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Amor y Revolución en Cartagena

Este documento resume la novela histórica "Míster Witt en el cantón" de Ramón J. Sender. Narra la insurrección cantonal de Cartagena en 1873 durante la Primera República Española desde las perspectivas del ingeniero inglés Míster Witt y su esposa española Milagritos. Al principio Míster Witt es racional y Milagritos apasionada, pero a medida que avanza la rebelión sus personalidades cambian y sus relaciones se ponen a prueba. La novela describe detalles históricos y personajes clave

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Amor y Revolución en Cartagena

Este documento resume la novela histórica "Míster Witt en el cantón" de Ramón J. Sender. Narra la insurrección cantonal de Cartagena en 1873 durante la Primera República Española desde las perspectivas del ingeniero inglés Míster Witt y su esposa española Milagritos. Al principio Míster Witt es racional y Milagritos apasionada, pero a medida que avanza la rebelión sus personalidades cambian y sus relaciones se ponen a prueba. La novela describe detalles históricos y personajes clave

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R. J.

Sender “Mr Witt en el cantón”

Míster Witt en el cantón es una novela histórica escrita en 1935 por Ramón
J. Sender con la que ganó ese mismo año el Premio Nacional de Narrativa.
En “Mister Witt en el Cantón” se narra la insurrección cantonal de
Cartagena en 1873 durante la primera República Española, la “federal”. El relato
se cuenta de dos perspectivas: una de ellas retrata la relación entre Míster Witt y
su esposa Milagritos, mientras que la otra sigue los sucesos cantonales. Ambas
perspectivas se van entrecruzando hasta lograr una única voz. Míster Witt es un
ingeniero inglés, que vive en el paseo de la Muralla y trabaja como asesor de la
Maestranza (talleres de construcción y reparación de artillería de tierra y mar
cartagenera). Es un hombre racional, conservador y puritano. En contraste, su
esposa Milagritos, es una española (de Lorca) pasional e instintiva, parienta de un
poeta y activista revolucionario, Froilán Carvajal Rueda, que murió fusilado cinco
años antes en Ibi, sin que Míster Witt moviera un dedo para evitarlo. Milagritos
conserva una venda ensangrentada y un fajo de cartas de Carvajal. Míster Witt
tiene una sospecha infundada de infidelidad de su esposa con el líder republicano.
Sin embargo, conforme la rebelión se va extendiendo por toda Cartagena,
el carácter y el comportamiento de ambos cónyuges cambia: el inglés envejece, se
muestra reservado y contempla con los prismáticos desde su balcón los trágicos
sucesos de las calles y del mar. Mientras que su esposa ,Milagritos,recobra la
lozanía y el entusiasmo, actuando como voluntaria en la causa de los rebeldes.
Empieza a trabajar en el barco-hospital, el “Buenaventura”. Aparece Colau, héroe
de la batalla naval, de quien se enamora Milagritos. Míster Witt queda desolado y
quema las cartas de Carvajal y la venda con que fue fusilado. Cuando Milagritos
se entera le pide explicaciones a su marido sobre la ejecución de Carvajal. Míster
Witt confiesa la verdad: él pudo impedir el fusilamiento, ella se va de casa.
Permanece recluido en casa y sale decidido a seguir los pasos de su esposa. Se
encuentra en el camino con Ricardo Yuste, fogonero de la fragata “Tetuán” y le
induce para que provoque la voladura de la fragata. Yuste, después, será detenido
como sospechoso por un incendio en la “Tetuán”, pero muere por la explosión de
una granada cuando lo llevan preso. Milagritos cuenta a su marido, que antes de
morir había dicho algo acusando a Míster Witt.
Acabado el conflicto Milagritos perdona a su marido y vuelve con él.Ambos
se van a Madrid a curar la esterilidad, ansiosa de tener un hijo y volver a
Cartagena.

La novela “Míster Witt” está dividida en tres libros y 21 capítulos. El libro


primero, comienza en marzo de 1873 y comprende los capítulos I,II y III; mayo:
capítulos IV y V y julio capítulos VI, VII y VIII. El libro segundo comienza narrando
los hechos del mes de agosto, capítulos, IX,Xy XI; sigue en septiembre con los
capítulos XII y XIII y octubre con el XIV. El libro tercero comienza en noviembre,
capítulos: XV,XVI,XVII y XVIII y diciembre con los tres capítulos finales, XIX,XX y
XXI.
En el libro primero se hace una presentación del gabinete de trabajo de
Míster Witt, se informa sobre su persona, su carácter y su relación con la gente de
Cartagena. Pronto entra en escena su esposa Milagritos y se cuenta cómo se
conocieron.
Continúa presentándonos algunos personajes secundarios, que son clientes
de “La Turquesa”, taberna y tabernera del barrio portuario del Molinete. Aparece el
maquinista gallego Vila de la fragata “Numancia”, el médico don Eladio y hasta
Antonete Gálvez, el héroe, aparece en un romance cantado: Antonete está en la
sierra / y no se quiere entregar (…) / mientras España no tenga/ República federal
(ob. Cit. 181)
Sigue presentándonos el escenario de Cartagena en su conjunto: su
estructura social y sus barrios burgueses y obreros para entrar en materia: la lucha
política y social. Se produce la muerte de “Cristobaliyo”, un huérfano de 13 años,
desatando unas redes de pesca de un patrón sin escrúpulos, muerte que irrita a
Paco, el de “la Tadea” y a la gente del barrio de Escombreras, que acaban
prendiendo fuego a los barcos y a los almacenes del patrón y la casa del alcalde,
que ha escapado con el patrón. Y este sería el primer foco de tensión de la novela:
la injusta muerte de “Cristobaliyo”.
Vuelve el narrador a completar la descripción del gabinete de Míster Witt;
pero no tarda en volver el desasosiego de la gentes ante el discurso de Pi y
Margall decretando constitucionalmente la República Federal como una revolución
“de arriba abajo. ¡Qué ingenuidad-pensaba- ¿Cuándo se ha visto una revolución
de arriba abajo?” (pag.216) .
Pero de nuevo nos vuelve a hablar el narrador de la vida íntima de Míster
Witt, sobre todo en relación con su esposa, Milagritos, cuando contempla la urna
con la venda manchada de sangre que llevaba al morir fusilado Froilán Carvajal
Rueda, el primo de Milagritos. Y aquí comienzan a aflorar los celos de Míster Witt.
Milagritos llega de la calle y da las noticias del día: las tropas del regimiento de
África han ido a relevar a los voluntarios, que ocupaban los fuertes del Ferriol y
Galeras, pero Antonete ha mandado que no se entreguen los fuertes. Míster Witt
comprueba que han izado en el fuerte la bandera turca, como bandera del Cantón
(división territorial y administrativa con cierta autonomía política). Esto le hace
lanzar una carcajada. Más adelante esta bandera turca(con la media luna y la
estrella blanca), que se había izado porque no había otra en el fuerte se tiñó con la
sangre del soldado que la izaba.
En la ciudad siguen las algaradas de los intransigentes, que se están
haciendo dueños de la situación. Ante el desasosiego de Míster Witt, Milagritos le
dice:”- Cuando pase esta revolución de los federales vamos a Madrid a que me
vea un médico y después me calas hondo, ¿eh? Quiero tener un hijo tuyo”
(pag.280), que será el desenlace de la novela (insólito y abrupto para algunos
críticos, pero que ya lo anuncia en el cap. VII).
Milagritos anuncia que la escuadra se ha sublevado y Míster Witt accede a
entrevistarse con Antonete Gálvez, que le pide que medie ante el cónsul inglés
para que Inglaterra no intervenga en el conflicto entre “leales” y “federales”.
Todo el moroso capítulo octavo está dedicado al conflicto moral y
sentimental de Míster Witt. Busca entre los papeles de Milagritos alguna prueba de
infidelidad con Carvajal, lee las cartas, que no le aclaran sus dudas. Y piensa que
si hubiese corrido con el caballo como era debido, el indulto hubiera llegado a
tiempo: “Bastaba con que no hubiera tirado de las riendas al caballo” (324); o
haber usado la siguiente fórmula: “Bajo mi responsabilidad puedo pedir, en
nombre del Consulado inglés, el aplazamiento de la ejecución (309). Toda la
parafernalia de la ejecución evitable de su pariente y causante de los celos,
Carvajal, la recordaba Míster Witt cinco años después en su casa del paseo de la
Muralla, con la urna con la venda y el bargueño que guardaba las cartas del
infortunado vate.
El libro segundo se inicia (capit. IX) con la insurrección de la Cartagena
Federal frente al gobierno centralista de Madrid y en una de las pocas ocasiones
que el espacio de la novela cambia se organiza la expedición a Hellín al mando
del brigadier Carreras y del comisario Gálvez.
Míster Witt, que querría ser neutral, pero el ambiente de la calle y el
entusiasmo de su mujer lo envuelven. Recibe otra vez la visita del cónsul inglés y
emite juicios agudos y serenos sobre el conflicto e incluso se muestra algo
entusiasmado con los cantonales, pero no se lo demuestra a su mujer por esos
celos retrospectivos de Carvajal. Fruto de ellos rompe la urna de cristal donde
Milagritos guardaba la venda ensangrentada del fusilamiento de su pariente
Carvajal.
Más adelante el narrador nos da una relación pormenorizada de la
campaña militar fracasada sobre Valencia y el ataque por sorpresa del general
Salcedo contra los cantonales en la estación de Chinchilla. Se producen tensiones
entre los jefes militares y civiles y la población cartagenera; y Antonete, en un
golpe de efecto, logra disolver la protesta popular, encabezada por Hozé,
liberando a todos los presos del penal, que pasan a engrosar las filas de los
voluntarios.
Se presenta la plaza de Cartagena sitiada por el ejército del general Arsenio
Martínez Campos. Comienzan a faltar víveres, medicamentos y personal sanitario.
Aparece en escena Bonmatí, que se encarga de la sanidad en tierra y en el mar
con el primer barco-hospital, el “Buenaventura”, que hasta el nombre está bien
buscado. También aparece Colau, el futuro héroe de la “Tetuán”, admirado por
Milagritos, que también desata os celos, ahora actuales, de Míster Witt.
Milagritos se embarca, como enfermera, en el “Buenaventura” llevando
mucho material sanitario. Se produce la batalla naval con la escuadra del
almirante Lobo, en la que han salido mal los cantonales. Milagritos regresa a casa
cuando ha llegado la escuadra con los heridos.
Las dificultades son cada vez mayores llegando a fallecer de hambre tres
personas, uno de ellos es el aljecero (yesero), que además había sido autor de
“trovos” y romances de intención política. Se nos muestra una ciudad cañoneada,
con la gente fuera de las casas, tras los altozanos al abrigo de los cañones. Sólo
Colau, con su aureola mágica se perfila como héroe invencible.
“Calnegre”, personaje “fanático”, habla de asaltar las casas de los ricos de
la calle Mayor, pero una granada lo mata; Paco, el de “la Tadea, su hermano, va a
buscar a su hijo, a quien no conoce, para que le dé el último adiós, pero ya estaba
inconsciente.
Ahora la acción retorna a casa de Míster Witt y éste tiene su ánimo interior
como la ciudad. En un arrebato busca las cartas de Carvajal y la venda y las echa
al fuego; pero al quemarlas se salva un renglón escrito que dice: “gameca.Colau”.
Míster Witt piensa que se trata de una cita con Colau en la bahía de Algameca.
Después llega Milagritos, se encara con él y le pide explicaciones sobre Carvajal:
“¿qué pasó, por qué no llegó el indulto?” Él por fin confiesa:”Fui yo. No quise pedir
que se aplazara le ejecución y además impedí que el indulto llegara a tiempo”
(pag.495). Milagritos se va de casa.
Sigue el cañoneo sobre la ciudad. Hay confusión y un intento de asalto a las
casas de la calle Mayor. El médico don Eladio, personaje itinerante, intenta
librarse de los obuses y después de una larga aventura llega a Algameca, donde
está Colau en la fragata “Tetuán” y al salir de la habitación del caudillo, ve a una
mujer conocida, pero ella trata de ocultarse.¿Es Milagritos? Colau mira al médico
amenazante y confía que no dirá en su vida a quien ha visto.( Aquí tendríamos la
prueba de la entrega de Milagritos a Colau, con lo cual los celos de Míster Wittt
son fundados).
La ciudad cada vez está más desesperada. Míster Witt lleva veinte días de
reclusión en su casa. Decide salir y deambulando por la ciudad se encuentra con
Ricardo Yuste, un murciano, primo de la cocinera de Míster Witt y fogonero de la
“Tetuán”, bajo el mando de Colau. Míster Witt se da cuenta que Yuste está muy
resentido con su caudillo e inclinándose en su hombro le susurra algo a Yuste.
Después regresa a casa con su mujer, pero no ocurre nada. Colau pasa la noche
a bordo de la “Tetuán.
El último capítulo nos pinta el fuego cruzado de la artillería sobre
Cartagena. Míster Witt se había instalado con sus gemelos en el balcón de su
casa. Y al oscurecer oyó a su mujer: “-Hay fuego en la fragata de Colau”(529).
Pero “Al día siguiente fue detenido por sospechas bastante fundadas Ricardo
Yuste, el palero pariente de la criada de Míster Witt. El incendio había sido
provocado” (535). Yuste ha muerto por una granada,cuando lo llevaban preso,
pero antes de morir había nombrado a Míster Witt, sólo lo había oído Bonmatí y el
mismo Bonmatí le ha dado el salvoconducto al matrimonio para salir de
Cartagena.
Milagritos afirmó ante la negativa de su marido: “-Te vas. Nos vamos los
dos” (538)
“Su mujer se dio cuenta de que bajo el paletó míster Witt llevaba el revólver
amartillado.(…)
-Dame eso (…) Cuando salieron de la ciudad lo arrojó al camino. Milagritos
iba a Madrid dispuesta a curarse su esterilidad”(539).
Y ya en el tren:- A la vuelta me calas hondo, ¿eh? (Capit. VII) con la ilusión
de tener un hijo y volver a Cartagena.

Personajes: Por una parte tenemos los personajes históricos protagonistas


de la insurrección cantonal. Antonete Gálvez, líder revolucionario moderado, que
se enfrenta a sus seguidores partidarios de una acción más violenta.
El federalista Colau, cuyo papel en la novela no concuerda con el personaje
histórico de la revolución cantonal. Colau es un elemento fundamental en el
conflicto narrativo y en la relación de Míster Witt y Milagritos. Es un personaje que
aparece tarde (capit. XII) y que no suscita demasiadas simpatías en el narrador,
pero atrae a Milagritos y alimenta los celos de Míster Witt, que tiene de él una
opinión negativa:”Míster Witt lo trataba con frialdad calculada, llena de fórmulas
correctas”(402). Contra Colau maquina Míster Witt el sabotaje de la “Tetuán” y se
alegra de la destrucción de la nave, pero le alivia que el personaje salga con vida.
El filántropo Bonmatí, que alivia a los necesitados por tierra y por mar, con
el barco-hospital el “Buenaventura”.
También están los responsables políticos y militares del Cantón, entre
ellos , el conspirador Cárceles, los militares Contreras y Ferrer y el ideólogo Roque
Barcia, que tienen un escaso protagonismo en la novela.
Luego están los personajes llamados “fanáticos”. Paco, el de “la Tadea”,
Calnegre y Hozé.
Paco el de “la Tadea” es un dirigente obrero espontáneo, de origen humilde
que se opone frontalmente a la moderación política de Antonete Gálvez. Paco, el
de “la Tadea” representa la desconfianza del pueblo frente a los jefes políticos.
Hozé es un revolucionario ingenuo que clama contra los carlistas y los
alfonsinos y lo mismo que el Calnegre, está obsesionado con asaltar las viviendas
de la calle Mayor. Cuando Hozé se enfrenta con Gálvez el triunfo dialéctico es de
Antonete Gálvez, que calma a los revolucionarios ingenuos abriendo el penal para
que los reclusos se unan a los federales.
Luego vendrían los personajes protagonistas de la ficción, la pareja
angloespañola formada por Milagros Rueda y Jorge Witt, además del pueblo
de Cartagena, el otro gran personaje colectivo protagonista, relegando a
segundo plano a los responsables políticos y militares. Solamente cobra
fuerza entre los jefes, Antonio Gálvez, verdadero caudillo popular y alma de
la insurrección.
Jorge Witt, Mister Witt, míster Guí (así denomina el narrador cuando se
degrade moralmente), ¿por qué eligió Sender al ingeniero inglés como
protagonista de su novela? Quizá porque el inglés en su versión victoriana,
es la más perfecta y acabada encarnación histórica de la anulación de la
espontaneidad vital y por el contrario de su afirmación egocéntrica. El
contraste entre Míster Witt y el ambiente popular que le rodea denota esa
contraposición entre la “personalidad” del inglés y la “hombría” de
Milagritos. La cultura popular, la espontaneidad, que se manifiesta en el
habla, en las canciones, en las fiestas y en las formas de la vida cotidiana
constituyen el concepto de la hombría en Sender, que corresponde a
Milagritos.
Ni Antonete Gálvez, ni Milagritos aparecen en el relato como
individualidades cerradas, sino como seres humanos inmersos en el
ambiente con sus ideas peculiares tendentes a la hombría.
Por el contrario Míster Witt se presenta ante el lector con todos sus
signos de civilización burguesa y victoriana: objetos ,recuerdos y hasta sus
lecturas recientes.. Dice el narrador que Míster Witt “no admitía otro mundo
exterior que el de su despacho, sus vidrios, su barómetro, sus estampas”
(223). Frente a esta civilización cientifista, victoriana y burguesa, que
corresponde a la “personalidad”(de“persona”: máscara) de Míster Witt,
tenemos los signos de una civilización presentada como antagónica, el
bargueño traído de Lorca y la urna con la venda ensangrentada de Ibi.
Milagritos es la mujer que motiva de manera inmediata el drama de los
celos del protagonista.
La novela, como indica su título tiene dos componentes equilibrados:
El Cantón y Míster Witt, perfectamente ensamblados en el campo de la
narración y Milagritos desempeña una función subordinada a ambos planos,
al Cantón y a su marido.
Milagritos actúa como contrapunto de Míster Witt: generosidad frente
a egoísmo, españolismo frente al prudente pragmatismo británico.
Milagritos significa la personificación de un subconsciente colectivo,
es el arquetipo humano, que resume las motivaciones y el talante del pueblo
lanzado a la aventura de la revolución.
Por otra parte Milagritos es un personaje un poco discordante con la
situación social: “Una revolucionaria con sus rentas” (226), ironizará Míster Witt;
además es de Lorca, ciudad murciana del interior, de base agraria y estructuras
sociales de corte tradicional.
Milagritos, la atractiva, impulsiva, vital y abnegada mujer de Míster Witt
comparece en la narración –como se ha dicho- como verdadero contrapunto
de la obsesión del inglés por su personalidad, es decir, como encarnación
de la “hombría” senderiana.
En Milagritos hay espontaneidad, generosidad y solidaridad a flor de
piel y frente al entorno “personal” del inglés-su despacho-, el ambiente y el
mundo de Milagritos será la calle bulliciosa y colorista de la ciudad.
Y cuando se cierra la narración con la derrota del protagonista –es
descubierto-, será el protagonismo vital de Milagritos el que asuma el relevo
y tome la iniciativa: la obtención del salvoconducto y la enérgica negativa al
suicidio al reclamar la entrega del revólver amartillado .
Míster Witt muestra, en su derrota final, la sordidez y el egoísmo que
ha manifestado en las fases de su proceso psicológico iniciado en la jornada
inhibitoria de Ibi. El narrador mantiene hasta el final la coherencia del
personaje.
Milagritos que garantiza el secreto del crimen de su marido-la voladura
de la “Tetuán”-sólo ella y Bonmatí lo saben, se compadece de su marido-
muestra su “hombría”- y rompe la derrota del Cantón, abriendo el camino,
con el hijo que ha de llegar, a nuevas utopías. Mientras que Míster Witt siente
la derrota como algo definitivo, de ahí la idea del suicidio, primero y el
refugio en su egoísmo pasivo, al final. Milagritos, además, dice:”Yo vuelvo a
Cartagena, tú verás” (540).
La novela termina con el llanto silencioso de Milagritos: “¿Por Carvajal?
¿Por Colau? ¿Por el Cantón?¿Por ella misma?”(540), que Míster Witt, refugiado
en su egoísmo(“personalidad”) renuncia a analizar.
Hay otros personajes secundarios que aparecen en la narración con alguna
singularidad ente ellos tenemos al maquinista gallego Vila. Que había navegado
todos los mares a bordo de la “Numancia” y contaba sus aventuras en la taberna
del Molinete.
Don Eladio Binefar, que era médico y hacía la visita sanitaria a las casas de
prostitución del Molinete. Don Eladio sería un personaje itinerante por su profesión
y descubrirá a Milagritos en la “Tetuán”, nave comandada por Colau. Además, don
Eladio, que tiene ya cerca de 50 años, está esperando heredar de su padre, ya
anciano, doscientos mil duros (un millón de pesetas), cifra exagerada para la
época. Su padre era un terrateniente de 80 años, católico, monárquico y muy
tacaño (el avaro). Don Eladio Binefar, que sería un representante de la clase
media profesional, médico, cifra toda su vida, no en el compromiso político, sino
en el ascenso económico y social, cuando herede el millón de pesetas de su
padre.
El aljecero (yesero) que muere víctima de las privaciones, pero tiene un
entierro digno.
Doña Lupita, pariente de aristócratas carlistas arruinados en la guerra del
Norte, que viene a representar “el quiero y no puedo” de la clase media tradicional.
Doña Lupita se resiste a acudir al rancho de Bonmatí y esperó a que se hiciera de
noche para no ser reconocida en el rancho de los voluntarios.
La “tía Olesana”(de Orihuela), que también va a buscar el rancho y era un
vieja mendiga que se había escapado del asilo de la Misericordia y tenía fama de
bruja.
Por último, el Cantón como personaje colectivo protagonista, a este
respecto Jaime Pérez Muntaner dice: “El Cantón de Cartagena(…) es en realidad
el centro de la novela, su presencia está explícita en la mayoría de las páginas y
virtualmente condiciona las acciones y los sentimientos del personaje inglés(…).
El cantón es el tema fundamental de la primera novela histórica senderiana y
dentro del cantón es el pueblo el que hizo posible y mantuvo durante meses
esta experiencia federal y el más sufrió la tragedia del hambre y de la
derrota, el verdadero protagonista de la obra”[3].

Espacio: La novela es urbana teniendo como escenario la ciudad de


Cartagena, con su burguesa calle Mayor, el puerto, los fuertes, los barrios obreros
como el Molinete, Santa Lucía, Escombreras, el Hondón y el barrio de
Quitapellejos, y por supuesto, el mar, donde tiene lugar la contienda naval.
Sólo en dos ocasiones cambia el escenario, en las dos expediciones
militares a Hellín y a Chinchilla. Y cuando recuerda Míster Witt el fusilamiento de
Carvajal en Ibi.
En cuanto al tiempo del relato, los acontecimientos novelescos se
desarrollan de Marzo (Libro I) a diciembre (capit. XIX, Libro III) de 1873, que
se acompasan más o menos al tiempo histórico, con sus desajustes
temporales intencionados. Pero lo que no cabe duda es que Sender
subordina los hechos históricos a la ficción novelesca.

Significación: Marcelino Peñuelas pregunta a Sender en 1970: “-¿Qué es


Mr. Witt?
-Es el planteamiento de un problema frecuente en mis modestas
novelas. El inconsciente erótico del hombre o de la mujer ligado con el
inconsciente colectivo en el panorama de una revolución. Mr Witt, que se
considera muy civilizado (…), dejan que fusilen a un hombre cuya vida
puede salvar. Después, lleno de sentimientos de culpabilidad y de miedo al
castigo providencial, está obsesionado con el castigo de su mujer.
Finalmente, Milagritos, que representa la vida, la vida simple y generosa de la
naturaleza y quiere un hijo de él (…) Eso no quiere decir que se trate de una
novela de tesis y menos de una novela de clave”[4].
En 1968 cuando se publica la 2ª edición de “Míster Witt…” por Alianza
Editorial, Sender escribe un breve prólogo y dice: “El libro se publica exactamente
igual que salió en la edición primera (…) Si lo escribiera hoy no cambiaría la
estructura ni el mensaje, pero cuidaría más el estilo” (Ob. Cit en not. 1). Parece
obvio que este mensaje no se refiere al problema de “el inconsciente erótico del
hombre o de la mujer …”, apuntado más arriba, sino que el verdadero
mensaje de la novela es la apología por la vida y la dignidad humanas. A lo
largo de la novela hay una contraposición entre la tendencia destructora y
vengativa de los “fanáticos”, deseosos de dar un escarmiento a los
burgueses de la calle Mayor, y el llamamiento a la humanidad, a la
moderación, al respeto a la persona y a la dignidad del vencido, y todo ello
por la actitud de los buenos federales y de su caudillo Antonete Gálvez. Se
eluden todos los aspectos cruentos en la lucha civil planteada por los insurgentes;
sólo hay una estampa de furor popular, sin daño para las personas. Los incendios
que vengan la muerte de “Cristobaliyo”.
Por otra parte la novela tiene un intención didáctica: mostrar que pese
a todo, deben unirse el vitalismo ingenuo que encarna Milagritos y el
atormentado y dubitativo Míster Witt. En un escenario connotativo, como es la
revolución cantonal de 1873, pasa revista a los conflictos personales y sociales
que se producen.Se vale de fuentes históricas, pero su conexión con los
acontecimientos del presente (Segunda República) son patentes. Muestra el
fracaso de la revolución y sus consecuencias: el dolor, el hambre y la
muerte.
El final de la novela es coherente, fracasad la utopía, no queda otro
remedio que aceptar la realidad, aunque sea gris para mantener la
esperanza. Por eso Milagritos se propone tener un hijo y “volver a
Cartagena”.
Por nuestra parte creemos que uno de los significados de “Míster Witt…” es
el triunfo de la “hombría” frente a la “personalidad, porque la hombría tiene
proyecto de futuro en el lugar donde se han desarrollado los hechos, convierte la
derrota en victoria.
“Míster Witt..” se publicó en Inglaterra en 1937 y la crítica le fue favorable, a
pesar de ser Mister Witt un personaje negativo.
En España a los tres meses de publicada la novela empieza la guerra civil,
con lo cual sufrió el bache correspondiente, luego vino la prohibición de las obras
de Sender hasta 1965. En 1968 aparece la 2ª edición en alianza Editorial,
teniendo muchas reimpresiones, la edición que yo he manejado es la décima
reimpresión en 1995. También se publicó en la Obra Completa por la Editorial
Destino en 1976 con un prefacio del autor. José Mª Jover Zamora ha publicado
una espléndida edición crítica en clásicos Castalia en 1987 con una importante
introducción biográfica y crítica y con abundantes notas de pie de página. La
novela, por tanto, se ha leído .
BIBLIOGRAFÍA:
. Carrasquer Francisco.”Imán y la novela histórica de Sender. Tamesis
Books, London 1970
“Conversaciones con Ramón J. Sender”. Edit Magisterio Español,
Madrid,1970
. Jover José Mª. “ Historia, biografía y novela en Ramón J. Sender”. Edit
Castalia.2002
. Mainer, José Carlos. “Ramón J. Sender im Memoriam”. Zaragoza, 1983
. Peñuelas Marcelino C. “La obra narrativa de Ramón J. Sender”. Edit
Gredos. Madrid, 1971
. Puig Campillo, Antonio.”El Cantón murciano”. Cartagena ,1932.Editora
Regional de Murcia, 1986.
REVISTAS:
“ Alazet”, 10 (1998) , Huesca
“Cuadernos Hispanoamericanos” nº 285/ marzo 1984, Madrid
“Letras Peninsulares 16/3.- 2004 Davidson, USA
“Turia” nº 26, 55-56 (2001), Teruel

Madrid, 2 de julio de 2009


Anastasio Serrano

[1] . Sender, Ramón J.”Míster Witt en el Cantón”. Alianza Editorial. Madrid,


1995 (Décima reimpresión en el “Libro de Bolsillo”). Prólogo a la 2ª edición, pag. 9
[2] . Sender Ramón J. “Míster Witt en el Cantón” (Introducción de José Mª
Jover). Clásicos Castalia.Madrid, 2001, pag. 52. Todas las citas textuales serán de
esta edición.
[3] . Cuadernos Hispanoamericanos nº 285 (Madrid, 1974). Novela e
historia en Mr Witt en el Cantón , pp. 635-645
[4] . Peñuelas Marcelino C. “Conversaciones con Ramón J. Sender. Edit
Magisterio Español. Madrid, 1970 (pp.129-131)

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