Los
signos de puntuación son herramientas que permiten al lector
determinar la estructura y sentido de los textos, ya que indican las
pausas y el modo de la entonación del habla.
Los signos de puntuación poseen una gran función porque su
correcto uso permite comprender de forma coherente y sin
ambigüedades el contenido de un texto.
Por medio de los signos de puntuación se estructuran los textos,
ordenando y jerarquizando las ideas en principales y secundarias, lo
que permite al lector una mejor interpretación, análisis y
comprensión del contenido.
Actualmente, en las redes sociales y chats se puede observar una
nueva forma de escritura, que en virtud de los pocos caracteres de
los que se puede hacer uso para expresar una idea o por la rapidez
del individuo, se hace un mal uso de los signos de puntuación, de la
abreviación de palabras, y sustitución de letras. Por ejemplo, “Hola,
pork no llamaste hoy?”.
Tipo de signos de puntuación
Los signos de puntuación poseen unas normas generales
establecidas para hacer el correcto uso de los mismos. Sin embargo,
es posible, que cada individuo haga un uso particular de los signos
pero, considerando siempre las normas generales implantadas.
El punto
El punto (.) indica la pausa que se produce al final de un enunciado.
Después de punto siempre se escribirá con mayúscula, salvo en el
caso de que aparezca en una abreviatura. Existen tres clases de
punto:
El punto y seguido: se emplea para separar los distintos enunciados
que forman un párrafo. Después de un punto y seguido se continúa a
escribir en la misma línea.
El punto y aparte: separa párrafos distintos. Tras el punto y aparte,
la escritura debe de continuar en la línea siguiente, en mayúscula y
sangrada.
El punto y final: es el punto que cierra un texto.
Vea también el significado de Punto.
La coma
La coma (,) marca una pausa breve dentro de un enunciado.
Se emplea para separar componentes de la oración o sintagma, salvo
que este precedido por alguna conjugación como y, e, o, u, ni. Por
ejemplo, “Andrea llegó de la escuela, hizo los deberes, tomó baño y
se durmió”.
Se usa para encerrar incisos o aclaraciones y para señalar
omisiones. Por ejemplo, “Si vienes, te esperamos; si no, nos vamos”.
Separa la parte entera de un número de la parte decimal. Por
ejemplo, 3,5km.
Las locuciones conjuntivas o adverbiales van precedidas y seguidas
de coma. Por ejemplo, en efecto, es decir, en fin.
Los dos puntos
Los dos puntos (:) representan una pausa mayor que la coma pero,
menor que la del punto. Se usa en los siguientes casos:
Antes de una cita textual y como un llamado de atención. Por
ejemplo, “Dice el refrán: más vale tarde que nunca”.
Antes de una enumeración. Por ejemplo, “Las cuatro estaciones del
año son: primavera, verano, otoño e invierno”.
Tras las fórmulas de cortesía que encabezan las cartas y
documentos.
Entre oraciones relacionadas sin nexo cuando se expresa causa –
efecto o una conclusión. Por ejemplo, “Perdió el trabajo, la casa, el
carro: todo por el juego”.
El punto y coma
El punto y coma (;) representa una pausa mayor que la coma pero,
menor que la del punto y seguido. Se emplea en los siguientes casos:
Para separar los elementos de una enumeración cuando se trata de
expresiones complejas que incluyen comas. Por ejemplo, “Su pelo es
castaño; los ojos, verdes; la nariz, respingona”.
Antes las conjugaciones (pero, aunque y mas), cuando se introduce
una frase larga.
Los puntos suspensivos
Los puntos suspensivos (…) están formados por tres puntos en línea
y sin espacio entre ellos. Se emplea en los siguientes casos:
Al final de las enumeraciones abiertas, con el mismo valor que el
etcétera. Por ejemplo, “1, 2, 3, …”.
Cuando se deja una expresión incompleta o en suspenso. Por
ejemplo, “A pocas palabras…”.
Para expresar dudas, temor o vacilación.
Cuando se reproduce de forma incompleta una cita textual, texto o
refrán.
Signos de interrogación y de admiración
El uso de los signos de interrogación (¿?) marca el principio y el fin
de una pregunta formulada de manera directa. Por ejemplo, “¿Qué
quieres?”.
Cabe aclarar que en algunos idiomas solo se utiliza un signo de
interrogación al final de la frase interrogativa.
Por su parte, los signos de admiración o exclamación (¡!) son usados
en los enunciados que expresan un sentimiento o emoción intensa.
Por ejemplo, “¡qué fracaso!”, “¡fuera de aquí!”. También, en las
interjecciones, “¡ay!”, “¡oh!”
Los signos de puntuación son herramientas que permiten al lector
determinar la estructura y sentido de los textos, ya que indican las
pausas y el modo de la entonación del habla.
Los signos de puntuación poseen una gran función porque su
correcto uso permite comprender de forma coherente y sin
ambigüedades el contenido de un texto.
Por medio de los signos de puntuación se estructuran los textos,
ordenando y jerarquizando las ideas en principales y secundarias, lo
que permite al lector una mejor interpretación, análisis y
comprensión del contenido.
Actualmente, en las redes sociales y chats se puede observar una
nueva forma de escritura, que en virtud de los pocos caracteres de
los que se puede hacer uso para expresar una idea o por la rapidez
del individuo, se hace un mal uso de los signos de puntuación, de la
abreviación de palabras, y sustitución de letras. Por ejemplo, “Hola,
pork no llamaste hoy?”.
Tipo de signos de puntuación
Los signos de puntuación poseen unas normas generales
establecidas para hacer el correcto uso de los mismos. Sin embargo,
es posible, que cada individuo haga un uso particular de los signos
pero, considerando siempre las normas generales implantadas.
El punto
El punto (.) indica la pausa que se produce al final de un enunciado.
Después de punto siempre se escribirá con mayúscula, salvo en el
caso de que aparezca en una abreviatura. Existen tres clases de
punto:
El punto y seguido: se emplea para separar los distintos enunciados
que forman un párrafo. Después de un punto y seguido se continúa a
escribir en la misma línea.
El punto y aparte: separa párrafos distintos. Tras el punto y aparte,
la escritura debe de continuar en la línea siguiente, en mayúscula y
sangrada.
El punto y final: es el punto que cierra un texto.
Vea también el significado de Punto.
La coma
La coma (,) marca una pausa breve dentro de un enunciado.
Se emplea para separar componentes de la oración o sintagma, salvo
que este precedido por alguna conjugación como y, e, o, u, ni. Por
ejemplo, “Andrea llegó de la escuela, hizo los deberes, tomó baño y
se durmió”.
Se usa para encerrar incisos o aclaraciones y para señalar
omisiones. Por ejemplo, “Si vienes, te esperamos; si no, nos vamos”.
Separa la parte entera de un número de la parte decimal. Por
ejemplo, 3,5km.
Las locuciones conjuntivas o adverbiales van precedidas y seguidas
de coma. Por ejemplo, en efecto, es decir, en fin.
Los dos puntos
Los dos puntos (:) representan una pausa mayor que la coma pero,
menor que la del punto. Se usa en los siguientes casos:
Antes de una cita textual y como un llamado de atención. Por
ejemplo, “Dice el refrán: más vale tarde que nunca”.
Antes de una enumeración. Por ejemplo, “Las cuatro estaciones del
año son: primavera, verano, otoño e invierno”.
Tras las fórmulas de cortesía que encabezan las cartas y
documentos.
Entre oraciones relacionadas sin nexo cuando se expresa causa –
efecto o una conclusión. Por ejemplo, “Perdió el trabajo, la casa, el
carro: todo por el juego”.
El punto y coma
El punto y coma (;) representa una pausa mayor que la coma pero,
menor que la del punto y seguido. Se emplea en los siguientes casos:
Para separar los elementos de una enumeración cuando se trata de
expresiones complejas que incluyen comas. Por ejemplo, “Su pelo es
castaño; los ojos, verdes; la nariz, respingona”.
Antes las conjugaciones (pero, aunque y mas), cuando se introduce
una frase larga.
Los puntos suspensivos
Los puntos suspensivos (…) están formados por tres puntos en línea
y sin espacio entre ellos. Se emplea en los siguientes casos:
Al final de las enumeraciones abiertas, con el mismo valor que el
etcétera. Por ejemplo, “1, 2, 3, …”.
Cuando se deja una expresión incompleta o en suspenso. Por
ejemplo, “A pocas palabras…”.
Para expresar dudas, temor o vacilación.
Cuando se reproduce de forma incompleta una cita textual, texto o
refrán.
Signos de interrogación y de admiración
El uso de los signos de interrogación (¿?) marca el principio y el fin
de una pregunta formulada de manera directa. Por ejemplo, “¿Qué
quieres?”.
Cabe aclarar que en algunos idiomas solo se utiliza un signo de
interrogación al final de la frase interrogativa.
Por su parte, los signos de admiración o exclamación (¡!) son usados
en los enunciados que expresan un sentimiento o emoción intensa.
Por ejemplo, “¡qué fracaso!”, “¡fuera de aquí!”. También, en las
interjecciones, “¡ay!”, “¡oh!”
Los signos de puntuación son herramientas que permiten al lector
determinar la estructura y sentido de los textos, ya que indican las
pausas y el modo de la entonación del habla.
Los signos de puntuación poseen una gran función porque su
correcto uso permite comprender de forma coherente y sin
ambigüedades el contenido de un texto.
Por medio de los signos de puntuación se estructuran los textos,
ordenando y jerarquizando las ideas en principales y secundarias, lo
que permite al lector una mejor interpretación, análisis y
comprensión del contenido.
Actualmente, en las redes sociales y chats se puede observar una
nueva forma de escritura, que en virtud de los pocos caracteres de
los que se puede hacer uso para expresar una idea o por la rapidez
del individuo, se hace un mal uso de los signos de puntuación, de la
abreviación de palabras, y sustitución de letras. Por ejemplo, “Hola,
pork no llamaste hoy?”.
Tipo de signos de puntuación
Los signos de puntuación poseen unas normas generales
establecidas para hacer el correcto uso de los mismos. Sin embargo,
es posible, que cada individuo haga un uso particular de los signos
pero, considerando siempre las normas generales implantadas.
El punto
El punto (.) indica la pausa que se produce al final de un enunciado.
Después de punto siempre se escribirá con mayúscula, salvo en el
caso de que aparezca en una abreviatura. Existen tres clases de
punto:
El punto y seguido: se emplea para separar los distintos enunciados
que forman un párrafo. Después de un punto y seguido se continúa a
escribir en la misma línea.
El punto y aparte: separa párrafos distintos. Tras el punto y aparte,
la escritura debe de continuar en la línea siguiente, en mayúscula y
sangrada.
El punto y final: es el punto que cierra un texto.
Vea también el significado de Punto.
La coma
La coma (,) marca una pausa breve dentro de un enunciado.
Se emplea para separar componentes de la oración o sintagma, salvo
que este precedido por alguna conjugación como y, e, o, u, ni. Por
ejemplo, “Andrea llegó de la escuela, hizo los deberes, tomó baño y
se durmió”.
Se usa para encerrar incisos o aclaraciones y para señalar
omisiones. Por ejemplo, “Si vienes, te esperamos; si no, nos vamos”.
Separa la parte entera de un número de la parte decimal. Por
ejemplo, 3,5km.
Las locuciones conjuntivas o adverbiales van precedidas y seguidas
de coma. Por ejemplo, en efecto, es decir, en fin.
Los dos puntos
Los dos puntos (:) representan una pausa mayor que la coma pero,
menor que la del punto. Se usa en los siguientes casos:
Antes de una cita textual y como un llamado de atención. Por
ejemplo, “Dice el refrán: más vale tarde que nunca”.
Antes de una enumeración. Por ejemplo, “Las cuatro estaciones del
año son: primavera, verano, otoño e invierno”.
Tras las fórmulas de cortesía que encabezan las cartas y
documentos.
Entre oraciones relacionadas sin nexo cuando se expresa causa –
efecto o una conclusión. Por ejemplo, “Perdió el trabajo, la casa, el
carro: todo por el juego”.
El punto y coma
El punto y coma (;) representa una pausa mayor que la coma pero,
menor que la del punto y seguido. Se emplea en los siguientes casos:
Para separar los elementos de una enumeración cuando se trata de
expresiones complejas que incluyen comas. Por ejemplo, “Su pelo es
castaño; los ojos, verdes; la nariz, respingona”.
Antes las conjugaciones (pero, aunque y mas), cuando se introduce
una frase larga.
Los puntos suspensivos
Los puntos suspensivos (…) están formados por tres puntos en línea
y sin espacio entre ellos. Se emplea en los siguientes casos:
Al final de las enumeraciones abiertas, con el mismo valor que el
etcétera. Por ejemplo, “1, 2, 3, …”.
Cuando se deja una expresión incompleta o en suspenso. Por
ejemplo, “A pocas palabras…”.
Para expresar dudas, temor o vacilación.
Cuando se reproduce de forma incompleta una cita textual, texto o
refrán.
Signos de interrogación y de admiración
El uso de los signos de interrogación (¿?) marca el principio y el fin
de una pregunta formulada de manera directa. Por ejemplo, “¿Qué
quieres?”.
Cabe aclarar que en algunos idiomas solo se utiliza un signo de
interrogación al final de la frase interrogativa.
Por su parte, los signos de admiración o exclamación (¡!) son usados
en los enunciados que expresan un sentimiento o emoción intensa.
Por ejemplo, “¡qué fracaso!”, “¡fuera de aquí!”. También, en las
interjecciones, “¡ay!”, “¡oh!”
CONECTORES
Los conectores son palabras o construcciones que enlazan
oraciones o párrafos dentro de un mismo texto. Algunos recursos de
los textos explicativos se incluyen en el texto a través de conectores.
Según lo que el autor del texto pretenda expresar pueden utilizarse,
entre otros, los siguientes conectores:
Para reformular: es decir, en otras palabras, esto es.
Para ejemplificar: por ejemplo, como, tal es el caso de.
Para establecer analogías: como, al igual que, de la misma manera
que, de igual modo, así como.
Para organizar las ideas: en primer lugar, por un lado… por otro, a
continuación, finalmente, para terminar.
Para indicar objeciones: por el contrario, sin embargo, aunque.
Para concluir el texto: finalmente, en conclusión.
De consecuencia: por ende, por lo dicho antes, en consecuencia.
Para indicar temporalidad: mientras, después, luego, antes, más
tarde
LA COHERENCIA
Como coherencia se denomina la relación, conexión o unión de unas
cosas con otras, o aquello que interconecta o mantiene unidas las
partes de un todo.
También se conoce como coherencia la relación lógica y adecuada
que se identifica entre las distintas partes que conforman una
totalidad.
Por otra parte, también se llama coherencia a la actitud consecuente
de una persona en relación con una postura asumida anteriormente.
En este sentido, cuando se dice que alguien es coherente, es porque
se verifica que existe correspondencia entre su forma de pensar y de
conducirse.
La palabra, como tal, proviene del latín cohaerentĭa.
Vea también Congruencia.
Coherencia textual
La coherencia textual es la característica que se asocia a los textos
en los cuales se identifica, entre las unidades que lo componen
(oraciones, párrafos, secciones o partes), relaciones de coherencia
que permiten reconocerlos como entidades semánticas unitarias. En
este sentido, para que un texto tenga coherencia textual, es
necesario que las diversas ideas que lo construyen, tanto las
principales como las secundarias, se encuentren vinculadas lógica y
eficazmente de modo que el lector pueda identificar el significado
global del texto.
Decimos que un libro tiene coherencia textual, por ejemplo, cuando
encontramos que entre todos los capítulos o partes que lo componen
están ensamblados en función de un tema central. Esta misma
característica debe poder ser identificada a niveles estructurales
inferiores, en las relaciones que se establecen entre las distintas
oraciones y párrafos que componen cada sección o capítulo del libro.
Coherencia global
Como coherencia global se conoce la unidad temática de un texto, es
decir, aquella según la cual se compone un texto cuyo significado
gira en torno a un tema central. En este sentido, la coherencia global
nos permite apreciar un texto como una totalidad dotada de sentido.
Como tal, la coherencia global funciona a un macronivel, dotando de
relaciones de significado a las distintas partes de un texto.
Coherencia local
Como coherencia local se denomina aquella que se refiere a las
relaciones semánticas que se establecen entre oraciones
individuales en una secuencia. Como tal, la coherencia local otorga
unidad temática a los segmentos que componen un texto. En este
sentido, a diferencia de la coherencia global, la coherencia local
opera en un micronivel.
Coherencia y cohesión
La coherencia se expresa mediante las relaciones semánticas que se
establecen entre las partes que conforman un texto, que lo dotan de
sentido y le otorgan un significado que pueda ser comprendido por
el lector. En este sentido, la coherencia es un procedimiento que
podemos observar a un nivel macrotextual.
Por su parte, la cohesión está asociada a las relaciones que se
establecen entre los propios elementos que componen el texto, es
decir, las oraciones y los vínculos que establecen entre sí para
asegurar la correcta transmisión del mensaje. De allí que se
considere que la cohesión opera a un nivel microtextual.
Como coherencia se denomina la relación, conexión o unión de unas
cosas con otras, o aquello que interconecta o mantiene unidas las
partes de un todo.
También se conoce como coherencia la relación lógica y adecuada
que se identifica entre las distintas partes que conforman una
totalidad.
Por otra parte, también se llama coherencia a la actitud consecuente
de una persona en relación con una postura asumida anteriormente.
En este sentido, cuando se dice que alguien es coherente, es porque
se verifica que existe correspondencia entre su forma de pensar y de
conducirse.
La palabra, como tal, proviene del latín cohaerentĭa.
Vea también Congruencia.
Coherencia textual
La coherencia textual es la característica que se asocia a los textos
en los cuales se identifica, entre las unidades que lo componen
(oraciones, párrafos, secciones o partes), relaciones de coherencia
que permiten reconocerlos como entidades semánticas unitarias. En
este sentido, para que un texto tenga coherencia textual, es
necesario que las diversas ideas que lo construyen, tanto las
principales como las secundarias, se encuentren vinculadas lógica y
eficazmente de modo que el lector pueda identificar el significado
global del texto.
Decimos que un libro tiene coherencia textual, por ejemplo, cuando
encontramos que entre todos los capítulos o partes que lo componen
están ensamblados en función de un tema central. Esta misma
característica debe poder ser identificada a niveles estructurales
inferiores, en las relaciones que se establecen entre las distintas
oraciones y párrafos que componen cada sección o capítulo del libro.
Coherencia global
Como coherencia global se conoce la unidad temática de un texto, es
decir, aquella según la cual se compone un texto cuyo significado
gira en torno a un tema central. En este sentido, la coherencia global
nos permite apreciar un texto como una totalidad dotada de sentido.
Como tal, la coherencia global funciona a un macronivel, dotando de
relaciones de significado a las distintas partes de un texto.
Coherencia local
Como coherencia local se denomina aquella que se refiere a las
relaciones semánticas que se establecen entre oraciones
individuales en una secuencia. Como tal, la coherencia local otorga
unidad temática a los segmentos que componen un texto. En este
sentido, a diferencia de la coherencia global, la coherencia local
opera en un micronivel.
Coherencia y cohesión
La coherencia se expresa mediante las relaciones semánticas que se
establecen entre las partes que conforman un texto, que lo dotan de
sentido y le otorgan un significado que pueda ser comprendido por
el lector. En este sentido, la coherencia es un procedimiento que
podemos observar a un nivel macrotextual.
Por su parte, la cohesión está asociada a las relaciones que se
establecen entre los propios elementos que componen el texto, es
decir, las oraciones y los vínculos que establecen entre sí para
asegurar la correcta transmisión del mensaje. De allí que se
considere que la cohesión opera a un nivel microtextual.
Como coherencia se denomina la relación, conexión o unión de unas
cosas con otras, o aquello que interconecta o mantiene unidas las
partes de un todo.
También se conoce como coherencia la relación lógica y adecuada
que se identifica entre las distintas partes que conforman una
totalidad.
Por otra parte, también se llama coherencia a la actitud consecuente
de una persona en relación con una postura asumida anteriormente.
En este sentido, cuando se dice que alguien es coherente, es porque
se verifica que existe correspondencia entre su forma de pensar y de
conducirse.
La palabra, como tal, proviene del latín cohaerentĭa.
Vea también Congruencia.
Coherencia textual
La coherencia textual es la característica que se asocia a los textos
en los cuales se identifica, entre las unidades que lo componen
(oraciones, párrafos, secciones o partes), relaciones de coherencia
que permiten reconocerlos como entidades semánticas unitarias. En
este sentido, para que un texto tenga coherencia textual, es
necesario que las diversas ideas que lo construyen, tanto las
principales como las secundarias, se encuentren vinculadas lógica y
eficazmente de modo que el lector pueda identificar el significado
global del texto.
Decimos que un libro tiene coherencia textual, por ejemplo, cuando
encontramos que entre todos los capítulos o partes que lo componen
están ensamblados en función de un tema central. Esta misma
característica debe poder ser identificada a niveles estructurales
inferiores, en las relaciones que se establecen entre las distintas
oraciones y párrafos que componen cada sección o capítulo del libro.
Coherencia global
Como coherencia global se conoce la unidad temática de un texto, es
decir, aquella según la cual se compone un texto cuyo significado
gira en torno a un tema central. En este sentido, la coherencia global
nos permite apreciar un texto como una totalidad dotada de sentido.
Como tal, la coherencia global funciona a un macronivel, dotando de
relaciones de significado a las distintas partes de un texto.
Coherencia local
Como coherencia local se denomina aquella que se refiere a las
relaciones semánticas que se establecen entre oraciones
individuales en una secuencia. Como tal, la coherencia local otorga
unidad temática a los segmentos que componen un texto. En este
sentido, a diferencia de la coherencia global, la coherencia local
opera en un micronivel.
Coherencia y cohesión
La coherencia se expresa mediante las relaciones semánticas que se
establecen entre las partes que conforman un texto, que lo dotan de
sentido y le otorgan un significado que pueda ser comprendido por
el lector. En este sentido, la coherencia es un procedimiento que
podemos observar a un nivel macrotextual.
Por su parte, la cohesión está asociada a las relaciones que se
establecen entre los propios elementos que componen el texto, es
decir, las oraciones y los vínculos que establecen entre sí para
asegurar la correcta transmisión del mensaje. De allí que se
considere que la cohesión opera a un nivel microtextual.
COHESION
Se conoce como cohesión a la acción y efecto de adherirse las cosas
entre sí, bien sea materiales o inmateriales, como las ideas. La
palabra cohesión es de origen latín “cohaesum”.
En el área de la gramática, la cohesión textual, también conocida
como cohesión léxica, es la unión entre palabras, párrafos, y
oraciones, a través del uso de conectores, pronombres, sinónimos,
antónimos, hiperonimia, hiponimia con la finalidad de evitar el uso
constante de las palabras pero manteniendo una idea coherente
para el lector.
Por ejemplo: Carlota prefiere comer un helado. Ella le gusta con
sabor a chocolate, y ese es de mantecado.
Los sinónimos de cohesión son unión, enlace, conexión, atracción,
afinidad, entre otros.
Vea también Adhesión.
Cohesión social
En sociología, la cohesión social hace referencia a la unión que existe
entre los integrantes de un grupo que comparten ideas, y poseen un
sentido de pertenencia, que permite llevar adelante un proyecto o
propósito en común.
La cohesión social puede darse en un grupo de trabajo, estudiantes.
Así como, en una ciudad, pueblo, o país en el cual los funcionarios
que ocupan cargos públicos junto a la sociedad trabajan por el bien
común de todos, evitando desigualdades y discriminación entre los
individuos.
Por último, el término en estudio fue acuñado por el sociólogo
Emilio Durkheim.
Cohesión en física
En física, la cohesión molecular es la atracción molecular entre las
moléculas de un mismo cuerpo. En este sentido, se puede decir que
la cohesión es la propiedad que mantiene al cuerpo sólido
conservado en su forma, y fuerte para resistir a las presiones o
aplicaciones de fuerzas externas.
Por ejemplo, en el hielo la cohesión se produce por la disminución
de la temperatura que endurece y cohesiona las moléculas del agua
convirtiéndolas en sólido.
Cohesión y coherencia
La coherencia, como tal, es la unión que debe de existir entre las
ideas de un texto, presentando unidad y sentido global en el mismo.
Para ello, es necesario el uso correcto de los recursos que presenta
la cohesión, que son esenciales para formar las relaciones entre los
elementos de un texto.
Algunos de los recursos de cohesión son repetición, en el caso de
enfatizar una idea, sustitución de las palabras por sinónimos o
antónimos, el uso de pronombres, conjugaciones, enlaces
gramaticales, entre otros.