Fragmentos extraídos del libro “Intersubjetividad y formación” de
J.C. Filloux
“Pensar sobre uno mismo, sobre la infancia pasada, sobre las inscripciones que deja
en el presente, sobre el niño interno que todo sujeto adulto contiene, sobre los deseos
inconscientes que nos movilizan, sobre lo que nos lleva a crear, a dar vida, a formar
pero también a destruir, a violentar, a ejercer un dominio y un apoderamiento sobre el
otro, son algunas de las facetas del retorno sobre sí en la relación intersubjetiva.
Preguntarse como formado que retorna a mí, sobre mí, es reconocer que en el otro me
reflejo y que el otro me refleja. Es también iniciar la aventura de la búsqueda de
uno mismo no desde el narcisismo sino desde la inclusión del otro.
Dice J. C. Filloux marcando el lugar de la intersubjetividad en la relación formador –
formado, en la lucha por el reconocimiento. No hay sujeto formador sin un trabajo de
retorno sobre sí y de facilitación de que el otro también retorne sobre sí.
Conocer es:
aventurarse sobre lo desconocido
ir más allá
sentir incertidumbre, tolerarla
descubrir algo nuevo, interrogar los propios fantasmas.
Conocer acerca de uno mismo es:
cuestionarse.
buscar en lo profundo.
buscar en los deseos, en las fantasías.
Abrirse a encontrar aspectos nuevos.
Abrirse a encontrar zonas de ignorancia, de rechazo, de negación que el reflejo
del otro provoca y muestra.
Es FORMARSE FORMANDO AL OTRO.
Primera parte del libro:
CLÍNICA Y FORMACIÓN
Los que practican la formación saben esto implica relaciones entre las personas.
Hay entonces una relación FORMADOR – FORMADO o FORMANTE –
FORMADO, porque estoy aportando mi saber a través de mi discurso, es decir que los
alumnos, como receptores, reciben lo que el profesor dice.
Hay que tener en cuenta el nivel de conocimiento de los formados.
Hay diferentes técnicas didácticas de enseñanza, pero si no se establecen relaciones
transferenciales positivas entre el docente y los alumnos, no ocurre nada. No hay
corriente.
Hay docentes que ponen el acento en lo afectivo... si uno siente placer al enseñar, no
se puede enseñar bien.
Si no hay motivación, una pasión para formar, no se puede ser un buen formador.
¿Cómo formar para la formación?
Con la formación académica (que sería para un profesor de matemáticas,
aprender matemáticas).
Con la formación pedagógica y didáctica, que son los métodos clásicos y
las técnicas de aprendizaje.
Con la formación personal, esto significa que el docente debe interrogarse a
sí mismo sobre la motivación, sobre el deseo que tiene de enseñarle a otros. También
se entiende por esto, estudios de psicología, y sobre todo psicología del niño, ya que
cuánto más se conoce el funcionamiento psicológico del niño y del adolescente, más
poder se tiene sobre ellos.
“LA FORMACIÓN PERSONAL debería ser tal que impida caer en la trampa de un
abuso del poder, que no le haga el juego a este abuso de poder, que no lo acentúe.
Lo que Durkheim llamaba “la violencia pedagógica”.
Con respecto a la posición del docente:
Uno de los discípulos de Freud escribió un libro, sobre la relación docente – alumno,
que decía que el maestro se encontraba ante 3 niños:
el niño reprimido en él.
el niño idealizado.
el niño que está ante él.
Lo característico del docente es arreglárselas con esos tres niños, pero esto genera
una interferencia permanente.
Por ejemplo:
Un niño que se porta mal, le recordará el niño reprimido en él, recordará
inhibiciones que tenía cuando niño, y proyectará esto sobre el niño que se porta mal.
Tendrá una conducta no racional y no movida por sentimientos normales, sin o por
sentimientos que se le imponen, que salen a pesar de sí mismo.
El niño sufrirá de alguna manera, el inconsciente del maestro.
Algunos FORMADORES piensan que su trabajo es solamente INSTRUIR, que tienen
un solo deseo que es el de instruir.
Pero los formadores no son siempre conscientes de que tienen otro deseo, que es el
deseo de dominio, de ser importante.
Otro deseo podría ser el de amar y/o ser amado que se encuentra en el formador y
en el formado.
Este es un elemento que le dará formas a la relación de formación.
El formador busca en el formado su doble, quiero que a la vez, sea como yo y que sea
diferente a mí.
Que el formado pueda convertirse en una imagen ideal de mi, que sea otro yo mismo.
Segunda parte del libro:
INTERSUBJETIVIDAD y FORMACIÓN
El retorno sobre sí mismo.
Es a través del reconocimiento del otro como sujeto que yo puedo reconocerme como
sujeto.
Las [Link]. implican una lucha por el reconocimiento. No me puedo reconocer a mis
mismo si no reconozco al otro.
Si tengo que formar maestros, deberé tener en cuenta que el docente tiene una
relación muy particular con la infancia, está enamorado de su propia infancia, y al
mismo tiempo se defiende contra ella.
Hay entonces una relación con la infancia en la posición del sujeto docente.
Uno no es una máquina de formar, ya que sino aplicaría una técnica de formación
mecánica.
Existen métodos para las distintas formaciones y se aplican.
Es en la medida en que uno piensa sobre lo que hace, sobre su significación, sobre los
fracasos que uno vive, es a partir de esta reflexión que uno puede autoformarse como
formador.
El verdadero educador es aquel que sigue creciendo psíquicamente al hacer crecer al
alumno, que se sigue desarrollando.
Bachelard es un teórico de la deformación.
Hay que ir en contra de la formación anterior para ir hacia una formación real.
No se pueden construir formas nuevas de pensamiento, de acción, si no es
destruyendo las viejas formas que obstaculizan.
Kaës elaboró una teoría que dice que la formación está ligada al poder de la madre.
El complejo del pelícano:
Cuando el docente dice: “ Me entrego con devoción a mis alumnos, me doy a ellos, me
entrego, me agoto, me canso por ellos”.
Falta poquito para que alguien diga “ Me dejo comer las entrañas por ellos”.
Hay que TOMAR CONCIENCIA para controlar, administrar y regular los fantasmas,
los deseos que uno tiene.
"El retorno sobre sí mismo..."
El título del artículo de hoy nada tiene que ver con la música o
la pintura. Esta frase, es el subtítulo de un libro que estoy
leyendo para el curso de formadores docentes, al que estoy
concurriendo desde hace un tiempo. El libro
es “Intersubjetividad y Formación” (El retorno sobre sí
mismo) de Jean Claude Filloux.
Cuando las profesoras presentaron ese texto, me llamó mucho
la atención la frase, me sorprendió, me hizo pensar.
EL RETORNO SOBRE SÍ MISMO…RETORNAR SOBRE
NOSOTROS MISMOS…
Dice Jean Claude Filloux: “Él puede tomar conciencia de lo
que pasa en su relación con el formado y a partir de esta
toma de conciencia hacer un retorno reflexivo sobre sí
mismo.”
Sigue diciendo más adelante: “…cuando un formador
(cualquiera sea él), realiza un retorno sobre sí mismo,
sobre sus motivaciones, deseos, angustias, maneras de
tener miedo del otro, o no, tratamiento del otro como un
objeto de poder, o no, cuando hace, entonces, ese trabajo
está efectuando un trabajo sobre sí mismo, que de
alguna manera lo constituye en sujeto real como persona
con respecto a sí mismo y no como máquina.”
…”Y acaso la formación ¿no podría ser un diálogo entre
personas que son capaces de realizar un retorno sobre sí
mismo?”
“Hay algo que ocurre al nivel de un trabajo común sobre
sí mismo: no puedo tomar conciencia de lo que soy sino
es por intermedio de lo que el otro me devuelve a mí.”
Esta última frase es para pensarla….”lo que el otro me
devuelve a mi…”
Creo que este texto no sólo sirve para un educador, para un
formador o un alumno. Pienso que es muy útil para reflexionar
en nuestro actuar como personas en cualquier profesión que
tengamos. Por eso me pregunto:
¿Somos conscientes que solos no somos nada?
¿Que necesitamos siempre del otro para completarnos
como personas?
¿Que por más estudios académicos que tengamos,
siempre necesitamos del otro para ser verdaderas
personas?