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Castellano 5to (1 Guia)

El documento presenta un análisis del teatro, definiéndolo como una síntesis de varias artes y clasificándolo en diferentes épocas, desde el teatro romano hasta el teatro moderno y contemporáneo. Se destaca la obra de William Shakespeare, su estilo, la clasificación de sus obras y su impacto en la literatura universal, así como la naturaleza de sus tragedias y la complejidad de sus personajes. Finalmente, se menciona 'El Rey Lear' como una de sus obras más significativas, abordando temas de locura, ambición y amor filial.

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El documento presenta un análisis del teatro, definiéndolo como una síntesis de varias artes y clasificándolo en diferentes épocas, desde el teatro romano hasta el teatro moderno y contemporáneo. Se destaca la obra de William Shakespeare, su estilo, la clasificación de sus obras y su impacto en la literatura universal, así como la naturaleza de sus tragedias y la complejidad de sus personajes. Finalmente, se menciona 'El Rey Lear' como una de sus obras más significativas, abordando temas de locura, ambición y amor filial.

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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN


LICEO NOCTURNO “SAMUEL DARIO MALDONADO”
SAN CRISTOBAL – ESTADO TÁCHIRA

Asignatura: Castellano y Literatura. Quinto período. Docente: Lilibeth Ramírez.


Año escolar: 2020 – 2021.

TEMA 01. EL TEATRO

Definición: Como espectáculo artístico, el teatro es una creación literaria en acción. Presenta sus obras
para ser oídas y vistas, exige un espectador, todo lo comunica a través de la representación y es una
síntesis de varias artes inmersas en la literatura, éstas son:
 La literatura: en el libreto.
 La cosmetología: En el maquillaje.
 La pintura: En el decorado.
 La moda: En el vestuario
 La ingeniería: En la iluminación.
 La danza: En la música.

Clasificación del teatro:

1) El teatro romano, festivales celebrados a Dioniso. Este teatro heredó los rasgos fundamentales
de los griegos, si bien introdujeron ciertos elementos distintivos. Construidos inicialmente en
madera, sólo en el año 52 a. C. Pompeyo, erigió en Roma el primero en piedra. A diferencia de
sus modelos helénicos, se levantaban sobre el suelo plano y poseían varias plantas erigidas en
mampostería. Con objeto de mejorar la acústica, los arquitectos romanos redujeron la orquestra
a un semicírculo, y los espectáculos se presentaban sobre una plataforma, el pulpitum, levantada
delante de la antigua skene que constituye el origen de los modernos escenarios. La frons
scaenae era una fachada monumental de varios pisos, que servía de fondo de escenario. El
graderío (cávea) se divide en 3 partes: Ima, media y suma, ubicándose la primera en la zona
inferior donde se sentaban los senadores y la clase dirigente; quedando asentados en la superior
las mujeres y los esclavos y en la media el pueblo llano. El conjunto podía cubrirse con un velum.
Roma optó también por la comedia, ya que éstos tomaron el teatro como una manera de
divertirse o entretenerse.
2) El teatro renacentista español, con su principal representante Félix Lope de Vega Carpio,
mejor conocido como Lope de Vega, vive la grandeza y miseria de España. Conoce de cerca el
momento de plenitud de su patria y muere cuando esta cae postrada por su decadencia
económica y política. Con Lope de Vega el Teatro Renacentista Español adquiere categoría
clásica. Antes de él existían otras corrientes, la espontánea derivada del teatro medieval con
sentido religioso y temas populares, pero que carecía de alta calidad literaria; y la culta
proveniente de las tendencias humanísticas del Renacimiento, que aún cuando poseía calidad
literaria no representaba el interés para el público. Lope de Vega logra unir lo culto y lo popular,
recibiendo el nombre de la naturaleza y el creador del Teatro Renacentista Español. Tiene una
honda repercusión en las letras de España.
3) El teatro clásico, está directamente vinculado o en gran parte al Teatro Griego, que
consta de ciertas particularidades especificas en su estructura. Ejemplo de esto pueden ser la
escenografía, l a e s t r u c t u r a t e x t u a l , e l u s o e i n t e r v e n c i ó n d e l o s c o r o s , e t c .
4) El teatro moderno, con su principal representante William Shakespeare, dramaturgo por
excelencia y el más grande de todas las figuras de Inglaterra y representa el Teatro Moderno,
éste repercute en todas las literaturas, es más universal que Lope de Vega. A partir del año
1.590 el teatro tomó gran auge en Inglaterra pues las compañías habían aumentado en número
e importancia. Para esta época Shakespeare ya estaba bastante comprometido con el teatro
moderno y ya había escrito sus primeras comedias: “La Fierecilla Domada”, “El Sueño de una
Noche de Verano” y “Romero y Julieta”.
5) El teatro de lo absurdo con Eugenio Ionesco, (Slatina, 1912 - París, 1994) Autor teatral
francés de origen rumano que fue el creador y más distinguido representante, junto con Samuel
Beckett, del teatro del absurdo. De padre rumano y madre francesa, su infancia transcurrió en
París. Reclamado por su padre, regresó a los trece años a Rumania, donde realizó estudios y
trabajos diversos y permaneció hasta 1938, cuando regresó a París. El pesimismo se sitúa en la
base del teatro del absurdo, que pretende poner de manifiesto la futilidad de la existencia
humana en un mundo impredecible, junto con la imposibilidad de verdadera comunicación entre
las personas; sin embargo, su obra está cargada de humor y sentido de la humanidad. La obra
teatral de Ionesco es muy amplia, y entre sus principales piezas se cuentan La cantante calva
(1950), una sátira fundada en la vida cotidiana; La lección (1950), acerca de un profesor que
asesina a sus alumnos; Las sillas (1952), donde los personajes hablan con seres que no
1
existen; Amadeo o cómo salir del paso (1953), una parábola contra el matrimonio, y El nuevo
inquilino (1956). El rinoceronte (1959) es seguramente su obra más conocida; en ella, ante la
resistencia y el asombro del protagonista, los habitantes de una villa se convierten en
rinocerontes. Otras obras dramáticas suyas son La sed y el hambre (1964) y El rey se muere
(1962). Sus aportaciones a lo largo de medio siglo son transcendentales, aunque aún no sean
apreciadas en su justa medida.
6) El teatro actual o moderno, es todo aquel teatro que en su estructura y ejecución rompa
con las características y conceptos estructurales del Teatro Clásico. E l t e a t r o
a c t u a l adquiere influencias de otros géneros artísticos y los coloca en escena,
haciendo de este una experiencia multisensorial trascendente a la interpretación. Estas
nuevas incorporaciones pueden ser de carácter técnico y ejemplo de ellas son técnicas
cinematográficas, técnicas musicales, incorporación de tecnología digital, obras al
aire libre entre ot ras. La interpretación de la obra puede pasar a un segundo plano, ya
que hay más elementos incluidos en escena y en la ejecución de los personajes y textos.

El teatro moderno:
Obra: El rey Lear. Autor: Williams Shakespeare

Definición: El teatro moderno se caracterizó por su absoluta libertad de planteamiento mediante el


diálogo con formas tradicionales y las nuevas posibilidades técnicas darían lugar a una singular
transformación del arte teatral. En el campo del diseño arquitectónico y escenográfico las mayores
innovaciones se debieron al desarrollo de nueva maquinaria y al auge adquirido por el arte de
la iluminación, circunstancias que permitieron la creación de escenarios dotados de mayor plasticidad
(circulares, móviles, transformables, etc.) y liberaron al teatro de la apariencia pictórica proporcionada
por la estructura clásica del arco del proscenio.

Tipos de lenguaje utilizados, cuando Shakespeare inició su obra dramática en Inglaterra el Teatro se
caracterizó por una mezcla de elementos populares y cultos. En cuanto al contenido se observaba la
influencia del teatro romano y la del renacentista italiano. La fusión de estos elementos hizo que el
teatro isabelino fuera asequible a todos los públicos y llegara tanto a los más letrados como a los
incultos. Esto va a contribuir a que el teatro de Shakespeare encuentre el camino andado para sus
innovaciones dramáticas. En primer lugar no tiene que adaptarse a un determinado público selecto lo
que va a permitir que su teatro desde los comienzos tenga gran libertad y rompa definitivamente con
todos los cánones existentes.

Este se va a adaptar a la condición del personaje y a las características del momento. Se alterna
el lenguaje coloquial con el de la poesía. Para esto, usa como recurso el cambio de la prosa al verso. La
prosa se utiliza en aquellas escenas de marcado realismo y el verso en los pasajes de altura y vigor que
se alzan por encima del realismo. La intervención del coro en el teatro clásico va a ser sustituido por la
de algún personaje que puede hacer un comentario cuya función sea coral.

Naturaleza de sus obras, el teatro de Shakespeare no va a tener trabas de ninguna naturaleza porque
no es un arte de consumo, sino un arte de participación. El público no tenía un carácter pasivo ya que
debía contribuir con su imaginación creando su trasfondo visual donde actuaban los actores. La unidad
de espacio tradicional va a tener grandes alteraciones. La acción de un drama puede pasar con gran
facilidad de un país a otro. Con todas estas libertades Shakespeare crea lo que ha convenido llamar “El
drama Poético” porque arrastra al espectador a la participación.

Su producción literaria, antes de llegar a la madurez propiamente dicha Shakespeare atraviesa por
una etapa de imitación. Los temas no los aborda con profundidad y se nota en él una despreocupación
por los grandes temas humanos. Ya en plena madurez, se advierten en él dos momentos definitivos: un
momento de intimidad y de optimismo, muy en consonancia con sus triunfos, la aceptación que tiene en
las cortes, la prosperidad y su intima satisfacción; un momento de pesimismo, reflejo de los sinsabores y
contratiempos que entenebrecen su vida. Es el momento de presentar sus grandes tragedias literarias y
que en ella aborda los grandes temas de la problemática humana. Hacia el final de su vida, nuevamente
sus obras se descargan de pesimismo y aparecen los tonos alegres y hasta de ensueño.

Clasificación de las obras: Las obras de Shakespeare han sido clasificadas en tres grandes grupos:
tragedias, comedias y dramas.

Valoración de sus tragedias


Por todas sus obras dramáticas, pero especialmente por sus obras trágicas Shakespeare ha de ser
considerado como un clásico de Inglaterra y del mundo. Tres razones pueden defender ese título para
Shakespeare: la universalidad, la impersonalidad y la perfección de sus obras.

2
La universalidad de sus obras: Presenta pasiones que vive el hombre en momentos
excepcionales de la vida. Cualquier hombre o mujer, sometidos al mismo cuadro de circunstancias
ambientales que sus personajes y con la misma carga temperamental de ellos, llegaría a las mismas
situaciones trágicas.

La impersonalidad de sus obras: En sus obras está la vida. Lo que vibra en sus tragedias está
por encima de lo local, temporal y personal.

La perfección de sus obras: Es otro motivo para considerarlo un clásico del Teatro Moderno.
Shakespeare no es ningún inventor de argumentos. La mayoría los toma de la historia inglesa o de los
pueblos clásicos. Lo genial en él es que ve las cosas y en los aconteceres de la historia o de la crónica lo
que los demás no han visto. Infunde en los personajes un espíritu nuevo. Lo que es materia inerte y
desleída, sin posibilidades aparentes, al tomarlas él lo vitaliza.

Características de sus obras:

Binomio del bien y el mal, en sus obras teatrales se destacan los valores, tales como la honestidad,
la injusticia, la generosidad, la avaricia, la inocencia, la vergüenza, la entereza y la debilidad. Es decir,
que no van sólo seres perversos, si aquellos encarnan las malas pasiones, otros encarnan las buenas
pasiones. En este contraste reside uno de los secretos de la belleza de sus obras.

La armonía entre los personajes, las acciones y el ambiente, Shakespeare busca primero “el
hombre” de sus tragedias. Después busca para él la “acción” más adecuada para revelar al público ese
“hombre” y el “ambiente” más propicio para que ese hombre se revele en esa acción. Es difícil separar
esos tres elementos, pues en definitiva la tragedia sufre. Quizás por eso haya en sus obras una
multiplicidad de escenarios, pues en cada instante busca el ambiente exigido por la situación del
personaje.

La trama interna y externa, la externa está constituida por el argumento más o menos afortunado.
El él hay que buscar mucha originalidad... La Interna es más compleja y valiosa, la trama emocional que
viven los personajes es genial, poseen un riquísimo estudio psicológico.

La presencia del fatum (la tragedia o fatalidad), en Shakespeare el “Fatum” hay que buscarlo en el
alma de los personajes. Es un “Fatum Psíquico” incrustado irremediablemente en el carácter de los
personajes. El hombre sucumbe porque la conciencia ha sido derrotada por el carácter de la fatalidad.

La variedad de personajes con sus ocupaciones, lo más interesante es que sus obras hay una
verdadera democracia de personajes pues grandes y pequeños entran en ellas con el mismo derecho a
que el autor inmortalice su dolor y heroísmo.

Los Conflictos Paralelos, especialmente e4n las tragedias suele ocurrir que el mismo conflicto
espiritual lo viven el protagonista y otros personajes secundarios. Aquél en forma eminente; éstos, en
forma más sencilla como si estuviera puesto así para que entiendan el drama los espectadores menos
preparados.

Héroes entre héroes, a diferencia de la tragedia clásica griega, en la tragedia de Shakespeare el


protagonista es un héroe entre héroes. Es el más destacado, pero muchas veces no es él que más se fija
en el espectador.

El lenguaje y estilo, es esencialmente poético. Todo lo que pasa por él entra en el mundo de lo bello y
poético. Hay una perfecta adecuación entre la palabra y la acción. Por eso cada personaje tiene palabras
que son de él y para el momento en que vive. Frecuentemente utiliza la prosa y el verso en una misma
obra.

SUS PRINCIPALES OBRAS


“La Fierecilla Domada”, “El Sueño de una Noche de Verano”, “Romeo y Julieta”,
“El Mercader de Venecia”, “Las Alegres Comadres de Windsor”, “Hamlet”, “Otelo”, “Macbeth”, “El Rey
Lear”, “Cimbelino”, “El Cuento de Invierno” y “La Tempestad”.

Obra: El rey Lear


Esta obra se constituye como una de las principales de Shakespeare y, por extensión, una obra clásica de
la literatura universal, escrita por Williams Shakespeare.

“King Lear”. Drama en cinco actos. 1605-1606.


El genial dramaturgo inglés escribió este drama histórico en prosa y verso tomando su trama principal de
la “Historia Regum Britanniae” del cronista Geoffrey de Monmouth del siglo XII: un padre y rey, Lear,
3
que deja el reino por voluntad propia, desencadenando su catástrofe; a su lado, un argumento
secundario –el de Gloucester- identificado con el principal. La locura y la ceguera, el orden de la
naturaleza frente a lo irracional. La ambición desmedida, el amor filial en sus extremos. Y un desenlace
ambiguo donde la justicia se reparte por ambos bandos. Una tragedia desesperanzada en el sentido
clásico.

Acto primero:
El conde Kent y el conde Gloucester hablan sobre la inminente escisión del reino, ya que el rey Lear
pretende dividirlo en tres partes, asignando una para cada una de sus hijas: Regan, Gonerill y Cordelia.
Las dos primeras están casadas, respectivamente, con Cornwall y Albany, y proclaman con larga, falsa y
pomposa retórica, el “amor” que sienten por su padre. Sin embargo, la más pequeña, Cordelia (“la más
rica siendo pobre”), afirma amarle realmente, sin palabras, pero con el corazón de una hija sincera.
Como Cordelia no expone públicamente su amor, el padre la deshereda y la casa con France –rey de
Francia-, el único que acoge a la despreciada la cual, desde entonces, vivirá en un reino lejano.
Lear parte su reino entre las dos primeras y se deshace del poder. Tan sólo conservará una resto de su
séquito de caballeros. El fiel Kent cuestiona la voluntad del rey pero la acata como buen vasallo. No
obstante el obsequio imprevisto, las dos herederas pretenden anular por completo el poder paterno.
En segundo plano aparece el bastardo Edmundo, hijo natural del noble Gloucester, que pretende, a su
vez, hacerse con el patrimonio paterno y eliminar, al mismo tiempo, al hijo legítimo del título, Edgar.
Para lograr su perfidia enseña a Gloucester una falsa carta que habla de cierta conspiración de Edgar. El
conde, anciano crédulo y airado, desprecia a su hijo legítimo y entrega las tierras y el título al bastardo
(“Obtenga tierras yo por el ingenio, que no por el nacimiento”).
Kent es expulsado de la corte, pero no se acobarda: se disfraza y se entrega secreta y lealmente al
cuidado del rey, que no le reconoce. Aparece entonces el bufón real, cargado de chistes, canciones
populares, inteligencia y sentido común casi proféticos, anunciando a Lear: “si tú no sabes adaptarte a
los vientos que soplan, muy pronto te resfriarás”; “extinguida tu vela, nos cubrirá la tiniebla”. Lear le
contesta: “ellas quieren azotarme por decir la verdad, tú quieres azotarme por mentir; y a veces se me
azota por callarme”. El rey, en sus diálogos con el bufón, empieza a desvariar. Sus propias hijas, además,
no quieren alojarle en sus propias casas a no ser que se deshaga de su ya mermada escolta. Entonces, el
rey las desprecia y las maldice (“ingratitud, demonio con corazón de mármol”). Albany defiende al
monarca pero apoya igualmente a su esposa. Remata el bufón al rey: “no deberías haber envejecido
antes de ser sabio”.

Acto segundo:
Edmund acusa al pobre Edgar –huido, despreciado- de querer eliminar a su padre. Sólo Kent parece
seguir y obedecer al rey, pero su apoyo le hace terminar en la tortura de los cepos.
Edgar, por su parte, decide esconder su aspecto, “menospreciando al hombre, acercarlo a las bestias”,
dándose una imagen inmunda y repulsiva, vestido de harapos y haciéndose llamar “Tom Pobre”.
El rey, entre tanto, airado por la deshonra de sus hijas (“infectad su belleza...”, “oh dioses,... dadme la
noble ira y no dejéis que el arma femenina, el agua goteante, mancille mis mejillas de hombre”), sigue
escuchando al bufón (“te harás rico en dolores a causa de tus hijas”). Gloucester intenta apaciguar al
monarca, sin éxito.
Kent es liberado. A Lear sólo le quedan palabras de odio contra sus vástagos traidores. Reconoce que la
fortuna y el destino le son adversos hasta el punto de proclamar: “no permitáis a la naturaleza más de lo
que la naturaleza necesita y la vida del hombre será tan insignificante como lo es la de las bestias”. Lear
se queda sin séquito y sin refugio. Se acerca una tormenta.

Acto tercero:
Kent busca a través de un caballero la confianza y colaboración de la discreta y alejada Cordelia.
En plena tormenta se desata la ira y locura de Lear (“rompe los moldes de la naturaleza, derrama la
simiente que engendra al hombre ingrato...”, “a pesar de todo os llamaré lacayos –a los elementos:
lluvia, viento, trueno, fuego- puesto que habéis unido a mis degeneradas hijas un batallón creado en lo
más alto contra una cabeza tan vieja y blanca como ésta”). El bufón le responde: “la gracia y quien la
enfunda, es decir, un cuerdo y un loco”. El rey, en una cabaña, desvaría. Kent se desvive por cuidarle. El
bufón profetiza.
Gloucester, por su parte, está dispuesto a ayudar al rey, pero Edmund se opone.
Edgar y Lear se encuentran, lejos los dos de su particular y verdadera posición social, solos y traicionados
por su propia sangre. Al propio Lear le gustaría desnudarse del todo y quedarse como su compañero
andrajoso, a quien toma por un “filósofo”, y se retrata como un hombre “que come ranas, sapos,
renacuajos, lagartos...”, hablando, desquiciado, sobre demonios. Llega Gloucester para atender al rey en
la cabaña; no reconoce a su propio hijo. En plena locura Lear simula juzgar a sus hijas.
Edmund da un paso más en su perfidia, acusando a su padre de llamar a las tropas extranjeras de
France. El viejo conde se defiende excusando que ha hecho lo posible por alejar al rey de las tretas de
sus hijas, que pretendían matarle enviándole a Dover. Sin embargo, Regan y Gonerill confiesan a
Gloucester que el delator ha sido el bastardo; Gloucester, a quien unos sirvientes de las herederas dejan
ciego, comprende, demasiado tarde ya, la injusticia que ha cometido con Edgar.

4
Acto cuarto:
“Mejor es estar así, despreciado y saberlo, que no adulado en el desprecio” dice Edgar, que se
reencuentra con su padre, ya ciego, y le guía y cuida como un lazarillo. Gloucester, por su parte,
reflexiona: “es el mal de estos tiempos, los locos guían a los ciegos”. El conde pide a Tom que le lleve
hasta un acantilado, donde desea suicidarse.
Edmund y Gonerill hacen causa conjunta. Albany reniega de su esposa (“una naturaleza que desprecia su
origen no posee en sí mismo límites seguros”, “una misma deformidad no nos parece tan horrible en el
demonio como en la mujer”). Cuenta entonces un mensajero que Cornwall ha muerto a manos de uno de
los sirvientes que cegó a Gloucester.
Las tropas de France se acercan amenazantes, enfrentándose a las de Regan.
Kent sabe que la vergüenza y locura de Lear le impiden reencontrarse con su hija Cordelia, ansiosa por
reunirse y curar a su padre.
Edgar llega con su padre a una colina, no a los acantilados, frustrándole el suicidio –le hace creer que
realmente se ha arrojado, sin que nada le suceda-. En este mismo lugar surge Lear pronunciando
palabras indescifrables a las que Edgar contesta: “oh, mezcla de caridad y sinsentido, razón en la locura”.
Cree reconocer a Gloucester. Llega un caballero de Cordelia que rescata al rey.
Edgar mata a Oswald, mayordomo de Gonerill, que llevaba una carta en la que la desnaturalizada hija se
ofrecía a Edmund, una vez que éste se hubiera hecho definitivamente con el título de Gloucester.
Cordelia, al fin con su padre, y Kent cuidan del rey. Cuando este recupera razonablemente la conciencia,
toma la presencia de su hija por un fantasma.
Se acerca el combate entre las tropas de Regan y Gonerill contra las de France para recuperar el trono y
el reino.

Acto quinto:
Las malvadas herederas rivalizan por la atención, el interés y el amor de Edmund, que se deja lisonjear.
Albany, aún esposo, se enfrenta a los tres. Las tropas de Cordelia pierden la batalla, y ésta cae
prisionera con su padre. Edmund ordena la muerte de ambos. De repente aparece Regan,
inexplicablemente enferma. Albany acusa de traición a Edmund pero necesita una voz más firme que lo
asegure públicamente. Surge providencialmente Edgar para retar a su pérfido hermanastro, descubriendo
su verdadera identidad bajo los harapos; tras contar su desgraciada aventura, revela que el viejo
Gloucester ha muerto.
Se anuncia también que Regan ha fallecido, al parecer víctima del envenenamiento producido por su
propia hermana Gonerill, quien, al poco, aparece apuñalada (¿asesinato, suicidio por causa de Edmund?).
Para completar el infortunio, entra Lear con Cordelia en brazos, ejecutada... Y se anuncia la muerte de
Edmund. Incluso Lear lamenta que a su propio bufón le hayan ahorcado. Destrozado por la muerte de
Cordelia, Lear fallece. Dice Kent: “él odiaría a quien quisiera sobre la dura rueda de este mundo
prolongar su tortura”, y luego anticipa que pronto partirá él mismo con su fallecido rey. Sólo queda Edgar
para soportar tanta desgracia y para rehacer el reino.
Kent.- Señor, ¿estáis ahí? Quienes aman la noche no aman noches como ésta. Los airados cielos
aterran a los nómadas de la oscuridad y a sus cavernas los reducen. Desde que soy hombre, tal cortina
de fuego y estallido de truenos, tales gemidos de rugiente viento y lluvia, no recuerdo hacer oído. La
naturaleza humana no puede soportar ni la aflicción ni el miedo.
Lear.- Que los grandes dioses que sostienen este horrible tumulto sobre vuestras cabezas, encuentren a
sus enemigos. Tiembla, miserable, tú que tienes en ti crímenes ignorados, sin el castigo de justicia.
Ocúltate, tú, sangrienta mano, tú, perjuro, y tú, simulador de la virtud, incestuoso. Mezquino, rómpete
en pedazos, tú, que, bajo apariencia oculta y conveniente, has intrigado contra la vida humana. Culpas
secretas, vuestros escondites romped, e implorad gracia a estos ministros de venganza. Soy un hombre
más ofendido que ofensor.
Kent.- ¡Cómo! ¡Vos sin cubrir! Noble señor, cerca de aquí existe una cabaña; algún cobijo os podrá dar
contra la tempestad. Reposad ahí, yo regresaré a esa casa tan dura, más dura que la piedra con que se
erigió, donde hace un instante, al preguntar por vos, se me negó la entrada... y forzaré su avara
cortesía.
Lear.- Mi cabeza comienza a desvariar. Vamos, muchacho, ¿Cómo estás? ¿Tienes frío? Yo también tengo
frío. Amigo, ¿dónde está esa cabaña? Es extraño el arte de la necesidad que hace precioso lo que es vil.
Venga, a tu cabaña, pobre granuja loco, parte de mi corazón todavía se entristece por ti.
Bufón.- El que tenga muy poco, poquito entendimiento diga, ¡hey! Con la lluvia, diga ¡0h! Con el viento y
Fortuna le alegre muy poquito, y más no, que la lluvia es diaria: diga ¡hey!, diga ¡oh!

Acto III, escena segunda


Gloucester.- ¡Oh! Dejad que bese vuestra mano.
Lear.- Dejad primero que la limpie; apesta a muerto.
Gloucester.- ¡Oh! ¿Arruinada obra de la Naturaleza! Así este gran mundo se hundirá en la nada. ¿Me
conocéis, acaso?
Lear.- Recuerdo bien tus ojos.
¿Bizqueas al mirarme? No, ciego Cupido, hagas lo que hagas, no volveré a amar. Lee este desafío. Fíjate
sólo en el estilo.
5
Gloucester.- Aunque fueran soles todas las letras, yo no podría verlas.
Edgar.- No lo creería si me lo contaran, pero es verdad y se me rompe el corazón.
Lear.- ¡Leed!
Gloucester.- ¿Cómo? ¿Con el pozo de mis ojos?
Lear.- ¡Oh! ¿Conque ése es vuestro tono? ¿Sin ojos en la cara, ni dinero en la bosa? Vuestros ojos se
encuentran en un oscuro pozo y vuestra bolsa expuesta a la luz; aun así véis cómo va el mundo.
Gloucester.- Lo veo a tientas.
Lear.- ¡Cómo! ¿Estáis loco? Un hombre puede ver sin ojos cómo va el mundo. Mirad con vuestros oídos:
ved cómo aquel juez insulta al ladrón humilde. Poned el oído: cambiadlos de sitio y ¡ale-hop! ¿Quién es el
juez, quién el ladrón? ¿Habéis visto al perro de un labriego que le ladre a un mendigo?
Gloucester.- ¡Claro, señor!
Lear.- ¿Y a la criatura huir del perro? Ahí pudiste ver el gran emblema de la autoridad: a un perro en su
cargo se le obedece siempre. ¡Tú, guardia villano, detén tu mano ensangrentada!... El usurero cuelga al
que es ratero. A través de las telas harapientas se ven los grandes vicios; las togas y ropajes de piel todo
lo ocultan. El pecado con oro se recubre, y la fuerte lanza de la justicia se rompe inofensiva. Vestidlo con
harapos y el dardo de un pigmeo lo atravesará. Nadie es culpable, nadie, os digo, nadie; yo los absuelvo.
¿Hacedme caso, amigo, pues yo tengo el poder de sellarle los labios al que acusa. Procúrate unos ojos de
cristal, y como un intrigante rastrero finge ver las cosas que no ves... Y bien, muy bien, muy bien.
¡Quitadme las botas! Más fuerte, más, así.
Edgar.- ¡Oh, mezcla de claridad y sinsentido, razón de la locura.
Lear.- Si queréis llorar por mi fortuna, tomad mis ojos. Os conozco muy bien. Gloucester es vuestro
nombre. Debéis tener paciencia. Aquí vinimos sollozando; sabéis que cuando olemos el aire por primera
vez gemimos y lloramos. Quisiera platicaros: escuchad.
Gloucester.- ¡Ah, maldito! ¡Maldito sea aquel día!
Lear.- Al nacer lamentamos haber venido a este gran escenario de locos. ¡Este es un buen sombrero!
Qué fina estratagema sería herrar con fieltro toda una escuadra de caballos. Yo lo intentaré, y cuando
llegue sigilosamente hasta mis hijos, entonces, ¡mata, mata, mata, mata!

Actividades:
Luego de leer fragmentos de la obra: “El rey Lear”:
01. Explica de qué trata la obra de teatro en cada uno de los actos señalados.
02. Explica, ¿quién era el rey Lear?
03. Explica, ¿cómo podemos relacionar el tema de la obra escrita en el Siglo XV con el Siglo actual?
Razona tu respuesta.
04. ¿Cuál es el tema principal de la obra de teatro?
05. ¿Cuáles son los temas secundarios que se presentan en la obra de teatro?
06. Explica, la función que cumple cada personaje. Sólo en los capítulos analizados en clase.
07. Explica, ¿cómo se puede relacionar la valoración de las obras de Shakespeare con la obra de teatro “El
rey Lear”
08. Relaciona las características del teatro moderno con la obra y dé ejemplos.
09. Explica, ¿cuál sería tu reflexión ante los valores y antivalores que se aplican en la obra de teatro?
10. ¿Cuál es el contexto histórico donde se desarrolla la obra?

La actividades puede realizarlas en hojas de examen, con bolígrafo azul o negro, letra legible y aplicando
los aspectos formales de la escritura. También, podrá realizar la actividad en hojas reciclables;

Actividad de evaluación: Análisis literario de la obra de teatro: “El rey Lear”


Fecha de la entrega: 23/10/2020.

Bibliografía:
Izquierdo, Pedro A. Y Gustavo Díaz: “Informaciones y Muestras de Literatura”, 1ra. Ed.,
Editorial Salesiana, Venezuela, 327 págs.

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