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Autoestima

El documento habla sobre la autoestima. Define la autoestima como la percepción evaluativa que tenemos de nosotros mismos. Explica que la autoestima influye en cómo nos comportamos y relacionamos con los demás. También menciona que Maslow consideraba la autoestima como una necesidad humana básica y que Rogers enfatizaba la importancia de la aceptación incondicional. Por último, discute diferentes aspectos y grados de la autoestima como la autoeficacia, autoaceptación y autoestima alta, media o baja.
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El documento habla sobre la autoestima. Define la autoestima como la percepción evaluativa que tenemos de nosotros mismos. Explica que la autoestima influye en cómo nos comportamos y relacionamos con los demás. También menciona que Maslow consideraba la autoestima como una necesidad humana básica y que Rogers enfatizaba la importancia de la aceptación incondicional. Por último, discute diferentes aspectos y grados de la autoestima como la autoeficacia, autoaceptación y autoestima alta, media o baja.
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Autoestima

Pirámide de Maslow: Jerarquía de las necesidades humanas postulada por Abraham Maslow.
La autoestima es un conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamiento
dirigidas hacia nosotros mismos, hacia nuestra manera de ser y de comportarnos, y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y
nuestro carácter. En resumen, es la percepción evaluativa de nosotros mismos. 1
La importancia de la autoestima estriba en que concierne a nuestro ser, a nuestra manera de ser y al sentido de nuestra
valía personal. Por lo tanto, puede afectar a nuestra manera de estar y actuar en el mundo y de relacionarnos con los
demás. Nada en nuestra manera de pensar, de sentir, de decidir y de actuar escapa a la influencia de la autoestima. 1
Abraham Maslow, en su jerarquía de las necesidades humanas, describe la necesidad de aprecio, que se divide en dos
aspectos, el aprecio que se tiene uno mismo (amor propio, confianza, pericia, suficiencia, etc.), y el respeto y estimación que
se recibe de otras personas (reconocimiento, aceptación, etc.). La expresión de aprecio más sana según Maslow es la que
se manifiesta «en el respeto que le merecemos a otros, más que el renombre, la celebridad y la adulación». 2
Carl Rogers, máximo exponente de la psicología humanista, expuso que la raíz de los problemas de muchas personas es
que se desprecian y se consideran seres sin valor e indignos de ser amados; de ahí la importancia que le concedía a la
aceptación incondicional del cliente.1 En efecto, el concepto de autoestima se aborda desde entonces en la escuela
humanista como un derecho inalienable de toda persona, sintetizado en el siguiente «axioma»:
Todo ser humano, sin excepción, por el mero hecho de serlo, es digno del respeto incondicional de los demás y de sí mismo;
merece estimarse a sí mismo y que se le estime.1
Todos tenemos una imagen mental de quiénes somos, qué aspecto tenemos, en qué somos buenos y cuáles son nuestros
puntos débiles. Nos formamos esa imagen a lo largo del tiempo, empezando en nuestra más tierna infancia. El término
autoimagen se utiliza para referirse a la imagen mental que una persona tiene de sí misma. Gran parte de nuestra
autoimagen se basa en nuestras interacciones con otras personas y nuestras experiencias vitales. Esta imagen mental
(nuestra autoimagen) contribuye a nuestra autoestima.
En virtud de este razonamiento, incluso los seres humanos más viles merecen un trato humano y considerado. Esta actitud,
no obstante, no busca entrar en conflicto con los mecanismos que la sociedad tenga a su disposición para evitar que unos
individuos causen daño a otros—sea del tipo que sea—.1
El concepto de autoestima varía en función del paradigma psicológico que lo aborde (psicología humanista, psicoanálisis,
o conductismo). Desde el punto de vista del psicoanálisis, la autoestima está íntimamente relacionada con el desarrollo
del ego; por otro lado, el conductismo se centra en conceptos tales como «estímulo», «respuesta», «refuerzo»,
«aprendizaje», con lo cual el concepto holístico de autoestima no tiene sentido. La autoestima es además un concepto que
ha traspasado frecuentemente el ámbito exclusivamente científico para formar parte del lenguaje popular.
El budismo considera al ego una ilusión de la mente, de tal modo que la autoestima, e incluso el alma, son también
ilusiones; el amor y la compasión hacia todos los seres con sentimientos y la nula consideración del ego, constituyen la base
de la felicidad absoluta. En palabras de Buda, «no hay un camino hacia la felicidad, la felicidad es el camino». 3
Fundamentos de la autoestima[editar]
La capacidad de desarrollar una confianza y un respeto saludables por uno mismo es propia de la naturaleza de los seres
humanos, ya que el solo hecho de poderpensar constituye la base de su suficiencia, y el único hecho de estar vivos es la
base de su derecho a esforzarse por conseguir felicidad. Así pues, el estado natural del ser humano debería corresponder a
una autoestima alta. Sin embargo, la realidad es que existen muchas personas que, lo reconozcan o no, lo admitan o no,
tienen un nivel de autoestima inferior al teóricamente natural. 4
Ello se debe a que, a lo largo del desarrollo, y a lo largo de la vida en sí, las personas tienden a apartarse de la
autoconceptualización [y conceptualización] positivas, o bien a no acercarse nunca a ellas; los motivos por los que esto
ocurre son diversos, y pueden encontrarse en la influencia negativa de otras personas, en un autocastigo por haber faltado a
los valores propios [o a los valores de su grupo social], o en un déficit de comprensión o de compasión por las acciones que
uno realiza4 [y, por extensión, de las acciones que realizan los demás].
John Powell, conocido divulgador de psicología, 5 confiesa en uno de sus libros que, cuando alguien le alaba sinceramente,
él, en lugar de atenuar sus propios méritos, como suele hacerse, responde: «extiéndase, por favor, extiéndase». Respuesta
que, por insólita, suele hacer reír a la audiencia cuando se cuenta en público. Y también hace pensar. 1
José-Vicente Bonet
Grados de autoestima[editar]
La autoestima es un concepto gradual. En virtud de ello, las personas pueden presentar en esencia uno de tres estados:
 Tener una autoestima alta equivale a sentirse confiadamente apto para la vida, o, usando los términos de la
definición inicial, sentirse capaz y valioso; o sentirse aceptado como persona. 4
 Tener una baja autoestima es cuando la persona no se siente en disposición para la vida; sentirse equivocado
como persona.4
 Tener un término medio de autoestima es oscilar entre los dos estados anteriores, es decir, sentirse apto e inútil,
acertado y equivocado como persona, y manifestar estas incongruencias en la conducta —actuar, unas veces, con
sensatez, otras, con irreflexión—-, reforzando, así, la inseguridad.4
En la práctica, y según la experiencia de Nathaniel Branden, todas las personas son capaces de desarrollar la autoestima
positiva, al tiempo que nadie presenta una autoestima totalmente sin desarrollar. Cuanto más flexible es la persona, tanto
mejor resiste todo aquello que, de otra forma, la haría caer en la derrota o la desesperación. 4
Escalera de la autoestima[editar]
Auto reconocimiento: Es reconocerse a sí mismo, reconocer las necesidades, habilidades, potencialidades y debilidades,
cualidades corporales o psicológicas, observar sus acciones, como actúa, por qué actúa y qué siente.
Auto aceptación: Es la capacidad que tiene el ser humano de aceptarse como realmente es, en lo físico, psicológico y
social; aceptar cómo es su conducta consigo mismo y con los otros. Es admitir y reconocer todas las partes de sí mismo
como un hecho, como forma de ser y sentir.
Por auto aceptación se entiende:
1. El reconocimiento responsable, ecuánime y sereno de aquellos rasgos físicos y psíquicos que nos limitan y
empobrecen, así como de aquellas conductas inapropiadas y/o erróneas de las que somos autores. 1
2. La consciencia de nuestra dignidad innata como personas que, por muchos errores o maldades que perpetremos,
nunca dejaremos de ser nada más y nada menos que seres humanos falibles. 1
En palabras de Albert Ellis:
'Autoaceptación' quiere decir que la persona se acepta a sí misma plenamente y sin condiciones, tanto si se comporta como
si no se comporta inteligente, correcta o competentemente, y tanto si los demás le conceden como si no le conceden su
aprobación, su respeto y su amor.1
Albert Ellis
Auto valoración: Refleja la capacidad de evaluar y valorar las cosas que son buenas de uno mismo, aquellas que le
satisfacen y son enriquecedoras, le hacen sentir bien, le permiten crecer y aprender. Es buscar y valorar todo aquello que le
haga sentirse orgulloso de sí mismo.
Auto respeto: Expresar y manejar en forma conveniente sentimientos y emociones, sin hacerse daño ni culparse. El respeto
por sí mismo es la sensación de considerarse merecedor de la felicidad, es tratarse de la mejor forma posible, no permitir
que los demás lo traten mal; es el convencimiento real de que los deseos y las necesidades de cada uno son derechos
naturales, lo que permitirá poder respetar a los otros con sus propias individualidades.
Auto superación: Si la persona se conoce es consciente de sus cambios, crea su propia escala de valores, desarrolla y
fortalece sus capacidades y potencialidades, se acepta y se respeta; está siempre en constante superación, por lo tanto,
tendrá un buen nivel de autoestima, generando la capacidad para pensar y entender, para generar, elegir y tomar decisiones
y resolver asuntos de la vida cotidiana, escuela, amigos, familia, etc. Es una suma de pequeños logros diarios.
Auto eficacia y auto dignidad[editar]
La autoestima tiene dos aspectos interrelacionados:6
1. Un sentido de ganador y de poder salir adelante
(auto eficacia)
2. Un sentido de mérito personal (auto dignidad)
Auto eficacia: confiar en el funcionamiento de mi mente, capacidad de pensar, en los procesos por los cuales juzgo, elijo,
decido; confianza en la capacidad de comprender los hechos de la realidad que entran en la esfera de mis intereses y
necesidades; confianza conocedora en uno mismo.
Auto dignidad: seguridad de mi valor; una actitud afirmativa hacía mi derecho de vivir y felicidad.
Auto eficacia y auto dignidad son los pilares duales de la autoestima. La falta de alguno de ellos afecta enormemente;
representan la esencia del autoestima.
Los tres Estados de la Autoestima[editar]
Esta clasificación propuesta por Martín Ross 7 distingue tres estados de la Autoestima en comparación con las hazañas
(triunfos, honores, virtudes) y las anti-hazañas (derrotas, vergüenzas, etc.) de la persona.
Autoestima Derrumbada[editar]
Cuando la persona no se considera apreciable. Puede estar tapada por una derrota o vergüenza o situación que la vive
como tal y se da el nombre de su anti-hazaña.
Por ejemplo si considera que pasar de cierta edad es una anti-hazaña, se auto define con el nombre de su anti-hazaña y
dice "soy un viejo".
Se tiene lástima. Se auto-insulta. Se lamenta. Puede quedar paralizado con su tristeza.
Autoestima Vulnerable[editar]
El individuo se quiere a sí mismo y tiene una buena imagen de sí. Pero su Autoestima es demasiado frágil a la posible
llegada de anti-hazañas (derrotas, vergüenzas, motivos de desprestigio) y por eso siempre está nervioso y utiliza
mecanismos de defensa. Un típico mecanismo de protección de quienes tienen Autoestima Vulnerable consiste en evitar
tomar decisiones: en el fondo se tiene demasiado miedo a tomar la decisión equivocada (anti-hazaña) ya que esto podría
poner en peligro su Autoestima Vulnerable.
Muchos denominados fanfarrones tendrían Autoestima Sostenida, que consiste en un tipo de Autoestima Vulnerable por el
cual la persona sostiene su Autoestima de alguna hazaña en particular -como puede ser éxitos o riquezas o poder o belleza
o méritos- o de una imagen de superioridad que cuesta mantener. Aunque se muestra muy seguro de sí mismo, puede ser
justamente lo contrario: la aparente seguridad solamente demuestra el miedo a las anti-hazañas (fracasos,derrotas,
vergüenzas) y la fragilidad de la Autoestima.
Trata de echar culpas para proteger su imagen de sí de situaciones que la pondrían en riesgo. Emplea mecanismos de
defensa tales como tratar de perder para demostrar que no le importa una derrota ( proteger a su orgullo de esa derrota). Es
envidioso aunque no puede asumir su envidia.
Autoestima Fuerte[editar]
Tiene una buena imagen de sí y fortaleza para que las anti-hazañas no la derriben. Menor miedo al fracaso. Son las
personas que se ven Humildes, alegres, y esto demuestra cierta fortaleza para no presumir de las hazañas y no tenerle tanto
miedo a las anti-hazañas. Puede animarse a luchar con todas sus fuerzas para alcanzar sus proyectos porque, si le sale
mal, eso no compromete su Autoestima. Puede reconocer un error propio justamente porque su imagen de si es fuerte y
este reconocimiento no la compromete. Viven con menos miedo a la pérdida de prestigio social y con más felicidad y
bienestar general.
Sin embargo, ninguna Autoestima es indestructible, y por situaciones de la vida o circunstancias, se puede caer de aquí y
desembocar a cualquier otro de los estados de la Autoestima.
Importancia de la autoestima positiva[editar]
Es imposible la salud psicológica, a no ser que lo esencial de la persona sea fundamentalmente aceptado, amado y
respetado por otros y por ella misma.1
Abraham Maslow
La autoestima permite a las personas enfrentarse a la vida con mayor confianza, benevolencia y optimismo, y por
consiguiente alcanzar más fácilmente sus objetivos y autorrealizarse.4
Permite que uno sea más ambicioso respecto a lo que espera experimentar emocional, creativa y espiritualmente.
Desarrollar la autoestima es ampliar la capacidad de ser felices; la autoestima permite tener el convencimiento de merecer
la felicidad.4
Comprender esto es fundamental, y redunda en beneficio de todos, pues el desarrollo de la autoestima positiva aumenta la
capacidad de tratar a los demás con respeto, benevolencia y buena voluntad, favoreciendo así las relaciones interpersonales
enriquecedoras y evitando las destructivas.4
El amor a los demás y el amor a nosotros mismos no son alternativas opuestas. Todo lo contrario, una actitud de amor hacia
sí mismos se halla en todos aquellos que son capaces de amar a los demás.
Erich Fromm
Permite la creatividad en el trabajo, y constituye una condición especialmente crítica para la profesión docente.8 n. 1
José-Vicente Bonet,9 en su libro Sé amigo de ti mismo: manual de autoestima, recuerda que la importancia de la autoestima
es algo evidente:
La importancia de la autoestima se aprecia mejor cuando cae uno en la cuenta de que lo opuesto a ella no es la
heteroestima, o estima de los otros, sino la desestima propia, rasgo característico de ese estado de suma infelicidad que
llamamos «depresión». Las personas que realmente se desestiman, se menosprecian, se malquieren..., no suelen ser
felices, pues no puede uno desentenderse u olvidarse de sí mismo. 1
José-Vicente Bonet
Escala de Autoestima de Rosenberg[editar]
Rosenberg entiende a la autoestima como un fenómeno actitudinal creado por fuerzas sociales y culturales. La autoestima
se crea en un proceso de comparación que involucra valores y discrepancias. El nivel de autoestima de las personas se
relaciona con la percepción del sí mismo en comparación con los valores personales. Estos valores fundamentales han sido
desarrollados a través del proceso de socialización. En la medida que la distancia entre el si mismo ideal y el si mismo real
es pequeña, la autoestima es mayor. Por el contrario, cuanto mayor es la distancia, menor será la autoestima, aun cuando la
persona sea vista positivamente por otros.
La autoestima es un constructo de gran interés clínico por su relevancia en los diversos cuadros psicopatológicos, así como
por su asociación con la conducta de búsqueda de ayuda psicológica, con el estrés y con el bienestar general.
(Vázquez,Jiménez & Vázquez, 2004.)
Muy particularmente se ha asociado con cuadros como la depresión, los trastornos alimentarios, los trastornos de
personalidad, la ansiedad, y la fobia social. Asimismo se ha señalado que el nivel de autoestima es un excelente predictor de
la depresión.
El estudio de la autoestima es, por tanto, un aspecto esencial en la investigación psicopatológica, siendo de interés la
disponibilidad de instrumentos adecuadamente validados para su evaluación.
La Escala de Autoestima de Rosenberg es una de las escalas más utilizadas para la medición global de la autoestima.
Desarrollada originalmente por Rosenberg (1965) para la evaluación de la autoestima en adolescentes, incluye diez ítems
cuyos contenidos se centran en los sentimientos de respeto y aceptación de si mismo/a. La mitad de los ítems están
enunciados positivamente y la otra mitad negativamente(ejemplos, sentimiento positivo: " creo que tengo un buen número de
cualidades " sentimiento negativo: " siento que no tengo muchos motivos para sentirme orgulloso de mi" ). Es un instrumento
unidimensional que se contesta en una escala de 4 alternativas, que va desde " muy de acuerdo" a " muy en desacuerdo".
Sexismo y autoestima[editar]
El sexismo (juzgar el propio sexo como superior) puede perjudicar gravemente la autoestima, sobre todo la de las niñas y los
niños.6
Falsos estereotipos[editar]

La autoestima no tiene nada que ver con la cultura, la clase social, los bienes materiales o incluso el éxito. En los países
civilizados y ricos, y específicamente en las sociedades capitalistas, es frecuente sentirse «incompleto», peor que otros. El
propio sistema fuerza a la gente a sentirse así.
La comodidad no es autoestima[editar]
A una persona con la autoestima baja —o «equivocada», según la terminología de Branden—, cualquier estímulo positivo, a
lo más que podrá llegar, será a hacerla sentir cómoda o, a lo sumo, mejor con respecto a sí misma únicamente durante un
tiempo.4 Por lo tanto, los bienes materiales, o las relaciones sexuales, o el éxito, o el aspecto físico, por sí solos, producirán
sobre esa persona comodidad, o bien un falso y efímero desarrollo de la autoestima, pero no potenciarán realmente la
confianza y el respeto hacia uno mismo.
La autoestima no es competitiva ni comparativa[editar]
Paradójicamente, la mayoría de las personas buscan la autoconfianza y el autorrespeto fuera de sí mismas, motivo por el
cual están abocadas al fracaso. Según Nathaniel Branden, «la autoestima se comprende mejor como una suerte de
logro espiritual o mental, es decir, como una victoria en la evolución de la conciencia». Así, la autoestima proporciona
serenidad espiritual, la cual a su vez permite a las personas disfrutar de la vida. 4
El estado de una persona que no está en guerra ni consigo misma ni con los demás es una de las características más
significativas de una autoestima sana.
Nathaniel Branden
La verdadera autoestima no se expresa mediante la autoglorificación a expensas de los demás, o por medio del afán de ser
superior a otras personas o de rebajarlas para elevarse uno mismo. La arrogancia, la jactancia y la sobrevaloración de las
propias capacidades revelan una autoestima equivocada, y no un exceso de autoestima. 4 1 La autoestima es la base
fundamental para que el ser humano desarrolle al máximo sus capacidades, es el punto de partida para el desarrollo positivo
de las relaciones humanas, del aprendizaje, de la creatividad y de la responsabilidad personal. 10
La autoestima no es narcisismo[editar]
Un error común consiste en pensar que el amor a uno mismo es equivalente al  narcisismo. Sin embargo, el narcisismo es un
síntoma de baja autoestima, lo cual significa desamor por uno mismo. Una persona con una autoestima saludable se acepta
y ama a sí misma incondicionalmente. Conoce sus virtudes, pero también sus defectos. A pesar de ello, es capaz de aceptar
tanto las virtudes como los defectos y vivir amándose a sí misma. Por el contrario, una persona narcisista no es capaz de
conocer y/o aceptar sus defectos, que siempre trata de ocultar, al tiempo que intenta amplificar sus virtudes ante los demás
para, en el fondo, tratar de convencerse a sí misma de que es una persona de valor y tratar de dejar de sentirse culpable por
sus defectos.
Indicadores de autoestima[editar]
Indicios positivos de autoestima[editar]
(Adaptados de D.E. Hamachek, Encounters with the Self, Rinehart, Nueva York, 1971).
La persona que se autoestima suficientemente:1
1. Cree con firmeza en ciertos valores y principios, y está dispuesta a defenderlos incluso aunque encuentre oposición.
Además, se siente lo suficientemente segura de sí misma como para modificarlos si la experiencia le demuestra que
estaba equivocada.
2. Es capaz de obrar según crea más acertado, confiando en su propio criterio, y sin sentirse culpable cuando a otros
no les parezca bien su proceder.
3. No pierde el tiempo preocupándose en exceso por lo que le haya ocurrido en el pasado ni por lo que le pueda ocurrir
en el futuro. Aprende del pasado y proyecta para el futuro, pero vive con intensidad el presente.
4. Confía plenamente en su capacidad para resolver sus propios problemas, sin dejarse acobardar fácilmente por
fracasos y dificultades. Y, cuando realmente lo necesita, está dispuesta a pedir la ayuda de otros.
5. Como persona, se considera y siente igual que cualquier otro; ni inferior, ni superior; sencillamente, igual en
dignidad; y reconoce diferencias en talentos específicos, prestigio profesional o posición económica.
6. Da por sentado que es interesante y valiosa para otras personas, al menos para aquellos con los que mantiene
amistad.
7. No se deja manipular, aunque está dispuesta a colaborar si le parece apropiado y conveniente.
8. Reconoce y acepta en sí misma diferentes sentimientos y pulsiones, tanto positivos como negativos, y está
dispuesta a revelárselos a otra persona, si le parece que vale la pena y así lo desea.
9. Es capaz de disfrutar con una gran variedad de actividades.
10. Es sensible a los sentimientos y necesidades de los demás; respeta las normas sensatas de convivencia
generalmente aceptadas, y entiende que no tiene derecho —ni lo desea— a medrar o divertirse a costa de otros.
Indicios negativos de autoestima[editar]
(Adaptados de J. Gill, Indispensable Self-Esteem, en Human Development, vol. 1, 1980).
La persona con autoestima deficiente suele manifestar algunos de los siguientes síntomas:1
 Autocrítica rigorista, tendente a crear un estado habitual de insatisfacción consigo misma.
 Hipersensibilidad a la crítica, que la hace sentirse fácilmente atacada y a experimentar resentimientos
pertinaces contra sus críticos.
 Indecisión crónica, no tanto por falta de información, sino por miedo exagerado a equivocarse.
 Deseo excesivo de complacer: no se atreve a decir «no», por temor a desagradar y perder la benevolencia del
peticionario.
 Perfeccionismo, o autoexigencia de hacer «perfectamente», sin un solo fallo, casi todo cuanto intenta; lo cual
puede llevarla a sentirse muy mal cuando las cosas no salen con la perfección exigida.
 Culpabilidad neurótica: se condena por conductas que no siempre son objetivamente malas, exagera la
magnitud de sus errores y delitos y/o los lamenta indefinidamente, sin llegar a perdonarse por completo
 Hostilidad flotante, irritabilidad a flor de piel, siempre a punto de estallar aun por cosas de poca importancia;
propia del supercrítico a quien todo le sienta mal, todo le disgusta, todo le decepciona, nada le satisface.
 Tendencias defensivas, un negativo generalizado (todo lo ve negro: su vida, su futuro y, sobre todo, su sí
mismo) y una inapetencia generalizada del gozo de vivir y de la vida misma.
Repercusión de los desequilibrios de autoestima en adolescentes[editar]
Los desequilibrios de autoestima pueden presentarse de formas como las siguientes: 11
Trastornos psicológicos:
 Ideas de suicidio
 Falta de apetito
 Pesadumbre
 Poco placer en las actividades (anhedonia)
 Pérdida de la visión de un futuro
 Estado de ánimo triste, ansioso o vacío persistente
 Desesperanza y pesimismo
 Culpa, inutilidad y desamparo como sentimientos
 Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones
 Trastornos en el sueño
 Inquietud, irritabilidad
 Dolores de cabeza
 Trastornos digestivos y náuseas
Trastornos afectivos:
 Dificultad para tomar decisiones
 Enfoque vital derrotista
 Miedo
 Ansiedad
 Irritabilidad
Trastornos intelectuales:
 Mala captación de estímulos
 Mala fijación de los hechos de la vida cotidiana
 Dificultad de comunicación
 Autodevaluación (baja autoestima)
 Incapacidad de enfrentamiento
 Ideas o recuerdos repetitivos molestos
Trastornos de conducta:
 Descuido de las obligaciones y el aseo personal
 Mal rendimiento en las labores
 Tendencia a utilizar sustancias nocivas
Trastornos somáticos:
 Insomnio
 Inquietud en el sueño
 Anorexia
 Bulimia
 Vómitos
 Tensión en músculos de la nuca
 Enfermedades del estómago
 Alteraciones en la frecuencia del ritmo cardíaco
 Mareos
 Náuseas
Breve reseña histórica[editar]
 La autoestima, como vivencia psíquica, ha acompañado al ser humano desde sus comienzos.1
 El constructo psicológico de autoestima (o autoconcepto) se remonta a William James, a finales del siglo XIX, quien,
en su obra Los Principios de la Psicología, estudiaba el desdoblamiento de nuestro «Yo-global» en un «Yo-
conocedor» y un «Yo-conocido». Según James, de este desdoblamiento, del cual todos somos conscientes en
mayor o menor grado, nace la autoestima.1
 Ya entrado el siglo XX, la influencia inicial de la psicología conductista minimizó el estudio introspectivo de
los procesos mentales, las emociones y lossentimientos, reemplazándolo por el estudio objetivo mediante métodos
experimentales de los comportamientos observados en relación con el medio. El conductismo situaba al ser
humano como un animal sujeto a reforzadores, y sugería situar a la propia psicología como una ciencia
experimental similar a laquímica o a la biología. Como consecuencia, se descuidó durante bastante tiempo
el estudio sistemático de la autoestima, que era considerada una hipótesispoco susceptible de medición rigurosa.1
 A mediados del siglo XX, y con la psicología fenomenológica y la psicoterapia humanista, la autoestima volvió a
cobrar protagonismo y tomó un lugar central en la autorrealización personal y en el tratamiento de los trastornos
psíquicos. Se empezó a contemplar la satisfacción personal y el tratamiento psicoterapéutico, y se hizo posible la
introducción de nuevos elementos que ayudaban a comprender los motivos por los que las personas tienden a
sentirse poco valiosas, desmotivadas e incapaces de emprender por ellas mismas desafíos. 1
 Carl Rogers, máximo exponente de la psicología humanista, expuso su teoría acerca de la aceptación y
autoaceptación incondicional como la mejor forma de mejorar la autoestima.
 Robert B. Burns considera que la autoestima es el conjunto de las actitudes del individuo hacia sí mismo. El ser
humano se percibe a nivel sensorial; piensasobre sí mismo y sobre sus comportamientos; se evalúa y los evalúa.
Consecuentemente, siente emociones relacionadas consigo mismo. Todo ello evoca en él tendencias conductuales
dirigidas hacia sí mismo, hacia su forma de ser y de comportarse, y hacia los rasgos de su cuerpo y de su carácter,
y ello configura las actitudes que, globalmente, llamamos autoestima. Por lo tanto, la autoestima, para Burns, es
la percepción evaluativa de uno mismo. En sus propias palabras: «la conducta del individuo es el resultado de la
interpretación peculiar de su medio, cuyo foco es el sí mismo». 1
 Investigadores como Coopersmith (1967), Brinkman et al. (1989), López y Schnitzler (1983), Rosemberg y Collarte,
si bien exponen conceptualizaciones de la autoestima diferentes entre sí, coinciden en algunos puntos básicos,
como que la autoestima es relevante para la vida del ser humano y que constituye un factor importante para el
ajuste emocional, cognitivo y práctico de la persona. 8 Agrupando las aportaciones de los autores citados, se
obtendría una definición conjunta como la siguiente:
La autoestima es una competencia específica de carácter socio-afectivo que constituye una de las bases mediante las
cuales el sujeto realiza o modifica sus acciones. Se expresa en el individuo a través de un proceso psicológico complejo
que involucra a la percepción, la imagen, la estima y el autoconcepto que éste tiene de sí mismo. En este proceso, la
toma de conciencia de la valía personal se va construyendo y reconstruyendo durante toda la vida, tanto a través de las
experiencias vivenciales del sujeto, como de la interacción que éste tiene con los demás y con el ambiente. 8
La autoestima en el mundo real[editar]
En la práctica, la autoestima, al depender en parte de la heteroestima, se ve intensamente influida por las condiciones
sociales.12 El concepto que una persona tiene de sí misma y de los demás, y lo que una persona siente por sí misma y
por los demás, son la base de las relaciones humanas, y por lo tanto, decisivos para las contingencias del ser humano.
Lejos del concepto ideal de autoestima que la psicología humanista propugna, desligada completamente del ego, las
personas normalmente conviven con éste, debiendo lidiar continuamente con sus consecuencias, o, dicho de otro modo,
el altruismo puro, salvo en personas de gran bondad y dedicadas íntegramente al desarrollo espiritual, raramente se
encuentra. La cultura, la política, la economía, la sociedad, la historia misma, están determinadas por la autoestima de
las personas, y al mismo tiempo son determinantes. Nada escapa a la influencia de la autoestima, ni siquiera la propia
concepción de la autoestima. Por ello, y para evitar confusiones, deberá valorarse el concepto de autoestima de forma
diferente según cada ideología.

INTRODUCCIÓN.
Muchas personas afirman que tienen tantos problemas que no pueden salir adelante y lograr colocar sus vidas al nivel en el
que desearían tenerla. Es cierto que no todos cuentan con las mismas oportunidades, el mismo nivel de  Autoestima, la
misma preparación intelectual ni la misma base económica.
Sin embargo es factible persuadir que se tiende a engrandecer las dificultades, a convertirlas en nuestros verdugos y a
disminuir y subestimar nuestra capacidad para resolverlas y avanzar creativamente.
En esta investigación se estudiará un poco más el interior de lo que engloba la palabra "AUTOESTIMA" para una mejor
comprensión de su significado, ya que es un tema del que tanto se dice y tan poco se comprende. Para ello se citara
su concepto desde distintos tipos de vista, cómo se forma, la vida con y sin ella, porqué se necesita, algunos
comportamientos dependiendo del nivel de Autoestima poseído, cómo incide sobre las relaciones sociales y sobre el
trabajo y su relación con la sociedad.
QUÉ ES LA AUTOESTIMA.
No existe un concepto único sobre Autoestima, más bien hay diferentes formas de entender lo que significa. Como todo, el
significado de Autoestima puede entenderse a partir de varios niveles, el energético y el psicológico.
Desde el punto de vista energético, se entiende que:
Autoestima es la fuerza innata que impulsa al organismo hacia la vida, hacia la ejecución armónica de todas sus funciones y
hacia su desarrollo; que le dota de organización y direccionalidad en todas sus funciones y procesos, ya sean éstos
cognitivos, emocionales o motores.
De aquí se desprende:
_ Existe una fuerza primaria que nos impulsa hacia la vida.
_ Esa fuerza posibilita la realización de las funciones orgánicas armónicamente.
_ Esa fuerza nos permite desarrollarnos.
_ Esa fuerza nos permite tener una organización, una estructura.
_ Esa fuerza es responsable de nuestros procesos de funcionamiento, y tiene que ver con nuestros pensamientos, nuestros
estados emocionales y nuestros actos.
Desde el punto de vista psicológico, puede decirse que:
Autoestima es la capacidad desarrollable de experimentar la existencia, conscientes de nuestro potencial y nuestras
necesidades reales; de amarnos incondicionalmente y confiar en nosotros para lograr objetivos, independientemente de las
limitaciones que podamos tener o de las circunstancias externas generadas por los distintos contextos en los que nos
corresponda interactuar.
De aquí se desprende lo siguiente:
_ La Autoestima es una disposición, un contenido, un recurso natural en el ser humano.
_ La Autoestima es desarrollable.
_ La Autoestima sólo existe relacionada con la experiencia de la vida.
_ La Autoestima está relacionada con el hecho de estar conscientes de nuestras potencialidades y necesidades.
_ La Autoestima está relacionada con la confianza en uno mismo.
_ Existen necesidades reales y otras que no lo son aunque a veces así lo pensemos.
_ La Autoestima está relacionada con el amor incondicional hacia uno mismo.
_ La Autoestima orienta la acción hacia el logro de los objetivos y el bienestar general.
_ Podemos tener limitaciones y a pesar de ello tener Autoestima.
_ Los eventos externos, las contingencias, no necesariamente deben afectar nuestra Autoestima., al menos no de manera
estable o permanente.
Otros conceptos de Autoestima, relacionados de alguna forma con los que ya hemos expuesto arriba, sugieren que:
_ Es el juicio que hago de mi mismo.
_ La sensación de que encajo y de que tengo mucho por dar y recibir.
_ La convicción de que con lo que soy basta para funcionar; que no tengo que incorporar nada nuevo a mi vida, sino
reconocer aspectos de mí que no he concientizado, para luego integrarlos.
_ La reputación que tengo ante mí mismo.
_ Es una manera de vivir orientada hacia el bienestar, el equilibrio, la salud y el respeto por mis particularidades.
Para efectos de facilitar la comprensión de todo lo expresado anteriormente, asumiremos que la Autoestima es siempre
cuestión de grados y puede ser aumentada, ya que si lo vemos con cuidado, concluiremos que siempre es posible amarnos
más, respetarnos más o estar más conscientes de nosotros y de la relación que tenemos con todo lo que nos rodea, sin
llegar a caer en el narcisismo o egoísmo, que es cuando sólo podemos amarnos a nosotros mismos. Por eso utilizaremos
expresiones como aumentar, elevar o desarrollar la Autoestima, para aludir al hecho de que alguien pueda mejorar en los
aspectos citados.
De manera que sí es posible una potenciación de este recurso de conocimiento, aceptación y valoración de uno mismo.
Cuando nos referimos a personas o situaciones de poco amor o respeto hacia nosotros mismos, utilizaremos los términos
"DESVALORIZACIÓN" o "DESESTIMA", como palabras que se refieren a una manera inconsciente de vivir que niega,
ignora o desconoce nuestros dones, recursos, potencialidades y alternativas.
También es conveniente aclarar, que podemos tener comportamientos de baja Autoestima, en algún momento, aunque
nuestra tendencia sea vivir conscientes, siendo quienes somos, amándonos y respetándonos. Puede también suceder lo
contrario: vivir una vida sin rumbo, tendente al Autosabotaje y a la inconsciencia, pero podemos experimentar momentos de
encuentro con nuestra verdadera esencia. Fragmentos de tiempo de inconsciencia y desconfianza en uno, no son igual que
una vida inconsciente regida por el miedo como emoción fundamental. Lo uno es actitud pasajera, lo otro es forma de vida.
Hay que distinguir.
CÓMO SE FORMA LA AUTOESTIMA.
Desde el momento mismo en que somos concebidos, cuando el vínculo entre nuestros padres se consuma y
las células sexuales masculina y femenina se funden para originarnos, ya comienza la carga de mensajes que recibimos,
primero de manera energética y luego psicológica.
Debido a que los pensamientos y emociones son manifestaciones de energía y en el organismo se presentan en forma de
reacciones eléctricas y químicas, cada vez que una mujer embarazada piensa o siente algo con respecto al niño en
formación, su cerebro produce una serie de químicos que se esparcen por todo su cuerpo y que la criatura recibe y graba en
su naciente sistema nervioso, sin tener la suficiente consciencia como para comprender o rechazar lo que recibe a través de
un lenguaje químico intraorgánico.
El hecho de que alguno de los progenitores, por ejemplo, asuma como un problema la llegada del niño, es captado por éste
emocionalmente, y su efecto formará parte del archivo inconsciente del pequeño y tendrá repercusiones más adelante,
cuando reaccione de diferentes formas y no logre comprender las causas generadoras de sus conflictos. Igualmente, cuando
ya se ha producido el alumbramiento, todo estímulo externo influirá en el recién nacido y le irá creando una impresión
emocional que influirá sus comportamientos futuros. Los padres y otras figuras de autoridad, serán piezas claves para el
desarrollo de la Autoestima del niño, quien dependiendo de los mensajes recibidos, reflejará como espejo lo que piensan de
él y se asumirá como un ser apto, sano, atractivo, inteligente, valioso, capaz, digno, respetado, amado y apoyado o, por el
contrario, como alguien enfermo, feo, ignorante, desvalorizado, incapaz, indigno, irrespetado, odiado y abandonado. La
forma como nos tratan define la forma como nos trataremos, porque esa es la que consideraremos como la más normal.
Con la llegada de la pubertad y la adolescencia, se da la bienvenida a la sexualidad y a la necesidad del joven de
encontrarse a sí mismo. Se inicia la llamada "brecha generacional" y el tránsito hacia una mayor definición de
la personalidad. Esta etapa es crucial ya que en ella surgen con fuerza la competencia y el deseo de ser mejor que los
demás. El joven experimenta una gran necesidad de aprobación por parte de su grupo cercano y aprende a dirigirse hacia
quienes lo aplauden y a huir de quienes lo pitan. Desarrolla, con tal de ser querido, conductas muy específicas que se
generalizarán hacia la vida adulta.
El ingreso al mundo laboral complica el asunto de la formación y manifestación de la Autoestima, ya que en ese contexto se
nos mide por lo que hacemos y no por lo que somos. Si produces, te quedas y si no te vas. Esa es la medida cuando
de dinero se trata.
Finalmente en la pareja y el matrimonio se expresa mucho de lo aprendido en los años precedentes: grabaciones,
condicionamientos, tradiciones; lo que fue vertido en el molde durante muchos años y que hemos llegado a creer que
somos. En este tiempo, formamos parte de una sociedad uniformada en la que muchos han renunciado a expresar su
originalidad y tienen ideas fijas de las cosas, que casi siempre siguen aunque no les funcionen. La inconsciencia y falta de
comprensión de lo que ocurre, induce a culpar, a resentir, a atacar, a agredir a los demás, a quienes se ve "como malos que
no nos comprenden".
Para entonces, ya hemos construido una imagen de nosotros (autoimagen), puesto que habremos aprendido una forma de
funcionar, y llevamos como marca en la piel de vaca, el sello de lo que creemos que podemos o no ser, hacer y tener.
LOS MAPAS.
Es pertinente definir un término al que ya nos hemos referido sin darle nombre: LOS MAPAS. La Autoestima, como lo hemos
visto, obedece a un conjunto de programaciones que define la forma como el individuo funcionará y procesará sus
experiencias, los mapas son informaciones codificadas, obtenidas de nuestros padres, maestros, personas importantes más
cercanas, que hemos ido guardando desde que nacemos. Experiencias del ayer que quedaron codificadas, ancladas en
el sistema nervioso central o periférico.
Incluyen todo lo vivido, experienciado, lo aprendido, lo informado.
Si nos preguntamos cuándo nuestro mapa mental es adecuado o positivo, podemos encontrar la respuesta en las palabras
del famoso terapeuta Fritz Perls: "Un mapa adecuado es aquel que representa la realidad tan fielmente como sea posible en
un momento determinado". En líneas generales, cada quien percibe la realidad (su realidad) de acuerdo con sus mapas
personales.
POR QUÉ NECESITAMOS AUTOESTIMA.
La vida humana es el transcurrir de experiencias y eventos con los que entramos en contacto; un transcurrir en ritmos y
fluctuaciones; un ir y venir de flujos y reflujos. En este devenir, podemos llegar a vivir momentos altos y momentos bajos.
La relación social, generalmente signada por cambios rápidos y frecuentes, y por una elevada  competitividad, nos obligan a
permanentes readaptaciones. En ciertas circunstancias, nuestro sentido de valor personal y de confianza en las propias
capacidades pueden verse afectados y hacernos creer que vivimos a merced de las contingencias. En esos momentos la
confusión, la impotencia y la frustración producidas por el no logro, nos lleva a dudar de nuestro poder creador, de la
capacidad natural de restablecernos, y es entonces cuando optamos por crear y a veces sostener conductas
autodestructivas, lejanas al bienestar generado por la Autoestima, es decir, por la consciencia, el amor incondicional y la
confianza en uno mismo. Los seres humanos, somos "la única especie capaz de traicionar y actuar contra
nuestros medios de supervivencia". En estado de desequilibrio, el hombre opta por manejarse de formas diversas aunque
nocivas y elige, generalmente, los siguientes caminos:
PARÁLISIS.
La frustración es interpretada de forma tal que incapacita para la acción creativa. La apatía es una forma de manifestación
de esta reacción.
NEGACIÓN.
La impotencia induce un bloqueo perceptivo, un autoengaño severo basado en el miedo al dolor. El adicto que asegura no
tener adicción, es una muestra de este mecanismo.
EVASIÓN.
Aquí la estrategia es hacer todo lo que nos impida ver la situación a la cara. Se conoce su presencia pero se teme
enfrentarla y se pospone. La diversión compulsiva es una forma de evasión bastante común.
ENFERMEDAD.
Aunque cualquiera de las manifestaciones anteriores conducen, si se prolongan, a estados de desequilibrio orgánico, en
ocasiones se toma el camino corto y la reacción a la frustración es violenta, y se manifiesta en forma de enfermedad.
Todos estos modos de reacción, de manejo inadecuado de la energía interior, reflejan ausencia de Autoestima,
de conciencia de la capacidad para responder creativamente a las circunstancias. Es por eso, por la tendencia creciente que
exhibe el humano de hoy a la autodestrucción, por lo que necesitamos un recurso protector que nos guíe hasta nuestro
poder personal, hacia el restablecimiento del ritmo, del equilibrio, de la conciencia, de la  integración. Ese recurso es la
Autoestima, con él nacemos pero debemos reencontrarlo.
LA VIDA SIN AUTOESTIMA.
Es factible para el observador atento o entrenado, detectar los niveles de Autoestima o Desestima en las personas, ya que
su manifestación se extiende a pensamientos, palabras, estados emocionales, hábitos y otras maneras de experiencias. La
manera como vive un ser autoestimado es bastante diferente de la forma como funciona un desestimado.
COMPORTAMIENTOS CARACTERÍSTICOS DEL DESESTIMADO.
Algunos comportamientos característicos de las personas desestimadas son:
INCONSCIENCIA.
Ignora quien es y el potencial que posee; funciona automáticamente y depende de las circunstancias, eventualidades y
contingencias; desconoce sus verdaderas necesidades y por eso toma la vida con indiferencia o se dedica a hacer mil cosas
que no le satisfacen; ignora las motivaciones, creencias, criterios y valores que le hacen funcionar. Muchas áreas de su vida
reflejan el caos que se desprende del hecho de no conocerse. Parte de ese caos, generalmente autoinducido, se observa en
conductas autodestructivas de distinta índole. El desestimado vive desfasado en el universo temporal; tiene preferencia por
el futuro o el pasado y le cuesta vivir la experiencia del hoy: se distrae con facilidad. Pensar y hablar de eventos pasados o
soñar con el futuro, son conductas típicas del ser que vive en baja Autoestima.
DESCONFIANZA.
El desestimado no confía en sí mismo, teme enfrentar las situaciones de la vida y se siente incapaz de abordar exitosamente
los retos cotidianos; se percibe incompleto y vacío; carece de control sobre su vida y opta por inhibirse y esperar un mejor
momento que casi nunca llega. Tiende a ocultar sus limitaciones tras una "careta", pues al no aceptarse, teme no ser
aceptado. Eso lo lleva a desconfiar de todos y a usar su energía para defenderse de los demás, a quienes percibe como
seres malos y peligrosos; siempre necesita estar seguro y le es fácil encontrar excusas para no moverse. La vida, desde
aquí, parece una lucha llena de injusticia.
IRRESPONSABILIDAD.
Niega o evade sus dificultades, problemas o conflictos. Culpa a los demás por lo que sucede y opta por no ver, oír o
entender todo aquello que le conduzca hacia su responsabilidad. Sus expresiones favoritas son: "Si yo tuviera", "Si me
hubieran dado", "Ojalá algún día", y otras similares que utiliza como recurso para no aclarar su panorama y tomar decisiones
de cambio.
En su irresponsabilidad, el desestimado acude fácilmente a la mentira. Se miente a sí mismo, se autoengaña y engaña a los
demás. Esto lo hace para no asumir desde la consciencia adulta las consecuencias de sus actos, de su  interacción con el
mundo. Ninguna cantidad de nubes puede tapar por mucho tiempo el sol.
INCOHERENCIA.
El desestimado dice una cosa y hace otra. Asegura querer cambiar pero se aferra a sus tradiciones y creencias antiguas
aunque no le estén funcionando. Vive en el sueño de un futuro mejor pero hace poco o nada para ayudar a su cristalización.
Critica pero no se autocrítica, habla de amor pero no ama, quiere aprender pero no estudia, se queja pero no actúa en
concordancia con lo que dice anhelar. Su espejo no lo refleja.
INEXPRESIVIDAD.
Por lo general reprime sus sentimientos y éstos se revierten en forma de resentimientos y enfermedad. Carece de maneras y
estilos expresivos acordes con el ambiente, porque no se lo enseñaron o porque se negó a aprenderlos. En cuanto a la
expresión de su creatividad, la bloquea y se ciñe a la rutina y paga por ello el precio del aburrimiento.
IRRACIONALIDAD.
Se niega a pensar. Vive de las creencias aprendidas y nunca las cuestiona. Generaliza y todo lo encierra en estereotipos,
repetidos cíclica y sordamente. Pasa la mayor parte de su tiempo haciendo predicciones y pocas veces usa la razón. Asume
las cosas sin buscar otras versiones ni ver otros ángulos. Todo lo usa para tener razón aunque se destruya y destruya a
otros.
INARMONÍA.
El desestimado tiende al conflicto y se acostumbra a éste fácilmente. Se torna agresivo e irracional ante la critica, aunque
con frecuencia critique y participe en coros de chismes. En sus relaciones necesita controlar a los demás para que le
complazcan, por lo que aprende diversas formas de manipulación. Denigra del prójimo, agrede, acusa y se vale del miedo, la
culpa o la mentira para hacer que los demás le presten atención. Cuando no tiene problemas se los inventa
porque necesita del conflicto. En estado de paz se siente extraño y requiere de estímulos fuertes generalmente negativos.
En lo interno, esa inarmonía se evidencia en estados ansiosos, que desembocan en adicciones y otras enfermedades.
Para el desestimado, la soledad es intolerable ya que no puede soportar el peso aturdidor de su consciencia.
DISPERSIÓN.
Su vida no tiene rumbo; carece de un propósito definido.
No planifica, vive al día esperando lo que venga, desde una fe inactiva o una actitud desalentada y apática. Se recuesta en
excusas y clichés para respaldar su permanente improvisación.
DEPENDENCIA.
El desestimado necesita consultar sus decisiones con otros porque no escucha ni confía en sus mensajes interiores, en su
intuición, en lo que el cuerpo o su verdad profunda le gritan.
Asume como propios los deseos de los demás, y hace cosas que no quiere para luego quejarse y resentirlas. Actúa para
complacer y ganar amor a través de esa nefasta fórmula de negación de sí mismo, de autosacrificio inconsciente de sus
propias motivaciones. Su falta de autonomía, la renuncia a sus propios juicios hace que al final termine culpándose,
autoincriminándose, resintiendo a los demás y enfermándose como forma de ejecutar el autocastigo de quien sabe que no
está viviendo satisfactoriamente. La dependencia es el signo más característico de la inmadurez psicológica, que lleva a
una persona, tal como dice Fritz Perls, a no pararse sobre sus propios pies y vivir plenamente su vida.
INCONSTANCIA.
Desde el miedo, una de las emociones típicas del desestimado, las situaciones se perciben deformadas y el futuro puede
parecer peligroso o incierto. La falta de confianza en las propias capacidades hace que aquello que se inicia no se concrete.
Ya sea aferrándose a excusas o asumiendo su falta de vigor, el desestimado tiene dificultad para iniciar, para continuar y
para terminar cualquier cosa. Puede que inicie y avance en ocasiones, pero frente a situaciones que retan su confianza,
abandonará el camino y buscará otra senda menos atemorizante. La inconstancia, la falta de continuidad, señala
poca tolerancia a la frustración.
RIGIDEZ.
La persona desvalorizada lucha porque el mundo se comporte como ella quiere. Desea que donde hay calor haya frío, que
la vejez no exista y que todo sea lindo. Le cuesta comprender que vivimos interactuando en varios contextos con gente
diferente a nosotros en muchos aspectos, y que la verdad no está en mí o en ti, sino en un "nosotros" intermedio que
requiere a veces "estirarse". Sufrir porque está lloviendo, negarnos a entender que una relación ha finalizado, empeñarnos
en tener razón aunque destruyamos vínculos importantes, demuestra incapacidad para abandonar posturas rígidas que nos
guían por la senda del conflicto permanente. Eso es no quererse, eso es Desestima.
En general, el desvalorizado es un ser que no se conoce, que no se acepta y que no se valora; que se engaña y se
autosabotea porque ha perdido el contacto consigo mismo, con su interioridad, y se ha desbocado hacia el mundo con el
afán de ganar placer, prestigio y poder, es decir, de obtener a cualquier precio la aprobación de los demás, como un niño
que requiere el abrazo materno para sobrevivir. El desestimado no se percata fácilmente de que ha roto el equilibrio que
necesita para vivir paz y disfrutar de la vida, que como un don especial le ha sido.
ALGUNOS COMPORTAMIENTOS DE BAJA AUTOESTIMA.
Además de los mencionados anteriormente, existen otros comportamientos que reflejan desamor e irrespeto por nosotros, y
como consecuencia de eso, por los demás. Sin que deban ser tomados como algo inmutable y absoluto, algunos de los más
frecuentes son:
 Mentir
 Llegar tarde
 Necesitar destacar
 Irrespetar a las personas
 Preocuparse por el futuro
 Actuar con indiferencia
 Creerse superior
 Descuidar el cuerpo
 Negarse a ver otros puntos de vista
 Negarse a la intimidad emocional
 Vivir aburrido, resentido o asustado
 Desconocer, negar o inhibir los talentos
 Vivir de manera ansiosa y desenfrenada
 Descuidar la imagen u obsesionarse con ella
 Desarrollar enfermedades psicosomáticas
 Seguir la moda y sufrir si no estamos "al día"
 La maternidad y paternidad irresponsables
 Improvisar la vida, pudiendo planificarla
 Descuidar la salud como si no fuera importante
 Negarse a aprender
 Idolatrar a otras personas
 Asumir como estados habituales la tristeza, el miedo, la rabia y la culpa
 Tener y conservar cualquier adicción(Cigarrillo, licor, comida, sexo, etc.)
 Anclarse en lo tradicional como excusa para evitar arriesgarse a cosas nuevas
 Negarse a la sexualidad(salvo casos especiales vinculados al celibato espiritual)
 Incapacidad para manejar los momentos de soledad
 Quejarse
 Perder el tiempo en acciones que no nos benefician
 Manipular a los demás
 Culparse por el pasado
 Actuar agresivamente
 Autodescalificarse
 Discriminar y burlarse de los demás
 Sentirse atrapado y sin alternativas
 Preocuparse porque otro destaque(Envidia)
 Actuar tímidamente
 Dar compulsivamente para ganar aprobación
 Invadir el espacio de otros sin autorización
 Depender de otros pudiendo ser independientes
 Celar de manera desmedida a amigos o a la pareja
 Compulsión por obtener títulos académicos y dinero
 Irrespetar a las personas
 Incapacidad para expresar los sentimientos y emociones
 Maltratar a los hijos en vez de optar por comunicarnos
 Denigrar de uno mismo y de los demás de manera frecuente
 Sostener relaciones con personas conflictivas que te humillen y maltraten
CREENCIAS SANADORAS.
 Las cosas van a salir bien
 Confío en mi mismo
 Siempre hay una forma de lograr lo que quiero
 Hoy es un día maravilloso
 Soy una persona valiosa
 Merezco dar y recibir amor
 Me gusta mi vida
 Trabajar es algo agradable
 Soy inteligente
 La comida me cae bien
 Esta noche voy a dormir muy bien
 Todo lo que pasa tiene una razón de ser y siempre deja algo positivo
 No hay mal que por bien no venga
 La vida es maravillosa
 No existen problemas sino oportunidades de aprender
 Cada quien tiene derecho a su propia
 Soy un ser espiritual, y transciendo mis limitaciones físicas
 Tengo el poder de sentirme bien
 Puedo hacer que mi cuerpo me obedezca
 Mi fe es firme y crece cada día más
 La gente es buena aunque a veces actúe desde la rabia o el miedo
 Puedo encontrar una pareja adecuada para mí
 El pasado no dirige ni mi presente ni mi futuro
 Preocuparme no me ayuda. Lo adecuado es actuar creativamente
 Sé que puedo desarrollar cualquier cualidad si lo decido
 Detrás de cada aparente pérdida viene una ganancia
 Perdonar es importante y liberador
 Mi tiempo es valioso y sé administrarlo
 Tengo atractivo
 Voy a ganar dinero suficiente
 Le agrado a la gente
LA VIDA CON AUTOESTIMA.
Cuando la vida se vive desde la Autoestima todo es diferente. Las cosas cambian de color , sabor y signo, ya que nos
conectamos con nosotros y con el mundo, desde un perspectiva mas amplia, integral, equilibrada, consciente y productiva.
COMPORTAMIENTOS CARACTERÍSTICOS DEL AUTOESTIMADO.
La caracterología que ofrece una persona con una Autoestima desarrollada, es mas o menos la siguiente:
CONSCIENCIA.
El autoestimado es la persona que todos podemos ser. Alguien que se ocupa de conocerse y saber cuál es su papel en el
mundo. Su característica esencial es la consciencia que tiene de sí, de sus capacidades y potencialidades así como de sus
limitaciones, las cuales tiende a aceptar sin negarlas, aunque o se concentra en ellas, salvo para buscar salidas más
favorables. Como se conoce y se valora, trabaja en el cuidado de su cuerpo y vigila sus hábitos para evitar que aquellos que
le perjudican puedan perpetuarse. Filtra sus pensamientos enfatizando los positivos, procura estar emocionalmente arriba,
en la alegría y el entusiasmo, y cuando las situaciones le llevan a sentirse rabioso o triste expresa esos estados de la mejor
manera posible sin esconderlos neuróticamente.
En el autoestimado el énfasis está puesto en darse cuenta de lo que piensa, siente, dice o hace, para adecuar sus
manifestaciones a una forma de vivir que le beneficie y le beneficie a quienes le rodean, en vez de repetir como robot lo que
aprendió en su ayer cuando era niño o adolescente. Esa consciencia de la autoestima, hace que el individuo se cuide, se
preserve y no actúe hacía la autodestrucción física, mental, moral o de cualquier tipo. La gratitud es norma en la vida de
quien se aprecia y se sabe bendito por los dones naturales que posee.
CONFIANZA.
Autoestima es también confianza en uno mismo en las fuerzas positivas con las que se cuenta para abordar el día a día.
Esta confianza es la guía para el riesgo, para probar nuevos caminos y posibilidades; para ver alternativas en las
circunstancias en que la mayoría no ve salida alguna; para usar la inteligencia y seguir adelante aunque no se tengan todas
las respuestas. Estas es la características que hace que el ser se exprese en terrenos desconocidos con fe y disposición
de éxito. Cuando se confía en lo que se es, no se necesitan justificaciones ni explicaciones para poder ser aceptado.
Cuando surgen las diferencias de opinión, confiar en uno hace que las críticas se acepten y se les utilice para el crecimiento.
RESPONSABILIDAD.
El que vive desde una Autoestima fortalecida asume responsabilidad por su vida, sus actos y las consecuencias que éstos
pueden generar. No busca culpables sino soluciones. Los problemas los convierte en un "cómo", y en vez de compadecerse
por no lograr lo que quiere, el autoestimado se planteará las posibles formas de obtenerlos. Responsabilidad es responder
ante alguien, y ese alguien es, él mismo o Dios en caso de que su visión de la vida sea espiritual. Toma como regalo el
poder influir en su destino y trabaja en ello. Quien vive en este estado no deja las cosas al azar , sino que promueve los
resultados deseados y acepta de la mejor forma posible lo que suceda.
COHERENCIA.
La Autoestima nos hace vivir de manera coherente y nos impulsa a realizar e esfuerzo necesario para que nuestras palabras
y actos tengan un mismo sentido. Aunque el autoestimado guste de hablar, sus actos hablarán por él tanto o más que sus
palabras. No quiere traicionarse y se esmera en combatir y vencer sus contradicciones internas.
EXPRESIVIDAD.
Los que viven confiado en su poder, aman la vida y lo demuestran en cada acto. No temen liberar su poder aunque puedan
valorar la prudencia y respetar las reglas de cada contexto. Mostrar afecto, decir "te quiero", halagar y tocar físicamente, son
comportamientos naturales en quienes se estiman, ya que disfrutan de sí mismos y de su relación con las personas. La
forma de vincularse es bastante libre y sin l típica cadena de prejuicios que atan culturalmente al desvalorizad. En esa
expresividad, es seguro observar límites, ya que para expresarse no hay que invadir ni anular a nadie. La expresividad del
autoestimado es consciente y natural, no inconsciente ni prefabricada.
RACIONALIDAD.
En el terreno de la Autoestima se acepta lo espontáneo aunque el capricho es indeseable. La vida es vista como una
oportunidad lo bastante especial como para no dejarla en manos de la suerte. De esta visión se deriva un respeto por la
razón, el conocimiento y la certeza. Quien anda de manos del amor propio, no juega consigo y por eso valora el tiempo
como recurso no renovable que es. Quien se respeta busca, sin compulsiones, alcanzar un mínimo control de su existencia y
para eso usa su inteligencia y capacidad de discernimiento, confiando en lograr sus objetivos al menor  costo. He allí la
consciencia de efectividad de la Autoestima.
ARMONÍA.
Autoestima es sí misma armonía, equilibrio, balance, ritmo y fluidez. Cuando existe valoración personal, también se valora a
los demás, lo que favorece relaciones sanas y plenas medidas por las honestidad, la ausencia de conflicto y la aceptación de
las diferencias individuales. Por ser las paz interna la máxima conquista de la Autoestima, quienes están por ese camino
hacen lo posible por armonizar y aminorar cualquier indicador de conflicto. Esta armonía interior ahuyenta la ansiedad y hace
tolerable la soledad, vista a partir de un estado armónico de vida como un espacio de crecimiento interior, encuentro con uno
mismo y regocijo.
RUMBO.
El respeto hacia nosotros y hacia la oportunidad de vivir engendra una intención de expresar el ser, de trascender , de lograr
y de ser útil. Eso se hace más factible al definir un rumbo, un propósito, una línea de objetivos y metas, un  plan para
ofrendarlo a la existencia y decir "esto es lo que soy y esto es lo que ofrezco". La vida es un don que se expresa a través de
una misión y una vocación; descubrirlo es tarea de cada quien, y es únicamente en ese camino donde hallaremos la plenitud
y la alegría de vivir. No hacerlo, equivale a nadar en tierra o arar en mar. E rumbo es indispensable aunque podamos
modificarlo, si se llegara a considerar necesario.
AUTONOMÍA.
La autonomía tiene que ver con la independencia para pensar, decidir y actuar; con moverse en la existencia de acuerdo con
las propias creencias, criterios convicciones, en vez de cómo seguimiento del ritmo de quienes nos rodean. No se puede
vivir para complacer expectativas de amigos, parientes o ideologías prestadas, mientras algo dentro de nosotros grita su
desacuerdo y pide un cambio de dirección. El autoestimado busca y logra escucharse, conocerse, dirigirse y pelear sus
propias batallas confiado en que tarde o temprano las ganará. No se recuesta en la aprobación, sino que mira hacia el
interior donde laten sus autenticas necesidades, sin desdeñar lo que el mundo puede ofrecerle.
VERDAD.
El autoestimado siente respeto reverencial por la verdad, no la niega sino que la enfrenta y asume con sus consecuencias.
Los hechos son los hechos, negarlos es un acto irresponsable que nos quita control sobre nuestra vida. Cuando se evade la
verdad, comienza uno a creerse sus propias mentiras. No recuerdo quien fue la persona que dijo "no le temas tanto la
verdad como para negarte a conocerla".
PRODUCTIVIDAD.
La productividad es un resultado lógico de la Autoestima. Me refiero a una productividad equilibrada en las distintas áreas de
la vida humana. No a la productividad meramente económica que suele ser causas de enormes distorsiones en las
relaciones y en la salud. Esta productividad equilibrada es consecuencia de reconocer y utilizar los dones y talentos de
manera efectiva. Iniciativa, creatividad, perseverancia , capacidad de relacionarse y otros factores asociados con una sana
Autoestima posibilitan, al entrar en funcionamiento, la obtención de aquello que deseamos, o l menos de algo bastante
cercano.
PERSEVERANCIA.
Cuando alguien tiene confianza en sí mismo, es capaz de definir objetivos trazar un rumbo, iniciar acciones para lograr esos
objetivos y, además desarrollar la capacidad para el esfuerzo sostenido, la convicción de que tarde o temprano verá el sueño
realizado. La perseverancia es por eso característica clara de la persona autoestimada, para quien los eventos frustrantes
son pruebas superables desde sus conciencia creativa.
FLEXIBILIDAD.
Es característica de la persona autoestimada aceptar las cosas como son y no como se le hubiese gustado que fueran. Ante
la novedad, para no sufrir, es necesario flexibilizar nuestras creencias y adecuar nuestros deseos sin caer, claro está, en la
resignación o la inacción. Flexibilidad implica abrirse a lo nuevo, aceptar las diferencias y lograr convivir con ellas; tomarse
algunas cosas menos en serio, darse otras oportunidades y aprender a adaptarse. Todas estas son manifestaciones de
inteligencia, consciencia y respeto por el bienestar.
De forma sencilla y resumida, Lair Ribeiro al referirse a los atributos de la persona autoestimada nos dice que ésta es
"ambiciosa sin ser codiciosa, poderosa sin ser opresora, autoafirmativa sin ser agresiva, e inteligente sin ser pedante".
ALGUNOS COMPORTAMIENTOS DE ALTA AUTOESTIMA.
Algunos comportamientos que revelan Autoestima, sin que deban ser tomados como algo absoluto, son los siguientes:
 Aprender
 Agradecer
 Reflexionar
 Planificar
 Procurarse salud
 Producir dinero
 Cuidar el cuerpo
 Vivir el presente
 Valorar el tiempo
 Respetar a los demás
 Disfrutar la soledad
 Abrirse a lo nuevo
 Actuar honestamente
 Cumplir los acuerdos
 Perdonarse y perdonar
 Respetar a los demás
 Vivir con moderación
 Actuar con originalidad
 Aceptarnos como somos
 Aceptar los éxitos ajenos
 Halagar y aceptar Halagos
 Disfrutar del trabajo diario
 Actuar para lograr objetivos
 Respetar el espacio físico y psicológico de los demás
 Vivir con alegría y entusiasmo
 Cuidar la imagen personal
 Dar ejemplos positivos a los hijos
 Confiar en las capacidades propias
 Reconocer y expresar los talentos
 Expresar los sentimientos y emociones
 Abrirse a la intimidad económica y física
 Respetar las diferencias de ideas y actitudes
 Pensar y hablar bien de uno y de los demás
 Relacionarse con personas positivas y armónicas
 Disfrutar de las relaciones con las demás personas
 Desarrollar independencia en todos los órdenes posibles.
 CREENCIAS LIMITADORAS.
 Las cosas van a salir mal
 No creo que pueda lograrlo
 Hoy va ser un día terrible
 No sirvo para nada
 No le agrado a la gente
 Es difícil producir dinero
 Trabajar es aburrido y cansón
 Detesto mi vida
 Soy bruto, soy tonto, soy torpe
 Todo me sale mal
 Tengo mala suerte
 Nunca me alcanza el tiempo
 No soporto que me critiquen
 Es lógico que siempre me sienta mal
 La gente es mala y hay que cuidarse de todos 
 No existen hombres (o mujeres) que valgan la pena
 Yo soy así y no puedo cambiar
 Estoy preocupado(a)
 Para qué habré nacido. La vida es terrible
 Tengo muchos defectos
 Los problemas me persiguen
 Lo bueno dura poco
 Yo olvido pero no perdono
 Me odio, no me soporto
 Me las van a pagar
 No merezco que nadie me ame
 Mi familia no me gusta
 Seguro que voy a enfermarme
 No quiero vivir
AUTOESTIMA Y RELACIONES.
En la vida social, todo lo que logramos tiene que ver con personas. Vivimos en un permanente estado de interdependencia
en el cual todos nos necesitamos mutuamente, y lo que uno hace afecta a los demás de distintas maneras.
En virtud de que no es posible vivir y realizarse sino a través de la relación social, es fácil intuir que necesitamos aprender a
relacionarnos para obtener y brindar más y mejores beneficios para todos. Ese es el destino del "animal político", del que
habla Platón al referirse al hombre.
Sin embargo, no todo es tan sencillo, ya que cada quien se relaciona con los demás desde su nivel de conciencia, desde su
equilibrio o su desorden interior, desde su manera particular de experimentar la vida e interpretarla; desde lo que aprendió y
reforzó con el tiempo; es decir desde su Desvalorización o desde su Autoestima.
Cuando estamos centrados, satisfechos con lo que somos y confiados de nuestra capacidad para lograr objetivos, la manera
como nos relacionamos con las personas suele ser transparente y honesta; nos acercamos a ellos para compartir y los
valoramos por el simple hecho de ser humanos, de haber nacido. Esto es lo que se conoce como "relación primaria",
vínculos que se basan en compartir lo que somos.
Por el contrario, cuando nuestros Mapas, los aprendizajes que traemos archivados en la memoria, nos dicen que no somos
capaces, cuando nuestra Autoestima está debilitada, tendemos a establecer vínculos desde el interés material, desde
utilitarismo. Es entonces cuando deja de importarnos la persona y pasamos a prestar atención al beneficio que nos pueda
deparar. Pasamos a preguntarnos lo que nos aporta, lo que podemos obtener de ellas. Este es el tipo de relación que se
conoce como "relación secundaria".
Desde la Desvalorización somos tímidos o agresivos. El equilibrio, la firmeza, la honestidad, es decir, la Asertividad es
únicamente posible en la persona Autoestimada.
TIMIDEZ.
Es una estrategia de vinculación basada en el miedo, asumida por las personas cuando intentan evitar ser desaprobadas y
proteger la imagen que tienen de si mismas (autoimagen). La Timidez puede ser muy nociva cuando:
 Impide la expresión libre de ideas y sentimientos.
 Bloquea el disfrute de las relaciones.
 Resta oportunidades sociales.
 Genera ansiedad, depresión, adicciones.
 Impide la defensa de nuestros derechos legítimos.
La persona que actúa con timidez, desarrolla una serie de mecanismos de defensa que lo protejan de los encuentros e
interacciones que cree que serán tensos. Esos mecanismos los podemos englobar bajo la denominación de "Zona
de Seguridad": un espacio de protección física y psicológica que nos sirve para evitar que se nos conozca a fondo. Todo
esto es una respuesta a un miedo irracional y aprendido. No somos tímidos, aprendemos a actuar tímidamente.
Algunas formas como manifestamos nuestra Zona de Seguridad, son:
 Marcar distancia física (alejarse, no tocarse, interponer objetos)
 Evadir miradas
 Hacer creer que no escuchamos lo que nos dicen
 Hacer creer que no entendemos lo que nos dicen
 Actuar con indiferencia
 Hacerse el indiferente
 Actuar irónicamente o agresivamente
 Evitar abordar temas personales
 Actuar con falsedad, fingir (ponerse una "careta")
AGRESIVIDAD.
Es una forma inadecuada de canalizar la frustración, que facilita el desbordamiento emocional con consecuentes daños en
las relaciones. Generalmente surge como una reacción defensiva al miedo y/o culpa que la persona siente pero se niega a
reconocer. Se relaciona con la imposición, la intolerancia, el autoritarismo y el abuso.
Algunas desventajas de la Agresividad, son:
 Demuestra debilidad psicológica
 Hace que la gente se aleje por autoprotección
 Impide evaluar los hechos adecuadamente
 Induce a reacciones destructivas
 Al prolongarse, genera enfermedades psicosomáticas
ASERTIVIDAD.
La tercera forma de vinculación, la única que responde a una Autoestima desarrollada, es la Comunicación Asertiva. Se
entiende por ésta al estilo honesto, directo y equilibrado de comunicación, caracterizado por diálogo respetuoso y frontal,
para expresar y defender nuestros derechos a través de comportamientos adecuados con voz firme, contacto visual, postura
recta y frontal y uso de expresiones verbales que reflejan autorrespeto, como por ejemplo:
 Me sentiría mejor contigo, si...
 Algo que sucede y que me está afectando, es...
 No me siento bien, cuando...
 Cuando haces... yo me siento... por favor no lo hagas de nuevo....
Vale decir que las razones por las que no somos asertivos, y optamos por relacionarnos a través de formas
autosaboteadoras, son:
 Aprendizaje por modelaje de patrones familiares
 Inconsciencia de los beneficios de una comunicación asertiva
 Miedo a la desaprobación y al rechazo
 Carencia de entrenamiento en conductas asertivas.
LA RELACIÓN FAMILIAR.
La primera relación trascendente en la vida del individuo es la relación familiar, ya que la familia es el inicial y más
importante contexto que permite al ser humano desarrollar su Autoestima. La familia es el espejo en el que nos miramos
para saber quienes somos, mientras vamos construyendo nuestro propio espejo; el eco que nos dice cómo actuar con los
demás para evitar que nos lastimen.
Dependiendo de cómo sea la familia, así será la persona, la cual resultará modelada por las reglas, los roles, forma de
comunicación, valores, costumbres, objetivos y estrategias de vinculación con el resto del mundo que impere a su alrededor.
LA FAMILIA AUTOESTIMADA.
En las familias que se forman y desarrollan con una Autoestima sana, la forma de funcionamiento de sus miembros tiene
características particulares. En este contexto grupal, las reglas están claras, sus miembros las adoptan como faro de mar
para transitar con certeza por las aguas de la vida, aunque se muestran dispuestos a revisarlas e incluso a modificarlas si
acaso éstas llegan a quedar desactualizadas y dejan de guiarlos a puerto seguro. No se siguen parámetros
automáticamente, sólo por el hecho de que los abuelos o los tíos así lo hayan hecho. Hay disposición a buscar lo que
conviene a las necesidades de todos los integrantes.
La comunicación es abierta, por lo que esta permitido expresar los sentimientos directamente, sin el temor de parecer
ridículos, cursis o de recibir una cruda represalia. La interacción se basa en el amor más que en el poder, por lo que
emociones como la rabia, la tristeza o el miedo, tienen cabida y son respetadas siempre que se expresen adecuadamente
con la intención de encontrar soluciones, y no de manera irresponsable y anárquica, como simple catarsis. En la familia
Autoestimada quienes dirigen se afanan en comprender en vez de escapar por las puertas oscuras de la critica, la queja
estéril y la acusación ciega.
Desde esta óptica, los padres comprenden que sus hijos no se "portan mal" por ser malos, sino porque algo los desequilibra
y afecta temporalmente.
Existen objetivos familiares que permiten que todos sus miembros crezcan sin que tengan que renunciar a su vocación
fundamental para complacer a padres u otros familiares. Cada quien debe elegir, en algún momento, el sabor del  agua que
desea beber, lo cual es síntoma inicial de verdadera madurez. Cuando los objetivos son comunicados adecuadamente,
satisfacen las necesidades reales del grupo y logran ser comprendidos, todos se sienten motivados para involucrarse sin
traumas; se benefician, aprenden y crecen a través del apoyo mutuo. La forma de proceder de la familia Autoestimada es
nutritiva porque se orienta a partir del deseo de ganar y no del miedo a perder.
LA FAMILIA DESVALORIZADA:
Las familias que carecen de Autoestima se caracterizan por la ausencia de reglas, las cuales cuando existen son difusas,
contradictorias o basadas en la tradición y en estereotipos que nada tienen que ver con las verdaderas necesidades del
grupo. Hacen lo que se ha hecho siempre, lo aceptado, lo tradicional, sin considerar su verdadera  utilidad y adecuación.
Hay obligaciones para todos y por todas partes, aunque nadie sepa en qué se basan, quién las establece y con qué criterio.
Creer en Dios, ser Comunista, ponerse la pijama antes de dormir, no caminar descalzo o ser vegetarianos, pueden ser
mandatos arbitrarios, caprichosos u hormonales, cuando nadie explica las razones, el porqué debemos hacerlo.
Impera la anarquía porque no existen roles definidos y cada quien actúa dependiendo de cómo se siente. Lo que uno arma
el otro lo desarma; uno hace, el otro interfiere. Los hermanos mayores juegan a ser papas de los menores: les pegan, los
castigan y resienten la responsabilidad que padres insensatos les han endilgado; las madres actúan como niñas y obligan a
sus hijos a velar por ellas; los padres son duros hoy y blandos mañana. Nadie sabe que calle tomar.
La comunicación es caótica y las relaciones de sus miembros se establecen desde el poder, lo cual origina vínculos
perversos en los que cada uno presiona como puede para asegurarse atención y estímulos. Crean entre todos  una
red confusa e intrincada , en la que a pesar de la buena intención terminan atrapados, dolidos y desanimados.
Los hijos trataran de evitar de hacer todo aquello que puede desagradar a sus padres o lo harán a escondidas abrazando la
mentira, a la que terminaran viendo como algo normal. Para cuando los miembros de la familia desestimada puedan
percatarse de lo que han estado haciendo, deberán conformarse con sentirse culpables, quejarse, rumiar su pena e infligirse
enfermedades psicosomáticas.
No existen objetivos familiares. En los hogares Desvalorizados, se vive en permanente ensayo y error, sin una meta común
por la cual luchar unidos; no hay un proyecto de vida definido, sujeto a valores y criterios coherentes.
RELACIÓN ENTRE PADRES E HIJOS.
Si aceptamos que los padres tienen una influencia dramática en los hijos, expresada durante la crianza, debemos admitir
que la Autoestima de los primeros, será el modelo a seguir de los segundos. Podemos destacar algunos vicios de trato que
los padres suelen tener con los hijos en la relación comunicacional cotidiana, así como las estrategias más afectivas para
optimizar los vínculos, he aquí algunas de las más nefastas, y unas cuantas alternativas favorables y efectivas.
Estrategias Inefectivas:
 Dar ordenes
 Amenazar
 Moralizar
 Negar percepciones
 Distraer
 Criticar y ofender
 Ridiculizar
 Comparar
 Elogiar
 Confundir
Estrategias Efectivas:
Aunque no existen recetas mágicas para la crianza, la actitud amorosa y consciente es la que parece brindar los mejores
resultados. Algunas alternativas que pueden funcionar mejor que las fórmulas antes expuestas, son:
 Sintonía
 Honestidad
 Responsabilizar
 Delimitar
 Negociar
 Anticipar
 Reforzar
En la adolescencia, las fricciones entre padres e hijos suelen acentuarse durante esta etapa, ya que los jóvenes necesitan
ser ellos mismos, sin perder el cariño y el apoyo de sus padres, quienes a su vez temen que sus hijos sufran daños a causa
de la inexperiencia. Además el miedo de muchos adultos a perder el control que durante tantos años han mantenido, genere
no pocos inconvenientes.
Aunque la influencia del medio ambiente, especialmente la de otros jóvenes, es poderosa y ejerce peso sobre
los adolescentes, podría decirse que la responsabilidad fundamental en la relación recae sobre los padres, por ser ellos
quienes tomaron la decisión de tener hijos, porque cuentan con la mayor experiencia y porque tienen la posibilidad de
predicar con el ejemplo. Cuando los hijos llegan a la adolescencia, la Autoestima de los padres es puesta a prueba, ya que
es entonces cuando parecen perder el control y el sentido común. Entonces:
 Se tornan sobreprotectores y exageradamente controladores.
 Comparan a sus hijos con otros ("mira como lo hace tu hermano"), o con ellos (los padres) cuando eran jóvenes
("cuando yo tenía tu edad...").
 Los critican y culpabilizan para que obedezcan.
 Les invaden el espacio personal
 Ocultan sus debilidades y errores para parecer padres perfectos
 Les invaden el espacio personal
 Administran el tiempo y dinero de los hijos ignorando sus propias prioridades
 Exageran y dramatizan situaciones sencillas y normales
 Les condicionan el apoyo como chantaje
 Deciden por ellos, imponiendo sus criterios
 Los asustan haciéndoles creer que el mundo es peligroso y que nadie como ellos (sus padres) podrán cuidarlos
debidamente
 Los espían descaradamente.
Comportamientos de este tipo revelan una gran carga de inconsciencia, desconfianza e inmadurez, que pocos padres serían
capaces de aceptar, por la absurda creencia de que eso les haría perder respeto y autoridad frente a sus hijos.
LA RELACIÓN DE PAREJA.
Al igual que en cualquier contexto formado por personas, el funcionamiento de la pareja depende de la Autoestima de sus
miembros. La formación de pareja es una necesidad del ser humano en la búsqueda de ensanchar su horizonte personal y
de compartir lo que es, a través de distintas maneras de expresión. En la relación de dos, se abre un mar de posibilidades de
proximidad que reduce la sensación de soledad y vacío a través de la búsqueda y encuentro de intimidad física y
psicológica.
La pareja Autoestimada:
Visto de manera esquemática y sencilla, la pareja autoestimada se caracteriza por comportamientos positivos que tienden al
bienestar y al logro. Algunos de esos comportamientos efectivos que reflejen conciencia, confianza, valoración y respeto,
son.
 Dialoga frecuentemente y no evade los conflictos
 Expresa sus sentimientos abiertamente
 Acepta las diferencias individuales de sus miembros
 Se apoya mutuamente sin crear dependencia
 Se dedica a crecer
 Se comunica desde cualidades y coincidencias, y no desde defectos y diferencias
 Se desarrolla en torno a proyectos en común
 Respeta la individualidad del otro miembro de la pareja
 Se esfuerza por conocerse
 No depende de la aprobación externa. Es autónoma
 Vive con acuerdos, reglas y valores definidos
 Se compromete
 Se tiene lealtad y confianza mutua
 Evita depender y controlar
 Enfrenta las rupturas y separaciones con madurez
La pareja Desvalorizada:
Por su parte, la pareja desestimada funciona de manera diferente, con un nivel reducido de consciencia de sus capacidades
y necesidades, poca confianza de sus miembros, indignidad y mínima valoración de si misma. Sus características
resaltantes suelen ser:
 Tiende a la incomunicación y evade la realidad para no enfrentarla
 Bloquea la expresión de sus sentimientos; los ignora, evade o se avergüenza de ellos.
 Es conflictiva e inarmónica
 Carece de reglas, acuerdos y valores claros y definidos
 No acepta las diferencias de sus miembros. Vive del "debe ser"
 Crea dependencia psicológica, económica, sexual.
 No se plantea el crecimiento como objetivo
 Carece de proyectos comunes; cada quien funciona por su lado
 El apoyo se brinda condicionado
 Invade el espacio personal del otro
 Ignora el uno lo que desea o necesita el otro
 Vive del "qué dirán"; es guiada desde el exterior
 Se relaciona circunstancialmente, sin compromisos verdaderos y honestos
 Desconfía del otro
 Enfrenta las rupturas y separaciones con inmadurez.
AUTOESTIMA Y TRABAJO.
La Autoestima tiene una poderosa influencia en el logro de objetivos relacionados con la ocupación, el oficio, la profesión. La
relación que existe entre las variables Autoestima – trabajo es, desde todo punto de vista, indisoluble.
Aceptando esto como cierto, podemos decir que la persona que trabaje desde su Autoestima, se desempeña de una manera
diferente a aquella que lo hace desde su Desvalorización. En el plano de las creencias, el Desvalorizado suele estar
anclado, envuelto en una serie de creencias negativas con relación al trabajo.
El trabajador Desvalorizado:
Algunas de sus características más resaltantes, en relación con el marco laboral, son:
 Trabaja sin tener claridad de rumbo, ignora su verdadera vocación.
 No respeta el tiempo propio ni el ajeno
 No confía en sus capacidades puesto que por lo general las desconoce
 Vive frustrado y presionado por el trabajo
 Tiende a la dependencia y pone su carga sobre cuanto hombro vea dispuesto
 Su estilo es la rutina
 Vive en la fantasía, en el "debe ser"
 Su actitud es apática y desinteresada, actúa como si nada le importara realmente
 No persevera, abandona lo poco que logra iniciar
 Depende de otros, de sus decisiones y aprobación, lo cual le resta autonomía y le hace sentirse indigno, culpable y
manejable
 No asume responsabilidades, evade el esfuerzo y responde con un típico: "eso no me toca a mí" o un "yo no se
nada de eso"
 Establece relaciones conflictivas basadas en el interés y el utilitarismo
 Carece de control sobre su trabajo; su estado más frecuente es la confusión y tiene mal relación consigo mismo, con
las máquinas, los procesos y las personas.
El trabajador Autoestimado:
Podríamos decir que el trabajador Autoestimado:
 Trabaja desde su vocación, tiene un propósito claro y posee objetivos y metas definidos
 Valora su tiempo y su energía, por lo que elige con agudeza a qué dedicar su atención y su intención
 Confía en sus potencialidades porque las conoce, e intenta cultivarlas a través del discernimiento, el estudio y la
práctica. Usa lógica y también la intuición
 Disfruta lo que hace ya que es consciente de que actúa, no por obligación, sino por elección personal, lo cual lo lleva
alejarse de lo que no le produce auténtica satisfacción
 Busca ser independiente, dentro de la normal interdependencia del mundo actual
 Crea sus circunstancias a través de la acción inteligente, de la iniciativa y la creatividad
 Respeta la realidad y no niega los hechos; tiende a buscar las lecciones que se ocultan detrás de lo que parece
estar en contra
 Su actitud es entusiasta y resulta
 Es perseverante en sus intenciones
 Respeta el tiempo propio y el ajeno porque lo sabe valioso e irrecuperable
 Es relativamente autónomo en sus decisiones sin perder la apertura a las opiniones foráneas
 Asume responsabilidades porque se cree capaz de manejarlas
 Se vincula honestamente con los demás, respeta sus ideas, estados emocionales y decisiones
 Controla su trabajo y mantiene armonía consigo mismo, con las máquinas, con las personas y con los procesos
CONCLUSIONES.
 La Autoestima se forma desde la gestación, durante el período prenatal y en los años que siguen el nacimiento del
niño, quien aprenderá, de acuerdo con lo que perciba en su entorno, si es apto para lograr objetivos y ser feliz, o si debe
resignarse a ser común; uno más en una sociedad en la que vivirá posiblemente resentido, ansioso y funcionando muy por
debajo de su verdadera capacidad. Los niveles de salud, éxito económico y calidad de relaciones, están frecuentemente
relacionadas con una Autoestima fuerte. El desequilibrio, el caos en estas áreas, se puede vincular a una baja, débil o
escasamente desarrollada autoestima.
 La Autoestima es un recurso psicológico que permite que las personas se orienten hacia el bienestar y no hacia la
autodestrucción. Sin embargo de manera automática y poco consciente, acostumbramos desarrollar comportamientos que
afectan y reducen de manera significativa nuestra calidad de vida.
 Envidiar, criticar, maltratar, celar, quejarse, negarse a aceptar las cosas como son, evitar los cambios necesarios,
trabajar compulsivamente, fumar o beber en exceso y actuar tímidamente o con apatía, entre otras conductas frecuentes,
revelan desamor por uno mismo, pérdida del equilibrio de la mente y del cuerpo y, por consiguiente, la urgente necesidad de
restablecer la Autoestima, que es la pieza clave para todo tipo de relación en nuestras vidas: paternal, amorosa, de trabajo o
simplemente social.

Causas y consecuencias de la baja autoestima


Una persona con baja autoestima suele pensar de forma negativa sobre sí misma. Pero esto es lo bueno: Que la baja
autoestima se sustenta más en creencias que en hechos y las creencias sí se pueden cambiar.
Aún sin proponérselo, dichas creencias van cambiando a lo largo de la vida, dependiendo de las circunstancias y
experiencias que atraviese la persona.
Causas de la baja autoestima
Cada persona sigue su propio y único camino en la vida y, a través del mismo, va formándose su autoestima. El proceso
suele ser gradual. La persona puede no darse cuenta de que está formando un poso de creencias negativas sobre sí misma.

En esa construcción, la naturaleza innata de la persona juega un papel, pero las experiencias que atraviesa y las
personas con quienes se relaciona influyen decisivamente.
Durante los primeros años de la vida, cuando la personalidad se está formando, algunas experiencias pueden dañar la
autoestima. Y la persona, que aún no ha desarrollado las armas para enfrentarse a ellas, es quizás cuando comienza a
sentirse poco valiosa.
Pero, también de adulta, la persona puede vivir experiencias negativas que afecten su autoestima.
Algunas experiencias susceptibles de alimentar las creencias negativas de una persona sobre sí misma son:
 Ser víctima de abusos (sexuales, físicos o emocionales) y la pérdida de control asociada a ellos.
 Haber visto desatendidas sus necesidades básicas en la infancia.
 Fracasar en cumplir con las expectativas de sus padres.
 Sentirse el “bicho raro” de la escuela.
 Sufrir discriminación (por discapacidad, apariencia, estatus social o cualquier otra circunstancia).
 Verse empujado por la presión social para seguir determinadas normas.
 Sufrir acoso o bullying laboral.
 Padecer enfermedades que condicionen sus actividades cotidianas o impacten en su calidad de vida.
 Sufrir por la pérdida de personas importantes de su vida.
 Sufrir por exclusión social y soledad.
 Afrontar el desempleo o condiciones laborales precarias.
 Etc.
Al atravesar experiencias dolorosas como ésas, la persona puede ir formándose esa opinión negativa sobre su
apariencia, su inteligencia o sus capacidades.
Y, cuando ocurre algo que le hace recordar esas experiencias vividas, adopta una actitud negativa a la hora de enfrentarse a
las nuevas experiencias.
Dependiendo de qué tan intensas y arraigadas estén las creencias negativas sobre sí misma, la persona puede sentirse mal
o incluso fatal (por ejemplo, a la hora de hablar en público) y quizás trate de evadir ese mal trago.
Pero lo malo de escapar de esa experiencia es que la persona tiende a re-confirmar sus creencias negativas. Se hacen más
fuertes, disminuyendo así la posibilidad de superar una situación similar en el futuro.
Se construye, pues, un círculo vicioso que parece indestructible, pero no lo es. Precisamente por lo que dijimos: se sustenta
en creencias que se pueden cambiar.
Consecuencias de la baja autoestima
De una u otra manera, todas las áreas de la vida quedan afectadas cuando la persona piensa tan mal sobre sí misma.
Veamos algunas de las situaciones más comunes…

Ideas para ayudar a alguien con baja autoestima


Más de una vez me hubiese encantado que una persona cercana con baja autoestima pudiera verse de otro modo; que
pudiera ver las estupendas cualidades que yo le veía; que las pudiera valorar o que ignorase ciertas opiniones de la gente,
que no le hacían sino ser cada día más infeliz.
Me hubiera encantado también tener una varita mágica o un chip futurista para integrárselo en la cabeza y que pensara de
otro modo sobre sí misma. ¡Así, a la brava! Pero la cosa no es tan sencilla…
Con el tiempo, uno aprende que no puede cambiar los sentimientos de otra persona, pero sí puede poner su granito de
arena para que esa persona, por sí misma, vaya viéndose de otro modo, ganando confianza y sintiéndose mejor poco a
poco.
Para eso hace falta paciencia. Nuestro apoyo servirá de algo siempre que la persona esté receptiva, que quiera ver las
cosas de otra manera.
En ese momento sí podemos hacer bastante para apoyarla. Veamos algunas ideas.
Estar ahí para él/ella
La más importante: Que la persona se sienta respetada y querida. No está de más, en absoluto, recordárselo con palabras y
gestos; que sepa tu aprecio y que puede contar contigo.
Escucharle
Presta atención cuando te hable y hazle sentir que su opinión es valiosa.
Escucha sus problemas y ayúdale a encontrar soluciones; a ver el lado bueno de las cosas, si es lo apropiado.
Ver las cosas con sentido del humor
También aquí, si es apropiado, puedes ayudarle a ver el lado cómico de los errores y demás desencantos vitales. Sin burlas,
por supuesto.
Es más, no le rías la gracia cuando haga bromas en las que se ridiculice y, en general, cuando hable de forma denigrante
sobre sí misma.
Reforzar sus puntos fuertes
Sé sincero y no le digas cumplidos con la única finalidad de que se sienta bien. Díselos cuando verdaderamente creas en
esas palabras. No te los guardes: regálaselos.
Interésate también por sus logros, grandes o pequeños. ¡A celebrarlos!
Animarle con sus proyectos
La persona con baja autoestima deja de hacer cosas (aunque le interesen) por inseguridad. Ahí estás tú para animarla y
para restarle peso a ese miedo.
Hacer cosas divertidas
Pasarlo bien juntos compartiendo experiencias divertidas a dúo. Así de simple.
Ayudarle a integrarse
La persona con baja autoestima ha de saber que puede contribuir de forma valiosa en la vida de otras personas. Inclúyela en
tu vida; invítala a los eventos que sean; preséntale a alguien…
Si está dispuesta y a ti te es posible, haz algo para que se relacione con otras personas.
.
En definitiva, sí podemos influir de manera positiva en esa persona que apreciamos y que tiene la autoestima por los
suelos.
Un último apunte: Si intentamos algo de lo anterior o alguna idea similar y no sale bien, no sirve de nada enfadarse. Sí, da
un poco de rabia intentar echarle una mano a alguien que queremos y que esa persona rechace nuestro gesto. Pero,
echándoselo en cara, sólo lograremos que se sienta aún peor consigo misma.
¿QUÉ DISMINUYE LA AUTOESTIMA DE LOS NIÑOS?
 No satisfacer sus necesidades básicas, especialmente cuando observan que otros reciben más cariño, cuidados
o sustento.
 Pasar por alto o negar continuamente sus sentimientos
 Sentirse rebajado, ridiculizado o humillado. (“Sigues siendo un bebé, nunca has sido bueno en matemáticas,
eres como tu abuelo, cabezota y testarudo”…)
 Verse obligado a asumir una personalidad falsa para impresionar a los demás o para satisfacer las propias
necesidades. (“Cuando estés en el colegio no digas ni hagas…, como sueles hacer”, “No puedes ir con esas pintas, se
te ve… ¿Qué crees que pensará la gente?”)
 Verse forzado a realizar actividades inadecuadas. Forzar a los niños a hacer cosas que resultan casi imposibles
para ellos.
 Verse desfavorablemente comparado con los demás. “Tú hermana jamás habría…” o “cuando teníamos tu edad,
nunca…”
 Recibir la impresión de que sus opiniones o pareceres son insignificantes. En particular con respecto a
decisiones o cuestiones que le afectan directamente.
 No recibir explicaciones razonables. ”Se hace porque lo digo yo”
 Estar sobreprotegido. “No puedes ir solo pues, como te conocen, te darán gato por liebre”
 Castigar más de la cuenta, sobre todo si reciben la impresión de que son intrínsecamente malos (“siempre has sido
un alborotador”).
Recibir pocas normas y orientaciones. Especialmente si la falta de éstas lleva a los niños a cometer errores que podrían
haberse evitado y luego son humillados por cometerlos.

¿Qué hacer?
 Todas las mañanas al verte en el espejo, di algo positivo, en voz alta, respecto a ti mismo. 
Por ejemplo: "soy…", "estoy contento conmigo mismo, porque ayer logré…"

 Reconoce y dale un valor a tus triunfos, aunque sean pequeños.


El simple hecho de trabajar para mejorar, es un gran logro.
 Aprende a ser independiente. 
Aunque te cueste trabajo, toma tus propias decisiones.
Si no estás acostumbrado a hacerlo, empieza por cosas de poca importancia.

No tengas miedo de cometer un error.


Si te equivocas piensa:
Estoy aprendiendo y no pasa nada si me equivoco.

 Haz ejercicio, camina, baila o cualquier actividad en la que te muevas un buen rato.
Las endorfinas que produce nuestro cuerpo cuando hacemos ejercicio, nos hacen sentir bien.

 Revisa tu manera de pensar y las ideas o creencias que provocan tus sentimientos negativos (temor, angustia,
inseguridad, etc.) y las conductas que te gustaría cambiar.

 Recuerda que son aprendidas y que, por lo tanto, pueden ser modificadas por aquellas que se adaptan mejor a tu
vida actual.

 Si tienes contacto con personas que te devalúan, insultan, humillan o maltratan física o emocionalmente, aléjate de
ellas.

Si no puedes hacerlo en este momento, prepárate para hacerlo.


Busca ayuda si lo necesitas.

Mientras tanto, mantente lo más alejado que sea posible, enfréntalas si lo consideras necesario o ignóralas y piensa que
sus palabras y conducta no están provocadas por ti, el problema está en ellos. 
Si no fuera así, no tendrían la necesidad de querer hacerte sentir mal.

Hay muchas maneras adecuadas y respetuosas de expresar nuestra molestia, desacuerdo o desagrado, no necesitamos
lastimar a la gente para hacerlo.

 No te dejes llevar por el coraje, ni lo utilices como una manera de defenderte.


La expresión inadecuada del coraje sólo nos desgasta y a la larga, trae mayores problemas.

 Aprende a distinguir tu responsabilidad, la de los demás y la que es compartida.


No busques culpables para justificarte, pero no "cargues" con la responsabilidad de los demás.

 Recuerda que el camino en la vida tiene altas y bajas y en ocasiones necesitamos retroceder para volver a avanzar.
El problema no es caernos, todos nos caemos a lo largo de la vida, el verdadero problema está en no hacer el esfuerzo
para volvernos a levantar.

 Si quieres lograr algo, ponte metas claras y específicas y haz un plan de acción.  
Si no sabemos claramente lo que deseamos, desconocemos la manera e lograrlo.
La Familia
La autoestima, además es aprender a querernos y respetarnos, es algo que se construye o reconstruye por dentro. Esto
depende, también, del ambiente familiar en el que estemos y los estímulos que este nos brinda.
En la violencia familiar las víctimas y los victimarios poseen muy baja autoestima, ya que por un lado, la víctima es alguien al
que maltratan sin que ésta pueda poner límites y no se da cuenta de que está siendo abusada. Por otro lado, los victimarios
compensan lo inferior que se sienten, maltratando y abusando, en este caso, de un familiar.
Muchas de las heridas emocionales que tiene una persona, producidas en su niñez pueden causarnos trastornos
psicológicos emocionales y físicos (cáncer, úlceras, hipertensión, trastornos cardíacos y alimentarios, problemas en la piel,
depresiones, etc.), produciendo dificultades en la vida de las mismas(conflictos serios en el trabajo, disminución de la
energía y de la capacidad creativa, relaciones matrimoniales desastrosas, no poder hacer o conservar amigos, poco
entendimiento con las hijas e hijos).
Existen padres, madres, docentes o cuidadores que humillan, desprecian, no prestan atención, se burlan o se ríen del niño/a
cuando pide ayuda, siente dolor, tiene un pequeño accidente, necesita que lo defiendan, expresan miedo, piden compañía,
se aferra buscando protección, tiene vergüenza, etc.. Estas actitudes se completan con otras totalmente opuesta,
demostrándole al niño que es "querido y bonito" creándole una gran confusión. Pero estas muestras de cariño son
aparentes, adjudicándole un rotulo a su identidad, que trae como consecuencia un peso negativo en formación y en el
desarrollo de sus capacidades.
En el momento en que la persona afectada es adulta, transmitirá la humillación o el maltrato a personas más pequeñas o
vulnerables. Es una cadena hereditaria de abuso y poder, ya que el desprecio y la vergüenza vivida en la infancia son la
fuente de los problema que afectan en la vida adulta y los causantes de la baja autoestima.
La principal imagen y más generalizada forma de violencia es el maltrato emocional. Hay muchas maneras pasa asustar a
un niño y hacerlo sentir culpable e intimidado, sin recurrir a la violencia física. El niño o la niña se atormenta con
pensamientos y sentimientos que no pueden comunicar ni compartir con nadie y aprenden a soportar el dolor y el silencio.
La autoestima y la comunicación están muy relacionadas, porque según como se diga algo, el efecto será positivo o
negativo, de aprendizaje o de resentimiento, que se transmite desde la infancia hacia el futuro. Por esta razón, se entiende
que los padres y madres que dañan la autoestima de sus hijos no siempre lo hacen intencionalmente, ya que ellos fueron
educados del mismo modo.
Cuando los padres quieren que sus hijos reaccionen como ellos desean, suelen comportarse de maneras particulares. Estas
maneras pueden ser:
Mártires: controlan al niño haciéndolo responsable de su sufrimiento y culpable por todo lo que pueda querer o hacer que no
le caiga bien a estos mártires, a quienes nada les viene bien, y recurre a las quejas, los reproches, las lagrima, las
amenazas de que les va a dar una ataque, etcétera.
 Ves como me sacrifico por vos y no te importa-
 Dejé todo para criarte y me lo pagas haciendo eso-
 ¿En que nos equivocamos que nos haces estas cosas?-
Los dictadores: controlan al niño o la niña atemorizándolos cuando hacen algo no autorizado, son estrictos y amenazantes
para que obedezcan y todo los enfurece. Condenado de manera inapelable al niño, con burlas, gritos, despliegue de poder y
dominación.
 Como podes ser tan estúpido/a, como no te das cuenta de las cosas-
 Te avisé y ahora vas a ver lo que te pasa por no obedecer-
 Yo no tengo que darte explicaciones, lo haces porque te lo ordeno y punto-
A veces estos roles (mártir y dictador) se combinan, se alternan y agregan mas confusión a los chicos porque también van
acompañados con demandas o manifestaciones de cariño. Y si un hijo llega a quejarse, a llorar o a reclamar por el trato que
recibe puede volver a ser juzgado, culpado y descalificado.
"Según se hallan comunicado nuestros padres con nosotros así van a ser los ingredientes que se incorporen a nuestra
personalidad, nuestra conducta, nuestra manera de juzgarnos y de relacionarlos con los demás.
Esas voces quedan resonando dentro de nosotros toda la vida. Por eso hay que aprender a reconocerlas y anular su poder
para que no nos sigan haciendo sufrir, para liberarnos de esos mandatos distorsionados y para no volver a repetírselos a
nuestros hijos e hijas.
Ninguna forma de maltrato es educativa y ningún mensaje o comunicación que culpabiliza, critica, acusa, insulta o reprocha
es un buen estímulo para nadie. Y menos en la infancia, cuando no hay posibilidades de defenderse, protejerse o entender
que es la impotencia y el desconocimiento de otras formas de trato lo que lleva a los padres y madres a asumir ese papel de
mártir o de dictador."
"Lo primero que hay que entender es que no podemos hacernos cargo toda la vida de los problemas que amargaron o
hicieron de nuestros padres y madres personas mártires o dictadoras. Basta con empezar a investigar de que manera nos
afectaron esas actitudes, para comenzar a liberarnos de sus efectos y no repetir nada de esto con los propios hijos e hijas,
con nuestros alumnos, con cualquiera de nuestros chicos o chicas que puedan estar a nuestro cuidado."
Como sanar la autoestima herida en la infancia
"Para comenzar a ejercitase en desaprender lo negativo que nos inculcaron...", y sanar a ese niño/a que quedaron
escondidos y heridos en nosotros, podemos ir reemplazando las viejas ideas que construimos por otras. Repetir estas
afirmaciones con frecuencia es manera de comunicarnos con nosotros mismos, de ayudarnos a adquirir seguridad y tener
presentes nuestros derechos:
 Realizo mis elecciones y acciones con responsabilidad y sin temor.
 Solo yo decido el modo como utilizo mi tiempo, pongo límites a quienes no respetan esto, hago acuerdos para
combinar mi tiempo con el de otros sin someterme.
 Me aplico a mi trabajo con responsabilidad pero, si algo no va bien, no es porque yo sea un fracaso sino que todavía
tengo que aprender más.
 Me hago responsable del modo cómo trato a los demás y evito repetir lo que a mí me hizo sufrir.
 Tengo confianza en poder resolverlo mejor posible cualquier situación.
 Aprendo a comunicar mis sentimientos y respeto los de otros.
 Cambio mis opiniones sin temor si me doy cuenta que no eran correctas.
 Soy una persona valiosa, capaz, creativa y estoy abierta para cambiar todos los aspectos de mi vida.
Si una persona tiende a valorarse de esta manera se trasforma el guía de su propia vida y está protegida de sentir culpas
irracionales, de creerse incapaz, mala o inútil, de tener que complacer para ser aceptada.
La comunicación en la violencia familiar
La comunicación y el intercambio de mensajes son permanentes entre los seres humanos. Ésta no es solo lo que hablamos,
sino todo lo que hacemos o no hacemos: Silencios, posturas, gestos, actitudes, expresiones, tonos de la voz que cambian el
sentido de lo que se dice y miradas significativas. Por eso una persona puede manejar  la comunicación como un elemento
de poder sobre otros, que le permite controlar la relación e influir sobre las personas para obtener las respuestas que desea.
"El ejercicio de la violencia en todas sus formas es una manera de comunicar algo que se quiere lograr, por lo general,
el dominio de la situación y el control sobre los demás; y una manera de comunicar lo que le sucede a la persona que ejerce
la violencia.". Estas se sienten impotentes, no conocen otras formas de obtener atención y protagonismo y repiten lo que le
hicieron a ellos de chicos. También son incapaces de manifestar sus sentimientos, sus emociones, carecen de habilidad
para conversar y lograr acuerdos, en conclusión, tienen un grave problema de comunicación y necesitan imponerse para
sentirse poderosos y compensar su baja autoestima.
La Sociedad
La sociedad cumple una función muy importante para la persona, ya que a partir de la cultura de esta, la familia adopta
diferentes pautas o formas de vida que son transmitidos a sus miembros y determinan o ayudan a formar la personalidad de
cada uno, teniendo a esta como modelo social.
Las personas que tienen poca confianza de su capacidad dentro de la sociedad, tienden a buscar roles sometidos y evitan
las situaciones que requieren asumir responsabilidades.
En nuestra sociedad el nivel de autoestima de una persona esta en cierta medida, ligado a lo que hace para ganarse la vida.
Por ejemplo: un hombre puede alcanzar una posición social elevada y tener, no obstante una baja autoestima. Puede
tener conciencia de la importancia que tiene, pero aun así considerarse a sí mismo, un ser humano despreciable, indigno de
respeto y del afecto de los demás. "Puede experimentar sentimientos crónicos de inferioridad porque no es bien parecido..." ,
puede sentir que es físicamente débil o un cobarde, o puede considerarse condenado a causa de su identidad étnica.
Los criterios mediante los cuales, las personas, se evalúan a si mismas son culturales. Algunos de estos criterios son: si eres
gordo, flaco; lindo, feo; blanco, negro; rubio, morocho, o si tienes la capacidad para luchar, honestidad, capacidad para
soportar el dolor, la astucia para ganar dinero, los modales, la capacidad para manipular a las demás personas, etc..
Toda persona se ve a si misma desde le punto de vista de los grupos en que participa y todo aquello que piensen de uno
influirá positiva o negativamente en la personalidad o forma de pensar.
La Escuela
Es fundamental que los padres y maestros o docentes en quienes los padres confíen, sean capaces de
transmitir valores claros. Es muy importante que se les enseñe a los niños, el significado de esos valores. Los maestros
deben conocer el ambiente y aceptarlo si quieren ayudar a los niños a que vean estos dentro del mismo. En todos los
ambientes el niño tiene las mismas necesidades básicas de amor y seguridad, el derecho de ser una persona de valor y
tener la oportunidad de triunfar.
Los educadores deben estar conscientes de los distintos ritmos de desarrollo de cada niño, para que el mismo se sienta
cómodo con el propio y capacidad de desarrollo.
También podemos decir que los maestros pueden favorecer u obstaculizar el proceso por el cual uno puede encontrarse a sí
mismo. Su comprensión o la ausencia de la misma, pueden favorecer o hacer la personalidad que se desarrolla y está en
vías de manifestarse. Es por esto que el educador tiene mucha responsabilidad en este tema tan importante o en esta
cuestión del tiempo necesario para que uno se encuentre a sí mismo. También es necesario saber que la mente de cada
niño está llena de imágenes. Estas imágenes son de tres dimensiones. En primer lugar, se relaciona con la imagen que tiene
de sí mismo. Puede imaginarse a sí mismo como una persona que puede llegar a triunfar. Por el contrario, el niño puede
tener la impresión de ser una persona de poco valor, con escasa capacidad y pocas posibilidades de lograr éxitos en algún
área de su actividad.
El segundo grupo de imágenes se vincula con la opinión que el niño tiene de sí mismo en relación con otras personas.
Puede considerar que sus valores, sus actitudes, su hogar, sus padres, el color de su piel o su religión, son la causa de que
se lo mire con temor , desconfianza y disgusto, o que se lo trate con interés. La imagen que cada niño tiene de sí mismo se
forma a través del reflejo de las opiniones de los demás.
El tercer juego de imágenes se vincula con la imagen de sí mismo, tal como desearía que fuera. Si la distancia entre estas
dos imágenes, como se ve realmente y la imagen idealizada, no es grande, de modo que a media que crece y madura
pueda alcanzar la asimilación de estas dos imágenes, se puede decir que se acepta a sí mismo como persona.
Por todo lo mencionado es muy importante que la escuela del niño ayude al mismo a descubrir y aprender a ser las
personas que siempre quisieron ser, respetándole sus tiempos, sus conflictos y sus confusiones.
Para ser un buen educador...
 Saber que la escuela puede mejorar o degradar a la gente que está en ella.
 Estar dispuesto a complementar las nuevas informaciones con los viejos conocimientos.
 Debe ajustar las oportunidades de aprendizaje a cada niño, de modo que pueda progresar a su propio ritmo
de velocidad.
 Debe tener la capacidad e incluir el desarrollo de habilidades intelectuales junto con el estímulo para que el niño se
acepte a sí mismo.
 Tiene que saber cómo crear un ambiente, para encontrar oportunidades dentro del mismo, donde cada niño pueda
sentirse importante.
 Debe reconocer los puntos fuetes de cada niño: debe tener en claro que las decisiones de los niños pueden ser
vencidas a través de sus fortalezas.
 Tener conciencia de los sentimientos y de las imágenes que los niños tienen en su mente cuando van a la escuela.
 Comprender que algunas veces los niños sólo se desarrollan mediante la aprobación, ya que la crítica debe esperar
hasta que el niño sea suficientemente fuerte para aceptarla.
 Aceptar la conducta que no sea adecuada comprendiendo que los seres inestables se rigen en la conducta agresiva
cuando las presiones son demasiado grandes.
 Transmitir a los niños su fe en ellos, es decir, que sus alumnos sean personas dignas de estima y respeto.
" La gente hace cosas para nosotros. Pueden ser cosas simpáticas y agradables. Pueden ser cosas desoladoras. Pueden
ser cosas alentadoras y estimulantes. Pueden ser cosas que restauran nuestro equilibrio, acrecientan nuestra fe y fortalecen
nuestras convicciones: pueden darnos nuevas perspectivas y nuevo coraje, pero pueden sumergirnos, también en la
desesperación, el temor y el pesimismo."
¿Qué relaciòn existe entre la autoestima y el uso de drogas?
Estudios realizados sobre este particular muestran que personas con problemas de drogodependencia suelen tener una baja
autoestima o lo que es lo mismo, una deficiente imagen de si mismo. Quien se siente bien consigo mismo tiene mayores
probabilidades de no usar fármacos y drogas. Esto por una razón: no necesita recurrir a artificios externos a si mismo para
reafirmarse, explorar experiencias, comunicarse, conseguir sus objetivos o integrarse en el grupo de iguales. Ayudar; por lo
tanto, a los niños y jóvenes a sentirse bien consigo mismos, estimulando los éxitos, evitando comparaciones entre sus
resultados y los de los demás, dándoles responsabilidades, ofreciéndoles confianza y demostrando cariño o amistad no
condicionada a los logros, reforzará un buen proceso educativo y de construcción de la personalidad que redundará sobre
las posibilidades de abstinencia de fármacos, alcohol y otras drogas.
Niveles
Nuestro nivel de autoestima puede ser alto o bajo, y consecuentemente cada uno incidirá en nuestra calidad de vida.
A falta de una base de autoestima sólida, nos cuesta asumir riesgos y tomar las decisiones necesarias que nos permitirán
vivir una vida productiva y gratificante. Un bajo nivel de autoestima afecta adversamente nuestras relaciones familiares,
amistosas y de pareja, nuestro desempeño personal y profesional, y lo más importante, nuestra sensación interna de
bienestar.
Las personas que tienen un nivel de autoestima bajo dependen de los resultados presentes para establecer como deben
sentirse con respecto a si mismos. Necesitan experiencias externas positivas para contrarrestar los sentimientos negativos
que albergan hacia ellos mismos.
Mientras que un alto nivel de autoestima hace florecer un alto nivel de confianza en nuestras habilidades para resolver
situaciones, y la asertividad necesarias para permitirnos llegar a ser todo lo que podemos ser. Un alto nivel de autoestima
nos permite tener relaciones más funcionales, saludables y profundas, principalmente con nosotros mismos.
Un nivel de autoestima positivo se fundamenta en nuestra habilidad para evaluarnos objetivamente, conocernos realmente, y
ser capaces de aceptarnos y valorarnos incondicionalmente. Es decir, ser capaces de reconocer de manera realista nuestras
fortalezas y limitaciones, y al mismo tiempo aceptarnos como valiosos sin condiciones o reservas.
Es importante no confundir un alto nivel de autoestima con el egoísmo o sentirse superior, los cuales son en realidad
intentos de ocultar sentimientos negativos sobre si mismo.
La autoestima positiva nos permite realizar nuestros sueños. Mientras más nos aceptamos y nos apreciamos nosotros
mismos, más nos comportamos de una manera que nos permite ser aceptados y apreciados por otros. Mientras más
creemos que somos capaces de lograr nuestras metas, aumentan nuestras probabilidades de hacerlas realidad.
Identificar
Conocer nuestro nivel de autoestima es fundamental para establecer en que situación nos encontramos, y decidir que
queremos hacer al respecto. Podemos ayudarnos para conocer nuestro nivel de autoestima tratando de reconocer en
nosotros algunos de los detalles que se mencionan a continuación.
Baja Autoestima
Se dice que una persona tiene autoestima deficiente o negativa cuando las apreciaciones de su autoevaluación y
autovaloración le hacen daño y hay carencia de estima hacia sí misma.
Todos tenemos en el interior sentimientos no resueltos, aunque no siempre seamos conscientes de estos. Los sentimientos
ocultos de dolor suelen convertirse en enojo, y con el tiempo volvemos el enojo contra nosotros mismos, dando así lugar a
la depresión.
Cuando una persona no logra ser autentica se le originan los mayores sufrimientos, tales como,  enfermedades psicológicas,
la depresión, las neurosis y ciertos rasgos que pueden no llegar a ser patológicos (*Patológicos: situación de enfermedad o
anormalidad. ) pero crean una serie de insatisfacciones y situaciones de dolor, como por ejemplo, timidez, vergüenza,
temores, trastornos psicosomáticos
Actitudes o Posturas habituales que indican Autoestima Baja
Una persona con baja autoestima suele ser alguien inseguro, que desconfía de las propias facultades y no quiere tomar
decisiones por miedo a equivocarse. Además, necesita de la aprobación de los demás pues tiene muchos complejos. Suele
tener una imagen distorsionada de si mismo, tanto a lo que se refiere a rasgos físicos como de su valía personal o  carácter.
Todo esto le produce un sentimiento de inferioridad y timidez a la hora de relacionarse con otras personas. Le cuesta hacer
amigos nuevos y está pendiente del qué dirán o pensarán sobre él, pues tiene un miedo excesivo al rechazo, a ser juzgado
mal y a ser abandonado. La dependencia afectiva que posee es resultado de su necesidad de aprobación, ya que no se
quiere lo suficiente como para valorarse positivamente. Además :
 Autocrítica dura y excesiva que la mantiene en un estado de insatisfacción consigo misma.
 Hipersensibilidad a la crítica, por la que se siente exageradamente atacada/o, herida/o; hecha la culpa de los
fracasos a los demás o a la situación; cultiva resentimientos tercos contra sus críticos.
 Indecisión crónica, no por falta de información, sino por miedo exagerado a equivocarse.
 Deseo innecesario por complacer, por el que no se atreve a decir NO, por miedo a desagradar y a perder la buena
opinión del peticionario.
 Perfeccionismo, autoexigencia esclavizadora de hacer "perfectamente" todo lo que intenta, que conduce a un
desmoronamiento interior cuando las cosas no salen con la perfección exigida.
 Culpabilidad neurótica, por la que se acusa y se condena por conductas que no siempre son objetivamente malas,
exagera la magnitud de sus errores y delitos y/o los lamenta indefinidamente, sin llegar nunca a perdonarse por completo.
 Hostilidad flotante, irritabilidad a flor de piel, siempre a punto de estallar aún por cosas de poca importancia, propia
del supercrítico a quién todo le sienta mal, todo le disgusta, todo le decepciona, nada le satisface.
 Tendencias defensivas, un negativo generalizado (todo lo ve negro: su ida, su futuro y, sobre todo, su sí mismo) y
una inapetencia generalizada del gozo de vivir y de la vida misma.
 Falta de confianza en sí mismo Bajo rendimiento Visión distorsionada de uno mismo y de los demás. Una vida
personal infeliz
 Sentirse impotentes y autodestructivos. Repentinos cambios de humor.
 Inhibición de la expresión de los sentimientos por miedo a no ser correspondidos
 Este tipo de personas se siente descontenta consigo misma, pues se considera de poco valor e incluso, en casos
extremos, se observa sin valor alguno y por lo tanto "no creíble".
 Manifiestan la necesidad compulsiva de llamar la atención y de aprobación, la necesidad imperiosa de ganar, un
temor excesivo a equivocarse. Prefieren decir "no sé".
 Prefieren ser descritos como flojos y no como tontos.
 Tienen dificultad para aceptar y valorar a los otros como son: tratan de cambiarlos para satisfacer sus necesidades y
expectativas a través de ello
 Su reacción frente a un error particular se transforma en una crítica generalizada a todo lo que son como personas
 Algunos pensamientos o sentimientos pueden ser
Lo hare mal. Soy una persona aburrida.
Buena Autoestima
No se habla de una alta autoestima, sino del narcisismo o de una buena autoestima. El narcisismo es el amor excesivo hacia
uno mismo o de algo hecho por uno mismo, por eso se dice que una persona es narcisista, cuando está enamorado de sí
mismo, es decir de lo que piensa, de lo que hace, de cómo es, de cómo se viste, etc., pero no del propio ser, sino de la
imagen del yo.
En relación al narcisismo hay que tener en cuenta dos elementos, uno la imagen, que es como se ve exteriormente la
persona y la otra es el amor, que es el amor excesivo de la persona, hacia sí mismo. La representación del narcisismo en el
niño son simplemente las palabras e imágenes que les transmitieron sus padres, por eso se dice que los padres tienden a
atribuirle al niño todos las afecciones y se niegan o se olvidan todos sus supuestos defectos.
Alguien con una buena autoestima no necesita competir, no se compara, no envidia, no se justifica por todo lo que hace, no
actúa como si "pidiera perdón por existir", no cree que está molestando o haciendo perder el tiempo a otros, se da cuenta de
que los demás tienen sus propios problemas en lugar de hecharse la culpa "por ocasionar molestias".
Identificar a las personas que tienen un nivel de autoestima alto es por lo general sencillo, tienden a ser personas que se la
llevan bien con la mayoría, de trato jovial, su presencia es agradable y bien recibida, y están siempre dispuestos a colaborar.
Características de la autoestima positiva
Cree firmemente en ciertos valores y principios, está dispuesto a defenderlos aún cuando encuentre fuerte oposiciones
colectivas, y se siente lo suficientemente segura como para modificar esos valores y principios si nuevas experiencias
indican que estaba equivocada.
Es capaz de obrar según crea más acertado, confiando en su propio juicio, y sin sentirme culpable cuando a otros le parece
mal lo que halla hecho.
No emplea demasiado tiempo preocupándose por lo que halla ocurrido en el pasado, ni por lo que pueda ocurrir en el futuro.
Tiene confianza por su capacidad para resolver sus propios problemas, sin dejarse acobardar por los fracasos y dificultades
que experimente.
Se considera y realmente se siente igual, como persona, a cualquier otra persona aunque reconoce diferencias en talentos
específicos, prestigio profesional o posición económica.
Da por supuesto que es una persona interesante y valiosa para otros, por lo menos para aquellos con quienes se asocia.
No se deja manipular por los demás, aunque está dispuesta a colaborar si le parece apropiado y conveniente.
Reconoce y acepta en sí mismo una variedad de sentimientos e inclinaciones tanto positivas como negativas y está
dispuesta a revelarlas a otra persona si le parece que vale la pena.
Es capaz de disfrutar diversas actividades como trabajar, jugar, descansar, caminar, estar con amigos, etc.
Es sensible a las necesidades de los otros, respeta las normas de convivencia generalmente aceptadas, reconoce
sinceramente que no tiene derecho a mejorar o divertirse a costa de los demás.
Acepta los retos: Cuando ud. tiene una autoestima alta no tendrá miedo de desarrollar sus habilidades. Querrá arriesgarse y
probar cosas nuevas. Si no prueba, no podrá madurar.
Son capaces de escuchar las criticas sin tomárselo personalmente. Por lo general manejan mejor esas situaciones porque
los mensajes negativos tienen menos poder sobre ellos, no hacen eco dentro de su mente.
Tienen facilidad para establecer claramente la diferencia entre "Ser" y "Hacer". Este pequeño detalle les permite mantenerse
centrados en si mismos mientras observan los cambios que ocurren a su alrededor, sin necesidad de identificarse con ellos.
Para las personas con un nivel de autoestima positivo es sencillo detenerse a evaluar una situación para decidir el más
adecuado curso de acción a seguir, en vez de simplemente reaccionar nerviosamente ante ella.
Muestra sus sentimientos y emociones con libertad. Más independencia
Se comunica con facilidad y le satisfacen las relaciones sociales, valora la amistad y tiene iniciativa para dirigirse a la gente.
Quien posee una autoestima positiva acepta y valora a los demás tal cual son; puede establecer relaciones de sana
dependencia comunicándose en forma clara y directa con los demás. Se ve favorecido con la capacidad y la buena
disposición para permitir que los seres queridos sean lo que ellos elijan, sin presionarlos para inducirlos en sus preferencias.
Es una persona que tiene el valor de asumir riesgos y enfrentar los fracasos y frustraciones como oportunidades para
aprender a crecer, y los asume como desafío, separándolos de sí mismo
Cómo ayudar a construir una autoestima positiva :
Proceso externo de construcción de la autoestima:
 El proceso externo está dado fundamentalmente por la influencia que los demás, en general, tienen sobre el aspecto
emocional de la persona. Un factor muy negativo para la autoestima, es el hecho de repetir reiteradamente las
características negativas de la persona.
Es decir, los demás pueden o no ayudar a tener una buena autoestima –especialmente las personas con las que se está
involucrado afectivamente, alguien a quien se admire o a quien se considere mucho– haciendo aportes para que se tenga
una evaluación positiva de uno mismo y de sus actos. Esto sin dejar de mencionar que este entorno es también el que
ofrece oportunidades adecuadas y precisas para obtener éxitos y, en general, experiencias que permitan hablar bien de uno
mismo y con las cuales uno se sienta satisfecho.
Proceso interno de construcción de la autoestima
La persona también realiza una construcción interna según sus propias experiencias. Esta construcción va a ser positiva o
negativa según lo sean esas experiencias y el criterio de evaluación que se haga de ellas, es decir, va a estar en estrecha
relación con decirse a sí mismo: "yo pude", "lo hice bien"
Es como un premio hacia sí mismo, que a su vez se va a convertir en la energía para hacer otras cosas bien hechas, de una
manera manera acertada.
Una buena autoestima es el motor que desencadenará asertividad en las funciones afectivas y sociales, la cual va a permitir
que se obtenga como resultado: agrado, satisfacción, gusto y amor por lo propio. A su vez, estas últimas sensaciones
generarán una retroalimentación que recaerá nuevamente sobre la construcción de la autoestima positiva que se ha
generado, aumentando de esta manera su potencial también positivo. Incluso, y gracias a esto, podrá ser el
mismo individuo quien mejore luego sus resultados como desafío propio y para una mayor satisfacción personal.
Sin embargo puede pasar también lo contrario: que el individuo se vea enfrentado a resultados o experiencias
desagradables, a errores e insatisfacciones, provocando repercusiones con una carga afectiva negativa, acompañada de
autoacusaciones y autocastigos que le aportan y le provocan una información muchas veces distorsionada y que le conduce
a un actuar deficiente, con resultados de las mismas características o incluso peores.
De esta manera se generará un círculo vicioso que, si daña la autoestima, habrá que interrumpir atendiendo determinados
aspectos, como incentivar que el individuo valore más el proceso que el resultado y que aprenda de sus errores.
Otro aspecto que favorece el desarrollo de una autoestima positiva, es facilitar alternativas con objetivos más adecuados al
nivel de desempeño y capacidades. Para ello será necesario conocer a la persona, para que de esta manera podamos
ayudarla a conocerse a sí misma a través del descubrimiento gradual de sus potencialidades, que serán el motor para la
superación y para poder emprender nuevos desafíos.
Consejos prácticos para mejorar nuestra autoestima:
 El hecho de querernos más y mejor está en nuestras manos, no en las de los demás. Todo reside en la cabeza y
nosotros somos quienes debemos intentar cambiar nuestro autoconcepto.
 Acéptate tal y como eres, en tus cualidades y defectos. Todos tenemos defectos, nadie es perfecto ni pretende serlo.
 Desarrolla el sentido del humor, no des tanta importancia a cosas que no la tienen, ni a los posibles comentarios de
los demás. Seguramente en la mayoría de ocasiones nos hacemos montañas innecesariamente, la gente no está siempre
pendiente de lo que hacemos o decimos, todo está en nuestra imaginación.
 Préstate más atención, dedícate tiempo a hacer aquello que te haga feliz y te satisfaga.
 No temas a las responsabilidades o a tomar decisiones, si algo sale mal aprende de tus errores y ten coraje para
volver a intentarlo. Nadie está libre del error en esta vida y a veces hay que ver la cara positiva de los fracasos, piensa que
aunque se cierren unas puertas, luego se abrirán otras que pueden ser incluso mejores.
 Si una relación personal no acaba de funcionar, no pienses nunca que la culpa es sólo tuya, entre dos personas
ambas partes son responsables de su comportamiento. La verdad al final es que sólo hubo una incompatibilidad de
caracteres.
 Prémiate por tus logros, aunque estos sean pequeños o poco importantes, así te sentirás mejor.
 Simplifica tu vida y dirígete hacia objetivos realmente valiosos para ti, dedicándote a ellos intensamente, sin miedo.
 No idealizar a los demás.
 No buscar la aprobación de los demás.
 Aprender de los errores. Practicar nuevos comportamientos.
 Darse permisos. Disfrutar del presente.
Autoestima y cambio
Hoy en día la empresa y las personas que la forman están viviendo de forma permanente procesos de cambio y
transformación. Para afrontar estos procesos con éxito, es necesario poder ver los retos como oportunidades más que como
amenazas. La autoestima juega un importante papel a la hora de facilitar un encuadre positivo o negativo de la situación.
En la medida en que creemos en nosotros mismos, ponemos más energía positiva y perseverancia ante los retos y desafíos
del entorno. Ello suele llevar a obtener éxito en mayor medida, lo cual refuerza de nuevo nuestra autoestima, cerrándose así
un círculo positivo de autoestima y energía para afrontar los cambios.
Lo contrario ocurre desde la autoestima negativa, que promueve un círculo negativo de éxito y tolerancia a la incertidumbre,
al cambio, a los retos.
La autoestima y el éxito empresarial
Cuando se menciona el término autoestima dentro de la empresa parece estar fuera de contexto, ¿cómo es posible que en
medio de tantos problemas que resolver y tanto mercado que acaparar se hable de que la autoestima de los colaboradores o
la del propio jefe o líder tengan el poder de afectar el desarrollo de la empresa?
Por ilógico que parezca, la aceptación de sí mismo es un elemento a considerar en cualquier negocio que se emprenda
Además, es importante para una compañía detectar quiénes cuentan con un buen nivel de autoestima, ya que estas
personas serán capaces de:
 Usar sus conocimientos , intuiciones y percepciones como herramientas para enfrentar con tranquilidad y serenidad
las situaciones y conflictos cotidianos.
 Aprender nuevas habilidades, desarrollar capacidades que les permitan satisfacer sus necesidades del presente sin
temor a enfrentarse a cosas.
 Tomar consciencia de que cada día que pasa aprende cosas nuevas y sufre cambios, al igual que adaptarse y
aceptar nuevos valores y no sentirse intimidado por cambiar de opinión.
 Realizar su trabajo con satisfacción, aprender a mejorar, reconocer limitaciones y errores y solucionar los problemas
de la mejor manera posible.
 Tener confianza en sí mismo y en los demás, apreciarse a sí mismo y a los demás y reconocer que todos somos
únicos y diferentes.
 Conocer, respetar y expresar sus sentimientos, permitiendo que los demás también lo hagan, además de identificar
las situaciones específicas y adecuadas para hacerlo.
 Mantener amistades duraderas, maduras, sinceras con familiares, amigos y gente del trabajo.
 Reconocer sus derechos, obligaciones y necesidades. Defenderlos sin agresividad y desarrollarlos para sentirse
pleno.
Ahora bien, la autoestima influye en algunos puntos de una empresa. Entre ellos:
 Comunicación: cuando no se cuenta con niveles adecuados de autoestima la persona no es capaz de transmitir a
los demás colaboradores de manera clara y en el momento adecuado lo que piensa, siente. Este tipo de personas por lo
regular son muy sensibles a las críticas o toman todos los comentarios personales y los usa como  armas para atacar a los
demás.
 Efectividad: quien cuenta con bajo nivel de autoestima es quien frecuentemente busca la aceptación y opinión de los
demás en todo lo que realiza, no reconoce sus habilidades para solucionar problemas, toma decisiones inadecuadas, por lo
tanto, su rendimiento es escaso o de baja calidad.
 Negociaciones con clientes y proveedores: si en este tipo de situaciones tan delicadas y que mantienen en el
mercado a la empresa, el empleado comete errores de manera frecuente, no sabe qué hacer y no aprender de sí mismo y
de los demás, tampoco será capaz de mantener relaciones de crecimiento y de intercambio de servicios de calidad. De esta
forma la empresa se verá afectada tanto en el plano económico como en el servicio y gusto del cliente.
Cuando se detecta a un colaborador con baja autoestima y que se refleja en las áreas de trabajo, el primer punto es entablar
con él una conversación para determinar si ya tiene contemplada la situación en la que vive y cómo piensa solucionarla o
mejorarla. Sería importante que esta plática la llevara a cabo el psicólogo o personal calificado de la empresa, quien puede
determinar si realmente es un problema de autoestima y por tal motivo no puede desempeñar el cargo.
CONCEPTO DE MOTIVACION
La motivación está constituida por todos los factores capaces de provocar, mantener y dirigir la conducta hacia un objetivo.
Hoy en día es un elemento importante en la administración de personal por lo que se requiere conocerlo, y más que ello,
dominarlo, sólo así la empresa estará en condiciones de formar una cultura organizacional sólida y confiable.
En el ejemplo del hambre, evidentemente tenemos una motivación, puesto que éste provoca la conducta que consiste en ir a
buscar alimento y, además, la mantiene; es decir, cuanta más hambre tengamos, más directamente nos encaminaremos al
satisfactor adecuado. Si tenemos hambre vamos al alimento; es decir, la motivación nos dirige para satisfacer la necesidad.
La motivación también es considerada como el impulso que conduce a una persona a elegir y realizar una acción entre
aquellas alternativas que se presentan en una determinada situación. En efecto, la motivación está relacionada con el
impulso, porque éste provee eficacia al esfuerzo colectivo orientado a conseguir los objetivos de la empresa, por ejemplo, y
empuja al individuo a la búsqueda continua de mejores situaciones a fin de realizarse profesional y personalmente,
integrándolo así en la comunidad donde su acción cobra significado.
El impulso más intenso es la supervivencia en estado puro cuando se lucha por la vida, seguido por las motivaciones que
derivan de la satisfacción de las necesidades primarias y secundarias (hambre, sed, abrigo, sexo, seguridad, protección.
etc.).
Otros Factores que influyen en la Autoestima. 

Autoestima y Desarrollo
Los siete primeros años de vida son de vital importancia para fundar un buen desarrollo de la autoestima. La relación con los
padres y las personas que  rodean a un niño y las vivencias que se refieren a él, son decisivas para la formación de la
confianza básica.
En el periodo escolar básico (de los 5 a los 12 años) el niño tiene  un acelerado concepto de sí mismo, dado que durante
este periodo adquiere el pensamiento lógico, concepto que le permite ordenar los datos de la realidad y de las acciones
mentales que efectúa. Para los adolescentes, en el periodo de 13 a 18 años, la aceptación de su valoración es mucho más
clara y está más influida por las experiencias que sostiene con los  jóvenes de su edad,  que por las experiencias vividas con
sus padres u otros adultos.
 El concepto de si mismo surge de experiencias personales, de las evaluaciones que otros hacen acerca del individuo,  y de
la identificación con seres queridos, familiares, amigos, etc. Estas vivencias,  paso a paso, a la luz de este autoconcepto en
ciernes, serán integradas por el individuo, dando origen a una estructura personal y cognitiva estable.
“La autoestima es la predisposición a experimentarse como competente para afrontar los desafíos de la vida y como
merecedor de felicidad” (NATHANIEL BRANDEN, “El poder de la autoestima”)
Autoestima y Aceptación del Otro.
Aceptar a otro es acoger las diferencias y las semejanzas. Ese otro cercano puede ser de diferente color, pensar distinto,
hablar de manera diferente, pero me puede querer, puede ayudarme y ser mi amigo, o tal vez no, o simplemente
compartimos la misma ciudad.
Cada persona es una isla en sí misma, coexistiendo en un gran archipiélago.  Una isla única, irrepetible, con el derecho
incuestionable de usar sus experiencias a su manera y descubrir y darle a estas sus propios significados. La aceptación de
esta persona, de este otro distinto, se manifiesta en el acoger sin juzgar y en la confirmación de este.
El tener la capacidad de aceptar a ese otro diferente significa valorar al otro y  valorarse a si mismo, es reconocer y
reconocerse, es amar y amarse y admitir que todo lo que el otro es, es legítimo y único. <span ><span >Referido a la
aceptación, Carl Rogers afirma que cuanto más comprendida y aceptada se siente una persona, le resulta más fácil
abandonar los mecanismos de defensa con que ha encarado la vida hasta ese momento y comenzar a avanzar hacia su
propia maduración.
Autoestima y Afectividad Positiva. 
 Es el acto de acogida primario, el suceso que trae protección, amor y apoyo, y sirve de base para que nos desarrollemos
libres de temores. La afectividad positiva ayuda a que las  acciones se expandan con la intensidad de quienes confían en
sus capacidades y que no temen ser ellos mismos. El amar y ser amados detona en nosotros grados de seguridad que nos
permiten asumir éxitos o reveses sanamente, y nos hace sentir inmersos en un mundo sin sentimientos de abandono ni
faltos de pertenencia.
En función de lo anterior es que a nuestros niños debemos proporcionarles un amor incondicional, sin considerar sus logros
y fracasos. Un niño, con el transcurso del tiempo, va elaborando su autoestima, va descubriendo y creando opiniones sobre
si mismo y sobre el entorno.
Cada mensaje que emitimos contiene mil universos, y muchas veces, dos, tres o más palabras confirmadoras, valen más
que mil imágenes bellas. Las emociones son la expresión clara de nuestra intimidad; es imprescindible dejarlas ser,  en la
medida que poseen su propio designio y su propio significado. Se nos puede requerir dominio sobre nuestras acciones, pero
no sobre nuestras emociones.
El ser capaces de expresar lo que sentimos y emocionamos desarrolla la satisfacción de creer más en nosotros, en reafirmar
nuestra autovaloración. Es la relación-contexto estable la que nos hace responsables de nosotros mismos en el camino
hacia la autenticidad y hacia la autonomía.

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