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Parasitología y Enfermedades Parasitarias

Este documento presenta una introducción a la parasitología. Define la parasitología como el estudio de los parásitos y sus relaciones con los huéspedes. Explica que la disciplina se divide en fitoparasitología, zooparasitología y parasitología clínica. También describe las relaciones de la parasitología con otras ciencias como la zoología, anatomía y ecología. Finalmente, resume los principales tipos de parásitos que afectan a humanos y animales, incluyendo protozoos, helmintos y ectoparásit

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Parasitología y Enfermedades Parasitarias

Este documento presenta una introducción a la parasitología. Define la parasitología como el estudio de los parásitos y sus relaciones con los huéspedes. Explica que la disciplina se divide en fitoparasitología, zooparasitología y parasitología clínica. También describe las relaciones de la parasitología con otras ciencias como la zoología, anatomía y ecología. Finalmente, resume los principales tipos de parásitos que afectan a humanos y animales, incluyendo protozoos, helmintos y ectoparásit

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UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL

DE LOS LLANOS OCCIDENTALES

EZEQUIEL ZAMORA

VICERRECTORADO DE PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO SOCIAL

PROGRAMA UNELLEZ SANTA BÁRBARA

SUBPROGRAMA DE CIENCIAS DEL AGRO Y DEL MAR

MENCIÓN: MEDICINA VETERINARIA

MODULO I
PARASITOLOGÍA

III SEMESTRE: ESTUDIANTES:


- Diego Calderon.
SUB-PROYECTO:
- Gabriel Calderon.
- Parasitología y enfermedades
parasitarias.

DOCENTE:
- M.V. William Pineda.

Santa Bárbara de Barinas, Octubre de 2020.


Parasitología:

Definición.

La parasitología es el área de la biología concretamente de la ecología, que se encarga


del estudio de los parásitos. Un parásito, a su vez, es un organismo que se alimenta de
ejemplares de otras especies, viviendo a costa de ellos y afectándolos aunque sin matarlos.

El parasitismo, por lo tanto, es el fenómeno que interesa a la parasitología. Así se


denomina a la asociación que establecen los parásitos con sus huéspedes. Los expertos en
esta disciplina científica también se centran en las parasitosis: las enfermedades que causan
los seres parásitos.

Por convención, la parasitología se orienta a los parásitos eucariotas como los artrópodos,
los nematodos, los cestodos, los trematodos y los protozoos. Los demás parásitos,
como hongos, virus y procariotas, quedan bajo la órbita de la microbiología (la ciencia que
estudia los microbios, que son organismos unicelulares únicamente visibles a través de un
microscopio).

Es importante mencionar que la parasitología, en sus inicios, se desarrolló como una rama
de la zoología. En sus orígenes, por lo tanto, se encargaba de la descripción de metazoos.
Con el paso del tiempo, y la invención del microscopio, se descubrió el impacto de muchos
parásitos sobre la salud de animales y seres humanos y se convirtió en un tema de interés
para la medicina.

Tipos de parasitosis:

Para un estudio más específico, la parasitología se divide en tres especializaciones como:

a. La fitoparasitología: Investiga los parásitos que afectan a las plantas.


b. La zooparasitología: Genera conocimientos sobre los parásitos que tienen a animales
como hospedadores.
c. La parasitología clínica o médica: Dirigida a los parásitos del ser humano.
Relación con otras ciencias.

La Parasitología puede contemplarse como una subdivisión de la Zoología, la que


pertenece a la Biología, ésta última con la Botánica forma parte de las Ciencias Naturales.

La Parasitología tiene relación y necesita del concurso que le brindan los conocimientos
de otras materias como son:

La Anatomía, Morfología, Taxonomía, Ecología, de esta última sobre todo ya que se


dedica al estudio de las relaciones existente entre los animales y su ambiente.

Por otra parte, se encuentra íntimamente relacionada con otras disciplinas propias de
nuestra carrera: con la Propedéutica y Laboratorio Clínico.

Con la Farmacología, que les da conocimiento sobre la acción de numerosos fármacos, su


dosificación adecuada así como su vía de administración y contraindicaciones, y que tienen
un amplio empleo en los tratamientos que se instauran en los animales domésticos enfermos.

Así mismo la Anatomía Patológica, que le permite conocer las alteraciones macroscópicas
que sufren los órganos y tejidos por la acción de los parásitos.

La Zoo-higiene que estable las condiciones higiénicas que deben existir en las distintas
explotaciones pecuarias así como proporcionarles algunos conocimientos de Ecología.

Con la Nutrición y Dietética que estudia los alimentos y los elementos que los constituyen,
así como los requerimientos de los animales domésticos de estos nutrientes, a fin de cubrir
sus requerimientos fisiológicos para sus funciones vitales y para producir mas carnes, huevo,
etc., a la vez de permitirles por su estado nutricional resistir las invasiones parasitarias.

También los parásitos han recibido atención por parte de la genética o la biología
molecular y la epidemiologia. Asimismo han proporcionado datos para interpretar la
evolución de las especies.

La principal importancia de esta rama radica en que muchas de las "enfermedades


tropicales" que nosotros conocemos son de origen parasitario y se deben en gran medida a
falta de higiene y condiciones ambientales propicias en los países subdesarrollados (aprox.
75 % de la población mundial)

Parásitos.

Etimológicamente la palabra parasito viene Del latín parasītus y este del antiguo
griego παράσιτος (parásitos, "comensal")

Definición.

La disciplina de la parasitología médica abarca un amplio espectro de microorganismos


que pertenecen a los reinos Protista y Animalia, que incluyen diversos agrupamientos
filogenéticos, como los subreinos Protozoa y Metazoa, respectivamente. Este último incluye
los trematodos, cestodos (platelmintos) y nematodos (nematelmintos). Aunque a menudo son
bastante disímiles, muchos parásitos comparten algunos rasgos importantes. Son oportunistas
por naturaleza, y explotan nichos ambientales y estilos de vida dentro de sus hospederos, que
se adaptan a sus necesidades individuales. Muchos tienen tasas de prevalencia altas, dadas
las circunstancias correctas, y pueden causar morbilidad y mortalidad importantes. Todos
tienen ciclos de vida muy complejos.

En contexto el término parásito se refiere a macro y microorganismos que dependen desde


el punto de vista fisiológico de su hospedero para sobrevivir, y pertenecen a los
agrupamientos taxonómicos importantes antes mencionados: protozoarios, platelmintos y
nematelmintos. Sin embargo, el parasitismo denota una relación en la cual un organismo, el
parásito, generalmente se beneficia a expensas del otro, el hospedero. Los protozoarios son
eucariotos unicelulares microscópicos con un núcleo y orgánulos rodeados por membrana.
En contraste, los helmintos, que comprenden tanto los platelmintos como los nematelmintos,
son gusanos multicelulares macroscópicos que poseen tejidos diferenciados y sistemas
complejos; su longitud varía de más de 1 m a menos de 1 mm. Casi todos los protozoarios y
helmintos son de vida libre, desempeñan una función importante en la ecología del planeta y
rara vez constituyen un inconveniente para la raza humana y no así para los animales. Las
especies productoras de enfermedad menos comunes son parásitos obligados, que dependen
de hospederos vertebrados, artrópodos, o ambos, para su supervivencia. Casi todos los
parásitos viven sin problemas en una relación comensal con su hospedero, y producen poca
lesión o ninguna. Para los animales son importantes los que alteran esta relación, llevan a
patogenia y en ocasiones a la muerte tanto del hospedero como del parásito.

Figura 1: Los 6 parásitos más frecuentes en animales y el hombre.

Tipos de parásitos:

Entre las características más importantes de los parásitos se reconoce la gran complejidad
de sus ciclos de vida, la cronicidad de los padecimientos que inducen y la heterogeneidad en
la localización dentro del huésped humano y animal.

Se han identificado múltiples mecanismos de transmisión, que incluyen desde la


transmisión directa hombre-animas, hasta sistemas muy complejos que involucran vectores,
huéspedes intermediarios, reservorios y estadios dependientes del ambiente externo.

Hay tres clases importantes de parásitos que pueden provocar enfermedades en los seres
humanos y los animales: protozoos, helmintos y ectoparásitos.

1. Protozoos.

Los protozoos son organismos unicelulares microscópicos que pueden ser de vida libre o
de naturaleza parasitaria. Son capaces de multiplicarse en un individuo, lo cual contribuye a
su supervivencia y también permite que se desarrollen infecciones graves a partir de tan solo
un organismo. La transmisión de protozoos que viven en el intestino de un animal a otro
animal generalmente ocurre por la vía fecal-oral (por ejemplo, alimentos o agua contaminada
o contacto). Los protozoos que viven en la sangre o tejidos, se transmiten a otros animales
mediante un artrópodo vector (por ejemplo, por la picadura de un mosquito o garrapata).
Figura 2: Protozoario.

2. Helmintos.

Los helmintos son organismos grandes multicelulares que por lo general se observan a
simple vista cuando son adultos. Al igual que los protozoos, los helmintos pueden ser de vida
libre o de naturaleza parasitaria. En su forma adulta, los helmintos no pueden multiplicarse
en los animales. Hay tres grupos importantes de helmintos (helminto deriva de la palabra
griega para “gusano”) que son parásitos:

 Gusanos planos (platelmintos): incluyen los trematodos (duelas) y cestodos (tenias).


 Gusanos de cabeza espinosa (acantocéfalos): las formas adultas de estos gusanos
residen en el tracto gastrointestinal. Se cree que los acantocéfalos son una forma
intermedia entre los cestodos y los nematodos.
 Gusanos cilíndricos (nematodos): las formas adultas de estos gusanos pueden residir
en el tracto gastrointestinal, la sangre, el sistema linfático o tejidos subcutáneos. Por
su parte, los estados inmaduros (larvas) pueden provocar enfermedades por infección
de diversos tejidos corporales. Algunos consideran que los helmintos también
incluyen los gusanos segmentados (anélidos); los únicos importantes desde el punto
de vista médico son las sanguijuelas. Cabe señalar que esos organismos no se suelen
considerar parásitos.

Figura 3: Helmintos
3. Ectoparásitos.

Aunque el término ectoparásitos puede incluir en un sentido amplio a los artrópodos


hematófagos, como los mosquitos (porque dependen de la sangre de un huésped para
alimentarse y sobrevivir), este término suele tener un sentido más restringido que se refiere
a organismos como garrapatas, pulgas, piojos y ácaros, que se adhieren a la piel o escarban
en ella y permanecen allí durante períodos relativamente largos (p. ej., entre semanas y
meses). Los artrópodos son de por sí causantes importantes de enfermedades pero son aun
más importantes como vectores, o transmisores, de muchos patógenos diferentes que, a su
vez, producen una enorme morbilidad y mortalidad por las enfermedades que provocan.

Figura 4: Ectoparásitos.
4. Infecciones parasitarias.

Las infecciones parasitarias provocan una enorme carga de enfermedades tanto en los
trópicos como en los sub-trópicos y también en climas más templados. De todas las
enfermedades parasitarias, la malaria es la que produce más muertes en el mundo.

Las enfermedades tropicales desatendidas (ETD), que sufrieron la falta de atención por
parte de la comunidad de salud pública, incluyen enfermedades parasitarias como filariasis
linfática, oncocercosis y dracunculosis. Las ETD afectan a más de mil millones de personas
y animales (un sexto de la población mundial), mayormente en áreas rurales de países con
bajos ingresos. Estas enfermedades se cobran un precio muy alto en las poblaciones
endémicas, que incluye no poder ir a la escuela o al trabajo, retraso del crecimiento de los
individuos afectados y la grave carga económica que implica para países enteros.

Figura 5: Infección parasitaria.

Hospedador.

Definición.

En biología, se llama, hospedador, hospedante y hospedero a aquel organismo que alberga


a otro en su interior o que lo porta sobre sí, ya sea en una simbiosis de parasitismo,
comensalismo, mutualismo e inquilinismo.
Figura 6: Animales domésticos hospederos.

1. Simbiosis:

La simbiosis puede clasificarse atendiendo a la relación física entre los organismos


participantes: ectosimbiosis y endosimbiosis. En la ectosimbiosis, el simbionte vive sobre el
cuerpo –en el exterior- del organismo anfitrión, incluido el interior de la superficie del
recorrido digestivo o el conducto de las glándulas exocrinas. En la endosimbiosis, el
simbionte vive o bien en el interior de las células del anfitrión, o bien en el espacio entre
éstas.

2. Comensalismo:

Es el nombre que se le da a la relación entre un hospedador y un parasito, en la cual este


último se nutre de los productos que sobran del hospedador para quien no tiene ningún valor.

3. Mutualismo:

En ese tipo de relación tanto el parasito como el hospedador se beneficio uno del otro
indistintamente pero pueden vivir independientemente uno del otro.

4. Inquilinismo:

El término inquilino se usa también para referirse a los invertebrados acuáticos que pasan
toda o la mayor parte de sus vidas en las estructuras llenas de agua de ciertas plantas.
El hospedador primario es donde desarrolla la mayor parte de la existencia del parásito,
sobre todo su crecimiento. El hospedador secundario es el alberga al parásito sólo en una fase
inicial de su crecimiento, casi siempre en relación con su dispersión y para facilitar su ingreso
en el hospedador primario

Tipos de hospedadores:

1. Hospedero reservorio.

Es el que alberga, en tanto que huésped primario, a un agente infeccioso o parásito que
puede invadir ocasionalmente también el organismo humano o el de una especie de interés
económico. Se produce un salto desde el origen de zoonosis, enfermedades procedentes de
animales, y ocasionalmente de enfermedades infecciosas emergentes, cuando el agente o
parásito adquiere la habilidad de pasar directamente de un individuo a otro. Sabemos hoy que
los reservorios de los que proceden las epidemias humanas iníciales de gripe son aves, o que
las dos formas del VIH, que producen el sida, saltaron a la especie humana desde monos
africanos.

Características.

 Animal vertebrado distinto del habitual que mantiene a un Parasito determinado en la


naturaleza.
 Este Hospedero sí será parasitado.
 El Parasito sí sufrirá modificaciones.
 Estos Hospederos mantienen al Parasito con el fin de transmitirlos a otros posibles
Hospederos, ej. Perros con "leishmania" pueden llegar a transmitirla a la población.

2. Hospedero definitivo.

Este alberga los estadios adultos de un parasito y en él se lleva a cabo la reproducción


sexual de dicho parasito, ya que este desarrollará principalmente su fase adulta en el anfitrión.

En su mayoría son artrópodos, pero no es la regla. En el reino animal pueden ser


hospederos definitivos incluso los mamíferos.

Características.
 Es Imprescindible para el Parasito.
 Alberga la fase adulta del Parasito.
 En Parásitos sin reproducción sexual, el hospedero vertebrado; si ambos son
vertebrados, el Hospedero Definitivo será el de mayor rango zoológico, ej "taenia".
 En Parásitos con reproducción sexual, el hospedero vertebrado, alberga la fase sexual
del Parasito, ejemplo "plasmodium"

3. Hospedero intermedio o intermediario.

Designa a un hospedador igualmente imprescindible en el ciclo vital del parásito, donde


este desarrolla alguna o todas las fases larvales o juveniles. A veces se confunde con el
término «vector» y se considera como hospedador intermediario al invertebrado que participa
en el ciclo vital, siendo en muchas ocasiones el hombre y los vertebrados los anfitriones
intermedios, y los invertebrados los definitivos.

Características.

 Imprescindible para el Parasito.


 En este hospedador se desarrollan las fases intermedias del parásito, infectándole.
Tras su paso por este organismo, el hospedador utiliza una forma de transmisión al
hospedador definitivo.
 Este Hospedero suele ser un invertebrado que alberga la fase sexual del parásito y
tiene un vertebrado en su ciclo que suele actuar como hospedero definitivo.

4. Hospedero Accidental o circunstancial.

Son aquellos que se infectan, pero no permiten el desarrollo completo del ciclo biológico
del parásito; los definitivos, en los cuales el parásito alcanza la madurez o fase de actividad
sexual; los intermediarios, en los cuales se desarrolla.

Características.

 H accidental o adicional.
 Este Hospedero se encuentra entre el HI y el HD del ciclo biológico del Parasito.
 Hospedero es parasitado, el paracito no sufre modificaciones. "anisakis" se acumula
en peses.

5. Hospedero permanente o completo.

El parásito se aloja en el huésped y se nutre a expensas del mismo durante todo su ciclo vital.

6. Hospedero paraténico.

Es el ser vivo que sirve de refugio temporal y de vehículo para acceder al hospedador
definitivo. El parásito no evoluciona en este y por tanto no es imprescindible para completar
el ciclo vital, aunque generalmente aumenta las posibilidades de supervivencia y transmisión.
También se denomina hospedador de transporte.

Características.

 Este Hospedero sustituye al Hospedero original (sea I o D), en caso de ausencia de


éste.
 Sí es parasitado y el Parasito sí sufre modificaciones, ej. "fasciola" suele parasitar
vacas que comen berros pero también infectará a conejos si éstos ingieren berros.

Triada parasitaria.

Se refiere a las interacciones que existen entre los diferentes elementos que intervienen al
producirse una enfermedad. Aunque empezó siendo un modelo que estudiaba las
enfermedades de tipo infecciosas, con el tiempo se amplió a todo tipo de patología.

La triada ecológica, epidemiológica o parasitaria debe su nombre a estar compuesta por


tres elementos, y al carácter ecológico de estos. Es un modelo que permite una mejor
comprensión de los elementos y los procesos que dan forma a las enfermedades. Esto
permite, a su vez, identificar una serie de patrones para actuar y combatirlas.
Los factores que constituyen la triada ecológica o parasito-logíca son tres y suelen
representarse en forma de triángulo, que sirve para explicar las relaciones que existen entre
ellos.

Figura 7: Elementos de la triada parasitaria.

1. Agente ecológico o parasitológico.

Los agentes son los factores externos o internos que, aunque intervienen para provocar
una enfermedad, por sí mismos no son capaces de producirlas, ya que en la mayoría de los
casos es necesaria la unión de los demás elementos.

La gran variedad de agentes epidemiológicos incluye los virus, las bacterias o los parásitos
microscópicos. Poseen unas características comunes que permiten que desarrollen
enfermedades en otros organismos:

 Patogenicidad.
 Infectividad.
 Virulencia.
 Poder antigénico o inmunogenicidad.
 Letalidad.
 Mutación.

2. Huésped ecológico o parasitológico.


También conocido como huésped susceptible, debido a que puede contraer una
enfermedad ocasionada por el agente epidemiológico. Todos los seres que poseen un
organismo vivo son considerados huéspedes. En el momento de la infección sus mecanismos
de resistencia e inmunidad son deficientes y, por tanto, contraen la enfermedad o infección.
Esta susceptibilidad depende de varios factores:

 Estructura genética.
 Género del huésped.
 Inmunidad o el nivel de esta que posea el individuo.
 Nutrición.
 Hábitos.

Por otro lado, es necesaria la existencia de una vía de transmisión de la enfermedad para
que el agente infecte al huésped. Esta puede ser:

 Respiratoria.
 Digestiva.
 Urinaria.
 Piel.
 Mucosa.
 Ambiente.

3. Ambiente ecológico o parasitológico.

El tercer elemento de la triada ecológica es el ambiente y juega un papel determinante,


dado que las condiciones ambientales condicionan que los agentes sean capaces o no de llegar
al huésped.

Dentro del ambiente, existen diferentes condiciones que facilitan la producción y


desarrollo de enfermedades:

a. Físicas: geografía, clima y condición del agua o aire, entre otros.


b. Biológicas: consiste en la naturaleza del lugar donde el individuo o sujeto de estudio
se desenvuelve, es decir, la flora y fauna.
Nomenclatura de los parásitos.

Según el Código Internacional de Nomenclatura Zoológica (CINZ) 3 , la nomenclatura


zoológica es el «sistema de nombres científicos para los taxones zoológicos y las
disposiciones adoptadas para su formación, su tratamiento y utilización», entendiendo por
taxón cada una de las unidades de la clasificación (p. ej., familia, subgénero, especie), las
cuales incluyen los taxones que les están subordinados y los individuos, cuya denominación
puede estar reglamentada por el CINZ (p. ej., la especie) o no (p. ej., clase, orden, etc.).

Los principales taxones zoológicos son: reino, phylum (fílum, es decir, tipo; plural phyla),
rama, clase, orden, familia, tribu, género y especie. Por encima de cada taxón pueden crearse
otros con idéntica raíz y el prefijo super (p. ej., superfamilia), del mismo modo que un taxón
puede desglosarse en partes que se identifican con el prefijo sub (p. ej., subgénero). Los zoo-
parásitos de interés veterinario se incluyen en los subreinos: protozoos (unicelulares) y
metazoos (multicelulares). Estos últimos abarcan los de Plathelmintos (Trematoda y
Cestoda), Nematoda, Acantocephala, Pentastomida y Arthropoda, sobre cuyo nivel
taxonómico no hay acuerdo general. Aunque no tiene categoría de taxón, históricamente se
agrupan como «Helmintos» los platelmintos (trematodos y cestodos), nematodos y, antaño,
los acantocéfalos, hoy considerados con el rango de phylum.

En la nomenclatura zoológica se utiliza el latín y, cuando la palabra empleada tenga otra


procedencia, ha de latinizarse, suprimiendo los signos diacríticos (tildes, acentos, diéresis o
cualquier otra señal). La unidad básica de la sistemática es la especie, designada con dos
vocablos (nomenclatura binominal), el primero de los cuales, escrito con mayúscula, indica
el género y el segundo, con minúscula (facultativamente puede ir con mayúscula, si deriva
de un nombre propio), corresponde a la especie: ambos deben escribirse en cursiva o
subrayados. Aunque el CINZ no lo exige, es habitual que figure el nombre del científico que
describió el taxón y el año de la publicación, precedido de una coma. Por ejemplo, Eimeria
debliecki Vetterling, 1965; clase Cestoda Rudolphi, 1808.

Cuando una especie se cambia de género, en virtud de la ley de la prioridad se respeta la


denominación que le dio el primer descubridor, cuyo nombre (con año de publicación)
aparecerán entre paréntesis; a continuación figura el autor de la modificación genérica y el
año en que publicó el trabajo. Por ejemplo «Eimeria truncata (Raillet et Lucet, 1891)
Wasielewsky 1904» significa que en 1904 Wasielewsky situó en el género Eimeria el
coccidio que habían descrito en otro género Raillet y Lucet en 1891. Efectivamente, lo habían
denominado Coccidium truncatum (por exigencias de la concordancia, truncatum pasa a
truncata). Se entiende que la ley de la prioridad se respeta siempre que el autor haya seguido
las reglas de nomenclatura y que su descripción haya sido debidamente publicada. Aunque
posteriormente haya habido cambios del rango de la familia, género o especie, sigue
manteniéndose la primera designación. No obstante, si hay cambio de algún taxón superior
al género, se modifican los sufijos.

Muchas de las denominaciones con que se conocen algunas enfermedades parasitarias se


acuñaron cuando se desconocía su etiología y, por lo general, tienden a ser descriptivas de
los factores ambientales a los que se consideraba vinculado el padecimiento (malaria, ital.
mala aria, mal aire; paludismo, lat. palus, -udis, laguna), o alusivas a alguna característica
clínica (nagana, del zulú ngana, postrado, sin fuerzas; surra, hind. corrupto), al modo de
contagio (durina, ár. al-dourin, impuro, impúdico, aludiendo a la cópula) u otra característica
notable.

El descubrimiento de los agentes causales ha permitido poner orden en lo que, con


anterioridad, no dejaba de estar impregnado de arbitrariedad e imprecisión, de tal manera que
progresivamente tienden a abandonarse la mayor parte de las viejas denominaciones, aun
cuando pervivan muchas de ellas por haber adquirido carta de naturaleza en la bibliografía
científica. Así, se mantienen todos los nombres antes citados y, aunque no haya ningún taxón
que lleve el nombre de helmintos, puede usarse, sin cometer incorrección, el término
helmintosis para todas las parasitosis causadas por platelmintos, nematodos y, a veces,
acantocéfalos.

Por iniciativa del helmintólogo veterinario Konstantin Ivanovic Skrjabin5 se recomendó


el empleo exclusivo del sufijo -osis añadido a la raíz del nombre genérico y, a partir de
entonces, fue generalizándose esta práctica para la nomenclatura internacional, aunque se
acepta la acomodación a las lenguas nacionales para el uso común. Así, la enfermedad
causada por una especie del género Fascioloides internacionalmente ha de llamarse
fascioloidosis, pero en francés se convierte en fascioloïdosis y en alemán Faszioloidose; la
parasitosis causada por Dicrocoelium dendriticum se hispaniza como dicroceliosis, las
trichostrongylidosis como tricostrongilidosis o tricoestrongilidosis, etcétera.

Para designar la enfermedad parasitaria, o la presencia de parásitos, debe emplearse


exclusivamente el sufijo -osis (pl. -oses, en nomenclatura internacional).

El sufijo -osis se añadirá a la raíz del nombre del taxón de parásitos que, en general, está
formado por el nominativo de los taxones, eliminando una o las dos últimas letras, por
ejemplo: Echinococcus dará echinococc + osis; Trichinella, trichinell + osis;
Hypodermatidae, hypodermat + osis.

Cuando el nombre de los taxones termina en -x en el nominativo, la raíz se deriva del


genitivo: Pulex es nominativo y el genitivo es «pulicis», de manera que se dirá pulic + osis.

Este sistema de nomenclatura propuesto por la WAAVP ha merecido el apoyo de la


European Federation of Parasitologists y la World Federation of Parasitologists. En 1994, las
tres organizaciones de parasitólogos se dirigieron oficialmente a los editores de las revistas
más prestigiosas de la especialidad, solicitando que invitasen a los autores de trabajos a
adherirse a esta norma.

Ejemplos: Al nombre del Género al que pertenece el parasito se le añade la terminación


osis, ejemplo: Taenia = teniosis, Ascaris= ascariosis, Strongylois = strongyloidosis.

Clasificación de los parásitos.

Los parásitos pueden clasificarse teniendo en cuenta varios criterios.

1. Según habiten en el interior o en la parte externa del huésped, se clasifican en:

a. Endoparásitos: Que permiten ser intracelulares, como Leishmania o extracelulares,


por ejemplo Fasciola hepática.
b. Ectoparásitos: Por ejemplo Sarcoptes scabei (sarna).

Se suele dar el nombre de infección a la invasión interna y de infestación a la externa, por


ectoparásitos.

2. Según el tiempo de permanencia del parásito en su huésped se clasifican en:


a. Permanentes: Requieren del huésped durante todo su ciclo evolutivo, por ejemplo
Enterobius vermicularis, y la mayoría de los parásitos humanos.
b. Temporales: El parásito sólo busca al huésped para alimentarse, por ejemplo
Triatoma infestans.
c. Periódicos: Requieren del huésped durante una etapa de su ciclo evolutivo, por
ejemplo Necator americanus.

3. Según la capacidad de producir lesión o enfermedad en el hombre, se clasifican


en:

a. Patógenos: Los patógenos en determinadas circunstancias no producen


sintomatología ni causan daño al huésped, como ocurre en los portadores. En
condiciones especiales de susceptibilidad del huésped.
b. No patógenos: Los no patógenos pueden aumentar su capacidad de producir lesión,
en este caso se los considera parásitos oportunistas.

4. Según la necesidad, se clasifican en:

a. Obligatorio: Es el que requiere de por lo menos un huésped para cumplir todo o un


parte de su ciclo evolutivo.
b. Facultativo: cuando un organismo de vida libre puede adaptarse a la vida parasitaria,
por ejemplo Strongyloides stercoralis.
c. Accidental: Cuando un organismo de vida libre llega a un huésped y continúa en él
su ciclo sin adaptarse a la vida parasitaria, por ejemplo Naegleria fowleri.

Biología de los parásitos, (Ciclo biológico).

Ciclo evolutivo es el conjunto de etapas y transformaciones que experimenta un parásito


durante su desarrollo se conoce como ciclo evolutivo o ciclo biológico. Estos ciclos pueden
ser:

1. Ciclo biológico Directos o monoxénicos:


El parásito requiere de un solo huésped para todo su desarrollo. En los ciclos directos o
monoxénicos el huésped infectado transfiere al medio ambiente las formas infectantes de los
parásitos para su paso al huésped susceptible. Por ejemplo Giardia intestinalis.

2. Ciclo biológico indirecto o heteroxénicos:

Los parásitos necesitan pasar por dos o más huéspedes de distinta especie para alcanzar
su pleno desarrollo. Así se distinguen huéspedes intermediarios y huéspedes definitivos. Por
ejemplo Echinococcus granulosus

Ámbitos de importancia de la parasitología.

La parasitología abarca diversos ámbitos que de una forma u otra direccionan el desarrollo
de los individuos, los tres más relevantes son los siguientes:

1. La salud humana y animal.


En el mundo, hoy en día las enfermedades parasitarias constituyen un problema
de Salud Pública, por su alta frecuencia en países en vías de desarrollo de Asia, África
y Latinoamérica, por su presencia en países desarrollados, por la migración de
individuos provenientes de países del Tercer Mundo y por su alta morbilidad. Se
calcula que existen 2 800 millones de personas infectadas por geohelmintos, 1 200
por Ascaris lumbricoides, 795 por Trichuris trichiura y 740 millones por
uncinarias: Necator americanus y Ancylostoma duodenale. Según la Organización
Mundial de la Salud existirían 200 millones de individuos con esquistosomas, 120
con filarias linfáticas y 37 millones con Onchocerca volvulus (ceguera de los ríos).
Entre 20 y 30% de la población mundial presenta una infección por Toxoplasma
gondii. En relación con la malaria, se producen actualmente entre 300 y 500 millones
de casos nuevos por año, y en ese periodo fallecen más de un millón de menores de
cinco años de edad por esa zoonosis.
2. En lo social.
La multiplicidad de los factores sociales y la diversidad de las parasitosis humanas
y su distribución en el mundo dificultan la posibilidad de un abordaje completo y
específico de cada problemática.
Por esta razón el desafío es encontrar puntos comunes que en alguna medida las
enmarcan a todas ellas, no ya desde lo biológico sino desde lo social.
Si bien los aspectos biológicos y el conocimiento preciso de cada agente etiológico
son esenciales para el diagnóstico y tratamiento de cada una de las parasitosis, se debe
entender que los aspectos sociales son determinantes en el proceso salud-enfermedad
de estas entidades mórbidas.
3. En lo económico.
Varias parasitosis tienen efectos económicos muy importantes, que son
considerados también por la parasitología veterinaria. Por ejemplo, entre las
enfermedades causadas por protozoarios, se estudia la coccidiosis en pollos, que
provoca diarrea y anemia. La infección se debe al hacinamiento con que se cría a este
tipo de aves, la transmisión es alta y las consecuencias son muy graves (a veces con
alta mortalidad), inclusive a pesar de que existen programas de vacunación y
tratamientos. Otra enfermedad es la babesiosis bovina o piroplasmosis, con una
distribución mundial, principalmente en las regiones tropicales y subtropicales. En
este caso, el ganado se infecta a temprana edad por las mordidas de garrapatas que
son vectores del protozoario, por lo que se establece inmunidad temprana, en la que
el parásito está presente en pequeñas cantidades y los anticuerpos se encargan de
controlarlo. Sin embargo, este equilibrio se puede romper por estrés alimenticio,
cambios bruscos en el clima o traslados a otras regiones y, entonces, se presentan
brotes agudos de enfermedad que pueden causar la muerte si no hay tratamiento
oportuno.
Entre las parasitosis provocadas por helmintos, la fasciolosis en vacunos es
cosmopolita y generalmente subclínica. Sin embargo, varios estudios han demostrado
que hay una reducción en la producción de leche y en su calidad, pues disminuye la
cantidad de grasa. En esta parasitosis los ganaderos ven mermados sus ingresos, por
el decomiso de los hígados en rastros y empacadoras, así como por los gastos por
servicios médicos y tratamiento. Otro ejemplo de daño económico es cuando se
decomisan, e incluso incineran, las canales de los cerdos por la presencia de
cisticercos de Taenia solium que se desarrollan en pequeños o grandes números en el
músculo y el cerebro. También se decomisan órganos o tejidos de porcinos, ovinos,
caprinos y bovinos por la presencia de la larva de Echinococcus granulosus (llamada
quiste hidatídico), que generalmente se encuentra en el hígado o los pulmones; así
como por las larvas de Trichinella spiralis en el tejido muscular, principalmente en
cerdos.
En este mismo tenor, en rumiantes y cerdos se encuentran quistes de larvas del
género Oesophagostomum, un nematodo del intestino. O. radiatum es muy nocivo
para los bovinos, sobre todo para animales jóvenes menores de dos años, para los que
una infección masiva puede ser fatal. Lo mismo ocurre con O. columbianum para los
corderos y O. dentatum para porcinos.

La parasitología en salud pública.

Es conocida la enorme importancia y el significado que adquiere con frecuencia la


Parasitología, entendida en su amplio sentido, tanto en lo que respecta a la sanidad animal
como por su repercusión sobre la salud humana. Es evidente que la amplitud del título nos
obliga a mencionar o a subrayar solamente una serie de ideas, sustentadas en realidades y
ejemplos de fácil comprensión, y que ponen de relieve el interés de la Parasitología al servicio
de la sanidad y producción animal junto con la salud pública.

La lucha constante que el Médico Veterinario desarrolla, contra las poblaciones de


parásitos que afectan a los animales domésticos en numerosas ocasiones lleva a que sus
esfuerzos contribuyen no solo al mantenimiento de la salud de los animales domésticos, sino
que en muchos casos su propio perfil de trabajo determine que su actividad contribuya en
forma importante a la prevención de enfermedades que afectan también a los seres humano
entre ellos las consideradas como zoonosis directas (triquinosis) las ciclozoonosis
(equinococosis, pentastomidosis) las metazoonosis (esquistosomiasis) las saprozoonosis
(afecciones por larvas emigrantes).

Los parásitos han acompañado al hombre y a los animales desde muy antiguo, y además
los mecanismos que han capacitado a los seres de vida parásita para poder superar o evadir
las respuestas defensivas de los hospedadores, los han venido ensayando y perfeccionando
durante periodos muy prolongados. El resultado que podemos apreciar hoy día es
precisamente el de las especies de parásitos que finalmente han tenido éxito, puesto que,
obviamente, los que no lograron adaptarse, han ido desapareciendo en el devenir del tiempo.

En este sentido, se puede comprobar fácilmente que la nómina de especies parásitas es


muy amplia. Basten algunos ejemplos de entre los que los que afectan más directamente al
hombre; se estima que en el mundo hay al menos 500 millones de personas afectados por
amebas, unos 200 millones con problemas con giardias, 500 millones de individuos
aquejados de malaria, hasta 1,2 millones con leishmaniosis, superan los 24 millones los que
padecen enfermedad de Chagas, o tripanosomosis americana, 200 millones con
esquistosomosis, 700 millones afectados de ascariosis, 750 millones con secuelas debidas a
la uncinariosis o ancilostomosis. Además, la fasciolosis se reconoce actualmente como una
enfermedad humana emergente, ya que en 2006 la OMS, ha estimado en más de 2.5 millones
las personas que están infectadas en todo el mundo, y en más de 150 millones las están en
riesgo de infección por este trematodo. Y así podría continuar la amplia lista de infecciones
parasitarias que, en cifras oficiales dadas por la OMS, evidencian claramente su enorme
repercusión y distribución en amplias zonas del mundo.

Además, la situación se complica mucho si se piensa que el parasitismo en los países


menos desarrollados puede llegar a afectar a una extensa población que, desafortunadamente,
no dispone de las condiciones deseables de vivienda, higiene y nutrición, lo que incrementa
de forma importante las consecuencias de estas parasitosis para la salud de las poblaciones
afectadas.

La Parasitología se encarga del estudio del modo de vida de seres tan particulares
(parásitos) que solo tienen sentido cuando toman contacto y se desarrollan en o sobre otros
seres vivos, que les sirven como albergue (hospedadores), y con los que interactúan
intensamente y con resultados muy diversos. Es bien sabido asimismo que los parásitos,
mediante sus diferentes acciones, (mecánico-traumática, irritativa, expoliadora, tóxica,
vehiculadora, etc), pueden influir muy desfavorablemente sobre la salud de sus hospedadores
y por tanto incluso llegan a poner en riesgo sus producciones normales. En cualquier caso, la
importancia económica y sanitaria de la mayor parte de las especies parásitas no ofrece dudas.
Es cierto que la aparición de manifestaciones clínicas o de problemas productivos en los
hospedadores afectados depende, en buena medida, de la carga parasitaria que alberguen. De
este modo, mediante una sencilla curva se puede apreciar perfectamente cómo, en ocasiones,
cargas parasitarias bajas, es decir intensidades de parasitación reducidas, pueden coexistir
con hospedadores aparentemente sanos; no obstante, a partir de un determinado nivel de
parasitación, que depende de las especies parásitas presentes, de las cepas de una misma
especie, de los distintos sistemas parásito/ hospedador, etc, de modo que la ecuación y el
equilibrio se rompe y comienzan a evidenciarse ciertamente cuadros clínicos.

Si se estudia con detenimiento el importante desarrollo experimentado por la Parasitología


en las últimas décadas, y si se plantea mediante algunos ejemplos muy significativos, se
puede comprobar que los avances constituyen instrumentos imprescindibles para acometer
de forma más correcta el control de las parasitosis que afectan a animales, a la especie
humana, o como sucede en ciertos casos, las que son comunes a ambos.

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