SOBRE MERCE CUNNINGHAM
Merce Cunningham es considerado uno de los coreógrafos
determinantes en la renovación de la danza norteamericana a causa de
la exploración personal que llevó a cabo junto a pintores y músicos
contemporáneos desde mediados del siglo XX, integrando los elementos
de ruptura que alimentarían las vanguardias de cada disciplina.
Llegó a tomar distancia de las fórmulas establecidas por la danza
moderna hasta ponerlas en crisis. A cambio, instauró la llamada “danza
por la danza”, que implica el fin de la idea de representación y la
ruptura con una narrativa.
Constituye una transición hacia la DanzaPostmoderna.
SÍNTESIS BIOGRÁFICA
Nació en Centralia, Estados Unidos, en el año 1919. Desde muy joven se
dedicó al estudio de la disciplina. La sistematización de sus estudios en
artes escénicas los realizó en la ciudad de Seattle (en el Cornish College
of the Arts).
Uno de los momentos claves para su trayectoria como creador lo vivió
en 1938, cuando conoció al compositor John Cage en una clase de
danza, donde éste hacía las veces de acompañante. Con él habría de
formar con el tiempo una dupla fértil en la búsqueda de nuevas
posibilidades de lenguaje.
En 1939 fue invitado por Martha Graham a trabajar en Nueva York junto
a su compañía, en la que llegó a hacer las veces de solista hasta 1945.
En 1953 estableció su propia agrupación, la Merce
Cunningham Dance Company (en el Black Mountain College). Esta ha
servido para ampliar la búsqueda y la experimentación del coreógrafo y
para resguardar su legado hasta hoy.
SU TÉCNICA
En contraposición a los temas psicológicos y literarios desarrollados por
Martha Graham, se centró en el movimiento e hizo de éste el foco
principal de trabajo.
Su técnica coreográfica combinaba de modo aleatorio una serie de
secuencias previamente seleccionadas.
Los principios de su trabajo han sido equiparados con las propuestas de
los dadaístas (en especial, el empelo del azar y el collage) y la filosofía
Zen (sobre todo, a partir de la multiplicidad de centros con que
estructura algunas coreografías).
Aunque en las piezas se pesquisa una estructura orgánica, en ellas no
hay espacio para la improvisación. En general, los bailarines saben con
exactitud lo que deben hacer en escena.