I.
INTRODUCCION
El recurso forestal está experimentando un alarmante proceso de
deforestación a nivel mundial, un total de 2.3 millones de km2 de bosques se
perdieron durante el periodo 2000 a 2012, el dominio tropical experimentó la
mayor pérdida de bosques donde la ecozona de las selvas tropicales alcanzó el
32% de pérdida de cobertura forestal mundial, y casi la mitad se produjo en
América del sur (Hansen, y otros, 2013). El Perú no es la excepción, durante el
periodo 2000 – 2011 se produjo una pérdida de bosques equivalente a 1 475
558 ha, cerca de 113 504 ha (Vargas, y otros, 2014) se pierden cada año como
resultado de la explotación forestal, la conversión de los bosques naturales a
tierras de otros usos, la agricultura migratoria, entre otros. Esta deforestación y
degradación están alterando gran parte de los bosques tropicales causando su
fragmentación y pérdida de biodiversidad, incluyendo la alteración de la
mitigación al cambio climático, la seguridad alimentaria y los medios de vida
(Kettle y Koh, 2014) (Döbert, y otros, 2014).
La Restauración del Paisaje Forestal (RPF) se define como un
proceso planificado que pretende recuperar la integridad ecológica y mejorar el
bienestar humano en paisajes forestales que han sido deforestados o
degradados (Maginnis y Jackson, 2002), un enfoque elaborado a partir de
varios principios y enfoques existentes sobre desarrollo rural, conservación y
gestión de recursos naturales, reuniéndolos para la restauración de las
múltiples funciones de los paisajes degradados o deforestados. Destaca la
importancia tanto de la calidad como de la cantidad de la cubierta forestal y
exige que se mejore la integridad ecológica al mismo tiempo que las
poblaciones locales se les garantiza beneficios tangibles. (IUCN, 2011)
Una cuestión fundamental y una etapa clave en el proceso de RPF
es la identificación de las áreas que se les deberían otorgar prioridad para la
intervención (Vallauri et al. 2005). La priorización es un proceso bastante
común en las actividades de conservación, ya que la escasez de recursos
económicos exige una identificación de los sitios donde se proporcione los
beneficios máximos (SERNANP, 2013) (Fajardo et al. 2014). Sin embargo, en
el contexto de la restauración forestal, el establecimiento de prioridades ha
recibido poca atención (Newton y Tejedor, 2011). La identificación de áreas
prioritarias para llevar a cabo la restauración depende de los objetivos de la
intervención que, a menudo, son múltiples y de diferente naturaleza: mejorar la
biodiversidad, proporcionar a las comunidades locales beneficios financieros y
medios de vida, etc. (Lamb y Gilmour, 2003). Los diferentes objetivos implican
que la selección de sitios necesita el uso de métodos capaces de integrar
distintos tipos de variables, con diferentes niveles de precisión espacial
(Newton y Tejedor, 2011)
II. ANTECEDENTES
La importancia del papel que juega la restauración del paisaje ha
sido recientemente reconocida mediante decisiones internacionales
relacionadas con el cambio climático y la biodiversidad. En octubre del 2010,
cerca de 200 gobiernos asistentes a la Conferencia de las Partes del Convenio
para la Diversidad Biológica que tuvo lugar en Nagoya, Japón, adoptaron el
objetivo de restaurar al menos el 15% de los ecosistemas degradados para el
año 13 2020. Apenas dos meses después, en diciembre del 2010, las Partes
del Convenio Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático,
celebrada en Cancún, México, adoptó la meta de disminuir, detener e invertir la
pérdida de cobertura forestal y carbono mediante acciones REDD+ (Newton y
Tejedor, 2011)
En el año 2014 se lanzó la Iniciativa 20×20 para restaurar 20
millones de hectáreas de tierras degradadas, el Perú se ha comprometido a
recuperar 3.2 millones de estas hectáreas antes del año 2020. En este marco,
el desarrollo y aplicación de medidas de restauración forestal se debe convertir
en un objetivo de gran importancia a nivel nacional, prioritariamente en
regiones que presentan gran capacidad para implementar acciones de
rehabilitación y restauración forestal. En el Perú existen más de 72 millones de
hectáreas de bosques de distintos tipos, tales como el bosque de selva baja
con el 43.60%, el de bosque de selva alta con el 9.46%, el bosque seco del
norte con el 2.86%, entre otros (MINAM, 2015). Estos bosques, por sus propias
características, contienen la mayor concentración de especies de fauna y flora,
es decir, se encuentran entre los bosques con mayor diversidad biológica.
Además de estos valores, los bosques son activos económicos naturales que
generan un conjunto de servicios ecosistémicos, los mismos que contribuyen
en muchos casos de forma directa en el bienestar de las poblaciones.
El Plan de recuperación de Áreas Deforestadas y/o Intervenidas en
el Parque Nacional Tingo María, tuvo como fin último Recuperar el área
degradada y aumentar el valor ecológico del Parque Nacional; en donde el
propósito fue recuperar ecosistemas fragmentadas, considerando como
ecosistemas fragmentadas aquellas áreas y/o parches que están intervenidas
y/o deforestadas para crear nuevas tierras para cultivos agrícolas, y/o también
fragmentados por efecto de fenómenos naturales como huaycos,
deslizamiento, movimiento de masas, etc. El área intervenida fue de 58.96
hectáreas y para lograr la recuperación de estos ecosistemas se
implementaron los siguientes componentes: Instalación de vivero forestal
central y producción de plantones Establecimiento de plantones forestales
Manejo de plantones forestales Plan de seguridad Plan de manejo
ambiental Considerando todos los componentes mencionados los cuales son
necesarios para reforestar y recuperar el ecosistema, el costo por hectárea se
estimó en S/. 7,873.00 soles. Para determinar el valor económico total del
servicio, se calculó las hectáreas donde el bosque provee el servicio de
regulación de riesgos naturales, siendo estas 3, 337,249.35 ha , estas
hectáreas fueron calculadas del Mapa de Susceptibilidad Física del Perú 2011
(DGOT- MINAM) y solo se consideraron las zonas de alta y muy alta
vulnerabilidad, debido a que son zonas donde existe mayor peligro para la
población y por ende el servicio ecosistémico brinda mayores beneficios
respecto a otras zonas, además se consideró el valor económica por hectárea,
obteniendo que el valor económico total del servicio de regulación de riesgos
naturales de la Región Junín es de S/. 26,274,164,093.19 por año.
III. PROBLEMAS Y OBJETIVOS DE LA RESTAURACIÓN
Por tanto, es de suma importancia conocer la restauración
ecológica y forestal, en esa perspectiva se formula la siguiente pregunta: ¿Qué
aspectos conformaría una propuesta de una restauración ecológica en el
distrito de Rupa Rupa 2021?
Objetivo general:
Elaborar propuesta de una restauración ecológica en el distrito de Rupa
Rupa 2021.
Objetivos específicos:
Diagnosticar la situación actual del distrito de Rupa Rupa
Analizar las normas legales adecuadas al sector de la restauración.
IV. MARCO CONCEPTUAL
IV.1. ¿Qué es la restauración ecológica?
La restauración ecológica se ha definido como el proceso de
ayudar al restablecimiento de un ecosistema que se ha degradado, dañado o
destruido (SER, 2004), citado por Gerencia de Áreas Silvestres Protegidas
Corporación Nacional Forestal (2015). Se trata, por tanto, de una
transformación deliberada y que se basa en la capacidad de respuesta de los
ecosistemas para restituir sus funciones y procesos básicos.
El Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado
(SNASPE) constituye una inmejorable plataforma, a una gran escala
espacio/temporal, para el desarrollo e implementación de un programa nacional
de restauración ecológica en nuestro país. En la actualidad el SNASPE abarca
cerca del 20 % de la superficie del país, incluyendo una gran diversidad de
ambientes naturales, citado por Gerencia de Áreas Silvestres Protegidas
Corporación Nacional Forestal (2015)
En la literatura de habla inglesa especializada encontramos tres
términos comúnmente utilizados para referirse a actividades relacionadas con
la recuperación de ecosistemas: restauración, rehabilitación y reclamación (o
reemplazo). Si bien buena parte de las definiciones incorporan la idea de
reversar o redirigir el desarrollo de un ecosistema a una condición mas
favorable a través de una activa intervención humana (Harris & van Diggelen
2006)
IV.2. Tipo de restauración ecológica
• Rehabilitación
Varios autores han usado la palabra rehabilitación como sinónimo
de restauración, aunque originalmente existen diferencias entre los dos
procedimientos. La rehabilitación no implica retornar a un estado original (SER
2004). La rehabilitación se puede entender entonces como cualquier acto de
mejoramiento del ecosistema desde un estado degradado (Lake 2001,
Bradshaw 2002), que permita la recuperación de la estructura y funciones
básicas del ecosistema, particularmente la productividad (Walker & del Moral
2003). Es posible también que se recupere la función ecosistémica sin
recuperar completamente su estructura, caso en el cual estamos hablando de
una rehabilitación de la función ecosistémica, muchas veces incluso con un
reemplazamiento de especies (Samper 2000). Por lo tanto, un ecosistema
rehabilitado no es igual al original ni a uno restaurado, sino un ecosistema que
ha recuperado algunas funciones. La rehabilitación se realiza en sitios
severamente degradados en los cuales es necesario que se recupere un
componente para que el ecosistema pueda restaurarse (Holmes & Richarson
1999). La rehabilitación consiste en varias acciones, que van desde las más
simples e inmediatas, como la remoción o control de los tensionantes y la
adición de especies y materiales, hasta las más complejas, como la regulación
de la velocidad de los procesos del ecosistema y de la entrada de energía
(Brown & Lugo 1994). En este sentido, la plantación de árboles nativos o de
especies pioneras dominantes y de importancia ecológica puede iniciar una
rehabilitación.
• Reclamación o reemplazo
Reclamación es un término utilizado en la literatura anglosajona
(reclamation) y hace referencia al retorno a un estado de utilidad del
ecosistema, sin tener como referente el estado original o predisturbio (SER
2004). La reclamación busca entonces generar un ecosistema funcional, cuya
composición y estructura no intentan reflejar las del ecosistema predisturbio
( Ehrenfeld 2000). Implica generalmente acciones para estabilizar un paisaje e
incrementar la utilidad o valor económico de un sitio, permitiendo el
establecimiento de algún tipo de vegetación (Walker & del Moral 2003). La
reclamación a menudo se realiza en sitios donde actividades de tipo industrial o
de minería han causado una degradación severa y/o un alto grado de
contaminación (SER 2004). Se realizan entonces acciones tendientes a la
construcción de topografía, suelo y condiciones para facilitar el establecimiento
de plantas después del disturbio, permitiendo a la tierra degradada funcionar
adecuadamente en el ecosistema del cual era y es parte (Munshower 1994). El
resultado es entonces que la tierra es adecuada para un nuevo uso, por
ejemplo, pasturas o campos para recreación.
RESTAURACIÓN ECOLOGICA PASIVA
Para que ocurra restauración pasiva completa, es decir que se
logre la recuperación de los ecosistemas de referencia planteados como
objetivo con un mínimo de intervención humana, diferentes procesos
ecológicos debieran soslayar diversas limitantes. Una primera limitación es la
existencia de una disponibilidad de propágulos abundante y diversa. La
información disponible indica que cuando existe una fuente de propágulos
cercana, semillas de especies nativas leñosas pioneras e incluso de especies
sucesionalmente más tardías pueden dispersarse hacia sitios donde ellas no se
encuentran, aunque con una abundancia y diversidad muy dependiente de la
distancia a la fuente de propágulos. El potencial de regeneración natural de
vegetación silvestre se comenzó a observar en campos agrícolas
abandonados; la detención de actividades limitantes posibilitó la recolonización
del área por la vegetación (Mueller-Dombois & Ellenberg 1974, Rejmánek
1990, Glenn-Lewin & van der Maarel 1992). En el sur de Korea en sólo 10 años
campos de arroz abandonados se restauraron de forma pasiva a bosques de
Alnus japonica luego de retirar los diques de inundación, lo que fue facilitado
gracias a la conservación de bosques ribereños aledaños que sirvieron de
fuente de propágulos (Lee et al. 2002). En Carolina del Sur E.E.U.U., en 3 años
en restauración pasiva, luego de extraer un bosque de exóticos, se reclutaron
especies características del bosque climácico a partir de los bancos de semillas
locales y además incrementó la cobertura de árboles del sistema objetivo
(Steven et al. 2006). En el sur de Chile, específicamente en la Región de Los
Ríos, a partir de una pradera ganadera en la que se cercó para excluir
herbívoros, se logró de forma pasiva en 15 años establecer una comunidad
forestal pionera. Luego de 34 años, 8 especies arbóreas tardías de la sucesión
ya se habían establecido (Montaldo 1999).
RESTAURACIÓN ECOLOGICA ACTIVA
IV.3. FASES DE UN PROCESO DE RESTAURACION
ECOLOGICA
V. LÍNEA BASE
V.1. CARACTERIZACIÓN AGROECOLOGICO DEL ÁREA
PILOTO DE LA RESTAURACIÓN DE BOSQUES
V.1.1. FLORA
V.1.2. FAUNA
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