Libro de Grabados
Libro de Grabados
inp 23/03/2018
Abuelo 25
Mis amigos 26
Li Po 27
El poder 28
Pájaro 39
Habitación 40
Qué cosa mira 41
Dragonear 42
Estrellas invisibles 43
Pupema 44
Atención 45
Poema de amor 46
Los esqueletos 47
Dificultades de la poesía 48
Mediodía 49
Fábula 53
Don José Donoso 54
El ángel malo 55
El tiempo 56
Fortaleza 57
El difunto 58
Mala espina 59
Las palabras 63
Pájaro 64
Visión 65
El fontanero 66
País 67
30 › 71
48 › 72
115 › 73
140 › 74
234 › 75
262 › 76
271 › 77
360 › 78
431 › 79
439 › 80
448 › 81
495 › 82
536 › 83
553 › 84
560 › 85
585 › 86
839 › 87
Madrugada 91
Noticia 92
El burro 93
Viaje incierto 94
E
n 1992, se otorgaron los primeros Premios Nacionales
de Colcultura. En la modalidad de poesía hubo dos
ganadores: William Ospina con El país del viento y
Gustavo Adolfo Garcés con Breves días. Creo que no ha habido,
en la historia literaria del país, un mejor premio compartido
que este. Ambos autores, tan disímiles en sus poéticas, eran me-
recedores del galardón. Y si pensamos en sus trayectorias, los
dos son representantes notables de la poesía colombiana actual.
Hablar de sus diferencias expresivas es, de algún modo,
referirse a dos mojones que permiten comprender el mapa de
la poesía escrita en español y, en particular, de la colombiana
en los últimos años. Por un lado, el esplendor de la palabra, su
inevitable inclinación al barroquismo y, por el otro, el despoja-
miento y la desnudez verbal.
*
Texto publicado en el Boletín Cultural y Bibliográfico de la Biblioteca Luis
Ángel Arango, n.° 90, 2016.
EL POEMA
Vapor
humo
pequeña isla de niebla
LOS PELÍCANOS
Juntos
en el cielo
son humo blanco
ESTAMPA CHINA
Hay rocío
en el césped
ORACIÓN
En la carreta
que remolca el buey
van las montañas
PAÍS
Poco sabemos
poco recordamos
todo fue contienda
El arroyo
está hecho de palabras
que no alcanzo
PABLO MONTOYA
19
20
Dios mío
permite
que las lenguas
de mis hijos
encuentren
las palabras
21
del amor
nunca quise
alcanzar otro cielo
Durante el sueño
un hombre me suplica
que arranque el cuchillo
de su espalda
despierto sobresaltado
22
y hay más sangre
en mi toga
En las noches
por el ruido
de tu respiración
te sabíamos
presa de fantasmas
25
pero los mediodías
te llegaban
con un calor dulce
y dormías como un ángel
Ebrio
caminé por el bosque
hasta llegar al riachuelo
27
se salieron todas las estrellas
Qué lograrás
con ascender
hasta ese cielo
que sangra
28
Por la ventana
entra el viento
la lámpara
la silla
la mesa y yo
29
estamos en silencio
todos respiramos
el mismo aire
todos tenemos
el mismo aire
de misterio
Me detengo en la página
de la rana
y creo sentir
su sangre fría
30
La infancia
regresa en silencio
31
un poema bello
como un insecto
32
33
lo celebraré
con mi esposa y mi hija
y me emborracharé
con los amigos
mi padre pensará
que es toda una efemérides
y se tomará unos aguardientes
especialmente sabrosos
Dios mío
no permitas que mi madre
ya se haya ido ese día
el primo de mi abuelo
el personaje más importante
de la familia
el abuelo me decía
que al contrario
de otros superiores
era muy querido
en su congregación
ayer un seminarista
trajo a casa de las tías un cofre
con algunas de sus cosas
y descubrimos que el obispo
era escritor
El blanco lo aprendí
de las enaguas
36
Cómo se llamará
ese pajarito gris
de cabeza negra
a qué le sabrá
ese pedazo
39
de pan redondo
La vela
el mástil
la verga
el viento
el perro
la liebre
41
la escopeta
Cuáles asuntos
afligen al dragón
42
de cuáles actos
se hace responsable
Hay noches
en que uno descubre
la escalera
la puerta
y la cerradura
43
pero la habitación
sigue siendo secreta
45
46
algunos parroquianos
lanzaron fuegos artificiales
dando inicio a una fiesta programada
por la junta de acción comunal
Al parecer
los esqueletos
se arman con huesos
de gente muy pobre
La idea era
beber un poco
ponernos alegres
pero nos emborrachamos
en exceso
y lo que hicimos
48
fue tener una opinión
demasiado buena
de nosotros mismos
Es tiempo de lluvias
y la música del agua
me hace pensar
que el poema debería dar pie
a una composición para orquesta
que eleve un poco el alma
53
algo biográfico
hondo
digno de memoria
pero a través de una pequeña fábula
que a su vez fuera
la historia natural de las plantas
55
siempre
que la excavación fuera profunda
57
y circundara la fortaleza
tranquilo
sin solemnidad
59
63
Aparte
de todo
tiene la virtud
de volar
64
65
Como volando
llega el fontanero
66
con sus llaves
abre cierra
afloja y aprieta
mientras canta
de pronto
suspende la melodía
para decirnos
cuáles son las hembras
y cuáles los machos
del hormiguero
que se inunda
Poco sabemos
poco recordamos
todo fue contienda
67
En el árbol
el viento se inclina
nada estropea
ese gesto familiar
que conozco de memoria
71
porque usándolas
no le quito intimidad
miro
esa correspondencia
sin descender en mí mismo
ni árbol ni viento
se engañan
El pichón
vuela unos pasos
no sabe aún
que es casi rojo
el crepúsculo
72
Escucho tu gorjeo
huelo tu huella
73
no la alcanzo
Llegas al alma
por el esplendor
de lo inútil
y entonces
las palabras
74
se hacen ciencia
No sabíamos
que llegaba
el viento
remolino
de hojas secas
75
La fatiga
del espantapájaros
me conmueve
es claro su deseo
de que las cosas cambien
76
está cansado
quiere evadirse
Juncos
flores
agua
pájaros
la vida
77
no parece dura
ni las piedras
El deseo
tiene más dedos que el verso
78
79
el tercero es un límite
que asusta
el cuarto sólo
una pregunta
el sexto se parece
a la soledad
Las formas
que no llevan
a la verdad
son la verdad
80
No llega el tren
la luna alumbra
la estación
81
Nada me importuna
converso en silencio
con mis muertos
El cielo
los árboles
el camino
está oscuro
todo lo que mira
83
la ventana
es de noche
ya no tiene rostro
pero conserva la alegría
84
la canción del coro dice
que lo esperan una mesa limpia
y un sitio claro
sin asperezas
Desde la ventana
miro el muro
la enredadera
los tejados
85
las palomas
son ya
de la casa
sabe muchas
De la misma familia
las rosas
las violetas
y el hecho de morir
87
Otra vez
en la esquina
el hombre que habla solo
no sabemos
a dónde mira
91
su zozobra
ni qué tanto
enfría el viento
su cuerpo sin abrigo
ni una silla
en que su vida pierda peso
Se incendia
el dragón
en el muro
las llamas abrasan
su terrible belleza
92
no sabemos
si la muerte
93
lo apremia
hay pájaros
y nubes
y mujeres con cestos
repletos de legumbres
se le acercan
las lagartijas
y la sombra del pino
está próximo
a entrar por el espejo
y a que le crezcan
alas
Hablar al aire
en una lengua
que no llegó a ser
cosa común
94
tu voz mitiga
la ruina de la casa
95
y trae de nuevo
los sueños
y el convite
por ella
hemos esperado
tanto tiempo a la puerta
Oigo el susurro
del amanecer
el paso
vacilante
de la luz
96
de nuevo
se enciende
la sangre
permanecen iguales
el agua y sus orillas
tus ojos
no supieron ser otros
La veo de repente
como el personaje
de un libro
que hubiese abierto
al azar
98
se voltea
y me mira
nos sonreímos
aturdidos
Mirar el jardín
la inscripción
de una sombra
en la piedra
99
una flor
gris azulada
todo
consagrado
tal vez
a ocasionarnos
pequeños
estremecimientos
la vida ocupada
en la costumbre
de la luz
Nuestros paseos
eran lentos
100
tal vez era suya
la morosidad
con que mirábamos
los pájaros
las nubes
y el bosque
todo en torno
a su interés de aprender
una frase en español
yo gozaba
de la voz que salía
de sus labios húmedos
de su risa
tratando de decir
la palabra desatino
101
El sol
y el gato
estaban también
en el sepelio
y el viento
102
y el caballo blanco
el muerto
mira ya
hacia otra parte
En la luz roja
del atardecer
anda y desanda
el cielo
103
Una palabra
cada día
la montaña
vuelta sombra
en el río
104
el exilio rojo
del poniente
los hábitos
que siempre
tienen que ver
con los errores
las luces
que no se apagan
en la memoria
un muro
en medio de la vida
lo que no se sabe
y lo que no se dice
El hallazgo
lo hizo lento
nadie creería
que fue un ser
atormentado
cauteloso
con su devoción
106
Redes secándose
olor a pescado
muchachas
107
y los muertos
que bajan por el río
En la sombra oscura
del pino
una lila blanca
nube pequeña
en su cielo de tinta
108
109
los ancianos
toman el fresco
110
En un jardín
a la luz de un farol
junto a un dragón
de hierro
111
un anciano lee
el lector sonríe
y se dibuja
borrosamente
una lámina
no podemos ver
el resto
al lado
hay un camino
que nos es prohibido
todo es secreto
En la carreta
que remolca el buey
van las montañas
112
Ningún verso
vendrá a buscarnos
113
nada de trazos
arbitrarios
114
todo cabía
las lámparas
y una avenida
perdiéndose
en el horizonte
me gustaba
vivir allí
nunca soñé
con abandonarlo