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Crecimiento y desarrollo físico humano

Este documento describe los conceptos generales relacionados con el crecimiento y desarrollo físico humano. Explica que el crecimiento implica un aumento en la masa corporal a través de procesos como la hiperplasia, hipertrofia y acreción. El desarrollo se refiere a cambios cualitativos y cuantitativos que ocurren de forma secuencial desde un estado inmaduro a uno más maduro y especializado. Además, divide la vida en períodos y etapas, como la etapa formativa desde la concepción hasta los 18
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Crecimiento y desarrollo físico humano

Este documento describe los conceptos generales relacionados con el crecimiento y desarrollo físico humano. Explica que el crecimiento implica un aumento en la masa corporal a través de procesos como la hiperplasia, hipertrofia y acreción. El desarrollo se refiere a cambios cualitativos y cuantitativos que ocurren de forma secuencial desde un estado inmaduro a uno más maduro y especializado. Además, divide la vida en períodos y etapas, como la etapa formativa desde la concepción hasta los 18
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El devenir del crecimiento y desarrollo físico I

Rosa Ma. Ramos Rodríguez


Instituto de Investigaciones Antropológicas
Universidad Nacional Autónoma de México

Parte I. Conceptos generales referentes al crecimiento y desarrollo físico

El conocimiento sobre el crecimiento y desarrollo de los humanos ha sido construido por


múltiples estudiosos venidos de muy diferentes áreas del conocimiento: anatomía, medicina,
biología, antropología, artes plásticas; cuyas motivaciones también han sido muy diversas:
artísticas, sanitaristas, políticas, económicas, científicas.
Debemos entender que el crecimiento físico puede definirse como el aumento de la masa
tisular activa que se traduce en incrementos del tamaño o la masa corporal del sujeto en
crecimiento. Éste tiene lugar a lo largo de toda la vida del sujeto y ocurre a través de tres
procesos:
Hiperplasia: aumento del número de células, que implica replicación del material genético ADN.
Hipetrofia: aumento del tamaño celular con aumento de los elementos funcionales especialmente
de proteína citoplasmática sin que se altere la cantidad de ácido disoxirribonucleico tisular.
Acreción: incremento en la cantidad de tejido intracelular el cual frecuentemente funciona como
una compleja red celular que proporcionan estructura a otros tejidos.

Por su parte, se entiende como desarrollo a los cambios (cualitativos como cuantitativos)
que se presentan de manera secuencial en un organismo durante su ontogenia, desde un estado
indiferenciado o inmaduro a uno más especializado y maduro; implica aumento en la complejidad
de los diferentes conglomerados celulares
El resultado no es un simple agregado de unidades celulares creciendo cada una en forma
aislada o como conglomerados celulares (tejidos, órganos, segmentos corporales, etc.), pues la
unidad metacelular es el organismo como un todo, en el que las partes se sumergen en la
identidad de este último. En efecto, al operar como unidad integrada, los componentes
estructurales del individuo metacelular establecen nuevas relaciones de las que emergen
cualidades diferentes a las que cada uno de ellos pudiera tener de manera independiente, de modo
que su vida, como unidad orgánica, transcurre en el operar de sus componentes, pero no está
determinada por las propiedades particulares de cada uno de éstos.

Etapas de la vida
Durante todo el lapso de vida de cada sujeto, éste experimenta cambios constantes durante su
devenir ontogénico. Así, teniendo presente que el proceso de vida es continuo, debido a las
particularidades en la expresión de los procesos de crecimiento y desarrollo a lo largo de la
ontogenia de los seres humanos, se pueden diferenciar diversos lapsos funcionales de desarrollo
debidos al desarrollo en los diferentes tejidos, órganos y sistemas corporales. De esta manera,
para fines de estudio podemos diferenciar el ciclo ontogénico en periodos, etapas, estadios
(Tanner 1962, 1978, Timiras 1972, Bogin 1999).
Una primera división se identificará como periodos, caracterizada por el espacio vital dónde
ocurre la ontogenia de los individuos:
2

a) Periodo Prenatal. De la concepción al nacimiento. Habitualmente tiene una duración de 37 a 42


semanas desde la fecundación.
b) Periodo Postnatal. Del nacimiento hasta la muerte (en otro apartado se mencionó que se tiene
noticias documentadas que hay individuos que han logrado vivir hasta los 122 años (Carey y
Judge 2002).
Una segunda división en las que se distinguen tres grandes etapas:
a) La formativa, que se inicia en la concepción y acaba alrededor de los 18 a 20 años postnatales,
según se trate de mujeres u hombres respectivamente. Su importancia radica en que, por la
particularidad de los procesos de crecimiento y desarrollo, este periodo resulta fundamental en la
ontogenia de todo individuo, tanto para su ulterior corporeidad como para su desempeño
psicoconductual. Esta etapa se extiende a través de la tercera o cuarta parte de la vida.
b) A partir de los 18 a 20 años se inicia la segunda etapa, productiva/reproductiva, la cual
termina alrededor de los 60 - 65 años (diversos aspectos de orden genético, social y cultural
inciden en el tiempo que habrá de prolongarse en cada individuo). Caracterizada por ser un lapso
de vida durante el cual ocurre tanto la reproducción biológica como la “laboral” (reproducción de
la fuerza de trabajo). En promedio ocupa la mitad o algo más de la duración natural del vivir.
c) La tercera etapa se conoce como regresiva. Se caracteriza por la disminución paulatina de las
funciones vitales, con disminución gradual en las magnitudes corporales y en la actividad
funcional. En ausencia de otros marcadores, se acepta el criterio administrativo que considera la
edad de 60-65 años como la línea de demarcación con la etapa anterior; sin embargo,
dependiendo de la historia ontogénica de cada individuo, esta edad -obviamente arbitraria- tiene
una amplia variabilidad; acaba con la muerte.
A continuación se enuncian los estadios en los que se distinguen en la etapa formativa de
la vida:
Fecundación. Desde la penetración del espermatozoide en el ovocito, hasta las siguientes 24
horas
Embrionario: De las 24 hrs hasta el fin de 8ª semana de vida intrauterina.
Fetal: De la 9ª semana de vida intrauterina, al nacimiento.
Neonatal. Del nacimiento al fin del primer mes de vida extrauterina.
Infantil. Del segundo mes hasta los tres años.
Niñez. De los tres a los 6-7 años.
Juvenil. De los 6-7 años a los 10 años en mujeres o 12 en hombres.
Puberal. Puede durar días o semanas.
Adolescencia. Del fin del estadio anterior hasta los 18 años en mujeres y 20 en hombres
Durante la etapa productiva y reproductiva se reconoce el estadio conocido como Adultez.
Se inicia al final del estadio anterior y su término es muy variable. Se considera que puede acabar
cuando inicia la declinación de las funciones de muchos de los tejidos y sistemas corporales
En la etapa regresiva se distingue el estadio llamado de Senescencia. Abarca desde el
inicio de la declinación de las funciones de muchos de los tejidos y sistemas corporales hasta la
muerte.

No obstante, aceptando estas divisiones con fines meramente operativos, debe tenerse
presente que al establecer o proponer límites cronológicos para subdividir el ciclo ontogénico se
debe ser muy prudente, pues las variaciones individuales son por demás obvias como frecuentes
dentro de los rangos de normalidad estadística, debido a que cada sujeto tiene sus propios
ritmos/tempo de crecimiento. De esta forma, la cadencia en la que ocurren los procesos de
crecimiento y desarrollo en cada conglomerado celular de cada individuo, a una misma edad
3

cronológica pueden distinguirse sujetos con un desarrollo temprano o bien tardío los que en
condiciones normales se les conoce como maduradores tempranos o maduradores tardíos,
respectivamente. Así, dependiendo del tempo de crecimiento, se van alcanzando los diferentes
estatus de crecimiento y maduración, los que en un momento dado son indicadores para
determinar la edad biológica del sujeto; ésta puede o no coincidir con la edad cronológica.

¿Cómo estudiar el crecimiento físico?


Si se parte del concepto de crecimiento físico en el sentido de que éste se puede definir como una
forma de movimiento de la materia viva que se desplaza en el tiempo y en el espacio y como tal
describe una trayectoria, entonces se pueden distinguir los siguientes atributos: dirección,
velocidad, ritmo, secuencia y momento (Wetzel 1947); que en conjunto se expresan en diferentes
gradientes de crecimiento, entendiendo por ello a la relación de la diferencia en el crecimiento
entre los componentes corporales.
Al describir la dirección de la trayectoria lo podemos hacer a través de su expresión
gráfica en curvas de distancia que registran la magnitud (en el tamaño o masa) acumulado, o bien
en curvas de velocidad que son la expresión gráfica del registro de la velocidad del cambio de
tamaño o masa (velocidad = distancia total recorrida/tiempo transcurrido).
Para elaborar el primer tipo de gráficas, la información requerida puede recabarse a través
de dos tipos de estudios: a) estudios transversales, en los que se estudian diferentes cohortes en
un mismo período de tiempo. B) estudios longitudinales o diacrónicos, en los que se da
seguimiento a la misma cohorte a lo largo de un periodo de tiempo. Sin embargo, para registrar la
velocidad de crecimiento es indispensable la información obtenida en estudios longitudinales.
Los trazos tanto de las curvas de distancia como de velocidad son diferentes entre los
niños y las niñas, ya que por las características propias de la especia, las mujeres tienden a
madurar más rápido que los hombres, haciendo patente el dimorfismo sexual (diferencias entre
los sexos en ciertos caracteres), claramente observado en la estatura y el peso.
Durante la etapa formativa de la vida (de la concepción a los 18 años en las mujeres y 20,
años en los varones, en promedio), los fenómenos de crecimiento y desarrollo físico son muy
intensos, esto es especialmente cierto en el crecimiento cefalocaudal, sin embargo no se presentan
con la misma velocidad ni magnitud a lo largo de toda esta etapa, de tal manera que, dados sus
incrementos, se traducen en dos brotes de crecimiento fácilmente identificables.
El primero ocurre desde la concepción hasta alrededor de los seis años de edad; se inicia
con incrementos muy acentuados en el tamaño de todos los tejidos desde la fecundación hasta el
nacimiento. Así, después del segundo mes de vida prenatal, cuando ocurre la diferenciación
esencial de los órganos y tejidos (organogénesis), se da un rápido aumento de tamaño del cuerpo
y la formación de elementos celulares funcionales, de manera que la longitud total del feto se
triplica durante el segundo y tercer mes, y se duplica en el lapso del tercero y cuarto mes,
mientras que el peso corporal también se incrementa aunque con menor magnitud relativa,
logrando su mayor velocidad durante los últimos meses de vida fetal (Nesbitt 1969, Sadler 2002).
Poco antes del nacimiento el crecimiento en longitud se hace más lento; a pesar de que los
incrementos son paulatinamente menores, siguen siendo considerables. Este hecho continúa
ocurriendo después del nacimiento, durante los tres primeros años de la vida, alcanzando
magnitudes que nunca más se volverán a registrar en etapas posteriores y por ello, los
requerimientos nutricios son muy grandes.
Alrededor del tercer año de vida el crecimiento se vuelve lento, y los incrementos son
pequeños, manteniéndose con magnitudes similares hasta cerca de los seis años. Diversos
estudios han indicado que entre los seis y siete años de edad, se presenta un ligero incremento en
4

la velocidad de crecimiento, conocido como brote medio de crecimiento, aparentemente no se


observa en todos los individuos y se considera asociado con la adrenarquía1 (Bogin 1999).
A partir de esta edad se inicia el segundo brote de crecimiento, el cual se caracteriza por
una paulatina aceleración que conducirá a incrementos en la velocidad cada vez mayores (nunca
proporcionalmente tan grandes como los alcanzados durante el primer brote) hasta llegar a un
punto máximo, fenómeno que se conoce como brote puberal de crecimiento (Tanner 1974, 1978),
lapso en el que nuevamente, los requerimientos nutricios aumentan. En menores nacidos en la
Ciudad de México, los mayores incrementos en la estatura total se observarán entre los 10.5 y
11.5 años de edad en mujeres, antes de que se presente la menarquia, y entre 13 y 14 años en
hombres (Faulhaber 1989), momento a partir del cual nuevamente disminuye la velocidad del
crecimiento hasta hacerlo prácticamente imperceptible, concluyendo así la etapa formativa de la
vida (Figura 1).

Curvas de distancia Curvas de velocidad


Figura 1. Curvas de distancia y velocidad. En ésta última se observa el pico de máxima velocidad
en el crecimiento en estatura (Tomado de Tanner 1978).

Gracias a los estudios de Richard E. Scammon y Edith Boyd, realizados de


necesidad en cadáveres, se pudo constatar que las diferentes tejidos, órganos y sistemas no se
desarrollan conforma a un patrón único de crecimiento, sino que describen diferentes tipos de
crecimiento tisular (Bogin 1999).
Tipo general. Es el que corresponde al organismo como un todo, excepto la cabeza. Se expresa
por dos brotes de crecimiento uno antes y otro después de los seis años.
En términos generales, así crecen los músculos estriados, el esqueleto, el corazón y los grandes
vasos, los pulmones, el hígado, páncreas, estómago, bazo y riñones.
Tipo neural. Los tejidos y órganos crecen extremadamente rápido en los primeros días y meses
de vida prenatal y posnatal. Alrededor de los dos años disminuyen en velocidad y ésta se hace
mínima después de los seis años. Crecen así el cerebro, los ojos, la médula espinal, la duramadre,
la base del cráneo, las cavidades nasales, y en menor grado, el intestino delgado.
Tipo genital. Este crecimiento observa en cierta forma una secuencia opuesta al anterior. Los
órganos que crecen de esta manera lo hacen muy lentamente hasta los años puberales. A partir de
este periodo sufren incrementos acentuados hasta alcanzar las dimensiones que le corresponden
1
Secreción de andrógenos suprarrenales (Greenspan y Strewler 1998:602).
5

al adulto. Esto ocurre con la cara –no con el cráneo–, con los órganos del aparato genitourinario y
con los caracteres sexuales secundarios, involucra por tanto a las mamas, testículos, pene,
próstata y vesículas seminales.
Tipo linfático. Se caracteriza por un crecimiento gradualmente más acentuado entre los dos y 10
o 12 años de edad, a punto tal que los tejidos que así crecen alcanzan casi el doble de la masa que
tendrán en el adulto. A partir de la pubertad hay una verdadera atrofia de diversa magnitud. Esto
ocurre con el tejido y los ganglios linfáticos, y en forma muy visible con las amígdalas” (Ramos
G. 1984).

Figura 2. Curvas de crecimiento de diversos tejidos corporales (tomado de Ramos G 1984,


redibujado de Scammon 1930).

Como un todo, el cuerpo humano tiende a seguir un crecimiento y maduración en sentido


céfalocaudal, como lo señaló Stratz hace poco más de 70 años pero también crece en sentido
transversal y ventrodorsal. En efecto, dado que al momento de nacer la porción cefálica ha
alcanzado más de 50% de su dimensión adulta, ésta sólo tendrá que duplicar su tamaño para
lograr el 100% de su dimensión final, mientras que el tronco deberá triplicarse, las extremidades
superiores tendrán que cuadruplicarse y las extremidades inferiores –la región corporal que al
momento del nacimiento se encuentra menos desarrollada– tendrá que quintuplicar su tamaño
para alcanzar el correspondiente 100%.
Este crecimiento diferencial entre los distintos segmentos corporales ocurre durante la
etapa formativa de la vida, de lo que depende, en gran medida, su ecosensibilidad o su
ecorresistencia (Ramos R. 1981a, 1986).
En consecuencia se hace patente la alometría en el crecimiento físico humano (fenómeno
que consiste en que las distintas partes del cuerpo presentan velocidades de crecimiento diferente
en relación con el cuerpo como un todo (Huxley J.S y G. Teissier 1936 en Huxley 1972: ix).).
Se puede realizar el registro gráfico de cualquier dimensión corporal, sin embargo se
recomienda utilizar una serie de medidas, internacionalmente aceptadas, que dan cuenta del
crecimiento somático del organismo. Las principales son: como indicadoras del crecimiento
6

cefálico (perímetro cefálico); del crecimiento físico del organismo en sentido céfalocaudal como
un todo (estatura total) o de los subsegmentos corporales (longitud supina, estatura sentada, altura
al sinfision); en sentido transversal (diámetros biacromial y bicrestailíaco), y aquellas que son
indicadoras de condición nutricia (peso, pliegues cutáneos tricipital, subescapular y suprailiaco y
perímetro del brazo). Así mismo se sugieren tres variables derivadas de las anteriores: el índice
de la masa corporal (IMC= peso (en kg)/estatura2 (en metros), y las áreas muscular y grasa del
brazo que se calculan a partir del perímetro del brazo (Pb) y del panículo adiposo tricipital (Pl),
de la siguiente manera: Área total del brazo (Ab) = (Pb/2π)2 x π; Área muscular del brazo (Am)
= (Pb - Plπ)2 / 4π; Área grasa del brazo (Ag) = (Pl x Pb)/2- πPl2 /4, o bien, Ag= Ab-Am según
fórmulas propuestas por Gurney y Jelliffe 1973.
Al respecto existe otras fórmulas propuestas por Rolland-Cachera 1997 y son: Área total del
brazo (Ab) =Pb2/4π; Área grasa del brazo (Ag) = Pb x (Pl/2) y Área muscular del brazo (Am) =
Ab-Ag.

Finalmente debe mencionarse que para comparar el estatus de crecimiento individual o


colectivo de los sujetos, se cuenta con “estándares de crecimiento”, que son valores que
establecen la normalidad estadística del crecimiento de diferentes dimensiones corporales,
habitualmente en relación con la edad cronológica. Se construyen con el conjunto de datos
recabados en una adecuada muestra representativa. Ellos presentan los valores promedio y su
dispersión (media, mediana, desviación estandar y valores percentilares) de la variable en
cuestión (diríjase a la siguiente dirección electrónica para consultar los estándares del CDC
http//www.cdc.gov/nchs/).
Debe precisarse que el tamaño alcanzado en determinada edad no es sinónimo de
crecimiento. Al comparar ésta dimensión del sujeto con los referentes, sólo debe considerarse la
probabilidad de su ubicación dentro del rango de normalidad/anormalidad estadística.

Parte II. ¿Somos así, o así vamos quedando?

Como proceso biológico la ontogenia de todo ser se inicia en el momento en que el ovocito es
fecundado por el espermatozoide y tiene lugar el reestablecimiento del número diploide de
cromosomas propio de nuestra especie. En estos cromosomas se encuentra el material genético
que heredamos de nuestros padres.
Se sabe con detalle que el resultado de la acción génica que se lleva a cabo mediante
procesos de transcripción y traducción, es un producto proteico, según el gen en cuestión. En
esta perspectiva, se establece una relación de tipo lineal entre el genotipo y el fenotipo, en efecto,
se asume que es en el momento de la fecundación cuando el genoma del cigoto determinará el
fenotipo del sujeto. De hecho éste es el planteamiento central de la genética.
Sin embargo, desde ópticas diferentes, muy diversas investigaciones se han abocado a dar
cuenta del efecto que tienen en la expresión de su estado de nutrición y crecimiento y desarrollo
físico, los “factores ambientales”, y mejor aún, las condiciones de vida en las que transcurre la
ontogenia de cada individuo (Waterlow 1996, Flinn y England 1997, Goran y Malina 1999,
Malina et al. 1999 a y b, Goran 1999, Wilson et al. 1999, Monyek et al. 2000, Koziel 2001).
Así, asociadas a cambios en las condiciones de vida y no debidas al azar o a un cambio en
la composición genética del grupo, es posible observar entre generaciones sucesivas,
modificaciones en una gran variedad de rasgos. Este proceso se conoce como tendencia secular,
tendencia que a menudo es positiva (ejem. aumento de la estatura media en los diferentes grupos
7

de edad o al final de la etapa formativa de la vida, asociada o no con una pubertad más precoz),
también se puede observar en ocasiones una tendencia negativa (que es el caso contrario a la
situación anterior) (McCullough 1982, Hauspie, et al 1997, Bodzsár y Susanne, 1998, Ayub et al.
2000).

Niños noruegos (Bielicki 1998) Menores belgas (Vercauteren 2003)


Figura 3. Tendencia secular en el crecimiento de la estatura de niños noruegos y belgas.

Es evidente que múltiples circunstancias limitan la expresión del crecimiento físico,


cuando estas se presentan durante la etapa formativa de la vida, pueden provocar
transformaciones estructurales irreversibles en el organismo, proceso que Lasker (1969)
denominó plasticidad, y otros, como Frisancho (1993) adaptación durante el desarrollo
(developmental adaptation). De manera coloquial podemos afirmar que “no somos así, …así
vamos quedando”.

¿Cómo vamos quedando?


Principales modificaciones que ocurren en los sujetos como consecuencia de circunstancias que
limitan su crecimiento.
A partir de los estudios realizados en México en diversas comunidades indígenas con alta
marginación social (Ramos R. 1981b, Ramos y Serrano 1984, 1986; Sanabria 2004), se pudo
constatar que el daño en el crecimiento físico se expresó de la siguiente manera:
• Disminución disarmónica de la velocidad de crecimiento
retraso en el crecimiento céfalico (perímetro cefálico)
retraso en el crecimiento céfalocaudal
mayor retraso en el crecimiento del segmento inferior (longitud de piernas)
8

menor retraso en el crecimiento transversal (diámetros biacromial y bicrestal).


• Modificaciones en la composición corporal
• Retraso en el desarrollo físico
• Bifurcación en el trayecto:
Muerte
Paulatina normalización del proceso de crecimiento

Conclusión

El crecimiento físico no es per se, el tamaño alcanzado


Éste valor sólo debe utilizarse como un indicador de crecimiento físico, teniendo en cuenta los
rangos de probabilidad de normalidad.

El crecimiento físico depende de:


• Las características genéticas del individuo (de manera importante el sexo genético).
• Historia ontogénica previa (de necesidad vinculada con la historia social y cultural del
individuo).
• La edad biológica (estadio y ritmo de maduración).
• El tamaño y masa previa.

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