El sueño
Esta es la historia de una pequeña niña de nueve años. Ella andaba pidiendo agua en una vasija
de barro, porque en su pueblo había escasez de agua. Tocaba una puerta y le decían:
—No hay agua. Váyase, niñita.
Tocaba otra puerta y le decían lo mismo. Había recorrido todo el pueblo. Estaba preocupada y
triste. Nadie quería darle agua. “Pobrecita”, comentaban los vecinos.
—El agua está tan escasa que no te la podemos dar.
Llegó la noche. La niña se dirigió fuera del pueblo con los ojos enrojecidos. Caminó una larga
distancia entre piedras y tierra seca hasta llegar a los cerros.
A la luz de la luna, cansada, la niña se quedó dormida apoyada en un árbol seco. Entonces, la
niña comenzó a soñar que de las piedras y la tierra seca salían gotitas de agua. Una, dos, tres,
cuatro gotitas, y allí se fue formando una pequeña laguna. Apareció el verdor de la hierba y
muchas flores. Ahora, ella y los pobladores podrían compartir el agua que tanto necesitaban.
En su sueño, la niña volvió al pueblo para decirles lo que había descubierto. Los pobladores
salieron de sus casas con sus vasijas. Todos dijeron:
—¡Tendremos agua para la tierra!
—¡Los animales tomarán agua!
Así, iban comentando mientras llenaban las ollas y los baldes. Reían. Se miraban en el agua. Se
bañaban sin sacarse la ropa. Luego de celebrar, decidieron tomar el camino de regreso al
pueblo.
Sin embargo, se dieron cuenta de que aun si avanzaban, no podían ver el pueblo. El camino
nuevamente los llevaba a la laguna. Se miraron asombrados. Volvieron a caminar con cuidado
de no equivocarse, pero sucedía lo mismo. Otra vez regresaban a la laguna. “No puede ser”,
decían sin entender qué estaba ocurriendo. Decidieron tomar otro camino que los ayudara a
llegar pronto con el agua que tanto necesitaban para beber, cocinar y regar las plantas. Sin
embargo, el camino los condujo al punto de partida nuevamente.
Pasaron mucho tiempo intentando salir de aquel lugar y no pudieron. Entonces uno de los
pobladores se dio cuenta de que estaban en el sueño de la niña que se había quedado dormida
apoyada en un árbol seco.
De pronto, la niña despertó y empezó a caminar de regreso a su casa. Cuando estaba a punto
de llegar a su pueblo, comenzó a llover.