Universidad Autónoma de Nuevo León
Facultad de ciencias biológicas
Microbiología
Evidencia 2.1 Infografía sobre los factores ambientales
Nombre completo: Raul Alberto Marines Rocha
Matricula; 1877640
Grupo: 434
Carrera: LBG
Nombre del Maestro:
SANTIAGO SAAVEDRA ALONSO
Fecha: 20 de Noviembre 2020
Factores ambientales que afectan el crecimiento
microbiano.
A los microorganismos les afecta notablemente el estado químico y físico
del ambiente; hay cuatro factores principales que controlan el
crecimiento: la temperatura, el pH, la disponibilidad de agua y el oxígeno.
Empezaremos con la temperatura, el factor ambiental que influye de
manera más decisiva en el crecimiento y la supervivencia de los
microorganismos.
Como acabamos de ver, la temperatura tiene una importancia
fundamental en el crecimiento de los microorganismos. Pero hay otros
muchos factores que afectan al crecimiento; los principales son el pH, la
osmolaridad y el oxígeno.
Efecto de la temperatura en el La temperatura afecta a los
crecimiento microbiano organismos de dos formas opuestas.
Cuando la temperatura sube, la
velocidad de las reacciones
enzimáticas aumenta y el crecimiento
se acelera. Sin embargo, por encima
de una temperatura determinada, las
proteínas y otros componentes
celulares pueden desnaturalizarse o
dañarse irreversiblemente. Para cada
microorganismo existe
una temperatura mínima por debajo
de la cual no es posible el
crecimiento, una temperatura óptima
a la que el crecimiento es más
rápido, y una temperatura máxima
por encima de la cual tampoco es
posible el crecimiento. Estas tres
temperaturas, llamadas temperaturas
cardinales
, son características para cada
microorganismo y pueden diferir
enormemente entre especies. Por
ejemplo, algunos organismos tienen
temperaturas óptimas cerca de los
0 °C, mientras que para otros la
temperatura óptima está por encima
de los 100 °C. El intervalo de
temperaturas en el que es posible el
crecimiento microbiano es todavía
más amplio, desde solo −15 °C hasta
al menos 122 °C. No obstante,
ningún microorganismo puede crecer
en todo ese intervalo de
temperaturas; el intervalo adecuado
para cualquier microorganismo suele
ser de unos 40 °C.
Crecimiento microbiano en Ambientes fríos Gran parte de la
temperaturas bajas superficie de la tierra es fría. El mar,
que constituye cerca de la mitad de la
superficie terrestre, tiene una
temperatura media de 5 °C, y las
profundidades oceánicas tienen
temperaturas constantes de 1 °C a
3 °C. Grandes extensiones del Ártico
y de la Antártida están
permanentemente congeladas o se
descongelan solamente unas pocas
semanas durante el verano. Estos
ambientes fríos contienen vida
microbiana diversa, al igual que los
glaciares, donde la red de canales de
agua líquida que corren a través y
por debajo de ellos bullen de
microorganismos. Incluso en los
materiales permanentemente
congelados existen pequeñas bolsas
con agua líquida en la que se
concentran los solutos y los
microorganismos pueden llevar a
cabo su metabolismo y crecer
lentamente
Crecimiento microbiano en Ambientes con temperaturas altas
temperaturas Altas Los organismos cuya temperatura
óptima de crecimiento supera los
45 °C se llaman termófilos, y aquellos
cuya temperatura óptima está por
encima de los 80 °C son
hipertermófilos. La superficie de
suelos muy expuestos a la luz del sol
se puede calentar hasta los 50 °C a
mediodía, y algunos pueden llegar
incluso hasta los 70 °C. Los
materiales en fermentación como los
montones de compost y los ensilados
también pueden alcanzar
temperaturas de 70 °C y los
termófilos abundan en estos
ambientes. No obstante, los
ambientes más extremos en la
naturaleza por sus altas temperaturas
son las fuentes termales, y son el
hábitat de una gran diversidad de
termófilos e hipertermófilos.
Efecto del pH en el crecimiento Efecto del pH en el crecimiento
microbiano microbiano
menores de 7 son ácidos y los más
altos de 7 son alcalinos o básicos. En
analogía con el intervalo de
temperatura, cada microorganismo
tiene un intervalo de pH,
normalmente de entre 2 y 3
unidades, dentro del cual es posible
el crecimiento. Además, cada
organismo muestra un valor óptimo
bien definido de pH para el
crecimiento. La mayoría de los
ambientes naturales tienen un pH de
entre 3 y 9, y los organismos con pH
óptimos de crecimiento en este
intervalo son los más habituales
Osmolaridad y crecimiento la disponibilidad de agua es un factor
microbiano importante para el crecimiento de los
microorganismos, y no solo depende
de la humedad del ambiente, sino
que también es función de la
concentración de solutos (sales,
azúcares u otras sustancias)
disueltas en el agua presente. Los
solutos captan agua y la dejan menos
disponible para los organismos. Por
tanto, para vivir bien en ambientes
con muchos solutos, los organismos
tienen que hacer algunos ajustes
fisiológicos. La disponibilidad de agua
se expresa en términos de actividad
de agua o actividad acuosa (aw), que
es la relación entre la presión de
vapor de aire en equilibrio con una
sustancia o una solución y la presión
de vapor del agua pura.
El agua se difunde desde regiones
con alta concentración de agua (baja
concentración de solutos) a regiones
con baja concentración de agua (alta
concentración de solutos) en un
proceso conocido como osmosis. El
citoplasma de una célula tiene,
normalmente, mayor concentración
de solutos que el ambiente, de
manera que la tendencia es que el
agua se difunda hacia el interior. En
estas condiciones se dice que la
célula tiene un balance de agua
positivo, que es su estado normal. No
obstante, cuando una célula se
encuentra en un medio en el que la
concentración de solutos supera la
del citoplasma, el agua saldrá hacia
el medio. Si la célula no tiene una
estrategia para evitarlo, se
deshidratará y será incapaz de
crecer.
Halófilos y organismos relacionados
s. Si bien los halófilos necesitan al
menos un poco de NaCl para crecer,
la concentración óptima de NaCl
observada varía con el organismo y
depende del hábitat. Por ejemplo, los
microorganismos marinos crecen
mejor con NaCl entre el 1 % y el 4 %;
los organismos de ambientes
hipersalinos (ambientes con más sal
que el agua de mar), entre el 3 % y el
12 %, y los organismos de ambientes
hipersalinos extremos precisan
concentraciones de NaCl aún más
altas. Además, el requerimiento de
NaCl de los halófilos es absoluto, y
no puede sustituirse por otras sales
como el cloruro de potasio (KCl), el
cloruro de calcio (CaCl2) o el cloruro
de magnesio (MgCl2). A diferencia de
los halófilos, los organismos
halotolerantes pueden tolerar cierta
concentración de solutos disueltos,
pero crecen mejor en ausencia de
solutos añadidos. Los halófilos
capaces de crecer en ambientes muy
salinos reciben el nombre de halófilos
extremos. Estos organismos
requieren concentraciones muy altas
de NaCl, normalmente entre el 15 %
y el 30 %, para tener un crecimiento
óptimo, y a menudo son incapaces
de crecer a concentraciones de NaCl
más bajas. Los organismos capaces
de vivir en ambientes con alta
concentración de azúcares se llaman
osmófilos, y los que pueden vivir en
ambientes muy secos (por ausencia
de agua más que por presencia de
solutos disueltos) se llaman xerófilos
Solutos compatibles
En cualquier caso, el soluto no debe
inhibir los procesos celulares de
manera significativa. Estos
compuestos se llaman solutos
compatibles, y son normalmente
moléculas orgánicas muy solubles en
agua como azúcares, alcoholes o
derivados de aminoácido. La glicina
betaína, un análogo del aminoácido
glicina muy soluble, está
ampliamente distribuida entre las
bacterias halófilas. Otros solutos
compatibles habituales son azúcares
como la sacarosa y la trehalosa, el
propionato de dimetilsulfonio,
producido por algas marinas, y el
glicerol, un soluto habitual de los
hongos xerófilos, organismos que
crecen a la menor actividad de agua
conocida. A diferencia de estos
solutos orgánicos, el soluto
compatible de las arqueas que son
halófilas
Oxígeno y crecimiento microbiano Para muchos microorganismos, el
oxígeno (O2) es un nutriente
esencial; sin él no pueden llevar a
cabo el metabolismo ni crecer. Otros
organismos, por el contrario, no
pueden crecer, e incluso pueden
morir, en presencia de O2. A
continuación veremos, igual que
hemos hecho con los otros factores
ambientales considerados en este
capítulo, clases de microorganismos
según sus necesidades de O2 o su
tolerancia a este elemento.
Tipos de microorganismos con
relación al oxígeno
a tensiones normales de oxígeno (el
aire tiene un 21 % de O2) y respiran
O2 en su metabolismo. Los
microaerófilos, en cambio, son
aerobios que pueden usar O2 solo
cuando está a una concentración
más baja que la del aire (condiciones
microóxicas). Esto es así a causa de
la capacidad limitada de estos
organismos para respirar, o bien
porque contienen alguna molécula
sensible a O2, como alguna enzima
lábil en su presencia. Muchos
aerobios son facultativos, lo que
significa que en condiciones
adecuadas de nutrientes y cultivo
pueden crecer en ausencia de O2.
Algunos organismos no pueden
respirar oxígeno, y reciben el nombre
de anaerobios. Existen dos tipos de
anaerobios: los anaerobios
aerotolerantes, que pueden tolerar el
O2 y crecer en su presencia aunque
no lo respiren, y los anaerobios
estrictos, a los que el oxígeno inhibe
o incluso mata
Los hábitats microbianos anóxicos
(sin O2) son comunes en la
naturaleza e incluyen los lodos y
otros sedimentos, turberas, marjales,
suelos anegados, intestinos de
animales, lodos residuales, el
subsuelo profundo de la Tierra y
otros muchos ambientes. Hasta
donde se sabe, la anaerobiosis
estricta es característica de solo tres
grupos de microorganismos: una
gran variedad de bacterias y arqueas,
unos pocos hongos y unos pocos
protozoos. Algunos de los anaerobios
estrictos mejor conocidos son
Clostridium, un género de bacterias
grampositivas que forman
endosporas, y los metanógenos, un
grupo de arqueas que producen
metano. Entre los anaerobios
estrictos varía mucho la sensibilidad
al O2. Muchos clostridios, por
ejemplo, si bien requieren
condiciones anóxicas para crecer,
pueden tolerar trazas de oxígeno o
incluso la exposición total al aire.
Otros, como los metanógenos,
mueren rápidamente por exposición a
O2
Formas toxicas del oxigeno ¿Por qué el oxígeno es tóxico?
¿Por qué se inhibe el crecimiento de
los microorganismos anaerobios o
incluso mueren en presencia de
oxígeno? El oxígeno molecular (O2)
no es tóxico, pero se puede convertir
en subproductos tóxicos, que dañan
o matan las células que no son
capaces de contrarrestar su efecto.
Estos productos tóxicos del oxígeno
son el anión superóxido (O2 − ), el
peróxido de hidrógeno (H2O2) y el
radical hidroxilo (OH·). Todos ellos
son subproductos de la reducción
que convierte el O2 en H2O en la
respiración.
Las flavoproteínas, las quinonas y las
proteínas de hierro y azufre, los
transportadores de electrones
presentes en prácticamente todas las
células ( Sección 3.10), también
catalizan algunas de estas
reducciones. Así,
independientemente de si puede
respirar oxígeno, un organismo
expuesto a él entrará en contacto con
formas tóxicas de este elemento, y si
no las destruye, estas moléculas
causarán estragos en las células. Por
ejemplo, el anión superóxido y el OH·
son agentes oxidantes fuertes que
pueden oxidar las macromoléculas y
otros compuestos orgánicos de la
célula. Los peróxidos como el H2O2
también pueden dañar los
componentes celulares, pero no son
tan tóxicos como los dos anteriores.
Por tanto, debe quedar claro que un
requisito fundamental para habitar en
un mundo óxico es mantener bajo
control las moléculas tóxicas de
oxígeno. A continuación veremos
cómo.
Superóxido-dismutasa y otras
enzimas que destruyen formas
tóxicas de oxígeno
El anión superóxido y el peróxido de
hidrógeno son las especies tóxicas
del oxígeno más abundantes, y las
células tienen enzimas para
destruirlas. Las enzimas catalasa y
peroxidasa atacan el peróxido de
hidrógeno, y forman O2 y H2O,
respectivamente. El anión superóxido
es destruido por la superóxido-
dismutasa, una enzima que genera
H2O2 y O2 a partir de dos moléculas
de O2 . La superóxido-dismutasa y la
catalasa (o la peroxidasa) trabajan
así en serie para convertir el anión
superóxido en productos inocuos.
Los aerobios y los aerobios
facultativos normalmente cuentan
tanto con superóxido-dismutasas
como con catalasas. La superóxido-
dismutasa es una enzima esencial
para los aerobios. Algunos
anaerobios aerotolerantes carecen
de ella y en su
lugar usan complejos de manganeso
no proteínicos para llevar a cabo la
dismutación de O2 − a H2O y O2.
Este sistema no es tan eficaz como la
superóxido-dismutasa, pero es
suficiente para proteger a las células
frente al daño que causa el O2.
Algunas arqueas y bacterias
anaerobias estrictas no tienen
superóxidodismutasa y en su lugar es
la enzima superóxido-reductasa la
que elimina el superóxido. A
diferencia de la superóxidodismutasa,
la superóxido-reductasa reduce el O2
− a H2O sin producción de O2
(Figura 5.30e), y evita así la
exposición del organismo al oxígeno.
Literatura
Garza Lozano, Liliana (2016). Microbiología. Cd. Monterrey N.L: Liliana
Garza LozanoWilley, J.M., Sherwood, L.M y Woolverton, C.J. (2009).
Microbiología de Prescott,Harley y Klein. (7 ed.). Madrid: [Link],
M.L., Antillón, F., Chaves, C y Villalobos, L. (2008). Microbiología de aguas
yalimentos: principios y prácticas de laboratorio. San José, C.R.: Editorial
[Link]ón, F., Arias, M.L., Gené, J y Glenn, E. (1997). Higiene y salud en
los servicios dealimentación pública: manual para manipuladores de
alimentos. San José, C.R.: EditorialUCR.