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Edicto de Tesalónica: Fe y Anatematismos

El Edicto de Tesalónica establece el cristianismo niceno como la única religión legítima en el Imperio Romano. Los emperadores ordenaron que solo aquellos que siguieran la doctrina de la Santísima Trinidad y reconocieran a Jesús como verdadero Dios y hombre serían considerados como cristianos católicos, mientras que el resto serían herejes. Los Doce Anatematismos condenan herejías como el arrianismo al afirmar la unión hipostática de la naturaleza divina y humana en Cristo y
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Edicto de Tesalónica: Fe y Anatematismos

El Edicto de Tesalónica establece el cristianismo niceno como la única religión legítima en el Imperio Romano. Los emperadores ordenaron que solo aquellos que siguieran la doctrina de la Santísima Trinidad y reconocieran a Jesús como verdadero Dios y hombre serían considerados como cristianos católicos, mientras que el resto serían herejes. Los Doce Anatematismos condenan herejías como el arrianismo al afirmar la unión hipostática de la naturaleza divina y humana en Cristo y
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Edicto de Tesalónica:

Edicto de los emperadores Graciano, Valentiniano (II) y Teodosio Augusto, al pueblo de la


ciudad de Constantinopla.
«Queremos que todos los pueblos que son gobernados por la administración de nuestra
clemencia profesen la religión que el divino apóstol Pedro dio a los romanos, que hasta hoy
se ha predicado como la predicó él mismo, y que es evidente que profesan el pontífice
Dámaso y el obispo de Alejandría, Pedro, hombre de santidad apostólica. Esto es, según la
doctrina apostólica y la doctrina evangélica creemos en la divinidad única del Padre, del
Hijo y del Espíritu Santo bajo el concepto de igual majestad y de la piadosa Trinidad.
Ordenamos que tengan el nombre de cristianos católicos quienes sigan esta norma,
mientras que los demás los juzgamos dementes y locos sobre los que pesará la infamia de
la herejía. Sus lugares de reunión no recibirán el nombre de iglesias y serán objeto, primero
de la venganza divina, y después serán castigados por nuestra propia iniciativa que
adoptaremos siguiendo la voluntad celestial.»
Dado el tercer día de las Kalendas de marzo en Tesalónica, en el quinto consulado de
Graciano Augusto y primero de Teodosio Augusto.

Doce anatematismos
can. 1. si alguno no confiesa que dios es según verdad el emmanuel, y que por eso la santa
virgen es madre de dios (pues dió a luz carnalmente al verbo de dios hecho carne), sea
anatema.
can 2. si alguno no confiesa que el verbo de dios padre se unió a la carne según hipóstasis y
que cristo es uno con su propia carne, a saber, que el mismo es dios al mismo tiempo que
hombre, sea anatema.
can. 3. si alguno divide en el solo cristo las hipóstasis después de la unión, uniéndolas sólo
por la conexión de la dignidad o de la autoridad y potestad, y no más bien por la
conjunción que resulta de la unión natural, sea anatema.
can. 4. si alguno distribuye entre dos personas o hipóstasis las voces contenidas en los
escritos apostólicos o evangélicos o dichas sobre cristo por los santos o por Él mismo sobre
sí mismo; y unas las acomoda al hombre propiamente entendido aparte del verbo de dios,
y otras, como dignas de dios, al solo verbo de dios padre, sea anatema.
can. 5. si alguno se atreve a decir que cristo es hombreteóforo o portador de dios y no, más
bien, dios verdadero, como hijo único y natural, según el verbo se hizo carne y tuvo parte
de modo semejante a nosotros en la carne y en la sangre [hebr. 2, 14], sea anatema.
can 6. si alguno se atreve a decir que el verbo del padre es dios o señor de cristo y no
confiesa más bien, que el mismo es juntamente dios y hombre, puesto que el verbo se hizo
carne, según las escrituras [ioh. 1, 14], sea anatema.
can. 7. si alguno dice que jesús fue ayudado como hombre por el verbo de dios, y le fue
atribuída la gloria del unigénito, como si fuera otro distinto de Él sea anatema.
can. 8. si alguno se atreve a decir que el hombre asumido ha de ser coadorado con dios
verbo y conglorificado y, juntamente con él, llamado dios, como uno en el otro (pues la
partícula “con” esto nos fuerza a entender siempre que se añade) y no, más bien, con una
sola adoración honra al emmanuel y una sola gloria le tributa según que el verbo se hizo
carne [ioh. 1, 14], sea anatema.
can. 9. si alguno dice que el solo señor jesucristo fue glorificado por el espíritu, como si
hubiera usado de la virtud de éste como ajena y de Él hubiera recibido poder obrar contra
los espíritus inmundos y hacer milagros en medio de los hombres, y no dice, más bien, que
es su propio espíritu aquel por quien obró los milagros, sea anatema.
can. 10. la divina escritura dice que cristo se hizo nuestro sumo sacerdote y apóstol de
nuestra confesión [hebr. 3, 1] y que por nosotros se ofreció a sí mismo en olor de suavidad
a dios padre[eph. 5, 2]. si alguno, pues, dice que no fue el mismo verbo de dios quien se
hizo nuestro sumo sacerdote y apóstol, cuando se hizo carne y hombre entre nosotros, sino
otro fuera de Él, hombre propiamente nacido de mujer; o si alguno dice que también por sí
mismo se ofreció como ofrenda y no, más bien, por nosotros solos (pues no tenía necesidad
alguna de ofrenda el que no conoció el pecado), sea anatema.
can. 11. si alguno no confiesa que la carne del señor es vivificante y propia del mismo
verbo de dios padre, sino de otro fuera de Él, aunque unido a Él por dignidad, o que sólo
tiene la inhabitación divina; y no, más bien, vivificante, como hemos dicho, porque se hizo
propia del verbo, que tiene poder de vivificarlo todo, sea anatema.
can. 12. si alguno no confiesa que el verbo de dios padeció en la carne y fue crucificado en
la carne, y gustó de la muerte en la carne, y que fue hecho primogénito de entre los
muertos [col. 1, 18] según es vida y vivificador como dios, sea anatema.

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