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Nutrición cerebral y psicosis: vínculos clave

Este artículo discute cómo la mala nutrición cerebral puede contribuir a los trastornos psicóticos. La nutrición cerebral adecuada requiere una biodisponibilidad óptima de nutrientes como glucosa, ácidos grasos omega-3 y aminoácidos. En pacientes con trastornos psicóticos, la deficiencia crónica de nutrientes como omega-3 puede alterar el metabolismo de las membranas celulares y comprometer la función neuronal. Esto puede asociarse con una mayor prevalencia de condiciones como resistencia a la ins
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Nutrición cerebral y psicosis: vínculos clave

Este artículo discute cómo la mala nutrición cerebral puede contribuir a los trastornos psicóticos. La nutrición cerebral adecuada requiere una biodisponibilidad óptima de nutrientes como glucosa, ácidos grasos omega-3 y aminoácidos. En pacientes con trastornos psicóticos, la deficiencia crónica de nutrientes como omega-3 puede alterar el metabolismo de las membranas celulares y comprometer la función neuronal. Esto puede asociarse con una mayor prevalencia de condiciones como resistencia a la ins
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ARTÍCULO DE REVISIÓN

Mala nutrición cerebral y trastornos psicóticos

Poor Nutrition and Psychotic Disorders Brain

Milagros Marot Casañas

Hospital Clínico Quirúrgico "Hermanos Ameijeiras". La Habana, Cuba.

RESUMEN

Los delirios y alucinaciones, constituyen la dimensión “psicoticismo”, presente en


diferentes categorías diagnósticas de los trastornos mentales y del comportamiento
sistematizados en la Décima Revisión de la Clasificación Internacional de
Enfermedades (CIE-10), entre las cuales se incluyen la esquizofrenia y otras psicosis
relacionadas, así como los episodios depresivos y maníacos con síntomas psicóticos. El
conocimiento de las bases neurobiológicas de los síntomas psicóticos permite plantear,
desde una posición interdisciplinaria, el criterio de mala nutrición cerebral como
integrante del estado patológico en estos trastornos. La inadecuada biodisponibilidad
de nutrientes impide un eficaz funcionamiento de las células cerebrales y del
metabolismo o nutrición celular. La hipótesis de membrana sugiere que los trastornos
psicóticos pueden cursar con alteraciones del metabolismo fosfolipídico a nivel de las
membranas celulares por disminución de los ácidos grasos poliinsaturados de la serie
omega-3 a ese nivel en el cerebro y otros tejidos corporales. Se recomiendan
intervenciones nutricionales en el diseño de la atención a cualquier nivel de los
pacientes con trastornos psicóticos por su estado crónico de mala nutrición cerebral y
con frecuencia, también periférica.

Palabras clave: trastorno psicótico; mala nutrición cerebral; ácidos grasos omega-3;
resistencia insulínica.

ABSTRACT

Delusions and hallucinations are the dimension "psychoticism" present in different


diagnostic categories of mental disorders and behavioral systemized in the Tenth
Revision of the International Classification of Diseases (ICD-10), including
schizophrenia and other psychoses include related and depressive and manic episodes
with psychotic symptoms. Knowledge of the neurobiological basis of psychotic
symptoms can pose, from an interdisciplinary position, the criterion of poor nutrition as
a member of cerebral disease state in these disorders. Inadequate nutrient
bioavailability prevents effective functioning of brain cells or cell metabolism and
nutrition. The membrane hypothesis suggests that psychotic disorders may present
with phospholipid metabolism disorders level of cellular membranes by decreasing the
polyunsaturated fatty acids of the omega-3 series at that level in the brain and other
body tissues. Nutritional interventions is also recommended in the design of care at
any level of patients with psychotic disorders by its chronic state of malnutrition and
often cerebral, peripheral.

Keywords: psychotic disorder; bad brain nutrition; omega-3 fatty acids; insulin
resistance.

INTRODUCCIÓN

El término psicosis ha sido utilizado desde el siglo XIX hasta la actualidad, para definir
un nivel de funcionamiento y un grupo de las enfermedades mentales entonces y la
dimensión psicoticismo, que abarca los síntomas delirios y alucinaciones, hoy. En la
Décima Revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades, el capítulo V
“Trastornos mentales y del comportamiento”, incluye los síntomas psicóticos como
criterios diagnósticos para diferentes categorías, entre ellas, la esquizofrenia y otras
psicosis relacionadas, donde ocupan un lugar predominante,1 así como los episodios
depresivos y maníacos cuando presentan delirios y alucinaciones.

DESARROLLO

El conocimiento actual de las bases neurobiológicas de los síntomas y signos psicóticos


expresados por los pacientes, permite plantear desde una posición interdisciplinaria, el
criterio de mala nutrición cerebral como integrante del estado patológico en estos
trastornos. El cerebro, soporte biológico del psiquismo humano, está constituido como
en toda la materia viva por biomoléculas y sustancias inorgánicas, proteínas, lípidos,
hidratos de carbono, vitaminas, minerales y oligoelementos, categorías químicas
denominadas nutrientes, que componen las neuronas y neuroglias, sus estructuras
básicas, y determinan las funciones que realizan. El estado de nutrición cerebral, en
condiciones de salud, es la expresión de un nutrimento dado y del estado fisiológico
resultante de su biodisponibilidad y correcta utilización por las células del sistema
nervioso central. Cada nutriente será un indicador del estado nutricional a nivel
molecular y celular.

La nutrición cerebral es fundamentalmente aeróbica y tiene a la glucosa como su


principal fuente de obtención de energía.2 Las células cerebrales tienen un alto
contenido lipídico, con la presencia elevada de ácidos grasos poliinsaturados, del tipo
esencial, omega 3 y 6; el metabolismo de algunos aminoácidos esenciales (triptófano y
fenil-alanina) está relacionado directamente con la transmisión del impulso nervioso;
necesitan la presencia de elementos inorgánicos (minerales y oligoelementos) que
cumplen funciones reguladoras y requieren la presencia de sustancias orgánicas
esenciales (vitaminas) para el mantenimiento de su integridad estructural y
funcional.2,3

En los pacientes con trastornos psicóticos ocurre una disfunción general de la nutrición
de las células cerebrales, que incluye al metabolismo de la glucosa y ácidos grasos
esenciales, nutrientes básicos para el sistema nervioso central, como una de sus
manifestaciones.4-7 La inadecuada biodisponibilidad de dichos nutrientes, puede
impedir el trabajo eficaz de neuronas y neuroglias y comprometer el metabolismo o
nutrición celular porque no se puede considerar como un hecho aislado de la biología,
sino de un biosistema en el cual todas las partes interactúan, de forma tal que,
cualquier anomalía en un área puede afectar el todo y como resultado generar un
estado de mala nutrición cerebral. La mala nutrición por el déficit específico y crónico
de un nutriente como, por ejemplo, los ácidos grasos esenciales, repercute en el
metabolismo de los otros nutrientes como la glucosa, triptófano, ácido fólico, y, sobre
todo, en la funcionalidad de la membrana neuronal. Este trastorno nutricional en el
cerebro puede ser primario por aporte insuficiente, o secundario a problemas de
absorción, transporte, utilización, o combinación de factores. Puede ser localizado a
nivel cerebral o incluirse en un estado de mala nutrición general, por exceso o por
defecto.

Los ácidos grasos poliinsaturados omega 3 y 6 representan del 16 al 30% de los


fosfolípidos de las membranas cerebrales y son llamados esenciales porque provienen
de la dieta y no pueden ser sintetizados por el organismo.8 Su recambio en las
membranas celulares del sistema nervioso central es más lento que en los eritrocitos y
las plaquetas. Las propiedades físico-químicas de las membranas dependerán
fundamentalmente de los ácidos grasos predominantes en los fosfolípidos. Las
propiedades que mejoran con la presencia de acido docosahexaenoico (DHA) (omega
3) son la fluidez y grosor, elasticidad, permeabilidad e interacción con proteínas.

La hipótesis de membrana sugiere que los trastornos psicóticos pueden cursar con
alteraciones del metabolismo fosfolipídico por disfunción de los ácidos grasos de la
línea omega 3 en las membranas cerebrales y de otros tejidos corporales, siendo este
lugar donde precisamente se localizan las proteínas que actúan como receptores de
todos los mensajeros químicos, los canales iónicos, las enzimas y donde, se realizan
las reacciones químicas que garantizan el adecuado funcionamiento del sistema
nervioso.4,9

El DHA desempeña un rol modulador de funciones neurales básicas en las membranas


neuronales, como la neurotransmisión, la regulación inmunológica, el control de la
apoptosis celular.4,6,8 La mala nutrición cerebral por déficit del nutriente omega 3, con
su repercusión en la funcionalidad de las membranas, incluyendo las intracelulares y la
relación glía-endotelio vascular a nivel de la barrera hematoencefálica2,10 pudiera ser la
piedra angular para comprender la frecuente asociación con intolerancia a la glucosa,
diabetes mellitus tipo 2, síndrome metabólico, dislipidemia, obesidad y mortalidad por
enfermedad cardiovascular, en los pacientes con psicosis.

La pobre salud física de los enfermos con Trastornos Psicóticos (psicosis afectivas y no
afectivas) ha sido mencionada en estudios diversos por autores internacionales.
Expertos de la Asociación Mundial de Psiquiatría publicaron una extensa revisión sobre
el tema, donde se informa sobre el riesgo de comorbilidad en este grupo de enfermos
para padecer de obesidad, dislipidemia, Intolerancia a la glucosa y diabetes mellitus
tipo 2, síndrome metabólico y para la frecuencia de aparición de enfermedad
cardiovascular y muerte a consecuencia de esta, las probables causas y la obligación
de atenderlas.11,12 Los factores que se relacionan con el incremento de la comorbilidad
señalada son: estilo de vida con exposición frecuente a sustancias y condiciones pro-
oxidantes, dificultad para el acceso a los servicios de salud, el uso de los fármacos
antipsicóticos y dependientes de la propia enfermedad.

La resistencia insulínica, pudiera ser otro de los factores fisiopatológicos involucrados


en la mala nutrición cerebral de los pacientes con trastornos psicóticos, por el perjuicio
que provoca en el metabolismo energético celular, primario, si por causas
dependientes de la enfermedad mental o secundaria a comorbilidad somática.13,14.
Papanastasiou señala el trabajo de Leucht que incluye dentro de los elementos que
asocian diabetes y esquizofrenia la resistencia insulínica y un factor
antiinsulínico.15 Este último elemento fue defendido por Meduna en la primera mitad
del siglo pasado para denominar oneirofrenias a un grupo de enfermedades del
espectro esquizofrénico.16

Holden y Newman propusieron hace algunos años rebautizar la esquizofrenia y la


depresión como diabetes cerebral.17,18 Mc Dermott y de Silva desarrollaron una
hipótesis sobre los transportadores de glucosa en el cerebro para explicar su vínculo
con la etiopatogenia de las psicosis,19 ampliada posteriormente por de Silva.20 En el
año 2013, Eizabeth Nousen y otros plantean la bidireccionalidad y el entrecruzamiento
entre los mecanismos etiopatogénicos del síndrome metabólico y los trastornos
psiquiátricos mayores como las psicosis afectivas y no afectivas.7 Ya desde 1925 los
autores Raphael y Parsons21 escribían sobre estudios de la glucemia en pacientes con
demencia precoz (hoy esquizofrenia) y psicosis maniaco depresiva (hoy trastorno
bipolar); en 1952 Langfeldt22 escribía sobre un test de tolerancia a la insulina en los
trastornos mentales y Manfred Bleuler23 publicaba, en este tiempo, su libro Psiquiatría
endocrinológica. Bernard P. Trouve,24 en su libro sobre Semiología psiquiátrica y
Psicopatología definía las enfermedades mentales con síntomas predominantemente
psiquiátricos pero con afectación del organismo en su totalidad y Andrea López
Matos escribía en 1998 que: "las enfermedades psiquiátricas son enfermedades
médicas con compromisos de circuitos centrales y periféricos que se retroalimentan
permanentemente".25

En el servicio de Psiquiatría del Hospital "Hermanos Ameijeiras", en la última década


del siglo pasado se realizó un estudio sobre el posible estado de insulinorresistencia en
pacientes con esquizofrenia del que se obtuvieron resultados compatibles con esta
hipótesis 26 y, recientemente, se concluyeron dos trabajos que sugieren una posible
asociación del metabolismo de la glucosa con la esquizofrenia y otras psicosis
relacionadas, resultados concordantes con los datos que muestran otras revisiones
internacionales, con particular interés el informe ya mencionado de la Asociación
Mundial de Psiquiatría.11,12

Se plantea, pues, la disfunción en dos aspectos básicos de la nutrición cerebral: a) el


intercambio de sustancias y energía a través de la membrana y b) la eficiente
utilización de la glucosa como principal fuente energética para el metabolismo y, por
tanto, de las reacciones químicas que deben ocurrir para lograr la plenitud del sistema
nervioso central. Además, con independencia de los elementos ya planteados, la
deficiente salud física de los pacientes con psicosis, con una mortalidad dos a tres
veces superior a la población general, la frecuente asociación con enfermedades
endocrinometabólicas, el incremento de factores de riesgo para las enfermedades
crónicas no transmisibles como tabaquismo, drogodependencia, sedentarismo, dieta no
saludable, obesidad y también el uso de los antipsicóticos, sobre todo los que se
conocen como atípicos,27,28 agrava la situación de mala nutrición cerebral en los
pacientes con trastornos psicóticos.

En resumen, diferentes mecanismos conducen a dificultades en el proceso nutricional


de los pacientes con psicosis, inclusive desde la fase inicial de aporte, por el estado
mental de los enfermos. Si se aspira a elevar la calidad de los cuidados que se brindan,
la mala nutrición cerebral de los enfermos con trastornos psicóticos debe ser tenida en
cuenta para la realización de cualquier proceso diagnóstico, terapéutico o de
rehabilitación, así como para el diseño de programas de protección y prevención de la
salud mental.29-33

Apreciar cuánto, cómo y sobre todo qué comen los pacientes con trastornos psicóticos
debiera ser un tema fundamental cuando se diseñan las estrategias en los niveles de
atención primaria, secundaria y terciaria para esta subpoblación de pacientes, quienes
por su crónico estado de mala nutrición cerebral y muchas veces, también periférica,
necesitan de la dietoterapia, psicoeducación, monitoreo de las variables bioquímicas y
antropométricas de la evaluación nutricional y corrección oportuna de cualquier
disfunción diagnosticada.

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Recibido: 9 de febrero de 2016.


Aprobado: 24 de marzo de 2016.

Milagros Marot Casañas. Hospital Clínico Quirúrgico "Hermanos Ameijeiras". Correo


electrónico: milamar@[Link]

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