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El vaciamiento de las empresas de capital extranjero en la argentina ¿Una historia
REITERADA?
GABRIELA GRESORES. CIEA-IIHES-UBA
Introducción
En el contexto de la agudización de las crisis en la argentina, el comportamiento de las
empresas monopólicas de capital extranjero parece seguir un patrón de endeudamiento,
vaciamiento, default y traspaso al Estado. Dada la actualidad de este tema y el planteo de
empresas, como Telecom Argentina, de repetir esta estrategia empresarial resulta significativo
introducir en nuestros cursos de Historia Económica y Social Argentina el análisis de casos
históricos que contribuyan a explicar con mayor claridad los hechos presentes y plantear
preguntas de fondo sobre aquellas determinaciones de la estructura económico-social de
nuestro país que se derivan en la repetición de políticas lesivas para el desarrollo económico
interno.
En este caso presentaremos como ejemplo el vaciamiento de una empresa emblemática: el
frigorífico Swift y las alternativas de su quiebra a inicios de la década del 7 0 . Dicha retirada tuvo
como particularidad una serie de maniobras económicas y políticas que derivaron en un
escándalo de fuerte impacto en la sociedad. Nos interesó particularmente estudiar los roles que
jugaron en el mismo los distintos sectores implicados, que excedieron el marco específico,
insertándose en los principales debates políticos de una época signada por agudos conflictos
de poder.
1. Introducción
En el contexto de la agudización de las crisis en la argentina, ei comportamiento de las
empresas monopólicas de capital extranjero parece seguir un patrón de endeudamiento,
vaciamiento, default y traspaso al Estado. Dada la actualidad de este tema y el planteo de
empresas, como Telecom Argentina, de repetir esta estrategia empresarial resulta significativo
introducir en nuestros cursos de Historia Económica y Social Argentina el análisis de casos
históricos que contribuyan a explicar con mayor claridad los hechos presentes y plantear
preguntas de fondo sobre aquellas determinaciones de la estructura económico-social de
nuestro país que se derivan en la repetición de políticas lesivas para el desarrollo económico
interno.
En este caso presentaremos como ejemplo el vaciamiento de una empresa emblemática: e!
frigorífico Swift y las alternativas de su quiebra a inicios de la década del 7 0 . Dicha retirada tuve
como particularidad una serie de maniobras económicas y políticas que derivaron en ur.
escándalo de fuerte impacto en la sociedad. Nos interesó particularmente estudiar los roles que
jugaron en el mismo los distintos sectores implicados, que excedieron el maree específico,
insertándose en los principales debates políticos de una época signada por agudos conflictos
de poder.
Con su instalación en la Argentina, en 191C, el frigorífico Swift se erigió como e! primer
exportador de carnes vacunas del país y una de sus principales empresas. Subsidiaria de una
de las sociedades más importantes del pool de Chicago, hacia la década del '20 contaba con
dos enormes plantas procesadoras de bovinos ubicadas en las provincias de Buenos Aires y en
Santa Fe, fuertemente integradas verticalmente.
Si bien durante la década del '60 la hegemonía mundial y continental de Estados Unidos marcó
su impronta sobre las relaciones internacionales de la Argentina, los países europeos-tomados
en su conjunto- continuaban siendo su principal socio comercia1 Esta relación basada
36 -
principalmente el la exportación de alimentos hacia la Europa se vio obstaculizada por las
políticas de protección de la producción agraria llevadas adelante por la CEE, que afectaron
fuertemente a la industria frigorífica local, conjuntamente con otros rubros característicos de la
economía exportadora nacional. La influencia de los capitales norteamericanos en el sector
industrial argentino -producto de las políticas "desarrollistas” instauradas desde fines de la
década del '50-' comenzaba a resquebrajarse, diez años después, como correlato del “relativo
debilitamiento de la economía estadounidense” como resultado de un creciente déficit de su
balanza de pago y los reveses en la Guerra de Vietnam, situación que se agravaría
posteriormente con la crisis monetaria de 1971 y la crisis petrolera de 1973. Esta situación
facilitó la emergencia de sectores críticos sobre el peso de Estados Unidos en la política y la
economía del p a ís .1
2
Breve reseña de la historia de la compañía
Si bien el Swift mantuvo como actividad central el procesamiento de productos bovinos para
exportación y consumo,3 llevada a cabo básicamente en los establecimientos de La Plata y
Rosario, también abarcó una gama muy amplia de actividades agroindustriales: a través de su
empresa Provita S.A. contaba con tres plantas elaboradoras de alimentos balanceados para
animales en Liniers, Santa Fe y Entre Ríos y una procesadora de aves. Otra empresa de su
propiedad, Ibri S.A., tenía una planta faenadora de aves. Poseía tres frigoríficos para el
faenamiento de ovinos en la Patagonia (San Julián, Santa Cruz y Río Gallegos). Una planta
elaboradora de chacinados en Capital Federal. Nueve cremerías/queserías en Buenos Aires,
Córdoba y Santa Fe. Además, en la planta de Rosario llegaron a producir aceites comestibles,
jabón y leche en polvo. A mediados de siglo los Swift se asociaron con otros frigoríficos de
Chicago, conformando la International Packers Limited (IPL).4 En Argentina, además del Swift
la IPL era propietaria del Armour, el Wilson, el Codahy y La Blanca,5 por lo que concentró el
conjunto de los principales frigoríficos de capital norteamericanos en nuestro país al tiempo que
se iniciaba la decadencia de los grandes establecimientos en el negocio de las carnes. En la
década del 50 las grandes plantas frigoríficas evidenciaban problemas operatorios de
significación. Ubicadas estratégicamente en función del mercado externo, tenían dificultades
para abastecer un mercado interno en constante crecimiento, y comenzaban a sentir la
competencia de los mataderos locales, más cercanos a los centros de consumo.
La rápida recuperación europea, el aumento de la competencia externa -e n la que jugó un rol
importante la creación de férreas barreras sanitarias- impidió a la Argentina reposicionarse en
el mercado. En el marco interno, la liquidación de las políticas que habían beneficiado a los
grandes frigoríficos de capital extranjero, hacia fines de la década del 50, aceleró su crisis, e
iniciaron un lento y complejo proceso de retirada, que aquinó particularidades en función de las
decisiones tomadas por cada empresa, pero de la, la correlación de fuerzas entre los distintos
grupos de poder político y económico internos y su relación con las potencias externas.
En este marco, ¡nicialmente el Swift, se planteó una estrategia para sobrevivir, adaptándose a
los nuevos requerimientos. El efecto más notable de este proceso de acomodación fue la
abrupta caída del procesamiento de carne enfriada, que había sido su fuerte en la etapa anterior,
a favor de los corles, las conservas (un producto clásico que la empresa mantuvo) y las carnes
1Ciafardini, Horacio. Crisis, inflación y desindustrialización en la Argentina Dependiente. Agora, Buenos Aires.
1990.
2 Spiguel, Claudio y Laufer, Ruben. “Europa Occidental en las relaciones internacionales argentinas del
mundo bipolar. 1970-1990”. En: Revista Ciclos Vol.VIII No. 14/15. 1998. p. 119.
3La especialización en el procesamiento de carne vacuna fue progresiva y se acentuó a partir del cese de
actividades de los establecimientos de la Patagonia, hacia fines de la década del '60. cuando el 95% de las
ventas brutas tenían como base la carne vacuna. Por otra parte, los diversos grupos propietarios del Swift
a lo largo de su historia incluyeron en general otros establecimientos y una gran variedad de actividades
productivas y financieras, nacionales e internacionales, que escapan al objeto de la presente investigación.
‘ En adelante IPL.
5 Informe sobre Swift-Deltec. Junta Nacional de Carnes. Edición y prólogo de Salvador Maria Lozada. El
Coloquio. Buenos Aires, 1974. p. 73.
363
cocidas. Estos cambios estaban estrechamente vinculados a saltar, mediante la cocción y el
deshuese, las barreras aftósicas y mantener el mercado norteamericano. Para desarrollar este
camino, en la primera mitad de la década del '60 se realizaron fuertes inversiones en los
establecimientos de Berisso y Rosario, efectuadas -según la empresa- para adaptarse a la
diversificación de la demanda y a las exigencias sanitarias internas y externas, automatizando
procesos, instalando una planta potabilizadora de agua y una usina propia para autoabastecerse
de fuerza motriz.
La necesidad de estas inversiones encontró un marco sumamente favorable en la política del
gobierno desarrollista, que incentivaba la importación de capitales extranjeros -principalmente
norteamericanos-, como parte de su estrategia de modernización industrial.6Aunque las medidas
tomadas por el gobierno de Arturo Frondizi (1957-1962) se centraban principalmente en el
desarrollo de industrias dinámicas, desatendiendo a los sectores de crecimiento vegetativo, la
titularidad norteamericana del Swift lo situaba en un lugar de privilegio para beneficiarse con la
promoción estatal.7 En este sentido es importante resaltar que la mayor parte de las inversiones
se realizaron en función del decreto del Poder Ejecutivo N? 12.275/59 que autorizó a la
Compañía Swift de La Plata S.A.F. a importar maquinarias y equipos por la suma de U$S
10.625.347 eximidos del pago de recargos y depósitos previos, para la ampliación y
modernización de sus plantas de La Plata y Rosario.8 Dicho decreto se justificaba por la
importancia otorgada a la exportación ganadera, aclarando que "las maquinarias y equipos a
introducir deberían ser de una técnica altamente especializada que permitiera elevar la
productividad y promover el desarrollo y perfeccionamiento tecnológico nacional’ . En este marco
el Swift activó bienes por un valor de U$S 9.816,149,30, correspondiendo U$S 5.238.731,90 a
la fábrica de La Plata y U$S 4.577.417,40, a la de Rosario.9 Esta adquisición de equipos no se
realizó a partir del aporte de capital de la empresa, sino que se financiaron con créditos de!
Eximbank of Washington, Deltec International y Kent Products y en menor medida por distintos
proveedores. El Swift pudo así adaptarse en parte a los cambios en la demanda, sin embargo
hay que tener presente las limitaciones que encontraba la industria frigorífica -e n general- para
adaptarse al cambio tecnológico que se imponía en ese momento, ya que muy poco del proceso
de trabajo puede ser automatizado. Por sus características, la industria frigorífica encuentra
topes hasta hoy insalvables para seguir a las industrias dinámicas e r su proceso de aumentar
la extracción de plusvalía relativa. Desde el punto de vista de la demanda, también encuentra
límites para incrementar el grado de procesamiento y, por ende, el agregado de valor también
es muy limitado, aún en la actualidad, el mercado para comidas preparadas es prácticamente
insignificante en relación con la demanda total de carnes, tema que desde esa época hasta hoy
sigue figurando en los proyectos productivos de esta industria. Teniendo en cuenta estos
condicionantes, no se registró un aumento de la producción y por lo tanto, los créditos resultaron
un pesado lastre financiero para la empresa, al que se sumó la compra, por parte del Swift, de
dos frigoríficos prácticamente quebrados, propiedad de su misma compañía matriz, La Blanca,
en 1963, y el Armour, en 1969, quien hipotecaba así el futuro de su empresa más dinámica en
función de preservar sus intereses como compañía.
IPL mantuvo la propiedad del 99% del paquete accionario hasta que en 1969 se asoció con una
corporación financiera multinacional, Deltec Panamericana Ltd., tuerte acreedor de IPL, radicada
en Nassau, Bahamas, conformando una nueva sociedad con el nombre de Deltec International
Limited, propietaria de las acciones de la IPL,10 lo que incluía la Compañía Swift de La Plata.
6AA. VV. Acumulación y centralización del capital en la industria argentina. Tiempo Contemporáneo. Buenos
Aires, 1973, p. 84.
7Peralta Ramos, Mónica. Etapas de acumulación y alianzas de clases en la Argentina (1930-1970). Siglo XXI,
Buenos Aires. 1972. p. 162.
6 Informe sobre Swift-Deltec. Junta Nacional de Carnes. Edición y prólogo de Salvador María Lozada. El
Coloquio. Buenos Aires, 1974. p. 56.
£ Informe sobre Swift-Deltec. Junta Nacional de Carnes. Edición y prólogo de Salvador María Lozada. El
Coloquio. Buenos Aires, 1974. p. 57.
10Oscar Alende. Los que mueven las Palancas Peña Lillo, Buenos Aires 19"’2
369
Un año después, el Swift solicitaba la convocatoria de acreedores. Seguramente en esta
decisión pesaron los factores objetivos, como las variaciones en el mercado externo, la caída
del stock ganadero y las políticas oficiales, pero fundamentalmente expresa las estrategias de
gerenciamiento de la empresa, más orientada a obtener beneficios financieros, privilegiando la
toma de ganancias por parte de los propietarios extranjeros. El corto lapso mediado entre el
traspaso de las acciones a Deltec (agosto de 1969 y su quiebra, un año después) podría estar
indicando más una acción tendiente a salvaguardar los intereses del principal acreedor de la
empresa, que una intención de desarrollar una estrategia productiva.
Por otra parte, este tipo de operaciones no parecían ¡frecuentes, sino una modalidad corriente
en la época que es descripta de la siguiente manera descripta de la siguiente manera en el
semanario Busines Week de Nueva York: “Una sociedad financiera... adquiere una planta
exportadora en un país económica o gubernamentalmente subdesarrollado. Esta exporta con
destino al holding o a sus subsidiarias, subfacturando, a un precio que puede ser inferior al
propio costo. La pérdida en los libros de la empresa local se cubre con préstamos en divisas que
otorga el propio holding empleando el beneficio que obtuvo entre el bajo precio de compra y el
de posterior venta, sobre el que no ha pagado impuestos. Sin desembolsar un centavo el holding
se va transformando en acreedor de su propia empresa y del país. Se trata de obtener luego el
solvente comprador local que garantizará el pago de la deuda externa. De ser necesario se
movilizan algunos patriotas nativos que en nombre del interés superior de la nación proponen
la estatización de la empresa o su transformación en cooperativa obrera...La expropiación no
aporta riesgos ya que los gobiernos están obligados a respetar las deudas externas en
salvaguarda del propio crédito, o como suele decirse, del honor nacional. "
En abril de 1970 la compañía desplegó una campaña publicitaria en donde se comunicaba la
designación como presidente y gerente general de la compañía del coronel Enrique Holmberg
Lanusse, primo de Alejandro Agustín Lanusse, por entonces comandante en jefe del ejército,
y poco después presidente de la Nación. El nuevo gerente -que venía a reemplazar al anterior,
R.W.Herbert, de origen norteamericano-, tenía como misión principal llevar adelante la
“argentinización de la empresa, es decir encontrar compradores argentinos para el 51% de las
acciones en una operación de “joint ventures".12
En realidad, esta tarea había sido impulsada, desde fines de 1969, por Adalbert Krieger Vasena,
ministro de economía durante la dictadura de Juan Carlos Onganía (1966-1970). Krieger Vasena
había renunciado al sillón ministerial en Julio de 1969. En Octubre de ese mismo año, el
presidente de Deltec Internacional, Clarence Dauphinot visitó la Argentina y le ofreció al ex
ministro “colaborar con un programa que contemplaba esencialmente, transferir la mayoría
accionaria de la Compañía Swift de La Plata a un grupo de accionistas argentinos".'3 El
ofrecimiento fue aceptado, aunque se mantuvo en silencio -p a ra evitar suspicacias difícilmente
evitables- hasta la renuncia de Krieger al directorio de Deltec, nueve meses después, habiendo
embolsado el ex ministro la suma de 100.000 dó lare s.14
El acuerdo, que según los periódicos salvaba “a la deficitaria empresa del cataclismo", rindió sus
primeros frutos con la refinanciación de la abultada deuda con el Eximbank y se proponía como
un respaldo para arreglar las cuentas con sus acreedores locales. Sin embargo la venta no se
realizó, dejando la duda de si había sido un compromiso real, o una operación publicitaria (dados
los múltiples lazos de complicidad) para lograr descomprimir la asfixiante situación financiera de
la compañía.
A esta altura nos preguntamos por qué desplegar la estrategia de “argentinizar", frente a
cualquier otra, tendiente a consolidar la economía de la empresa. Para aproximarse a una
respuesta es necesario tener en cuenta que el ciclo de inversiones extranjeras -particularmente
norteamericanas- en la argentina estaba tocando su techo.
11Diario Clarín. 20-10-71 “El Caso de la Swift en la Prensa de Estados Unidos”.
12Solicitada del 8/9/70, reproducida en: Carnes: La guerra de las solicitadas. Realidad Económica na3 , 1971,
p. 62-63.
13Diario La Nación. 23-8-1970, sección 3ra. p. 2.
14Revista Periscopio. No. 49 25-8-1970. p. 25.
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Efectivamente, dicho ciclo había comenzado a partir de ias condiciones favorables otorgadas
durante el gobierno de Frondizi y había continuado con políticas igualmente beneficiosas durante
el de Onganía. En ese momento, los objetivos manifestados por estos gobiernos se basaban en
la necesidad de capitales para lograr un desarrollo industrial para la exportación que permitiera
superar las periódicas crisis de la balanza de pagos que afectaban nuestro país. No obstante,
ese no fue su resultado en lo fundamental, sino una desnacionalización de la industria destinada
al consumo interno y un serio desequilibrio de la balanza de pagos provocado por la importación
masiva de bienes de capital, en general obsoletos. La relativa estrechez de este mercado limitó
la expansión de los negocios que redundó en una desaceleración de la inversión extranjera.15
Otro elemento a tener en cuenta es el clima ideológico de la época. El final revulsivo de los '60,
signado por la fuerte crítica al sistema y el proceso de descolonización de los países del Tercer
Mundo, junto con los problemas acarreados por la fuerte presencia de los capitales
estadounidenses en la Argentina, reavivaron a las corrientes antinorteamericanas vernáculas.
Las posiciones “antiyanquis" reunían a tendencias ideológicas diversas expresión de distintos
sectores de la sociedad argentina. Desde los sectores oligárquicos -ligados principalmente a
los capitales europeos-, que disputaban con Estados Unidos por el mercado internacional de
carnes y cereales y planteaban que la relación con el país del norte era endeble y obligaba a
desestimar otros mercados más estables; hasta el nacionalismo popular, antimonopolista y
antimperialista, que se había manifestado a través del peronismo, corrientes del radicalismo -
incluso de un período de Frondizi-, y una parte de los partidos de la izquierda.16
Es necesario aclarar, que este clima de ideas se daba en un contexto político de suma fluidez.
La Argentina sufrió entre 1969 y 1971 tres recambios presidenciales dentro del régimen
dictatorial (Onganía, Levingston y Lanusse). Estas disidencias en las Fuerzas Armadas
expresaban la aguda disputa entre los distintos sectores de poder, así como de los intereses
imperialistas. Por su parte, los sectores populares habían conmovido al país con violentas
jornadas de lucha (Cordobazo, Rosariazo, etc.) por medio de las cuales intentaban imponer una
salida, para algunos, democrática y combatir la legislación que deterioraba sus condiciones
laborales y para otros un desemboque revolucionario de la crisis.
La crisis de la gran industria extranjera de la carne en la Argentina, y sus conductas basadas en
un sistemático “estiramiento” del marco legal, fueron uno de los centros de crítica de estas
corrientes.
4. La crisis y el escándalo
4.1. Intentos de defensa y convocatoria de acreedores
Así como en Agosto de 1970 se había pretendido dar una imagen de consolidación de la
empresa a partir de la operación “argentinización”, un mes después, durante un almuerzo que
tradicionalmente la compañía ofrecía a sus proveedores en ocasión de la Exposición Rural de
Rosario, el presidente del Swift intentó tranquilizarlos frente a los atrasos en los pagos que venía
teniendo el frigorífico. Para ello Holmberg destacó su desempeño como administrador de!
Ingenio La Esperanza de Tucumán -o tra de las empresas del grupo Deltec- y su condición de
m ilitary las seis generaciones de argentinos que componían su familia, así como la solidez de
la empresa.
Como trasfondo de esta cuestión se encontraba un conjunto de circunstancias que hacía inviable
la operatoria de la compañía: a) un stock ganadero estancado cuya faena se derivaba
crecientemente hacia el consumo, lo cual, por una parte encarecía el precio de la materia prima,
y por otro, junto con la desregulación del mercado interno, impedía ejercer a las grandes fábricas
el control monopólico de otras épocas, b) Los cambios en el mercado mundial habían
desarrollado la competencia, lo que junto con las barreras sanitarias complicaban la situación
15Ciafardini, Horacio. Crisis, inflación y desindusirialización en la Argentina Dependiente. Agora. Buenos
Aires, 1990. p. 60.
16Ciafardini, Horacio. Crisis, inflación y desindustrialización en la Argentina Dependiente. Agora. Buenor
Aires. 1990. p. 46.
37 -
de la oferta argentina, c) El peso del endeudamiento financiero de la compañía, aumentado por
la adquisición de La Blanca y el Armour, d) La propia operatoria de Deltec, que continuaba
adquiriendo la mayor parle de la producción del frigorífico a precios inferiores que los dictados
por el mercado.
A esta situación se sumó la importante succión de capital efectuada por la compañía madre,
Deltec, que se aseguró de cobrar, por anticipado, los créditos otorgados al Swift. En abril de
1970 estos ascendían a una cifra superior a los 19 millones de dólares, dos meses después
dicho monto se vio reducido a menos de 13 millones, lo cual incidió fuertemente en ¡a
continuidad del funcionamiento del frigorífico. En octubre el Swift detuvo lo principal de sus
actividades productivas, suspendiendo a casi 8.000 trabajadores.17
Mientras tanto, el Swift preparaba su presentación en convocatoria argumentando como
causantes de su quebranto "el nivel de precios de la hacienda, el aumento de los insumos
industriales y la desproporción de las retenciones y gravámenes a la exportación”.'8Atrás había
quedado el intento de sociedad con capitales nacionales, así como los insistentes intentos para
venderle el Swift al estado, utilizando como elemento de presión los casi 20.000 trabajadores
que quedarían en la c a lle .19
4.2. Los d istin to s sectores frente a la Junta de Acreedores
La Justicia designó, por sorteo, al Juzgado Comercial No.8, a cargo del Dr. Salvador María
Lozada. Su accionar, además de aparejarle una serie de querellas en contra de su propia
persona, le reportaría en su momento una cuota de prestigio personal y político entre los
sectores contrarios a los monopolios norteamericanos. La presentación en convocatoria dio lugar
a una serie de estudios necesarios para evaluar la condición económica de la empresa y la
acción de distintos actores en torno a la situación, los cuales produjeron a su vez investigaciones
seguidas desde la óptica de cada sector.
Por una parte, el Swift propuso a los bancos acreedores la realización de un estudio de su
situación económica, el que fue encomendado a Lorenzo Sueta. El mismo reveló la confusa
situación de la contabilidad de la empresa, los perjuicios que habían ocasionado la compra del
Armour y La Blanca y la operatoria que permitía la transferencia de ganancias a Deltec,
mermando las posibilidades del propio frigorífico. Después de este informe preliminar los bancos
-posiblemente bajo presión de la empresa- decidieron poner fin a la gestión de Sueta. Al mismo
tiempo, un ganadero, acreedor del Swift, José R. Zurdo presentó una impugnación de los
créditos de Deltec. Efectivamente, Deltec Internacional Ltd. y otras subsidiarias europeas se
habían presentado como los principales acreedores -co n un 40% de la deuda total- del Swift,
a pesar de ser asimismo propietarias del 99% de las acciones. Resulta llamativa la posibilidad
de presentación de Zurdo, aparentemente un pequeño productor del oeste de Buenos Aires,20
contra un pool extranjero, y sobre todo porque su impugnación fue aceptada. Sin embargo
debemos tener en cuenta que Zurdo contó con el patrocinio legal del Dr. Carlos Aleonada
Aramburú, ex ministro de Justicia durante el gobierno radical de lllia.2' Acompañaba la
impugnación un extenso estudio donde dejaban probado el doble papel de Deltec como
propietario y acreedor. Asimismo el informe aborda “los temas de la empresa multinacional como
realidad económica y la desnacionalización, señalando que ellas tienen estrecha relación con
la cuestión que se expone...Agregan las causas que a su juicio, determinaron a Deltec a
presentar en convocatoria de acreedores a su filial Swift de la Plata, y afirman que resulta
explicable que...los consorcios monopólicos internacionales, hayan replanteado toda su
actividad".22
17Diario La Nación, 22-12-70. p. 15.
18Diario La Nación, 22-12-70. p. 15.
19Aldo Ferrer. Entrevista realizada en octubre de 1993.
20 Pepe Treviño. La carne podrida. El caso Swift-Deltec. Peña Lillo, Bs As. 1972. p. 127.
21 Diario La Nación, 10-8-71.
22 Diario La Nación, 10-8-71.
372
Otro informe tue el que realizó ei Síndico designado, Dr. Oiives, para informar sobre el estado
económico y financiero del Swift, en el cual destaca la responsabilidad de la compañía en su
propio quebranto.23 Un cuarto informe fue elaborado por la Universidad Tecnológica Nacional
para determinar la valuación de los bienes. Curiosamente este peritaje dio como resultado una
valuación de 48.000 millones de pesos (el doble de la deuda contraída por el Swift), mientras
que en ese momento, el presupuesto para construir a nuevo un frigorífico ultramoderno era de
alrededor de los 10.000 m illones.24
Posteriormente se dio a conocer un último informe, confeccionado por la Junta Nacional de
Carnes, de carácter reservado, el cual, de tono sumamente crítico hacia Deltec, ya hemos
trabajado extensamente en otro artículo. 25
Entretanto, la compañía también se preparaba para la asamblea de acreedores. Pocos días
antes de la asamblea, tomó conocimiento público que la empresa estaba exigiendo cartas
poderes firmadas en blanco a su personal "para que en representación de obreros y empleados
votaran a favor de la empresa en la junta de acreedores”. Muchos obreros habían firmado para
mantener su fuente de trabaje. Aparentemente los documentos fueron entregados al Sindicato
por intermedio de su paritaria. Frente a este hecho el Juez Lozada separó al directorio de la
empresa.26 Hubo otras denuncias del mismo tenor, presentadas por la Sociedad Rural de
Lincoln, la Cámara Argentina de Martilieros y Consignatarios, y de la empresa Nillar.27
Paralelamente la compañía se había asegurado la publicidad del voto favorable de los
consignatarios de Liníers y de la banca privada y provincial.28
Más paradójica fue la posición sindical. La Federación Gremial del Personal de la Industria de
la Carne y sus Derivados publicó una solicitada titulada: "Ante el caso Swift. En defensa de las
fuentes de trabajo y del interés nacional. En la misma plantean que el grupo Deltec "configura
uno de esos factores monopólicos y debe ser considerado enemigo del pueblo argentino",
denuncian a los sectores ganaderos tradicionales “como responsables, conjuntamente con los
grupos monopólicos extranjeros, del retroceso constante de la ganadería argentina...ratificamos
que somos enemigos de los monopolios imperialistas, pero que también lo somos de la
oligarquía ganadera...Reiteramos que esos establecimientos no pueden cerrar sus puertas
porque dejarían sin sustento a quince mil familias trabajadoras..." Advierten que la única solución
para el caso Swift era: la expropiación inmediata de todos los bienes del frigorífico, el
desconocimiento de los créditos de Deltec, la conversión de los créditos de los ganaderos y
consignatarios en aportes de capital y la explotación de la planta bajo control obrero”. Después
de lo cual culmina: "Advertimos que si no se nos garantiza la concreción de la solución integral
que reclamamos...nos veremos obligados a votar afirmativamente por el concordato que
proponga la empresa".29 Dada esta afirmación, no resulta impensable que el sindicato haya
colaborado en la tramitación de los poderes en blanco que ya había sido denunciada.
El 4 de octubre, día de la asamblea, Deltec publicó una solicitada informando a los acreedores
que de ser homologado el concordato se comprometía a capitalizar su crédito contra Swift por
más de 9 millones de dólares. Recordemos que en abril de 1970 estos créditos eran superiores
a los 19 millones, es decir que la empresa madre había cobrado más de la mitad de su deuda.
La asamblea se realizó en el Teatro Municipal San Martín, lugar excepcional para eventos de
este tipo, lo cual revela la trascendencia política del mismo. Resulta interesante la descripción
de un dirigente gremial del Swift sobre el clima de ese día: "el lunes a la mañana, bien temprano,
en vez de ir a trabajar, quinientos obreros del Swift se subieron a diez micros y fueron al Teatro
San Martín., .estaban convocados a la asamblea de acreeoores.. .y llevaban bombos y canelones
23Treviño, Pepe. La carne podrida. El caso Swift-Deltec. Peña Lillo, Buenos Aires, 1972. p. 129
24Traviño, Pepe. La carne podrida. El caso Swift-Deltec. Peña Lillo, Buenos Aires, 1972. p. 131.
25 Gresores, Gabriela Apuntes para la historia del frigorífico Swift en la Argentina (1957-1980). En: El
complejo agroalimentario de la carne vacuna argentina. Cuadernos del PIEA No. 7. Buenos Aires, 1998.
* Diario La Razón 23-11-71. p. 4.
27Diario La Nación, 23-11-71. p. 6.
28Diario La Nación, 29-9-71.
29Diario La Nación, 2-10-71.
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pidiendo por la fuente de trabajo...Todos mezclados. Estancieros distinguidos, criadores y
engordadores de poncho y botas, banqueros de traje gris y obreros de camperas gastadas y
zapatos de trabajo. Todos eran acreedores, representantes de acreedores o defensores de
acreedores". También llegaron cuatro micros con trabajadores del Swift de Rosario. A la noche
“los obreros armaron campamento en el teatro y se quedaron hasta tarde charlando y
cantando".30 El martes a la mañana la portada de los principales diarios de la Capital informaban
que el concordato había sido aceptado por el 86,81% de los presentes (1205 sobre 1388).
Habían votado a favor la banca privada, la provincial y hasta el Banco de la Nación -Jo que
confirmaba el apoyo del gubernamental-; también a favor habían estado los consignatarios de
Liniers, los obreros y otros particulares.31
La aceptación del concordato por parte dei la Asamplea permitía a la empresa reposicionarse
para negociar nuevamente su situación. Faltaba la homologación por parte del Juez Lozada,
pero si la intención del Swift hubiera sido la de continuar sus operaciones, contaba a su favor
con sus contactos en el poder político que ya había movilizado anteriormente.
En este sentido resulta significativa la denuncia necha por el Juez Lozada acerca de las
presiones recibidas por funcionarios del gobierno de Lanusse, para la homologación. En una
querella por calumnias e injurias el Juez declaró que fue citado por el ministro de Justicia, Bruno
Quijano, quien le expresó claramente “Lozada, hay que homologar ese concordato”. Las razones
aludidas por el ministro se relacionaban con la necesidad “de no frustrar un préstamo de 1.000
millones de dólares norteamericanos en cuya obtención él mismo se encontraba empeñado".32
En contra de estas presiones, el Juez Lozada declaró la quiebra del Swift, y nombró liquidador
al Poder Ejecutivo de la Nación el cual dispuso que el frigorífico continuara sus funciones
normalmente bajo la administración de Miguel Busquet Serra “hombre estrechamente vinculado
al medio rural”, ex presidente de la Corporación Argentina de Productores de Carnes'' y en ese
momento, director del Banco Ganadero.33 "Igualmente se encomendó y facultó a los bancos
oficiales a poner de inmediato a disposición del administrador-liquidador las sumas necesarias
para la continuación de la actividad de la empresa“.34EI frigorífico continuó su actividad bajo
control del Estado con una gestión dispar que produjo grandes pérdidas económicas que se
tradujeron en progresivas erogaciones del fisco. Deltec prosiguió con su rol de principal
comprador de la producción del Swift durante un año, lugar que fue ocupado posteriormente por
la Campbell Soup, de antigua vinculación con la anterior administración del Swift a través de su
subsidiaria Capistrana, y que terminaría adquiriendo la planta de Rosario en 1980.Como era de
esperar, el cambio institucional se tradujo en un cambio de la situación de la empresa y en
septiembre del 7 3 la Corte Suprema de Justicia aceptó la extensión de la quiebra a todo el
grupo Deltec. Así quedó implicada la segunda empresa más importante del grupo, el Ingenio
Esperanza, que contaba con más de 70.000 hectáreas de tierras en la provincia de Jujuy. Sin
embargo, un nuevo cambio en la política volvería a incidir en la suerte de Deltec. La nueva Corte
Suprema impuesta por la dictadura militar en 1976 dejó sin efecto la extensión de la quiebra
sobre el Ingenio La Esperanza.35 En 1977 se licitó lo principal del complejo: las plantas
frigoríficas de La Plata y Gobernador Gálvez, las doce sucursales comerciales del interior del
país y la administración central de la firma. Finalmente fue adjudicado por 16.300 millones de
pesos, un precio sospechosamente bajo, a una empresa de capital nacional, "Carnes
Argentinas". Esta pertenecía al grupo Constantino compuesto por consignatarios de hacienda
e importantes terratenientes que habían incursionando en el negocio procesador mediante la
adquisición del frigorífico Penta de Quilmes (1970), el Rioplatense (1974), el 50% del frigorífico
30Testimonio de Daniel Egea, dirigente sindical del Swift. Anguita Eduardo y Caparros, Martín. La voluntad.
Norma, Buenos Aires, 1997. p. 506
31 Diario La Nación, 6-10-71 p. 1.
32Realidad Económica No.8/9. Julio 1972 p.99. Diario El Cronista Comercial 30-6-72; Diario La Opinión, 30-
06-72.
33 Diario La Nación, 10-11-71.
34Diario La Nación. 9-11-71.
35Diario La Razón, 28 de septiembre de 1976 y La Nación, 22-12-76.
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"Consignaciones Rurales", y finalmente el Swift.36 En 1980 la Corte Suprema de Justicia volvió
a reveer su posición treme a Deltec, haciéndola responsable de la quiebra y dispuso la venta
judicial del ingenio La Esperanza.37 Resulta interesante observar, aún cuando este problema
quede fuera de los objetivos de este trabajo, que dicho remate provocó un nuevo escándalo
ocasionado por la intervención del estado provincial a favor de uno de los grupos compradores,
que desembocó en un nuevo juicio.38 Recién en 1979 los acreedores del Swift comenzaron a
cobrar sus cuentas, después de interponer recursos ante la justicia para impedir que el estado
se apropiara del pago devenido por la privatización del frigorífico para compensar los gastos
ocasionados durante la gestión oficial de las plantas. En 1980, una nueva distribución de fondos
permitió a los acreedores obtener el 25% de la deuda.39
6. Consideraciones finales
La repercusión que tuvo el caso Swift-Deltec dentro de la política nacional nos permite acceder
a la comprensión de aspectos la dinámica habitual del capital extranjero en nuestro país. Su
importancia no se relaciona con la excepcionalidad del caso, sino en que el grado de tensiones
políticas y disputas que se tejieron en torno a él permitió que se ventilaran públicamente
elementos que habitualmente se encuentran ocultos bajo argumentaciones puramente de
mercado. Por su parte, más allá de la política seguida por los distintos gobiernos, resulta
acertada la observación de Schvarzer: “En todos los casos el Estado asumió un rol de hospital
de empresas en mal estado; se hizo cargo de ellas y las mantuvo en marcha exhibiendo notable
incapacidad para salir luego de esa trampa".40 Más que incapacidad, la acción estatal evidenció
una voluntad para resolver la situación sin deteriorar sus compromisos con las potencias
extranjeras, por una parte, fortaleciendo determinados intereses, y por la otra, intentando no
sumar al conflicto social existente un detonante como podría haber sido el cierre de tan
importante fuente de trabajo.
Hoy una vez más está planteada una situación comparable con la que describimos en este
trabajo. Las empresas extranjeras (principalmente las privatizadas durante la década del '90)
se encuentran gravadas por deudas que superan largamente el valor de sus activos. Las casas
matrices, que se beneficiaron durante años con la remisión de importantes ganancias, se niegan
a asumir la responsabilidad frente a los acreedores locales y ocultan que lo principal del
endeudamiento se basa en el sistema de “autopréstamos" desplegado por estas empresas para
efectuar remisión de ganancias con elusión impositiva.41 Al igual que Deltec, en los momentos
anteriores a su quiebra, las empresas privatizadas remitieron a sus casas matrices durante el
2001 (un año en el cual ya la crisis estaba en apogeo) importes mucho más altos que en los años
de plena actividad. La presión por la pesificación de las deudas internas les permitió licuarlas
y desarrollan una importante presión para que se establezca un seguro de cambio, que traspase
al Estado argentino lo principal de sus deudas con el exterior, gravándolo una vez más, como
en la década del '80, con una deuda externa ficticia e ¡legítima. Los argumentos por los cuales
los responsables de las políticas públicas justifican estas acciones son los mismos de entonces,
y se encuentra abierto el debate en la sociedad argentina sobre si una vez más pagará con la
miseria de su población la extracción de superbeneficios por parte del capital extranjero.
36Diario La Nación, 6-10-77. Jorge Schvarzer. Estrategia industrial y grandes empresas: el caso argentino.
Desarrollo Económico. Vol 18, nc 71, 1978, p.331.
A pesar de que el autor resalta que "más importante que el precio es la característica del grupo empresario
que lo adquirió", no aporta más datos que su origen como consignatario y su progresiva inserción en la
industria procesadora. Al respecto es posible señalar que la familia Constantini se hallaba estrechamente
vinculada con el grupo Gelbard.
37Diario La Nación 6-3-80 y 5-12-81.
38Diaro La Nación 2-12-81.
39 Diario La Nación, 2-11 -80 y 18-12-80.
40Schvarzer, Jorge. La industria que supimos conseguir. Buenos Aires, Planeta, 1996. p. 235.
41Kulfas, Matías. Las corrientes de capitales hacia la argentina, inversión extranjera, endeudamiento externo
y fuga de capitales en los noventa Revista Epoca año 1 no.1. Diciembre de 1999
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