NOCIONES PRELIMINARES I
Definición de gramática. En su sentido más estricto, la gramática estudia la estructura de
las palabras, las formas en que estas se enlazan y los significados a los que tales
combinaciones dan lugar. En este sentido, la gramática comprende la morfología, que se
ocupa de la estructura de las palabras, su constitución interna y sus variaciones, y la
sintaxis, a la que corresponde el análisis de la manera en que se combinan y se disponen
linealmente, así como el de los grupos que forman. La gramática es, pues, una disciplina
combinatoria, centrada, fundamentalmente, en la constitución interna de los mensajes y en
el sistema que permite crearlos e interpretarlos. No son partes de la gramática la
semántica, que se ocupa de todo tipo de significados lingüísticos (no solo de los que
corresponden a las expresiones sintácticas), y la pragmática, que analiza el uso que hacen
los hablantes de los recursos idiomáticos. Aun así, las consideraciones pragmáticas se
hacen necesarias en la descripción de numerosos aspectos de la gramática. En un sentido
más amplio, la gramática comprende, además, el análisis de los sonidos del habla,
que corresponde a la fonética, y el de su organización lingüística, que compete a la
fonología1.
La fonética (en griego: φωνητικά [fōnētiká], ‘vocal’) es el estudio de los sonidos físicos
del discurso humano. Es la rama de la lingüística que estudia la producción y percepción
de los sonidos de una lengua con respecto a sus manifestaciones físicas. Sus principales
ramas son: fonética articulatoria, fonética acústica y fonética auditiva o perceptiva.
Cuadro 1: La fonética en la comunicación
Fonética articulatoria
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Manual de la Nueva Gramática de la lengua española, Editorial Espasa Calpe, España, mayo de 2010
Es la que estudia los sonidos de una lengua desde el punto de vista fisiológico, es decir,
describe qué órganos orales intervienen en su producción, en qué posición se encuentran y
cómo esas posiciones varían los distintos caminos que puede seguir el aire cuando sale por
la boca, nariz, o garganta, para que se produzcan sonidos diferentes. No se ocupa de todas
las actividades que intervienen en la producción de un sonido, sino que selecciona sólo las
que tienen que ver con el lugar y la forma de articulación. Los símbolos fonéticos y sus
definiciones articulatorias son las descripciones abreviadas de tales actividades. Los
símbolos fonéticos que se usan más frecuentemente son los adoptados por la Asociación
Fonética Internacional en el Alfabeto Fonético Internacional (AFI)2 que se escriben
entre corchetes.
Cuadro 2: El Aparato fonador
Los órganos móviles que intervienen en la articulación son los labios, la mandíbula, la
lengua y las cuerdas vocales, que a veces reciben el nombre de órganos articulatorios. Con
su ayuda el hablante modifica la salida del aire que procede de los pulmones. Son fijos los
dientes, los alveolos, el paladar y el velo del paladar. Los sonidos se producen cuando se
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ponen en contacto dos órganos articulatorios, por ejemplo, el bilabial (p), que exige el
contacto entre los dos labios; también cuando se ponen en contacto un órgano fijo y otro
articulatorio, y el sonido se nombra con los órganos que producen la juntura, o punto de
articulación, como por ejemplo el sonido labiodental (f) que exige el contacto entre el
labio inferior y los incisivos superiores. Cuando es la lengua el órgano móvil no se hace
referencia a ella en la denominación del sonido. Así, el sonido (t), que se produce cuando
la lengua toca la parte posterior de los incisivos superiores, se llama dental.
El modo de articulación se determina por la disposición de los órganos móviles en la
cavidad bucal y cómo impiden o dejan libre el paso del aire. Esta acción puede consistir en
la interrupción instantánea y completa del paso del aire para las implosivas; en dejar
abierto el paso nasal, pero interrumpido el oral para las nasales; no es básicamente lo
mismo producir un contacto con la lengua, pero dejar libre el paso del aire a uno y otro
lado para las laterales; o producir una leve interrupción primero y dejar el paso libre
después para las africadas; o permitir el paso del aire por un paso estrecho por el que el
aire pasa rozando para las fricativas, y permitir el paso libre del aire por el centro de la
lengua sin fricción alguna para las vocales.
LAS VOCALES
En fonética, una vocal (del latín vocalis) o monoptongo es un sonido de una lengua natural
hablada que se pronuncia con el tracto vocal abierto, no habiendo un aumento de la
presión del aire en ningún punto más arriba de la glotis. Esto contrasta con las
consonantes, donde hay una obstrucción o cerrazón en algún punto del tracto vocal. Las
vocales se consideran silábicas; un sonido equivalente, abierto, pero no silábico, se
denomina semivocal3.
En fonética se emplea el llamado triángulo vocálico para representar el punto de
articulación de las vocales haciendo uso de dos dimensiones: un eje vertical
correspondiente al grado de abertura y un eje horizontal correspondiente a la parte de la
lengua que queda afectada.
El triángulo vocálico, denominado triángulo de Hellwag 4, médico y físico alemán quien es
considerado el primero en representar vocales en un triángulo de vocales.
Cuadro 3: El triángulo vocálico
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El triángulo vocálico, es una abstracción que representa gráficamente el movimiento de la
lengua dentro del trato oral al momento de articular las vocales.
Cuadro 4: Posición de la lengua cuando se emiten las vocales
Desde el punto de vista formal, es decir, en el Alfabeto Fonético Internacional (AFI),
que constituye un sistema de notación fonética creado por lingüistas y cuyo propósito es
establecer, de forma regularizada, precisa y única, la representación de los sonidos del
habla de cualquier lengua, las vocales se expresan de la siguiente forma:
Cuadro 5: Disposición de las vocales en el AFI
De acuerdo a lo anteriormente expuesto, se deducen ciertas consideraciones de interés.
Modo de articulación de las vocales
a) Vocales altas o cerradas: La lengua está muy próxima al paladar duro o al paladar
blando, como sucede con la articulación de la [i] y de la [u].
b) Vocales medias: La lengua no está ni muy próxima ni muy separada de la bóveda de la
cavidad bucal, como sucede con la pronunciación de la [e] y de la [o].
c) Vocales bajas o abiertas. La lengua se separa totalmente del paladar y se encuentra en
el límite máximo de alejamiento, como para la pronunciación de la [a].
Lugar de articulación de las vocales
a) Vocales anteriores o palatales: La lengua ocupa la región delantera o zona del paladar
duro, como para la articulación de las vocales [i, e].
b) Vocales centrales: La lengua ocupa la zona intermedia cubierta por el medio paladar,
como para la articulación de la vocal [a].
c) Vocales posteriores o velares: La lengua ocupa la región posterior o zona del paladar
blando, como para la articulación de las vocales [o, u].
Los rasgos oposicionales aportan los datos para establecer el sistema de los fonemas: /i/,
/e/, /a/, /o/, /u/. Los rasgos fonológicos de los cinco fonemas son:
/i/ alto-anterior
/e/ medio-anterior
/a/ bajo-central
/o/ medio-posterior
/u/ alto-posterior
La Sílaba
“El grupo fonético más elemental es la sílaba, la cual puede constar de uno o varios
sonidos. La sílaba, acústicamente considerada, es un núcleo fónico limitado por dos
depresiones sucesivas de la perceptibilidad de los sonidos. Considerada desde el punto de
vista fisiológico, es un núcleo articulatorio comprendido entre dos depresiones sucesivas
de la actividad muscular.
En la palabra Aragón las dos primeras sílabas van separadas por la momentánea depresión
de perceptibilidad correspondiente a la r; en Aarón esas mismas sílabas van separadas por
la momentánea disminución de intensidad que entre las dos aa producimos. El efecto que
resulta de esta depresión de la intensidad es asimismo una disminución en la
perceptibilidad absoluta correspondiente a ambas aa.
Se llama sílaba libre la que termina en vocal: pa-ra; y sílaba trabada, la que no se halla en
este caso, y sobre todo la que, además de terminar en consonante, va seguida de otra
consonante inicial de la sílaba siguiente: par-te, pun-to, hom-bre.
No es aceptable la definición corriente de la sílaba: “Letra vocal o conjunto de letras en
cuya pronunciación se emplea una sola emisión de voz”. Emisión de voz parece que no
puede ser otra que la producción del sonido vocal. Hay palabras de varias sílabas, como
mano, madera, barbaridad, etc., que, en este sentido, se pronuncian en una sola emisión de
voz, es decir, sin interrupción de sonoridad. Hay otras, por el contrario, que, constando de
una sola sílaba, como tú, paz, tos, etc., ni siquiera tienen emisión de voz en todos los
elementos. Tomando, en general “emisión de voz” por producción de sonidos articulados
sonoros o sordos, la definición resultaría igualmente inaceptable5.”
El Diptongo
Un diptongo es el encuentro de una vocal débil (i, u) y una fuerte (a, e, o) en una sola
sílaba formando una sola vocal. Por tanto, los diptongos, a efectos fónicos y ortográficos,
son vocales simples (eso se percibe en la acentuación).
Cuando la vocal débil va delante, se trata de diptongos crecientes y cuando va detrás
decreciente. En estos casos, la vocal débil la consideramos semiconsonante (o semivocal)
y se representa:
• /i/ → /j/: véase en idioma /i'djoma/
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Navarro Tomás, T.: Manual de pronunciación española. Madrid 2004
• /u/ → /w/: véase en supuesto /su'pwesto/
La clasificación de los diptongos se hace del siguiente modo:
/a/ /e/ /o/ /i/ /u/
/ja/ /je/ /jo/
crecientes
/wa/ /we/ /wo/
/ai/ /ei/ /oi/
decrecientes
/au/ /eu/ /ou/
Homogéneo /wi/ /ju/
El diptongo /ou/ es muy raro en español. Apenas aparece en palabras como estadounidense o
bou.
El Hiato
Cuando el acento tónico cae en la vocal débil, entonces no es diptongo, sino hiato: espía
/es'pia/.
En castellano no se consideran diptongos, sino hiatos, las formas verbales tónicas de los
verbos acabados en –iar (como fiar) y en –uir (como estruir). Así, fío, fías, fía (claramente
hiatos), fiamos, fiáis, fían, donde /'fio/, /'fias/, /'fia/, /fi'amos/, /fi'ais/, /'fian/.
Ocurre igual con algunas palabras como diurno /di'urno/, jesuita /xesu'ita/. En guion/guión
se admite las dos posibilidades: /gi'on/ y /'gjon/.
Obsérvese como distinguimos pie, pié y píe: /'pje/, /pi'e/, /'pie/6.
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Frías Conde, Xavier, Introducción a la Fonética y Fonología del Español, Ianua. Revista Philologica Romanica, Suplemento
04, 2001: § 2.2