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5-La Salvación

La salvación implica una transformación espiritual efectuada por Jesucristo que afecta todo el ser. Dios provee la gracia salvadora a través de enviar a Jesús como Salvador, el Espíritu Santo para regenerar y santificar, y Su Palabra para hacer sabio hacia la salvación. El hombre debe reconocerse como pecador, poner su fe en Jesús como Salvador, y arrepentirse y apartarse del pecado.
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5-La Salvación

La salvación implica una transformación espiritual efectuada por Jesucristo que afecta todo el ser. Dios provee la gracia salvadora a través de enviar a Jesús como Salvador, el Espíritu Santo para regenerar y santificar, y Su Palabra para hacer sabio hacia la salvación. El hombre debe reconocerse como pecador, poner su fe en Jesús como Salvador, y arrepentirse y apartarse del pecado.
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6 LA SALVACION

DEFINICION: La salvación es una transformación espiritual y milagrosa efectuada


por el Señor Jesucristo en el hombre interior y que afecta la totalidad del ser, Juan
3:3-5.
3:3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de
nuevo, no puede ver el reino de Dios. 3:4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre
nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y
nacer? 3:5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de
agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 
Para comprender los principios fundamentales de la doctrina de la salvación debe
tomarse en cuenta la participación de Dios en quien nace la gracia redentora y la
participación del hombre quien es el sujeto o beneficiario del don de la salvación.
A. Lo que ha hecho Dios.

1. Enviar a su Hijo Jesucristo, Salvador de la humanidad,

Isaías 53:4-6;

53:4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros


dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y
abatido. 53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por
nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su
llaga fuimos nosotros curados. 53:6 Todos nosotros nos
descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas
Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. 

Mateo 1:21; 1:21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS,


porque él salvará a su pueblo de sus pecados.

Lucas 2:10-11; 2:10 Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he


aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 
2:11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que
es CRISTO el Señor. 

1 Pedro 1:18-19. 1:18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra


vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con
cosas corruptibles, como oro o plata, 1:19 sino con la sangre
preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin
contaminación,

2. Proveer la gracia salvadora,

Efesios 2:8-9; Romanos 3:24. Gracia es el favor inmerecido de Dios


hacia el hombre, de allí que la salvación se inicia en Dios, que
extiende su misericordia a la raza caída.
3. Enviar su Espíritu Santo que:

 Convence al mundo de pecado, de justicia y de juicio,


Juan 16.7-8.
16:7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya;
porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si
me fuere, os lo enviaré. 16:8 Y cuando él venga, convencerá al
mundo de pecado, de justicia y de juicio. 
 Efectúa la obra de regeneración en el individuo,
Juan 3:3-5.
3:3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el
que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 
3:4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?
¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y
nacer?3:5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que
no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de
Dios. 
 Santifica al creyente,
1 Pedro 1:2. elegidos según la presciencia de Dios Padre en
santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre
de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.
 Guía al converso hacia la verdad,
Juan 16:13-15.
16:13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda
la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará
todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. 
4. Utilizar el poder de Su Palabra, Hebreos 4:12 Porque la palabra de Dios
es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra
hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne
los pensamientos y las intenciones del corazón. 

Que interviene en el nuevo nacimiento, 1 Pedro 1:22


Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad,
mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos
unos a otros entrañablemente, de corazón puro;  1:23; siendo
renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la
palabra de Dios que vive y permanece para siempre.

Santiago 1:18. El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra


de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.

Que hace al hombre sabio para la salvación, 2 Timoteo


3:15-17. 3:15 y que desde la niñez has sabido las Sagradas
Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por
la fe que es en Cristo Jesús. 3:16 Toda la Escritura es inspirada
por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para
instruir en justicia, 3:17 a fin de que el hombre de Dios sea
perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. 
Que alienta al cristiano para apartarse del pecado y la
maldad, Salmo 119:9 y 11;
119:9 ¿Con qué limpiará el joven su camino?
Con guardar tu palabra. 119:11 En mi corazón he guardado tus
dichos, Para no pecar contra ti.
Juan 6:63. 6:63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada
aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son
vida. 

5. Declarar al pecador libre de culpa. Esto es lo que se conoce como


la justificación,

Romanos 5:1; Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para


con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; 

2 Corintios 5:21. 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo


hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de
Dios en él.

6. Producir en la vida del pecador el cambio que se conoce como


regeneración,

Tito 3:5; 3:5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos
hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por
la renovación en el Espíritu Santo, 3:6 el cual derramó en nosotros
abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,3:7 para que justificados
por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la
vida eterna. 

2 Pedro 1:3-4; Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad
nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel
que nos llamó por su gloria y excelencia, 1:4 por medio de las cuales nos
ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a
ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción
que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; 

2 Corintios 5:17. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es;
las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 

7. Nos estimula hacia una vida dedicada, apartada y consagrada a


Dios lo cual se conoce como santificación, 1 Corintios 1:2. 1:2 a la
iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús,
llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el
nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro: 
8. Purificar al creyente en el “lavamiento del agua por la Palabra”,
Efesios 5:26. 5:25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo
amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 
5:26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por
la palabra,

B. Lo que el hombre ha hecho.

1. Reconocer que es pecador. Romanos 3:23; 1 Juan 1:8 y 10.

2. Poner su fe en los méritos de Jesucristo, recibiéndolo como personal


Salvador. Hechos 16:31; Hechos 4:12; Juan 1:12; Juan 3:16;
Apocalipsis 3:21.

3. Creer a la Palabra. Juan 5:24; 5:39; Romanos 10:17; 1 Tesalonicenses


2:13.

4. Arrepentirse sinceramente de sus pecados. Hechos 2:38; 3:19; Mateo


3:2.

5. Confesar sus pecados a Dios. 1 Juan 1:9; Proverbios 28:13.

6. Apartarse del pecado. Isaías 55:7; Ezequiel 18:21; 2 Timoteo 2:19.


Véase el ejemplo del “Hijo prodigo”, Lucas 15.

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