0% encontró este documento útil (0 votos)
159 vistas412 páginas

Actividad Física en Adultos Mayores de Tapachula

Este documento presenta la tesis doctoral titulada "Correlatos sociodemográficos, psicológicos y características de la actividad físico-deportiva del adulto mayor de 60 años de Tapachula (Chiapas - México)" realizada por Alfonso Cabrera Ramos bajo la dirección de Francisco Ruiz Juan. La tesis analiza las características sociodemográficas, psicológicas y de actividad física de adultos mayores de 60 años en Tapachula, Chiapas, México a través de encuestas
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
159 vistas412 páginas

Actividad Física en Adultos Mayores de Tapachula

Este documento presenta la tesis doctoral titulada "Correlatos sociodemográficos, psicológicos y características de la actividad físico-deportiva del adulto mayor de 60 años de Tapachula (Chiapas - México)" realizada por Alfonso Cabrera Ramos bajo la dirección de Francisco Ruiz Juan. La tesis analiza las características sociodemográficas, psicológicas y de actividad física de adultos mayores de 60 años en Tapachula, Chiapas, México a través de encuestas
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

TESIS DOCTORAL

“CORRELATOS SOCIODEMOGRÁFICOS,
PSICOLÓGICOS Y CARACTERÍSTICAS DE
LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DEL
ADULTO MAYOR DE 60 AÑOS DE
TAPACHULA (CHIAPAS – MÉXICO)”

Director: Francisco Ruiz Juan

Autor: Alfonso Cabrera Ramos

Fdo. Alfonso Cabrera Ramos

UNIVERSIDAD DE MURCIA
DEPARTAMENTO DE ACTIVIDAD FÍSICA Y DEPORTE

SAN JAVIER (MURCIA), OCTUBRE 2008


INFORME DEL DIRECTOR DE TESIS

D. Francisco Ruiz Juan, Profesor Titular de Universidad del Área de Di-

dáctica de la Expresión Corporal en el Departamento de Actividad Física y De-

porte de la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Murcia

AUTORIZA

La presentación de la Tesis Doctoral titulada “CORRELATOS SOCIO-

DEMOGRÁFICOS, PSICOLÓGICOS Y CARACTERÍSTICAS DE LA ACTI-

VIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DEL ADULTO MAYOR DE 60 AÑOS DE TA-

PACHULA (CHIAPAS – MÉXICO)” realizada por D. Alfonso Cabrera Ramos,

bajo mi inmediata dirección y supervisión, y que presenta para la obtención del

grado de Doctor por la Universidad de Murcia.

En San Javier (Murcia) a 27 de octubre de dos mil ocho.

Fdo. Francisco Ruiz Juan


Agradecimientos

Este trabajo es producto del esfuerzo de muchas personas a quienes debo


agradecer el apoyo incondicional recibido siempre y en los momentos precisos
en la realización y finalmente terminarlo.

En primer lugar quiero agradecer a mi tutor Dr. Francisco Ruiz Juan,


quien con su enorme amor por la ciencia y especialmente por la Educación Físi-
ca, me brindó la oportunidad y ayuda permanente para seguir avanzando en
esta maravillosa aventura que es la investigación. Gracias por ser mi director de
tesis y amigo.

Agradezco infinitamente a mis maestros por darme su tiempo y conoci-


mientos que fueron determinantes en el proceso de mi preparación profesional
para alcanzar un grado más y estar en donde estoy.

Quiero expresar mi agradecimiento a los compañeros y amigos María


Elena García Montes, Gabriel Flores Allende, Manolo Gómez López y Alfonso
Valero Valenzuela, porque siempre me dieron la mano cuando necesité su ayu-
da y apoyo, a todos gracias por la ayuda y el ánimo de todos los días, por la
amistad, que hacen que el arduo trabajo de cada día sea más agradable. Gracias
por estar siempre ahí donde los necesité.

Mi eterno agradecimiento a la Universidad de Murcia por brindarme la


oportunidad de obtener este grado y al Departamento de Actividad Física y
Deporte de la Facultad de Ciencias del Deporte de San Javier por recibirme en
su seno, apoyándome siempre para hacer de mi estancia más grata y producti-
va.

Gracias a la comunidad estudiantil de la Escuela Normal de Licenciatura


en Educación Física de Tapachula, al personal docente, administrativo y ma-
nual, a mis amigos, Rosa María Fino Rogero, Francisca Gálvez Alonso y Rogelio
Kin Kin, pero en especial a mi director de la Escuela Cruz Ávila López, por su
apoyo incondicional en mis largas ausencias del centro de trabajo, y por la pre-
ocupación permanente porque el personal docente se actualice siempre, a todos
gracias por creer en mi.

Mis pensamientos se queda cortos para agradecer mi esposa y amiga


Bertha Fernández Cuadra, quien además de darme tres grandes hijas, siempre
le interesa lo que hago y mi superación, Gracias vieja por estar a mi lado siem-
pre, por motivarme a continuar en momentos difíciles, este triunfo también es
tuyo y de nuestras hijas Gabriela, Adriana y Ana María, por esto y mucho más
gracias.
Índice

ÍNDICE

PRESENTACIÓN 17

25
CAPÍTULO 1
INTRODUCCIÓN
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

1.1. Transición demográfica. 27


1.1.1. Transición demográfica en América Latina. 28
1.1.2. Transición demográfica en México. 30
1.1.3. Población mayor de 60 años en México. 30
1.1.4. Situación en México. 31
1.2. La problemática. 32
1.2.1. Ocio y tiempo libre. 32
1.2.2. Salud. 33
[Link]. Salud mental. 37
1.2.3. Estilo de vida. 38
1.2.4. Calidad de vida. 40
1.2.5. Envejecimiento. 43
[Link]. Envejecimiento biológico. 44
1.3. Planteamiento del problema. 48
1.4. Bibliografía. 49

Alfonso Cabrera Ramos -7-


Índice

CAPÍTULO 2 55
PLANTEAMIENTO Y
DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN

2.1. Objetivos de la investigación. 57


2.2. Metodología, método y técnicas de investigación. 58
2.2.1. Cobertura de la investigación. 58
[Link]. Población. 58
[Link]. Muestra. 60
2.2.2. Método de investigación y técnicas de obtención de datos. 64
[Link]. Técnicas empleadas en la obtención de los datos. 64
[Link].1. La técnica de observación documental. 64
[Link].2. La técnica de encuesta. 65
[Link].2.1. Análisis del instrumento de recogida 65
de información: el cuestionario.
[Link].2.2. Validez y fiabilidad del cuestionario. 66
2.2.3. Variables objeto de estudio. 67
[Link]. Variables de sentimiento de soledad. 67
[Link]. Variables de hábitos relacionados con la práctica físico- 68
deportiva en las tres etapas de la vida.
[Link]. Aspectos sociodemográficos. 68
2.2.4. Obtención de datos. Diseño del cuestionario: pasos seguidos pa- 69
ra su elaboración y estudios piloto.
2.2.5. Trabajo de campo. 71
[Link]. Selección y entrenamiento de los entrevistadores. 71
[Link]. Desarrollo del trabajo. 72
[Link]. Seguimiento del trabajo de campo. 73
2.3. Técnicas de análisis de datos. 74
2.3.1. El análisis documental. 74
2.3.2. Técnicas de análisis cuantitativo. 74
[Link]. Análisis descriptivo. 74
[Link]. Análisis inferencial. 75
2.4 Bibliografía. 75

-8- Alfonso Cabrera Ramos


Índice

CAPÍTULO 3 77
POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO:
CONTEXTO SOCIAL, FAMILIAR Y SOLEDAD

3.1. Contexto social. 79


3.1.1. Sexo. 81
3.1.2. Edad. 81
3.1.3. Nivel de estudios. 81
[Link]. Nivel de estudios según el sexo. 82
3.1.4. Grado de analfabetismo. 82
[Link]. Saber leer. 82
[Link]. Saber escribir. 83
3.1.5. Situación laboral. 84
[Link]. Situación laboral según el sexo. 84
[Link]. Situación laboral según la edad. 84
3.1.6. Estado civil. 84
[Link]. Estado civil según el sexo. 85
3.1.7. Ingresos mensuales. 85
3.1.8. Servicio médico. 86
3.1.9. Filiación médica. 86
3.2. Contexto familiar. 86
3.2.1. Tenencia de hijos. 87
3.2.2. Con quién viven actualmente. 88
3.2.3. Quien lo atiende. 89
3.3. Sentimientos de soledad. 90
3.3.1. Soledad experimentada en el último año. 91
[Link]. El sentimiento de soledad, según el sexo y edad. 91
[Link] El sentimiento de soledad según el estado civil. 92
[Link] El sentimiento de soledad y con quien vive actualmente. 92
[Link] El sentimiento de soledad y la percepción mensual. 93

Alfonso Cabrera Ramos -9-


Índice

3.3.2 Motivos principales. 93


3.3.3. Que es lo primero que hacen cuando se sienten solos. 95
3.3.4. Momento en el que se sienten más solos. 95
3.3.5. Como valora la soledad. 96
[Link] Como la valora la soledad, según el estado civil. 96
3.3.6. Que es lo más importante en estos momentos. 97
[Link]. Que es lo más importante en estos momentos, según el 97
sexo.
3.3.7. Nivel de satisfacción. 97
3.4. Conclusiones. 98
3.5. Bibliografía. 100

CAPÍTULO 4 103
LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA
Y EL INTERÉS

4.1. La Educación Física en México, desde finales del siglo XIX hasta nuestros 105
días como parte de la educación general.
4.1.1. General Lázaro Cárdenas del Río (1934-1940). 108
4.1.2. General Manuel Ávila Camacho (1940- 1946). 108
4.1.3. Miguel Alemán Valdez (1946-1958). 109
4.1.4. Adolfo Ruiz Cortinez (1958-1964). 109
4.2. Evolución de las Escuelas Normales de Educación Física de México. 110
4.2.1. Programas oficiales de Educación Física. 112
4.3. La Educación Física y su evolución en el estado de Chiapas. 114
4.4. Análisis y discusión de los resultados. 115
4.4.1. La clase de Educación Física. 115
[Link]. La clase de Educación Física recibida. 119
[Link].1. La clase de Educación Física recibida, según el 120
sexo.
[Link].2. La clase de Educaron Física, según grupo de 121
edad.

- 10 - Alfonso Cabrera Ramos


Índice

[Link]. Quién impartió la clase de Educación Física. 121


[Link].1. Quién impartió la clase de Educación Física, 122
según edad y sexo.
4.4.2. El interés por la actividad físico-deportiva. 122
[Link]. El interés por la actividad físico-deportiva, según el 124
sexo.
[Link]. El interés por la actividad físico-deportiva, según la 125
edad.
[Link]. El interés por la actividad físico-deportiva, según quién 125
le impartió la clase de Educación Física.
4.5. Conclusiones. 125
4.6. Bibliografía. 126

CAPÍTULO 5 129
COMPORTAMIENTOS ANTE LA PRÁCTICA
FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

5.1. Beneficios de la actividad física. 131


5.2. Los comportamientos ante la actividad físico-deportiva. 135
5.2.1. Factores que inciden en la práctica de actividad físico-deportiva. 139
[Link]. Sexo. 142
[Link]. Edad. 145
[Link]. Nivel de estudios. 147
[Link]. Situación laboral. 148
5.2.2. Características de las actividades físico-deportivas de tiempo li- 149
bre.
[Link]. Modalidad de práctica físico-deportiva. 151
[Link].1. Según el sexo. 153
[Link].2. Según la edad. 155
[Link]. Frecuencia semanal. 156
[Link]. Duración del esfuerzo. 158
[Link]. Intensidad del esfuerzo. 160

Alfonso Cabrera Ramos - 11 -


Índice

[Link]. Las características de la actividad física y su relación 162


con el sexo.
[Link]. Las características de la actividad física y su relación 164
con a la edad.
5.3. Análisis y discusión de los resultados. 167
5.3.1. Comportamientos ante la actividad físico-deportiva de tiempo 167
libre de los adultos mayores de 60 años del municipio de Tapachula
(México).
[Link]. Factores que inciden en la práctica de actividad físico- 171
deportiva.
[Link].1. Comportamientos ante la actividad físico- 171
deportiva de tiempo libre según el sexo.
[Link].2. Comportamientos ante la actividad físico- 174
deportiva de tiempo libre según la edad.
[Link].3. Comportamientos ante la actividad físico- 175
deportiva de tiempo libre según el nivel de estudios.
[Link].4. Comportamientos ante la actividad físico- 177
deportiva de tiempo libre según la situación laboral.
5.3.2. Características de las actividades físico-deportivas de tiempo li- 179
bre.
[Link]. Modalidad de práctica físico-deportiva. 179
[Link].1. Modalidades de práctica físico-deportiva se- 181
gún el sexo.
[Link].2. Modalidades de práctica físico-deportiva se- 183
gún la edad.
[Link]. Frecuencia, duración e intensidad de la práctica físico- 183
deportiva.
[Link].1. Frecuencia, duración e intensidad de la prácti- 188
ca físico-deportiva según el sexo.
[Link].2. Frecuencia, duración e intensidad de la prácti- 192
ca físico-deportiva según la edad.
5.4. Conclusiones. 193
5.5. Bibliografía. 194

- 12 - Alfonso Cabrera Ramos


Índice

CAPÍTULO 6 211
MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS
DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE
TIEMPO LIBRE

6.1. Teorías motivacionales. 213


6.2. Motivos de práctica de actividad físico-deportiva. 218
6.2.1. Según el sexo. 220
6.2.2. Según la edad. 222
6.2.3. Según el nivel de estudios. 223
6.2.4. Según la situación laboral. 224
6.3. Motivos de abandono de la práctica de actividad físico-deportiva. 225
6.3.1. Según el sexo. 226
6.3.2. Según la edad. 227
6.3.3. Según el nivel de estudios. 228
6.3.4. Según la situación laboral. 228
6.4. Motivos por los que nunca realiza actividad físico-deportiva. 230
6.4.1. Según el sexo. 232
6.4.2. Según la edad. 233
6.4.3. Según el nivel de estudios. 234
6.4.4. Según la situación laboral. 234
6.5. Análisis y discusión de los resultados. 235
6.5.1. Motivos de práctica de actividad físico-deportiva de tiempo li- 235
bre de los adultos mayores de 60 años del municipio de Tapachula
(México).
[Link]. Según el sexo. 238
[Link]. Según la edad. 239
[Link]. Según el nivel de estudios. 239
[Link]. Según la situación laboral. 240
6.5.2. Motivos de abandono de la práctica de actividad físico- 241
deportiva de tiempo libre de los adultos mayores de 60 años del mu-
nicipio de Tapachula (México).

Alfonso Cabrera Ramos - 13 -


Índice

[Link]. Según el sexo. 242


[Link]. Según la edad. 243
[Link]. Según el nivel de estudios. 243
[Link]. Según la situación laboral. 244
6.5.3. Motivos por los que nunca han realizado actividad físico- 244
deportiva de tiempo libre los adultos mayores de 60 años del munici-
pio de Tapachula (México).
[Link]. Según el sexo. 246
[Link]. Según la edad. 246
[Link]. Según el nivel de estudios. 247
[Link]. Según la situación laboral. 248
6.6. Conclusiones. 248
6.7. Bibliografía. 250

CAPÍTULO 7
259
AUTOPERCEPCIÓN DE
PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD

7.1. Conceptualización. 261


7.2. Autopercepción. 263
7.2.1. Autopercepción de la práctica. 264
[Link]. Autopercepción de la práctica según el sexo. 263
[Link]. Autopercepción de la práctica según la edad. 266
7.2.2. Autopercepción de la condición física. 266
[Link]. Autopercepción de la condición física según el sexo. 267
[Link]. Autopercepción de la condición física según la edad. 269
7.2.3. Autopercepción de su salud. 270
[Link]. Autopercepción de su salud según el sexo. 272
[Link]. Autopercepción de su salud según la edad. 274
7.3. Análisis y discusión de los resultados. 275
7.3.1. Autopercepción de la práctica. 276
[Link]. Autopercepción de la práctica según el sexo. 276

- 14 - Alfonso Cabrera Ramos


Índice

[Link]. Autopercepción de la práctica según la edad. 277


7.3.2. Autopercepción de su condición física. 277
[Link]. Autopercepción de su condición física según el sexo. 278
[Link]. Autopercepción de su condición física según la edad. 278
7.3.3. Autopercepción de la salud. 279
[Link]. Autopercepción de la salud según el sexo. 279
[Link]. Autopercepción de la salud según la edad. 280
7.4. Conclusiones. 281
7.5. Bibliografía. 282

CAPÍTULO 8 287
CONCLUSIONES FINALES DE LA TESIS

CAPÍTULO 9 295
PERSPECTIVAS FUTURAS

CAPÍTULO 10 299
BIBLIOGRAFÍA

ANEXOS A-1

1. Población y muestra. A-3


1.1. Población del municipio de Tapachula. A-5
1.2.- Muestra: Localidades del estrato 6. A-15
1.3.- Muestra: Localidades del estrato 7. A-16
1.4.- Muestra del municipio de Tapachula: adulto mayor de 60 años. A-17

Alfonso Cabrera Ramos - 15 -


Índice

2. Cuestionario y trabajo de campo. A-21


2.1. Cuestionario. A-23
2.2. Cuaderno del encuestador. A-31
2.3. Planillas de control trabajo de campo. A-34
3. Situación sociodemográfica del adulto mayor de Tapachula. A-35
3.1. Descripción de la población objeto de estudio. A-37
3.2. Contexto familiar. A-41
3.3. Sentimiento de soledad. A-45
4. Clases de Educación Física y el interés. A-51
5. Comportamientos ante la práctica físico-deportiva. A-57
6. Motivos de los comportamientos de la actividad físico-deportiva de tiempo A-67
libre.
7. Autopercepción de práctica, condición física y salud. A-77

- 16 - Alfonso Cabrera Ramos


PRESENTACIÓN
PRESENTACIÓN

Esta Tesis Doctoral, titulada: “Correlatos sociodemográficos, psicológicos y caracte-


rísticas de la actividad físico-deportiva del adulto mayor de 60 años de Tapachula (Chiapas –
México)”, pretende ser una investigación cuyos resultados puedan ayudar al diseño y
desarrollo de programas que fomenten el inicio, adherencia, adopción, continuidad,
mantenimiento y persistencia en las actividades físicas y deportivas de tiempo libre,
capaz de mejorar el estilo de vida de los sujetos.

La presente investigación da inicio en diciembre del año 2003, fecha en conside-


ramos la necesidad un estudio que permitirá tener un conocimiento más cercano sobre
las variables que podrían afectar y favorecer la práctica del adulto mayor, así como las
percepciones en etapas previas de la vida misma.

El objeto de esta tesis doctoral es estudiar la situación sociodemográfica, estilos


de vida, intereses, motivos percepciones y la evolución de los comportamientos frente
la practica físico-deportiva de los adultos mayores de 60 años del municipio de Tapa-
chula Chiapas México, en tres etapas de la vida (etapa de dependencia familiar, consi-
derada desde la niñez hasta antes de casarse; independencia familiar, desde que se casa
hasta que cumple 59 años; adulto mayor, desde los 60 en adelante). Para lo cual, va-
mos a estructurar esta nueves capítulos.

El primer capítulo corresponde con una introducción y planteamiento el proble-


ma en el que pretendemos comentar y profundizar el contexto del problema que nos
ocupa, haciendo referencia de literatura científica pertinente. Igualmente, se exponen
puntos de vida de diferentes autores para contrastar y sustentar teóricamente nuestros
resultados, es decir, analizar y exponer teorías, enfoques teóricos, investigaciones y
antecedentes, en general, que serán válidos para el correcto encuadre del estudio. Lo
cuál permitirá un conocimiento para entender los aspectos relacionados con el estilo y
sus hábitos de vida del adulto mayor facilitando, en lo sucesivo, la planificación de
acciones estratégicas para la toma de decisiones que respondan a las necesidades y
posibilidades actuales de esta población.

En el segundo capítulo se desarrolla el planteamiento y desarrollo de la investi-


gación partiendo de los objetivos, desarrollando una metodología de acuerdo a las ca-
racterísticas de la investigación, considerando aquellas variables que se relacionan con
los objetivos, utilizando como instrumento el cuestionario debidamente validado. En
este capítulo se hace amplia referencia del trabajo de campo, tomando en cuenta la re-
comendaciones de los expertos como preparación de los encuestadores, control, revi-
sión y vigilancia en su aplicación, para que nos permitiera hacer una base de datos y
hacer un análisis estadísticos a los datos obtenidos.

Para llevar a cabo nuestra investigación, hemos seleccionado a la población


adulto-mayor del municipio de Tapachula mayor de 60 años. Según el censo del 2000
(INEGI), el municipio contaba con 271.674 habitantes distribuidos entre las 493 locali-
dades que la conforman y, donde 17.151 sujetos superan los 60 años (8.171 hombres y
8.980 mujeres.)

Alfonso Cabrera Ramos - 19 -


PRESENTACIÓN

La muestra fue de 1044 sujetos, utilizamos un procedimiento polietápico y con


afijación proporcional, acudimos a dos tipos de muestreo: aleatorio estratificado y alea-
torio por conglomerados. Este proceso se realizó en seis etapas, en cada una de ellas se
llevó a cabo un procedimiento u otro, dependiendo de las dificultades encontradas
para seleccionar la muestra.

Una vez hecha la revisión de la literatura, consideramos que nuestra investiga-


ción se desarrollaría bajo el método descriptivo y el correlacional, permitiendo detallar
hechos y características de forma objetiva. Esto facilito extraer información y conocer
actitudes, pensamientos y comportamientos de esta población.

Para recabar la información se utilizó el procedimiento de la entrevista personal


cara a cara, valiéndonos de una de las técnicas sociológicas más utilizada, la técnica de
encuesta y como instrumento el cuestionario denominado “Hábitos físico-deportivos
saludables y estilos de vida del adulto mayor de 60 años del municipio de Tapachula,
Chiapas (México)”.

El cuestionario consta de 61 preguntas distribuidas en cinco bloques. El primero


relacionadas con el sentimiento de soledad, el segundo incluye hábitos relacionados
con la práctica físico-deportiva en la tres etapas de la vida; el tercero con la disponibili-
dad y uso del tiempo libre en los últimos años de vida; en el cuarto trata sobre la per-
cepción de la salud y estilo de vida; el ultimo bloque está compuesto por preguntas
relacionadas con aspectos sociodemográficos.

Estos bloques fueron diseñados para obtener información de la población en


tres etapas de la vida: dependencia familia (que comprende desde la niñez hasta que
abandona el seno familiar para construir la propia), independencia familiar (compren-
dida desde la constitución de su unidad familiar hasta antes de los 59 años) y adulto
mayor (desde los 60 años hasta el momento del estudio).

Para verificar y hacer ajustes del cuestionario, fue necesario depurar las pregun-
tas en tres estudios pilotos, el primero en la población almeriense, el segundo entre los
familiares de la población estudiantil de la Escuela Normal de Licenciatura en Educa-
ción Física de Tapachula y un último en Mazatán, localidad que no pertenece al muni-
cipio de Tapachula.

El trabajo de campo dejó experiencias positivas que sirvieron para que los en-
trevistadores tuvieran la oportunidad de ponerse en contacto con los sujetos, sintiendo
la realidad de cómo viven, actúan y comportan los encuestados. Esta parte de la inves-
tigación fue realizada durante meses de noviembre y diciembre del 2004. Participaron
24 encuestadores, todos alumnos del séptimo semestre de la Escuela Normal de Educa-
ción Física de la ciudad de Tapachula (Chiapas), quienes además, fueron debidamente
capacitados durante cuatro meses, garantizando el dominio, conocimiento y manejo
del instrumento aplicado.

- 20 - Alfonso Cabrera Ramos


PRESENTACIÓN

El desarrollo del trabajo de campo fue ejecutado por etapas, siguiendo en cada
una de ellas las recomendaciones expresas por expertos investigadores. Los encuesta-
dores fueron dotados del material necesario para minimizar errores y problemas que
pudieran surgir durante el proceso, este trabajo fue supervisado por los coordinadores
de equipo para controlar el cumplimiento y avance del trabajo de campo.

Para comprender la población estudiada, el tercer capítulo esta dividido en tres


apartados. En primer lugar, abordamos el contexto sociodemográfico utilizando los
datos extraídos del último censo poblacional realizado por el Instituto Nacional de
Geografía e Informática (INEGI 2000), poniendo especial atención en algunas variables
como el sexo, la edad, el saber leer/escribir, la situación laboral, el estado civil, los in-
gresos mensuales, los servicios médicos y la filiación médica. En segundo lugar, anali-
zamos el contexto familiar, donde valoramos que variables revisten mayor importan-
cia para nuestra investigación, como: tener hijos, la cantidad, quién atiende de manera
habitualmente y con quién vive en la actualidad. Supondrá entender el contexto fami-
liar en el cual se ha desenvuelto en los últimos años de la vida. Por ultimo, pretende-
mos valorar como los sentimientos de soledad han interactuado en la última etapa de
vida de los sujetos (actualidad) por ejemplo: cuando se encuentra solo o abandonado y
el nivel de satisfacción en las relaciones con familiares, amigos y vecinos.

Siendo una población mayor de 60 años, a la que le preguntamos hechos del pa-
sado, tuvimos que acudir al recuerdo de muchos años anteriores de su vida para obte-
ner información del comportamiento, actitudes, hábitos de practica físico-deportiva, en
la juventud, adultez y en la actualidad.

El capítulo cuarto está compuesto por información relacionada, en primer lugar,


con la evolución de la Educación y, en segundo lugar, con la Educación Física, específi-
camente con la clase de Educación Física recibida. Hacemos un recorrido histórico
desde finales del siglo XIX hasta nuestros días, desde la creación de la Secretaria de
Educación Pública (SEP) pos revolucionaria, así como la participación de los cuatro
primeros presidentes de la república en la lucha por elevar el nivel educativo del pue-
blo. De igual manera, se analiza la clase de Educación Física y los diferentes enfoques
de la formación inicial para, finalmente, hacer un análisis de los resultados en aquellos
que dijeron que sí recibieron la clase de Educación Física, según el sexo, la edad y se-
gún el interés generado por la práctica físico-deportiva en aquellos que si recibieron la
clase. Pretendiendo entender cómo era impartida la clase en tiempos revolucionarios y
posrevolucionarios, tipo de educación impartida en dichos momentos históricos y los
cambios ocurridos a través de los últimos 90 años. Esto supondrá analizar y reflexionar
la Educación Física en el Estado de Chiapas y su posible injerencia en hábitos y estilos
de vida de nuestra población objeto de estudio.

En el capítulo quinto de este trabajo de investigación, se analizan los comporta-


mientos ante la práctica, abandono y nunca practicar actividad física de tiempo libre,
en las tres etapas de la vida de los sujetos. Por ello, consideramos necesario conocer
cuál es la práctica real de actividad física, clasificando a los sujetos en tres situaciones:
a) aquellos que manifiestan practicar, b) los que después de haber sido activos han de-

Alfonso Cabrera Ramos - 21 -


PRESENTACIÓN

jado de serlo y c) los que nunca han practicado durante su tiempo libre. Haciendo un
barrido bibliográfico de los últimos veinte años, encontramos información de cómo es
la práctica en países europeos y americanos a través de medios impresos y electrónicos
disponibles.

Para entender los comportamientos y conductas, se analizan factores, determi-


nantes o correlatos, estableciendo asociaciones entre la práctica y las manifestaciones
conductuales de nuestros sujetos. En este estudio nos centramos específicamente en los
factores que están relacionados con los objetivos de la investigación, concretamente en
factores demográficos, biológicos, psicológicos y cognitivos, así como en las caracterís-
ticas de la actividad física, es decir, en aquellos factores que influyen poderosamente en
el comportamiento conductual de los sujetos ante la práctica físico-deportiva, hábitos
saludables y estilos de vida.

El comportamiento de los sujetos es analizado con respecto a los factores que


inciden en la práctica, abandono y nunca haber practicado actividad físico-deportiva
de tiempo libre. De igual forma, analizamos la frecuencia semanal de práctica, la dura-
ción del esfuerzo y la intensidad utilizada, así como las modalidades prácticas en rela-
ción con los períodos temporales de práctica en cada una de las tres etapas. Dichos
factores se correlacionan con algunas variables sociodemográficas como la edad, sexo,
nivel de estudios y situación laboral.

Siendo la práctica físico-deportiva de tiempo libre, una actividad multifactorial


a la que podemos considerar un elemento central en la promoción de la salud y calidad
de vida, en el capítulo seis se analizan los motivos de los comportamientos de la activi-
dad físico-deportiva de tiempo libre para explicar el comportamiento de los sujetos de
este estudio como: motivos por los que inician la práctica, se adhieren y mantienen en
la actividad físico-deportiva. De igual manera, se analizan los motivos de abandono de
la práctica física y por los que nunca practicaron ninguna actividad física en cada una
de las tres etapas de la vida. Se analiza, además, la correlación de las variables sexo,
edad, nivel de estudios y situación laboral así como los cambios producidos con la evo-
lución de la edad hacia la última etapa de la vida de nuestros sujetos.

El aspecto psicológico fue analizado a través de la autopercepción que tienen


los sujetos de tres indicadores bien definidos, en el capítulo siete, la autopercepción de la
práctica, de su condición física y de la salud. Se realiza un análisis teórico de la auto-
percepción, donde se explican la teorías que más se relacionan con nuestro tema, fun-
damentándonos en la teoría de desarrollo psicosexual de Sigmong Freud, teoría de
desarrollo psicosocial de Erikson y teoría cognoscitiva de Piaget entre otras. Se analiza
también la sensación y percepción, desde el punto de vista psicológico, que son las ba-
ses para que el sujeto tenga una autopercepción positiva o negativa ante algunos com-
portamientos como la práctica, condición física y la salud. Teniendo en cuenta algunos
investigadores en el área de psicología, nos apoyamos para entender los señalamientos
de las autopercepciones que tienen los sujetos estudiados.

- 22 - Alfonso Cabrera Ramos


PRESENTACIÓN

Se analiza la práctica, condición física y la salud y su correlación con algunas


variables sociodemográficas como el sexo y la edad, lo que nos permite contrastar
nuestros resultados con otros de investigadores de países europeos y latinoamericanos.
Sin embargo, este análisis no fue posible hacerlos con investigaciones de nuestro país
(México) porque estos estudios son casi inexistentes.

El capítulo ocho lo componen las conclusiones de este estudio, que están expues-
tas atendiendo a los objetivos cada capítulo. En ellas se hace un resumen de las conclu-
siones generales del mismo, dándole importancia a aquellos aspectos más relevantes
que fortalecen y justifican a la presente investigación.

Actualmente, la sociedad ha aceptado que la práctica de la actividad físico-


deportiva es un componente de gran valor desde el punto de vista de la salud y calidad
de vida. Conocer todos aquellos factores, indicadores y correlatos que modifican esta
realidad, es algo fundamental en la investigación para mejorar, mantener o modificar
los estilos de vida y los hábitos saludables de las diferentes poblaciones.

En la presente tesis doctoral hemos establecido una aproximación a la realidad


de los adultos mayores de 60 años frente a la práctica de la actividad físico-deportiva
ofreciendo una perspectiva global y centrando nuestro interés en los comportamientos,
actitudes, motivos y percepciones de los sujetos mayores.

Nuestra investigación deja abiertas diversas posibilidades o prospectivas de in-


vestigaciones futuras (capítulo nueve) que pueden ayudar a comprender, en mayor me-
dida, la realidad tan compleja, desde el punto de vista psicosocial, de los adultos ma-
yores de 60 años que están viviendo la última etapa de la vida.

Es preciso considerar que los niveles de práctica de actividad física habitual son
muy bajos, circunstancia que exige un abordaje de la investigación mediante la combi-
nación de técnicas cuantitativas y cualitativas, que permita hacer intervenciones en esta
población con programas estratégicos que garanticen el éxito, motivándolos para que
se adhieran a dichos programas para incrementar las tasas de práctica y mantengan
hábitos saludables. Así mismo, se podrá sugerir a diferentes figuras como son las auto-
ridades municipales, instituciones de salud y el sector educativo, para que orienten sus
actuaciones hacia mejorar la calidad de vida de esta población que día a día se incre-
menta de manera acelerada.

El presente trabajo puede ser de utilidad, tanto a estudiosos de la práctica físico-


deportiva de tiempo libre en la población mayor, así como para los que de alguna ma-
nera u otra tienen la responsabilidad de gestionar, intervenir y procurar el bienestar
social y calidad de vida a las habitantes de este municipio, pero también para los res-
ponsables de políticas sociales como el sector salud, y el educativo.

Siendo conscientes que nuestro estudio es pionero, en nuestra entidad federati-


va, hemos pretendido ser ambiciosos al abordar el problema en esta población. En él
hemos analizado la realidad de los sujetos de tercera edad con respecto a la situación

Alfonso Cabrera Ramos - 23 -


PRESENTACIÓN

sociodemográfica, sentimientos, motivaciones, intereses, preferencias y percepciones.


Es evidente que falta mucho por hacer y es necesario realizar otros estudios más espe-
cíficos para cada uno de los bloques abordados en esta investigación.

De nuestros datos, aún se pueden obtener más información a partir de las nu-
merosas variables analizadas, cada una de ellas pueden ser utilizadas para iniciar otras
investigaciones dentro de la misma población o en poblaciones diferentes, con nuevas
hipótesis de trabajo. De tal manera y como consecuencia de las conclusiones hechas en
este estudio, planteamos algunas sugerencias futuras.

Como punto final, se detalla la bibliografía que recoge las referencias bibliográ-
ficas que han fundamentado este trabajo y que han sido elaboradas según la normativa
de la cuarta edición de la American Psychological Association (APA, 2005).

Completando este estudio se presentan los anexos que integran los documen-
tos, solicitudes que han sido necesarias para llevar a cabo los trabajos de campo y todas
las tablas estadísticas correspondientes a los resultados.

En la mayoría de las ocasiones que utilizamos los términos genéricos “ciudadano”, “hijo”, “padre”, “hermano”, “profe-
sores”,... nos estamos refiriendo indistintamente a ciudadana y ciudadano, hijas e hijos, madre y padre, profesoras y
profesores,... siempre que no indiquemos de forma específica lo contrario. En nuestro continuo esfuerzo por utilizar un
lenguaje no sexista nos situamos a menudo ante el dilema de estar continuamente señalando esta diferencia, utilizar el
signo @, o realizar esta aclaración previa que, creemos, permite una mayor fluidez en la lectura. En la presente tesis
doctoral, hemos optado por esta última opción.

- 24 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 1

INTRODUCCIÓN.
PLANTEAMIENTO
DEL PROBLEMA
CAPÍTULO 1 INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

1.1. Transición demográfica.


El envejecimiento es un proceso complejo que involucra factores genéticos, bio-
lógicos, socioambientales y culturales que se manifiesta en el deterioro del organismo,
resultado de los cambios ligados al tiempo irreversible y común en la especie humana.
Constituye un proceso sincrónico en distintos niveles fisiológicos, psicológicos y socia-
les. Es decir, se debe a mecanismos ligados a la genética, sistemas hormonales y fun-
cionales del organismo humano. Presenta relaciones con el comportamiento, hábitos,
conocimiento y la cultura de los sujetos, que permiten transcender a las condiciones y
exigencias medioambientales. También está vinculado fuertemente con los avances de
la ciencia, medicina y cambios sociales en los diferentes países del mundo.
La posición de las personas mayores en todas las sociedades, debe interpretarse
a la luz del hecho que la esperanza de vida supera en mucho el papel social a que los
individuos estamos destinados (padre, hijo, trabajador). Los cambios sociales, econó-
micos, demográficos y urbanísticos, han permitido que esta población se incremente
aceleradamente, de tal forma que debido a la mayor esperanza de vida, esta población
incrementa.
Podemos apreciar que la esperanza de vida en el ser humano ha incrementado
gracias a los aportes científicos, avances en la medicina y establecimiento de mejoras de
un estado de bienestar social (Pont y Carroggio, 2001), permitiendo acumular de 115 a
120 años de vida, siempre que el crecimiento, desarrollo y el envejecimiento se desen-
vuelvan en un medio ambiente adecuado (Gómez et al., 2000). Sin embargo, los geron-
tólogos no aceptan más allá de los 115 años (Pulido, 2003).
Sin embargo, la esperanza de vida no es igual para todos los sujetos, tal como
ocurre en las naciones. La Organización de las Naciones Unidad (ONU) (2001), indica
que la población con menor esperanza de vida es Zambia con un promedio de 37,5
años, seguido de Malawi con 39,7 años y Sierra Leona con 40,8 años. En cambio, los
países con altas probabilidades de vida son Japón con 82 años, China con 81,6 años
Islandia con 80,7 años y Suiza con 80,5 años, producto de las diferencias económicas,
políticas y sociales.
Respecto a los países situados en el continente americano, según datos de la
Organización Mundial para la Salud (2004), los países considerados potencia, tales co-
mo Canadá y Estados Unidos, son quienes mayor esperanza de vida presenta, es decir
85,5%, seguido por Costa Rica, Chile y Cuba con 77,5%. Situación contraria ocurre con
Honduras (69%), Guatemala (68%) y Nicaragua (67,5%), con menor probabilidad.
El incremento de esperanza de vida a nivel mundial ha permitido que el ritmo
de crecimiento de la población mayor también aumente aceleradamente. Se pronostica
que para el primer cuarto de siglo la población mayor superará el 20% de la población
mundial (aproximadamente 1100 millones de personas). Muñoz (2001), considera que
esto permitirá que para las primeras décadas del nuevo siglo, la población mayor eu-

Alfonso Cabrera Ramos - 27 -


INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA CAPÍTULO 1

ropea, alcanzará la cifra de 100 millones, donde cerca del 20% serán tendrán más de 65
años.
El crecimiento acelerado de la población en el mundo ha repercutido en los sis-
temas sanitarios, pensiones, mercado laboral y familiar, afectando principalmente a
países en vías de desarrollo. Se estima que para el año 2020 (Kalache, 1999) la pobla-
ción por encima de los 60 años se incrementará a 700 millones.
Sandell (2003), refiere que la transición demográfica en Europa, ha provocado
cambios fundamentales, razón por el cuál ha sido necesario intentar mantener un equi-
librio entre la edad laboral y los jubilados, dado los problemas financieros que afectan
el modelo de pensiones, debido a que, en los últimos años, los índices de pensionados
han ido en aumento. Requiriendo de manera urgente una reforma del sistema de pen-
siones y evitar problemas financieros a corto plazo. Situación que ocurre de igual ma-
nera entre los países americanos.
1.1.1. Transición demográfica en América Latina.
Según el Centro de Estudios Poblacionales para América Latina (CEPAL) (2004)
y la Organización Panamericana para la Salud (2005) en 1975, el 6,5% de la población
superaba los 60 años, produciéndose para el 2000 un incremento al 8,1%, es decir, en 25
años el incremento ha sido significativo. Se espera que para el año 2025, nos encontre-
mos sobre el 14,1% llegando a ser del 23,4% en el 2050, lo que significa una modifica-
ción en la pirámide poblacional de América Latina.

Tabla 1. Porcentajes de adultos mayores que tienen estos países latinoamericanos.

País General. Hombres Mujeres

Canadá 17.86% 16.18% 19.52%


[Link]. 16.70% 14.79% 18.55%
México 7.81% 7.33% 8.26%
Guatemala 6.15% 6.01% 6.27%
Honduras 5.59% 5.18% 6.01%
El Salvador 7.61% 6.87% 8.33%
Nicaragua 4.88% 4.44% 5.32%
Costa Rica 8.29% 7.73% 8.87%
Panamá 8.76% 8.46% 9.07%
Venezuela 7.59% 7.10% 8.09%
Ecuador 8.27% 7.80% 8.74%
Uruguay 17.44% 14.80% 19.92%
Argentina 13.94% 11.97% 15.82%
Brasil 8.85% 8.02% 9.64%

- 28 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 1 INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

En este tenor la Organización Panamericana para la Salud, en coordinación con


la Iniciativa Regional de Datos Básicos en Salud y el Sistema de Información Sanitaria
(2005), reportan los porcentajes de adultos mayores que tienen estos países latinoame-
ricanos, se resumen en la tabla 1.
Dentro de 25 años en América latina, los miembros de la llamada tercera edad,
llegarán a 98 millones y en 2050 ascenderán a 184 millones. Para entonces habrá más
ancianos que niños en la región. Esta transición demográfica preocupa, con justificada
razón, a todas las organizaciones y asociaciones e intentan de disminuir el impacto que
representará este fenómeno social, que afectará por igual a los países americanos (in-
forme de la CEPAL 2004).
La esperanza de vida en América latina, según el reporte de la OMS (2004), se
muestra en algunos países en el la tabla 2.

Tabla 2. Esperanza de vida en América latina.

País General. Hombres Mujeres

Canadá 80.5 78.0 83.0


EE. UU. 77.5 75.0 80.0
México 74.5 72.0 77.0
Guatemala 68 65 71
Honduras 67.5 65 70
El Salvador 71 68.0 74.0
Nicaragua 69 67.0 71.0
Costa Rica 77.5 75.0 80.0
Panamá 75.5 73.0 78.0
Venezuela 75 72.0 78.0
Ecuador 72.5 70.0 75.0
Uruguay 75 71.0 79.0
Argentina 74.5 71.0 78.0
Brasil 70.5 67.0 74.0
Chile 77.5 74 81

Encontramos que en Norteamérica, Canadá y Estados Unidos, tienen esperanza


de vida por encima de México. Igualmente sucede en Centroamérica, como en Panamá
y Costa Rica, al igual que en Sudamérica en Chile, Uruguay, Venezuela. Sin embargo,
Argentina tiene similar esperanza de vida que México. En el Caribe, Cuba tiene supe-
rior esperanza de vida que México. Los demás países de esta zona, se encuentran por
debajo de la esperanza de vida que tiene México.

Alfonso Cabrera Ramos - 29 -


INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA CAPÍTULO 1

1.1.2. Transición demográfica en México.


Hace una década Ham-Chande (1996) indicaba que “la transición demográfica y
epidemiológica ocasiona que México experimente un proceso de envejecimiento demográfico que
incrementa los números absolutos y porcentuales de la población en edad avanzada”. Los in-
formes señalan que México, en el año 2000, tenía una población de 97.483.412 habitan-
tes. Cinco años más tarde, según afirmaciones del INEGI (2005) y la CONAPO (2005),
reportaron que en la población mexicana era de 103,1 millones de habitantes. La evolu-
ción del crecimiento demográfico del pueblo mexicano, se observa en la figura 1.

Crecimiento de la població
población

103.1
97.5
Millones de habitantes

91.2
81.2

66.8

48.2
34.9
25.8
19.7
13.6 15.2 14.3 16.6

1900 1910 1921 1930 1940 1950 1960 1970 1980 1990 1995 2000 2005

Año

Figura 1. Evolución demográfica de México. (INEGI 2005; CONAPO, 2005).

Es decir, en 100 años, México ha crecido 100 millones de habitantes, dicho cre-
cimiento se mantuvo más o menos estable hasta la primera mitad del siglo, pero se
observa un crecimiento acelerado a partir de las dos últimas décadas del siglo pasado.
1.1.3. Población mayor de 60 años en México.
En México, con una población adulta mayor de cerca del ocho por ciento, em-
pieza a generar inquietud el crecimiento de la población adulta mayor. Por esta razón,
en los últimos diez años, se ha generado una gran cantidad de información relativa al
tema del envejecimiento. Por razones diversas, estas fuentes de información han per-
manecido al margen de la corriente principal del análisis estadístico de la epidemiolo-
gía nacional debido, por una parte, a la mala difusión e insuficiencias metodológicas y,
por la otra, a que algunas no tienen una representatividad nacional o no han sido sufi-
cientemente publicitadas ni explotadas.
Esto último obedece, en buena medida, a la carencia de recursos económicos su-
ficientes para este propósito. Influye también, en primer lugar, la falta de investigado-
res de diferentes áreas relacionadas con la salud, epidemiólogos, nutriólogos, biólogos
etc., que se especialicen en envejecimiento. En segundo lugar, a la ausencia de un orga-

- 30 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 1 INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

nismo que pueda concentrar y analizar este tipo de información, por ejemplo, un ob-
servatorio nacional de la epidemiología del envejecimiento. En consecuencia, existe
importante información que no ha sido tomada en cuenta en la planificación de los
servicios de salud.
A pesar de esta insuficiencia, los últimos años se han caracterizado por la emer-
gencia de gran número de esfuerzos por la investigación epidemiológica, dirigida al
esclarecimiento del fenómeno del envejecimiento poblacional y sus consecuencias so-
bre la salud (Gutiérrez, 2004).
La transición demográfica en México también es preocupante. En los últimos
años muestra un crecimiento acelerado de la población mayor de 60 años. Según el
censo realizado por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INE-
GI) (2000) y el Centro Nacional de Población (CONAPO) (2001), señalan que la pobla-
ción mayor en el año 2000 era de alrededor del 8%, lo que esta generando inquietud en
las autoridades correspondientes, faltando mayor participación en la investigación so-
cial para tener datos confiables que permitan intervenir con éxito en esta población.
1.1.4. Situación en México.
Según el censo realizado por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e In-
formática (INEGI) (2000) y el Centro Nacional de Población (CONAPO) (2001), señalan
que la población mayor era del 8%, lo que esta generando inquietud en las autoridades
correspondientes aunque, actualmente, poco se esté haciendo, pues falta mayor parti-
cipación en la investigación social para tener datos confiables que permitan intervenir
con éxito en esta población que, como hemos analizado, está creciendo aceleradamente,
así lo afirman el INEGI (2000) y CONAPO (2001). Estas instituciones reportaron que en
el 2005 la población mexicana era de 103,1 millones de habitantes. Para la atención sa-
nitaria México cuenta con dos institutos de salud, el Instituto Mexicano del Seguro So-
cial (IMSS), que atiende más de 31 millones y el Instituto de Seguridad Social al Servi-
cio de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) que atiende a cerca de 6 millones de habi-
tantes. Como ocurre en otros países, la población mayor de 65 años en México crece
aceleradamente (CONAPO, 2001). En 1990 era del 3,7%, en el año 2000 del 8% y se pro-
yecta que, para el año 2030, alcanzará el 11,7%.
En México, la investigación sobre la participación de los sujetos en las activida-
des físico-deportivas de tiempo libre en la población mayor de 60 años es escasa, po-
dríamos quizá decir, es nula. Hay necesidad de realizar estudios, para ver las conse-
cuencias negativas físico-sociales y mentales que promueve la inactividad física. Aun-
que en los últimos años hemos escuchado términos como “comunidades saludables” el
enfoque ha sido desde la perspectiva médico-clínico.
Sin embargo, es poco lo que se está haciendo desde el punto de vista sociode-
mográfico, provocando un incremento en el déficit de información. Por lo que es ur-
gente la generación de conocimientos a través de investigaciones cuantitativas y cuali-
tativas, que permita hacer generalizaciones para poder contrastar nuestros resultados
con otros de diferentes países del mundo.

Alfonso Cabrera Ramos - 31 -


INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA CAPÍTULO 1

1.2. La problemática.
La idea tradicional difusa y falsa dice que, en la vejez, el ser humano no es ca-
paz de producir, por la absoluta falta de creatividad, que vive del recuerdo, de memo-
rias y del pasado y que físicamente es incapaz de hacer aquellas actividades que impli-
quen fuerza, rapidez, desplazamiento y movilidad articular. La historia es testigo de
que muchos ancianos encontraron el autentico sentido de la vida precisamente al llegar
a la vejez, como fue el caso del Papa Juan XXIII que, cargado de muchos años, tuvo un
espíritu joven más que otros que con menos años, pero más viejos en espíritu, no apor-
tan mucho y no terminan de encajar.
La vejez no significa una vida inútil acabada y ociosa. Por el contrario es un
tiempo para buscar nuevos motivos de vida, nuevos sentidos a las cosas y aconteci-
mientos, para alcanzar una autoestima positiva y aprender a organizar y utilizar el
tiempo libre que es mucho, reviste importancia para las autoridades que más que pre-
ocuparse por construir casas geriátricas, casas de día, residencia de ancianos, asilos,
que viajen gratis o con descuentos en los diferentes medios de transportes del país.
Más que todo esto, lo que se necesita es que nuestros adultos mayores sean atendidos
con un sentido social y humano, mejorando su estilo de vida para que vivan más tiem-
po, dignamente y con calidad.
La vejez llega muchas veces sin ser percibida y más pronto de lo que uno qui-
siera, pero eso es difícil de aceptar, porque es un proceso para el cual casi nadie se pre-
para y, cuando llega, cuesta admitir que se es viejo. Por eso los políticos, principalmen-
te, no la consideran como un evento social de importancia, minimizándola y conside-
rando que es un asunto que puede esperar en los archivos del olvido. Las instancias de
gobierno que tienen influencias determinantes dentro de la sociedad como la educa-
ción y la salud, así como los tres niveles de gobierno, tampoco la consideran un asunto
prioritario, permitiendo que esta parte de la sociedad crezca y con ella muchos pro-
blemas de comportamientos, de salud, marginación, maltrato y utilización, que siem-
pre se acompaña de una perdida de los valores más elementales como son el amor y el
cariño por los ancianos.
A la luz de estos comportamientos y actitudes de muchas sociedades del mun-
do, pretendemos, en este apartado, proporcionar una visión general sobre conceptos
más relevantes que se relacionan con nuestro trabajo de investigación y, posteriormen-
te, destacar lo que se refiere a la práctica de la actividad físico-deportiva que esta po-
blación puede realizar en su tiempo libre.
1.2.1. Ocio y tiempo libre.
Los adultos mayores que han dejado la vida laboral cuenta en este momento de
la vida, con el tiempo libre suficiente para ser utilizado en lo que ellos deseen, para
hacer lo que por obligaciones laborales antes no era posible. En este punto podemos
recordar las palabras de García Ferrando (2001), “a medida que la porción de vida dedicada
al trabajo se ha ido reduciendo de forma considerable para la mayor parte de los ciudadanos de
las sociedades industriales y avanzadas, como ocurre en España y en el resto de los países que
integran la Unión Europea, la creciente disponibilidad de tiempo libre de trabajo propicia el

- 32 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 1 INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

realce de la importancia del ocio y de su uso tanto desde el punto de vista de la salud individual,
como de la vida económica en general y de la construcción de significados en los estilos de vida e
identidades colectivas de los individuos.”
Es decir, este evento es común en todas las sociedades del mundo, que al redu-
cir el tiempo laboral, los sujetos cuentan con mayor tiempo libre que puede ser utiliza-
do en actividades para mejorar los estilos de vida y la salud.
Otro autor como García Montes (2001), hace aportaciones en el análisis de la
obra de Dumazedier, concluyendo en tres aspectos claves que debe tener el ocio:
¾ “En primer lugar, el ocio se manifiesta en un conjunto de ocupaciones y actividades
de la persona, que pueden ser tanto beneficiosas como contraproducentes para el
propio sujeto, razón por la cual este autor demanda una intervención activa y de-
mocrática en la planificación de los recursos y de las actividades de ocio”.
¾ “En segundo lugar, para que estas actividades realizadas constituyan un verdadero
ocio, deben haber sido seleccionadas, elegidas y vividas, experimentadas de manera
libre y voluntaria. De ahí la importancia que tiene la actitud del sujeto”.
¾ “En tercer lugar, se destaca la temporalidad del fenómeno; la autonomía del ocio en
relación con el trabajo o con el resto de actividades necesarias para la vida de la per-
sona y para su implicación social determinan el tiempo libre como el espacio ideal
para el desarrollo del ocio”.
Podemos apreciar que la ocupación y las actividades deben ser debidamente
planificadas, considerando las condiciones morfofuncionales y posibilidades de los
sujetos para que puedan ser beneficiosas. Para alcanzar estos beneficios debe tomarse
en cuenta preferencias, intereses y motivaciones garantizando la permanencia y conti-
nuidad de la práctica de la actividad física de los sujetos y, por último, específicamente
el adulto mayor, cuenta con mayor tiempo libre que aquellos que se encuentran en la
etapa productiva, por lo que la posibilidad de los adultos mayores de implicarse con
mayor determinación y tiempo es bastante elevada.
1.2.2. Salud.
La salud en los ancianos depende de muchos factores, entre ellos el estilo de vi-
da y hábitos saludables que se transfieren de las etapas anteriores hacia la vejez (Blair,
1995). Está influenciada por los acontecimientos que tienen lugar a lo largo de la vida,
es decir, de la actitud asumida ante la vida, de los hábitos de trabajo, descanso, sueño,
alimenticios, recreativos y sociales. Incluso por acontecimientos ocurridos antes de su
nacimiento, por ejemplo, el estado nutricional de la madre, influye sobre el crecimiento
y desarrollo intrauterino, el peso al nacer y, posiblemente, sobre los riesgos en la vida
futura de sufrir varios problemas importantes de salud.
La salud es un estado multidimensional que describe la existencia positiva de la
vida individual, ejemplificado por la calidad de vida y la sensación de bienestar, esta
definición fue adaptada de varias definiciones aportadas por Sánchez (1996), USDHHS
(2000), Corbin et al. (2000), OMS (2006).

Alfonso Cabrera Ramos - 33 -


INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA CAPÍTULO 1

La OMS (2006) tiene como objetivo que los pueblos puedan gozar del grado
máximo de salud que se pueda alcanzar. Define la salud como “un estado de completo
bienestar físico, mental y social, y no meramente la ausencia de afecciones o enfermedades”.
Esta definición puede aplicarse de igual forma a países desarrollados y en vías de desa-
rrollo en ambos géneros.
La concepción de la salud va ligada al concepto de bienestar y calidad de vida.
Albuixech (2003) afirma que “no sólo es importante los años que se vive, sino cómo se viven,
es decir, no sólo se trata de vivir más años, sino de vivirlos en las mejores condiciones, con esta-
do de salud adecuado, que permita vivir con calidad y con autonomía personal”. O sea, el ideal
del ser humano es vivir más, pero disfrutando de bienestar e independencia.
La salud es un estado acumulativo que debe cuidarse a lo largo de toda la vida,
con el fin de asegurar que se disfruten todos los beneficios, inclusive en edades avan-
zadas. La buena salud es esencial para que las personas mayores conserven una cali-
dad de vida aceptable.
Esta definición es la más conocida, pero no la más útil, porque no es operativa y
es considerada como utopía, en el mejor de los casos, ésta puede ser observada como
una meta permanente por alcanzar, de tal forma que, el estado óptimo de salud, es
aquel que los sujetos tienen una salud positiva. Pero es necesario continuar promocio-
nando la salud, para tratar de conseguir que los sujetos sigan disponiendo el máximo
tiempo posible de buena calidad de vida.
La evaluación de la salud, no puede estar limitada a los factores clínicos tradi-
cionales basados en variables anatómicas, biológicas y psicológicas, la salud es algo
más que la ausencia de enfermedades o invalidez. La mayoría de la gente quiere vivir
más, se interesa por prolongar la vida y se preocupa por vivir con calidad. Al llegar a la
tercera etapa de su vida, se hace muchas preguntas principalmente sobre la jubilación
como: ¿con quién va a vivir?, ¿de qué va a vivir su pareja?, enfermedades que lo van a
limitar, su actividad social ¿será limitada a las condiciones en la que estará viviendo?,
¿será dependiente?, ¿cuál será el nivel de vida que tendrá en ese momento? y otras
muchas más.
Como hemos visto en este proceso evolutivo de conceptualización, la salud,
además de ser considerada un estado psicofísico objetivo, es vista como un proceso de
interacción entre factores muy diversos, que contribuyen al bienestar del individuo y la
sociedad. Observamos como en esta relación dinámica, aparece el concepto de bienes-
tar, el cual representa nuestras acciones responsables, que permiten el desarrollo de un
nivel adecuado de salud general (Corbin et al., 2000).
El Ministerio de Salud de Canadá Lalonde-OMS (2005), analiza los determinan-
tes de la salud como el estilo de vida, el que mayormente influye en la salud del sujeto,
pero que es modificable cambiando el estilo de vida y los hábitos de salud. La salud
esta influenciada fuertemente por la biología, que tiene relación con la herencia y la
genética, aspectos que hasta estos momentos no son modificables.
Otro factor determinante es el sistema sanitario, que es el responsable de la
atención de la población de parte de los gobiernos. Es el que menos influye, sin embar-

- 34 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 1 INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

go, es en el que más recursos económicos invierten los gobiernos, al menos en los paí-
ses desarrollados. Por último, el medio ambiente, es otro determinante que influye en
la salud, se refiere a cualquier tipo de contaminación producida en el aire, suelo, agua
y el entorno social, psicológico y cultural, además las drogas, la violencia, competitivi-
dad y el estrés, propio de las sociedades en pleno desarrollo. Según estos determinan-
tes, las instituciones de salud pública, deberían invertir más en la promoción de salud,
para que la población adquiriera estilos de vida saludables mediante una correcta edu-
cación a edad temprana, y en el medio ambiente, mayor vigilancia de la calidad de aire,
ruido, agua, seguridad, violencia etc. En este sentido, los Estados Unidos (Lalonde
OMS-2005), reporta que la inversión que hacen para reducir la mortalidad es bastante
evidente, tiene los siguientes gastos. En la biología humana se invierte 6.9%, su contri-
bución para la salud es de 27%. En el medio ambiente invierte 1.6% y su contribución
par la reducción de la mortalidad es de 19%. En el estilo de vida se invierte sólo el 1.5%
y este componente aporta el 43% para la reducción de la mortalidad. Por último, el
sistema sanitario afecta el gasto de salud pública en 90% y su contribución en la reduc-
ción de la mortalidad en la población, es de solamente 11%.
Aquí se reflejan, por un lado, los porcentajes de los determinantes de la salud
en la contribución de la reducción de la mortalidad. Por otro, la inversión económica
para la salud en [Link]. Estos datos son bastante significativos. Conviene expresar que
en el componente que más invierten los [Link] es el sistema sanitario y su aportación
para la reducción de la mortalidad, tan sólo es de un poco más del diez por ciento.
Sin embargo, en el componente estilo de vida, que tan sólo intervienen un poco
más de uno por ciento, es el componente que mayormente contribuye en la reducción
de la mortalidad de la población. Se infiere que los responsables de distribuir los recur-
sos económicos, le dan poca importancia al aspecto preventivo, que es en lo que se de-
bería invertir mayores recursos, de lo contrario se enfrentan grandes costos, en medici-
nas, horas de médicos, horas de consultas etc., como consecuencia de las enfermedades
que padece la población.
La European Community Health Indicators, Phase II, ECHI-II (2005) analizan
indicadores que agrupan en cuatro clases.
1. Situación socioeconómica (comprendido por empleo, distribución de ingre-
sos, vivienda, grupo étnico y raza, economía general) y demográfica, que
comprende el estatus de la población.
2. Estado de salud. Causas de mortalidad, morbilidad, salud funcional perci-
bida.
3. Determinantes de salud. (Factores personales y biológicos, comportamiento
saludable, condiciones de vida laboral.
4. Sistema de salud. Prevención, protección sanitaria y promoción de la salud,
servicio médico, seguro medico, gastos médicos, calidad de los servicios
médicos.
Por otro lado, existen investigaciones enfocadas a determinar los indicadores de
la esperanza de salud, que cada vez son más utilizados para estudiar la evolución del

Alfonso Cabrera Ramos - 35 -


INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA CAPÍTULO 1

estado de salud de la población. Estos indicadores permiten mostrar que el aumento de


la esperanza de vida, registrado principalmente en los países más desarrollados, no ha
ido acompañado de un aumento del tiempo vivido con discapacidades o minusvalías
graves. En el peor de los casos, se observa una pandemia de discapacidades o minusva-
lías leves o moderadas.
Estos indicadores permiten asimismo, estudiar las desigualdades en materia de
salud entre grupos sociales, entre las regiones de un país y entre los sexos. La esperan-
za de vida y la esperanza de vida sin discapacidad o sin minusvalía, guardan estrecha
relación y en la mayoría de las veces, una correlación positiva.
Evaluando simultáneamente los avances conseguidos en materia de mortalidad,
morbilidad o discapacidad, el cálculo teórico del incremento de la esperanza de vida
realizada, permite establecer prioridades para las políticas de salud pública. Así, cabe
prever que la eliminación de las enfermedades da lugar a importantes aumentos en la
esperanza de vida sin discapacidad, sin que ello influya en la esperanza de vida total
(Robine, Romieu y Cambois, 1999).
En este orden de ideas, se puede decir que una persona está sana cuando los ni-
veles de sus indicadores de salud se acercan a lo que se considera normal, caso contra-
rio, si se alejan, su estado de salud se puede considerar patológico o enfermo. Los indi-
cadores objetivos de salud nos permiten saber acertadamente el estado de un indivi-
duo, en comparación con la media de lo que consideramos normal. Esta forma de de-
tectar la salud es rápida, sencilla y fiable, ya que se relaciona con criterios estables, que
sólo se modifican en función de avances científicos.
Por su parte Tercedor et al. (1998), indican que la salud es un interés creciente
en todas las sociedades, en la que están implicadas las instituciones de salud en los
diferentes pueblos, estableciendo finalidades y objetivos concretos de actuación. Cada
una de ellas con un enfoque particular, pero todas en pro de lograr un bienestar pro-
gresivo en las personas, intentando concienciarlas y capacitarlas en torno al concepto
de salud, que deja de ser sólo la ausencia de enfermedad, concibiéndose en la actuali-
dad como “una tendencia del individuo a alcanzar un óptimo estado físico, psíquico y social”.
Actualmente, existen un número limitado de estudios disponibles sobre tópicos
relacionados con la salud al envejecer, principalmente en países en vías de desarrollo,
pero los datos sobre el envejecimiento son especialmente limitados. Desafortunada-
mente, encontramos que la mayor parte de los datos sobre la salud al envejecer, limita-
dos como son, provienen de sociedades relativamente ricas y están cada vez más in-
fluenciados, por una pequeña cantidad de problemas de salud específicos de socieda-
des prósperas.
En México, al igual que en otros países, la salud es prioritaria, por esta razón
existe una Secretaría de Salud, encargada de diseñar las estrategias adecuadas para la
atención de la población. Se tienen registros oficiales sobre todo en al aspecto clínico y
muy pocos sobre aspectos sociodemográficos y sociales. Indican que las principales
causas de ingreso a servicios hospitalarios, en el grupo de edad de 60 años y más, son
las cataratas, la diabetes, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y las fracturas de
fémur.

- 36 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 1 INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

Todas estas son enfermedades de larga duración, que demandan procedimien-


tos quirúrgicos, atención clínica y estancias prolongadas en el hospital. Por ejemplo, en
el caso de fracturas de fémur, la estancia promedio es de nueve días y de cinco en el
caso de la insuficiencia renal (INEGI, 2005). También señala que la principal causa de
muerte hospitalaria en adultos mayores es la diabetes, seguida de las enfermedades
cerebro vasculares y las enfermedades isquémicas del corazón.
Indudablemente que, uno de los grandes retos que enfrenta el sistema mexicano
de salud, igual que en la mayoría de los países del mundo, es el envejecimiento de la
población. Conforme aumenta el número de personas en los grupos de mayor edad, la
frecuencia de enfermedades que requieren de tratamientos costosos y prolongados se
incrementa.
[Link]. Salud mental.
Otro aspecto importante en relación a este punto es la salud mental, ya que no
todas las personas adultas mayores de 60 años son saludables emocionalmente. En el
plano psicológico, se pueden presentar ciertos cambios en la memoria, aprendizaje,
atención, orientación y agilidad mental. Sin embargo, la cultura, la educación y la expe-
riencia adquirida a lo largo de la vida, constituye la base, para reentrenar y reaprender
las habilidades disminuidas con la edad.
Considerando las recomendaciones emitidas por el Consejo Directivo de la
Fundación del Empresario Chihuahuense Asociación Civil (CDFECAC, 2002), mani-
fiesta que, afortunadamente, no todo esta perdido, la vejez puede llegar a ser una épo-
ca de nuevos retos para el ser humano, época de realizaciones, de productividad y con-
solidación de conocimientos. Sin embargo, los recursos emocionales disminuyen como
resultado de crisis y tensiones acumuladas, enfrentando algunas de las siguientes si-
tuaciones:
1. Vivir con una enfermedad crónico-degenerativa, perdiendo independencia.
2. Aislamiento y soledad, por la pérdida de un ser querido.
3. Escasos ingresos económicos.
4. Modificación del lugar que ocupaba en la familia, como pareja, líder o pro-
veedor.
Debe ser preocupación permanente de las autoridades y de los que están vincu-
lados con la salud, ya que requiere de todos ellos su atención, para mejorar las condi-
ciones de vida, económica, social y familiar del adulto mayor, para lograr que esta po-
blación viva con calidad y dignidad, los últimos años de su vida.
Las enfermedades mentales o emocionales, pueden manifestarse de muchas
maneras y, generalmente, se malinterpretan como enfermedades propias de la edad
como la depresión, que es producto de marginación social, disminución de la autoes-
tima, falta de herramientas para la adaptación y aceptación del nuevo rol y la falta de
motivación y de refuerzos sociales.
Para evitar estos problemas de salud mental, es necesario permitir al adulto
mayor, vivir en su medio físico, familiar y social. Se debe respetar su forma de relacio-

Alfonso Cabrera Ramos - 37 -


INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA CAPÍTULO 1

narse con todo lo que ha sido parte de su vida, como objetos, lugares y personas, para
favorecer su salud metal, evitando la aparición de crisis de identidad personal, demen-
cia, ansiedad y depresión, a la que se llega por muchas razones, principalmente, la jubi-
lación, muerte de la pareja, pérdida de los hijos, aislamiento y soledad, falta de oportu-
nidades y frustraciones a lo largo de la vida.
Estudios realizados por Villanueva (2000), indican que “la demencia es un proceso
adquirido que aparece generalmente, en la senectud y a veces en la madurez, habiendo existido
hasta entonces, normalidad de la función intelectual”. Sin embargo, es necesario establecer
la diferencia entre el oligofrénico, que es un deficiente mental desde el nacimiento, y el
demente, que es un deficiente mental adquirido, aunque este sujeto alguna vez fue
normal, en este caso, acertadamente, es aplicable al adulto mayor que, con el paso de
los años y al deterioro físico, psicológico y social, puede llegar a este padecimiento,
siendo bastante común en todos los países, por ejemplo, en Europa y Estados Unidos,
el 10 % de la población mayor de 65 años padece demencia de intensidad variable y el
5 % una demencia grave.
El CDFECAC (2002) revela que la demencia es un síndrome del deterioro ad-
quirido y persistente en la función intelectual, que afecta por lo menos a tres áreas de la
actividad mental, el lenguaje, la memoria y trastornos emocionales y/o de la personali-
dad y cognitivos y que hay una prevalencia del 5% a 8% en la población adulta.
1.2.3. Estilo de vida.
El origen de la vida tiene varias teorías, la más aceptada es la evolutiva. Según
Blair (1995) los humanos han vivido en la tierra hace pocos millones de años, nuestra
especie esta representada por el Homo Sapiens, que ha existido en nuestro planeta
desde hace más de 500.000 años. La evolución permitió que el ser humano trascendiera
de una vida primitiva a otra de mejores condiciones, de vivir en pequeños grupos nó-
madas, cazando y recolectando los alimentos. Transitará por diferentes periodos, que
se relacionan con el comportamiento activo hacia el ejercicio y la dieta diaria, periodos
en la que las defunciones por causas de enfermedades infecciosas, eran casi inexisten-
tes, gracias al estilo de vida que esta les imponía.
Época en la que existieron individuos físicamente activos, con una dieta cuya
fuente energética procedía de carbohidratos complejos, baja en grasas y proteínas de
origen animal, carne, leche y, probablemente, con un incremento de la grasa saturada,
es decir, hábitos alimenticios adecuados.
Así llegamos hasta el periodo industrial, en el que la sociedad transforma el es-
tilo de vida y sus hábitos alimenticios, modificando radicalmente la dieta y su me-
dioambiente de manera sustancial, incrementando la morbilidad y la mortalidad en la
población, principalmente, por mala nutrición y enfermedades infecciosas, asociados a
la inadecuada salud pública y deficientes cuidados médicos. Sin embargo, en este pe-
riodo, la ciencia médica emprendió acciones muy importantes para mejorar la salud
pública.
En el esfuerzo por mejorar las condiciones de la vida de los pueblos, en todo el
mundo, se ha reconocido la necesidad de la formación de organismos internacionales

- 38 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 1 INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

destinados a fomentar, controlar y unificar criterios en la toma de decisiones, para el


mejoramiento de la salud como la OMS y la ONU, instituciones que aportan datos im-
portantes y estrategias definidas, para abordar el problema de salud de la población, en
todos los países.
Así, la OMS (2002), define el estilo de vida como “La forma en que se desempeña el
individuo” Según esta organización, se basa en patrones de comportamientos identifi-
cables, determinados por la interacción de las características personales, las condicio-
nes sociales y las condiciones de vida de carácter socioeconómico y ambiental del suje-
to.
Esta situación ha motivado a investigadores en el área de biología y fisiología, a
investigar para generar información y conocimientos sobre las características y condi-
ciones fisiológicas de esta población. Gázquez et al. (1992) refieren que “un estilo de vida
activo” requiere de un conjunto de actividades con cierto consumo de energía (caminar,
subir escaleras, lavar el coche, etc.) y se desarrollan sin ningún objetivo específico y sin
pautas previamente programadas.
Sin embargo, también puede entenderse por estilo de vida activo la ejecución de
un programa de actividades físicas programadas, personalizadas y sistematizadas,
dónde se utilizan, instalaciones y vestuario especialmente diseñado para tal fin. Por lo
tanto, estilo de vida y calidad de vida, están íntimamente relacionados, porque para
tener calidad de vida, es necesario tener un “estilo de vida adecuado y activo” no sedenta-
rio, lo que permitirá tener vida saludable y con calidad.
Así pues, estilo de vida representa todo un programa complejo de comporta-
mientos no sólo del sujeto, si no también de la comunidad, es interesante involucrarse
en el estilo de vida que tiene la comunidad. Sin embargo, es útil cuando tratamos de
dibujar un mapa de los comportamientos sociales de una población determinada que, a
partir de los hallazgos de hábitos, actitudes y comportamientos, se puede detectar las
formas de ser y actuar de esta población. Actitudes y comportamientos que pueden ser
asociados con variables como el sexo, edad, nivel socioeconómico, cultural, laboral y
familiar, determinando así las tendencias de los estilos de vida de esa población.
Podemos decir que el estilo de vida es un componente de la salud, del bienestar
y de la enfermedad, ya que este comportamiento puede ser negativo, como el sedenta-
rismo, la obesidad, mala nutrición, consumo de alcohol y tabaco, tranquilizantes, así
como ausencia de valoraciones clínicas periódicas, además promiscuidad sexual que es
un comportamiento de alto riesgo para padecer alguna enfermedad.
Por el contrario, un estilo de vida positivo, como la práctica de actividad física,
cuidado personal, higiene, vestido, apariencia agradable, prevención de accidentes
ofreciendo seguridad en el trabajo y en el hogar, hábitos de descanso adecuado y hábi-
tos alimenticios, permitirá al adulto mayor, tener bienestar y salud.
Aunque el interés por el estudio de los estilos de vida saludable, ha tenido su
punto más álgido en la década de los 80 del siglo pasado, el concepto de estilo de vida
no constituye un ámbito de estudio nuevo. Por el contrario, desde hace ya mucho
tiempo, este concepto ha sido un tema de estudio abordado por diferentes disciplinas

Alfonso Cabrera Ramos - 39 -


INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA CAPÍTULO 1

como la sociología, psicoanálisis y, relativamente un poco menos, por la antropología,


la medicina y la psicología de la salud. En general, desde todas estas orientaciones, se
entiende el estilo de vida como, la forma de vida de las personas o de los grupos, es
decir, cómo viven, cómo son y cómo actúan.
1.2.4. Calidad de vida.
La aparición del concepto como tal y la preocupación por la evaluación sistemá-
tica y científica del mismo, es relativamente reciente. La idea comienza a popularizarse
en la década de los 60, hasta convertirse hoy en un concepto utilizado en ámbitos muy
diversos como son la salud, salud mental, educación, economía, política y el mundo de
los servicios en general.
La expresión calidad de vida aparece en los debates públicos en torno al medio
ambiente y al deterioro de las condiciones de vida urbana. En la década de los 50 y a
comienzos de los 60, el creciente interés por conocer el bienestar humano y la preocu-
pación por las consecuencias de la industrialización de la sociedad, hacen surgir la ne-
cesidad de medir esta realidad a través de datos objetivos y, desde las ciencias sociales,
se inicia el desarrollo de los indicadores sociales, estadísticos que permiten medir datos
y hechos vinculados al bienestar social de una población.
Estos indicadores, según Arostegui (1998), tuvieron su propia evolución siendo,
en un primer momento, referencia de las condiciones objetivas de tipo económico y
social y, en un segundo momento, contemplar elementos subjetivos.
La expresión comienza a definirse como concepto integrador que comprende
todas las áreas de la vida, pues tiene un carácter multidimensional y hace referencia
tanto a condiciones objetivas, como a componentes subjetivos. Sin embargo, aún existe
una falta de consenso sobre la definición del constructo y su evaluación.
Así, aunque históricamente han existido dos aproximaciones básicas, aquella
que lo concibe como una entidad unitaria y la que lo considera como un constructo
compuesto por una serie de dominios. A pesar de todo, sigue siendo compleja su defi-
nición, aunque la mayoría coincide en que está íntimamente relacionada con los hábi-
tos y comportamientos de vida y su relación con el medio entorno.
Si analizamos las definiciones que señala Gómez y Sabeh (2002), expresan que
la calidad de vida, es el producto de:
¾ La calidad de las condiciones de vida de una persona.
¾ De la satisfacción experimentada por la persona con dichas condiciones vi-
tales.
¾ De la combinación de componentes objetivos y subjetivos, es decir, de las
condiciones de vida de una persona, junto a la satisfacción que ésta experi-
menta.
¾ De la combinación de las condiciones de vida y la satisfacción personal,
ponderadas por la escala de valores, aspiraciones y expectativas personales
(figura 2).

- 40 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 1 INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

Conceptualizaciones de calidad de vida

Condiciones Satisfacción
Satisfacción Condiciones
de vida Personal
Personal de vida
(calidad de vida) (calidad de vida)

a) Calidad de vida en términos de condiciones vida b) Calidad de vida como satisfacción con la vida

Condiciones Condiciones
de vida de vida

Valores
Calidad Calidad
personales
de vida de vida

Satisfacción Satisfacción
Personal Personal

d) Calidad de vida definida como combinación de las


c) Calidad de vida como combinación de las
condiciones de vida y la satisfacción
condiciones de vida y la satisfacción
en función de una escala de importancia
Figura 2. Conceptualizaciones de calidad de vida (Traducida y adaptada de Felce y Perry, 1995).

Otros investigadores, como Inga y Vara (2000), afirman que “la calidad de vida, es
la interacción entre la satisfacción de vida y las condiciones objetivas de vida”. Estas últimas
engloban la salud, el cuidado familiar, las actividades laborales o recreativas, las pres-
taciones estatales y la satisfacción de las necesidades de relación social.
Existe coincidencia en el argumento que el termino calidad de vida es complejo,
ya que intervienen muchos factores de índole biológico, psicológico, social, familiar y
personal que, finalmente, es un esfuerzo que se debe hacer conjuntamente con autori-
dades, instituciones de salud y la misma persona, para mantener un equilibrio entre
todas estas esferas que componen la vida de los seres humanos.
Por otro, lado, Delgado y Salcedo (2003), manifiestan que, la multidimensiona-
lidad del concepto de calidad de vida, pone límites al estudio económico, volviéndose
necesario integrar al análisis otros enfoques disciplinarios como la ética, la filosofía, la
psicología y las ciencias sociales.
Igualmente, estudios realizados en las últimas décadas, muestran que valorar la
calidad de vida es complejo, sin embargo, reseñan que la condición física es uno de los
determinantes, para que la persona tenga una percepción positiva de su estado de sa-
lud, que esta íntimamente relacionada con la calidad de vida, mientras que una mala
condición física se asocia con percepciones negativas del mismo (Alonso et al., 2003).
Es decir, se puede afirmar que la calidad de vida, esta influenciada por los hábi-
tos de vida del sujeto, la dieta, consumo de tabaco y alcohol, ejercicio y factores de
riesgo relacionado con la salud. Para Blair (1995), el fumar cigarro es el hábito más des-
astroso para la salud que un individuo puede adoptar, el mayor impacto del fumador
es la mortalidad vía hacia enfermedades cardiovasculares y cáncer pulmonar, esófago

Alfonso Cabrera Ramos - 41 -


INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA CAPÍTULO 1

y páncreas. Se ha demostrado que el consumo de tabaco provoca cáncer pulmonar y es


el responsable del 30% de las muertes en los Estados Unidos.
Por su parte, Ruiz Juan (2001) al respecto refiere que:
“El concepto de calidad de vida no deja de ser una noción envuelta de un enorme subje-
tivismo ya que no es algo que dependa de referentes claros y concisos, que nos permita numerar
y cuantificar su grado de cumplimiento o de ausencia, para determinar, en mayor o menor me-
dida, si un grupo social posee un tanto por ciento de calidad de vida o si ésta es alta o baja. Esta
situación, que ya de por sí llega a ser muy peliaguda cuando es analizada en el propio seno de
una sociedad concreta y bien delimitada, se puede llegar a complicar mucho más si es establecer,
conceptualizar, universalizar y hacer extensible, a toda la humanidad, un término como éste”.
Esta conceptualización de calidad de vida tiene, por lo tanto, los elementos im-
portantes y necesarios para entender que es un concepto de mucha complejidad, por-
que está influenciada por los hábitos de vida y en su medición interviene la percepción
del sujeto, cuestión bastante subjetiva. En este orden de ideas, el bienestar también es
subjetivo.
Respecto a esta evidente y compleja polémica Mella et al. (2004) refieren que
“una de las principales barreras entre la vejez y un estado de bienestar, lo constituye una eva-
luación negativa de la ancianidad, hecha por algunos miembros de las sociedades occidentales, lo
que disminuye la oportunidad de aceptar otros hallazgos importantes de la gerontología moder-
na”. Por lo tanto, el bienestar subjetivo, está determinado por el grado de apoyo que el
individuo siente que tiene por parte de su entorno, familia, amigos, etc.
En este sentido, el ciclo vital del individuo, que abarca desde el nacimiento has-
ta la muerte, trayecto en el cual el ser humano madura, crece y se desarrolla, está in-
fluenciado por diferentes factores psicológicos, orgánicos, socio-familiares, así como
diferentes situaciones estresantes, como soporte social y económico, que influye direc-
tamente sobre el bienestar físico, emocional y social, en el logro y equilibrio entre estos
factores que se traduce finalmente en “calidad de vida saludable”.
Por lo tanto, “calidad de vida” se puede definir desde otros puntos de vistas,
como el económico, ambiental, tecnológico, sociológico, biomédico o psicológico. En
cualquiera de los casos, la definición de “calidad de vida” no es una tarea fácil, según
Gómez y Sabeh (2002), no lo es porque el concepto, como cualquier otro referido a una
actividad práctica social, es por naturaleza un concepto polémico, en virtud de las dife-
rentes disciplinas científicas o de las distintas perspectivas teórico-prácticas, que afir-
man y defienden variados enfoques e intereses.
En este contexto, nos decantaremos por el concepto genérico de procurar y lle-
var una vida satisfactoria implicando, fundamentalmente, mayor esperanza de vida y
sobre todo, vivir en mejores condiciones físicas y mentales, la última etapa de vida.
Durante siglos y en todas las sociedades, ha existido el interés por alcanzar ma-
yor y mejor calidad de vida, se ha recurrido a diferentes recursos científicos desde la
farmacología, biología y la cirugía. Sin embargo, hasta muy entrado el siglo XX, se han
considerado los hábitos y estilos de vida de los individuos como elementos condicio-
nantes de ese bienestar y la ansiada “calidad de vida” que indudablemente, está relacio-

- 42 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 1 INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

nada con las mejoras laborales, la alimentación, el descanso, adelantos tecnológicos,


concienciación de la salud, esparcimiento y disfrute del tiempo libre. Aspectos que ac-
tualmente se están tomando en cuenta en todas las sociedades, no sólo de los países
más avanzados sino, también, en los países menos desarrollados.
Así, podemos afirmar que la calidad de vida está relacionada también con las
condiciones de vida y la satisfacción personal del sujeto. Significa que se busca un equi-
librio entre los factores biológicos, psicológicos, social y familiar. Es decir, mantener un
equilibrio entre el trabajo, el descanso, alimentación, relación familiar, esparcimiento,
diversión y lo espiritual.
Por lo tanto, en el intento por entender con profundidad este término, observa-
mos que calidad de vida es, además, un indicador socioeconómico en el que se toma en
cuenta también el nivel de satisfacción de las necesidades básicas, además de las nece-
sidades terciarias, principalmente los servicios sociales, como la comunicación, sanidad
o educación que se generalizan al conjunto de la sociedad.
Sin embargo, surgen otras necesidades de otra naturaleza como vivir en un
habitad más humano, en el que la comunicación interpersonal sea más fluida, tener
tiempo para atender intereses personales, con posibilidades de disfrutar un descanso y
gozar de tranquilas vacaciones, poder viajar y tener acceso a la práctica de actividades
físico deportivas de manera regular.
Finalmente, podemos afirmar que la calidad de vida es algo difícil de definir,
depende de la escala de valores por la que cada individuo ha optado más o menos li-
bremente y de los recursos emocionales y personales de cada uno. Además, está some-
tida a determinantes económicos, sociales y culturales que se modifican con el paso de
los años para un mismo individuo (Esteve y Roca, 1997).
1.2.5. Envejecimiento.
La última etapa de la vida del ser humano, no tiene precisión de cuando se ini-
cia, no obstante, los investigadores la refieren de varias maneras: tercera edad, vejez,
adulto mayor, ancianidad. Lo cierto es que la tercera edad no tiene sus limites exacta-
mente definidos, pero se debería hablar de ella, no sólo como un periodo o etapa de la
vida sino, como proceso natural, que se pone en marcha al término de la juventud
(aunque otros reseñan que desde el momento de nacer), con cambios biológicos que se
combinan durante la vida y se manifiestan principalmente al alcanzar la edad adulta.
Es decir, es una combinación de transformaciones y cambios fisiológicos, desde los
mismos procesos de desarrollo y maduración en el inicio de la vida.
En este sentido, el envejecimiento es un proceso de deterioro del organismo,
como resultado de cambios ligados al tiempo, esencialmente irreversible y común a
toda la especie humana constituye, por lo tanto, un proceso sincrónico a distintos nive-
les biológicos, psicológicos y sociales.
Del punto de vista biológico, el envejecimiento del ser humano, se debe a me-
canismos genéticos, hormonales, fisiológicos y funcionales, reconociendo que entre los
animales de sangre caliente, los humanos tenemos una mayor longevidad. Una razón
parcial, tiene que ver con la sabiduría y la cultura humana, que permiten trascender a

Alfonso Cabrera Ramos - 43 -


INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA CAPÍTULO 1

las exigencias más prioritarias del medio. Posiblemente, el fenómeno del cambio social
que han sufrido las personas de la llamada tercera edad, sean, junto con los avances
técnicos, lo más característico de nuestra era.
La posición de las personas mayores en las sociedades industriales modernas,
debe interpretarse a la luz del hecho que, su esperanza de vida, supera en mucho el
papel social al que los individuos estamos destinados (trabajo/hijos/padre, etc.), los
cambios sociales económicos, demográficos, urbanísticos, etc., han hecho que esté gru-
po de individuos pertenecientes a la tercera edad, sea muy numeroso y presente más
características peculiares y a veces contradictorias.
Las sociedades occidentales avanzadas, tienen un fenómeno peculiar con los
grupos de tercera edad. La tasa de crecimiento de individuos de más de 65 años, es del
1% en Francia y Suecia y del 3% en Canadá y [Link]. En España, en 1920, 8 de cada 100
tenían más de 60 años, mientras que en 1991 ha ascendido a casi el 20%, de manera el
17% eran varones mayores de 65 años y el 22% eran mujeres (Organización Panameri-
cana de la Salud, 2001).
Los aspectos psicológicos del individuo de edad avanzada, no se pueden en-
tender fuera del marco fisiológico y social porque, en las diferentes etapas de la vida,
muestran importantes diferencias en su estructura biológica. Con la edad declinan el
número y calidad de numerosas células, cuyas funciones son vitales para el organismo
humano, y reduce la capacidad de adaptación del individuo a los cambios del medio
entorno.
La salud, en general, es diferente a la de los más jóvenes, mientras que los jóve-
nes tienen menos enfermedades, los adultos mayores presentan con mayor frecuencia
enfermedades crónicas, como ceguera, falta de audición, reumatismo o artritis, afeccio-
nes cardiacas y pulmonares, hipertensión arterial. Lo preocupantes es que no sólo afec-
ta la salud, si no también la conducta y estos cambios de comportamiento, son regu-
larmente de naturaleza biológica, patrón normal de envejecimiento. Sin embargo, otros
investigadores como Chirosa, Chirosa y Padial (2000), definen este término como “un
proceso más dentro de la carrera de la vida de los seres vivos”, pero todos coinciden que es
proceso natural y normal del ser humano.
Por otro lado, la herencia es otro factor determinante, está bien establecido que
la herencia familiar juega un papel importante en la determinación del modelo de los
cambios observados en la senectud. Esto ha provocado que investigadores, en años
recientes, orienten considerablemente su atención al incremento del entendimiento de
los factores responsables de las diferencias individuales en el envejecimiento.
[Link]. Envejecimiento biológico.
Es importante distinguir al envejecimiento como un proceso que involucra una
serie de cambios naturales por la edad. El envejecimiento, como proceso, es aquel enve-
jecimiento normal, que representa cambios biológicos universales, que se producen con
la edad y que no están afectados por la influencia de enfermedades o del entorno.
Por lo tanto, no todos estos cambios relacionados con la edad tienen consecuen-
cias clínicas negativas, pérdida de masa muscular, disminución de la eficiencia metabó-

- 44 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 1 INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

lica, disminución de indicadores metabólicos como, el consumo máximo de oxigeno


(Vo2 máx.), umbral de lactato (OBLA), capacidad ventilatoria entre otros. Aunque se
debe considerar que los sujetos son diferentes, por lo tanto, no todos llegamos en el
mismo tiempo a la ancianidad.
Consecuentemente, la disminución de la eficiencia metabólica, aún cuando no
es igual en los sujetos, se debe tomar en cuenta para entender el trabajo fisiológico en el
adulto mayor. En este marco de ideas, se debe considerar el reporte que, de este conse-
jo, expresa que el Vo2 máx. (capacidad del sujeto para retirar oxígeno del aire que ins-
pira) declina en 10% por década. Lo que indica que, las personas mayores de 60 años,
tienen disminuido considerablemente las funciones cardiorrespiratorias, es decir, su
capacidad aeróbica.
Estudios realizados por Katch y Katch (1991), establecen que “todas las funciones
fisiológicas disminuyen con la edad”. Aunque no todas disminuyen a la misma velocidad,
por ejemplo, la velocidad de la conducción nerviosa declina de 10 al 15% entre los 30 y
80 años de edad, el índice cardíaco en reposo declina de 20 al 30%, la capacidad venti-
latoria a los 80 años, del 40% que tenía a los 30 años.
Por otro lado, la fuerza muscular máxima, que representa la capacidad anaeró-
bica, generalmente, se alcanza entre los 20 y 30 años, pero declina un 16.5% después de
los 30 años, esta pérdida esta íntimamente relacionada con la movilidad y la incidencia
de accidentes sufridos, la fuerza muscular se pierde más rápidamente en las mujeres
que en los hombres. Por otro lado, el Vo2 máx. declina estadísticamente después de los
25 años, a razón del 1% o sea 0.4 [Link]-1 por año, de tal forma que a los 55 años,
ha perdido, aproximadamente, un 27% de lo que tenía a los 20 años.
Así mismo, estos autores han aportado datos interesantes, manifiestan que la
acumulación de los efectos de la edad en el sistema nervioso central, haciendo que la
velocidad decline un 10% de la conducción y una significante pérdida en las propieda-
des de la elasticidad del tejido conectivo. De igual manera, la capacidad funcional peri-
férica, al igual que la capacidad central, disminuye con la edad en sujetos sedentarios y
activos. A nivel periférico, los cambios están vinculados con el transporte y utilización
del O2. Estos datos coinciden con estudios recientes de Alonso et al. (2003), que conclu-
yen que existe un declive funcional, en la condición física aeróbica (Vo2 máx.), músculo
esquelético (fuerza) y la actividad física, en hombres y mujeres de edad avanzada.
Como lo menciona Katch y Katch (1991), después de los 60 años, la masa mus-
cular se reduce, a pesar del incremento de la grasa corporal, esto se relaciona con el
envejecimiento y desmineralización del la masa ósea. La osteoporosis, es uno de los
mayores problemas de salud del adulto mayor, por la pérdida de masa ósea, incremen-
to de la porosidad y disminución del grosor de la corteza ósea. Es decir, un individuo
de 60 años, puede tener reducida la masa ósea desde un 30% a 50%.
No obstante, el proceso de envejecimiento está influenciado por los efectos del
estado del entorno, del estilo de vida y de las enfermedades que, a su vez, están rela-
cionados con el envejecimiento o cambian por su causa, pero no se debe al envejeci-
miento en sí.

Alfonso Cabrera Ramos - 45 -


INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA CAPÍTULO 1

En este contexto, existen muchas definiciones del envejecimiento, según la OMS


(2002), el envejecimiento se ha definido como “un deterioro de las funciones, es progresivo
y generalizado, que produce pérdida de respuesta adaptativa al estrés y mayor riesgo de sufrir
enfermedades relacionadas con la edad”. El concepto de envejecimiento activo, fomentado
ahora por la OMS, anima a que el ser humano se haga mayor, pero sin envejecer, po-
niendo como alternativa la práctica continua, habitual y permanente de actividades
físicas, sociales y espirituales a lo largo de toda la vida.
Las definiciones de este grupo poblacional de viejo, anciano, tercera edad,
adulto mayor y envejecimiento, no son claras ni universalmente aplicables, porque
cada país, de acuerdo a su desarrollo social y de la salud pública, decide a partir de que
edad los individuos pasan a formar parte de esta clasificación. Así, viejo, es un término
específico de cada persona, cultura y país.
Las definiciones pueden variar entre ambos sexos, a medida que los aconteci-
mientos de la vida contribuyen a la transición del envejecimiento, por ejemplo, la jubi-
lación. Una definición cronológica de tercera edad o de adulto mayor, se usa con mu-
cha frecuencia, pero es cuestionada. La ONU utilizaba tablas con cifras tanto para per-
sonas de 60 años como de 65, y para más mayores, posibilitando estimaciones y previ-
siones más detalladas, para las personas de avanzada edad de la mayoría de los países.
La OMS utiliza categorías que empiezan a la edad de 65 años. Para muchos
hombres y mujeres, especialmente en países en vías de desarrollo, la tercera edad ven-
drá acompañada de enfermedades y discapacidades crónicas. Muchas personas son
“mayores” funcionalmente en la cuarentena o en la cincuentena, lo que pone en duda
la pertinencia de las definiciones cronológicas de la vejez. Aunque una de las defini-
ciones de tercera edad, se basa en la edad oficial de jubilación, en muchos países esta
clasificación es incongruente, específicamente en África y en algunos países menos
desarrollados, por sus políticas sociales y laborales.
Por lo tanto, se considera que una persona es mayor, cuando él o ella no pueden
trabajar a causa de la avanzada edad, pérdida de fuerza física o por su mala salud. Ba-
sándose en esta capacidad física para trabajar, es común que las personas mayores se
clasifiquen en tres categorías: mayores recientes, mayores y muy mayores. Por su par-
te, Shephard (1996), clasifica la vejez en temprana (65-75 años), vejez media (75-85
años) y en la etapa final (mayor a los 85 años).
Llama la atención, ante todo, la pluralidad de términos que se utilizan para de-
nominar al colectivo de personas que, han rebasado los sesenta años de edad. Así, en-
contramos que Hernández (2001), los clasifica como ancianidad, tercera edad, vejez, los
mayores, personas de edad avanzada, senectud y longevidad. Algunos de ellos tienen
más aceptación que otros y los hay que son abiertamente rechazados.
Como se puede observar, la definición de este grupo poblacional es bastante
complejo y polémico, en su evolución se ha denominado de muchas maneras, ha sido
anciano, viejo, abuelo, tercera edad, etc. De acuerdo con la Organización Panamericana
de la Salud (2001), se consideran personas mayores, aquellas que tienen 60 o más años.
Aun cuando depende de las condiciones sociales, laborales y económicas de los países,
en México entre otros.

- 46 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 1 INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

Conforme a lo establecido en la Asamblea General de la ONU, (1996), mediante


Resolución 50/141 del 30 de Enero de 1996, la denominación utilizada para este grupo
poblacional, es adulto mayor.
No son las palabras las que, muchas veces, tienen un significado negativo o
despectivo. Depende del tono que se emplee y del sentido que se les quiera dar. En el
uso de esta terminología, lo que se trata de buscar, en definitiva, es una palabra que
evite cualquier connotación peyorativa, tanto para la sociedad como los propios sujetos
afectados.
Para abordar este problema del envejecimiento, se han elaborado programas de
intervención en esta población. Así Kalache y Lunenfeld (2001), afirman que los pro-
gramas eficaces de fomento del envejecimiento saludable y de prevención de las disca-
pacidades entre las personas mayores, darán como resultado una utilización más efi-
ciente de los servicios sanitarios sociales, mejorarán la calidad de vida de este grupo
pues, permitirán seguir siendo independientes y productivos.
Es indudable que en la promoción de la salud de esta población, se deben invo-
lucrar autoridades, instituciones de salud, investigadores y, por supuesto, el sujeto. Por
esta razón, es importante refinar y definir las estrategias que estimulen un envejeci-
miento saludable y activo. Considerando que las estrategias que se utilizan para un
envejecimiento activo, concierne a varias figuras que están relacionadas desde los que
diseñan los planes de acción, investigadores, médicos y las sociedades.
Por otro lado, también es importante la perspectiva de género, que se debe re-
conocer por las dificultades y desigualdades basadas en el género, afecta la forma en
que envejecen los hombres y mujeres de todas las sociedades.
De igual manera, se ha establecido que la herencia, juega un papel importante
en la velocidad de los cambios observados en los últimos años de la vida del ser huma-
no. Sin embargo, al factor hereditario se suman, al proceso de la ancianidad, otros as-
pectos como son los factores del medio ambiente, entre los que se considera el estilo de
vida, que está determinado por las intervenciones de una nutrición adecuada, reduc-
ción del stress, consumo de tabaco, alcohol y actividad física regular.
En lo que coincide la mayoría de los investigadores es que, actualmente, el en-
vejecimiento de la población es uno de los fenómenos de más trascendencia dentro de
las sociedades occidentales (López y Latiesa, 2002). Si tomamos en cuenta que, como
hemos visto, la evolución demográfica se ha venido produciendo aceleradamente en
las últimas décadas en todas las sociedades, se justifica que esta transición demográfica
ha permitido la disminución de la tasa de natalidad y mortalidad, que hoy en día cono-
cemos.
Para entender este fenómeno, afortunadamente existen muchos estudios rela-
cionados con este tema a nivel nacional e internacional, los cuales han aportado resul-
tados de hábitos de vida, del estado de salud, nivel de desempeño físico, psicológico y
social, servirán para establecer estrategias e intervenciones en la atención de esta parte
de la sociedad.

Alfonso Cabrera Ramos - 47 -


INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA CAPÍTULO 1

1.3. Planteamiento del problema.


En México, la investigación sobre la participación de los sujetos en las activida-
des físico-deportivas de tiempo libre en la población mayor de 60 años es escasa, o casi
nula. Situación que obliga a realizar estudios para contrarrestar las consecuencias nega-
tivas físico-social y mental que promueve la inactividad física. Aunque en los últimos
años hemos escuchado términos como “comunidades saludables”, que han abordado
algunos presidentes municipales en el intento de intervenir en el problema, pero desde
una perspectiva médico-clínico, no se aborda el problema con un enfoque sociodemo-
gráfico que aporte datos relacionados con hábitos y estilos de vida, preferencias, com-
portamientos ante la inactividad y actividad físico-deportiva de tiempo libre.
Sin embargo, es poco lo que se esta haciendo desde el punto de vista sociode-
mográfico, provocando un incremento en el déficit de información. Por lo que es ur-
gente la generación de conocimientos a través de investigaciones cuantitativas y cuali-
tativas, que permita hacer generalizaciones para poder contrastar nuestros resultados
con otros, de diferentes países del mundo.
Estos argumentos nos llevan a enmarcar nuestra tesis en un colectivo formado
por los adultos mayores de 60 años del municipio de Tapachula, Chiapas (México).
Población poco atendida y con información científica social, razón que nos motiva a
indagar sobre comportamientos, actitudes y motivaciones frente a la actividad físico-
deportiva de tiempo libre, que determinan el estilo de vida de esta población.
Pretendemos una investigación cuyos resultados faciliten el diseño y desarrollo
de programas que fomenten la adherencia, inicio, adopción, continuidad, manteni-
miento y persistencia en las actividades físicas y deportivas de tiempo libre, capaz de
mejorar el estilo de vida de los sujetos.
Las consideraciones anteriores sirvan para justificar el esfuerzo y tiempo dedi-
cado en la presente investigación la cuál inicia en diciembre del año 2003, fecha en con-
sideramos la necesidad un estudio que permitirá tener un conocimiento más cercano
sobre las variables que podrían afectar y favorecer la práctica del adulto mayor, así
como las percepciones en etapas previas de la vida misma.
El objeto de esta tesis doctoral es estudiar la situación sociodemográfica, estilos
de vida, intereses, motivos percepciones y la evolución de los comportamientos frente
la practica físico-deportiva de los adultos mayores de 60 años del municipio de Tapa-
chula Chiapas México, en tres etapas de la vida (etapa de dependencia familiar, consi-
derada desde la niñez hasta antes de casarse; independencia familiar, desde que se casa
hasta que cumple 59 años; adulto mayor, desde los 60 en adelante).
Como todo documento que ostente de informe científico, deber tener ciertas ca-
racterísticas donde prevalezca la amenidad, la precisión y la consistencia quedando
vertebrada nuestra investigación de la forma siguiente.
En primer lugar, se analiza las condiciones sociodemográficas de los adultos
mayores de 60 años, principalmente en el contexto socio-cultural, laboral, económico y
familiar, considerando el sentimiento de soledad, donde se analizan motivos, percep-

- 48 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 1 INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

ciones, intereses y valoraciones de este sentimiento, así como la preocupación más im-
portante en esta etapa de la vida.
En segundo lugar, se analiza la clase de Educación Física pos revolucionaria
que recibieron los que contestaron que si fueron a la escuela, la contribución de algu-
nos presidentes de la república en la integración de la Secretaria de Educación Pública,
así como la evolución de planes y programas de estudios de las escuelas formadores de
docentes en Educación Física en el ámbito nacional y, en particular, en el estado de
Chiapas.
Posteriormente, se estudian los comportamientos que tienen los adultos mayo-
res de 60 años frente la práctica, abandono y nunca practicar actividad físico-deportiva,
así como los beneficios y factores biológicos y psicológicos que inciden en la práctica,
haciendo un análisis de las características de las actividades físicas de tiempo libre co-
mo: la intensidad, duración y frecuencia con que se hace la práctica físico-deportiva,
fundamentalmente, para mejorar la calidad de vida de esta población. Se estudia tam-
bién las franjas horarias, así como las modalidades de práctica física que, de acuerdo a
sus preferencias, intereses y posibilidades, desearían practicar.
El cuarto apartado de este estudio, describe y analiza los comportamientos fren-
te a la práctica físico-deportiva de los adultos mayores activos y de los inactivos en las
tres etapas de la vida. Es decir, se analizan motivos de práctica, abandono y nunca
haber practicado actividad físico-deportiva, estableciendo asociaciones entre algunas
variables sociodemográficas.
Y, finalmente, se estudia las percepciones de los adultos mayores con relación a
su práctica física, condición física y su salud.
1.4. Bibliografía.
Albuixech Gámez, S. (2003). Actas del III Congreso Deporte y Escuela. En Diputación
Provincial de Cuenca (Ed.), Programas de actividad física para mujeres adultas 137-
143. Cuenca: Diputación Provincial de Cuenca.
Alonso, A., Cecchini, J. A., Contreras, O., Del Valle, M. y Izquierdo, M. (2003). Asocia-
ción de la Condición Física saludable y diferentes indicadores del estado de sa-
lud y la calidad de vida. En II Congreso Mundial de Ciencias de la Actividad Física y
el Deporte. Área 1, Salud y Actividad Física. 4-11 [CD ROM]. Granada: Facultad
de Ciencias de la Actividad Física y el deporte.
Arostegui Barandika, I. (1998). Evaluación de la calidad de vida en personas adultas con re-
traso mental en la comunidad autónoma del País Vasco. Salamanca: Universidad de
Salamanca.
Blair, S. N. (1995). Exercise within a healthy lifestyle. (Ed.) En Ques Exercise Within a
Healthy Lifestyle (75-89) (47a ed.) USA
CDFEC. AC (2002). Adulto mayor, una nueva etapa de vida. Guía de orientación psicológica
para atención en la edad avanzada, 4-43.

Alfonso Cabrera Ramos - 49 -


INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA CAPÍTULO 1

CEPAL (2005). Transición demográfica en América latina y el Caribe Reporte No. 1. 12-
34.
Chirosa Ríos, J. L., Chirosa Ríos, I. J., y Padial Puche, P. (2000). La actividad física en la
Tercera Edad. lecturas: efdeportes. [En línea]. Disponible en:
[Link] [Consulta: 2006, 24 de junio]
CONAPO (2001). Reporte Evolución de la mortalidad y la esperanza de vida en México. Con-
cejo Nacional de Población, (23-32).
Corbin, C. B., Pangrazi, R. P. y Frank, B. (2000). Definitions: Health, Fitness, and Physi-
cal Activity. President's Council on Physical Fitness and Sport Research Digest, 3, 9,
1-10.
Delgado, P. y Salcedo, T. (2003). Aspectos conceptuales sobre los indicadores de cali-
dad de vida. UNC, 2, 1-31.
Esteve, M. y Roca, J. (1997). Calidad de vida relacionada con la salud: un nuevo pará-
metro a tener en cuenta. Medicina Clínica, 108, 458-459.
European Center for Diseases Prevention and Control (2005). European Community
Health Indicators, Phase II, ECHI-II. Comunidad europea.
Felce, D. y Perry, J. (1995). Quality of life: It's Definition and Measurement. Research in
Developmental Disabilities, 16 (1), 51-74.
García Ferrando, M. (2001). Los españoles y el deporte: prácticas y comportamientos en la
última década del siglo XX. Encuesta sobre hábitos deportivos de españoles, 2000. Ma-
drid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Consejo Superior Deportes.
García Montes, M. E. (2001). Actitudes y Comportamientos de la mujer granadina ante la
práctica física de tiempo libre. Tesis Doctoral. Granada: Servicio de publicaciones
de la Universidad de Granada.
Gázquez, I.; Marti, A.; Roura, M.; Blasco, T. y Capdevila, L. (1992). Estilos de vida acti-
vos y memoria inmediata en individuos de la tercera edad. Revista de Psicología
del Deporte, 2, 15-23.
Gómez Rinessi, J. F.; Saiach, S. y Lecuna, N. (2000). Envejecimiento. Revista de Posgrado
de la Cátedra VIa Medicina, 100, 21-23. [En línea]. Disponible en:
[Link] [Consulta: 2007,
23 de septiembre].
Gómez Vela, M. y Sabeh, E. N. (2002). Calidad de vida. Evolución del concepto y su influen-
cia en la investigación y la práctica. Salamanca: Instituto universitario de integra-
ción a la sociedad.
Gutiérrez Robledo, L. M. (2004). La salud del anciano en México y la nueva epidemio-
logía del envejecimiento. La salud del anciano en México: la nueva epidemiología del
envejecimiento, 53, 34-89.
Ham-Chande, R. (1996). El envejecimiento: una nueva dimensión de la salud en Méxi-
co. Salud Pública de México, 38, 409-418.

- 50 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 1 INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

Hernández Rodríguez, A. I. (2001). Análisis de la demanda de la comunidad universitaria


almeriense en actividades físico-deportivas. Estudio de adecuación de la oferta. Tesis
Doctoral, Universidad de Almería, Almería.
INEGI (2000). Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática. INEGI [En
línea]. Disponible en: [Link] ta-
bulado. [Consulta: 2007, 12 de septiembre].
INEGI (2005). Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática. Población total
por entidad federativa, sexo y relación hombres-mujeres. [En línea]. Disponible en:
[Link] tabulado. [Consulta: 2007,
22 de julio].
Inga Aranda, J. y Vara Horna, A. (2000). Calidad y satisfacción de vida de adultos ma-
yores de 60 años en Lima Perú. Estudio Piloto y análisis psicométrico. ADM.
Disponible en: [Link] [Consulta:
2007, 12 de septiembre].
Kalache A, Lunenfeld B. (2001). Health and the ageing male. The Aging Male, 3, 1–36.
Kalache, A. (1999). How Should We Prepare for Ageing Societies? USA.
Katch, F. I. y Katch, V. L. (1991). Physical Activity, Health and Aging. En M. Sangold y
G. Mirkin (Eds.), Exercise Physiology and Sports [Link].
Lalonde, OMS. (2005). Determinante de la salud. GNU/GFDL. [En línea]. Disponible en:
[Link] . [Consulta: 2007, 12 de
julio].
López, D. J. y Latiesa, R. M. (2002). Población adulta y calidad de vida. In Consejo Su-
perior de Deportes (Ed.), Deporte y calidad de vida en la población adulta (41-56).
Madrid: Consejo Superior de Deportes.
Mella, R.; González, L.; D'Appolonio, J.; Maldonado, I.; Díaz, A. y Fuenzalida, A.
(2004). Factores Asociados al Bienestar Subjetivo en el Adulto Mayor. Psykhe, 13,
79-89.
OMS (2003). Por tu salud, muévete. Documento de exposición de conceptos. Move for
health [En línea]. Disponible en: [Link]
NPHPAH
OMS (2004). México (Comparado con otros países en Región para las Américas de la OMS).
Estadísticas OMS [En línea]. Disponible en: [Link] coun-
try/[Link]?country [Consulta: 2007, 22 de abril]
OMS (2006). Definición de salud. Wikipedia: [En línea]. Disponible en:
[Link] [Consulta: 2007, 25 de noviembre].
OMS/World Health Organization (2002). The World Health Report 2002. Reducing Risks,
Pro-moting Healthy Life. Ginebra: World Health Organization.[En línea]. Dispo-
nible en: [Link] [Consul-
ta: 2007, 10 de agosto].

Alfonso Cabrera Ramos - 51 -


INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA CAPÍTULO 1

ONU (2001). Población: Informe ONU. Un occidente envejecido. USA: Zenit [en línea] Dis-
ponible en: [Link] [Consulta: 2007, 24 de
abril]
ONU 1996. Declaración y Programa de Acción de Copenhague. Cumbre Mundial sobre el desa-
rrollo Social. New York: Naciones Unidas.
OPS (2001). Salud pública y envejecimiento. Madrid.
OPS (2005). Por ciento de adultos mayores de 60 años en los países de America latina.
IRDBS/SIS.
Pont Geis, P. y Carroggio Rubí, M. (2001). Movimiento creativo con personas mayores. Bar-
celona: Paidotribo.
Pulido Álvarez, M. E. (2003). Envejecimiento y longevidad. Revista electrónica salud [En
línea]. Disponible en: [Link]
[Link] [Consulta: 2005, 21 de noviembre].
Robine, J. M. ; Romieu, I. y Cambois, E. (1999). Health expectancy indicators. Rep. No. 77.
USA.
Ruiz Juan, F. (2001). Análisis diferencial de los comportamientos, motivaciones y demanda de
actividades físico-deportivas del alumnado almeriense de Enseñanza Secundaria Post-
obligatoria y de la Universidad de Almería. Tesis Doctoral, Universidad de Almería.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E.; Díaz Suárez, A. y Piéron, M. (2007). Hábitos físico-
deportivos y de salud. Estilos de vida en jóvenes y adultos. En F. Ruiz Juan, J. P.
Venero Valenzuela, Q. Méndez Guzmán, J. M. Reverendo Rodríguez, G. Alvés
Barrero, R. Camacho Bravo, R. Ortiz Revert, A. Ortega Fernández, F. L. Bobadi-
lla Gómez, E. Albarrán Viejo y A. Núñez Reina (Eds.), VII Congreso Internacional
sobre la enseñanza de la educación física y el deporte escolar. Viejos hitos y nuevos retos
ante la LOE. Respuestas educativas a los problemas sociales del deporte escolar y de la
obesidad infantil (pp. 167-201). Badajoz: FEADEF, AMEFEX.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E.; Gómez López, M. y Piéron, M. (2006). Relations
between the physical activity and the personal experience in senior high school
students. En J. Alves Diniz; F. Carreiro da Costa y M. Onofre AIESEP 2005
World Congress. Activite lifestyles: the impact of education and sport. Proceedings (pp.
335-344) Lisboa: Faculdade de Motricidade Humana. Ediçoes FMH.
Sánchez Bañuelos, F. (1996). El concepto de salud, su relación con la actividad física y la edu-
cación física orientada hacia la salud. Universidad de Castilla-La Mancha.
Sandell, R. (2003). El envejecimiento de la población (II parte): la situación española en
relación con la de otros Estados miembros de la UE. Real Instituto Elcano. De es-
tudios internacionales estratégicos m Área: Europa / Demografía y Población - ARI Nº
75/2003 [En línea]. Disponible en: [Link]
/297/[Link] [Consulta: 2007, 15 de julio].
Shephard, R. J. (1996). Habitual physical activity and quality of life. Quest, 48, 354-365.

- 52 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 1 INTRODUCCIÓN. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

Tercedor, P., Jiménez, M. J., y López, B. (1998). La promoción de la actividad física


orientada hacia la salud. Un camino por hacer. Revista Motricid, 4, 203-217.
USDHHS (2002). Risk Behavior Surveillance-United States, 2001. Atlanta: U. S. Departa-
ment of Health and Human Services and Centers for Disease Control and Pre-
vention.
USDHHS (2004). Physical Activity and Health Older Adults. A report of the Surgeon Gen-
eral U.S. Centers for Disease Control and Prevention. National Center for
Chronic Disease Prevention and Health Promotion. The President’s Council on
Physical Fitness and Sports.
USDHHS, Office of Disease Prevention and Health Promotion (2000). Healthy People
2010. [On-Line] [Link] /healthypeople/ [Consulta: 2006, 09 de diciem-
bre].
Villanueva, V. J. (2002). Las demencias. Revista de Posgrado de la Cátedra VIa Medicina,
100, 7-13.

Alfonso Cabrera Ramos - 53 -


CAPÍTULO 2

PLANTEAMIENTO Y
DESARROLLO DE LA
INVESTIGACIÓN
CAPÍTULO 2 PLANTEAMIENTO Y DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN

PLANTEAMIENTO Y DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN


En los últimos 20 años las investigaciones sobre calidad de vida en el adulto
mayor han aumentado progresivamente en diferentes ámbitos del que hacer profesio-
nal y científico, habiendo sido abordada por las ciencias sociales, ciencias de la salud y
psicológicas. Sin embargo, en el terreno de la educación las investigaciones en esta lí-
nea son escasas, sobre todo en este grupo de adulto mayor en el que la gran mayoría de
la población joven actual transitará a él en un futuro. En este estudio se aborda el pro-
blema de investigación de los hábitos saludables y su relación con el estilo de vida del
adulto mayor de 60 años del municipio de Tapachula (Chiapas - México), pretendiendo
generar conocimientos de la realidad en el campo de comportamientos, hábitos, per-
cepciones, sentimientos, así como su comportamiento ante la practica de actividad físi-
co deportiva y su evolución a lo largo de las tres etapas de la vida: dependencia fami-
liar, independencia familiar y adulto mayor.
2.1. Objetivos de la investigación.
A continuación, se especifican los objetivos planteados en la presente investiga-
ción sobre hábitos saludables y estilos de vida del adulto mayor de 60 años del muni-
cipio de Tapachula (Chiapas - México).
1. Determinar el contexto social y familiar en el que se desenvuelve.
‰ Analizar las variables sociodemográficas de sexo, edad y estado civil.
‰ Determinar el nivel de estudios y si saben leer y escribir, es decir, su grado
de analfabetismo.
‰ Indagar sobre su ocupación principal y la situación económica actual.
‰ Conocer el servicio de salud con que cuenta y el instituto que lo atiende.
‰ Precisar la situación familiar referente a la tenencia y al número de hijos,
con quién viven y quién los atiende.
2. Averiguar los sentimientos de soledad que poseen.
‰ Constatar si experimentan el sentimiento de soledad.
‰ Establecer los motivos principales que le provocan este sentimiento.
‰ Analizar la actitud ante este sentimiento.
‰ Conocer los momentos en los que tiene este sentimiento de soledad.
‰ Valorar este sentimiento.
‰ Indagar sobre lo que es más importante en este momento.
‰ Valorar el nivel de satisfacción con su entorno, amigos, familiares y vecinos.
3. Conocer si recibió clase de Educación Física como asignatura obligatoria en la escue-
la y quién se la impartió.
4. Constatar el grado de interés que afirman poseer por la práctica de actividad físico-
deportiva en el tiempo libre, determinando la existencia o no de relación con variables
sociodemográficas y las clases de Educación Física recibida.

Alfonso Cabrera Ramos - 57 -


PLANTEAMIENTO Y DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN CAPÍTULO 2

5. Estimar la cantidad de practicantes y no practicantes (han abandonado o nunca han


realizado) de actividad físico-deportiva en tiempo libre en las etapas de dependencia e
independencia familiar, así como en la de adulto mayor.
6. Constatar las características del tipo de práctica-físico deportiva realizada en el tiem-
po libre por esta población referentes a las modalidades físico-deportivas practicadas,
la frecuencia, la intensidad y la duración en las etapas de dependencia e independencia
familiar, así como en la de adulto mayor.
7. Conocer los motivos para practicar actividad físico-deportiva en las etapas de de-
pendencia e independencia familiar, así como en la de adulto mayor.
8. Averiguar los motivos por los que este colectivo abandonó la práctica de actividades
físico-deportivas en las etapas de dependencia e independencia familiar, así como en la
de adulto mayor.
9. Conocer los motivos por los que este colectivo nunca realizó actividades físico-
deportivas en las etapas de dependencia e independencia familiar, así como en la de
adulto mayor.
10. Indagar sobre la autopercepción que posee esta población sobre su práctica de acti-
vidad físico-deportiva, su estado de salud y condición física en las etapas de depen-
dencia e independencia familiar, así como en la de adulto mayor.
11. Establecer perfiles diferenciadores, en las variables objeto de estudio, atendiendo a
las variables sociodemográficas de sexo, edad, nivel de estudios y ocupación principal.
2.2. Metodología, método y técnicas de investigación.
Toda investigación nace de la curiosidad o necesidad de resolver un problema,
para lo cual se requiere de procedimientos cuidadosos y sistemáticos que permitan
explicar las posibles relaciones entre variables perfectamente identificadas. Es decir,
una metodología adecuada que garantice resultados confiables y reproducibles, que
permitan hacer generalizaciones y contrastar resultados con otros hallazgos repitiendo
la investigación o utilizando los resultados en la construcción de otras investigaciones.
Refiriéndose a la metodología de investigación en actividad física deportiva Ruiz Juan,
García Montes y Casado Rodríguez (2002:25) indican que “para investigar es necesario
asumir una actitud de indagación y de búsqueda que se encontrará determinado por unas carac-
terísticas, unas condiciones y unos propósitos”. Es decir, al abordar un problema científico
se buscan respuestas de interrogantes de los que no se tiene información, por esta ra-
zón es necesario trabajar bajo una metodología cuidadosamente elaborada. En nuestro
estudio nos hemos decantado por una metodología cuantitativa en la que se recogen y
analizan datos cuantitativos de las variables que se han establecido para describir, ex-
plicar y justificar el problema de investigación.
2.2.1. Cobertura de la investigación.
[Link]. Población.
Esta investigación se llevó a cabo en el municipio de Tapachula (Chiapas -
México), tiene una población de 271.674 habitantes de los que 131.653 son hombres y

- 58 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 2 PLANTEAMIENTO Y DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN

140.021 mujeres, según los datos facilitados por INEGI (Instituto Nacional de Estadísti-
ca Geografía e Informática) correspondientes al censo del 2.000. Su distribución aten-
diendo al número de habitantes lo podemos apreciar en la tabla 2.1.

Tabla 2.1. Población del municipio de Tapachula, según el número de habitantes, por sexo.

Número de habitantes Varones Mujeres Nº habitantes

100.000-499.999 85.062 94.777 179.839


5.000–9.999 4.454 4.450 8.904
2.500–4.999 3.445 3.690 7.135
2.000-2.499 1.082 1.083 2.165
1.000-1.999 4.430 4.390 8.820
500-999 5.983 5.964 11.947
Menos de 500 27.197 25.667 53.593
TOTAL 131.653 140.021 271.674

Igualmente, se nos proporcionó el número (tabla 2.2) y el nombre las localida-


des (anexo 1.1) que integran el municipio en cada uno de los estratos, según el número
de habitantes, existiendo un total de 493 localidades.

Tabla 2.2. Número de localidades según el número de habitantes del municipio de Tapachula.

Número de habitantes Total localidades

100.000-499.999 1
5.000–9.999 1
2.500–4.999 2
2.000-2.499 1
1.000-1.999 8
500-999 38
100-499 117
50-99 40
1-49 285
TOTAL 493

A partir de estos datos, extrajimos la población del adulto mayor de 60 años,


por sexo y grupos de edad (organizados en grupos quinquenales), que será sobre la
que vamos a hacer nuestra investigación y a la que a partir de ahora nos vamos a refe-
rir. Está compuesta por 17.151 individuos, de los que 8.171 son hombres y 8.980 muje-
res (tabla 2.3).

Alfonso Cabrera Ramos - 59 -


PLANTEAMIENTO Y DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN CAPÍTULO 2

Tabla 2.3. Población de adulto mayor de 60 años del municipio de Tapachula, varones y mujeres por
grupos de edad.

Grupos quinquenales Varones Mujeres Población total

60 - 64 años 2.818 2.933 5.751


65 - 69 años 1.938 2.172 4.110
70 - 74 años 1.462 1.554 3.016
75 - 79 años 1.019 1.112 2.131
80 - 84 años 493 589 1.082
85 - 89 años 288 379 667
90 - 94 años 95 133 228
95 - 99 años 45 82 127
100 y más años 13 26 39
TOTAL 8.171 8.980 17.151

[Link]. Muestra.
Debido al número tan elevado de sujetos que forman parte de la investigación,
sería prácticamente imposible, por un lado, poder llegar a cada una de las personas y,
por otro lado, habría que tener los recursos económicos necesarios para tan ambicioso
proyecto, de los cuales no disponemos. Por esta razón, recurrimos a las técnicas de
muestreo que nos permiten acotar este número a otro mucho más inferior (muestra)
permitiéndonos, posteriormente, extrapolar la información recogida a toda la pobla-
ción y generalizarla, es decir, validar los resultados con un error muestral pequeño y
con un nivel de confianza alto.
En nuestro caso, en el que la población general es de 17.151 habitantes censados
mayores de 60 años, el tamaño de la muestra se estimó en 1.044 sujetos. Lo que supone
tener una validez en los resultados con un margen de error de ± 3% y un nivel de con-
fianza del 95.5%. A continuación, describimos el procedimiento seguido para afijar la
muestra.
El procedimiento de muestreo utilizado ha sido polietápico con afijación pro-
porcional, recurriendo a dos tipos de muestreo: el muestreo aleatorio estratificado y el
muestreo aleatorio por conglomerados. Esto significa que el proceso se ha realizado en
varias fases y que, en cada una de ellas, se ha se ha llevado a cabo un procedimiento u
otro dependiendo de la fase en la que se esté y las dificultades encontradas para selec-
cionar la muestra. Ésta, se divide en cada etapa, en varios estratos o conglomerados
con características comunes, a los cuales se les asigna la proporción de muestra corres-
pondiente al universo de la población.
En una primera etapa, se procedió a dividir la muestra (1.044 sujetos) conside-
rando una variable que puede incidir en la diversificación de la misma: el número de
habitantes por localidad.

- 60 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 2 PLANTEAMIENTO Y DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN

Cuando una población es muy numerosa y heterogénea, como es el caso de la


nuestra, es necesario diferenciar y establecer una serie de estratos. Cada estrato repre-
senta un grupo de población con características comunes entre sí y que a su vez son
diferentes del resto.
Para mayor representatividad de los estratos en la muestra, se recurre al proce-
dimiento polietápico estratificado con afijación proporcional que, además, establece la
proporción que le corresponde a cada estrato de la población dentro de la muestra. En
este sentido se han establecido siete estratos. Para cada uno de ellos, se ha determina-
do, por afijación proporcional, el tamaño de las submuestras, tal y como podemos
apreciar en la tabla 2.4.

Tabla 2.4. Organizada de siete estratos por localidades según el número de habitantes

Número de habitantes Muestra


100.000-499.999 694
5.000–9.999 23
2.500–4.999 35
2.000-2.499 7
1.000-1.999 38
500-999 130
Menos de 500 hab. 117
TOTAL 1044

En una segunda etapa, se procedió a estratificar la muestra atendiendo a la edad


de los sujetos. Los datos facilitados por el INEGI dividen a la población en grupos
quinquenales, lo que nos permitió determinar el número de encuestas para cada grupo
de edad. De acuerdo a los intereses de nuestro estudio se dividió la población en nueve
grupos quinquenales, de tal forma que a cada uno ellos le corresponden una parte de la
muestra que, por la afijación proporcional, se refleja en la tabla 2.5.

Tabla 2.5. Grupos quinquenales de la muestra.

Número de habitantes 60-64 65- 69 70 74 75- 79 80- 84 85- 89 90- 94 95- 99 + 100 TOTAL

100.000-499.999 233 149 121 102 46 28 6 5 1 694


5.000–9.999 8 5 4 3 2 1 0 0 0 23
2.500–4.999 12 6 6 5 2 2 2 0 0 35
2.000-2.499 3 2 2 1 0 0 0 0 0 7
1.000-1.999 14 8 7 6 2 1 0 0 0 38
500-999 46 28 24 20 8 4 0 0 0 130
Menos de 500 hab. 41 26 22 18 8 4 2 0 0 117
TOTAL 357 224 186 155 68 40 10 5 1 1044

Alfonso Cabrera Ramos - 61 -


PLANTEAMIENTO Y DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN CAPÍTULO 2

Tercera etapa. Se procedió a afijar proporcionalmente la muestra atendiendo al


sexo (varones y mujeres), quedando proporcionalmente representado en los diferentes
grupos quinquenales establecidos anteriormente.
Se realizó la afinación proporcional y, de esta forma, la estratificación de la
muestra para nuestro estudio de los habitantes de este municipio mayores de 60 años
quedó como se muestra en la tabla número 2.6 y 2.7.

Tabla 2.6. Tamaño de la muestra según nº de habitantes por localidad, grupos de edad y sexo (varón).

Varones (474)

Número de habitantes 60-64 65- 69 70 74 75- 79 80- 84 85- 89 90- 94 95- 99 + 100

100.000-499.999 102 71 53 35 18 12 3 2 0
5.000–9.999 4 3 2 1 1 1 0 0 0
2.500–4.999 7 4 3 2 1 1 1 0 0
2.000-2.499 2 1 1 0 0 0 0 0 0
1.000-1.999 7 4 3 2 1 1 0 0 0
500-999 23 16 12 8 4 2 0 0 0
Menos de 500 hab. 21 14 11 7 4 2 1 0 0
TOTAL 166 113 85 55 29 19 5 2 0

Tabla 2.7. Tamaño de la muestra según nº de habitantes por localidad, grupos de edad y sexo (mujer).

Mujeres (570)

Número de habitantes 60-64 65- 69 70 74 75- 79 80- 84 85- 89 90- 94 95- 99 + 100

100.000-499.999 131 96 68 49 28 16 3 3 1
5.000–9.999 4 3 2 1 1 0 0 0 0
2.500–4.999 5 3 3 2 1 1 1 0 0
2.000-2.499 1 1 1 0 0 0 0 0 0
1.000-1.999 7 5 4 3 1 0 0 0 0
500-999 23 16 12 8 4 2 0 0 0
Menos de 500 hab. 20 15 11 7 4 2 1 0 0
TOTAL 191 139 101 70 39 21 5 3 1

Cuarta etapa. Al llegar a este momento, había que seleccionar a las localidades
que representarían a cada estrato considerando el número de habitantes. Si continuá-
ramos con el procedimiento de muestreo seguido hasta ahora, tendríamos que fijar la
muestra que proporcionalmente le corresponde a cada una de las localidades del mu-
nicipio de Tapachula, atendiendo a los siete estratos establecidos, según el número de
habitantes por localidad. El total del municipio de Tapachula es de 493 localidades dis-
tribuidas en toda la geografía municipal, por lo que sería prácticamente imposible di-

- 62 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 2 PLANTEAMIENTO Y DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN

versificar la muestra en todas ellos, además de resultar un costo muy elevado en recur-
sos humanos, económicos y de tiempo.
Fue entonces cuando se decidió utilizar el procedimiento aleatorio por conglo-
merados, en cual se relacionan en cada estrato las localidades de donde se va a recoger
la información necesaria para esta investigación. Este procedimiento fue utilizado to-
mando en cuenta las recomendaciones de Rodríguez Osuna (2000), toda vez que perci-
bimos que existía heterogeneidad al interior de cada estrato y homogeneidad entre los
estratos, como es el caso de nuestro estudio. Los siete estratos establecidos, se aprecian
en la tabla número 2.8.

Tabla 2.8. Estratos según el número de localidades.

Nº habitantes Estrato Nº localid. Nombre de las localidades

Más de 100.000 1 1 Cabecera municipal Tapachula

5.000–9.999 2 1 Puerto Madero

2.500–4.999 3 2 Álvaro Obregón y Carrillo Puerto

2.000-2.499 4 1 Raymundo Enríquez

Veinte de Noviembre, Llano de la Lima, Viva México,


1.000-1.999 5 8 José María Morelos, Leoncillo, Nuevo Pumpuapa,
Congregación Reforma y San Nicolás Lagartero.

500-999 6 36 Anexo 1.2

Menos de 500 7 46 Anexo 1.3

Quinta etapa. Una vez conocidos los municipios, se realizó una nueva estratifi-
cación en cada uno de ellos según los AGEPs (áreas geográficas estadísticas poblacio-
nales) utilizando la codificación numérica empleada por INEGI. Se procedió a identifi-
car las localidades a través de los planos del municipio y de la ciudad de Tapachula
que fueron proporcionados por INEGI.
En cada submuestra se procedió a la afijación proporcional del número de suje-
tos a encuestar. La distribución pormenorizada de la muestra, en la que se refleja los
municipios seleccionados para el trabajo de campo, según los AGEPs, grupos de edad
y sexo se puede ver en el anexo 1.4.
En la sexta y última etapa. Se llegó a la elección de la última unidad muestral por
medio del establecimiento de cuotas y rutas aleatorias, paso previo para la recogida de
la información del sujeto seleccionado para la muestra.
Los planos también fueron utilizados para marcar las rutas escogidas para cu-
brir la cuota diaria. Esta cuota se había establecido previamente atendiendo a las carac-

Alfonso Cabrera Ramos - 63 -


PLANTEAMIENTO Y DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN CAPÍTULO 2

terísticas de las personas a encuestar (según el sexo y la edad del sujeto, dentro de los
AGEPs perteneciente a cada localidad).
2.2.2. Método de investigación y técnicas de obtención de datos.
En la presente investigación se pretende abordar cuestiones sobre las que difí-
cilmente se puede obtener información directa a través de la observación. Recabar da-
tos sobre actos del pasado o sobre cogniciones como pensamientos, satisfacciones,
comportamientos, opiniones, motivaciones, grado de conocimiento,…, imposibles de
registrar mediante la mera observación del investigador, supone la necesidad de recu-
rrir a la interrogación, es decir, al informe verbal del sujeto.
Utilizaremos el método descriptivo y el correlacional para detallar hechos y ca-
racterísticas de una población de forma objetiva y comparable intentando crear asocia-
ciones entre variables. Esto, nos posibilitará extraer información para la toma de deci-
siones y aportar conocimientos sobre actitudes, pensamientos y comportamientos.
Para la recogida y obtención de los datos emplearemos una de las técnicas so-
ciológicas más usadas, la técnica de encuesta, y para el diseño de los instrumentos es ne-
cesario realizar una revisión documental de aquellos trabajos realizados y que siguen
una línea de investigación común a la que aquí se pone de manifiesto, para ello utiliza-
remos la técnica de observación documental.
[Link]. Técnicas empleadas en la obtención de los datos.
Hemos utilizado dos tipos de técnicas: la observación documental y la encuesta.
[Link].1. La técnica de observación documental.
Esta técnica nos permitió recopilar la información suficiente para enunciar las
teorías que sustentan nuestro estudio de los fenómenos y procesos. De tal manera que
la interpretación y el análisis comparativo de diferentes fuentes documentales revisa-
das, nos permitió apreciar muchos aspectos importantes de la vida social relacionada
con nuestro objeto de estudio.
Con el propósito de elaborar nuestro marco referencial teórico metodológico,
así como para la elección y construcción del instrumento para la recopilación de los
datos, se ha realizado un análisis de documentos de investigaciones relacionadas con el
objeto de estudio, como lo manejan diferentes autores como Rodríguez et al. (1996),
Hernández et al. (2004), Jiménez et al. (1991), Sierra Bravo (2001) y otros como se puede
observar en los capítulos correspondientes.
Se examinaron investigaciones que se relacionan con nuestro estudio en Méxi-
co, en dos vertientes, las que tratan aspectos generales y las que tratan aspectos que
coinciden con nuestra investigación. De la misma manera se hizo un análisis de la lite-
ratura científica europea, específicamente la española, así como en Latinoamérica, Es-
tados Unidos y Canadá y en otras partes del mundo, lo que nos ha permitido acercar-
nos a la población de mayores para conocer estilos de vida, hábitos, comportamientos y
actitudes, fruto de las diferencias sociodemográficas y culturales de los pueblos, lo que
permite establecer corrientes y modelos teóricos metodológicos utilizados en las inves-
tigaciones sociales de los estilos de vida y comportamientos del adulto mayor.

- 64 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 2 PLANTEAMIENTO Y DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN

El análisis y evaluación realizada de estudios metodológicos y estructurales de


investigaciones similares, además los resultados propios de este estudio, permitió esta-
blecer la justificación teórica de los métodos de investigación a utilizar y la subsecuente
elaboración del cuestionario a emplear. De igual forma, fue muy importante el estudio
de las principales técnicas de selección de la muestra, las investigaciones sociales cuan-
titativas que recurren a la técnica de encuesta, también requieren de la utilización de
paquetes estadísticos para el procesamiento de los datos, bajo métodos de análisis des-
criptivos e inferenciales de las características más importantes de los datos.
[Link].2. La técnica de encuesta.
Puesto que nuestra investigación se basa en el estudio y análisis de variables
subjetivas de un extenso número de individuos (la muestra) tales como percepciones,
sentimientos, motivos, valoraciones, preferencias y comportamientos, para luego ex-
trapolar los resultados los resultados al total de la población, es la encuesta la técnica
más apropiada y el cuestionario el instrumento más efectivo a utilizar.
La heterogeneidad de la población objeto de estudio en los que se estratificado
la muestra (teniendo en cuenta el número de habitantes por localidad, AGEPs, sexo y
distintos grupos de edad) y el amplio tamaño de la misma (1044 personas a encuestar),
nos hace decidirnos por el procedimiento de la entrevista personal cara a cara, en la
que es el propio entrevistador el que toma nota de las respuestas que da la persona
entrevistada, realizándose éstas en la propia vivienda del encuestado.
Otros motivos que nos inducen a la elección de este tipo de entrevista es la im-
portancia de que la información recogida en el cuestionario sea lo más fidedigna posi-
ble, junto con las probables dificultades que pueden tener los entrevistadores para en-
contrar a los sujetos que componen la muestra y que, además, quieran darse a contestar
las preguntas.
La entrevista personal ofrece, asimismo, una ventaja al entrevistador y es que
ésta se puede realizar en su propia vivienda, facilitando así la posibilidad de los sujetos
a ser entrevistados. Para ello, la labor de los entrevistadores es esencial, puesto que de
su capacidad para llevar a cabo la entrevista y de su don de gentes dependerá, en gran
medida, el éxito de la misma. La encuesta mediante la entrevista personal y la flexibili-
dad que permite la presencia del entrevistador, permiten obtener una tasa de respuesta
elevada que proporciona ventajas para llevar a cabo el trabajo de campo.
[Link].2.1. Análisis del instrumento de recogida de información: cuestionario.
El cuestionario ha sido denominado “Hábitos físico-deportivos, saludables y es-
tilos de vida del adulto mayor de 60 años del municipio de Tapachula (Chiapas-
México)”. En el se formulan 61 preguntas distribuidas en cuatro bloques:
1. El primero trata aspectos relacionados con el sentimiento de soledad: moti-
vos, valoración que se hace de este sentimiento, lo que es más importante en
este momento de la vida y las actitudes hacia este sentimiento (preguntas 4
a la 10).

Alfonso Cabrera Ramos - 65 -


PLANTEAMIENTO Y DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN CAPÍTULO 2

2. El segundo bloque incluye hábitos relacionados con la práctica físico-


deportiva en las tres etapas de la vida: la clase de Educación Física, interés
por la actividades físico-deportivas, comportamientos hacia la práctica físi-
co-deportiva de tiempo libre, motivos de práctica, de abandono y de nunca
realizar actividades físico-deportivas, modalidades practicadas, duración e
intensidad del esfuerzo y, finalmente, la frecuencia semanal de práctica
(preguntas de la 11 a la 19).
3. El tercero se relaciona con la disponibilidad del tiempo libre y de ocio en el
ultimo año de su vida: si practica alguna actividad física, tiempo que le de-
dica, horario de práctica, con quién la realiza, quién oferta las actividades,
características del programa, evaluación y seguimiento de su desempeño y,
por ultimo, posibilidades de adherirse a un programa de actividad y qué ti-
po de actividad le gustaría realizar (preguntas de la 20 a la 31).
4. El cuarto bloque contiene preguntas relacionadas con la salud y estilo de
vida, percepción de la salud, enfermedades padecidas, lesiones que ha su-
frido, consumo de bebidas alcohólicas, tabaco y medicamentos, hábitos de
descanso y sueño, hábitos alimenticios, así como la valoración que hace de
los alimentos consumidos (preguntas de la 32 a la 51).
5. El quinto está compuesto por preguntas que tienen que ver con aspectos so-
ciodemográficos, edad, sexo, tenencia de hijos, estado civil, situación labo-
ral, nivel de estudios, situación económica y si cuenta con servicio medico
(preguntas 01, 02, 03 y de la 52 a la 61).
El cuestionario fue elaborado ordenando las preguntas desde lo más general a
lo más específico, aplicando preguntas filtro que establecen diferentes rutas a seguir, en
función de las respuestas de los encuestados.
[Link].2.2. Validez y fiabilidad del cuestionario.
La validez del cuestionario según Latiesa (2000), radica en que éste mida aque-
llo que pretende medir y no otra cosa. En tanto que para Hernández et al. (2004) la va-
lidez de un instrumento de medición debe medir aquello para lo cual fue hecho. Todos
los procedimientos para abordar la validez se basan en las relaciones entre la actuación
en dicha prueba y otros hechos observables, relativos a rasgos de conducta que se está
considerando. Los principales tipos de validez, según estas autoras, son: de contenido,
de criterio y de constructo.
La validez de contenido supone, esencialmente, el examen sistemático del conte-
nido, ítems de la prueba para determinar si comprende una muestra relevante y repre-
sentativa de todo el contenido que ha de medirse, del objetivo que se pretende. Por
relevante entendemos que los ítems pertenecen o responden a cada una de las varia-
bles establecidas dentro del cuestionario y representativo significa que los ítems consti-
tuyen una muestra del universo de preguntas relativas al dominio. Algunos autores
también la denominan validez aparente (Latiesa, 2000).
Validamos nuestro cuestionario con la primera de las categorías, validez de
contenido, puesto que el objetivo de estos cuestionarios es medir conductas, compor-

- 66 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 2 PLANTEAMIENTO Y DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN

tamientos y opiniones expresadas por cada uno de los sujetos de la población. El cues-
tionario está formado con preguntas que han sido validadas en otras investigaciones y
adaptadas a las características culturales y sociales de la población objeto de estudio.
La fiabilidad se refiere a la propiedad que posee el instrumento para producir
los mismos resultados en diferentes pruebas o pasaciones (Latiesa 2000). Existen dife-
rentes formas de contrastar la fiabilidad y, por lo tanto, diversos tipos. De manera sin-
tetizada podemos identificar tres aspectos: estabilidad, equivalencia y consistencia in-
terna.
Se debe tomar en cuenta que la fiabilidad no depende exclusivamente de las ca-
racterísticas, sino también del tipo de muestra de sujetos que se han utilizado para cal-
cularla. Un aspecto de la muestra que más incluye en la fiabilidad es su variabilidad. Es
decir, el coeficiente de fiabilidad aumenta al acrecentar la variabilidad de la muestra, al
igual que también incluye la extensión de la prueba, ya que cuantos más ítems, más
fiabilidad.
Para contrastar la fiabilidad del cuestionario se realizaron diferentes estudios
pilotos (ensayo del cuestionario en condiciones reales, en las que se ponen a prueba
aspectos fundamentales de este), así como por las diferentes aportaciones hechas por
los expertos que han colaborado en esta investigación.
Para verificar nuestro cuestionario se efectuaron tres estudios pilotos, los dos
primeros en Almería, con la finalidad de comprobar si el contenido de las preguntas
eran entendidas por los encuestados, cotejar los itinerarios de las preguntas, vocabula-
rio y terminologías empleadas, así como el tiempo de realización. Permitió hacer co-
rrecciones y así mejorar y dominar el contenido del cuestionario.
El tercer estudio piloto se hizo en Chiapas (México), en una población que no
pertenece a la del objeto de estudio (Mazatán), pero que tienen las mismas característi-
cas sociodemográficas, es un municipio de la costa y vecino de nuestra población obje-
to de estudio. Se hicieron depuraciones de posibles problemas técnicos, de lenguaje,
sentidos de las palabras y de las respuestas, detectados por los integrantes del equipo
de investigadores.
2.2.3. Variables de la investigación.
[Link]. Variables de sentimiento de soledad.

V10 Sentimiento de soledad en el último año. 04

V11 a 18 Motivos principales que le hacen tener ese sentimiento de soledad. 05

V19 Lo primero que se le ocurre hacer cuando se siente solo. 06

V20 En qué momento se siente más solo. 07

V21 Valoración de la soledad que dice sentir. 08

V22 Lo más importante en este momento. 09

Alfonso Cabrera Ramos - 67 -


PLANTEAMIENTO Y DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN CAPÍTULO 2

V23 a 25 Nivel de satisfacción de las relaciones que mantiene con familiares, 10


amigos y vecinos.

[Link]. Variables de hábitos relacionados con la práctica físico-deportiva en


las tres etapas de la vida.

V26 La clase de Educación Física cuando estudió la primaria. 11

V27 Quién le impartió la clase de Educación Física en Primaria. 12

V28 a 30 Nivel de interés por la práctica de actividad físico-deportiva en las 13


tres etapas de la vida.

V31 a 33 Ha sido practicante de actividad físico-deportiva de manera regular 14


en alguna de las tres etapas de su vida.

V34 a 63 Motivos por los que practica o practicaba actividad físico-deportiva 15


en cualquiera de las tres etapas.

V64 a 84 Motivos por los que no practicó actividad físico-deportiva en cual- 16


quiera de las tres etapas de su vida.

V85 a 111 Motivos que influyeron para que abandonara la práctica de la acti- 17
vidad físico-deportiva en cualquiera de las tres etapas de la vida.

V112 a 147 Actividad físico-deportiva que realizó en cualquier etapa de la vida 18


con qué frecuencia, con qué duración y con qué intensidad la reali-
zó.

V148 a 156 Nivel de percepción de la actividad física, su condición física y su 19


salud en cada una de las tres etapas de la vida.

[Link]. Aspectos sociodemográficos.

V7 Tener de hijos. 01

V8 Número de hijos. 02

V9 Quién lo atiende habitualmente. 03

V5 Sexo. 62

V344 Edad. 52

V345 Sabe leer. 53

V346 Sabe escribir. 54

- 68 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 2 PLANTEAMIENTO Y DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN

V347 Nivel de estudios que tiene. 55

V348 Situación laboral actual. 56

V349 Estado civil actual. 57

V350 Con quién vive actualmente. 58

V351 De cuánto dinero dispone mensualmente. 59

V352 Servicio médico. 60

V353 Instituto de salud que lo atiende. 61

2.2.4. Obtención de datos. Diseño del cuestionario: pasos seguidos para su


elaboración y estudios piloto.
En los siguientes apartados que componen este punto, abordaremos cuál ha si-
do el procedimiento que se ha seguido para la obtención de los datos en la población
que compone esta investigación. Explicaremos en qué ha consistido el diseño y cons-
trucción del instrumento utilizado en nuestra investigación, el cuestionario. Exponien-
do los pasos seguidos en su elaboración hasta concluir, con el cuestionario ya definiti-
vo, en los estudios piloto, paso previo a la realización del trabajo de campo.
Para la elaboración del instrumentos nos basamos en un conjunto de criterios y
recomendaciones de autores como García Ferrando (2000), Latiesa (2000), Rodríguez
Osuna (2000), Jhonson et al. (1997), Sierra Bravo (2001), García Ferrando, Ibáñez y Alvi-
ra (1996), Ruiz Juan, García Montes y Casado Rodríguez (2002), Rojas et al. (1998),
Manzano, Rojas y Fernández (1996), Colás Bravo (1988), Cornejo (1988), entre otros. De
la misma manera se tomado en cuenta los estudios realizados en México, así como de
un grupo de investigadores principalmente de España que han realizado investigacio-
nes en torno a nuestra temática en el ámbito internacional, como se ha citado anterior-
mente.
Un aporte significativo fue la preparación como doctorando en la Universidad
de Almería, a través del programa de doctorado Actividad físico-deportiva y calidad de
vida. Permitió mediante la técnica de la observación examinar un grupo de ellas que
por su metodología, perfiles de población objeto de estudio y técnicas de análisis de
datos, sirvió de base para establecer el modelo metodológico a seguir en la construc-
ción del cuestionario, al mismo tiempo, con los análisis realizados de la bibliografía
general y especifica.
Con este preámbulo metodológico general detallaremos especificaremos el pro-
cedimiento seguido en el diseño del cuestionario, que en líneas generales, es el siguien-
te.
Se mantienen varias reuniones en las que se definen las dimensiones del estudio
y se concretan los siguientes bloques temáticos que se van a incluir: aspectos relaciona-
dos con el sentimiento de soledad, hábitos de práctica de las actividades físico-

Alfonso Cabrera Ramos - 69 -


PLANTEAMIENTO Y DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN CAPÍTULO 2

deportivas en cada una de las etapas de su vida, hábitos saludables y el estilo de vida
del adulto mayor, y por ultimo un bloque de la situación sociodemográfica en la que
vive esta población.
Se seleccionaron y se establecieron las variables que debería tener el cuestiona-
rio, atendiendo a los objetivos de la investigación. Posteriormente, se determinaron las
preguntas del cuestionario que deberían darnos información del estilo de vida y hábi-
tos saludables en tres etapas de la vida del adulto mayor:
‰ Dependencia familiar: abarca desde que nace hasta que se casa y forma su
propia familia.
‰ Independencia familiar: periodo de vida desde que se casa hasta llegar a los
60 años.
‰ Adulto mayor: de 60 años hasta este momento de su vida.
A continuación, se elaboran los primeros bocetos de los cuestionarios. Éstos se
apoyan en numerosas revisiones sobre estudios y trabajos con temáticas similares. Re-
cogen las aportaciones que los distintos expertos en diferentes campos (metodología,
sociología y del ámbito de la actividad físico-deportiva) sugieren para la elaboración y
diseño de los cuestionarios.
El siguiente paso fue comenzar con los estudios piloto. Se decidió administrar el
cuestionario a un reducido número de sujetos, 10 individuos. El objetivo era que lo
contestasen y señalaran cualquier anomalía, duda o error encontrado al respecto, pre-
guntas mal redactadas o enfocadas, aspectos que no se entienden e incluso que anota-
sen, si lo estimaban oportuno, sugerencias y observaciones sobre los mismos. Para que
estos sujetos no pudiesen formar parte de la muestra seleccionada en el trabajo de
campo, este primer estudio piloto se llevó a cabo en la provincia de Almería.
Un aspecto importante era controlar el tiempo de aplicación del cuestionario,
puesto que abarcaba un alto número de preguntas. Se pudo comprobar que el tiempo
empleado en realizar los cuestionarios no excedía de la media hora, según los itinera-
rios seguidos en las preguntas filtro que se habían incluido.
Tras la realización de estos primeros ajustes, se modificó el cuestionario y se
realizó un nuevo estudio piloto. Se llevó a cabo a través de la técnica de encuesta esco-
gida para el trabajo de campo, la entrevista personal. Los entrevistadores realizaron 25
encuestas con la intención de depurar los problemas técnicos que fueran surgiendo de
lectura, sentido de las preguntas, etc., anotando cualquier incidencia que pudiera sur-
gir. Este estudio piloto se efectuó también en la provincia de Almería para que los suje-
tos seleccionados no formasen parte de la muestra. Con las observaciones recogidas, se
procedió a modificar todos aquellos aspectos que habían resultado de esta pasación.
Nuevamente, el cuestionario fue revisado por los expertos y especialistas de
metodología, sociología y del ámbito de la actividad físico-deportiva, constatando así
la validez del contenido del mismo. Se tomaron en consideración las observaciones y
sugerencias convenientes para mejorar y ajustar el cuestionario.

- 70 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 2 PLANTEAMIENTO Y DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN

Se procedió a la redacción de las preguntas utilizando un vocabulario propio de


nuestro país y zona geográfica (Chiapas-México), que nos permitiera hacernos enten-
der con esta población y evitar así sesgos, por malas interpretaciones, lo que nos obligó
a analizar cada una de las preguntas y las posibles respuestas.
Finalmente, una vez corregidos todos estos aspectos en los cuestionarios, se
sometieron a un último estudio piloto. Este se llevó a cabo en Mazatán (Chiapas-
México), localidad que no pertenece al municipio de la investigación. Posterior a éste,
se analizaron las preguntas no entendidas por el encuestado o por el encuestador, fil-
tros no bien determinados y algunas confusiones terminológicas para utilizar un len-
guaje adecuado a esta población. Éste último estudio sirvió como entrenamiento para
los encuestadores que habían sido escogidos para realizar el trabajo de campo. Con las
últimas anotaciones recogidas quedó depurado y fijado el cuestionario definitivo
(anexo 2.1).
2.2.5. Trabajo de campo.
Un aspecto importante para nosotros es el trabajo de campo como lo define
Heinemann, 2003, “es la etapa del proyecto de investigación, en la que el investigador se pone
en contacto con los sujetos que ha de entrevistar, utilizando como instrumento el cuestionario
para recoger la información, es administrado por encuestadores debidamente entrenados, regis-
tran los datos y posteriormente los devuelven para su control y procesamiento”. Tomando en
cuenta estos conceptos se procedió a planear el trabajo de campo. Se llevó a cabo du-
rante los meses de noviembre y diciembre del 2004, aplicando el sistema de rutas alea-
torias por localidades y por AGEPs. Este sistema permite seleccionar la muestra aleato-
riamente dentro de cada área censal.
Teniendo en cuenta que la duración de la entrevista era de unos treinta minu-
tos, aproximadamente, dependiendo de las respuestas de los encuestados y de los fil-
tros utilizados en el cuestionario, se determinó la elaboración de rutas diarias por en-
cuestador que no fue superior a 6 entrevistas.
[Link]. Selección y entrenamiento de los entrevistadores.
El entrevistador es una persona que tiene que ser capaz de llegar a otra, el en-
cuestado, para poder obtener la información que interesa para el estudio. Es importan-
te que sea capaz de llegar hasta ella trasmitiéndole confianza y seguridad. Por lo tanto,
la formación y la profesión del encuestador pasan a un segundo plano, es más eficaz
disponer de habilidades sociales que le permitan, por ejemplo, reconocer las palabras o
nombres pronunciados erróneamente por el entrevistado y tomarlo con naturalidad
(Alvira y Ramos, 1984).
En nuestro caso, el equipo de entrevistadores estuvo compuesto por veintiocho
personas, veinticuatro estudiantes de Licenciatura en Educación Física y cuatro super-
visores, profesores de Educación Física. Se formaron cuatro grupos de siete sujetos, seis
encuestadores y un supervisor. Todos con el objetivo de participar, aprender y colabo-
rar en el desarrollo de la investigación y así poder tener la experiencia que sirviera para
completar su formación académica en el área de Educación Física, en el primer caso, y
el segundo formar parte del equipo de investigación de la Escuela Normal de Licencia-

Alfonso Cabrera Ramos - 71 -


PLANTEAMIENTO Y DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN CAPÍTULO 2

tura en Educación Física. Fueron informados que en este trabajo laborioso y extenuante
no percibirían ninguna remuneración económica alguna.
Se hizo un plan para desarrollar el trabajo de campo. Se consideró un periodo
de cuatro meses de preparación del equipo, con tres horas semanales, lo que originó
doce horas mensuales y un total de cuarenta y dos horas al finalizar los cuatro meses.
En las diferentes reuniones que se mantuvieron se trató de formar de una ma-
nera concienzuda y exhaustiva al equipo de investigadores. Las primeras sesiones sir-
vieron para presentar al grupo, darles a conocer el cuestionario, características del tra-
bajo de campo y las formas de conductas que deben asumir los encuestadores. Se les
explicó en qué consistía la investigación, el interés de que ésta se llevara a cabo y la
importancia que tenía su contribución a la misma. Se les entregó el cuestionario que iba
a ser pasado para que se familiarizaran con él.
Las siguientes sesiones sirvieron para trabajar sobre el cuestionario y el conte-
nido del mismo. Se fue examinando cada una de las preguntas, las posibles respuestas
y cómo debían plantearse a los entrevistados: saber qué preguntas eran leídas y cuáles
debían ser respondidas de forma espontánea. Como parte del entrenamiento, los en-
cuestadores aplicaron el cuestionario primero a un compañero, después a un familiar y
por ultimo a un vecino.
En las siguientes sesiones, se siguió trabajando sobre el cuestionario y las hipo-
téticas situaciones que se pudieran encontrar los entrevistadores durante el trabajo de
campo. Los comentarios y las reflexiones que aparecían sobre estos supuestos permiti-
rían, a todos los encuestadores, enfrentarse y abordar de la misma manera esas situa-
ciones.
Con la experiencia y habilidades adquiridas de la práctica, se hizo el último
estudio piloto en Mazatán. Con las sugerencias vertidas del mismo, se volvió a trabajar
sobre el cuestionario y sus preguntas. En una última sesión, se expusieron las dificul-
tades encontradas sobre el cuestionario (extensión de las preguntas, formas de realiza-
ción de las mismas, correcciones en las tarjetas para facilitar las respuestas,…), el desa-
rrollo de las entrevistas y la selección de las entrevistas a través de las rutas. Se decidió
empezar con el trabajo de campo con la metodología previamente diseñada. Iniciamos
por el estrato número siete que tiene más localidades, pero menor densidad poblacio-
nal, por esta situación, son las localidades más alejadas de la ciudad de Tapachula,
terminamos con el de mayor población, estrato numero uno ciudad Tapachula.
[Link]. Desarrollo del trabajo de campo.
El desarrollo del trabajo de campo se llevó a cabo en varias fases:
⇒ Primera fase:
Se solicitó al INEGI los datos del último censo disponible (año 2.000) sobre el
padrón del municipio de Tapachula, para poder conocer el total de la población objeto
de estudio y así poder realizar el procedimiento de muestreo y conocer la muestra. De
esta forma se conocen las localidades en las que había que realizar el trabajo de campo.

- 72 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 2 PLANTEAMIENTO Y DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN

Tras proceder a la estratificación de la muestra, se seleccionaron las localidades


que iban a formar parte de la misma para llevar a cabo el trabajo de campo. Posterior-
mente, se solicitaron los mapas de las localidades que se encuentran divididas por
AGEPs (anexo 1.4). Los mapas serán necesarios para poder establecer las rutas aleato-
rias en búsqueda de la última unidad muestral.
⇒ Segunda fase:
Se buscaron a los entrevistadores y se estableció un calendario de reuniones.
Éstas cumplían una doble finalidad. Por un lado, trabajar con ellos en la depuración del
cuestionario para dejarlo definido. Por otro, formarlos en la realización de entrevistas.
Mientras tanto, el equipo de investigación elaboró el material necesario para
realizar el trabajo de campo: el cuaderno del entrevistador (anexos 2.2), compuesto por
los documentos que figuran a continuación:
‰ Una carta de presentación que se le facilitaría a los entrevistados, certifican-
do la autenticidad y confidencialidad de la encuesta, además de solicitar su
colaboración.
‰ Una guía del entrevistador con las instrucciones generales para realizar las
encuestas, así como las indicaciones a tener en cuenta para rellenar las hojas
de ruta.
‰ Las tarjetas de identificación de los entrevistadores con el sello de la Escuela
Normal de Licenciatura en Educación Física, la foto del encuestador y sus
datos personales, para que fuesen utilizadas durante las entrevistas.
‰ Las tarjetas de agradecimiento con los datos necesarios para que los entrevis-
tados pudieran comprobar la veracidad del trabajo de investigación y la
confidencialidad de los datos proporcionados. Las tarjetas proporcionaban
el nombre del director de la investigación, dirección, organismo y teléfonos
de contacto.
‰ La ficha de campo, una hoja que recoge las rutas y las cuotas a cubrir duran-
te un día.
⇒ Tercera fase:
En la tercera y última fase, se realizó el último estudio piloto para rectificar los
cuestionarios y para que, además, sirviera de entrenamiento de los entrevistadores.
Una vez completada la formación de los entrevistadores y depurado el cuestionario, se
procedió a realizar el trabajo de campo.
[Link]. Seguimiento del trabajo de campo.
Para tener éxito en un trabajo de investigación de estas características, el control
y seguimiento del mismo es determinante. Se planteó la necesidad de que paralelo a
este trabajo, diariamente, se celebraran reuniones con el equipo de supervisores, donde
se analizó la supervisión y control de los entrevistadores.
El control de las entrevistas, por parte de cada coordinador de grupo, se reali-
zaba todos los días tras haber concluido las rutas. Se hablaba con los entrevistadores

Alfonso Cabrera Ramos - 73 -


PLANTEAMIENTO Y DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN CAPÍTULO 2

sobre los acontecimientos surgidos con los entrevistados, transporte, tiempo y del
mismo cuestionario, como en aquellos casos que no había sido posible complementar-
los correctamente. Asimismo, se les entregaba las rutas del día siguiente y los cuestio-
narios, tras haber sido codificados, siempre que no hubiese pendientes en la ruta ante-
rior.
Con el objeto de facilitar esta labor, los supervisores utilizaron diversas plani-
llas para la coordinación, control y seguimiento del trabajo de campo: planilla de con-
trol de quién realizaba las entrevistas, control de rutas diarias y control de entrevistas
(anexo 2.3).
2.3. Técnicas de análisis de datos.
A continuación, mostramos las técnicas de análisis de datos que se han emplea-
do en la investigación. En primer lugar, se ha realizado el análisis documental para,
posteriormente, desarrollar las técnicas estadísticas de análisis cuantitativo (el análisis
descriptivo y el análisis inferencial).
2.3.1. El análisis documental.
Todo trabajo riguroso de investigación que se precie requiere una revisión pre-
via documental que sustente y fundamente nuestra labor científica en el ámbito en el
que se efectúe dicha investigación. Es importante conocer estudios similares que se
hayan realizado en el panorama nacional e internacional para contrastar los resultados
obtenidos con los ya existentes, además de aportar y contribuir con las particularidades
obtenidas en el nuestro.
Como hemos podido comprobar a lo largo de este documento, tanto en el capí-
tulo del marco teórico, que introduce el estudio que se está llevando a cabo, como en el
punto que aborda la técnica de análisis documental (epígrafe [Link].1), se pone de ma-
nifiesto la amplia bibliografía consultada en torno a la temática particular que se está
tratando. Estos son aspectos relacionados con el estilo de vida y hábitos saludables de
los adultos mayores, desde una posición sociológica, pues nos basamos en percepcio-
nes, hábitos, sentimientos, actitudes y comportamientos que poseen la población ma-
yor del municipio de Tapachula.
2.3.2. Técnicas de análisis cuantitativo.
Para proceder a las técnicas cuantitativas de tratamiento estadístico, la informa-
ción recogida en los cuestionarios necesita ser mecanizada en un soporte lógico. Para
ello, a través de las variables tratadas en el cuestionario, se han tabulado los datos uti-
lizando el paquete de programas informático SPSS/PC (V 12.0) que posibilita la puesta
en práctica de las técnicas de análisis precisas en este estudio: el análisis descriptivo y
el análisis inferencial.
[Link]. Análisis descriptivo.
Una parte importante del tratamiento de los datos es el análisis descriptivo de
las variables, tanto de las que tienen un carácter nominal como las de carácter ordinal.
Este análisis consiste en contabilizar la cantidad de veces que se repite cada valor de la
muestra.

- 74 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 2 PLANTEAMIENTO Y DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN

De esta manera, a través de las tablas de frecuencia, se obtiene el número de ve-


ces, en valores absolutos (N), y los porcentajes, en valores relativos (%), que los sujetos
de la muestra responden de una u otra manera, según las categorías de respuesta exis-
tentes, a cada una de las preguntas que se le formulan.
[Link]. Análisis inferencial.
Otro tratamiento estadístico empleado ha sido el análisis inferencial, consistente
en establecer el grado de relación y asociación entre dos o más variables. Este análisis
se lleva a cabo a través de tablas de contingencias, en las que se establece el grado de
significación (N.S.) del contraste de la prueba de Chi-cuadrado (χ 2) entre variables. Si
la prueba de χ 2 es mayor que 0.05, decimos que hay una independencia entre las va-
riables. Si por el contrario, es menor a esta cifra, se puede afirmar que hay asociación
entre las variables.
Las tablas de contingencias muestran la frecuencia (N) y los porcentajes (%) de
las respuestas, distribuyéndolas en función de las variables asociadas. En todas ellas, se
establece el valor del coeficiente χ 2 y su nivel de significación según un número de-
terminado de asteriscos: * distribución estadísticamente significativa al 0.05%; * * dis-
tribución estadísticamente significativa al 0.01%; * * * distribución estadísticamente
significativa al 0.005%; * * * * distribución estadísticamente significativa al 0.001%.
2.4 Bibliografía.
Alvira, F. y Ramos, E. (1984). El efecto de los entrevistadores sobre las respuestas de los
entrevistados. En F. Alvira y E. Ramos (Eds.), La Investigación Sociológica (pp.
219-256). Madrid: Tauros.
Colás Bravo, M. P. (1994). La metodología cualitativa. En M.P. Colás Bravo y L. Buen-
día Eisman (Eds.), Investigación Educativa (pp. 249-288). Sevilla: Alfar.
Cornejo, J. M. (1998). Técnicas de investigación social: El análisis de correspondencias (teoría
y práctica). Barcelona: P.P.U.
García Ferrando, M. (2000). El análisis de la realidad social. Madrid: Alianza.
García Ferrando, M., Ibáñez, J. y Alvira, F. (1996). Introducción al análisis de los datos.
En M. García Ferrando, J. Ibáñez y F. Alvira (Eds.), El análisis de la realidad social.
Métodos y técnicas de investigación (pp. 403-436). Madrid: Alianza.
Hernández Sampieri, R., Fernández, C., y Baptista, P. (2004). Recolección de datos. En
S. Hernández, C. Fernández y P. Baptista (Eds.), Metodología de la investigación
(pp. 343-490). México: McGrw-Hill.
Jiménez, F., López, E., Pérez, J., Barajas, Z., y Pérez, J. (1991). Recogida de datos en la
investigación empírica. En F. Jiménez, E. López, Z. Barajas y J. Pérez (Eds.), La
recogida de datos en la investigación empírica (pp. 153-167). Madrid: Universidad
Nacional de Educación a Distancia.
Latiesa, M. (2000). Validez y fiabilidad de las observaciones sociológicas. En M. García
Ferrando, J. Ibáñez y F. Alvira (Eds.), Métodos y técnicas de investigación (pp. 409-
443). España: Alianza.

Alfonso Cabrera Ramos - 75 -


PLANTEAMIENTO Y DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN CAPÍTULO 2

Manzano, V. G., Rojas, A. J. y Fernández, J. S. (1996). Manual para encuestadores. Barce-


lona: Ariel Practicum.
Rodríguez, G., Gil, F. J. y García, J. E. (1996). Metodología de la investigación cualitativa.
Málaga: Aljibe.
Rodríguez, O. (2000). La muestra teoría y su aplicación. En M. García Ferrando, J. Ibá-
ñez y F. Alvira (Eds.), El análisis de la realidad social. Métodos y técnicas de investi-
gación (pp. 445-481). Madrid: Alianza.
Rojas, A. J., Fernández, C. y Pérez, M. (1998). Investigar mediante encuestas. Madrid: Sín-
tesis.
Ruiz Juan, F., García Montes, M. E. y Casado Rodríguez, C. (2002). Investigación en acti-
vidad físico-deportiva, técnicas e instrumentos de recogida de datos. Granada: Ananda
Publishers.
Sierra Bravo, R. (2001a). Entrevista noción e importancia. En R. Sierra Bravo (Ed.), Téc-
nicas de Investigación social. Teoría y ejercicios (pp. 351-369). Madrid: Paraninfo.
Sierra Bravo, R. (2001b). Cuestionario. En R. Sierra Bravo (Ed.), Técnicas de investigación.
Teoría y ejercicios (pp. 305-350). Madrid: Paraninfo.

- 76 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 3

LA POBLACIÓN
OBJETO DE ESTUDIO
CAPÍTULO 3 LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO

LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO:


CONTEXTO SOCIAL, FAMILIAR Y SOLEDAD

En este capítulo se va a analizar la población objeto de estudio. Para ello, vamos


a estructurar el trabajo estableciendo tres apartados claramente diferenciados que nos
van a ofrecer la información necesaria para comprender el contexto sociodemográfico
en el que se ubica la investigación, el contexto familiar dónde están situados los adultos
mayores de 60 años del municipio de Tapachula y, en tercer lugar, un aspecto psicoló-
gico muy importante en estas edades como es el sentimiento de soledad y todos aque-
llos aspectos relacionados directamente con ello.
En el primer punto, vamos a abordar los resultados de la investigación proce-
dentes del análisis de los datos, aportando algunos datos extraídos del Instituto Nacio-
nal de Estadística Geografía e Informática (en adelante INEGI), de tal forma que nos
permita entender lo mejor posible el contexto social y demográfico en que se ha llevado
a cabo la investigación. Serán analizadas las variables que hemos denominado socio-
demográficas tales como sexo, edad, saber leer y/o escribir, nivel de estudios, situación
laboral, estado civil, ingresos mensuales, servicio médico y filiación médica.
En el segundo punto, serán expuestos los resultados obtenidos del análisis de
los datos de la investigación, relacionados con el contexto familiar, dónde reside el
adulto mayor de Tapachula. Las variables tomadas en consideración son: tenencia de
hijos, número de hijos, quién lo atiende habitualmente y con quién vive en la actuali-
dad. Estos datos serán analizados junto con otros procedentes de investigaciones simi-
lares a esta, que ayudarán a entender la importancia de vivir en un contexto familiar
afable y comprensivo, para hacer más soportable los últimos años de vida.
Totalmente relacionado con este último aspecto, encontramos el tercer y último
punto de este capítulo, el sentimiento de soledad. Comenzaremos con una pequeña
introducción, que puede servir a modo de marco teórico, para fundamentar el proble-
ma. A continuación, entraremos a analizar los datos que se han obtenido en esta inves-
tigación, realizando de manera simultánea la discusión de los resultados, con los pro-
cedentes de investigaciones similares a esta. Las variables que serán analizadas serán:
sentimiento de soledad en el último año, motivos principales que le hacen tener ese
sentimiento, lo primero que se le ocurre hacer cuando se siente solo, en qué momento
se siente más solo, valoración de la soledad que dice sentir, lo más importante en este
momento y para finalizar con el nivel de satisfacción de las relaciones que mantiene
con familiares, amigos y vecinos.
3.1. Contexto social.
Según datos proporcionados por INEGI (2000), Tapachula pertenece al distrito
censal número XII, es el municipio número 89, que está ubicado en el sureste del estado
de Chiapas. Tiene una extensión de 936.150 km2 y representa el 1.2% de la superficie
total del estado.

Alfonso Cabrera Ramos - 79 -


LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO CAPÍTULO 3

Es el segundo municipio más poblado. La población general del municipio está


compuesta por 271.674 habitantes, el 48.46% son hombres y 51.54% mujeres, represen-
tando el 6.93% del total del estado, es una población joven, ya que el 63%, tiene menos
de 30 años. El 72.1% vive en tres localidades urbanas mayores de 2.500 habitantes y el
27.9% viven en 490 poblaciones semiurbanas y rurales diseminadas por toda la geogra-
fía municipal, representando el 99.93% del total de las localidades.
Tapachula es una población ubicada en la zona Soconusco, en la costa del esta-
do de Chiapas, a 29 kilómetros del Océano Pacífico, con una temperatura promedio
anual de 27º a 37º Cº durante los doce meses del año. Es una región con precipitación
pluvial bastante elevada, una de las más grandes de la republica mexicana. Fruto de
ello, la población de Tapachula vive principalmente de la agricultura (café, maíz, cacao,
hortalizas y fruticultura mayormente el mango y plátano), ganadería, comercio y pes-
ca, tiene una población económicamente activa del 48.1%, del cual el 70.1%, son hom-
bres y 28.3% mujeres. El 20.3% realiza actividades comerciales y el 18% se dedica a la
agricultura. Una pequeña parte de la población trabaja como empleados de gobierno
representando el 6.2% y, otra fracción, son empleados de instituciones de salud (3.8%).
En relación al salario laboral, en el boletín de prensa de fecha 22 de diciembre
del 2000, emitido por la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, el estado de Chiapas
pertenece al área “C”, le corresponde un salario de 45.53 pesos diarios.
En el municipio de Tapachula, los salarios están distribuidos de la forma si-
guiente:
¾ 5.957 individuos, que representa el 6.4% de la población, no recibe ningún
sueldo.
¾ 4.143 sujetos (4.5%), perciben hasta el cincuenta por ciento de un salario mí-
nimo.
¾ 17.364 individuos (18.8%), ganan del cincuenta por ciento de un salario mí-
nimo, hasta menos de un salario mínimo.
¾ 28.650 pobladores (31.1%), ganan de uno a dos salarios mínimos.
¾ 10.563 sujetos (11.4%), viven con dos hasta menos de tres salarios mínimos.
¾ 11.352 individuos (12.3%), tienen un sueldo de tres a cinco salarios mínimos.
6.519 sujetos (7.1%), ganan de 5 a 10 salarios mínimos.
¾ Sólo 2.320 sujetos (2.5%), disfrutan un sueldo superior a los diez salarios
mínimos.
En el aspecto educativo, 71.800 habitantes tienen estudios de primaria (26.42%),
de los cuales 49.150 son hombres (18.1%) y 22.650 mujeres (8.3%). Hay 21.711 sujetos
que son analfabetos (23.5%), de los cuales 7.125 son hombres (32.8%), y 14.586 mujeres
(67.2%). Pertenecientes al nivel medio superior (secundaria y preparatoria) encontra-
mos 26.601. Sin embargo, el 72.1% de la población no cursan estos estudios. Los estu-
dios profesionales lo consiguen 16.572 individuos (6.1%) y sólo obtienen nivel de maes-
tría y doctorado 509 representando, el 0.18%. Investigaciones recientes Córzar y Rebo-

- 80 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 3 LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO

llo (2002), reportan que los adultos mayores de 65 a 75 años, tienen niveles de estudios
muy bajos, casi la totalidad de la población sólo sabe leer y ni siquiera tiene estudios
básicos. Otro aspecto importante que hay que destacar de la población es el estado ci-
vil. El 55.8% se encuentra casado o vive en pareja haciendo vida familiar, en tanto que
el 36.5% permanece soltero. Sin embargo, existe un 3.2% de divorciados y solamente un
4% viudos.
Los servicios de salud son indispensables en toda sociedad. Los servicios médi-
cos en esta población están a cargo de las instituciones de salud como el Instituto Mexi-
cano del Seguro Social (IMSS), Instituto de Seguridad Social de los trabajadores del
Estado (ISSSTE), Instituto de Seguridad Social de los trabajadores del estado de Chia-
pas (ISSTECH), Secretaria de Salubridad y Asistencia (SSA) que atienden al 35.7% de la
población sin embargo, el 61.9% no cuenta con servicio médico.
Veamos a continuación los resultados procedentes del análisis de los datos que
se han obtenido en esta investigación, pudiendo localizar éstos reflejados en las tablas
que se encuentran en el anexo 3.1.
3.1.1. Sexo.
La población estudiada presenta porcentajes bastante similares entre los
varones y mujeres, sin embargo, poco más del cincuenta por ciento de la población está
compuesta por mujeres (51.1%), y algo menos de la mitad son varones (48.9%),
existiendo entre ellos una diferencia de dos unidades porcentuales (tabla 3.1.1).
3.1.2. Edad.
La muestra se organizó en seis grupos quinquenales, a partir de 60 años. Cerca
de las tres cuartas partes de la población estudiada (73,8%), se localiza en los dos
primeros grupos (de 60 a 64 años 44.1% y de 65 a 69 años 29.6%). En los demás grupos
los porcentajes van disminuyendo a medida que la edad se incrementa, hasta llegar al
último grupo de edad (más de 85 años), con 1.5% de la población (tabla 3.1.2).
3.1.3. Nivel de estudios.
El nivel escolar es bastante bajo, más de un tercio de la población no tiene
ningún estudio (36.4%) y más de cuarenta por ciento solamente cuenta con primaria
(41.3%). Se observa claramente que, en la medida que los niveles de estudios se
incrementan, el porcentaje de la muestra disminuye (tabla 3.1.3).
Si unimos a los que no tienen estudios y los que solamente hicieron primaria,
podemos afirmar que, más de las tres cuartas partes de la población, tiene bajo nivel de
estudios, los otros niveles están por abajo del diez por ciento por múltiples razones,
tales como época del conflicto armado, un sistema educativo naciente, desorganización
educativa, muchos problemas operativos, económicos y sociales, entre otros. Es
destacable comentar que a pesar de todos estos problemas, existen sujetos con estudios
de postgrado, aunque con una representación mínima (1.0%).
Comparando estos datos con los porcentajes que reporta INEGI (2000), de la
población en general observamos que no son coincidentes. En nuestros resultados son
superiores los porcentajes, en relación a los que tienen primaria terminada. La

Alfonso Cabrera Ramos - 81 -


LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO CAPÍTULO 3

tendencia es que la población mayor de 60 años tiene bajo nivel cultural, ya que
tuvieron poco acceso al nivel educativo básico, dada las características sociales,
económicas y educativas del estado.

Varón Grupo de Edad


Muje r 50

40

49% 30
51%
20

10

0
De 60 a 64 años De 65 a 69 años De 70 a 74 años
De 75 a 79 años De 80 a 84 años Más de 85 años

50

40

30
Nivel de estudios
20

10

Primaria Sin estudios Se cundaria


Normal/lice nciatura Preparatoria Mae stría/Doctorado

Figura 3.1.- Distribución de la población de Tapachula mayor de 60 años


por sexo, grupo de edad y nivel de estudios.

[Link]. Nivel de estudios según el sexo.


Este bajo nivel de estudios es mayor en las mujeres ya que, entre quienes no
tienen ningún tipo de estudios, existe una diferencia de más cinco puntos (39% mujeres
y 33.8% varones). Sin embargo, entre quienes poseen estudios primarios, las mujeres
están tres puntos por encima. La tónica general en los demás niveles de estudios, es
que los porcentajes de los varones son mayores que el de las mujeres (tabla 3.1.4).
Los resultados de este estudio al compararlos con los emitidos por INEGI
(2000), muestran que el grado de analfabetismo es superior en los adultos mayores, sin
embargo, hay coincidencia en los porcentajes de las mujeres, existiendo mayor
analfabetismo que en los varones. La tendencia se mantiene, las mujeres seguirán sin
poder integrarse a la vida educativa del estado, por las limitaciones culturales y
sociales de la zona.
3.1.4. Grado de analfabetismo.
[Link]. Saber leer.
Se observa que más de las tres cuartas partes de la población (77.2%) sabe leer,
cerca de una cuarta parte (22.8%), no sabe (tabla 3.1.5). Con relación al sexo, se aprecia
que los varones saben leer en mayor porcentaje (81.1%), más que las mujeres (73.4%),
con una diferencia porcentual de más de siete puntos (tabla 3.1.6).
La mayoría sabe leer, pero no significa que haya cursado la primaria, porque
pudo aprender a leer sin necesidad de ir a la escuela. A inicios del siglo pasado, era

- 82 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 3 LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO

común que los padres enseñaran a los hijos y, probablemente, sea la razón de este
porcentaje.
Los varones presentan mayores porcentaje de saber leer, frente a las mujeres,
debido a que la mujer, siempre ha estado condicionada por la costumbre de ser la que
ayuda a la madre en los trabajos del hogar, era tradición que los varones al estar
liberados de esta tarea, podían asistir a la escuela.
Estos datos son coincidentes con los expuestos por López-Cózar y Rebollo
(2002), un alto porcentaje sabe leer pero no cursaron el nivel básico. La tendencia es
que la población de adulto mayor de 60 años del municipio de Tapachula es muy
similar a otros países en el nivel educativo. Por ello, la población general del municipio
es de esperar que tenga el mismo comportamiento y continúe en esta línea, con pocas
posibilidades elevar el nivel educativo, en tanto las condiciones sociales y económicas
no cambien.
[Link]. Saber escribir.
Los datos ponen de manifiesto que cerca de las tres cuartas partes de la
población (72%), saben escribir y algo más de la cuarta parte (28%), no (tabla 3.1.7). Al
igual que sucedió con la variable anterior, existe un marcado predominio de los
varones que saben escribir (76.3%), con respecto a las mujeres (67.9%), con una
diferencia de más de ocho puntos porcentuales (tabla 3.1.8).
Esto viene a indicarnos el grado de analfabetismo de la población, que podemos
catalogarlo de alrededor de la cuarta parte, es superior en las mujeres más que los
varones.

80
70
60
50
40 Sabe n le e r
30 Sabe n e scribir
20
10
0
Si No
100
80
60
40 Varón
20
Mujer
0
Si No Si No

S aber leer S aber escribir

Figura 3.2.- Saber leer y escribir de la población de Tapachula


mayor de 60 años.

Alfonso Cabrera Ramos - 83 -


LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO CAPÍTULO 3

3.1.5. Situación laboral.


Los datos indican que casi un tercio de la población trabaja (33.1%), o es ama de
casa (29.1%). Mientras que el restante cuarenta por cierto está sin trabajo (16.3%), o
bien, jubilado o pensionado (21.5%). Por tanto, podemos decir que muy cerca de dos
terceras partes de la población (62.2%), son individuos productivos en esta etapa de la
vida (tabla 3.1.9).
Podemos decir que, en esta población cerca del sesenta y tres por ciento tienen
un empleo o trabajan como ama de casa. Sólo un poco más de una quinta parte disfruta
de los beneficios de la jubilación. Al comparar estos datos con los que reporta INEGI
(2000), encontramos que la población económicamente activa es inferior. Pero es
importante destacar que parte de esta población se desempeñan como ama de casa.
[Link]. Situación laboral según el sexo.
La prueba estadística Chi-cuadrado, muestra una diferencia significativa con
respecto al sexo. Las mujeres que se ocupan de las labores del hogar, se acercan al
cincuenta por ciento (49.4%), siendo esta cifra muy superior a la de los varones que
desempeñan labor de ama de casa (7.8%). Sin embargo, son los varones los que mayor
porcentaje presentan con relación a los que trabajan (46.5%), que las mujeres (20.3%),
con una diferencia de más de veintiséis puntos porcentuales. Igualmente sucede entre
los que están sin trabajo, son varones los que presentan casi una cuarta parte de la
población (22.7%), las mujeres se sitúan en el 10.3%. Por último, se aprecia que existen
más varones jubilados (23.1%), que mujeres (20.0%), con una diferencia de algo más de
tres puntos porcentuales (tabla 3.1.10).
Estos resultados coinciden con los obtenidos por INEGI (2000). La tendencia es
que los varones son económicamente activos más que las mujeres, en este grupo
poblacional. Así mismo, los varones continúan trabajando por más años que las
mujeres.
[Link]. Situación laboral según la edad.
El análisis de esta variable muestra diferencias significativas. Lo más destacable
es que cerca de las tres cuartas partes de los que trabajan están en los dos primeros
grupos de edad (60 a 64 y 65 a 69 años). Se observa que a medida que la edad es mayor,
se produce un descenso de los porcentajes de los que trabajan. También se observa que
las personas que se encuentran jubiladas o pensionadas, se incrementan con la edad.
En la actividad de ama de casa, no se aprecian grandes diferencias atendiendo a los
grupos de edad (tabla 3.1.11).
Se puede afirmar que en esta población, cerca de las dos terceras partes (72.8%),
y muy cerca de los setenta años, son gente productiva, después de esta edad, los
porcentajes disminuye progresivamente.
3.1.6. Estado civil.
Cerca de las dos terceras partes de la población comparten su vida con la
familia, ya que manifiestan estar casados o que viven pareja (62%), el resto viven solos,
destacando que un poco más de la cuarta parte (25.8%), son viudos (tabla 3.1.12). Es

- 84 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 3 LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO

sobresaliente que casi dos terceras partes viven integrados a la familia, mientras que el
resto, lo hace con otros familiares o viven solos.
Comparando los datos de nuestra investigación con los referidos por INEGI
(2000), observamos que son bastante similares con respecto a los casados o que viven
en familia. Pero no son coincidentes con los porcentajes que muestran los viudos,
nuestros datos son muy superiores. La tendencia es que esta población mayor, es
permanecer unidos en familia.
[Link]. Estado civil según el sexo.
Los varones presentan mayor porcentaje que las mujeres, cuando dicen que
están casados o viven en pareja (66.8% y 57.4%, respectivamente), con una diferencia
porcentual de más de nueve puntos. Casi la misma diferencia que se aprecia entre
quienes están viudos, pero se invierten los términos, ya que los porcentajes de mujeres
viudas (30.8%) es superior al de los varones (20.5%). Sin embargo el estado de soltería
presenta porcentajes muy similares (6.4% varones y 5.5% mujeres) (tabla 1.1.13).
Podemos decir que los varones, más que las mujeres, viven casados o con la
pareja. Así mimo se afirma que el estado de viudez, es superior en los varones. Por
último la soltería a esta edad es similar en ambos sexos.

Actividad principal Estado civil


35 70
30 60
25 50
20 40
15 30
10 20
5 10
0 0

Trabaja Ama de casa Jubilado/pensionado Sin trabajo Casado/vive pareja Viudo Separado/divorciado Soltero

Ingresos mensuales Servicio médico


60
30
25 50

20 40

15 30

10 20

5 10

0 0

Menos 500 501-1000 1001-1500 1501-2000 2001-2500 Más de 2500 Seguro social ISSTE Otros ISSTECH SSA

Figura 3.3.- Distribución de la población de Tapachula mayor de 60


años por actividad principal, estado civil, ingresos mensuales y
servicio medico.

3.1.7. Ingresos mensuales.


La situación económica de esta población es alarmante, cerca de las tres cuartas
partes (68.6%), tienen ingresos mensuales de 1.500 pesos o menos. De ellos, el 20% se
encuentran en estado extremo de pobreza, con ingresos de 500 pesos o menos.
Solamente el 12.1% perciben al mes 2.500 pesos o más.

Alfonso Cabrera Ramos - 85 -


LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO CAPÍTULO 3

Esto viene a indicar que, estamos ante una población con muchas carencias y
con bajo poder adquisitivo, lo que incidirá notablemente en la satisfacción de las
necesidades básicas y por tanto, con muchas limitaciones para tener calidad de vida
(tabla 3.1.14).
Al hacer la comparación con los datos expresados por el INEGI (2000),
observamos datos que son bastante similares. Esto confirma que el estado de Chiapas
es uno de los 32 estados de la república mexicana con mayor analfabetismo y el más
pobre junto con los estados de Guerrero y Oaxaca.
3.1.8. Servicio médico.
En cuanto a la filiación médica, se aprecia que la gran mayoría (83.8%), cuenta
con servicio médico, lo preocupante es comprobar como cerca de una quinta parte
(16.2%) no tiene ningún tipo de asistencia médica. Se observa que la mayoría cuenta
con servicios médicos, para la atención de su salud (tabla 3.1.15)
3.1.9. Filiación médica.
Estos datos señalan que cerca del noventa por ciento (85.6%), está afiliada y
recibe el servicio médico de alguna de las cuatro instituciones oficiales responsables de
proporcionarlo IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social (52.2%)), ISSSTE (Instituto
de Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores del Estado) (15.5%), ISSTECH
(Instituto de Seguridad Social de los Trabajadores del Estado de Chiapas) (10.6%) y
SSA (Secretaria de Salubridad y Asistencia) (7.3%). Sólo el 14.4% es atendido por otros
servicios médicos de carácter privado (tabla 3.1.16).
Se observa que la mayor parte de esta población, esta afiliada en alguna de las
instituciones de salud existentes, ya que existe una ley que permite que los padres,
sean afiliadazos como derechohabientes por los hijos, siempre que estos sean
empleados de gobierno del estado o del sistema federal. Sin embargo, existe un
porcentaje elevado que no cuentan con este servicio.
Al contrastar estos resultados con los datos del INEGI (2000), encontramos que
nuestros porcentajes son superiores a los que reporta dicho censo. La tendencia es que
la mayoría de los adultos mayores cuente con un servicio de salud.
3.2. Contexto familiar.
La existencia humana radica en la familia, es la que garantiza otros grupos ge-
neracionales tomando en cuenta condiciones y características de su época. Consecuen-
temente, como lo indica Martín (2000, p. 2), “la familia deberá conocer lo que es esperable en
un envejecimiento normal, ya que esto facilitará una convivencia armónica entre las distintas
generaciones y posibilitará la integración de las mismas, creciendo y nutriéndose con el aporte
de una visión diferente de la vida”. Es decir, la familia debe ser el soporte de los abuelos,
es el lugar indicado para que reciban los cuidados que su condición reclama. No obs-
tante, el adulto mayor se enfrenta a una situación a la que él mismo no siempre está
preparado, coexiste con un grupo familiar con intereses distintos porque, casi siempre,
vive con un grupo compuesto hasta por cuatro generaciones, con diferentes compor-
tamientos y hábitos que no coinciden con los propios, parece ser que la gratitud, la so-

- 86 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 3 LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO

lidaridad y el amor desaparecen como desaparecen los años. La familia, frecuentemen-


te, no siempre quiere cooperar, tolerar y aceptar las condiciones de los abuelos, que
esperan recibir algo de lo mucho que a lo largo de su historia de vida han dado. A pe-
sar de que de ellos se puede aprender mucho de sus luchas, éxitos y fracasos, experi-
mentados en el proceso de la maduración del ser humano.
En estudios recientes Mora et al. (2004), concluyen que la atención de la familia
es determinante, de lo contrario, tanto hombres como mujeres, pueden caer en depre-
sión leve por sobreprotección o abuso con ellos. Es común que manifiesten las inquie-
tudes y que no han podido compartir con la propia familia, ya sea porque se encuen-
tran solos en casa o simplemente porque nadie le ofrece atención en el núcleo familiar.
Los cambios emocionales dentro de la familia se presentan sin poder evitarlos.
No obstante, su nueva realidad le permite que poco a poco vaya sintiendo o
percibiendo que tampoco, en ese ámbito, su presencia es necesaria, pierden el
significado de la vida y caen en esos miedos que como ser humano son normales.
Según Viguera (2006), “hay una cierta resistencia a envejecer, la idea de envejecer produce
desconcierto, sensación de desamparo, de soledad, de sufrimiento psíquico” el adulto mayor
tiene miedo a la soledad y miedo a la muerte. Por otro lado, desde el Instituto
Australiano de Estudios de la familia, Qu y Weston (2003, p. 33), concluyen afirmando
que “para lograr el envejecimiento saludable depende de un rango muy amplio de factores,
incluyendo el estilo de vida saludable además de un fuerte apoyo en las elaciones familiares”.
Esto quiere decir que de la familia depende, fuertemente, que el adulto mayor viva la
última etapa de su vida con cierto grado de tranquilidad y calidad. La mayoría de las
familias desean tener a los abuelos en casa como lo demuestra la encuesta realizada en
el estado de Tabasco (México), se aprecia un porcentaje de casi el cien por cien (96%),
cuando indican no estar de acuerdo en enviar a los padres terminen sus días en un
asilo de ancianos (Berumen, 2005).
En este contexto familiar se encuentra nuestra población objeto de estudio. Se-
gún el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI, 2000), la tasa
global de fecundidad es de 3.15 hijos por familia. En relación a la vivienda, el 70% tiene
casa propia, viven 4.8 ocupantes en promedio. Sin embargo, el gobierno actual destinó
$ 162.166 millones de pesos para el mejoramiento de la vivienda, que beneficiará prin-
cipalmente a familias del medio urbano y simiurbano de este municipio.
3.2.1. Tenencia de hijos.
Los resultados muestran que ésta es una población que, casi en su totalidad
(91%), tiene hijos y sólo el 9% carece de descendencia (tabla 3.2.1).
Del mismo modo, se aprecia que son familias numerosas, ya que un poco mas
del ochenta por ciento (80.6%), tiene más de 3 hijos. De ellos, casi el sesenta por ciento
dice tener entre 3 y 6 hijos y casi una cuarta parte entre 7 y 10 hijos. Es sobresaliente el
hecho de que más del tres por ciento tengan más de 11 hijos y, en especial, que exista
una familia con 24 hijos (tabla 3.2.5).
No se aprecian diferencias estadísticamente significativas en las variables sexo y
edad, lo que nos viene a indicar que tanto los hombres como las mujeres, de todas las

Alfonso Cabrera Ramos - 87 -


LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO CAPÍTULO 3

edades, presentan los mismos comportamientos con relación a la tenencia o no de


descendencia (tabla 3.2.2 y 3.2.3). Si embargo, si que existen diferencias significativas
con el estado civil de tal forma que, los que se encuentran solteros presentan
porcentajes muy por encima de la media poblacional, cuando manifiestan no tener
hijos. El mayor porcentaje (95.9%), se localiza en los casados o viven en pareja haciendo
vida familiar (tabla 3.2.4).
Estos resultados tienen bastante coincidencia con los datos reportados en el
censo de INEGI (2000). La tendencia de esta población mayor es de vivir unido a la
familia compuesta por varios hijos.

Si
No

Número de hijos

16
14
12
10
8
6
4
2
0
O z

C e ce
O e

ve
C ro

N ho

D e

t ro
C es

co

tic e
Tr e

Ve Qu ce
no

Si s
os

ie
nc
i
et

in inc
oc
Se
t

ue
Tr

c
in

or
ua

ua
U
D

at

Figura 3.4.- Tenencia y número de hijos de la población de Tapachula


mayor de 60 años.

3.2.2. Con quién viven actualmente.


Se observa, con bastante claridad, que desarrollan una vida en un contexto
familiar, ya que cerca del ochenta y cinco por ciento de esta población (83.6%), viven
solos con su pareja, con esposa e hijos y/o solos con los hijos. Por el contrario, el 10%
vive solo y un 5% lo hace con otros familiares (tabla 3.2.6). Significa que la mayor parte
de la población vive en un ambiente familiar.
Sin embargo, encontramos diferencias estadísticamente significativas con
respecto al sexo. Destaca, de manera visible, que los varones más que las mujeres,
viven solamente con su pareja (31.6% y 24.3% respectivamente). Por el contrario, el
porcentaje de mujeres que viven solas con los hijos, es superior en doce unidades
porcentuales al de los varones (16.7% frente al 28.5%) (tabla 3.2.7).
Al analizar esta variable con la edad los datos indican que, no hay diferencias
significativas, por lo que se puede afirmar que, tienen una vida familiar bastante
similar en todos los grupos de edad (tabla 3.2.8).

- 88 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 3 LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO

En relación al estado civil, la existencia de diferencias significativas manifiesta


que, quienes están viudos, solteros, separados o divorciados, suelen vivir solos en
porcentajes bastante superiores a la media poblacional. Por el contrario, quienes están
casados o viven en pareja, suelen vivir con la pareja y/o los hijos, en una proporción
bastante superior al resto (43.9% y 52%). También, quienes están viudos y separados o
divorciados, son quienes más suelen vivir solos con sus hijos (tabla 3.2.9).
Estos resultados vienen a coincidir con los de Martín (2000) y Mora et al. (2004),
quienes manifiestan que en la familia se facilita la convivencia armónica para lograr un
envejecimiento normal, por lo tanto, es un soporte decisivo en los cambios de conducta
y hábitos que la propia edad reclama. La vivencia en pareja que observamos en
nuestros resultados comprueba el sentido de pertenencia que tiene la familia y el
adulto mayor.

35
30
25
20 Con quién viven
15
10
5
0

Con esposa/pareja e hijos Solo con la pareja


Solo con sus hijos Solo
Con otros familiares Otros
40
35
30
25
20
Quién los atienden
15
10
5
0

Su pareja Sus hijos Sus familiares y amigos Otros


Figura 3.5.- Con quién vive en la actualidad y quién atiende a la población
de Tapachula mayor de 60 años.

3.2.3. Quien lo atiende.


En cuanto a la atención recibida, el análisis de los datos indica que más de una
tercera partes de la población, son atendidos por la pareja (36.7%), o por los hijos
(37.1%), pero es necesario destacar que casi la quinta parte se atienden ellos mismos
(19.5%) (tabla 3.2.10).
La prueba Chi-cuadrado, registra una diferencia significativa entre la atención
que reciben los varones y mujeres. El 45.1% de los varones manifiestan que son
atendidos por la esposa, frente al 28.6% de las mujeres. Sin embargo, los hijos atienden
más a las mujeres que a los varones, con una diferencia de más de doce puntos
porcentuales. Por último, se observa también que más mujeres que varones se atienden
solas, con una diferencia de más de de tres puntos porcentuales (tabla 3.2.11).

Alfonso Cabrera Ramos - 89 -


LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO CAPÍTULO 3

El análisis por grupo de edad, muestra que la atención por la pareja, disminuye
en la medida que se incrementa la edad. Esta situación resulta justamente al contrario,
cuando la atención es realizada por los hijos, familiares y amigos. Destaca el hecho de
que los mayores de 85 años (61.5%), son atendidos por los hijos, al igual que el 15.4%
que lo son por familiares y amigos (tabla 3.2.12).
Se puede afirmar que el estado civil, influye en la atención que recibe la
población mayor objeto de estudio. Quienes están casados o viven en pareja, son
atendidos por la pareja (56.5%), mientras que los viudos (64.9%), y los separados o
divorciados (50.8%), son atendidos por los hijos y, por último, los solteros son quienes
se atienden ellos mismos (47.5%) (tabla 3.2.13).
La tendencia en esta población es que los varones viudos son mayormente
atendidos más que las mujeres viudas. Estos datos coinciden con lo expuesto por
Viguera (2006), ya que el adulto mayor tiene miedo a la soledad y a la muerte, por lo
que es poco frecuente que permanezca mucho tiempo viudo. El varón tiene la
tendencia a buscar pareja más que la mujer al quedar viudo.
Por otro lado, nuestros resultados confirman lo expuesto por Qu y Weston
(2003) y los hallazgos en la encuesta de características sociodemográficas realizada en
el estado de Tabasco (México). Berumen (2005) confirma que la familia es un fuerte
apoyo en la atención del adulto mayor, que las familias deben vivir integradas
compartiendo sufrimientos y alegrías. La atención de la familia coincide también con la
encuesta realizada en el estado de Tabasco (México), en la que casi el cien por cien
(96%), cuando indican no estar de acuerdo en enviar a los padres terminen sus días en
un asilo de ancianos (Berumen, 2005).
3.3. Sentimientos de soledad.
Las condiciones en las que el ser humano llega a la ancianidad influyen muchos
factores que se relacionan con el medio ambiente, estilo de vida, modo de comportarse
de ser y actuar, entre otros. Pero también la manera que el individuo enfrenta la reali-
dad de su envejecimiento y la manera de cómo se percibe a si mismo, es decir, la auto
evaluación propia, conocida como autoestima. Si se percibe con baja autoestima, pen-
sará que su jubilación y retiro son una situación de pérdida, minusvalía y marginación
social, en consecuencia, se percibe a asimismo que ya no cuenta para los demás.
La soledad es un sentimiento que todos alguna vez hemos experimentado.
Gierveld et al. (2004:15) la considera como temporal y la clasifica en dos tipos de sole-
dad social y emocional, indicando que “la soledad ocurre en todas o virtualmente en todas
las culturas, sin embargo, se sospecha que la soledad esta significativamente influenciada por
factores culturales, en este sentido la soledad no es universal, esta unido a la cultura”. Al mar-
gen de esto, se debe reflexionar que el proceso del envejecimiento desencadena este
sentimiento en mayor o menor medida, donde también intervienen factores del entor-
no familiar, asociado a otros intervinientes como el estado civil, estado de salud y la
situación económica entre otros. Continuando en el mismo sentido, en un estudio sobre
los efectos del aislamiento y soledad social, Hall y Havens (2002), reportan que el 65.7%
de las mujeres viven solas, contra un 30.8% de los hombres. También revelan que el

- 90 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 3 LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO

65.6% de las mujeres son viudas, contra el 22.8% de los varones. Igualmente, el 50% de
las mujeres contra un 39% de los hombres, expresan altos niveles de soledad y que son
los viudos los varones que más manifiestan dicho sentimiento, el estado civil es otro
factor de la presencia de este sentimiento.
Fuentes et al. (2003), analizaron las causas sociales que origina el sentimiento de
abandono. Revelan que el 30% de la población manifiesta sentirse solos. La causa prin-
cipal que genera este sentimiento fue por motivos de salud (24%). Los problemas de
salud, los vuelve inseguros y vulnerables. La idea de depender física y económicamen-
te a alguien de la familia, o no poder realizar las actividades de antes, los conduce a
sentir este sentimiento.
Muchos estudios reportan que el sentimiento de soledad está fuertemente rela-
cionado con la ausencia de la pareja. En este mismo orden de ideas encontramos tam-
bién que Qu y Weston (2003) manifiestan que con el incremento de la edad, la probabi-
lidad de vivir en pareja disminuye y aumenta la posibilidad de vivir solos, reportan
que a los 65-74 años el 74.8% viven en pareja, pero al llegar a los 85 años, desciende al
42.9%. Por lo tanto, la ausencia de la pareja producirá en el adulto mayor este senti-
miento. La pérdida de la pareja conduce al adulto mayor a sentir soledad, como lo con-
firma Carevic (2001), la viudez en esta edad siempre está acompañada de la soledad.
Perder a la persona con quien ha compartido larga etapa de la vida es crítico, solo los
hijos y la familia, pueden aligerar el sentimiento de soledad.
En este apartado se describe este sentimiento, buscando la relación entre los as-
pectos de atención, vivencia familiar, motivos, actitudinales, situación económica y
social de la población objeto de estudio, que como se analizará más adelante, tienen
repercusiones muy marcadas en el comportamiento hacia este sentimiento.
3.3.1. Soledad experimentada en el último año.
En relación a esta variable, los resultados muestran que cerca de la mitad de la
población (44.3%), han experimentado en el último año este sentimiento de soledad y
más de la mitad (55.7%), manifiesta no haberlo tenido (tabla 3.3.1).
Estos datos coinciden con los expuestos por Gierveld et al. (2004), este senti-
miento ocurre en todas las culturas, sin embargo, no es universal. Por el contrario, los
resultados arrojados en el estudio de Fuentes (2003) presentan porcentajes de soledad
no son inferiores a los de nuestro estudio.
[Link]. El sentimiento de soledad, según el sexo y edad.
Los datos muestran que no existen diferencias significativas, podemos afirmar
que este sentimiento es similar entre los varones y las mujeres, indistintamente de la
edad que tenga (tabla 3.3.2 y 3.3.3). Podemos afirmar que este sentimiento, esta
presente en varones y mujeres, de manera similar en todos los grupos de edad mayores
de 60 años.
Al comparar estos resultados, se encontró que se corresponden a los revelados
por los investigadores Qu y Weston (2003), comprobando que con el incremento de la
edad, también incrementa el sentimiento de soledad.

Alfonso Cabrera Ramos - 91 -


LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO CAPÍTULO 3

[Link] El sentimiento de soledad según el estado civil.


Por lo que respecta al estado civil, podemos apreciar que existen diferencias
significativas. Los resultados indican que los viudos tienen este sentimiento, en un
porcentaje mayor a las dos terceras partes de la población (68.3%), comparado con los
que manifiestan no tenerlo (31.7%), con más de treinta y seis puntos, seguidos de los
solteros que refieren tener este sentimiento (55.7%), contra los que manifiestan no
tenerlo (44.3%), en más de once puntos porcentuales y los que viven separados o
divorciados (49.2%), dicen sentir soledad contra los que dicen que no (50.8%), en más
de un punto porcentual. Por el contrario los que menos presentan este sentimiento son
los casados o viven en pareja (32.8%), y manifiestan no tener este sentimiento (67.2%),
la diferencia es significativa en más de treinta y cuatro puntos entre ambos (tabla 3.3.4).
Se puede decir que, cuando se comparte la vida con la familia, la persona tiene menor
sentimiento de soledad, contrario a los que viven solos y sin familia.
Los resultados de este estudio, son bastante similares a los que muestra Hall y
Havens (2002). Los varones viudos, más que las mujeres, tienen este sentimiento.
Coincidiendo también en la afirmación que el estado civil es un factor determinante de
la soledad. La tendencia es que las mujeres se refugian con los hijos más que los
varones.

Estado civil
Si
70
No 60
50
40
30
20
10
0
Casado/vive pareja Separado/divorciado Soltero Viudo

Quién los atienden Ingresos mensuales


80
70

60
60
50

40 40

30
20
20
0 10
Con otros familiares Solo
Solo con sus hijos Otros 0
Solo con la pareja Con esposa/pareja e hijos 500 501-1000 1001-1500 1501-2000 2001-2500 Más de 2500

Figura 3.6.- Sentimiento de soledad de la población de Tapachula mayor


de 60 años, por estado civil, quién los atiende e ingresos mensuales.

[Link] El sentimiento de soledad y con quien vive actualmente.


Los datos muestran diferencias significativas entre estas variables. El mayor
porcentaje se presenta en los que viven con otros familiares (72.5%), en más de
veintiocho puntos porcentuales del promedio central. Los que viven solos, manifiestan
tener este sentimiento en un porcentaje muy cerca de las dos terceras partes (63.1%).

- 92 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 3 LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO

Sin embargo, los que viven en pareja con esposa e hijos, continúan mostrando el
porcentaje menor (30.6%), con más de trece puntos porcentuales (tabla 3.3.5)
Se puede afirmar que, la convivencia familiar con la pareja y los hijos, influye
de manera significativa en la presencia o no de este sentimiento.
[Link] El sentimiento de soledad y la percepción mensual.
Al analizar este sentimiento con la percepción mensual, encontramos que hay
diferencias significativas. Se observa que los que menos ganan, muestran el porcentaje
mayor (62.1%), en más de diecisiete puntos. Los que ganan por arriba de los dos mil
quinientos pesos al mes, tienen un menor porcentaje (32.4%), en más de once puntos
del promedio general (tabla 3.3.6). Esto significa que a medida que se tienen mayores
ingresos económicos, menor es este sentimiento. Por el contrario, a menor ingreso
mayor sentimiento de soledad. Podemos afirmar que la situación económica es un
factor que determinante la presencia de este sentimiento.
3.3.2 Motivos principales.
Los datos revelan que los dos motivos principales por los que tienen este
sentimiento de soledad son: por haber perdido a las personas queridas (22.7%), y por
no tener familia o tenerla lejos (18.4%). Los otros motivos se encuentran por debajo de
estos porcentajes (tabla 3.3.7). Podemos afirmar que la familia es un determinante para
tener o no este sentimiento.
Estos datos vienen a corroborar lo expuesto por Carevic (2001), es decir, que el
sentimiento de soledad es bastante típico cuando se ha perdido a personas queridas,
principalmente, la pareja.

Otros motivos

Acabarse e l tie mpo para hace r proye ctos

Care ce r de razone s para vivir

Care ce r de un grupo e stable de amigos

No se ntirse útil para nadie

No te ne r a nadie a quie n acudir

No te ne r familia o te ne rla le jos

Habe r pe rdido a las pe rsonas

0 10 20 30

Figura 3.7.- Motivos por los que la población de Tapachula mayor de 60


años tiene sentimiento de soledad.

Alfonso Cabrera Ramos - 93 -


LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO CAPÍTULO 3

‰ Haber perdido a personas queridas, según el sexo.


El análisis estadístico, indica que existen diferencias significativas entre este
motivo y el sexo. Son más las mujeres (25.9%), que los varones (19.5%), que tienen este
sentimiento por haber perdido a personas queridas, con una diferencia significativa de
más de seis unidades entre ambos (tabla 3.3.8). Esto demuestra que la mujer es más
sensible que el varón, cuando pierde algún ser querido.
‰ Haber perdido a personas queridas, según el estado civil.
Se observa que existen diferencias significativas entre las diferentes situaciones
del estado civil y este motivo. Los viudos, son quienes aluden mayormente aluden este
motivo (46.4%), con más de veintitrés puntos y los casados o que viven en pareja, en
menor porcentaje (12,7%), con una diferencia de diez unidades porcentuales del
promedio central (tabla 3.3.9). Se afirma que la falta de la pareja es un motivo que
determina este sentimiento.
‰ Haber perdido a personas queridas, según el ingreso mensual.
En esta variable, existen diferencias significativas entre este motivo y el ingreso
mensual. Los que tienen menos ingresos, son los que más experimentan el sentimiento
de soledad, en el último año por haber perdido a personas queridas (34.5%), en más de
once puntos porcentuales del promedio general. Es interesante observar que, este
sentimiento disminuye en la medida que la percepción económica es mayor (tabla
3.3.10).
Esto indica que el sentimiento de soledad por haber perdido a una persona
querida es más elevado en aquellas personas que tienen bajos ingresos económicos.
Podemos afirmar que el dinero es un motivo que establece este sentimiento.
‰ Haber perdido a personas queridas, según quien lo atiende.
Por último, cuando analizamos este motivo con respecto a quien lo atiende, se
observa que existen diferencias significativas, en los que son atendidos por otros
familiares y amigos (34,8%) en más de doce puntos. Por el contrario, los que menos
tienen este sentimiento, son aquellos son atendidos por su pareja (85.8%), en más de
ocho puntos porcentuales del promedio central (tabla 3.3.11). Significa que las
relaciones y la convivencia familiar es un motivo que provoca el sentimiento de
soledad en el adulto mayor.
‰ No tener familia o tenerla lejos, según el estado civil.
La ausencia de familia, analizada con el estado civil, arroja diferencias
significativas que indican que viudos (24.2%), separados y divorciados (24.6%), son los
que aluden mayormente este sentimiento por este motivo, con algo más de seis puntos
porcentuales por encima del promedio (tabla 3.3.12). Indica que el estado civil es un
factor que determina el estado emocional del adulto mayor.
‰ No tener familia o tenerla lejos, según con quien vive en la actualidad.
Igualmente, al analizar este motivo con relación a con quien vive, se observa
que existen diferencias significativas. El sentimiento de soledad, está presente

- 94 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 3 LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO

mayormente entre los que viven solos (28.2%), o con otros familiares (25.5%), por
encima de los tres y ocho puntos respectivamente, del promedio general (tabla 3.3.13).
Por lo tanto, este sentimiento está asociado con los que tienen vida solitaria y carecen
de familia.
‰ No tener familia o tenerla lejos, según quien lo atiende.
Para finalizar, el comportamiento de esta variable los datos indican que existen
diferencias significativas en los que viven solos (25.6%), o son atendidos por otros
familiares (23.2%), por encima de siete y cuatro puntos del promedio central,
respectivamente (tabla 3.3.14). Se confirma que la atención familiar es un motivo que
incide en el sentimiento de soledad en esta población.
3.3.3. Que es lo primero que hacen cuando se sienten solos.
Se dieron nueve opciones para contestar esta pregunta. Para facilitar el análisis
estadístico, se eligieron lasque presentan mayor porcentaje. Los datos indican que, las
respuestas de mayor porcentaje son cuatro. En dos de ellas asumen una actitud pasiva
(poner la radio o Televisión (29.3% y resignarse 17.5%) y, en las otras dos, asumen una
actitud activa (salir a pasear 14.9% y practicar una labor 13.1%), (tabla 3.3.15).
Significa que, ante este sentimiento, la mayor parte de esta población se aísla de
su entorno y se margina, sin embargo una población menor, asume una actitud más
creativa y socializadora y se integra o busca asociarse con otras personas.

Hablar solo
Otros
Ir de visita
Busc ar un vec ino
Rezar
Prac tica alguna labor
S alir a pasear
Resignarse
Poner la radio o la Televisión

0 10 20 30

Figura 3.8.- Qué es lo primero que se le ocurre hacer cuando se siente solo a
la población de Tapachula mayor de 60 años tiene sentimiento de soledad.

3.3.4. Momento en el que se sienten más solos.


Los momentos en que mayormente tienen este sentimiento son tres; algo más
de un tercio de la población (38.8%), dicen que cuando están enfermos, por la noche
cerca de un tercio (30.1%), manifiesta sentirse solo. Sin embargo, cerca de la quinta

Alfonso Cabrera Ramos - 95 -


LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO CAPÍTULO 3

parte (16%), refieren tener este sentimiento durante todo el día. Los otros dos
momentos, muestran porcentajes inferiores al diez por ciento (tabla 3.3.16). Significa
que el momento de sentirse más sólo está asociado a la enfermedad y lo aluden a
momentos temporales.

40
35
30
25
20
15
10
5
0

Cuando está enfermo Por la noche Todo el día


Los fines de semana Otros

Figura 3.9.- En qué momento se siente más solo la población de Tapachula


mayor de 60 años tiene sentimiento de soledad.

3.3.5. Como valora la soledad.


Los datos indican que algo más de la mitad valoran este sentimiento como poco
(54.7%). Sin embargo, es sobresaliente que, cera de la mitad de la población (45.3%), lo
valora como mucho (tabla 3.3.17). Podemos decir que, en esta población, el sentimiento
de soledad está presente en casi la mitad de la población. Si tomamos en cuenta las
condiciones económicas y familiares en que vive esta población, éstas estimulan la
presencia de este sentimiento.
[Link] Como la valora la soledad, según el estado civil.
Se realizó un análisis estadístico de variables sociodemográficas: sexo, edad,
nivel de estudios, situación laboral, estado civil e ingresos mensuales. Los datos
indican que, solamente existen diferencias significativas en el estado civil. Se encontró
que más de la mitad de los viudos (53.6%), valoran como mucho por arriba de los ocho
puntos porcentuales del valor general, los solteros por arriba del cincuenta por ciento
de los solteros (52.9%), también valoran como mucho por arriba de siete puntos del
valor central. Contrario a los casados (62.9%), o los que viven en pareja (56.7%),
valoran como poco este sentimiento, en más de ocho y dos puntos respectivamente del
valor general (tabla 3.3.18). Esto nos viene a indicar que el contexto familiar, es
totalmente decisivo en la valoración de la soledad, siendo mayor en los que no viven
integrados en la familia.

- 96 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 3 LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO

Comparando estos resultados con los datos expuestos por Hall y Havens (2002),
se observa que nuestros datos son inferiores a los porcentajes de viudos con
sentimientos de soledad que exhiben estos investigadores.
3.3.6. Que es lo más importante en estos momentos.
Los datos reportan que, para más de las tres cuartas partes de la población, lo
más importante es la salud (76.6%), siendo la segunda preocupación la compañía
(12%), y en tercer lugar el dinero (6.8%). El resto de respuestas presentan porcentajes
inferiores (tabla 3.3.19). Es sobresaliente que, aunque es una población muy pobre
(tabla 3.1.14), ya que cerca de las dos terceras partes de la población vive con 500 pesos
o menos, la mayor preocupación no es el dinero, probablemente al final de la vida el
ser humano, pierda el interés por los vienes materiales y lo que le preocupa es vivir con
menos sufrimiento, dolores y enfermedades.
[Link]. Que es lo más importante en estos momentos, según el sexo.
El análisis estadístico de esta variable indica que no existen diferencias
significativas, es decir, que la preocupación en esta etapa de la vida se presenta de
manera similar entre el varón y la mujer (tabla 3.20). Podemos decir que el sexo no es
un factor determinante de este sentimiento
3.3.7. Nivel de satisfacción.
Por ultimo, queremos saber el nivel de satisfacción de esta población en relación
a su medio entorno. Los datos muestran que, se sienten satisfechos con los familiares
(86.3%), con los amigos (81.7%), y con los vecinos (77.8%), en más de las tres cuartas
partes de la población (tabla 3.3.21). Significa que es una población que tiene buenas
relaciones sociales, afectivas y familiares en su medio entorno.

80
70
60 Qué es lo más importante
50
40
30
20
10
0

Su salud La compañía El dinero El amor

Nivel de satisfacción

Familiares Amigos Vecinos

Figura 3.10.- Qué es lo más importante cuando se tiene el sentimiento de


soledad para la población de Tapachula mayor de 60 años tiene sentimiento
de soledad y nivel de satisfacción con las relaciones que mantiene con
familiares, amigos y vecinos.

Alfonso Cabrera Ramos - 97 -


LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO CAPÍTULO 3

3.4. Conclusiones.
Después de haber analizado y discutido los resultados en este capítulo, en fun-
ción a los objetivos planteados en esta investigación, nos permite llegar a las conclusio-
nes que se exponen a continuación, correspondiendo a cada uno de los tres bloques
organizados en este capítulo: contexto social, familiar y sentimientos de soledad.
1. Contexto social. Es conveniente reseñar el punto a partir del cual pretendemos
reflexionar sobre las condiciones de la población con relación al sexo, edad, nivel de
estudios, situación laboral, estado civil, ingresos mensuales y servicio de salud que
los atiende.
¾ En nuestra población objeto de estudio existen más mujeres que varones,
coincidiendo con la mayoría de los países del mundo.
¾ La mayoría se localiza en los dos primeros grupos quinquenales es decir,
entre los 60 y los 70 años, como era de esperar, ya que en la medida que la
edad se incrementa la población disminuye.
¾ Estamos ante una población con nivel cultural bajo y con un analfabetismo
elevado. Son los varones más que las mujeres, los que saben leer y escribir.
Como consecuencia, existe mayor analfabetismo en las mujeres.
¾ En un alto porcentaje tienen una vida laboral productiva. Los varones tie-
nen más trabajo que las mujeres, pero son las mujeres las más que más tra-
bajan en el hogar. La mayor parte de la población productiva se localiza
hasta antes de los 70 años, después de esta edad la población productiva
disminuye significativamente.
¾ La mayoría de los varones viven en pareja (casados o en unión libre) más
que las mujeres, pero es una población que tiene más mujeres viudas que
varones viudos.
¾ En el aspecto económico, estamos ante una población de mayores de 60
años en condiciones económicas deplorables. Casi tres cuartas partes de la
población vive con menos de 1.500 pesos mensuales, de los cuales una quin-
ta parte vive en condiciones de pobreza extrema, con menos de 500 pesos
mensuales.
¾ Con respecto al servicio médico, es una población que casi en su totalidad
tiene este servicio, siendo atendidos mayormente por el IMS, seguido por el
ISSSTE y el ISTECH.
2. Contexto familiar. En este apartado se pretenden reflexionar sobre el contexto fa-
miliar, a partir de la tenencia de hijos, con quien vive, quien lo atiende y su relación
con el estado civil.
¾ Es una población con una familia muy prolífera, cerca del sesenta por ciento
de las familias tienen de 3 a 6 hijos. Es sobresaliente que una mujer de 96
años refiere haber tenido 24 hijos.

- 98 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 3 LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO

¾ La mayoría de la población vive en familia, compartiendo sus vidas con la


pareja o con los hijos. Los varones, más que las mujeres, viven con la esposa
o pareja. Sin embargo, las mujeres son atendidas en mayor medida que los
varones por los hijos.
¾ En esta población los viudos, separados y divorciados son los que suelen
vivir solos o se refugian con los hijos, más que los casados o los que viven
en pareja haciendo vida familiar que son atendidos, principalmente, por los
hijos.
¾ La atención de los adultos mayores es recibida, principalmente, por la pare-
ja o por los hijos, constatándose que la familia prefiere atenderlos a que el
padre o abuelo termine sus días en un asilo de ancianos. Por el contrario, los
casados reciben la atención de la esposa o pareja.
3. Sentimiento de soledad. En este apartado se analiza el sentimiento de soledad y su
relación con variables sociodemográficas como el sexo, la edad, el estado civil, per-
cepción mensual, así como los motivos principales de este sentimiento, actitud que
asumen cuando se presenta, momento en el que se siente solo, valoración que le
hace, lo más importante en este momento y nivel de satisfacción.
¾ Cerca de la mitad de la población refiere haber tenido este sentimiento en el
último año, siendo común en ambos sexos.
¾ Este sentimiento esta presente principalmente en los viudos, separados, di-
vorciados y solteros, siendo menor en los adultos mayores que viven en fa-
milia casados, en pareja y con los hijos.
¾ El sentimiento de soledad también depende de con quien vive el adulto
mayor. Es mayor en aquellos que viven solos o con otros familiares, justo lo
contrario a los que viven con la esposa y con los hijos.
¾ El ingreso económico también es un determinante. Este sentimiento es co-
mún en aquellos que tienen ingresos económicos bajos, siendo menor en los
que perciben ingresos elevados.
¾ Los motivos por los que los adultos mayores de 60 años tiene este senti-
miento es, principalmente, por haber perdido una persona querida, seguido
por no tener familia o tenerla lejos.
¾ La perdida de una persona querida es importante para el adulto mayor, la
mayoría señala este motivo por el que tienen sentimiento de soledad. Es
bastante común en las mujeres (más que en los varones), los viudos, los que
tienen menor ingreso y los que son atendidos por otros familiares.
¾ Por no tener familia o tenerla lejos, es otro motivo de sentimiento de sole-
dad que esta población refiere. Está presente en mayor porcentaje en los
viudos, seguido de los separados, también es señalado por los divorciados,
los que viven solos y con otros familiares.

Alfonso Cabrera Ramos - 99 -


LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO CAPÍTULO 3

¾ La atención de los adultos mayores es otro factor que determina este senti-
miento. Lo presentan, principalmente, los que se atienden solos, pero tam-
bién por los que son atendidos por otros familiares.
¾ La actitud que asumen la mayoría de esta población cuando tienen este sen-
timiento es pasiva: ven televisión o se quedan resignados. Solamente una
minoría asume una actitud activa: salir a pasear y hacer alguna labor. Este
sentimiento es frecuente por las noches, sobre todo si están enfermos.
¾ Casi la mitad de la población valora este sentimiento como mucho, siendo
mayoritario en viudos y solteros, al contrario de los que viven en familia.
¾ Los adultos mayores puntualizan que lo más importante para ellos en este
momento es su salud, seguido por la compañía y el dinero, siendo similar
en ambos sexos.
¾ La mayoría de los adultos mayores se siente satisfechos con la familia y los
vecinos, mostrando un sentimiento de satisfacción con su familia y su en-
torno social, a pesar de sus miedos, incertidumbres, carencias, insatisfaccio-
nes y nostalgias por los años que ya se han ido.
¾ Es una población que sobrelleva los últimos días de la vida con dignidad,
esperando que la sociedad perciba que ahí están, deseosos de ser tomados
en cuenta, aunque sea para ser el espejo de la juventud ya que finalmente es
el camino que todo ser humano tiene que recorrer. Hagamos algo por ellos
hoy y quizá mañana nuestros hijos, probablemente, hagan algo por noso-
tros.
3.5. Bibliografía.
Carevic, J. M. (2003). Procesos de duelo en el anciano. El Portal del mundo de la psico-
logía. Psicocentro [En línea]. Disponible en: [Link]
colaboradores/mcarevic/[Link]
Fuentes, G. & García, G (2003). Causas sociales que originan sentimientos de abandono
en el adulto mayor. Hopital General la Quebrada, 2, 25-29.
Gierveld, J. J. (2004). Cross-national comparisons of social isolation and loneliness: in-
troduction and overview. La Revue canadienne du Vieillissement, 2, 109-113.
Gonzalez Luna, E. (2005). Tracking diario, mediante entrevistas cara a cara en vivien-
das. Berumen [En línea]. Disponible en: [Link]
Hall, M. & Havens, B. (2001). The effect of social isolation and loneliness on the health
of older women. PWHCE. Canada [[En línea]. Disponible en: [Link]/ ef-
[Link]
Hallal, P. C., Victora, C. G., Wells, C. K., & Lima, C. R. (2003). Physical inactivity:
Prevalence and associated variables in brazilian adults. Medicine Sciences Sports
Exercise, 35, 1894-1900.

- 100 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 3 LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO

INEGI (2000). Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática. INEGI [En


línea]. Disponible en: [Link] ta-
bulado.
López-Cózar, R. & Rebollo, S. (2002). Análisis de la relación entre práctica deportiva y
características sociodemográficas en personas mayores. Revista internacional de
medicina y ciencias de la actividad física y del deporte, 5, 1-38.
Martín, B. L. (2000). El adulto mayor en la familia. Psicología y Psicopedagogía, 1.
Mora, M., Villalobos, D., Araya, G., & Ozols, A. (2004). Perspectiva de la calidad de
vida del adulto mayor, diferencias ligadas al género y la práctica de la actividad
físico recreativa. MHSalud, 1, 1-11.
Qu, L. & Weston, R. (2003). Againg, living arrangements and subjective wellbeing. Fa-
milly Matters, 66, 26-33.
Viguera, V. (2006). Educación para el envejecimiento. Los fantasmas del envejecer.
Tiempo. El portal de la Psicogerontología [En línea]. Disponible en: [Link]
[Link]/tiempo/educacion/[Link].

Alfonso Cabrera Ramos - 101 -


CAPÍTULO 4

LA CLASE DE EDUCACIÓN
FÍSICA Y EL INTERÉS
CAPÍTULO 4 LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS

LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS

Para tener una visión de las condiciones en que nació y se desarrolló la pobla-
ción general de donde se tomó la muestra, es necesario recurrir a los hechos históricos
del país, principalmente en el aspecto educativo, ya que intentamos entender compor-
tamientos, sentimientos, hábitos y costumbres de una parte de la sociedad que compo-
ne esta población, los adultos mayores de 60 años.
Para una nación independiente y republicana como México, la educación juega
un papel importante, sobre todo cuando se vincula con los momentos históricos que
influyen en la construcción de un país democrático que busca, a través de la educación,
el desarrollo, mejor convivencia y calidad de vida de sus habitantes.
El gobierno mexicano, que es responsable del desarrollo educativo del país, ha
tenido innumerables problemas políticos, económicos y sociales en la búsqueda de un
sistema educativo, que sea uno de los pilares de desarrollo social y cultural de México.
Por esta razón, es necesario revisar los antecedentes para que nos permita relacionar la
historia del país con el desarrollo de la Educación Física y el papel que ha jugado el
magisterio y, en especial, los profesores de educación física.
En la construcción del México moderno, sobresale el esfuerzo que se ha hecho
por tener un sistema educativo que atienda las demandas sociales y educativas del
país. En este capítulo, se ofrece un panorama general de algunos aspectos del desarro-
llo de la educación en México, que ayudarán a entender el problema aquí tratado. Para
una mejor interpretación, destacaremos las acciones más importantes de los periodos
presidenciales, haciendo énfasis en aquellos periodos de gobierno que corresponden
con la edad de los sujetos objeto de nuestro estudio.
4.1. La Educación Física en México, desde finales del siglo XIX hasta nuestros
días como parte de la educación general.
A inicios del siglo XX, miles de mexicanos lucharon por construir una nación
más independiente, más justa, más rica y más democrática. La Educación Pública juega
un papel determinante en este proceso, considerando que en sus inicios la Educación
no era Pública ni contaba con bases filosóficas y jurídicas que el México moderno tiene.
La historia de México puede abordarse desde distintos puntos de observación, en esta
investigación, el de la Educación es particularmente importante para conocer momen-
tos y situaciones sociales, políticas y económicas, que nos ayudaran a entender el pre-
sente y el futuro mediato e inmediato de la sociedad mexicana.
Según Solana et al. (2002), exponen que en la obra Historia de la Educación en
México, la educación ha sido una de las tareas más ingentes del estado mexicano. Du-
rante la colonia, la cultura religiosa eclesiástica y tradicional se imponía en todas las
instituciones docentes, establecidas por las autoridades de la nueva España.
La Educación Porfiriana se centra, esencialmente, en las zonas urbanas y se
proyecta básicamente para las clases dirigentes, aunque siempre estuvo abierta para las

Alfonso Cabrera Ramos - 105 -


LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS CAPÍTULO 4

clases populares más humildes, prueba de ello es el Licenciado Benito Juárez, a quien
se le considera “El benemérito de las Américas”.
La revolución mexicana ambicionó corregir los vicios de la época porfiriana,
marginación social de la población rural, mal trato a obreros y campesinos, la economía
que estaba en manos de extranjeros y de terrateniente, pero esencialmente el campo
educativo, por esta razón iniciaron una serie de acciones para organizar la Educación
Popular, que pasó por una transición normativa rescatando algunos avances hechos en
la época porfiriana como la Educación Científica, para posteriormente llegar a una
Educación Socialista, hasta tener una expresión cabal plasmada en el articulo 3ro.
Constitucional, que rige a la educación mexicana hasta nuestros días.
La Educación Pública mexicana, nace con el liberalismo. Las leyes expedidas
por Gómez Farias en 1833, marcan su inicio al crear la Dirección General de Instrucción
Pública para el Distrito y Territorios Federales, al declarar libre la enseñanza y al secu-
larizar un conjunto de instituciones para dedicarlas al servicio educativo, que las co-
rrientes liberales llevarían a estas leyes, a una plena madurez en la Constitución de
1857, en las Leyes de Reforma y, particularmente, en la Ley de Lerdo de Tejada en
1874, que establece el laicismo en la Educación Primaria. La Educación Pública gratuita
dependiente del Estado, libre de la influencia eclesiástica, es destinada a toda la pobla-
ción, quedando plenamente afirmada con el triunfo de la Reforma.
Para 1908, según González (1977), el país era gobernado por una gerontocracia
con un presidente Porfirio Díaz con 77 años; el de la Suprema Corte de Justicia, Félix
Romero con 83 años; el Secretario de Relaciones y Justicia con 82 años; el Secretario de
Guerra Manuel González Cossío con 77 años; el Secretario de hacienda Limantour con
54 años (era el más joven); el Gobernador de Tlaxcala con 78 años; el de Tabasco con 76
años; el de Michoacán con 75 años; el de puebla con 73 años; el de Guanajuato con 68
años; el de Aguascalientes con 70 años; muchos de ellos con más de 25 años en el po-
der.
Con la revolución mexicana, y particularmente con el establecimiento de la Se-
cretaría de Educación Pública en 1921, cristaliza la organización de un Sistema Educa-
tivo Nacional, que llega a ser en nuestros días, uno de los cimientos principales del
Estado Mexicano.
En su desarrollo político, la historia de la Educación en México, pasa por varias
situaciones:
a) Instrumento de dominación y dependencia cultural en la colonia.
b) Individualista y Racionalista en la primera etapa de su independencia.
c) Positivista, Cientificista y Elitista en la época porfiriana.
d) Social y Popular, de la revolución a nuestros días.
La revolución (1910 a 1917) muestra rasgos fundamentales de la Educación en
México con las siguientes consecuencias entre otras: Nace un sentimiento nacionalista y
un sentido popular y proyección social aumenta el número de analfabetas y disminu-
ción del número de escuelas. Lo más grave, se suprime la Secretaria de Instrucción

- 106 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 4 LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS

Primaria y Bellas Artes. Sin embargo la lucha por la educación continúa hasta que, se-
gún Iturriaga (1981), se crea la Secretaría de Educación Publica de México el 25 de julio
y se promulgó el 29 de septiembre de 1921. Del movimiento armado mexicano, según
Zúñiga 1981), surgen las siguientes escuelas como producto de la revolución:
¾ La Escuela Rural. Nace para servir a los grandes y pequeños grupos tradicio-
nalmente marginados (indígenas y campesinos).
¾ Misiones Culturales. Son Instituciones complementarias de la Educación Ru-
ral, se crean para propiciar el desarrollo integral y armónico de las comunida-
des rurales mediante la acción de la escuela
¾ Las Escuelas Normales Rurales. Forman docentes de acuerdo con las necesi-
dades y aspiraciones reales.
¾ La Enseñanza Socializada. Para Ramírez y Sáenz (1929), la Enseñanza Sociali-
zada busca integrar a la gente en verdaderos grupos sociales con alma y vida
colectiva. Una Escuela es Socializada cuando ha logrado organizarse en socie-
dad, cuando maestros y alumnos se han integrado ellos mismos en un grupo
compacto y homogéneo, movido por intereses comunes y que trabajan orga-
nizadamente haciendo vida en común.
¾ La Enseñanza Superior. Priva más que el espíritu de clase, el espíritu religioso;
pues de las 197 asignaturas que se impartían, 66 son de Gramática Latina, 44
de Teologías, 39 de Filosofía y las restantes Derecho Canónico, Retórica, Moral
y Poesía.
¾ La Educación Tecnológica. Fue fundada para atender a los grandes grupos
poblacionales en etapas pedagógicamente estructurada. La enseñanza indus-
trial pretendía crear habilidades para el trabajo, aprovechando la materia pri-
ma de cada región.
¾ La Secundaria mexicana. Molde de la secundaria alemana y los postulados
democráticos de la estadounidense, ajustada a las necesidades y aspiraciones
populares de México.
¾ Instituto Nacional de Pedagogía. Propició el estudio del niño mexicano en sus
aspectos Biológico Psicológico Psíquico y Pedagógico, para entenderlo mejor
mediante la acción escolar.
¾ La Universidad autónoma. La autonomía de la universidad, habiendo sido
suprimida en diferentes épocas por fin, el 26 de mayo de 1910 el presidente
Porfirio Díaz promulga la ley Constitutiva de la Universidad Nacional de
México. La revolución mexicana encuentra constituida a la Universidad en sie-
te facultades y cinco escuelas con base de sustentación en la Escuela Nacional
Preparatoria, para producir profesionales de corte intelectual individualista.
Bajo estas condiciones, nuestro país inicia una década en la que pasaron por la
presidencia de la república el General Álvaro Obregón (1920 a 1924), Plutarco Elías
Calles (1924 a 1928), Emilio Portes Gil (1928 a 1930), Pascual Ortiz Rubio (1930 a 1932),
Abelardo Rodríguez (1932 a 1934). A partir de este último, iniciamos una estabilidad

Alfonso Cabrera Ramos - 107 -


LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS CAPÍTULO 4

política y se establecen periodos presidenciales de 6 años, iniciando con el General Lá-


zaro Cárdenas del Río. Algunas características de las políticas presidenciales ante el
Sistema Educativo mexicano y, principalmente ante la Educación Física, son las que a
continuación pasamos a relatar:
4.1.1. General Lázaro Cárdenas del Río (1934-1940).
Creó el Instituto de Orientación Socialista, que coordinaría en una sola direc-
ción la labor educativa en toda la República Mexicana y se encargaría de tareas como:
¾ Coordinación de la labor educativa desde el punto de vista técnico, bajo conve-
nios con los gobiernos locales.
¾ Difusión de la orientación socialista entre el magisterio, juventud y proletariado
¾ Jornadas culturales de desalfabetización, combate a los vicios y cualquier forma
de explotación humana.
¾ Asistencia social por medio de jardines de niños, casas para huérfanos y come-
dores infantiles.
¾ Enseñanza indígena y liquidación del analfabetismo aprovechando las capaci-
dades de alumnos, profesores y particulares.
¾ Aumento de escuelas rurales, urbanas y semiurbanas, enseñanza técnico indus-
trial, escuelas de arte, fundación de escuelas para adultos, nocturnas, regionales
campesinas y centros agrícolas, adaptación de programas de estudios para edu-
cación secundaria.
¾ Reorganización de las escuelas normales rurales y la Escuela Nacional de Maes-
tros.
Según González (1999, p. 128), el General Lázaro Cárdenas consideró que “a tra-
vés de la Educación Física se fortalecería a las nuevas generaciones, se les alejaría del vicio y se
establecería la solidaridad; identificándola como asignatura complementaria en la formación de
los estudiantes”, al no contar con avances importantes en esta área, los profesores debían
ingeniárselas para conseguir información, manuales e instructivos para impartir sus
clases.
En su segundo año de gobierno (1936), según Meneses (1996), menciona que, se
funda la Escuela Magistral de Esgrima y Gimnasia, dónde se diseñó el primer mapa
curricular, para la formación de los primeros profesores de Educación Física, sin em-
bargo, estaba orientada sobre todo a la formación militar. Cerraremos esta época, reco-
nociéndola como el movimiento político y social más importante de la época pos revo-
lucionaria, en la que se contó con un presupuesto destinado a la educación del 12.6%
del Producto Interno Bruto (PIB).
4.1.2. General Manuel Ávila Camacho (1940- 1946).
Al iniciarse el gobierno del presidente Manuel Ávila Camacho, se reestructuró
la Secretaría de Educación Pública (SEP), para hacer posible la unificación de los siste-
mas de enseñanza y precisar las normas pedagógicas, entre otras razones. Como resul-
tado de esta reestructuración, se creó la Dirección General de Educación Física (DGEF).

- 108 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 4 LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS

Esta administración inicia con fuertes presiones de la izquierda oficial y la lucha


interna de los maestros, quienes estaban agrupados en dos sindicatos. Al crecer los
conflictos entre maestros, se efectuó un congreso para buscar la unificación del magis-
terio. No es hasta el año de 1944 cuando se crea el Sindicato Nacional de Trabajadores
de la Educación (SNTE), como el único organismo representativo de los profesores,
hasta la fecha siendo el que rige al magisterio nacional.
En la misma obra Solana et al. (2002), afirma que durante esta administración se
modifica el texto del Artículo 3º Constitucional, suprimiendo la orientación socialista,
postulando nuevos principios como los de educación integral, científica, democrática,
nacional, obligatoria y gratuita. El presupuesto destinado para la educación en este
periodo fue del 10.2% del PIB.
4.1.3. Miguel Alemán Valdez (1946-1958).
Con un presupuesto del 8.3% del PIB, para la educación del país, inferior al del
sexenio anterior, el presidente Alemán, dio énfasis a la industrialización del país, que
ya había sido iniciada en el gobierno anterior, en su ideario político se destacaban 8
puntos:
¾ Fortalecimiento de la Escuela Rural en la que pretendía una instrucción eficaz,
mejoramiento de las condiciones económicas e higiénicas y la creación de un
espíritu cívico de los niños campesinos.
¾ Continuación de la campaña nacional de alfabetización.
¾ Construcción de escuelas, a falta de gran cantidad de centros de educación.
¾ Capacitación magisterial, aumentando el número de profesores con mayor cali-
dad.
¾ Libros de texto al alcance de todos.
¾ Aumento del número de escuelas de enseñanza técnica, ya que resultaban nece-
sarias para los propósitos de industrialización del país.
¾ Fortalecimiento de las escuelas de agricultura, ya que resultaban muy necesa-
rios para el programa de desarrollo económico del campo, estimulando el desa-
rrollo de las escuelas de educación superior del país.
¾ La creación del Instituto Nacional de Bellas Artes, para estimular la creación ar-
tística y ayudar a la difusión de las artes.
4.1.4. Adolfo Ruiz Cortinez (1958-1964).
Dio un gran impulso a la matrícula en las escuelas de educación secundaria,
impulsó una educación de mayor calidad, modificando los planes y programas de es-
tudio, se dio fuerte impulso a la educación tecnológica en todos sus niveles educativos,
contó con un presupuesto para la educación en el país, bastante similar al anterior
sexenio de 8.9% del PIB.
Incorporó a todos los sectores oficiales y privados para que valoraran la supre-
ma importancia que tenía la tarea educativa para el bienestar y desarrollo del país. Los

Alfonso Cabrera Ramos - 109 -


LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS CAPÍTULO 4

referentes históricos señalan que, durante su sexenio, existió mucha congruencia en


todas las acciones educativas.
Al revisar el Anuario Estadístico de la Asociación Nacional de Universidades e
Institutos de Estudios Superiores (ANUIES) y de la Comisión Nacional del Deporte
(CONADE), es sobresaliente que durante esta gestión no se creó ninguna escuela for-
madora de profesores en educación física en el país.
En las siguientes décadas siguieron gobernando al país presidentes con dura-
ción de seis años, y del mismo partido político, con algunos problemas sociales como el
que sucedió a finales de la década de los sesenta, siendo presidente de la república el
Licenciado Gustavo Díaz Ordaz, México se vio envueltos en otros eventos políticos
estudiantiles, como el movimiento olímpico del 68, en el que los estudiantes tuvieron el
intento de sabotear los Juegos Olímpicos de ese año. Para la década de los setenta, la
vida política y educativa se ve alterada nuevamente con el conflicto de 1971, siendo
presidente Luís Echeverría Álvarez, después de estos eventos se disfrutó de décadas de
calma relativa y de estabilidad política y social.
Por la importancia de este trabajo, y su relación con la Educación, es necesario
hacer una revisión de las instituciones formadoras de docentes, principalmente en
Educación Física, que busca responder a las necesidades y reclamos de la sociedad, ha
evolucionado significativamente con el paso de los años.
4.2. Evolución de las Escuelas Normales de Educación Física de México.
Actualmente, existen 60 instituciones formadoras de recursos humanos para
atender programas en el ámbito de la actividad física y el deporte, de las cuales pode-
mos mencionar a la Escuela Superior de Educación Física del Distrito Federal, como la
principal institución que ha atendido las demandas de profesionales especializados en
Educación Física. Poseen un modelo académico que fue implantado en la mayor parte
de las escuelas normales de Educación Física del país desde 1984, hasta su total liqui-
dación en julio del 2005, para permitir el inicio del nuevo plan de estudios Solana et al.
(2002), que actualmente está vigente.
En la década de los setenta, se da un aumento de la matrícula de los estudios de
Educación Física, lo cual es producto del aumento global de la demanda de educación
normalista, presentada en todo el país, resultado de la creciente cantidad de egresados
de nivel secundaria y del aumento de escuelas de educación básica.
Lamentablemente, el aumento de escuelas en esta década no estuvo acompaña-
do de un estudio sistematizado, que garantizara una vinculación directa de la infraes-
tructura escolar, reflejándose así un mayor peso en la cantidad y no en la calidad aca-
démica de las escuelas normales.
El incremento más significativo del número de escuelas se dio en la década de
los ochenta, con la creación de 15 escuelas de Educación Física y en los noventa con 14
escuelas. No obstante, este incremento no fue fortuito. Se dio acompañado de una de
las reformas más profundas en la historia de la Educación Física ya que por Decreto
Presidencial, todos los estudios para la formación de docentes normalistas se transfor-
maron en estudios de licenciatura, contando como antecedente académico los estudios

- 110 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 4 LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS

de bachillerato. Esto, aunado al reciente número de egresados de nivel bachillerato,


contribuyó a la creación de más escuelas de nivel superior.
Tanto los antecedentes, como las razones para la creación de las escuelas de
Educación Física, tienen un rasgo distintivo; su creación ha sido difícil, los obstáculos y
problemáticas que se presentaron fueron y siguen siendo difíciles.
El plan de estudios se ha reestructurado en varias ocasiones. La modalidad de
Licenciatura en Educación Física en México se decretó el 6 de septiembre de 1976, por
el acuerdo número 11140. Bajo estos preceptos jurídicos surge la Licenciatura en Edu-
cación Física en el D. F. y a partir de 1984, en todo el país. Permaneció vigente 20 años,
1982 hasta 2002, año en que se modifica nuevamente, es el que está vigente actualmen-
te en todas las Escuelas Normales de Licenciatura en Educación Física del país.
De acuerdo con las disposiciones de la Ley General de Educación y con el Pro-
grama para la Transformación y el Fortalecimiento Académicos de las Escuelas Norma-
les del País, se implanta el nuevo plan de estudios 2002, que tiene vigencia en todos los
planteles, tanto públicos como privados, que ofrecen la Licenciatura en Educación Físi-
ca, su aplicación se inició en el ciclo escolar 2002-2003, con los estudiantes inscritos en
el primer semestre en la modalidad escolarizada, viene avanzando de manera progre-
siva hasta alcanzar su aplicación total en el periodo 2005-2006.
El nuevo plan de estudios Solana et al. (2002), se pretende formar profesores
que desempeñen su labor profesional en las escuelas de educación básica, atendiendo
niños de preescolar, primaria y con adolescentes de educación secundaria.
Los profesores que se forman en las escuelas normales, obtienen el nivel aca-
démico de Licenciatura en Educación Física, se pretende que contribuyan con su labor
docente desde el campo de la motricidad, al desarrollo de habilidades y formación con
competencias de las futuras generaciones.
Según el programa oficial de Educación Física en Educación Básica de la SEP
(2002), este nuevo plan de estudios plantea seis líneas de formación:
¾ La corporeidad como base del aprendizaje en Educación Física.
¾ La edificación de la competencia motriz.
¾ El juego motriz como medio didáctico de la educación.
¾ La diferenciación entre Educación Física y deporte.
¾ La orientación dinámica de la iniciación deportiva y
¾ La promoción y cuidado de la salud.
Las escuelas y facultades del país se ubican, en un 65%, en el Subsistema Nor-
malista y un 35% en el Subsistema Universitario. El 77% pertenece al sector público y
sólo un 23% al sector privado. La mayor parte de las escuelas y facultades que existen
en el país cuentan con una matrícula menor a 199 alumnos (51%), una pequeña parte
(22.4%) con una matrícula entre 200 y 399 alumnos y sólo un 26.5% mayor de 400
alumnos.

Alfonso Cabrera Ramos - 111 -


LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS CAPÍTULO 4

En el país se ofrecen diferentes modelos de estudios de licenciatura, divididos


en las siguientes áreas:
¾ Educación Física 79%
¾ Deporte 11%
¾ Recreación 4%
¾ Perfiles más amplios 6%.
Asimismo, podemos afirmar que, según el Anuario Estadístico de la ANUIES
(2003) y de la (CONADE) (Bertussi, 2005), el 14% de los estudios de postgrado que se
ofrecen en el país, se ubican en el Subsistema de Escuelas Normales y el 16% en las
Facultades del Subsistema Universitario.
4.2.1. Programas oficiales de Educación Física.
En el Plan de estudios de Licenciatura en Educación Física SEP (2002), la Educa-
ción Física que se imparte en las escuelas de educación básica en nuestro país, ha de
contribuir a la formación integral de los niños y jóvenes, con el propósito fundamental,
que el futuro docente de Educación Física, obtenga un conjunto de conocimientos,
competencias, habilidades, actitudes y valores que le permitan servir con calidad a la
sociedad que pertenece. Reconociendo la influencia del juego para el desarrollo de las
actividades sociales, individuales, cognitivas, afectivas y motrices en los niños de edu-
cación básica, así como valorar los referentes teóricos-metodológicos del juego como
medio y contenido de enseñanza en Educación Física. Solo de esta forma se puede al-
canzar la misión de la Educación Física de preparar a futuros individuos con habilida-
des suficientes para la práctica de actividades físicas y hábitos saludables para adoptar
estilos de vida con calidad. Por lo tanto, los futuros docentes de la educación física de-
berán tener el siguiente perfil de egreso:
¾ Habilidades intelectuales específicas: Muestra interés e iniciativa intelectual pa-
ra continuar aprendiendo.
¾ Identidad profesional y ética: Identifica y retoma los elementos más importan-
tes de la tradición educativa mexicana.
¾ Conocimiento de los contenidos de enseñanza: Posee la capacidad para vincular
los contenidos y los medios de la educación física.
¾ Competencias didácticas: Selecciona los materiales de enseñanza y los recursos
didácticos.
¾ Capacidad de percepción y respuesta a las condiciones sociales de sus alumnos
y del entorno de la escuela: Asume y promueve el uso racional de los recursos
naturales y la preservación del patrimonio cultural.
Sin embargo, en la actualidad existen problemas en todos los niveles principal-
mente en la educación básica siendo similar en el nivel medio superior. Existen múlti-
ples formas y técnicas para estas actividades. Razón por lo que algunos enfoques alien-
tan la especialización deportiva y las competencias en forma temprana, lo que limita el
desarrollo multilateral de la capacidad psicomotora de los alumnos.

- 112 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 4 LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS

Debemos decir que, a lo largo de los últimos 50 años, la Educación Física en


México, ha sido orientada utilizando distintos enfoques como el militar (1940), el de-
portivo (1960), el psicomotriz (1974), el orgánico funcional (1988) y el motriz de inte-
gración dinámica (1993), respondiendo cada uno de ellos a la intransigencia de su épo-
ca. Aunque aún se encuentra en proceso y piloteo en diferentes entidades del país, el
nuevo Programa de Educación Física, que pretende dar inicio en agosto del 2005. Es
importante citar aquí, que el programa de Educación Física que actualmente se utiliza,
para diseñar y aplicar la clase de Educación Física es una incongruencia, ya que el
alumno esta recibiendo nuevos enfoques de la Educación Física, pero a la hora de la
práctica, se basa en el viejo programa que esta vigente desde 1984.
Generalmente, la clase se organiza en tres momentos: la parte inicial en la que
busca la adaptación fisiológica del organismo para un trabajo posterior, la parte medu-
lar en la que se atienden los contenidos principales del aprendizaje y la parte final en la
que se regresa a los alumnos a la relajación. Se utilizan diversos recursos como charlas
sobre el cuidado del cuerpo, la higiene, la salud, conservación del medio ambiente y la
sociabilización de los alumnos.
En las sesiones de educación física se utilizan varios métodos didácticos como
asignación de tareas, inductivo y deductivo, pero predomina el mando directo como
estilo de enseñanza de los profesores.
Reconociendo que los profesores han tenido porcas o escasas ofertas de actuali-
zación en aspectos teóricos que, contribuyan a mejorar su desempeño docente y estra-
tegias didácticas, emplean como medios las actividades recreativas, deportivas, juegos
deportivos escolares, generalmente, limitados a los deportes básicos como: atletismo,
básquetbol, fútbol y voleibol, careciendo los alumnos de una formación polideportiva
más amplia.
Otro problema es que entre los profesores de Educación Física y los de otras es-
pecialidades, es la escasa comunicación de carácter pedagógico. Considerando que los
avances que la Educación Física ha tenido en el mundo son de gran importancia. Ha
experimentado cambios muy importantes en su enfoque y conceptualización, las auto-
ridades educativas de nuestro país están generando nuevas propuestas para cambiar la
práctica docente y las formas de trabajo que puedan satisfacer las necesidades de los
estudiantes, promoviendo una nueva visión de la actividad física.
Con los referentes anteriores, entendemos que la Educación Física se suma al
proceso de transformación que se lleva a cabo en la Educación Básica, con otras licen-
ciaturas como la de Educación Preescolar, Educación Primaria y Educación Secundaria,
recordando que estas reformas son recientes y no se puede esperar cambios inmediatos
Según Meneses (1996), para tener un sistema educativo eficiente, se ha de tener
un presupuesto destinado a las tareas educativas, presupuesto que los gobiernos de los
diferentes periodos han asignado con base al (PIB).
A finales del siglo XX, la situación no ha cambiado mucho, por el contrario, se-
gún el Programa Nacional de Educación (2001-2006), se ha destinado menor presu-
puesto, como se observa en los siguientes datos con los tres últimos presidentes.

Alfonso Cabrera Ramos - 113 -


LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS CAPÍTULO 4

¾ Carlos Salinas de Gortari (1988/1994), el 5.7% del PIB.


¾ Ernesto Sendillo Ponce de León (1994/2000), 3.56% del PIB (quien fue Secretario
de Educación, antes de llegar a la presidencia).
¾ Vicente Fox Quezada (2000-2006), pretende que sea del 8% para finales del
2006.
Con estos porcentajes destinados a la Educación Publica, las posibilidades de
hacer ciencia e investigación son pocas, pero se reduce significativamente, cuando se
intenta a partir de la Educación Física. En el Anuario Educativo Mexicano, según Ber-
tussi (2005), reporta que, en el año 2003 se registraron 203 tesis del nivel de licenciatura
en educación primaria, 42 tesis de maestría, 10 tesis doctorales y 12 tesis de especiali-
dades, todas relacionadas con tópicos de procesos educativos. Es sobresaliente que la
escuela de Superior de Educación Física (ESEF) del D. F. tiene registradas, en este año
(2003), 37 tesis del nivel de licenciatura y ninguna de nivel de postgrado. De las otras
Instituciones formadoras de docentes de Educación Física, no se tiene ninguna infor-
mación.
4.3. La Educación Física y su evolución en el estado de Chiapas.
A nivel local (estado de Chiapas), según Valenzuela (1988), Chiapas es un esta-
do de grandes contrastes sociales y regionales, pero con grandes riquezas naturales. Sin
embargo, la educación se ve afectada por los núcleos diversos poblacionales indígena,
dispersión de población rural, y el ensanchamiento de los flujos migratorios interna-
cionales, que aceleran el flujo de la población hacia las áreas urbanas, complica signifi-
cativamente el proceso de consolidación de la educación.
Aun cuando los gobernadores han publicado leyes con el objeto de desarrollar
la educación, cultura, recreación y deporte, finalmente fracasan, por la falta de planea-
ción, seguimiento y agregando la responsabilidad de los servidores públicos.
En el sistema educativo en Chiapas se considera que la educación primaria
comprende entre los 6 y los 14 años, de los cuadros básicos de docentes es la responsa-
bilidad y de la propia secretaria, a través de las Escuelas Normales formadoras de do-
centes que para tal fin existen. Según Hernández Grajales (2004), el normalismo en
Chiapas son instituciones paradigmáticas del sistema Educativo del Estado mexicano.
Independientemente de la globalización, el sistema educativo chiapaneco, ha
mantenido una presencia rural en todas las comunidades de la zona norte, selva, centro
y costa del estado. Después de la revolución mexicana, en la que tuvo poca participa-
ción, por la lejanía del centro del país, pero que también fue afectado por dicho movi-
miento, la educación física post revolucionaria casi no existía, teniendo la necesidad de
utilizar a: militares, maestros de grupo, conserjes, deportistas no siempre buenos y
otros, para que fungieran como profesores de Educación Física. Los militares por la
idea de que ellos tenían aptitud física y disciplina suficiente para despertar en los niños
el desea de realizar actividades físicas. Esta práctica era común y hasta nuestros días
todavía existen exmilitares que fungen como tal, no solamente en las escuelas del sis-
tema estatal si no también en el privado. Los maestros de grupo eran los más utiliza-
dos, era común que éstos utilizaran algo de su tiempo de clase para impartir activida-

- 114 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 4 LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS

des, que normalmente eran del deporte que él o ella preferían. Los conserjes fueron
utilizados algunas veces por jugaba algún deporte, por cambio de actividad por algún
padecimiento, por mejorar económicamente ya que pasar de empleado de servicio a ser
docente representaba mejoras económicas y las autoridades educativas los habilitaban
como profesores de Educación Física. Otro grupo de individuos en los que por mucho
tiempo estuvo la clase de Educación Física, fueron los deportistas, siendo más grave
que llegaron a tener puestos públicos sin ser profesionales de la Educación Física, so-
lamente el antecedente de haber sido jugadores de algún deporte y muchas veces ni
siquiera deportistas sobresalientes. Estas figuras impartieron las clases de Educación
Física por décadas hasta llegar a los finales de los setenta, cuando algunos maestros
egresados de la Escuela Nacional de Educación Física del Distrito Federal (D.F.), empe-
zaron a llegar al estado y a Tapachula, encontrándose con un campo ocupado por mu-
chos que no tenían nada que ver con la Educación Física. Afortunadamente las nuevas
generaciones cuentan con verdaderos profesionales de la Educación Física egresados
de escuelas normales. Son instituciones formadoras de docentes para la atención de la
población escolar. Existiendo, hasta la fecha, 14 normales, 12 para educación primaria y
preescolar y 2 escuelas normales de Educación Física, una en Tuxtla Gutiérrez fundada
en l978 y otra en Tapachula fundada en 1981.
Esta breve reseña histórica, sirve para reflexionar y analizar a la Educación Físi-
ca, sobre el impacto social en la generación de cambios y estilos de vida, hábitos salu-
dables, así como la práctica de actividades físico-deportivas en la población atendida.
Con este panorama, se pueden entender las condiciones sociales, culturales y
económicas que vivió la población objeto de estudio. Considerando que los más viejos
nacieron en la primera década (1908) y los más jóvenes nacieron a finales de la primera
mitad del siglo (1944), que fueron a la escuela primaria probablemente, entre los 8 y 18
años de edad (periodo del conflicto armado) y con un sistema educativo con carencias
de todo tipo.
En este contexto, en nuestro estudio se plantea la necesidad de analizar los as-
pectos importantes como: conocer si la población mayor de 60 años del municipio de
Tapachula, tuvo clase de Educación Física, quién la impartió, nivel de interés por la
actividad físico-deportiva, así como las relaciones entre estos aspectos y la evolución
del comportamiento en cada una de las etapas de la vida (etapa de dependencia fami-
liar, etapa de independencia familiar y etapa de adulto mayor de 60 años) y las relacio-
nes entre variables sociodemográficas: (edad, sexo, estado civil, situación laboral), de
igual manera el interés por la actividad físico-deportiva.
4.4. Análisis y discusión de los resultados.
4.4.1. La clase de Educación Física.
La evolución de la docencia de la Educación Física, es bastante similar en todos
los países del mundo. Se ha luchado contra la discriminación en el trato a la asignatura,
falta de un perfil de identificación de los docentes, incluyendo la poca remuneración
económica por el trabajo, tal y como menciona Pastor Pradillo (2004). Sin embargo, el
esfuerzo de muchos ha servido para ocupar un lugar dentro del contexto educativo y

Alfonso Cabrera Ramos - 115 -


LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS CAPÍTULO 4

con muchos esfuerzos se ha entendido que, para alcanzar los objetivos de la clase de
Educación física, requiere que el docente posea conocimientos y dominio de contenidos
y conceptos, con un conocimiento de su entorno y medio ambiente respetando la di-
versidad de usos y costumbres de la población atendida, para poder integrar a los jó-
venes a la las actividades físico-deportivas y uso del tiempo libre, como lo afirman Ló-
pez y Moreno (2000). Explican que la integridad, variabilidad y diversidad son catego-
rías diferentes pero que han de darse como una unidad en el proceso educativo, para
conseguir una mayor contribución de la Educación Física en el desarrollo global de la
personalidad. Es necesario utilizar las actividades físico-deportivas centradas, no en el
movimiento, sino en la persona, en el sujeto que, a partir de sus posibilidades, se com-
prometa con las actividades físico-deportivas buscando que desarrolle, además, rela-
ciones de convivencia y valores con sus semejantes.
El docente responsable requiere de una formación profesional sólida para evitar
modelos tradicionales. Por esta razón, es necesario abordar la Educación Física a partir
de un enfoque intencionado para desarrollar individuos con competencias motrices
que la sociedad reclama. Para conseguir este objetivo la preparación del docente juega
un papel importante, preocupación que comparten Ruiz Juan y García Montes (2000).
Aun cuando se han hecho muchos intentos por tener una formación inicial más con-
gruente con las necesidades de la sociedad, queda mucho por hacer y la participación
de otros actores de la sociedad, como son los responsables de definir objetivos, currícu-
lum y modalidades pedagógicas en la formación de docentes, es muy necesaria y deci-
siva. Por lo tanto, como indican López y Moreno (2000), la Educación Física aporta un
papel importante en la formación del alumnado en primaria. El profesional de la Edu-
cación Física educa con el movimiento y para el movimiento intentando inculcar acti-
tudes y hábitos que permanezcan hasta la edad adulta.
En el mismo contexto, dando la verdadera dimensión que la Educación Física
representa para la juventud, Ruiz Juan et al. (2005a) afirman que la Educación Física
escolar juega un papel decisivo en el desarrollo de la juventud en futuras participacio-
nes en actividades físico-deportivas y del tiempo libre, ya que la escuela es un ambien-
te favorable por el hecho que los jóvenes pasan en ella un de mínimo 10 años y tienen
la posibilidad de adquirir hábitos físicos saludables. Otros investigadores como Paige
(2003), Secretario de Educación de [Link]., en su discurso en la 3ª reunión ministerial
Iberoamericana de Educación en la Ciudad de México (D.F.) expresó que los profesores
deben conocer con mayor profundidad los temas que imparten, que el profesor de
Educación Física no debiera estar enseñando historia, a menos que conozca el conteni-
do. Estos conceptos también son aplicables a otros maestros ya que muchos docentes
están impartiendo clases sobre temas para lo cual no están cualificados.
El papel de la Educación Física en la formación de la juventud de las nuevas so-
ciedades está plenamente analizado y aceptado, no solo en el desarrollo físico y psico-
lógico, si no en su desarrollo integral dentro de una sociedad donde comparte valores y
respeto por los demás y su entorno en la convivencia humana.
Por otro lado, la Educación Física trastoca importantemente la segregación de
sexos tema que, en los últimos tiempos, ha tenido relevancia y que a lo largo del debate

- 116 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 4 LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS

histórico, ha generado la conveniencia humana. La igualdad entre el hombre y la mujer


se ha abordado en diferentes momentos de la historia del hombre, paradójicamente,
sigue siendo tema de discusión y análisis en todos los puntos de vista social, psicológi-
co, biológico, laboral y educativo, como lo expone Navarrete y Navarrete (2002). La
escuela coeducativa no implica solamente educar conjuntamente a niños y niñas, sino
que se debe procurar que ambos tengan igualdad de condiciones en su desarrollo. Sin
embargo, es frecuente escuchar expresiones marcando la diferencia entre ambos sexos
como los niños no lloran, las niñas no deben hablar así. En la escuela se ponen ejemplos
de oraciones como: papá fuma la pipa mientras lee el periódico, mamá cocina, el niño
juega, la niña pone la mesa,…
En la Educación Física también ha sido tema de discusión. Se está intentado
que la Educación Física se imparta en igualdad de oportunidades para ambos sexos.
Tomando en cuenta lo que dice Subirats (1994), no está demostrado que estas diferen-
cias biológicas, para las cuales se utiliza el término «sexo», impliquen por sí mismas
capacidades, aptitudes o actitudes diferentes entre los individuos, lo que confiere capa-
cidades, comportamientos o personalidades distintas es el género. Es indiscutible que,
desde el punto de vista biológico, hay diferencias entre hombres y mujeres en relación
a sus órganos genitales y a su función en la reproducción humana, pero el trato y la
participación en clase de Educación Física debe ser sin distinción de sexo, que los
alumnos y las alumnas deben tener las mismas oportunidades de desarrollar sus habi-
lidades y disfrutar de la actividad física, tal como lo expresan Ruiz Juan et al. (2005a).
Actualmente, se considera que la conducta hacia la práctica de actividades físi-
co-deportivas es un fenómeno complejo (Cantón 2001) en el que interviene la voluntad,
motivos y actitudes del sujeto, de ahí la importancia de analizar correlatos que inter-
vienen en el interés y hábitos por la práctica actividad física, en general, y en esta po-
blación objeto de estudio en particular.
Estudios realizados, como el de Masachs et al. (1994), demuestran que los indi-
viduos con actitudes positivas hacia práctica físico-deportiva, generalmente, exhiben
comportamientos de ejecución más intensos y más frecuentes, que las personas que
tienen menos actitudes positivas hacia el ejercicio. Si partimos de las conclusiones que
enuncian estos autores, los motivos se mantienen o modifican en la medida que se lle-
va un tiempo practicando actividades físico-deportivas. Resultará interesante observar
cómo van evolucionando los intereses hacia la actividad deportiva a lo largo de las
distintas edades, por su incuestionable influencia sobre el nivel de práctica deportiva
en la edad adulta.
Tendencia que ha sido corroborada en otras investigaciones, como en las reali-
zadas por Taylor et al. (1994), donde se constataba la influencia de las experiencias re-
lacionadas con la participación en actividades físicas durante la niñez y la adolescencia
y el nivel de actividad física de los adultos. En las presentadas por Piéron et al. (1999)
se confirma la existencia de una correlación positiva significativa entre la actividad
física durante la niñez y la adolescencia, destacando que la inactividad física muestra
una mejor posibilidad de predicción que la propia actividad. Estos autores afirman que
para que la participación en una actividad física regular durante la adolescencia se con-

Alfonso Cabrera Ramos - 117 -


LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS CAPÍTULO 4

tinúe durante la madurez, debe estar basada en una motivación intrínseca fuerte. Sien-
do la diversión y el placer, la competencia percibida y la orientación hacia la tarea,
esenciales en los motivos de práctica físico-deportiva.
García Ferrando (1990, p. 70) indica que el interés es un rasgo actitudinal hacia
el deporte, es una decisión que parte de un proceso fundamentado, la libre elección del
individuo. “Si se elige o no practicar una actividad deportiva, del mismo modo se eligen libre-
mente otras actividades de tiempo libre, cabe suponer entonces que los que elijan practicar un
deporte tiene que sentir un cierto grado de interés por esta actividad”. Esto justifica la impor-
tancia de analizar el interés que refiere la población de este municipio por la práctica
de actividades físico-deportivas, ya que se presupone que el nivel de práctica será ma-
yor en función del interés que se tenga por la misma, tal y como lo corroboran diferen-
tes investigaciones que se han realizado al respecto y de las que vamos a referir algu-
nas de ellas a continuación.
Según Monteiro et al. (2003), en la actualidad, se puede afirmar que existe un
elevado interés hacia la práctica físico-deportiva en la mayoría de los países del mun-
do, siendo la actividad humana preferida por las masas. Este interés se hace evidente a
través de numerosos estudios (Corcuera y Villate, 1992; García Montes, 1996; García
Montes, 2001; Reyes y Garcés de los Fayos, 1999; Hernández Rodríguez, 2001; Ruiz
Juan, 2001; García Ferrando, 1997 y 2001; Monteiro et al., 2003 y Otero, 2004), en todos
ellos se confirma que gran parte de la población encuestada manifiesta estar interesada
por la práctica de las actividades físico-deportivas.
Concretamente, en la población española, los estudios longitudinales de ten-
dencias realizados por García Ferrando desde 1975 a 2005 (2005), indican que, por los
cambios producidos a partir de las transformaciones socioeconómicas de los últimos
veinticinco años, se ha incrementado su interés de manera sistemática hasta 1995 don-
de se comienza a producir ciento descensos (tabla 1). No obstante, en la actualidad el
65% de la población española muestra un alto interés por la práctica físico-deportiva.
Valores superiores a los que muestran investigaciones realizadas en otros lugares de
España, tales como Andalucía (Otero, 2004) y Almería (Ruiz Juan y García Montes,
2005).

Tabla 1. Evolución del interés de los españoles por el deporte 2005-1975 (15 a 64 años)

2005 2000 1995 1990 1985 1980 1975


Mucho 19 18 22 23 20 15 18
Bastante 46 44 41 42 39 33 32
Poco 26 26 25 23 25 27 22
Nada 10 13 12 11 15 22 28

En relación al sexo, el 75% de los varones se manifiestan interesados por el de-


porte frente a un 56% de las mujeres (García Ferrando, 2001). Una situación bastante
parecida es obtenida en la población cubana por Ruiz Juan et al. (2005b) ya que se ad-
vierte que, de forma general, los varones (55.8%) ostentan un mayor interés por la prác-
tica físico–deportiva que las mujeres (42.5%). En otra investigación realizada en la po-

- 118 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 4 LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS

blación almeriense, Gómez López (2005) reporta que el interés del alumnado almerien-
se varón (76.5%) de ESPO es superior al de las mujeres (50.2%), al igual que sucede con
los estudiantes universitarios de primer ciclo dónde los varones presentan un alto inte-
rés del 65.5%, mientras que las mujeres es del 62.2%. Sin embargo, en el segundo ciclo
los valores del interés se invierten, los porcentajes de mujeres que dicen tener un alto
interés es del 60.8%, mientras que los varones desciende al 55.1%.
Los varones manifiestan estar más interesados por la práctica físico-deportiva
que las mujeres, como lo confirma García Montes (2001) al analizar el interés de las
mujeres granadinas hacia la práctica deportiva. Dicho estudio es coincidente con el
Informe de la Juventud en España (2000), en el cual se afirma que los varones prefieren
las actividades deportivas entre las actividades que más les gusta realizar fuera de ca-
sa. Por el contrario, las actividades deportivas no aparecen tan siquiera, entre las elegi-
das por las chicas.
Otro dato relevante, lo constituye el hecho de que el interés por la práctica de
actividad físico-deportiva se incrementa en relación con el nivel de estudios y dismi-
nuye con la edad. Concretamente, en un estudio realizado con la población cubana
(Ruiz Juan et al. 2005b), se muestra que los mayores de 65 años que dicen tener un alto
interés por la práctica de actividad físico deportiva de esta población es tan sólo del
35.5%. Por tanto, la edad es otro factor que se encuentra vinculado con el interés por la
práctica físico-deportiva, siendo esta una relación inversa. Esto parece confirmarlo los
estudios de García Ferrando (1997, 2001), García Montes et al. (1996), García Montes
(2001), Ruiz Juan (2001), Monteiro et al. (2003), Otero (2004) y Ruiz Juan y García Mon-
tes (2005).
En este apartado pretendemos conocer si la población adulto mayor de 60 años
del municipio de Tapachula recibió clase de Educación Física como asignatura obliga-
toria en la escuela y quién se la impartió, así como constatar el grado de interés que
afirman poseer por la práctica de actividad físico-deportiva en el tiempo libre, deter-
minando la existencia o no de relación con variables sociodemográficas y las clases de
Educación Física recibida. Veamos los resultados que se han obtenido en esta investi-
gación.
[Link]. La clase de Educación Física recibida.
Para atender este cuestionamiento se preguntó que, si cuando estudió la prima-
ria, tuvo clase de Educación Física. En relación a esta pregunta, los datos muestran que
un poco más del veinte por ciento (23.6%) recibió la clase de Educación Física y más de
las tres cuartas partes de la población (76.4%) no la recibió (tabla 4.1). Según estos datos
y teniendo presente lo que hemos reseñado anteriormente, es más que probable que
estemos ante una población con bajo nivel de práctica de actividad físico-deportiva en
su tiempo libre, como trataremos de verificar con posterioridad.
Tomando en cuenta que la población objeto de estudio tiene entre 60 y 96 años
y que asistieron al colegio a partir de los seis años, estos datos nos sitúan a esta pobla-
ción del municipio de Tapachula asistiendo a clase de primaria entre 1914 y 1950. El
sistema educativo mexicano, como hemos visto, pasaba por momentos difíciles con

Alfonso Cabrera Ramos - 119 -


LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS CAPÍTULO 4

problemas políticos y sociales además de organización, como consecuencia, la Educa-


ción Física también se veía afectada por los mismos problemas, coincidiendo con lo
expuesto por Pastor Pradillo (2004) cuando refiere que, en la historia de la evolución de
la Educación Física, se ha luchado contra muchas adversidades. En nuestro caso, un
conflicto armado que ha originado una baja escolarización, que haya recibido Educa-
ción Física en las escuelas mexicanas un porcentaje muy bajo de la población y que,
además, ésta haya sido impartida por personas sin la formación necesaria, con los efec-
tos que esto ha podido originar sobre esta población y que se intentarán descubrir a lo
largo de este trabajo de investigación.

24%

Si
No

76%

Figura 4.1.- Clases de Educación Física recibida por la población de


Tapachula mayor de 60 años.

[Link].1. La clase de Educación Física recibida, según el sexo.


El tratamiento estadístico señala que fueron más los varones (28.8%) que reci-
bieron la clase que las mujeres (18.6%), con una diferencia significativa de más diez
puntos porcentual (tabla 4.2). Es decir, tradicionalmente, las actividades físicas han
sido más comunes para los varones que para las mujeres, situación que sigue prevale-
ciendo hasta nuestros días en nuestro país.
Esta situación está relacionada con lo expuesto por Navarrete y Navarrete
(2002), donde la misma sociedad hace diferencias de sexos, los padres y los maestros
establecen diferente forma de expresarse cuando se dirigen a la mujer. Históricamente
los hombres y las mujeres han tenido papeles muy diferenciados, sin embargo, como
expresa Subirats (1994), los hombres y mujeres son capaces de hacer lo mismo, pero en
la medida de sus capacidades, es decir, las posibilidades deben ser iguales para ambos.
Por lo tanto, en la clase de Educación Física, las mujeres también tienen el derecho de
disfrutar la práctica de actividades físicas, como lo exponen Ruiz Juan et al. (2005a). Sin
embargo, se sigue con la tendencia de separar a varones y mujeres, brindarles mayores
oportunidades a los varones en la participación en la clase de Educación Física.

- 120 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 4 LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS

100%

80%

60%

40%

20%

0%
Si No
Varón Muje r

Figura 4.2.- Clases de Educación Física recibida por la población de


Tapachula mayor de 60 años por sexo.

[Link].2. La clase de Educaron Física, según grupo de edad.


Se investigó, además, si la clase de Educación Física fue recibida por igual en
todos los grupos de edad de la población estudiada. Los datos muestran que no existen
diferencias significativas con respecto a esta variable, lo que nos indica que la clase de
Educación Física fue recibida de manera similar en cada uno de los grupos de edad
analizados (tabla 4.3). Es decir, el sistema educativo mexicano, en particular la Educa-
ción Física, se mantuvo sin cambios sustanciales durante la primera mitad del siglo XX
en México y en Tapachula, manteniéndose esta situación al menos durante cincuenta
años.
[Link]. Quién impartió la clase de Educación Física.
Nos planteamos la necesidad de conocer quién le impartió la clase de Educa-
ción Física, haciendo la pregunta sólo a los que recibieron la clase, es decir, al 23.6% de
la población. Destaca, de manera bastante importante y relevante que el profesor de
Educación Física sólo atendió al 36.4% de esta población. Por tanto, casi las dos terceras
partes (63.6%) fueron atendidas por personas ajenas a la Educación Física (maestro de
grupo 45.2%, persona ajena a la escuela 8.4%, el conserje 2.9%) o la realizaban solos
(6.7%) (tabla 4.4).
Si analizáramos estos resultados en valores absolutos, encontramos que sólo el
8.4% de la población mayor de 60 años de Tapachula, recibió la clase de Educación Fí-
sica de un maestro especializado en la materia. Además, como se ha visto en los ante-
cedentes, los profesores de Educación física tenían poca y deficiente formación inicial,
siendo el impacto en las clases de Educación Física casi nulo en esta generación y la
posibilidad que incidiera positivamente en la formación de unos buenos hábitos por la
práctica de actividad físico-deportiva.

Alfonso Cabrera Ramos - 121 -


LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS CAPÍTULO 4

50%

40%

30%

20%

10%

0%

Maestro de grupo Profesor de Educación Física


Persona ajena a la escuela La haciamos solos
Conserje

Figura 4.3.- Quién le impartió la clase de Educación Física a la


población de Tapachula mayor de 60 años.

[Link].1. Quién impartió la clase de Educación Física, según edad y sexo.


En relación a estas variables, los datos muestran que no existen diferencias sig-
nificativas según el sexo y los diferentes grupos de edad, los porcentajes se encuentran
en torno al promedio general (tablas 4.5 y 4.6). Podemos decir la clase de Educación
Física fue recibida de manera similar por ambos sexos y que durante más de 50 años se
mantuvo la misma estructura en el sistema educativo mexicano con respecto a la Edu-
cación Física.
Estos resultados vienen a relacionarse con lo declarado por Paige (2003), cuan-
do indicó que los educadores físicos deben conocer con profundidad los objetivos y
contendidos de la clase y no se debe permitir que otros profesores de otras materias
impartan esta clase. Sin embargo, esta práctica era muy común en esta población por el
contexto social en que tuvieron que vivir, como lo demuestran los datos de nuestro
estudio.
4.4.2. El interés por la actividad físico-deportiva.
Se les preguntó sobre el interés por la actividad físico-deportiva, solo a quienes
recibieron clase de Educación Física. Se establecieron cuatro categorías, mucho, bastan-
te, poco y nada. Para facilitar el análisis estadístico, estas categorías fueron recodifica-
das y quedaron agrupadas en dos categorías: alto y bajo interés.
Los datos registran que, en la etapa de dependencia familiar, cerca de las tres
cuartas partes (66.4%) manifiestan tener un alto interés, pero éste desciende hasta casi a
una quinta parte (21.8%) al llegar a la etapa de adulto mayor. Al contrario de lo que
sucede con el bajo interés, de un poco más de la tercera parte (33.6%) en la primera
etapa, llega a ser superior a las tres cuartas partes de la población (78.2%) en la etapa de
adulto mayor (tabla 4.7).

- 122 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 4 LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS

80%

60%

40%

20%

0%
Alto Bajo

De pe nde ncia familiar Inde pe nde ncia familiar Adulto mayor de 60 años

Figura 4.4.- Interés por la actividad físico-deportiva de la población de


Tapachula mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar,
independencia familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años.

Si comparamos estos resultados con los que presentan Ruiz Juan et al. (2005b),
observamos que mantienen la misma tendencia, ya que a medida que la edad aumenta
se produce un descenso del interés hacia la práctica de actividad físico-deportiva, aun-
que entre la población cubana existe un mayor interés al ser este del 35% en la pobla-
ción mayor de 65 años.
Por otro lado, el alto interés mostrado en la primera etapa de la vida, se relacio-
na con el interés por las actividades físicas en la juventud, etapa que coincide con la
etapa de dependencia familiar de nuestro estudio. Nuestros resultados vienen a coin-
cidir con los encontrados por García Ferrando (1990, 1997 y 2001), Cantón (2001), Ruiz
Juan (2001), García Montes (2001), Monteiro et al. (2003) y Otero (2004), pero hay que
tener presente que se produce un descenso del porcentaje obtenido en nuestra pobla-
ción con respecto al resto de las analizadas, lo que viene a indicarnos que la población
objeto de estudio presentará peores hábitos de práctica físico-deportiva.
El descenso de interés en las otras etapas se debe, probablemente, a que apare-
cen otras alternativas del uso del tiempo libre, se presentan otras necesidades que limi-
ta la práctica de actividades físicas o porque faltan ofertas de actividades físicas ade-
cuadas a las necesidades e intereses de los sujetos.
Esta disminución del interés por la práctica de actividad físico-deportiva que
presenta esta población puede también puede ser indicativa, entre otras causas, a la
posible influencia que el educador físico puede originar en la educación de los sujetos y
en la adquisición de hábitos físicos-deportivos en etapas tempranas. Pero si la clase de
Ecuación Física la recibieron de personas ajenas que poco o nada entendían de la Edu-
cación Física, no fue posible generar en esta población el hábito de la práctica de activi-
dades físico-deportivas, siendo muy importante mencionar que durante mucho tiempo
esta situación prevaleciera en esta población.

Alfonso Cabrera Ramos - 123 -


LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS CAPÍTULO 4

Es muy importante no perder de vista que estamos analizando, en este aparta-


do, el interés que manifiesta tener solamente la población que ha recibido clase de Edu-
cación Física. Por ello, debemos estar ante el sector poblacional que más interés debe
tener por la actividad físico-deportiva en el tiempo libre. Si los datos son, en general,
más bajos que los obtenidos en otras investigaciones, la situación es doblemente alar-
mante. Por un lado, porque estamos ante quienes han ido a la escuela y se han podido
ver bajo su influencia, es decir, que en el resto de población el interés, seguramente,
será menor. Por otro, porque al ser inferior que en otras investigaciones, tenemos ante
nosotros una población con un bajo interés ante la práctica físico-deportiva de tiempo
libre que está en grave riesgo de salud ya que, potencialmente, serán poco activos y
esto, como hemos indicado, originará tener una salud bastante deficitaria.

100

80

60

40

20

0
Alto Bajo Alto Bajo Alto Bajo

De pe nde ncia Inde pe nde ncia Adulto mayor


Varón Muje r
Figura 4.5.- Interés por la actividad físico-deportiva de la población de
Tapachula mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar,
independencia familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años, por sexo.

[Link]. El interés por la actividad físico-deportiva, según el sexo.


Se observa claramente que, el alto interés que muestran los varones (75%), es
superior al que muestran las mujeres (53.6%), con más de veintiún puntos porcentuales
en las primeras dos etapas y en más trece puntos en la tercera etapa. Por el contrario, el
bajo interés se incrementa en ambos sexos de una etapa a otra (25%, 45.5%, 72.7% en
varones y 46.4%, 68%, 86.5% en mujeres), llegando a ser superior en las mujeres en más
de trece puntos porcentuales en la tercera etapa. Observamos que el interés por la prác-
tica de actividades físico-deportivas, está marcado por un dominio de los varones so-
bre las mujeres, en cada una de las etapas (tabla 4.8).
En las investigaciones referenciadas anteriormente de García Ferrando (2001),
Ruiz Juan et al. (2005b) y Gómez López (2005) también encontramos esta misma situa-
ción, de tal forma que se mantiene la tendencia de que en los varones el interés por la
práctica de actividad físico-deportiva de tiempo libre es superior al de las mujeres.

- 124 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 4 LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS

Además, en la población objeto de estudio, encontramos porcentajes similares al de


otras poblaciones analizadas.
[Link]. El interés por la actividad físico-deportiva, según la edad.
Se analizó la edad, para establecer la relación del interés por la actividad físico-
deportiva. Se observa que el interés es bastante similar en los seis grupos y en cada una
de las etapas. Los datos indican que no existen diferencias significativas, los porcenta-
jes son similares al promedio general (tabla 4.9). Es decir, que todos los adultos mayo-
res de 60 años del municipio de Tapachula manifiestan tener, en la actualidad, el mis-
mo interés por la práctica de actividad físico-deportiva de tiempo libre y que esta si-
tuación ha sido estable a lo largo de toda su vida, es decir, en tanto en la etapa de de-
pendencia familiar como de independencia familiar.
[Link]. El interés por la actividad físico-deportiva, según quién le impartió la
clase de Educación Física.
Los datos indican que no existen diferencias significativas (tabla 4.10), obser-
vamos que los porcentajes son similares al promedio general en el alto y bajo interés y
en cada una de las tres etapas. Es decir, que no influyó la persona que le impartió la
clase de Educación Física a este grupo poblacional en el interés sobre la actividad físi-
co-deportiva de tiempo libre.
Como se ha comentado anteriormente, esta población fue a la escuela primaria
cuando había muchos problemas en el país lo que se tradujo, entre otras cuestiones, en
que la Educación Física era impartida por cualquiera y que los pocos profesionales que
había en el momento carecían de la formación inicial necesaria, con la consecuencia tan
negativa que ha tenido sobre la población objeto de este estudio. Tal y como vienen a
corroborar Ruiz Juan y García Montes (2000) cuando exponen que la formación inicial
de los maestros es determinante para el desarrollo profesional y que de ella dependerá
la práctica profesional del profesor de Educación Física.
En México se han hecho cambios sensibles, renovaciones de planes y progra-
mas, nuevas reformas educativas, reestructuraciones metodológicas, todo con la inten-
ción de profesionalizar y actualizar al futuro docente, de acuerdo a las necesidades que
la sociedad reclama, pero falta mucho por hacer.
4.5. Conclusiones.
¾ Menos de una cuarta parte de la población, manifiesta haber recibido clase de
Educación Física, podemos intuir que nos encontramos ante una población con
alto sedentarismo y poca práctica de actividades físico-deportivas en su tiempo
libre.
¾ La clase de Educación Física la recibieron los varones más que las mujeres, ten-
dencia que es similar a la de otros países, lo que se traduce en que sean los va-
rones los que más practican actividades físico-deportivas, siguiendo un modelo
básicamente masculino.
¾ Los seis grupos poblacionales refieren haber recibido la clase de Educación Físi-
ca bajo las mismas condiciones, es decir, que durante casi 50 años, la primera

Alfonso Cabrera Ramos - 125 -


LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS CAPÍTULO 4

mitad del siglo XX, se ha mantenido estable la estructura del sistema educativo
mexicano sin prestarle apenas atención alguna a la Educación Física.
¾ La clase de Educación Física fue impartida sin darle casi importancia toda vez
que se permitió que personas ajenas a la Educación Física la impartieran. Fue
una época en la que no había profesores de Educación Física con formación ini-
cial en la materia. Esta carencia permitió que las autoridades educativas impro-
visaran docentes para que atendieran a la población escolar sin programa, sin
objetivos, con escasos conocimientos de los principios metodológicos y, proba-
blemente también, con escasos conocimientos del crecimiento, desarrollo y ma-
duración de los niños.
¾ El alto interés que refieren tener por las prácticas de actividades físico-
deportivas, se ubica en los primeros años de la vida, no obstante, tiene la ten-
dencia a disminuir en la medida que la edad se incrementa.
¾ El interés por la práctica de actividades físicas es mayor en los varones más que
en las mujeres. Sin embargo, es similar entre los seis grupos de edad, es decir,
se mantiene estable en la etapa de adulto mayor de 60 años y en todas las eta-
pas de la vida.
¾ En esta población no podemos afirmar que la clase de Educación Física sea un
determinante para generar interés y hábitos por la práctica de actividades físi-
co-deportivas. Es decir, que no ha influido la persona que le impartió la clase de
Educación Física en el interés sobre la actividad físico-deportiva, por tanto, la
labor del profesor de Educación Física es bastante cuestionable en este momen-
to de la historia de México.
4.6. Bibliografía.
Bertussi, G. T. (2005). Anuario educativo mexicano visión retrospectiva. México: UPN. Po-
rrúa.
Cantón, E. (2001). Motivación en la actividad física y deportiva. Revista Española de Mo-
tivación y Emoción, 2, 31-36.
Corcuera, E. y Villate, R. (1992). Actitudes ante el deporte en Vitoria-Gasteiz. Estudio cuali-
tativo. Vitoria-Gasteiz: Neurriak.
García Ferrando, M. (1990). Aspectos sociales del deporte. Una reflexión sociológica. Madrid:
Alianza Editorial.
García Ferrando, M. (1997). Los españoles y el deporte (1980-1995): un análisis sociológico
sobre comportamientos, actitudes y valores. Madrid: Consejo Superior de Deportes.
García Ferrando, M. (2001). Los españoles y el deporte: prácticas y comportamientos en la
última década del siglo XX. Encuesta sobre hábitos deportivos de españoles, 2000. Ma-
drid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Consejo Superior Deportes.
García Ferrando, M. (2005). Encuesta sobre hábitos deportivos de los españoles 2005. Avance
de resultados. Madrid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Consejo Su-
perior Deportes.

- 126 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 4 LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS

García Montes, M. E. (2001). Actitudes y Comportamientos de la mujer granadina ante la


práctica física de tiempo libre. Tesis Doctoral. Granada: Servicio de publicaciones
de la Universidad de Granada.
García Montes, M. E., Rebollo, S, Martínez, M. y Oña, A. (1996). Estudio de hábitos de-
portivos en la provincia de Granada. Motricidad. Revista Euro-Americana de Cien-
cias de la Actividad Física y del Deporte, 2, 55-74.
Gómez López, M. (2005). La actividad físico-deportiva en los centros almerienses de educación
secundaria, post obligatoria y en la Universidad de Almería. Evolución de los hábitos fí-
sico-deportivos de su alumnado. Tesis Doctoral, Universidad de Almería.
González, G. F. (1999). Historia de México. (2a ed.) México: Ediciones Quinto Sol.
González, L. (1977). Presidentes porfiristas. En J. E. Iturriaga (Ed.), Historia de la educa-
ción en México (pp. 325-340). México: Siglo veintiuno.
Hernández Grajales, G. J. (2004). El normalismo rural en Chiapas. Doctor social, UNACH,
Tuxtla Gutiérrez.
Hernández Rodríguez, A. I. (2001). Análisis de la demanda de la comunidad universitaria
almeriense en actividades físico-deportivas. Estudio de adecuación de la oferta. Tesis
Doctoral, Universidad de Almería.
Informe de la Juventud en España (2000). Madrid: Ministerio de Trabajo y Asuntos
Sociales.
Iturriaga, J. E. (1981). Historia de México (vol. 2). México: SEP.
López González, M. y Amar Rodríguez, J. (2000). Educación Física y Salud. En Las cla-
ses teóricas de Educación Física en primaria (pp. 553-558). Cádiz: Publicaciones del
sur.
López Rodríguez, A. y Moreno Murcia, J. A. (2000). Integridad, variabilidad y diversi-
dad en Educación Física. Lecturas Educación Física y Deportes, Revista Digital, 19
[en línea]. Buenos Aires. Disponible en: [Link]
Masachs, M., Puente, M. y Blasco, T. (1994). Evolución de los motivos para participar
en programas de ejercicio físico. Revista de Psicología del Deporte, 5, 71-80.
Meneses, M. E. (1996). Tendencias Educativas Oficiales en México. México: Purrúa.
Monteiro, C., Conde, W., Matsudo, S., Matsudo, V., Bonseñor, I. y Lotufo, P. (2003).
Epidemiología descriptiva de la actividad física en horas libres en el Brasil. Rev
Panam Salud Pública/Pan Am J Public Health, 14 (4), 246-254.
Navarrete, M. C. y Navarrete, M. A. (2002). La coeducación en el área de Educación
Física. Intervención Educativa. Lecturas Educación Física y Deportes, Revista Digi-
tal, 53 [en línea]. Buenos Aires. Disponible en: [Link]
Otero, J. M. (2004). Hábitos y actitudes de los andaluces ante el deporte (2002). Cádiz: Conse-
jería de Turismo y Deporte. Observatorio del Deporte Andaluz.

Alfonso Cabrera Ramos - 127 -


LA CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS CAPÍTULO 4

Paige, R. (2003). Importancia de la educación en América. FAQs [en línea]. Disponible


en: [Link]
Pastor Pradillo, J. L. (2004). El profesor como indagador de su propia práctica. Tandem,
15, 96-109.
Piéron, M., Telama, R., Almond, L. y Carreiro da Costa (1999). Estilo de vida de jóvenes
europeos: un estudio comparativo. Revista de Educación Física, 76, 5-13.
Reyes, S. y Garcés de Los Fayos, E. (1999). ¿Por qué las personas hacen deporte?. Un
análisis descriptivo en una población de estudiantes universitarios. En G. Nieto
y E. J. Garcés de Los Fayos (Coords.), Psicología de la Actividad Física y el Deporte,
(Tomo I) (pp. 121-126). Murcia: Sociedad Murciana de Psicología de la Activi-
dad Física y el Deporte.
Ruiz Juan, F. y García Montes, M. E. (2000). La formación inicial de los maestros espe-
cialistas en Educación Física. Tándem, 1, 79-91.
Ruiz Juan, F. y García Montes, M. E. (2005). Hábitos físico-deportivos de los almerienses en
su tiempo libre. Almería: Universidad de Almería. Servicio de Publicaciones.
Ruiz Juan, F. (2001). Análisis diferencial de los comportamientos, motivaciones y demanda de
actividades físico-deportivas del alumnado almeriense de Enseñanza Secundaria Post-
obligatoria y de la Universidad de Almería. Tesis Doctoral, Universidad de Almería.
Ruiz Juan, F., García Montes, M. E., y Pérez Sánchez, A. (2005b). Actitudes de los haba-
neros ante la actividad físico-deportiva de tiempo libre. En F. Ruiz Juan, M. E.
García Montes, y A. Pérez Sánchez (Eds.), Estilos de Vida en la Ciudad de la Haba-
na Cuba. Hábitos Físico-deportivos y de Salud (pp. 67-79). Madrid: Gymnos.
Ruiz Juan, F., García Montes, M. E., Gómez López, M., y Piéron, M. (2005a). Relations
between the physical activity and the personal school experience in senior high
scool students. AISEP International, Congreso de Lisboa.
Solana, F., Cardiel, R., y Bolaños, R. (2002). Historia de la Educación Pública en México.
México: Fondo de Cultura Económica.
Subirats Martori, M. (1994). Conquistar la igualdad: la coeducación hoy. Revista Iberoa-
mericana de Educación, 6.
Taylor, W. C., Baranowski, T. y Sallis, J. F. (1994). Family determinants of childhood
physical activity: a social-cognitive model. En C. Bouchard, R. Shephard y T.
Stephens (Eds.), Physical Activity, Fitness and Health: International Proceedings and
Consensus statement (pp. 319-342). Champaign IL: Human Kinetics.
Valenzuela Cervantes, J. (1988). El Sistema Educativo para Chiapas. Tuxtla Gutiérrez:
UNACH. Subsecretaria de Planeación y Coordinación Educativa.
Zúñiga Mejía, M. (1981). Los conservadores. En J. E. Iturriaga (Ed.), Historia de México
(pp. 387-399). México: SEP.

- 128 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5

COMPORTAMIENTOS ANTE
LA PRÁCTICA FÍSICO-
DEPORTIVA DE TIEMPO
LIBRE
CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

COMPORTAMIENTOS ANTE LA PRÁCTICA


FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

El ejercicio físico y la actividad físico-deportiva son elementos condicionantes


de la calidad de vida, de la salud y el bienestar (England, 1997 y 2000). Es decir, resulta
evidente que la práctica de actividad físico-deportiva está considerada como un com-
portamiento de la salud, siempre que se realice siguiendo ciertos modelos de aplica-
ción como la frecuencia, intensidad, duración y tipo de actividad, como lo refieren va-
rios investigadores (Matsudo, 2003; Mazzeo et al., 1998; Castro, 2005).
Estos modelos de aplicación son necesarios porque practicar actividades físico-
deportivas sin referentes teóricos, puede ser contraproducente para la salud. Existen
lineamientos y recomendaciones de los investigadores para que la práctica de las acti-
vidades físicas produzca beneficios en la salud del individuo. Según Piéron (2003),
Matsudo (2003), Mazzeo et al. (1998), CDC/ACSM (1999), debe cumplirse con unos
mínimos deseables de actividad físico-deportiva, como realizar sesiones cortas de trein-
ta minutos, cuatro a cinco sesiones semanales, actividades aeróbicas a intensidad mo-
derada, para lograr los efectos benéficos en la salud, más aún, si esta es realizada todos
los días de la semana.
5.1. Beneficios de la actividad física.
Se ha demostrado en estudios recientes una variedad de beneficios de la prácti-
ca regular de las actividades físico-deportivas, como son los biológicos, psicológicos y
sociales. Entre los beneficios biológicos tenemos disminución de los dolores, mejoría
del sueño, disminución de calambres y entumecimientos, disminución de las caídas,
control de peso, mejora de la agilidad y flexibilidad, entre otros (Barrios et al., 2003),
permitiendo al individuo mejorar su calidad de vida y vivir mejor. Otros han demos-
trado que, los individuos físicamente activos, viven más que los sedentarios y son me-
nos propensos a desarrollar enfermedades crónicas degenerativas, según lo refieren
Bauman et al. (2002), DHHS (1999) y la OMS (2004).
La práctica de actividades físico-deportivas aporta beneficios, independiente-
mente de la edad y sexo del sujeto (Barrios et al., 2003). Por lo tanto, una de las alterna-
tivas que tiene la población mayor para disminuir los riesgos de enfermedades, mante-
ner y mejorar la salud es por medio de las actividades físico-deportivas, ya que mejora
y mantiene la posibilidad de vivir más tiempo de forma independiente, como refieren
los estudios de Katch y Katch (1991), Generelo et al. (2002) y la OMS (2002) que men-
cionan que la actividad física regular puede reducir los problemas hormonales, como
tolerancia a la glucosa, la resistencia a la insulina y otras alteraciones metabólicas.
Científicos, médicos y fisiólogos señalan que el ejercicio físico está relacionado
con la salud, argumentando beneficios específicos. Sin embargo, debe ser realizado
tomando en cuenta las características morfofuncionales y posibilidades del individuo,
considerando que, un ejercicio realizado con cierta intensidad y duración, no siempre
es bueno para otro sujeto con características y posibilidades diferentes, por lo tanto, no
garantiza que mejore la salud.

Alfonso Cabrera Ramos - 131 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

Según Blair (1995), la vida sedentaria está siempre asociada con la falta de sa-
lud. Si el adulto mayor asume un comportamiento de práctica regular de ejercicios físi-
cos, puede lograr beneficios que se verán reflejados en el buen desempeño físico, apti-
tud física y salud (López y Latiesa, 2002; Delgado y Latiesa, 2002). Por lo tanto, la prác-
tica de actividad físico-recreativa realizada con regularidad, protege al individuo de
muchos problemas de salud. Existen evidencias que un estilo de vida sedentario, tiene
efectos nocivos para la salud, aumenta el riesgo de padecer enfermedades, sobre todo
cardiovasculares (King, 2001; Paffenbarger et al., 1986).
Los investigadores recomiendan que para disminuir estos riesgos de sufrir en-
fermedades, principalmente, cardiopatías isquémicas, hipertensión arterial, accidentes
cerebrovasculares, diabetes mellitus, osteoporosis enfermedades mentales, muerte
prematura y algunos tipos de cáncer propio de la edad adulta, se debe garantizar nive-
les adecuados de actividad física (Matsudo et al., 2000; OMS, 2004; BHFNC, 2000). Es
decir, la práctica de la actividad física es un fuerte componente de la salud del adulto
mayor.
Está demostrado, por muchos estudios realizados, que con el envejecimiento el
individuo se vuelve más sedentario, debido principalmente a la perdida progresiva de
las capacidades y habilidades físicas por el deterioro natural de distintos órganos y
sistemas (Jansson, 2001; Ávila y García, 2004), se vuelven más dependientes e inactivos,
convirtiéndose en una carga para la familia y para el sistema de salud al que pertenece.
Sin embargo, existe gran interés en los investigadores por encontrar estrategias
que retarden la vejez pero, con calidad. Así lo refieren investigadores como Matsudo
(2003), Cauley et al., (2003), CDC50 (2004), para quienes la principal estrategia para
disminuir estos efectos es evitar el sedentarismo, asumiendo comportamientos positi-
vos de práctica regular de actividad física.
En el extremo opuesto se encuentra la inactividad físico-deportiva, compuesta
por aquellos que nunca han practicado y los que han abandonado la práctica físico-
deportiva. En ambas situaciones, el individuo permanece desprotegido y los riesgos de
padecer enfermedades se incrementan, siendo mayor en el primero. Este comporta-
miento es atribuible a los hábitos adquiridos en los inicios de la juventud, según lo re-
fiere Tuija (2003).
Este comportamiento de los individuos es bastante similar en todos los países
del mundo (Varo et al., 2002), principalmente en los países industrializados, situación
que resulta del cambio acelerado de las sociedades, teniendo su origen en los avances
tecnológicos y científicos que se presentaron a mediados del siglo XIX, así lo refieren
estudios realizados por varios investigadores (Jacoby et al., 2003; OMS, 2006). Situación
que generó cambios en la sociedad, apareciendo nuevos estilos de vida que permitie-
ron mayores comodidades con mínimo esfuerzo y pocas exigencias de movimientos
corporales, lo que indujo a la sociedad a un progresivo y marcado sedentarismo.
Por lo tanto, la inactividad es un comportamiento altamente riesgoso para la sa-
lud, así lo confirma el Centro Nacional de la Fundación Británica del Corazón (BHFNC,
2000; Varo et al., 2003b), quienes refieren que el porcentaje de las muertes de la pobla-

- 132 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

ción mayor es más alto por la inactividad física que por otros hábitos nocivos. Esto se
podría evitar si la gente que actualmente es sedentaria iniciara y participara en la prác-
tica de actividades físico-deportivas ligeramente a niveles moderados.
Sin embargo, existen barreras potenciales para que los adultos mayores no prac-
tiquen actividades físicas y permanezcan en el sedentarismo, pretextando falta de
tiempo, ignorancia de qué hacer, falta de motivación, dificultad para seleccionar una
actividad de disfrute, falta de un compañero para realizarla, porque están cansados y
otras excusas frecuentes, para evadir así, un compromiso de práctica de actividad físi-
co-deportiva (HFC Loughborough, 2002).
En este contexto se puede argumentar que la inactividad es incompatible con
un envejecimiento normal y que acelera los procesos degenerativos ligados a la atrofia
celular por desuso. Es decir, es necesario practicar actividades físico-deportivas que
permitan desacelerar el envejecimiento y alcanzar un envejecimiento digno y con cali-
dad.
Para lograr un envejecimiento digno se han emitido recomendaciones en dife-
rentes organizaciones mundiales como la CDC/ACSM (1999), ONU (2001) y CDC/OMS
(2004). Quienes permanentemente están aportando información científica con relación
a los problemas que conlleva tener una vida inactiva. Sin embargo, la tendencia sigue
siendo un incremento acelerado hacia la inactividad.
En América Latina y del Caribe, donde la mayoría de los países en vías de desa-
rrollo, el sedentarismo tiene gran presencia. Según estudios epidemiológicos, en 24
países de esa región, más de la mitad de la población es inactiva, particularmente las
personas mayores de 60 años (Jacoby et al., 2003), a pesar de las recomendaciones emi-
tidas por las organizaciones de salud
Otro componente de la inactividad es el abandono de la práctica físico-
deportiva, que evoluciona negativamente junto con la edad, es decir, los practicantes
que antes solían realizar actividades van asumiendo nuevos compromisos sociales,
familiares y laborales, que limita la práctica de actividad física y conduce al abandono.
De tal manera que, con el incremento de la edad, disminuye la práctica incrementán-
dose el abandono, como lo refiere el estudio de Otero (2004), donde se muestra una
relación negativa entre la edad y el abandono en la población andaluza (España). Si-
tuación que debe analizarse, por lo que será preciso plantear investigaciones, de corte
cualitativo, que se aproximen en mayor medida a las causas más íntimas de este aban-
dono.
En otras palabras, el avance de la edad se asocia con el incremento del sedenta-
rismo, por los cambios de conducta que se asumen ante la situación laboral, familiar y
social, permitiendo que la condición física, psicológica, y social limite las posibilidades
de incorporarse a un programa de actividades físicas, sobre todo si los problemas de
salud citados previamente están presentes en el individuo. Todo ello relacionado con
las actitudes, hábitos y costumbres adoptados en etapas de vida anteriores.
Continuando con este orden de ideas, muchas investigaciones refieren que si se
practican actividades físicas en la juventud, la probabilidad de ser un adulto mayor

Alfonso Cabrera Ramos - 133 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

activo es elevada. Este planteamiento, expuesto por Blair (1995), hipotetiza que si en la
juventud se practica actividad física, tendremos una juventud saludable. Igualmente, si
se practica actividad física en la juventud, es muy probable que se practique actividad
física en la edad adulta y, probablemente, tendremos adultos saludables, con muchas
probabilidades de continuar con el estilo de vida saludable. Este modelo de transferen-
cias de Blair (1995) nos indica que existe una estrecha relación entre la actividad física
que se practica en la juventud y la salud de los adultos. Es decir, lo ideal sería aplicar a
los jóvenes esta perspectiva de práctica con la finalidad de prevenir o limitar algunas
enfermedades no degenerativas comunes en la edad adulta.
Estudios realizados por Blair et al. (1989), permitieron desarrollar un modelo
conceptual para facilitar el análisis de las relaciones entre la actividad y la salud, donde
se analiza la transferencia de comportamientos y actitudes que asumen los individuos,
tomando como base los conocimientos procedentes de estudios epidemiológicos en su
evolución del niño al adulto (figura 1).

Transferencias
Actividad
Actividad en
en la
la Salud
Salud de
de los
los
Juventud
Juventud jóvenes
jóvenes

¿ ? ¿ ?
Hipótesis Hipótesis

Actividad
Actividad en
en la
la Salud
Salud de
de los
los
Edad
Edad adulta
adulta adultos
adultos
Hipótesis

Figura 1. Posibilidades de transferencia de la juventud a la edad adulta


(Adaptación de Blair et al., 1989).

Este modelo implica una relación causa-efecto en el estado de salud, pasando


de la infancia a la edad adulta, al garantizar a los niños el mejoramiento de la condición
física con un suplemento de actividades físicas, más allá de las sesiones habituales de
Educación Física escolar. Esto contribuye a tener una influencia positiva sobre la salud,
favoreciendo la instauración de prácticas de vida activa que se prolongarán posterior-
mente a la edad adulta. Además, los factores de riesgo que están presentes a partir de
la infancia permitirían prever riesgos de salud en el adulto.

- 134 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

Esta condición queda de manifiesto en los resultados de Aarnio (2002), del de-
partamento de Salud pública la universidad del Helsinki, quien apunta que los que
participaron en actividad física diariamente en la juventud, lo hicieron también en la
edad adulta, aunque la tendencia es que, con el paso de los años, la práctica de activi-
dades físicas disminuya significativamente. Por lo tanto, el asesoramiento dirigido al
cambio de comportamientos y actitudes, puede producir mayores cambios que acer-
camientos educativos tradicionales a la promoción de la salud (Steptoe et al., 1999).
Tomando en consideración estas transferencias, algunos investigadores sugie-
ren que en las escuelas deberían asegurarse de qué la cantidad semanal total de Educa-
ción Física recibida sea suficiente, no solamente para mantener la forma física, si no
también para desarrollar hábitos saludables en los niños (Trudeau y Shephard, 2005).
Aunque uno de los objetivos más importantes de la Educación Física, de la política
deportiva y de las autoridades públicas es fomentar la actividad física para toda la vi-
da, todavía se conoce muy poco sobre la estabilidad o seguimiento de la actividad físi-
ca practicada después de la obligación escolar.
Es recomendable desarrollar hábitos saludables desde la etapa de la juventud
para generar el hábito de la práctica de manera regular y permanente durante toda la
vida. El abandono de la práctica físico-deportiva, no garantiza salud en la vejez, consi-
derando el principio fisiológico de reversibilidad, como se demuestra en un estudio,
que después de una o dos semanas de inactividad, la capacidad funcional sufre dismi-
nuciones metabólicas y capacidad de trabajo (Katch y Katch, 1991). Por lo tanto, pro-
longar este periodo de inactividad, incrementa el riesgo de sufrir problemas de salud.
5.2. Los comportamientos ante la actividad físico-deportiva.
Realizando un barrido bibliográfico sobre las investigaciones que existen en es-
te contexto, observamos que, el comportamiento ante práctica de actividades físico-
deportivas, es diferente en todas las poblaciones del mundo.
Abordaremos este análisis valorando, primeramente, la realidad española, ana-
lizando diferentes estudios realizados en España. Se distingue que la práctica de acti-
vidades físico-deportivas se ubica en un lugar intermedio de las actividades del tiempo
libre (Gutiérrez, 2000). En la encuesta sobre hábitos deportivos de García Ferrando
(2001), refiere que la tasa de practicantes mayores de 14 años es solamente de alrededor
del 21% quienes practican sólo un deporte, el 16% practican varias actividades y el 63%
no realiza ningún tipo de práctica, distinguiéndose una tendencia moderada de des-
censo, después de haber alcanzado su mayor nivel de participación en el año 1995.
Analizando las investigaciones realizadas en los últimos veinte años por este
investigador, se observa que la práctica físico-deportiva cada vez se difunde más en las
diferentes capas de la población, pues la tasa de práctica en el año 2000 es superior a la
tasa registrada en la encuesta de 1990, aun cuando los encuestados veinte años después
fueron el doble. Sin embargo, un dato importante es que los no practicantes han des-
cendido hasta el 62%. Es sobresaliente tomando en cuenta que la práctica tiene un ca-
rácter dinámico en aquellos sectores que inician, abandona y regresan a la práctica en
función de factores sociales y personales (García Ferrando, 1997).

Alfonso Cabrera Ramos - 135 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

En el contexto de las localidades españolas, como la provincia de Alicante (Díez


y Quesada, 1999), se aprecian que el 53% de la población practica regularmente uno o
varios deportes el 1,5% son practicantes profesionales y el resto (36,7%) han abandona-
do las actividades físico-deportivas, siendo solamente el 10,3% inactivos. Sin embargo,
según Generelo et al. (2002), la población de Zaragoza tiene una tasa de practicantes
del 36% y de inactividad del 64%.
En este sentido, se observa que, aún en el mismo país, el comportamiento de la
práctica es diferente entre grupos poblacionales, como lo demuestran Rodríguez et al.
(2005), quienes manifiestan un descenso muy marcado en el comportamiento de la
práctica de actividades físico-deportivas, con tan sólo el 17,6% de practicantes. Por el
contrario, más de la mitad de la población tiene un comportamiento negativo hacia la
práctica, mostrando un 58,1% de inactividad, además, no están interesados en practicar
ninguna actividad, es decir, una demanda ausente. Los adultos mayores, que son aten-
didos en la residencia de ancianos, fueron investigados por Moreno Torres et al. (2003),
quienes refieren que el 12% no realiza ninguna actividad física.
El análisis de los datos obtenidos permite afirmar que la práctica deportiva de
la población española ha ido creciendo en las dos últimas décadas (en el año 2000 un
38% de españoles se han acercado a la práctica deportiva), aunque parece haberse al-
canzado cierta estabilidad en el volumen de práctica polideportiva, es decir, en el seg-
mento de población que práctica varios deportes (García Ferrando, 2001).
En otros resultados de una encuesta en la Comunidad de Valencia (García Fe-
rrando y Mestre, 2000), reportan que el 41% practica deporte, el 25% practica sólo uno
y el 16% dos o más deportes. Pero, el 39% de toda la población de la Comunidad de
Valencia, practican uno o varios deportes, apreciándose que la tendencia de esta pobla-
ción es introducir el deporte en su estilo de vida, pues más del 90% de los practicantes
afirma ser regulares en el uso del deporte.
Otra investigación que es interesante por su enfoque metodológico y concep-
tual, es realizada en Almería por Ruiz Juan y García Montes (2005a). Los resultados
muestran que el 36,7% de los almerienses realizan actividad físico-deportiva, mientras
que el 34,3% la ha abandonado y el 29% nunca ha realizado practicado. Es decir, este
comportamiento muestra similares porcentajes manteniendo un equilibrio entre los
practicantes, los que abandonaron y nunca realizaron práctica físico-deportiva en su
tiempo libre. Sin embargo, los porcentajes de práctica en los mayores de 60 años son
inferiores, llegando a ser solamente del 25% (Gómez et al., 2007).
En el análisis de estas investigaciones podemos distinguir algunas tendencias
en la población española, primeramente es sobresaliente que las actividades físico-
deportivas se han incrementado en los últimos veinte años, mejorando con ello el estilo
de vida de esta población. Aunque en esta evolución se aprecia que en los últimos cin-
co años, parece que los porcentajes de práctica permanecen estancados. Sin embargo,
los porcentajes de los que practicaban y han abandonado la práctica han aumentado.
La comunidad europea presenta detalles interesantes con relación a los compor-
tamientos ante la práctica de actividades físico-deportivas, producto de los estudios

- 136 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

realizados por Telama et al. (1996), quienes expresan que en dos zonas geográficas eu-
ropeas, la población del Norte es más activa que la del Sur, encontrándose diferencias
entre los factores socioeconómicos en los distintos países de ambas regiones.
En otros resultados se pueden distinguir conductas negativas hacia las activi-
dades físico-deportivas (Rütten et al., 2001; Abu-Omar et al., 2004; Varo et al., 2003a),
quienes indican que entre el 30% y el 60% de la población, no participa en ningún tipo
de actividad. Ratificando que los factores demográficos como la edad, sexo, nivel edu-
cacional y socioeconómico establecen diferencias en el comportamiento de práctica
físico-deportiva.
Estudios realizados por el Centro Nacional de la Fundación Británica del Cora-
zón (BHFNC, 2000), de la Universidad de Loughborough, demuestran que el 37% no
practica ningún deporte, representado un riesgo latente de morbilidad y mortalidad.
Los resultados encontrados en otras poblaciones europeas, como el Reino Unido, indi-
can que existe una tasa de práctica del 22%, de inactividad del 34% y de abandono del
44%; en los holandeses, practican el 26%, son inactivos el 37% y abandonan el 37%; los
suecos el 42% son activos, el 30% inactivos y el 29% abandonan y los finlandeses el 44%
son activos, el 19% inactivos y el 37% abandonan la práctica físico-deportiva (Otero
2004, citando a ODA, COMPASS y García Ferrando (2001), demostrando que la prácti-
ca de actividades físico-deportivas no es igual en todas las poblaciones europeas.
En el continente americano, caso concreto en Estados Unidos, la participación
en la práctica muestra niveles más elevados que en el resto del continente, con una
marcada tendencia al incremento. En tanto Schoenborn y Barnes (2002), en un estudio
realizado en la población civil no institucionalizada, describe que en los sujetos de 65 a
74 años, el 52,1% son practicantes, mientras que los inactivos, con 47,9%. En el mismo
país, el CDC (2003) realizó un estudio longitudinal para analizar la práctica de activi-
dad en la población vecina de México. Reporta que, en el 2000, el 26,2% de adultos ma-
yores practicaban actividad física en su tiempo libre y, en el 2001, subió la tasa de prác-
tica al 45,4%, en tanto que los porcentajes de inactivos se mantuvieron, ya que en el
2000 era del 27,4% y en 2001 del 26%.
Otros resultados que analizan la prevalencia de la práctica en los Estados Uni-
dos son los referidos por Barnes y Schoenborn (2003). Indican que el 19% tiene altos
niveles de participación en actividades físicas, mientras que casi la tercera parte (32,1%)
tiene un nivel moderado. Sin embargo, estos niveles se reducen significativamente con
el incremento de la edad, es decir, la práctica tiene la tendencia a disminuir con el paso
de los años, según revelan Taylor et al. (1994), Carron et al. (1996) y Weiss (2000), este
descenso evoluciona negativamente desde la edad escolar a la edad adulta.
Revelan además que uno de cada cuatro personas adultas presenta niveles bajos
de actividad física, lo que significa que fuera de sus actividades cotidianas permanece
inactivo el resto del tiempo. Cuando las personas son más activas en la vida cotidiana,
las probabilidades de adherencia a un programa de actividad física son mayores.
En una encuesta realizada en la provincia de Alberta (García y Spence, 2002), se
aprecia que los comportamientos son similares, aunque los ciudadanos de esta parte de

Alfonso Cabrera Ramos - 137 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

Canadá presentan tasas de práctica algo superiores. Coincide con otros investigadores
que afirman que varios factores demográficos, sociales y ambientales afectan o favore-
cen las conductas de la práctica, además que el conocimiento de estos factores permite
predecir futuras conductas de los individuos.
Siguiendo en América caso concreto en el sur, la práctica es más escasa en la ca-
pital de una nación con respecto a la provincia. Seclén y Jacoby (2003) realizaron un
estudio en tres regiones de Perú, observando que los habitantes de la selva (15,3% ),
sierra centro (12,8%) y costa (12,1%), presentan mayores tasas de práctica que los suje-
tos que viven en la Lima Capital (10,6%) y sierra sur (9,7%). Concluyen que, los meno-
res de 30 años, principalmente, las mujeres del área metropolitana son los más afecta-
dos.
En otras de las contribuciones de Ruiz Juan et al. (2005b), donde analizan la
práctica de actividad física en la población habanera, se observa que en el grupo de
sujetos de 45 a 64 años, las tasas de practicantes (21,6%) son menores con respecto a la
inactividad (38,4%), incrementando en los mayores de 60 años, donde tan solo 10,7% se
mantienen activos.
En Colombia, Gómez Luís et al. (2005), observa que la tasa de práctica regular
es del 36,8%, en el extremo opuesto se localizan los inactivos con un porcentaje de
63,2% de inactividad, confirmándose que, los pueblos en desarrollo, tienen un alto ín-
dice de sedentarismo. Mostrando que la insuficiente práctica constituye un reto para la
salud pública y reafirma la necesidad de promover estilos de vida activos.
Monteiro et al. (2003), concluyen que la prevalencia de práctica de actividades
físico-deportiva de tiempo libre, en la población adulta del Brasil, es muy baja con res-
pecto a la notificada en países en desarrollo. Sin embargo, la distribución demográfica
y social tiene un patrón similar al observado habitualmente en países desarrollados,
dónde los hombres tienden a ser más activos que las mujeres, la edad mayor la limita y
un mejor nivel socioeconómico la favorece.
Por su parte, Endorciaín et al. (2000), revela que el 54,9% de los argentinos es
inactivo y el 46,7% es activo, mostrando que la participación en cuatro zona urbanas de
este país (Buenos Aires, Rosario, Córdoba y Salta) presenta un equilibrio entre la prác-
tica en los oriundos del tango.
Organismos de salud en el continente (OPS, 2002), exponen que más de la mitad
de 24 países son inactivos. Es decir, los sujetos no cumplen los veinte minutos de acti-
vidad vigorosa o treinta de moderada, durante al menos cinco días por la semana. Sin
embargo, la población se aproxima al 60% de inactividad, principalmente la población
adulta mayor de 60 años, un sector vulnerable que representan una parte de la socie-
dad que más rápido está creciendo actualmente, como sucede en toda América Latina
y el Caribe que, además, es la población que menos actividad física realiza.
Podemos observar que los niveles de práctica en poblaciones europeas son más
elevados que en América, a excepción de los Estados Unidos y Canadá que muestran
altos niveles de práctica físico-deportiva. Sin embargo, se perciben algunos aspectos y
tendencias que pueden ser útiles en la fundamentación de nuestro estudio.

- 138 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

5.2.1. Factores que inciden en la práctica de actividad físico-deportiva.


Se han estudiado los factores determinantes, más bien correlatos, para entender
el comportamiento y las formas de ofertar y promover la actividad físico-deportiva,
que permiten establecer una asociación entre la práctica y su manifestación conductual
(Eyler, 2002), correlatos que explican relaciones entre dos variables. También nos per-
mite establecer asociaciones entre la actividad físico-deportiva y los factores sociode-
mográficos y ambientales (Wilcox et al., 2000). Se asocian una serie de factores que in-
fluyen en la práctica de actividad físico-deportiva y que puede permitir la participación
o abandono de la misma (Sallis et. al., 1992; Leslie et. al., 2001; Biddle et al., 2004).
Si tomamos en cuenta la agrupación de los factores determinantes de la
actividad física en adultos de Sallis y Owen (1999) citado por HFC. Loughborough
(2002), se puede apreciar que los agrupan en factores demográficos y biológicos,
psicológicos, cognitivos y emocionales, de atributos del comportamiento y destreza,
factores sociales y culturales, factores físicos y ambientales, características de la
actividad física (Piéron et al., 2007). Se observa que gran parte de estos determinantes
son modificables, de ahí que, interviniendo sobre ellos, se pueda influir en la práctica
de actividad físico-deportiva de los sujetos.
En este trabajo de tesis doctoral, nos centraremos específicamente en los
factores que están relacionados con los objetivos de la misma, concretamente en:
¾ Factores demográficos y biológicos como la edad, sexo, niveles de estudio y
situación laboral.
¾ Factores psicológicos cognitivos y emocionales: motivaciones, autopercep-
ción de la práctica, autopercepción de la condición física y autopercepción
de la salud.
¾ Características de la actividad física: frecuencia, duración e intensidad del
esfuerzo.
Los factores sociodemográficos y biológicos se asocian al nivel de actividad físico-
deportiva, debido a las variables que integran este grupo. Entre las que se encuentran
el nivel de estudio (educación), el tener hijos, el estado civil, la actividad profesional-
obrera, el historial de lesiones, el sobrepeso-obesidad y la edad. Estas variables son
consideradas como consistentes y poderosos determinantes del comportamiento ante
la práctica de actividades físico-deportivas (Dishman y Sallis, 1994; Telama et al., 1996;
Sallis 1999; USDHHS, 1996, 2000; Eyler, 2002).
La edad es un fuerte predictor de la práctica, pero en sentido negativo para la
salud, demostrando que con el incremento de esta, la práctica disminuye. En las etapas
de la juventud en medida que transcurre la edad los niveles de práctica disminuyen
significativamente hasta cerca del 50%, lo alarmante es que esta tendencia continúa a
tal punto que en los adultos mayores es casi inexistente (USDHHS, 1996).
Con respecto al sexo, diferentes estudios muestran que las mujeres son menos
activas que los varones en todas las edades, para muchos autores esta condición
obedece más a problemas socioculturales que a las condiciones biológicas.

Alfonso Cabrera Ramos - 139 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

Igualmente, las investigaciones revelan que el nivel de estudios se correlaciona


con el nivel de práctica sin importar el sexo. Lo mismo sucede con el ingreso
económico, un mayor ingreso significa un alto nivel de práctica. Y por último la
situación laboral, aunque no esta muy claro, sin embargo, existen estudios que
establecen una asociación y otros no.
Los factores psicológicos, cognitivos y emocionales influyen poderosamente en el
comportamiento del sujeto ante la práctica físico-deportiva. Los sujetos perciben las
ventajas de ser activo y las desventajas del cambio, con implicación del cambio de acti-
tud y comportamiento ante la práctica física (Sallis y Owen, 1999). Este cambio de com-
portamiento es, en última instancia, decisión personal.
Los factores de atributos del comportamiento incluyen variables que tienen una
fuerte y mínima relación con la actividad física, de esta manera encontramos que tie-
nen una densa relación con el historial activo de la niñez y juventud, actitud frente a
deportes escolares y su comportamiento ante las barreas de la práctica de actividades
físicas.
En relación a los factores sociales y culturales, encontramos que existen variables
que están fuertemente asociadas con la práctica físico-deportiva como la familia, el
apoyo social de amigos y familiares y el apoyo social del cónyuge (Sallis y Owen,
1999). Estas variables tienen una asociación positiva que puede facilitar al sujeto para
que tome la decisión de ser activo.
Los factores físicos y ambientales están fuertemente relacionados con los cambios
en los ambientes físicos, sociales y construidos. Han tenido un impacto importante en
niveles de la actividad física. El ambiente es el principal factor que limita al sujeto a
participar en actividad física, conduciéndolo a una vida sedentaria. La vida moderna
construida a base de nuevas tecnologías, limita el movimiento y esfuerzo físico de los
sujetos como son los vehículos, los ascensores, el mando de la televisión, que facilitan
el incremento de la inactividad en los sujetos, son sólo algunos elementos que facilitan
al sedentarismo en algunas poblaciones, incluso para los que deseen ser activos.
Igualmente, la falta de acceso a los espacios abiertos seguros, las instalaciones deporti-
vas y los patios de la escuela, pueden hacer el movimiento difícil y a veces imposible.
Así mismo, las características de la actividad física, incluyen una variedad de in-
fluencias, que según Sallis y Owen (1999), es necesario limitar. Existen algunos mode-
los teóricos respecto a este factor, se observa que cuando los individuos desean cam-
biar su comportamiento inactivo al activo, se compone de varias etapas con periodos
de tiempo considerables.
Los datos procedentes de la investigación sugieren que los individuos que in-
tentan cambiar su comportamiento de actividad física pasan por una serie de estadios.
Los procesos que se producen describen las estrategias que la gente utiliza para cam-
biar. El concepto de estadio es importante para entender el proceso del cambio. Los
estadios pueden una duración considerable de tiempo pero podemos encontrarnos con
cambios importantes durante el transcurso de un estadio a otro. En relación con el
comportamiento ante el ejercicio físico algunos estadios han sido identificados y dife-
renciados por algunos investigadores Prochaska et al. (1992).

- 140 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

¾ Precontemplación. En este estadio los individuos no tienen la intención de


ponerse físicamente activos en los próximos seis meses.
¾ Contemplación. Es un estadio en el cual los individuos tienen una intención
seria de modificar su comportamiento en los próximos seis meses. Estas
personas perciben los aspectos positivos y negativos de la modificación del
comportamiento. Piensan empezar una actividad física en los próximos seis
meses.
¾ Preparación. En este estadio las personas tienen la intención de ser activos
en un futuro muy próximo, habitualmente, dentro del mes siguiente. Suelen
tener un plan de acción incluso han realizado los primeros pasos para ser
más activos como, por ejemplo, comprar el equipamiento deportivo necesa-
rio. Pero ellos no cumplen el criterio mínimo recomendado para ser consi-
derados físicamente activos.
¾ Acción. En este estadio los cambios del comportamiento se han realizado
durante los seis meses anteriores.
¾ El mantenimiento. Es el periodo a partir de seis después que el criterio mí-
nimo de actividad física fue realizado. Después de este periodo el riesgo de
abandonar la actividad física es muy bajo. Cinco años de mantenimiento
continuo en estadio probablemente va a hacer al individuo que llegue al es-
tadio de terminación.
¾ Terminación. En este estadio no hay cualquier tentación de volver al com-
portamiento sedentario o a un nivel mínimo de actividad física.

FACTORES
FACTORES FACTORES
FACTORES
SOCIO
SOCIO-- FÍSICO
FÍSICO--
CULTURALES
CULTURALES AMBIENTALES
AMBIENTALES

DETERMINANTES
DETERMINANTES
SOCIO AMBIENTALES
SOCIO AMBIENTALES

ACTIVIDAD
ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA
FÍSICO-DEPORTIVA

DETERMINANTES
DETERMINANTES
INDIVIDUALES
INDIVIDUALES

FACTORES
FACTORES
FACTORES
FACTORES ATRIBUTOS
ATRIBUTOSDEL
DEL
PSICOLÓGICOS
PSICOLÓGICOS
DEMOGRÁFICOS
DEMOGRÁFICOS COMPORTAMIENTO
COMPORTAMIENTO
COGNITIVOS
COGNITIVOS
BIOLÓGICOS
BIOLÓGICOS YYDESTREZA
DESTREZA
EMOCIONALES
EMOCIONALES

Figura 2. Modelo de los factores de la actividad físico-deportiva

Alfonso Cabrera Ramos - 141 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

En este contexto, la participación de los adultos en la actividad físico-deportiva


está influenciada, en lo general, por determinantes socioambientales y, en lo particular,
por determinantes individuales (figura 2) cada uno de ellos con una variedad de
factores que influyen fuertemente en la práctica de dicha actividad (Sallis y Owen,
1999). En varias investigaciones se han establecido correlaciones en uno y otro sentido,
muestran que los factores inciden en todos los grupos de la población principalmente
en la adulta mayor. Estos factores se asocian con los niveles, tipos y grado de
implicación con los programas de actividad física. Es decir, ejercen una influencia en
los comportamientos del individuo con respecto a participación y no participación en
la práctica de actividad físico-deportiva.
Los determinantes socioambientales estén integrados por factores socio-
culturales y físicoambientales, fuertemente asociados con comportamientos físico-
deportivos Prochaska et al. (1992). Es decir, tienen un impacto sobresaliente en la
decisión de practicar actividad física (Sallis, 1999), de tal forma que la sociedad y el
medio ambiente tienen repercusiones muy consistentes en el comportamiento ante las
actividades físico-deportivas, en los cuales los sujetos no puede intervenir para
modificarlos.
Centrándonos específicamente en los factores individuales, en que el sujeto
puede intervenir y modificar serán los que utilizaremos para vertebrar nuestra tesis
doctoral, los cuales abordaremos en una secuencia lógica durante el discurso de este
estudio. Se observa que estos están compuestos por factores demográficos y biológicos;
los psicológicos, cognitivos y emocionales y por último, por atributos del compor-
tamiento y la destreza, son factores que inciden en el comportamiento del sujeto ante la
práctica de actividad físico-deportiva.
Con respecto a los factores biológicos y demográficos, analizaremos particular-
mente cuatro variables, entre las que se encuentran el sexo, la edad, el nivel de estudio
y la situación laboral. En este estudio se analizan estos factores, principalmente los
sociodemográficos como, sexo, edad, nivel de estudios y situación laboral.
[Link]. Sexo.
Conviene partir de la afirmación de que la práctica de actividades físicas para la
salud no tiene límites ni sexo (Bagur, 2005), es decir, puede ser practicada igual por
hombres y mujeres, aunque el comportamiento ante la misma sea diferente entre am-
bos. En la mayor parte de los estudios consultados son las mujeres quienes, realizan
menor práctica que el sexo opuesto. Pero según observamos se ha registrado un incre-
mento significativo en los últimos años (ACAMD, 2002).
Físicamente los varones suelen ser más activos que las mujeres, aunque para
muchos autores esta diferencia radica más en problemas socioculturales que en aspec-
tos biológicos (Sallis y Owen, 1999). Las mujeres es el grupo poblacional con menores
oportunidades de acceder a la práctica físico-deportiva por diferentes circunstancias
como: condiciones socioeconómicas, culturales, responsabilidades familiares y labora-
les. Además, está estrechamente relacionada con la actitud de los padres ante las acti-

- 142 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

vidades físico-deportivas (García Ferrando y Mestre, 2000; García Montes, 2001; Ruiz
Juan, 2001; Ruiz Juan y García Montes, 2005a).
En este contexto es importante tomar en cuenta las consideraciones de De An-
drés y Aznar (1996) y García Montes (2001), quienes sitúan como posibles causas dos
variables que pudieran explicar este comportamiento, el espacio y el tiempo. La prime-
ra, se relaciona con la socialización diferencial del uso del cuerpo, lo que nos deja ver
que las mujeres prefieren realizar la práctica en la casa y en los espacios cerrados, en
tanto que los varones utilizan los espacios abiertos. La segunda variable se relaciona
con la escasa disponibilidad y fragmentación del tiempo libre que disponen las muje-
res, especialmente las más jóvenes, quienes asumen casi siempre la mayor responsabi-
lidad de las tareas domésticas y familiares. El tiempo limitado que poseen no permite
la práctica de actividades más o menos organizadas, siendo éste un factor que, en cierto
modo, impide la posibilidad de acceder a una práctica deportiva regular.
Situación que se confirma en los datos aportados por García Ferrando (2001), en
la encuesta sobre hábitos deportivos de la población mayor de 14 años. Expone que la
diferencia de práctica entre sexos es abismal, observando que por cada una mujer, dos
hombres son activos (mujeres 27% frente al 46% en hombres).
Según Moreno Torres et al. (2003), el 88,9% de los hombres y el 87,1% de las
mujeres realizan algún tipo de actividad física, siendo la gimnasia una actividad mino-
ritaria ya que sólo el 25% de los hombres y el 35% de las mujeres la realizan con regula-
ridad, aun siendo una actividad programada en las residencias.
En otras comunidades españolas, como Murcia, muestran porcentajes diferentes
entre sexos. Según Martínez et al. (2003) mencionan que el grupo de 18 a 65 años, uno
de cada cuatro varones (23,1%) y una de cada ocho mujeres (12,5%) son practicantes.
Sin embargo, al analizar el último grupo de 50 a 65 años, los porcentajes de practica se
reducen significativamente al 8,2% en los varones y al 4,2% en las mujeres. En esta re-
gión otro investigador (Hellín 2003) refiere que en el grupo de 41 a 64 años los varones
practican actividad físico-deportiva el 57.1% y el 55% de las mujeres son inactivas.
En otra comunidad española, caso de Navarra, se muestran diferencias de prác-
tica entre hombres y mujeres. Elizondo et al. (2005), observa que los navarros entre 55 y
65 años, son más activos (19,7%) que las mujeres (13,7%), resultados que son alarman-
tes, debido a los altos niveles de inactividad que se presenta entre ambos, principal-
mente en las mujeres (86,3% frente al 80,3% varones).
En tanto entre los andaluces, Otero (2004) (citando a ODA, COMPASS y García
Ferrando 2001), encuentran que al igual que en estudios previos, son los varones (43%),
quienes muestran ser más activos respecto al sexo opuesto (23% en mujeres), con una
tasa de inactividad del 42% en varones y del 63% en mujeres, así como un abandono
del 14% en varones y del 11% en mujeres.
En otros países europeos también se producen diferencias importantes entre las
tasas. En el mismo informe de Otero (2003) (citando a ODA, COMPASS y García Fe-
rrando 2001) refiere que en Italia los hombres (32%) son más activos que las mujeres
(15%).

Alfonso Cabrera Ramos - 143 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

Apoyados en la diversidad de investigaciones que refieren el comportamiento


ante la práctica y su relación con el sexo, observamos que aún en la población del mis-
mo país, este comportamiento es diferente.
Como lo refiere Otero (2003) nos brinda detalles interesantes sobre la situación
europea, este estudio señala que el sexo no es un factor determinante de la práctica,
algo que se ve más claro en países del norte. Igualmente, destacan el sensible aumento
producido en la práctica de las mujeres en los últimos años.
Un caso particular del estudio realizado en Inglaterra (HFC Loughborough,
2002 citando a JHSU, 1999), se observa que los varones entre 16 a 74 años son más acti-
vos (58%) que las mujeres (32%). Produciéndose un descenso de práctica en ambos
sexos después de los 75 años (hombres 7% y mujeres 4%). Datos que permiten confir-
mar que con el incremento de la edad disminuye la práctica.
Observando los índices de práctica entre los hombres y mujeres en América,
encontramos que en la población civil no institucionalizada de los Estados Unidos
(Schoenborn y Barnes 2002), 55,8% de los varones de entre 65 y 74 años, participan más
en actividades físicas que el sexo opuesto (49%), datos que dejan entrever que las dife-
rencias entre ambos sexos no son tan grandes como sucede en otras poblaciones euro-
peas. Sucediendo de igual manera en los inactivos, siendo las mujeres (51%) quienes
sobresalen con respecto a los hombres (44,2%). Sin embargo, en años anteriores los por-
centajes mostrados por la USDHHS (1998) son inferiores, tuvieron una tasa de práctica
del 31% en los varones y el 30% en las mujer en la población mayor de 60 años, pero la
tasa de inactividad es del 36% en los varones y del 43% en las mujeres, observándose
una tendencia de crecimiento de la tasa de practica en este país.
En el vecino país del norte de los Estados Unidos de América, los ciudadanos
Canadienses de la provincia de Alberta, según nos expone García y Spence (2002), los
porcentajes de práctica entre hombres y mujeres son similares. Con apenas seis puntos
porcentuales por arriba de las mujeres (54%), los hombres suelen realizar más práctica
(60%). Para estos investigadores los aspectos ambientales, demográficos y sociales,
ejercen una grande influencia en las conductas de la práctica, razón por la cual, resulta
necesario identificar que variables permiten predecir futuros comportamientos.
Igualmente, en estudio realizado años antes (Denton y Walters, 1999), los por-
centajes que refieren eran bastante diferentes, la tasa de practicantes en varones fue del
17,9% y la de las mujeres del 13,6%, con relación a la inactividad, el 53,9% de los varo-
nes son inactivos contra el 62,7% de las mujeres.
El análisis específico de la práctica físico-deportiva en América Latina, se puede
ver en algunos estudios realizados en los últimos años. Sobresale la investigación reali-
zada por Seclén y Jacoby (2003) en la población urbana de Perú, en los resultados de
esta investigación muestran una tasa de actividad físico-deportiva de los mayores de
60 años en los varones del 13,5% y en las mujeres del 7,8%.
Por otro lado, en Cuba, la tasa de práctica de la población habanera mayor de
16años, presenta niveles de práctica bastante elevado (Ruiz Juan et al. 2005b). Este gru-
po de investigadores señalan que las diferencias porcentuales entre hombres y mujeres

- 144 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

son muy pequeñas, aunque son los primeros quienes suelen ser más participativos
(54,5% frente al 47%). En tanto, las mujeres son quienes resultan ser más inactivas (27%
frente al 19,9%). Al tratar los datos sobre sujetos que habiendo sido activos han dejado
de participar en la actividad física, uno de cada cuatro habaneros han abandonado la
práctica, es decir las posibilidades entre sexos son iguales.
En la mayoría de las investigaciones los varones son más participativos en las
actividades físico-deportivas que las mujeres, independientemente del nivel socioeco-
nómico que existe entre las poblaciones consultadas, sin embargo, en este comporta-
miento intervienen factores como los motivacionales, medioambientales y familiares.
Otras posibles causas que pueden influir son el espacio y tiempo. La mujer requiere de
espacios concretos y cerrados, en tanto que los varones utilizan mayormente espacios
abiertos, por último, ellas tienen escasas posibilidades de práctica físico-deportiva por
la fragmentación de su tiempo libre sobre todo, las más jóvenes, por las responsabili-
dades domésticas y atención de la familia que tradicionalmente asumen ellas.
5.1.2. Edad.
La edad es una variable continua que marca las etapas y la evolución de los
comportamientos del individuo a lo largo de la vida. En el ámbito de la práctica físico-
deportiva se considera un factor relacionado con la actividad física. Es decir, la edad
modifica la actitud hacia el movimiento corporal que de manera natural y en cualquier
momento es realizado en la vida cotidiana. Considerando la afirmación que la práctica
de actividades físicas no tiene limites de edad (Bagur, 2005), permite que en todas po-
blaciones y en todas las edades se aprecien conductas relevantes de práctica e inactivi-
dad (abandono o nunca haber practicado).
La relación de la edad con la práctica de actividad físico-deportiva, es determi-
nante en las etapas de la juventud. En un estudio realizado por García Ferrando (2001),
indica que hasta los 40 años el nivel de práctica es elevado, sin embargo, es a partir de
esta, que la práctica disminuyen significativamente, mostrando su nivel más critico al
llegar a los 60 años, comportamiento que mantiene hasta el final de la vida.
Estas apreciaciones quedan demostradas por los estudios de Otero (2004), quien
encontraró diferencias entre dos grupos de edad de 15 a 16 y 17 a 18, siendo este último
quienes presentaban un declive de práctica (45,7% frente al 37,5%). mostrando que
existen diferencias significativas entre estos jóvenes.
Hellín (2003) refiere que en los resultados sobre hábitos de práctica de actividad
físico-deportiva en la Región de Murcia, la población más joven del grupo de 15 a 25
años no practica el 36.5% y el grupo de 41 a 64 años no practican el 45,2%, es decir, los
jóvenes son más practicantes que los individuos con mayor edad. Coincidiendo con las
afirmaciones y estudios de García Ferrando (2001), Ruiz Juan y García Montes (2002) y
Ruiz Juan y García Montes (2005a), quienes manifiestan que al relacionar estos com-
portamientos con las clásicas variables sociodemográficas, parece que los practicantes
de actividad físico-deportiva se caracterizan por ser jóvenes.
Por otro lado, está demostrado que los jóvenes que se localizan en el grupo
edad de 18 a 24 años, son cinco veces más propensos a realizar algún tipo de actividad

Alfonso Cabrera Ramos - 145 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

física que los adultos mayores de 65 años. Esta situación fue descrita por Taylor et al.
(1994), Carron et al. (1996) y Weiss (2000) los cuales revelan gráficamente el descenso
tan significativo que se produce en la práctica deportiva desde la edad escolar a la edad
adulta. Así, a los 10 años de edad, encontramos que alrededor de un 80% de los escola-
res practican deporte. A partir de aquí, se produce un descenso de más hasta el 20% a
los 20 años y de el 40% a los 30 años. De tal manera que a partir de los 40 años, el des-
censo ha alcanzado más de un 65% y tan sólo un 20% de la población realiza práctica
deportiva después de los 60 años.
Situación similar encontró Aarnio (2002) en un estudio realizado por el Depar-
tamento de Salud Pública de la Universidad del Helsinki, apunta que los sujetos que
participaron diariamente en actividades físico-deportivas lo fueron en la edad adulta.
Sin embargo, el 1,7% eran físicamente inactivos en esa edad, es decir, la tendencia es
que con el paso de los años la practica de actividad físico-deportiva disminuye signifi-
cativamente. Esto demuestra que existen cambios en la práctica de actividad física con
el paso de los años.
En Argentina, los porcentajes de práctica tienen una marcada evolución negati-
va a partir de los niveles de primaria y secundaria, como lo confirman estudios reali-
zados por Erdociaín et al. (2000). Refieren que en las edades de 6 a 14 años, que se en-
cuentran en la etapa escolar, los niveles de práctica superan el 90%. Sin embargo, en el
siguiente grupo de 15 a 19 años muestran una tasa de práctica del 81,5%, llegando a ser
cerca de un tercio (29,69%) al llegar a los 60 años. Este comportamiento es similar a la
población colombiana (Erdociaín et al., 2000).
Varios investigadores han abordado el problema buscando relaciones entre la
edad y el comportamiento de la práctica de actividad físico-deportiva. En varios estu-
dios se demuestra que, a medida que la edad se incrementa, el comportamiento ante la
práctica disminuye (García Ferrando 1992, 1996 y 2001; BHFNC, 2000; Ruiz Juan, 2001;
Otero, 2004; Ávila y García, 2004; Jansson, 2001; Schoenborn y Barnes, 2002; Ruiz Juan
et al., 2007). Es decir, la práctica de actividad físico-deportiva evoluciona negativamen-
te con el incremento de la edad.
Como se puede suponer, en la etapa de adultos mayores, la reducción de los ni-
veles de práctica y el incremento de la inactividad y el abandono, aumenta el deterioro
y los riesgos de salud (ONU, 2001; Castillo y Balaguer, 1998; OMS, 2002; Salinas y Vio,
2003; Parks et al., 2003; Varo et al., 2003a) con ello, las posibilidades de de sufrir enfer-
medades no trasmisibles.
En las etapas de la juventud la edad es fuerte predictor de conducta ante la
práctica de actividades físico-deportivas, pero este factor muestra cambios sustanciales
en la práctica de actividad físico-deportiva después de los sesenta años. Puede ser ra-
zonable si se consideran las condiciones física, psicológicas y sociales en que el adulto
mayor alcanza la tercera edad, las posibilidades de práctica por enfermedades o lesio-
nes están disminuidas marcadamente, como lo demuestran diferentes investigadores
del área de fisiología del ejercicio (Bouchard y Shepard, 1994), refieren que con el paso
de joven a adulto mayor, se pierde Vo2 máx. (consumo máximo de oxígeno), por lo
tanto, la capacidad de trabajo disminuye.

- 146 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

Una de las razones que podrían explicar esta situación es que, aunque el mode-
lo de práctica físico-deportiva que en los últimos años se ha estado aplicando a escala
mundial, ha evolucionado hacia una visión recreativa, participativa y de la salud (Pé-
rez y Devís, 2003), no ha podido apartarse totalmente del redimiendo y la competencia,
siendo los jóvenes quienes tienen mayores oportunidades de utilizar las infraestructura
y ofertas como instalaciones o programas (Otero, 2004), lo que limita las posibilidades
de práctica a los mayores, en este caso, los jubilados y las amas de casa.
Por último, decir que los niveles de práctica de actividad físico-deportiva se re-
lacionan con la edad negativamente, a medida que se incrementa la edad, la participa-
ción de los individuos disminuye. Sin embargo, se observa que en etapas de la juven-
tud los niveles de práctica son más elevados que en etapas posteriores a los sesenta
años, demostrando que los jóvenes están más propensos a practicar algún tipo de acti-
vidad física más que los adultos mayores. Es decir, la práctica sufre un descenso signi-
ficativo desde la edad escolar hasta la edad adulta, donde la práctica de actividad físi-
co-deportiva cambia sustancialmente, y se estabiliza en la etapa de adulto mayor.
[Link]. Nivel de estudios.
El nivel de estudios es otro factor determinante que está altamente relacionado
con la conducta de la práctica de la actividad físico-deportiva. Algunos investigadores
(Malina, 2001; García Ferrando, 2001; Barnes y Schoenborn, 2003; Parks et al., 2003;
Ruiz Juan y García Montes, 2005a) coinciden en señalar la relación existente entre estas
dos variables, observándose que las personas con estudios superiores tienen tasas de
práctica más que aquellas que poseen un bajo nivel de estudios. Sugieren que el estu-
dio de los factores de la actividad físico-deportiva, se debe realizar de manera integra-
da en los múltiples ámbitos en que la sociedad se manifiesta, considerando que esta
práctica está decididamente incorporada al desarrollo social y, naturalmente, sujeta a
los distintos cambios políticos y económicos.
El nivel de estudios ha sido abordado en numerosas investigaciones realizadas
en distintas épocas y regiones españolas (Moreno y Gutiérrez, 1998; Hellín, 2003; Otero,
2004; Ruiz Juan et al., 2004), quienes coinciden en que es un correlato que se relaciona
con la actitud del individuo ante la práctica de actividad físico-deportiva.
En este punto son interesantes las consideraciones de Otero (2004), quien sub-
raya que, en la comunidad autónoma de Andalucía, los sujetos con niveles de estudios
altos, muestran una tasa de práctica de actividad físico-deportiva del 55%, frente al 7%
de los sujetos con bajo nivel de estudios. Por su parte, Gómez López et al. (2007) en el
análisis de la actividad físico-deportiva realizada por los adultos mayores durante su
tiempo libre, encontraron que los que poseen mayor grado de estudios completados
tienen mayores niveles de práctica.
En uno de lo últimos hallazgos de los investigadores Ruiz Juan et al. (2005b),
sobre el comportamiento ante la práctica de actividad físico-deportiva en el tiempo
libre y su relación con el nivel de estudios en la población de La Habana (Cuba) de 16
años y más, encontraron que los que tienen menor nivel de estudios tienen una tasa de
práctica del 10.5% frente al 32% de los universitarios.

Alfonso Cabrera Ramos - 147 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

Sin embargo, podemos apreciar porcentajes más elevados en los estudios de


Elizondo et al. (2005), quienes puntualizan que en estudio realizado en los habitantes
de 18 a 65 años de Pamplona, son practicantes el 21%, los que tienen bajo nivel frente al
40% de los universitarios. Es decir, existe la tendencia que a mayor nivel de estudios
mayor tasa de práctica.
En los Estados Unidos en una población con el mismos márgenes de edad (18 a
65 años), en estudios realizados por Parks et al. (2003), encontraron que los que tienen
mayor nivel de estudios, tienen mayor tasa de práctica de actividad fisco-deportiva: en
el medio urbano los que tienen mayor nivel de estudios el 36%, frente al 12,5%, de los
que poseen menor nivel de estudios. En el medio suburbano los que tienen mayor nivel
de estudios el 44% frente al 15,8% de los que tienen menor nivel de estudios y en el
medio rural los que tienen mayor nivel de estudios 23,5% frente al 7,8% de los que po-
seen menor nivel de estudios. En otros estudios realizados por Seclén y Jacoby (2003),
en la población peruana, encontraron que los adultos de 55 a 65 años son los profesio-
nales los que tienen una tasa de práctica del alrededor del 40% frente al 11% de los que
tienen menor nivel de estudios.
Se puede resumir comentando que el nivel de estudio es un factor sociodemo-
gráfico que determina los niveles de práctica físico-deportiva, de tal manera que los
sujetos con mayor nivel de estudios también son los que poseen niveles altos de prácti-
ca físico-deportiva. Esta tendencia es similar en la mayoría de las poblaciones estudia-
das. Además, es un factor que está incorporado al desarrollo social y educativo de las
poblaciones, pero, sujeto a cambios políticos y económicos de los países.
[Link]. Situación laboral.
La situación laboral es un determinante sociodemográfico que tiene una fuerte
asociación con el comportamiento del individuo ante la práctica de actividad físico-
deportiva (Bauman et al., 2002; Wilcox et al., 2000), principalmente en las etapas pro-
ductivas, donde las tasas de práctica son elevadas hasta antes de los sesenta años. Sin
embargo, después de un largo periodo laboral que termina en muchos países a los se-
senta años, llega la jubilación y con ella, en muchos casos, la reducción de la práctica de
actividades físico-deportivas. Es decir, implica en algunos individuos asumir una vida
inactiva. Otros siguen inmersos en la vida laboral, o no trabajan, algunos más, viven de
la jubilación o son pensionados y una buena parte, principalmente las mujeres, se dedi-
can a labores del hogar.
La condición socioeconómica relacionada fuertemente con la situación laboral
de los sujetos, repercute fuertemente en el comportamiento ante la práctica de activi-
dad físico-deportiva, podríamos entender que aún a esta edad, existen compromisos
sociales, laborales y familiares que los obliga a continuar en el campo laboral, aun
cuando se encuentren jubilados o pensionados. Estudios recientes refieren que la prác-
tica es más común en los estudiantes frente a los que se encuentran jubilados, García
Ferrando (1990 y 2001) y Ruiz Juan y García Montes (2005a) quienes argumentan que
las diversas situaciones ocupacionales, los estudiantes se ven mayormente favorecidos
para practicar actividad física que los adultos mayores, principalmente, las mujeres que
se dedican a las labores domésticas. Como muestran algunas poblaciones en estudios

- 148 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

realizados por otros investigadores (USDHHS, 1996; Eyler, 2002; García y Spence, 2002;
Parks et al., 2003; Seclen y Jacoby, 2003).
En este contexto, existen estudios que revelan divergencias culturales y sociales
en el disfrute de la práctica físico-deportiva, lo que podría explicar los bajos índices de
práctica de las amas de casa y los jubilados, ya que son los menos favorecidos en la
práctica de alguna actividad física (Parks et al., 2003; Seclén y Jacoby, 2003).
En este sentido, la situación laboral de los adultos mayores es un determinante
que muchos investigadores han abordado. Esta variable ha sido estudiada por Ruiz
Juan et al. (2005b), quienes realizaron un estudio en la población de La Habana (Cuba)
encontrando que las amas de casa son practicantes el 33,3%, han abandonado el 26,1%
y nunca han realizado el 40,5%, los jubilados son practicantes el 32,7%, han abandona-
do el 24,2% y nunca ha practicado el 43% y los desocupados son practicantes el 57,1%,
han abandonado el 19% y nunca han practicado el 23,8% son activas el 25,5%, frente al
47,1% de inactivas.
En la mayoría de los países no se ha podido reducir los altos índices de inacti-
vidad, principalmente en los países latinoamericanos, se ha hecho muy poco o no se ha
hecho nada, por disminuir la inactividad física. Como referencia tenemos que sólo en
31 países de los 191 miembros de la Organización Mundial de la salud, tienen datos
utilizables sobre la actividad física, según el informe sobre la salud en el mundo 2002,
en el que especifica que solamente en 4 países de América Latina exploran la magnitud
del sedentarismo Brasil, Chile, México y Perú (Jacoby et al., 2003).
Podemos decir que la situación laboral de los sujetos, es un determinante fuer-
temente asociado con la práctica de actividad físico-deportiva, comportamiento que se
modifica con el paso de los años, los sujetos productivos laboralmente son más fre-
cuentes en la práctica de las actividades físicas en las etapas de la juventud, sin embar-
go, al llegar a la etapa de adulto mayor son más practicantes los jubilados seguidos de
los que trabajan. Por otro lado las amas de casa son las que 8 de cada 10 no practican
ninguna actividad físico-deportiva.
5.2.2. Características de las actividades físico-deportivas de tiempo libre.
Las influencias socioambientales y los deportes tradicionales de las localidades
producen algunos cambios en las modalidades deportivas que se practican en algunos
países europeos, debido a los cambios climáticos que, en cierto punto, condicionan a
los sujetos en la práctica de actividad física, favoreciendo unas y obstaculizando otras
como los deportes de invierno, náuticos y acuáticos (Vander Boroek, 2002; Aliaga y
Winquist, 2003; Eurostad, 2003).
En la diversidad de práctica de actividad físico-deportiva realizada por la po-
blación, según algunos investigadores como García Ferrando (2001), Vander Boroek
(2002) y Otero (2004), existe la tendencia de elegir especialmente los deportes indivi-
duales frente a los colectivos.
Debido a esta diversificación surgen nuevas actividades con el componente in-
dividualizador, principalmente en el medio urbano donde la autonomía individual es
una característica de una sociedad en busca más de lo estético que de la socialización y

Alfonso Cabrera Ramos - 149 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

el disfrute en comunión con los demás. Ha conducido a los investigadores a valorar la


práctica de actividades físico-deportivas a partir de diversas formas y consideraciones
para lograr beneficios en la salud reduciendo los riesgos de la aparición de enfermeda-
des. En la revisión bibliográfica encontramos que la práctica puede ser medida y clasi-
ficada dependiendo de diversos criterios y se puede clasificar tomando en considera-
ción los componentes de la participación deportiva.
Como se propone desde el proyecto COMPASS (2002), puede ser medible desde
el punto de vista cuantitativo (según la continuidad y la concentración en el tiempo de
la propia participación), cualitativo (en términos de prestación absoluta o relativa, con
referencia particular al ámbito competitivo) y nivel organizativo o de institucionaliza-
ción (grado de inserción en las organizaciones que regulan la práctica de la actividad).
Por su parte, García Ferrando (2001) distingue siete categorías o clasificaciones
del comportamiento deportivo, considerando una tipología o tasa de práctica en:
1. Intensamente de modo competitivo y organizado: son los que hacen deporte
3 o más veces a la semana, tienen licencia federativa y compiten en ligas o
competiciones regladas.
2. Intensamente: la integran aquellos practicantes que aún haciendo deporte
con frecuencia elevada, 3 o más veces por semana, lo hacen sin orientación
competitiva, si compiten lo hacen con amigos por diversión.
3. Regularmente de modo competitivo y organizado: forman parte quienes
tienen licencia federativa y participan en competiciones regladas, pero sólo
hacen deporte una o dos veces por semana.
4. Regularmente de modo recreativo: son quienes hacen deporte regularmente
de modo recreativo, practicando una o dos veces por semana, sin orienta-
ción competitiva y de forma continuada a lo largo del año.
5. Irregular: son quienes hacen deporte cuando pueden, practicando menos de
una vez por semana.
6. Ocasionalmente: la componen quienes sólo hacen deporte en vacaciones.
7. No práctica: compuesta por los no practicantes.
En cuanto a la participación en actividades físicas y deportivas, Piéron (2003)
considera tres niveles: participación cuyo mínimo sea de tres veces por semana, parti-
cipación mínima de al menos una hora por semana y frecuencia cotidiana.
En el mismo contexto, Otero (2004) consideran en sus estudios cuatro categorí-
as: práctica intensiva, regular, ocasional e irregular. Teniendo en cuenta que la práctica
deportiva puede realizarse con grados de intensidad muy variados, estos autores cal-
culan las diversas tasas de práctica deportiva siguiendo las recomendaciones de COM-
PAS, (2002), donde se considera que la población mayor de 16 años que realiza 120 o
más prácticas en los últimos doce meses es considerada como práctica intensiva, quie-
nes realizan entre 60 y 119 se considera práctica regular, entre 12 y 60 práctica irregular
y entre 1 y 11 prácticas práctica ocasional.

- 150 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

Existen otras recomendaciones (ACSM, 1998) que los individuos deben conside-
rar para lograr beneficios en el sistema cardiorrespiratorio, sobre todo los adultos ma-
yores: la actividad física debe ser de baja intensidad, moderada y continua. Coinci-
diendo con lo expuesto años anteriores por Katch y Katch (1991), quienes indican que
la actividad física aeróbica debe ser prologada, sostenida y de baja intensidad como
caminar, trotar, pedalear bicicleta, natación y patinaje. Sin embargo, aparecen otras
opciones (García Ferrando, 2001) como diferentes formas de baile y juegos recreativos,
gimnasia de mantenimiento, ejercicios aeróbicos y entrenamiento de fuerza, aunque
esta última no es apropiada para todos los adultos mayores.
Según Bastos et al. (2005), los sujetos han reducido de manera considerable la
cantidad y calidad de la actividad física. Son bastante irregulares en la práctica, dedi-
cándole poco tiempo, reduciendo así las posibilidades de lograr los beneficios en su
salud. Esto obliga a incrementar los niveles de actividad física en adolescentes, jóvenes
y adultos (USDHHS 1996 y 2000; Dunn et al., 1998; OMS, 2002), es decir, muchos po-
drían tener ganancias fisiológicas y disfrute de la actividad si se permite al sujeto la
libertad de elegir la actividad física de acuerdo a sus preferencias acorde con sus posi-
bilidades, aún así, tiene la tendencia de modificarlas con el paso de los años.
[Link]. Modalidad de la práctica físico-deportiva.
Concretamente, la modalidad de práctica deportiva de los sujetos activos está
determinada, de manera general, por factores socioambientales y, de manera particu-
lar, por factores individuales, los cuales están fuertemente influenciados de algunos
correlatos como demográficos, psicológicos y estructurales los cuales, en su momento,
determinan el tipo de deporte que el sujeto puede o desea realizar.
Algunos estudios muestran que es el individuo quien elige la modalidad que
prefiere, siempre que tenga claro que el objetivo de practicar la actividad físico-
deportiva elegida estará enfocado al mejoramiento y mantenimiento de su salud para
evitar riesgos de sufrir algunas de las enfermedades no trasmisibles (Piéron, 2003; Mat-
sudo, 2003; Mazzeo et al., 1998). Es decir, la modalidad elegida debería cumplir con
este objetivo y no efectos contrarios a los que se persiguen.
En el ámbito de la práctica de actividad físico-deportiva, algunos estudios de
García Ferrando (2001), refiere que los deportes como el fútbol, fútbol sala, carrera a
pie o jogging, tenis, ciclismo, danza y gimnasia y tiro, son los más utilizados por per-
sonas mayores de 40 años. Mientras que en deportes como el baloncesto, balonmano,
voleibol, rugby, atletismo y el jockey predominan en la población menor de 40 años.
García Ferrando y Mestre (2000) y García Ferrando (2001), encontraron que la
población española sigue un orden descendente en las modalidades físico-deportivas
de conjunto, realizando mayormente deporte individuales como la natación, tenis, ca-
minar, sedentarismo, gimnasia de mantenimiento, aeróbic, danza, montañismo, excur-
sionismo, gimnasia rítmica, carrera y atletismo.
Más tarde, otros estudios realizados por algunos investigadores (Ruiz Juan,
2001; García Montes, 2001; Hellín, 2003; Otero, 2004; Ruiz Juan y García Montes,
2005a), coinciden con los resultados nacionales, pero con algunas diferencias en las

Alfonso Cabrera Ramos - 151 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

modalidades deportivas. Probablemente por las influencias de factores socioambienta-


les y la tradición de los deportes locales.
Por tanto, existe una diversidad en la práctica de actividad físico-deportiva rea-
lizada por la población, según algunos investigadores como García Ferrando (2001),
Vander Boroek (2002) y Otero (2004), existiendo la tendencia de elegir especialmente
los deportes individuales frente a los colectivos.
De los deportes más practicados en el ámbito nacional español, según la encues-
ta 2000 de García Ferrando (2001), vamos a centrarnos en los principales. En primer
lugar, estaría la natación recreativa (39%), la cual continúa con el mismo porcentaje de
practicantes que en 1990. Le seguiría el deporte con más recursos a nivel nacional e
internacional, hablamos del fútbol, tanto recreativo como de competición (36%), el cual
ha aumentado su porcentaje de practicantes en la última década (28% en 1990). En ter-
cer lugar está el ciclismo competitivo y recreativo, el cual también se ha elevado en más
de cinco unidades porcentuales el número de practicantes en diez años (15% en 1990 y
22% en 2000). El cuarto lugar es para la gimnasia de mantenimiento.
En un estudio realizado en la década pasada, Cuevas (1994) encontró que las
seis modalidades deportivas más practicadas por los andaluces eran la gimnasia de
mantenimiento (13,7%), fútbol-sala (13,5%), ciclismo (12%), natación (11,5%), fútbol-11
(10,5%) y tenis (10%).
Posteriormente, Riera (1996), en Comarca del Valle de Arán, en los varones jó-
venes y adultos araneses (distribuyó en tres zonas: alto, medio y bajo Arán), destaca
como actividades deportivas más practicadas por su población el esquí (48%), ciclismo
(13,3%), fútbol (8,6%), patinaje sobre hielo (6,1%) y natación (5,2%).
De igual manera, en el análisis de Ispizua (1993 y 1996) acerca de las prácticas
de tiempo libre, expone que los deportes más practicados son natación (34,7%), danza o
gimnasia (17,5%), fútbol-sala (16,8%), fútbol (15,4%), footing (15%), baloncesto (13,6%)
y ciclismo (12,7%).
Con el paso de los años los sujetos modifican sus preferencias. Se observa que
los adultos mayores tienen la tendencia de abandonar los deportes de alta intensidad
por otros de moderada intensidad, de menor riesgo y seguros. Según Arribas y Arruza
(2001), la población mayor de los guipuzcoanos y guipuzcoanas tiene la tendencia de
cambiar sus preferencias por actividades como caminar (36%), montañismo (24%), an-
dar en bicicleta y nadar (15%).
La preferencia por estos deportes se observan en los estudios realizados en la
población adulta de Martos (2000), quien encontró que las tres principales actividades
que los adultos mayores practican son movimientos de gimnasia, caminata y uso de la
música. Coincidiendo con los estudios de Cabañas et al. (2004) quien encontró que los
mayores de 60 años practican, mayoritariamente, gimnasia de mantenimiento (94,7%) y
son los que están más preocupados por su salud, casi el 100%.
En un estudio transversal, realizado en mayores institucionalizados en Granada
(España) por Moreno Torres et al. (2003), encontraron que las actividades físicas lleva-

- 152 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

das a cabo con más frecuencia y durante más tiempo es el paseo caminando, frente a la
gimnasia como actividad minoritaria.
Con relación a las preferencias deportivas de los adultos mayores, encontramos
en otros estudios, como el de Moreno y Gutiérrez (1998), resultados muy similares
cuando se les pregunta por los deportes que practicarían si pudieran: el 22,8% contestó
que la natación, el 14,7% la gimnasia, el 11,3% el tenis y el 10,3% la caminata.
En los Estados Unidos, según Li et al. (2005), citando a AHRQCDC (2002) y
CDC (2003), los adultos mayores de 65 son los que disponen de más tiempo libre, al
igual que también son los que más tiempo dedican a las actividades al aire libre, prin-
cipalmente, la modalidad de caminar. Es decir, esta población, probablemente tiene
mejor organizado su tiempo libre, frente a otras poblaciones de adultos mayores, quie-
nes cuentan con suficiente tiempo libre pero mal organizado.
Podemos ver que en los países europeos existe un desarrollo rápido de la prac-
tica físico-deportiva, pero en otros países de América Latina todavía existen grandes
problemas y, por consiguiente, podemos esperar que las modalidades físico-deportivas
no hayan evolucionado al ritmo de otros países, se sigue practicando los deportes tra-
dicionales como el fútbol en sus distintas manifestaciones y el aeróbic como los más
practicados (Endorciaín et al., 2000; Monteiro et al., 2003 y Seclen y Jacoby, 2003). Estos
investigadores sugieren que las personas adopten un estilo de vida activo que incluya
actividades físicas diarias en la casa, en el trabajo o en el tiempo libre, como subir o
bajar escaleras, salir a pasear con el perro, cuidar del jardín, lavar el carro, caminatas en
ritmo ligero, bailar, pedalear o nadar. Estas nuevas recomendaciones son confirmadas
por las asociaciones internacionales como la CDC (2003), CDC50 (2004) y ACSM (1998).
En recientes estudios en la población habanera realizados por Ruiz Juan et al.
(2005b) encontraron que la población tiene mayor preferencia por deportes colectivos
(26,5%) frente a los individuales (19,1%), siendo las modalidades preferidas más practi-
cada la gimnasia de mantenimiento (17,96%), seguido de trotar y correr (11,3%), béis-
bol (8,7%) y fútbol (8,4%).
Se observa que las modalidades de actividad físico-deportiva que practican los
sujetos en etapas de la juventud, se modifican con el paso de los años. Los jóvenes pre-
fieren aquellas actividades que están enfocadas a deportes de conjunto que requieren
para su práctica altas intensidades y mayor desgaste energético como los deportes de
conjunto tales como el fútbol, balonmano y baloncesto entre otros. Pero, con el incre-
mento de la edad y el paso de una etapa a otra, los sujetos tienen la tendencia de prefe-
rir deportes menos intensos, que en su práctica no representen esfuerzos extenuantes,
con menos riesgos de lesiones y más seguros, como la natación, gimnasia de manteni-
miento, la caminata, correr y trotar.
[Link].1. Según el sexo.
Con relación al sexo y la modalidad de práctica físico-deportiva, encontramos
que los hombres y las mujeres, en algunas poblaciones, tienen diferentes preferencias.
En la investigación llevada a cabo por Navarro y Mateo (1993) sobre la juventud espa-
ñola, se afirma que, entre el grupo de practicantes, se presentan como modalidades

Alfonso Cabrera Ramos - 153 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

más practicadas, entre los hombres, el fútbol (40%), el baloncesto (22%), la natación
(15%), el ciclismo (14%) y el tenis (14%). Mientras que entre las mujeres, la gimnasia
(16%), la natación (15%), el ciclismo (9%), el footing (8%), el tenis (6%) y el baloncesto
(6%) demostrando, de esta manera, que existen deportes practicados fundamentalmen-
te por hombres y otros cuya práctica es prioritaria entre las mujeres.
En la población barcelonesa, Cañellas y Rovira (1995) averiguaron que la nata-
ción es la actividad más practicada en ambos sexos. Pero los tipos de actividades, en
función del sexo, vemos que el fútbol y el fútbol sala destacan significativamente como
actividades preferentemente masculinas. En cambio, entre las mujeres, casi toda la
práctica se concentra en la natación, caminar, pasear y gimnasia de mantenimiento.
Ispizua (1993 y 1996), expone que las mujeres practican deportes de corte indi-
vidual y que no requieren tiempo determinado, como la danza o la gimnasia (17,5%) o
la natación (34,7%). Mientras que los hombres participan más las modalidades de
equipo y más reglados, como fútbol sala (16,8%), fútbol (15,4%), footing (15%), balon-
cesto (13,6%) y ciclismo (12,7%).
García Montes et al. (2001), encontraron en un estudio de hábitos deportivos de
los granadinos mayores de 10 años, que las mujeres tienen poco tiempo para practicar
deportes, porque en ellas recaen las responsabilidades familiares y domésticas. Por lo
tanto, son las que tienen menor disponibilidad temporal. Un poco más tarde López
Crespo (2001) expone la misma idea, en la cual, las mayores responsabilidades familia-
res y domésticas son asumidas por las mujeres trabajadoras respecto al cuidado de los
hijos y las tareas del hogar, repercutiendo en una evidente limitación del tiempo dis-
ponible para realizar cualquier tipo de deporte.
Por su parte Otero (2004) refieren que, en la población andaluza mayor de 16
años, son practicantes de fútbol el 24,5%, siendo la mayoría varones y mientras que las
mujeres realizan aeróbic (32,1%), seguido de gimnasia de mantenimiento (31%).
En otros países europeos como en Prato (Italia), según Mussino (2004), los ma-
yores porcentajes de participantes vienen constituidos por los llamados deportes de
gimnasio, con actividades de condición física (aeróbic, body-building, cyclette, spin-
ning, step, etc), de combate (artes marciales), de danza y de baile, principalmente por
las mujeres. Las distintas modalidades de fútbol (fútbol y fútbol-sala), los deportes de
piscina (aquagym, natación y waterpolo) y el ciclismo y la mountain byke, principal-
mente por los hombres.
Igualmente, en países latinoamericanos, diferentes autores como Seclén y Jaco-
by (2003) y Endorciaín et al. (2000) coinciden en afirmar que el deporte colectivo que
más se practica en los varones es el fútbol (47,9%) y el voleibol (54,5%) en las mujeres.
En Brasil, según Monteiro et al. (2003), los hombres indicaron que participaban
en deportes de equipo, mientras que las mujeres dijeron que participaban en activida-
des tales como caminar o trotar (jogging), pero estas últimas fueron las actividades más
comunes en ambos sexos.
En los estudios revisados se observa que los hombres tienen preferencias por
los deportes de conjunto más reglados y competitivos, como el fútbol y baloncesto, en

- 154 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

tanto que las mujeres prefieren deportes de corte individual que no requieren tiempos
determinados como la gimnasia de mantenimiento, natación, danza y baile. Sin embar-
go, en los países desarrollados como Italia, muestra una tendencia a preferir modalida-
des deportivas de gimnasio tanto en hombres como en mujeres. Probablemente por la
influencia de los factores socioambientales y sociales de estas poblaciones.
[Link].2. Según la edad.
La edad es otro de los factores sociodemográficos abordado por algunos inves-
tigadores españoles como García Ferrando (1990, 1997 y 2001), Otero (2004) y Ruiz Juan
y García Montes (2005a), que refieren que las actividades físico-deportivas selecciona-
das responden, en gran medida, a las posibilidades que tiene el individuo. Sin embar-
go, la diversidad de grupos de edad que se encuentran en las distintas etapas, según
Keating et al. (2005), permiten observar tendencias en trabajos que tratan esta variable.
En un estudio realizado por García Ferrando (2001), se aprecia que los deportes
que predominan en la población menor de 40 años son el baloncesto, balonmano, vo-
leibol, rugby, atletismo y el hockey, mientras que en los sujetos mayores de 40 años
predominan los deportes como el fútbol, fútbol sala, carrera a pie o jogging, tenis, ci-
clismo, danza, gimnasia y tiro.
Años antes en la juventud española, Navarro y Mateo (1993) y García Ferrando
(1993), se encontró que los jóvenes de 20 a 24 años practican, principalmente, deportes
colectivos como el fútbol (40%), baloncesto (22%) y, en menor proporción, los indivi-
duales como la natación (15%), ciclismo (14%) y gimnasia (16%), sin embargo, se ob-
serva una disminución importante con el incremento de la edad. Posteriormente, ob-
servamos que, en Andalucía, en el municipio de Sevilla (Romero et al., 1994), la moda-
lidad principal entre los practicantes de 15 a 29 años es el fútbol (21%) y, en segundo
lugar, la gimnasia de mantenimiento (15%).
En la Junta de Castilla y León (1994), desarrollaron un estudio para conocer las
modalidades deportivas de la juventud en general (de 15 a 29 años), sin diferenciar en
bloques de edades. Se observa que la principal actividad deportiva es ir al gimnasio,
para realizar actividades de musculación, gimnasia y aeróbicos.
Así mismo, estudios realizados por Cañellas y Rovira (1995), refieren que en la
población de 15 a 65 años la actividad físico-deportiva con mayor porcentaje en los
barceloneses es la natación (25%), porcentaje por encima de otras modalidades depor-
tivas como caminar (21%), la gimnasia de mantenimiento (13%) y el baloncesto, el tenis
o el excursionismo con el 10%, constatando que muchos de los deportes tradicionales
han quedado desplazados de las preferencias de la población.
Se observa que, en un estudio realizado en la región de Murcia, según Hellín
(2003), la modalidad preferida de los sujetos que se encuentran en el grupo de edad de
los 15 a los 25 años, son los deportes colectivos. En cambio, los sujetos que se encuen-
tran entre los 26 y los 40 años y los que están entre los 41 y los 64 años, prefieren prin-
cipalmente los deportes individuales.
Sánchez Barrera et al. (2003), que realizaron un estudio en Granada sobre las
preferencias de las modalidades deportivas de la población de 10 a 74 años, encontra-

Alfonso Cabrera Ramos - 155 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

ron que son la carrera y el fútbol las actividades más practicadas por los más jóvenes y,
en general, la gimnasia y andar o caminar en los siguientes grupos de edad.
En estudios más recientes del INE (2004), realizados en la población adulta ma-
yor, los resultados muestran que las personas mayores de 65 años son las que disponen
de más tiempo libre, también son las que más tiempo dedican a las actividades al aire
libre, especialmente andar o caminar, gimnasia y balón o pelota. Es decir, organizan el
tiempo libre de tal manera que puedan practicar algún deporte de su preferencia.
Las poblaciones muestran la tendencia que, en las etapas de la juventud hasta
los 40 años, prefieren actividades de deportes colectivos, posteriormente, se inclinan
prioritariamente por los deportes individuales. Es decir, con el incremento de la edad
las preferencias de las modalidades deportivas cambian, inclusive en los jóvenes de un
mismo país.
Los adultos mayores, por su parte, tienen la tendencia de practicar principal-
mente aquellas actividades que están diseñadas acorde con la edad como es caminar,
gimnasia de mantenimiento, principalmente después de los 40 años.
[Link]. Frecuencia.
Como hemos observado, la práctica de actividad físico-deportiva ofrece a los
sujetos grandes beneficios en su salud, cuando ésta es realizada de manera constante,
dedicando cierta cantidad de tiempo y empleando un esfuerzo físico, capaz de produ-
cir un cambio en el ritmo cardiaco y respiratorio.
La frecuencia, la duración y la intensidad del ejercicio son tres componentes de
la actividad física, cuya combinación ha sido lo más eficaz que se ha encontrado para
producir un entrenamiento efectivo, sin que la edad signifique un factor limitante del
ejercicio (ACSM, 1998). Según este organismo muchos de los beneficios que lograrían
los sujetos por conducto de la actividad física, se podrían alcanzar sin necesidad de
emplear alta intensidad durante el ejercicio, siempre y cuando la frecuencia y la dura-
ción del entrenamiento aumenten de manera apropiada. Desafortunadamente, los suje-
tos han disminuido en estos tres componentes, lo que ha conducido a los investigado-
res a estimar qué cantidad y calidad debe tener la actividad física cuando sea realizada
por los sujetos para lograr beneficios para su salud, reduciendo la aparición de enfer-
medades.
Para Pate et al. (1995), USDHHS (1999, 2000 y 2004) y Li et al. (2005) los sujetos
deben acumular por lo menos 30 minutos de actividad física, de preferencia todos los
días de la semana, con una intensidad moderada. Por su parte, la ACSM (1998) sugiere
que destinando diez minutos en cada sesión, durante al menos dos días por semana,
con una intensidad del 65% al 90% del ritmo cardíaco máximo ó del 50% al 80% de la
reserva máxima, será suficiente para mejorar la aptitud cardiorrespiratoria.
La frecuencia de práctica ha sido clasificada de diferentes maneras por algunos
investigadores. Para Ponseti et al. (1998), esta podría dividirse en nivel bajo (práctica
esporádica o semanal de algún deporte), nivel medio (práctica llevada a cabo 2-3 veces
a la semana) y, por último, nivel alto (práctica realizada más de 3 veces a la semana).
En tanto, Balaguer et al. (1999), consideran que la práctica del deporte y la realización

- 156 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

de actividades físicas requieren esfuerzos físicos con cierta frecuencia, la consideran


moderada, cuando los sujetos destinan 2 a 3 veces por semana a la práctica de ejercicio
físico y alta, cuando destinan 4 o más días a la semana.
Al observar este componente en algunos estudios realizados en diferentes po-
blaciones de España, caso particular de Baracaldo, Portugalete, Santurtzi y Sestao
(Nervión–Vizcaya), Ispizua (1993) encontró que tan sólo el 32,2% de esta población se
ejercitaba todos los días de la semana, en tanto que cuatro de cada diez sujetos (40,4%)
lo hacía de 2 a 3 veces por semana y un pequeño grupo (16,3%) destinaba una vez o
menos a la semana.
Sánchez Pérez et al. (1998) muestran que el 72% de los jóvenes realizaba activi-
dades físicas por debajo de las recomendaciones sugeridas por los expertos (1 a 2 veces
por semana), mientras que el resto (36%) se ejercitaba durante 3 días o más a la semana.
En un estudio desarrollado en Santander (Pérez et al., 2001), encontraron que el
62,8% realiza actividades físico-deportivas 3 ó más veces por semana, seguido por
quienes lo hacen 1 o 2 veces a la semana (26,9%) y con menos frecuencia de práctica se
encuentra el 10,3%. Estos resultados permiten observar que, en esta población, afortu-
nadamente un grupo mayoritario se encuentra realizando actividades físico-deportivas
por encima de los mínimos recomendados.
Tiempo después, en la Comunidad Autónoma de Andalucía, Otero (2003) reali-
zan un estudio en la población mayor de 16 años, observando que poco más de la mi-
tad de los andaluces (52,3%) practican las actividades físico-deportivas 3 veces por se-
mana, en tanto el 40,2% lo hace por 1 a 2 veces a la semana. Este autor (Otero, 2004)
años más tarde, en la misma población andaluza, encuentra que tan sólo el 20% de los
sujetos realiza práctica del ejercicio todos los días de la semana, en tanto tres de cada
diez andaluces destinan entre dos y tres veces por semana. Lo que permite apreciar
que la mitad de la población de esta región se ejercita uno o menos días a la semana.
Por su parte, Sánchez Barrera et al. (2003), en los jóvenes universitarios de
Deusto, sólo el 36% de los jóvenes realizaban actividades físicas una vez a la semana,
con idénticos porcentajes de los que practican 2 veces, mientras que un 36% se ejercita-
ba durante 3 días o más a la semana. Es decir, un considerable sector de esta población
no cumple con las cantidades mínimas sugeridas por los expertos de al menos 3 días a
la semana.
En esta misma línea encontramos que Gyurcsik et al. (2006) resaltan que la fre-
cuencia de práctica de actividad física en los jóvenes se encuentra por debajo de las
recomendaciones mínimas (menos de 3 días a la semana).
Por el contrario, en la población de Córdoba, Molero y Guillen (2007) muestran
que, en las personas mayores de 65 a 85 años, el mayor porcentaje de los que practican
se localiza en la frecuencia de 3 días a la semana (26.9%), por lo que se puede pensar
que esta población está cumpliendo con las recomendaciones de los expertos.
En el estudio realizado en la década pasada por Vuori y Fentem (1996), se en-
contró que los adultos mayores de Finlandia se ejercitan principalmente 3 veces por
semana (37%), seguido por quienes lo hacen 1 a 2 veces por semana (32%).

Alfonso Cabrera Ramos - 157 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

En América Latina, según Mora et al. (2004), en Costa Rica las personas de 60 a
75 años de la población practican actividad físico-deportiva con una frecuencia de 3 a 4
veces por semana. Sin embargo, se debe comentar que esta población se localiza insti-
tucionalizada, en 21 centros diurnos donde existe control y vigilancia sobre los sujetos.
Estos estudios nos permiten apreciar que, en algunas poblaciones, los sujetos,
por su escasa frecuencia de práctica de actividad física, disminuyen las posibilidades
de mejorar su salud encontrándose en serio riesgo para su salud. En cambio, otros pro-
bablemente incrementen su salud al ser constantes en dicha práctica.
De igual manera, la frecuencia tiene la tendencia a disminuir con el paso de los
años siendo, durante la juventud, cuando los sujetos se ejercitan por encima de las can-
tidades sugeridas por los expertos investigadores en el tema. Por lo cual, podríamos
suponer que, con el aumento de la edad y disminución de la frecuencia de práctica,
comiencen a surgir ciertas enfermedades que podrían afectar a este sector de la pobla-
ción en caso de no aumentar la frecuencia.
[Link]. Duración del esfuerzo.
Bastos et al. (2005) encuentran que los sujetos han reducido de manera conside-
rable la duración del esfuerzo, disminuyendo las posibilidades de alcanzar los benefi-
cios en su salud, lo que obliga a incrementar los tiempos de práctica de actividad física
en adolescentes, jóvenes y adultos (USDHHS, 1996 y 2000; Dunn et al., 1998; OMS,
2002). Para lograr beneficios para la salud biológico, psicológico y social, los sujetos
deben dedicar de 20 a 30 minutos a la práctica del ejercicio físico durante una sesión de
entrenamiento (USDHHS, 1996 y 2000; Mazzeo et al., 1998; Matsudo, 2003) lo que su-
pondrá mejorar el funcionamiento del sistema cardiorrespiratorio, movilidad articular,
autonomía funcional autoestima y prolongar la independencia de los sujetos.
A partir de la duración de la práctica de actividad física, los beneficios para la
salud pueden aumentar, disminuir o mantenerse, cuando los sujetos cumplen con las
cantidades sugeridas por los expertos.
Se han hecho estudios en población joven para determinar el tiempo que estos
ocupan en sus actividades físicas. La duración de la práctica en la población barcelone-
sa se ha modificado en la última década, según estudios de Cañelas y Rovira (1995),
que presentan que esta población realiza esta actividad con una duración de 2 horas
semanales.
Blasco et al. (1996) indagaron el tiempo de práctica en los jóvenes estudiantes
pertenecientes al primer curso en las Facultades de Ciencias y Psicología de la Univer-
sidad Autónoma de Barcelona. Observaron que el 41% de los encuestados destinaban
3.30 horas de actividad en promedio semanal, con más de 60 minutos por sesión de
entrenamiento. Es decir, es un sector de la población que se encuentra por encima de
los mínimos recomendables. Sin embargo, más de la mitad de la población está practi-
cando por debajo de este tiempo con la tendencia de seguir disminuyendo con el paso
de los años.
Por su parte, Sánchez Barrera et al. (2003) refiere que los jóvenes de la Universi-
dad de Deusto, el 39% realizan actividades físico-deportivas con una duración entre 30

- 158 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

y 60 minutos. Sin embargo, el resto la esta haciendo con tiempos inferiores, es decir, no
cumplen con los mínimos recomendados.
En las etapas de la juventud, según los resultados del estudio realizado en Al-
mería (Ruiz Juan et al., 2005a), entre los practicantes la mayor cantidad de éstos (61,5%)
lo hacen con una duración de 2 a 5 horas a la semana. Si además tenemos en cuenta
que otra parte de la población (22,2%) dedica más de 6 horas a la práctica semanal, se
puede concluir que casi la totalidad de la población estudiada practica con una dura-
ción que pueden ser considerados satisfactoria, atendiendo a las recomendaciones del
USDHHS (1996).
En estudios más recientes Romero Granados (2007) investigó en dos escenarios.
En el primero que no tiene nada que ver con la actividad físico-deportiva y en el se-
gundo un macrogimnasio, para conocer la duración de la práctica en adultos mayores
de Sevilla. Encontró que la duración del esfuerzo que esta población destina en su
práctica, es de 1 hora, en ambos grupos (54,5% en el primero y 36,1% en el segundo).
En el informe sobre la duración de las actividades físicas de tiempo libre del pe-
riodo 1997-98 de la población de los Estados Unidos (Barnes y Schoenborn, 2003), uno
de cada cuatro adultos (22,7%) realiza actividad físico-deportiva con una duración mí-
nima de 30 minutos.
Estos resultados difieren de los encontrados por Frank et al. (2005) en 13 áreas
metropolitanas de Atlanta (Estados Unidos), con datos recolectados del 2001 al 2003 en
la población de 20 a 70 años. Encontraron que el 37% practica actividad física con una
duración de 30 minutos al día y el 18% realiza por debajo de los 30 minutos recomen-
dados. Una parte de esta población puede llegar a tener problemas de salud porque no
están cumpliendo con el tiempo mínimo sugerido.
Esta situación es diferente en algunos países latinoamericanos como Brasil,
dónde Monteiro et al. (2003) encontraron que, en la población general, sólo el 13% de
los brasileños hace un mínimo de 30 minutos de actividad física y únicamente el 3,3%
indicó que lo hacía como mínimo 30 minutos 5 días a la semana, es decir, cumplen con
los mínimos recomendados. Bastante similar a los resultados de cuatro localidades de
la población de Argentina, Erdociaín et al. (2000) encontraron que más de la mitad de
la población (53.3%) está practicando con un tiempo inferior a lo recomendado por los
expertos. Situación preocupante porque los riesgos de sufrir enfermedades están laten-
tes, sobre todo por las pocas posibilidades de practicar alguna actividad por la preca-
riedad o ausencia estructural y los problemas económicos existentes.
Los estudios de Erdociaín et al. (2000) en la población mayor de 60 a 75 años de
Costa Rica, encontraron que los sujetos les dedican más de una hora diaria a la práctica
físico-deportiva, obedeciendo a programas estructurados para 21 centros diurnos en
esta población. Aunque es un país centroamericano, es una de las sociedades que cuen-
tan con una estructura social bastante mejor que otros países de esta zona.
Los estudios revisados nos permiten observar que las etapas donde se hallan
escolarizados los tiempos de práctica son mayores porque ésta es obligatoria o tienen
mayor promoción y, sobre todo, por la presencia de la Educación Física. Sin embargo,

Alfonso Cabrera Ramos - 159 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

se observa una disminución del tiempo de práctica a partir del egreso escolar, con la
tendencia de disminuir con el paso de los años. De tal forma que, al llegar a la etapa de
adulto mayor, la duración de la práctica tiene la tendencia de mantenerse en los míni-
mos recomendados y a disminuir, como está sucediendo en algunas poblaciones euro-
peas y latinoamericanas.
Se observa, además, que la duración de la práctica suele ser diferente entre las
poblaciones, permitiendo observar que en casi todas las poblaciones disminuye con el
incremento de la edad, lo que hace suponer que surjan algunos problemas de salud o
quizá ya estén padeciendo.
[Link]. Intensidad del esfuerzo.
Los estudios epidemiológicos, en su mayoría en población adulta, muestran que
los sujetos que realizan actividades físicas de intensidad moderada y de forma regular,
favorecen positivamente su salud física (Minuchin, 1996; Varo et al., 2003a; Jacoby et
al., 2003), mental (Biddle, 1993; Guillén García et al., 1997; Brown y Siegel, 1988; De-
chavanne, 1998; Pérez, 1998) y social (Benaziza, 1998), obteniendo mayores beneficios
que aquellos que practican ejercicios de gran intensidad, si es realizada durante varios,
o mejor aún, todos los días de la semana. Esto ha conducido a los investigadores a es-
timar qué cantidad y calidad debe tener la actividad física para que les permita lograr
beneficios para su salud, reduciendo la aparición de enfermedades.
Los estudios en actividad física y su relación con la salud han cobrado impor-
tancia en los últimos años por los grandes beneficios que ésta origina a los sujetos que
son activos en la vida diaria, concediendo a estos ser más saludables y mejorar su cali-
dad de vida. Según los estudios realizados por ACSM (1998), son muchos los benefi-
cios que lograrían los sujetos por conducto de la actividad física que se podrán alcanzar
sin necesidad de emplear una alta intensidad durante el ejercicio, siempre que la fre-
cuencia y la duración del esfuerzo aumenten de manera apropiada.
Para controlar la intensidad existen medios biológicos que facilitan el manejo de
las cargas de trabajo en los practicantes. Independientemente del objetivo que se persi-
ga, la intensidad con que se realiza el esfuerzo de la actividad físico-deportiva, puede
modificar las respuestas de adaptación al trabajo físico. Para Ramírez (2002), controlar
la frecuencia y la duración de la práctica de actividad física resulta más fácil pero, con
respecto a la intensidad, es más complicado porque puede ser interpretada de muchas
maneras y generar confusiones, pudiendo provocar efectos indeseables y no lograr el
objetivo que se persigue.
Considerando las aportaciones de Barrios et al. (2003) y Romero García (2004),
con respecto a las distintas formas de controlar las cargas de trabajo utilizando la inten-
sidad del esfuerzo, se recomienda vigilar el trabajo físico por diferentes medios fisioló-
gicos, siendo uno de ellos la frecuencia cardiaca de esfuerzo (FCE), tomando como base
la frecuencia cardiaca máxima (FCM) del sujeto practicante (principalmente en sujetos
no de alto rendimiento). Por ser un medio fisiológico que se emplea frecuentemente
para determinar la intensidad del ejercicio y constituye, en las condiciones concretas de
entrenamiento, la base para el control de las cargas de trabajo. Estos investigadores

- 160 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

proponen que estos mínimos y máximos estén entre los rangos siguientes: intensidad
ligera (55% a 64% de la FCM), moderada (65% a 74% de la FCM) y vigorosa (75% 90%
de la FCM).
Sin embargo, existen otros estudios que muestran otras formas de controlar la
intensidad del esfuerzo tomando en cuenta indicadores metabólicos como el consumo
máximo de oxigeno (VO2 máx.,) el umbral de lactato (OBLA) inicio de la acumulación
del lactato sanguíneo por sus siglas en ingles (once blood lactate accumulation) (Katch
y Katch, 1991). Esto permite que los sujetos activos puedan practicar a diferentes tipos
de esfuerzos. Según la USDHHS (2000), las actividades físicas se pueden realizar con
una intensidad vigorosa, moderada e insuficiente o escasa.
Aún cuando algunos investigadores (Sallis y McKenzie, 1991) le dan mayor im-
portancia a la frecuencia y a la duración de las actividades físicas que a la intensidad,
señalan que los sujetos se debe preocupar más porque las actividades impliquen mayor
frecuencia y duración más que la intensidad, es decir, estos investigadores restan im-
portancia a la intensidad del esfuerzo.
Porque la intensidad puede mejorar la salud, si es aplicada de manera adecuada
y con criterios fundamentados en investigaciones, como lo sugiere la USDHHS (2004)
es que una actividad física de alta intensidad requiere menos tiempo y, en cambio, las
actividades de baja intensidad, deberán prolongarse más, es decir, ésta será aplicada
considerando los objetivos que se persiguen y las posibilidades del sujeto.
Se puede apreciar que un instrumento fácil de utilizar para controlar la intensi-
dad con que los sujetos practican la actividad físico-deportiva es la FCM a través de la
FCE, con la que se pueden establecer los rangos mínimos y máximos del esfuerzo se-
gún la edad del sujeto. En un estudio en la población de Barcelona (Cañelas y Rovira,
1995) se encontró que del 25% de los practicantes lo hacen con intensidad media, signi-
ficando que esta población cumple con las recomendaciones mínimas de los expertos.
En un estudio sobre actividades físicas y deportivas extraescolares (Piéron,
2003) en jóvenes europeos de 15 años, en las conclusiones se menciona la preocupación
por que en la vida cotidiana de niños y adolescentes y, sobre todo en las mujeres, no
consiguen acumular una cantidad de actividad física efectuada a un nivel apropiado de
intensidad que responda a la necesaria para obtener beneficios en la salud. Diversos
autores refieren que el volumen y la intensidad son relativamente escasos en niños y
adolescentes, siendo este nivel frecuentemente inferior a lo que es requerido para gene-
rar unos efectos beneficiosos para la salud.
Estudios realizados en 16 países europeos, incluyendo a Estados Unidos, encon-
traron que los países con mayor porcentaje de práctica a intensidad moderada son Ale-
mania (45,2%), seguido por Luxemburgo (51,3%), Finlandia (51,4%), por el contrario,
los países que practican mayormente con intensidad vigorosa son Holanda (25.8%) y
Suecia (23,5%). Así mismo, reportan que los adultos mayores de 65 años que practican
principalmente con intensidad moderada son los de holandeses (71,6%). En tanto que
en los Estados Unidos el mayor porcentaje se localiza en los que practican actividad
física de intensidad vigorosa (60%).

Alfonso Cabrera Ramos - 161 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

En Finlandia, la población adulta mayor de 60 años practica, preferentemente, a


intensidad moderada, como lo muestran los resultados de Vuori y Fentem (1996). En el
grupo de 65 a 75 años, casi una cuarta parte (24%) de dicho conglomerado está practi-
cando a intensidad moderada.
Según estudios de Sallis y McKenzie (1991), los jóvenes de los Estados Unidos
emplean menos del 2% de su tiempo diario a las actividades físicas con intensidad mo-
derada, lo que ha provocado cierta preocupación por el estilo de vida sedentario de la
juventud de esta población.
Se puede concluir señalando que la intensidad del esfuerzo, en la mayoría de
las poblaciones hasta aproximadamente los 40 años, cumplen con los mínimos reco-
mendables. Sin embargo, esta intensidad se pierde con el paso de una etapa a otra de la
vida, con una tendencia a disminuir, de intensidad vigorosa a moderada. En cambio,
los sujetos mayores que se localizan después de los 40 años tienen la tendencia de prac-
ticar con intensidad moderada, con posibilidades de llegar a niveles por debajo de los
mínimos recomendados, lo que aumentaría los riesgos de padecer algunos problemas
en la salud. Se observa, a demás, que en algunas poblaciones de países desarrollados,
los adultos mayores tienen mejor organizado su tiempo libre, permitiéndoles mayor
tiempo de práctica de actividades físico-deportivas.
[Link]. Las características de la actividad física y su relación con el sexo.
La frecuencia, duración e intensidad de práctica de actividad físico-deportiva se
muestran diferentes entre las poblaciones observadas situación que, según la literatura
consultada, pueden variar en función del sexo y la edad de los sujetos. Castillo y Bala-
guer (1998), consideran que estas variaciones son producto de los diferentes patrones y
estereotipos generados socialmente. Con respecto al sexo, diferentes estudios encuen-
tran que los hombres suelen ejercitarse con mayor frecuencia que las mujeres, pero en
otros, sucede lo contrario.
Pérez et al. (2001), encontraron que son los varones (62,2%) de la población de
Santander quienes mayor frecuencia de práctica tienen que las mujeres, cuando esta es
realizada por 3 ó más días a la semana durante tu tiempo libre. En tanto, el 66% de las
mujeres suelen realizarla 1 ó 2 días en promedio a la semana. Tendencias contrarias se
observan en el estudio llevado a cabo por Cabañas et al. (2004), quienes concluyen in-
dicando que las mujeres son quienes dedican en más de tres días a la semana a la prác-
tica del ejercicio físico, muy por encima de los varones de la región de León.
El Grupo de Opinión Europea de Investigación (Comisión Europea, 2003), en
población general, realizaron un estudio en 15 países europeos incluyendo además a
los Estados Unidos. Encontraron que los mayores porcentajes de frecuencia de practica
de actividad física son de 2 días a la semana (8,4% en mujeres y 9,9% en hombres), se-
guido de 1 día a la semana (7,3% en mujeres y 8,5% en hombres). Esta tendencia se pre-
senta en los adultos mayores de Finlandia (Hirvensalo et al., 1998), pero de manera
inversa ya que las mujeres del grupo de edad de 65 a 74 años suelen ejercitarse en ma-
yor porcentaje (14,7%) que los hombres (10,5%) cuando dedican 1 a 2 días por semana a

- 162 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

la actividad física. Situación que se repite en el grupo de 75 a 84 años (mujeres 14,6%


frente al 8,3% en hombres).
En otras partes del mundo, caso particular de los Estados Unidos, la USDHHS
(1998), muestra que no se producen grandes diferencias porcentuales entre uno y otro
sexo, con respecto a la frecuencia de práctica. Donde los hombres (31%), al igual que
las mujeres (30%), dedican 3 días a realizar actividades físicas. En tanto, en la edad de
adulto mayor, el 16% de los hombres suelen destinar hasta 5 días al ejercicio, por enci-
ma del 13% de las mujeres.
Según lo observado, encontramos que, con respecto a la frecuencia de práctica,
en hombres y mujeres, los resultados son confusos, al mostrar que en algunos casos los
varones tienen mayor frecuencia de práctica a la semana y en otros no. Los constantes
cambios en el mundo han traído estilos de vida sedentarios en hombres y mujeres, re-
percutiendo gravemente en su salud debido, entre otras cosas, a que los sujetos dedi-
can menos tiempo a la práctica de actividades físico-deportivas durante su tiempo libre
(Sallis y McKenzie, 1991).
En la región de Murcia (Martínez Ros et al. 2003), cuando los sujetos hacen más
de 2 horas a la semana práctica de actividad física, los varones (8,2%) suelen dedicar
mayor tiempo que las mujeres (5%). Estas últimas suelen dedicar mayor tiempo (80%)
cuándo la práctica es realizada menos de dos horas a la semana, respecto a los varones
(70,6%).
Estudios realizados en el territorio español (INE, 2004), muestra que los españo-
les dedican en promedio 56 minutos por sesión a las actividades físicas deportivas y las
españolas 39 minutos. Mostrando que los varones destinan mayor tiempo a la práctica
de actividad físico-deportiva que las mujeres.
Entre los jóvenes andorranos, los chicos realizan esfuerzos de mayor duración
que las chicas, quienes suelen mostrar menor tiempo de práctica en la actividad física
(Mico et al., 2002). Es decir, los varones son sistemáticamente más numerosos al decla-
rarse partícipes en más de 4 horas por semana (65%) con respecto las mujeres (50%).
La Comisión Europea (2003), en población general mayor de 15 años, muestran
que la duración del esfuerzo es de 31 a 60 minutos (19,6% los varones y 17,5% las muje-
res). Por tanto, podemos resaltar que, desafortunadamente, las mujeres son las que
dedican menos tiempo a la práctica de actividad físico-deportiva.
Otro componente de la actividad física que permitirá a hombres y mujeres ob-
tener beneficios en su salud es la intensidad del ejercicio, independientemente del obje-
tivo que se persiga. Sallis y McKenzie (1991) coinciden en señalar que los sujetos deben
poner mayor atención a la duración del ejercicio que a la intensidad. Pero como hemos
visto la intensidad dependerá de la duración, es decir, a mayor intensidad menor tiem-
po, y a mayor tiempo, menor intensidad.
Con respecto a la intensidad de la práctica de actividad físico-deportiva, parece
que este comportamiento, en ambos sexos, está presente en la evolución hacia la tercera
etapa de la vida (Mico et al., 2002). Así lo confirma un estudio realizado en Córdoba
por Navarro et al. (2003) sobre los hábitos físico-deportivos de la mujer. Subrayan que

Alfonso Cabrera Ramos - 163 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

el momento de mayor intensidad de práctica en este colectivo se sitúa en la edad esco-


lar, disminuyendo conforme aumenta la edad. Estos autores consideran que esto es a
causa del nuevo modo de vida, conduciendo a una disminución en ambos sexos.
Durante la juventud la intensidad del esfuerzo presenta algunas coincidencias o
pocas variaciones como lo demuestran estudios de Piéron et al., (1998 y 1999) sobre el
estilo de vida de más de 7.000 jóvenes, de 12 a 15 años de edad, pertenecientes a nueve
países europeos (Bélgica, República Checa, Estonia, España, Finlandia, Alemania, Gran
Bretaña, Hungría y Portugal). Observaron que, tanto en hombres como en mujeres,
existe una tendencia sistemática en a realizan actividad física de intensidad baja.
Sin embargo, las diferencias entre sexos siguen de manifiesto en algunas pobla-
ciones. Hay que destacar que estas diferencias no presentan variaciones con el paso del
tiempo (USDHHS, 1996 y 2004), porque los hombres casi siempre son más activos en
los niveles de intensidad vigorosa y moderada y las mujeres en los niveles moderados
e insuficientes.
Podemos destacar los trabajos de Sanders et al. (2000), quienes afirman que, en
los islandeses, los hombres presentan mayores valores porcentuales en la práctica de
intensidad moderada (38%) y con idénticos porcentajes en las vigorosas, en cambio las
mujeres, son el colectivo que presenta mayor insuficiencia en la práctica. Similar com-
portamiento encuentra Vuori y Fentem (1996) en la población finlandesa, donde inves-
tigó a los sujetos de 16 a 74 años, encontrando que, en los dos últimos grupos (65 y 75
años), casi una cuarta practica a intensidad moderada (10% los hombres y 4% las muje-
res).
Esta hegemonía se presenta también entre los jóvenes de Australia donde, se-
gún Leslie et al. (2001), a pesar del transcurrir de los años (1991, 1996 y 1997), los varo-
nes son quienes presentan las mayores tasas de práctica de intensidad vigorosa.
En la mayoría de las poblaciones los hombres son los que practican con mayor
frecuencia, a intensidades vigorosas y por encima de los mínimos deseables, más que
las mujeres. Encontramos también que, en la evolución de la edad hacia la etapa de
adulto mayor, en ambos sexos, disminuye la frecuencia de práctica por debajo de los
mínimos recomendables con lo que el sujeto estaría en riesgo de sufrir problemas de
salud.
En los adultos mayores se observa que las tres características de la actividad con
el paso del tiempo disminuyen, llegando a permanecer con una frecuencia de actividad
física en 1 a 2 veces por semana, con 30 minutos de duración a intensidad moderada,
en la mayoría de las poblaciones.
[Link]. Las características de la actividad física y su relación con a la edad.
Encontramos que algunos investigadores (Sánchez Barrera et al., 1995; Sila,
1998; Sanz et al., 2003), coinciden en que a medida que aumenta la edad, desciende la
frecuencia de práctica de actividad físico-deportiva en la mayoría de las poblaciones.
En etapas de la juventud existe la tendencia de que las actividades físico-
deportivas se practican con mayor frecuencia. Así lo demuestran los estudios llevados

- 164 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

a cabo en la ciudad de León, donde Cabañas et al. (2004) encuentran que la frecuencia
es muy elevada, independientemente de la edad, e incluso practican casi a diario todos,
sobre todo los menores de 25 años. Podríamos suponer que, cuanto más joven es el
individuo, suele realizar actividad física con mayor frecuencia.
Según las consideraciones de Bastos et al. (2005), con el incremento de la edad
los sujetos disminuyen la frecuencia de práctica quedando en riesgo de abandonar la
actividad, produciéndose un sedentarismo elevado con muchas posibilidades de sufrir
algunas de las enfermedades no transmisibles, sobre todo, al llegar a la tercera edad.
Así lo demuestran algunos estudios, cuando los sujetos llegan a la etapa de
adulto mayor reducen la frecuencia de la práctica semanal. Se aprecia, según Hirvensa-
lo et al. (1998), que el grupo de edad de 65 a 74 años, en Finlandia, practican una a dos
veces a la semana, es decir, una importante disminución con respecto a otras edades.
En otros estudio (Comisión Europea, 2003), en población general mayor de 15
años, se indica que los adultos mayores de 65 años el mayor porcentaje se presenta en
la frecuencia de un día a la semana, mientras que el grupo más joven (15 a 25 años) el
mayor porcentaje se localiza en 2 días de práctica a la semana. Igualmente, Schoenborn
y Barnes (2002), en la población estadounidense, encontraron similar comportamiento
en adultos mayores en el rango de edad de 65 a 75 años, quienes practican con una
frecuencia de 1 a 2 veces por semana.
Dentro de la misma población de un país, la frecuencia con que es practicada la
actividad física es diferente entre los diferentes grupos de edad. En los estudios reali-
zado en los estadounidenses, según Li et al. (2005) y CDC (2003), los adultos mayores,
en el rango de edad de 65 a 74 años, solamente el 31% participa en actividad física con
una frecuencia de 3 o más días a la semana y un poco menos (16%) dice que hacen acti-
vidad 5 o más días a la semana. También los mayores de 75 años, en menor porcentaje
(23%), practican con la misma frecuencia y sólo 1 de cada 10 participan 5 o más días a
la semana.
Los investigadores sugieren buscar estrategias para incrementar los niveles de
actividad física en adolescentes, jóvenes y adultos (USDHHS 1996 y 2000; Dunn et al.,
1998; OMS 2002). Igualmente, poner más atención en los comportamientos de salud y
calidad de vida en la niñez y adolescencia para evitar declinaciones en la práctica en la
juventud, pues algunos de estos comportamientos ejercen un gran poder como deter-
minante en la edad adulta (Caspersen et al., 2000; Buckworth, 2001).
En un estudio realizado por Aarnio (2002), en el departamento de Salud pública
la Universidad del Helsinki, apunta que los que participaron en actividad física con
una frecuencia de todos los días en la juventud, lo hicieron también en la edad adulta.
Sin embargo, el 1,7% eran ya físicamente inactivos en esa edad, es decir, se mantiene la
tendencia de que con el paso de los años la práctica de actividades físicas disminuye
significativamente. Confirmando que existen cambios en el tiempo que los sujetos le
dedica a la práctica de actividad física, en la medida que se incrementa la edad.
Con respecto a la duración del esfuerzo que emplean los practicantes, la Comi-
sión Europea (2003), en población general mayor de 15 años, muestran que el mayor

Alfonso Cabrera Ramos - 165 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

porcentaje (13%) de practicantes adultos mayores de 65 años es de 31 a 60 minutos,


seguido de 30 minutos o menos (7,6%). En tanto que en los jóvenes (15 a 25 años), el
mayor porcentaje se localiza en 31 a 60 minutos, seguido de 91 a 120 minutos (13,1%).
Así mismo, en América, específicamente en la población adulta mayor de 60
años de los Estados Unidos, según CDC (2003) y Li et al. (2005), encontraron que los
adultos mayores de 65 años son quienes más tiempo dedican a las actividades al aire
todos los días durante aproximadamente una hora.
Por último, fundamentar la intensidad con algunos referentes teóricos del es-
fuerzo de práctica del sujeto activo que tiene una fuerte relación entre el equilibrio y
dosificación de las cargas de trabajo en todas las edades.
Independientemente de las clasificaciones existentes en este tema, la intensidad
con la cual los sujetos activos deben practicar las actividades físico-deportivas suele
depender de los objetivos que persiga y de las posibilidades, siempre que cumpla con
los mínimos recomendados por los expertos, para reducir los posibles riesgos de salud
y lograr los beneficios de la actividad física, consolidando la permanencia en dichas
actividades en la evolución de la edad hacia la vejez.
Esto permite entender que la edad es un factor que modifica la intensidad en la
medida que ésta se incrementa y está asociada con el aumento o disminución de la ac-
tividad física, sobre todo en la población de adultos mayores. Se estima que la declina-
ción de los sujetos en las actividades de intensidad moderada y vigorosa, suelen ocu-
rrir entre los 12 y 21 años de edad, en ambos sexos (USDHHS, 1996).
Desde el punto de vista biológico, según la U. S. General Physical Activities De-
fined by Level of Intensity, que elaboró una clasificación dónde se exponen las activi-
dades de intensidad moderada y las de intensidad vigorosa, las cuales se sitúan por
encima de los 6 METs o más de 7 Kcal/min y la intensidad moderada (estas deben con-
llevar un gasto energético entre 3 y 6 ó entre 3.5 METs y 7 Kcal/min) de este el trabajo
asignado por sesión se pueden dividir en dos, tres ó quizás más periodos a lo largo del
día.
Así lo demuestran algunos investigadores europeos (Piéron et al., 1998 y 1999)
quienes realizaron una investigación en nueve países europeos. Los resultados pusie-
ron de relieve que hay una tendencia sistemática que registra una disminución del ín-
dice de actividad física entre las edades de 12 y 15 años. Teniendo en cuenta la intensi-
dad de participación, encontramos que en ambos sexos y en todos los grupos de edad,
los porcentajes de juventud involucrados en actividades de intensidades bajas son bas-
tante altos. Aunque el informe del Surgeon General de Estados Unidos, refiere que un
adulto mayor debería practicar a intensidad moderada durante la mayoría de los días
de la semana (U.S. Department of Health and Human Services, 1996).
Con respecto a la intensidad del esfuerzo, podemos apreciar que los jóvenes son
los que practican mayor tiempo y con intensidades vigorosas, pero con el paso de los
años éstas tienen la tendencia a disminuir, principalmente, al llegar a la tercera etapa
de la vida. Como se puede observar en el ámbito nacional español, en edades de 15 a
74 años y teniendo en cuenta la tipología de COMPASS, García Ferrando (2001) men-

- 166 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

ciona que la práctica deportiva con más porcentaje de participación es hacer deporte
intensamente (15%), a continuación estaría un 13,2% integrado por los practicantes
regulares de manera recreativa.
Martínez Ros et al. (2003), en Murcia en la población de 18 a 65 años de edad,
indica que los jóvenes, pero también los adultos, practican con una intensidad mode-
rada compatible con la protección coronaria.
Por lo tanto, podemos decir que, en las etapas de la juventud los sujetos practi-
can con mayor frecuencia semanal y con mayor intensidad, aunque ésta empieza su
declinación desde la adolescencia. A partir de esta etapa existe la tendencia sistemática
de disminución del índice de práctica de actividad física dedicándole menor tiempo
(Comisión Europea, 2003). Este comportamiento continúa su disminución con el paso
de los años hasta llegar a la tercera edad en la que éste se estabiliza.
La intensidad del esfuerzo con que se practica la actividad física obedece a fac-
tores propios y ajenos a la persona, que pueden originarse en el propio interesado, en
su entorno o en la actividad en cuestión. Es decir, los cambios del comportamiento es-
tán sujetos a factores socioambientales y a los factores individuales que determinan las
posibilidades de práctica de los sujetos. Las diferentes formas habituales del compor-
tamiento de los sujetos, ante las características de la actividad física, varían de un país a
otro y aún dentro del mismo país.
La práctica de actividad física en los adultos mayores parece estabilizarse en
una a dos veces por semana, con intensidad moderada y de 20 a 30 minutos por sesión.
Lo que significa que es una población con posibilidades de abandonar la práctica y, con
ello, incrementar los riesgos de la salud y padecer algunas enfermedades como la di-
abetes, hipertensión y problemas cardiorrespiratorios, entre otros.
5.3. Análisis y discusión de los resultados.
5.3.1. Comportamientos ante la actividad físico-deportiva de tiempo libre de
los adultos mayores de 60 años del municipio de Tapachula (México).
En las últimas décadas, las investigaciones sobre la práctica físico-deportiva de
tiempo libre se han incrementado en todas las sociedades del mundo para indagar so-
bre qué poblaciones pueden lograr beneficios para la salud o, por el contrario, ponerla
en riesgo, a partir de ser considerados en dos grandes grupos, activos o inactivos.
Para analizar el comportamiento ante la práctica de actividad físico-deportiva
en el tiempo libre se planteó la pregunta: ¿Ha sido practicante de actividad físico-
deportiva de manera regular en alguna de las tres etapas?, con tres opciones de res-
puesta: practicante, nunca ha practicado y abandono de la práctica.
Los datos muestran que en nuestra población objeto de estudio el 40,1% realiza-
ron práctica de actividad física durante la dependencia familiar. Pero se observa que
este porcentaje disminuye conforme avanza la edad en las siguientes etapas, llegando a
ser practicantes sólo un poco más del diez por ciento (12,2%) al alcanzar la etapa de
adulto mayor. Es decir, uno de cada diez de los adultos mayores son practicantes.

Alfonso Cabrera Ramos - 167 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

Con respecto a los sujetos que nunca han realizado práctica de actividad físico
deportiva ocurre justamente lo contrario, donde poco más de la mitad de la población,
en la primer etapa (55,2%), no tuvieron la oportunidad de realizarla, incrementándose
los valores porcentuales conforme se avanza a las siguientes etapas (64,8%, segunda
etapa y 69,6%, tercera etapa).
Por otro lado, el abandono de la práctica se observa como va incrementándose
de una etapa a otra tiene, de un porcentaje menor del cinco por ciento (4,7%) en la pri-
mera etapa, se incrementa progresivamente, hasta llegar a ser muy cerca, a una quinta
parte de la población (18,2%) al alcanzar a la tercera etapa (tabla 5.1 y figura 5.1).

70
60
50
40
Practicante
30
Nunca
20
Abandonó
10
0
Dependencia Independencia Adulto mayor
familiar familiar

Figura 5.1.- Comportamiento ante la práctica físico-deportiva de la


población de Tapachula mayor de 60 años en la etapa de dependencia
familiar, independencia familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años.

Nuestros resultados de práctica de actividad físico-deportiva, vienen a coincidir


con los índices de práctica de los resultados obtenidos por los investigadores como
Seclen y Jacoby (2003), Ruiz Juan et al. (2005b) y Monteiro et al. (2003). Pero, difiere de
los resultados obtenidos por Endorciaín et al. (2000), Gómez et al. (2005), BHFNC
(2000), Rütten et al. (2001), Generelo et al. (2002), Rodríguez et al. (2005) y Gómez Ló-
pez et al. (2007), muestran tasas superiores de práctica en sus poblaciones con respecto
a la nuestra.
Nuestras tasas de práctica de actividad físico-deportiva son demasiado bajas,
significando que probablemente, durante en la juventud tuvieron algunas carencias
educativas, económicas, estructurales y organización, esta situación podría confirmar
la teoría de la transferencia de Blair (1995). Es decir, la poca práctica de actividad físico-
deportiva que se generó durante su juventud ha evolucionado hasta la edad adulta.
Podemos entender que nuestra población tiene una tasa de práctica inferior a la
mayoría de los países como España (García Ferrando 2001; Ruiz Juan et al., 2005a),
Gran Bretaña (BHFNC, 2000), Estados Unidos (Schoenborn y Barnes, 2002), Reino Uni-
do, Holanda, Suecia, Finlandia (Otero 2004, citando a ODA, COMPASS y García Fe-

- 168 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

rrando 2001), coincidiendo con el nivel de práctica solamente con algunos países de la
misma región geográfica como Perú (Seclen y Jacoby, 2003) y Brasil (Monteiro et al.,
2003) con similares condiciones de desarrollo económico y social. Sin embargo, La
Habana (Cuba) que cuenta con otras condiciones sociopolíticas y económicas, muestra
tasas de práctica de actividad físico-deportiva en la población adulta mayor, similares a
las nuestras (Ruiz Juan, et al., 2005b).
En los resultados de nunca haber practicado actividad físico-deportiva de nues-
tro estudio se observan cifras altas de inactividad, podemos intuir que nuestra pobla-
ción se encuentra en alto riesgo de inhabilidad, morbilidad, y mortalidad que se aso-
cian con la inactividad física, respaldado por algunos investigadores que coinciden que
los sujetos inactivos tienen mayores consecuencias negativas para su salud (CDC/OMS,
2004; Matsudo et al., 2000; Mazzeo et al., 1998 y Moreno González, 2005), que lamenta-
blemente fortalecen las pronósticos que afirman que más del 60% de la población adul-
ta no realiza suficiente actividad físico-deportiva para beneficio de la salud (WHO,
2002 y OMS, 2003).
En nuestro estudio son considerados inactivos, por un lado, los que nunca han
tenido oportunidad de practicar actividad físico-deportiva en el tiempo libre, desde su
juventud hasta la edad actual y, por otro lado, los que habiendo practicado en alguna
etapa de la vida, la han tenido que abandonar por diferentes circunstancias. Siete de
cada diez sujetos nunca han practicado actividades físico-deportivas, cifras que son
alarmantes, pero quizá sean comprensibles por las dificultades y carencias que ha en-
frentado esta población por las situaciones comentadas. Con esta tendencia encontra-
mos estudios que presentan datos similares a los nuestros en los trabajos de Gómez et
al. (2005) y García Fernando (1997 y 2001).
Continuando con los sujetos que nunca han practicado actividad físico-
deportiva, caso particular del adulto mayor, resulta sorprendente que nuestros resul-
tados discrepan con un alto índice por encima de los obtenidos por otros investigado-
res de la USDHHS (1998), Endorciaín et al. (2000), BHFNC (2000), Rütten et al. (2001),
Generelo et al. (2002), Schoenborn y Barnes (2002), CDC (2003) y Ruiz Juan y García
Montes (2005a) y Ruiz Juan et al. (2005b), que presentan menores tasas de inactividad.
De igual manera, las encontradas por Moreno Torres et al. (2003), en un estudio reali-
zado en la residencia de ancianos en Granada, considerando que es población institu-
cionalizada que cuenta con actividades físicas programadas, presentan una tasa de
inactividad muy baja. Conviene diferenciar que las condiciones en las que se hizo el
estudio son diferentes en población, muestra y circunstancias.
Con relación al abandono de la actividad físico-deportiva, se observa que toda
la población entrevistada reconoce haber abandonado la práctica de actividades físico-
deportivas, en cada una de las tres etapas. Es decir, el abandono ha tenido una evolu-
ción positiva, de tal manera que en la tercera etapa, muchos individuos han dejado de
practicar actividades físico-deportivas por múltiples razones.
En nuestros datos se distingue una tasa de abandono inferior a la que presentan
otros países como Portugal (Marivoet, 2007), España (García Ferrando, 2001) Reino
Unido, Holanda, Suecia, Finlandia, (Otero, 2004, citando a ODA, COMPAS y García

Alfonso Cabrera Ramos - 169 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

Ferrando, 2001) y Brasil (Figueiredo y Rebollo, 2003), quienes muestran una tasa muy
por encima de la registrada en nuestro estudio. Sin embargo, los porcentajes tan bajos
de actividad físico-deportiva de esta población, pueden estar relacionados con la po-
breza extrema en que viven, enfermedades propias de una población inactiva además
de la marginación social y familiar.
Como hemos podido apreciar, existen factores que influyen negativamente en
el comportamiento ante la práctica de actividades físico-deportivas de los sujetos: edu-
cación, conciencia social y política, programas de atención, intervención, actitudes y
valores. Lo que no permite reducir las altas tasas de inactividad y lograr las tasas bajas
de países desarrollados como: Holanda, Suecia, Reino Unido, Finlandia, Gran Bretaña
(BHFNC, 2000); Otero, 2004, citando a ODA, COMPASS y García Ferrando 2001; Esta-
dos Unidos (Schoenborn y Barnes, 2002; CDC, 2003) y España (Ruiz Juan y García
Montes, 2005ª; Ruiz Juan et al., 2005b). Es todavía más preocupante que esta población
muestre tasas más elevadas de inactividad aún de los mismos países de América Lati-
na, con similar situación social y poblacional como Argentina (Endorciaín et al., 2000) y
Brasil (Monteiro et al., 2003).
Nos encontramos ante una población en condiciones diferentes a los países des-
arrollados, con carencias de infraestructura deportiva, programas vinculados con la
salud, personal poco preparado y difusión de los beneficios de la práctica físico-
deportiva. Una población que vivió los cambios sociales posrevolucionarios durante
más de 40 años, con profunda transformación de actitudes y valores. Con estos resul-
tados se constata que, esta población, ha permanecido marginada durante muchos
años y continua bajo las mismas condiciones, con pocas posibilidades de acceder a
programas de actividad física para la salud, por la falta de oferta y de interés de los
responsables.
Razón que fundamenta la urgencia de estudios sobre el análisis de los factores
que influyen o correlacionan con la actividad físico-deportiva a través de investigacio-
nes en los múltiples ámbitos en que la sociedad se manifiesta, para indagar este com-
portamiento negativo y establecer programas de actividad físico-deportiva que mejo-
ren las condiciones de vida de esta población vulnerable. Intentando disminuir los al-
tos índices de inactividad que, con el paso de los años, crece paralelo a la transición
demográfica de la población y con ello los problemas sociales y de salud pública que se
incrementan de forma alarmante.
Igualmente, sería necesario considerar que esta población sigue estando en el
primer lugar en analfabetismo y uno de los tres estados más pobres del país. Bajo estas
condiciones, los índices de práctica tan bajos pueden encontrar una cierta explicación.
Por otro lado, es una población del sur de México, en la que los programas y los presu-
puestos para mejorar la salud de la población han sido escasos.
Por lo tanto, los beneficios de la actividad física para esta población tampoco
llegan, los esfuerzos políticos hasta hoy no han alcanzado las expectativas esperadas
por la población, considerando que los factores sociales que producen un aumento en
la práctica físico-deportiva se encuentran en los enfoques y estrategias políticas, princi-
palmente, a escala local (Matsudo et al., 2000; Eyler, 2002).

- 170 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

Es decir, tenemos una población con bajo índice de práctica de actividades físi-
co-deportivas, contrariamente, alto índice de inactividad, una población con muchas
probabilidades de morbilidad, y mortalidad y pocas de mostrar mayores tasas de prác-
tica. Por lo tanto, se producen diferencias abismales en el comportamiento ante la prác-
tica de actividades con respecto a otros países considerados desarrollados con mejores
condiciones de vida.
[Link]. Factores que inciden en la práctica de actividad físico-deportiva.
Para continuar con la evolución del comportamiento ante la práctica de activi-
dades físico-deportivas en el tiempo libre, la analizamos con los factores sociodemográ-
ficos sexo, edad nivel de estudios y situación laboral de la población estudiada.
[Link].1. Comportamientos ante la actividad físico-deportiva de tiempo libre
según el sexo.
Concluido el punto anterior, en este apartado haremos una breve descripción
de nuestra población con respecto a la práctica físico-deportiva entre hombres y muje-
res y alguna posible correlación.

80
70
60
50
40
Varón
30
20 Mujer
10
0
Abandonó

Abandonó

Abandonó
Practica

Nunca

Practica

Nunca

Practica

Nunca

Dependencia Independencia Adulto mayor

Figura 5.2.- Comportamiento ante la práctica físico-deportiva de la


población de Tapachula mayor de 60 años en la etapa de dependencia
familiar, independencia familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años
por sexo.

En cuanto a la práctica de actividad físico-deportiva según el sexo, los datos


permiten observar que entre estas variables existen diferencias estadísticamente signi-
ficativas, siendo los hombres quienes realizan actividades físicas más que las mujeres
en los siguientes escenarios: 53,7% frente 27,2% en dependencia familiar, 35,6% frente
al 15,6% en independencia familiar y 16,1% frente al 8,6% en adulto mayor. Es decir,
los varones son más practicantes en las tres etapas de la vida con respecto al sexo
opuesto (figura 5.2).
Por otro lado, se analiza la posible relación entre los que nunca han practicado
actividad físico-deportiva en su tiempo libre y la variable sexo. Las diferencias son es-

Alfonso Cabrera Ramos - 171 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

tadísticamente significativas en las tres etapas. Siendo las mujeres quienes presentan
las mayores tasas en este comportamiento (66,5%, 743% y 76,6% frente al 43,3%, 54,9%
y 62,2% de los varones). Se observa que en el transcurso de una etapa a otra se produ-
cen incrementos de inactividad con cerca de veinte puntos porcentuales en hombres y,
algo más de diez puntos, en mujeres. Es decir, las mujeres tienen mayor regularidad en
la práctica a lo largo de las tres etapas. Sin embargo, son éstas quienes menor práctica
de actividad físico-deportiva realizan a lo largo de su vida (figura 5.2).
Para finalizar, tenemos al grupo de hombres y mujeres que, por diversas cir-
cunstancias, han abandonado la práctica de actividad físico-deportiva, donde se pro-
ducen diferencias estadísticamente significativas entre estas dos variables en las tres
etapas de la vida. A este respecto, las mujeres presentan mayor tasa en las primeras dos
etapas de dependencia e independencia familiar (6,3% y 10,1% frente al 3% y 9,5% en
varones), en cambio los varones (21,7% con respecto al 14.8% en mujeres), lo son en la
etapa de adulto mayor (tabla 5.2).
Con respecto a la práctica de actividad físico-deportiva encontramos que por
cada dos varones, una mujer realiza práctica físico-deportiva, resultados que presentan
cierta similitud con los estudios llevados a cabo por Martínez et al. (2003), Hirvensalo
et al. (1998), HFC (2002), HFC Loughborough (2002) y Seclen y Jacoby (2003), difirien-
do de los estudios realizados por la USDHHS (1998), Denton y Walters (1999), Schoen-
born y Barnes (2002), García Ferrando et al. (2002), Hellín (2003), Moreno Torres et al.
(2003), Elizondo et al. (2005) y Ruiz Juan y García Montes (2005a), quienes tienen ma-
yores tasas de práctica que las nuestras.
La menor práctica de actividad físico-deportiva de las mujeres, podría deberse a
que los varones, probablemente, disponen de mayores oportunidades de práctica de
actividad físico-deportiva, de ahí los resultados que confirman la teoría de Dishman y
Sallis (1994), Telama et al. (1996), Sallis (1999) USDHHS (1996 y 2000) y Eyler (2002)
aseguran que el sexo es un factor determinante cuando hombres y mujeres realizan
práctica físico-deportiva (Dishman y Sallis, 1994; USDHHS, 1998; Cantón, 2000;
Schoenborn y Barnes, 2002, García Montes et al., 2001; Barnes y Schonborn, 2003). Por
otro lado, la práctica físico-deportiva está enfocada mayormente para los hombres
(Wilcox et al. 2000; Ruiz Juan et al., 2000, Parks et al., 2003; Leslie et al., 2001).
La disminución de la práctica ocurre en ambos sexos de una etapa a otra, puede
ser por la influencia de algunos factores sociales y medioambientales (García Ferrando,
2001; Otero, 2004), que repercuten de manera notable en las mujeres (Seclen y Jacoby,
2003). En cambio, para Wilcox, et al. (2000), García Ferrando et al. (2002) y ECHI-2
(2005), existen otras posibles causas como podrían ser las barreras personales, el sopor-
te social y las limitaciones o lesiones físicas. Esto nos permite comprender los resulta-
dos obtenidos en este estudio.
Algunos investigadores como Cantón (2000), Arribas y Arruza (2001), García
Montes (2001), García Montes et al. (2001) y Otero (2004), coinciden en que la disminu-
ción de la práctica de actividad físico-deportiva se puede ver afectada por la falta de
disponibilidad de tiempo, por los compromisos laborales, familiares y profesionales
que se mantienen en al paso del tiempo. Otros factores que probablemente ha llevado

- 172 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

al abandono de la práctica, serian a causa de la aparición de algunas enfermedades o


lesiones físicas (Rebollo y García Montes, 1996; Bauman et al., 2002 y Matsudo 2003),
quienes consideran que esto incrementara y consolidara dichos padecimientos.
Los niveles elevados de inactividad de nuestra población difieren de los estu-
dios realizados por la USDHHS (1996), Denton y Walters (1999), Schoenborn y Barnes
(2002), Otero (2004), García Ferrando (2001), Hellín (2003) y Ruiz Juan y García Montes
(2005a) quienes encuentran menores tasas de inactividad. Estos elevados porcentajes
de inactividad físico-deportiva de los tapachultecos, quizá sea ocasionado por diversas
circunstancias, entre las que podríamos destacar la falta de oferta de práctica físico-
deportiva de los organismos públicos y privados de nuestra entidad.
Cabe resaltar que encontramos otros estudios que presentan mayores tasas de
inactividad de los nuestros, como los obtenidos por Elizondo et al. (2005) quienes ob-
servan una tasa de inactividad por encima del ochenta por ciento en ambos sexos en
los ciudadanos mayores de Pamplona.
Con estos resultados podríamos predecir que las mujeres están en mayor riesgo
de padecer algunas enfermedades que estudios epidemiológicos relacionan con la inac-
tividad física (BHFNC, 2000; CDC/ACSM, 1999; ONU, 2001; CDC/OMS, 2004), las cua-
les probablemente se encuentren sufriendo dichos padecimientos.
Por ultimo se analizó el comportamiento de actividad físico-deportiva ante el
abandono y su relación con el sexo, encontramos que difieren de los obtenidos por Mo-
reno y Gutiérrez (1998), Otero (2003 y 2004) y Ruiz Juan et al. (2005a) quienes encuen-
tran mayores tasas de abandono en ambos sexos en las poblaciones estudiadas. Se po-
dría explicar si consideramos que nuestra población muestra una tasa de práctica baja,
por lo tanto, hay pocos practicantes y cifras bajas de abandono.
El abandono de la práctica de actividad físico-deportiva entre hombres y muje-
res en nuestro estudio, nos hace reflexionar sobre la falta de oferta pública y privada de
práctica para esta población en ambos sexos. Sin embargo, Whiteley (2001) señala que a
pesar esto, existe mayor apertura en la oferta de práctica para hombres que para muje-
res. A estos problemas, debemos sumar la influencia que han ejercido los aspectos so-
ciales que ocurrían en etapas previas, donde se considera que la práctica de actividad
físico-deportiva es más propia de varones, limitando a la mujer la posibilidad de reali-
zarla. Aunado a ello, como apunta García Montes et al. (2001), las diversas responsabi-
lidades y compromisos que la mujer asume con las labores del hogar y la familia.
En el caso de los varones, podríamos comprender que durante su juventud, por
el hecho de ser hombres, se permitió mayor libertar e independencia para elegir algu-
nas actividades, pero las diversas circunstancias y responsabilidades, obligaron al
abandono de la práctica de actividad físico-deportiva en su tiempo libre.
Bajo estas condiciones, se observa que las mujeres no han evolucionado frente a
la práctica de actividades físico-deportivas en los últimos años, como en otras socieda-
des desarrolladas, en cuanto a su formación integral, debido a que permanecen en cir-
cunstancias similares a las etapas de dependencia e independencia familiar. Por lo tan-

Alfonso Cabrera Ramos - 173 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

to, es importante impulsar estrategias para fomentar e impulsar la práctica entre las
mujeres que a su vez permita mejorar su salud.
A manera de conclusión se puede decir que los factores sociales, demográficos y
biológicos, de ambiente físico y soporte social, permiten que los varones sean los más
practicantes que las mujeres, dejando en mayores riesgos a las mujeres de sufrir algu-
nos problemas de salud y sin posibilidad de incrementar los índices de práctica, siguen
marginadas y sin ofertas de prácticas físico-deportivas de parte de la empresa pública o
privada.
[Link].2. Comportamientos ante la actividad físico-deportiva de tiempo libre
según la edad.
En nuestro estudio la población fue organizada en seis grupos quinquenales
que nos permitió clasificar a los sujetos para su estratificación en seis grupos de edad
(60-64, 65-69, 70-74, 75-79, 80-84 y 85 y más años). Se indagó sobre el comportamiento
de práctica de actividad físico-deportiva en tres etapas (dependencia e independencia
familiar y adulto mayor). En este punto es importante recordar que hemos acudido a la
memoria y el recuerdo de la niñez a comienzos del siglo XXI, periodo de tiempo bas-
tante lejano sin embargo, las condiciones sociales, económicas y educativas siguen
siendo similares.
Los resultados permiten observar que no existen diferencias estadísticamente
significativas entre estas variables, es decir, indica que entre los seis grupos de edad y
en las tres etapas el comportamiento es muy parecido entre los más jóvenes (60 años) y
los más viejos (98 años), los porcentajes se encuentran en torno al promedio general
(tabla 5.3). Pero si existen diferencias importantes a medida que se pasa de una etapa a
la otra, la práctica físico-deportiva tiende a disminuir progresivamente, pero al llegar a
la tercera etapa se estabiliza. Es decir, en cada una de las etapas durante casi 40 años
los porcentajes se han mantenido estables, lo que indica la fortaleza de estos compor-
tamientos ante la práctica físico-deportiva, que han permanecido inalterables en un
periodo de tiempo tan largo.
Centrándonos en la etapa de adulto mayor se puede observar que la práctica de
actividad físico-deportiva tiene la tendencia a disminuir de los grupos más jóvenes
hacia los grupos más viejos, con excepción de los grupos de 65 a 69 años y mayores de
85 años. Sucede lo contrario con los que nunca han practicado actividad física, tiene la
tendencia de incrementar con el paso de un grupo a otro grupo de edad, con excepción
del grupo de 85 años y más. Por último, en el abandono, observamos que es mayor en
los grupos más jóvenes con tendencia a disminuir hacia los grupos de mayor edad (85
años y más) con excepción del grupo de 70 a 74 años.
Al contrastar nuestros resultados con otros estudios, encontramos que son coin-
cidentes con las conclusiones de otros investigadores como Bouchard y Shepard (1994),
Vuori y Fentem (1996), BHFNC (2000), Aarnio (2002), Otero (2004) y Ávila y García
(2004), quienes refieren que la práctica de actividad físico-deportiva con el paso de los
años tiende a disminuir.

- 174 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

Apoyándonos en las investigaciones revisadas, encontramos que varios investi-


gadores (Dishman y Sallis, 1994; Bouchard y Shepard 1994; Telama et al., 1996; Sallis
1999; USDHHS, 1996, 2000; García Ferrando, 2001; Eyler, 2002; HFC, 2002) coinciden en
afirmar que la edad es un factor que puede influir en este comportamiento. Sin embar-
go, esta influencia está presente en las etapas de la juventud, pero después de los se-
senta años donde pierde consistencia.
Situación que nos hace reflexionar sobre el incremento del sedentarismo y de
los riesgos de salud principalmente en los adultos mayores (Piéron, et al., 1997; Mor-
gan, 2001; Castillo y Balaguer, 1998; Salinas y Vio, 2003; Seclén y Jacoby, 2003; Varo et
al., 2003a; Matsudo, 2003), con consecuencias negativas que probablemente pueden
estar padeciendo esta población, constituyendo uno de los principales problemas de
salud para los servicios sanitarios y para la sociedad (Jansson 2001; Morgan, 2001;
World Health Organization, 2002; Varo et al., 2003a) por el incremento de los índices
de morbilidad y mortalidad y, con ello, los correspondientes altos costos socioeconó-
micos para la sociedad.
[Link].3. Comportamientos ante la actividad físico-deportiva de tiempo libre
según el nivel de estudios.
El nivel de estudio, es otro de los factores que incide en el comportamiento de
los sujetos activos ante la práctica de actividad físico-deportiva de tiempo libre. En este
apartado se analiza esta variable y su relación con la actividad de los sujetos activos de
esta población objeto de estudio.

80
Dependencia familiar
70
60
50
40
30 80
Independencia familiar
20 70
10 60
0 50
S in estudios Primaria S ecundaria Preparatoria Lic enc iatura Posgrado 40
30
20
90
Adulto mayor 10
80 0
70 S in estudios Primaria S ec undaria Preparatoria Licenc iatura Posgrado
60
50
40
30
20 Practica
10 Nunca
0
S in estudios Primaria S ec undaria Preparatoria Lic enciatura Posgrado
Abandonó

Figura 5.3.- Comportamiento ante la práctica físico-deportiva de la


población de Tapachula mayor de 60 años en la etapa de dependencia
familiar, independencia familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años
por nivel de estudios.

Esta variable es un factor sociodemográfico bastante argumentado que incide


de manera muy importante en la conducta del sujeto y en la práctica de las actividades
físico-deportivas (Barnes y Schoenborn, 2003; Otero, 2004; Li et al., 2005; Ruiz Juan y
García Montes, 2005a). En continuidad con nuestros resultados y centrándonos en la

Alfonso Cabrera Ramos - 175 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

actitud de los tapachultecos hacia la actividad físico-deportiva, podemos observar que


existen diferencias estadísticas significativas muy marcadas entre el nivel de estudios y
la práctica de actividad físico-deportiva en el tiempo libre de los individuos.
En cuanto a la práctica de actividad físico-deportiva, nuestros datos muestran
que los que tienen estudios de educación normal/licenciatura, doctorado y secundaria,
poseen los porcentajes más elevados de práctica, por encima del valor central de la
muestra en las tres etapas (69,7%, 60% y 56,6%), aunque estos porcentajes tienen la ten-
dencia a disminuir con el incremento de la edad. Los demás estudios se encuentran en
torno a los valores promedios de práctica de la muestra en las tres etapas (figura 5.3).
Con relación a los que nunca han practicaron, sucede lo contrario, los porcenta-
jes más elevados los muestran aquellos que no tienen estudios o los tienen muy bajos,
los valores están más altos que el promedio general en cada etapa (70,4%, 74,9% y
78,1%), pudiéndose apreciar que los porcentajes se incrementan de una etapa a otra.
Por último, el abandono de la práctica, en la etapa de dependencia familiar, el
mayor porcentaje (10%) se presenta entre los que tienen maestría o doctorado. Sin em-
bargo, en las dos últimas etapas, el mayor índice se observa en los que tienen estudios
de bachillerato (15,9% y 22.7%), con seis y cuatro puntos por encima del promedio cen-
tral (tabla 5.4 y figura 5.3).
En este punto del análisis, es conveniente precisar algunos datos que pueden
ayudar a entender el comportamiento de la población tapachulteca. En el aspecto edu-
cativo, la población del Estado de Chiapas presenta un alto índice de sujetos sin estu-
dios, como queda demostrado en la tabla 3.1.7 donde se reportaron los porcentajes se-
gún los niveles de estudios (no tienen estudio 36,4% y sólo tienen primaria 41,3%) que
si uniéramos estos valores, encontramos que el 77,7% de la población encuestada, tiene
un escaso nivel académico.
Estos datos podrían ser comprendidos si se considera que el estado de Chiapas
ocupa el primer lugar en analfabetismo (24,3% frente al total nacional 10,1%), primer
lugar en deserción escolar (5,8%, frente al total nacional 2,1%,) tercer lugar en reproba-
ción (10,3%, frente al total nacional 6,5%) y último lugar (32º) en eficiencia terminal
(64,7 puntos frente al total nacional 85,3 puntos), según fuentes de la Secretaría de Edu-
cación Pública (1999). Tomando en cuenta que la población objeto de estudio nació en
el periodo de 1908 a 1940, se puede entender los altos índices de escasos estudios, po-
dría probablemente ser una de las causas por el cual la población presente bajos índices
de práctica.
Nuestros datos muestran que los sujetos más practicantes poseen mayor nivel
de estudios, similar a los resultados de otras investigaciones como Malina (2001), Bau-
man et al. (2002), Parks et al. (2003), Barnes y Schoenborn (2003), Otero (2004) y Ruiz
Juan y García Montes (2005a) quienes coinciden en que los sujetos con mayor nivel de
estudios son los que mayor índice de práctica exhiben, aunque con el transcurrir del
tiempo disminuyen los niveles de práctica, a pesar del nivel de estudios del sujeto.
Sucede justamente lo contrario en aquellos sujetos que tienen bajo nivel de es-
tudios. En nuestro estudio se observa que los sujetos con menor nivel de estudios,

- 176 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

muestran mayores tasas de inactividad, tendencia que coincide con estudios realizados
por otros investigadores (García Montes, 2001; Hellín, 2003; Otero, 2004; Ruiz Juan y
García Montes, 2003) quienes han encontrado que los más inactivos son aquellos suje-
tos que tienen menor nivel de estudios.
Por otro lado, el comportamiento del abandono en nuestros resultados se in-
crementa de una etapa a la otra. Se observa que los sujetos tienden en abandonar la
práctica de actividad físico-deportiva por diferentes circunstancias. Tendencia bastante
parecida a los resultados de estudios realizados por otros investigadores (Barnes y
Schoenborn, 2003; Parks et al., 2003; Otero, 2004; Ruiz Juan y García Montes, 2005a).
Situación que podríamos entender considerando la falta de estructura educativa bajo la
cual crecieron estos sujetos (SEP, 1999), aunado a ello la falta de soporte social, necesi-
dades económicas y familiares y, probablemente la fuerte relación del ambiente físico
(costo, acceso y ubicación de las instalaciones.)
Podemos decir que el nivel de estudios es un correlato que influye al momento
de realizar práctica de actividad físico-deportiva, que nos permite confirmar que una
población con mayor nivel de estudios es una población con mayor tasa de practican-
tes, mas activa y menor probabilidad de abandono.
Estos resultados nos dicen que es urgente promover programas educativos que
mejoren su nivel académico y, con ello, la práctica físico-deportiva ofreciendo oportu-
nidades de prácticas físicas con una óptima difusión sobre los beneficios biológicos,
psicológicos, sociales y familiares, a través de la iniciativa pública y privada.
[Link].4. Comportamientos ante la actividad físico-deportiva de tiempo libre
según la situación laboral.
En este apartado se analiza la situación laboral de los adultos mayores en rela-
ción con la actitud ante la práctica físico-deportiva. Se aprecia que existen diferencias
estadísticas significativas entre las diferentes ocupaciones distinguiéndose que, en la
primera etapa los que trabajan tienen el mayor porcentaje de práctica (51%) con más de
nueve puntos porcentuales por arriba del promedio general. Pero este porcentaje dis-
minuye con el paso de una etapa a otra, llegando a ser menor del diecisiete por ciento
(trabajadores el 15,5% y jubilados el 16,3%) en la etapa de adulto mayor (figura 5.4).
En el otro extremo se localizan los adultos mayores que nunca han practicado
actividad físico-deportiva, nuestros datos indican que las amas de casa son las que ma-
yormente refieren que nunca han practicado actividad físico-deportiva, reflejado en
casi dos terceras partes de la población encuestada (73,9%) en la primera etapa, con
más de dieciocho puntos porcentuales por encima del promedio central. Sin embargo,
este porcentaje se incrementa en las dos etapas siguientes, llegando a ser ligeramente
superior a cuatro quintas partes de la población (80,3%) en la tercera etapa, con más de
diez puntos porcentuales del promedio central.
El mayor porcentaje de abandono de la práctica, en la primera etapa, lo mues-
tran los jubilados o pensionados, aunque en porcentajes menores al diez por ciento
(7,2%), sin embargo, este porcentaje se incrementa en ellos en la segunda etapa (12,7%).
Pero al llegar a la tercera etapa, los que mayormente abandonan la práctica son los que

Alfonso Cabrera Ramos - 177 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

trabajan (23,25), con cinco puntos porcentuales por encima del promedio central (tabla
5.5 y figura 5.4).

80
Dependencia familiar
70
60
50
40
30 90
Independencia familiar
20 80
70
10
60
0
50
Trabaja S in trabajo Jubilado/pensionado Ama de c asa
40
30

90
Adulto mayor 20
10
80 0
70 Trabaja S in trabajo Jubilado/pensionado Ama de c asa
60
50
40
30
20 Practica
10 Nunca
0
Abandonó
Trabaja S in trabajo Jubilado/pensionado Ama de c asa

Figura 5.4.- Comportamiento ante la práctica físico-deportiva de la


población de Tapachula mayor de 60 años en la etapa de dependencia
familiar, independencia familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años
por situación laboral.

Centrándonos ahora en el conjunto de adultos mayores que practican actividad


físico-deportiva, según la situación laboral, llama la atención que las cifras de práctica
de los que trabajan y jubilados son inferiores a las tasas de práctica que muestra Ruiz
Juan et al. (2005b) en la población cubana, Elizondo et al. (2005) en la población de
Pamplona y Gómez et al. (2005) en la población colombiana de Bogotá.
Sin embargo, coinciden con las apreciaciones de García Ferrando (1990 y 2001) y
Ruiz Juan y García Montes (2005a), son los estudiantes los que tienen mayores posibi-
lidades de práctica que los adultos mayores principalmente las amas de casa.
Por otro lado, las tasas de nunca haber practicado actividad físico-deportiva son
diferentes a otras poblaciones, principalmente amas de casa y jubilados (CDC/OMS,
2004; Matsudo et al., 2000; Mazzeo et al., 1998; Moreno González, 2005) que señalan
tasas de inactividad son inferior a las nuestras, coincidiendo con las afirmaciones de la
OMS, (2003) quien refieren que las amas de casa, los jubilados y pensionados no reali-
zan suficiente actividad físico-deportiva para beneficio de su salud.
Nuestros datos permiten afirmar que los sujetos que trabajan y los jubilados,
son los que más practican actividad físico-deportiva, pero son los que principalmente
la abandonan. En el lado opuesto, se localizan las amas de casa quienes son las más
inactivas, es decir, las que por diversas circunstancias nunca han practicado activida-
des físico-deportivas.
Con respecto a las cifras de abandono de la práctica físico-deportiva que hemos
obtenido, según la situación laboral, tienden a incrementar con el paso de los años,
sucediendo de igual manera en otras poblaciones (García Ferrando, 2001; Otero, 2004;

- 178 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

García Ferrando, 2001; Figueiredo y Rebollo, 2003), sin embargo, se debe considerar las
particularidades y características de cada población.
Para finalizar, podemos argumentar que resulta complicado hacer estimaciones
y discutir nuestras tasas de este comportamiento con otros estudios, debido a que son
escasos los estudios que tratan las diferentes situaciones laborales. Resultando necesa-
rio hacer más investigaciones que profundicen sobre la situación laboral de la pobla-
ción mayor y la incidencia en la práctica físico-deportiva.
Sin embargo, podemos decir que, en la etapa de adulto mayor, los que trabajan
y los jubilados son los que principalmente practican actividad físico-deportiva, siendo
los más inactivos las amas de casa y los que no trabajan, particularmente en este estu-
dio.
5.3.2. Características de la actividad físico-deportiva de tiempo libre.
[Link]. Modalidades de práctica físico-deportiva.
Debido a la diversificación y surgimiento de nuevas actividades en el ámbito de
la práctica de actividad físico-deportiva, en una sociedad que busca más de lo estético,
que la socialización y el disfrute, surgen nuevos estereotipos de práctica con una prefe-
rencia hacia los deportes individuales (García Ferrando, 2001; Vander Boroek, 2002;
Otero, 2004), como la natación, el tenis, la gimnasia de mantenimiento, el montañismo,
el senderismo, el excursionismo, el aeróbic, la gimnasia rítmica, el atletismo y otros
más como el caminar, los bailes y la danza.
Algunos investigadores españoles (García Ferrando y Mestre, 2000; Ruiz Juan,
2001, García Montes, 2001; Hellín, 2003; Otero, 2004; Ruiz Juan y García Montes 2005a)
coinciden en que se están produciendo algunos cambios en las preferencias que tienen
los sujetos hacia algunas modalidades deportivas, principalmente, en los países des-
arrollados. En cambio, en América Latina el fútbol, en sus distintas modalidades, el
baloncesto y el voleibol a pesar del transcurso de los años siguen manteniéndose en la
preferencia de los sujetos.
Para nuestro estudio se han utilizado veintidós diferentes modalidades de acti-
vidades físico-deportivas, que nos permitirá conocer las preferencias de los adultos
mayores de 60 años del municipio de Tapachula (Chiapas-México), para observar si, en
el transcurso de las tres etapas, se producen variaciones en las preferencias por algunas
modalidades deportivas previendo las consideraciones expuestas por la ACSM (1998),
quien destaca que la disciplina seleccionada por el individuo surge a partir de una pre-
ferencia personal que, con el transcurrir de los años, puede modificarse.
Debido a que la dispersión de los valores porcentuales entre las disciplinas de-
portivas es alta, nos centraremos particularmente en las primeras cuatro modalidades
que muestran mayor porcentaje o preferencia por los sujetos, en cada una de las tres
etapas de la vida. Observamos que, en la etapa de dependencia familiar, el fútbol
(42,2%) es la modalidad preferida por los tapachultecos, seguido del baloncesto
(21,2%), el voleibol (8,2%) y trotar o correr (7,4%) (tabla 5.6 y figura 5.5).

Alfonso Cabrera Ramos - 179 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

Con respecto a la etapa de independencia familiar, tal y como ocurre en la etapa


anterior, las modalidades deportivas más practicadas son el fútbol (44,4%), el balonces-
to (21,9%), voleibol (7,7%), el trotar/correr (5,7%) y caminar (5,7%). Es decir, la tenden-
cia es que prefieren la práctica de deportes de conjunto.
Sin embargo, en la etapa de adulto mayor, las preferencias se modifican con
respecto a las etapas previas, los sujetos muestran mayores preferencias por el caminar
(55,2%) y con menores por el fútbol (9.6%), trotar/correr (6,7%), baloncesto (5.9%) y
voleibol (5.2%). Es decir, en las dos primeras etapas existe mayor preferencia por los
deportes de conjunto y en la tercera etapa éstos pasan a segundo término decantándose
por los individuales, siendo caminar la práctica mayormente realizada.

60

50

40

30

20

10

0
ol

o
ol

o
ol

ar
n
to

er

xe

ism

m
tb

ib

sb

in
es

ac
tis

Bo

or
e

am
i
nc

icl
ol

at
tl e
r/c
V
lo

C
N

C
A
ta
Ba

o
Tr

Dependencia familiar Independencia familiar Adulto mayor

Figura 5.5.- Modalidades de actividad físico-deportiva realizadas por la


población de Tapachula mayor de 60 años en la etapa de dependencia
familiar, independencia familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años.

Podemos afirmar que durante la juventud y la adultez, los sujetos activos pre-
fieren la práctica de deportes de conjunto, probablemente por la necesidad de encon-
trarse con amigos, socializarse y convivir, siendo los de mayor práctica en dichas eta-
pas. Nuestros resultados tienen la tendencia de coincidir con otro estudio de Keating et
al. (2005), quienes refieren que la diversidad de los grupos de edad que se localizan
previos a los 60 años, tienen la tendencia de no modificar la modalidad de práctica físi-
co-deportiva.
Llama la atención que, en la etapa de adulto mayor, la modalidad de práctica no
sea una disciplina deportiva de conjunto, sino que existe una preferencia muy elevada
por el caminar. Probablemente por las condiciones morfofuncionales propias de esta
edad y por otras circunstancias que limitan la práctica, al igual que porque probable-
mente el caminar sea considerada una actividad que presenta menor riesgo y dificultad
en su realización. Pero esto podría producir un aislamiento acelerando en su envejeci-
miento.

- 180 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

Estas modalidades deportivas que registran mayores preferencias en los sujetos,


son coincidentes con las encontradas en los estudios de García Ferrando (2001), García
Ferrando y Mestre (2000), Ruiz Juan (2001), García Montes (2001), Seclen y Jacoby
(2003), Hellín (2003), Otero (2004), Cabañas et al. (2004) y Ruiz Juan y García Montes
(2005a), particularmente en la etapa de juventud.
Por otro lado, observamos que el caminar presentó mayor preferencia en el
adulto mayor, datos que coincide con los estudios de Vuori y Fentem (1996), Martos
Martínez (2000), Barnes y Schonborn (2003), Monteiro et al. (2003), Moreno Torres et al.
(2003) y Cabañas et al. (2004), cuyos resultados de sus investigaciones muestran cifras
estadísticamente similares a las encontradas en nuestra investigación. Tendencia simi-
lar a los estudios de Leslie et al. (2001), Li et al. (2005) y CDC (2003), quienes encuen-
tran que los adultos mayores de 60 años prefieren la actividad física de caminar. Pro-
bablemente por las condiciones morfofuncionales que estos sujetos presentan, procu-
ran realizar actividades con menor riesgo. En contraste con otros estudios, nuestros
datos son superiores a los encontrados por Arribas y Arruza. (2001).
Es sobresaliente que el resto de disciplinas deportivas presentan menores por-
centajes de práctica en nuestra población, probablemente por la carencia de infraestruc-
tura adecuada para su realización, debido a que en otros estudios encontramos que la
gimnasia de mantenimiento, gimnasia rítmica, balonmano y aeróbic en otras poblacio-
nes tienen mayor representatividad (Otero, 2003; Sánchez Barrera et al., 2003; Cabañas
et al., 2004; Moreno Torres et al., 2003). Situación que ocurre, probablemente, por las
carencias de instalaciones, de material, de oferta de estas modalidades y otras alterna-
tivas de la actividad físico-deportiva y quizá así como propia cultura existente en el
lugar.
En definitiva, se observa un cambio de mentalidad en los estereotipos asociados
a la práctica físico-deportiva, aunque se mantienen las mismas modalidades. Se aprecia
una actitud de mayor tolerancia por actividades físico-deportivas cuya ejecución no
represente un riesgo.
Cabe señalar que, después de haber analizado las preferencias de las modalida-
des deportivas, en la actualidad los sujetos muestran menor preferencia por la práctica
de los deportes que predominan al resto de la población (fútbol, baloncesto y voleibol),
inclinándose por el caminar. Razón por el cual esta actividad deba ser más difundida y
promocionada para que se convierta en la principal actividad físico-deportiva en la
etapa de adulto mayor.
[Link].1. Modalidades de práctica físico-deportiva según el sexo.
Con respecto a la modalidad de práctica de actividad físico-deportiva según el
sexo, se encuentran diferencias estadísticas significativas en las etapas de dependencia
e independencia familiar, no ocurriendo así, en el adulto mayor.
Destaca que el baloncesto ha sido la disciplina deportiva practicada, principal-
mente, por las mujeres activas en las tres etapas (35,0%, 43,2% y 8.9%), con respecto a
los varones (12,0%, 11,2% y 5%), con una diferencia similar de veintitrés puntos por-
centuales en los primeras dos etapas. En cambio, estos últimos (63,5%, 64,0% y 15%)

Alfonso Cabrera Ramos - 181 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

muestran mayor preferencia que las mujeres por el fútbol, en las tres etapas, con una
diferencia de casi cuarenta puntos porcentuales en las dos primeras. En tanto, el cami-
nar es una actividad realizada preferentemente por las mujeres, en las tres etapas de la
vida (3,6%, 8,6% y 57.8%), que según observamos las diferencias porcentuales son muy
reducidas con respecto a los varones (2.3%, 4.5% y 56.3%) en todas las etapas.
Por último, el correr de manera ligera o trotando es la actividad elegida, princi-
palmente, por las mujeres (12,1% y 6,2%), en las dos primeras etapas con respecto a los
varones (3,8% y 4,5%), siendo adverso en la etapa de adulto mayor donde los varones
(8,8%) presentan mayor preferencia que éstas (4.4%) (tabla 5.7 y gráfica 5.6).

70
60

50

40

30

20

10

0
Independencia familiar
ol

o
o
ol

ol

ar
n
to

xe
ism

m
re
tb

70
ib

sb

in
es

ac
ti s

Bo

or

am
i
nc

icl
ol

at
tl e
/c

V
lo

C
C
N
ar

A
Ba

ot

60
Tr

Dependencia familiar 50
40
30
Varón 20

Mujer 10
0
ol

o
ol

o
ol

ar
ón
o

er

xe
ism
m
tb

st

ib

sb

in
r

ci
ti s
ce

Bo

or

am
i

icl

ol

at
on

r/c

tl e
V

C
N

C
A
l

ta
Ba

o
Tr

Figura 5.6.- Modalidades de actividad físico-deportiva realizadas por la


población de Tapachula mayor de 60 años en la etapa de dependencia
familiar, independencia familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años
por sexo.

Con relación a la preferencia de la población activa, se observa que las mujeres


prefieren baloncesto, caminar y correr, en cambio los hombres prefieren el fútbol y,
particularmente, en la tercera etapa de la vida el trotar o correr.
Estos resultados presentan una tendencia similar a poblaciones estudiadas por
otros investigadores (Ispizua, 1993 y 1996; Navarro y Mateo, 1993; García Ferrando,
2001; Otero, 2003; Seclén y Jacoby, 2003; Sánchez Barrera et al., 2003; Cañellas y Rovira,
1995), quienes muestran que la modalidad deportiva del fútbol es preferida por los
varones en la etapa de la juventud. Se observa que el fútbol es un deporte tradicional
practicado, principalmente, por los hombres en casi todas las poblaciones, esto ocurre,
probablemente, por que la promoción ha sido dirigida principalmente para los hom-
bres.
Difiriendo a los encontrados por Riera (1996), quien encuentra que el esquí y el
ciclismo son las prácticas preferidas de la juventud del Valle de Aran. Y de los resulta-
dos de Mussino (2004), quien encuentra que la juventud prefiere los deportes de gim-
nasio y de piscina. Para Vander Boroek (2002), Aliaga y Winquist (2003) y Eurostad

- 182 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

(2003) estas discrepancias podrían ocurrir por las diferencias estructurales existentes en
las poblaciones.
En tanto las mujeres activas, tienen preferencia por el voleibol y la caminata, co-
incidiendo con los estudios de Ispizua (1993 y 1996), Endorciaín et al. (2000), García
Ferrando (2001), Otero (2003), Monteiro et al. (2003), Seclén y Jacoby (2003) y Sánchez
Barrera et al. (2003).
Como resumen de este apartado, podemos indicar que en las etapas de la ju-
ventud, la modalidad deportiva que prefieren los sujetos activos son los deportes de
conjunto, los hombres el fútbol y las mujeres el baloncesto, seguido por caminar y tro-
tar. Sin embargo en la etapa de adulto mayor se muestra una inclinación por el caminar
en ambos sexos.
[Link].2. Modalidades de práctica físico-deportiva según la edad.
En este apartado se analiza la modalidad de práctica físico-deportiva según la
edad centrándonos, principalmente, en los que muestran los porcentajes más elevados.
Los resultados muestran que no existen diferencias significativas en las cuatro
modalidades de práctica más representativas (fútbol, baloncesto, voleibol y caminar)
en ninguna de las tres etapas de la vida que han sido analizadas (tabla 5.8). Los valores
porcentuales son bastante similares al promedio central en los seis grupos de edad.
Según esto, durante más de cuarenta años (que es el arco de edad de la población estu-
diada) las modalidades físico-deportivas mayormente realizadas por los tapachultecos,
en las tres etapas de la vida analizadas, han sido las mismas, lo que nos viene a indicar
que estas modalidades han estado muy arraigadas en las conductas de esta población
hasta el punto de no generar cambios en casi medio siglo.
[Link]. Frecuencia, duración e intensidad de la práctica físico-deportiva.
En este apartado, trataremos algunas de las características propias de la activi-
dad física realizada por los individuos de esta población objeto de estudio. Se analiza-
ran la frecuencia, duración e intensidad con la cual los sujetos practican las actividades
físico-deportivas. En nuestro estudio la frecuencia fue clasificada en una vez a la sema-
na, dos veces a la semana y más de tres veces a la semana, la duración del esfuerzo se
clasificó en menos de 30 minutos, entre 30 y 60 minutos y más de 1 hora y, por último,
la intensidad fue clasificada en alta, media y baja.
La combinación de la frecuencia, la duración y la intensidad de la práctica de
actividad física, determinan la dosis apropiada del esfuerzo físico, que según Sallis y
Owen (1999), Mazzeo et al. (1998), Piéron (2003) y Matsudo (2003), permite a los sujetos
lograr algunos beneficios para su salud, reduciendo la aparición de enfermedades.
Que, como hemos visto, es necesario destinar al menos 30 minutos diarios de actividad
física moderada (Pate et al., 1995; USDHHS, 1996 y 2000).
Con respecto a la frecuencia, encontramos que en la primer etapa (dependencia
familiar), los sujetos practican actividades físico-deportivas, principalmente, más de
tres veces a la semana (43,7%), seguido por los que hacen dos veces a la semana (38,9%)
y, por último, los que lo hacían al menos una vez a la semana (17,4%) (figura 5.7).

Alfonso Cabrera Ramos - 183 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

En tanto que en la etapa de independencia familiar, los mayores porcentajes se


presentan en los que se ejercitaban dos veces a la semana (45,8%), seguido de los que lo
hacían más de tres veces (27,9%) y, por último, los que lo hacían al menos una vez
(26,3%).
Datos similares se presentan en la etapa de adulto mayor, donde el mayor por-
centaje lo presentan los que se ejercitaron dos veces a la semana (44,1%), seguido de
quienes lo hacían por más de tres veces (36,8%) y, por último, por quienes lo hacían al
menos una vez (19,1%). Es decir, los resultados nos muestran que, con el transcurso de
una etapa a otra, la frecuencia de práctica desminuye en los sujetos de nuestra pobla-
ción (tabla 5.9 y figura 5.7).

50

40

30
Una vez
20
Dos veces
10
Más de tres veces
0
Dependencia Independencia Adulto mayor
familiar familiar

Figura 5.7.- Frecuencia de la práctica de actividad físico-deportiva de la


población de Tapachula mayor de 60 años en la etapa de dependencia
familiar, independencia familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años.

Como hemos visto, una de las característica de la actividad física, frecuencia, en


nuestros sujetos activos muestran que, durante la etapa de la juventud, poco menos de
la mitad de la población realizaron durante al menos tres veces a al semana la práctica
de actividad física. Es decir, cumplían con las recomendaciones expuestas por los ex-
pertos investigadores, pero esta frecuencia disminuye a dos veces a la semana al pasar
a la segunda etapa manteniéndose hasta la actualidad (etapa de adulto mayor).
Podríamos suponer que, actualmente, los sujetos activos que han reducido la
frecuencia de práctica, podrían estar en riesgo de incrementar la aparición de algunas
enfermedades o quizá algunos las estén padeciendo.
Al contrastar nuestros resultados, encontramos que en la etapa de la juventud
existen estudios, pero en las siguientes etapas (independencia familiar y adulto mayor)
son más escasos. La frecuencia de actividad física de nuestros sujetos en la etapa de la
juventud, coincide con las observaciones que presentan otras investigaciones (Ispizua,
1993; Vuori y Fentem 1996; USDHHS, 2002; García Montes, 2001; Pérez et al., 2001;
Sánchez Barrera et al., 2003; Seclen y Jacoby 2003; Hellín, 2003; Cabañas et al., 2004)

- 184 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

quienes resaltan que cuando los sujetos son más jóvenes tienen más oportunidades de
realizar con mayor frecuencia la práctica de actividad física. Esto podría tener múlti-
ples razones, entre las que podríamos suponer porque los sujetos son más fuertes, más
ágiles y, principalmente, disponen de más salud, quizás dispongan de mayor tiempo y
menos compromisos familiares.
Centrándonos en la etapa de adulto mayor encontramos que, en un estudio de
Monteiro et al. (2003), los brasileños, tienen una frecuencia de práctica semanal inferior
a la frecuencia que utilizan los adultos mayores de nuestro estudio. Sin embargo nues-
tros resultados no son coincidentes con los que muestra Mora et al. (2004) y Molero y
Guillen (2007) quienes encuentran que sus poblaciones están practicando actividad
físico-deportiva con una frecuencia semanal de 3 veces por semana.
Partiendo de las consideraciones comentadas por algunos investigadores como
García Ferrando (2001), García Montes (2001), Hernández Rodríguez (2001), COM-
PASS, (2002), Piéron 2003, Matsudo (2003), Gyurcsik et al. (2006) y Ruiz Juan (2001),
podríamos predecir que nuestra población se encuentra en riesgo de aumentar las po-
sibilidades de padecer algunas enfermedades, debido a que con el paso de una a otra
etapa, la frecuencia de práctica de actividad física disminuye. Además, sumariamos
que este sector se encuentra de igual manera por debajo de las recomendaciones míni-
mas sugeridas por Gyurcsik et al. (2006).

60

50

40

30 Menos 30 min

20 Entre 30 y 60 min

10
Más de 1 hora
0
Dependencia Independencia Adulto mayor
familiar familiar

Figura 5.8.- Duración de la práctica de actividad físico-deportiva de la


población de Tapachula mayor de 60 años en la etapa de dependencia
familiar, independencia familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años.

La duración de la práctica de actividad físico-deportiva de tiempo libre es esen-


cial para conseguir beneficios y reducir la aparición de enfermedades (USDHHS, 1996
y 2000; Mazzeo et al., 1998; Piéron, 2003; Matsudo, 2003; Pate et al., 1995), la cual debe
ser realizada entre 20 a 30 minutos en cada sesión de entrenamiento.
Se observa que, en las tres etapas, los mayores porcentajes se localizan entre 30
y 60 minutos. En la primera etapa, cerca de la mitad de la población (48,1%) pero, al

Alfonso Cabrera Ramos - 185 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

pasar a la segunda, el porcentaje se incrementa (56,1%) y al llegar a la tercera etapa el


porcentaje vuelve a disminuir (46,3%), por abajo del cincuenta por ciento. Significa que
el tiempo que utilizaron por sesión los sujetos, no se modificó sustancialmente a lo lar-
go de las tres etapas (tabla 5.10 y figura 5.8).
Nuestros sujetos activos muestran que, en las tres etapas, casi la mitad de la po-
blación realizó la práctica de actividad física cumpliendo con las recomendaciones mí-
nimas (entre 30 y 60 minutos) que sugieren los investigadores.
Podríamos suponer que un sector de nuestra población cumple con los mínimos
recomendables que sugiere la ACSM (1998), USDHHS (1996 y 2000), Dunn et al. (1998),
OMS (2002), COMPASS (2002) y Piéron (2003). Aunando a esto vale la pena resaltar los
comentarios de Blasco et al. (1996), quienes señalan que debido a la evolución de algu-
nos patrones que se presentan con el transcurso de los años, la duración de la práctica
de actividad física disminuye de una a otra etapa.
Al contrastar este comportamiento con otros estudios, encontramos cierta con-
gruencia con los encontrados por Cañelas y Rovira, (1995), Barnes y Schoenborn (2003),
Sánchez Barrera et al. (2003), Monteiro et al. (2003) y Frank, et al. (2005), al observar
que la mayor proporción de sus poblaciones objeto de estudio destinan entre 30 y 60
minutos a la sesión de entrenamiento, es decir, cumplen con las recomendaciones su-
geridas por los expertos.
Nuestros resultados discrepan con los obtenidos por Blasco et al. (1996), Mora
et al. (2004), Ruiz Juan et al. (2005a) y Molero y Guillen (2007), los cuales refieren que
sus poblaciones dedican más de 60 minutos a la práctica. Ocurriendo lo contrario con
Erdociaín et al. (2000) quienes encuentran que los individuos dedican menor tiempo de
las recomendaciones sugeridas (debajo de 30 minutos).
Dichos resultados nos permiten concluir que es urgente y necesario difundir,
entre la población activa, la necesidad de destinar más de 30 minutos a la sesión de
entrenamiento con la finalidad de incrementar las posibilidades de mejorar su salud.
Al analizar la tercera característica de la actividad física, intensidad del esfuerzo
con que los sujetos practican la actividad físico-deportiva en su tiempo libre, podemos
observar que los tapachultecos solían emplear una intensidad media cuando realizan
actividades físico-deportivas, principalmente, en sus tres etapas de la vida. Esto hace
suponer que dos de cada tres sujetos de esta población cumplían las recomendaciones
sugeridas por los expertos (Pate et al., 1995; Minuchin,; 1996; USDHHS, 1996 y 2000;
ACSM, 1998; Sanders et al., 2000; Varo et al., 2003b; Jacoby et al., 2003; Martínez Ros et
al., 2003; Otero, 2004).
Por otro lado, los resultados estadísticos revelan que más del sesenta por ciento
de la muestra manifestó realizar actividades físicas empleando una intensidad media,
de manera similar en tres etapas de la vida (60,4%, 65,4% y 65,4%, respectivamente). En
cambio poco más de la tercera parte (32,5%) lo hacia con una intensidad alta, en las dos
primeras etapas, disminuyendo de manera considerable (10,3%) al llegar a la tercera
etapa de la vida. En tanto, cuando la intensidad del ejercicio fue baja esta fue realizada
por un pequeño sector de la población activa (5%) en las dos primeras etapas de la vida

- 186 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

(dependencia e independencia familiar), incrementándose de manera considerable


(24,3%) en la tercera etapa (adulto mayor) (figura 5.9).
Estos resultados muestran que la práctica de intensidad media estuvo presente
principalmente en las tres etapas de vida, ocurriendo un incremento de la dependencia
familiar a la independencia familiar, pero en lugar de aumentar o disminuir al llegar a
la etapa de adulto mayor esta se mantuvo. Es decir, esto hace suponer que durante más
de 40 años, la intensidad media de la práctica de actividad física no se modificó de ma-
nera considerable entre las tres etapas de la vida.

70
60
50 Alta
40
Media
30
20 Baja
10
0
De pe nde ncia Inde pe nde ncia Adulto mayor
familiar familiar

Figura 5.9.- Intensidad de la práctica de actividad físico-deportiva de la


población de Tapachula mayor de 60 años en la etapa de dependencia
familiar, independencia familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años.

Caso contrario a la anterior ocurre en la actividad física de intensidad alta, don-


de el paso de una a otra etapa disminuye en pequeños valores porcentuales, entre la
etapa de dependencia familiar y la independencia familiar, pero al llegar a la etapa de
adulto mayor, esta presenta un declive de hasta veinte unidades porcentuales, produ-
ciendo un incremento de la práctica de actividad física de intensidad baja en esta últi-
ma etapa (tabla 5.11 y figura 5.9).
Como hemos observado cerca de dos terceras partes de nuestra población se
mantuvo practicando actividades físicas con una intensidad media, bastante similar en
las tres etapas de la vida. Estos resultados son coincidentes con los obtenidos por algu-
nos investigadores (Pate et al., 1995; Vuori y Fentem, 1996; USDHHS; 1996 y 2000; San-
ders et al., 2000; Martínez Ros et al., 2003; Comisión Europea, 2003; Otero, 2004) quie-
nes observan que los sujetos de sus estudios suelen realizar una práctica de actividad
física con una intensidad media. De igual manera, son coincidentes con los resultados
de la población de los jóvenes de los Estados Unidos (Sallis y McKenzie, 1991), quienes
practican con intensidad moderada.
Cabe destacar que en algunos investigadores (Piéron, 2003) se aprecia cierta
preocupación debido a que la intensidad con la cual la práctica de actividad física en

Alfonso Cabrera Ramos - 187 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

los jóvenes europeos es realizada, resulta ser insuficiente, poniendo en riesgo su salud.
Estos comentarios pueden servir de referencia para observar que en nuestra población
en vez de disminuir la intensidad media de la práctica en las etapas de la juventud, se
mantuvo durante casi 40 años, pero como hemos comentado la intensidad alta presen-
to disminuciones, incrementando el grupo de quienes lo hacían a intensidad baja, en la
última etapa.
Un aspecto a tomar en cuenta es que los datos de estos jóvenes son recientes re-
specto a los nuestros, que proceden de inicios del siglo pasado, los cuales deben ser
tomados con cierta precaución pues, en nuestro caso, para obtener los datos sobre la
independencia y dependencia familiar acudimos a la memoria de casi medio siglo, au-
nado a ello las condiciones sociales, que son bastante diferentes.
Al observar esta variable, particularmente en la etapa de adulto mayor, encon-
tramos que nuestros sujetos suelen emplear principalmente una intensidad media
cuando realizan su práctica de actividad física, situación que coincide con los resulta-
dos presentados por la Comisión Europea (2003), caso particular de los sujetos holan-
deses, pero difieren de los adultos estadounidenses presentados por esta misma comi-
sión, los cuales suelen encontrar una intensidad alta en sus actividades físicas.
Como hemos observado los sujetos de nuestra población destinan 3 veces por
semana a la práctica de actividad física en el periodo de la juventud, ocurriendo una
disminución en la siguiente etapa (independencia familiar) pero manteniéndose (2 ve-
ces por semana) en la etapa actual de adulto mayor. Esta población dedica, principal-
mente, entre 30 y 60 minutos por sesión en la práctica de actividad física en las tres
etapas de la vida. Por otro lado, emplean una intensidad media que se ha mantenido
por más de cuarenta años, es decir, suele mantenerse con el paso de una a otra etapa.
Se podría decir que, los sujetos de nuestra población, en la etapa de la juventud,
ocho de cada diez sujetos practicaban con una intensidad recomendada por los investi-
gadores, aunque este comportamiento tiende a disminuir al llegar a la etapa de adulto
mayor, situación que se mantiene actualmente. Esta población ha reducido significati-
vamente la práctica físico-deportiva por lo que podrían incrementar las posibilidades
de sufrir algunos de los problemas de la salud, con altas probabilidades de estar pade-
ciendo algunas enfermedades. Por lo tanto, es urgente evitar la reducción de la activi-
dad física promocionando y ofertando actividades físicas que consoliden los beneficios
de la salud en esta población.
[Link].1. Frecuencia, duración e intensidad de la práctica físico-deportiva se-
gún el sexo.
En este epígrafe se analiza la frecuencia, la duración y la intensidad con la cual
hombres y mujeres realizan la práctica de actividad físico-deportiva de tiempo libre.
Según Castillo y Balaguer (1998), los niveles y frecuencia de la práctica de actividad
física dependen de algunos patrones y estereotipos generados en la sociedad a lo largo
de la socialización, tanto en hombres como en mujeres. Estas consideraciones nos per-
miten comprender que han existido diferencias entre los sexos, las cuales algunas favo-
recen más a uno que otro.

- 188 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

Luego de observar el análisis estadístico, encontramos que entre la frecuencia


de práctica y el sexo se producen diferencias estadísticamente significativas solamente
en la primera etapa de la vida. Los varones (48,9%) son quienes destinan más de 3 días
a la semana a la práctica de actividad física, respecto a las mujeres (35%). En tanto, es-
tas últimas suelen destinar preferentemente 2 días y una vez a la semana (figura 5.10).

50

40

30
Una vez

20 Dos veces

10 Más de tres vec es

0
Varón Mujer

Figura 5.10.- Frecuencia de la práctica de actividad físico-deportiva de la


población de Tapachula mayor de 60 años en la etapa de dependencia
familiar, independencia familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años
por sexo en la etapa de dependencia familiar.

En lo que respecta a las dos etapas siguientes, no se producen diferencias signi-


ficas, debido a que los valores porcentuales son bastantes similares a la media pobla-
cional. Estos resultados muestran que en la etapa de dependencia familiar se produje-
ron diferencias entre sexos, no siendo así en el resto (tabla 5.12), teniendo en ellas com-
portamientos similares hombres y mujeres.
Esta situación es preocupante porque los sujetos, principalmente los varones ac-
tivos, declinaron en la frecuencia de práctica en el transcurso de una a otra etapa de la
vida. Situación que podría incrementar las posibilidades de dejar de recibir algunos
beneficios en salud que eran mayores cuando eran más frecuentes en la etapa de de-
pendencia familiar.
La situación de las mujeres parece ser más complicada debido a que, en las tres
etapas de la vida, la frecuencia se mantuvo por debajo de las recomendaciones sugeri-
das por los expertos (Sánchez Pérez et al., 1998, Reig et al., 2001; Gyurcsik et al., 2006).
Esto significa que las mujeres activas no lograban ser constantes en la práctica, dismi-
nuyendo las posibilidades de incrementar algunos beneficios para su salud.
Esta situación presenta cierta similitud con los datos obtenidos por Pérez et al.
(2001) y Cabañas et al. (2004), quienes observan que, con el paso de una a otra etapa de
la vida, la frecuencia de práctica comienza a disminuir en ambos sexos, siendo los va-
rones en la etapa de la juventud quienes destinan más de tres veces por semana a la
práctica, por encima de las mujeres. Esto podría ocurrir debido a la influencia de algu-

Alfonso Cabrera Ramos - 189 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

nos factores familiares, laborales y sociales, dónde las mujeres, debido a los compromi-
sos hogareños y maternales y situaciones propias del entorno social (desigualdad), tu-
vieron y quizá sigan teniendo menos posibilidades de ser más frecuentes en la práctica
de actividad física.
Por otro lado y centrándonos particularmente en la etapa de adulto mayor (más
de 60 años), nuestros resultados son similares a los que presentan investigadores como
Hirvensalo et al. (1998), USDHHS (2002) y Schoenborn y Barnes (2002), quienes en-
cuentran que tanto hombres como mujeres mayores de 65 años suelen realizar la prác-
tica de actividad física entre una y dos veces por semana. Resultando lamentable que al
llegar a esta etapa de la vida, la frecuencia de la práctica disminuya en ambos sexos,
surgiendo la necesidad de indagar las posibles causas que afecten a estos sujetos.
Al observar la duración de la práctica y alguna posible asociación con el sexo,
los resultados muestran diferencias significativas solamente en las dos primeras etapas
de la vida.
En la etapa de dependencia familiar los hombres (41,7%) suelen destinar más de
una hora a la práctica de actividad física, porcentaje bastante superior al sexo opuesto
(27,9%). En tanto, son las mujeres quienes destacan por destinar entre 30 y 60 minutos,
y también cuando es realizada por menos de 30 minutos (56,4% y 15,7% frente al 45,5%
y 12,8% de los varones, respectivamente) (figura 5.11).

60

50

40

30

20

10
Independencia familiar
0
Varón Mujer
70
Dependencia familiar 60

50

40
Menos 30 min 30
Entre 30 y 60 min 20
Más de 1 hora 10

0
Varón Mujer

Figura 5.11.- Duración de la práctica de actividad físico-deportiva de la


población de Tapachula mayor de 60 años en la etapa de dependencia
familiar, independencia familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años
por sexo.

Con respecto a la siguiente etapa (independencia familiar) sucede lo mismo que


en la etapa anterior. Son los hombres (39,5%) quienes suelen destinar más de una hora
a la práctica de actividad física, frente al 21% de las mujeres. Siendo, estas últimas
quienes más destinan entre 30 y 60 minutos y cuando es realizada por debajo de 30
minutos (66,7% y 12,3% frente al 54,2% y 6,2% de los varones, respectivamente) (tabla
5.13 y figura 5.11).

- 190 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

Por tanto, podemos observar que durante las etapas de dependencia e indepen-
dencia familiar, los hombres son quienes destinan más tiempo (por encima de una
hora) a la práctica de actividad física, de tal manera que la incidencia de lograr algunos
beneficios saludables es menor en mujeres. En consecuencia, se puede decir que el sexo
es un factor determinante en la duración con que la población realiza práctica de acti-
vidad física durante las primeras etapas de la vida y que, en la actualidad (adulto ma-
yor), esta no influye.
En la etapa de la juventud algunos estudios (Mico et al., 2002; INE 2004; y Co-
misión Europea 2003), señalan que los varones realizan una práctica de mayor dura-
ción que las mujeres, lo que viene a coincidir con nuestros resultados.
Es de destacar que, en las tres etapas, un considerable sector de hombres y mu-
jeres de nuestra población cumpla con las recomendaciones sugeridas por los expertos,
coincidiendo con otros estudios (Salis y Mckenzie, 1991; Blasco et al., 1996; Sánchez
Pérez et al., 1998; USDHHS, 1999; Sánchez Barrera et al., 2003; INE, 2004; Li et al.,
2005).
Por último, nos centraremos en la intensidad, otro componente de la actividad
físicas que dosifica y equilibra las ganancias fisiológicas en hombres y mujeres sin ne-
cesidad de realizar grandes esfuerzos (Li et al., 2005).
En este estudio se optó por clasificar la intensidad en alta, media y baja. Se ob-
serva que la intensidad con la cual los sujetos realizan la actividad físico-deportiva en
su tiempo libre, no existen diferencias estadísticas significativas entre sexos en las tres
etapas de la vida. Los porcentajes son bastante similares al promedio central de la
muestra. Es decir, el sexo no influye en la intensidad con que se practica la actividad
físico-deportiva en las tres etapas de la vida, en esta población (tabla 5.14).
Cabe señalar que los estudios que tratan esta variable en la población mayor de
60 años son escasos, pero aún así, encontramos algunos que permiten realizar algunas
estimaciones. Nuestros resultados coinciden con las observaciones de otros estudios
(Piéron et al., 1998 y 1999), Leslie et al. (2001), Navarro et al. (2003) y Sanders et al.
(2000), quienes manifiestan que los hombres, a pesar de los años, son los que mayor-
mente realizan actividades a intensidad moderada. La tendencia en hombres y mujeres
de nuestros resultados es similar en el tiempo destinado a la práctica, en las tres etapas
de la vida, lo que coincide con las afirmaciones de la USDHHS (1996 y 2002) que expo-
nen que la intensidad no presenta variaciones con el paso del tiempo en ambos sexos.
Situándonos en los adultos mayores, nuestros datos son coincidentes con los re-
sultados que muestra Vuori y Fentem (1996) en Finlandia, y con Anderson et al. (2007)
en Canadá, quienes encontraron que estas poblaciones practican actividad físico-
deportiva con intensidad moderada.
Como resumen, podemos indicar que nuestros resultados permiten apreciar
que, en la etapa de la juventud, los hombres son quienes más realizan la práctica de
actividad física por más de tres veces en la primera etapa de vida, respecto a las muje-
res. Con respecto a participar en actividades físicas dos veces por semana, los datos son

Alfonso Cabrera Ramos - 191 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

similares entre sexos. Sin embargo, las mujeres son menos constantes en la práctica, al
realizar está al menos una vez por semana en la tres etapas de la vida.
Con respecto a la duración, se observa que, en las dos primeras etapas de la vi-
da, los varones dedican más de una hora a la práctica de actividades fisco-deportiva,
respecto al sexo opuesto. Si sumamos la segunda categoría (entre 30 y 60 minutos) y la
tercera (más de una hora), observamos que 8 de cada 10 hombres están practicando los
mínimos recomendados por los expertos. Es decir, las mujeres están en posibilidades
de tener más riesgos en su salud que los hombres. Pero si nos ubicamos en la tercera
etapa, observamos que ambos sexos tienen similar comportamiento el cual se mantiene
hasta la actualidad.
Al tratar la intensidad empleada en la práctica de actividad físico-deportiva,
con respecto al sexo, observamos que entre estas dos variables no existen relaciones
significativas en las tres etapas de la vida. Por tanto, el sexo no influye en la intensidad
de práctica. Es decir, la intensidad ha permaneciendo sin cambios durante un largo
periodo de tiempo. Las mujeres se mantienen en la intensidad media, en las que se ob-
serva una regularidad en los porcentajes en las tres etapas y los hombres con alta inten-
sidad, pero tienen la tendencia a disminuir drásticamente al llegar a la tercera etapa ya
que tan sólo uno de cada diez lo hace con intensidad alta, pasando a practicar con in-
tensidad media con porcentajes muy similares al de las mujeres, por encima del sesenta
por ciento.
[Link].2. Frecuencia, duración e intensidad de la práctica físico-deportiva se-
gún la edad.
Cuando analizamos la frecuencia, la duración y la intensidad con respecto a la
variable edad, observamos que no existen diferencias estadísticamente significativas en
ninguna de las variables analizadas y tampoco en las etapas de la vida (tabla 5.15, tabla
5.16 y tabla 5.17). Es decir, estos comportamientos que han adquirido los tapachultecos
han permanecido inalterables en la etapa de juventud, adultez y vejez. Lo que nos lleva
a concluir que estas conductas han sido muy fuertes, férreas e inalterables durante casi
medio siglo de tiempo, en cada una de las etapas de vida y también nos indica la soli-
dez a estos resultados.
Es importante no confundir esta variable edad en este estudio, que analiza los
comportamientos de una misma población de una horquilla de edad de 40 años, cuan-
do es analizada dentro de un estudio transversal en una misma población, por ejemplo,
cuando se analizan estas variables en la población general de más de 15 años. En este
caso, tal y como se aprecia en estudios realizados por Sánchez Barrera et al. (1995), Sila
(1998) y Sanz et al. (2003), conforme aumenta la edad disminuyen los porcentajes. Estos
resultados coinciden con nuestra investigación, si analizamos los porcentajes obtenidos
descritos en apartados anteriores, de tal manera que a medida que los sujetos pasan de
una a otra etapa, se producen importantes cambios en la frecuencia, duración e inten-
sidad de la práctica de las actividades físico-deportivas de los sujetos, pero al llegar la
tercera este comportamiento se estabiliza.

- 192 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

Por lo tanto, podríamos indicar que nuestra población tiene altos riesgos de pa-
decer algunos problemas de morbilidad, inhabilidad y mortalidad o, probablemente, se
encuentren padeciéndolas. Esta circunstancia puede estar ocurriendo debido a que los
sujetos no son consistentes de cuánto y cómo deben realizar las actividades físico-
deportivas para que éstas sean saludables, si nos atenemos a los resultados encontra-
dos. Es necesario crear y ofertar actividades agradables, recreativas, de intensidad mo-
derada y de corta duración, especialmente para la población mayor de 60 años, que
permanece estable y estancada en una práctica físico-deportiva que no genera los bene-
ficios para la salud esperados de ella y que poseen muchas probabilidades de tener
problemas de salud.
Por todo ello, la edad, entendida en un estudio transversal, si que es un factor
determinante en la frecuencia, duración e intensidad ya que a medida que la edad au-
menta se produce una disminución porcentual importante en estas variables.
Como finalización de este apartado, indicar que esta situación nos lleva a re-
flexionar que las características de la actividad física (frecuencia, duración e intensi-
dad), en los sujetos activos ha permanecido manteniendo apenas los mínimos acepta-
bles que sugieren los expertos. Preocupante por la tendencia de los sujetos activos a
disminuir la actividad físico-deportiva, reduciendo, a su vez, las posibilidades de au-
mentar el tiempo de práctica para consolidar los beneficios de la salud, que permitan
disminuir los riesgos de sufrir algunas enfermedades que probablemente ya están pa-
deciendo.
5.4. Conclusiones.
Estamos frente a una población con bajo índice de práctica de actividades físico-
deportivas y, por tanto, con alto índice de inactividad. Es una población con muchas
probabilidades de altos porcentajes de morbilidad y mortalidad y con pocas de alcan-
zar mayores tasas de práctica, mostrando una gran diferencia en el comportamiento
ante la práctica con respecto a otros países considerados desarrollados y con mejores
condiciones de vida.
Los factores sociales, demográficos, biológicos, físico-ambientales y soporte so-
cial, influyen en los comportamientos de esta población, permitiendo a los hombres ser
más activos que las mujeres, quedando estas con mayores riesgos de padecer algunas
enfermedades y sin la posibilidad de incrementar los índices de práctica.
El alto índice de la población con bajo nivel de estudios, nos indica que es un
conglomerado con muchas probabilidades de poseer problemas de salud, tendencia
similar en la mayoría de las poblaciones estudiadas.
El comportamiento de los jubilados y los que trabajan en la etapa de adulto ma-
yor, son los más activos frente a las amas de casa que muestran índices altos de inacti-
vidad físico-deportiva.
En etapas de la juventud los hombres y mujeres, se inclinan mayormente por
los deportes de conjunto como el fútbol y el básquetbol. Sin embargo, en la etapa de
adulto mayor las preferencias de práctica se modifican con respecto a las etapas pre-
vias, los sujetos muestran mayores preferencias por actividades individuales y al aire

Alfonso Cabrera Ramos - 193 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

libre, ambos sexos se inclinan por la práctica individual como caminar, cuya ejecución
no representa grandes riesgos.
En los tapachultecos las modalidades deportivas han permanecido muy arrai-
gadas, de tal forma que se han practicado los mismos deportes (fútbol y básquetbol)
durante largo tiempo, lo que quiere decir que no se han generado cambios significati-
vos en las preferencias de actividades físico-deportivas en los sujetos en casi medio
siglo.
En nuestra población, son los hombres los que practican con mayor frecuencia,
duración e intensidad, es decir, en las etapas de la juventud 8 de cada 10 están practi-
cando bajo los mínimos recomendables por los expertos. Pero si nos ubicamos en la
etapa de adulto mayor, ambos sexos reducen significativamente este comportamiento
quedándose en la posibilidad de sufrir algunos problemas de salud.
Los comportamientos ante la práctica físico-deportiva pueden ser transferibles a
la siguiente etapa de la vida, de tal forma que el estilo de vida que actualmente tiene el
adulto mayor es producto de los hábitos adquiridos en las etapas anteriores, de tal ma-
nera que los patrones de conducta vividos en etapas de la juventud vienen a determi-
nar los comportamientos ante la práctica física en la etapa de adulto mayor.
La práctica física disminuye con el paso de los años, de tal forma que al llegar a
la etapa de adulto mayor, el porcentaje de activos se reduce a casi una décima parte de
los que practicaron cuando fueron jóvenes
Esta situación nos lleva a reflexionar sobre que las características de la actividad
física (frecuencia, duración e intensidad), en nuestros sujetos activos, ha permanecido
estable, manteniéndose apenas bajos los mínimos aceptables que sugieren los expertos.
Sin embargo, existe la tendencia en los sujetos activos a disminuir la frecuencia de la
actividad físico-deportiva reduciendo, a su vez, las posibilidades de aumentar el tiem-
po de práctica para consolidar los beneficios de la salud.
5.5. Bibliografía.
Aarnio, M. (2002). A Cohort Study of Stability, Correlates and Familial Aggregation in
Twin Boys and Girls. Journal of Sports Sciencie and Medicine, 2, 2-41.
Abu-Omar, K.; Rütten, A. y Robine, J. M. (2004). Self-rated health and physical activity
in the European Union. Soz.-Präventivmed, 49, 239-242.
ACSM (1998). The recommende quantity and quality of exercise for developing and
maintaining cardiorespiratory and muscular fitness, and flexibility in healthy
adultus. Medicine Science Sports Exercise, 30 (6), 1-34.
Aliaga, C. y Winquist, K. (2003). How women and men spend their time. Results from
13 European countries. Statistic in Focus Theme [en línea], 3. Disponible en: Http://
www. europa. [Link]/comm./eurostad [Consulta: 2007, 2 de febrero].
Anderson, G. S.; Snodgrass, J.; y Brynne, E. (2007). Determining Physical Activity Pat-
terns of Suburban British Columbia Residents. Canadian Journal of Public Health,
98, 1-98.

- 194 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

Arribas Galárraga, A. y Arruza Gabilondo, J. A. (2001). Estudio sobre los hábitos de-
portivos de la población de Gipuzkoa (País Vasco). Universidad del País Vasco.
Asociación Canadiense para el Avance de las Mujeres el Deporte y la Actividad Física
ACAMD (2002) Grupo de trabajo internacional sobre la mujer y el deporte.
Journal of Sports Science and medicine, 2 (2), 1-13.
Ávila Funes, J. A. y García Mayo, J. (2004). Beneficios de la práctica del ejercicio en los
ancianos. Gaceta Médica de México, 140, 431-436.
Bagur Calofat, C. (2005). Orientaciones básicas para programas de ejercicio físico de
ámbito no competitivo. En R. Serra Grima y C. Bagur Calafat (Eds.), Prescripción
de ejercicio físico para la salud (pp. 41-58). Barcelona: Secretaría General del De-
porte.
Balaguer Solá, I.; Pastor Ruiz, Y. y Moreno Sigüenza, Y. (1999). Algunas características
de los estilos de vida de los adolescentes de la Comunidad Valenciana. Revista
Valenciana d´Estudis Autonómics, 26, 33-56.
Barnes, P. y Schoenborn, C. (2003). Leisure-time physical activity among adults: United
States 1887-98. Public Health, 325, 289-292.
Barrios, D. R.; Borges, M. R.; y Cardoso, P. L. (2003). Beneficios percibidos por adultos
mayores incorporados al ejercicio. Medicina General Integral, 19 (2), 1-8
Bastos, A.; González, R.; Molinero, O.; y Salguero del Valle, A. (2005). Obesidad, nutri-
ción y actividad física. Revista Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad
Física y Deporte [En línea]: [Link]
[Link]
Bauman, A. E.; Sallis, J. F.; Dzewaltowski, D. A. y Owen, N. (2002). Toward/a better
understanding of the influences on physical activity: the role of determinants,
correlates, causal variables, mediators, moderators, and confounders. American
Journal of Preventive Medicine, 23, 5-14.
Benaziza, H. (1998). Creación de asociaciones: una clave para promover la actividad
física para la salud. En Actas del VII Congreso Mundial de Deporte para Todos. El
deporte para todos y los retos educativos a nivel mundial (Sesión: Promoción del
bienestar a través del Deporte para Todos) [CD ROM]. Barcelona: COI.
BHFNC (2000). Physical Activity and Health- an important focus. British Heart Foundation
(BHF) [en línea]. Disponible en: [Link] [Consulta: 2007, 3
de abril].
Biddle, S. (1993). Physical benefits of exercise and physical activity. Revista de Psicología
del Deporte, 3, 99-107.
Biddle, S.; Gorel, T. y Stensel, D. J. (2004). Health-enhancing physical activity and sed-
entary behaviour in children and adolescents. Journal of Sports Sciences, 22, 679-
701.
Blair, S. N. (1995). Exercise within a healthy lifestyle. (Ed.) En Ques Exercise Within a
Healthy Lifestyle (pp. 75-89) (47a ed.) USA

Alfonso Cabrera Ramos - 195 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

Blair, S. N.; Clark, D.; Cureton, K. y Powell, K. (1989). Exercise and fitness in childhood:
implications for a lifetime health. In: Youth exercise and sport. Benchmark, p 401–
430.
Blasco, T.; Capdevila, L.; Pintanel, M.; Valiente, L. y Cruz, J. (1996). Evolución de los
patrones de actividad física en estudiantes universitarios. Revista de Psicología
del Deporte, 9-10, 51-63.
Bouchard, C. y Shepard, R. J. (1994). Physical activity, fitness and health: The model
and key concepts. En C. Bouchard, R. Shephard y T. Stephens (Eds). Physical Ac-
tivity, Fitness and Health: International Proceedings and Consensus statement.
Champaign IL: Human Kinetics.
Brown, J. D. y Siegel, J. M. (1988). Exercise as a buffer of life stress: a prospective study
of adolescent health. Health psychology, 7 (4), 341-353.
Buckworth, J. (2001). Exercise adherence in College students: issues and preliminary
results. Quest, 53, 335-345.
Cabañas González, R.; Martínez Campillo, P.; y Del Riego Gordón, M. L. (2004). Análi-
sis de la motivación de las mujeres para la práctica de actividades físicas según
la edad. Lecturas Educación Física y Deportes, Revista Digital, 72 [en línea]. Buenos
Aires. Disponible en: [Link]
Cañellas, A. y Rovira, J. (1995). Los hábitos deportivos de la población adulta barcelo-
nesa (15 a 59 años). Apunts: Educación Física y Deportes, 42, 75-79.
Cantón, C. E. (2000). Motivación en la actividad física y deportiva. España: Revista Elec-
trónica de Motivación y Emoción, 3, 5-6. [En línea]. Disponible en: http:// re-
[Link]/articulos/acante1372212100/[Link] [Consulta: 2005, 18 de junio]
Carron, A.; Hausenblas, H. A. y Mack, D. (1996). Social influence and exercise: A meta-
analysis. Journal of Sport and Exercise Psychology. Journal of Sport and Exercise
Psychology, 18, 1-16.
Caspersen, C. J.; Pereira, M. A.; y Curran, K. M. (2000). Changes in physical activity
patterns in the United States, by sex and cross-sectional age. Medicine y Science
in Sport y Exercise [En línea]. Disponible en: [Link]
/abstract.0000576...eaLkKuCeOUKMwOzcnX!2000813083!-949856031!9001!-1
Castillo Fernández, I. y Balaguer, I. (1998). Patrones de actividades físicas en niños y
adolescentes. Apunts. Educación física y Deportes, 54, 22-29.
Castro, A. (2005). Políticas municipales para la promoción de la actividad física. Cua-
dernos de Promoción de la Salud, 14, 3-69.
Cauley, J. A.; Stone, K.; Thompson, T. J.; Bauer, D. C.; Cummings, S. R.; Ensrud, K. E.
(2003). Relationship of Changes in Physical Activity and Mortality Among
Older Women. JAMA, 289, 2379-2386.
CDC (2003). Prevalence of Physical Activity, Including Lifestyle Activities Among Adults, 52,
(32) 764-769. [En línea] Disponible en: [Link] pre-
view/mmwrhtml/[Link]#tab2 [Consulta: 2006, 12 agosto]

- 196 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

CDC/ACSM (1999). Special focus: healthy aging. Chronic Disease Notes and Reports.
Centers for Disease Control and Prevention [en línea], 12, 10-11. Disponible en:
[Link] [Consulta: 2007, 5 de abril].
CDC/OMS (2004). Resultados y recomendaciones del Panel de Expertos [en línea]. Disponi-
ble en: [Link] [Consulta: 2007, 4 de abril]
CDC50 (2004). Physical Activity and Health Older Adults USA: USA Departament of
health and human services.
Comisión Europea (2003). Physical activity. Bruselas: European Opinión Research
Group EEIG.
Compass (2002). A project seeking the co-ordinated monitoring of participation in
sport in Europe. COMPASS [En línea]. Disponible en: [Link]
COMPASS
Cuevas Zubizarreta, M. J. (1994). Los andaluces y el deporte: Hábitos de la práctica
deportiva en Andalucía en el medio urbano. En II Convocatoria de ayudas para la
Investigación Deportiva. UNISPORT.
De Andrés, B. y Aznar, P. (1996). Actividad física, deporte y salud: factores motivacio-
nales y axiológicos. Apunts: Educación Física y Deportes, 46, 12-18.
Dechavanne, N. (1998). El bienestar físico y psíquico en las prácticas físicas. En Actas del
VII Congreso Mundial de Deporte para Todos. El deporte para todos y los retos educati-
vos a nivel mundial (Sesión: Promoción del bienestar a través del Deporte para
Todos) (p. 121) [CD ROM]. Barcelona: COI.
Delgado, F. M. y Latiesa, R. M. (2002) Hábitos de vida relacionados con la práctica de
actividades físico-deportiva. En Consejo Superior del Deporte (Eds.), Deporte y
calidad de vida en la población adulta (pp. 57-65). Madrid: Ministerio de Educación.
Denton, M. y Walters, V. (1999). Gender differences in structural and behavioral de-
terminants of health: an analysis of the social production of health. Pergamon,
48, 1221-1235.
Díez, M. D. y Quesada, S. (1999). El binomio deporte-sociedad en la ciudad de Alicante [en
línea]. Disponible en: [Link] [Consulta: 2006, 18 octubre]
Dishman, R. K. y Sallis, J. F. (1994). Determinants and interventions for physical activ-
ity and exercise. En C. Bouchard, R. J. Shephard, y T. Stephens (Eds.), Physical
activity, fitness, and health: International proceeding and consensus statement (pp.
214-238). Champaign, IL: Human Kinetics.
Dunn, A. L.; Andersen, R. E. y Jakicic, J. M. (1998). Lifestyles physical activity interven-
tions. History, short - and long- term effects, and recommendations. American
Journal of Preventive Medicine, 15, 398-412
Elizondo Armendáriz, J. J.; Guillén Grima, F. y Aguinaga Ontoso, I. (2005). Prevalencia
de actividad física y su relación con variables sociodemográficas y estilos de vi-
da en la población de 18 a 65 años de Pamplona. Revista Española de Salud Públi-
ca, 79, 559-567.

Alfonso Cabrera Ramos - 197 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

Erdociaín, L.; Solís, D. e Isa, R. (2000). Deporte y Género: Hábitos deportivos de los
argentinos. Sportsalud, 210-297.
Eurostad (2003). Time use at different stages of life. Results from 13 European countries July
2003. Luxembourg: Pamphlet
Eyler, A. A. (2002). Correlates of physical activity: Who's active and who's not?. Arthri-
tis Care and Research, 49 (1), 136–140.
Figueiredo Gomes, M. J. y Rebollo, S. (2003). La actividad física y los hábitos de vida
sano: un estudio en la Enseñanza Técnica del CEFET de Paraíba-Brasil. En A.
Oña Sicilia, y A. Bilbao Guerrero, II Congreso Mundial de Ciencias de la actividad
física y el deporte. Deporte y calidad de vida (pp. 147-153) [CD ROM]. Granada: Fa-
cultad de Ciencias de la Actividad Física y Deporte de Granada.
Frank, L. D., Schmid, T. L., Sallis, J. F., Chapman, J. y Saelens, B. E. (2005). Linking Ob-
jectively Measured Physical Activity with Objectively Measured Urban Form
Findings from SMARTRAQ . Elsevier Inc.
García Bengochea, E. y Spence, J. C. (2002). Alberta Survey on Physical Activity. Edmon-
ton: Centre for Active Living.
García Ferrando, M. (1990). Aspectos sociales del deporte. Una reflexión sociológico. Madrid.
García Ferrando, M. (1992). Uso del tiempo libre y actividades deportivas de los jóvenes espa-
ñoles: resultados de una encuesta. Madrid: Consejo Superior de Deportes.
García Ferrando, M. (1993). Tiempo libre y actividades deportivas de la juventud en España.
Madrid: Ministerio de Asuntos Sociales. Instituto de la Juventud.
García Ferrando, M. (1996). Cambios en los hábitos deportivos de los españoles. Temas
para el debate, 23, 43-46.
García Ferrando, M. (1997). Los españoles y el deporte (1980-1995): un análisis sociológico
sobre comportamientos, actitudes y valores. Madrid: Consejo Superior de Deportes.
García Ferrando, M. (2001). Los españoles y el deporte: prácticas y comportamientos en la
última década del siglo XX. Encuesta sobre hábitos deportivos de españoles, 2000. Ma-
drid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Consejo Superior Deportes.
García Ferrando, M. y Mestre Sancho, J. A. (2000). Los hábitos deportivos de la población de
Valencia (2000). Valencia: Ayuntamiento de Valencia.
García Ferrando, M.; Lagartera Otero, F. y Puig Barata, N. (2002). Cultura deportiva y
socialización. En M. García Ferrando, F. Lagartera Otero y N. Puig Barata (Co-
mps.), Sociología del deporte (pp. 69-98) (2ª ed.). Madrid: Alianza Editorial.
García Montes, M. E. (2001). Actitudes y Comportamientos de la mujer granadina ante la
práctica física de tiempo libre. Tesis Doctoral. Granada: Servicio de publicaciones
de la Universidad de Granada.
García Montes, M. E.; Hernández Rodríguez, A. I.; Oña Sicilia, A.; Godoy García, J. F. y
Rebollo Rico, S. (2001). La práctica física de tiempo libre en la mujer. Motricidad.
Revista de la Asociación Española de Ciencias del Deporte, 7, 145-186.

- 198 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

García Montes, M. E.; Ruiz Juan, F.; Gómez López, M. y Piéron, M. (2005). Relation-
ships between physical activity and self-perception in senior high school stu-
dents. En Activite lifestyles: the impact of education and sport. Abstracts book (comp.)
(pp. 38). Lisboa: Facultade de Motricidade Humana – Lisboa. AIESEP.
Generelo, L. E.; Serrano, O. E. y Zaragoza Casterad, J. (2002). Importancia del conoci-
miento de los niveles de actividad física habitual de la población adulta. En II
Congreso Mundial de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y Calidad de Vida
(p.163). Zaragoza: Universidad de Zaragoza.
Gómez López, Valero Valenzuela, A.; Ruiz Juan. F.; y García Montes, M. (2007). Análi-
sis de la actividad físico-deportiva realizada por los adultos mayores durante su
tiempo libre. En P. Montiel, A. Merino, A. Sánchez y A. Heredia (Coords.) Actas
del II Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva para Personas Mayores.
Un estilo de vida (pp. 77-103) [CD-Rom]. Málaga: Consejería de Turismo, Comer-
cio y Deporte. Instituto Andaluz del Deporte.
Gómez, F.; Duperly, J.; Lucumí, I.; Gámez, R. y Venegas, S. (2005). Nivel de actividad
física global en la población adulta. Gaceta Sanitaria, 19 (3), 206-213.
Guillén García, F.; Castro Sánchez, J. J. y Guillén García, M. A. (1997). Calidad de vida,
salud y ejercicio: una aproximación al tema desde una perspectiva psicosocial.
Revista de Psicología del Deporte, 12, 91-107.
Gutiérrez Sanmartín, M. (2000). Actividad física, estilos de vida y calidad de vida. Re-
vista de Educación Física, 77, 5-14.
Gyurcsik, N. C.; Spink, K. S.; Bray, S. R.; Chad, K. y Kwan, M. (2006). An ecologically
based examination of barriers to physical activity in students from grade seven
through first-year university. Journal of Adolescent Health, 38, 704-711.
Hellín, P. (2003). Hábitos físico-deportivos en la región de Murcia: implicaciones para la elabo-
ración del currículum en el ciclo formativo de Actividades Físico-Deportivas. Tesis
doctoral, Universidad de Murcia.
Hernández Rodríguez, A. I. (2001). Análisis de la demanda de la comunidad universitaria
almeriense en actividades físico-deportivas. Estudio de adecuación de la oferta. Tesis
Doctoral, Universidad de Almería, Almería.
HFC, Loughborough (2002). A Physically Active Lifestyle Information Pack. Pamphlet:
Autor.
Hirvensalo, M.; Lampinen, P. y Rantanen, T. (1998). Physical Exercise in old Age: an
Eigth-year follow-up study on involvement, motives, and osbtacles amon per-
sons age 65-84. Journal of Agin and Physical Activity, 6, 157-168.
Instituto Nacional de Estadística. (2004). Encuesta de empleo del tiempo en la población es-
pañola 2002-2003. Resultados definitivos. Madrid: Autor.
Ispizua Uribarri, M. (1993). Hábitos deportivos de la población de la margen izquierda. Bara-
kaldo, Portugalete, Santurtzi y Sestao. (1992). Bilbao: Ayuntamientos de Barakaldo,

Alfonso Cabrera Ramos - 199 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

Portugalete, Santurtzi y Sestao. Eusko Jaurlaritza. Gobierno Vasco. Birkaiko Fo-


ru Aldundia. Diputación Foral de Bizkaia. EUDEL y KAIT
Ispizua Uribarri, M. (1996). Prácticas y aspiraciones de tiempo libre de una población en de-
clive: el caso de la margen izquierda del Nervión - Vizcaya. En M. García Ferrando y
J. R. Martínez Morales (Coords.) Ocio y Deporte en España (pp. 101-118). Valen-
cia: Tirant lo Blanch.
Jacoby, E.; Bull, F. y Neiman, A. (2003). Cambios acelerados del estilo de vida obligan a
fomentar la actividad física como prioridad en la Región de las Américas.
[Link] Pública, 14, 223-225.
Jansson, M. A. (2001). El costo social de la pérdida de funcionalidad motora y cognitiva
en el adulto mayor. Fharos, 8, 69-93.
Junta de Castilla y León. Consejería de Cultura y Turismo (1994). La juventud de los 90.
Estudio sociológico de la juventud de Castilla y León. León: Junta de Castilla y León.
Katch, F. I. & Katch, V. L.(1991). Physical Activity, Health and Aging. En M. Sangold &
G. Mirkin (Eds.), Exercise Physiology and Sports (pp. 698-737).Philadelphia.
Keating, X.; Guan, J.; Castro, J. y Bridges, D. (2005). A meta-analysis of college students
physical activity behaviors. Journal of American College Health [En línea]. Dispon-
ible: [Link]
sid=1&Fmt=3&VInst=PROD&VType=PQD&RQT=309&VName=PQD&TS=11501
12535&clientId=23354
King, A. C. (2001). Interventions to promote physical activity by older adults. Journals
of Gerontology, 56, 36-46.
Leslie, E.; Sparling, P. B. y Owen, N. (2001). University campus settings and the promo-
tion of physical activity in young adults: lessons from research in Australia and
the USA. Health education, 3, 116-125.
Li, F.; John Fisher.; Adrian Bauman, Marcia, G. Ory, Wojtek Chodzko-Zajko, Peter
Harmer et al. (2005). Neighborhood Influences on Physical Activity in Middle-
Aged and Older Adults: A Multilevel Perspective. Journal of Aging and Physical
Activity, 13, 8-114.
López Crespo, C. (2001). La cuestión del género en los valores asociados al deporte.
Tandem, 2, 39-50.
López, D. J. y Latiesa, R. M. (2002). Población adulta y calidad de vida. In Consejo Su-
perior de Deportes (Ed.), Deporte y calidad de vida en la población adulta (pp. 41-
56). Madrid: Consejo Superior de Deportes.
Malina, R. M. (2001) Tracking of physical activity across the lifespan. President's council
on physical fitness and sports. Research Digest, 3 (14), 1–8.
Marivoet, S. (2007). Prácticas desportivas na sociedade portuguesa (1988-1998). En IV
Congresso Português de Sociologia. Universidade Técnica de Lisboa: Faculdade de
Motricidade Humana.

- 200 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

Martínez López, E. (2003). La salud como motivación para la práctica de actividad físi-
ca en personas adultas. La Treia, 16, 32-43.
Martínez Ros, M. T.; Tormo, J. J.; y Perez Flores, D y Navarro, C. (2003). Actividad físi-
ca deportiva en una muestra representativa de la población de la Región de
Murcia. Gaceta Sanitaria, 17, 11-19.
Martos Martínez. M. (2000). Actividad física y salud en personas mayores 2000. En Ac-
tas 2º Congreso Internacional de Educación Física 2000 (pp. 683-688). Cádiz: Federa-
ción de trabajadores de la enseñanza Universidad de Cádiz.
Matsudo, S. M. (2003). Actividad física y salud para el adulto mayor. Revista Diagnóstico
y Tratamiento, 5 (2), 10-17.
Matsudo, S. M.; Matsudo, V. y Neto, T. (2000). Efeitos Benéficos da Atividade Física na
Aptidão Física e Saúde Mental Durante o Processo de Envelhecimento. Revista
Brasileira de Atividade Física y Saúde, 5 (2), 60-76.
Matsudo, S. M.; Matsudo, V.; Araujo, T. L.; Andrade, D. R.; Andrade, E. L.; Oliveira, L.
C. (2003). The Agita São Paulo Program as a model for using physical activity to
promote health. Rev Panam Salud Pública, 14 (4), 265–272.
Mazzeo, R. S.; Cavanagh, P.; Evans, W. J.; Fiatarone, M.; Hagberg, J. y McAuley, E.
(1998). Exercise and Physical Activity for Older Adults. Medicine y Science in
Sports y Exercise, 30 (6), 1-34.
Micó, J.; Orona, L. y Piéron, M. (2002). La participación de los adolescentes andorranos
en las actividades físicas y deportivas extraescolares. En M. A. González, J. A.
Sánchez y J. Gómez, Educación Física, ocio y recreación. Una demanda social, un ya-
cimiento de empleo. II Congreso Internacional de la AIESEP (pp. 575-582). A Coruña:
Universidad Da Coruña.
Minuchin, P. (1996). Actividad física y salud. Nutrinfo.
Molero, J. J. y Guillén, M. (2007). La actividad física y patologías del aparato locomotor
en las personas mayores: estudio de una población de entre 65 y 85 años. En P.
Montiel, A. Merino, A. Sánchez y A. Heredia (Coords.) Actas del II Congreso In-
ternacional de Actividad Físico Deportiva para Personas Mayores. Un estilo de vida
(pp. 366-373) [CD-Rom]. Málaga: Consejería de Turismo, Comercio y Deporte.
Instituto Andaluz del Deporte.
Monteiro, C.; Conde, W.; Matsudo, S.; Matsudo, V.; Bonseñor, I. y Lotufo, P. (2003).
Epidemiología descriptiva de la actividad física en horas libres en el Brasil. Rev
Panam Salud Pública/Pan Am J Public Health, 14 (4), 246-254.
Mora, M.; Villalobos, D.; Araya, G. y Ozols, A. (2004). Perspectiva de la calidad de vida
del adulto mayor, diferencias ligadas al género y la práctica de la actividad físi-
co recreativa. Medicina Humana Salud, 1 (1), 1-11.
Moreno González, A. (2005). Incidencia de la actividad física en el adulto mayor. Revis-
ta Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, 20.

Alfonso Cabrera Ramos - 201 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

Moreno Murcia, J. A. y Gutiérrez Sanmartín, M. (1998). Motivos de práctica en los pro-


gramas de actividades acuáticas. Áskesis, 2, 1-16.
Moreno Torres, R.; Ruiz López, M. D.; Reyes, A. y López, C. (2003). Influencia de la
actividad física en el estado nutricional y salud percibida en población mayor
institucionalizada. En A. Oña Sicilia y A. Bilbao Guerrero (Eds.), Actas del II
Congreso Mundial de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte [CD ROM]. Gra-
nada: Universidad de Granada. Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el
Deporte.
Morgan, W. P. (2001). Prescription of Physical Activity: a paradigm shift. Quest, 53, 366-
382.
Mussino, A. (2004). Aspectos metodológicos de las encuestas territoriales sobre partici-
pación deportiva: el caso de la provincia de Prato. Jornadas Deportivas del Institu-
to Andaluz del Deporte. Málaga (Inédito)
Navarro, C.; Pastor, R. y Ramírez, A. (2003). Subcultura deportiva de género y espacio pú-
blico en el ámbito local (El caso del Municipio de Córdoba). Cádiz: Centro de Socio-
logía Política de la Universidad Pablo de Olavide.
Navarro, M. y Mateo, M. J. (1993). Juventud en cifras 1992. Madrid: Ministerio de Asun-
tos Sociales. Instituto de la Mujer.
Nuviala Nuviala, A., García Montes, M. E. y Ruiz Juan, F. (2007). Expectativas de los
usuarios directos e indirectos de los servicios deportivos en edad escolar en una
comarca aragonesa. Apunts. Educación Física y Deportes, 87, 93-98.
OMS (2002). The World Health Report 2002. Reducing Risks, Promoting Healthy Life. Gine-
bra: World Health Organization.
OMS (2003). Por tu salud, muévete. Documento de exposición de conceptos. Move for
health [En línea]. Disponible en: [Link]
NPHPAH
OMS (2004). México (Comparado con otros países en Región para las Américas de la OMS).
Estadísticas OMS [en línea]. Disponible en: [Link] coun-
try/[Link]?country [Consulta: 2007, 22 de abril]
ONU (2001). Población: Informe ONU. Un occidente envejecido. USA: Zenit [en línea] Dis-
ponible en: [Link] [Consulta: 2007, 24 de
abril]
OPS (2002). Promoción de la Salud: Cómo construir una vida saludable. Washington: OPS.
(Serie PALTEX nº 3).
Otero, J. M. (2003). El deporte andaluz en cifras 2002. Sevilla: Consejería de Turismo y
Deporte. Observatorio del Deporte Andaluz.
Otero, J. M. (2004). Hábitos y actitudes de los andaluces ante el deporte (2002). Cádiz: Conse-
jería de Turismo y Deporte. Observatorio del Deporte Andaluz.

- 202 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

Paffenbarger, R. S.; Hyde, R. T.; Wing, A. L. y Hsieh, C. C. (1986). Physical activity, all-
cause mortality, and longevity of college alumni. N. Engl. Journal Medicine, 314,
605-613.
Parks, S. E, Housemann, R. A, y Brownson, R. C. (2003). Backgrounds in the United
States and rural adults of various socioeconomic Differential. Journal Epidemiol-
ogy Community Health, 57, 29-35.
Pate, R.; Pratt, M.; Blair, S. N.; Haskell, W. L.; Macera, C. A.; Bouchard, C.; Buchner, D.;
Ettinger, W.; Heath, G. W. y King, A. C. (1995). Physical activity and public
health. A recommendation from the Centers for Disease Control and Prevention
and the American College of Sports Medicine. Journal of the American Medical
Association, 273 (5), 402-407.
Pérez Samaniego, V. (1998). Criterios de práctica física orientados a la salud. En Actas
del VII Congreso Mundial de Deporte para Todos. El deporte para todos y los retos edu-
cativos a nivel mundial (Sesión: Promoción del bienestar a través del Deporte pa-
ra Todos) (p. 134) [CD ROM]. Barcelona: COI.
Pérez Samaniego, V. y Devís Devís, J. (2003). La promoción de la actividad física rela-
cionada con la salud y la perspectiva de proceso y de resultado. En Revista In-
ternacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, 10, 1-4. http://
[Link]/revista/ revista10/artpromoci%[Link]
Pérez Samaniego, V. y Sánchez Gómez, R. (2001). Las concepciones del cuerpo y su
influencia en el currículum de la Educación Física. Lecturas Educación Física y
Deportes, Revista Digital, 33 [en línea]. Buenos Aires. Disponible en:
[Link]
Piéron, M. (2003). Estilo de vida, práctica de actividades físicas y deportivas. Calidad
de vida. En A. Oña Sicilia y A. Bilbao Guerrero (Eds.), Libro ponencias del II Con-
greso Mundial de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Deporte y Calidad de
Vida (pp. 328-342). Granada: Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el
Deporte.
Piéron, M., García Montes, M. E. y Ruiz Juan, F. (2007). Algunos correlatos de la activi-
dad físico-deportiva en una perspectiva de salud. Tándem. Didáctica de la Educa-
ción Física, 24, 9-24.
Piéron, M.; Telama, R.; Almond, L. y Carreiro da Costa (1999). Estilo de vida de jóvenes
europeos: un estudio comparativo. Revista de Educación Física, 76, 5-13.
Piéron, M.; Telama, R.; Almond, L. y Carreiro da Costa, F. (1997). Lifestyle of young
europeans: comparative study. In, J. Walkuski, S. Wright y S. Tan Kwang San
Proceedings, AIESEP International Congress Singapore 1997. World conference on
Teaching, Coaching and Fitness Needs in Physical Education and the Sport Sciences
(pp. 403-415). Singapore: School of Physical Education. National Institute of
Education. Nanyang Technological University.
Piéron, M.; Telama, R.; Ledent, M. y Almond, L. (1998). Participación de los jóvenes
europeos en las actividades físicas y deportivas. En Actas del VII Congreso Mun-

Alfonso Cabrera Ramos - 203 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

dial de Deporte para Todos. El deporte para todos y los retos educativos a nivel mundial
(Sesión: Promoción del bienestar a través del Deporte para Todos) [CD ROM].
Barcelona: COI.
Ponseti, F. X.; Gili, M.; Palou, P. y Borrás, P. A. (1998). Intereses, motivos actitudes
hacia el deporte en adolescentes: diferentes en función del nivel de práctica. Re-
vista de Psicología del Deporte, 7, 259-274.
Prochaska, J. O.; DiClemente, C. C. y Norcross, J. C. (1992). In search of how people
change. Applications to addictive behaviors. American Psychologist, 47, 9, 1102-
1114.
Ramírez Hoffmann, H. (2002). Acondicionamiento físico y estilos de vida saludable.
Colombia Médica, 33, 3-5.
Rebollo Rico, S. y García Montes, M. E. (1996). Análisis de las tendencias deportivo-
turísticas en el entorno rural. En M. García Ferrando y J. R. Martínez Morales
(Coords.), Ocio y deporte en España. Ensayos Sociológicos sobre el cambio (pp. 179-
205). Valencia: Tirant lo Blanch.
Reig, A.; Cabrero, J.; Ferrer, R. y Richart, M. (2001). La calidad de vida y el estado de
salud de los estudiantes universitarios. Edición digital basada en la edición de Ali-
cante, Universidad 2001. 1. Alicante.
Riera Ferrán. A. (1996). Hábitos deportivos de los aragoneses. En Sánchez Martín (Ed.),
La actividad física y deporte en un contexto democrático (1976-1996). Investigación so-
cial y deporte, 3 (pp. 335-344). Pamplona: AEISAD.
Rodríguez Hernández, M. L.; Jiménez Beaty, J. E.; Graupera Sanz, J. L. y Martínez del
Castillo, J. (2005). Los espacios para la actividad física de las personas mayores.
Lecturas Educación Física y Deportes, Revista Digital, 80 [en línea]. Buenos Aires.
Disponible en: [Link]
Romero García, A. (2004). La intensidad del esfuerzo y la curva de recuperación en
actividades aeróbicas beneficiosas para la salud. Lecturas Educación Física y De-
portes, Revista Digita, 71 [en línea]. Buenos Aires. Disponible en:
[Link]
Romero Granados, S. (2007). La actividad físico-deportiva para mayores: consumo o
hábito. En P. Montiel, A. Merino, A. Sánchez y A. Heredia (Coords.) Actas del II
Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva para Personas Mayores. Un esti-
lo de vida (pp. 77-103) [CD-Rom]. Málaga: Consejería de Turismo, Comercio y
Deporte. Instituto Andaluz del Deporte.
Ruiz Juan, F. (2001). Análisis diferencial de los comportamientos, motivaciones y demanda de
actividades físico-deportivas del alumnado almeriense de Enseñanza Secundaria Post-
obligatoria y de la Universidad de Almería. Tesis Doctoral, Universidad de Almería,
Almería.
Ruiz Juan, F. y García Montes, M. E. (2002). Práctica de actividades físico-deportivas de
tiempo libre y motivos para realizarla. Estudio comparativo entre el alumnado

- 204 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

de Enseñanza Secundaria Postobligatoria y de segundo ciclo de la Universidad


de Almería. Lecturas: Educación Física y Deportes. Revista Digital, 53 [en línea].
Buenos Aires. Disponible en: [Link]
Ruiz Juan, F. y García Montes, M. E. (2003). Estudio comparativo de los hábitos depor-
tivos y estilos de vida de la provincia Ciudad de la Habana en Cuba y la pro-
vincia de Almería. En Andalucía tierra del deporte. Congreso Internacional (com.)
(pp. 369-400). Sevilla: Consejería de Turismo y Deporte. Junta de Andalucía.
Ruiz Juan, F. y García Montes, M. E. (2004). Interés por la práctica de actividades físico-
deportivas de tiempo libre. Estudio comparativo entre el alumnado de Ense-
ñanza Secundaria Postobligatoria y de segundo ciclo de la Universidad de Al-
mería. Revista de Educación Física. Renovar la teoría y la práctica, 95, 5-12.
Ruiz Juan, F. y García Montes, M. E. (2005). Modalidades de práctica de actividades
físico-deportivas de tiempo libre. Estudio comparativo entre el alumnado de
Enseñanza Secundaria Postobligatoria y de segundo ciclo de la Universidad de
Almería. Tandem Didáctica de la Educación Física, 17, 79-91.
Ruiz Juan, F. y García Montes, M. E. (2005a). Hábitos físico-deportivos de los almerienses en
su tiempo libre. Almería: Servicio de publicaciones Universidad de Almería.
Ruiz Juan, F. y García Montes, M. E. (2005b). Hábitos saludables y estilos de vida de los
almerienses. Almería: Servicio de publicaciones Universidad de Almería.
Ruiz Juan, F. y Gómez López, M. (2005). La práctica deportiva en los universitarios. En
M. L. Zagalaz Sánchez, E. J. Martínez López y P. A. Latorre Román (Eds.), Res-
puestas a la demanda social de actividad física (pp. 143 a 163). Madrid: Gymnos.
Ruiz Juan, F., García Montes, M. E. y Gavala González, J. (2004). El interés de la pobla-
ción almeriense por la actividad físico-deportiva y la actitud de sus padres con
respecto a la misma. En XXII Congreso Nacional de Educación Física. La formación
inicial de profesorado de Educación Física ante el reto europeo, [CD-ROM]. A Coruña:
Universidad Da Coruña.
Ruiz Juan, F., García Montes, M. E. y Gómez López, M. (2005). Hábitos físico-deportivos
en centros escolares y universitarios. Madrid: Gymnos.
Ruiz Juan, F., García Montes, M. E. y Hernández A. I. (2001a). Comportamientos de
actividades físico deportiva de tiempo libre del alumnado almeriense de ense-
ñanza secundaria post obligatoria. Motricidad. Revista euro-americana de ciencias
de la actividad física y del deporte, 7, 113-143.
Ruiz Juan, F., García Montes, M. E. y Hernández A. I. (2001b). El interés por la práctica
de actividades físico-deportivas de tiempo libre del alumnado de la Universi-
dad de Almería. Un estudio longitudinal. Apunts. Educación Física y Deportes, 63,
85-92.
Ruiz Juan, F., García Montes, M. E. y Hernández A. I. (2001c). La práctica de actividad
físico-deportiva de tiempo libre del alumnado de la universidad de Almería. Un

Alfonso Cabrera Ramos - 205 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

estudio longitudinal. Revista de Educación Física. Renovar la teoría y la práctica, 82,


5-9.
Ruiz Juan, F., García Montes, M. E. y Hernández A. I., García López, A., Casado, C. y
Rodríguez, D. (2000). La práctica físico-deportiva del alumnado almeriense de
enseñanza secundaria post obligatoria según la frecuencia de práctica. En Actas
del I Congreso Nacional de Deporte en Edad Escolar (comp.) (pp. 481-490). Dos
Hermanas: Excmo. Ayuntamiento de Dos Hermanas. Patronato Municipal de
Deportes.
Ruiz Juan, F., García Montes, M. E. y Pérez Sánchez (2005b). Estilos de vida en Ciudad de
La Habana – Cuba. Hábitos físico-deportivos y de salud. Madrid: Gymnos.
Ruiz Juan, F., García Montes, M. E. y Valero Valenzuela, A. (2005). Percepción de la
condición y aptitud física de los almerienses. En F. Ruiz Juan y M. E. García
Montes (Eds). Hábitos saludables y estilos de vida de los almerienses (pp. 53-62). Al-
mería: Servicio de publicaciones Universidad de Almería.
Ruiz Juan, F., García Montes, M. E., Díaz Suárez, A. y Piéron, M. (2007). Hábitos físico-
deportivos y de salud. Estilos de vida en jóvenes y adultos. En F. Ruiz Juan, J. P.
Venero Valenzuela, Q. Méndez Guzmán, J. M. Reverendo Rodríguez, G. Alvés
Barrero, R. Camacho Bravo, R. Ortiz Revert, A. Ortega Fernández, F. L. Bobadi-
lla Gómez, E. Albarrán Viejo y A. Núñez Reina (Eds.), VII Congreso Internacional
sobre la enseñanza de la educación física y el deporte escolar. Viejos hitos y nuevos retos
ante la LOE. Respuestas educativas a los problemas sociales del deporte escolar y de la
obesidad infantil (pp. 167-201). Badajoz: FEADEF, AMEFEX.
Ruiz Juan, F., García Montes, M. E., Hernández A. I., García López, A., Casado, C. y
Rodríguez, D. (2000). La práctica físico-deportiva del alumnado almeriense de
Enseñanza Secundaria Post Obligatoria en los diferentes periodos temporales.
Espacio y Tiempo, 29/30, 39-45.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E. y Gavala, J. (2005). Actitudes y comportamientos de
los almerienses ante la actividad físico-deportiva de tiempo libre. En En F. Ruiz
Juan y M. E. García Montes (Eds). Hábitos físico-deportivos de los almerienses en su
tiempo libre (pp. 61-120). Almería: Servicio de publicaciones Universidad de Al-
mería.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E. y Pérez Sánchez, A. (2005a). Actitudes de los haba-
neros ante la actividad físico-deportiva de tiempo libre. En F. Ruiz Juan, M. E.
García Montes y Pérez Sánchez A. (Eds.), Estilos de Vida en la Ciudad de la Habana
Cuba. Hábitos Físico-deportivos y de Salud (pp. 67-79). Madrid: Gymnos.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E. y Pérez Sánchez, A. (2005b). Practica de actividad
físico-deportiva realizada por los habaneros durante su tiempo libre. En En F.
Ruiz Juan, M. E. García Montes y Pérez Sánchez A. (Eds.), Estilos de vida en ciu-
dad de la Habana-Cuba. Hábitos físico-deportivos y de salud (pp. 89-105). Almería:
Gymnos.

- 206 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E. y Pérez, A. (2005c). Disponibilidad del tiempo libre
y actividades realizadas. En En F. Ruiz Juan, M. E. García Montes y Pérez Sán-
chez A. (Eds.), Estilos de vida en Ciudad de la Habana - Cuba (pp. 51-66). Almería:
Gymnos.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E.; Gavala González, J. y Gómez López, M. (2005).
Comportamientos de los almerienses ante la actividad físico-deportiva de tiem-
po libre. En F. Ruiz Juan y M. E. García Montes (Eds.), Hábitos físico-deportivos de
los Almerienses en su tiempo libre (pp. 101-112). Almería: Universidad de Almería.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E.; Gómez López, M. y Piéron, M. (2006). Relations
between the physical activity and the personal experience in senior high school
students. En J. Alves Diniz; F. Carreiro da Costa y M. Onofre AIESEP 2005
World Congress. Activite lifestyles: the impact of education and sport. Proceedings (pp.
335-344 ) Lisboa: Faculdade de Motricidade Humana. Ediçoes FMH.
Rütten, A.; Abel, T.; Kannas, L.; Von Lengerke, T.; Luschen G, Díaz, J. A. (2001). Self
reported physical activity, public health, and environment: results from a com-
parative European study. Journal of Epidemiology and Community Health, 55, 139–
146.
Salinas, J. y Vio, F. (2003). Promotion health and physical activity in Chile: a policy pri-
ority. Pan. Am. J. Public. Health, 14 (4), 281-288.
Sallis, J. F. (1999). Influences on Physical Activity of Children, Adolescents, and Adults.
President's Council on Physical Fitness and Sport. Research Digest, 1 (7), 1-4.
Sallis, J. F. y Owen, N. (1999). Predictors of Physical Activity Behavior. People Science
Health [En línea]. Disponible en: [Link] work-
shops/predictors/abstracts/[Link]
Sallis, J.F.; Simons-Morton, B.; Stone, E.; Corbin, C.; Epstein, L.H.; Faucette, N.; Iannotti,
R.; Killen, J.; Klesges, R.; Petray, C.; Rowland, T.; y Taylor, W. (1992). Determi-
nants of physical activity and interventions in youth. Medicine and Science in
Sports and Exercise, 24 (Suppl.), S248-S257.
Sallis, S. F. y McKenzie, T. L. (1991). Physical education´s role in public health. Research
Quarterly for Exercise and Sport, 62, 124-137.
Sánchez Barrera, M. B.; Muela Martínez, J. A.; Pérez García, M.; López Sánchez-Huete,
J. R.; García Montes, M. E. y Godoy García, J. F. (2003). Perfil de actividad física-
mujeres. En II Congreso Mundial de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (Á-
rea 3, Sociología) (pp. 835-846) [CD ROM). Granada: Facultad de Ciencias de la
Actividad Física y el deporte.
Sánchez Barrera, M.; Pérez, M. y Godoy, J. (1995). Patrones de actividad física de una
muestra española. Revista de Psicología del Deporte, 7-8, 51-71.
Sánchez Pérez, A.; García Domínguez, F.; Landabaso, V. y Nicolás Martínez, L. D.
(1998). Participación en actividad física de una muestra universitaria a partir del

Alfonso Cabrera Ramos - 207 -


COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA CAPÍTULO 5

modelo de las etapas de cambio en el ejercicio físico: un estudio piloto. Revista


de Psicología del Deporte, 7, 233-245.
Sanders, C.; Field, T.; Diego, M. yKaplan, M. (2000). Moderate involvement in sport ins
related to lower depression levels among adolescents. Adolescence [En línea].
Disponible: [Link]
Mde=1&sid=1&Fmt=6&VInst=PROD&VType=PQD&RQT=309&VName=PQD&
TS=1149605762&clientId=23354
Sanz Arazuri, E.; San Martín, B.; Ponce, A.; Lapresa, D.; Egüén, R.; Alonso, F. y Navari-
das, F. (2003). Perfil sociodemográfico del practicante de actividades físico-
deportivas organizadas. El caso de la CA de La Rioja. En, IX Congreso Nacional
de Psicología de la Actividad Física y el Deporte (pp. 459-468). León: Federación Es-
pañola de Psicología del Deporte. Facultad de Ciencias de la Actividad Física y
el Deporte de León.
Schoenborn, C. A. y Barnes, P. M. (2002). Leisure-time physical activity among adults.
Advance Data Division of Health Interview Statistics, 325, 1-24.
Seclén-Palacín, J. A. y Jacoby, E. R. (2003). Sociodemographic and environmental fac-
tors associated with sports physical activity in the urban population of Peru.
Pan. Am. J. Public Health, 14 (4), 255-264.
SEP (1999). Informe de labores. México: Secretaría de Educación Pública.
Sila, B. (1998). Actividad deportiva de los habitantes de Ljubljana, capital de Eslovenia.
En Actas del VII Congreso Mundial de Deporte para Todos. El deporte para todos y los
retos educativos a nivel mundial (Sesión: Viejos y nuevos métodos de la práctica
del Deporte para Todos) (p. 277) [CD ROM]. Barcelona: COI.
Sport England (1997). Best value through sport. The value of sport to the health of the nation
London: Local Government Association. Sport England.
Sport England (2000). Young people and sport: National Survey 1999. London: Local Gov-
ernment Association. Sport England.
Steptoe, A.; Doherty, S.; Rink, E.; Kerry, S.; Kendrick, T. y Hilton, S. (1999). Behavioral
counseling in general practice for the promotion of healthy behavior among
adults at increased risk of coronary heart disease: randomized trial. Medical
Journal, 319 (7215), 943-948.
Taylor, W. C.; Baranowski, T. y Sallis, J. F. (1994). Family determinants of childhood
physical activity: a social-cognitive model. En C. Bouchard, R. Shephard y T.
Stephens (Eds.), Physical Activity, Fitness and Health: International Proceedings and
Consensus statement (pp. 319-342). Champaign IL: Human Kinetics.
Telama, R.; Leskinen, E. y Yang, X. (1996). Stability of habitual physical activity and
sport participation: a longitudinal tracking study. Scandinavian Journal of Medi-
cine and Science in Sport, 6 (6), 371-378.

- 208 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 5 COMPORTAMIENTOS DE LA PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

Trudeau, F. y Shephard, R. (2005). Contribution of School Programmes to Physical Ac-


tivity Levels and Attitudes in Children and Adults. Current Opinions. Sport
Medicine, 89, 105-205
Tuija, T. (2003) Physical activity from adolescence to adulthood and health-related fitness at
age 31: Cross-sectional and longitudinal analyses of the Northern Finland birth cohort
of 1966 [en Línea] Disponible en: [Link]
[Link] [Consulta: 2007, 25 de abril].
USDHHS (1996). Physical Activity and Health: A Report of the Surgeon General. Atlanta:
U.S. Department of Health and Human Services, Centers for Disease Control
and Prevention and Health Promotion (USCDCDHH).
USDHHS (1999). Physical Activity and Health [en línea]. Disponible en: [Link] vi-
[Link]. [Consulta: 2007, 5 de abril].
USDHHS (1999). Promoting better health: a report to the president. Pamphlet.
USDHHS (2002). Risk Behavior Surveillance-United States, 2001. Atlanta: U. S. Departa-
ment of Health and Human Services and Centers for Disease Control and Pre-
vention.
USDHHS (2004). Physical Activity and Health Older Adults. A report of the Surgeon Gen-
eral U.S. Centers for Disease Control and Prevention. National Center for
Chronic Disease Prevention and Health Promotion. The President’s Council on
Physical Fitness and Sports.
USDHHS, Office of Disease Prevention and Health Promotion (2000). Healthy People
2010. [On-Line] [Link] /healthypeople/
Varo Cenarruzabeitiaa, J.J.; Martínez González, M.A., Martínez Hernández, J.A. (2002).
Obesity prevalence in Europe. An. Sist. Sanit. Navar.; 25, Suppl. 1, 103-108.
Varo Cenarruzabeitiaa, J. J.; Martínez González, M. A. y Martínez Hernández, J. A.
(2003a). Beneficios de la actividad física y riesgos del sedentarismo. Medicina
Clínica, 121, 665-672.
Varo Cenarruzabeitiaa, J. J.; Martínez González, M. A.; De Irala, E J.; Kearney, J.; Gib-
ney, M. y Martínez Hernández. J. (2003b). Distribution and determinants of sed-
entary lifestyles in the European Union. Internacional Journal of Epidemiology, 32,
138-146.
Vuori, I. y Fentem, P. (1996). Salud. En La función del deporte en la sociedad. Madrid: Con-
sejo Superior de Deportes.
Weiss, M. R. (2000). Motivating Kids in Physical Activity. President's Council on Physical
Fitness and [Link] Digest, series 3, 11.
Wilcox, S.; Castro, C.; King, A.; Housemann, R. y Brownson, R C. (2000) Determinants
of leisure time physical activity in rural compared with urban older and ethni-
cally diverse women in the United States. Epidemiol Community Health [en línea],
54, Disponible en: [Link] [Consulta: 2007,
26 de abril].

Alfonso Cabrera Ramos - 209 -


CAPÍTULO 6

MOTIVOS DE LOS
COMPORTAMIENTOS
DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-
DEPORTIVA DE TIEMPO
LIBRE
CAPÍTULO 6 MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD


FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

Como hemos visto en epígrafes anteriores, la práctica de actividad físico-


deportiva suele no ser la misma en todos los sujetos, varía en función de algunos facto-
res biológicos, demográficos, sociales y físico-ambientes entre otros (Sallis, 1999). In-
fluencias bastante elevadas que inducen a los sujetos a la adherencia, inicio, manteni-
miento o abandono de la práctica de actividad física, pudiendo presentar variaciones
con el paso del tiempo y conforme avanza en cada una de la etapas de la vida (Gonzál-
vez, 1992; De Andrés y Aznar, 1996; Ruiz Juan et al., 2007), tanto en hombres como en
mujeres, entre quienes tienen diferentes ocupaciones, nivel de estudios, obligaciones
familiares y laborales.
Es conocido la variación del tiempo libre para la práctica, la cuál puede facilitar
u obstaculizar la adherencia a la actividad físico-deportiva. Resultando necesario inda-
gar cuales coaccionan o promueven la participación y no participación. Refieren que
los algunos factores psicológicos son capaces de modificar la adherencia, inicio, mante-
nimiento o abandono a la práctica de actividad física. Whitehead (1993) encuentra que
las motivaciones son importantes en el comportamiento de los sujetos, porque esta es
capaz de determinar la intensidad con que estos, se comprometen con la práctica de la
actividad y la dirección que se marque para llegar al éxito.
A este respecto, han surgido algunas teorías que tratan de explicar los cambios
de la conducta que se producen en los sujetos. Estudios considerados pioneros Dosil
(2004, citando a Murray, 1938 y Skubic, 1956), relacionan la práctica de actividad física
con las necesidades biológicas y psicológicas, es decir, la actividad física debe ser inte-
grada como una necesidad más de la vida diaria de los individuos.
6.1. Teorías motivacionales.
Las teorías de la motivación pueden agruparse en tres categorías (Dosil, 2004).
Algunos dan importancia a la motivación de base biológica, otras acentúan la importan-
cia del aprendizaje y otras, se concentran en los factores cognitivos. La categoría bioló-
gica, tiene que ver con la conducta humana y la herencia de los instintos, pero no pudo
explicar las diferencias individuales, conduciendo a la pérdida del interés, por no con-
siderar los nuevos conocimientos sobre los procesos cognitivos subyacentes en el com-
portamiento humano debido a que, en la actualidad, no existe un consenso generaliza-
do sobre la existencia de impulsos, tanto aprendidos como no aprendidos.
En esta categoría (biológica) encontramos la teoría de Maslow (1975) quien je-
rarquiza las necesidades humanas en forma piramidal. Colocando en primera instan-
cia, las necesidades fisiológicas como el hambre, el sueño, la sed, la actividad sexual,
las necesidades de seguridad, que tienen que ver con la protección personal y la super-
vivencia. Seguido de las necesidades sociales, como la adhesión, asociación, comunica-
ción, pertenencia y amor, así como la autonomía o independencia. Por último, las nece-
sidades de realización personal (triunfo, prestigio, saber, expansión personal, confianza

Alfonso Cabrera Ramos - 213 -


MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE CAPÍTULO 6

en sí mismo). Es decir, a medida que vamos consiguiendo cubrir con éxito cada uno de
estos escalones, nos sentimos motivados para considerar las necesidades del peldaño
siguiente, hasta llegar a la cumbre de la auto-realización, considerada como la realiza-
ción completa de nuestro verdadero potencial. Esta teoría permite entender los com-
portamientos de los sujetos hacia la práctica de la actividad físico-deportiva.
En la categoría del aprendizaje se argumenta que, aunque las necesidades bio-
lógicas pueden desempeñar cierto papel en el comportamiento de los sujetos, ésta, des-
empeña una función mucho más importante a la hora de dirigir la conducta animal y
humana. Otros investigadores como Bandura (1989, 1998 y 2001) y Bussey y Bandura
(1999), ampliaron las ideas de Skinner, argumentando que la recompensa más podero-
sa para el ser humano, es el refuerzo social como el elogio. Gracias a la capacidad
humana para procesar la información simbólica, también podemos aprender a través
de la observación.
Según se aprecia la categoría cognitiva, trata de explicar las conductas basándo-
se en los procesos del pensamiento humano. Los psicólogos cognitivos hacen hincapié
sobre la manera en que reaccionamos ante los acontecimientos, los cuales dependen del
modo de interpretarlos. La conducta que se dirige hacia la obtención de una meta de-
terminada, dependerá de cómo se evalúen ciertos factores. Las expectativas también
son importantes, como la del carácter realista o no de una meta, o si se tiene la capaci-
dad de alcanzarla y cuánto tiempo se tardará en lograrla.
Después de los estudios de Murray (1938), Skinner (1953), Skubic (1956) y Mas-
low (1975), citados por Dosil (2004), han surgido otras teorías que abordan sobre el
cómo y porqué, se modifican las conductas de los sujetos a lo largo de la vida. Algunas
teorías mencionan que los sujetos tienen necesidad de modificar sus conductas, porque
desean demostrar sus capacidades a sí mismos y a los demás, o porque buscan destacar
y tener reconocimiento en su entorno social.
Continuando con los referentes teóricos de las motivaciones, Whitehead (1993)
diseña un modelo teórico (escalera motivacional) para interpretar la motivación intrín-
seca que, según este autor, puede ser la llave elemental para promover estilos de vida
saludables en los sujetos, que estructura en seis escalones:
¾ Primer escalón. Regulación externa, tengo este comportamiento por recibir
recompensa o porque me fuerzan a ella.
¾ Segundo escalón. Regulación e introyección, tengo este comportamiento por-
que siento una tensión dentro de mi (por ejemplo culpabilidad) y me pre-
siona hacerlo.
¾ Tercer escalón. Regulación identificada, comportamiento que elijo con un pro-
pósito y al final lo valoro.
¾ Cuarto escalón. Regulación integrada, tengo este comportamiento porque
simboliza lo que soy y lo que quiero.
¾ Quinto escalón. La motivación intrínseca, el sujeto dice tengo este comporta-
miento porque quiero, deseo el éxito y si lo logro lo disfruto.

- 214 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 6 MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

¾ Sexto y último escalón. Amotivacion cuando el individuo no intenta mejorar


su comportamiento, porque no ve alguna oportunidad de éxito y prefiere
permanecer inactivo. Existe una carencia del propósito y de la intencionali-
dad en su acción, es decir, la ausencia relativa de la motivación.
Woolfolk (1996) hace sus comentarios tomando como base las teorías de Deci y
Ryan (1985). Describe brevemente las diversas perspectivas teóricas más empleadas en
el ámbito de las ciencias de la actividad físico-deportiva, divide la motivación a partir
de cuatro perspectivas:
¾ Perspectiva conductual, cuya fuente de motivación es el refuerzo extrínseco y
está influenciada por refuerzos, recompensas, incentivos y castigos. Su prin-
cipal representante es Skinner.
¾ Perspectiva humanista, en contra de la anterior, su fuente de motivación es el
refuerzo intrínseco y las influencias importantes son la necesidad de autoes-
tima, autorrealización y autodeterminación. Sus analistas más destacados
son Maslow y Deci.
¾ Perspectiva cognoscitiva, al igual que la anterior, su fuente de motivación es el
refuerzo intrínseco. Sus influencias más importantes son las creencias, atri-
buciones de éxito-fracaso y las expectativas. Sus defensores son Weiner y
Covington.
¾ Perspectiva del aprendizaje social, la cual tiene sus fuentes de motivación en el
refuerzo intrínseco y extrínseco. Sus principales influencias son el valor de
las metas y las expectativas de alcanzarlas. Su principal representante es
Bandura.
Vallerand (2004), señala que los psicólogos reconocen la existencia de diversos
tipos de motivaciones en los sujetos que practican actividad físico-deportiva. Sin em-
bargo, dos han sido estudiados extensivamente: las motivaciones intrínsecas y las mo-
tivaciones extrínsecas. Sin embargo, desde 1992 ya existían por lo menos tres tipos dife-
rentes de motivaciones intrínsecas.
¾ Motivación intrínseca hacia el conocimiento, donde el sujeto explora, curiosea,
conoce y lo entiende, se engancha a la actividad por el placer de aprender,
lo hace voluntariamente, sin esperar recompensa alguna.
¾ Motivación intrínseca hacia el logro, el sujeto se enganchan a la actividad
buscando dominar una técnica o movimiento con eficiencia, mediante tareas
definidas con la que se compromete, debido a que encuentra placer y satis-
facción.
¾ Motivación para experimentar el estimulo, el sujeto se engancha a la activi-
dad no por placer o estética, si no para tener sensación de triunfo o éxito,
por ejemplo, los atletas.
En tanto que las motivaciones extrínsecas, según Vallerand (2004 citando a Deci
y Ryan 1985), en su libro titulado “Motivación intrínseca y autodeterminación del compor-
tamiento humano”, muestran la existencia de numerosos tipos de motivación extrínseca,

Alfonso Cabrera Ramos - 215 -


MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE CAPÍTULO 6

las cuales varía en términos de los niveles inherentes a la auto determinación de los
sujetos, en este caso muestran cuatro clasificaciones que son:
A) Regulación externa, donde el comportamiento es regulado por medios exter-
nos positivos o negativos, como son la recompensa y la imposición.
B) Regulación introyectada, en la cual el sujeto tiene la presión externa de estar
en forma, busca la estética corporal por presiones del entorno.
C) Regulación identificada, el sujeto valora y juzga un comportamiento impor-
tante, se identifica con él y lo elige para crecer y desarrollarse.
D) Regulación integrada. Cuando el atleta está integrado puede decidir quedarse
en casa o salir el sábado con los amigos, pero el domingo esta listo para el
juego de fútbol.
En la revisión bibliográfica encontramos que, con el paso del tiempo, las teorías
de las motivaciones en el campo de la psicología del deporte y se basan en la conducta
que adoptan los sujetos ante la práctica son, entre otras:
1. Teoría de la atribución (Harter, 1958).
2. Teoría de las necesidades del logro (McClelland, 1961).
3. Teoría de la autoeficacia (Harter, 1978).
4. Teoría de la competencia percibida (Harter, 1978).
5. Teoría de las competencias motivacionales (Harter, 1981)
6. Teoría de la orientación de metas (ego tarea) (Nicholls, 1984)
7. Teoría de la autodeterminación (Ryan y Deci, 2000).
8. Teoría Flow (Balaguer, 2001).
Luego de realizar un análisis teórico, consideramos que los siguientes referen-
tes, servirán para tratar de comprender las diferentes motivaciones de la población
objeto de estudio en su adherencia y no adherencia a la práctica físico-deportiva.
1. La teoría de la competencia motivacional (Harter, 1981), se relaciona con el de-
seo (intrínseco) del sujeto por mostrar competencia a través del dominio de
experiencias, es decir, el éxito le motiva.
2. La teoría de la autodeterminación (Ryan y Deci, 2000), hace alusión a que
cuando el sujeto percibe tener la capacidad de hacerlo disfruta la acción,
produciendo una gran motivación para continuar realizándolo (intrínseca).
3. Y por último, la teoría de orientación de meta, (ego-tarea) (Maehr y Nicholls,
1980; Nicholls, 1984). Trata sobre la obtención de logros a través del esfuer-
zo en la competencia. La orientación de meta tiene dos vertientes, hacia el
ego y hacia la tarea. Es decir, los sujetos que realizan actividades que produ-
cen satisfacción por el esfuerzo realizado, se comparan con sí mismos
(orientación a la tarea) y cuando ese esfuerzo es realizado para demostrar
superioridad o ser mejor que otros, se emplea más por ego.

- 216 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 6 MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

Vallerand (2004), propone que la teoría de la amotivación, describe la carencia de


un propósito y de intencionalidad para actuar. Cuando el sujeto está amotivado, perci-
be incompetencia para realizar alguna actividad, no percibe eventualidades entre lo
que hace y los resultados de sus acciones, son aquellos sujetos pasivos, incompetentes,
conformistas e inútiles. No pueden controlar sus propios comportamientos, es decir,
serían los abandonados, los cuales dejan la actividad para después.
Estas teorías permiten entender que la motivación (en la actividad físico-
deportiva) es una de las características psicológicas que se encuentra fuertemente rela-
cionada por aspectos internos (preferencias, deseos, temores) y externos (los grupos de
amigos y aceptación social, entre otros) proporcionan los conocimientos suficientes que
definen la motivación como la fuerza que actúa en el sujeto por influencias internas y
externas (Phillips et al., 2004), del cual se han desarrollado algunos modelos que son
utilizados en la promoción de la práctica físico-deportiva.
Se dice que en la práctica físico-deportiva, la capacidad y el control personal re-
sultan esenciales en el disfrute de la autonomía, debido a las ventajas en la salud, la
diversión, el entusiasmo y las emociones que pueden resultar de la participación en
ellas.
Según apreciaciones de Whitehead (1993), cuando los sujetos perciben mayor
autonomía, satisfacción y emoción la que más resalta en este comportamiento es la in-
trínseca, la cuál como hemos citado es la más adecuada en la promoción de estilos de
vida saludable y activa. De ahí que la obtención de resultados positivos, serán impor-
tantes en la continuidad de la práctica. Estas conductas pueden modificar el compor-
tamiento de manera positiva o negativa. Si el individuo se inclina hacia lo negativo,
puede convertirse en un problema para su desempeño, abandonando la práctica y re-
sistiéndose a la persistencia. Por el contrario, si tiene comportamiento positivo, buscará
el éxito con emoción.
Como hemos visto, los motivos pueden ser evolutivos (De Andrés y Aznar,
1996), es decir, cambian se modifican con paso del tiempo y las circunstancias, incluyen
varias razones y tópicos susceptibles de valorarse individualmente.
La persistencia y permanencia en la práctica, dependen de la energía que el su-
jeto imponga a su comportamiento activo, el cuál está determinado por necesidades
biológicas, cognitivas, afectivas y sociales. Por tanto, las actitudes del ser humano son
desarrolladas en las esferas físicas, biológicas, psicológicas, sociales y familiares, que
condicionan, regulan y norman la modificación de los comportamientos.
Nos centraremos en aquellos referentes teóricos de los motivos por los que los
sujetos activos practican, abandonan o nunca han practicado actividad físico-deportiva.
Recordando que la motivación explica el por qué los sujetos tienen determinada con-
ducta, o por qué estaban en disposición de realizarla (Balaguer y Pastor, 2001).
El mantenimiento de la práctica de actividad físico-deportiva, suele tener rela-
ción con la orientación de la misma, en la que están presentes tanto motivos externos
como la competición y motivos internos como la recreación (Dosil, 2004). Es decir, las
causas o motivos de inicio y mantenimiento, tienen una relación común. Aunque otros

Alfonso Cabrera Ramos - 217 -


MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE CAPÍTULO 6

autores como Masachs et al. (1994), no coinciden con estas apreciaciones, ya que los
motivos de inicio de un programa deportivo, no tienen por qué ser los mismos que
determinan su mantenimiento.
El estudio de las motivaciones lleva a los investigadores a comentar que ningún
fenómeno podría reflejar el potencial de la naturaleza humana, como lo hace la motiva-
ción intrínseca o extrínseca (Ryan y Deci, 2000), situación que se irá describiendo en los
estudios analizados en poblaciones de diferentes regiones geográficas y diferentes eta-
pas de la vida.
6.2. Motivos de práctica de actividad físico-deportiva.
En este apartado se analizan los principales motivos de inicio y mantenimiento
de la práctica físico-deportiva de las diferentes poblaciones relacionadas a este estudio.
García Ferrando (2003), pone de manifiesto que los jóvenes, hacen ejercicio físi-
co principalmente por diversión, por pasar el tiempo y porque les gusta. Es decir, el
comportamiento tiene relación con motivos intrínsecos como los aspectos lúdicos y
recreativos. Por su parte Cantón (2000), señala que los estudiantes de la Universidad de
Valencia practican por diversión y por placer. En tanto que Ruiz Juan y García Montes
(2002) en estudiantes universitarios y no universitarios, por el gusto del ejercicio físico,
por estar en forma y divertirse.
En un estudio realizado en población universitaria, Ruiz Juan et al. (2005a),
muestran que la mayoría práctica por estar en forma o gustan del ejercicio físico y en
menor proporción, por mejorar o mantener la salud. Es decir, aún cuando están pasan-
do por una etapa crítica debido a las exigencias de los estudios, también existe la moti-
vación extrínseca por aparentar buena imagen personal, coincidiendo con las afirma-
ciones de Pavón et al. (2003). Motivos diferentes son citados por los ciudadanos de Gui-
púzcoa. Arribas y Arruza (2004) muestran que practican principalmente, por mantener
la salud, por divertirse y por competir y relacionarse con amigos.
En la población de Almería, según Ruiz Juan y García Montes (2005), los sujetos
practican actividad física porque les gusta y divierte, estar en forma, mantener y mejo-
rar la salud y en menor medida, por evasión y relajarse. Es decir, lo hacen por disfrute
y a la vez por sentirse liberados de la cotidianeidad de la vida, sobre todo, esperando
recibir los beneficios en su salud. En Sevilla, Porras (2006) señala que la población prác-
tica actividad física por ocio, salud y estética, mostrando preferencias similares a los
almerienses.
Se aprecia que los motivos pueden variar de un país a otro, ocurriendo de igual
manera en una misma nación, independientemente de las características sociocultura-
les. Al observar las preferencias de los países latinos, caso particular de los cubanos,
Ruiz Juan et al. (2005b), indican que los habaneros práctica actividad física por gusto al
ejerció, diversión, salud y estética. Es decir, supone un compromiso por motivos intrín-
secos, como el disfrute y el placer que perciben por la práctica.
En tanto entre los colombianos, Martínez (2003), cita que en Medellín se realiza
práctica por estética corporal, búsqueda de la forma física, relajación, cuidar la salud,
placer y ser activos. Mostrando que los motivos que impulsa a la práctica son aquellos

- 218 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 6 MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

enfocados al embellecimiento corporal, pasando a segundo término los que proporcio-


nan salud y disfrute.
Situándonos en los adultos mayores (más de 60 años), podemos observar que la
práctica de actividad física es realizada por diversas razones. López y Rebollo (2002)
señalan que, en Huetor Vega, los sujetos pertenecientes a la asociación de pensionistas
"La Nava”, practicaban por salud, diversión, relacionarse y porque gustan del deporte.
Se observa que la salud es citada con mucha frecuencia. Vallejo et al. (2002) re-
fieren que los motivos por los que se inscribieron los adultos al programa de deporte
terapéutico en el Ayuntamiento de Granada, fueron en primer lugar, por mejorar la
salud, recomendación médica y relacionarse con otras personas.
Tiempo después Romero (2007), investigó la población mayor en dos escenarios
diferentes. Uno de ellos dónde se realiza actividad físico-deportiva de manera no orga-
nizada, pero con gran afluencia de personas y el otro en un macrogimnasio. Indica que
en ambos realizan actividad físico-deportiva, principalmente, por mantenerse en forma
y perder peso, por diversión y pasar el tiempo. Es decir, se señalan los mismos moti-
vos, indistintamente del lugar y el espacio para practicar la actividad física.
Suele ocurrir que cuando los sujetos se encuentran en la etapa adulta, la práctica
puede ser realizada como hemos visto por recomendación médica, citada con frecuen-
cia entre los malagueños (Campos y Castro, 2007). Para esta población la práctica per-
mite sentirse mejor, resulta el conducto para cuidarse de la aparición y reducción de
algunas lesiones o enfermedades, permite encontrarse con amigos y en menores casos,
por exigencia de los hijos. Evidenciando una mayor adherencia a la práctica por moti-
vos intrínsecos y el cuidado de la salud.
Molero y Guillen (2007), resaltan que los cordobeses adscritos al centro Fernán
Núñez practican, por sentirse mejor, porque reducen algunas dolencias y enfermeda-
des, siendo pocos quienes realizan por recomendación médica.
Aún cuando existen diferencias culturales, económicas y políticas, la práctica
para la salud suele ser la principal causa para participar en actividades físico-
deportivas. Según se observa en Irlanda del Norte (Campbell et al., 2001) y Estados
Unidos (CDC, 2003), resulta la razón más importante para ejercitarse, seguido por que
es divertida y porque promueve sensaciones de placer
A modo de síntesis observamos que los motivos de práctica varían con el paso
del tiempo. Los estudiantes, practican por motivos intrínsecos como la diversión y el
placer. Sin embargo, estos motivos cambian en poblaciones adultas, donde existe ma-
yor preocupación por la salud, pasando a segundo término la práctica por deporte y
mayor interés por el ejercicio físico.
Es importante analizar los motivos que los sujetos señalan para practicar activi-
dad físico-deportiva, puesto que podrían servir para estructurar programas de inter-
vención en un amplio espectro social, a fin que los sujetos puedan adherirse a dichos
programas y obtener múltiples beneficios que la actividad física regular aporta, princi-
palmente, el bienestar físico y mental. Recordando que la permanencia y perseverancia,
serán promotores de un estilo de vida saludable.

Alfonso Cabrera Ramos - 219 -


MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE CAPÍTULO 6

6.2.1. Según el sexo.


En la revisión bibliográfica observamos que los motivos de práctica varían en
función del sexo. Por ejemplo, Ispizua (1996), cita que los hombres de Margen Izquier-
da del Nervión (País Vasco), realizan práctica principalmente por diversión, en tanto
las mujeres que resultan ser más heterogéneas, señalan que la búsqueda por mantener
la línea resulta la causa principal, además de ser regulados por otras personas, como la
prescripción facultativa para obtener salud.
Según Ruiz Juan et al. (2005a) los hombres universitarios marcan, en mayor
proporción porque gusta o divierte la práctica, la cuál permite estar en forma. Las mu-
jeres consideran que la práctica es el conducto para cuidar la salud, mantener la forma
física y es divertida. Mostrando, desde la perspectiva de la auto-determinación, una
inclinación de los chicos por motivos intrínsecos y las chicas, extrínsecos.
Canales y Perich (2003), refieren que los hombres aragoneses practican activi-
dad física, principalmente, por encontrarse con amigos y las mujeres por salud y estéti-
ca. Es decir, los hombres en etapas de la juventud, dirigen su practica hacia las relacio-
nes sociales (Pavón y et al., 2003). En tanto que las mujeres para mejorar su apariencia
(Weinberg y Could 2000).
Observamos que entre los Almerienses, como exponen Ruiz Juan y García Mon-
tes (2005), los hombres practican porque gusta y divierte la práctica, es el conducto
adecuado para relajarse y para mejorar o mantener la salud. Este último suele figurar
como la principal causa entre las mujeres, seguido porque la práctica permite relajarse,
divierte y resulta placentero.
Diferentes motivos muestran los sevillanos, pues según Porras (2006), refiere
que practican actividad física en mayor medida por ocio o salud, restando importancia
a relaciones sociales. En tanto, las sevillanas lo hacen prioritariamente por salud, por
ocio y estética.
En algunos países de América Latina como en Cuba, con diferente condición
social y política, las diferencias de sexos son bastante evidentes. Ruiz Juan et al.
(2005b), citan que los habaneros suelen participar en actividades físicas y en deportivas
por diversión, estar con los amigos y por mantener y mejorar la salud. En cambio las
habaneras eligen por evasión, relajarse, estética y mejorar su autoestima y, en menor
participación, por mantener y mejorar la salud (Ruiz Juan et al., 2007).
En Medellín (Colombia), Martínez (2003) indica que son las mujeres quienes
practican en mayor proporción por razones de estética corporal (59,5%), frente a los
hombres (29,4%) o por la forma física, (hombres 28,9%, mujeres 21,6%), por relajación,
(mujeres 24,5%, hombres 21,1%), por salud, (hombres 25,3%, mujeres 17,6%), por placer
(las mujeres (20,3%) y los hombres 16,5%) y, por último, por activación (mujeres 12,7%
y hombres 11,4%). Es decir, en las mujeres la estética corporal es el motivo claramente
preferido, dejando en segundo lugar la salud y la forma física. Por el contrario, los
hombres practican principalmente por salud, parecen tener mayor conocimiento que a
través del ejercicio físico pueden prevenir enfermedades degenerativas y mantener su
organismo en mejores condiciones funcionales.

- 220 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 6 MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

En cambio, en la población mayor, los motivos de práctica, tienen a ser, espe-


cialmente, por mantener la salud. Como lo muestran Cabañas et al. (2004), en un estu-
dio en mujeres mayores 45 años de la ciudad Castilla y León, señalan que las mujeres
practican esencialmente por su salud. Es decir, la mayor preocupación de las mujeres
es mantenerse saludables.
Sin embargo, cuando la actividad se practica dentro o fuera de instalaciones
deportivas, los motivos no cambian. Romero (2007) señala que los mayores sevillanos
fueron agrupados en dos escenario, uno de ellos dónde se realiza actividad físico-
deportiva de manera no organizada, pero con gran afluencia de personas y el otro en
un macrogimnasio. Pues bien, tanto los hombres como las mujeres señalan, esencial-
mente, por mantenerse en forma y por diversión y pasar el tiempo. Es decir, ambos
sexos confiesan las mismas razones pero, con diferentes valores porcentuales.
En países desarrollados como los Estados Unidos, los motivos de práctica son
bastante similares como podemos observar en los estudios de Barnes y Schoenborn
(2003), quienes encuentran que entre los adultos mayores, ambos sexos, practican acti-
vidad físico-deportiva por salud y estética corporal, principalmente las mujeres. Es
decir, éstas dan mayor importancia a la salud, pero también desean ser aceptadas so-
cialmente.
Sucede lo contrario en Argentina. Impollino (2001) señala que en el Gran Bue-
nos Aires, los sujetos confiesan que la salud es el motivo principal, (las mujeres el
10,4% y los hombres el 4,6%). Se puede apreciar que las mujeres están más dispuestas a
realizar actividad físico-deportiva por salud.
Entre los costarricenses tanto hombres como mujeres, señalan una latente pre-
ocupación por la salud, pues según Mora et al. (2004), ambos sexos confesaron estar
practicando, por motivos de salud, refiriendo que los beneficios fueron sentirse reani-
mados, aliviados más alegres y con energía.
Podemos apreciar que existe una tendencia hacia un cambio de mentalidad en
los estereotipos deportivos asociados al género. Sin embargo, la segregación de género
aún sigue vigente en la sociedad, pero comienzan a observarse actitudes de mayor to-
lerancia en la práctica de la actividad físico-deportiva indistintamente del género. Se
constata que el sexo, es un factor que influye en el acceso a la práctica deportiva. La
construcción social del sexo afecta directamente a la forma de entender al deporte.
Se observa que las mujeres suelen tener metas de control de peso, refieren prac-
ticar actividad físico-deportiva por motivos extrínsecos como mejorar la apariencia y
presentar ante la sociedad una imagen aceptable.
En tanto que los hombres, en etapas de la juventud, buscan de preferencia la
competencia y el estatus social, sin embargo esta conducto de modifica con el transcur-
so de los años. Es decir, al llegar a la etapa de adulto mayor, cambian de motivaciones
extrínsecas a intrínsecas, mostrando preocupación por la salud, la diversión y sentirse
alegres. Confirmando los comentarios de Weinberg y Could (2000), al señalar que los
motivos de participación en la etapa de adultos mayor suelen relacionarse, principal-
mente con la salud y donde salir de casa es considerada una prioridad (Campbell et al.,

Alfonso Cabrera Ramos - 221 -


MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE CAPÍTULO 6

2001). El motivo de salud, en la etapa de adulto mayor, es señalado por ambos sexos en
los distintos países, sin importar situación geográfica, política, cultura o situación eco-
nómica.
6.2.2. Según la edad.
Los motivos en etapas de la juventud están más dirigidos a la orientación de las
metas, como se puede observar en un estudio que realizó Ispizua (1996), que señala
que los sujetos de 20 y 24 años de edad, practican por diversión, por hacer ejercicio
físico, por encontrarse bien consigo mismo, tanto física como psicológicamente.
Según Ruiz Juan y García Montes (2005), en los sujetos entre 15 y 29 años, prac-
tican actividad porque les gusta, aunque también lo hacen por evadirse y relajarse y
por último, refieren que por mantener la salud.
Continuando con Ruiz Juan et al. (2005a), exponen que el grupo de universita-
rios entre 18 y 20 años, realiza porque gustan del ejercicio físico el cual permite estar en
forma y porque es un conducto para divertirse. Es decir, a pesar de los compromisos
con el estudio tienen tiempo para disfrutar la práctica de las actividades y a su vez
mostrar buena apariencia socialmente.
Porras (2006) indica que los sujetos de Sevilla que se encuentran entre los 15 y
24 años de edad practican con mayor proporción por ocio y por salud y por último, por
estética. Estos sujetos colocan como segunda importancia la salud.
También Campbell et al. (2001) manifiestan que la práctica de actividad física se
hace por diferentes motivos. Los grupos más jóvenes del norte de Irlanda, tienen prin-
cipalmente motivos intrínsecos de práctica como la diversión, pero este comportamien-
to tienen la tendencia de modificarse con el paso de los años.
Según Ruiz Juan y García Montes (2005) indican que los almerienses, que se lo-
calizan entre los 30 y 44 años, lo hacen, principalmente, por evadirse y relajarse, pero
también lo hacen por mantener o mejorar la salud y, por último, porque les gusta y se
divierten.
En otra investigación Ruiz Juan et al. (2005b), los cubanos de 16 a 29 años prac-
tican actividad físico-deportiva, prioritariamente, por gusto y diversión o estética y
mejorar la autoestima y con menor participación, porque los amigos lo realizan.
En otra franja de edad, fue también analizada la población habanera que se en-
cuentran en el rango de 30 a 44 años, señalan en mayor proporción por estética, o por-
que les gusta y divierte y, por último, por estar con los amigos. Sin embargo, en los
sevillanos según Porras (2006) los sujetos que se localizan en el grupo de 25 a 59 años lo
hacen primeramente por salud, por ocio y, por último, por estética. Es decir en esta
población la salud es su mayor preocupación.
Sin embargo, este comportamiento en los adultos mayores se produce un cam-
bio significativo, operan potencialmente los motivos extrínsecos. Weinberg y Could
(2000) manifiestan que buscan la recompensa como la salud y convivencia con los ami-
gos, otros por prescripción médica y por mantenerse en forma, es decir, por influencia
externa, como lo señala la teoría de la autodeterminación de Deci y Ryan (1985).

- 222 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 6 MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

Ruiz Juan y García Montes (2005) señalan que los almerienses, que se encuen-
tran después de los 45 años practican por mantener o mejorar la salud, por evasión y
relajarse y, por último, porque le gusta la actividad y le divierte. Es decir, a paso de los
años, los motivos pueden cambiar, coincidiendo con las afirmaciones de Gonzálvez
(1992) y De Andrés y Aznar (1996).
En cambio los habaneros mayores 45 años, señalan de manera importante por
mantener o mejorar la salud o por evasión y relajarse y finalmente, porque lo hacen los
amigos. Se puede apreciar que en la medida que la edad se incrementa los sujetos valo-
ran su salud (Ruiz Juan et al., 2005b).
Como podemos apreciar en los estudios de Porras (2006), los sujetos entre 60 a
74 años la práctica resulta el conducto adecuado para cuidar su salud, pasar el tiempo
y relacionarse. Observamos que la salud es una latente preocupación en todos los gru-
pos de edad, el cual mantiene a pesar del transcurso del tiempo.
Campbell et al. (2001) encontraron que los adultos mayores del norte de Irlanda
practican principalmente por mejorar o mantener la salud, confirmándose que, con el
paso de los años, los motivos de salud tienen mayor relevancia. Como hemos visto, los
motivos de práctica físico-deportiva son multifactoriales. Con el paso de una etapa a
otra cambian por diversas circunstancias (Gonzálvez, 1992; De Andrés y Aznar, 1996),
aunque esta situación no sucede en todas las poblaciones. Por tanto, los motivos varían
con la edad, de tal manera que los sujetos activos más jóvenes, pueden ser diferentes a
los que señalan los más viejos.
En las etapas de juventud (Longhurst y Spink, 1987), los sujetos dan mayor im-
portancia a la orientación del logro, estatus, competición y liberación de energía, con
una marcada tendencia hacia las metas orientadas al ego. En estas etapas se muestra
una mayor inclinación por los motivos intrínsecos como la diversión respecto a los ex-
trínsecos (como la estética). Ocurriendo de igual manera entre los más viejos quienes se
inclinan por motivos intrínsecos (como la salud) seguido de los extrínsecos (impuestos
por otras personas como los médicos o familiares). En estas edades, la salud es una
prioridad en todos los países, sin importar situación geográfica, diferencias culturales,
económicas y sociales, tanto en países desarrollados como vías de desarrollo.
6.2.3. Según el nivel de estudios.
Otro correlato que se correlaciona con la práctica de actividad físico-deportiva
es el nivel de estudios. Así lo demuestran Ruiz Juan y García Montes (2005), en un es-
tudio realizado en los almerienses, quienes fueron clasificados en mayor y menor nivel
de estudios. Según este estudio podemos apreciar que ambos grupos poseen los mis-
mos motivos de práctica. Los de mayor nivel, lo hacen por mantener o mejorar la sa-
lud, por evasión y relajarse y al final, porque les gusta y divierte. Los que poseen me-
nor nivel, muestran también en primer lugar, por mantener o mejorar la salud y en
segundo lugar porque les gusta y se divierten y, por último, por evasión y relajarse. Es
decir, el nivel de estudios no influye en los motivos de práctica en esta población.
Diferentes resultados encuentran Porras (2006), quienes indican que, los sevi-
llanos que poseen mayor nivel, practican máximamente por salud o por ocio y, al final,

Alfonso Cabrera Ramos - 223 -


MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE CAPÍTULO 6

por estética. En cambio los que poseen menor nivel de estudios lo hacen por ocio, por
salud y por último, por relaciones sociales. Es decir, señalan principalmente motivos
intrínsecos y, al último, motivos intrínseco.
En países latinoamericanos como Cuba, se aprecia que los sujetos señalan dife-
rentes motivos de práctica (Ruiz Juan et al., 2005b). Los que poseen mayor nivel de
estudios practican esencialmente, por relajarse o por mantener y mejorar la salud y, por
último, por estética. En cambio los que poseen menor nivel de estudios lo hacen por
aspecto social, porque lo realizan los amigos o por mantener y mejorar la salud y, en
menor proporción, por estética. Se observa que en esta población los motivos son simi-
lares pero, en diferente orden de prioridad.
Se puede observar que los sujetos activos que poseen mayor y menor nivel de
estudios practican actividad físico-deportiva, principalmente, por motivos extrínsecos.
Sin embargo, es destacable comentar que quienes poseen mayor nivel su conducta está
más enfocada hacia la salud, en tanto que los de menor nivel, su comportamiento es
más heterogéneo. Probablemente, porque los sujetos con mayor nivel de estudios, po-
seen mayor conocimiento sobre la práctica, sus beneficios y consecuencias, en tanto que
los que poseen menor nivel de estudios tienen menor valoración de la salud.
6.2.4. Según la situación laboral.
Con respecto a esta variable, se aprecia que los motivos por los que practican
actividad físico-deportiva, están orientados hacia los motivos extrínsecos. En la pobla-
ción de Almería, Ruiz Juan y García Montes (2005) encontraron que las amas de casa
practican actividad física por mantener o mejorar la salud, por evasión, relajarse de las
actividades diarias y el gusto de divertirse practicando su actividad favorita. Mismos
motivos fueron señalados por los sujetos que trabajan, pero en orden diferente, por
evasión y relajarse, porque les gusta y se divierten y, por último, por mantener o mejo-
rar la salud. Sin embargo, los jubilados, tienen como prioridad la salud, la evasión y
relajación y, por último, porque les gusta y se divierten practicando actividad física. Se
aprecia que en las amas de casa y los jubilados la salud, es la mayor preocupación
(Ruiz Juan et al., 2006).
En estudios de Porras (2006), se observa que en Sevilla los sujetos que trabajan y
jubilados practican actividad física especialmente por salud y ocio y, en menor medida,
por estética, en tanto las amas de casa ponen como prioritaria la salud, la estética y, al
final, el ocio.
El motivo de salud tiende a estar presente también entre los habaneros como
exponen Ruiz Juan et al. (2005b), quienes indican que las amas de casa practican activi-
dad física por mantener o mejorar la salud, evasión, relajarse, estética y mejorar la au-
toestima. Similar comportamiento poseen los que trabajan (por evasión y relajarse, o
por mantener la salud y, en menor medida, por estética y mejorar la autoestima). En
tanto que los jubilados, lo hacen porque los amigos lo realizan, así como por mantener
la salud o mejorarla y, en menor proporción, porque les gusta y se divierten. Es decir,
los jubilados buscan más los motivos intrínsecos y extrínsecos como son los amigos y el

- 224 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 6 MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

aspecto social, en cambio las amas de casa y en los que trabajan, el comportamiento
está mayormente enfocado hacia motivos intrínsecos como la salud.
Se puede apreciar que los motivos de práctica en etapas de la juventud, los
hombres señalan esencialmente, motivos intrínsecos como la diversión y relajación, en
tanto que las mujeres lo hacen principalmente, por motivos extrínsecos como la estéti-
ca. Sin embargo, en etapas de adulto mayor, ambos sexos practican la actividad física,
por motivos intrínsecos como la salud.
La tendencia es que ambos niveles de estudios, practican actividad física por
motivos intrínsecos como la salud, aunque en países latinoamericanos como Cuba,
existe la tendencia que los que poseen menor nivel de estudios, lo hacen tanto por mo-
tivos intrínsecos como por motivos extrínsecos, como la estética. Las amas de casa, los
que trabajan y los jubilados, lo hacen por motivos intrínsecos como mantener la salud,
divertirse y relajarse.
6.3. Motivos de abandono de la práctica de actividad físico-deportiva.
El abandono se produce, esencialmente, cuando el sujeto no se compromete con
la actividad y no considera la frecuencia, intensidad y duración necesaria. Es probable
que pierda la sensación de disfrute y abandone dicha práctica (Whitehead, 1993).
Dosil (2004) por su parte indica que, los motivos que inducen a los sujetos al
abandonar la actividad físico-deportiva guardan una relación directa con los motivos
de práctica. Los sujetos señalan, con frecuencia, la falta de tiempo como el principal
motivo que induce al abandono de la práctica físico-deportiva. Para Sallis (1999) esta
percepción no corresponde a la realidad, porque esta circunstancia puede estar ocul-
tando otros motivos causantes de dicho abandono.
Independientemente que una sociedad desarrollada o en vías de desarrollo, la
posibilidad de abandonar la práctica ocurre debido a que, en las sociedades siempre
habrá sujetos con actitudes pasivas y conformistas (Vallerand, 2004).
En los estudiantes universitarios de Almería, según Ruiz Juan et al. (2005a), des-
taca la carencia de tiempo como el motivo de abandono proporcionalmente más seña-
lado o la incompatibilidad con el horario y, en menor proporción, la pereza o desgana.
Es decir, la situación de los universitarios es bastante delicada, porque deben combinar
los estudios y la práctica de actividad física, lo que muchas veces no coincide con los
horarios, y se ven precisados al abandono de dicha práctica. Similares motivos son alu-
didos por los sevillanos (Porras, 2006), quienes citan que la incompatibilidad con los
horarios de estudios o de trabajo limitan la posibilidad de continuar participando,
otros citan que los problemas de salud coacciona la práctica y otros pocos ponen como
pretexto la edad.
Como podemos observar, el abandono, al igual que la práctica, es provocado
por una diversidad de motivos como se puede apreciar en los estudios de algunos in-
vestigadores que son analizados en este apartado. Sin embargo, los motivos extrínsecos
de abandono tienen una influencia poderosa sobre los motivos intrínsecos. Cantón
(2000) encuentra que, los sujetos en la población valenciana, afirman que la falta de
tiempo, la salud y el trabajo son los motivos señalados más frecuentes por esto sujetos.

Alfonso Cabrera Ramos - 225 -


MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE CAPÍTULO 6

Coincidiendo con esta distribución, Arribas y Arruza (2004), señalan de igual


manera la falta de tiempo, la edad y la salud. Por su parte, Otero (2004), en estudio
realizado en la Comunidad Autónoma de Andalucía, corrobora lo expresado anterior-
mente, cuando decía que los sujetos señalan como primer motivo la falta de tiempo y
en segundo lugar, el cansancio y lesiones.
En algunas poblaciones, los motivos no cambian después de un periodo de
tiempo. García Ferrando (2005), en su reporte nacional de la población española, refiere
que los motivos de abandono de los sujetos en el año 2000 fueron los mismos cinco
años después, estos motivos fueron: por salir muy cansado o muy tarde del trabajo, por
pereza o desgana, por salud y por último, por la edad. Es decir, en esta población los
motivos no se modificaron con el paso del tiempo.
Similares motivos son señalados por la población de Almería (Ruiz Juan y Gar-
cía Montes, 2005), la cual señala la falta de tiempo, tener pereza y desgana para ejerci-
tarse y por problemas de salud. Situación bastante similar se puede observar en estu-
dios de Porras (2006), quien refiere que los sevillanos activos de seis distritos (Casco
Antiguo, Macarena, Nervión-San Pablo, Este, Sur y Triana-Los Remedios) abandonan
la actividad física por incompatibilidad con los estudios y el trabajo y por salud. Es
decir, probablemente las obligaciones laborales limitan la continuidad de la práctica
obligando al abandono.
Refiriéndonos específicamente al adulto mayor, se observa que la falta de tiem-
po sigue siendo de forma insistente causa de abandonado de la práctica, tal y como
ocurre entre los ciudadano sevillanos, pues según comenta Romero (2007), la falta de
tiempo, la pereza y por que no les gusta las actividades físicas.
En otras zonas geográficas, como los países latinoamericanos, con diferente po-
lítica económica y social, los motivos de abandono de la actividad física, son diferentes.
Por ejemplo, en Argentina y Perú, según estudios realizados por Erdociaín et al. (2000)
y Seclen y Jacoby (2003), el abandono se produce, inicialmente, por la ausencia o escasa
existencia de instalaciones o no están en condiciones de uso. Es decir, en estas pobla-
ciones la falta de infraestructura, carencia de espacios adecuados, instalaciones en con-
diciones, seguridad y acceso, limita que los sujetos practiquen actividad física durante
su tiempo libre.
En tanto entre los cubanos, como comentan Ruiz Juan et al. (2005b), los habane-
ros mayores de 16 años citan que la carencia de tiempo, problemas de salud y la falta
de instalaciones resultan motivos potentes para abandonar la práctica. Mostrando que
el abandono se produce por influencias externas.
6.3.1. Según el sexo.
Como hemos citado la variable sexo es una variable que se asocia con el aumen-
to o disminución de la práctica, ocurriendo de igual manera cuando se deja de partici-
par en actividades físicas y deportivas. Entre hombre y mujeres la pérdida de interés
por la práctica puede estar asociada con múltiples factores y circunstancias como los
sociales, culturales, compromisos familiares y laborales, lesiones, experiencias pasadas
entre otras.

- 226 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 6 MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

Los motivos de abandono de la actividad física en hombres y mujeres, según


Weinberg y Could (1996), son diferentes en algunas poblaciones, como se puede obser-
var en estudios realizados por Ruiz Juan y García Montes (2005), quienes indican que
los hombres abandonan primordialmente por salud, falta de tiempo y pereza y desga-
na. En tanto las mujeres por pereza y desgana, falta de tiempo o problemas de salud.
Mostrando que en ambos sexos sse presentan similares motivos.
Entre los jóvenes (Ruiz Juan et al., 2005a), los varones aluden que entre las cau-
sas de abandono el gusto o existencia por otras actividades, la incompatibilidad de los
estudios y la falta de tiempo limitan la continuidad de la práctica. En cambio las muje-
res universitarias, citan que la pereza o desgana no permite practicar, aludiendo tam-
bién la escasez de tiempo y la incompatibilidad del horario con los estudios.
Para Porras (2006), los sevillanos abandonan la práctica por la incompatibilidad
con los estudios o el trabajo, la edad y otros carecen de motivación. En tanto que las
sevillanas confiesan, igualmente, como motivo principal la incompatibilidad con los
estudios o el trabajo, y la salud y, finalmente, la edad.
Al observar las causas que inducen al abandono en otras partes del mundo, ca-
so particular en países latinos, sorprende que la carencia de tiempo sigue siendo el mo-
tivo más aludido por los sujetos, tal y como ocurre entre los habaneros (Ruiz Juan et al.,
2005b), quienes a su vez prefiere realizar otras cosas o porque simplemente les causa
pereza o desgana continuar con la práctica.
El abandono de la práctica-físico-deportiva tiende a ser similar entre sexos, co-
mo falta de tiempo y la incompatibilidad con el horario de trabajo o de estudios. Esta
situación pudiera explicarse a partir de la percepción personal del fracaso del logro de
las metas, llevan a los sujetos de ambos sexos al abandono de dicha práctica.
6.3.2. Según la edad.
Se dice que con el incremento de la edad la probabilidad de abandono de la
práctica aumenta. Para Bagur (2005), esto ocurre a pesar de la etapa de vida en la cual
se encuentre el sujeto. Llama la atención que en grupos tan jóvenes (15 a 29) la pereza y
desgana resulte la principal causa para dejar de participar en actividades físicas, siendo
comprensible como hemos visto y citado que mencionen la carencia de tiempo o pro-
blemas de salud (Ruiz Juan y García Montes, 2005). Para estos mismos investigadores
(Ruiz Juan et al., 2005a), lo mismo sucede entre quienes tienen 18 y 20 años quienes
además de citar la pereza o desgana como la causa principal, muestran otras preferen-
cias para dejar la práctica aunque la falta de tiempo también es citada.
Continuando con los jóvenes, observamos que los sevillanos de 15 a 39 (Porras,
2006), aluden al igual que en datos previos, la falta de tiempo por la incompatibilidad
con los horarios de estudios o el trabajo resulte la principal causa de abandono, además
de citar que no se sienten motivados para continuar y porque tienen problemas de sa-
lud. Motivos similares son citados por los jóvenes habaneros (Ruiz Juan et al., 2005b),
Entre los almerienses de 30 y 44 años (Ruiz Juan y García Montes, 2005), los mo-
tivos de abandono son similares a los citados por los jóvenes, pues citan que la falta de
salud, tiempo y la pereza o desgana restringen la continuidad de la práctica. Por su

Alfonso Cabrera Ramos - 227 -


MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE CAPÍTULO 6

parte Porras (2006) y Ruiz Juan et al. (2005b) muestran que los sevillanos entre 40 y 59
años y los habaneros de 30 a 44 años señalan también la incompatibilidad con los estu-
dios o trabajo, falta de salud, avance en la edad y escasez de instalaciones.
Centrándonos en la población mayor podemos ver que con el paso de los años
el comportamiento de los sujetos, tiende a cambiar, según investigadores (Porras, 2006;
Ruiz Juan y García Montes 2005) en estos grupos la falta de salud, enfermedades o le-
siones resultan la principal causa para dejar de participar en actividades físicas, segui-
do de la pereza o tener desgana para continuar. Mostrando que a medida que se in-
crementan los años, la falta de salud, resulta la razón principal de abandono.
Motivos similares son citados por los habaneros (Ruiz Juan et al., 2005b) mayo-
res de 45 años quienes aluden los problemas de salud, falta de tiempo y la pereza o
desgana como motivos de abandono.
Podemos concluir que durante la juventud, el abandono, se debe esencialmente
a motivos intrínsecos y al interés por otras cosas, en tanto en la etapa de adulto resul-
tan más por motivos tanto intrínsecos como extrínsecos.
6.3.3. Según el nivel de estudios.
Se puede observar que los sujetos que tienen mayor nivel de estudios tienen
mayor pereza y desgana para no continuar con la práctica, además de carecer de tiem-
po y problemas de salud (Ruiz Juan y García Montes, 2005). En cambio, quienes poseen
menor nivel de estudios atribuyen a los problemas de salud como la causa principal de
abandono, seguido de carecer de tiempo y no tener ganas y tener pereza.
Motivos similares muestran los estudios de Porras (2006), donde los sevillanos
con mayor nivel de estudios, señalan como prioritario la incompatibilidad con los es-
tudios o el trabajo o por salud y, en menor medida, la edad. Por su parte quienes tienen
menor nivel de estudios, indican que la edad es la principal causa, seguido de carencia
de salud para continuar y la incompatibilidad el trabajo y estudio.
Entre los habaneros con mayor nivel de estudios Ruiz Juan et al. (2005b), seña-
lan que la pereza y desgana son citados con frecuencia seguido de la escasez de tiempo
y por problemas de salud, mostrando que los aspectos relacionados al interés por la
actividad son resultan la principal excusa para dejar de participar. En tanto entre quie-
nes disponen de menor nivel de estudios la aparición de enfermedades derivando pro-
blemas de salud resulta la causa primaria.
Mostrando que a mayor nivel de estudio las ocupaciones limitan el interés por
la práctica en cambio entre quienes menos nivel los problemas de salud son potenciales
indicadores del abandono.
6.3.4. Según la situación laboral.
Las condiciones laborales pueden ejercen cierta influencia en las causas que
conduce a los sujetos que luego de haber sido activos durante algún tiempo al abando-
no de la práctica.

- 228 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 6 MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

Para Ruiz Juan y García Montes (2005), este comentario resulta negativo entre
los almerienses quienes al cabo del estudio observan que los motivos de abandono en-
tre todas las ocupaciones laborales son similares, es decir, no se producen diferencias
significativas. Estos autores encuentran que entre las amas de casa, jubilados y quienes
desempeñan actividad alguna citan los mimos motivos variando en el orden de men-
ción, pero citan que los problemas de salud, no disponer de tiempo, pereza o desgana y
las obligaciones laborales han obligado al abandono de la práctica físico-deportiva.
Motivos similares se presentan entre los sevillanos (Porras, 2006), pues las amas
de casa citan que los problemas de salud, el avance de la edad y las ocupaciones y obli-
gaciones familiares limitan la continuidad. Por su parte para los trabajadores la incom-
patibilidad con las labores, los problemas de salud y la edad son otros motivos de
abandono. En tanto, para los jubilados por problemas de salud que afrontan son las
principales causas y la incompatibilidad de horarios.
En el caso de los habaneros, como citan Ruiz Juan et al. (2005b), la carencia de
salud, el gusto por otras actividad y no contar con instalaciones resultan las principales
causas de abandono entre las amas de casa. Ocurriendo de igual manera entre quienes
trabajan y los jubilados.
Podríamos decir que los motivos de abandono de práctica físico-deportiva son
similares en las poblaciones, surgiendo aspectos tanto internos como externos.
El motivo de abandono más aludido por la población de tercera edad en la ma-
yoría de países desarrollados es la falta de tiempo. Sin embargo, otros países latinoa-
mericanos como Perú y Argentina señalan además, la falta de instalaciones y las que
existentes, no están en condiciones de uso.
Entre hombres y mujeres ocurre lo mismo, ambos citan que la falta de tiempo,
incompatibilidad con el horario y la falta de salud, como los motivos de abandono de
la actividad físico-deportiva de tiempo libre.
Entre la juventud el motivo más citado es la falta de tiempo, seguido por la in-
compatibilidad con horarios ocasionados por los estudios o trabajo y la salud. Este
comportamiento se podría justificar si consideramos que en las etapas de la juventud y
adultez, el sujeto se encuentra en etapas de productividad, compromisos sociales y
familiares, dando mayor importancia a estudios y trabajo, orillando quizá al abandono
de la práctica de tiempo libre.
Respecto a los adultos mayores, la falta de tiempo, también resulta la causa
principal, ocurriendo de igual manera con el avance de edad, problema de salud y
desgana, este presente asociaciones con las condiciones morfofuncionales del sujeto,
los problemas de salud en esta etapa se incrementan, reduciendo a posible continuidad
de la práctica. Se aprecia que en algunas poblaciones, tanto los que poseen mayor nivel
como menor nivel, la razón más frecuente de abandono son debido a motivos intrínse-
cos, como la pereza y desgana, la salud y la edad.
Sucede lo mismo con las amas de casa, los que trabajan y los jubilados, abando-
nan la práctica físico-deportiva, principalmente, por motivos intrínsecos como la salud,

Alfonso Cabrera Ramos - 229 -


MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE CAPÍTULO 6

pereza y desgana y por la edad, además de los motivos extrínsecos como la falta de
tiempo y los problemas familiares.
Parece que el comportamiento de abandono de la práctica físico-deportiva de
tiempo libre, tiene relación con la perdida de la motivación por diferentes circunstan-
cias y factores, como los económicos, ambientales y culturales y probablemente, la falta
de una promoción de actividad físico-deportiva considerando las posibilidades de los
sujetos.
6.4. Motivos por los que nunca realiza actividad físico-deportiva.
Debemos suponer que no es posible encontrar sujetos que nunca hayan realiza-
do actividad físico-deportiva principalmente en etapas de la infancia, sin embargo, con
el incremento de la edad este comportamiento es más acusado (Balaguer et al., 1999;
Gálvez, 2004).
En la revisión de la literatura este comportamiento, encontramos que los moti-
vos por los que nunca practican actividad física de tiempo libre son variados. Como se
puede apreciar en los resultados de Ruiz Juan (2001) en alumnos de ESPO y del segun-
do ciclo de la Universidad de Almería la carencia de tiempo y porque en los estudios o
el trabajo exigen demasiado, han sido las principales razones.
Similares resultados se observan en la población universitaria de Almería, se-
gún Hernández et al. (2001) y Hernández et al. (2002) encontraron que el motivo prin-
cipal fue la falta de tiempo, seguido de pereza y desgana y salir muy cansado del traba-
jo o de los estudios.
Las aportaciones de Sánchez et al. (2003), muestran que los estudiantes grana-
dinos nunca practican actividad físico-deportiva primordialmente, por escasez de
tiempo y porque exigen esfuerzo.
En los adolescentes murcianos de 14 a 17 años, Gálvez (2004) muestra que las
responsabilidades de los estudios han limitado la posible práctica de tiempo libre, se-
ñalando principalmente, la falta de tiempo, porque no tienen instalaciones cerca y fi-
nalmente, porque no se les da bien.
Esto coincide con los resultados de Ruiz Juan et al. (2005a) quienes muestran
que los universitarios de Almería nunca han practicado actividad física por la carencia
de tiempo, pereza o desgana y por problemas de salud. Es decir, la escasez del tiempo
sigue estando presente en la mayoría de las poblaciones como la razón para no haber
participado. El cuál como según podemos observar viene sucediendo desde hace algu-
nos años (Ispizua, 1993; Rebollo y García Montes, 1996 y Riera, 1996), junto a otros co-
mo la falta o complejidad de la organización y el costo de la actividad deportiva.
En una encuesta realizada en la población española (García Ferrando, 2003) y en
particular en la andaluza (Otero, 2004), se muestra que nunca han practicado actividad
física por falta de tiempo, porque no le gusta y por pereza y desgana.
Según estudios de García Ferrando (2005), quien en la encuesta nacional espa-
ñola en mayores de 15 años, analiza este comportamiento en dos momentos tempora-
les, observa que los motivos por los que nunca practicaron actividad física en el año

- 230 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 6 MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

2000, fueron señalados los mismos motivos, cinco años después (2005), en orden priori-
tario fueron: por que no tienen tiempo, por que no le gusta, por la edad y por que sale
muy cansado del trabajo o el estudio. Es decir, en cinco años, este comportamiento no
se modificó.
Estudios transversales como el llevado a cabo por Ruiz Juan y García Montes
(2005), ponen de manifiesto que los almerienses no practican actividades físicas porque
la falta de tiempo ha sido la principal causa, mostrado ser una población con alto índi-
ces de pereza y desgana.
Al observar los motivos de no práctica en el adulto mayor, Cuevas (1994) en-
cuentra que en la Comunidad Autónoma Andaluza los sujetos nunca ha participado en
actividades física y deportivas por la falta de tiempo, además del avance en la edad, no
gustan de la actividad, problemas de salud y la aparición de lesiones.
López y Rebollo (2002) indican que los sujetos nunca practican actividad física
por falta de tiempo, porque no les gusta el deporte, la edad y pereza o desgana. Mos-
trando quizá que esta población desconozca la importancia de actividad físico-
deportiva, prefiriendo permanecer pasivos y conformistas, formando parte del grupo
de los sedentarios (Vallerand, 2004). En tanto Jiménez, Martínez et al. (2002) muestran
que en la población de tercera edad de Alcalá, porque son mayores, por algún impe-
dimento físico, no se consideran hábiles y carecen de tiempo.
Similar comportamiento se observan entre los granadinos quienes indican que
la escasez de tiempo ha limitado la práctica y además porque está requiere demasiado
esfuerzo (Sánchez et al., 2003). Recientes estudios, como los llevados a cabo por Valero
et al. (2007), encuentran la población mayor de 59 años de la provincia de Almería alu-
de la falta de tiempo, como la principal causa, seguido de carecer de una buena salud o
por pereza o desgana. Ocurriendo de igual forman entre los sevillanos (Romero (2007).
Motivos diferentes descubren Molero y Guillen (2007), indican que los adultos
de Córdova pertenecientes al Centro del Ayuntamiento de Fernán Núñez, confiesan
que nunca practican actividad física porque después les duele el cuerpo, porque se
cansan demasiado y porque no obtienen ningún beneficio para sus enfermedades. Es
decir, aún cuando pertenecen a un centro con actividades físicas debidamente progra-
madas, muestran resistencia a ésta.
En otros países europeos la falta de tiempo también tiene fuerte presencia. Vuo-
ri y Fentem (1996) reporta que en Finlandia, esta población nunca practica por falta de
tiempo, fatiga, desinterés y por último, por falta de sitios adecuados.
Hirvensalo et al. (1998) realizaron un estudio longitudinal (1988 a 1996) en Fin-
landia, reunidos en dos grupos (65 a 74 y 75 a 84 años). Encontraron que los sujetos de
65 años, nunca practicaron por carecer de salud y cuando tenían 74 años, ocurría lo
mismo, además de falta de interés. Los sujetos que tenían 75 años indicaron también
como primer motivo la salud pobre y cuando tenían 84 años indicaron el mismo moti-
vo, por falta de interés pero en mayor porcentaje. Es decir, en esta población los moti-
vos no cambiaron, mostrando que aunque pase el tiempo los motivos siguieron siendo
los mismos.

Alfonso Cabrera Ramos - 231 -


MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE CAPÍTULO 6

En Inglaterra (Loughborough, 2002) muestran que además de la falta de tiempo


ya comentada, nunca practican actividad física por falta de energía y motivación, por
enfermedades a largo plazo o discapacidad, por los costos, por sentirse incomodo y,
por último, por falta de destreza o miedo a lesionarse.
Esta situación se repite en otras poblaciones desarrolladas como se pueden ob-
servar en Norteamérica (Brownson et al., 2001; García y Spence, 2002; CDC, 2003;
Parks, et al.2003) especifican que las cuatro barreras personales son la carencia de
tiempo, por sentirse cansados, estar trabajando y falta de motivación al ejercicio.
En poblaciones latinoamericanas como Cuba, Ruiz Juan et al. (2005b), refieren
que los habaneros nunca han realizado actividad físico-deportiva, porque carecen de
gusto por la actividad física, problemas de salud y escasez de tiempo. Es decir, en estas
edades suelen presentarse más motivos intrínsecos que extrínsecos.
6.4.1. Según el sexo.
Corresponde en este apartado hacer una revisión bibliografía sobre los motivos
por los cuales hombres y mujeres de las distintas poblaciones nunca han practicado
actividad físico-deportiva. Como podemos observar en estudios realizados por Ispizua
(1993), las mujeres citan más que los hombres, nunca practicar actividad por falta de
tiempo, el avance de la edad, carencia de salud y falta de práctica en etapas previas.
Similares resultados encuentra García Montes et al. (2001), en las mujeres gra-
nadinas quienes indican la falta de tiempo como la principal causa, haber dejado el
centro escolar, por impedimentos por parte de algunos miembros de la familia y las
responsabilidades en la familia y el hogar.
Diferentes motivos encontraron Ruiz Juan et al. (2005a), en el alumnado univer-
sitario almeriense quienes relataron no práctica nunca porque no gustan de la activi-
dad física, carecen de tiempo o porque sus amigos no realizaban ninguna actividad. En
tanto, las alumnas universitarias porque no tienen instalaciones cercas, salen cansadas
de los estudios o trabajos o simplemente por pereza o desgana. Sin embargo en esta
misma investigación pero en la población general los mismos investigadores (Ruiz
Juan y García Montes, 2005), encontraron que los hombres nunca practican porque no
le gusta el tipo de actividad, pereza o desgana y carencia de tiempo. Por su parte, las
mujeres suelen poner más la excusa la falta de salud, carencia tiempo, pereza y desga-
na.
Centramos en la población de adultos mayores, éstos señalan diferentes moti-
vos, en Almería según estudios de Valero et al. (2007), los hombres señalan porque no
les gusta la actividad físico-deportiva, pereza, falta de tiempo y por falta de salud. En
cambio las mujeres, carecen de salud, no tener tiempo, pereza o porque no les gusta la
actividad. Llama poderosamente la atención que la salud en las mujeres es el motivo
más importante, siendo esta la tercera en los hombres. Es decir, el motivo por salud es
la limitante más poderosa en las mujeres frente a los hombres.
Al observar las causas en países de América Latina, en concreto entre los haba-
neros los motivos son similares a los citados por los sujetos de países europeos. Es de-
cir, la falta de salud, la falta de tiempo y no mostrar interés por la práctica son las cau-

- 232 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 6 MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

sas mas citadas por los hombres (Ruiz Juan et al., 2005b), ocurriendo de igual manera
con las mujeres.
En cambio, para las mujeres costarricenses (Garita, 2006), refieren principalmen-
te la pérdida de la feminidad y por discriminación, en tanto los hombres señalan tener
problemas de salud. Al observar lo que sucede entre los argentinos, Erdociaín et al.
(2000) refieren que los hombres citan la falta de tiempo, salud e interés. En tanto las
mujeres disponen de poco tiempo, no cuentan con recursos financieros y problemas de
salud.
Estos datos nos permiten observar que, en ambos sexos, la falta de tiempo y
buena salud resulta la principal causa para no haber realizado nunca práctica físico-
deportiva.
6.4.2. Según la edad.
La edad es una variable que se asocia con el comportamiento de los sujetos en la
no práctica físico-deportiva de tiempo libre. Como podemos observar el estudio de
Cabañas et al. (2004), la población española de León mayor de 25 años, los más jóvenes
(menores de 45 años) nunca practican actividad física, porque se lesionan y se cansan.
Motivos diferentes fueron reportados años anteriores por Hernández, et al.
(2002) quienes refieren que los miembros de la comunidad universitaria de Almería
entre 21 y 30 años, nunca practicaron actividad física por falta de tiempo, pereza o des-
gana y porque salen muy cansados del trabajo.
Ruiz Juan y García Montes (2005), al analizar la población almeriense con rela-
ción a la edad, encontraron que los sujetos de 15 a 29 años señalan, en mayor porcenta-
je, porque no les gusta o porque no tienen ganas de practicar alguna actividad y carecer
de tiempo para la práctica.
En otro estudio realizado en la población universitaria (Ruiz Juan et al., 2005a),
encontraron que el grupo de universitarios con mayor porcentaje de no practica de
actividad física, se localiza entre los 18 y 20 años, señalando la falta de tiempo, salir
cansados del trabajo o estudio, siendo poco probables en estos grupos tener pereza y
desgana como sucede en otros grupos de edad.
Ahora bien, dichos motivos resultan ser similares entre los habaneros de 16 a 29
años, quienes como apuntan Ruiz Juan et al. (2005b), la pereza o desgana es la principal
causa, seguido de un bajo interés y porque no disponen del tiempo adecuado para la
práctica, ocurriendo de igual manera entre quienes tienen 30 a 44 años.
Vale la pena resaltar que para Cabañas et al. (2004), en los leones mayores de 40
años los problemas de salud es la causa principal que ha limitado su participación.
En cambio, Ruiz Juan y García Montes (2005), encontraron que, en los sujetos de
entre los 30 y 59 años, la causa principal ha sido la falta de tiempo, no tienen ganas de
practicar alguna actividad física o porque no gustan de realizar actividad física.
Al realizar un análisis en la población adulta, Hernández et al. (2002), se mues-
tran preocupados porque la falta de tiempo resulta la principal causa de no práctica

Alfonso Cabrera Ramos - 233 -


MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE CAPÍTULO 6

nunca de los almerienses, además porque tienen pereza o desgana y han salido cansa-
dos del trabajo. Años más tarde, Ruiz Juan y García Montes (2005), muestran que los
sujetos mayores de 60 años dicen no practicar, principalmente, por carecer de salud, no
gustan de la práctica o por bajo interés derivado de la pereza o desgana. Ocurriendo de
igual manera entre los habaneros mayores de 45 años (Ruiz Juan et al., 2005b).
Por tanto, observamos que en los adultos mayores, las enfermedades resulta la
principal causa que ha limitando la posibilidad de practicar actividades físicas, con el
cual suponemos habrán surgido algunos padecimientos que están afectando a estas
poblaciones, producto del sedentarismo e inactividad física.
6.4.3. Según el nivel de estudios.
El nivel de estudios es otro correlato que está fuertemente relacionado con la
ausencia de la práctica físico-deportiva en los sujetos. En estudios realizados en los
granadinos, Rebollo y García Montes (1996), encontró que los sujetos con menor nivel
de estudios, no practican ninguna actividad físico-deportiva, principalmente, por no
tener tiempo y por la edad.
Similar comportamiento refieren los almerienses, donde Ruiz Juan y García
Montes (2005), exponen que quienes tienen mayor nivel de estudios la falta de tiempo
ha sido la principal causa de no práctica derivado a las múltiples ocupaciones, a esto
agregar que algunos muestran bajo interés porque manifiestan no gustarles la práctica
y la actividad les causa pereza o apatía. En tanto entre quienes muestran menor nivel
de estudios los problemas de salud, carencia de tiempo y desinterés por la misma.
Esta situación se presenta en los Estados Unidos de Norte América, donde tam-
bién los que poseen menor nivel de estudios (MMWR, 2000), aluden la falta de tiempo
y la salud. Coincidiendo con los resultados encontrados en la misma población por
King (2001) quien señala que los adultos mayores con menor nivel de estudios, tam-
bién presentan menores niveles de práctica de actividad física. Estos motivos aludidos
también por los sujetos de países latinoamericanos como Cuba (Ruiz Juan et al., 2005b).
Significando un grave problema en los sujetos con bajo o alto nivel de estudios,
es decir, observamos que los motivos por el cual, los sujetos nunca han participado en
actividades físico-deportivas de tiempo libre afectan por igual a los sujetos.
6.4.4. Según la situación laboral.
Los comportamientos de los sujetos están definidos por los patrones de conduc-
ta, los cuales pueden ser positivos o negativos (Dosil 2004). En la práctica de actividad
física podemos apreciar la existencia de diferentes variables ante las cuales el sujeto
tiene determinado comportamiento. En este contexto, se observa que la situación labo-
ral, es una variable que se correlaciona con la práctica físico-deportiva.
Atendiendo esta variable, se puede apreciar en estudios de Otero (2003), los su-
jetos que aún laboran en esta etapa de la vida, señalan que la práctica de actividad físi-
ca, les quita mucho tiempo debido a las múltiples ocupaciones y además luego de con-
cluida las actividades terminan cansados razón por el cual no participan. Gálvez
(2004), considera que la falta de tiempo es debido a las actividades escolare o labora-

- 234 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 6 MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

bles resultan las principales causas de no práctica, además que no haber realizado nun-
ca práctica es causa de un bajo interés. Sin embargo, estos argumentos puede estar
ocultando las verdaderas no practicar actividad físico-deportiva.
Ruiz Juan y García Montes (2005), encontraron en la población almeriense que
las amas de casa, quienes trabajan y jubilados la causa más común para no haber parti-
cipado nunca en actividades físico-deportivas se derivan de problema de salud, caren-
cia de tiempo o desinterés por la misma. Motivos similares son citados por los habane-
ros (Ruiz Juan et al., 2005b). Evidenciando que no gozar de una buena salud resulta la
principal barrera que obstaculiza la práctica (Schutzer y Graves, 2004).
A modo de conclusión del apartado, se aprecia que los motivos por los que
nunca practican actividad son multifactoriales, existen muchas cuestiones que deberían
abordarse para alcanzar un conocimiento más completo sobre los motivos que llevan a
los sujetos a no practicar ninguna actividad.
Se puede anticipar la noción de que la relación que mantiene cada individuo
con la práctica físico-deportiva, reviste un carácter muy personal, dado que los motivos
que conducen a la población a nunca practicar actividad físico-deportiva en su tiempo
libre, está sujeto a diversos motivos tanto intrínsicos como extrínsecos.
Entre hombres y mujeres lo motivos son similares falta de tiempo, salud, pereza
o desgana y porque no les gusta. Ocurriendo a su vez entre los más jóvenes, respecto a
los adultos. Respeto al nivel de estudios los motivos suelen ser los mismos entre quie-
nes tienen un alto o bajo nivel. No produciéndose grandes diferencias entre realizar
una u otra actividad profesional, obrera, casa o jubilado.
Por tanto, la inactividad es propia de aquellos sujetos que no perciben las even-
tualidades entre lo que hacen y dejan de hacer, cayendo en una pasividad e incompe-
tencia, volviéndose conformistas (Dosil, 2004). Por tal no se comprometen con ninguna
actividad física, anteponiendo y justificándose con múltiples motivos.
6.5. Análisis y discusión de los resultados.
En epígrafes anteriores hemos comentando que la práctica físico-deportiva en
los sujetos activos es multifactorial (Sallis y Owen, 1999). En este apartado, nos
centraremos, en contrastar los datos obtenidos en otras investigaciones respecto a la
nuestra, en las causas o motivos que han conducido a la población objeto de estudio a
iniciar, mantener, abandonar práctica físico-deportiva de tiempo libre o nunca haberla
realizado.
Analizaremos en primera instancia aquellos motivos que incitaron a los adultos
mayores a realizar práctica físico-deportiva y la evolución de éstos a través de las dife-
rentes etapas de vida.
6.5.1. Motivos de práctica de actividad físico-deportiva de tiempo libre de los
adultos mayores de 60 años del municipio de Tapachula (México).
Recordando la pregunta ¿Cuál diría usted que fueron los motivos por los que
practicaba actividades físico-deportivas en el tiempo libre?, ofrecimos nueve ítems que

Alfonso Cabrera Ramos - 235 -


MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE CAPÍTULO 6

según la literatura son citados con frecuencia por estas poblaciones, y su vez, con op-
ción a indicar alguna que se encontrara en dichas causas.
Hemos observado como la práctica físico-deportiva es considerada un elemento
esencial en la promoción de la salud y calidad de vida para todos los sectores de la po-
blación. Por ello consideramos necesario comprender como se ha citado las causas que
indujeron a la población objeto de estudio a realizar práctica, abandonar o no practicar
nunca en las diferentes etapas de la vida (dependencia familiar, independencia familiar
y actualidad).

Para mantener y mejorar la


salud

Porque me permite conocer


mas gente

Por competir

Por estar en forma

Porque me divierto y distraigo

0 10 20 30 40 50 60 70 80

Adulto mayor Independencia familiar Dependencia familiar

Figura 6.1.- Motivos de práctica físico-deportiva de la población de


Tapachula mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar,
independencia familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años.

Según los resultados obtenidos se aprecia que los motivos de práctica han sido
diferentes en cada una de las etapas de vida (tabla 6.1 y figura 6.1). Cuando los sujetos
eran dependientes de la familia elegían realizar práctica porque consideraban que esta
era el conducto para divertirse y resultaba ser una distracción (55,4%), permitía estar
en forma (42,6%), podrían competir (36,6%), permitía conocer nuevas personas (5,6%) o
buscaban mantener y mejorar su salud (15,7%). Al encontrarse en la independencia
familia, los motivos resultan similares respecto a la primera etapa, solo que el orden
presenta variaciones. Citan que participaban en actividades física y deportivas porque
se divertían y distraen (45,2%), buscaban estar en forma (44.8%), mantener y mejorar su
salud (39,1%), conocer más personas (36,8%) y competir (25,3%). Resulta sorprendente
que al encontrarse en la etapa actual (adulto mayor), la práctica se realiza principal-
mente por salud (73%), es decir siete de cada diez cita esta razón como la principal cau-
sa para ejercitarse, mostrando una latente preocupación por el cuidado y prevención
de enfermedades, seguido porque la actividad divierte y distrae (35,7%), permite cono-
cer nuevas personas (34,9%), estar en forma (26,2%) y es un conducto para relajarse
(15,1%).

- 236 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 6 MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

La elección de realizar práctica por salud, confirma los resultados del apartado
de sentimiento de soledad (tabla 6.1) donde el 76,6% manifestó que en este momento lo
que más le preocupa es la salud, confirmando las conclusiones de Pavón et al. (2003),
quienes señalan que una de las principales preocupaciones de los sujetos al superar los
sesenta años, tener y mantener un óptimo estado de salud es una preocupación cons-
tante.
También valdría la pena destacar que durante las etapas previas, principalmen-
te la juventud los sujetos realizaban práctica por divertirse, estar en forma y competir,
motivos que presentan altos valores porcentuales los cuales disminuyen al pasar a la
siguiente etapa, siendo poco citadas en la actualidad (etapa de adulto). Evidenciando
como hemos citado previamente un incremento por salud conforme avanza la etapa de
vida.
Estos resultados muestran cierta homogeneidad con otras poblaciones, pues al
contrastarles con otros, particularmente con los estudios españoles, observamos que
Arribas y Arruza (2004), Cantón (2000), García Ferrando (2003), Porras (2006), Ruiz
Juan y García Montes (2002) y Ruiz Juan et al. (2005a), manifestaban que los sujetos de
las diversas poblaciones observadas manifestaban tener similares motivos de práctica
en la juventud, lo cual hace suponer que las inquietudes de las poblaciones eran simila-
res, a pesar de la diversidad de las épocas en la cuál se encontraban las poblaciones. Es
decir, luego transcurrir aproximadamente sesenta años, los motivos de épocas anterio-
res presentan cierta coincidencia con citados por los jóvenes españoles de los últimos
20 años, mostrado que las preferencias resultan similares. Resaltando que los motivos
por estética y ocio no figuraban tiempo atrás como sucede en la actualidad. Ocurriendo
de igual manera entre los jóvenes colombianos (Martínez, 2003) y cubanos (Ruiz Juan,
et al., 2005b).
Respecto a la etapa de adulto, podemos apreciar una preferencia de práctica por
salud, coincidiendo con otras poblaciones que manifiestan realizar actividades físicas y
deportivas principalmente por esta razón (López y Rebollo, 2002; Vallejo et al., 2002).
Difiriendo de los encontrados por Campos y Castro (2007), Porras (2006) y Romero
(2007), cuyas poblaciones muestran que la práctica es realizada por recomendación
médica o familiar y reducción de peso, evidenciando una fuerte inclinación por aspec-
tos extrínsecos. Es decir, estos sujetos no se comprometen con la actividad física por
voluntad propia, lo hacen por obtener alguna recompensa, coincidiendo con las afir-
maciones de (Phillips et al., 2004).
Según recordamos los adultos mayores de nuestra población mencionan reali-
zar práctica físico-deportiva por diversión y disfrute al igual como sucede entre los
irlandeses del norte (Campbell et al., 2001) y los estadounidenses (CDC, 2003). Desta-
cando que para estas poblaciones la práctica por estar en forma no resulta una priori-
dad como sucede en la nuestra. Mostrando una preocupación por la apariencia corpo-
ral, debido a los estereotipos que hoy en día marca la sociedad.
En etapas de la juventud nuestros sujetos practicaron actividades físicas por
motivos intrínsecos, principalmente por distraerse y divertirse. Sin embargo al llegar a
la etapa de adulto mayor este comportamiento se modifica y los motivos cambian, de

Alfonso Cabrera Ramos - 237 -


MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE CAPÍTULO 6

tal forma que siete de cada diez sujetos practican por motivos de salud, coincidiendo
con otras poblaciones particularmente con los estudios españoles.
[Link]. Según el sexo.
Los datos estadísticos de Chi cuadrado, indican que, solamente en la primera
etapa (dependencia familiar), existe diferencia estadísticamente significativa entre esta
variable y los motivos de práctica. Se puede apreciar que el motivo estar en forma, es
claramente elegido por los hombres (70,5%), respecto a las mujeres (29,5%). Éstos están
más de cinco puntos porcentuales por encima del promedio general de la muestra y
cuarenta unidades porcentuales de diferencia entre ambos sexos (tabla 6.2). Los demás
motivos muestran porcentajes similares al promedio central de la muestra.
Respecto a las etapas de independencia familiar y adulto mayor, no se encuen-
tran diferencias estadísticamente significativas, mostrando que hombres como mujeres,
tienen similares motivos para realizar práctica físico-deportiva de tiempo libre.
Podemos apreciar que durante la juventud, la preocupación por estar en forma
es evidente entre los varones, quienes se muestran más preocupados por los aspectos
personales que las mujeres, coincidiendo con los comentarios de (Campbell et al., 2001;
Mico et al., 2002; Pavón et al., 2003).
Sin embargo, estos motivos pueden ser modificados con el paso de una etapa a
otra (como sucede en nuestros sujetos), de tal forma, que al llegar a la tercera etapa, los
motivos de práctica son valorados similarmente por varones y mujeres.
Recordando que hemos recurrido a la memoria y que nuestros resultados pro-
ceden de hace aproximadamente medio siglo, podemos observar que las presencias de
nuestra población respecto a algunos estudios resultan similares, cuando la práctica es
realizada por estar en forma, coincidiendo con los datos obtenidos por Ispizua (1996),
Ruiz Juan et al. (2005a) y Weinberg y Could (2000). Difiriendo de las aportaciones de
Canales y Perich (2003) y Pavón et al. (2003), quienes refieren que los hombres practi-
can por diversión, placer y disfrute y las mujeres, por motivos extrínsecos como la esté-
tica. Confirmando los comentarios de Ruiz Juan y García Montes (2005) y Porras (2006)
quienes manifiestan que, en estas etapas, los hombres practican por motivos intrínse-
cos y las mujeres por los extrínsecos.
Nuestros resultados difieren de los datos obtenidos por Ruiz Juan et al. (2005b)
en los habaneros y Martínez (2003), con los colombianos quienes encuentran diferen-
cias en los motivos de práctica entre hombres y mujeres.
En la etapa de adulto mayor, los hombres y las mujeres de nuestro estudio, alu-
den similares motivos de práctica entre ellos, pero no coinciden con los resultados de
Barnes y Schoenborn (2003), Impollino (2001), Mora et al. (2004), quienes refieren que
en esta etapa, ambos sexos muestran preferencia por su salud.
En etapas de la juventud, la preocupación por estar en forma es evidente entre
los varones más que en las mujeres, quienes se muestran más preocupadas por los as-
pectos personales. Sin embargo, al llegar a la tercera etapa, nuestros datos indican que

- 238 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 6 MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

los motivos de práctica de la población tapachulteca son valorados similarmente por


varones y mujeres.
[Link]. Según la edad.
Los datos indican que no existe diferencia estadísticamente significativa entre
edad y los motivos de práctica físico-deportiva en el tiempo libre en las tres etapas de
la vida. Tanto los más jóvenes (60-69 años) como los más viejos (80-85 y más años),
aluden motivos similares de práctica (tabla 6.3). Es decir, durante más de 40 años, el
comportamiento de práctica de actividad física de tiempo libre, se ha mantenido esta-
ble e inalterable. Teniendo similares motivos cuando eran jóvenes, adultos y en la ac-
tualidad.
Habrá que resaltar que, en este estudio, hemos acudido a la estimulación del re-
cuerdo en las etapas de la vida durante medio siglo y que ha transcurrido bastante
tiempo. Por lo tanto, los datos fueron referidos mucho tiempo después de haber suce-
dido. Por este motivo, debemos ser cautelosos con los resultados.
Sin embargo, al contrastar nuestros resultados con reciente estudios, podemos
observar que estos difieren de los obtenidos por Campbell y et al. (2001), Ispizua,
(1996), Porras (2006), Ruiz Juan y García Montes (2005), Ruiz Juan et al. (2005a), Ruiz
Juan et al. (2005b), quienes destacan que cuando los sujetos son jóvenes la práctica es
influenciada por motivos intrínsecos, los cuales modifican al paso del tiempo.
Weinberg y Could (2000), resaltaba que en los adultos mayores resulta más
probable la práctica por aspectos extrínsecos dadas las múltiples influencias que se
ejercen sobre estos para realizar práctica, siendo totalmente contradictorio a nuestra
población.
Los adultos mayores tapachultecos, los más jóvenes (60-69 años) y los más vie-
jos (80-85 y más años), tienen motivos similares de práctica. Es decir, durante casi me-
dio siglo, el comportamiento de práctica de actividad física de tiempo libre, se ha man-
tenido inalterable practicando por los mismos motivos en cada una de las tres etapas
de la vida.
[Link]. Según el nivel de estudios.
En relación a esta variable, se observa que sólo en las dos últimas etapas (inde-
pendencia familiar y adulto mayor), existen diferencias estadísticas significativas (tabla
6.4). En la etapa de dependencia familiar, podemos apreciar como, el nivel de estudios
no se asocia en la selección de motivos de práctica. Mostrando que tener alto o bajo
nivel de estudios no influyo en la decisión de los jóvenes por tener unos u otros moti-
vos de práctica.
En tanto la diferencia se que produce en la etapa de independencia familiar se
debe a que, a mayor nivel de estudios, existe mayor interés por mantener y cuidar la
salud, lo cual nos hace suponer que probablemente tengan un mayor conocimiento
sobre los beneficios saludables que otorga realizar actividades físicas y deportivas. Esto
obliga a poner mayor atención en sectores cuyas posibilidades de acceder a los estudios
son limitadas y por otro, difundir los beneficios de la práctica.

Alfonso Cabrera Ramos - 239 -


MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE CAPÍTULO 6

En la etapa de adulto mayor, encontramos diferencias estadísticamente signifi-


cativas en los motivos por diversión y estar en forma. Los que tienen bajo nivel de es-
tudios, muestran menor interés por estos motivos, respecto a quiénes tienen mayor
nivel de estudios.
Por tanto, podemos deducir que cuando los sujetos tienen mayor aprendizaje
existe más conocimiento sobre los beneficios de la práctica físico-deportiva, pues así
nos lo hacen ver nuestros resultados, los cuales presentan similitud con los datos en-
contrados por Porras (2006), Ruiz Juan y García Montes (2005) y Ruiz Juan et al.
(2005b), quienes resaltan que a mayor nivel de estudios, mayor preocupación por el
cuidado de la salud, gusto por la práctica y diversión por la misma.
Podemos decir que los sujetos que poseen mayor nivel de aprendizaje coinciden
en señalar que los motivos por los que practican actividad física son por estar en forma,
por que les permite conocer más gente y por mejorar la salud. Probablemente por tener
mayores conocimientos de los beneficios de la práctica sobre la salud.
[Link]. Según la situación laboral.
Los datos indican diferencias estadísticamente significativas solamente en la se-
gunda etapa (independencia familiar), en los motivos estar en forma y por mantener y
mejorar la salud (tabla 6.5). Es en esta etapa donde quienes trabajan (47,9%), son quie-
nes más señalan que realizan práctica de actividad física porque esta permite estar en
forma, seguido por quienes se encuentran jubilados (32,5%) y las amas de casa (10,8%).
Respecto al segundo motivo más citado, por salud, resulta que este es una prioridad
para los jubilados (35,3%), mientras que para quienes trabajan y las amas de casa las
cifras son bajas.
Podemos apreciar como durante la etapa de dependencia familiar, la situación
laboral, no varía en la selección de los motivos que eligen los sujetos para participar en
actividades físicas y deportivas de tiempo libre. Esto podría deberse, como citan varios
autores (Porras, 2006; Ruiz Juan y García Montes, 2005 y Ruiz Juan et al., 2005b), a que
en estas etapas la ocupación no es una variable que defina la elección de los motivos de
práctica.
Estos resultados presentan similitud con los datos observados por algunos in-
vestigadores (Porras, 2006; Ruiz Juan y García Montes, 2005; Ruiz Juan et al., 2005b), al
resaltar que quienes trabaja, han jubilado o son amas de casa, muestran preferencias
similares a los que hemos encontrado.
Es sobresaliente que en la actualidad (adulto mayor), los que trabajan, jubilados
y las amas de casa muestran similares motivos de práctica. Pero al contrastarlos obser-
vamos una discrepancia con los obtenidos por Porras (2006), Ruiz Juan y García Mon-
tes, (2005) y Ruiz Juan et al., (2005b), quienes exponen que en esta etapas muestran
mayores preferencias por motivos extrínsecos.
En etapas de la juventud los que trabajan y los jubilados son practicantes por-
que quieren mantener una imagen corporal adecuada. Sin embargo, los jubilados y
pensionados también fijan su atención en el mantenimiento de la salud. Pero en la ter-

- 240 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 6 MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

cera etapa tienen similares motivaciones de práctica en las diferentes categorías de la


situación laboral.
6.5.2. Motivos de abandono de la práctica de actividad físico-deportiva de
tiempo libre de los adultos mayores de 60 años del municipio de Tapachula (México)
En este apartado se analizarán los motivos de abandono de la práctica de acti-
vidad física en su tiempo libre y su evolución en tres etapas de vida de esta población.
Se ofrecieron nueve ítems, los cuales fueron agrupados en individuales y sociales,
permitiendo entender, explicar y comprender las causas que conducen al abandono de
la práctica. Para facilitar el análisis estadístico, se señalan los tres motivos que mayor
porcentaje presentan en cada etapa.

Por motivos de salud

Por motivos ec onómic os

Por obligac iones familiares

Por falta de tiempo

0 10 20 30 40 50 60 70

Adulto mayor Independencia familiar Dependencia familiar

Figura 6.2.- Motivos de abandono de la práctica físico-deportiva de la


población de Tapachula mayor de 60 años en la etapa de dependencia
familiar, independencia familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años.

En la primera poco más de la mitad de la población (56,3%), cita que ha dejado


de participar porque carece de tiempo, seguido de las obligaciones familiares (37,5%) y
por cuestiones económicas por último, por motivos económicos (35,4%).
Motivos similares son mencionan al encontrarse en la segunda etapa, con dife-
rentes valores porcentuales. Sin embargo, en la etapa de adulto mayor, los problemas
de salud (53,5%), resulta la causa principal para dejar de realizar actividades físicas,
además de las obligaciones familiares (31%) y no contar con tiempo necesario (29,9%).
Evidenciando que la falta de tiempo ha estado presente en a lo largo de la vida, es decir
en las tres etapas (tabla 6.6 y figura 6.2).
Desde la perspectiva de la autodeterminación, parece que en las primeras eta-
pas los factores extrínsecos influyen más en el abandono de la práctica, siendo en las
siguientes los intrínsecos. Confirmando los comentarios de varios investigadores al
señalar que el abandono de la práctica es multifactorial, debido a existencia de motivos
intrínsecos y extrínsecos. Respecto a este último destaca la carencia de tiempo citada

Alfonso Cabrera Ramos - 241 -


MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE CAPÍTULO 6

con frecuencia en todas las etapas, como sucede en países desarrollados y vías de des-
arrollados, a lo cual Sallis (1999), señala que la falta de tiempo no corresponde a la rea-
lidad.
Nuestros resultados de las etapas de la juventud, coinciden con los resultados
de Arribas y Arruza (2004), Cantón (2000), Otero (2004), Porras (2006), Ruiz Juan et al.
(2005a), Ruiz Juan y García Montes (2005). Siendo diferentes a los obtenidos por García
Ferrando (2005).
En lo que respecta a los adultos mayores, encontramos motivos diferentes a los
que señalan Erdorciaín et al. (2000), Porras (2006), Romero (2007), Ruiz Juan et al.
(2005b), Seclen y Jacoby (2003).
Se puede observar que nuestra población en etapas de la juventud, abandonó la
práctica por falta de tiempo, probablemente esta relacionado con las múltiples respon-
sabilidades propias de la etapa como la familia, el trabajo y el estudio. Pero los adultos
mayores tapachultecos abandonan la práctica principalmente por motivos de salud, en
tanto que, en otros por falta de tiempo.
El trabajo, el estudio y las obligaciones familiares en etapas de la juventud, son
los principales motivos de abandono de la práctica física, destacando la carencia de
tiempo. En la etapa de adulto mayor, además de este motivo, los sujetos lo hacen por
problemas de salud.
[Link]. Según el sexo.
Los datos indican que en la primera etapa no existen diferencias estadística-
mente significativas entre los motivos de abandono y el sexo. Los porcentajes se locali-
zan en torno al promedio general de la muestra. Es decir, ambos sexos citan motivos
similares que han conducido al abandono de la práctica físico-deportiva de tiempo
libre. En la segunda etapa se producen algunas diferencias, caso particular en proble-
mas económicos que afectan más a los hombres (62,2%) que mujeres (37,8%). Respecto
al resto, no existen diferencias significativas. Y en adulto mayor solo se producen dife-
rencias cuando el abandono se produce por cuestiones de salud, siendo las mujeres
(49%) las más afectadas, con más de siete puntos porcentuales por encima del prome-
dio general (tabla 6.7). Por tanto, el sexo es un correlato que esta relacionado con el
abandono de la práctica de actividad físico-deportiva de tiempo libre.
En nuestros resultados podemos observar, que los motivos de abandono son co-
incidentes con las afirmaciones de Weinberg y Could (1996), quienes señalan que en
algunas poblaciones, los motivos de abandono, son diferentes entre los hombres y las
mujeres. Sin embargo, no son coincidentes con los obtenidos por Porras (2006), Ruiz
Juan y García Montes (2005), Ruiz Juan et al. (2005a) y Ruiz Juan et al. (2005b), al referir
que tanto hombres y mujeres dejan de participar por la incompatibilidad de los hora-
rios, tener pereza y desgana y la falta de tiempo.
De igual manera nuestros resultados no coinciden con las afirmaciones de
Weinberg y Could (2000), quienes resaltan que las mujeres abandonan la práctica de
tiempo libre, por motivos extrínsecos, sin embargo, en nuestro estudio parece que los
intrínsecos resultan la principal causa.

- 242 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 6 MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

Los motivos de abandono son diferentes en cada una de las etapas de la vida en
hombres y mujeres. En etapas de la juventud, los hombres lo hacen por motivos extrín-
secos como los motivos económicos. Pero en la etapa de adulto mayor, las mujeres más
que los hombres lo hacen por motivos intrínsecos como la salud. Es decir, las necesida-
des de los hombres de destinar largas jornadas de trabajo, se ven limitados para conti-
nuar con la práctica. Por otro lado, las mujeres cuando llegan a esta etapa de la vida, lo
hacen por problemas de salud.
[Link]. Según la edad.
Recordamos que con la edad las posibilidades de abandonar la práctica son al-
tas, debido a la influencia y correlación de que se produce entre variables. En nuestros
datos, los resultados muestran que no existen diferencias estadísticas significativas
entre los seis grupos de edad y los motivos de abandono, debido a que los valores por-
centuales dejan ver la similitud entre los menos viejos (60 años) y más viejos (96 años)
en las tres etapas. Es decir, en este momento de la vida esta población alude motivos
similares de abandono de práctica (tabla 6.8). Evidenciando que la edad no es una va-
riable que influya en el abandono de la práctica. Sin embargo, se debe precisar que los
datos, pueden tener sesgos significativos, porque hemos acudido al recuerdo de más
de 40 años.
Tras el análisis apreciamos que estos resultados no coinciden con los comenta-
rios de (Bagur, 2005), quien afirma que con el incremento de la edad, aumentan los
índices de abandono. En cambio, existen estudios (Porras, 2006; Ruiz Juan y García
Montes, 2005; Ruiz Juan et al., 2005; Ruiz Juan et al., 2005b) que confirman las palabras
de Bagur.
En este estudio la edad no es un correlato que influya en el abandono de la
práctica, pero debemos precisar que los datos pueden tener sesgos significativos debi-
do a que hemos acudido al recuerdo de más de sesenta años y este puede ser impreci-
so.
[Link]. Según el nivel de estudios.
Respecto a esta variable, nos percatamos que no se producen diferencias esta-
dísticas significativas con los motivos de abandono de práctica físico-deportiva en las
tres etapas. Pues los resultados presentan valores porcentuales muy similares entre
quienes alto y bajo nivel de estudios (tabla 6.9). Mostrando que el nivel de preparación
académica no es una variable que influya en las causas que han inducido a los sujetos
al abandono de la práctica en ninguna de las tres etapas de la vida, al menos en esta
población.
Es conveniente mencionar que existen pocas investigaciones que señalan que el
nivel de estudios sea una variable relevante, en relación al abandono de la práctica físi-
co-deportiva.
Al contrastar nuestros resultados, encontramos que no coinciden con los datos
obtenidos por Porras (2006), Ruiz Juan y García Montes, (2005) y Ruiz Juan et al.
(2005b), quienes exponen que cuando los sujetos muestran mayor nivel de estudios los
motivos abandonan la práctica porque carecen de tiempo por la incompatibilidad con

Alfonso Cabrera Ramos - 243 -


MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE CAPÍTULO 6

el trabajo o estudios, y entre quienes tienen menor nivel es debido a que tienen pereza
o desgana, así como el avance de la edad.
En nuestro estudio, el nivel de estudios no es un determinante de abandono de
la práctica físico-deportiva de tiempo libre, los que poseen bajo nivel y los que poseen
alto nivel de estudios, tienen similar comportamiento para abandonar dicha actividad,
en las tres etapas de la vida
[Link]. Según la situación laboral.
El tratamiento estadístico indica que en la etapa de dependencia familiar e in-
dependencia familiar, no existen diferencias estadísticas significativas entre las diferen-
tes categorías laborales y las causas que han inducido al abandono de la práctica, dado
que los valores porcentajes se localizan en torno a la media general de la muestra. Mos-
trando que, tanto quienes trabajan o no, están jubilados o pensionados y las amas de
casa, tienen similares motivos de abandono.
Sin embargo, en la actualidad (adulto mayor) existen diferencias estadísticas
significativas con los jubilados y pensionados quienes manifiestan haber abandonado
la práctica por problemas de salud (30,0%). En el resto, los porcentajes son parecidos al
promedio central (tabla 6.10). Mostrando que, el abandono de la práctica, en la tercera
edad, se encuentra relacionado con los problemas de salud.
En contraste con otras investigaciones, encontramos similitud con los datos ob-
tenidos por Porras (2006), Ruiz Juan y García Montes (2005) y Ruiz Juan et al. (2005b),
particularmente con los jubilados, quienes han dejado la práctica por motivos de salud.
No siendo así en otras categorías.
En etapas de la juventud los motivos de abandono de la práctica física son si-
milares entre las diferentes categorías de la situación laboral. Podemos decir que en la
en las dos primeras etapas la situación laboral no es un determinante que condicione el
abandono de dicha práctica. Sin embargo, en la etapa de adulto mayor, el abandono se
encuentra relacionado con las enfermedades, principalmente en los jubilados y pensio-
nados.
6.5.3. Motivos por los que nunca han realizado actividad físico-deportiva de
tiempo libre los adultos mayores de 60 años del municipio de Tapachula (México).
No realizar práctica de tiempo libre resulta preocupante debido a las múltiples
situaciones negativas que genera la inactividad física. Es por ello que en este apartado
analizaremos que causas han llevando a los sujetos a no realizar práctica físico-
deportiva en las diferentes etapas de vida.
A la pregunta ¿Cuál diría usted que fueron los motivos por los que nunca prac-
ticó actividades físico-deportivas?, se dieron siete opciones de respuesta (Porque estaba
muy cansado, no me daban permiso, no tenía tiempo, no me gustaba, por enfermedad,
por pereza y otros). Para facilitar el análisis, hemos considerado los primeros.
Observamos que durante la primera etapa (dependencia familiar), los sujetos
dicen no haber practicado nunca porque no les daban permiso (64,8%), falta de tiempo
(60,2%) y porque no gustan de la actividad física (23.8%). Motivos similares fueron

- 244 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 6 MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

citados en la segunda etapa (independencia familiar), mostrando una variación en el


orden, pues citan que la carencia o falta de tiempo (75%), limitaba la posibilidad de
practicar, seguido porque se encontraban cansados (40,9%) y no gusta la actividad físi-
ca (23,7%). Mostrando que debido a los compromisos familiares y laborables la posibi-
lidad de adherencia a la práctica de tiempo libre resultaba complicada, además que la
posible actividad física realizada en el trabajo o vida cotidiana la consideraban bastan-
te.
Al llegar a la etapa de adulto (actualidad) los motivos presentan variaciones.
Son las enfermedades (40,4%) el principal obstáculo para realizar práctica o no haber
realizado nunca, además de señalar la falta de tiempo (40,1%) y tener pereza (37,8%).
Resulta llamativo que la falta de tiempo es citada en las tres etapas y figura como una
potente razón para no realizar práctica, en cambio las enfermedades surgen principal-
mente en la última etapa, no siendo así en las dos previas (tabla 6.11 y figura 6.3)

Por enfermedad

Estaba muy c ansado

Por pereza

No me gustaba la ac tividad físic a

No tenía tiempo

No me daban permiso

0 10 20 30 40 50 60 70 80

Adulto mayor Independencia familiar Dependencia familiar

Figura 6.3.- Motivos por los que nunca realiza actividad físico-deportiva la
población de Tapachula mayor de 60 años en la etapa de dependencia
familiar, independencia familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años.

Al contrastar nuestros resultados con otras investigaciones para comprender es-


te comportamiento, percatamos coincidencias con los datos aportados por Gálvez
(2004), Hernández, et al. (2002), Ispizua (1993), Riera, (1996), Rebollo y García Montes
(1996), Ruiz Juan, (2001), Ruiz Juan et al. (2005b) y Sánchez, et al. (2003), en la pobla-
ción joven. Esto permite entender que la falta de tiempo es un problema que afecta a la
población desde hace muchos años atrás, resultando urgente analizar más detallada-
mente esta variable.
Ocurriendo lo mismo en la etapa de adulto mayor (CDC, 2003; Cuevas, 1994;
Brownson et al., 2001; García Ferrando, 2003; García y Spence, 2002; López y Rebollo,
2002; Loughborough, 2002; Otero, 2004; Parks et al., 2003; Romero, 2007; Ruiz Juan y
García Montes, 2005; Ruiz Juan et al., 2005b; Sánchez et al., 2003; Valero et al., 2007),
respecto a la falta de tiempo como la principal barrera. Difiriendo de los obtenidos por

Alfonso Cabrera Ramos - 245 -


MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE CAPÍTULO 6

Jiménez, et al. (2002), Molero y Guillen (2007) y Vuori y Fentem (1996), al encontrar que
los sujetos dicen no haber practicado nunca por falta de interés, salud y no ser hábiles.
En nuestro estudio, las obligaciones laborales, la familia y los estudios, son los
motivos por los que nunca practicaron actividad física, mostrando una tendencia simi-
lar en las dos primeras etapas de la vida. Sin embargo, en la etapa de adulto mayor los
motivos son diferentes, las enfermedades y la pereza tienen mayor influencia en la de-
cisión de no practicar ninguna actividad.
[Link]. Según el sexo.
El tratamiento estadístico realizado, indica que existen diferencias significativas
entre el sexo y los motivos de no práctica. Al observar los datos de la primera etapa,
encontramos que los hombres citan como principal obstáculo con similares valores
porcentuales no contar con permiso (42,7%) y por escasez de tiempo (42,4%). En tanto,
las mujeres señalan no realizar porque no gustan de la actividad física (76,3%), carecer
de tiempo (57,6%) o no contaban con permiso para realizarla (57,3%).
En la segunda etapa, podemos observar que los hombres nunca practicaron,
porque estaban muy cansados (46,6%), no tenían tiempo (43,6%) y porque no le gusta-
ba la actividad física (26,6%). Similares motivos indican las mujeres pero, en diferente
orden, primeramente señalan porque no les gustaba la actividad física (73,4%), por
escasez de tiempo (56,4%) y porque estaban muy cansadas (53,8%).
En lo que respecta al adulto mayor ambos sexos relatan que la carencia de
tiempo (mujeres 51,9%, hombres 48,1%) se mantiene como el principal obstáculo.
Mostrando que la falta de tiempo ha sido y mantenido la principal barrera que
ha afectado a lo largo de la vida tanto a hombres como mujeres (tabla 6.12). Por lo tan-
to, el sexo es un correlato que se asocia con las diferentes causas que han inducido a no
haber practicado nunca actividades físicas y deportivas de tiempo libre.
Al contrastar nuestros resultados con otras investigaciones más recientes, en-
contramos que en etapas de la juventud son coincidentes con los datos que muestran
Erdociaín et al. (2000), Gálvez (2004), García Montes et al. (2001), Ispizua (1993), Ruiz
Juan y García Montes (2005), Ruiz Juan et al. (2005a) y Ruiz Juan et al. (2005b).
Sin embargo, en la etapa de adulto mayor nuestros resultados de hombres y
mujeres no coinciden con Garita (2006), Hirvensalo et al. (1998) y Valero et al. (2007).
Quienes aluden falta de interés, falta de salud, perdida de feminidad y discriminación
como los motivos fundamentales por los que nunca realizan actividad físico-deportiva.
En etapas de la juventud, los hombres tienen como barrera principal la negación
de la autorización y escasez de tiempo para la realización de actividad física y las mu-
jeres porque no desarrollaron el gusto por la práctica física. Pero en la etapa de adulto
mayor, las mujeres son las que reclaman tiempo para realizar la práctica física.
[Link]. Según la edad.
En cuanto a los grupos de edad, los datos indican que, en las dos primeras eta-
pas (dependencia familiar e independencia familiar), no existen diferencias significati-

- 246 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 6 MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

vas, los porcentajes de los motivos por los que nunca hicieron actividad, en cada uno
de los grupos de edad son similares, pero con una clara tendencia a disminuir de una
etapa a otra. Mostrando que durante la etapa de juventud, los sujetos mantuvieron los
mismos motivos.
En cambio en la etapa actual (adulto mayor), se producen diferencias significa-
tivas, mostrando que entre los sujetos de menor edad no participar nunca en activida-
des físicas son debido a dolencias y enfermedades (30,4%) y por que causa pereza, con
dos puntos porcentuales por encima del promedio general (tabla 6.13). Siendo similar
en el resto de grupos de edad, mostrando que la edad es una variable que se asocia con
la no participación de práctica físico-deportiva.
Al contrastar nuestros resultados, encontramos las causas de no práctica duran-
te la juventud (dependencia e independencia familiar) difieren de los resultados obser-
vador por (Cabañas et al., 2004; Hernández et al., 2002; Ruiz Juan y García Montes,
2005; Ruiz Juan et al., 2005a y Ruiz Juan et al., 2005b).
Respecto a la etapa de adulto encontramos que nuestra población presenta simi-
litud en las causas de no práctica que citan los sujetos inactivos de Almería (Hernández
et al., 2002; Ruiz Juan y García Montes, 2005) y Habaneros (Ruiz Juan et al., 2005b). Es
decir, en la etapa de adultos mayores la mayoría de las poblaciones muestran no prac-
ticar actividad físico-deportiva por los problemas de salud.
En las etapas de la juventud los sujetos de los diferentes grupos quinquenales
mantuvieron los mismos motivos para nunca practicar actividad física. Sin embargo,
en la etapa de adulto mayores dolencias y enfermedades producen una flojera asociada
con la no participación en la práctica física desde los primeros años de esta etapa.
[Link]. Según el nivel de estudios.
Podemos observar que en las dos primeras etapas (dependencia familiar e in-
dependencia familiar), no existen diferencias estadísticamente significativas, los datos
presentan valores muy similares al promedio general de la muestra. Pero, en la etapa
de adulto mayor, se aprecian diferencias en aquellos que poseen bajo nivel de estudios,
particularmente cuando citan ser inactivos porque participar causa pereza (11,8%),
siendo similares entre el resto (tabla 6.14). En cambio, entre quienes tienen altos niveles
de estudio parece no producirse diferencias en cuanto a las causas de inactividad.
Contrastados con otras investigaciones, observamos que nuestros datos difieren
de los proporcionados por Rebollo y García Montes (1996), el MMWR (2000), King
(2001), y Ruiz Juan et al. (2005b). En cambio, estos son los datos de Ruiz Juan y García
Montes, 2005), quienes refieren que los almerienses nunca han practicado actividades
físicas por pereza y desgana, aunque las cifras son menores que la nuestra. Es decir,
señalan con mayor frecuencia la falta de tiempo y los problemas de salud entre quienes
tienen menor nivel de estudios. Son pocas las investigaciones que consideran al nivel
de estudios como una variable importante en los comportamientos, fundamentalmen-
te, en la población de adulto mayor, por esta razón merece la pena profundizar.
En esta población, los sujetos con alto y bajo nivel de estudios tienen similares
motivaciones en etapas de la juventud para nunca practicar actividad física. Pero en la

Alfonso Cabrera Ramos - 247 -


MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE CAPÍTULO 6

etapa de adulto mayor, los sujetos con menor nivel de estudios nunca practican activi-
dad física, por falta de ganas y por flojera. Es decir, a menor conocimiento, menor con-
ciencia de los beneficios de la práctica física
[Link]. Según la situación laboral.
El análisis estadístico indica que en las tres etapas existen diferencias estadísti-
cas significativas entre la situación laboral y los motivos por el cuál nunca han practi-
cado actividad física.
Durante la primer etapa (dependencia familiar), los sujetos que trabajan son
quieres respecto al resto de ocupaciones quienes muestran ser quienes nunca han prác-
tica porque no les permitían o no daban permiso par ello (32,1%) con cinco puntos por-
centuales por encima del promedio general. Por su parte las amas de casa, porque no
les gustaba la actividad física (46,7%) con más de siete puntos porcentuales por encima
del promedio central.
Al observar la etapa de independencia familiar, observamos que al igual como
en la primera etapa, los sujetos que manifiestan trabajar citan no haber participado
nunca en actividades físicas y deportivas por la falta de tiempo (30,6%). Mostrando que
en el resto de ocupaciones (las amas de casa, jubilados, pensionados y parados), no se
producen diferencias.
En la etapa de adulto mayor, los que no están trabajando son quienes aluden
por enfermedad (24,9%) y por pereza (26,9%), las principales causas por el cual nunca
han participado en actividades físico-deportiva de tiempo libre (tabla 6.15). Probable-
mente con el paso del tiempo y tras haber realizado múltiples ocupaciones laborables,
en los sujetos que nunca han practicado actividad las actividades físicas de tiempo li-
bre, estas podrían ser consideradas como imposibles por este grupo de personas. Sien-
do necesario valorar que otras variables han afectando la adherencia a la práctica.
Respecto a otros estudios, nuestros resultados son similares a los obtenidos por
Otero (2003) y Gálvez (2004). Difiriendo en el caso de las amas de casa Ruiz Juan y Gar-
cía Montes (2005) y Ruiz Juan et al. (2005b), pues estos investigadores señalan que tan-
to para las amas de casa y jubilados la falta de tiempo y no disponer de una buena sa-
lud han sido los motivos para no haber realizado nunca práctica físico-deportiva de
tiempo libre.
En este estudio, la situación laboral es un correlato que influye para que los su-
jetos, en las tres etapas de la vida, nunca practiquen actividad físico-deportiva. En las
etapas de la juventud, los que trabajan, nunca practicaron por carecer de permiso y
tiempo y las amas de casa porque no desarrollaron el gusto de la práctica de actividad
física. Pero, en la etapa de adulto mayor, los motivos son diferentes, nunca practican
por deterioro de la salud y la falta de ganas para practicar alguna actividad.
6.6. Conclusiones del capítulo.
6.6.1. Motivos de práctica.
Las conductas que presentan los tapachultecos practicantes de actividades físi-
cas, en etapas de la juventud, están influenciadas por motivos intrínsecos, es decir, se

- 248 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 6 MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

centran en el gusto y la diversión. En esta etapa son los hombres más que las mujeres,
quienes practican por tener una imagen corporal adecuada.
Los hombres que trabajan, los jubilados y los pensionados fijaron su práctica fí-
sica en el mantenimiento de la salud y en su imagen corporal, cuando vivieron la etapa
de independencia familiar.
Cuando nuestros sujetos llegaron a la etapa de adulto mayor, cambiaron los
motivos de práctica física, de tal forma que siete de cada diez sujetos practicaron acti-
vidad preocupados por su salud. Sin embargo, en esta etapa los hombres y las mujeres
tienen similar motivación la práctica física.
Los adultos mayores tapachultecos más jóvenes (60-69 años) y los más viejos
(80-85 y más años) tuvieron similares motivaciones de práctica. Significa que durante
casi medio siglo, el comportamiento de práctica de actividad física de tiempo libre se
ha mantenido inalterable en cada una de las tres etapas de la vida.
En nuestro estudio los hombres que actualmente trabajan, los jubilados y pen-
sionados con mayor nivel de estudios refieren que, cuando estuvieron en la etapa de
independencia familiar, practicaron actividad físico-deportiva de tiempo libre por mo-
tivos extrínsecos como mejorar la imagen corporal. Pero es sobresaliente que los jubila-
dos indiquen que, en esa etapa de la vida, también lo hicieron por motivos de salud, es
decir, a mayor conocimiento mayor es la preocupación por adquirir beneficios de la
práctica física para la salud.
6.6.2. Motivos de abandono.
Los motivos de abandono de la práctica física en la etapa de la juventud, están
vinculados con los distintos roles que juegan los sujetos como ser estudiante, trabaja-
dor y padre de familia, reduciendo significativamente las posibilidades de practicar
alguna actividad física, obligándolos al abandono de dicha práctica. Es decir, nuestros
sujetos abandonaron la práctica física por escasez de tiempo que utilizan, mayormente,
en obtener beneficios económicos para llevar el sustento a la familia.
Son los hombres los que mayormente abandonan la práctica por motivos ex-
trínsecos como llevar el sustento a la familia. Pero, en la etapa de adulto mayor, las
mujeres lo hacen por motivos intrínsecos como la salud. Es decir, las necesidades de los
hombres de destinar largas jornadas de trabajo se ven limitados para continuar con la
práctica. Por otro lado, el abandono en las mujeres se debe, principalmente, por el dete-
rioro de la salud al llegar a esta etapa de la vida.
En este estudio, la edad junto con el nivel de estudios, no son un factor deter-
minante del abandono de la práctica físico-deportiva en las tres etapas de la vida, pero
debemos precisar que los datos pueden tener sesgos significativos debido a que hemos
acudido al recuerdo de más de sesenta años y este puede ser impreciso.
La situación laboral no es un determinante que condicione el abandono de la
práctica física en las dos primeras etapas de la vida, los motivos de abandono son simi-
lares entre las diferentes categorías. Sin embargo, en la etapa de adulto mayor, los mo-

Alfonso Cabrera Ramos - 249 -


MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE CAPÍTULO 6

tivos de abandono se encuentran relacionados con las enfermedades, principalmente,


en los jubilados y pensionados.
6.6.3. Motivos para nunca practicar.
En las etapas de dependencia e independencia familiar, las obligaciones labora-
les, la familia y los estudios, son los motivos por los que los sujetos nunca practicaron
actividad física. En estas etapas, los hombres nunca practican actividad física por falta
de autorización y escasez de tiempo para poder realizarla y las mujeres porque no de-
sarrollaron el gusto por la práctica física. Sin embargo, en la etapa de adulto mayor los
motivos son diferentes, la aparición de algunas enfermedades y la falta de ganas, con-
dicionan la decisión de no practicar ninguna actividad física y son las mujeres las que
reclaman tiempo para realizarla.
En este estudio, la edad no es condicionante en los motivos que tienen los suje-
tos para no practicar nunca actividad física. En las etapas de la juventud los sujetos de
los diferentes grupos quinquenales mantuvieron los mismos motivos para nunca prac-
ticar actividad física. Sin embargo, en la etapa de adulto mayor las dolencias y las en-
fermedades les producen una flojera que se asocia con la no participación en la práctica
física, a partir de los setenta años.
El nivel de estudios no es un factor determinante en los motivos para nunca
practicar actividad física en las dos primeras etapas de la vida. Pero, en la última etapa
de la vida, los que tienen menor nivel de estudios nunca practican por no tener ganas,
ni deseos de practicar alguna actividad.
En este estudio la situación laboral, es un correlato que influye en los motivos
para que los sujetos, en las tres etapas de la vida, nunca practiquen actividad físico-
deportiva. En las etapas de la juventud, los que trabajan dicen nunca practicar porque
no disponen del permiso en el trabajo, ni de tiempo y las amas de casa porque nunca
desarrollaron el gusto por la práctica física. En la etapa de adulto mayor, los motivos
son diferentes, ya que nunca practican por deterioro de la salud y por falta de ganas
para practicar alguna actividad.
6.7. Bibliografía.
Arribas, S. y Arruza, J. (2004). El abandono de la práctica de la actividad física y el de-
porte en jóvenes escolares de Guipúzcoa (Coord.) En III Congreso Nacional de
Deporte en Edad Escolar. Deporte y Educación (pp. 365-380). Sevilla: Excmo. Ayun-
tamiento de Dos Hermanas. Patronato Municipal de Deportes.
Bagur Calofat, C. (2005). Orientaciones básicas para programas de ejercicio físico de
ámbito no competitivo. En R. Serra Grima y C. Bagur Calafat (Eds.), Prescripción
de ejercicio físico para la salud (pp. 41-58). Barcelona: Secretaría General del De-
porte.
Balaguer Solá, I.; Pastor Ruiz, Y. y Moreno Sigüenza, Y. (1999). Algunas características
de los estilos de vida de los adolescentes de la Comunidad Valenciana. Revista
Valenciana d´Estudis Autonómics, 26, 33-56.

- 250 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 6 MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

Balaguer, I. y Pastor, Y. (2001). Un estudio acerca de la relación entre el autoconcepto y los


estilos de vida en la adolescencia media [En línea]. Disponible en: [Link] psi-
[Link]/ciopa2001/actividades/56/[Link] [Consulta 2007, 2 de
abril].
Bandura, A. (1989). Human agency in social cognitive theory. American Psychologist
Association, 44 (9), 1175-1184.
Bandura, A. (1998). Health promotion from the perspective of Social Cognitive Theory.
Psychology and Health, 13, 623-649.
Bandura, A. (2001). Social cognitive theory: An Agentic Perspective. Annual Reviw Psy-
chol, 52, 1-26.
Barnes, P. y Schoenborn, C. (2003). Informe sobre la actividad física en horas libres y en
horas de trabajo en la población estadounidense. U.S. Department of health and
Human Services, 333, 1-23.
Brownson, R. C.; Baker, E. A.; Housemann, R. A.; Brennan, L. K. y Bacak, S. J. (2001)
Environmental and Policy Determinants of Physical Activity in the United
States. American Journal of Public Health, 91, (12), 1995-2003.
Bussey, K. y Bandura, A. (1999) Social cognitive theory of gender development and
differentiation. Phychology Review, 106, 676-713.
Cabañas González, R.; Martínez Campillo, P. y Del Riego Gordón, M. L. (2004). Análi-
sis de la motivación de las mujeres para la práctica de actividades físicas según
la edad. Lecturas Educación Física y Deportes, Revista Digital, 72 [en línea]. Buenos
Aires. Disponible en: [Link]
Campbell, P. G.; MacAuley, D.; McCrum, E. y Evans, A. (2001). Age differences in the
motivating factors for exercise. Journal of Sport and Exercise Psychology, 23, 191-
199.
Campos, C. M. y Castro, N. L. (2007) Nivel de motivación al inicio y durante la activi-
dad Físico-deportiva con mayores. En P. Montiel, A. Merino, A. Sánchez y A.
Heredia. (Coords.) Actas del II Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva
para Personas Mayores. Un estilo de vida (pp. 407-408) [CD-Rom]. Málaga: Conse-
jería de Turismo, Comercio y Deporte. Instituto Andaluz del Deporte.
Canales, I. y Perich, M. J. (2003). La práctica de la actividad física de la mujer aragone-
sa: un estudio sociológico. En A. Oña Sicilia, y A. Bilbao Guerrero, II Congreso
Mundial de Ciencias de la actividad física y el deporte. Deporte y calidad de vida ( [CD
ROM]. Granada: Facultad de Ciencias de la Actividad Física y Deporte de Gra-
nada.
Cantón, C. E. (2000). Motivación en la actividad física y deportiva. España: Revista Elec-
trónica de Motivación y Emoción, 3, 5-6. [En línea]. Disponible en: http:// re-
[Link]/articulos/acante1372212100/[Link] [Consulta: 2005, 18 de junio]

Alfonso Cabrera Ramos - 251 -


MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE CAPÍTULO 6

CDC (2003). Prevalence of Physical Activity, Including Lifestyle Activities Among Adults, 52,
(32) 764-769. [En línea] Disponible en: [Link] pre-
view/mmwrhtml/[Link]#tab2 [Consulta: 2006, 12 agosto].
Cuevas, M. J. (1994). Los andaluces y el deporte: Hábitos de la práctica deportiva en
Andalucía en el medio urbano. En II Convocatoria de ayudas para la Investigación
Deportiva. UNISPORT.
De Andrés, B.; y Aznar, P. (1996). Actividad física, deporte y salud: factores motivacio-
nales y axiológicos. Apunts, Educación Física y Deportes, 46, 12-18.
Dosil, J. (2004). Psicología de la Actividad Física y del Deporte. Madrid: McGraw-Hill.
Erdociaín, L.; Solís, D. e Isa, R. (2000). Deporte y Género: Hábitos deportivos de los
argentinos. Sportsalud, 210-297.
Gálvez Casas, A. (2004). Actividad física habitual de los adolescentes de la región de Murcia.
Análisis de los motivos de práctica y abandono de la actividad físico-deportiva. Tesis
Doctoral, Universidad de Murcia.
García Bengochea, E. y Spence, J. C. (2002). Alberta Survey on Physical Activity. Edmon-
ton: Centre for Active Living.
García Ferrando, M. (2003). Uso del tiempo libre y actividades deportivas de los jóve-
nes españoles: resultados de una encuesta. En A. Oña Sicilia, y A. Bilbao Gue-
rrero, II Congreso Mundial de Ciencias de la actividad física y el deporte. Deporte y ca-
lidad de vida [CD ROM]. Granada: Facultad de Ciencias de la Actividad Física y
Deporte de Granada.
García Ferrando, M. (2005). Encuesta sobre hábitos deportivos de los españoles avance de
resultados. Madrid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Consejo Supe-
rior Deportes.
García Montes, M. E.; Hernández Rodríguez, A. I.; Oña Sicilia, A.; Godoy García, J. F. y
Rebollo Rico, S. (2001). La práctica física de tiempo libre en la mujer. Motricidad.
Revista de la Asociación Española de Ciencias del Deporte, 7, 145-186.
Garita, A. E. (2006). Motivos de participación y satisfacción en la actividad física, el
ejercicio físico y el deporte. Revista Medicina Humana Salud, 3, (1), 1-16.
Gonzálvez, C. (1992). La práctica deportiva de los niños y jóvenes. (Coords.) En Actas
del Congreso Científico Olímpico 1992. Sevilla: Instituto Andaluz del Deporte.
Hernández Rodríguez, A. I.; García Montes, M. E. y Oña, A. (2002). Las demandas de
actividad físico-deportiva de los jóvenes universitarios almerienses. Motricidad.
Revista de la Asociación Española de Ciencias del deporte, 8, 111-139.
Hernández Rodríguez, A. I.; Salas, G. I.; Sánchez, J. A. M.; Padilla, M. C. y Ventura, P. I.
(2001). Las actividades físico-deportivas de tiempo libre en una residencia escolar.
(Coords.) En XIX Congreso Nacional de Educación Física. Universidad de Murcia.

- 252 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 6 MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

Hirvensalo, M.; Lampinen, P. y Rantanen, T. (1998). Physical exercise in older age: an


eight-year follow-up study on involvement, motives, and obstacles among per-
sons 65-84. Journal of Aging and Physical Activity, 6, 157-168.
Impollino, V. (2001). Los adultos mayores, el tiempo libre y la práctica de deportes y/o activi-
dad física. [En línea]. Argentina Revista Digital. Disponible en: [Link] re-
[Link]/buscador/files/CALID002 [Consulta: 2006, 11 de di-
ciembre].
Ispizua Uribarri, M. (1993). Hábitos deportivos de la población de la margen izquierda. Bara-
kaldo, Portugalete, Santurtzi y Sestao. (1992). Bilbao: Ayuntamientos de Barakaldo,
Portugalete, Santurtzi y Sestao. Eusko Jaurlaritza. Gobierno Vasco. Birkaiko Fo-
ru Aldundia. Diputación Foral de Bizkaia. EUDEL y KAIT.
Ispizua Uribarri, M. (1996). Prácticas y aspiraciones de tiempo libre de una población
en declive: el caso de la margen izquierda del Nervión - Vizcaya. En M. García
Ferrando y J. R. Martínez Morales (Coords.), Ocio y Deporte en España (pp. 101-
118). Valencia: Tirant lo Blanch.
Jiménez, J. E.; Martínez, C. J.; Graupera, J. L. y Pouso, J. F. (2002). La dirección de pro-
gramas de actividad física ante las barreras en la incorporación de la tercera
edad. (Coords.) En I Congreso Internacional de actividad física y deportiva para per-
sonas mayores de Málaga. [CD ROM] Málaga: Instituto Andaluz del Deporte.
King, A. C. (2001). Interventions to promote physical activity by older adults. Journals
of Gerontology, 56, 36-46.
Longhurst, K. y Spink, K.S. (1987) Participation motivation of Australian children in-
volved in organized sport. Canadian Journal applied Sport Sciences, 12, (1), 24-30.
López Cózar. M. y Rebollo Rico, S. (2002). La práctica deportiva en personas mayores: análi-
sis de la calidad de vida y la práctica deportiva realizada. Lecturas Educación Física y
Deportes, Revista Digital [en línea], 53. Buenos Aires. Disponible en:
[Link]
Loughborough (2002). A physically active lifestyle information pack. Physical Activity
y Health Alliance [En línea]. Disponible en: [Link]
.html [Consulta: 2007, 9 de julio].
Maehr, M. L. y Nicholls, J. G. (1980) Culture and achievement motivation: A seconda
look. En N. Warren (Ed.), Studies in cross-cultural psychology, 2, pp. 221-267. New
York: Academic Press.
Martínez López, E. (2003). La salud como motivación para la práctica de actividad físi-
ca en personas adultas. La Treia, 16, 32-43.
Masachs, M.; Puente, M. y Blasco, T. (1994). Evolución de los motivos para participar
en programas de ejercicio físico. Revista de Psicología del Deporte, 5, 71-80.
Maslow, A. (1975). La jerarquía de necesidades de Abraham Maslow. [En línea]. España:
Disponible en: [Link] je-
[Link] [Consulta: 2007, 5 de abril].

Alfonso Cabrera Ramos - 253 -


MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE CAPÍTULO 6

McClelland, D. (1961). The Achieving Society. New York: The Free Press.
Micó, J.; Orona, L. y Piéron, M. (2002). La participación de los adolescentes andorranos
en las actividades físicas y deportivas extraescolares. En M. A. González, J. A.
Sánchez y J. Gómez, Educación Física, ocio y recreación. Una demanda social, un ya-
cimiento de empleo. II Congreso Internacional de la AIESEP (pp. 575-582). A Coruña:
Universidad Da Coruña.
Molero, J. J. y Guillén, M. (2007). La actividad física y patologías del aparato locomotor
en las personas mayores: estudio de una población de entre 65 y 85 años. En P.
Montiel, A. Merino, A. Sánchez y A. Heredia (Coords.) Actas del II Congreso In-
ternacional de Actividad Físico Deportiva para Personas Mayores. Un estilo de vida
(pp. 366-373) [CD-Rom]. Málaga: Consejería de Turismo, Comercio y Deporte.
Instituto Andaluz del Deporte.
Mora, M.; Villalobos, D.; Araya, G. y Ozols, A. (2004). Perspectiva de la calidad de vida
del adulto mayor, diferencias ligadas al género y la práctica de la actividad físi-
co recreativa. Medicina Humana Salud, 1 (1), 1-11.
Morbidity and Mortality Weekly Report, M. (2000). Prevalence of leisure-time and occupa-
tional physical activity among employed Report, 49 (19), 420-424.
Nicholls, J. G. (1984). Achievement motivation: Conceptions of ability, subjective ex-
perience, task choice, and performance . American Psychological Association, In-
corporation, 91 (3), 328-346.
Nuviala Nuviala, A, Ruiz Juan, F., García Montes, M. E, Díaz Suárez, A. (2006). Moti-
vos de práctica y tasa de participación en actividades físico-deportivas organi-
zadas entre adolescentes que viven en dos entornos rurales. Cuadernos de Psico-
logía del Deporte, 6, 69-80
Nuviala Nuviala, A., García Montes, M. E., Ruiz Juan, F. y Jaenes Sánchez, J. C. (2006).
El peso de los agentes sociales en la motivación para realizar prácticas físicas
organizadas entre el alumnado de 10 a 16 años. Revista Iberoamericana de Psicolo-
gía del Ejercicio y el Deporte, 2, 53-67 .
Otero, J. M. (2003). El deporte andaluz en cifras 2002. Sevilla: Consejería de Turismo y
Deporte. Observatorio del Deporte Andaluz.
Otero, J. M. (2004). Hábitos y actitudes de los andaluces ante el deporte (2002). Cádiz: Conse-
jería de Turismo y Deporte. Observatorio del Deporte Andaluz.
Parks, S. E, Housemann, R. A, y Brownson, R. C. (2003). Backgrounds in the United
States and rural adults of various socioeconomic Differential. Journal Epidemiol-
ogy Community Health, 57, 29-35.
Pavón Lores, A.; Moreno Murcia, J. A.; Gutiérrez Sanmartín, M. y Sicilia Camacho, A.
(2003). Motivos de práctica físico-deportiva según la edad y el género en una
muestra de universitarios. Apunts. Educación física y Deportes, 76, 13-21.

- 254 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 6 MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

Phillips, E. M.; Schneider, J. C. y Mercer, G. R. (2004). Motivating elders to initiate and


maintain exercise. American Academy of Physical Medicine and Rehabilitation 85 (3),
53-57.
Piéron, M., García Montes, M. E. y Ruiz Juan, F. (2007). Algunos correlatos de la activi-
dad físico-deportiva en una perspectiva de salud. Tándem. Didáctica de la Educa-
ción Física, 24, 9-24.
Porras, S. M. (2006). Hábitos y actitudes de los sevillanos ante el deporte. España: Instituto
Municipal de Deportes Ayuntamiento de Sevilla.
Rebollo Rico, S. y García Montes, M. E. (1996). Análisis de las tendencias deportivo-
turísticas en el entorno rural. En M. García Ferrando y J. R. Martínez Morales
(Coords.), Ocio y deporte en España. Ensayos Sociológicos sobre el cambio (pp. 179-
205). Valencia: Tirant lo Blanch.
Riera Ferrán. A. (1996). Hábitos deportivos de los aragoneses. En Sánchez Martín (Ed.),
La actividad física y deporte en un contexto democrático (1976-1996). Investigación so-
cial y deporte, 3 (pp. 335-344). Pamplona: AEISAD.
Romero Granados, S. (2007). La actividad físico-deportiva para mayores: consumo o
hábito. En P. Montiel, A. Merino, A. Sánchez y A. Heredia (Coords.) Actas del II
Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva para Personas Mayores. Un esti-
lo de vida (pp. 77-103) [CD-Rom]. Málaga: Consejería de Turismo, Comercio y
Deporte. Instituto Andaluz del Deporte.
Ruiz Juan, F. (2001). Análisis diferencial de los comportamientos, motivaciones y de-
manda de actividades físico-deportivas del alumnado almeriense de Enseñanza
Secundaria Postobligatoria y de la Universidad de Almería. Tesis Doctoral,
Universidad de Almería, Almería.
Ruiz Juan, F. y García Montes, M. E. (2002). El abandono y la ausencia de práctica de
actividad físico-deportiva de tiempo libre del alumnado de la universidad de
Almería. Un estudio longitudinal. Lecturas: Educación Física y Deportes. Revista
Digital, 47 [en línea]. Buenos Aires. Disponible en: [Link]
Ruiz Juan, F. y García Montes, M. E. (2002). Práctica de actividades físico-deportivas de
tiempo libre y motivos para realizarla. Estudio comparativo entre el alumnado
de Enseñanza Secundaria Postobligatoria y de segundo ciclo de la Universidad
de Almería. Lecturas Educación Física y Deportes, Revista Digital, 53 [en línea].
Buenos Aires. Disponible en: [Link]
Ruiz Juan, F. y García Montes, M. E. (2005). Hábitos físico-deportivos de los almerienses en
su tiempo libre. Almería: Servicio de publicaciones Universidad de Almería.
Ruiz Juan, F., García Montes, M. E., Díaz Suárez, A. y Piéron, M. (2007). Hábitos físico-
deportivos y de salud. Estilos de vida en jóvenes y adultos. En F. Ruiz Juan, J. P.
Venero Valenzuela, Q. Méndez Guzmán, J. M. Reverendo Rodríguez, G. Alvés
Barrero, R. Camacho Bravo, R. Ortiz Revert, A. Ortega Fernández, F. L. Bobadi-
lla Gómez, E. Albarrán Viejo y A. Núñez Reina (Eds.), VII Congreso Internacional
sobre la enseñanza de la educación física y el deporte escolar. Viejos hitos y nuevos retos

Alfonso Cabrera Ramos - 255 -


MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE CAPÍTULO 6

ante la LOE. Respuestas educativas a los problemas sociales del deporte escolar y de la
obesidad infantil (pp. 167-201). Badajoz: FEADEF, AMEFEX.
Ruiz Juan, F., García Montes, M. E., Gavala González, J y Valero Valenzuela, A. (2006).
Análisis de los motivos de práctica de actividad físico-deportiva de los alme-
rienses durante su tiempo libre. En A. Díaz Suárez, VI Congreso Internacional
Educación Física e Interculturalidad: “La integración a través del deporte”. Murcia:
Instituto de Ciencias del deporte. Universidad de Murcia
Ruiz Juan, F., García Montes, M. E., Valero Valenzuela, A., Gómez López, M. y Gavala
González, J. (2007). Análisis de los motivos aludidos por los almerienses para
no haber realizado nunca actividad físico-deportiva durante su tiempo libre. En
II Congreso Internacional y XXIV Nacional de Educación Física: Educación Física en el
siglo XXI. Nuevas perspectivas, nuevos retos. Palma de Mallorca: Universitat de les
Illes Balears. Vicerectorat de Projecció Cultural. Área d’activitat fisicoesportiva
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E. y Díaz Suárez, A. (2007). Análisis de las motivacio-
nes de práctica física y abandono deportivo en la Ciudad de la Habana (Cuba).
Anales de Psicología, 23, 152-166.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E.; Gavala González, J.; y Gómez López, M. (2005a).
Comportamientos de los almerienses ante la actividad físico-deportiva de tiem-
po libre. En F. Ruiz Juan, M. E. García Montes y M. Gómez López (Eds.), Hábitos
fisico-deportivos de los Almerienses en su tiempo libre. Almería: Universidad de Al-
mería.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E.; y Pérez Sánchez, A. (2005b). Práctica de actividad
físico-deportiva realizada por los habaneros durante su tiempo libre. En F. Ruiz
Juan, M. E. García Montes y A. Pérez Sánchez (Eds.), Estilos de vida en ciudad de
la Habana-Cuba. Hábitos físico-deportivos y de salud. Almería: Gymnos.
Ryan, R. M. y Deci, E. L. (2000). Self-determination theory and the facilitation of intrin-
sic motivation, social development, and well-being. American Psichologist Asso-
ciation, Incorporation, 55, (1) 68-78.
Sallis, J. F. (1999). Influences on Physical Activity of Children, Adolescents, and Adults.
President's Council on Physical Fitness and Sport. Research Digest, 1 (7), 1-4.
Sallis, J. F. y Owen, N. (1999). Predictors of Physical Activity Behavior. People Science
Health [En línea]. Disponible en: [Link] work-
shops/predictors/abstracts/[Link]
Sánchez, B. M. Muela, M. J. Pérez, G. M.; López, S. J. García Montes, M. E. y Godoy, G.
J. (2003). Perfil de actividad física-mujeres. En A. Oña Sicilia, y A. Bilbao Gue-
rrero, II Congreso Mundial de Ciencias de la actividad física y el deporte. Deporte y ca-
lidad de vida (pp. 835-846) [CD ROM]. Granada: Facultad de Ciencias de la Acti-
vidad Física y Deporte de Granada
Schutzer, K. A. y Graves, B. S. (2004). Barriers and motivations to exercise in older
adults. Preventive Medicine, 39, 1056-1061.

- 256 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 6 MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

Seclén-Palacín, J. A. y Jacoby, E. R. (2003). Sociodemographic and environmental fac-


tors associated with sports physical activity in the urban population of Peru.
Pan. Am. J. Public Health, 14 (4), 255-264.
Valero, A.; Gómez, M.; Ruiz Juan, F. y García Montes, M. E. (2007). Análisis de los mo-
tivos aludidos por los adultos mayores para no haber realizado nunca actividad
físico-deportiva durante su tiempo libre. (Coords.) En II Congreso Internacional
de Actividad Físico Deportiva para Mayores (pp. 566-573) [CD ROM]. Málaga. Con-
sejería de Turismo, Comercio y Deporte. Instituto Andaluz del Deporte.
Vallejo, M. A.; Galán, R. M.; Plata, C. J. y García, L. J. (2002). Programa de actividades
médico-deportivas para los mayores. (Coords.) En I Congreso Internacional de ac-
tividad física y deportiva para personas mayores de Málaga [CD ROM]. Málaga: Insti-
tuto Andaluz del Deporte.
Vallerand, R. J. (2004) Intrinsic and Extrinsic Motivation in Sport. Encyclopedia of Ap-
plied Psychology, 2, 427-435.
Vuori, I. y Fentem, P. (1996). Salud. En La función del deporte en la sociedad. Madrid: Con-
sejo Superior de Deportes.
Weinberg, R. y Could, D. (2000). Fundations of sport y exercise Psichology (3a. ed.). Hu-
man Kinetics.
Weinberg, R. y Gould, D. (1996). Fundamentos de psicología del deporte y el ejercicio físico.
Barcelona: Ariel.
Whitehead, J. R. (1993). Physical activity and intrinsic motivation. Physical Activity and
Fitness Research Digest, 1(2), 1–6.
Woolfolk, A. E. (1996). Psicología educativa. México: Prentice-Hall.

Alfonso Cabrera Ramos - 257 -


CAPÍTULO 7

AUTOPERCEPCIÓN DE
PRÁCTICA, CONDICIÓN
FÍSICA Y SALUD
CAPÍTULO 7 AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD

AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA,
CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD

7.1. Conceptualización.
En este apartado abordaremos la autopercepción de los sujetos en tres variables:
autopercepción de su práctica, de su condición física y de su salud. La autopercepción
de la práctica será analizada desde un enfoque biológico a partir de dos connotaciones:
la sensación y la percepción. Los fisiólogos coinciden en señalar que el cerebro es el órga-
no responsable de las experiencias concientes vividas por el sujeto, las que emergen de
la percepción de los órganos de los sentidos como la vista, olfato, tacto, oído, etc. Gran
parte del conocimiento del sujeto no es producto sólo de dichos órganos de los senti-
dos, sino también de diferentes instrumentos científicos complejos como el telescopio,
el sonar, el espectrofotógrafo, que complementan un conocimiento que no sería posible
tener si no existieran dichos aparatos.
Sin embargo, el sujeto requiere estar convencido y creer que la información que
recibe de los diferentes órganos de los sentidos y de otros medios, además forman par-
te importante de la existencia. Estos datos están integrados en el tejido de la vida mis-
ma, permitiéndole al sujeto, por ejemplo, medir la trayectoria de un vehículo y apartar-
se a tiempo. Es decir, los sentidos aportan información de peligro de todo lo que está
en movimiento o estático y que pueda representar un riesgo.
La percepción es una actividad cerebral con un refinamiento extremo, para lo
cual recurre a los depósitos de información de la memoria, requiere, por lo tanto, de
una muy fina clasificación para hacer comparaciones e interpretaciones donde los refe-
rentes y experiencias son básicas.
Las conductas de los sujetos están estrechamente vinculadas con la percepción,
es el producto final de muchos procesos (Stanley et al., 2001), sin embargo, una percep-
ción puede ser errónea, los datos sensoriales no siempre son confiables, la percepción
puede ser muy convincente, pero podría no corresponder a la realidad. Un ejemplo lo
tenemos en la construcción del Partenón, esta construido totalmente distorsionado, a
fin de compensar una ilusión visual errónea, otro ejemplo está en la percepción de una
espiral y realmente ser una serie de círculos concéntricos. Es decir, en la percepción de
la realidad pueden existir discrepancias muy importantes.
La percepción ha sido estudiada desde hace mucho tiempo por filósofos grie-
gos, estudiosos árabes, académicos latinos, empiristas británicos, físicos y médicos
alemanes. Todos ellos coinciden en señalar que las sensaciones y percepción son fun-
damentales, además, que muchas escuelas de pensamiento también han influido en la
importancia de la sensación y la percepción, aunque cada una de ellas posee su propio
punto de vista teórico.
Así existen psicofísicos, conductistas, teóricos sensoriotónicos, fisiólogos senso-
riales, teóricos eferentes, expertos en inteligencia artificial y psicólogos computaciona-

Alfonso Cabrera Ramos - 261 -


AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD CAPÍTULO 7

les. A pesar de esto, existen varias teorías que niegan la existencia del hecho conciente
de la percepción, aunque este coro de voces mencionadas reconocen ampliamente el
estudio de la percepción.
El desarrollo del ser humano depende, en gran medida, de cómo se considera la
naturaleza. A lo cual varios pensadores, según Papalia y Wendkos (1998), han plantea-
do distintas explicaciones y teorías, entre otras, tenemos las siguientes:
¾ Teoría evolucionista.
Esta teoría explica los procesos de cambios psicológicos que ocurren en la vida
humana. La psicología evolutiva es la parte de la psicología que se encarga de los pro-
cesos de cambios psicológicos que ocurren en la vida humana. Es necesario tomar en
cuenta que la percepción del individuo siempre cambia a partir de todo su desarrollo,
sabemos que no es igual el procesamiento de información de un niño de tres años que
se encuentra en una etapa preoperatorio, al proceso mental de un joven o de un adulto
mayor. Con esto se demuestra cuanto pueden variar las ideas acerca de un sólo tema
en relación a la edad y etapa de desarrollo a la que nos enfrentamos (Mecee, 2000, ci-
tando a Piaget, 1954).
¾ Teoría de desarrollo psicosexual.
Según Sigmon Freud (1856-1939), la personalidad se forma en los primeros años
de vida, cuando el niño enfrenta conflictos entre sus necesidades básicas biológicas
innatas, relacionadas con la necesidad y las exigencias de la sociedad. Estos conflictos
se suceden en etapas invariables, dónde el placer pasa de una zona corporal a otra
(oral, anal, fálica, latencia y genital), por ejemplo, de la boca al ano y luego a los genita-
les.
¾ Teoría de desarrollo psicosocial.
Otros teóricos han puesto de manifiesto sus conocimientos de la percepción, a
partir de sus teorías enfocadas en el desarrollo del individuo, teoría de desarrollo psi-
cosocial de Eriksson (1953-1963). Para este autor, lo más importante en el sujeto es la
búsqueda de la identidad, desde su nacimiento hasta la vejez, transitando por una serie
de situaciones emocionales (confianza básica frente a la desconfianza, autonomía frente
a la vergüenza y duda, iniciativa, industriosidad frente a la inferioridad, identidad
frente a la confusión de la identidad, interioridad frente al aislamiento, productividad
frente al estancamiento e integridad frente a la desesperanza). Definida a esta identi-
dad como la confianza básica con una continuidad interior dirigida hacia el cambio,
transitando por la vida hacia la vejez. Por su parte Vigotzky (1930) plantea que el com-
portamiento y la percepción del niño se forma con base al entorno y que se modifica
según la tendencia que el mismo elije para enfrentase a su comunicación social.
¾ Teoría cognoscitiva.
Jean Piaget (1896-1980), considera a los sujetos como elementos activos y no re-
activos, hace énfasis en el cambio cualitativo antes que cuantitativo, es decir, se interesa
en el desarrollo del proceso del pensamiento, se interesan en estudiar la manera cómo
los cambios del comportamiento, se reflejan en el cambio del pensamiento, o sea, toda

- 262 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 7 AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD

la persona desde la infancia, es el constructor de su propio mundo (Meece, 2000). Esta


teoría supone que el desarrollo es resultado de los niños que interactúan en forma pro-
positiva en su ambiente. Estos estudios nos llevan a pensar que el concepto de si mis-
mo es el punto principal de la percepción del individuo.
7.2. Autopercepción.
Específicamente en el estudio de la sensación y percepción, se distinguen dife-
rencias muy definidas. Según Schiffman (1997), se entiende por sensación ciertas expe-
riencias cualitativas inmediatas y directas de los objetos, tales como la dureza, calidez,
color, etc., las cuales son producidas por estímulos físicos aislados simples, está rela-
cionada, principalmente, con la estructura fisiológica y actividad sensorioreceptora en
general. Para este autor, existen varias teorías de la percepción, entre las más utilizada
tenemos:
¾ Teoría del reduccionismo, se basa en supuestos que, para cualquier aspecto de la
sensación del observador, hay un hecho fisiológico correspondiente, es común
la búsqueda de unidades, rutas o procesos neurológicos específicos, que corres-
ponden a experiencias determinadas.
¾ Teoría de la percepción directa, reúne un conjunto de teorías que parten de la pre-
misa de que, la información necesaria para formar la percepción conciente, está
en los estímulos que llegan a nuestros ojos, los cuales cambian de forma conti-
nua. Estos estímulos ayudan a predecir el tamaño, la forma, la distancia a la que
se encuentran los objetos.
¾ Teorías computacionales, abordan cálculos matemáticos muy difíciles, entre ellos
la geometría no euclidiana, transformaciones de puntajes de Fourier y otras.
¾ Teoría constructivista, una percepción visual puede comprender a otras fuentes
de información, algunas de naturaleza no visual, otras que surgen de nuestras
vivencias y de nuestras estrategias de pensamiento cognitivo. Es decir, utiliza la
combinación de varios factores para construir la percepción final.
La percepción se refiere, por lo general, a los procesos psicológicos, en los cuales
intervienen experiencias previas o la memoria y el juicio. Las percepciones requieren
integrar atributos sensoriales, más bien de objetos y eventos que simples atributos o
características.
En términos generales, podemos decir que la sensación y la percepción estudian
una secuencia de actividad biológica, que consiste en una estimulación del medio am-
biente externo, que afecta a los receptores sensoriales, los cuales generan actividad
neural que determina una conducta. Es decir, la conducta está sujeta a la percepción
que del medio ambiente tenga el sujeto.
Es indudable que el estudio de las percepciones tiene relevancia en los diferen-
tes estudios, existiendo una infinidad de razones por las que se debe estudiar, entre las
que podemos resaltar tres fundamentales:
1. Los temas de la percepción, ocupan un lugar esencial y primordial en la historia
de la ciencia, en lo general, y en la psicología, en lo particular.

Alfonso Cabrera Ramos - 263 -


AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD CAPÍTULO 7

2. La facilidad con que la persona percibe su mundo externo en realidad, plantea


un problema científico de trascendencia que debe ser examinado.
3. Por sí misma es interesante, busca responder a preguntas básicas relacionadas
con la existencia cotidiana de los sujetos, por ejemplo: ¿cómo ve? ¿cómo escu-
cha?, etc.
La definición tomada del diccionario de la Real Academia Española (2007), dice
que la percepción “es un componente del conocimiento, en donde el sujeto aplica el interactuar
con el mundo objetivo al percibirlo. Por lo que la percepción está ligada al lenguaje, es entonces
un elemento básico en el desarrollo cognitivo”. Esta definición es la que más se apega a
nuestra línea de investigación en adultos mayores, la hemos tomado como referencia.
En realidad, cada sujeto tiene un concepto de sí mismo y, a partir de éste, orga-
niza y procesa la información que le llega del exterior, la cual es recibida a través de los
órganos de los sentidos, información importante, útil y necesaria para actuar en todos
los actos de la vida. De esta manera, mantiene y desarrolla la autopercepción, es decir,
el ¿cómo soy y cómo actúo? en la interacción con los demás en mi entorno. Esta des-
cripción de si mismo se desarrolla y mantiene desde la juventud hasta la jubilación
(Meléndez, 1996).
La autopercepción se puede tomar como un predictor de cambios en el sujeto,
necesario al llegar a la tercera edad, aunque los acontecimientos lo obligan a modular
sus decisiones ante diferentes situaciones, pero avanza en la misma dirección desarro-
llada a lo largo del ciclo vital.
Podemos distinguir dos tipos de autopercepción, una negativa y otra positiva.
Un claro ejemplo de autopercepción negativa se presenta en aquellos sujetos que no
han llegado a la jubilación. Algunos de estos, no aceptan los cambios biológicos y psi-
cológicos que consigo trae el incremento de la edad, como cambios en la piel, en el ca-
bello, vista, en la estructura corporal, algunos cambios en la memoria, como el olvido.
Es decir, cambios significativos que normalmente acompañan al sujeto en su evolución
hacia la tercera edad, aunque en muchas ocasiones es difícil de aceptar, sobre todo en
etapas de la adultez. Pero, cuando arriban a la tercera edad, estos sujetos pueden tener
autopercepción de ser viejos y actúan como más viejos de lo que realmente son, inclu-
sive estas profecías algunas veces se cumplen.
La autopercepción de ser viejo tiene expectativas esteriotipadas de las posibili-
dades y capacidades del sujeto, que con frecuencia son sobreestimadas. La experiencia
le dice al sujeto que, cuándo es viejo, primero lo percibe a través de otros y después de
sí mismo. De la calidad de esta experiencia, depende el mantenimiento de un aspecto
vital y saludable, sin embargo, algunos sujetos ponen como pretexto la edad para
abandonar algunas actitudes, como la actividad física mental y social, no preguntemos
qué hace la edad en los sujetos, sino qué hacen los sujetos con la edad.
7.2.1. Autopercepción de la práctica.
Como hemos visto en epígrafes anteriores, la autopercepción es producto de la
experiencia del sujeto a lo largo de la vida, la cual depende de patrones de conducta

- 264 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 7 AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD

que define el comportamiento ante una situación determinada, como sucede cuando
necesita determinar la práctica físico-deportiva.
Esta evaluación subjetiva de la autopercepción de la práctica nos dará la posibi-
lidad de conocer el estado físico percibido, sin olvidar que esta percepción es producto
de la organización y procesamiento de la información que recibe del exterior y es una
apreciación subjetiva del sujeto, la cual está asociada a la autoconstrucción de su ima-
gen corporal, la que puede o no coincidir con la realidad.
La autopercepción de la práctica física no es la misma en todos los sujetos. Los
deportistas, lógicamente, presentan mejor percepción sobre su práctica, frente a las
percepciones más débiles de los no practicantes (Piéron, 2002).
En la revisión bibliográfica realizada, encontramos pocos estudios científicos
que aborden esta variable. Los datos encontrados que señalan la percepción de los suje-
tos de su práctica físico-deportiva, son muy escasos, lo que significa que requiere y
urge indagar si la información acumulada a lo largo de la evolución hacia la anciani-
dad, es suficiente para determinar la buena, regular, mala percepción de su práctica
físico-deportiva en diferentes poblaciones, considerando que las conductas de los suje-
tos están estrechamente relacionadas con la percepción, producto final de muchos pro-
cesos, como lo afirman Stanley et al. (2001).
[Link]. Autopercepción de la práctica según el sexo.
Los científicos coinciden en señalar que la percepción de la práctica física es di-
ferente entre hombres y mujeres. A través de los tiempos, en todos los países del mun-
do, hay una larga tradición sobre que los hombres realizan mayor práctica físico-
deportiva que las mujeres, donde se unen algunos valores tradicionalmente atribuidos
al deporte.
La diversidad de instrumentos utilizados en la evaluación de la percepción nos
lleva a un estudio realizado, en Valencia, por Balaguer y Pastor (2001), quienes estable-
cieron índices para medir la autopercepción, con valores entre 1 y 6. Estas investigado-
ras encontraron que los hombres adolescentes valencianos tienen un índice de alta per-
cepción de su práctica física de 2,96%, frente al 2,81% de las mujeres, dónde 1 es baja y
6 es alta percepción.
Es común que los sujetos activos tengan percepción de su práctica diferente a
los sujetos inactivos, en ambos sexos. En un estudio llevado a cabo en el Principado de
Andorra, Piéron (2003) encontró que los hombres activos tienen alta percepción de su
práctica fisco-deportiva. Sin embargo, en las mujeres no ocurre lo mismo, ya que des-
pués de un aumento de más del quince por ciento entre 14 y 15 años, la proporción de
las mujeres activas con buena percepción de su práctica se reduce regularmente, en
cambio, la proporción de percepciones altas se estabiliza durante la adolescencia en las
chicas pasivas.
Estos resultados se confirman con el estudio realizado por Porras (2006), quien
señala que los jóvenes de 14 a 17 años, en ambos sexos, perciben tener buena práctica
física. Los hombres (20,22%) mayor que las mujeres (15,35%), lo cual refleja la tenden-

Alfonso Cabrera Ramos - 265 -


AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD CAPÍTULO 7

cia que tienen los adolescentes en relación con los estereotipos sociales masculinos y
femeninos referidos al ámbito físico-deportivo.
[Link]. Autopercepción de la práctica según la edad.
Muchos investigadores coinciden en señalar que, con el incremento de la edad,
la percepción de la práctica física se modifica. Por ejemplo, en etapas de la juventud, el
mundo de la cosmética (incluyendo la cirugía) tiene una gran parcela dedicada a ocul-
tar el envejecimiento (Piñón, 1999) y, con ello, pueden tener una percepción equivoca-
da de la vida. Los científicos Monteiro y Mancussi (2006) señalan que, con la práctica
física se obtienen algunos beneficios, pero que son temporarios y que pueden ser man-
tenidos, sólo si la actividad del individuo es constante y regular durante la transición
de una etapa a otra de la vida.
Lo que se comprueba con la percepción que tienen los niños de primaria, sin
embargo, es diferente cuando cursan la secundaria, lo mismo sucede en los sujetos in-
activos y activos, incluso en aquellos activos que se encuentran practicando diferente
tipo de actividad física. Como se puede apreciar en el estudio realizado por Gracia y
Marcó (2000) quienes estudiaron a los adultos mayores de Girona, con edades com-
prendidas entre 61 y 77 años, desarrollando dos programas, uno aeróbico y otro anae-
róbico. Estos investigadores encontraron que los que practicaron actividad física aeró-
bica, el 91,94% tuvo una percepción positiva de su práctica, frente al 88,03% de los que
practicaron actividad física anaeróbica, lo que significa que los dos tipos de práctica
pueden inducir a cambios positivos en los sujetos, pero es mayor en aquellos practican-
tes de actividad aeróbica.
Los beneficios percibidos por los adultos mayores, confirman que la práctica fí-
sico-deportiva contribuye a la salud física y mental. Según Duarte et al. (2003), los suje-
tos menores de 70 años tienen una percepción más positiva que aquellos que tienen 70
años o más, principalmente si poseen mayor nivel cultural.
7.2.2. Autopercepción de la condición física.
La condición física es otra variable que el sujeto puede evaluar desde su propia
percepción. Según Cuevas (1994), los andaluces tienen una percepción de poseer buena
condición física (19%), pero tienen mayor porcentaje (44%) los que perciben tenerla
aceptable. Si embargo, más de la tercera parte de los encuestados tienen mala percep-
ción de su condición física.
Años más tarde, los resultados del análisis discriminante de Atienza et al. (1999)
refieren que la autopercepción de la condición física es positiva, sobre todo en aquellos
jóvenes activos que mantienen una relación más fuerte con la práctica de ejercicio físi-
co.
En esta línea encontramos el estudio realizado en el medio rural aragonés del
servicio comarcal de deportes “Corredor del Ebro” y el municipio Fuentes del Ebro
(Nuviala, 2003), se observa que el 42.6% de la población estudiantil opina que su con-
dición física es normal, seguida de un 14% que dice que es muy buena, un 30% que
afirma que es buena, el 10,6% tiene una percepción de su condición física que es un

- 266 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 7 AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD

poco mala y sólo un 2.8% afirma que es mala. Es decir, la percepción es elevada en eta-
pas de la juventud, pero con el paso de los años disminuye significativamente.
Muy parecidos son los resultados de los andaluces, Otero (2004) encontró que la
mayoría tienen una percepción buena o aceptable (38,4%) de su condición física, en el
extremo opuesto se localizan los declaran tener condición física francamente mala 2.4%
y un 11.5% que dicen tenerla deficiente. Señala, además, que los practicantes de algún
deporte perciben tener mejor condición física que los no practicantes.
En los avances de resultados de la encuesta de hábitos deportivos de los espa-
ñoles de 15 a 74 años, según García Ferrando (2005), el 45% de los encuestados perci-
ben tener buena condición física, el 45% percibe tenerla aceptable y un 2% percibe tener
mala condición física.
Ruiz Juan y García Montes (2005) encontraron que, los almerienses, el 58,4% tie-
nen una percepción positiva de su condición física, otra parte de esta población (31,6%)
percibe una regular condición física, frente al 9,9% que dice tener condición física nega-
tiva. Sobresale el hecho que esta percepción la tienen aquellas localidades que poseen
menos de dos mil habitantes.
La población sevillana, según Porras (2006), afirma tener condición física nor-
mal (47.3%), en el extremo opuesto se localizan los que perciben tener mala condición
física (8.3%) y menos del cinco por ciento (4,4%) de los encuestados perciben tener ex-
celente condición física. Con estas cifras podemos decir, en términos generales, que los
sevillanos autoevalúan su forma física como muy satisfactoria.
La población cubana tiene una percepción de su condición física bastante ele-
vado, como podemos apreciar en un estudio realizado en los habaneros mayores de 16,
según Ruiz Juan et al. (2005), tienen una percepción buena de su condición física por
arriba del cincuenta y cinco por ciento (55,9%) de los encuestados, un 30,9% perciben
tener regular condición física y un poco más de una décima parte (13,1%) dicen tener
mala condición física.
[Link]. Autopercepción de la condición física según el sexo.
En varias investigaciones se observa que los hombres son más practicantes que
las mujeres, (ENED, 2002; Nuviala, 2003; Otero, 2004; Porras, 2006). En este estudio nos
interesa conocer la percepción de ambos sexos con respecto a su condición física. Po-
demos apreciar, en un estudio realizado en hombres y mujeres andaluces por Cuevas
(1994), que los hombres dicen percibir buena condición física más que las mujeres, en
tanto que las mujeres (40,7%) tiene una percepción desfavorable de su condición física,
ya que sólo el 11.4% de ellas dice percibir una condición física positiva.
Igualmente, en etapas de la adolescencia, esta percepción favorece a los hom-
bres, como se puede apreciar en los resultados de un estudio realizado en alumnos de
11 a 17 años de la comunidad de Valencia (Castillo et al., 1997), determinaron que los
chicos consideran tener buena condición física (65,5%), frente al 33,5% de las mujeres.
Por su parte Piéron et al. (2001), refieren que, aunque los hombres tienen mejor
percepción de su condición física frente a las mujeres, los porcentajes de las percepción

Alfonso Cabrera Ramos - 267 -


AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD CAPÍTULO 7

atléticas está por debajo del 40%, siendo estos más bajos de los presentados por Catillo
et al. (1997).
Pastor y Balaguer (2001) revelan que aquellos adolescentes que practican regu-
larmente deportes, presentan una autopercepción positiva de su condición física al
mismo tiempo que se sienten más satisfechos con su apariencia física.
Los principales resultados de la encuesta de hábitos y actitudes de los andalu-
ces ante el deporte, realizada en el 2002 por el Observatorio del Deporte Andaluz
(ODA), según Otero (2003), muestran que los hombres (40,6%) consideran tener mejor
condición física que las mujeres (10,9%). Esta percepción está vinculada con la práctica
de actividades físicas, en la que los hombres tienen mayor participación, por lo que
podemos intuir que serán estos los que tienen una percepción más positiva frente a las
mujeres.
Según Nuviala (2003), la población estudiantil del Corredor del Ebro y el Muni-
cipio Fuentes del Ebro, refieren que los hombres tienen una percepción positiva de su
condición física como muy buena (22,4%), frente al 6,1% de las mujeres.
Atendiendo al género, Otero (2004) indica que los hombres tienen una percep-
ción más positiva de su condición física que las mujeres, siendo hasta cierto punto
normal porque frecuentemente los hombres son más practicantes que las mujeres.
Sin embargo, en algunas poblaciones la percepción de la condición física es si-
milar en los hombres y las mujeres, como se puede observar en un estudio de la pobla-
ción de jóvenes de 14 a 17 años de Murcia, según Gálvez (2004), ambos sexos señalan
tener buena condición física.
Pero los almerienses muestran diferentes resultados, la percepción de la condi-
ción física es más positiva en los hombres. Según Ruiz Juan y García Montes (2005),
éstos en mayor porcentaje (62%) dicen tener una percepción positiva de su condición
física frente al 55% de las mujeres.
Centrándonos en la población de adultos mayores de 60 años, encontramos es-
tudios como el realizado por Moreno et al. (2003) en los adultos mayores institucionali-
zados de Granada, dónde los hombres dicen percibir una condición física normal para
su edad, contrario de las mujeres ya que éstas no se sienten limitadas en su movilidad.
Los hombres sevillanos, según Porras (2006), consideran tener una condición fí-
sica normal en general, destacando que sólo un bajo porcentaje (7%) dice tener una
condición física mala. En el extremo opuesto se localiza un 10% de los sujetos que opi-
nan percibir una condición física excelente y casi uno de cada cuatro percibe tener bue-
na condición física. En el caso de las mujeres, encontramos que los resultados varían de
forma importante al registrarse datos bastante significativos. Estas son más críticas con
su estado físico. El mayor porcentaje de mujeres sevillanas percibe tener una condición
física normal llegando a más del 34% del total. Por otro lado, en comparación con los
hombres, las mujeres perciben su condición física muy mala, el doble que los hombres,
alcanzando más del 12% de las respuestas. Del mismo modo, sólo 17 de cada 100 muje-
res sevillanas percibe que su condición física es buena, contrastando con los casi 24 de
cada 100 hombres.

- 268 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 7 AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD

Altos porcentajes de buena condición física perciben los hombres y mujeres de


La Habana (Cuba). Se puede apreciar, en un estudio realizado por Ruiz Juan et al.
(2005), que el 61,8% de los hombres tienen una percepción buena de su condición física,
regular el 28,8% y solamente el 9,4% percibe tener mala, frente a las mujeres que perci-
ben tener buena condición física el 50,8%, las que la perciben regular un 32,8%, un poco
superior a la de los hombres, sin embargo, casi el doble (16,4%) percibe tener mala con-
dición física.
[Link]. Autopercepción de la condición física según la edad.
En estudios realizados en adolescentes murcianos, según Gálvez (2004), pode-
mos observar que estos perciben una condición física bastante competente (38%), el
55,2% la percibe regular y sólo el 6,9% percibe mala condición física.
El estudio de Hellín (2003) nos muestra que, en la región de Murcia, las perso-
nas entre 41 y 64 años son los que mayormente perciben tener una condición física más
negativa, pero en la franja de edad más joven sucede lo contrario, tienen una percep-
ción más positiva.
Otero (2004) señala que la percepción de la condición física empeora conforme
aumenta la edad, percibiéndose las mejores tasas de excelente condición física (15,8%)
en los más jóvenes y de una forma física francamente mala (8,3%) en los mayores de 65
años. De esta manera, este investigador concluye que la edad influye fuertemente en la
percepción que tienen los sujetos de la condición física y que tiene la tendencia a em-
peorar con el incremento de la edad.
Esta condición se puede observar en los estudios realizados en Almería por
Ruiz Juan y García Montes (2005) quien refiere que los almerienses que se localizan
entre los 15 y 44 años tienen buena percepción de su condición física. En el extremo
opuesto se encuentran los mayores de 60 años que tienen una peor percepción de su
condición física. Los sujetos, que se localizan entre las franjas de edad de 15 a 59 años,
por encima del 60% tienen una percepción positiva de su condición física, sin embargo,
al pasar los sesenta años, el porcentaje de los que dicen tener positiva percepción de su
condición física disminuye hasta el 37,4%. Por otro lado en esta franja de edad (15-59
años) tienen una percepción negativa menos del ocho por ciento (7,7%), sin embargo,
en los sujetos mayores de 60 años el porcentaje de los que dicen tener una condición
física negativa esta por encima de una quinta parte de la población (22,7%). Significa
que la percepción positiva disminuye en la medida que la edad incrementa.
Diferentes porcentajes se pueden observar en los resultados de un estudio reali-
zado en sujetos de la población sevillana de 5 a 74 años de edad. En el grupo de edad
de 5 a 14 años, la percepción de su condición física es positiva para un 37,58%, sola-
mente un porcentaje inferior (2,1%) dice tener mala condición física. Sucede al contra-
rio con el grupo de edad de 60 a 74 años, refieren tener una condición física muy mala
el 14,87% y solamente el 5,13% perciben una condición física positiva (Porras, 2006).
Los datos muestran la tendencia que, en la etapa de la adolescencia, el sujeto tiene una
percepción positiva mayor que cuando pasa de los 60 años, observándose que el mayor
descenso de la autopercepción sucede en la franja de edad de 15-24 años.

Alfonso Cabrera Ramos - 269 -


AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD CAPÍTULO 7

En países latinoamericanos, como La Habana (Cuba), podemos observar en un


estudio en sujetos mayores de 16 años realizado por Ruiz Juan et al. (2005), que en las
franjas de edad de 16 a 44 años los porcentajes de los que perciben tener buena condi-
ción física está cerca de las tres cuartas partes (70%), casi una cuarta parte (24%) percibe
tener regular condición física y menos del ocho por ciento (7,1%) percibe tener mala
condición física en las mismas franjas de edad. Sucede lo contrario en la franja de edad
de los mayores de 65 años, un porcentaje menor a una cuarta parte (20,8%) percibe te-
ner buena condición física, el 44,5% percibe tenerla regular y un porcentaje bastante
alto (34,7%) percibe tener mala condición física.
7.2.3. Autopercepción de su salud.
Es evidente que la percepción del estado de salud del sujeto está íntimamente
relacionada con sus hábitos de vida. Como podemos apreciar, en diferentes partes del
mundo, los sujetos tienen una percepción de su estado de salud que no siempre es co-
incidente con la percepción que tienen aquellos sujetos de países menos desarrollados.
Según estudios realizados por EUROSTAD (1997), los daneses, griegos e irlandeses,
consideran tener muy buen estado de salud, misma valoración le dan los portugueses,
alemanes, franceses, sin embargo, los españoles, que presentan además parecidos nive-
les de desarrollo económico, tienen una percepción más negativa de su salud
En este orden de ideas, podemos observar que la percepción de la salud esta ín-
timamente relacionada con el nivel de práctica de actividad físico-deportiva de los su-
jetos, como lo demuestra un estudio realizado en tres comunidades del sur de Austra-
lia (McDougall et al., 1999). Encontraron que los sujetos moderadamente activos tuvie-
ron una percepción buena o muy buena salud, con un porcentaje superior al cincuenta
por ciento (57,6%), un porcentaje menor (45,5%) perciben tener regular salud y en me-
nor porcentaje dijeron tener salud pobre o muy pobre. Estos últimos están relacionados
con aquellos que señalaron tener poca actividad física.
Se puede decir que la percepción de la salud es un indicador subjetivo que pue-
de ser utilizado como predictor de futuras situaciones y necesidades de los sujetos. De
esta manera, el estado de salud es uno de los principales determinantes de la calidad
de vida (Aspiazu et al., 2002).
Los resultados de la investigación en los adultos mayores de 65 años no institu-
cionalizados de la comunidad de Madrid, según Aspiazu et al. (2002), indican que más
de la mitad de la población (52,1%) percibe tener muy buena o buena salud, frente a los
que perciben tenerla regular, mala o muy mala salud (47,9%), correspondiendo a las
mujeres el mayor porcentaje de salud negativa.
Valores porcentuales superiores se puede apreciar en los resultados de un estu-
dio realizado sobre las personas mayores españolas, por el Instituto de Mayores y Ser-
vicios Social (IMSERSO, 2004), que indica que en esta población el 71% tuvo una per-
cepción positiva de la salud, sin embargo, en la medida que la edad se incrementa, la
percepción positiva de la salud disminuye significativamente.

- 270 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 7 AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD

Sin embargo, esta percepción de la salud, según Bertollo et al. (2003) puede ser
modificada principalmente en aquellos jóvenes que son practicantes de actividad físi-
co-deportiva.
En los adultos mayores parece que la salud se percibe a partir de tres aspectos
importantes: capacidad para desenvolverse en la vida cotidiana, grado de independen-
cia y satisfacción con la vida, más que de las condiciones materiales como el nivel de
ingreso o de estudios, en un estudio transversal realizado en la Universidad de Huelva,
en población mayor de 65 años. Mendoza et al. (2004), señalan que el 31% de la pobla-
ción percibe tener buena salud general y un porcentaje mayor (43%) percibe tener sa-
lud regular.
Porcentajes mayores muestran los almerienses, como se puede apreciar en los
resultados del estudio realizado por Ruiz Juan y García Montes (2005) que encontraron
que más de las dos terceras partes de la población (69,5%) percibe tener buena salud,
un poco más de una cuarta parte (26,2%) dicen tener salud regular, frente al 4,4% de los
que afirman tener mala salud.
Datos del Centro de Investigación Sociológica, refiere que los españoles jubila-
dos que vivieron épocas de escasez (Bazo, 2007) tienen una percepción buena o muy
buena de su salud (42%), frente a un porcentaje bastante similar (40%) que percibe po-
seer salud regular, pero menos de una quinta parte de los jubilados (18%) percibe tener
mala o muy mala salud.
En otras áreas geográficas europeas, como podemos apreciar en algunas pobla-
ciones desarrolladas (Dinamarca, Reino Unido, Estados Unidos, Italia y Holanda) pre-
sentan percepciones inferiores a países con grandes poblaciones y con serios problemas
económicos como Indonesia, Paraguay, Nepal, Perú, Bangladesh y Cuba. Por otro lado,
países asiáticos, como China (Sadana et al., 2000), y norteamericanos, como Canadá
(PAMS, 2002), que cuentan con alto desarrollo económico y con políticas sanitarias
populares muy desarrolladas, tienen alta percepción de su salud.
En países Latinoamericanos, como México, las condiciones de salud todavía son
medidas a través de indicadores de mortalidad o de reportes de demanda de atención
de algunas enfermedades Actualmente ya se está utilizando la encuesta como instru-
mento de recolección de datos, con preguntas sobre su percepción de la salud actual,
reflejando el estado de bienestar integral y social y no solamente fisiológico o clínico.
Así lo demuestra un estudio realizado en mayores de 18 años por la ENED (2002), que
reporta que, en los mexicanos, el 66% tienen una percepción positiva de su salud.
En un estudio transversal realizado en las áreas urbanas y rurales del estado de
Morelos (México), para conocer la percepción de la salud general de los adultos mayo-
res de 60 años, Gallegos et al. (2003) señalan que el 88% de los encuestados perciben
tener excelente, buena y regular salud, pero es sobresaliente que el 68% percibe tener
mala o muy mala salud, siendo las mujeres las que poseen los más altos porcentajes de
salud negativa.
Porcentajes diferentes se puede observar en los resultados de un estudio en
adultos mayores residentes de la población activa de Bogotá (Colombia). Según Gómez

Alfonso Cabrera Ramos - 271 -


AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD CAPÍTULO 7

et al. (2005), tienen buena o muy buena autopercepción de su salud un 47,8%, sin em-
bargo, más de una cuarta parte de la población (27,9%) perciben tener mala salud.
Porcentajes superiores se han encontrado en la población habanera, según Ruiz
Juan et al. (2005). El 68% de los cubanos perciben tener buena salud, el 25% regular y
un bajo porcentaje (7%) percibe tener mala salud.
Porcentajes más altos fueron encontrados en siete ciudades latinoamericanas y
del Caribe (Buenos Aires, Bridgetown, México, Ciudad de la Habana, Montevideo,
Santiago de Chile y Saupaulo) según Wong et al. (2005), indican que en un estudio de
la salud general en adultos mayores de 60 años, en Buenos Aires y Montevideo, perci-
ben tener mayor porcentaje de su salud (60%), Bridgetown y Saupaulo el 50%, Ciudad
de la Habana, Santiago y México, entre el 30% y el 40%. Así mismo, señalan que, en
todas las ciudades estudiadas, los sujetos presentan una autopercepción de salud exce-
lente (6%) con un porcentaje muy bajo. La proporción de la población de tener mala
salud fue del 5% al 7% en Buenos Aires, Montevideo y Bridgetown, seguido por La
Habana con el 13%, Santiago de Chile con el 18% y México DF con el 19%.
Muy similar son los resultados de otro estudio realizado en mexicanos en adul-
tos de 60 años (Gallegos et al., 2006), el adulto mayor mexicano percibe tener buena o
regular salud y solamente el 19,8% percibe tener mala o muy mala salud.
[Link]. Autopercepción de su salud según el sexo.
Estudios de la percepción de la salud muestran que no siempre los hombres
tienen mayor porcentaje de buena o muy buena salud, tal y como podemos observar en
el estudio realizado en adolescentes de 11 a 17 años de Valencia (Castillo et al., 1997),
que indica que los chicos tienen una percepción de su salud bastante buena (48,6%) y
solamente el 8,9% percibe tener salud poca sana. Sin embargo, cerca de dos terceras
partes de las chicas (65,7%), tienen una percepción bastante buena de su salud, sólo el
6% la considera poco sana. Es decir, en etapa de la adolescencia algunos estudios
muestran que las mujeres tienen una percepción de su salud bastante mejor que los
hombres.
Si nos centramos en los adultos mayores de 60 años podemos observar, en es-
tudios realizados en la Universidad de Huelva (Mendoza et al., 2004), que los hombres
tienen una percepción más positiva que las mujeres. Esta tendencia es común ya que
las mujeres presentan mayores niveles de morbilidad y hacen mayor uso de los servi-
cios de salud. Similar percepción muestran los españoles, según IMSERSO (2004), los
hombres mayores de 65 años perciben tener buena salud (42,7%), frente al 30,9% de las
mujeres.
Pero en otras comunidades españolas, como Almería, se encontraron altos por-
centajes en ambos sexos. Según Ruiz Juan y García Montes (2005) cerca de las tres cuar-
tas partes de los hombres almerienses, el 73%, percibe tener buena salud, frente al
65,9% de las mujeres. Similares porcentajes muestran hombres (24,2%) y mujeres
(28,2%) con respecto a tener salud regular, frente a solamente el 2,8% de los hombres y
el 5,9% de las mujeres que perciben tener mala salud.

- 272 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 7 AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD

Indagando sobre la influencia de la actividad físico-deportiva y la salud perci-


bida en los adultos mayores institucionalizados de Granada, Moreno et al. (2006) en-
contraron que los hombres y las mujeres tienen la percepción de que su salud es ade-
cuada a su edad, solamente entre el 25% y el 30% de los hombres y el 38% el 60% de las
mujeres tienen una percepción negativa de su salud, es decir, las mujeres tienen la ten-
dencia de percibir, en mayor porcentaje, salud como negativa.
En países Latinoamericanos como México, la percepción del estado de salud de
es mejor entre hombres que entre mujeres. En un estudio realizado en la población ma-
yor de 18 años se aplicó una encuesta a nivel nacional para determinar la percepción de
la salud en hombres y mujeres (ENED 2002). Encontraron tanto los hombres como las
mujeres tienen buena percepción de su salud, cerca de las dos terceras partes de los
hombres encuestados (70%) perciben que su estado de salud es bueno, frente al 62% de
las mujeres que tienen la misma opinión, no existiendo importantes variaciones entre
los 32 estados que integran la república mexicana.
El servicio sanitario tiene una influencia muy marcada en la percepción de la sa-
lud de los sujetos, así lo demuestra un estudio descriptivo de tipo transversal realizado
en Teusaquillo de Bogotá (Colombia). Según Mantilla (2006), las mujeres de 40 a 49
años que no están afiliadas a la seguridad social, perciben su estado de salud regular a
mala, contrario a los hombres que también no están afiliados a la seguridad social que,
sin embargo, dicen tener un estado de salud muy bueno, diferencia puede deberse a los
distintos roles de los géneros, según las normas sociales y culturales prevalecientes.
La percepción de la salud es diferente en países de la misma región geográfica,
debido probablemente a factores sociales, culturales y económicos, como se puede ob-
servar en los resultados de un estudio realizado en adultos mayores de 60 años de siete
diferentes regiones geográficas de de Latinoamérica y del Caribe. Según Wong et al.
(2005), ambos sexos tienen una percepción de su salud de regular a mala, siendo el
porcentaje más alto en las mujeres frente a los hombres en todas las ciudades estudia-
das excepto en Sao Paulo, Brasil. En Buenos Aires los hombres muestran un 28,4% fren-
te al 38,4% de las mujeres, en Bridgetown los hombres 38% y las mujeres 50,7%, en San-
tiago los hombres 54,1% y las mujeres 64,8%, Ciudad de la Habana los hombres con
53,7% frente al 68,1% de las mujeres, México D.F. 66,3% los hombres y 71,3% las muje-
res y, por último Montevideo con 30,3% de los hombres frente al 43,7% de las mujeres.
Igualmente, altos porcentajes de la percepción de la salud se puede apreciar en
un estudio realizado en la población habanera mayor de 16 años. Según Ruiz Juan et al.
(2005), los hombres perciben tener buena salud (74%), menos porcentaje (21,2%) mues-
tran los que perciben tener regular salud y solamente el 4,9% percibe tener mala salud.
Porcentajes muy similares presentan las mujeres, estas perciben tener buena salud el
62,8%, las que la perciben tener regular salud es el 28,4% y casi el doble que los hom-
bres (8,9%) percibe tener mala salud.
Porcentajes diferentes se pueden observar en un estudio realizado en Bogotá
(Colombia), según Gómez (2005) los hombres adultos mayores activos residentes tie-
nen buena o muy buena autopercepción de su salud, más que el sexo opuesto, esta
percepción es similar a poblaciones de otros países. Otro estudio en mexicanos realiza-

Alfonso Cabrera Ramos - 273 -


AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD CAPÍTULO 7

do en adultos mayores de 60 años (Gallegos et al., 2006) señalan que las mujeres tien-
den a percibir su salud más mala que la de los hombres.
[Link]. Autopercepción de su salud según la edad.
Los investigadores coinciden en señalar que con el incremento de la edad la
percepción de la salud tiende a disminuir. Así se puede apreciar en un estudio trans-
versal realizado en sujetos mayores de 65 en Huelva, según Mendoza et al. (2004), el
grupo de los más jóvenes (65 a 69 años) perciben tener buena salud (32,9%), en tanto
que los grupos de edad de 85 años y más el 24,3% tienen una percepción de salud po-
bre. Lo cual tiene relación con la valoración que hacen de sus habilidades necesarias
para su vida cotidiana, que a esta edad son escasas, haciéndolos más independientes.
Similares resultados se pueden apreciar en los españoles mayores de 75 años,
según un estudio realizado por IMSERSO (2004), los sujetos de esta edad dijeron tener
una percepción buena de su salud (37,9%), frente al l8% que percibe tener mala salud.
Para confirmar los señalamientos anteriores, observamos en un estudio realiza-
do en los almerienses mayores de 15 años. Según Ruiz Juan y García Montes (2005),
descubren que en las franjas de edad que se localizan entre los 15 a 59 años, tienen una
percepción positiva, por encima del 61,7%. Sin embargo, en los adultos mayores de 60
años, la percepción de buena salud disminuye al 42,9%. Los porcentajes de los que se-
ñalan percibir mala salud en la primer franja de edad (15 a 59 años) es solamente del
3,6%, pero los adultos mayores (60 años y más) este porcentaje se incrementa hasta el
12,5%. Lo que demuestra que los porcentajes de percibir salud negativa se incrementa
con la edad.
En algunos países de Europa, la percepción de los sujetos difiere con el paso de
los años, como podemos observar en los resultados de una investigación realizada por
Piéron et al. (2001) que indagaron la percepción de los sujetos en siete países europeos,
(Bélgica, Gran Bretaña, Suecia, Estonia, Finlandia, Alemania y Hungría). Encontraron
que los niños de 12 años tienen una percepción más positiva con respecto a su estado
de salud que los de 15 años. Es decir, la percepción positiva tiene la tendencia a dismi-
nuir en su evolución con respecto a la edad.
En algunos países Latinoamericanos, se ha investigado sobre la percepción de la
salud. Se observa que la autopercepción, de buena o muy buena salud, se encuentra
relacionada con la edad, los más jóvenes frecuentemente tienen esta percepción buena
de su salud así como los de mayor ingreso y los más educados. En la población joven,
según estudio llevado a cabo por ENED (2002), señala que los mexicanos que se locali-
zan en los grupos de edad de 18 a 44 años tienen una percepción buena de su salud.
Sin embargo, hay una tendencia muy marcada a perder esta percepción positiva de su
salud con el paso de los años.
Igual que en otros países latinos, los porcentajes de buena salud en los mayores
difieren entre los sujetos de otros países. Según Rossi y Triunfo (2004), los adultos ma-
yores de 60 años de Montevideo (Uruguay), el 40,5%, dicen tener buena salud, frente al
30% de los que perciben tener salud regular, dicha percepción está bastante relaciona-
da con haber tenido una excelente salud los primeros 15 años de la vida.

- 274 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 7 AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD

En un estudio transversal realizado en la población activa de Bogotá (Colom-


bia), según Gómez (2005), los grupos más jóvenes (18 a 29 años) perciben tener buena o
muy buena salud, contrario a los sujetos que se localizan en los grupos de edad más
avanzados (50 a 65 años) confirmando las apreciaciones de algunos investigadores
(Aspiazu et al., 2002; Hellín 2003; ENED, 2002).
Altos porcentajes muestran los sujetos en las primeras franjas de edad, como lo
podemos observar en un estudio realizado en la población de la habanera mayor de 16
años. Ruiz Juan et al. (2005) encontraron que, en las franjas de edad de 16 a 44 años, por
encima del 79,4% percibe tener buena salud, entre el 11 y 16% percibe tener regular
salud y menos del 4% percibe tener mala salud. Sin embargo, en la franja de edad de
mayores de 65 años, el 68% percibe tener buena salud, una cuarta parte (25%), percibe
tener regular salud y solamente el 7% dice tener mala salud. En esta población se ob-
serva una tendencia a mantener los porcentajes altos de percepción de buena salud.
Similar percepción presentan los mexicanos, como podemos apreciar en un es-
tudio realizado por Gallegos et al. (2006), muestran que a mayor edad peor estado de
salud, con excepción del grupo de mayores de 90 años en quienes el porcentaje de mala
percepción general de salud disminuyó a menos del 20%. Esta proporción fue similar a
la que se observó en el grupo de 65 a 69 años. La percepción de buena salud se mantie-
ne por encima del 74% en todos los grupos de edad, con excepción del grupo mayor de
90 años que pasa del 82%.
7.3. Análisis y discusión de los resultados.
En este apartado abordaremos otros aspectos psicológicos como la autopercep-
ción de su práctica física, condición física y de su salud de los sujetos. Partiendo de las
afirmaciones de Stanley et al. (2001), quienes afirman que la percepción está sujeta a las
experiencias concientes vividas por el sujeto. En este estudio hemos acudido a esas
experiencias y al recuerdo de más de cuarenta años para estimular la información
acumulada en este tiempo y que forma parte importante de la existencia de ser huma-
no.
Centrándonos particularmente en la percepción de los sujetos, servirá para con-
tinuar en la integración de nuestra tesis doctoral, abordando primeramente la percep-
ción que posee esta población de su práctica física, seguida de su condición física y, por
último, la percepción de su salud.
Contrastar los resultados obtenidos de la autopercepción es bastante complejo,
no es frecuente el abordaje de estas variables y la autopercepción en las diferentes eta-
pas de la vida de los sujetos, los datos son escasos, principalmente, de la práctica físico-
deportiva de tiempo libre.
Para indagar sobre la percepción que los sujetos tienen, hemos establecido cua-
tro categorías. Se plantearon las preguntas ¿Diría usted que la práctica de actividad
físico-deportiva fue muy alta, alta, baja o muy baja en la etapa de dependencia familiar,
independencia familiar y adulto mayor de 60 años? ¿Y su condición física fue muy
buena, buena, mala o muy mala? ¿Y su salud?, se pidió que respondieran espontánea-
mente.

Alfonso Cabrera Ramos - 275 -


AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD CAPÍTULO 7

7.3.1. Autopercepción de la práctica.


Para facilitar el análisis estadístico de las cuatro posibles respuestas, se recodifi-
caron en dos categorías, autopercepción positiva y autopercepción negativa. Podemos
apreciar que la autopercepción de la práctica de actividad física de tiempo libre de los
sujetos en la etapa de dependencia familiar, es positiva con el 97,1%, disminuyendo al
94,1% en la etapa de independencia familiar y un poco más de diecinueve puntos por-
centuales (78%) al llegar a la etapa de adulto mayor (tabla 7.1). Lo que significa que los
porcentajes de la percepción positiva disminuyen con el paso de los años.
Nuestros resultados son coincidentes con las apreciaciones de Meléndez (1996)
y Gracia y Marcó (2000) quienes señalan que la percepción de los sujetos se modifica
con el paso de los años. En nuestros datos, la percepción señalada en la primera etapa
de la vida, se modifica en las dos etapas siguientes, con la tendencia a ser más negativa
en tanto que el sujeto evoluciona hacia el final de la vida.
Este comportamiento es congruente con el comportamiento señalado en la teo-
ría evolucionista de Jean Piaget que refiere que la autopercepción es cambiante durante
todo su desarrollo. Es decir, una idea puede ser modificada en momentos distintos de
la vida. De igual manera es coherente con la teoría cognoscitiva del mismo autor, quien
señala que los comportamientos, se modifican por los cambios del pensamiento, por lo
tanto, el conocimiento permite al sujeto modificar la percepción de su comportamiento
(Mecee, 2000).
[Link]. Autopercepción de la práctica según el sexo.
La autopercepción que tienen los individuos encuestados de su práctica físico-
deportiva fue analizada con respecto al sexo. El análisis estadístico indica que en las
etapas de dependencia familiar y adulto mayor, no existen diferencias estadísticas sig-
nificativas, los porcentajes se localizan en torno al promedio central de la muestra. Sin
embargo, existen diferencias estadísticas significativas en la etapa de independencia
familiar, las mujeres tienen una autopercepción más negativa frente a los hombres de
su práctica física por encima de cinco puntos porcentuales del promedio general. En
consecuencia, son los hombres los que poseen una percepción más positiva (96,6%) con
ocho puntos porcentuales por encima de las mujeres (88,6%) (tabla 7.2). Es decir, la
autopercepción negativa de la práctica física de tiempo libre es mayor en las mujeres.
Lo que unido a que son las más inactivas, resultaría que a menor práctica mayor per-
cepción negativa.
En línea general, nuestros resultados coinciden con los datos obtenidos por Ba-
laguer y Pastor (2001), estudio realizado en la población de Valencia, en el que se cons-
tata que los hombres tienen mayor percepción positiva que las mujeres quienes, tradi-
cionalmente, son menos practicantes y, por lo tanto, muestran una percepción de su
práctica más negativa. Se observa que existe una cierta concordancia con los señala-
mientos de Piéron (2002), Piéron (2003) y Porras (2006), quienes dicen que la percep-
ción no es la misma en todos los sujetos, los practicantes presentan una mejor percep-
ción frente a los menos practicantes, que poseen una percepción más débil de práctica
físico-deportiva.

- 276 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 7 AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD

[Link]. Autopercepción de la práctica según la edad.


Al acudir al recuerdo de casi medio siglo, observamos que los datos estadísticos
revelan que, en la etapa de dependencia familiar, existen diferencias estadísticamente
significativas en el grupo de 80-84 años. Dicen tener una percepción negativa (20%) de
su práctica física de tiempo libre, con más de diecisiete puntos porcentuales por encima
del promedio general. Es decir, en el momento actual, los más viejos recuerdan que
cuando dependían de la familia, tenían una percepción negativa de su práctica física de
tiempo libre. En la etapa de independencia familiar y adulto mayor, los porcentajes se
localizan en torno al promedio central (tablas 7.5), lo que indica que los más jóvenes
(60-64 años) y los más viejos (85 años y más), en estas etapas de la vida, aluden similar
autopercepción de su práctica física en estas dos etapas.
Podemos observar que los sujetos de nuestro estudio tienen un comportamiento
estrechamente vinculado con la conducta desarrollada a lo largo de la vida, coinci-
diendo con los señalamientos de Stanley et al. (2001) quienes dicen que la percepción
está bastante relacionada con las conductas que poseen los sujetos y que es el producto
final de muchos procesos del tejido de la vida. Sin embargo, la edad es un determinan-
te de estas conductas las cuales pueden ser modificadas con el transcurrir de los años.
Nuestros resultados tienen similitud con los señalamientos de Piñón (1999),
quien indica que los beneficios percibidos son temporales, es decir, permite al sujeto
tener otra percepción en momentos diferentes, con la tendencia de ser más negativa
con el transcurrir del tiempo. Así mismo, son similares con otros estudios (Duarte et
al., 2003) quienes confirman que los mayores de 70 años poseen una percepción más
negativa, probablemente por los problemas de salud que son más frecuentes y propios
en estos grupos de edad.
7.3.2. Autopercepción de su condición física.
Con respecto a la autopercepción de su condición física, podemos apreciar que
los sujetos en la etapa de dependencia familiar, casi en su totalidad (99%) tienen una
percepción positiva, disminuyendo al 95,7% en la independencia familiar, esta percep-
ción tiene una disminución de un poco más de veintiún puntos porcentuales (77,2%) al
llegar a la etapa de adulto mayor (tabla 7.1). Es decir, los porcentajes de la autopercep-
ción positiva de la condición física, permanecen altos en etapas de la juventud, pero
esta percepción positiva se pierde al evolucionar hacia la tercera edad.
La percepción de la condición física tiene la tendencia a disminuir con el paso
de una etapa a otra de la vida. Nuestros resultados son similares a los andaluces de
Cuevas (1994), quien encontró que éstos poseen altos porcentajes de buena y aceptable
condición física. Otros estudios ratifican que, en etapas de la juventud, tienen una per-
cepción positiva de su condición física (Atienza et al., 1999; Nuviala, 2003).
Los resultados de nuestra investigación también son bastante parecidos a los
que muestran algunas poblaciones generales, como lo indican algunos investigadores
(García Ferrando, 2005; Ruiz Juan y García Montes, 2005; Porras, 2006; Ruiz Juan et al.,
2005) quienes afirman que los sujetos de sus poblaciones tienen una percepción positi-
va de su condición física.

Alfonso Cabrera Ramos - 277 -


AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD CAPÍTULO 7

[Link]. Autopercepción de su condición física según el sexo.


El análisis estadístico realizado a esta variable, indica que no existen diferencias
estadísticas significativas entre la percepción percibida de la condición física y el sexo
en ninguna de las tres etapas de la vida. Los valores porcentuales son bastante pareci-
dos en ambos sexos al promedio central, en cada una de las etapas analizadas (tabla
7.3). Lo que significa que los varones y las mujeres, tienen la misma percepción de su
condición física en su evolución hacia la vejez, esta variable no determina la autoper-
cepción del sujeto, por lo menos en esta población.
Nuestros resultados no son compatibles con los encontrados por otros investi-
gadores (Cuevas, 1994; Castillo et al., 1997; Piéron et al., 2001; Otero, 2003; Nuviala,
2003 y Ruiz Juan y García Montes, 2005) quienes afirman que los hombres tienen ma-
yor percepción positiva que las mujeres.
No obstante, los datos de nuestro estudio concuerdan con otros, tal es el caso de
la investigación llevada a cabo en la población de jóvenes de Murcia. Según Gálvez
(2004), ambos sexos tienen similar percepción de la condición física.
La percepción de los adultos mayores de nuestro estudio no son semejantes a
los resultados de otros investigadores (Ruiz Juan et al., 2005 y Moreno et al., 2003)
quienes manifiestan que los hombres mayores, tienen mayores porcentajes de percep-
ción positiva, frente a las mujeres. Probablemente porque los hombres dedican mayor
tiempo a las actividades físicas que las mujeres, que prefieren emplear su tiempo libre
en otras actividades que no sean las de carácter físico-deportivo, contribuyendo a tener
menor percepción positiva de su condición física.
[Link]. Autopercepción de su condición física según la edad.
Se indagó la autopercepción que tienen los individuos de su condición física en
función a la edad, organizada en seis grupos quinquenales en tres etapas de la vida.
Los resultados indican que no existen diferencias estadísticas significativas entre la
autopercepción de la condición física y los seis grupos de edad en las tres etapas. Los
porcentajes son bastante similares al promedio central (tablas 7.6). Nos viene a demos-
trar que la edad, no influye en la autopercepción los individuos de su condición física,
en ninguno de los seis grupos de edad y en las tres etapas.
No obstante a las coincidencias de nuestros resultados de algunas variables con
otros investigadores, en esta variable nuestros datos no son coincidentes con los resul-
tados de Gálvez (2004), quien señala que los jóvenes murcianos tienen una percepción
competente y regular. Por su parte, Otero (2004) señala que esta percepción se pierde
con el paso de los años, que los más jóvenes poseen una percepción más positiva que
los adultos.
Igualmente se observa que nuestros resultados tampoco concuerdan con los re-
sultados de Hellín (2003), Ruiz Juan y García Montes (2005), Ruiz Juan et al. (2005) y
Porras (2006) quienes encontraron que los diferentes grupos de edad, muestran altos
porcentajes de percepción positiva, contrario a los resultados de nuestro estudio, que
señalan que en todos los grupos quinquenales y en las tres etapas, tienen similar per-
cepción de su condición física.

- 278 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 7 AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD

7.3.3. Autopercepción de la salud.


Los porcentajes de la autopercepción de la salud positiva tiene una tendencia a
modificarse con el paso de los años. Sin embargo, en las etapas de dependencia e inde-
pendencia familiar, los porcentajes son similares (97,6% y 97,6) pero, disminuyen trece
puntos porcentuales (84,6%) al llegar a la etapa de adulto mayor. Es decir, la percep-
ción positiva de la salud de los sujetos, se mantiene casi inalterable en etapas de la ju-
ventud, pero se vuelve más negativa al llegar a la etapa de adulto mayor (tabla 7.1),
indicando que la percepción de la salud también tiene la tendencia a disminuir con el
incremento de la edad.
Estos resultados son coincidentes con los señalamientos que hace el EUROS-
TAD (1997), que indica que la percepción de países menos desarrollados, como el nues-
tro, algunas veces tienen similar percepción de la salud, dependiendo, en gran medida,
del nivel de práctica que muestra la población (McDougall et al., 1999). Es decir, a me-
nor práctica mayor percepción negativa de la salud.
Nuestros resultados son coincidentes con los datos de algunos investigadores
(Aspiazu et al., 2002; IMSERSO, 2004; Bertollo et al., 2003; Ruiz Juan y García Montes,
2005; Bazo, 2007), estos estudios señalan que las poblaciones tienen niveles altos de
percepción positiva de la salud.
De la misma manera, nuestros datos son parecidos a los que muestran otros es-
tados de la república mexicana (ENED, 2002; Gallegos et al., 2003; Gallegos et al., 2006),
de Colombia (Gómez et al., 2005), población habanera (Ruiz Juan et al., 2005), otras
ciudades latinoamericanas y del Caribe (Buenos Aires, Bridgetown, Barbados, México,
Ciudad de la Habana, Montevideo, Uruguay, Santiago, Chile y Saupaulo, Brasil)
(Wong et al., 2005). En dichos estudios se observa que las poblaciones de jóvenes y
adultos mayores, dicen poseer una percepción positiva de la salud. Es decir, los países
más desarrollados, que cuentan con alto desarrollo económico y con políticas sanitarias
populares muy desarrolladas, tienen también alta percepción de su salud (Sadana et
al., 2000; PAMS, 2002).
[Link]. Autopercepción de la salud según el sexo.
La percepción de los sujetos fue analizada según el sexo, los resultados nos
muestran que en las tres etapas (dependencia e independencia familiar y adulto ma-
yor) no existen diferencias estadísticas significativas, los porcentajes se mueven en tor-
no a la tendencia central (tabla 7.4). Es decir, ambos sexos tienen similar percepción de
su salud en la evolución hacia la tercera edad. Podemos afirmar que el sexo no es un
determinante para que los sujetos posean una percepción positiva o negativa de su
salud.
Nuestros resultados no son equivalentes a los datos generales que muestran
otros investigadores (Castillo et al., 1997; Mantilla, 2006) quienes indican que las muje-
res en etapa de la adolescencia, tienen una percepción de su salud bastante mejor que
los hombres.
De la misma forma, los resultados de nuestro estudio, en la etapa de adulto
mayor, no concuerdan con los resultados de otras investigaciones (Mendoza et al.,

Alfonso Cabrera Ramos - 279 -


AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD CAPÍTULO 7

2004; IMSERSO, 2004; Ruiz Juan y García Montes, 2005; Moreno et al., 2006) estos estu-
dios muestran que los hombres tienen una percepción positiva de su salud, más que las
mujeres.
Tampoco son compatibles con los resultados de algunas investigaciones reali-
zadas en América Latina como en algunos estados de la república mexicana (ENED,
2002; Gallegos et al. 2006), Brasil, Buenos Aires, Bridgetown, Santiago de Chile, México
D.F. y Montevideo (Wong et al., 2005), población habanera (Ruiz Juan et al., 2005) y
Colombia (Gómez, 2005), quienes muestran que los hombres mayores tienen mayor
percepción positiva que las mujeres.
[Link]. Autopercepción de la salud según la edad.
Los resultados de nuestra investigación señalan que no existen diferencias esta-
dísticas significativas en los seis grupos de edad en cada una de las tres etapas de la
vida, los porcentajes son similares al promedio central (tabla 7.7). Es decir, la percep-
ción de la salud en este momento de la vida, tanto los más jóvenes (60-64 años) como
los más viejos (85 y más años), es equivalente en las tres etapas. Por lo tanto, se puede
afirmar que la edad no es un determinante para que el sujeto tenga una percepción
positiva o negativa de su salud, al menos en esta población.
Al contrastar nuestros datos con otras investigaciones, encontramos que no son
compatibles con los resultados de Ruiz Juan y García Montes (2005), quienes indican
que los almerienses de 15 a 59 años, tienen una percepción positiva.
Así mismo, en la población de adulto mayor, nuestros datos no son compatibles
con los referidos por Mendoza, et al. (2004) e IMSERSO (2004) quienes señalan que los
mayores de 65 años tienen una percepción buena de su salud.
En esta línea de investigación, encontramos que nuestros resultados no son co-
incidentes con los datos de algunas poblaciones europeas (Piéron et al., 2001) muestran
en un estudio realizado en siete países europeos (Bélgica, Gran Bretaña, Suecia, Esto-
nia, Finlandia, Alemania y Hungría), que los niños de 12 años tienen una percepción
más positiva de su salud que los de 15 años, es decir, hay una tendencia que con el in-
cremento de los años, la percepción positiva disminuye significativamente.
Los datos de nuestra investigación, tampoco coincide con los resultados de
otros países latinos como Uruguay (Rossi y Triunfo, 2004), Colombia (Gómez, 2005), La
Habana Cuba (Ruiz Juan et al., 2005) y un estudio realizado en la encuesta nacional de
México (Gallegos et al., 2006), encontraron altos porcentajes de percepción de buena
salud, contrario a los resultados que se muestran en este estudio, donde la percepción
es bastante parecida en cada uno de los grupos quinquenales y en las tres etapas de la
vida.
Es decir, en nuestro estudio no encontramos ninguna asociación significativa de
la percepción de la salud en ninguno de los seis grupos quinquenales de edad. Esto
evidencia la necesidad de diversificar las investigaciones empíricas de las percepciones
y esta variable, principalmente, en la población de adulto mayor.

- 280 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 7 AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD

7.4. Conclusiones.
Debemos señalar que hemos acudido al recuerdo de muchos años, que la per-
cepción es cambiante durante el proceso de desarrollo de los sujetos, que con el incre-
mento de la edad el cerebro pierde progresivamente su eficiencia funcional, hasta caer
en demencia y el olvido, pudiendo modificar la información recogida y acumulada a lo
largo de la vida. En estas condiciones nuestros sujetos han aportado información útil
para analizar el comportamiento actual de su práctica físico-deportiva de tiempo libre,
su condición física y su salud. Entre las más relevantes podemos señalar:
¾ La percepción de la práctica físico-deportiva esta asociada fuertemente con la
imagen corporal, que no siempre coincide con la realidad.
¾ Existe la tendencia de que la percepción de la práctica se modifique en la medi-
da que el sujeto evoluciona hacia el final de la existencia.
¾ En la etapa de independencia familiar, las mujeres tienen una percepción nega-
tiva más que los hombres, es probable que estas tengan menores posibilidades
de acceder a la práctica físico-deportiva de tiempo libre por múltiples ocupa-
ciones familiares, laborales y cuidados de los hijos entre otras.
¾ En los últimos grupos quinquenales la percepción es más negativa. Es probable
que esta se encuentre relacionada con la aparición de problemas de salud bas-
tante común en sujetos de avanzada edad.
¾ Casi en su totalidad nuestros sujetos tienen una percepción positiva de su con-
dición física, sin embargo, existe la tendencia a disminuir de una etapa a otra de
la vida, siendo similar a la percepción de otras poblaciones.
¾ La percepción de su condición física es similar entre los hombres y las mujeres,
lo que no coincide con la percepción que señalan otras poblaciones, donde
muestran que los hombres poseen mayor percepción que las mujeres.
¾ En los seis grupos quinquenales nuestros sujetos tienen una percepción muy
parecida, lo que no concuerda con la percepción que señalan otras poblaciones.
¾ La percepción de la salud en los sujetos es similar al comportamiento de la
práctica físico-deportiva y la condición física, es decir, la percepción positiva
disminuye con el transcurrir de los años de vida, así mismo, está bastante vin-
culada con el nivel de práctica de los sujetos.
¾ En la evolución hacia la vejez, los hombres y las mujeres tapachultecas mues-
tran una percepción de su salud bastante similar, lo cual no es coincidente con
los resultados de otras investigaciones, donde señalan que los hombres tienen
mayor percepción positiva frente a las mujeres.
¾ La percepción de la salud es parecida en las tres etapas de la vida y en los seis
grupos quinquenales, resultados diferentes muestran otros investigadores,
quienes han encontrado que los jóvenes tienen una percepción positiva, pero se
pierde con el incremento de la edad.

Alfonso Cabrera Ramos - 281 -


AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD CAPÍTULO 7

¾ Para lograr un conocimiento más completo sobre estas percepciones, estos re-
sultados sugieren abordar estas variables en futuras investigaciones en esta po-
blación. Sin embargo, estos resultados pueden ser útiles en la búsqueda de co-
nocimientos para diseñar programas de intervención que en este momento son
inexistentes, apoyando a si las acciones que las autoridades, institutos de segu-
ridad social y el sector educativo emprendan para que los adultos mayores vi-
van más, pero con calidad.
¾ Merece la pena decir que, en general, no existen programas estratégicos de in-
tervención, suficientemente diseñados que motiven a los sujetos a iniciar y
permanecer practicando la actividad físico-deportiva.
7.5. Bibliografía.
Aspiazu Garrido, M.; Cruz Jenfoft, A.; Villagrasa Ferrer, J. R.; Abanades Herranz, J. C.;
García Marín, N. y Alvear Valero de Bernabé, F. (2002). Factores asociados al
mal estado de salud percibido o a mala calidad de vida en personas mayores de
65 años. Revista Especialista de Salud Pública, 76, 683-699.
Atienza, F., Balaguer Solá, I., García Merita, M. L. y Moreno Sigüenza, Y. (1999). Análi-
sis de las diferencias individuales entre chicos y chicas adolescentes en la prác-
tica regular de actividad física en función de la autopercepción física. La Psico-
logía del Deporte en España al final del milenio. En Actas del VI Congreso Nacio-
nal de Psicología de la Actividad Física y el Deporte (pp. 613-621). Las Palmas de
Gran Canarias: Ed. Félix Guillén García. Universidad de las Palmas de Gran
Canaria.
Balaguer, I. & Pastor, Y. (2001). Un estudio acerca de la relación entre el autoconcepto y
los estilos de vida en la adolescencia media. Psicología, 21, 14-24. [Disponible en
[Link]] [Consulta: 2004, 15 de noviembre]
Bazo Royo, M. T. (2007). Actividad en la jubilación. En P. Montiel, A. Merino, A. Sán-
chez y A. Heredia. (Coords.) Actas del II Congreso Internacional de Actividad Físico
Deportiva para Personas Mayores. Un estilo de vida (pp. 242-251) [CD-Rom]. Mála-
ga: Consejería de Turismo, Comercio y Deporte. Instituto Andaluz del Deporte.
Bertollo, M., Nicoletta, U., Ruggiero, P., Dalle Fusine, S. & Carrazo, A. (2003). Perceived
health in a simple of north-east italian. En II Congreso Mundial de Ciencias de la
Actividad Física y el Deporte (Área 1, Salud y Actividad Física) (pp. 65-70) [CD
ROM]. Granada: Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el deporte.
Castillo, I., Balaguer, I. y Tomás, I. (1997). Predictores de la práctica de actividades físi-
cas en niños y adolescentes. Anales de psicología, 13, 189-200.
Cuevas, M. J. (1994). Los andaluces y el deporte: Hábitos de la práctica deportiva en
Andalucía en el medio urbano. En II Convocatoria de ayudas para la Investigación
Deportiva. UNISPORT.
Duarte Barrios, R., Borges Mojaiber, R. y Cardoso Pérez, L. C. (2003). Beneficios perci-
bidos por adultos mayores incorporados al ejercicio. Revista Cubana de Medicina

- 282 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 7 AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD

General Integral, 19 (2), [En Línea]. Disponible en: [Link]


?script=sci_arttext&pid=S0864-21252003000200007&lng=es&nrm=iso>
EUROSTAD (1997). Self-reported health in the European Community. Statistics in Focus,
Population and social conditions. Luxembourg: Pamphlet
Gallegos Carrillo, K.; Duran Arenas, J. L.; López Carrillo, L. y López Cervantes, M.
(2003). Factores asociados con los factores de calidad de vida del adulto mayor
de Morelos. Revista de Investigación Clínica, 5, 260-269.
Gallegos Carrillo, K.; García Peña, C., Duran Muñoz, C., Reyes, H. y Durán Arenas, L.
(2006). Autopercepción del estado de salud: una aproximación al los ancianos
en México. Revista Saúde Pública, 40 (5), 792-801.
Gálvez Casas, A. (2004). Actividad física habitual de los adolescentes de la región de Murcia.
Análisis de los motivos de práctica y abandono de la actividad físico-deportiva. Tesis
Doctoral, Universidad de Murcia.
García Ferrando, M. (2005). Encuesta sobre hábitos deportivos de los españoles avance de
resultados. Madrid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Consejo Supe-
rior Deportes.
Gómez López, M. (2005). La actividad físico-deportiva en los centros almerienses de educación
secundaria, post obligatoria y en la Universidad de Almería. Evolución de los hábitos fí-
sico-deportivos de su alumnado. Tesis Doctoral, Universidad de Almería.
Gómez, F.; Duperly, J.; Lucumí, I.; Gámez, R. y Venegas, S. (2005). Nivel de actividad
física global en la población adulta. Gaceta Sanitaria, 19 (3), 206-213.
Gracia, M. y Marcó, M. (2000). Efectos psicológicos de la actividad física en personas
mayores. Psicothema, 12 (2), 285-292.
Hellín, P. (2003). Hábitos físico-deportivos en la región de Murcia: implicaciones para la elabo-
ración del currículum en el ciclo formativo de Actividades Físico-Deportivas. Tesis
doctoral, Universidad de Murcia.
IMSERSO (2004). Las Personas Mayores en España (Vol. 1). Madrid: Ministerio de Trabajo
y Asunto Sociales.
Mantilla Toloza, S. C. (2006). Actividad física en habitantes de 15 a 49 años de una loca-
lidad de Bogotá, Colombia. Revista de Salud Pública, 8 (2) [En Línea]. Disponible
en: [Link]
0500006&lng=es&nrm=iso&tlng=esFinal
McDougall, C.; Cooke, R.; Owen, N.; Willson, K. y Buman, A. (1999). Relatin physical
activity to health status, social connetions and communities facilities. Journal of
Public Health; 21, 625-631.
Meece, J. (2000). Perspectivas sobre el desarrollo del niño. En (Ed.), Desarrollo del niño y
del adolescentes (pp. 16-26). México: McGraw-Hill.
Meléndez Moral, J. C. (1996). La autopercepción negativa y su desarrollo con la edad.
Psicogrontología, 12, 388-391.

Alfonso Cabrera Ramos - 283 -


AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD CAPÍTULO 7

Mendoza, M. I.; Revilla, C.; Feria, A.; Bernal, J. M. y Revilla, T. (2004). La calidad de
vida de las personas mayores en una zona de salud de Huelva. Portularia 4, 199-
208.
Monteiro, C. R. y Mancussi, A. C. (2006). Actividad física según la percepción de estu-
diantes de enfermería. Revista Latino-americana Enfermagem 14 (6), 215-285.
Moreno, T. R., Ruiz, L. M., Reyes, A., & López, C. (2003). Influencia de la actividad física
en el estado nutricional y salud percibida en población mayor institucionalizada. En A.
Oña Sicilia y A. Bilbao Guerrero (Eds.), Actas del II Congreso Mundial de Ciencias
de la Actividad Física y del Deporte [CD ROM]. Granada: Universidad de Grana-
da. Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte.
Nuviala Nuviala, A. (2003). Las escuelas deportivas en el entorno rural del servicio comarcal
de deportes “Corredor del Ebro” y el municipio Fuentes del Ebro. Tesis Doctoral, Uni-
versidad de Almería.
Otero, J. M. (2003). El deporte andaluz en cifras 2002. Sevilla: Consejería de Turismo y
Deporte. Observatorio del Deporte Andaluz.
Otero, J. M. (2004). Hábitos y actitudes de los andaluces ante el deporte (2002). Cádiz: Conse-
jería de Turismo y Deporte. Observatorio del Deporte Andaluz.
Papalia, D. E. y Wendkos, S. O. (1998). El mundo de un niño teoría, temas de análisis y
métodos de estudio. En (Ed.), Psicología del desarrollo (pp. 11-51). México:
McGraw-Hill.
Pastor, Y. y Balaguer, I. (2001). Relaciones entre autoconcepto, deporte y competición deporti-
va en los adolescentes valencianos [en línea]. Disponible en www. psicologia-
[Link]] [Consulta: 2004, 10 de diciembre.
Piéron, M. (2002). Estudi sobre els hàbits esportius dels escolars d´Andorra. Andorra: Go-
bern d´Andorra. Ministerio d´Educació Joventut i Esports.
Piéron, M. (2003). Estilo de vida, práctica de actividades físicas y deportivas. Calidad
de vida. En A. Oña Sicilia y A. Bilbao Guerrero (Eds.), Libro ponencias del II Con-
greso Mundial de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Deporte y Calidad de
Vida (pp. 328-342). Granada: Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el
Deporte.
Piéron, M., García Montes, M. E. y Ruiz Juan, F. (2007). Algunos correlatos de la activi-
dad físico-deportiva en una perspectiva de salud. Tándem. Didáctica de la Educa-
ción Física, 24, 9-24.
Piéron, M.; Almond, L.; Telama, R.; Ledent, M. y Carreiro, F. (2001). Student perception
of health, fitness, and perceived physical competente and appearance. Com-
parative analysis of youth lifestyle in selected European countries. En L. Sena
Lino, R. Trinda de Ornelas, F. Carreiro da Costa y M. Piéron (Eds.), AIESEP In-
ternational Congress Madeira 2001. Innovation and new technologies in Physical Edu-
cation, sport, research and/on teacher and coach preparation (Área de Estilos de Vida)
(pp. 1-8). Madeira: AIESEP.

- 284 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 7 AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA, CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD

Piñón, P. M. (1999). Los cambios en la red social y en la percepción de la salud durante la jubi-
lación. Tesis Doctoral, Universitat Rovira i Virgili.
Porras, S. M. (2006). Hábitos y actitudes de los sevillanos ante el deporte. España: Instituto
Municipal de Deportes Ayuntamiento de Sevilla.
Rossi, M. y Triunfo, P. (2004). El estado de salud del adulto mayor en Uruguay (14/04).
Uruguay: Universidad de la República. Facultad de Ciencias Sociales. Departa-
mento de Economía.
Ruiz Juan F., García Montes M. E. y Valero Valenzuela, A. (2005). Autopercepción que
tienen los almerienses de su aptitud físico-deportiva. En A. Díaz Suárez, V Con-
greso Internacional Educación Física e Interculturalidad: El futuro del deporte escolar.
Murcia: Instituto U.P. de Ciencias del deporte. Universidad de Murcia.
Ruiz Juan, F. y García Montes, M. E. (2005). Hábitos saludables y estilos de vida de los alme-
rienses. Almería: Servicio de publicaciones Universidad de Almería.
Ruiz Juan, F., García Montes, M. E. y Pérez Sánchez (2005). Estilos de vida en Ciudad de
La Habana – Cuba. Hábitos físico-deportivos y de salud. Madrid: Gymnos.
Ruiz Juan, F., García Montes, M. E. y Valero Valenzuela, A. (2005). Percepción de con-
dición física de los almerienses y actuación físico-deportiva para su mejora. En I
Congreso Internacional “Actividad Física y Deporte en la Sociedad del Siglo XXI”.
Madrid: Universidad Europea de Madrid.
Ruiz Juan, F., García Montes, M. E., Díaz Suárez, A. y Piéron, M. (2007). Hábitos físico-
deportivos y de salud. Estilos de vida en jóvenes y adultos. En F. Ruiz Juan, J. P.
Venero Valenzuela, Q. Méndez Guzmán, J. M. Reverendo Rodríguez, G. Alvés
Barrero, R. Camacho Bravo, R. Ortiz Revert, A. Ortega Fernández, F. L. Bobadi-
lla Gómez, E. Albarrán Viejo y A. Núñez Reina (Eds.), VII Congreso Internacional
sobre la enseñanza de la educación física y el deporte escolar. Viejos hitos y nuevos retos
ante la LOE. Respuestas educativas a los problemas sociales del deporte escolar y de la
obesidad infantil (pp. 167-201). Badajoz: FEADEF, AMEFEX.
Ruiz Juan, F., García Montes, M. E., Gavala González, J y Valero Valenzuela, A. (2006).
Análisis de los motivos de abandono de la práctica de actividad físico-deportiva
de los almerienses durante su tiempo libre. En A. Díaz Suárez, VI Congreso In-
ternacional Educación Física e Interculturalidad: “La integración a través del deporte”.
Murcia: Instituto de Ciencias del deporte. Universidad de Murcia.
Schiffman, H. R. (1997). Introducción. En (Ed.), La percepción sensorial (pp. 22-32). Méxi-
co: Grupo Noriega Editores.
Stanley, C.; Ward, L. M. y Enns, J. T. (2001). Sensación y percepción. En (Eds.), Sensa-
ción y percepción (pp. 1-14). México: McGraw-Hill.
Wong, R.; Peláez, M. y Palloni, A. (2005). Autoinforme de salud general en adultos ma-
yores de América Latina y el Caribe: su utilidad como indicador. Revista Pana-
mericana de Salud Publica, 17 (5-6), 323-332.

Alfonso Cabrera Ramos - 285 -


CAPÍTULO 8

CONCLUSIONES FINALES
DE LA TESIS DOCTORAL
CAPÍTULO 8 CONCLUSIONES GENERALES

CONCLUSIONES GENERALES

Contexto sociodemográfico.
Nos encontramos frente a una población en la que los hombres trabajan fuera
de casa y las mujeres hacen labores del hogar, principalmente, aquellos jubilados o
pensionados más jóvenes que se encuentran los primeros grupos quinquenales.
Es una población con alta tasa de bajo nivel de estudios, principalmente, las
mujeres. Está compuesta por sujetos casados que se encuentran viviendo en familia,
con la pareja y los hijos, pero con un alto porcentaje de familias que viven con bajos
recursos económicos. Es sobresaliente que una parte de la población vive en condicio-
nes de pobreza extrema. A pesar de estas condiciones, los sujetos cuentan con servicio
medico, garantizando la atención de los problemas de salud, siendo atendidos mayor-
mente por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), derecho adquirido por quie-
nes trabajan en empresas públicas o privadas.

Contexto familiar.
Nuestra población está compuesta por sujetos que casi en su totalidad tienen
hijos, son familias numerosas, acentuándose principalmente en sujetos que se localizan
en los primeros grupos quinquenales, permitiéndoles tener en alta valoración de la
familia, pues han permanecido unidos a ésta hasta más allá de los setenta y cinco años
de edad. Es sobresaliente que las mujeres, cuando enviudan, pasan a vivir con los hijos,
mismo comportamiento presentan los sujetos que se separan o divorcian de la pareja
sobre todo las mujeres. Los hijos se preocupan por los padres en mayor proporción
cuando estos han alcanzado los ochenta años de edad.

Sentimientos de soledad.
Este sentimiento está presente en la población, siendo más común en los hom-
bres que han alcanzado los ochenta años, que han enviudado o han perdido la pareja y,
en menor medida, en los sujetos solteros, separados o divorciados, es decir, este senti-
miento esta presente principalmente en aquellos que han roto las relaciones familiares.
En este estudio, dicho sentimiento es referido, principalmente, en los que por
diversas circunstancias se han refugiado con otros familiares y, en menor medida, en
los que viven solos, sobre todo cuando tienen una percepción económica mensual baja.

Motivos por los que tiene este sentimiento.


Los motivos por los que tienen este sentimiento están relacionados con el aspec-
to afectivo vinculado con el fallecimiento de un familiar y con la sensación del nido

Alfonso Cabrera Ramos - 289 -


CONCLUSIONES GENERALES CAPÍTULO 8

vacío, común cuando los hijos se van para formar la propia familia o porque se encuen-
tran lejos, siendo más común en los que han enviudado, se han separado y en los di-
vorciados que tienen bajos ingresos mensuales.
La perdida del entorno familiar es otro correlato que esta fuertemente vincula-
do con este sentimiento, sucediéndole con mayor frecuencia a los viudos, separados y
los divorciados, quienes se obligan a vivir solos o se refugian con otros familiares.
Igualmente, sucede en aquellos que se atienden solos o son atendidos por otros fami-
liares o amigos, asumen una actitud pasiva, como escuchar la radio y ver televisión o
definitivamente resignarse. En menor medida asumen una actitud activa, como hacer
alguna labor dentro o fuera del hogar. Este sentimiento se acentúa cuando están en-
fermos y por las noches. Los que se encuentran solteros o viudos dan una alta valora-
ción, reconociendo que lo más importante en este momento de la vida, es la salud y la
compañía, principalmente para las mujeres y, para los hombres, el dinero y el amor.
Sin embargo, a pesar de estas preocupaciones, se sienten satisfechos con los familiares
y con los amigos de su entorno.

Clase de Educación Física.


Un alto porcentaje no recibió la clase de Educación Física, situación que po-
dríamos justificar debido a que toco a estos vivir el conflicto armado revolucionario de
1910 a 1920, periodo en el cual los más viejos cursaban la primaria y los mas jóvenes
fueron a la primaria en la época posrevolucionaria, situación que se prolongó hasta
finales de la primera mitad del siglo XX y que le tocó vivir a los adultos mayores de
menor edad.
La cultura tiene fuerte influencia en nuestra sociedad, siguiendo un modelo bá-
sicamente masculino, permitiéndoles a los varones mayor acceso a la práctica físico-
deportiva, por lo que las mujeres, en mayor medida, fueron las que tuvieron menores
posibilidades de recibir dicha clase, imposibilitándolas para adquirir hábitos saluda-
bles y de práctica de actividad física, con muchas posibilidades de ser más sedentarias
que los hombres.
Durante la primera mitad del siglo XX, la estructura del sistema educativo
mexicano se mantuvo casi inalterable, en la que las autoridades permanecieron sin
prestarle apenas atención alguna a la Educación Física, es decir, la clase de Educación
Física fue casi inexistente, toda vez que la formación inicial de los docentes de esta área
era inexistente, con carencias de conocimientos metodológicos, permitió que las auto-
ridades educativas utilizaran docentes de otras áreas y muchas veces con sujetos im-
provisados y con escasos conocimientos para atender la población escolar.
El interés por la práctica físico-deportiva en aquellos que recibieron la clase de
Educación Física, principalmente por el maestro de grupo, es mayor en los hombres,
sin embargo, tiene la tendencia de perderse con el paso de una etapa a otra. Pero cuan-
do el interés es analizado con relación a los diferentes grupos de edad, resulta ser simi-
lar en cada de los grupos quinquenales.

- 290 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 8 CONCLUSIONES GENERALES

Por lo tanto, no podemos afirmar que la clase de Educación Física influya en la


generación del interés y hábitos por la práctica de actividades físico-deportivas. Es de-
cir, la labor del profesional de la Educación Física, por lo menos en esta población, es
bastante cuestionable en este momento de la historia de México.

Comportamientos ante la práctica físico-deportiva.


Los sujetos de nuestro estudio componen una población con alto índice de se-
dentarismo por la escasa práctica de actividad físico-deportiva de tiempo libre, con
altos porcentajes de morbilidad y mortalidad y con pocas probabilidades de alcanzar
mayores tasas de práctica en un futuro próximo, mostrando una gran diferencia en el
comportamiento ante la práctica con relación a otros países considerados desarrollados
y con mejores condiciones de vida.
Los comportamientos de esta población están influenciados fuertemente por
factores sociales, económicos, biológicos, físico-ambientales y de soporte social, permi-
tiendo que los hombres sean más activos que las mujeres, quedando éstas con desven-
tajas en el acceso a la práctica física, lo que incrementa los riesgos de padecer algunas
enfermedades propias de sujetos sedentarios.
Es una población con alto índice de sujetos con bajo nivel de estudios, sin em-
bargo, los jubilados que viven con la pensión producto de muchos años de trabajo en
instituciones privadas o de gobierno, así como los que siguen laborando en empresas
propias o privadas, son mucho más activos que las mujeres que trabajan en actividades
propias del hogar, que muestran altos índices de inactividad físico-deportiva de tiem-
po libre.
Los deportes de conjunto como el futbol y basquetbol, son los preferidos y prac-
ticados mayormente en etapas de la juventud. Sin embargo, en las etapas posteriores
las preferencias cambian sustancialmente y se inclinan por actividades individuales y
al aire libre, siendo preferidos, por ambos sexos, la práctica individual como caminar,
trotar y correr, probablemente porque no representan mayores riesgos en la ejecución.
Los tapachultecos de la tercera edad, han permanecido practicando deportes lo-
cales muy arraigados por mucho tiempo como el futbol y basquetbol debido, proba-
blemente, a la falta de oferta de otros deportes y actividades recreativas, lo que no ha
permitido generar cambios de comportamientos frente a la práctica físico-deportiva de
tiempo libre.
La escasa población activa son hombres, más que las mujeres, los que han prac-
ticado con los mimos aceptables por los expertos en relación a la frecuencia, intensidad
y duración. Sin embargo, ambos sexos, en la etapa de adulto mayor, reducen significa-
tivamente la participación en frecuencia, intensidad y duración, quedando con muchas
posibilidades de sufrir algunos problemas de salud, principalmente, las mujeres.
Este comportamiento puede tener explicación en las transferencias de Blair
(1995) quien refiere que estos comportamientos pueden ser transferidos a la siguiente
etapa de la vida, de tal forma que el estilo de vida actual es producto de los hábitos

Alfonso Cabrera Ramos - 291 -


CONCLUSIONES GENERALES CAPÍTULO 8

adquiridos en las etapas anteriores, es decir, los patrones de conducta vividos en eta-
pas de la juventud, determinan los comportamientos ante la práctica física en la etapa
de adulto mayor.

Motivos de práctica.
Los motivos de inicio y mantenimiento de la práctica físico-deportiva varían
con el paso de los años. En la juventud principalmente los hombres practicaron por
motivos intrínsecos como la diversión, distraerse y estar en forma, pero al llegar a la
tercera etapa de la vida, estos motivos se modifican en ambos sexos haciéndolo, princi-
palmente, por motivos de salud. Es decir, en la juventud la preocupación por estar en
forma es evidente entre los varones más que en las mujeres, coincidiendo con estudios
de otros investigadores.
Durante casi medio siglo, los motivos de práctica de actividad física de tiempo
libre se han mantenido estables e inalterables en esta población. Comportamiento que
se vincula fuertemente con el nivel de estudios, mayormente al final de la vida, mo-
mentos en que los motivos intrínsecos como las relaciones sociales y la salud se hacen
evidentes, sobre todo en los que actualmente trabajan, así como los jubilados quienes
desean tener una imagen corporal adecuada, pero también fijan su atención en el man-
tenimiento de la salud.

Motivos de abandono.
Los sujetos abandonan la práctica físico-deportiva de tiempo libre por falta de
tiempo, principalmente en etapas de juventud. Este comportamiento está probable-
mente relacionado con las responsabilidades propias de la etapa, como son las obliga-
ciones familiares, el trabajo y el estudio. Sin embargo, en la etapa de tercera edad lo
hacen, además, por problemas de salud.
Los hombres cuando se encuentran en etapas de productividad abandonan la
práctica física por motivos extrínsecos, como el económico porque la obtención de in-
gresos para la familia es prioritario en este momento de la vida. Sin embargo, en la eta-
pa de adulto mayor, las mujeres lo hacen mayormente por falta de salud. Es decir, las
necesidades de los hombres de destinar largas jornadas de trabajo o de estudio limita a
los sujetos para continuar con la práctica física, pero las mujeresque son más sedenta-
rias que los hombres, tienen la salud más deteriorada y no pueden continuar con la
práctica físico-deportiva de tiempo libre, misma situación presentan los jubilados y
pensionados, pero la edad y el nivel de estudios no influyen para que los sujetos aban-
donen dicha practica, al menos en esta investigación.

Motivos por los que nunca realiza práctica.


Las obligaciones que tienen los sujetos en la etapa productiva dedicada a obte-
ner los ingresos para el mantenimiento de la familia o por dedicarse a estudiar para

- 292 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 8 CONCLUSIONES GENERALES

obtener una carrera, son las causas por la que los sujetos de nuestra población nunca
practicaron actividad físico-deportiva de tiempo libre. Sin embargo, en la etapa de
adulto mayor, lo hacen por la presencia de enfermedades y la pereza, siendo los moti-
vos que ejercen gran influencia en la decisión de no practicar ninguna actividad.
Los hombres que actualmente trabajan tienen como barrera principal la nega-
ción de la autorización y escasez de tiempo para la realización de actividad física, pero
las mujeres, principalmente las amas de casa, lo hacen porque no desarrollaron el gusto
por la práctica física. Sin embargo, en la etapa de adulto mayor, las mujeres son las que
reclaman tiempo para realizar la práctica física, siendo más inactivos los sujetos de bajo
nivel frente a los que tienen alto nivel de estudios, quienes lo hacen porque no tienen
ganas y por flojera.

Autopercepción.
La autopercepción positiva de la práctica físico-deportiva, condición física y de
la salud que tienen los sujetos de nuestro estudio tiene la tendencia a disminuir con el
paso de los años, por el deterioro biológico natural que se hace más evidente con el
paso de los años. Las pocas posibilidades de acceder a la práctica físico-deportiva de
tiempo libre que tienen las mujeres, permite tener una autopercepción negativa, siendo
común en los sujetos que se localizan en los grupos de edad más avanzada. Sin embar-
go, la autopercepción de la condición física, ambos sexos consideran que es similar, es
decir, ambos están percibiendo que todavía pueden realizar sus labores cotidianas sin
tener ninguna limitante en la ejecución, tanto los más jóvenes como los más viejos. Es
decir, la autopercepción que tienen los sujetos esta asociada con la imagen corporal,
aunque no siempre corresponde a la realidad.

Alfonso Cabrera Ramos - 293 -


CAPÍTULO 9

PERSPECTIVAS FUTURAS
CAPÍTULO 9 PERSPECTIVAS FUTURAS

PERSPECTIVAS FUTURAS

Una vez expuestos los resultados y conclusiones de este trabajo, entendemos


que es fundamental continuar o iniciar futuras investigaciones. A partir del trabajo
realizado y de las respuestas halladas surgen nuevos interrogantes, se abren nuevos
objetos de estudio para los que es necesario utilizar otra metodología, otros métodos y
técnicas de investigación para seguir extrayendo información en esta línea abierta, más
aún cuando es preciso considerar que los niveles de práctica de actividad física habi-
tual son muy bajos.
En este estudio nos hemos acercado a una parte de la sociedad para conocer,
con mayor precisión, la evolución de los comportamientos, actitudes, sentimientos,
percepciones sobre la práctica físico-deportiva, condición física y salud de la población
mayor de 60 años del municipio de Tapachula Chiapas, (México), de quienes hemos
conocido parte de la situación actual, expectativas y demandas de la población objeto
de este estudio.
Los datos recopilados son de indudable valor para los investigadores sociales,
pues invitan a la reflexión y a la búsqueda de soluciones de este conglomerado pobla-
cional, que está creciendo aceleradamente en todos los países del mundo, sujetos que
pueden aprender a utilizar su tiempo libre para alcanzar niveles de vida con calidad y
con mayor independencia durante más tiempo.
Este trabajo no es un trabajo acabado pues, a medida que el trabajo se fue reali-
zando, fueron surgiendo nuevas expectativas factibles para investigar, principalmente,
por aquellos que tienen relación con aspectos de calidad de vida y la salud, de manera
general, y en la práctica físico-deportiva, en lo particular.
Este trabajo ha sido elaborado bajo la metodología reseñada, como ha quedado
expuesto en el capítulo correspondiente. Somos consientes que pudo haberse abordado
de otras maneras, por lo tanto, son muchos los resultados que podrán obtenerse en un
futuro partiendo de nuestros resultados. Además, conviene reseñar que muchos son
los datos que, procedentes del cuestionario, no han sido analizados en esta tesis docto-
ral por el volumen que hubiera tomado la misma. Por tanto, una de las primeras tareas
a realizar será la culminación de estos análisis y su correspondiente interpretación.
Dicho lo anterior, hacemos las siguientes propuestas, que a nuestro juicio son
las más relevantes, y que podrían completarlo:
¾ Estudios longitudinales con periodos más cortos de tiempo en cada una de las
tres etapas que hemos estudiado, para analizar la evolución de los comporta-
mientos, hábitos y estilos de vida de las tres poblaciones (jóvenes, adultos y
adultos mayores).
¾ Investigar qué participación tienen los políticos, las secretarias de educación y
salud, así como las autoridades de los tres niveles de gobierno en la búsqueda
del mejoramiento de la calidad de vida de la sociedad.

Alfonso Cabrera Ramos - 297 -


PERSPECTIVAS FUTURAS CAPÍTULO 9

¾ Indagar los motivos por los que la mayoría de los sujetos de la tercera edad re-
fiere que no practican ninguna actividad físico-deportiva por falta de tiempo,
probablemente detrás de esta respuesta existan otras causas más importantes y
reales.
¾ Realizar investigaciones enfocadas a buscar datos por los que esta población se
preocupan mayormente por la salud.
¾ Indagar si la segregación de sexos en las otras poblaciones (jóvenes y adultos),
sigue existiendo o se ha modificado.
¾ Realizar estudios sociodemográficos en la población joven para conocer com-
portamientos frente a la práctica físico-deportiva, hábitos y estilos de vida, uti-
lización de las instalaciones deportivas y recreativas existentes, así como la ofer-
ta de las instituciones públicas y privadas sobre dicha práctica.
¾ Averiguar cuál es la incidencia del profesor de Educación Física en la genera-
ción de hábitos saludables y estilos de vida en Educación Básica.
Estas líneas de investigación son sólo algunas de las muchas que se pueden
abordar a partir de los resultados obtenidos en nuestro estudio, las cuales deben ser
atendidas en colaboración con otros profesionales como psicólogos, médicos, nutriólo-
gos y sociólogos que, a partir del ámbito de cada uno, apoyen y participen para gene-
rar nuevos conocimientos que ayuden a que las generaciones actuales y futuras tengan
la posibilidad de tener mejor calidad de vida, haciendo buen uso de su tiempo libre.
En este estudio queda demostrado que, los adultos mayores de 60 años objeto
de estudio, tienen muchas posibilidades de ser activos con buena disponibilidad para
la práctica físico-deportiva de tiempo libre, si pertenecen a un grupo de las mismas
características y que pueden aprender nuevos hábitos. Por lo tanto, merece la pena
invertir esfuerzos en la organización y planeación de estrategias de intervención para
que esta población mejore la calidad de vida y, sobre todo, que puedan vivir más, pero
con una mejor calidad de vida.

- 298 - Alfonso Cabrera Ramos


BIBLIOGRAFÍA

BIBLIOGRAFÍA DE LA TESIS
DOCTORAL
CAPÍTULO 10 BIBLIOGRAFÍA GENRAL

BIBLIOGRAFÍA GENERAL

Aarnio, M. (2002). A Cohort Study of Stability, Correlates and Familial Aggregation in


Twin Boys and Girls. Journal of Sports Sciencie and Medicine, 2, 2-41.
Abu-Omar, K.; Rütten, A. y Robine, J. M. (2004). Self-rated health and physical activity
in the European Union. Soz.-Präventivmed, 49, 239-242.
ACSM (1998). The recommende quantity and quality of exercise for developing and
maintaining cardiorespiratory and muscular fitness, and flexibility in healthy
adultus. Medicine Science Sports Exercise, 30 (6), 1-34.
Albuixech Gámez, S. (2003). Actas del III Congreso Deporte y Escuela. En Diputación
Provincial de Cuenca (Ed.), Programas de actividad física para mujeres adultas 137-
143. Cuenca: Diputación Provincial de Cuenca.
Aliaga, C. y Winquist, K. (2003). How women and men spend their time. Results from
13 European countries. Statistic in Focus Theme [en línea], 3. Disponible en: Http://
www. europa. [Link]/comm./eurostad [Consulta: 2007, 2 de febrero].
Alonso, A., Cecchini, J. A., Contreras, O., Del Valle, M. y Izquierdo, M. (2003). Asocia-
ción de la Condición Física saludable y diferentes indicadores del estado de sa-
lud y la calidad de vida. En II Congreso Mundial de Ciencias de la Actividad Física y
el Deporte. Área 1, Salud y Actividad Física. 4-11 [CD ROM]. Granada: Facultad
de Ciencias de la Actividad Física y el deporte.
Alvira, F. y Ramos, E. (1984). El efecto de los entrevistadores sobre las respuestas de los
entrevistados. En F. Alvira y E. Ramos (Eds.), La Investigación Sociológica (pp.
219-256). Madrid: Tauros.
Anderson, G. S.; Snodgrass, J.; y Brynne, E. (2007). Determining Physical Activity Pat-
terns of Suburban British Columbia Residents. Canadian Journal of Public Health,
98, 1-98.
Arostegui Barandika, I. (1998). Evaluación de la calidad de vida en personas adultas con re-
traso mental en la comunidad autónoma del País Vasco. Salamanca: Universidad de
Salamanca.
Arribas Galárraga, A. y Arruza Gabilondo, J. A. (2001). Estudio sobre los hábitos de-
portivos de la población de Gipuzkoa (País Vasco). Universidad del País Vasco.
Arribas Galárraga, A. y Arruza Gabilondo, J. A. (2004). El abandono de la práctica de la
actividad física y el deporte en jóvenes escolares de Guipúzcoa (Coord.) En III
Congreso Nacional de Deporte en Edad Escolar. Deporte y Educación (pp. 365-380).
Sevilla: Excmo. Ayuntamiento de Dos Hermanas. Patronato Municipal de De-
portes.
Asociación Canadiense para el Avance de las Mujeres el Deporte y la Actividad Física
ACAMD (2002) Grupo de trabajo internacional sobre la mujer y el deporte.
Journal of Sports Science and medicine, 2 (2), 1-13.

Alfonso Cabrera Ramos - 301 -


BIBLIOGRAFÍA GENRAL CAPÍTULO 10

Aspiazu Garrido, M.; Cruz Jenfoft, A.; Villagrasa Ferrer, J. R.; Abanades Herranz, J. C.;
García Marín, N. y Alvear Valero de Bernabé, F. (2002). Factores asociados al
mal estado de salud percibido o a mala calidad de vida en personas mayores de
65 años. Revista Especialista de Salud Pública, 76, 683-699.
Atienza, F., Balaguer Solá, I., García Merita, M. L. y Moreno Sigüenza, Y. (1999). Análi-
sis de las diferencias individuales entre chicos y chicas adolescentes en la prác-
tica regular de actividad física en función de la autopercepción física. La Psico-
logía del Deporte en España al final del milenio. En Actas del VI Congreso Nacio-
nal de Psicología de la Actividad Física y el Deporte (pp. 613-621). Las Palmas de
Gran Canarias: Ed. Félix Guillén García. Universidad de las Palmas de Gran
Canaria.
Ávila Funes, J. A. y García Mayo, J. (2004). Beneficios de la práctica del ejercicio en los
ancianos. Gaceta Médica de México, 140, 431-436.
Bagur Calofat, C. (2005). Orientaciones básicas para programas de ejercicio físico de
ámbito no competitivo. En R. Serra Grima y C. Bagur Calafat (Eds.), Prescripción
de ejercicio físico para la salud (pp. 41-58). Barcelona: Secretaría General del De-
porte.
Balaguer Solá, I.; Pastor Ruiz, Y. y Moreno Sigüenza, Y. (1999). Algunas características
de los estilos de vida de los adolescentes de la Comunidad Valenciana. Revista
Valenciana d´Estudis Autonómics, 26, 33-56.
Balaguer, I. y Pastor, Y. (2001). Un estudio acerca de la relación entre el autoconcepto y los
estilos de vida en la adolescencia media [En línea]. Disponible en: [Link] psi-
[Link]/ciopa2001/actividades/56/[Link] [Consulta 2007, 2 de
abril].
Bandura, A. (1989). Human agency in social cognitive theory. American Psychologist
Association, 44 (9), 1175-1184.
Bandura, A. (1998). Health promotion from the perspective of Social Cognitive Theory.
Psychology and Health, 13, 623-649.
Bandura, A. (2001). Social cognitive theory: An Agentic Perspective. Annual Reviw Psy-
chol, 52, 1-26.
Barnes, P. y Schoenborn, C. (2003). Informe sobre la actividad física en horas libres y en
horas de trabajo en la población estadounidense. U.S. Department of health and
Human Services, 333, 1-23.
Barnes, P. y Schoenborn, C. (2003). Leisure-time physical activity among adults: United
States 1887-98. Public Health, 325, 289-292.
Barrios, D. R.; Borges, M. R.; y Cardoso, P. L. (2003). Beneficios percibidos por adultos
mayores incorporados al ejercicio. Medicina General Integral, 19 (2), 1-8
Bastos, A.; González, R.; Molinero, O.; y Salguero del Valle, A. (2005). Obesidad, nutri-
ción y actividad física. Revista Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad

- 302 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 10 BIBLIOGRAFÍA GENRAL

Física y Deporte [En línea]: [Link]


[Link]
Bauman, A. E.; Sallis, J. F.; Dzewaltowski, D. A. y Owen, N. (2002). Toward/a better
understanding of the influences on physical activity: the role of determinants,
correlates, causal variables, mediators, moderators, and confounders. American
Journal of Preventive Medicine, 23, 5-14.
Bazo Royo, M. T. (2007). Actividad en la jubilación. En P. Montiel, A. Merino, A. Sán-
chez y A. Heredia. (Coords.) Actas del II Congreso Internacional de Actividad Físico
Deportiva para Personas Mayores. Un estilo de vida (pp. 242-251) [CD-Rom]. Mála-
ga: Consejería de Turismo, Comercio y Deporte. Instituto Andaluz del Deporte.
Benaziza, H. (1998). Creación de asociaciones: una clave para promover la actividad
física para la salud. En Actas del VII Congreso Mundial de Deporte para Todos. El
deporte para todos y los retos educativos a nivel mundial (Sesión: Promoción del
bienestar a través del Deporte para Todos) [CD ROM]. Barcelona: COI.
Bertollo, M., Nicoletta, U., Ruggiero, P., Dalle Fusine, S. & Carrazo, A. (2003). Perceived
health in a simple of north-east italian. En II Congreso Mundial de Ciencias de la
Actividad Física y el Deporte (Área 1, Salud y Actividad Física) (pp. 65-70) [CD
ROM]. Granada: Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el deporte.
Bertussi, G. T. (2005). Anuario educativo mexicano visión retrospectiva. México: UPN. Po-
rrúa.
BHFNC (2000). Physical Activity and Health- an important focus. British Heart Foundation
(BHF) [en línea]. Disponible en: [Link] [Consulta: 2007, 3
de abril].
Biddle, S. (1993). Physical benefits of exercise and physical activity. Revista de Psicología
del Deporte, 3, 99-107.
Biddle, S.; Gorel, T. y Stensel, D. J. (2004). Health-enhancing physical activity and sed-
entary behaviour in children and adolescents. Journal of Sports Sciences, 22, 679-
701.
Blair, S. N. (1995). Exercise within a healthy lifestyle. (Ed.) En Ques Exercise Within a
Healthy Lifestyle (pp. 75-89) (47a ed.) USA
Blair, S. N.; Clark, D.; Cureton, K. y Powell, K. (1989). Exercise and fitness in childhood:
implications for a lifetime health. In: Youth exercise and sport. Benchmark, p 401–
430.
Blasco, T.; Capdevila, L.; Pintanel, M.; Valiente, L. y Cruz, J. (1996). Evolución de los
patrones de actividad física en estudiantes universitarios. Revista de Psicología
del Deporte, 9-10, 51-63.
Bouchard, C. y Shepard, R. J. (1994). Physical activity, fitness and health: The model
and key concepts. En C. Bouchard, R. Shephard y T. Stephens (Eds). Physical Ac-
tivity, Fitness and Health: International Proceedings and Consensus statement.
Champaign IL: Human Kinetics.

Alfonso Cabrera Ramos - 303 -


BIBLIOGRAFÍA GENRAL CAPÍTULO 10

Brown, J. D. y Siegel, J. M. (1988). Exercise as a buffer of life stress: a prospective study


of adolescent health. Health psychology, 7 (4), 341-353.
Brownson, R. C.; Baker, E. A.; Housemann, R. A.; Brennan, L. K. y Bacak, S. J. (2001)
Environmental and Policy Determinants of Physical Activity in the United
States. American Journal of Public Health, 91, (12), 1995-2003.
Buckworth, J. (2001). Exercise adherence in College students: issues and preliminary
results. Quest, 53, 335-345.
Bussey, K. y Bandura, A. (1999) Social cognitive theory of gender development and
differentiation. Phychology Review, 106, 676-713.
Cabañas González, R.; Martínez Campillo, P. y Del Riego Gordón, M. L. (2004). Análi-
sis de la motivación de las mujeres para la práctica de actividades físicas según
la edad. Lecturas Educación Física y Deportes, Revista Digital, 72 [en línea]. Buenos
Aires. Disponible en: [Link]
Campbell, P. G.; MacAuley, D.; McCrum, E. y Evans, A. (2001). Age differences in the
motivating factors for exercise. Journal of Sport and Exercise Psychology, 23, 191-
199.
Campos, C. M. y Castro, N. L. (2007) Nivel de motivación al inicio y durante la activi-
dad Físico-deportiva con mayores. En P. Montiel, A. Merino, A. Sánchez y A.
Heredia. (Coords.) Actas del II Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva
para Personas Mayores. Un estilo de vida (pp. 407-408) [CD-Rom]. Málaga: Conse-
jería de Turismo, Comercio y Deporte. Instituto Andaluz del Deporte.
Canales, I. y Perich, M. J. (2003). La práctica de la actividad física de la mujer aragone-
sa: un estudio sociológico. En A. Oña Sicilia, y A. Bilbao Guerrero, II Congreso
Mundial de Ciencias de la actividad física y el deporte. Deporte y calidad de vida ( [CD
ROM]. Granada: Facultad de Ciencias de la Actividad Física y Deporte de Gra-
nada.
Cañellas, A. y Rovira, J. (1995). Los hábitos deportivos de la población adulta barcelo-
nesa (15 a 59 años). Apunts: Educación Física y Deportes, 42, 75-79.
Cantón, C. E. (2000). Motivación en la actividad física y deportiva. España: Revista Elec-
trónica de Motivación y Emoción, 3, 5-6. [En línea]. Disponible en: http:// re-
[Link]/articulos/acante1372212100/[Link] [Consulta: 2005, 18 de junio]
Cantón, E. (2001). Motivación en la actividad física y deportiva. Revista Española de Mo-
tivación y Emoción, 2, 31-36.
Carevic, J. M. (2003). Procesos de duelo en el anciano. El Portal del mundo de la psico-
logía. Psicocentro [En línea]. Disponible en: [Link]
colaboradores/mcarevic/[Link]
Carron, A.; Hausenblas, H. A. y Mack, D. (1996). Social influence and exercise: A meta-
analysis. Journal of Sport and Exercise Psychology. Journal of Sport and Exercise
Psychology, 18, 1-16.

- 304 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 10 BIBLIOGRAFÍA GENRAL

Caspersen, C. J.; Pereira, M. A.; y Curran, K. M. (2000). Changes in physical activity


patterns in the United States, by sex and cross-sectional age. Medicine y Science
in Sport y Exercise [En línea]. Disponible en: [Link]
/abstract.0000576...eaLkKuCeOUKMwOzcnX!2000813083!-949856031!9001!-1
Castillo Fernández, I. y Balaguer, I. (1998). Patrones de actividades físicas en niños y
adolescentes. Apunts. Educación física y Deportes, 54, 22-29.
Castillo, I., Balaguer, I. y Tomás, I. (1997). Predictores de la práctica de actividades físi-
cas en niños y adolescentes. Anales de psicología, 13, 189-200.
Castro, A. (2005). Políticas municipales para la promoción de la actividad física. Cua-
dernos de Promoción de la Salud, 14, 3-69.
Cauley, J. A.; Stone, K.; Thompson, T. J.; Bauer, D. C.; Cummings, S. R.; Ensrud, K. E.
(2003). Relationship of Changes in Physical Activity and Mortality Among
Older Women. JAMA, 289, 2379-2386.
CDC (2003). Prevalence of Physical Activity, Including Lifestyle Activities Among Adults, 52,
(32) 764-769. [En línea] Disponible en: [Link] pre-
view/mmwrhtml/[Link]#tab2 [Consulta: 2006, 12 agosto]
CDC/ACSM (1999). Special focus: healthy aging. Chronic Disease Notes and Reports.
Centers for Disease Control and Prevention [en línea], 12, 10-11. Disponible en:
[Link] [Consulta: 2007, 5 de abril].
CDC/OMS (2004). Resultados y recomendaciones del Panel de Expertos [en línea]. Disponi-
ble en: [Link] [Consulta: 2007, 4 de abril]
CDC50 (2004). Physical Activity and Health Older Adults USA: USA Departament of
health and human services.
CDFEC. AC (2002). Adulto mayor, una nueva etapa de vida. Guía de orientación psicológica
para atención en la edad avanzada, 4-43.
CEPAL (2005). Transición demográfica en América latina y el Caribe Reporte No. 1. 12-
34.
Chirosa Ríos, J. L., Chirosa Ríos, I. J., y Padial Puche, P. (2000). La actividad física en la
Tercera Edad. lecturas: efdeportes. [En línea]. Disponible en:
[Link] [Consulta: 2006, 24 de junio]
Colás Bravo, M. P. (1994). La metodología cualitativa. En M.P. Colás Bravo y L. Buen-
día Eisman (Eds.), Investigación Educativa (pp. 249-288). Sevilla: Alfar.
Comisión Europea (2003). Physical activity. Bruselas: European Opinión Research
Group EEIG.
Compass (2002). A project seeking the co-ordinated monitoring of participation in
sport in Europe. COMPASS [En línea]. Disponible en: [Link]
COMPASS
CONAPO (2001). Reporte Evolución de la mortalidad y la esperanza de vida en México. Con-
cejo Nacional de Población, (23-32).

Alfonso Cabrera Ramos - 305 -


BIBLIOGRAFÍA GENRAL CAPÍTULO 10

Corbin, C. B., Pangrazi, R. P. y Frank, B. (2000). Definitions: Health, Fitness, and Physi-
cal Activity. President's Council on Physical Fitness and Sport Research Digest, 3, 9,
1-10.
Corcuera, E. y Villate, R. (1992). Actitudes ante el deporte en Vitoria-Gasteiz. Estudio cuali-
tativo. Vitoria-Gasteiz: Neurriak.
Cornejo, J. M. (1998). Técnicas de investigación social: El análisis de correspondencias (teoría
y práctica). Barcelona: P.P.U.
Cuevas Zubizarreta, M. J. (1994). Los andaluces y el deporte: Hábitos de la práctica
deportiva en Andalucía en el medio urbano. En II Convocatoria de ayudas para la
Investigación Deportiva. UNISPORT.
De Andrés, B. y Aznar, P. (1996). Actividad física, deporte y salud: factores motivacio-
nales y axiológicos. Apunts: Educación Física y Deportes, 46, 12-18.
Dechavanne, N. (1998). El bienestar físico y psíquico en las prácticas físicas. En Actas del
VII Congreso Mundial de Deporte para Todos. El deporte para todos y los retos educati-
vos a nivel mundial (Sesión: Promoción del bienestar a través del Deporte para
Todos) (p. 121) [CD ROM]. Barcelona: COI.
Delgado, F. M. y Latiesa, R. M. (2002) Hábitos de vida relacionados con la práctica de
actividades físico-deportiva. En Consejo Superior del Deporte (Eds.), Deporte y
calidad de vida en la población adulta (pp. 57-65). Madrid: Ministerio de Educación.
Delgado, P. y Salcedo, T. (2003). Aspectos conceptuales sobre los indicadores de cali-
dad de vida. UNC, 2, 1-31.
Denton, M. y Walters, V. (1999). Gender differences in structural and behavioral de-
terminants of health: an analysis of the social production of health. Pergamon,
48, 1221-1235.
Díez, M. D. y Quesada, S. (1999). El binomio deporte-sociedad en la ciudad de Alicante [en
línea]. Disponible en: [Link] [Consulta: 2006, 18 octubre]
Dishman, R. K. y Sallis, J. F. (1994). Determinants and interventions for physical activ-
ity and exercise. En C. Bouchard, R. J. Shephard, y T. Stephens (Eds.), Physical
activity, fitness, and health: International proceeding and consensus statement (pp.
214-238). Champaign, IL: Human Kinetics.
Dosil, J. (2004). Psicología de la Actividad Física y del Deporte. Madrid: McGraw-Hill.
Duarte Barrios, R., Borges Mojaiber, R. y Cardoso Pérez, L. C. (2003). Beneficios perci-
bidos por adultos mayores incorporados al ejercicio. Revista Cubana de Medicina
General Integral, 19 (2), [En Línea]. Disponible en: [Link]
?script=sci_arttext&pid=S0864-21252003000200007&lng=es&nrm=iso>
Dunn, A. L.; Andersen, R. E. y Jakicic, J. M. (1998). Lifestyles physical activity interven-
tions. History, short - and long- term effects, and recommendations. American
Journal of Preventive Medicine, 15, 398-412

- 306 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 10 BIBLIOGRAFÍA GENRAL

Elizondo Armendáriz, J. J.; Guillén Grima, F. y Aguinaga Ontoso, I. (2005). Prevalencia


de actividad física y su relación con variables sociodemográficas y estilos de vi-
da en la población de 18 a 65 años de Pamplona. Revista Española de Salud Públi-
ca, 79, 559-567.
Erdociaín, L.; Solís, D. e Isa, R. (2000). Deporte y Género: Hábitos deportivos de los
argentinos. Sportsalud, 210-297.
Esteve, M. y Roca, J. (1997). Calidad de vida relacionada con la salud: un nuevo pará-
metro a tener en cuenta. Medicina Clínica, 108, 458-459.
European Center for Diseases Prevention and Control (2005). European Community
Health Indicators, Phase II, ECHI-II. Comunidad europea.
EUROSTAD (1997). Self-reported health in the European Community. Statistics in Focus,
Population and social conditions. Luxembourg: Pamphlet
Eurostad (2003). Time use at different stages of life. Results from 13 European countries July
2003. Luxembourg: Pamphlet
Eyler, A. A. (2002). Correlates of physical activity: Who's active and who's not?. Arthri-
tis Care and Research, 49 (1), 136–140.
Felce, D. y Perry, J. (1995). Quality of life: It's Definition and Measurement. Research in
Developmental Disabilities, 16 (1), 51-74.
Figueiredo Gomes, M. J. y Rebollo, S. (2003). La actividad física y los hábitos de vida
sano: un estudio en la Enseñanza Técnica del CEFET de Paraíba-Brasil. En A.
Oña Sicilia, y A. Bilbao Guerrero, II Congreso Mundial de Ciencias de la actividad
física y el deporte. Deporte y calidad de vida (pp. 147-153) [CD ROM]. Granada: Fa-
cultad de Ciencias de la Actividad Física y Deporte de Granada.
Frank, L. D., Schmid, T. L., Sallis, J. F., Chapman, J. y Saelens, B. E. (2005). Linking Ob-
jectively Measured Physical Activity with Objectively Measured Urban Form
Findings from SMARTRAQ . Elsevier Inc.
Fuentes, G. & García, G (2003). Causas sociales que originan sentimientos de abandono
en el adulto mayor. Hopital General la Quebrada, 2, 25-29.
Gallegos Carrillo, K.; Duran Arenas, J. L.; López Carrillo, L. y López Cervantes, M.
(2003). Factores asociados con los factores de calidad de vida del adulto mayor
de Morelos. Revista de Investigación Clínica, 5, 260-269.
Gallegos Carrillo, K.; García Peña, C., Duran Muñoz, C., Reyes, H. y Durán Arenas, L.
(2006). Autopercepción del estado de salud: una aproximación al los ancianos
en México. Revista Saúde Pública, 40 (5), 792-801.
Gálvez Casas, A. (2004). Actividad física habitual de los adolescentes de la región de Murcia.
Análisis de los motivos de práctica y abandono de la actividad físico-deportiva. Tesis
Doctoral, Universidad de Murcia.
García Bengochea, E. y Spence, J. C. (2002). Alberta Survey on Physical Activity. Edmon-
ton: Centre for Active Living.

Alfonso Cabrera Ramos - 307 -


BIBLIOGRAFÍA GENRAL CAPÍTULO 10

García Ferrando, M. (1990). Aspectos sociales del deporte. Una reflexión sociológica. Madrid:
Alianza Editorial.
García Ferrando, M. (1992). Uso del tiempo libre y actividades deportivas de los jóvenes espa-
ñoles: resultados de una encuesta. Madrid: Consejo Superior de Deportes.
García Ferrando, M. (1993). Tiempo libre y actividades deportivas de la juventud en España.
Madrid: Ministerio de Asuntos Sociales. Instituto de la Juventud.
García Ferrando, M. (1996). Cambios en los hábitos deportivos de los españoles. Temas
para el debate, 23, 43-46.
García Ferrando, M. (1997). Los españoles y el deporte (1980-1995): un análisis sociológico
sobre comportamientos, actitudes y valores. Madrid: Consejo Superior de Deportes.
García Ferrando, M. (2000). El análisis de la realidad social. Madrid: Alianza.
García Ferrando, M. (2001). Los españoles y el deporte: prácticas y comportamientos en la
última década del siglo XX. Encuesta sobre hábitos deportivos de españoles, 2000. Ma-
drid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Consejo Superior Deportes.
García Ferrando, M. (2003). Uso del tiempo libre y actividades deportivas de los jóve-
nes españoles: resultados de una encuesta. En A. Oña Sicilia, y A. Bilbao Gue-
rrero, II Congreso Mundial de Ciencias de la actividad física y el deporte. Deporte y ca-
lidad de vida [CD ROM]. Granada: Facultad de Ciencias de la Actividad Física y
Deporte de Granada.
García Ferrando, M. (2005). Encuesta sobre hábitos deportivos de los españoles avance de
resultados. Madrid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Consejo Supe-
rior Deportes.
García Ferrando, M. (2005). Encuesta sobre hábitos deportivos de los españoles 2005. Avance
de resultados. Madrid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Consejo Su-
perior Deportes.
García Ferrando, M. y Mestre Sancho, J. A. (2000). Los hábitos deportivos de la población de
Valencia (2000). Valencia: Ayuntamiento de Valencia.
García Ferrando, M., Ibáñez, J. y Alvira, F. (1996). Introducción al análisis de los datos.
En M. García Ferrando, J. Ibáñez y F. Alvira (Eds.), El análisis de la realidad social.
Métodos y técnicas de investigación (pp. 403-436). Madrid: Alianza.
García Ferrando, M.; Lagartera Otero, F. y Puig Barata, N. (2002). Cultura deportiva y
socialización. En M. García Ferrando, F. Lagartera Otero y N. Puig Barata (Co-
mps.), Sociología del deporte (pp. 69-98) (2ª ed.). Madrid: Alianza Editorial.
García Montes, M. E. (2001). Actitudes y Comportamientos de la mujer granadina ante la
práctica física de tiempo libre. Tesis Doctoral. Granada: Servicio de publicaciones
de la Universidad de Granada.
García Montes, M. E., Rebollo, S, Martínez, M. y Oña, A. (1996). Estudio de hábitos de-
portivos en la provincia de Granada. Motricidad. Revista Euro-Americana de Cien-
cias de la Actividad Física y del Deporte, 2, 55-74.

- 308 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 10 BIBLIOGRAFÍA GENRAL

García Montes, M. E.; Hernández Rodríguez, A. I.; Oña Sicilia, A.; Godoy García, J. F. y
Rebollo Rico, S. (2001). La práctica física de tiempo libre en la mujer. Motricidad.
Revista de la Asociación Española de Ciencias del Deporte, 7, 145-186.
García Montes, M. E.; Ruiz Juan, F.; Gómez López, M. y Piéron, M. (2005). Relation-
ships between physical activity and self-perception in senior high school stu-
dents. En Activite lifestyles: the impact of education and sport. Abstracts book (comp.)
(pp. 38). Lisboa: Facultade de Motricidade Humana – Lisboa. AIESEP.
Garita, A. E. (2006). Motivos de participación y satisfacción en la actividad física, el
ejercicio físico y el deporte. Revista Medicina Humana Salud, 3, (1), 1-16.
Gázquez, I.; Marti, A.; Roura, M.; Blasco, T. y Capdevila, L. (1992). Estilos de vida acti-
vos y memoria inmediata en individuos de la tercera edad. Revista de Psicología
del Deporte, 2, 15-23.
Generelo, L. E.; Serrano, O. E. y Zaragoza Casterad, J. (2002). Importancia del conoci-
miento de los niveles de actividad física habitual de la población adulta. En II
Congreso Mundial de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y Calidad de Vida
(p.163). Zaragoza: Universidad de Zaragoza.
Gierveld, J. J. (2004). Cross-national comparisons of social isolation and loneliness: in-
troduction and overview. La Revue canadienne du Vieillissement, 2, 109-113.
Gómez López, M. (2005). La actividad físico-deportiva en los centros almerienses de educación
secundaria, post obligatoria y en la Universidad de Almería. Evolución de los hábitos fí-
sico-deportivos de su alumnado. Tesis Doctoral, Universidad de Almería.
Gómez López, Valero Valenzuela, A.; Ruiz Juan. F.; y García Montes, M. (2007). Análi-
sis de la actividad físico-deportiva realizada por los adultos mayores durante su
tiempo libre. En P. Montiel, A. Merino, A. Sánchez y A. Heredia (Coords.) Actas
del II Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva para Personas Mayores.
Un estilo de vida (pp. 77-103) [CD-Rom]. Málaga: Consejería de Turismo, Comer-
cio y Deporte. Instituto Andaluz del Deporte.
Gómez Rinessi, J. F.; Saiach, S. y Lecuna, N. (2000). Envejecimiento. Revista de Posgrado
de la Cátedra VIa Medicina, 100, 21-23. [En línea]. Disponible en:
[Link] [Consulta: 2007,
23 de septiembre].
Gómez Vela, M. y Sabeh, E. N. (2002). Calidad de vida. Evolución del concepto y su influen-
cia en la investigación y la práctica. Salamanca: Instituto universitario de integra-
ción a la sociedad.
Gómez, F.; Duperly, J.; Lucumí, I.; Gámez, R. y Venegas, S. (2005). Nivel de actividad
física global en la población adulta. Gaceta Sanitaria, 19 (3), 206-213.
Gonzalez Luna, E. (2005). Tracking diario, mediante entrevistas cara a cara en vivien-
das. Berumen [En línea]. Disponible en: [Link]
González, G. F. (1999). Historia de México. (2a ed.) México: Ediciones Quinto Sol.

Alfonso Cabrera Ramos - 309 -


BIBLIOGRAFÍA GENRAL CAPÍTULO 10

González, L. (1977). Presidentes porfiristas. En J. E. Iturriaga (Ed.), Historia de la educa-


ción en México (pp. 325-340). México: Siglo veintiuno.
Gonzálvez, C. (1992). La práctica deportiva de los niños y jóvenes. (Coords.) En Actas
del Congreso Científico Olímpico 1992. Sevilla: Instituto Andaluz del Deporte.
Gracia, M. y Marcó, M. (2000). Efectos psicológicos de la actividad física en personas
mayores. Psicothema, 12 (2), 285-292.
Guillén García, F.; Castro Sánchez, J. J. y Guillén García, M. A. (1997). Calidad de vida,
salud y ejercicio: una aproximación al tema desde una perspectiva psicosocial.
Revista de Psicología del Deporte, 12, 91-107.
Gutiérrez Robledo, L. M. (2004). La salud del anciano en México y la nueva epidemio-
logía del envejecimiento. La salud del anciano en México: la nueva epidemiología del
envejecimiento, 53, 34-89.
Gutiérrez Sanmartín, M. (2000). Actividad física, estilos de vida y calidad de vida. Re-
vista de Educación Física, 77, 5-14.
Gyurcsik, N. C.; Spink, K. S.; Bray, S. R.; Chad, K. y Kwan, M. (2006). An ecologically
based examination of barriers to physical activity in students from grade seven
through first-year university. Journal of Adolescent Health, 38, 704-711.
Hall, M. & Havens, B. (2001). The effect of social isolation and loneliness on the health
of older women. PWHCE. Canada [[En línea]. Disponible en: [Link]/ ef-
[Link]
Hallal, P. C., Victora, C. G., Wells, C. K., & Lima, C. R. (2003). Physical inactivity:
Prevalence and associated variables in brazilian adults. Medicine Sciences Sports
Exercise, 35, 1894-1900.
Ham-Chande, R. (1996). El envejecimiento: una nueva dimensión de la salud en Méxi-
co. Salud Pública de México, 38, 409-418.
Hellín, P. (2003). Hábitos físico-deportivos en la región de Murcia: implicaciones para la elabo-
ración del currículum en el ciclo formativo de Actividades Físico-Deportivas. Tesis
doctoral, Universidad de Murcia.
Hernández Grajales, G. J. (2004). El normalismo rural en Chiapas. Doctor social, UNACH,
Tuxtla Gutiérrez.
Hernández Rodríguez, A. I. (2001). Análisis de la demanda de la comunidad universitaria
almeriense en actividades físico-deportivas. Estudio de adecuación de la oferta. Tesis
Doctoral, Universidad de Almería, Almería.
Hernández Rodríguez, A. I.; García Montes, M. E. y Oña, A. (2002). Las demandas de
actividad físico-deportiva de los jóvenes universitarios almerienses. Motricidad.
Revista de la Asociación Española de Ciencias del deporte, 8, 111-139.
Hernández Rodríguez, A. I.; Salas, G. I.; Sánchez, J. A. M.; Padilla, M. C. y Ventura, P. I.
(2001). Las actividades físico-deportivas de tiempo libre en una residencia escolar.
(Coords.) En XIX Congreso Nacional de Educación Física. Universidad de Murcia.

- 310 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 10 BIBLIOGRAFÍA GENRAL

Hernández Sampieri, R., Fernández, C., y Baptista, P. (2004). Recolección de datos. En


S. Hernández, C. Fernández y P. Baptista (Eds.), Metodología de la investigación
(pp. 343-490). México: McGrw-Hill.
HFC, Loughborough (2002). A Physically Active Lifestyle Information Pack. Pamphlet:
Autor.
Hirvensalo, M.; Lampinen, P. y Rantanen, T. (1998). Physical Exercise in old Age: an
Eigth-year follow-up study on involvement, motives, and osbtacles amon per-
sons age 65-84. Journal of Agin and Physical Activity, 6, 157-168.
Impollino, V. (2001). Los adultos mayores, el tiempo libre y la práctica de deportes y/o activi-
dad física. [En línea]. Argentina Revista Digital. Disponible en: [Link] re-
[Link]/buscador/files/CALID002 [Consulta: 2006, 11 de di-
ciembre].
IMSERSO (2004). Las Personas Mayores en España (Vol. 1). Madrid: Ministerio de Trabajo
y Asunto Sociales.
INEGI (2000). Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática. INEGI [En
línea]. Disponible en: [Link] ta-
bulado.
INEGI (2005). Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática. Población total
por entidad federativa, sexo y relación hombres-mujeres. [En línea]. Disponible en:
[Link] tabulado. [Consulta: 2007,
22 de julio].
Informe de la Juventud en España (2000). Madrid: Ministerio de Trabajo y Asuntos
Sociales.
Inga Aranda, J. y Vara Horna, A. (2000). Calidad y satisfacción de vida de adultos ma-
yores de 60 años en Lima Perú. Estudio Piloto y análisis psicométrico. ADM.
Disponible en: [Link] [Consulta:
2007, 12 de septiembre].
Instituto Nacional de Estadística. (2004). Encuesta de empleo del tiempo en la población
española 2002-2003. Resultados definitivos. Madrid: Autor.
Ispizua Uribarri, M. (1993). Hábitos deportivos de la población de la margen izquierda. Bara-
kaldo, Portugalete, Santurtzi y Sestao. (1992). Bilbao: Ayuntamientos de Barakaldo,
Portugalete, Santurtzi y Sestao. Eusko Jaurlaritza. Gobierno Vasco. Birkaiko Fo-
ru Aldundia. Diputación Foral de Bizkaia. EUDEL y KAIT
Ispizua Uribarri, M. (1996). Prácticas y aspiraciones de tiempo libre de una población en de-
clive: el caso de la margen izquierda del Nervión - Vizcaya. En M. García Ferrando y
J. R. Martínez Morales (Coords.) Ocio y Deporte en España (pp. 101-118). Valen-
cia: Tirant lo Blanch.
Iturriaga, J. E. (1981). Historia de México (vol. 2). México: SEP.

Alfonso Cabrera Ramos - 311 -


BIBLIOGRAFÍA GENRAL CAPÍTULO 10

Jacoby, E.; Bull, F. y Neiman, A. (2003). Cambios acelerados del estilo de vida obligan a
fomentar la actividad física como prioridad en la Región de las Américas.
[Link] Pública, 14, 223-225.
Jansson, M. A. (2001). El costo social de la pérdida de funcionalidad motora y cognitiva
en el adulto mayor. Fharos, 8, 69-93.
Jiménez, F., López, E., Pérez, J., Barajas, Z., y Pérez, J. (1991). Recogida de datos en la
investigación empírica. En F. Jiménez, E. López, Z. Barajas y J. Pérez (Eds.), La
recogida de datos en la investigación empírica (pp. 153-167). Madrid: Universidad
Nacional de Educación a Distancia.
Jiménez, J. E.; Martínez, C. J.; Graupera, J. L. y Pouso, J. F. (2002). La dirección de pro-
gramas de actividad física ante las barreras en la incorporación de la tercera
edad. (Coords.) En I Congreso Internacional de actividad física y deportiva para per-
sonas mayores de Málaga. [CD ROM] Málaga: Instituto Andaluz del Deporte.
Junta de Castilla y León. Consejería de Cultura y Turismo (1994). La juventud de los 90.
Estudio sociológico de la juventud de Castilla y León. León: Junta de Castilla y León.
Kalache A, Lunenfeld B. (2001). Health and the ageing male. The Aging Male, 3, 1–36.
Kalache, A. (1999). How Should We Prepare for Ageing Societies? USA.
Katch, F. I. y Katch, V. L. (1991). Physical Activity, Health and Aging. En M. Sangold y
G. Mirkin (Eds.), Exercise Physiology and Sports (698-737). Philadelphia.
Keating, X.; Guan, J.; Castro, J. y Bridges, D. (2005). A meta-analysis of college students
physical activity behaviors. Journal of American College Health [En línea]. Dispon-
ible: [Link]
sid=1&Fmt=3&VInst=PROD&VType=PQD&RQT=309&VName=PQD&TS=11501
12535&clientId=23354
King, A. C. (2001). Interventions to promote physical activity by older adults. Journals
of Gerontology, 56, 36-46.
Lalonde, OMS. (2005). Determinante de la salud. GNU/GFDL. [En línea]. Disponible en:
[Link] . [Consulta: 2007, 12 de
julio].
Latiesa, M. (2000). Validez y fiabilidad de las observaciones sociológicas. En M. García
Ferrando, J. Ibáñez y F. Alvira (Eds.), Métodos y técnicas de investigación (pp. 409-
443). España: Alianza.
Leslie, E.; Sparling, P. B. y Owen, N. (2001). University campus settings and the promo-
tion of physical activity in young adults: lessons from research in Australia and
the USA. Health education, 3, 116-125.
Li, F.; John Fisher.; Adrian Bauman, Marcia, G. Ory, Wojtek Chodzko-Zajko, Peter
Harmer et al. (2005). Neighborhood Influences on Physical Activity in Middle-
Aged and Older Adults: A Multilevel Perspective. Journal of Aging and Physical
Activity, 13, 8-114.

- 312 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 10 BIBLIOGRAFÍA GENRAL

Longhurst, K. y Spink, K.S. (1987) Participation motivation of Australian children in-


volved in organized sport. Canadian Journal applied Sport Sciences, 12, (1), 24-30.
López Cózar. M. y Rebollo Rico, S. (2002). La práctica deportiva en personas mayores: análi-
sis de la calidad de vida y la práctica deportiva realizada. Lecturas Educación Física y
Deportes, Revista Digital [en línea], 53. Buenos Aires. Disponible en:
[Link]
López Crespo, C. (2001). La cuestión del género en los valores asociados al deporte.
Tandem, 2, 39-50.
López González, M. y Amar Rodríguez, J. (2000). Educación Física y Salud. En Las cla-
ses teóricas de Educación Física en primaria (pp. 553-558). Cádiz: Publicaciones del
sur.
López Rodríguez, A. y Moreno Murcia, J. A. (2000). Integridad, variabilidad y diversi-
dad en Educación Física. Lecturas Educación Física y Deportes, Revista Digital, 19
[en línea]. Buenos Aires. Disponible en: [Link]
López, D. J. y Latiesa, R. M. (2002). Población adulta y calidad de vida. In Consejo Su-
perior de Deportes (Ed.), Deporte y calidad de vida en la población adulta (pp. 41-
56). Madrid: Consejo Superior de Deportes.
López-Cózar, R. & Rebollo, S. (2002). Análisis de la relación entre práctica deportiva y
características sociodemográficas en personas mayores. Revista internacional de
medicina y ciencias de la actividad física y del deporte, 5, 1-38.
Loughborough (2002). A physically active lifestyle information pack. Physical Activity
y Health Alliance [En línea]. Disponible en: [Link]
.html [Consulta: 2007, 9 de julio].
Maehr, M. L. y Nicholls, J. G. (1980) Culture and achievement motivation: A seconda
look. En N. Warren (Ed.), Studies in cross-cultural psychology, 2, pp. 221-267. New
York: Academic Press.
Malina, R. M. (2001) Tracking of physical activity across the lifespan. President's council
on physical fitness and sports. Research Digest, 3 (14), 1–8.
Mantilla Toloza, S. C. (2006). Actividad física en habitantes de 15 a 49 años de una loca-
lidad de Bogotá, Colombia. Revista de Salud Pública, 8 (2) [En Línea]. Disponible
en: [Link]
0500006&lng=es&nrm=iso&tlng=esFinal
Manzano, V. G., Rojas, A. J. y Fernández, J. S. (1996). Manual para encuestadores. Barce-
lona: Ariel Practicum.
Marivoet, S. (2007). Prácticas desportivas na sociedade portuguesa (1988-1998). En IV
Congresso Português de Sociologia. Universidade Técnica de Lisboa: Faculdade de
Motricidade Humana.
Martín, B. L. (2000). El adulto mayor en la familia. Psicología y Psicopedagogía, 1.

Alfonso Cabrera Ramos - 313 -


BIBLIOGRAFÍA GENRAL CAPÍTULO 10

Martínez López, E. (2003). La salud como motivación para la práctica de actividad físi-
ca en personas adultas. La Treia, 16, 32-43.
Martínez Ros, M. T.; Tormo, J. J.; y Perez Flores, D y Navarro, C. (2003). Actividad físi-
ca deportiva en una muestra representativa de la población de la Región de
Murcia. Gaceta Sanitaria, 17, 11-19.
Martos Martínez. M. (2000). Actividad física y salud en personas mayores 2000. En Ac-
tas 2º Congreso Internacional de Educación Física 2000 (pp. 683-688). Cádiz: Federa-
ción de trabajadores de la enseñanza Universidad de Cádiz.
Masachs, M., Puente, M. y Blasco, T. (1994). Evolución de los motivos para participar
en programas de ejercicio físico. Revista de Psicología del Deporte, 5, 71-80.
Maslow, A. (1975). La jerarquía de necesidades de Abraham Maslow. [En línea]. España:
Disponible en: [Link] je-
[Link] [Consulta: 2007, 5 de abril].
Matsudo, S. M. (2003). Actividad física y salud para el adulto mayor. Revista Diagnóstico
y Tratamiento, 5 (2), 10-17.
Matsudo, S. M.; Matsudo, V. y Neto, T. (2000). Efeitos Benéficos da Atividade Física na
Aptidão Física e Saúde Mental Durante o Processo de Envelhecimento. Revista
Brasileira de Atividade Física y Saúde, 5 (2), 60-76.
Matsudo, S. M.; Matsudo, V.; Araujo, T. L.; Andrade, D. R.; Andrade, E. L.; Oliveira, L.
C. (2003). The Agita São Paulo Program as a model for using physical activity to
promote health. Rev Panam Salud Pública, 14 (4), 265–272.
Mazzeo, R. S.; Cavanagh, P.; Evans, W. J.; Fiatarone, M.; Hagberg, J. y McAuley, E.
(1998). Exercise and Physical Activity for Older Adults. Medicine y Science in
Sports y Exercise, 30 (6), 1-34.
McClelland, D. (1961). The Achieving Society. New York: The Free Press.
McDougall, C.; Cooke, R.; Owen, N.; Willson, K. y Buman, A. (1999). Relatin physical
activity to health status, social connetions and communities facilities. Journal of
Public Health; 21, 625-631.
Meece, J. (2000). Perspectivas sobre el desarrollo del niño. En (Ed.), Desarrollo del niño y
del adolescentes (pp. 16-26). México: McGraw-Hill.
Meléndez Moral, J. C. (1996). La autopercepción negativa y su desarrollo con la edad.
Psicogrontología, 12, 388-391.
Mella, R.; González, L.; D'Appolonio, J.; Maldonado, I.; Díaz, A. y Fuenzalida, A.
(2004). Factores Asociados al Bienestar Subjetivo en el Adulto Mayor. Psykhe, 13,
79-89.
Mendoza, M. I.; Revilla, C.; Feria, A.; Bernal, J. M. y Revilla, T. (2004). La calidad de
vida de las personas mayores en una zona de salud de Huelva. Portularia 4, 199-
208.
Meneses, M. E. (1996). Tendencias Educativas Oficiales en México. México: Purrúa.

- 314 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 10 BIBLIOGRAFÍA GENRAL

Micó, J.; Orona, L. y Piéron, M. (2002). La participación de los adolescentes andorranos


en las actividades físicas y deportivas extraescolares. En M. A. González, J. A.
Sánchez y J. Gómez, Educación Física, ocio y recreación. Una demanda social, un ya-
cimiento de empleo. II Congreso Internacional de la AIESEP (pp. 575-582). A Coruña:
Universidad Da Coruña.
Minuchin, P. (1996). Actividad física y salud. Nutrinfo.
Molero, J. J. y Guillén, M. (2007). La actividad física y patologías del aparato locomotor
en las personas mayores: estudio de una población de entre 65 y 85 años. En P.
Montiel, A. Merino, A. Sánchez y A. Heredia (Coords.) Actas del II Congreso In-
ternacional de Actividad Físico Deportiva para Personas Mayores. Un estilo de vida
(pp. 366-373) [CD-Rom]. Málaga: Consejería de Turismo, Comercio y Deporte.
Instituto Andaluz del Deporte.
Monteiro, C. R. y Mancussi, A. C. (2006). Actividad física según la percepción de estu-
diantes de enfermería. Revista Latino-americana Enfermagem 14 (6), 215-285.
Monteiro, C., Conde, W., Matsudo, S., Matsudo, V., Bonseñor, I. y Lotufo, P. (2003).
Epidemiología descriptiva de la actividad física en horas libres en el Brasil. Rev
Panam Salud Pública/Pan Am J Public Health, 14 (4), 246-254
Mora, M.; Villalobos, D.; Araya, G. y Ozols, A. (2004). Perspectiva de la calidad de vida
del adulto mayor, diferencias ligadas al género y la práctica de la actividad físi-
co recreativa. Medicina Humana Salud, 1 (1), 1-11.
Morbidity and Mortality Weekly Report, M. (2000). Prevalence of leisure-time and occupa-
tional physical activity among employed Report, 49 (19), 420-424.
Moreno González, A. (2005). Incidencia de la actividad física en el adulto mayor. Revis-
ta Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, 20.
Moreno Murcia, J. A. y Gutiérrez Sanmartín, M. (1998). Motivos de práctica en los pro-
gramas de actividades acuáticas. Áskesis, 2, 1-16.
Moreno Torres, R.; Ruiz López, M. D.; Reyes, A. y López, C. (2003). Influencia de la
actividad física en el estado nutricional y salud percibida en población mayor
institucionalizada. En A. Oña Sicilia y A. Bilbao Guerrero (Eds.), Actas del II
Congreso Mundial de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte [CD ROM]. Gra-
nada: Universidad de Granada. Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el
Deporte.
Morgan, W. P. (2001). Prescription of Physical Activity: a paradigm shift. Quest, 53, 366-
382.
Mussino, A. (2004). Aspectos metodológicos de las encuestas territoriales sobre partici-
pación deportiva: el caso de la provincia de Prato. Jornadas Deportivas del Institu-
to Andaluz del Deporte. Málaga (Inédito)
Navarrete, M. C. y Navarrete, M. A. (2002). La coeducación en el área de Educación
Física. Intervención Educativa. Lecturas Educación Física y Deportes, Revista Digi-
tal, 53 [en línea]. Buenos Aires. Disponible en: [Link]

Alfonso Cabrera Ramos - 315 -


BIBLIOGRAFÍA GENRAL CAPÍTULO 10

Navarro, C.; Pastor, R. y Ramírez, A. (2003). Subcultura deportiva de género y espacio pú-
blico en el ámbito local (El caso del Municipio de Córdoba). Cádiz: Centro de Socio-
logía Política de la Universidad Pablo de Olavide.
Navarro, M. y Mateo, M. J. (1993). Juventud en cifras 1992. Madrid: Ministerio de Asun-
tos Sociales. Instituto de la Mujer.
Nicholls, J. G. (1984). Achievement motivation: Conceptions of ability, subjective ex-
perience, task choice, and performance . American Psychological Association, In-
corporation, 91 (3), 328-346.
Nuviala Nuviala, A, Ruiz Juan, F., García Montes, M. E, Díaz Suárez, A. (2006). Moti-
vos de práctica y tasa de participación en actividades físico-deportivas organi-
zadas entre adolescentes que viven en dos entornos rurales. Cuadernos de Psico-
logía del Deporte, 6, 69-80
Nuviala Nuviala, A. (2003). Las escuelas deportivas en el entorno rural del servicio comarcal
de deportes “Corredor del Ebro” y el municipio Fuentes del Ebro. Tesis Doctoral, Uni-
versidad de Almería.
Nuviala Nuviala, A., García Montes, M. E. y Ruiz Juan, F. (2007). Expectativas de los
usuarios directos e indirectos de los servicios deportivos en edad escolar en una
comarca aragonesa. Apunts. Educación Física y Deportes, 87, 93-98.
Nuviala Nuviala, A., García Montes, M. E., Ruiz Juan, F. y Jaenes Sánchez, J. C. (2006).
El peso de los agentes sociales en la motivación para realizar prácticas físicas
organizadas entre el alumnado de 10 a 16 años. Revista Iberoamericana de Psicolo-
gía del Ejercicio y el Deporte, 2, 53-67 .
OMS (2002). The World Health Report 2002. Reducing Risks, Promoting Healthy Life. Gine-
bra: World Health Organization.
OMS (2003). Por tu salud, muévete. Documento de exposición de conceptos. Move for
health [En línea]. Disponible en: [Link]
NPHPAH
OMS (2004). México (Comparado con otros países en Región para las Américas de la OMS).
Estadísticas OMS [en línea]. Disponible en: [Link] coun-
try/[Link]?country [Consulta: 2007, 22 de abril]
OMS (2006). Definición de salud. Wikipedia: [En línea]. Disponible en: [Link] wiki-
[Link]/wiki/Salud [Consulta: 2007, 25 de noviembre].
ONU (2001). Población: Informe ONU. Un occidente envejecido. USA: Zenit [en línea] Dis-
ponible en: [Link] [Consulta: 2007, 24 de
abril]
ONU 1996. Declaración y Programa de Acción de Copenhague. Cumbre Mundial sobre el desa-
rrollo Social. New York: Naciones Unidas.
OPS (2001). Salud pública y envejecimiento. Madrid.

- 316 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 10 BIBLIOGRAFÍA GENRAL

OPS (2002). Promoción de la Salud: Cómo construir una vida saludable. Washington: OPS.
(Serie PALTEX nº 3).
OPS (2005). Por ciento de adultos mayores de 60 años en los países de America latina.
IRDBS/SIS.
Otero, J. M. (2003). El deporte andaluz en cifras 2002. Sevilla: Consejería de Turismo y
Deporte. Observatorio del Deporte Andaluz.
Otero, J. M. (2004). Hábitos y actitudes de los andaluces ante el deporte (2002). Cádiz: Conse-
jería de Turismo y Deporte. Observatorio del Deporte Andaluz.
Paffenbarger, R. S.; Hyde, R. T.; Wing, A. L. y Hsieh, C. C. (1986). Physical activity, all-
cause mortality, and longevity of college alumni. N. Engl. Journal Medicine, 314,
605-613.
Paige, R. (2003). Importancia de la educación en América. FAQs [en línea]. Disponible
en: [Link]
Papalia, D. E. y Wendkos, S. O. (1998). El mundo de un niño teoría, temas de análisis y
métodos de estudio. En (Ed.), Psicología del desarrollo (pp. 11-51). México:
McGraw-Hill.
Parks, S. E, Housemann, R. A, y Brownson, R. C. (2003). Backgrounds in the United
States and rural adults of various socioeconomic Differential. Journal Epidemio-
logy Community Health, 57, 29-35.
Pastor Pradillo, J. L. (2004). El profesor como indagador de su propia práctica. Tandem,
15, 96-109.
Pastor, Y. y Balaguer, I. (2001). Relaciones entre autoconcepto, deporte y competición deporti-
va en los adolescentes valencianos [en línea]. Disponible en www. psicologia-
[Link]] [Consulta: 2004, 10 de diciembre.
Pate, R.; Pratt, M.; Blair, S. N.; Haskell, W. L.; Macera, C. A.; Bouchard, C.; Buchner, D.;
Ettinger, W.; Heath, G. W. y King, A. C. (1995). Physical activity and public
health. A recommendation from the Centers for Disease Control and Prevention
and the American College of Sports Medicine. Journal of the American Medical
Association, 273 (5), 402-407.
Pavón Lores, A.; Moreno Murcia, J. A.; Gutiérrez Sanmartín, M. y Sicilia Camacho, A.
(2003). Motivos de práctica físico-deportiva según la edad y el género en una
muestra de universitarios. Apunts. Educación física y Deportes, 76, 13-21.
Pérez Samaniego, V. (1998). Criterios de práctica física orientados a la salud. En Actas
del VII Congreso Mundial de Deporte para Todos. El deporte para todos y los retos edu-
cativos a nivel mundial (Sesión: Promoción del bienestar a través del Deporte pa-
ra Todos) (p. 134) [CD ROM]. Barcelona: COI.
Pérez Samaniego, V. y Devís Devís, J. (2003). La promoción de la actividad física rela-
cionada con la salud y la perspectiva de proceso y de resultado. En Revista In-
ternacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, 10, 1-4. http://
[Link]/revista/ revista10/artpromoci%[Link]

Alfonso Cabrera Ramos - 317 -


BIBLIOGRAFÍA GENRAL CAPÍTULO 10

Pérez Samaniego, V. y Sánchez Gómez, R. (2001). Las concepciones del cuerpo y su


influencia en el currículum de la Educación Física. Lecturas Educación Física y
Deportes, Revista Digital, 33 [en línea]. Buenos Aires. Disponible en:
[Link]
Phillips, E. M.; Schneider, J. C. y Mercer, G. R. (2004). Motivating elders to initiate and
maintain exercise. American Academy of Physical Medicine and Rehabilitation 85 (3),
53-57.
Piéron, M. (2002). Estudi sobre els hàbits esportius dels escolars d´Andorra. Andorra: Go-
bern d´Andorra. Ministerio d´Educació Joventut i Esports.
Piéron, M. (2003). Estilo de vida, práctica de actividades físicas y deportivas. Calidad
de vida. En A. Oña Sicilia y A. Bilbao Guerrero (Eds.), Libro ponencias del II Con-
greso Mundial de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Deporte y Calidad de
Vida (pp. 328-342). Granada: Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el
Deporte.
Piéron, M., García Montes, M. E. y Ruiz Juan, F. (2007). Algunos correlatos de la activi-
dad físico-deportiva en una perspectiva de salud. Tándem. Didáctica de la Educa-
ción Física, 24, 9-24.
Piéron, M.; Almond, L.; Telama, R.; Ledent, M. y Carreiro, F. (2001). Student perception
of health, fitness, and perceived physical competente and appearance. Com-
parative analysis of youth lifestyle in selected European countries. En L. Sena
Lino, R. Trinda de Ornelas, F. Carreiro da Costa y M. Piéron (Eds.), AIESEP In-
ternational Congress Madeira 2001. Innovation and new technologies in Physical Edu-
cation, sport, research and/on teacher and coach preparation (Área de Estilos de Vida)
(pp. 1-8). Madeira: AIESEP.
Piéron, M.; Telama, R.; Almond, L. y Carreiro da Costa (1999). Estilo de vida de jóvenes
europeos: un estudio comparativo. Revista de Educación Física, 76, 5-13.
Piéron, M.; Telama, R.; Almond, L. y Carreiro da Costa, F. (1997). Lifestyle of young
europeans: comparative study. In, J. Walkuski, S. Wright y S. Tan Kwang San
Proceedings, AIESEP International Congress Singapore 1997. World conference on
Teaching, Coaching and Fitness Needs in Physical Education and the Sport Sciences
(pp. 403-415). Singapore: School of Physical Education. National Institute of
Education. Nanyang Technological University.
Piéron, M.; Telama, R.; Ledent, M. y Almond, L. (1998). Participación de los jóvenes
europeos en las actividades físicas y deportivas. En Actas del VII Congreso Mun-
dial de Deporte para Todos. El deporte para todos y los retos educativos a nivel mundial
(Sesión: Promoción del bienestar a través del Deporte para Todos) [CD ROM].
Barcelona: COI.
Piñón, P. M. (1999). Los cambios en la red social y en la percepción de la salud durante la
jubilación. Tesis Doctoral, Universitat Rovira i Virgili.

- 318 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 10 BIBLIOGRAFÍA GENRAL

Ponseti, F. X.; Gili, M.; Palou, P. y Borrás, P. A. (1998). Intereses, motivos actitudes
hacia el deporte en adolescentes: diferentes en función del nivel de práctica. Re-
vista de Psicología del Deporte, 7, 259-274.
Pont Geis, P. y Carroggio Rubí, M. (2001). Movimiento creativo con personas mayores. Bar-
celona: Paidotribo.
Porras, S. M. (2006). Hábitos y actitudes de los sevillanos ante el deporte. España: Instituto
Municipal de Deportes Ayuntamiento de Sevilla.
Prochaska, J. O.; DiClemente, C. C. y Norcross, J. C. (1992). In search of how people
change. Applications to addictive behaviors. American Psychologist, 47, 9, 1102-
1114.
Pulido Álvarez, M. E. (2003). Envejecimiento y longevidad. Revista electrónica salud [En
línea]. Disponible en: [Link]
[Link] [Consulta: 2005, 21 de noviembre].
Qu, L. & Weston, R. (2003). Againg, living arrangements and subjective wellbeing. Fa-
milly Matters, 66, 26-33.
Ramírez Hoffmann, H. (2002). Acondicionamiento físico y estilos de vida saludable.
Colombia Médica, 33, 3-5.
Rebollo Rico, S. y García Montes, M. E. (1996). Análisis de las tendencias deportivo-
turísticas en el entorno rural. En M. García Ferrando y J. R. Martínez Morales
(Coords.), Ocio y deporte en España. Ensayos Sociológicos sobre el cambio (pp. 179-
205). Valencia: Tirant lo Blanch.
Reig, A.; Cabrero, J.; Ferrer, R. y Richart, M. (2001). La calidad de vida y el estado de
salud de los estudiantes universitarios. Edición digital basada en la edición de Ali-
cante, Universidad 2001. 1. Alicante.
Reyes, S. y Garcés de Los Fayos, E. (1999). ¿Por qué las personas hacen deporte?. Un
análisis descriptivo en una población de estudiantes universitarios. En G. Nieto
y E. J. Garcés de Los Fayos (Coords.), Psicología de la Actividad Física y el Deporte,
(Tomo I) (pp. 121-126). Murcia: Sociedad Murciana de Psicología de la Activi-
dad Física y el Deporte.
Riera Ferrán. A. (1996). Hábitos deportivos de los aragoneses. En Sánchez Martín (Ed.),
La actividad física y deporte en un contexto democrático (1976-1996). Investigación so-
cial y deporte, 3 (pp. 335-344). Pamplona: AEISAD.
Robine, J. M. ; Romieu, I. y Cambois, E. (1999). Health expectancy indicators. Rep. No. 77.
USA.
Rodríguez Hernández, M. L.; Jiménez Beaty, J. E.; Graupera Sanz, J. L. y Martínez del
Castillo, J. (2005). Los espacios para la actividad física de las personas mayores.
Lecturas Educación Física y Deportes, Revista Digital, 80 [en línea]. Buenos Aires.
Disponible en: [Link]
Rodríguez, G., Gil, F. J. y García, J. E. (1996). Metodología de la investigación cualitativa.
Málaga: Aljibe.

Alfonso Cabrera Ramos - 319 -


BIBLIOGRAFÍA GENRAL CAPÍTULO 10

Rodríguez, O. (2000). La muestra teoría y su aplicación. En M. García Ferrando, J. Ibá-


ñez y F. Alvira (Eds.), El análisis de la realidad social. Métodos y técnicas de investi-
gación (pp. 445-481). Madrid: Alianza.
Rojas, A. J., Fernández, C. y Pérez, M. (1998). Investigar mediante encuestas. Madrid: Sín-
tesis.
Romero García, A. (2004). La intensidad del esfuerzo y la curva de recuperación en
actividades aeróbicas beneficiosas para la salud. Lecturas Educación Física y De-
portes, Revista Digita, 71 [en línea]. Buenos Aires. Disponible en:
[Link]
Romero Granados, S. (2007). La actividad físico-deportiva para mayores: consumo o
hábito. En P. Montiel, A. Merino, A. Sánchez y A. Heredia (Coords.) Actas del II
Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva para Personas Mayores. Un esti-
lo de vida (pp. 77-103) [CD-Rom]. Málaga: Consejería de Turismo, Comercio y
Deporte. Instituto Andaluz del Deporte.
Rossi, M. y Triunfo, P. (2004). El estado de salud del adulto mayor en Uruguay (14/04).
Uruguay: Universidad de la República. Facultad de Ciencias Sociales. Departa-
mento de Economía.
Ruiz Juan, F. (2001). Análisis diferencial de los comportamientos, motivaciones y demanda de
actividades físico-deportivas del alumnado almeriense de Enseñanza Secundaria Post-
obligatoria y de la Universidad de Almería. Tesis Doctoral, Universidad de Almería.
Ruiz Juan, F. y García Montes, M. E. (2000). La formación inicial de los maestros espe-
cialistas en Educación Física. Tándem, 1, 79-91.
Ruiz Juan, F. y García Montes, M. E. (2002). El abandono y la ausencia de práctica de
actividad físico-deportiva de tiempo libre del alumnado de la universidad de
Almería. Un estudio longitudinal. Lecturas: Educación Física y Deportes. Revista
Digital, 47 [en línea]. Buenos Aires. Disponible en: [Link]
Ruiz Juan, F. y García Montes, M. E. (2002). Práctica de actividades físico-deportivas de
tiempo libre y motivos para realizarla. Estudio comparativo entre el alumnado
de Enseñanza Secundaria Postobligatoria y de segundo ciclo de la Universidad
de Almería. Lecturas Educación Física y Deportes, Revista Digital, 53 [en línea].
Buenos Aires. Disponible en: [Link]
Ruiz Juan, F. y García Montes, M. E. (2003). Estudio comparativo de los hábitos depor-
tivos y estilos de vida de la provincia Ciudad de la Habana en Cuba y la pro-
vincia de Almería. En Andalucía tierra del deporte. Congreso Internacional (com.)
(pp. 369-400). Sevilla: Consejería de Turismo y Deporte. Junta de Andalucía.
Ruiz Juan, F. y García Montes, M. E. (2004). Interés por la práctica de actividades físico-
deportivas de tiempo libre. Estudio comparativo entre el alumnado de Ense-
ñanza Secundaria Postobligatoria y de segundo ciclo de la Universidad de Al-
mería. Revista de Educación Física. Renovar la teoría y la práctica, 95, 5-12.

- 320 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 10 BIBLIOGRAFÍA GENRAL

Ruiz Juan, F. y García Montes, M. E. (2005). Hábitos físico-deportivos de los almerienses en


su tiempo libre. Almería: Servicio de publicaciones Universidad de Almería.
Ruiz Juan, F. y García Montes, M. E. (2005). Hábitos saludables y estilos de vida de los alme-
rienses. Almería: Servicio de publicaciones Universidad de Almería.
Ruiz Juan, F. y García Montes, M. E. (2005). Modalidades de práctica de actividades
físico-deportivas de tiempo libre. Estudio comparativo entre el alumnado de
Enseñanza Secundaria Postobligatoria y de segundo ciclo de la Universidad de
Almería. Tandem Didáctica de la Educación Física, 17, 79-91.
Ruiz Juan, F. y Gómez López, M. (2005). La práctica deportiva en los universitarios. En
M. L. Zagalaz Sánchez, E. J. Martínez López y P. A. Latorre Román (Eds.), Res-
puestas a la demanda social de actividad física (pp. 143 a 163). Madrid: Gymnos.
Ruiz Juan, F.; García Montes M. E. y Valero Valenzuela, A. (2005). Autopercepción que
tienen los almerienses de su aptitud físico-deportiva. En A. Díaz Suárez, V Con-
greso Internacional Educación Física e Interculturalidad: El futuro del deporte escolar.
Murcia: Instituto U.P. de Ciencias del deporte. Universidad de Murcia.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E. y Casado Rodríguez, C. (2002). Investigación en acti-
vidad físico-deportiva, técnicas e instrumentos de recogida de datos. Granada: Ananda
Publishers.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E. y Díaz Suárez, A. (2007). Análisis de las motivacio-
nes de práctica física y abandono deportivo en la Ciudad de la Habana (Cuba).
Anales de Psicología, 23, 152-166.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E. y Gavala González, J. (2004). El interés de la pobla-
ción almeriense por la actividad físico-deportiva y la actitud de sus padres con
respecto a la misma. En XXII Congreso Nacional de Educación Física. La formación
inicial de profesorado de Educación Física ante el reto europeo, [CD-ROM]. A Coruña:
Universidad Da Coruña.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E. y Gavala, J. (2005). Actitudes y comportamientos de
los almerienses ante la actividad físico-deportiva de tiempo libre. En En F. Ruiz
Juan y M. E. García Montes (Eds). Hábitos físico-deportivos de los almerienses en su
tiempo libre (pp. 61-120). Almería: Servicio de publicaciones Universidad de Al-
mería.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E. y Gómez López, M. (2005). Hábitos físico-deportivos
en centros escolares y universitarios. Madrid: Gymnos.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E. y Hernández A. I. (2001). Comportamientos de ac-
tividades físico deportiva de tiempo libre del alumnado almeriense de enseñan-
za secundaria post obligatoria. Motricidad. Revista euro-americana de ciencias de la
actividad física y del deporte, 7, 113-143.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E. y Hernández A. I. (2001). El interés por la práctica
de actividades físico-deportivas de tiempo libre del alumnado de la Universi-

Alfonso Cabrera Ramos - 321 -


BIBLIOGRAFÍA GENRAL CAPÍTULO 10

dad de Almería. Un estudio longitudinal. Apunts. Educación Física y Deportes, 63,


85-92.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E. y Hernández A. I. (2001). La práctica de actividad
físico-deportiva de tiempo libre del alumnado de la universidad de Almería. Un
estudio longitudinal. Revista de Educación Física. Renovar la teoría y la práctica, 82,
5-9.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E. y Hernández A. I., García López, A., Casado, C. y
Rodríguez, D. (2000). La práctica físico-deportiva del alumnado almeriense de
enseñanza secundaria post obligatoria según la frecuencia de práctica. En Actas
del I Congreso Nacional de Deporte en Edad Escolar (comp.) (pp. 481-490). Dos
Hermanas: Excmo. Ayuntamiento de Dos Hermanas. Patronato Municipal de
Deportes.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E. y Pérez Sánchez (2005). Estilos de vida en Ciudad de
La Habana – Cuba. Hábitos físico-deportivos y de salud. Madrid: Gymnos.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E. y Pérez Sánchez, A. (2005). Actitudes de los haba-
neros ante la actividad físico-deportiva de tiempo libre. En F. Ruiz Juan, M. E.
García Montes y Pérez Sánchez A. (Eds.), Estilos de Vida en la Ciudad de la Habana
Cuba. Hábitos Físico-deportivos y de Salud (pp. 67-79). Madrid: Gymnos.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E. y Pérez Sánchez, A. (2005). Actitudes de los haba-
neros ante la actividad físico-deportiva de tiempo libre. En F. Ruiz Juan, M. E.
García Montes, y A. Pérez Sánchez (Eds.), Estilos de Vida en la Ciudad de la Haba-
na Cuba. Hábitos Físico-deportivos y de Salud (pp. 67-79). Madrid: Gymnos.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E. y Pérez Sánchez, A. (2005). Practica de actividad
físico-deportiva realizada por los habaneros durante su tiempo libre. En En F.
Ruiz Juan, M. E. García Montes y Pérez Sánchez A. (Eds.), Estilos de vida en ciu-
dad de la Habana-Cuba. Hábitos físico-deportivos y de salud (pp. 89-105). Almería:
Gymnos.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E. y Pérez, A. (2005). Disponibilidad del tiempo libre y
actividades realizadas. En En F. Ruiz Juan, M. E. García Montes y Pérez Sán-
chez A. (Eds.), Estilos de vida en Ciudad de la Habana - Cuba (pp. 51-66). Almería:
Gymnos.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E. y Valero Valenzuela, A. (2005). Percepción de la
condición y aptitud física de los almerienses. En F. Ruiz Juan y M. E. García
Montes (Eds). Hábitos saludables y estilos de vida de los almerienses (pp. 53-62). Al-
mería: Servicio de publicaciones Universidad de Almería.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E. y Valero Valenzuela, A. (2005). Percepción de con-
dición física de los almerienses y actuación físico-deportiva para su mejora. En I
Congreso Internacional “Actividad Física y Deporte en la Sociedad del Siglo XXI”.
Madrid: Universidad Europea de Madrid.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E.; Díaz Suárez, A. y Piéron, M. (2007). Hábitos físico-
deportivos y de salud. Estilos de vida en jóvenes y adultos. En F. Ruiz Juan, J. P.

- 322 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 10 BIBLIOGRAFÍA GENRAL

Venero Valenzuela, Q. Méndez Guzmán, J. M. Reverendo Rodríguez, G. Alvés


Barrero, R. Camacho Bravo, R. Ortiz Revert, A. Ortega Fernández, F. L. Bobadi-
lla Gómez, E. Albarrán Viejo y A. Núñez Reina (Eds.), VII Congreso Internacional
sobre la enseñanza de la educación física y el deporte escolar. Viejos hitos y nuevos retos
ante la LOE. Respuestas educativas a los problemas sociales del deporte escolar y de la
obesidad infantil (pp. 167-201). Badajoz: FEADEF, AMEFEX.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E.; Gavala González, J y Valero Valenzuela, A. (2006).
Análisis de los motivos de práctica de actividad físico-deportiva de los alme-
rienses durante su tiempo libre. En A. Díaz Suárez, VI Congreso Internacional
Educación Física e Interculturalidad: “La integración a través del deporte”. Murcia:
Instituto de Ciencias del deporte. Universidad de Murcia
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E.; Gavala González, J. y Gómez López, M. (2005).
Comportamientos de los almerienses ante la actividad físico-deportiva de tiem-
po libre. En F. Ruiz Juan y M. E. García Montes (Eds.), Hábitos físico-deportivos de
los Almerienses en su tiempo libre (pp. 101-112). Almería: Universidad de Almería.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E.; Gómez López, M. y Piéron, M. (2006). Relations
between the physical activity and the personal experience in senior high school
students. En J. Alves Diniz; F. Carreiro da Costa y M. Onofre AIESEP 2005
World Congress. Activite lifestyles: the impact of education and sport. Proceedings (pp.
335-344) Lisboa: Faculdade de Motricidade Humana. Ediçoes FMH.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E.; Hernández A. I.; García López, A.: Casado, C. y
Rodríguez, D. (2000). La práctica físico-deportiva del alumnado almeriense de
Enseñanza Secundaria Post Obligatoria en los diferentes periodos temporales.
Espacio y Tiempo, 29/30, 39-45.
Ruiz Juan, F.; García Montes, M. E.; Valero Valenzuela, A.; Gómez López, M. y Gavala
González, J. (2007). Análisis de los motivos aludidos por los almerienses para
no haber realizado nunca actividad físico-deportiva durante su tiempo libre. En
II Congreso Internacional y XXIV Nacional de Educación Física: Educación Física en el
siglo XXI. Nuevas perspectivas, nuevos retos. Palma de Mallorca: Universitat de les
Illes Balears. Vicerectorat de Projecció Cultural. Área d’activitat fisicoesportiva
Rütten, A.; Abel, T.; Kannas, L.; Von Lengerke, T.; Luschen G, Díaz, J. A. (2001). Self
reported physical activity, public health, and environment: results from a com-
parative European study. Journal of Epidemiology and Community Health, 55, 139–
146.
Ryan, R. M. y Deci, E. L. (2000). Self-determination theory and the facilitation of intrin-
sic motivation, social development, and well-being. American Psichologist Asso-
ciation, Incorporation, 55, (1) 68-78.
Salinas, J. y Vio, F. (2003). Promotion health and physical activity in Chile: a policy pri-
ority. Pan. Am. J. Public. Health, 14 (4), 281-288.
Sallis, J. F. (1999). Influences on Physical Activity of Children, Adolescents, and Adults.
President's Council on Physical Fitness and Sport. Research Digest, 1 (7), 1-4.

Alfonso Cabrera Ramos - 323 -


BIBLIOGRAFÍA GENRAL CAPÍTULO 10

Sallis, J. F. y Owen, N. (1999). Predictors of Physical Activity Behavior. People Science


Health [En línea]. Disponible en: [Link] work-
shops/predictors/abstracts/[Link]
Sallis, J.F.; Simons-Morton, B.; Stone, E.; Corbin, C.; Epstein, L.H.; Faucette, N.; Iannotti,
R.; Killen, J.; Klesges, R.; Petray, C.; Rowland, T.; y Taylor, W. (1992). Determi-
nants of physical activity and interventions in youth. Medicine and Science in
Sports and Exercise, 24 (Suppl.), S248-S257.
Sallis, S. F. y McKenzie, T. L. (1991). Physical education´s role in public health. Research
Quarterly for Exercise and Sport, 62, 124-137.
Sánchez Bañuelos, F. (1996). El concepto de salud, su relación con la actividad física y la edu-
cación física orientada hacia la salud. Universidad de Castilla-La Mancha.
Sánchez Barrera, M. B.; Muela Martínez, J. A.; Pérez García, M.; López Sánchez-Huete,
J. R.; García Montes, M. E. y Godoy García, J. F. (2003). Perfil de actividad física-
mujeres. En II Congreso Mundial de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (Á-
rea 3, Sociología) (pp. 835-846) [CD ROM). Granada: Facultad de Ciencias de la
Actividad Física y el deporte.
Sánchez Barrera, M.; Pérez, M. y Godoy, J. (1995). Patrones de actividad física de una
muestra española. Revista de Psicología del Deporte, 7-8, 51-71.
Sánchez Pérez, A.; García Domínguez, F.; Landabaso, V. y Nicolás Martínez, L. D.
(1998). Participación en actividad física de una muestra universitaria a partir del
modelo de las etapas de cambio en el ejercicio físico: un estudio piloto. Revista
de Psicología del Deporte, 7, 233-245.
Sánchez, B. M. Muela, M. J. Pérez, G. M.; López, S. J. García Montes, M. E. y Godoy, G.
J. (2003). Perfil de actividad física-mujeres. En A. Oña Sicilia, y A. Bilbao Gue-
rrero, II Congreso Mundial de Ciencias de la actividad física y el deporte. Deporte y ca-
lidad de vida (pp. 835-846) [CD ROM]. Granada: Facultad de Ciencias de la Acti-
vidad Física y Deporte de Granada
Sandell, R. (2003). El envejecimiento de la población (II parte): la situación española en
relación con la de otros Estados miembros de la UE. Real Instituto Elcano. De es-
tudios internacionales estratégicos m Área: Europa / Demografía y Población - ARI Nº
75/2003 [En línea]. Disponible en: [Link]
/297/[Link] [Consulta: 2007, 15 de julio].
Sanders, C.; Field, T.; Diego, M. yKaplan, M. (2000). Moderate involvement in sport ins
related to lower depression levels among adolescents. Adolescence [En línea].
Disponible: [Link]
Mde=1&sid=1&Fmt=6&VInst=PROD&VType=PQD&RQT=309&VName=PQD&
TS=1149605762&clientId=23354
Sanz Arazuri, E.; San Martín, B.; Ponce, A.; Lapresa, D.; Egüén, R.; Alonso, F. y Navari-
das, F. (2003). Perfil sociodemográfico del practicante de actividades físico-
deportivas organizadas. El caso de la CA de La Rioja. En, IX Congreso Nacional
de Psicología de la Actividad Física y el Deporte (pp. 459-468). León: Federación Es-

- 324 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 10 BIBLIOGRAFÍA GENRAL

pañola de Psicología del Deporte. Facultad de Ciencias de la Actividad Física y


el Deporte de León.
Schiffman, H. R. (1997). Introducción. En (Ed.), La percepción sensorial (pp. 22-32). Méxi-
co: Grupo Noriega Editores.
Schoenborn, C. A. y Barnes, P. M. (2002). Leisure-time physical activity among adults.
Advance Data Division of Health Interview Statistics, 325, 1-24.
Schutzer, K. A. y Graves, B. S. (2004). Barriers and motivations to exercise in older
adults. Preventive Medicine, 39, 1056-1061.
Seclén-Palacín, J. A. y Jacoby, E. R. (2003). Sociodemographic and environmental fac-
tors associated with sports physical activity in the urban population of Peru.
Pan. Am. J. Public Health, 14 (4), 255-264.
SEP (1999). Informe de labores. México: Secretaría de Educación Pública.
Shephard, R. J. (1996). Habitual physical activity and quality of life. Quest, 48, 354-365.
Sierra Bravo, R. (2001a). Entrevista noción e importancia. En R. Sierra Bravo (Ed.), Téc-
nicas de Investigación social. Teoría y ejercicios (pp. 351-369). Madrid: Paraninfo.
Sierra Bravo, R. (2001b). Cuestionario. En R. Sierra Bravo (Ed.), Técnicas de investigación.
Teoría y ejercicios (pp. 305-350). Madrid: Paraninfo.
Sila, B. (1998). Actividad deportiva de los habitantes de Ljubljana, capital de Eslovenia.
En Actas del VII Congreso Mundial de Deporte para Todos. El deporte para todos y los
retos educativos a nivel mundial (Sesión: Viejos y nuevos métodos de la práctica
del Deporte para Todos) (p. 277) [CD ROM]. Barcelona: COI.
Solana, F., Cardiel, R., y Bolaños, R. (2002). Historia de la Educación Pública en México.
México: Fondo de Cultura Económica.
Sport England (1997). Best value through sport. The value of sport to the health of the nation
London: Local Government Association. Sport England.
Sport England (2000). Young people and sport: National Survey 1999. London: Local Gov-
ernment Association. Sport England.
Stanley, C.; Ward, L. M. y Enns, J. T. (2001). Sensación y percepción. En (Eds.), Sensa-
ción y percepción (pp. 1-14). México: McGraw-Hill.
Steptoe, A.; Doherty, S.; Rink, E.; Kerry, S.; Kendrick, T. y Hilton, S. (1999). Behavioral
counseling in general practice for the promotion of healthy behavior among
adults at increased risk of coronary heart disease: randomized trial. Medical
Journal, 319 (7215), 943-948.
Subirats Martori, M. (1994). Conquistar la igualdad: la coeducación hoy. Revista Iberoa-
mericana de Educación, 6.
Taylor, W. C., Baranowski, T. y Sallis, J. F. (1994). Family determinants of childhood
physical activity: a social-cognitive model. En C. Bouchard, R. Shephard y T.

Alfonso Cabrera Ramos - 325 -


BIBLIOGRAFÍA GENRAL CAPÍTULO 10

Stephens (Eds.), Physical Activity, Fitness and Health: International Proceedings and
Consensus statement (pp. 319-342). Champaign IL: Human Kinetics.
Telama, R.; Leskinen, E. y Yang, X. (1996). Stability of habitual physical activity and
sport participation: a longitudinal tracking study. Scandinavian Journal of Medi-
cine and Science in Sport, 6 (6), 371-378.
Tercedor, P., Jiménez, M. J., y López, B. (1998). La promoción de la actividad física
orientada hacia la salud. Un camino por hacer. Revista Motricid, 4, 203-217.
Trudeau, F. y Shephard, R. (2005). Contribution of School Programmes to Physical Ac-
tivity Levels and Attitudes in Children and Adults. Current Opinions. Sport
Medicine, 89, 105-205
Tuija, T. (2003) Physical activity from adolescence to adulthood and health-related fitness at
age 31: Cross-sectional and longitudinal analyses of the Northern Finland birth cohort
of 1966 [en Línea] Disponible en: [Link]
[Link] [Consulta: 2007, 25 de abril].
USDHHS (1996). Physical Activity and Health: A Report of the Surgeon General. Atlanta:
U.S. Department of Health and Human Services, Centers for Disease Control
and Prevention and Health Promotion (USCDCDHH).
USDHHS (1999). Physical Activity and Health [en línea]. Disponible en: [Link] vi-
[Link]. [Consulta: 2007, 5 de abril].
USDHHS (1999). Promoting better health: a report to the president. Pamphlet.
USDHHS (2002). Risk Behavior Surveillance-United States, 2001. Atlanta: U. S. Departa-
ment of Health and Human Services and Centers for Disease Control and Pre-
vention.
USDHHS (2004). Physical Activity and Health Older Adults. A report of the Surgeon Gen-
eral U.S. Centers for Disease Control and Prevention. National Center for
Chronic Disease Prevention and Health Promotion. The President’s Council on
Physical Fitness and Sports.
USDHHS, Office of Disease Prevention and Health Promotion (2000). Healthy People
2010. [On-Line] [Link] /healthypeople/
Valenzuela Cervantes, J. (1988). El Sistema Educativo para Chiapas. Tuxtla Gutiérrez:
UNACH. Subsecretaria de Planeación y Coordinación Educativa.
Valero, A.; Gómez, M.; Ruiz Juan, F. y García Montes, M. E. (2007). Análisis de los mo-
tivos aludidos por los adultos mayores para no haber realizado nunca actividad
físico-deportiva durante su tiempo libre. (Coords.) En II Congreso Internacional
de Actividad Físico Deportiva para Mayores (pp. 566-573) [CD ROM]. Málaga. Con-
sejería de Turismo, Comercio y Deporte. Instituto Andaluz del Deporte.
Vallejo, M. A.; Galán, R. M.; Plata, C. J. y García, L. J. (2002). Programa de actividades
médico-deportivas para los mayores. (Coords.) En I Congreso Internacional de ac-
tividad física y deportiva para personas mayores de Málaga [CD ROM]. Málaga: Insti-
tuto Andaluz del Deporte.

- 326 - Alfonso Cabrera Ramos


CAPÍTULO 10 BIBLIOGRAFÍA GENRAL

Vallerand, R. J. (2004) Intrinsic and Extrinsic Motivation in Sport. Encyclopedia of Ap-


plied Psychology, 2, 427-435.
Varo Cenarruzabeitiaa, J. J.; Martínez González, M. A. y Martínez Hernández, J. A.
(2003a). Beneficios de la actividad física y riesgos del sedentarismo. Medicina
Clínica, 121, 665-672.
Varo Cenarruzabeitiaa, J. J.; Martínez González, M. A.; De Irala, E J.; Kearney, J.; Gib-
ney, M. y Martínez Hernández. J. (2003b). Distribution and determinants of sed-
entary lifestyles in the European Union. Internacional Journal of Epidemiology, 32,
138-146.
Varo Cenarruzabeitiaa, J.J.; Martínez González, M.A., Martínez Hernández, J.A. (2002).
Obesity prevalence in Europe. An. Sist. Sanit. Navar.; 25, Suppl. 1, 103-108.
Viguera, V. (2006). Educación para el envejecimiento. Los fantasmas del envejecer.
Tiempo. El portal de la Psicogerontología [En línea]. Disponible en: [Link]
[Link]/tiempo/educacion/[Link].
Villanueva, V. J. (2002). Las demencias. Revista de Posgrado de la Cátedra VIa Medicina,
100, 7-13.
Vuori, I. y Fentem, P. (1996). Salud. En La función del deporte en la sociedad. Madrid: Con-
sejo Superior de Deportes.
Weinberg, R. y Could, D. (2000). Fundations of sport y exercise Psichology (3a. ed.). Hu-
man Kinetics.
Weinberg, R. y Gould, D. (1996). Fundamentos de psicología del deporte y el ejercicio físico.
Barcelona: Ariel.
Weiss, M. R. (2000). Motivating Kids in Physical Activity. President's Council on Physical
Fitness and [Link] Digest, series 3, 11.
Whitehead, J. R. (1993). Physical activity and intrinsic motivation. Physical Activity and
Fitness Research Digest, 1(2), 1–6.
Wilcox, S.; Castro, C.; King, A.; Housemann, R. y Brownson, R C. (2000) Determinants
of leisure time physical activity in rural compared with urban older and ethni-
cally diverse women in the United States. Epidemiol Community Health [en línea],
54, Disponible en: [Link] [Consulta: 2007,
26 de abril].
Wong, R.; Peláez, M. y Palloni, A. (2005). Autoinforme de salud general en adultos ma-
yores de América Latina y el Caribe: su utilidad como indicador. Revista Pana-
mericana de Salud Publica, 17 (5-6), 323-332.
Woolfolk, A. E. (1996). Psicología educativa. México: Prentice-Hall.
Zúñiga Mejía, M. (1981). Los conservadores. En J. E. Iturriaga (Ed.), Historia de México
(pp. 387-399). México: SEP.

Alfonso Cabrera Ramos - 327 -


ANEXOS

1. POBLACIÓN Y MUESTRA.
2. CUESTIONARIO Y TRABAJO DE CAMPO.
3. SITUACIÓN SOCIODEMOGRÁFICA DEL
ADULTO MAYOR DE TAPACHULA.
4. CLASES DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL
INTERÉS.
5. COMPORTAMIENTOS ANTE LA PRÁCTICA
FÍSICO-DEPORTIVA.
6. MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE
LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE
TIEMPO LIBRE.
7. AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA,
CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD.
POBLACIÓN Y
1 MUESTRA

1.1. POBLACIÓN DEL MUNICIPIO DE


TAPACHULA.
1.2.- MUESTRA: LOCALIDADES DEL
ESTRATO 6.
1.3.- MUESTRA: LOCALIDADES DEL
ESTRATO 7.
1.4.- MUESTRA DEL MUNICIPIO DE
TAPACHULA: ADULTO MAYOR DE 60
AÑOS.
ANEXO 1.1 Población del municipio de Tapachula

1.1.- POBLACIÓN DEL MUNICIPIO DE TAPACHULA

Localidades TOTAL Varones Mujeres

TAPACHULA DE CORDOVA Y ORDOÐEZ 179839 85062 94777


ACAXMAN 744 355 389
ALVARO OBREGON 4593 2203 2390
ARGOVIA 105 48 57
BENITO JUAREZ 396 216 180
BODEGAS 253 119 134
CARRILLO PUERTO 2542 1242 1300
CAUCHO, EL 310 155 155
CEBADILLA PRIMERA SECCION 969 492 477
CEBADILLA SEGUNDA SECCION 858 426 432
COLONIA, LA 22 10 12
CONCORDIA, LA 254 120 134
CHAPARRON, EL 610 299
CHAPULTEPEC 43 21 22
NUEVO CHESPAL 690 350 340
CHESPAL VIEJO 203 92 111
CHICHARRAS, LAS 50 27 23
CHIRIPA, LA 160 72 88
EDEN, EL 851 428 423
CONGREGACION EL EDEN 111 57 54
ESPERANZA, LA 48 31 17
ESPERANZA, LA 342 164 178
FRANCISCO I. MADERO (LA BOLSA DE LA BOTELLA) 654 323 331
FRACCION LAS GALERAS EL RETIRO 488 251 237
GENOVA 54 27 27
GUANAJUATO 32 17 15
HAMBURGO 128 68 60
HERMANITOS, LOS 15 * *
HERMOSILLO 437 237 200
HIDALGO 729 373 356
HORIZONTE 122 57 65
INDEPENDENCIA 443 236 207
JOAQUIN MIGUEL GUTIERREZ (EL MANZANO) 523 270 253
JOYA, LA 378 185 193
LAGUNA DEL CARMEN 42 23 19
LEONCILLO 1078 539 539
MARIO SOUZA 207 105 102
LLANO DE LA LIMA 1724 844 880
LLANOS, LOS 258 127 131
MAGDALENA 46 26 20
MANACAL, EL 666 345 321
MANGA DE CLAVO 468 232 236
MARAVILLAS, LAS 155 76 79
MEXIQUITO 537 271 266
MEXIQUITO II 179 95 84

Alfonso Cabrera Ramos A- 5 -


Población del municipio de Tapachula ANEXO 1.1

JOSE MARIA MORELOS 1592 820 772


MURILLO 652 350 302
NARANJO, EL 14 5 9
EDUVIGES 16 9 7
NUEVA GRANADA 792 389 403
PACAYALITO 124 63 61
FRACCION LAS PALMAS 441 210 231
PAVENCUL 848 436 412
PAZ, LA 120 65 55
PERU PARIS 21 10 11
PLAN DE ESPERANZA ALTA 168 87 81
PROGRESO PUMPUAPA 397 195 202
PUERTO MADERO (SAN BENITO) 8904 4454 4450
RAYMUNDO ENRIQUEZ 2165 1082 1083
CONGREGACION REFORMA 1024 506 518
ROSARIO, EL 19 * *
SAN CRISTOBAL BUENAVISTA 440 230 210
SAN JOSE NEXAPA 62 26 36
SAN JOSE REFORMA 488 244 244
SAN JUAN CHICHARRAS 12 6 6
SAN JUAN NEXAPA 7 * *
SAN LORENZO 49 21 28
SAN LUIS NEXAPA 17 8 9
SAN NICOLAS LAGARTERO 1012 523 489
SANTA ANITA 49 24 25
SANTA ELENA I 22 8 14
SANTA ISABEL 16 * *
SANTA RITA 440 225 215
SANTA RITA 19 10 9
TAPACHULITA 21 10 11
TINAJAS PRIMERA SECCION 957 484 473
TINAJAS TERCERA SECCION 536 271 265
TOLUCA 661 320 341
TOQUIAN CHIQUITO 236 128 108
TOQUIAN GRANDE 782 409 373
TOROS, LOS (ESTACION) 290 134 156
UNION MEXICANA 285 137 148
UNION MIRAMAR 699 344 355
VEINTISEIS DE OCTUBRE (EL RETIRO) 880 429 451
VENECIA 32 15 17
VERACRUZ 36 21 15
VICTORIA 593 286 307
VIVA MEXICO 1614 790 824
ZARAGOZA 855 434 421
HACIENDA, LA 4 * *
JARDIN DE LA BUENA ESPERANZA, EL 5 * *
SAN JORGE (EL VENCEDOR) 7 * *
BUENOS AIRES 128 65 63
CRUCES, LAS 368 190 178
EMPORIO NARANJO, EL 205 106 99
BADENIA 5 * *
FORTUNA BAJA, LA 170 89 81
FRONTERA 7 * *
QUIEN SABE 104 56 48
SAN JUAN CHICHARRAS 115 59 56

A- 6 - Alfonso Cabrera Ramos


ANEXO 1.1 Población del municipio de Tapachula

SANTA ELENA 272 128 144


SAN ANTONIO NEXAPA 153 73 80
FLOR EL NARANJO (HONDURAS) 45 23 22
GUADALUPE ZAJU 7 * *
SANTA ROSALIA 221 106 115
ISLEVEN 439 232 207
TINAJAS SEGUNDA SECCION, LAS 667 313 354
BARRA DE CAHUACAN (LAS GAVIOTAS) 144 72 72
TIGRE, EL 9 * *
CHAPULTEPEC 332 179 153
GUARUMO 30 19 11
RANCHO ALEGRE 6 * *
ZARAGOZA II 448 232 216
CIGUEÑA, LA 397 204 193
SAN ANTONIO 6 * *
CLAUDIA 22 12 10
COLIMA 16 7 9
REFUGIO, EL 1 * *
REFUGIO, EL 9 * *
UNION MEXICANA (UNION INDEPENDENCIA) 211 112 99
RINCON, EL 33 17 16
CINCO DE MAYO 740 372 368
QUINCE DE FEBRERO 114 59 55
ALICIA 8 * *
SAN FELIPE 244 127 117
NUEVO MEXICO 26 13 13
PLAN DE ESPERANZA BAJA 119 63 56
HERMOSILLO 222 126 96
ANDALUCIA 6 * *
ESMERALDA, LA 6 * *
SAN CARLITOS 94 49 45
SAN CARLOS 182 101 81
DIEZ DE MARZO 21 10 11
PINOS, LOS 4 * *
FORTUNA ALTA, LA 125 69 56
ALTAMIRA 197 106 91
SAN FRANCISCO 474 228 246
DOÐA MARIA (MELCHOR OCAMPO) 37 20 17
SAN MIGUEL 18 8 10
ALBION 47 24 23
PORVENIR, EL 637 334 303
SANTA ROSA 108 54 54
YOLANDA 111 66 45
CALMO, EL 3 * *
ESPERANZA, LA 27 12 15
SANTA FE CHININCE 36 19 17
CHAPARRAL 25 15 10
FINAL, EL 25 10 15
CASCO SAN NICOLAS 25 14 11
BRASIL 21 11 10
SAN ENRIQUE 63 34 29
SAN JUAN 162 90 72
VIOLETAS 7 * *
CUILCO 30 18 12
TIRO SEGURO 448 225 223

Alfonso Cabrera Ramos A- 7 -


Población del municipio de Tapachula ANEXO 1.1

TRIUNFO, EL 353 181 172


LUCHA, LA 54 27 27
VILLAFLOR 791 396 395
TOQUIAN CHIQUITO 276 137 139
BARRANCAS, LAS 8 * *
SAN LUIS 149 80 69
ESTRELLAS, LAS 10 * *
LINDAVISTA 1 * *
SHALON 20 * *
LIMON, EL 8 5 3
ALTAVISTA 232 123 109
ZARAGOZA 161 86 75
MONTEBELLO 145 69 76
JUAN SABINES GUTIERREZ (POSTE ROJO) 783 402 381
PARAISO 132 73 59
RANCHO ALEGRE 72 41 31
CABAÐAS DE ALBORADAS 27 16 11
ILUSION, LA 5 * *
MORELIA 67 36 31
PERLA, LA 137 72 65
SAN ANTONIO 66 35 31
VILLAHERMOSA 237 112 125
MEXIQUITO 43 20 23
IRLANDA 68 36 32
ARIZONA 5 * *
SANTA MARIA 5 * *
LOMA BONITA (EL GANADERO) 24 14 10
PIEDRITAS, LAS (PENSION) 17 10 7
ROSARIO, EL 8 * *
PUMPUAPA 22 8 14
CINCO HERMANOS 11 6 5
SANTA MARIA (CANTON) 245 117 128
BUENOS AIRES 20 13 7
SANTA CATARINA 6 * *
TRINIDAD 25 14 11
LLAVE, LA 5 * *
SANTA MONICA 12 * *
DORADO, EL (SAN PEDRO) 4 * *
SANTA RITA 2 * *
ENCANTO, EL 759 376 383
HERRADURA, LA 6 * *
GIRASOL, EL 3 * *
SAMARIA (SANTIAGO SALINAS) 7 * *
NANCINAPA 5 * *
TRES A, LAS 16 10 6
SANTANDER 3 * *
ANCLAS, LAS 12 * *
MANGAL, EL (LA VEINTE) 3 * *
SANTA CLARA 1 * *
TRES LALOS, LOS 1 * *
TIERRA SANTA 2 * *
CEIBA, LA 194 91 103
VEGA DE LOS GATOS LOS CUADRITOS 6 * *
CHICHARRAS 281 131 150
LIBERTAD, LA 2 * *

A- 8 - Alfonso Cabrera Ramos


ANEXO 1.1 Población del municipio de Tapachula

ORIENTE, EL 11 * *
PARCELAS DE MANACAL 48 26 22
PLAN LAS PALMAS 321 158 163
RETIRO, EL 15 6 9
FRACCION EL RETIRO 568 283 285
SAN ANDRES NEXAPA 62 34 28
SAN CARLOS 4 * *
SANTA ELENA 260 131 129
SAN JACINTO 9 * *
SAN JORGE 3 * *
SANTA TERESA 11 6 5
SIETE RANCHOS 62 34 28
VEGA DE LOS GATOS, LA 7 4 3
ZAPOPAN 211 116 95
GLORIA, LA 25 8 17
CONQUISTA CAMPESINA 424 224 200
SAN FERNANDO 2 * *
SAN FRANCISCO (PALO BLANCO) 70 41 29
INNOMINADA, LA 16 9 7
DELICIAS VIEJAS, LAS 23 10 13
DELICIAS NUEVAS, LAS 2 * *
MARAVILLAS, LAS 4 * *
ESQUIPULAS 7 * *
NUEVO PORVENIR (YUGUAL) 12 6 6
VERGEL PLATANO, EL 41 21 20
MANGOS, LOS 6 * *
HATO, EL 78 40 38
CARROCERAS 14 5 9
SAN JOSE 18 11 7
MORA, LA 24 9 15
CONCHAS, LAS 23 7 16
BONDAD, LA 36 16 20
PROGRESO, EL 17 9 8
SAN FRANCISCO 18 5 13
MANZANO, EL 14 * *
CARRILLO PUERTO NORTE 65 37 28
SAN ANTONIO CINTAGUAYATE 5 * *
CINTAHUAYATE DOS 10 6 4
BUGAMBILIAS 4 4 0
BRUJAS, LAS 12 * *
ORO VERDE 6 * *
POTRERO, EL 23 11 12
SAN ROQUE UNO 4 * *
SAN ROQUE DOS (AGUACATAL) 66 32 34
NAYAR, EL 16 10 6
SAN IGNACIO 3 * *
PARAISO, EL (SAN FRANCISCO) 38 15 23
REBOZO, EL 4 * *
CUERUDO, EL 1 * *
SAN MIGUEL (LAS LATAS) 20 9 11
RIO FLORIDO 725 364 361
PLAYA GRANDE 2 * *
SAN JORGE 4 * *
NUEVA ESPERANZA, LA 34 21 13
MANANTIAL 22 12 10

Alfonso Cabrera Ramos A- 9 -


Población del municipio de Tapachula ANEXO 1.1

AVIACION, LA (SAN SIMON) 9 4 5


SAN PEDRO UNO (SAN MIGUEL) 2 * *
PATRICIA 12 6 6
SAN ANTONIO (EL PARAISO) 33 17 16
SANTA CECILIA 5 * *
CAJIMITO 1 * *
TESORO, EL 131 75 56
VEINTIUNO DE MARZO (MANUEL LAZOS) 381 184 197
PLANTA HIDROELECTRICA CECILIO DEL VALLE 21 12 9
SANTA LUCIA 3 * *
GENOVA 125 64 61
SANTO DOMINGO DOS 12 * *
VEGA DE LOS MOLINOS 273 134 139
PINAL, EL 628 307 321
BUENAVISTA (TOCHMAY) 153 70 83
VEGA DE MALACATE 310 159 151
CUEVA 560 273 287
BIJAHUAL 683 328 355
BARRIO NUEVO 153 87 66
CARRIZAL 336 157 179
SAN VICENTE 94 48 46
NARANJO, EL 705 371 334
SAN ANTONIO 19 10 9
REFUGIO, EL 201 99 102
ACAPULCO HIDALGO 4 * *
COVADONGA 4 * *
PLAN CHANJALE 171 95 76
VALENCIA 5 * *
CONSEJO AGRARIO MEXICANO 144 81 63
SOLEDAD, LA 230 115 115
SAN CRISTOBAL 121 65 56
VILLA FLOR 235 122 113
NARANJO REFORMA 190 98 92
PATRIA, LA I 31 17 14
PATRIA, LA 236 118 118
SAN CARLOS 24 14 10
GLORIA, LA 7 * *
CHANJALE Y SALCHIJI 488 243 245
MANGUITO, EL 54 30 24
JOYA, LA 6 * *
SOLEDAD Y PROGRESO 146 71 75
PROVIDENCIA, LA 10 * *
SINAI, EL 632 326 306
CHORRO, EL 72 39 33
CABAÐAS DE MIRAMAR 13 * *
PORVENIR, EL 93 48 45
SAN ANTONIO CHICHARRAS 452 218 234
SAN AGUSTIN JITOTOL 477 242 235
AURORA 7 * *
CARRILLO PUERTO SUR 173 94 79
CALIFORNIA 25 16 9
SAN GALLEN (SAN RAMON) 29 15 14
ANGELES, LOS 536 259 277
PALESTINA (PRIMERA FRACCION) 15 8 7
PROVIDENCIA, LA 407 204 203

A - 10 - Alfonso Cabrera Ramos


ANEXO 1.1 Población del municipio de Tapachula

BENEFICIO TORREON 15 8 7
MONTAÐA EL CHAPARRON 7 * *
TRIUNFO, EL 790 402 388
TOLUQUITA 229 125 104
NUEVA GALICIA 55 29 26
VEINTE DE NOVIEMBRE 1800 914 886
MONTENEGRO 266 136 130
CENTRAL, LA 3 * *
SAN ANTONIO 140 72 68
BUENAVISTA 18 10 8
RECUERDO, EL 23 10 13
SOLO DIOS 5 * *
MARGARITAS 33 14 19
GRECIA 1 * *
LINDAVISTA 24 9 15
ESPERANZA, LA 285 143 142
ASTILLERO 80 49 31
GOTERA, LA 5 * *
CARMEN, EL 4 * *
CAMPAMENTO 4 * *
CHAPERAL 10 * *
CHISPAS 14 5 9
VENEZUELA 7 * *
VADENIA 47 27 20
PARAISO, EL 7 * *
NUEVO PUMPUAPA (CERESO) 1065 914 151
SONORA 27 12 15
SOLEDAD, LA 89 36 53
CAÐADAS, LAS 9 4 5
POLIGONO DE TIRO 6 * *
FELICIANO RENAULD (SAN FRANCISCO) 310 160 150
MINERVA 9 3 6
PRIMAVERAS, LAS 2 * *
RANCHO NUEVO 6 * *
ROBLE, EL 14 6 8
SAN JOSE 5 * *
SANTA AMALIA 16 8 8
SAUCES, LOS 271 135 136
SOLEDAD, LA 14 * *
ISLEVEN 20 10 10
PALMERAS, LAS 916 456 460
CARLOS SALINAS DE GORTARI 90 46 44
TEOFILO ACEVO 126 59 67
VILLA LAS ROSAS 293 147 146
ADELITA, LA 2 * *
ALGODONERA TAPACHULA 1 * *
SUNSAL, EL 57 27 30
ASAKE 11 4 7
BOJONCITO 71 39 32
BETANZOS 3 * *
BRASIL 8 * *
BUENAVISTA 138 69 69
CAMINO VERDE 21 13 8
CASA HOGAR (NIÐOS HUERFANOS) 9 * *
CIRCULO, EL 4 * *

Alfonso Cabrera Ramos A - 11 -


Población del municipio de Tapachula ANEXO 1.1

CLUB ROTARIO 2 * *
COQUITO, EL 3 * *
DELICIAS, LAS 91 44 47
DON ABEL 4 * *
ESPERANZA, LA (GUARDIANA LA ESPERANZA) 1 * *
GLORIA, LA 38 17 21
SANTA CECILIA DOS 8 * *
GUADALUPE 37 24 13
GUADALUPE (NANCINAYAPA) 3 * *
HERENDIRA (PISTA) 2 * *
HERRADURA, LA 18 10 8
ISABELES, LAS (SANTA LUCRECIA) 4 * *
JANITZIO 15 8 7
LIBERTAD, LA 4 * *
LIMONES, LOS 9 * *
MALPASO 119 61 58
MERCEDES, LAS 28 14 14
MIURA, LA 6 * *
NUEVA ROSITA (EL PENSAMIENTO) 8 * *
OAXAQUITA 1 * *
PALO SECO (ACAXMAN) 65 27 38
PARAISO, EL 18 12 6
PENSAMIENTO, EL 26 14 12
MARINERO, EL (SANTA FE) 7 * *
PIRULES, LOS 2 * *
PLANTA DESPEPITADORA TAPACHULA 6 * *
PLAYA LINDA 332 178 154
QUEBRADAS, LAS 12 4 8
CHINITO, EL 6 * *
RECREO, EL 13 8 5
SACRIFICIO, EL 6 * *
SAN AGUSTIN 40 19 21
SAN ALEJO 13 6 7
SAN ANTONIO NEXAPA Y LAS FLORES 11 6 5
SAN FRANCISCO 17 9 8
SAN FRANCISCO 23 11 12
SAN ISIDRO 6 * *
SAN JOSE 4 * *
SAN JUAN 1 * *
SAN LUIS 12 * *
SAN MIGUEL 10 * *
SAN MIGUEL UNO 1 * *
SAN RAYMUNDO 30 15 15
SANTA ROSA DOS 4 * *
SANTA TERESA 26 14 12
SAUCES, LOS 6 * *
SELECCIONADORA DE SEMILLAS IZAPA 5 * *
S. A. A. S. A. 7 * *
TAMARINDO, EL 31 16 15
KOALA 8 * *
PARADA TONITIN 4 * *
TORITOS, LOS 13 4 9
TREBOL, EL 13 * *
TRIUNFO, EL 6 * *
VEGA DEL CARMEN 10 * *

A - 12 - Alfonso Cabrera Ramos


ANEXO 1.1 Población del municipio de Tapachula

VERGEL HUERTO, EL 26 16 10
VILLA HIDALGO 40 20 20
ENCANTO, EL 229 115 114
JARDIN, EL 1 * *
FRACCION MARGARITA 84 45 39
PACAYALITO 182 89 93
PACAYALITO 164 85 79
PARAISO, EL 6 * *
PRIMAVERA 39 20 19
RANCHO GRANDE 10 * *
RANCHO NUEVO 14 * *
SAN AGUSTIN 29 17 12
SAN JOSE 4 * *
VALLE, EL 3 * *
AMPLIACION UNION MIRAMAR 59 29 30
BADOW 24 14 10
BRISAS, LAS 1 * *
BUENAVISTA 48 22 26
CAUCHO, EL 3 * *
COLORINES 6 * *
DESIERTO, EL 2 * *
FLORES, LAS 6 * *
FRACCION TAPACHULITA 11 * *
GALERAS, LAS 73 31 42
ILUSION, LA 5 * *
ISABEL CRISTINA 1 * *
JUANITA 2 * *
MARAVILLAS 4 * *
MI LUPITA 24 13 11
PACAYALITO DOS 131 75 56
PERLA DEL SOCONUSCO 70 44 26
RANCHO GRANDE 4 * *
SAN CARLOS 27 14 13
SAN GABRIEL 4 * *
SAN JOSE LA CUCHILLA 33 16 17
SANTA GILDA 5 * *
SIMON BOLIVAR 52 28 24
TESORO, EL (EL CANTON) 82 44 38
TRANCAS, LAS 41 22 19
UNIDAD Y FUERZA 338 156 182
AGUA FRIA 13 * *
BANDERAS, LAS 6 * *
DOS HERMANOS 5 * *
GUADALUPE DOS 16 9 7
LAZARO CARDENAS (NUEVO MILENIO) 197 102 95
LUIS ESPINOZA 98 60 38
PARADA EL RECUERDO 33 20 13
PRIMAVERA, LA 4 * *
ROSALES, LOS 5 * *
SAN FERNANDO UNO 3 * *
CERRITOS, LOS 17 6 11
CRUCES, LAS 53 26 27
GENARO VAZQUEZ ROJAS 107 55 52
GUADALUPE PALMERAS 58 27 31
MILAGRO, EL 14 10 4

Alfonso Cabrera Ramos A - 13 -


Población del municipio de Tapachula ANEXO 1.1

NUEVA ESPERANZA, LA 63 32 31
NUEVA LIBERTAD, LA 121 67 54
PINOS, LOS 112 60 52
RINCON DEL BOSQUE 256 130 126
SANTA CECILIA 39 19 20
SANTA FE 24 13 11
TEOFILO ACEBO DOS 74 40 34
UNIDAD DEMOCRATICA 54 24 30
LOCALIDADES DE UNA VIVIENDA 470 262 208
LOCALIDADES DE DOS VIVIENDAS 431 229 202
TOTAL MUNICIPAL 271674 131653 140021

A - 14 - Alfonso Cabrera Ramos


ANEXO 1.2 Muestra: localidades del estrato 6

1.2.- MUESTRA: LOCALIDADES DEL ESTRATO 6

Localidades TOTAL Varones Mujeres

CEBADILLA PRIMERA SECCIÓN 969 492 477


ACAXMAN 744 355 389
CEBADILLA SEGUNDA SECCIÓN 858 426 432
CHAPARRON, EL 610 299 311
NUEVO CHESPAL 690 350 340
EDEN, EL 851 428 423
FRANCISCO I. MADERO (LA BOLSA DE LA BOTELLA) 654 323 331
HIDALGO 729 373 356
JOAQUIN MIGUEL GUTIÉRREZ (EL MANZANO) 523 270 253
MANACAL, EL 666 345 321
MEXIQUITO 537 271 266
MURILLO 652 350 302
NUEVA GRANADA 792 389 403
PAVENCUL 848 436 412
TINAJAS PRIMERA SECCIÓN 957 484 473
TINAJAS TERCERA SECCIÓN 536 271 265
TOLUCA 661 320 341
TOQUIAN GRANDE 782 409 373
UNION MIRAMAR 699 344 355
VEINTISEIS DE OCTUBRE (EL RETIRO) 880 429 451
VICTORIA 593 286 307
ZARAGOZA 855 434 421
TINAJAS SEGUNDA SECCION, LAS 667 313 354
CINCO DE MAYO 740 372 368
PORVENIR, EL 637 334 303
VILLAFLOR 791 396 395
JUAN SABINES GUTIERREZ (POSTE ROJO) 783 402 381
ENCANTO, EL 759 376 383
FRACCION EL RETIRO 568 283 285
ANGELES, LOS 536 259 277
RIO FLORIDO 725 364 361
PINAL, EL 628 307 321
CUEVA 560 273 287
BIJAHUAL 683 328 355
NARANJO, EL 705 371 334
PALMERAS, LAS 916 456 460
TOTAL 25784 12918 12866

Alfonso Cabrera Ramos A - 15 -


Muestra: localidades del estrato 7 ANEXO 1.3

1.3.- MUESTRA: LOCALIDADES DEL ESTRATO 7

Localidades TOTAL Varones Mujeres


BENITO JUAREZ 396 216 180
BODEGAS 253 119 134
CONCORDIA, LA 254 120 134
CHAPULTEPEC 43 21 22
CONGREGACION EL EDEN 111 57 54
ESPERANZA, LA 48 31 17
FRACCION LAS GALERAS EL RETIRO 488 251 237
HERMOSILLO 437 237 200
INDEPENDENCIA 443 236 207
JOYA, LA 378 185 193
MARIO SOUZA 207 105 102
LLANOS, LOS 258 127 131
MANGA DE CLAVO 468 232 236
MARAVILLAS, LAS 155 76 79
FRACCION LAS PALMAS 441 210 231
PERU PARIS 21 10 11
SAN CRISTOBAL BUENAVISTA 440 230 210
SAN JOSE REFORMA 488 244 244
SAN JUAN CHICHARRAS 12 6 6
SANTA ELENA I 22 8 14
TOROS, LOS (ESTACION) 290 134 156
UNION MEXICANA 285 137 148
BUENOS AIRES 128 65 63
CRUCES, LAS 368 190 178
EMPORIO NARANJO, EL 205 106 99
QUIEN SABE 104 56 48
SAN JUAN CHICHARRAS 115 59 56
SANTA ELENA 272 128 144
SAN ANTONIO NEXAPA 153 73 80
ISLEVEN 439 232 207
BARRA DE CAHUACAN (LAS GAVIOTAS) 144 72 72
ZARAGOZA II 448 232 216
CIGUEÑA, LA 397 204 193
QUINCE DE FEBRERO 114 59 55
CEIBA, LA 194 91 103
PLAN LAS PALMAS 321 158 163
SOLEDAD Y PROGRESO 146 71 75
SAN AGUSTIN JITOTOL 477 242 235
TOLUQUITA 229 125 104
MONTENEGRO 266 136 130
FELICIANO RENAULD (SAN FRANCISCO) 310 160 150
VILLA LAS ROSAS 293 147 146
MALPASO 119 61 58
PLAYA LINDA 332 178 154
BUENAVISTA 138 69 69
ESPERANZA, LA 285 143 142
TOTAL 11947 5983 5964

A - 16 - Alfonso Cabrera Ramos


ANEXO 1.4 Muestra del municipio de Tapachula

1.4.- MUESTRA DEL MUNICIPIO DE TAPACHULA

Estrato 1: Poblaciones de más de 100000 habitantes


Total Varones Mujeres
Muestra Muestra Muestra
AGEP mayores de mayores de mayores de
Total Varones Mujeres
60 años 60 años 60 años
001-3 392 190 202 24 12 12
002-8 267 121 146 16 7 9
003-2 230 100 130 14 6 8
104-7 350 135 215 22 9 13
105-1 366 158 208 23 10 13
106-6 457 189 268 28 11 17
108-5 329 139 190 20 8 12
103-A 268 101 167 16 6 10
010-2 373 138 235 23 9 14
011-7 315 129 186 19 8 11
012-1 293 122 171 18 7 11
013-6 229 110 119 14 6 8
015-5 257 100 157 16 6 10
016-A 467 221 246 28 13 15
046-0 169 74 95 11 5 6
047-5 382 172 210 24 11 13
048-A 77 37 40 5 2 3
044-4 204 86 118 12 5 7
050-7 210 93 117 13 6 7
151-1 274 124 150 18 8 10
052-6 212 115 97 13 7 6
053-0 251 122 129 15 7 8
054-5 95 38 57 6 2 4
055-A 37 16 21 2 1 1
056-4 83 38 45 5 2 3
057-9 121 48 73 7 3 4
058-3 144 56 88 9 3 6
059-0 100 48 52 6 3 3
060-0 135 52 83 8 3 5
061-5 147 62 85 9 4 5
062-A 176 70 106 11 4 7
063-4 109 51 58 7 3 4
064-9 74 41 33 4 2 2
068-7 101 42 59 6 2 4
073-8 55 28 27 3 1 2
075-7 64 29 35 4 2 2
081-2 8 2 6 0 0 0
084-6 121 68 53 7 4 3
085-0 89 40 49 5 2 3
086-5 187 86 101 11 5 6
087-A 176 79 97 11 5 6
088-4 92 49 43 7 3 4
089-9 141 68 73 9 4 5
090-1 159 77 82 10 4 6
091-6 102 42 60 6 2 4
092-0 71 37 34 4 2 2
093-5 57 26 31 3 1 2
094-A 114 55 59 7 3 4
095-4 75 35 40 4 2 2
096-9 27 15 12 2 1 1

Alfonso Cabrera Ramos A - 17 -


Muestra del municipio de Tapachula ANEXO 1.4

097-3 103 50 53 6 2 4
098-8 92 40 52 6 2 4
100-7 134 65 69 8 4 4
101-1 73 36 37 4 2 2
102-6 105 55 50 6 3 3
103-0 136 63 73 8 4 4
105-A 76 27 49 5 2 3
107-9 111 47 64 7 3 4
108-3 30 15 15 2 1 1
109-8 165 75 90 10 4 6
110-0 36 13 23 2 1 1
111-5 20 11 9 2 1 1
112-A 27 13 14 2 1 1
113-4 106 48 58 6 2 4
114-9 76 30 46 5 2 3
117-2 13 3 10 0 0 0
118-7 17 8 9 1 1 0
121-9 32 15 17 2 1 1
122-3 12 4 8 1 0 1
123-8 0 0 0 0 0 0
124-2 61 32 29 4 2 2
125-7 47 26 21 3 1 2
126-1 78 39 39 5 2 3
127-6 95 41 54 6 2 4
128-0 86 41 45 5 2 3
129-5 136 58 78 8 3 5
130-8 25 13 12 0 0 0
131-2 62 26 36 4 1 3
132-7 32 12 20 2 1 1
133-1 14 6 8 0 0 0
134-6 23 10 13 2 1 1
135-0 0 0 0 0 0 0
136-5 6 3 3 0 0 0
137-A 3 0 0 0 0 0
138-4 4 4 0 0 0 0
139-9 0 0 0 0 0 0
140-1 120 61 59 7 3 4
141-6 0 0 0 0 0 0
142-0 0 0 0 0 0 0
143-5 0 0 0 0 0 0
144-A 7 4 3 0 0 0
147-3 5 1 4 0 0 0
Total 11400 5069 6328 694 296 398

Estrato 2: Poblaciones de entre 5.000 y 9.999 habitantes


Total Varones Mujeres
Muestra Muestra Muestra
Localidad mayores de mayores de mayores de
Total Varones Mujeres
60 años 60 años 60 años
Puerto Madero 378 197 181 23 12 11
Total 378 197 181 23 12 11

Estrato 3: Poblaciones de entre 2.500 y 4.999 habitantes


Total Varones Mujeres
Muestra Muestra Muestra
Localidad mayores de mayores de mayores de
Total Varones Mujeres
60 años 60 años 60 años
Alvaro Obregon 327 177 150 20 11 9
Carrillo Puerto 244 128 116 15 8 7
Total 571 305 266 35 19 16

A - 18 - Alfonso Cabrera Ramos


ANEXO 1.4 Muestra del municipio de Tapachula

Estrato 4: Poblaciones de entre 2.000 y 2.499 habitantes


Total Varones Mujeres
Muestra Muestra Muestra
Localidad mayores de mayores de mayores de
Total Varones Mujeres
60 años 60 años 60 años
Raymundo Enriquez 120 61 59 7 4 3
Total 571 305 266 35 19 16

Estrato 5: Poblaciones de entre 1.000 y 1.999 habitantes


Total Varones Mujeres
Muestra Muestra Muestra
Localidad mayores de mayores de mayores de
Total Varones Mujeres
60 años 60 años 60 años
Veinte de Noviembre 148 83 65 9 5 4
Llano de la Lima 103 52 51 6 3 3
Viva México 100 52 48 6 3 3
José María Morelos 85 44 41 5 2 3
Leoncillo 61 35 26 4 2 2
Nuevo Pumpuapa (Cereso) 11 8 3 1 0 1
Congregación Reforma 57 30 27 3 1 2
San Nicolás Lagartero 54 28 26 4 2 2
Total 619 332 287 38 18 20

Estrato 6: Poblaciones de entre 500 y 999 habitantes


Total Varones Mujeres
Muestra Muestra Muestra
Localidad mayores de mayores de mayores de
Total Varones Mujeres
60 años 60 años 60 años
Cebadilla segunda Sección 50 29 21 3 2 1
Palmeras Las 30 15 15 2 1 1
Zaragoza 71 40 31 4 2 2
Edén El 79 40 39 20 10 10
Triunfo el 73 35 38 4 2 2
Triunfo El 37 19 18 2 1 1
Acaxman 44 21 23 3 1 2
Hidalgo 58 34 24 4 2 2
Río Florido 32 14 18 10 4 6
Unión Miramar 34 14 20 2 1 1
Francisco I. Mad. (Bolsa) 25 13 12 5 2 3
CHAPARRON, EL 47 15 32 3 1 2
NUEVO CHESPAL 54 27 27 3 2 1
CEBADILLA PRIMERA SECCION 66 41 25 4 3 1
Joaquin Miguel Gutierrez (Manzano) 26 14 18 4 2 2
MANACAL, EL 49 20 29 3 1 2
MEXIQUITO 35 21 14 2 1 1
MURILLO 41 24 17 4 2 2
NUEVA GRANADA 3 2 1 0 0 0
PAVENCUL 32 21 10 2 1 1
TINAJAS PRIMERA SECCION 51 28 23 3 2 1
TINAJAS TERCERA SECCION 54 30 24 3 2 1
TOLUCA 51 28 23 3 2 1
TOQUIAN GRANDE 37 18 19 2 1 1
Veintiséis de octubre (EL RETIRO) 58 36 22 3 2 1
VICTORIA 64 29 35 4 2 2
TINAJAS SEGUNDA SECCION, LAS 47 22 25 3 1 2
PORVENIR, EL 55 32 23 3 2 1
VILLAFLOR 32 15 17 2 1 1
Juan Sabines Gutierez (POSTE ROJO) 46 27 19 6 3 3
ENCANTO, EL 5 3 2 0 0 0
FRACCION EL RETIRO 46 23 23 3 1 2

Alfonso Cabrera Ramos A - 19 -


Muestra del municipio de Tapachula ANEXO 1.4

PINAL, EL 38 22 16 2 1 1
CUEVA 33 17 16 2 1 1
BIJAHUAL 34 18 16 2 1 1
NARANJO, EL 0 0 0 0 0 0
SINAI, EL 20 9 11 1 0 1
ANGELES, LOS 42 25 17 4 2 2
Total 1599 841 763 130 65 65

Estrato 7: Poblaciones de menos de 500 habitantes


Total Varones Mujeres
Muestra Muestra Muestra
Localidad mayores de mayores de mayores de
Total Varones Mujeres
60 años 60 años 60 años
BENITO JUAREZ 27 20 7 2 1 1
BODEGAS 13 7 6 2 1 1
CAUCHO, EL 26 11 15 2 1 1
CONCORDIA, LA 23 13 10 2 1 1
CHAPULTEPEC 6 3 3 2 1 1
NUEVO CHESPAL 54 27 27 2 1 1
EDEN, EL 79 40 39 10 5 5
ESPERANZA, LA 34 17 17 2 1 1
Fracción Las Galeras El Retiro 35 20 15 2 1 1
HERMOSILLO 28 15 13 2 1 1
INDEPENDENCIA 44 26 18 2 1 1
JOYA, LA 20 8 12 2 1 1
MARIO SOUZA 14 9 5 2 1 1
LLANOS, LOS 19 10 9 2 1 1
MANGA DE CLAVO 30 14 16 2 1 1
MARAVILLAS, LAS 18 10 8 2 1 1
MURILLO 41 24 17 2 1 1
FRACCION LAS PALMAS 21 11 10 2 1 1
PERU PARIS 6 3 3 2 1 1
SAN CRISTOBAL BUENAVISTA 30 17 13 2 1 1
SAN JOSE REFORMA 54 33 21 2 1 1
TOROS, LOS (ESTACION) 23 14 9 2 1 1
UNION MEXICANA 23 10 13 2 1 1
BUENOS AIRES 13 7 6 2 1 1
CRUCES, LAS 21 13 8 2 1 1
EMPORIO NARANJO, EL 18 10 8 2 1 1
QUIEN SABE 13 6 7 2 1 1
SAN JUAN CHICHARRAS 7 6 1 2 1 1
SANTA ELENA 20 10 10 2 1 1
SAN ANTONIO NEXAPA 12 6 6 2 1 1
ISLEVEN 23 12 11 4 2 2
Barra de Cahuacan (Las Gaviotas) 10 6 4 3 2 1
ZARAGOZA 37 20 17 4 2 2
CIGÜEÑA, LA 21 10 11 2 1 1
CINCO DE MAYO 52 31 21 7 3 4
ENCANTO, EL 30 19 11 2 1 1
SANTA ELENA 14 7 7 2 1 1
SAN ANTONIO CHICHARRAS 24 12 12 2 1 1
SAN AGUSTIN JITOTOL 31 16 15 2 1 1
PROVIDENCIA, LA 25 12 13 3 2 1
TOLUQUITA 18 11 7 4 2 2
MONTENEGRO 24 14 10 5 3 2
Feliciano Renauld (San Francisco) 17 8 9 2 1 1
VILLA LAS ROSAS 12 3 9 2 1 1
MALPASO 10 4 6 3 2 1
PLAYA LINDA 14 9 5 2 1 1
Total 1134 614 520 117 60 57

A - 20 - Alfonso Cabrera Ramos


CUESTIONARIO Y
2 TRABAJO DE CAMPO

2.1. CUESTIONARIO.
2.2. CUADERNO DEL ENCUESTADOR.
2.3. PLANILLAS DE CONTROL TRABAJO DE
CAMPO.
HÁBITOS FÍSICO-DEPORTIVOS SALUDABLES Y ESTILOS DE VIDA DEL
ADULTO MAYOR DE 60 AÑOS DEL MUNICIPIO DE TAPACHULA
(CHIAPAS-MEXICO)

La Escuela Normal de Licenciatura en Educación Física de Tapachula (Chiapas-México) y la Universidad de Alme-


ría (España) están realizando una encuesta sobre hábitos físico-deportivos saludables y estilos de vida del
adulto mayor de 60 años del municipio de Tapachula (Chiapas-México). Por esta razón le solicitamos que colabo-
re con nosotros, dedicándonos parte de su tiempo, para contestar a una serie de preguntas relacionadas con el
tema que nos ocupa. Le garantizamos el absoluto anonimato de sus respuestas, en el más estricto cumplimiento de
las leyes sobre secreto estadístico y protección de datos personales. Le rogamos que conteste con la mayor since-
ridad posible este cuestionario.
Nº de encuesta Estrato AGEP o localidad Encuestador Sexo Grupo de edad
(1) (2) (3) (4) (5) (6)

P. 01. ¿Tiene usted hijos?


Si 1 Pasar a la pregunta nº 2
No 2 Pasar a la pregunta nº 4 (7)

P. 02. ¿Cuántos?
(8)

P. 03. ¿Por quién es atendido usted habitualmente?


(9)

P. 04. Todos alguna vez hemos experimentado la sensación de soledad. En el último año, ¿ha experimentado usted
este sentimiento de soledad?
Si 1 Pasar a la pregunta nº 5
No 2 Pasar a la pregunta nº 9 (10)

P. 05. ¿Cuáles son los motivos principales que le hacen tener este sentimiento de soledad? (Espontáneo)
SI
Haber perdido a las personas 1 (11)

No tener a nadie a quien acudir 1 (12)

No tener familia o tenerla lejos 1 (13)

No sentirse útil para nadie 1 (14)

Carecer de razones para vivir 1 (15)

Carecer de un grupo estable de amigos 1 (16)

Acabarse el tiempo para hacer proyectos 1 (17)

Otros:____________________________ 1 (18)

P. 06. ¿Habitualmente ¿qué es lo primero que se le ocurre hacer cuando se siente solo? (Espontáneo)
Poner la radio o la Televisión 1
Salir a pasear 2
Resignarse 3
Practica alguna labor 4
Rezar 5
Buscar un vecino 6
Ir de visita 7
Hablar solo 8
Otros:_______________________ 9 (19)

-1-
P. 07. ¿ En qué momento se siente más solo? (Espontáneo)
Cuando está enfermo 1
Por la noche 2
Todo el día 3
Los fines de semana 4
Otros:_____________________ 5 (20)

P. 08. La soledad que dice usted sentir, ¿cómo la valora: mucha o poca?
Mucha 1
Poca 2 (21)

P. 09. En este momento, ¿qué es lo más importante para usted? (Leer)


Su salud 1
El dinero 2
El amor 3
La compañía 4
Otras:______________ 5 (22)

P. 10. A nivel general, ¿se siente satisfecho o poco satisfecho con las relaciones que mantiene con…?(Leer)
Satisfecho Poco satisfecho
Familiares 1 2 (23)

Amigos 1 2 (24)

Vecinos 1 2 (25)

QUEREMOS CONOCER AHORA ALGUNOS ASPECTOS RELACIONADOS CON SUS HABITOS DE PRÁCTICA DE
ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA, EN CADA UNA DE LAS ETAPAS DE SU VIDA
P. 11. Cuando usted estudió la primaria, ¿tuvo clase de Educación Física? (Espontáneo)
Si 1 Pasar a la pregunta nº 12
No 2 Pasar a la pregunta nº 14 (26)

P. 12. ¿Quién le impartió las clases de Educación Física? (Espontáneo)


El profesor de Educación Física 1
El maestro de grupo 2
El conserje 3
Una persona ajena a la escuela 4
La hacíamos solos 5
Otros:_______________________ 6 (27)

P. 13. ¿Diría que usted se interesó mucho, bastante, poco o nada por la actividad físico-deportiva en la etapa de…(Leer)
Dependencia Independencia Adulto mayor
familiar familiar (60 años y más)
Mucho 1 1 1
Bastante 2 2 2
Poco 3 3 3
Nada 4 (28) 4 (29) 4 (30)

P. 14. ¿Ha sido usted practicante de actividad físico-deportiva, de manera regular, durante toda la etapa de…(leer)
Dependencia Independencia Adulto mayor
familiar familiar (60 años y más)
Sí 1 1 1
No 2 2 2
Abandonó 3 (31) 3 (32) 3 (33)

¾ Para los que contestan que sí han sido practicantes en alguna etapa, continuar en la pregunta nº 15
¾ Para los que contestan que no han sido practicantes en alguna etapa, pasar a la pregunta nº 16
¾ Para los que contestan que abandonaron en alguna etapa, pasar a la pregunta nº 17

-2-
P. 15. ¿Cuáles diría usted que fueron los motivos por los que practicaba actividades físico-deportivas? (Marca
todos aquellos que responda el encuestado) (Espontáneo)
Dependencia Independencia Adulto mayor
familiar familiar (60 años y más)
Por estar en forma 1 (34) 1 (44) 1 (54)

Porque está de moda 1 (35) 1 (45) 1 (55)

Por competir 1 (36) 1 (46) 1 (56)

Para mantener y mejorar la salud 1 (37) 1 (47) 1 (57)

Por relajarme 1 (38) 1 (48) 1 (58)

Porque me permite conocer mas gente 1 (39) 1 (49) 1 (59)

Porque me divierto y distraigo 1 (40) 1 (50) 1 (60)

Porque no tengo otra cosa que hacer 1 (41) 1 (51) 1 (61)

Porque me llevan 1 (42) 1 (52) 1 (62)

Otros__________________________ 1 (43) 1 (53) 1 (63)

PASAR A LA PREGUNTA Nº 18
P. 16. ¿Cuáles diría usted que fueron los motivos por los que nunca practicó actividades físico-deportivas? (Mar-
ca todos aquellos que responda el encuestado) (Espontáneo)
Dependencia Independencia Adulto mayor
familiar familiar (60 años y más)
Porque estaba muy cansado 1 (64) 1 (71) 1 (78)

Porque no me daban permiso 1 (65) 1 (72) 1 (79)

Porque no tenía tiempo 1 (66) 1 (73) 1 (80)

Porque no me gustaba la actividad física 1 (67) 1 (74) 1 (81)

Por enfermedad 1 (68) 1 (75) 1 (82)

Por pereza 1 (69) 1 (76) 1 (83)

Otros :_________________________ 1 (70) 1 (77) 1 (84)

PASAR A LA PREGUNTA Nº 20
P. 17. ¿Cuáles diría usted que fueron los motivos que influyeron en su decisión de abandonar la practica de acti-
vidad físico-deportiva? (Marca todos aquellos que responda el encuestado) (Espontáneo)
Dependencia Independencia Adulto mayor
familiar familiar (60 años y más)
Por aburrimiento 1 (85) 1 (94) 1 (103)

Porque se terminó el equipo 1 (86) 1 (95) 1 (104)

Porque me cambié de domicilio 1 (87) 1 (96) 1 (105)

Por obligaciones familiares 1 (88) 1 (97) 1 (106)

Por motivos económicos 1 (89) 1 (98) 1 (107)

Por motivos de salud 1 (90) 1 (99) 1 (108)

Por falta de tiempo 1 (91) 1 (100) 1 (109)

Porque nunca aprendí a jugar 1 (92) 1 (101) 1 (110)

Otros:__________________________ 1 (93) 1 (102) 1 (111)

PASAR A LA PREGUNTA Nº 20
P. 18. Esta pregunta debe realizársele a aquellos encuestados que hayan respondido si, en alguna de las
etapas, en la pregunta 14. ¿Qué actividades físico-deportivas realizó en la etapa de…? ¿Con qué fre-
cuencia semanal? ¿Cuál era su duración media en cada sesión? ¿Y su intensidad? (Espontáneo)
Dependencia familiar
Frecuencia semanal Duración por sesión Intensidad
Modalidades
Más de Menos de Entre 30 y Más de 1
Una vez Dos veces Alta Media Baja
tres veces 30 minutos 60 minutos hora
1º (112) 1 2 3 (113) 1 2 3 (114) 1 2 3 (115)

2º (116) 1 2 3 (117) 1 2 3 (118) 1 2 3 (119)

3º (120) 1 2 3 (121) 1 2 3 (122) 1 2 3 (123)

-3-
Independencia familiar
Frecuencia semanal Duración por sesión Intensidad
Modalidades
Más de Menos de Entre 30 y Más de 1
Una vez Dos veces Alta Media Baja
tres veces 30 minutos 60 minutos hora
1º (124) 1 2 3 (125) 1 2 3 (126) 1 2 3 (127)

2º (128) 1 2 3 (129) 1 2 3 (130) 1 2 3 (131)

3º (132) 1 2 3 (133) 1 2 3 (134) 1 2 3 (135)

Adulto mayor (60 años y más)


Frecuencia semanal Duración por sesión Intensidad
Modalidades
Más de Menos de Entre 30 y Más de 1
Una vez Dos veces Alta Media Baja
tres veces 30 minutos 60 minutos hora
1º (136) 1 2 3 (137) 1 2 3 (138) 1 2 3 (139)

2º (140) 1 2 3 (141) 1 2 3 (142) 1 2 3 (143)

3º (144) 1 2 3 (145) 1 2 3 (146) 1 2 3 (147)

P. 19. Diría usted que la práctica de actividad físico-deportiva fue muy alta, alta, baja o muy baja en la etapa
de…? ¿Y su condición física fue muy buena, buena, mala o muy mala? ¿Y su salud? (Leer)
Dependencia Independencia Adulto mayor
familiar familiar (60 años y más)
Muy Muy Muy Muy Muy Muy
Buena Mala Buena Mala Buena Mala
buena Mala buena Mala buena Mala
Su práctica de actividad física 1 2 3 4 (148) 1 2 3 4 (151) 1 2 3 4 (154)

Su condición física 1 2 3 4 (149) 1 2 3 4 (152) 1 2 3 4 (155)

Su salud 1 2 3 4 (150) 1 2 3 4 (153) 1 2 3 4 (156)

AHORA VAMOS A HABLAR DEL PRESENTE, MÁS CONCRETAMENTE, SOBRE ESTE ÚLTIMO AÑO
(Desde OCTUBRE del pasado año 2003)
P. 20. ¿A qué actividades dedica la mayor parte de su tiempo una vez realizadas sus obligaciones…? (Espontáneo)
ACTIVIDADES DE ACTIVIDADES
ACTIVIDADES ACTIVIDADES
RELACIÓN SOCIAL Y DE OCIO PASIVO:
DE OCIO ACTIVO: FÍSICO-DEPORTIVAS:
DIVERSIÓN: Ver T.V. / vídeo.
Viajar, hacer turismo. Actividades físicas.
Estar con la familia o con Escribir, Escuchar radio.
Fotografía. Practicar deporte.
amigos/as. Salir a tomar Leer libros, periódicos,
Trabajos manuales. Pasear.
algo. Ir a bailar. revistas. Manejar el
Aficiones artísticas. Salir al campo,
Ir al cine, teatro, ordenador. Sin hacer
Ir de tiendas. a la playa.
espectáculos artísticos. nada en particular.
Días laborables 1 2 3 4 (157)

Fines de semana 1 2 3 4 (158)

Épocas vacacionales 1 2 3 4 (159)

P. 21. En el último año, ¿ha practicado actividad física?


Si 1 Pasar a la pregunta nº 22
No 2 Pasar a la pregunta nº 30 (160)

P. 22. ¿Cuántas horas dedica a la semana a la práctica de actividad física y deportiva? (Espontáneo)
Más de 6 horas 4 De 2 a 3 horas 2
De 4 a 5 horas 3 1 hora o menos 1 (161)

P. 23. ¿A qué hora realiza, habitualmente, la actividad física y deportiva? (Espontáneo)


Hasta las 9 de la mañana 1
De 9 a 14 horas 2
De 14 a 20 horas 3
A partir de las 20 horas 4 (162)

P. 24. ¿Con quién la realiza habitualmente? (Espontáneo)


Solo 1 Con mis familiares 3
Con mis amigos, compañeros 2 Otros: 4 (163)

-4-
P. 25. Las prácticas de actividad físico-deportivas que usted realiza actualmente, ¿quién las oferta?(Leer)
Empresa pública 1
Pasar a la pregunta nº 26
Empresa privada 2
Nadie, lo hago por mi cuenta 3 Pasar a la pregunta nº 30 (164)

P. 26. Diga si está de acuerdo o en desacuerdo con las siguientes afirmaciones que se hacen de las actividades
que le ofertan en ese programa la empresa (pública o privada). (Leer)
Empresa pública Empresa privada
De acuerdo En desacuerdo De acuerdo En desacuerdo
Es un programa bien organizado 1 2 (165) 1 2 (169)

Son actividades que mejoran mi salud 1 2 (166) 1 2 (170)

Son actividades que me gustan 1 2 (167) 1 2 (171)

Son actividades que mejoran mis relaciones sociales 1 2 (168) 1 2 (172)

P. 27. El programa en que se encuentra actualmente, ¿le hacen alguna evaluación de seguimiento?

Sí 1 Pasar a la pregunta nº 28
No 2 Pasar a la pregunta nº 30 (173)

P. 28. ¿Con qué frecuencia?

Frecuentemente 1
A veces 2 (174)

P. 29. ¿Qué evaluación le hacen?


___________________________________________________________________________________________________________
___________________________________________________________________________________________________________

P. 30. (Esta pregunta la deben contestar todos) Dígame ahora, ¿cree usted que en un futuro próximo practica-
rá actividad físico-deportiva? (Espontáneo)

Si con seguridad 1
Probablemente si 2
Pasar a la pregunta a 31
Ahora no lo sé 3
Probablemente no 4
Seguro que no 5 Pasar a la pregunta 32 (175)

P. 31. ¿Qué actividades le gustaría practicar?

1º (176)

2º (177)

3º (178)

AHORA QUEREMOS CONOCER ALGUNOS ASPECTOS RELACIONADOS CON SU SALUD Y ESTILO DE VIDA

P. 32. Piense en usted mismo y compárese con otras personas de su misma edad y sexo. Diga si está de acuerdo, o
en desacuerdo con las siguientes afirmaciones (Leer)

De acuerdo En desacuerdo
Tengo buena aptitud deportiva 1 2 (179)

Tengo buena flexibilidad 1 2 (180)

Soy rápido y muy ágil 1 2 (181)

Soy fuerte físicamente 1 2 (182)

Soy coordinado 1 2 (183)

Estoy satisfecho con mi aspecto físico 1 2 (184)

Soy activo 1 2 (185)

-5-
P. 33. Podría usted decirnos, actualmente, si puede hacer, si necesita ayuda o si no puede realizar las siguientes
actividades cotidianas (Leer)

Sí No Con ayuda
Utilizar el transporte público 1 2 3 (186)

Usar el teléfono 1 2 3 (187)

Realizar tareas del hogar 1 2 3 (188)

Atención personal 1 2 3 (189)

Salir a la calle 1 2 3 (190)

Otras: 1 2 3 (191)

P. 34. De manera habitual, durante la etapa de dependencia familiar, ¿tiene o ha tenido …? ¿Y durante la etapa
de independencia familiar? ¿Y después de haber cumplido los 60 años? (Leer)

Dependencia Independencia Adulto mayor


familiar familiar (60 años y más)
Enfermedades circulatorias 1 (192) 1 (206) 1 (220)

Renales/Prostatitis 1 (193) 1 (207) 1 (221)

Visuales 1 (194) 1 (208) 1 (222)

De la audición 1 (195) 1 (209) 1 (223)

Metabólicas 1 (196) 1 (210) 1 (224)

Digestivas 1 (197) 1 (211) 1 (225)

Respiratorios 1 (198) 1 (212) 1 (226)

Artritis 1 (199) 1 (213) 1 (227)

Cáncer 1 (200) 1 (214) 1 (228)

Caries 1 (201) 1 (215) 1 (229)

Dermatitis 1 (202) 1 (216) 1 (230)

Ansiedad y depresión 1 (203) 1 (217) 1 (231)

Paludismo 1 (204) 1 (218) 1 (232)

Otras: 1 (205) 1 (219) 1 (233)

P. 35. ¿Ha sufrido, durante la etapa de dependencia familiar, una fractura de…? ¿Y durante la etapa de indepen-
dencia familiar? ¿Y después de haber cumplido 60 años? (Leer)

Dependencia Independencia Adulto mayor


familiar familiar (60 años y más)
Cabeza 1 (234) 1 (240) 1 (246)

Brazos 1 (235) 1 (241) 1 (247)

Costillas 1 (236) 1 (242) 1 (248)

Columna 1 (237) 1 (243) 1 (249)

Cadera 1 (238) 1 (244) 1 (250)

Piernas 1 (239) 1 (245) 1 (251)

P. 36. De manera habitual, durante la etapa de dependencia familiar, ¿tomaba bebidas alcohólicas? ¿Y durante
la etapa de independencia familiar? ¿Y después de haber cumplido 60 años? (Leer)

Dependencia familiar Independencia familiar Adulto mayor (+ 60 años)


Habitualmente 1 1 1
Ocasionalmente 2 2 2
No, nunca o casi nunca 3 (252) 3 (253) 3 (254)

¾ Para los que contestan habitualmente y ocasionalmente, en alguna etapa, continuar en la pregunta 37.
¾ Para los que contestan que No, nunca o casi nunca, en alguna etapa, pasar a la pregunta 39.

-6-
P. 37. ¿Me puede decir, durante la etapa de dependencia familiar, ¿si tomaba habitualmente, ocasionalmente, nunca
o casi nunca? ¿Y durante la etapa de independencia familiar? ¿Y después de haber cumplido 60 años? (Leer)
Dependencia familiar Independencia familiar Adulto mayor (+ 60 años)
Bebidas alcohólicas Nunca, Nunca, Nunca,
Habitual Ocasional Habitual Ocasional Habitual Ocasional
casi nunca casi nunca casi nunca
Cerveza 1 2 3 (255) 1 2 3 (262) 1 2 3 (269)

Brandy 1 2 3 (256) 1 2 3 (263) 1 2 3 (270)

Vino/Sidra 1 2 3 (257) 1 2 3 (264) 1 2 3 (271)

Ron/ Ginebra 1 2 3 (258) 1 2 3 (265) 1 2 3 (272)

Whisky 1 2 3 (259) 1 2 3 (266) 1 2 3 (273)

Aguardiente 1 2 3 (260) 1 2 3 (267) 1 2 3 (274)

Tequila 1 2 3 (261) 1 2 3 (268) 1 2 3 (275)

P. 38. (Para quienes tomen o hayan tomado) ¿A qué edad comenzó a tomar bebidas alcohólicas?. (Espontáneo)
(276)

P. 39. De manera habitual, durante la etapa de dependencia familiar, ¿fumaba tabaco? ¿Y durante la etapa de
independencia familiar? ¿Y después de haber cumplido 60 años? (Leer)
Dependencia familiar Independencia familiar Adulto mayor (+ 60 años)
Habitualmente 1 1 1
Ocasionalmente 2 2 2
No, nunca o casi nunca 3 (277) 3 (278) 3 (279)

P. 40. (Para quienes fumen o haya fumado) ¿A qué edad comenzó a fumar tabaco?
(280)

P. 41. De manera habitual, durante la etapa de dependencia familiar, ¿tomaba medicamentos? ¿Y durante la eta-
pa de independencia familiar? ¿Y después de haber cumplido 60 años? (Leer)
Dependencia familiar Independencia familiar Adulto mayor (+ 60 años)
Habitualmente 1 1 1
Ocasionalmente 2 2 2
No, nunca o casi nunca 3 (281) 3 (282) 3 (283)

P. 42. Me puede decir, durante la etapa de dependencia familiar, ¿si tomaba habitualmente, ocasionalmente, nunca o
casi nunca…? ¿Y durante la etapa de independencia familiar? ¿Y después de haber cumplido 60 años? (Leer)
Dependencia familiar Independencia familiar Adulto mayor (+ 60 años)
Medicamentos Nunca, Nunca, Nunca,
Habitual Ocasional Habitual Ocasional Habitual Ocasional
casi nunca casi nunca casi nunca
Analgésicos/ Antiinflamatorios 1 2 3 (284) 1 2 3 (290) 1 2 3 (296)

Antidepresivos y tranquilizantes 1 2 3 (285) 1 2 3 (291) 1 2 3 (297)

Antibióticos 1 2 3 (286) 1 2 3 (292) 1 2 3 (298)

Vitaminas 1 2 3 (287) 1 2 3 (293) 1 2 3 (299)

Diuréticos 1 2 3 (288) 1 2 3 (294) 1 2 3 (300)

Drogas 1 2 3 (289) 1 2 3 (295) 1 2 3 (301)

P. 43. ¿Puede decirnos si utiliza, de manera habitual, algún tiempo para dormir durante el día? (Espontáneo)
Sí 1 No 2 (302)

P. 44. En promedio, ¿cuánto tiempo duerme durante el día? ¿Y por las noches? (Espontáneo)
Día Noche
(303) (304)

P. 45. ¿Cómo cree usted que es su alimentación normalmente? (Leer)


Sana y equilibrada 1 Poco sana y poco equilibrada 3
Mas o menos sana y equilibrada 2 Nada sana y nada equilibrada 4 (305)

P. 46. Haciendo un promedio, ¿cuántas veces come al día?


(306)

-7-
P. 47. ¿Con qué frecuencia toma .... ? ¿Cómo lo considera de sano?. (Leer)
Frecuencia Consideración
Habitual Ocasional Nunca, casi nunca Poco Sano Sano
Carnes rojas y carnes blancas, quesos 1 2 3 (307) 1 2 (314)

Legumbres, hortalizas, verduras 1 2 3 (308) 1 2 (315)

Pan, galletas, confleakes, pastas, arroz 1 2 3 (309) 1 2 (316)

Refrescos embotellados, café, té, toky, cooley,… 1 2 3 (310) 1 2 (317)

Sabritas, papitas, chicharrines, otros 1 2 3 (311) 1 2 (318)

Leche 1 2 3 (312) 1 2 (319)

Huevos 1 2 3 (313) 1 2 (320)

P. 48. De manera habitual, ¿fuma o ha fumado… Ahora si toma o ha tomado bebidas alcohólicas?..... (Leer)
Tabaco Alcohol Marihuana
SI NO SI NO SI NO
Su papá 1 2 (321) 1 2 (326) 1 2 (331)

Su mamá 1 2 (322) 1 2 (327) 1 2 (332)

Su/sus hermano/as 1 2 (323) 1 2 (328) 1 2 (333)

Su esposo/a 1 2 (324) 1 2 (329) 1 2 (334)

Su/sus hijo/as 1 2 (325) 1 2 (330) 1 2 (335)

P. 49. En el último mes, ¿cuantos días ha estado enfermo? P. 50. En el último año, ¿cuántas veces ha estado hospita-
lizado como paciente al menos durante una noche?
(336) (337)

P. 51. Ahora dígame, ¿cuáles son los medios que utiliza para intentar reducir o evitar estos problemas de salud?
No hago nada 1 (338) Tomo medicamentos 1 (341)

Practico algún deporte 1 (339) Paseo por la ciudad o por el campo 1 (342)

Utilizo técnicas de relajación (yoga) 1 (340) Visito al medico 1 (343)

P. 52. ¿Qué edad tiene? años (344) P. 53. Leer: Sí 1 No 2 (345) P. 54 Escribir Sí 1 No 2 (346)

P. 55. ¿Qué estudios tiene usted que haya completado o terminado?


Sin estudios 1 Preparatoria 4
Primaria 2 Normal/licenciatura 5
Secundaria 3 Maestría/Doctorado 6 (347)

P. 56. Nos podría decir ¿en qué situación laboral se encuentra actualmente?
Trabaja 1 Jubilado/pensionado 3
Sin trabajo/Parado 2 Ama de casa 4 (348)

P. 57. Por favor, indíquenos cuál es su estado civil actualmente


Soltero 1 Casado/Vive en pareja 3
Separado o divorciado 2 Viudo 4 (349)

P. 58. Ahora nos podría decir ¿con quién vive actualmente?


Solo 1 Solamente con sus hijos 4
Solamente con la esposa o pareja 2 Con otros familiares 5
Con su esposa o pareja y con sus hijos 3 Otros 6 (350)

P. 59. Aproximadamente, ¿de cuánto dinero dispone usted al mes?


De 500 pesos 1 De 1 501 a 2000 pesos 4
De 501 a 1 000 pesos 2 De 2001 a 2500 pesos 5
De 1 001 a 1500 pesos 3 Más de 2.500 pesos 6 (351)

P. 60. Actualmente ¿está afiliado algún Servicio Médico?


Sí 1 No 2 (352)

P. 61. ¿Cuál es el Instituto de Salud que lo atiende actualmente?


Seguro Social 1 SSA 4
ISSTE 2 Otros 5 (353)

ISSTECH 3

-8-
ANEXO 2.2 Cuaderno del encuestador

CARTA DE PRESENTACIÓN

La Escuela Normal de licenciatura en Educación Física de esta


ciudad en colaboración con la Universidad de Almería España está
realizando la investigación “ESTILO DE VIDA Y HÁBITOS SALU-
DABLES DEL ADULTO MAYOR DE 60 AÑOS DEL MUNICIPIO
DE TAPACHULA CHIAPAS, (MÉXICO)” siendo el responsable el
M. Sc. Alfonso Cabrera Ramos Subdirector Administrativo de esta
Institución.

CERTIFICA

Que el C. ____________________________________matrícula
No. ____________, es encuestador oficial de esta escuela estando su-
jeto a la ética de la escuela, garantiza que las informaciones recogi-
das tienen un carácter no política y confidencial y que nunca serán
utilizadas individualmente, si no de forma global con otras informa-
ciones

Y SOLICITA:

Que preste usted la máxima colaboración en la realización de


esta encuesta, que consideramos de gran interés para toda la pobla-
ción del municipio de Tapachula.

Y para que conste como acreditación oficial el presente escrito,


lo firma en Tapachula, Chiapas el 1ro. De noviembre de 2005

[Link]. Alfonso Cabrera Ramos


Subdirector Administrativo

Alfonso Cabrera Ramos A - 31 -


Cuaderno del encuestador ANEXO 2.2

GUÍA DE ENTREVISTA

1. Si el que abre la puerta es un niño, se le dice que si ¿puedo hablar con alguna
persona mayor?, si es una persona mayor, decir BUENOS DÍAS, TARDES O
NOCHES, “EN LA ESCUELA NORMAL DE LICENCIATURA EN EDUCA-
CIÓN FÍSICA, ESTAMOS HACIENDO UN ESTUDIO DE CAMPO PARA
DETERMINAR EL ESTILO DE VIDA DEL ADULTO MAYOR DE 60 AÑOS
DE NUESTRA COMUNIDAD”.

2. Selección de un encuestado en la vivienda. ¿PODRÍA DECIRME, CUANTOS


HOMBRES O MUJERES Y TIENEN 60 AÑOS O MAS, VIVEN EN ESTE
HOGAR?. PODRÍA HABLAR CON ELLA?

3. Si no esta la persona a encuestar: ¿PODRÍA DECIRME CUANDO Y A QUE


HORA LA PODRÍA VER? SI DICE MAÑANA: ¡ME PODRÍA DAR SU NOM-
BRE PARA QUE MAÑANA PREGUNTE DIRECTAMENTE POR ELLA?.

4. Si la persona que buscamos esta adentro: ¿PODRÍA DECIRLE QUE VENGA?


y se procede a realizar la encuesta:

5. Proceder con la administración del cuestionario: ANTES QUE NADA ME


GUSTARÍA PRESENTARME, AQUÍ ESTA MI IDENTIFICACIÓN QUE ME
ACREDITA COMO ENCUESTADOR OFICIAL DE ESTA INVESTIGACIÓN,
TIENE ALGUNA DUDA?

6. Despedida: LA ENCUESTA HA TERMINADO, MUCHAS GRACIAS POR SU


COLABORACIÓN, AQUÍ LE DEJO MI TARJETA DE AGRADECIMIENTO,
ESTA ANOTADO EL TELÉFONO POR CUALQUIER DUDA O PREGUNTA
QUE DESEE HACER DE LUNES A SÁBADO DE 07 A 14:00 HORAS. GRA-
CIAS.

A - 32 - Alfonso Cabrera Ramos


ANEXO 2.2 Cuaderno del encuestador

CARNET DE ENCUESTADOR

ENLEF-TAPACHULA
ENLEF-TAPACHULA
MATRICULA ___________
SEMESTRE_____________

CARNET DE ENCUESTADOR

C. ______________________________________________

El portador de la presente esta autorizado para actuar como Encuestador de la


Escuela Normal de Licenciatura en Educación Física en la realización del trabajo
de campo.

De acuerdo con el Código Ético de la ENLEF-TAPACHULA, que rige los estudios


de esta investigación, garantizamos que las informaciones recogidas por los en-
cuestadores tienen un carácter no político y confidencial y que nunca serán utili-
zados individualmente, sino de forma global con otras informaciones.

Este carnet caduca___________________

Alfonso Cabrera Ramos


Subdirector Administrativo

TARJETA DE AGRADECIMIENTO

ESCUELA NORMAL DE LICENCIATURA


EN EDUCACIÓN FÍSICA DE TAPACHULA
LE AGRADECEMOS SU ATENCIÓN Y COLABORACIÓN
Para cualquier tipo de consulta sobre la encuesta que ha respondido, puede con-
tactar con nuestras autoridades educativas llamando a los teléfonos: 62-8-12-67 o
al 62- 8 14-40 o bien en nuestras instalaciones ubicadas en carretera a puerto Ma-
dero, km. 4.5 Tapachula, Chiapas.

Alfonso Cabrera Ramos A - 33 -


Planilla de control del trabajo de campo ANEXO 2.3

PLANTILLA DE CONTROL DEL TRABAJO DE CAMPO

No. De encuestador____________________________
Localidad/AGEP________________________
Punto de muestreo__________
Resultados.

1. No se pudo acceder a la vivienda seleccionada


2. No abrieron la puerta de la vivienda seleccionada
3. Abrieron, pero no participaron
4. Abrieron pero no había nadie con el perfil
5. Abrieron, había alguien con el perfil pero estaba fuera
6. Entrevista incompleta
7. Entrevista completa

No. Fecha Hora Dirección Resultado


1234567
1234567
1234567
1234567
1234567
1234567
1234567
1234567
1234567
1234567
1234567
1234567
1234567
1234567

A - 34 - Alfonso Cabrera Ramos


SITUACIÓN
3 SOCIODEMOGRÁFICA DEL
ADULTO MAYOR

3.1. DESCRIPCIÓN DE LA POBLACIÓN


OBJETO DE ESTUDIO.
3.2. CONTEXTO FAMILIAR.
3.3. SENTIMIENTO DE SOLEDAD.
ANEXO 3.1 Descripción de la población objeto de estudio

3.1.- DESCRIPCIÓN DE LA POBLACIÓN OBJETO DE ESTUDIO

Tabla 3.1.1. Distribución, por sexo, de la población de Tapachula mayor de 60 años. Frecuen-
cias y porcentajes.

N %

Varón 503 48,9


Mujer 526 51,1
Total 1029 100,0

Tabla 3.1.2. Distribución, por grupos de edad, de la población de Tapachula mayor de 60


años. Frecuencias y porcentajes.

N %

De 60 a 64 años 454 44,1


De 65 a 69 años 305 29,6
De 70 a 74 años 145 14,1
De 75 a 79 años 77 7,5
De 80 a 84 años 35 3,4
Más de 85 años 13 1,3
Total 1029 100,0

Tabla 3.1.3. Saber leer la población de Tapachula mayor de 60 años. Frecuencias y porcenta-
jes.

N %

Si 794 77,2
No 235 22,8
Total 1029 100,0

Tabla 3.1.4. Saber leer la población de Tapachula mayor de 60 años. Porcentaje y distribución
por sexo. Nivel de significación.

Saber leer

Si No
Varón 81,1 18,9
Mujer 73,4 26,6
Total 77,2 22,8
χ 2 = 8,717 N.S. * * * *

Alfonso Cabrera Ramos A - 37 -


Descripción de la población objeto de estudio ANEXO 3.1

Tabla 3.1.5. Saber escribir la población de Tapachula mayor de 60 años. Frecuencias y por-
centajes.

N %

Si 741 72,0
No 288 28,0
Total 1029 100,0

Tabla 3.1.6. Saber escribir la población de Tapachula mayor de 60 años. Porcentaje y distri-
bución por sexo. Nivel de significación.

Saber leer

Si No
Varón 76,3 23,7
Mujer 67,9 32,1
Total 72,0 28,0
χ 2 = 9,155 N.S. * * * *

Tabla 3.1.7. Distribución, por nivel de estudios, de la población de Tapachula mayor de 60


años. Frecuencias y porcentajes.

N %

Sin estudios 375 36,4


Primaria 425 41,3
Secundaria 99 9,6
Preparatoria 44 4,3
Normal/licenciatura 76 7,4
Maestría/Doctorado 10 1,0
Total 1029 100,0

Tabla 3.1.8. Nivel de estudios de la población de Tapachula mayor de 60 años. Porcentaje y


distribución por sexo. Nivel de significación.

Nivel de estudios

Normal/ Maestría/
Sin estudios Primaria Secundaria Preparatoria
licenciatura Doctorado

Varón 33,8 39,8 11,5 4,4 9,3 1,2


Mujer 39,0 42,8 7,8 4,2 5,5 ,8
Total 36,4 41,3 9,6 4,3 7,4 1,0
χ 2 = 11,811 N.S. *

A - 38 - Alfonso Cabrera Ramos


ANEXO 3.1 Descripción de la población objeto de estudio

Tabla 3.1.9. Distribución, por actividad principal, de la población de Tapachula mayor de 60


años. Frecuencias y porcentajes.

N %

Trabaja 341 33,1


Sin trabajo 168 16,3
Jubilado/pensionado 221 21,5
Ama de casa 299 29,1
Total 1029 100,0

Tabla 3.1.10. Actividad principal de la población de Tapachula mayor de 60 años. Porcentaje y


distribución por sexo. Nivel de significación.

Actividad principal

Sin estudios Primaria Secundaria Preparatoria

Varón 46,5 22,7 23,1 7,8


Mujer 20,3 10,3 20,0 49,4
Total 33,1 16,3 21,5 29,1
χ 2 = 232,225 N.S. * * * *

Tabla 3.1.11. Actividad principal de la población de Tapachula mayor de 60 años. Porcentaje y


distribución por edad. Nivel de significación.

Actividad principal

Sin estudios Primaria Secundaria Preparatoria

De 60 a 64 años 41,0 13,7 17,6 27,8


De 65 a 69 años 31,8 16,7 19,3 32,1
De 70 a 74 años 22,8 17,2 30,3 29,7
De 75 a 79 años 20,8 27,3 29,9 22,1
De 80 a 84 años 14,3 20,0 34,3 31,4
Más de 85 años 30,8 15,4 23,1 30,8
Total 33,1 16,3 21,5 29,1
χ 2 = 45,597 N.S. * * * *

Tabla 3.1.12. Distribución, por estado civil, de la población de Tapachula mayor de 60 años.
Frecuencias y porcentajes.

N %

Soltero 61 5,9
Separado/divorciado 65 6,3
Casado/vive pareja 638 62,0
Viudo 265 25,8
Total 1029 100,0

Alfonso Cabrera Ramos A - 39 -


Descripción de la población objeto de estudio ANEXO 3.1

Tabla 3.1.13. Estado civil de la población de Tapachula mayor de 60 años. Porcentaje y distri-
bución por sexo. Nivel de significación.

Estado civil

Separado/ Casado/
Soltero Viudo
divorciado vive pareja

Varón 6,4 6,4 66,8 20,5


Mujer 5,5 6,3 57,4 30,8
Total 5,9 6,3 62,0 25,8
χ 2 = 14,604 N.S. * * *

Tabla 3.1.14. Distribución, por ingresos mensuales, de la población de Tapachula mayor de 60


años. Frecuencias y porcentajes.

N %

Menos 500 206 20,0


501-1000 277 26,9
1001-1500 223 21,7
1501-2000 128 12,4
2001-2500 71 6,9
Más de 2500 124 12,1
Total 1029 100,0

Tabla 3.1.15. Distribución, por servicio médico, de la población de Tapachula mayor de 60


años. Frecuencias y porcentajes.

N %

Si 862 83,8
No 167 16,2
Total 1029 100,0

Tabla 3.1.16. Distribución, por filiación médica, de la población de Tapachula mayor de 60


años. Frecuencias y porcentajes.

N %

Seguro social 450 52,2


ISSTE 134 15,5
ISSTECH 91 10,6
SSA 63 7,3
Otros 124 14,4
Total 862 100,0

A - 40 - Alfonso Cabrera Ramos


ANEXO 3.2 Contexto familiar

3.2.- CONTEXTO FAMILIAR

Tabla 3.2.1. Tenencia de hijos de la población de Tapachula mayor de 60 años. Frecuencias y


porcentajes.

N %

Si 936 91,0
No 93 9,0
Total 1029 100,0

Tabla 3.2.2. Tenencia de hijos de la población de Tapachula mayor de 60 años. Porcentaje y


distribución por sexo. Nivel de significación.

Tener hijos

Si No
Varón 91,3 8,7
Mujer 90,7 9,3
Total 91,0 9,0
χ 2 = ,101 N.S. - - - -

Tabla 3.2.3. Tenencia de hijos de la población de Tapachula mayor de 60 años. Porcentaje y


distribución por edad. Nivel de significación.

Tener hijos

Si No
De 60 a 64 años 90,7 9,3
De 65 a 69 años 91,1 8,9
De 70 a 74 años 91,7 8,3
De 75 a 79 años 93,5 6,5
De 80 a 84 años 85,7 14,3
Más de 85 años 84,6 15,4
Total 91,0 9,0
χ 2 = 2,556 N.S. - - - -

Tabla 3.2.4. Tenencia de hijos de la población de Tapachula mayor de 60 años. Porcentaje y


distribución por estado civil. Nivel de significación.

Tener hijos

Si No
Soltero 34,4 65,6
Separado/divorciado 87,7 12,3
Casado/vive pareja 95,9 4,1
Viudo 92,8 7,2
Total 91,0 9,0
χ 2 = 258,248 N.S. * * * *

Alfonso Cabrera Ramos A - 41 -


Contexto familiar ANEXO 3.2

Tabla 3.2.5. Número de hijos de la población de Tapachula mayor de 60 años. Frecuencias y


porcentajes.

N %

1 41 4,4
2 99 10,6
3 143 15,3
4 146 15,6
5 134 14,3
6 124 13,2
7 73 7,8
8 84 9,0
9 40 4,3
10 20 2,1
11 13 1,4
12 12 1,3
13 2 ,2
14 2 ,2
15 2 ,2
24 1 ,1
Total 936 100,0

Tabla 3.2.6. Con quién vive en la actualidad la población de Tapachula mayor de 60 años.
Frecuencias y porcentajes.

N %

Solo 103 10,0


Solo con la pareja 287 27,9
Con esposa/pareja e hijos 340 33,0
Solo con sus hijos 234 22,7
Con otros familiares 51 5,0
Otros 14 1,4
Total 1029 100,0

Tabla 3.2.7. Con quién vive en la actualidad la población de Tapachula mayor de 60 años.
Porcentaje y distribución por sexo. Nivel de significación.

Con quién viven en la actualidad

Solo con la Con esposa Solo con sus Con otros


Solo Otros
pareja pareja e hijos hijos familiares
Varón 11,3 31,6 34,6 16,7 4,6 1,2
Mujer 8,7 24,3 31,6 28,5 5,3 1,5
Total 10,0 27,9 33,0 22,7 5,0 1,4
χ 2 = 23,600 N.S. * * * *

A - 42 - Alfonso Cabrera Ramos


ANEXO 3.2 Contexto familiar

Tabla 3.2.8. Con quién vive en la actualidad la población de Tapachula mayor de 60 años.
Porcentaje y distribución por edad. Nivel de significación.

Con quién viven en la actualidad

Solo con la Con esposa Solo con sus Con otros


Solo Otros
pareja pareja e hijos hijos familiares
De 60 a 64 años 9,9 28,2 33,7 22,7 4,8 ,7
De 65 a 69 años 6,9 28,9 36,1 21,3 5,2 1,6
De 70 a 74 años 13,1 26,2 30,3 23,4 3,4 3,4
De 75 a 79 años 15,6 27,3 24,7 29,9 1,3 1,3
De 80 a 84 años 14,3 31,4 28,6 11,4 14,3
Más de 85 años 7,7 7,7 30,8 38,5 15,4
Total 10,0 27,9 33,0 22,7 5,0 1,4
χ 2 = 37,208 N.S. - - - -

Tabla 3.2.9. Con quién vive en la actualidad la población de Tapachula mayor de 60 años.
Porcentaje y distribución por estado civil. Nivel de significación.

Con quién viven en la actualidad

Solo con la Con esposa Solo con sus Con otros


Solo Otros
pareja pareja e hijos hijos familiares
Soltero 47,5 1,6 9,8 34,4 6,6
Separado/divorciado 24,6 6,2 3,1 46,2 15,4 4,6
Casado/vive pareja 1,3 43,9 52,0 2,2 ,6
Viudo 18,9 1,1 1,9 69,4 7,5 1,1
Total 10,0 27,9 33,0 22,7 5,0 1,4
χ 2 = 1076,110 N.S. - - - -

Tabla 3.2.10. Quién atiende a la población de Tapachula mayor de 60 años. Frecuencias y por-
centajes.

N %

Su pareja 374 36,7


Sus hijos 378 37,1
Sus familiares y amigos 69 6,8
Otros 14 1,4
Total 1020 100,0

Tabla 3.2.11. Quién atiende a la población de Tapachula mayor de 60 años. Porcentaje y dis-
tribución por sexo. Nivel de significación.

Quién los atiende

Sus familiares
Su pareja Sus hijos Solo
y amigos
Varón 45,1 30,5 6,6 17,8
Mujer 28,6 43,4 6,9 21,1
Total 36,7 37,1 6,8 19,5
χ 2 = 31,817 N.S. * * * *

Alfonso Cabrera Ramos A - 43 -


Contexto familiar ANEXO 3.2

Tabla 3.2.12. Quién atiende a la población de Tapachula mayor de 60 años. Porcentaje y dis-
tribución por sexo. Nivel de significación.

Quién los atiende

Sus familiares
Su pareja Sus hijos Solo
y amigos
De 60 a 64 años 41,7 32,8 4,7 20,8
De 65 a 69 años 36,5 38,2 8,0 17,3
De 70 a 74 años 33,3 41,7 9,0 16,0
De 75 a 79 años 26,0 41,6 6,5 26,0
De 80 a 84 años 17,6 44,1 11,8 26,5
Más de 85 años 15,4 61,5 15,4 7,7
Total 36,7 37,1 6,8 19,5
χ 2 = 29,924 N.S. *

Tabla 3.2.13. Quién atiende a la población de Tapachula mayor de 60 años. Porcentaje y dis-
tribución por estado civil. Nivel de significación.

Quién los atiende

Sus familiares
Su pareja Sus hijos Solo
y amigos
Soltero 8,5 15,3 28,8 47,5
Separado/divorciado 7,7 50,8 10,8 30,8
Casado/vive pareja 56,5 26,2 3,6 13,7
Viudo 2,3 64,9 8,4 24,4
Total 36,7 37,1 6,8 19,5
χ 2 = 361,920 N.S. * * * *

A - 44 - Alfonso Cabrera Ramos


ANEXO 3.3 Sentimiento de soledad

3.3.- SENTIMIENTO DE SOLEDAD

Tabla 3.3.1. Sentimiento de soledad de la población de Tapachula mayor de 60 años. Fre-


cuencias y porcentajes.

N %

Si 456 44,3
No 573 55,7
Total 1029 100,0

Tabla 3.3.2. Sentimiento de soledad de la población de Tapachula mayor de 60 años. Porcen-


taje y distribución por sexo. Nivel de significación.

Sentimiento de soledad

Si No
Varón 42,1 57,9
Mujer 46,4 53,6
Total 44,3 55,7
χ 2 = 1,874 N.S. - - - -

Tabla 3.3.3. Sentimiento de soledad de la población de Tapachula mayor de 60 años. Porcen-


taje y distribución por edad. Nivel de significación.

Sentimiento de soledad

Si No
De 60 a 64 años 45,2 54,8
De 65 a 69 años 43,0 57,0
De 70 a 74 años 42,1 57,9
De 75 a 79 años 42,9 57,1
De 80 a 84 años 54,3 45,7
Más de 85 años 53,8 46,2
Total 44,3 55,7
χ 2 = 2,611 N.S. - - - -

Tabla 3.3.4. Sentimiento de soledad de la población de Tapachula mayor de 60 años. Porcen-


taje y distribución por estado civil. Nivel de significación.

Sentimiento de soledad

Si No
Soltero 55,7 44,3
Separado/divorciado 49,2 50,8
Casado/vive pareja 32,8 67,2
Viudo 68,3 31,7
Total 44,3 55,7
χ 2 = 100,178 N.S. * * * *

Alfonso Cabrera Ramos A - 45 -


Sentimiento de soledad ANEXO 3.3

Tabla 3.3.5. Sentimiento de soledad de la población de Tapachula mayor de 60 años. Porcen-


taje y distribución por con quién vive en la actualidad. Nivel de significación.

Sentimiento de soledad

Si No
Solo 63,1 36,9
Solo con la pareja 36,2 63,8
Con esposa/pareja e hijos 30,6 69,4
Solo con sus hijos 59,4 40,6
Con otros familiares 72,5 27,5
Otros 50,0 50,0
Total 44,3 55,7
χ 2 = 86,532 N.S. * * * *

Tabla 3.3.6. Sentimiento de soledad de la población de Tapachula mayor de 60 años. Porcen-


taje y distribución por ingresos mensuales. Nivel de significación.

Sentimiento de soledad

Si No
500 62,1 37,9
501-1000 42,6 57,4
1001-1500 40,4 59,6
1501-2000 39,8 60,2
2001-2500 32,4 67,6
Más de 2500 37,1 62,9
Total 44,3 55,7
χ 2 = 36,000 N.S. * * * *

Tabla 3.3.7. Motivos por los que la población de Tapachula mayor de 60 años tiene senti-
miento de soledad. Frecuencias y porcentajes.
SI NO
N % N %
Haber perdido a las personas 234 22,7 795 77,3
No tener familia o tenerla lejos 189 18,4 840 81,6
No tener a nadie a quien acudir 82 8,0 947 92,0
No sentirse útil para nadie 71 6,9 958 93,1
Carecer de un grupo estable de amigos 32 3,1 997 96,9
Carecer de razones para vivir 31 3,0 998 97,0
Acabarse el tiempo para hacer proyectos 29 2,8 1000 97,2
Otros motivos 27 2,6 1002 97,4

Tabla 3.3.8. Motivos por los que la población de Tapachula mayor de 60 años tiene senti-
miento de soledad (Haber perdido a las personas). Porcentaje y distribución por
sexo.

Haber perdido a las personas

Si No
Varón 19,5 80,5
Mujer 25,9 74,1
Total 22,7 77,3
χ 2 = 5,943 N.S. *

A - 46 - Alfonso Cabrera Ramos


ANEXO 3.3 Sentimiento de soledad

Tabla 3.3.9. Motivos por los que la población de Tapachula mayor de 60 años tiene senti-
miento de soledad (Haber perdido a las personas). Porcentaje y distribución por
estado civil.

Haber perdido a las personas

Si No
Soltero 23,0 77,0
Separado/divorciado 24,6 75,4
Casado/vive pareja 12,7 87,3
Viudo 46,4 53,6
Total 22,7 77,3
χ 2 = 121,309 N.S. * * * *

Tabla 3.3.10. Motivos por los que la población de Tapachula mayor de 60 años tiene senti-
miento de soledad (Haber perdido a las personas). Porcentaje y distribución por
ingreso mensual.

Haber perdido a las personas

Si No
500 34,5 65,5
501-1000 19,9 80,1
1001-1500 23,3 76,7
1501-2000 18,8 81,3
2001-2500 11,3 88,7
Más de 2500 19,4 80,6
Total 22,7 77,3
χ 2 = 24,764 N.S. * * * *

Tabla 3.3.11. Motivos por los que la población de Tapachula mayor de 60 años tiene senti-
miento de soledad (Haber perdido a las personas). Porcentaje y distribución por
quien lo atiende.

Haber perdido a las personas

Si No
Su pareja 14,2 85,8
Sus hijos 27,5 72,5
Sus familiares y amigos 34,8 65,2
Solo 25,6 74,4
Total 22,7 77,3
χ 2 = 27,169 N.S. * * * *

Alfonso Cabrera Ramos A - 47 -


Sentimiento de soledad ANEXO 3.3

Tabla 3.3.12. Motivos por los que la población de Tapachula mayor de 60 años tiene senti-
miento de soledad (No tener familia o tenerla lejos). Porcentaje y distribución
por estado civil.

No tener familia o tenerla lejos

Si No
Soltero 16,4 83,6
Separado/divorciado 24,6 75,4
Casado/vive pareja 15,5 84,5
Viudo 24,2 75,8
Total 18,4 81,6
χ 2 = 11,219 N.S. *

Tabla 3.3.13. Motivos por los que la población de Tapachula mayor de 60 años tiene senti-
miento de soledad (No tener familia o tenerla lejos). Porcentaje y distribución
por con quién vive en la actualidad.

No tener familia o tenerla lejos

Si No
Solo 28,2 71,8
Solo con la pareja 18,8 81,2
Con esposa/pareja e hijos 12,9 87,1
Solo con sus hijos 19,7 80,3
Con otros familiares 25,5 74,5
Otros 21,4 78,6
Total 18,4 81,6
χ 2 = 15,370 N.S. * * *

Tabla 3.3.14. Motivos por los que la población de Tapachula mayor de 60 años tiene senti-
miento de soledad (No tener familia o tenerla lejos). Porcentaje y distribución
por quien lo atiende.

No tener familia o tenerla lejos

Si No
Su pareja 17,6 82,4
Sus hijos 14,3 85,7
Sus familiares y amigos 23,2 76,8
Solo 25,6 74,4
Total 18,4 81,6
χ 2 = 12,413 N.S. * * *

A - 48 - Alfonso Cabrera Ramos


ANEXO 3.3 Sentimiento de soledad

Tabla 3.3.15. Qué es lo primero que se le ocurre hacer cuando se siente sola la población de
Tapachula mayor de 60 años. Frecuencias y porcentajes.

N %

Poner la radio o la Televisión 132 29,3


Resignarse 79 17,5
Salir a pasear 67 14,9
Practica alguna labor 59 13,1
Rezar 45 10,0
Buscar un vecino 25 5,5
Ir de visita 20 4,4
Otros 17 3,8
Hablar solo 7 1,6
Total 451 100,0

Tabla 3.3.16. En qué momento se siente más sola la población de Tapachula mayor de 60 años
tiene sentimiento de soledad. Frecuencias y porcentajes.

N %

Cuando está enfermo 174 38,8


Por la noche 135 30,1
Todo el día 72 16,0
Los fines de semana 45 10,0
Otros 23 5,1
Total 449 100,0

Tabla 3.3.17. Valoración del sentimiento de soledad de la población de Tapachula mayor de


60 años. Frecuencias y porcentajes.

N %

Mucha 204 45,3


Poca 246 54,7
Total 450 100,0

Tabla 3.3.18. Valoración del sentimiento de soledad de la población de Tapachula mayor de


60 años. Porcentaje y distribución por estado civil.

Valoración del sentimiento de soledad

Mucha Poca
Soltero 52,9 47,1
Separado/divorciado 43,3 56,7
Casado/vive pareja 37,1 62,9
Viudo 53,6 46,4
Total 45,3 54,7
χ 2 = 11,467 N.S. * * *

Alfonso Cabrera Ramos A - 49 -


Sentimiento de soledad ANEXO 3.3

Tabla 3.3.19. Qué es lo más importante cuando se tiene el sentimiento de soledad para la po-
blación de Tapachula mayor de 60 años. Frecuencias y porcentajes.

N %

Su salud 784 76,6


La compañía 129 12,6
El dinero 70 6,8
El amor 31 3,0
Otros 10 1,0
Total 1024 100,0

Tabla 3.3.20. Qué es lo más importante cuando se tiene el sentimiento de soledad para la po-
blación de Tapachula mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por sexo.

Varón Mujer
Su salud 48,2 51,8
El dinero 57,1 42,9
El amor 51,6 48,4
La compañía 48,1 51,9
Otros 40,0 60,0
Total 48,8 51,2
χ 2 = 2,493 N.S. - - - -

Tabla 3.3.21. Nivel de satisfacción con las relaciones que mantiene con familiares, amigos y
vecinos la población de Tapachula mayor de 60 años. Frecuencias y porcentajes.

N %

Familiares 86.3 13.7


Amigos 81.7 18.3
Vecinos 77.8 22.2

A - 50 - Alfonso Cabrera Ramos


CLASES DE
4 EDUCACIÓN FÍSICA

4. CLASES DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL


INTERÉS.
ANEXO 4 Clases de Educación Física y el interés

4.- CLASES DE EDUCACIÓN FÍSICA Y EL INTERÉS

Tabla 4.1. Clases de Educación Física recibida por la población de Tapachula mayor de 60
años. Frecuencias y porcentajes.

N %
Si 23,6 23,6
No 76,4 76,4
Total 1029 100,0

Tabla 4.2. Clases de Educación Física recibida por la población de Tapachula mayor de 60
años. Porcentaje y distribución por sexo. Nivel de significación.

¿Tuvo clase de Educación Física?

Si No
Varón 28,8 71,2
Mujer 18,6 81,4
Total 23,6 76,4
χ 2 = 14,818 N.S. * * * *

Tabla 4.3. Clases de Educación Física recibida por la población de Tapachula mayor de 60
años. Porcentaje y distribución por edad. Nivel de significación.

¿Tuvo clase de Educación Física?

Si No
De 60 a 64 años 26,4 73,6
De 65 a 69 años 21,3 78,7
De 70 a 74 años 25,5 74,5
De 75 a 79 años 20,8 79,2
De 80 a 84 años 11,4 88,6
Más de 85 años 7,7 92,3
Total 23,6 76,4
χ 2 = 8,237 N.S. - - - -

Tabla 4.4. Quién le impartió la clase de Educación Física a la población de Tapachula ma-
yor de 60 años. Frecuencias y porcentajes.

N %
El profesor de educación física 87 36,4
El maestro de grupo 108 45,2
El conserje 7 2,9
Una persona ajena a la escuela 20 8,4
La hacíamos solos 16 6,7
Otros 1 ,4
Total 239 100,0

Alfonso Cabrera Ramos A - 53 -


Clases de Educación Física y el interés ANEXO 4

Tabla 4.5. Quién le impartió la clase de Educación Física a la población de Tapachula ma-
yor de 60 años. Porcentaje y distribución por sexo. Nivel de significación.

Quién le impartió la clase de Educación Física

El profesor de El maestro de Persona ajena La hacíamos


El conserje Otros
educación física grupo a la escuela solos
Varón 36,6 45,1 1,4 9,2 7,0 ,7
Mujer 36,1 45,4 5,2 7,2 6,2
Total 36,4 45,2 2,9 8,4 6,7 ,4
χ 2 = 3,772 N.S. - - - -

Tabla 4.6. Quién le impartió la clase de Educación Física a la población de Tapachula ma-
yor de 60 años. Porcentaje y distribución por edad. Nivel de significación.

Quién le impartió la clase de Educación Física

El profesor de El maestro de Persona ajena La hacíamos


El conserje Otros
educación física grupo a la escuela solos
De 60 a 64 años 38,1 44,1 3,4 8,5 5,9
De 65 a 69 años 28,6 55,6 1,6 4,8 7,9 1,6
De 70 a 74 años 32,4 32,4 5,4 18,9 10,8
De 75 a 79 años 56,3 43,8
De 80 a 84 años 50,0 50,0
Más de 85 años 100,0
Total 36,4 45,2 2,9 8,4 6,7 ,4
χ 2 = 22,614 N.S. - - - -

Tabla 4.7. Interés por la actividad físico-deportiva de la población de Tapachula mayor de


60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia familiar y en la eta-
pa de adulto mayor de 60 años. Frecuencias y porcentajes.

Dependencia Independencia Adulto mayor


familiar familiar (60 años y más)
N % N % N %
Mucho 93 38,6 45 18,8 17 7,1
Bastante 67 27,8 64 26,7 35 14,6
Poco 65 27,0 92 38,3 92 38,5
Nada 16 6,6 39 16,3 95 39,7
Total 241 100 240 100 239 100

Dependencia Independencia Adulto mayor


familiar familiar (60 años y más)
N % N % N %
Alto 160 66,4 109 45,5 52 21,8
Bajo 81 33,6 131 54,5 187 78,2
Total 241 100 240 100 239 100

A - 54 - Alfonso Cabrera Ramos


ANEXO 4 Clases de Educación Física y el interés

Tabla 4.8. Interés por la actividad físico-deportiva de la población de Tapachula mayor de


60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia familiar y en la eta-
pa de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por sexo. Nivel de sig-
nificación.

Dependencia Independencia Adulto mayor


familiar familiar (60 años y más)
Alto Bajo Alto Bajo Alto Bajo
Varón 75,0 25,0 54,5 45,5 27,3 72,7
Mujer 53,6 46,4 32,0 68,0 13,5 86,5
Total 66,4 33,6 45,4 54,6 21,8 78,2
χ 2 = 11,886 N.S. **** χ 2 =11,894 N.S. **** χ 2 = 6,362 N.S. ***

Tabla 4.9. Interés por la actividad físico-deportiva de la población de Tapachula mayor de


60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia familiar y en la eta-
pa de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por edad. Nivel de
significación.

Dependencia Independencia Adulto mayor


familiar familiar (60 años y más)
Alto Bajo Alto Bajo Alto Bajo
De 60 a 64 años 67,8 32,2 45,3 54,7 23,9 76,1
De 65 a 69 años 67,7 32,3 46,2 53,8 23,4 76,6
De 70 a 74 años 64,9 35,1 48,6 51,4 8,1 91,9
De 75 a 79 años 56,3 43,8 37,5 62,5 31,3 68,8
De 80 a 84 años 75,0 25,0 50,0 50,0 25,0 75,0
Más de 85 años 0,0 100 0,0 100 0,0 100
Total 66,4 33,6 45,4 54,6 21,8 78,2
χ 2 = 3,038 N.S. - - - - χ 2 = 1,441 N.S. - - - - χ 2 = 5,630 N.S. - - - -

Tabla 4.10. Interés por la actividad físico-deportiva de la población de Tapachula mayor de


60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia familiar y en la eta-
pa de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por quién le impartió
la clase de Educación Física. Nivel de significación.

Dependencia Independencia Adulto mayor


familiar familiar (60 años y más)
Alto Bajo Alto Bajo Alto Bajo
El profesor de Educación Física 66.3 33.7 40.0 60.0 24.7 75.3
El maestro de grupo 70.1 29.9 52.3 47.7 26.4 73.6
El conserje 57.1 42.9 57.1 42.9 0 100
Persona ajena a la escuela 60.0 40.0 45.0 55.0 5.0 95.0
Lo hacíamos solos 50.0 50.0 25.0 75.0 12.5 87.5
Total 65.8 34.2 45.3 54.7 22.1 77.9
X2 = 5,118 NS - - - - X2 = 6,986 NS - - - - X2 = 7,998 NS - - - -

Alfonso Cabrera Ramos A - 55 -


COMPORTAMIENTOS
5 ANTE LA PRÁCTICA

5. COMPORTAMIENTOS ANTE LA PRÁCTICA


FÍSICO-DEPORTIVA.
ANEXO 5 Comportamientos ante la práctica físico-deportiva

5.- COMPORTAMIENTOS DE PRÁCTICA FÍSICO-DEPORTIVA

Tabla 5.1. Comportamiento ante la práctica físico-deportiva de la población de Tapachula


mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia familiar y
en la etapa de adulto mayor de 60 años. Frecuencias y porcentajes.

Dependencia Independencia Adulto mayor


Comportamientos familiar familiar (60 años y más)
N % N % N %
Practicante 413 40,1 261 25,4 126 12,2
Nunca 568 55,2 667 64,8 716 69,6
Abandonó 48 4,7 101 9,8 187 18,2
Total 1029 100 1029 100 1029 100

Tabla 5.2. Comportamiento ante la práctica físico-deportiva de la población de Tapachula


mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia familiar y
en la etapa de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por sexo. Nivel
de significación.

Dependencia Independencia Adulto mayor


Sexo Familiar familiar (60 años y más)
Practica Nunca Abandonó Practica Nunca Abandonó Practica Nunca Abandonó
Varón 53,7 43,3 3,0 35,6 54,9 9,5 16,1 62,2 21,7
Mujer 27,2 66,5 6,3 15,6 74,3 10,1 8,6 76,6 14,8
Total 40,1 55,2 4,7 25,4 64,8 9,8 12,2 69,6 18,2
χ 2 = 76,003 N.S. * * * * χ 2 = 55,639 N.S. * * * * χ 2 = 26,237 N.S. * * * *

Tabla 5.3. Comportamiento ante la práctica físico-deportiva de la población de Tapachula


mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia familiar y
en la etapa de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por edad. Ni-
vel de significación.

Dependencia Independencia Adulto mayor


Edad Familiar familiar (60 años y más)
Practica Nunca Abandonó Practica Nunca Abandonó Practica Nunca Abandonó
60-64 39,2 54,4 6,4 24,9 63,7 11,5 11,7 67,2 21,1
65-69 43,0 54,1 3,0 26,6 65,2 8,2 14,4 69,5 16,1
70-74 40,7 54,5 4,8 26,9 62,8 10,3 11,0 71,7 17,2
75-79 39,0 59,7 1,3 23,4 68,8 7,8 10,4 74,0 15,6
80-84 34,3 60,0 5,7 17,1 74,3 8,6 8,6 80,0 11,4
85 > años 23,1 76,9 30,8 69,2 15,4 76,9 7,7
Total 40,1 55,2 4,7 25,4 64,8 9,8 12,2 69,6 18,2
χ 2 = 11,033 N.S. - - - - χ 2 =6,210 N.S. - - - - χ 2 = 8,491 N.S. - - - -

Alfonso Cabrera Ramos A - 59 -


Comportamientos ante la práctica físico-deportiva ANEXO 5

Tabla 5.4. Comportamiento ante la práctica físico-deportiva de la población de Tapachula


mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia familiar y
en la etapa de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por nivel de
estudios. Nivel de significación.

Dependencia Independencia Adulto mayor


Nivel de estudios Familiar familiar (60 años y más)
Practica Nunca Abandonó Practica Nunca Abandonó Practica Nunca Abandonó
Sin estudios 26,4 70,4 3,2 15,5 74,9 9,6 5,3 78,1 16,5
Primaria 41,4 51,8 6,8 25,2 64,2 10,6 10,4 68,7 20,9
Secundaria 56,6 40,4 3,0 35,4 54,5 10,1 14,1 70,7 15,2
Preparatoria 52,3 40,9 6,8 34,1 50,0 15,9 27,3 50,0 22,7
Normal/licenciatura 69,7 30,3 56,6 40,8 2,6 42,1 46,1 11,8
Maestría/Doctorado 60,0 30,0 10,0 30,0 60,0 10,0 40,0 40,0 20,0
Total 40,1 55,2 4,7 25,4 64,8 9,8 12,2 69,6 18,2
χ 2 = 86,650 N.S. * * * * χ 2 =70,779 N.S. * * * * χ 2 = 104,686 N.S. * * * *

Tabla 5.5. Comportamiento ante la práctica físico-deportiva de la población de Tapachula


mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia familiar y
en la etapa de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por situación
laboral. Nivel de significación.

Dependencia Independencia Adulto mayor


Situación laboral Familiar familiar (60 años y más)
Practica Nunca Abandonó Practica Nunca Abandonó Practica Nunca Abandonó
Trabaja 51,0 45,2 3,8 35,5 54,5 10,0 15,5 61,3 23,2
Sin trabajo 50,0 46,4 3,6 27,4 62,5 10,1 4,2 73,8 22,0
Jubilado/pensionado 40,7 52,0 7,2 29,0 58,4 12,7 16,3 64,7 19,0
Ama de casa 21,7 73,9 4,3 10,0 82,6 7,4 10,0 80,3 9,7
Total 40,1 55,2 4,7 25,4 64,8 9,8 12,2 69,6 18,2
χ 2 = 86,650 N.S. * * * * χ 2 =70,779 N.S. * * * * χ 2 = 104,686 N.S. * * * *

Tabla 5.6. Modalidades de actividad físico-deportiva realizadas por la población de Tapa-


chula mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia
familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años. Frecuencia y porcentaje.

Dependencia Independencia Adulto mayor


Modalidades Familiar familiar (60 años y más)
N % N % N %
Fútbol 212 42,2 132 44,4 13 9,6
Baloncesto 106 21,2 65 21,9 8 5,9
Voleibol 41 8,2 23 7,7 7 5,2
Trotar/correr 37 7,4 17 5,7 9 6,7
Béisbol 29 5,8 9 3,1
Atletismo 16 3,2 5 1,7 1 0,7
Natación 14 2,8 7 2,4 3 2,2
Caminar 14 2,8 17 5,7 75 55,2

A - 60 - Alfonso Cabrera Ramos


ANEXO 5 Comportamientos ante la práctica físico-deportiva

Boxeo 11 2,2 4 1,4 1 0,7


Ciclismo 8 1,6 6 2,0 2 1,5
Musculación 4 0,8 4 1,4 3 2,2
Manualidades 3 0,6
Gimnasia de mantenimiento 2 0,4 1 0,3 4 2,9
Balonmano 1 0,2 1 0,3 1 0,7
Tae Kwan Do 1 0,2 2 0,7 2 1,5
Baile 1 0,2 4 2,9
Gimnasia Rítmica 1 0,2 1 0,7
Teatro 1 0,2
Aeróbic 2 0,7
Pesca 1 0,3 1 0,7
Sofbol 1 0,7
Fútbol Americano 1 0,3
Total 502 100 297 100 136 100

Tabla 5.7. Modalidades de actividad físico-deportiva realizadas por la población de Tapa-


chula mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia
familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por
sexo. Nivel de significación.

Dependencia Independencia Adulto mayor


Modalidades
Familiar familiar (60 años y más)
Sexo V M Total V M Total V M Total

Fútbol 63,5 23,6 49,8 64,0 17,3 49,4 15,0 2,2 10,4
Baloncesto 12,0 35,0 20,0 11,2 43,2 21,2 5,0 8,9 6,4
Trotar/correr 3,8 12,1 6,7 4,5 6,2 5,0 8,8 4,4 7,2
Voleibol 3,4 12,1 6,4 2,2 14,8 6,2 2,5 8,9 4,8
Béisbol 6,4 2,1 4,9 4,5 3,1
Atletismo 2,3 4,3 3,0 1,7 1,2 1,5
Natación 2,3 3,6 2,7 1,1 4,9 2,3 1,3 4,4 2,4
Caminar 2,3 3,6 2,7 4,5 8,6 5,8 56,3 57,8 56,8
Ciclismo 2,3 0,7 1,7 2,2 1,5 2,5 1,6
Boxeo 1,5 1,0 1,1 0,8
Gimnasia de mantenimiento 1,4 0,5 1,2 0,4 6,7 2,4
Manualidades 1,4 0,5
Musculación 0,4 0,2 1,7 1,2 2,5 2,2 2,4
Pesca 1,3 0,8
Tae Kwan Do 0,6 0,4 2,5 1,6
Baile 1,3 2,2 1,6
Aeróbic 2,5 0,8
Sofbol 1,3 0,8
Gimnasia Rítmica 2,2 0,8
χ 2 =91,69 N,S, * * * * χ 2 =86,44 N,S, * * * * χ 2 =20,29 N,S, - - - -

Alfonso Cabrera Ramos A - 61 -


Comportamientos ante la práctica físico-deportiva ANEXO 5

Tabla 5.8. Modalidades de actividad físico-deportiva realizadas por la población de Tapa-


chula mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia
familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por
grupos de edad. Nivel de significación.

Modalidades Dependencia Familiar


Grupos de edad 60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total

Baloncesto 20,7 15,6 22,0 26,7 33,3 20,0


Béisbol 3,4 6,3 8,5 3,3 4,9
Fútbol 53,4 50,8 42,4 43,3 33,3 66,7 49,8
Voleibol 4,0 7,0 8,5 10,0 8,3 33,3 6,4
Atletismo 3,4 3,1 3,4 3,0
Ciclismo 2,3 3,4 3,3 1,7
Natación 2,9 3,9 3,3 2,7
Pesca
Tae Kwan Do
Baile
Aeróbic
Gimnasia de mantenimiento 1,6 0,5
Musculación 0,6 0,2
Caminar 1,1 3,9 5,1 8,3 2,7
Sofbol
Gimnasia Rítmica
Boxeo 0,6 1,6 1,7 1,0
Manualidades 0,8 3,3 0,5
Trotar/correr 7,5 5,5 5,1 6,7 16,7 6,7
χ 2 =46,07 N,S, - - - -

Modalidades Independencia familiar


Grupos de edad 60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total

Baloncesto 19,6 14,8 34,2 33,3 16,7 25,0 21,2


Béisbol 2,7 3,7 2,6 5,6 3,1
Fútbol 49,1 56,8 44,7 33,3 33,3 50,0 49,4
Voleibol 4,5 6,2 5,3 16,7 16,7 6,2
Atletismo 1,8 2,5 1,5
Ciclismo 3,6 1,5
Natación 0,9 3,7 2,6 5,6 2,3
Pesca
Tae Kwan Do 0,9 0,4
Baile
Aeróbic 0,9 1,2 0,8
Gimnasia de mantenimiento 1,2 0,4
Musculación 1,8 1,2 1,2

A - 62 - Alfonso Cabrera Ramos


ANEXO 5 Comportamientos ante la práctica físico-deportiva

Caminar 5,4 4,9 7,9 16,7 25,0 5,8


Sofbol
Gimnasia Rítmica
Boxeo 1,2 2,6 0,8
Manualidades
Trotar/correr 8,9 1,2 5,6 16,7 5,0
χ 2 =49,12 N,S, - - - -

Modalidades Adulto mayor (60 años y más)


Grupos de edad 60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total

Baloncesto 7,7 2,3 12,5 33,3 6,4


Béisbol
Fútbol 13,5 13,6 10,4
Voleibol 7,7 12,5 50,0 4,8
Atletismo
Ciclismo 1,9 6,3 1,6
Natación 4,5 12,5 2,4
Pesca 12,5 0,8
Tae Kwan Do 3,8 1,6
Baile 4,5 1,6
Aeróbic
Gimnasia de mantenimiento 4,5 12,5 2,4
Musculación 5,8 2,4
Caminar 55,8 59,1 62,5 37,5 66,7 50,0 56,8
Sofbol 12,5 0,8
Gimnasia Rítmica 6,3 0,8
Boxeo
Manualidades
Trotar/correr 3,8 11,4 12,5 7,2
χ 2 =89,67 N,S, - - - -

Tabla 5.9. Frecuencia de la práctica de actividad físico-deportiva de la población de Tapa-


chula mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia
familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años. Frecuencia y porcentaje.

Dependencia Independencia Adulto mayor


Frecuencia Familiar familiar (60 años y más)
N % N % N %
Una vez 87 17,4 78 26,3 26 19,1
Dos veces 195 38,9 136 45,8 60 44,1
Más de tres veces 219 43,7 83 27,9 50 36,8
Total 501 100 297 100 136 100

Alfonso Cabrera Ramos A - 63 -


Comportamientos ante la práctica físico-deportiva ANEXO 5

Tabla 5.10. Duración de la práctica de actividad físico-deportiva de la población de Tapa-


chula mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia
familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años. Frecuencia y porcentaje.

Dependencia Independencia Adulto mayor


Duración Familiar familiar (60 años y más)
N % N % N %
Menos de 30 minutos 71 14,2 25 8,4 28 20,6
Entre 30 y 60 minutos 241 48,1 166 56,1 63 46,3
Más de 1 hora 189 37,7 105 35,5 45 33,1
Total 501 100 296 100 136 100

Tabla 5.11. Intensidad de la práctica de actividad físico-deportiva de la población de Tapa-


chula mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia
familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años. Frecuencia y porcentaje.

Dependencia Independencia Adulto mayor


Intensidad Familiar familiar (60 años y más)
N % N % N %
Alta 176 35,2 91 30,9 14 10,3
Media 302 60,4 193 65,4 89 65,4
Baja 22 4,4 11 3,7 33 24,3
Total 500 100 295 100 136 100

Tabla 5.12. Frecuencia de la práctica de actividad físico-deportiva de la población de Tapa-


chula mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia
familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por
sexo. Nivel de significación.

Dependencia Independencia Adulto mayor


Frecuencia
Familiar familiar (60 años y más)
Sexo V M Total V M Total V M Total
Una vez 17,3 19,3 18,0 27,0 28,4 27,4 17,5 24,4 20,0
Dos veces 33,8 45,7 37,9 44,9 50,6 46,7 47,5 40,0 44,8
Más de tres veces 48,9 35,0 44,1 28,1 21,0 25,9 35,0 35,6 35,2
χ 2 =7,62N,S,* χ 2 =1,51N,S, - - - - χ 2 =1,6 N,S, - - - -

Tabla 5.13. Duración de la práctica de actividad físico-deportiva de la población de Tapa-


chula mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia
familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por
sexo. Nivel de significación.

Dependencia Independencia Adulto mayor


Duración
Familiar familiar (60 años y más)
Sexo V M Total V M Total V M Total
Menos de 30 minutos 12,8 15,7 13,8 6,2 12,3 8,1 22,5 20,0 21,6
Entre 30 y 60 minutos 45,5 56,4 49,3 54,2 66,7 58,1 47,5 44,4 46,4
Más de 1 hora 41,7 27,9 36,9 39,5 21,0 33,7 30,0 35,6 32,0
χ 2 =7,58N,S, * χ 2 =9,72N,S, * * * χ 2 =0,42N,S, - - - -

A - 64 - Alfonso Cabrera Ramos


ANEXO 5 Comportamientos ante la práctica físico-deportiva

Tabla 5.14. Intensidad de la práctica de actividad físico-deportiva de la población de Tapa-


chula mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia
familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por
sexo. Nivel de significación.
Dependencia Independencia Adulto mayor
Intensidad
Familiar familiar (60 años y más)
Sexo V M Total V M Total V M Total
Alta 36,1 30,0 34,0 31,3 33,3 31,9 10,0 13,3 11,2
Media 59,8 67,1 62,3 67,0 59,3 64,6 63,8 66,7 64,8
Baja 4,1 2,9 3,7 1,7 7,4 3,5 26,3 20,0 24,0
χ 2 =2,21N,S, - - - - χ 2 =5,75N,S,- - - - χ 2 =0,79N,S, - - - -

Tabla 5.15. Frecuencia de la práctica de actividad físico-deportiva de la población de Tapa-


chula mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia
familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por
grupos de edad. Nivel de significación.
Frecuencia Dependencia familiar
Grupo de edad 60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Una vez 17,8 16,4 23,7 16,7 8,3 33,3 18,0
Dos veces 36,8 39,1 35,6 40,0 41,7 66,7 37,9
Más de tres veces 45,4 44,5 40,7 43,3 50,0 44,1
χ 2 =4,88 N,S, - - - -

Frecuencia Independencia familiar


Grupo de edad 60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Una vez 25,9 24,7 42,1 22,2 16,7 25,0 27,4
Dos veces 43,8 48,1 42,1 61,1 50,0 75,0 46,7
Más de tres veces 30,4 27,2 15,8 16,7 33,3 25,9
χ 2 =9,83 N,S, - - - -

Frecuencia Adulto mayor (60 años y más)


Grupo de edad 60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Una vez 17,3 20,5 18,8 37,5 33,3 20,0
Dos veces 32,7 50,0 56,3 50,0 66,7 100 44,8
Más de tres veces 50,0 29,5 25,0 12,5 35,2
χ 2 =9,83 N,S, - - - -

Tabla 5.16. Duración de la práctica de actividad físico-deportiva de la población de Tapa-


chula mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia
familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por
grupos de edad. Nivel de significación.
Duración Dependencia familiar
Grupo de edad 60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Menos de 30 minutos 12,6 13,3 16,9 16,7 16,7 13,8
Entre 30 y 60 minutos 46,6 48,4 55,9 53,3 50,0 66,7 49,3
Más de 1 hora 40,8 38,3 27,1 30,0 33,3 33,3 36,9
χ 2 =5,13 N,S, - - - -

Alfonso Cabrera Ramos A - 65 -


Comportamientos ante la práctica físico-deportiva ANEXO 5

Duración Independencia familiar


Grupo de edad 60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Menos de 30 minutos 9,8 6,2 8,1 5,6 16,7 8,1
Entre 30 y 60 minutos 55,4 51,9 67,6 72,2 66,7 100 58,1
Más de 1 hora 34,8 42,0 24,3 22,2 16,7 33,7
χ 2 =40,16 N,S, - - - -

Duración Adulto mayor (60 años y más)


Grupo de edad 60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Menos de 30 minutos 9,6 27,3 31,3 50,0 50,0 21,6
Entre 30 y 60 minutos 51,9 38,6 50,0 25,0 100 50,0 46,4
Más de 1 hora 38,5 34,1 18,8 25,0 32,0
χ 2 =16,13 N,S, - - - -

Tabla 5.17. Intensidad de la práctica de actividad físico-deportiva de la población de Tapa-


chula mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia
familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por
grupos de edad. Nivel de significación.

Intensidad Dependencia familiar


Grupo de edad 60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Alta 33,3 39,8 25,4 36,7 8,3 66,7 34,0
Media 62,1 57,0 71,2 60,0 91,7 33,3 62,3
Baja 4,6 3,1 3,4 3,3 3,7
χ 2 =10,40 N,S, - - - -

Intensidad Independencia familiar


Grupo de edad 60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Alta 35,7 27,5 29,7 38,9 16,7 25,0 31,9
Media 59,8 70,0 64,9 61,1 83,3 75,0 64,6
Baja 4,5 2,5 5,4 3,5
χ 2 =4,90 N,S, - - - -

Intensidad Adulto mayor (60 años y más)


Grupo de edad 60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Alta 11,5 11,4 6,3 25,0 11,2
Media 65,4 61,4 68,8 50,0 100 100 64,8
Baja 23,1 27,3 25,0 25,0 24,0
χ 2 =5,05 N,S, - - - -

A - 66 - Alfonso Cabrera Ramos


MOTIVOS DE LOS
6 COMPORTAMIENTOS

6. MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS


DE LA ACTIVIDAD FÍSICO-DEPORTIVA DE
TIEMPO LIBRE.
ANEXO 6 Motivos de los comportamientos de la actividad físico-deportiva de tiempo libre

6.- MOTIVOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LA ACTIVIDAD


FÍSICO-DEPORTIVA DE TIEMPO LIBRE

Tabla 6.1. Motivos de práctica físico-deportiva de la población de Tapachula mayor de 60


años en la etapa de dependencia familiar, independencia familiar y en la etapa
de adulto mayor de 60 años. Porcentajes.

Dependencia Independencia Adulto mayor


Motivos de práctica
familiar familiar (60 años y más)
Porque me divierto y distraigo 55,4 45,2 35,7
Por estar en forma 42,6 44,8 26,2
Por competir 36,6 25,3 10,3
Porque me permite conocer mas gente 35,6 36,8 34,9
Para mantener y mejorar la salud 15,7 39,1 73,0
Porque está de moda 10,7 3,8 0,8
Por relajarme 6,8 15,3 15,1
Porque me llevan 6,8 1,1 2,4
Porque no tengo otra cosa que hacer 6,3 4,6 11,1
Otros 1,7 0,8 0,0

Tabla 6.2. Motivos de práctica físico-deportiva de la población de Tapachula mayor de 60


años en la etapa de dependencia familiar, independencia familiar y en la etapa
de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por sexo. Nivel de signifi-
cación.

Dependencia Independencia Adulto mayor


Sexo Familiar familiar (60 años y más)
V M DS V M DS V M DS
Me divierto y distraigo 67,2 32,8 --- 66,1 33,9 --- 64,4 35,6 ---
Por estar en forma 70,5 29,5 * 70,1 29,9 --- 63,6 36,4 ---
Por competir 63,6 36,4 ---
Permite conocer más gente 62,6 37.4 --- 64,6 35,4 --- 61,4 38,6 ---
Mantener y mejorar la salud 67,6 32,4 --- 64,1 35,9 ---
Total 65,4 34,6 68,6 31,4 64,3 35,7

Tabla 6.3. Motivos de práctica físico-deportiva de la población de Tapachula mayor de 60


años en la etapa de dependencia familiar, independencia familiar y en la etapa
de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por edad. Nivel de signifi-
cación.

Permite Mantener y
Me divierto y Por estar en
Edad Por competir conocer más mejorar Total
distraigo forma
gente salud
60-64 42,8 48,9 42,4 39,5 43,1
65-69 36,2 26,1 29,1 31,3 31,7
70-74 11,4 14,2 18,5 15,6 14,3
Dependencia
75-79 6,6 6,8 4,6 10,9 7,3
Familiar
80-84 2,6 2,8 4,0 2,7 2,9
85 > años 0,4 1,1 1,3 0,7
N.S --- --- --- ---

Alfonso Cabrera Ramos A - 69 -


Motivos de los comportamientos de la actividad físico-deportiva de tiempo libre ANEXO 6

60-64 35,6 45,3 43,8 40,2 43,3


65-69 39,0 33,3 28,1 29,4 31,0
70-74 14,4 12,0 15,6 20,6 14,9
Independencia
75-79 8,5 6,0 9,4 5,9 6,9
Familiar
80-84 1,7 0,9 2,1 2,0 2,3
85 > años 0,8 2,6 1,0 2,0 1,5
N.S --- --- --- ---
60-64 35,6 39,4 34,1 42,4 42,1
65-69 40,0 33,3 36,4 38,0 34,9
70-74 15,6 15,2 15,9 9,8 12,7
Adulto mayor
75-79 2,2 3,0 6,8 5,4 6,3
(60 años y más)
80-84 4,4 6,1 4,5 3,3 2,4
85 > años 2,2 3,0 2,3 1,1 1,6
N.S --- --- --- ---

Tabla 6.4. Motivos de práctica físico-deportiva de la población de Tapachula mayor de 60


años en la etapa de dependencia familiar, independencia familiar y en la etapa
de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por nivel de estudios.
Nivel de significación.

Permite Mantener y
Me divierto y Por estar en
Nivel de estudios Por competir conocer más mejorar Total
distraigo forma
gente salud
Sin estudios 27,5 21,6 25,8 20,4 24,0
Primaria 43,2 39,8 36,4 49,0 42,6
Secundaria 11,4 15,3 15,9 11,6 13,6
Dependencia
Preparatoria 4,4 5,1 6,0 4,8 5,6
Familiar
Normal/licenciatura 11,8 15,3 13,9 12,9 12,8
Maestría/Doctorado 1,7 21,6 2,0 1,4 1,5
N.S --- --- --- ---
Sin estudios 20,3 17,9 3,02 12,7 22,2
Primaria 47,5 38,5 35,4 4,12 41,0
Secundaria 13,6 13,7 13,5 17,6 13,4
Independencia
Preparatoria 3,4 5,1 6,3 4,9 5,7
Familiar
Normal/licenciatura 14,4 22,2 14,6 21,6 16,5
Maestría/Doctorado 0,8 2,6 2,0 22,2
N.S --- --- --- *
Sin estudios 13,3 9,1 25,0 14,1 15,9
Primaria 31,1 42,4 38,6 37,0 34,9
Secundaria 22,2 3,0 9,1 9,8 11,1
Adulto mayor
Preparatoria 2,2 3,0 4,5 10,9 9,5
(60 años y más)
Normal/licenciatura 24,4 33,3 18,2 23,9 25,4
Maestría/Doctorado 6,7 9,1 4,5 4,3 3,2
N.S ** * --- ---

A - 70 - Alfonso Cabrera Ramos


ANEXO 6 Motivos de los comportamientos de la actividad físico-deportiva de tiempo libre

Tabla 6.5. Motivos de práctica físico-deportiva de la población de Tapachula mayor de 60


años en la etapa de dependencia familiar, independencia familiar y en la etapa
de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por situación laboral. Ni-
vel de significación.

Permite Mantener y
Me divierto y Por estar en
Situación laboral Por competir conocer más mejorar Total
distraigo forma
gente salud
Trabaja 43,7 44,9 39,1 40,1 42,1
Sin trabajo 23,1 16,5 16,6 21,1 23,3
Dependencia
Jubilado/pensionado 18,3 25,6 27,8 23,1 21,8
Familiar
Ama de casa 14,8 13,1 16,6 15,6 15,7
N.S --- --- --- ---
Trabaja 49,2 47,9 45,8 38,2 46,4
Sin trabajo 15,3 9,4 24,0 15,7 17,6
Independencia
Jubilado/pensionado 22,0 32,5 18,8 35,3 24,5
Familiar
Ama de casa 13,6 10,3 11,5 10,8 11,5
N.S --- *** --- *
Trabaja 48,9 45,5 34,1 44,6 42,1
Sin trabajo 8,9 3,0 4,5 4,3 5,6
Adulto mayor
Jubilado/pensionado 17,8 33,3 36,4 29,3 28,6
(60 años y más)
Ama de casa 24,4 18,2 25,0 21,7 23,8
N.S --- --- --- ---

Tabla 6.6. Motivos de abandono de la práctica físico-deportiva de la población de Tapachu-


la mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia familiar
y en la etapa de adulto mayor de 60 años. Porcentajes.

Dependencia Independencia Adulto mayor


Motivos de abandono
familiar familiar (60 años y más)
Por aburrimiento 6,3 7,9 14,4
Porque se terminó el equipo 4,2 5,0 9,1
Porque me cambié de domicilio 6,3 6,9 6,4
Por obligaciones familiares 37,5 34,7 31,0
Por motivos económicos 35,4 36,6 21,4
Por motivos de salud 12,5 12,9 53,5
Por falta de tiempo 56,3 64,4 29,9
Porque nunca aprendí a jugar 8,3 10,9 6,4
Otros 0 2,0 2,1

Tabla 6.7. Motivos de abandono de la práctica físico-deportiva de la población de Tapachu-


la mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia familiar
y en la etapa de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por sexo.
Nivel de significación.

Dependencia Independencia Adulto mayor


Sexo Familiar familiar (60 años y más)
V M DS V M DS V M DS
Obligaciones familiares 27,8 72,2 --- 48,6 51,4 --- 62.1 37.9 ---
Motivos económicos 35,3 64,7 --- 62,2 37,8 **
Motivos de salud 51,0 49,0 **
Falta de tiempo 33,3 66,7 --- 41,5 58,5 --- 51,8 48,2 ---
Total 31,3 68,8 47,5 52,5 58,3 41,7

Alfonso Cabrera Ramos A - 71 -


Motivos de los comportamientos de la actividad físico-deportiva de tiempo libre ANEXO 6

Tabla 6.8. Motivos de abandono de la práctica físico-deportiva de la población de Tapachu-


la mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia familiar
y en la etapa de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por edad.
Nivel de significación.

Obligaciones Motivos Motivos de Falta de


Edad Total
familiares económicos salud tiempo
60-64 55,6 52,9 63,0 60,4
65-69 22,2 23,5 14,8 18,8
70-74 11,1 17,6 14,8 14,6
Dependencia
75-79 3,7 2,1
Familiar
80-84 11,1 5,9 3,7 4,2
85 > años 55,6 52,9 63,0 60,4
N.S --- --- ---
60-64 57,1 54,1 49,2 51,5
65-69 25,7 27,0 20,0 24,8
70-74 11,4 10,8 18,5 14,9
Independencia
75-79 2,9 5,4 9,2 5,9
Familiar
80-84 2,9 2,7 3,1 3,0
85 > años
N.S --- --- ---
60-64 51,7 4,90 51,8 51,3
65-69 31,0 27,0 21,4 26,2
70-74 12,1 11,0 14,3 13,4
Adulto mayor
75-79 3,4 9,0 12,5 6,4
(60 años y más)
80-84 1,7 3,0 2,1
85 > años 51,7 1,0 0,5
N.S --- --- ---

Tabla 6.9. Motivos de abandono de la práctica físico-deportiva de la población de Tapachu-


la mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia familiar
y en la etapa de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por nivel de
estudios. Nivel de significación.

Obligaciones Motivos Motivos de Falta de


Nivel de estudios Total
familiares económicos salud tiempo
Sin estudios 22,2 23,5 37,0 25,0
Primaria 66,7 58,8 48,1 60,4
Secundaria 11,8 7,4 6,3
Dependencia
Preparatoria 5,6 5,9 7,4 6,3
Familiar
Normal/licenciatura 5,6
Maestría/Doctorado 22 2,1
N.S --- --- ---
Sin estudios 40,0 43,2 35,4 35,6
Primaria 37,1 43,2 38,5 44,6
Secundaria 14,3 8,1 12,3 9,9
Independencia
Preparatoria 8,6 2,7 9,2 6,9
Familiar
Normal/licenciatura 2,7 3,1 2,0
Maestría/Doctorado 43,2 1,5 1,0
N.S --- --- ---

A - 72 - Alfonso Cabrera Ramos


ANEXO 6 Motivos de los comportamientos de la actividad físico-deportiva de tiempo libre

Sin estudios 34,5 30,0 23,2 33,2


Primaria 46,6 51,0 48,2 47,6
Secundaria 5,2 9,0 8,9 8,0
Adulto mayor
Preparatoria 8,6 3,0 8,9 5,3
(60 años y más)
Normal/licenciatura 5,2 5,0 8,9 4,8
Maestría/Doctorado 2,0 1,8 1,1
N.S --- --- --- ---

Tabla 6.10. Motivos de abandono de la práctica físico-deportiva de la población de Tapachu-


la mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia familiar
y en la etapa de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por situación
laboral. Nivel de significación.

Obligaciones Motivos Motivos de Falta de


Situación laboral Total
familiares económicos salud tiempo
Trabaja 33,3 11,8 33,3 27,1
Sin trabajo 11,1 17,6 11,1 12,5
Dependencia
Jubilado/pensionado 22,2 29,4 25,9 33,3
Familiar
Ama de casa 33,3 41,2 29,6 27,1
N.S --- --- ---
Trabaja 48,6 27,0 30,8 33,7
Sin trabajo 5,7 24,3 13,8 16,8
Independencia
Jubilado/pensionado 22,9 32,4 30,8 27,7
Familiar
Ama de casa 22,9 16,2 24,6 21,8
N.S --- --- ---
Trabaja 50,0 36,0 42,9 42,2
Sin trabajo 13,8 17,0 14,3 19,8
Adulto mayor
Jubilado/pensionado 20,7 30,0 25,0 22,5
(60 años y más)
Ama de casa 15,5 17,0 17,9 15,5
N.S --- * ---

Tabla 6.11. Motivos por los que nunca realizó práctica físico-deportiva la población de Ta-
pachula mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia
familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años. Porcentajes.

Dependencia Independencia Adulto mayor


Motivos de nunca
familiar familiar (60 años y más)
Porque estaba muy cansado 4.8 40,9 26.4
Porque no me daban permiso 64.8 13,9 3.1
Porque no tenía tiempo 60.2 75,0 40.1
Porque no me gustaba la actividad física 23.8 23,7 27.9
Por enfermedad 3.5 6,0 40.4
Por pereza 5.5 10,0 37.8
Otros 3.3 2,5 2.2

Alfonso Cabrera Ramos A - 73 -


Motivos de los comportamientos de la actividad físico-deportiva de tiempo libre ANEXO 6

Tabla 6.12. Motivos por los que nunca realizó práctica físico-deportiva la población de Ta-
pachula mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia
familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por
sexo. Nivel de significación.

Dependencia Independencia Adulto mayor


Sexo Familiar familiar (60 años y más)
V M DS V M DS V M DS
Estaba muy cansado 46,2 53,8 **
No me daban permiso 42,7 57,3 **
No tenía tiempo 42,4 57,6 *** 43,6 56,4 * 48.1 51.9 *
No me gusta la actividad física 23,7 76,3 *** 26,6 73,4 **
Enfermedad 46.4 53.6 ---
Pereza 46.5 53.5 ---
Total 38,4 61,6 41,4 58,6 43.7 53.3

Tabla 6.13. Motivos por los que nunca realizó práctica físico-deportiva la población de Ta-
pachula mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia
familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por
edad. Nivel de significación.

Estaba muy No me daban No tenía Enfer-


Edad No me gusta Pereza Total
cansado permiso tiempo medad
60-64 42,4 45,3 40,7 43,5
65-69 29,3 30,4 28,1 29,0
70-74 14,4 11,4 17,8 13,9
Dependencia
75-79 8,7 6,4 9,6 8,1
Familiar
80-84 3,8 4,4 1,5 3,7
85 > años 1,4 2,0 2,2 1,8
N.S --- --- ---
60-64 43,6 43,4 39,9 43,3
65-69 31,1 29,2 31,6 29,8
70-74 13,6 13,2 15,8 13,6
Independencia
75-79 4,8 8,2 9,5 7,9
Familiar
80-84 5,1 5,0 1,9 3,9
85 > años 1,8 1,0 1,3 1,3
N.S --- --- ---
60-64 46,7 36,3 36,9 42,6
65-69 30,3 30,4 28,4 29,6
70-74 11,1 16,3 17,0 14,5
Adulto mayor
75-79 7,3 9,7 11,4 8,0
(60 años y más)
80-84 3,5 5,5 5,2 3,9
85 > años 1,0 1,7 1,1 1,4
N.S --- * **

A - 74 - Alfonso Cabrera Ramos


ANEXO 6 Motivos de los comportamientos de la actividad físico-deportiva de tiempo libre

Tabla 6.14. Motivos por los que nunca realizó práctica físico-deportiva la población de Ta-
pachula mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia
familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por
nivel de estudios. Nivel de significación.

Estaba muy No me daban No tenía Enfer-


Nivel de estudios No me gusta Pereza Total
cansado permiso tiempo medad
Sin estudios 49,5 49,1 39,3 46,5
Primaria 34,5 38,9 43,0 38,7
Secundaria 7,6 6,1 11,1 7,0
Dependencia
Preparatoria 4,1 2,6 1,5 3,2
Familiar
Normal/licenciatura 3,8 2,6 5,2 4,0
Maestría/Doctorado 0,5 0,6 0,5
N.S --- --- ---
Sin estudios 42,1 42,8 39,2 42,1
Primaria 39,9 41,8 41,8 40,9
Secundaria 8,8 7,4 10,8 8,1
Independencia
Preparatoria 4,0 2,8 3,2 3,3
Familiar
Normal/licenciatura 3,7 4,0 5,1 4,6
Maestría/Doctorado 1,5 1,2 0,9
N.S --- --- ---
Sin estudios 44,9 38,1 34,7 40,9
Primaria 38,7 41,9 43,9 38,7
Secundaria 7,7 11,8 11,8 7,7
Adulto mayor
Preparatoria 3,8 3,5 2,2 3,8
(60 años y más)
Normal/licenciatura 4,5 4,2 6,6 4,5
Maestría/Doctorado 0,3 0,7 0,7 0,3
N.S --- --- *

Tabla 6.15. Motivos por los que nunca realizó práctica físico-deportiva la población de Ta-
pachula mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia
familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por
situación laboral. Nivel de significación.

Estaba muy No me daban No tenía Enfer-


Situación laboral No me gusta Pereza Total
cansado permiso tiempo medad
Trabaja 32,1 29,2 20,0 27,1
Sin trabajo 12,5 12,6 17,8 13,7
Dependencia
Jubilado/pensionado 19,8 20,5 15,6 20,2
Familiar
Ama de casa 35,6 37,7 46,7 38,9
N.S *** --- **
Trabaja 30,8 30,6 21,5 27,9
Sin trabajo 13,2 14,6 15,8 15,7
Independencia
Jubilado/pensionado 22,7 19,2 17,1 19,3
Familiar
Ama de casa 33,3 35,6 45,6 37,0
N.S --- * ---
Trabaja 38,0 27,7 24,4 29,2
Sin trabajo 15,0 20,8 13,8 17,3
Adulto mayor
Jubilado/pensionado 15,3 24,9 26,9 20,0
(60 años y más)
Ama de casa 31,7 26,6 33,9 33,5
N.S --- *** ***

Alfonso Cabrera Ramos A - 75 -


7 AUTOPERCEPCIONES

7. AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA,
CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD.
ANEXO 7 Autopercepción de Práctica, Condición Física y Salud

7.- AUTOPERCEPCIÓN DE PRÁCTICA,


CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD

Tabla 7.1. Autopercepciones de actividad física, condición física y salud de la población de


Tapachula mayor de 60 años en la etapa de dependencia familiar, independencia
familiar y en la etapa de adulto mayor de 60 años. Porcentajes.

Dependencia Independencia Adulto mayor


Autopercepciones Familiar familiar (60 años y más)
MB B M MM MB B M MM MB B M MM
Su práctica de actividad física 41.4 55.8 2.6 0.3 26.4 67.7 4.7 1.2 9.8 68.3 19.5 2.4
Su condición física 42.1 56.8 .8 0.3 29.1 66.5 3.9 0.4 5.7 71.5 22.0 0.8
Su salud 50.5 47.1 2.1 0.3 34.3 63.4 1.6 0.8 11.4 73.2 14.6 0.8

Dependencia Independencia Adulto mayor


Autopercepciones Familiar familiar (60 años y más)
Positiva Negativa Positiva Negativa Positiva Negativa
Su práctica de actividad física 97.1 2.9 94.1 5.9 78.0 22.0
Su condición física 99.0 1.0 95.7 4.3 77.2 22.8
Su salud 97.6 2.4 97.6 2.4 84.6 15.4

Tabla 7.2. Autopercepciones de actividad física de la población de Tapachula mayor de 60


años en la etapa de dependencia familiar, independencia familiar y en la etapa
de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por sexo. Nivel de signifi-
cación.

Dependencia Independencia Adulto mayor


Familiar familiar (60 años y más)
V M Total V M Total V M Total
Muy buena 42.3 39.5 41.4 28.6 21.5 26.4 11.4 6.8 9.8
Buena 55.7 55.8 55.8 68.0 67.1 67.7 69.6 65.9 68.3
Mala 2.0 3.9 2.6 2.3 10.1 4.7 17.7 22.7 19.5
Muy mala 0.8 0.3 1.1 1.3 1.2 1.3 4.5 2.4
χ 2 =3.30N.S. - - - - χ 2 =8.12N.S. * χ 2 =2.27N.S. - - - -

Dependencia Independencia Adulto mayor


Familiar familiar (60 años y más)
V M Total V M Total V M Total
Positiva 98.0 95.3 97.1 96.6 88.6 94.1 81.0 72.7 78.0
Negativa 2.0 4.7 2.9 3.4 11.4 5.9 19.0 27.3 22.0
χ 2 =2.19N.S. - - - - χ 2 =6.21N.S. * * χ 2 =1.13N.S. - - - -

Alfonso Cabrera Ramos A - 79 -


Autopercepción de Práctica, Condición Física y Salud ANEXO 7

Tabla 7.3. Autopercepciones de condición física de la población de Tapachula mayor de 60


años en la etapa de dependencia familiar, independencia familiar y en la etapa
de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por sexo. Nivel de signifi-
cación.

Dependencia Independencia Adulto mayor


Familiar familiar (60 años y más)
V M Total V M Total V M Total
Muy buena 45.1 36.4 42.1 29.7 27.8 29.1 8.9 5.7
Buena 54.5 61.2 56.8 67.4 64.6 66.5 67.1 79.5 71.5
Mala 0.4 1.6 0.8 2.9 6.3 3.9 24.1 18.2 22.0
Muy mala 0.8 0.3 1.3 0.4 2.3 0.8
χ 2 =5.60N.S. - - - - χ 2 =4.01N.S. - - - - χ 2 =6.75N.S. - - - -

Dependencia Independencia Adulto mayor


Familiar familiar (60 años y más)
V M Total V M Total V M Total
Positiva 99.6 97.7 99.0 97.1 92.4 95.7 75.9 79.5 77.2
Negativa 0.4 2.3 1.0 2.9 7.6 4.3 24.1 20.5 22.8
χ 2 =3.07N.S. - - - - χ 2 =2.95N.S. - - - - χ 2 =0.21N.S. - - - -

Tabla 7.4. Autopercepciones de salud de la población de Tapachula mayor de 60 años en la


etapa de dependencia familiar, independencia familiar y en la etapa de adulto
mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por sexo. Nivel de significación.

Dependencia Independencia Adulto mayor


Familiar familiar (60 años y más)
V M Total V M Total V M Total
Muy buena 53.0 45.7 50.5 33.1 36.7 34.3 12.7 9.1 11.4
Buena 44.7 51.9 47.1 65.1 59.5 63.4 72.2 75.0 73.2
Mala 2.4 1.6 2.1 1.1 2.5 1.6 15.2 13.6 14.6
Muy mala 0.8 0.3 0.6 1.3 0.8 2.3 0.8
χ 2 =4.08N.S. - - - - χ 2 =1.48N.S. - - - - χ 2 =2.19N.S. - - - -

Dependencia Independencia Adulto mayor


Familiar familiar (60 años y más)
V M Total V M Total V M Total
Positiva 97.6 97.7 97.6 98.3 96.2 97.6 84.8 84.1 84.6
Negativa 2.4 2.3 2.4 1.7 3.8 2.4 15.2 15.9 15.4
χ 2 =0.001N.S. - - - - χ 2 =1.02N.S. - - - - χ 2 =0.01N.S. * *

A - 80 - Alfonso Cabrera Ramos


ANEXO 7 Autopercepción de Práctica, Condición Física y Salud

Tabla 7.5. Autopercepciones de actividad física de la población de Tapachula mayor de 60


años en la etapa de dependencia familiar, independencia familiar y en la etapa
de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por edad. Nivel de signifi-
cación.

Dependencia familiar
60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Muy buena 40.4 44.6 40.4 40.0 30.0 33.3 41.4
Buena 57.1 52.9 59.6 53.3 50.0 66.7 55.8
Mala 2.5 1.7 6.7 20.0 2.6
Muy mala 0.8 0.3
χ 2 =18.87N.S. - - - -

Dependencia familiar
60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Positiva 97.5 97.5 100 93.3 80.0 100 97.1
Negativa 2.5 2.5 6.7 20.0 2.9
χ 2 =13.96N.S. * *

Independencia familiar
60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Muy buena 23.9 31.6 18.4 38.9 16.7 25.0 26.4
Buena 72.5 63.3 73.7 50.0 50.0 75.0 67.7
Mala 3.7 1.3 7.9 11.1 33.3 4.7
Muy mala 3.8 1.2
χ 2 =27.08N.S. *

Independencia familiar
60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Positiva 96.3 94.9 92.1 88.9 66.7 100 94.1
Negativa 3.7 5.1 7.9 11.1 33.3 5.9
χ 2 =10.60N.S. - - - -

Adulto mayor (60 años y más)


60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Muy buena 11.8 11.4 12.5 9.8
Buena 70.6 65.9 75.0 62.5 50.0 50.0 68.3
Mala 17.6 15.9 25.0 25.0 50.0 50.0 19.5
Muy mala 6.8 2.4
χ 2 =10.80N.S. - - - -

Adulto mayor (60 años y más)


60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Positiva 82.4 77.3 75.0 75.0 50.0 50.0 78.0
Negativa 17.6 22.7 25.0 25.0 50.0 50.0 22.0
χ 2 =2.53N.S. - - - -

Alfonso Cabrera Ramos A - 81 -


Autopercepción de Práctica, Condición Física y Salud ANEXO 7

Tabla 7.6. Autopercepciones de condición física de la población de Tapachula mayor de 60


años en la etapa de dependencia familiar, independencia familiar y en la etapa
de adulto mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por edad. Nivel de signifi-
cación.

Dependencia familiar
60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Muy buena 42.2 45.5 33.3 46.7 40.0 33.3 42.1
Buena 55.9 53.7 66.7 53.3 60.0 66.7 56.8
Mala 1.9 0.8
Muy mala 0.8 0.3
χ 2 =9.19N.S. - - - -

Dependencia familiar
60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Positiva 98.1 99.2 100 100 100 100 99.0
Negativa 1.9 0.8 1.0
χ 2 =2.15N.S. - - - -

Independencia familiar
60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Muy buena 20.2 39.2 28.9 38.9 33.3 25.0 29.1
Buena 75.2 55.7 68.4 55.6 66.7 75.0 66.5
Mala 4.6 3.8 2.6 5.6 3.9
Muy mala 1.3 0.4
χ 2 =12.45N.S. - - - -

Independencia familiar
60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Positiva 95.4 94.9 97.4 94.4 100 100 95.7
Negativa 4.6 5.1 2.6 5.6 4.3
χ 2 =0.90N.S. - - - -

Adulto mayor (60 años y más)


60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Muy buena 7.8 4.5 12.5 5.7
Buena 66.7 72.7 81.3 75.0 50.0 100 71.5
Mala 25.5 20.5 18.8 12.5 50.0 22.0
Muy mala 2.3 0.8
χ 2 =6.75N.S. - - - -

Adulto mayor (60 años y más)


60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Positiva 74.5 77.3 81.3 87.5 50.0 100 77.2
Negativa 25.5 22.7 18.8 12.5 50.0 22.8
χ 2 =2.27N.S. - - - -

A - 82 - Alfonso Cabrera Ramos


ANEXO 7 Autopercepción de Práctica, Condición Física y Salud

Tabla 7.7. Autopercepciones de salud de la población de Tapachula mayor de 60 años en la


etapa de dependencia familiar, independencia familiar y en la etapa de adulto
mayor de 60 años. Porcentaje y distribución por edad. Nivel de significación.

Dependencia familiar
60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Muy buena 53.4 52.9 40.4 43.3 50.0 66.7 50.5
Buena 45.3 44.6 56.1 53.3 40.0 33.3 47.1
Mala 1.2 1.7 3.5 3.3 10.0 2.1
Muy mala 0.8 0.3
χ 2 =10.40N.S. - - - -

Dependencia familiar
60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Positiva 98.8 97.5 96.5 96.7 90.0 100 97.6
Negativa 1.2 2.5 3.5 3.3 10.0 2.4
χ 2 =3.94N.S. - - - -

Independencia familiar
60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Muy buena 28.4 41.8 31.6 38.9 33.3 50.0 34.3
Buena 69.7 55.7 68.4 55.6 50.0 50.0 63.4
Mala 0.9 1.3 5.6 16.7 1.6
Muy mala 0.9 1.3 0.8
χ 2 =17.17N.S. - - - -

Independencia familiar
60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Positiva 98.2 97.5 100 94.4 83.3 100 97.6
Negativa 1.8 2.5 5.6 16.7 2.4
χ 2 =7.28N.S. - - - -

Adulto mayor (60 años y más)


60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Muy buena 17.6 9.1 12.5 11.4
Buena 70.6 70.5 87.5 75.0 50.0 100 73.2
Mala 11.8 18.2 12.5 12.5 50.0 14.6
Muy mala 2.3 0.8
χ 2 =9.67N.S. - - - -

Adulto mayor (60 años y más)


60/64 65/69 70/74 75/79 80/84 Más 85 Total
Positiva 88.2 79.5 87.5 87.5 50.0 100 84.6
Negativa 11.8 20.5 12.5 12.5 50.0 15.4
χ 2 =3.73N.S. - - - -

Alfonso Cabrera Ramos A - 83 -

También podría gustarte