Naturaleza de La Evaluación Subrayada
Naturaleza de La Evaluación Subrayada
CONCEPTOS
El concepto de evaluación ha sido desarrollado, no sólo en la bibliografía especializada sobre Educación,
sino también desde otros campos como la psicología, administración, economía, etc.
Desde el ámbito educativo se pueden plantear diversas concepciones sobre evaluación, es oportuno
plantearnos la pregunta: ¿Qué debemos entendemos por evaluación?
Para dar respuesta a esta pregunta se presenta las siguientes definiciones, que, por su contenido,
muestran relevancia para el área educativa.
Lafourcade Pedro (1993) en su libro "Evaluación de los Aprendizajes" define a la evaluación como una
interpretación de una medida (o medidas) en relación a una norma ya establecida.
Por su parte Verdugo Miguel (2000) sostiene que la evaluación es un proceso que consiste en una
secuencia estructurada de eventos que involucran la previsión, obtención, análisis e interpretación de la
información necesaria, así como la formulación de juicios válidos y la toma de decisiones respecto al
objeto, fenómeno o situación, para optimizarlo de acuerdo a determinados fines. (Citado en Cartilla
"Seguimos Conversando". Tema Evaluación Educativa. CISE – Pontificia Universidad Católica del Perú,
2004)
Para Angles Cipriano (1995) la evaluación es una apreciación del valor de una cosa o de un hecho según
criterios que, sin ser tan rigurosos como la medición, suplen la información que aquella no puede brindar,
haciéndola más completa e integral.
Bernardo, J. y Basterretche J. (1993) afirman que evaluar consiste en obtener el juicio de valor de una
medición, al compararla con alguna ley o norma. (Citado por Canales, Isaac. Evaluación Educativa,
Apuntes. Lima: Universidad Nacional Maor de San Marcos. 2000).
La UNESCO (2005) define la evaluación como "el proceso de recogida y tratamiento de informaciones
pertinentes, válidas y fiables para permitir, a los actores interesados, tomar las decisiones que se
impongan para mejorar las acciones y los resultados."
De las definiciones planteadas podemos señalar que en ellas se enfatiza que la evaluación es un proceso
de análisis, interpretación y valoración de información y que debe ser entendida desde una relación
interpersonal que posibilita un juicio pedagógico.
Estas definiciones expresan las distintas concepciones sobre evaluación que se desarrollan a
continuación.
a) Evaluación como "juicio de expertos".- Para esta concepción evaluar significa "asignar o dar valor
a algo a través de un juicio valorativo".
Se concibe que el núcleo central de la evaluación es "ser un proceso de carácter valorativo" estando
presentes dos elementos al emitir un juicio de carácter valorativo:
Un parámetro de referencia, pues cada vez que se da un juicio de valor se asume explícita o
implícitamente un modelo, un estándar o criterio de comparación en base al cual se hace un juicio
valorativo.
Información sobre el objeto valorado, pues sin ella no tenemos sustento para afirmar o negar algo en
relación al objeto evaluado.
Si bien lo afirmado anteriormente hace referencia a la naturaleza del acto de evaluar, esta concepción
pone de relieve la naturaleza valorativa de la evaluación, aun cuando su práctica la hace sumamente
subjetiva, tanto en términos del parámetro de referencia como de la información que la sustenta.
Decimos subjetiva, pues en realidad, no podemos afirmar que un determinado criterio sea mejor que
otro, inclusive su selección dependerá de la experiencia de la persona que evalúa.
Dentro de esta concepción, el experto es la persona que establece el modelo o estándar de comparación
y la fuente de información, pues cuenta con la experiencia y conocimiento sobre el objeto que se evalúa.
En este sentido, por ejemplo, el maestro es el experto que lleva a cabo la evaluación del proceso de
enseñanza-aprendizaje, pues establece los parámetros de referencia y cuenta con la información
necesaria de los alumnos y los productos de su aprendizaje.
b) Evaluación como sinónimo de medición.- Se sustenta en los avances logrados por la teoría
psicométrica durante las primeras décadas del siglo pasado y, paralelamente, en el reconocimiento que
las calificaciones escolares no son confiables y carecen a menudo de objetividad, de ahí que se plantea
la necesidad de aplicar instrumentos de medición, válidos y confiables para poder tener una evaluación
objetiva y confiable.
Flores, José (1994) manifiesta en su obra "Evaluación del curso de capacitación para la
profesionalización de docentes del primer nivel magisterial" que la medición entendida como "el acto de
determinar la magnitud en que un individuo ha aprendido o el grado en que un individuo posee ciertas
características, habilidades o talentos, fue hecha equivalente con evaluación".
Por otro lado Revilla, Diana (2000) sintetiza los rasgos principales de este enfoque. Señala que los
términos evaluación y medición fueron prácticamente intercambiables, ambos estuvieron muy unidos a
la metodología experimental. Su eje central estuvo en las diferencias individuales, ninguno prestó
atención a que los programas educativos y los test desarrollados para medir objetivamente el
rendimiento eran test referidos a una norma estadística, no a objetivos.
En la práctica docente se encuentran muestras de esta concepción, cuando constatamos el exagerado
valor que se otorgan a los exámenes y las pruebas.
Es evidente que el esfuerzo por obtener indicadores confiables y objetivos, hizo que la evaluación
pusiera énfasis en los instrumentos, así como en los productos o resultados de la enseñanza
descuidando otros aspectos importantes de la evaluación, como el juicio de valor y los objetivos del
proceso como parámetros fundamentales.
Flores, José (1994 - et al) nos señala algunas limitaciones de este enfoque:
La evaluación fue concebida principalmente como la ciencia del desarrollo e interpretación de
instrumentos.
Se redujo a la interpretación de variables que pueden ser medidas o evaluables. Aquellas variables que
no obstante su relevancia, no podían ser evaluadas a través de un instrumento fueron consideradas
"intangibles" o no evaluables y, por tanto sin importancia.
c) Evaluación como congruencia entre objetivos y logros.- En esta concepción surge un aspecto
que no había sido tomado en cuenta en las anteriores: los objetivos. Se busca confrontar los objetivos
propuestos con los logros o resultados obtenidos.
Esta concepción se comenzó a desarrollar a partir de R. Tyler. Este autor expresa que "el propósito de
la evaluación es esencialmente el de determinar en qué medida los objetivos educacionales son
realmente conseguidos por el programa, plan o proyecto propuesto". Dado que los objetivos
educacionales tienden a señalar los cambios que se van a producir en la conducta del educando,
entonces la evaluación es el proceso para determinar el grado en que se están verificando estos cambios
de comportamiento. (Citado por Canales, Isaac. Evaluación Educativa, Apuntes. Lima: Universidad
Nacional Mayor de San Marcos. 2000)
Uno de los presupuestos más importantes de este enfoque es la necesidad de formular con claridad y
precisión comportamientos individuales a nivel de objetivos específicos como condición necesaria para
una evaluación objetiva y eficaz. Aun cuando no fue la idea original, este enfoque acabó siendo una
constatación de los logros alcanzados, enfatizando sólo uno de los propósitos de la evaluación, la
denominada evaluación sumativa, final o de producto.
De Miguel, M; Madrid, y otros (1994) nos manifiesta que la mayor desventaja de esta concepción reside
en el énfasis en la conducta final del alumno, como criterio único, llevando a la evaluación a convertirse
en una actividad terminal y no de proceso.
Es cierto que hay un gran avance en esta concepción, cuando se destaca el rol fundamental que cumplen
los objetivos en la evaluación, pero la reduce a una acción que se realiza al final de la acción educativa.
Esta situación se presenta cuando en las instituciones educativas:
Los alumnos estudian sólo para aprobar el examen final de un curso.
El docente evalúa sólo al final del bimestre, trimestre o semestre para cumplir así con las exigencias
normativas.
Las autoridades se preocupan por el cumplimiento de los aspectos formales de la evaluación como son:
los registros, actas, promedios, al finalizar un bimestre, trimestre, semestre o ciclo año de estudios.
Cuando al culminar una capacitación se aplica una prueba, como único procedimiento de evaluación.
Cuando un proyecto educativo se encuentra en su culminación, y los responsables del mismo se
preocupan por verificar los resultados obtenidos.
Se debe destacar que en esta concepción resulta válida la precisión y claridad que se exige en los
objetivos para tener un parámetro de referencia explícito en la evaluación educativa.
d) Evaluación como un proceso de delineamiento y uso de información.
Con la aplicación del Análisis de Sistemas al campo de la tecnología educativa y, en especial, a los
procesos instruccionales, surge la evaluación como un proceso de delineamiento y uso de información.
Esta concepción asume el proceso educativo como un sistema que tiene objetivos predeterminados y
que necesita mecanismos de retroalimentación para que alcance sus fines.
Chadwick y Rivera (1991) lo definen a ésta como el proceso de delinear, obtener y proveer información
útil para juzgar alternativas de decisión. (Citado por en Cartilla "Seguimos Conversando". Tema
Evaluación Educativa. CISE – Pontificia Universidad Católica del Perú, 2004)
De igual manera Niemeyer (s.a.) la define como el proceso sistemático de recopilación de datos que
luego de ser procesados sirve para tomar decisiones acerca de personas o cosas. (Citado en Cartilla
"Seguimos Conversando". Tema Evaluación Educativa. CISE – Pontificia Universidad Católica del Perú,
2004)
En este caso, la evaluación cumple el rol de retroinformador, proveyendo información útil para introducir
cambios o correctivos durante el proceso, de tal manera que la información permite realimentar y
reajustar mediante decisiones adecuadas y acertadas el cumplimiento de los fines y objetivos del
proceso educativo.
Sin embargo, pretender reducir la evaluación a un mecanismo de recolección, análisis y uso de
información sería discutible. Se desvirtuaría su sentido, pues el medio que usa, esto es, la información
recogida por instrumentos, se convierte en el fin y el centro de la naturaleza de la práctica evaluativa.
No hay que perder de vista, que la naturaleza de la evaluación es el aspecto valorativo -el juicio de valor-
en base a determinados parámetros o estándares de comparación con la finalidad de mejorar y optimizar
el proceso u objeto evaluado. Y, que para dar un juicio de valor es necesario tener información válida y
confiable, pues no podemos reducir la evaluación al proceso de recolección de información.
e) La evaluación bajo un enfoque integrador.- Como se observa, la evaluación es entendida por unos
como un juicio de valor, por otros como medición, como congruencia entre objetivos y metas y como un
proceso de recopilación de información.
Si aceptamos que "evaluar" es, básica y fundamentalmente, un proceso de valoración crítica, tenemos
que convenir que lo realizamos a través de juicios de valor. Para ello necesitamos dos elementos: un
parámetro (o estándar de referencia) e información.
Este esquema nos señala que sólo es posible hacer valoraciones en la medida que se tenga, de un lado,
un patrón de referencia o un criterio en función del cual hacemos una valoración y, de otro, información
acerca del objeto evaluado, para en base a ello emitir juicios válidos que permita la toma de decisiones.
Al concebirla así, se considera que toma los aportes de cada concepción:
De la evaluación como juicio de expertos se asume el aspecto valorativo.
De la concepción que la hace sinónimo de medir, se rescata la necesidad de contar con
instrumentos evaluativos válidos y confiables;
De la congruencia entre objetivos y logros destacamos el rol de los objetivos en la evaluación;
pues éstos son el parámetro de referencia.
De la concepción como proceso de recojo y uso de información reconocemos el rol
retroinformador que cumple la evaluación.
Esta manera de ver la evaluación ha sido expresada por Gimeno José y Pérez, Ángel (1994) quienes
proponen la siguiente definición:
"La evaluación hace referencia a cualquier proceso por medio del que alguna o varias características de
un alumno, de un grupo de estudiantes, de un ambiente educativo, de objetivos educativos, de
materiales, profesores, programas, etc. reciben la atención del que evalúa, se analizan y se valoran sus
características y condiciones en función de unos criterios o puntos de referencia para emitir un juicio que
sea relevante para la educación".
Así mismo De Zubiria, J. (1994) dentro del contexto mencionado anteriormente expresado nos dice que:
"Evaluar es formular juicios de valor acerca de un fenómeno conocido, el cual vamos a comparar con
criterios que hemos establecido de acuerdo a unos fines que nos hemos trazado".
En resumen, bajo este enfoque, el concepto de evaluación está referido básicamente a un proceso de
valoración o enjuiciamiento del objeto de evaluación, e implica de un lado determinados parámetros y,
de otro lado, los instrumentos mediante el cual recogemos información. Y esta valoración o
enjuiciamiento sirve como base para la toma de decisiones.
Además, en todo acto evaluativo están presentes ciertos supuestos que deseamos desarrollar en este
apartado.
a) En toda acción evaluativa está presente una opción respecto del ser humano.
La evaluación es un componente básico en toda actividad. Independiente de la forma cómo se hace:
sistemática, informal, organizada, explícita o implícita; siempre está presente en una acción y, por tanto,
también en el campo de la educación.
La educación como quehacer entre seres humanos, implica una dirección e intencionalidad. En esta
intencionalidad educativa subyace una concepción respecto al ser humano, su relación con el mundo y
con los otros hombres. Por tanto siendo la evaluación parte de la acción educativa supone la concepción
que se tenga respecto del ser humano y sus relaciones entre ellos y el mundo.
b) La práctica evaluativa evidencia la concepción educativa que se asume.
Esta afirmación guarda relación con la anterior. La acción evaluativa que realizan los docentes u otros
profesionales de la educación guarda correspondencia con la opción educativa que se asume. De esta
manera el qué y cómo evaluamos, refleja nuestra real concepción educativa.
Si creemos que la educación debe buscar el desarrollo de la persona, más que evaluar el nivel de
conocimientos, se evaluará el desarrollo integral de la persona. En este sentido, la evaluación se
orientará no tanto a comprobar si el alumno sabe más o menos, o si posee conocimientos o
determinadas habilidades. Se trata que a partir de la información, la evaluación señale las pautas para
hacer al alumno más humano.
Si asumimos una educación que respete el ritmo del alumno, la evaluación no debe ser comparativa
entre los alumnos pero si a nivel de cada sujeto. Esto significa reconocer que en el aspecto emocional,
intelectual o sociocultural cada sujeto es diferente y no es posible emitir un juicio del rendimiento, en
base a la comparación del alumno con el promedio de la clase.
Si propiciamos una educación activa que busque la participación del alumno, la evaluación no puede
dejar de considerar al alumno como un sujeto activo en la propia evaluación. Es indispensable la
autoevaluación que le permita al alumno emitir un juicio de su propio desempeño, cuánto y cómo ha
trabajado. La autoevaluación es un excelente medio de formación que enfatiza el compromiso del
alumno en su proceso de aprendizaje, además, enseña al alumno a juzgarse cada vez más
objetivamente. Entonces, la forma cómo se desarrolla la evaluación, es la expresión de la concepción
que asumimos sobre educación y nuestra práctica cotidiana. No puede haber una evaluación
democrática, participativa y activa en un contexto autoritario y vertical que lo contradice.
c) Evaluar es valorar.
Independiente del enfoque y concepción que se asuma en relación a la evaluación, se debe rescatar el
sentido esencial de evaluar: "valorar".
Hay que reconocer que la evaluación es fundamentalmente un juicio acerca del valor o mérito del objeto
que es evaluado, y no simplemente un hecho de asignar valores, símbolos, frases o dictámenes. De otro
lado, hay que tener siempre presente, que en el acto de evaluar está la persona como eje central.
d) Valorar para tomar decisiones.
El acto de evaluar tiene la finalidad de permitir una adecuada toma de decisiones en relación al objeto
de la evaluación. Asumir esta precisión significa reconocer que la evaluación no es un fin en sí misma,
sino un instrumento de un proceso mayor. Así la toma de decisiones implica:
Alternativas, es decir una gama de posibilidades para ser elegidas, por consiguiente no existe un único
camino.
Decisiones que nos llevan hacia una u otra dirección previamente identificada.
Participación y poder, pues en el acto de decidir deben tener injerencia todos los sujetos involucrados
en la valoración. Para que ello se produzca es básico la participación que posibilita la capacidad de influir
en la decisión y, por tanto, tener poder para opinar, decidir y cambiar decisiones.
e) Los parámetros o referentes de la evaluación son importantes.
Todo acto de valoración supone un referente en base al cual se emite el juicio evaluativo y sin el cual no
es posible realizar la valoración. Estos parámetros o referentes son llamados por algunos autores
criterios de evaluación.
Cuando hacemos una valoración, estamos asumiendo una referencia como base; por ello es necesario
definir los aspectos referenciales cuando evaluamos o valoramos, así como tenerlos plenamente
identificados. Por ejemplo:
Si evaluamos la gestión de un director podemos tener como referente una guía de evaluación con
determinado puntaje para variables como el clima institucional, la implementación de las TICs en el
proceso de aprendizaje, etc.
Cuando evaluamos la disciplina de los estudiantes solemos utilizar el referente de la "conducta
intachable" de un alumno en el aula y en esa medida comparamos al resto de los alumnos.
En el caso de evaluar si los docentes emplean métodos activos de enseñanza en el desarrollo de sus
clases diarias, podemos tener como referente: la frecuencia de utilización de estos métodos y la
realización de trabajos grupales o de investigación por los alumnos.
f) La información como elemento para evaluar es indispensable.
Como señaláramos, un componente necesario para evaluar es tener información respecto del objeto a
evaluar. Esta información la ofrecen los medios e instrumentos evaluativos. Si convenimos que por
instrumentos entendemos al conjunto estructurado de estímulos que sirven para obtener evidencias o
respuestas sobre el objeto a evaluar, hay que reconocer que los instrumentos son el mecanismo que
proporciona información y por ello desempeña un papel importante en la evaluación. Sin embargo, la
información que nos brinda éstos instrumentos debe garantizar la confiabilidad y validez de la valoración
y, en consecuencia, una adecuada toma de decisiones.
Por otro lado, también hay que estar atento para no reducir la evaluación al mero recojo de información,
tal como parecen concebirlo algunos enfoques evaluativos. Tampoco restarle importancia ya que puede
ser un medio que brinda elementos de juicios que, al ser confrontados con los parámetros o estándares
de referencia, permitan la emisión de una valoración objetiva.
g) La evaluación tiene un sentido pedagógico.
Cuando se evalúa se tiene una actitud respecto a la evaluación. Esta postura variará en función de las
diversas experiencias que haya tenido frente a ella.
Al respecto, algunos autores señalan que se debe generar una cultura de la evaluación en la que
desterremos la visión de una evaluación como manifestación de fiscalización, autoritarismo o represión
en el sistema educativo.
Nuestra actuación en la práctica evaluativa debe permitir una participación de todos los agentes
involucrados, con una actitud crítica y positiva, buscando ser objetivos en nuestros juicios valorativos.
Así la evaluación estará contribuyendo a la formación integral de los sujetos que participan en todo acto
evaluativo. En este sentido, la evaluación es pedagógica en cuanto:
Emitimos un juicio de valor en la que intervienen nuestros valores, creencias y objetividad.
Nos exige prepararnos en la metodología y procedimientos para hacer una buena práctica de ella.
EVALUACIÓN EDUCACIONAL
Objetivos de la evaluación educacional
De acuerdo a las concepciones planteadas sobre evaluación educacional, podemos decir que este
proceso se realiza:
a) Para obtener información sobre:
El proceso educativo y sus componentes en general.
El rendimiento educativo y el desarrollo del alumno en particular.
b) Para emitir juicios de valor y tomar decisiones.
c) Para comprobar el grado en el que se alcanzan o no los objetivos.
d) Para modificar y mejorar el proceso de enseñanza - aprendizaje, a nivel de: elementos (como
capacidades, objetivos, contenidos, actividades, etc.), organización de aula, nivel, centro educativo, etc.
Según su temporalización
a) Inicial.- Es aquella que se aplica al inicio de un proceso de evaluación con el fin de detectar la situación
de partida del sujeto u objeto a evaluar.
b) Procesual.- Es la valoración continua realizada mediante la recogida sistemática de datos, su análisis
y toma de decisiones oportuna mientras tiene lugar el propio proceso. Es importante, porque ofrece
información en forma permanente de tal modo que permite controlar si lo planificado está resultando
como se había previsto o, si por el contrario, hay que atender algunas desviaciones que pueden afectar
los resultados finales. Se considera que esta evaluación es la verdadera evaluación del proceso
educativo tomado en su conjunto, es una valoración permanente de la actividad educativa a medida que
ésta se va desarrollando y, consiste en descubrir y verificar a lo largo del proceso educativo las
deficiencias y los logros de un sujeto, programa o institución, para subsanar y evitar posibles resultados
negativos.
c) Final.- Es la que se realiza al culminar un proceso, aunque éste sea parcial. Sirve para comprobar los
resultados obtenidos (no por ello tiene funcionalidad sumativa) Es la etapa en la que se enjuicia o valora
procesos finalizados. Representa la última fase del proceso evaluador y la síntesis de todos los
elementos proporcionados por la evaluación inicial y procesual, con el objeto de llegar a la formulación
de un juicio global que resuma el progreso realizado.
Según los agentes
a) Autoevaluación.- Se produce cuando el sujeto evalúa sus propias actuaciones, valora su trabajo,
obras o actividades realizadas por él mismo. Sujeto y objeto de evaluación se identifican.
b) Coevaluación.- Consiste en la evaluación mutua, conjunta, de una actividad o de un trabajo terminado,
realizado entre varios.
c) Heteroevaluación.- Consiste en la evaluación que realiza una persona sobre otra: su trabajo, su
actuación, su rendimiento. Se realiza cuando la capacidad de evaluación reside en los demás.
Según su extensión:
a) Global.- Llamado también evaluación holística que pretende una visión de conjunto, es decir, evalúa
toda la realidad de la institución, todos sus elementos. De esta manera, se puede apreciar las relaciones
entre los elementos, a la vez, se posibilita constatar las sugerencias o incongruencias del sistema
(Institución Educativa), los desajustes, desfases y faltas de coordinación, así como las coherencias entre
los elementos entre otros aspectos.
b) Parcial.- Sucede cuando la evaluación se centra en determinados aspectos de la institución y permite
una visión más detallada y completa (microscópica) incluso más fiable y válida, merced a una mejor
medida de las variables al ser menos las que deben ser consideradas. El riesgo que se corre es que se
descontextualiza el aspecto evaluado del sistema total (Institución Educativa), lo que no permite
comprender el porqué de determinados fenómenos.
EVALUACION INSTITUCIONAL
Podemos ver distintas maneras de enfocar a la Evaluación Institucional, entre ellas se destacan las
siguientes:
Evaluación como sinónimo de medición.
Evaluación como sinónimo de juicio profesional.
Evaluación como el proceso de comparar datos acerca de actuaciones con objetivos claramente
especificados.
Evaluación como el proceso de identificar y reunir información para asistir a quienes deben tomar
decisiones.
La evaluación debe ser entendida como un proceso para mejorar la calidad educativa.
Aquí nos detendremos unos instantes para reflexionar acerca del proceso para mejorar la calidad
educativa.
¿Por qué decimos que tiene que ser un Proceso? Porque conforma un conjunto de acciones
interrelacionadas para el cumplimiento de un determinado fin.
Conforma un conjunto de acciones, porque no podemos concebirla como una única acción.
Coincidimos con María Dolores Díaz Noguera (4) cuando manifiesta que "admitir la evaluación como
un proceso es una cuestión muy complicada a la hora de llevarla a la práctica. Esto debe ser así, porque
de otra forma no se comprende cómo no se introducen de manera paulatina y continua más
modificaciones en los diseños curriculares o se adoptan otras decisiones de carácter más autónomo por
parte del profesora-do".
Ahora bien, que entendemos por Calidad Educativa, un término muy actual en la educación.
Bonifacio Jiménez Jiménez, nos clarifica al expresar que un indicador de la calidad educativa puede
definirse como "la descripción de una situación, factor o componen-te educativo en estado óptimo de
funcionamiento".
Arturo De la Orden (6) nos indica tres imperativos esenciales de calidad educativa que debe poseer un
centro educativo, a saber:"
1. Funcionalidad (el centro satisface las necesidades exigidas por el entorno.)
2. Eficacia (alcanza los objetivos que se propone.)
3. Eficiencia (alcanza dichos objetivos con coste razonable.)"
Si es capaz de combinar estos tres imperativos esenciales podemos estar hablando de un centro con
calidad educativa.
Para el Dr. De la Orden el concepto de "calidad" nació como una necesidad de perfeccionamiento de
los procesos productivos sociales, tendientes hacia la creación de una cultura de la calidad de procesos
y productos de los sistemas empresariales de los países en desarrollo.
De esta manera, se postula que la calidad en la educación es el resultado de las interrelaciones
existentes entre todos los elementos del proceso educativo. Por ello, se le considera no como un fin,
sino como un instrumento que permite el conocimiento de estas conexiones, de sus resultados y de sus
productos.
CARACTERÍSTICAS
Éste proceso (de evaluación institucional) debe poseer la característica de ser permanente e integrador.
Permanente, porque debe llevarse a cabo en todo momento y no tener un fin, e integrador porque "La
evaluación no es un apéndice agregado a los procesos educativos, sino que por su papel orientador de
planificadores, directivos, docentes y alum-nos debe asumir el carácter de una actividad sistémica,
plenamente integrada con la función educativa y que por tales razones debe ser continua y no
meramente episódica."
TIPOS DE EVALUACIÓN INSTITUCIONAL
Podemos distinguir la siguiente tipología:
Según su funcionalidad podemos clasificarla en evaluación sumativa y normativa.
EVALUACIÓN SUMATIVA: Es aquella en que los resultados de la evaluación se utilizan para una
determinada promoción, acreditación y / o calificación.
Determina la calidad de un producto asignando una valoración.
Según Arturo de la Orden (8) " la evaluación sumativa tiene generalmente un carácter final. Esto quiere
decir que se aplica al terminar un curso, un trimestre o un pro-grama.
Las decisiones básicas que se apoyan en este tipo de evaluación pueden agruparse en cuatro
categorías:
Selección para ser admitido en un curso, programa o institución dentro del sistema educativo o
para un puesto, función o misión fuera del mismo. (concursos).
Clasificación dentro de las distintas alternativas educacionales que se ofrecen en un punto dado
del sistema.
Promoción de un nivel educativo a otro.
Certificación de competencias."
EVALUACIÓN FORMATIVA: Es aquella evaluación que pretende perfeccionar el proceso que se evalúa,
realizándose a lo largo de todo el ciclo de enseñanza – aprendizaje.
Se puede aplicar en cualquier momento, y su principal función es de retroinformación.
Arturo de la Orden (9) menciona seis usos principales de la evaluación formativa a sa-ber:
1) Toma de decisiones eficaces para garantizar la secuencia y el ritmo adecuados del aprendizaje.
2) Proporciona retroalimentación a los estudiantes sobre su situación en distintos momentos del proceso
discente.
3) Proporciona igualmente retroalimentación al profesor.
4) Permite establecer las situaciones de aprendizaje adecuadas.
5) Permite cierto grado de predicción respecto a futuros aprendizajes de alumnos
6) Desempeña una función esencial en la investigación activa que, a su vez, es un factor importante en
la innovación educativa y en el perfeccionamiento profesio-nal del profesorado en servicio.
Según el modelo o patrón que se emplea la podemos clasificar en Normativa y en Criterial.
EVALUACIÓN NORMATIVA:
Es aquella que surge al comparar los resultados grupales y generales con la norma eva-luativa aplicada.
Este tipo de evaluación exige establecer una norma o escala de referencia, realizada des-pués de
estudios estadísticos de rendimiento, con el objetivo de obtener una calificación.
Víctor García Hoz (19) opina que la evaluación normalizada (normativa) "cumple un papel
predominantemente social. La norma se extrae de un conjunto de sujetos y el resultado de la evaluación
generalmente se utiliza para justificar, ante alguna entidad escolar o ante la sociedad en general, que
un sujeto determinado reúne ciertas condiciones."
Podemos afirmar que el citado autor desea ir más allá de la evaluación normativa, para poder prevalecer
la evaluación personalizada.
En resumen, sobre la evaluación normativa afirma que "es un recurso social que es útil para tareas de
selección, pero que dice muy poco respecto de la educación misma. La evaluación normalizada es un
buen elemento para la clasificación de los alumnos, pero no suficientes para su educación."
EVALUACIÓN CRITERIAL
Cuando se consideran las situaciones particulares de cada alumno / institución en función de las normas
impartidas.
Un criterio es según G De Landsheere" (11) , "un principio al que nos referimos, y que nos permite
distinguir lo verdadero de lo falso", o mas precisamente " es una propiedad de un sujeto u objeto, de
acuerdo al cual formulamos sobre él un juicio de apreciación"
En la educación personalizada, Victor García Hoz (12) afirma que "la evaluación no es simplemente una
actividad normalizada, sino que se debe tener en cuenta las condiciones personales del sujeto. Es decir,
que se realice lo que se podría llamar evaluación personalizada, con el fin de saber qué es lo que se
puede, y se debe, exigir a cada estudiante".
También menciona el citado autor "si la evaluación ha de ser considerada como un elemento educativo,
es decir, si se ha de utilizar para ayudar a un sujeto en el proceso de su perfeccionamiento, en una
educación personalizada es imprescindible la utilización de la evaluación personalizada, es decir la
evaluación referida a un criterio."
Según el agente que la realiza podemos visualizar una Evaluación Externa y una Eva-luación interna o
Autoevaluación.
LA EVALUACIÓN EXTERNA
Es aquella que se realiza por agentes externos a la Institución Escolar.
Un ejemplo de este tipo de evaluación es la que realiza la CONEAU (Comisión Nacional de Evaluación
y Acreditación Universitaria) siendo éste un organismo descentralizado y autárquico que actúa como
agencia encargada de la tarea de evaluación Institucional de las universidades a partir de la sanción de
la Ley Nro 24.521.
La CONEAU, expresa sobre la Evaluación Institucional que " es una tarea ineludible para definir y
diseñar el trabajo que ella supone. En esta reflexión partimos de pensar que la evaluación institucional
supone un proceso complejo para determinar el valor de algo, que implica una delicada tarea de
interpretación de un conjunto de elementos que interactúan configurando una realidad particular y
significativa. De hecho, evaluar no es, rigurosamente la etapa posterior o final de un proceso, sino un
momento en el camino para apreciar lo caminado, y decidir cómo continuar. Si se sigue profundizando,
se puede decir que la evaluación que se formula debe aspirar a la credibilidad y al consenso.
Una Evaluación, asimismo, no son los datos, aunque estos sean indispensables, sino el proceso por el
que se aprecia y discierne el valor de las acciones y realizaciones; un proceso profundamente
humano que se nutre y se articula en el diálogo, la discusión y la reflexión."
En la evaluación externa se aprecia (14) " la organización y el funcionamiento de la institución, se
observa la trama de su desarrollo, se valoran los procesos y los resultados y se recomiendan cursos de
acción. La realizan personas que no pertenecen a la institución universitaria, independientes en su
criterio aunque sobre la base del proyecto institucional de la misma, y a partir de la autoevaluación
realizada.
Para llevar a cabo la evaluación externa, se definen pautas o criterios generales que con el tiempo y la
experiencia se irán enriqueciendo y reformulando. Cada caso requerirá una específica adecuación de la
evaluación externa a sus particularidades."
LA AUTOEVALUACIÓN
También descripta como evaluación interna, es aquella que se realiza desde la propia institución, y
siempre con la misma finalidad que la evaluación externa que es de mejorar la calidad educativa.
Más adelante nos detendremos en la finalidad de la evaluación y el concepto de "Calidad educativa.
La evaluación interna (15) " nos informa de un proceso surgido de la necesidad de reflexionar desde el
propio contexto, por parte de los propios agentes involucrados en él, sobre el valor y alcance de las
actividades desarrolladas. Su propósito, como cualquier otra modalidad de evaluación, se orienta hacia
la obtención de la información considerada más relevante en el interior de un proceso o de una situación
cualquiera. Sin embargo, el hecho de que sea autoevaluación supone una diferencia sustancial con otros
modos de evaluar. Se trata de que tanto el proceso como la metodología y la información obtenida se
realiza, se elabora y se contrasta desde las propias necesidades, desde los valores y el punto de vista
de los mismos agentes y desde la función social que éstos realizan."
Consideramos como el principal factor de éxito en toda autoevaluación a la participación y al
compromiso que asumen todos los agentes educativos de la institución.
Con respecto a la participación, coincidimos con Díaz Noguera (16) que expresa que "El concepto de
participación en cuanto desarrollo humano viene descripta como crecimiento, diálogo, convivencia,
formación humana, responsabilidad, intervención, resolución de problemas, libertad, tolerancia,
receptividad respecto a las opiniones de otros, relaciones y diversidad."
PROPÓSITOS DE LA AUTOEVALUACIÓN
Aporta información válida para la toma de decisiones
Da una visión global de la situación al momento de la institución
Sirve de base, para iniciar el proceso de la evaluación externa.
Proporciona herramientas válidas para la mejora de la calidad educativa.
FINALIDAD DE LA EVALUACIÓN INSTITUCIONAL
La finalidad última de la evaluación es mejorar la calidad educativa. Si este objetivo no se cumple,
entendemos que se pierde la esencia fundamental que posee el proceso evaluativo.
El concepto de calidad es siempre un concepto abstracto y relativo, es decir calidad en relación con....
Posee un carácter comparativo. Es multidimensional.
Entonces, se deberá poseer un marco referencial con el que debe confrontarse, estando constituido
entre otros aspectos por la naturaleza de la Institución a evaluar, su Proyecto Educativo Institucional,
sus objetivos, etc.
En definitiva, la respuesta a la pregunta ¿POR QUÉ EVALUAR? (17) es clara: " Para mejorar la calidad
educativa del centro mediante algunos de los siguientes objetivos a saber:
· Conocer la situación de partida del Centro.
· Facilitar la formulación de un modelo de actuación.
· Detectar las dificultades que se presenten.
· Detectar progresivamente los elementos positivos.
· Regular el proceso de aplicación continua del modelo de actuación.
· Conocer los resultados obtenidos al final del período fijado para la implementación del modelo.
· Valorar los resultados obtenidos.
· Replantear el modelo de actuación del centro.
Se favorece la calidad educativa, como finalidad última, mediante juicios de valor, dando bases sólidas
y profesionales para la toma de decisiones.
El Juicio de Valor que emana en toda evaluación, será producto de una elaboración realizada por
expertos, por profesionales de la educación.
"La evaluación debe aportar una comprensión más profunda del proceso educacional, debe producir
juicios de valor profesionales, basados en supuestos evaluativos debidamente clarificados, en datos
empíricos, y en supuestos relativos a la validez de esos juicios que deben guardar estrecha relación con
los objetivos, contenidos y funciones de la entidad evaluada. Estos juicios deben presentarse en forma
tal que asistan al proceso de toma de decisiones."
Los directivos del Centro, con el juicio de valor que es presentado por los profesionales, mediante el
informe de evaluación, cuentan con una verdadera herramienta útil para su toma de decisiones que
llevará a mejorar la calidad educativa del Instituto que dirigen.
ALCANCES
Una vez que hemos dado el marco conceptual a la evaluación, debemos señalar ¿Quién es evaluado ?,
¿ A quién va dirigida la evaluación?
Existe una tendencia a expresar que el evaluado es el alumnado en general, pero la evaluación va
mucho más allá del alumno, pues abarca a la administración Educativa y al Centro Escolar.
¿Por qué se ha centrado la evaluación en el alumnado?
Podemos afirmar que el centrar la evaluación en el alumno es una errónea interpretación de cómo debe
realizarse la evaluación, y coincidimos con muchos autores que manifiestan como se utilizaba la
evaluación como elemento de poder para sancionar cuando no se obtenían los resultados esperados.
Ahora bien, esa utilización inadecuada de la evaluación, que lleva a centralizarla en el alumnado, nos
da las bases necesarias para recalcar la importancia de la evaluación del Centro Escolar, más
considerando que el principal indicador de la calidad del funciona-miento del sistema educativo es el
rendimiento del alumno que está condicionado por la organización del centro.
Se evalúa la administración educativa porque es allí desde donde se dirige toda la gestión, pudiéndose
detectar errores que perjudiquen a la tan mencionada Calidad Educativa.
Se evalúa al Centro Escolar, por ser un eje y pieza clave de cualquier sistema educativo.
"El sistema Educativo está al servicio de los educandos y perdería su sentido si los objetivos de
formación que se propone no se consiguieran mayoritariamente. Pero, ¿dónde tiene lugar la acción
educativa sistemática? Evidentemente en los Centros Escolares." (19)
Estos son eje y pieza clave de cualquier sistema educativo porque abarca tanto a los directivos, a los
profesores, a la familia y a la comunidad donde se desenvuelve el centro escolar.