiva de otros.
Sólo llega a serlo como valor de intercambio surgido del juego de las evaluaciones subjetivas de
todos aquellos que participan en la compra y venta. En segundo lugar, los cálculos de esta índole
proporcionan control sobre el uso apropiado de los medios de producción. Permiten a aquellos
que desean calcular el costo de complicados procesos de producción, distinguir inmediatamente si
están trabajando tan económicamente como otros. Si a los precios del mercado no logran sacar
ganancias del proceso, queda demostrado que los otros son más capaces de sacar provecho de los
bienes instrumentales a que nos referimos. Finalmente, los cálculos basados sobre valores de
intercambio nos permiten reducir los valores a una unidad común. Desde el momento que las
variaciones del mercado establecen relaciones sustitutivas entre los bienes de consumo, se puede
elegir para ello cualquier bien de consumo que se desee. En una economía de dinero, el dinero es
el bien elegido. (...)
Suponer que una sociedad socialista podría reemplazar los cálculos en dinero por cálculos en
especies, es tan solo una ilusión. Dentro de una comunidad que no practica el intercambio, los
cálculos en especies sólo pueden abarcar los bienes de consumo. Fallan por completo cuando se
trata de bienes de orden más elevado. Cuando una sociedad abandona la libertad de precios de
los bienes de producción, se hace imposible la producción racional. Cada paso que aleja de la
posesión privada de los medios de producción y el uso del dinero es un paso más que nos aleja de
la actividad económica racional. (...)
Tratemos de imaginar la posición de una comunidad socialista. Habrá cientos de miles de
establecimientos que trabajan continuamente. Una minoría de éstos producirá bienes listos para
el consumo. La mayoría producirá bienes de capital y productos semimanufacturados. Todos estos
establecimientos estarán estrechamente relacionados entre sí. Cada bien pasará por una serie de
establecimientos antes de estar listo para el consumo. Sin embargo, la administración económica
no tendrá realmente una dirección en medio de la presión de tantos procesos diferentes. No
tendrá manera de asegurarse si tal o cual parte del trabajo es realmente necesaria, o si no se
estará gastando demasiado material para completar su fabricación. ¿Cómo podría descubrir cuál
de los dos procesos es más satisfactorio? Cuando más, podría comparar la cantidad de productos
entregados, pero sólo en contados casos podría comparar los gastos incurridos en su producción.
Sabría exactamente, o creería saberlo, qué es lo que está tratando de producir. Por lo tanto,
tendría que obtener los resultados deseados con el gasto mínimo. Pero para lograrlo tendría que
sacar cálculos, y esos cálculos tendrían que ser cálculos del valor. No podrían ser tan sólo
"técnicos", ni podrían ser cálculos sobre el valor-uso de los bienes y servicios. Esto es tan obvio
que no necesita pruebas adicionales.
Bajo un sistema basado en la propiedad privada de los medios de producción, la escala de valores
es el resultado de las acciones de cada miembro independiente de la sociedad. Todos, hacen un
doble papel en ella, primero como consumidores y segundo como productores. Como consumidor,
el individuo establece el valor de bienes listos para el consumo. Como productor, orienta los
bienes de producción hacia aquellos usos que rendirán más. Es así como los bienes de un orden
más elevado también se gradúan en forma apropiada a las condiciones existentes de producción y
de la demanda dentro de la sociedad. El juego de estos dos procesos garantiza que el principio
económico sea observado tanto en el consumo como en la producción. Y en esta forma surge el
sistema exactamente graduado que permite a todos enmarcar su demanda dentro de las líneas
económicas.
Bajo el socialismo, todo esto no ocurre. La administración económica puede establecer
exactamente qué bienes son más urgentemente necesarios, pero eso es sólo parte del problema.
La otra mitad, la evaluación de los medios de producción, no se soluciona. Puede averiguar
exactamente el valor de la totalidad de tales instrumentos. Obviamente, ése es igual al valor de las
satisfacciones que pueden darse. Si se calcula la pérdida en que se incurriría al retirarlos, también
se podría averiguar el valor de instrumentos únicos de producción. Pero no puede asimilarlos a un
denominador común de precios, como podría ser bajo un sistema de libertad económica y de
precios en dinero.
LA ORGANIZACIÓN DE LA PRODUCIÓN BAJO EL SOCIALISMO
1. La Socialización de los Medios de Producción
Todos los medios de producción pertenecen a la comunidad bajo el Socialismo. La comunidad
dispone de ellos y decide en qué forma utilizarlos en la producción. La comunidad produce, los
productos retornan a la comunidad, y ésta decide qué se va a hacer con ellos.
Los socialistas modernos, especialmente aquellos de tendencias marxistas, dan mucha
importancia a designar como Sociedad a la comunidad socialista y a describir la transferencia de
los medios de producción al control de tal comunidad como "socialización de los medios de
producción". La expresión es aceptable en sí, pero no en el sentido en que se la utiliza, ya que
permite ocultar uno de los principales problemas del Socialismo.
La palabra "sociedad" —y su adjetivo correspondiente "social"— tiene tres significados distintos.
Primero, implica la idea abstracta de interrelaciones sociales, y segundo, la concepción concreta
de la unión de los individuos mismos. Entre estos dos significados completamente diferentes, el
lenguaje corriente ha adoptado un tercero: la sociedad abstracta se personifica en expresiones
tales como "sociedad humana" o "sociedad civil".
Marx emplea el término con todos sus significados, lo que no importaría si dejara muy en claro la
distinción. Pero hace justamente lo contrario. Los intercambia con la destreza de un
prestidigitador si lo estima necesario. Cuando se refiere al carácter social de la producción
capitalista, está empleando el término "social" en el sentido abstracto. Cuando habla de la
sociedad que sufre durante los períodos en crisis, se está refiriendo a la sociedad personificada de
la humanidad. Pero cuando habla de la sociedad que expropiará a los expropiadores y socializará
los medios de producción, está hablando de un sindicato social de hecho. Y todos los significados
se intercambian en los eslabones de sus argumentos cada vez que tiene que probar lo imposible
de probar. La razón para ello es evitar el término "Estado" o su equivalente, ya que ese término les
suena mal a todos aquellos que aman la libertad y la democracia, cuyo apoyo es necesario
inicialmente para los marxistas. Un programa que entregara al Estado la responsabilidad general y
la dirección de toda la producción no sería aceptado entre aquella gente. Es por ello que el
marxismo tiene que encontrar en todo momento una fraseología que disfrace la esencia del
programa, que logre esconder el abismo que separa a la democracia del Socialismo. No habla muy
bien de los hombres que vivieron durante las décadas previas a la Guerra Mundial, el hecho que
no supieran detectar tales sofismas.
La moderna doctrina del Estado entiende por "Estado" una unidad autoritaria, un aparato de
compulsión caracterizado, no por sus metas, sino por su forma. Pero el Marxismo ha limitado
arbitrariamente el significado de la palabra "Estado" para que no incluya al Estado Socialista. Sólo
se denominan "Estados" aquellos estados o formas de organizaciones estatales que despiertan el
disgusto de los escritores socialistas.
Para la organización futura a la cual aspiran, el término es rechazado furiosamente, por
deshonorable y degradante. Se le llama "Sociedad". En esta forma la democracia social marxista
podría al mismo tiempo contemplar la destrucción de la maquinaria del Estado existente, combatir
ferozmente todos los movimientos anarquistas y desarrollar una política que llevara directamente
a un estado omnipotente.
No importa en lo más mínimo qué nombre se da al aparato coercitivo de la comunidad socialista.
Si empleamos la palabra "Estado", tenemos un término de uso corriente —excepto para la poco
crítica literatura marxista—, una expresión que es generalmente comprendida y que evoca la idea
que se intenta evocar. Pero no hay inconveniente en evitar tal término, ya que despierta
sentimientos encontrados en mucha gente, y en reemplazarlo por la palabra "comunidad". La
elección de la terminología es simplemente cuestión de estilo y no tiene importancia práctica. (...)
Del concepto mismo de la comunidad socialista se desprende que el órgano de control debe ser
unitario. Una comunidad socialista sólo puede tener un órgano definitivo de control que combine
todas las funciones económicas y gubernativas. Evidentemente se podría subdividir y podría haber
oficinas subordinadas a las cuales transmitir instrucciones definitivas. Pero la expresión unitaria de
la voluntad común, que es el objeto esencial de la socialización de los medios de producción y de
la producción misma, necesariamente implica que todas las oficinas encargadas de la supervisión
de diferentes asuntos estarán subordinadas a una oficina. Esta tendrá la autoridad suprema para
resolver todas las variaciones del objetivo común y unificar la meta ejecutiva.
Cómo se constituye y cómo logra expresarse la voluntad común a través de ella resulta secundario
en la investigación de nuestro problema específico. No importa que tal órgano sea un príncipe
absoluto o una asamblea de ciudadanos organizada como democracia directa o indirecta. No
importa en qué forma concibe ese órgano su voluntad y cómo la expresa. Para nuestros propósitos
debemos considerarlo real y no necesitamos gastar más tiempo pensando si podrá cumplirse,
cómo podrá lograrse o si el Socialismo estará condenado a desaparecer porque es irrealizable.
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MERCADOS Y PRECIOS
Introducción
En su origen y aún hoy, se designa como mercado al lugar donde acuden compradores y
vendedores para efectuar sus transacciones. Las primitivas caravanas se detenían en algún sitio y
allí los mercaderes realizaban los cambios de sus mercancías.
Los mercados ocasionales fueron posteriormente reemplazados por los mercados permanentes y
ciertas ciudades alcanzaron a gozar del privilegio de ser los núcleos de concentración de los
negocios, convirtiéndose en centros o mercados internacionales.
Mercado, en economía, son cualquier conjunto de transacciones o acuerdos
de intercambio de bienes o servicios entre individuos o asociaciones de individuos. El mercado no
hace referencia directa al lucro o a las empresas, sino simplemente al acuerdo mutuo en el marco
de las transacciones. Estas pueden tener como partícipe a individuos, empresas, cooperativas,
ONG, etc .
El mercado es, también, el ambiente social (o virtual) que propicia las condiciones para el
intercambio
Tipos de mercados:
Competencia perfecta: es una representación idealizada de los mercados de bienes y servicios en
la que la interacción reciproca de la oferta y la demanda determina el precio. Aquí existen muchos
compradores y vendedores, de forma que ninguna parte ejerce influencia decisiva sobre el precio.
El mercado determina el precio y las empresas se deben acatar a esto, a partir de esto cada
empresa producirá la cantidad que indique su curva de oferta para ese precio, ésta se verá
condicionada por sus costos de producción. Para obtener mayores beneficios se debe recurrir al
máximo aprovechamiento de la tecnología, siempre renovando.
Monopolio: es aquel mercado en el que existe un solo oferente que tiene plena capacidad para
determinar el precio. El empresario competitivo toma el precio como un dato y adapta su
comportamiento a las condiciones del mercado. El empresario monopolista desempeña un papel
determinante en la fijación del precio. El Estado limita el poder de mercado monopolista mediante
la legislación antimonopolio; elaborando leyes y reglamentaciones destinadas a fomentar la
competencia en la economía prohibiendo todo lo que puede acarrear algún tipo de ineficiencia en
el mercado, limitando las estructuras de mercado permitidas. En estos casos despliega todos sus
efectos antes de que se produzca finalmente el monopolio, puesto que se trata de evitar que
finalmente se desarrolle una estructura ineficiente.
Oligopolio: es una forma de mercado en la cual éste es dominado por un pequeño número de
vendedores. Debido a que hay pocos participantes en este tipo de mercado, cada oligopólico está
al tanto de las acciones de los otros. Las decisiones de una empresa, afecta o influencia las
decisiones de las otras. Por medio de su posición ejercen un poder de mercado provocando que
los precios sean más altos y la producción sea inferior. Estas empresas mantienen dicho poder
colaborando entre ellas evitando así la [Link] oligopolio supone la existencia de varias
empresas, pero de tal forma que ninguna de ellas puede imponerse totalmente en el mercado.
Hay por ello una constante lucha entre las mismas para poder llevarse la mayor parte de la cuota
del mercado en la que las empresas toman decisiones estratégicas continuamente, teniendo en
cuenta las fortalezas y debilidades de la estructura empresarial de cada una.
Competencia monopolística es un tipo de competencia en la que existe una cantidad significativa
de productores actuando en el mercado sin que exista un control dominante por parte de ninguno
de estos en particular. En este caso es que se presenta una diferenciación del producto. Fácil
entrada y salida a la industria por parte de los productores. Hay una apreciable capacidad de
control de los precios, relativa facilidad para el ingreso de nuevas empresas, los monopolistas
tienen ventajas que otros oferentes no poseen.
conceptos de mercado industrial
Al hablar sobre marketing industrial es necesario conocer el escenario en el que se produce,
el mercado industrial. Resulta fundamental conocer las particularidades de este mercado para
poder desarrollar una estrategia de marketing b2b eficaz. Antes de que les compañías se lancen a
captar clientes en el sector industrial es necesario estudiar su mercado y conocer sus
características.
El mercado industrial está compuesto por las diferentes compañías que adquieren bienes y
servicios para la elaboración de otros productos. En el mercado industrial las compras las realizan
compradores industriales o usuarios industriales que muchas veces responden al perfil de
empresas fabricantes. Por ejemplo, una empresa de telefonía compra en el mercado industrial un
número determinado de baterías para la producción de sus teléfonos, que posteriormente pondrá
a la venta.
En el mercado industrial es habitual la producción a gran escala. Se fabrican grandes cantidades de
un producto determinado, sin embargo el número de compradores es reducido. Se trata de
un mercado muy especializado en el que las relaciones comerciales son largas y complejas debido
a las grandes inversiones que suponen y la necesidad de tiempos de reflexión. El mercado
industrial tal y como lo conocemos hoy se caracteriza por la competencia y colaboración entre
compañías. Al tratarse de un mercado muy especializado en el que se comercializa con productos
muy específicos, resulta necesaria la colaboración entre compañías productoras. Es decir, el
producto final que llega a manos de un usuario ha sido fabricado por una empresa a partir de
muchos productos elaborados por otras compañías. A pesar de la competencia del mercado
industrial, sí que es cierto que hay espacio para la cooperación. Al fin y al cabo un producto final
requiere de diversas materias primas.
Características del mercado industrial
El concepto de mercado industrial tiene sus propias características y resulta fundamental
conocerlas antes de plantear cualquier estrategia de marketing industrial. Las principales
características del mercado industrial son:
Especialización
Las compañías que venden servicios y productos industriales en el mercado B2B son compañías
especializadas. Se trata de empresas especializadas en una tecnología concreta o en un producto
concreto.
Número reducido de compradores
La especialización del mercado B2B favorece que el número de compradores sea reducido. Los
productos que se comercializan en el mercado B2B son tan específicos y concretos que
condicionan el número de compradores potenciales.
Periodos de compra / venta largos
Otro tema ligado a la especialización del mercado son los periodos de compra y venta. En el
mercado B2B se trata de periodos largos y operaciones complejas marcadas tanto por la
especialización de los productos como por las cantidades de dinero que se invierten. El proceso de
compra industrial sigue sus propias etapas.
Alto poder adquisitivo
El mercado industrial mueve grandes cantidades de dinero y las compañías que se dan cita en él
tienen un alto poder adquisitivo. Las empresas industriales que participan en el mercado B2B
tienen un ticket medio alto.
Geografía
El concepto de mercado industrial tiene a concentrarse en zonas concretas, tanto urbanas como
rurales. Se trata de zonas que bien por tradición industrial o bien por su situación estratégica
juegan un papel destacado en el entramado industrial. Estas zonas industriales concentran gran
parte de la producción industrial del territorio en el que se encuentran y generan un gran volumen
de producción y puestos de trabajo.
Ejemplos de mercado de bienes industriales
Aunque podría dividirse de muchas maneras diferentes, tradicionalmente el mercado B2B se ha
dividido en cuatro grandes segmentos o tipos de mercados:
Mercado agrícola
El mercado agrícola es en el que se comercializa la materia prima de tipo agrícola para que puedan
producirse otros bienes y servicios. Se trata de uno de los mercados B2B más presionados debido
al crecimiento de la población y la escasez de alimentos en algunas zonas que empujan a la mejora
de la productividad.
Mercado de reventa
El mercado de reventa, o mercado revendedor, es en el que intermediarios adquieren productos
para luego ser revendidos. En muchos casos se juega con los periodos de tiempo y una vez
comprado el producto se espera a que haya necesidad para poder revenderlos a mayor precio. En
este tipo de mercado B2B el intermediario juega un papel fundamental.
Mercado del sector oficial
En el mercado del sector oficial también conocido como mercado gubernamental, participan los
gobiernos, así como instituciones, administraciones y organismos gubernamentales como oficinas,
hospitales, colegios, bases militares, etc. Este mercado se desarrolla bajo licitaciones competitivas.
Mercado de empresas sin ánimo de lucro
En este mercado B2B participan empresas sin ánimo de lucro que no pueden producir dinero del
mismo modo que las participantes en los otros tipos de mercados industriales. Está conformado
por instituciones heterogéneas: ONGs, iglesias, universidades, sindicatos, museos, partidos
políticos, etc. En este caso sus fondos proceden de donaciones, caridad, ayudas, subvenciones,
etc.
Ejemplos de productos vendidos en el mercado industrial
Los productos dentro del concepto de mercado industrial los podemos agrupar, y estos son los
más comunes:
Bienes de equipo pesados
Bienes de equipo ligeros
Sistemas
Materias primas
Suministros
Componentes y accesorios
Servicios
regulacion y competencia en el mercado electrico
La nueva Reforma Energética en el Sector Eléctrico ya entro en vigor y las empresas mexicanas que
consumen mas de 1 MW ya pueden disfrutar de sus beneficios. En corto y largo plazo, será algo
que impulsará la competitividad de las empresas mexicanas, ya que el gasto energético es de los
principales de una empresa. Suministradores Calificados como RIC Energy
( [Link] ) ya brindan los servicios que habilitan a una empresa a participar en
el Mercado Eléctrico Mayorista.
La Reforma Energética tiene como objetivo crear un sector eléctrico eficiente, seguro, limpio y con
precios competitivos. Algunos de los principales atributos son:
Se termina el modelo vertical de la CFE donde participaba en la generación, transmisión,
distribución y comercialización, y comienza un modelo donde figura un esquema de mercado
competitivo impulsado por la oferta y demanda de energía.
La creación de lMercado Eléctrico Mayorista donde los compradores y los generadores realizan
transacciones a diario de energía eléctrica y productos asociados que se requieren para el
funcionamiento del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
Los incentivos para las energías limpias son determinados por el mercado; el precio de los
Certificados de Energías Limpias se fijan en función de oferta y demanda.
Se crea el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE), que su objetivo es ejercer el Control
Operativo del Sistema Eléctrico Nacional, la operación del Mercado Eléctrico Mayorista.
La Red Nacional de Transmisión y las redes generales de distribución se convierten de acceso
abierto, por lo que cualquier generador que cumpla con los requisitos de interconexión puede
acceder a ellas mientras cumpla con los requisitos del CENACE.
En 1997, la Unión Europea exigió al Gobierno español que liberalizara el sector energético, lo que
supuestamente debía significar el principio del fin del oligopolio energético. Muchos pensarán que
a estas alturas de la película ya no hay desigualdad a la hora de competir más que la que el mismo
mercado impone.
Nada más lejos de la realidad. Hoy, 20 años después, las principales compañías herederas de la
situación de 1997 siguen manteniendo una cuota de mercado por encima del 80%. ¿Por qué esto
es así?
Las razones han sido variadas durante estos años, pero la guinda del pastel la ha puesto la
Administración con su indefinición respecto a la asignación de un epígrafe sobre el impuesto de
actividades económicas (IAE) propio de la comercialización. La falta del mismo hace que los
municipios nos asignen un epígrafe cajón de sastre que nos iguala a comercios al por menor,
implicando esto la aplicación de una cuota de ámbito municipal.
España tiene 8.124 municipios; si la cuota de IAE a nivel municipal es de unos 800 euros, resulta
que, por operar en todo el territorio, independientemente del número de clientes, una pequeña
comercializadora ha de desembolsar casi 6.500.000 euros solo en este tributo,
independientemente de lo que facture en cada municipio y completamente desligado del
beneficio que obtenga en el mismo. Lo que vulnera el derecho constitucional de capacidad
económica al tener que pagar más que lo que se factura.
En otros sectores, como las telecomunicaciones, la cuota para los operadores es única y a nivel
nacional, por lo que no existe esta asimetría entre grandes y pequeños que sí se da en el sector
energético.
¿Nadie de la Administración ha hecho esta multiplicación? Esta situación es una carga
absolutamente desproporcionada e ineficiente que puede incluso suponer la desaparición de las
pequeñas comercializadoras del mercado en aquellas zonas donde su base de clientes no
compense el coste de la cuota, perjudicando así la libre competencia y, por descontado, al cliente
final, que ve cómo sus opciones se reducen.
Si tienes el 90% del mercado posiblemente no estés muy preocupado porque, al tributar igual las
pequeñas que las grandes, este hecho ayuda a eliminar a tu competencia, que no logra sobrevivir
a la presión fiscal. Y la Administración no ha considerado la magnitud de este problema creado con
la connivencia de los ayuntamientos, que no son conscientes de que en el momento que sus
alternativas disminuyan se verán de nuevo sometidos a la tiranía del oligopolio encubierto por el
pan para hoy, hambre para mañana.
Porque, con estos números, tenemos que seleccionar muy cuidadosamente en qué municipios
podemos dar servicio y cómo lo vamos a hacer, calculando las posibilidades que tenemos de
obtener más de un cliente o de diez, considerando que la facturación anual de un cliente pueda
ser inferior a la cuota del IAE impuesta en sí. Obviamente las grandes urbes tienen una gran oferta
de comercializadoras que redunda en beneficio del servicio, de los precios, de la calidad del
suministro y, cómo no, del tipo de energía por el que se decide apostar (en nuestro caso las
renovables).
El sector eléctrico necesita una profunda revisión por parte de todos los actores para permitir que
sea como el resto de negocios, sean libres o regulados, de manera que recupere la confianza
perdida del cliente que sigue valorándolo como el peor entre todos.
Las pequeñas nos hemos unido para luchar contra esta doble fiscalidad y plantar cara a la falta de
libre competencia que sigue dándose 20 años después de la directiva europea de 1997. Porque al
final no solo perdemos nosotros. El resto del país también.