Eep 2004 N 1
Eep 2004 N 1
EN ESTO PENSAD
LECTURAS DE EDIFICACION CRISTIANA
Es una publicación de distribución gratuita que se sostiene con las oraciones y la
AÑO NUEVO
NOTAS ACLARATORIAS Es indudable que, al comenzar un nuevo año, hemos de
desear que éste sea mejor que el año pasado, en el cual hemos
Las citas bíblicas utilizadas en esta publicación son to-
madas de la versión Reina-Valera Revisada en 1960. Sin visto ruina tras ruina, el derrumbamiento de todos los valores hu-
embargo, hay ocasiones en que la claridad del texto re- manos y de todo aquello sobre lo que el hombre podía apoyarse en
quiere el empleo de diferentes versiones, tales como la el mundo. Hubo fortunas perdidas, hogares destruidos, pueblos
Versión Moderna u otras. Excepcionalmente, puede ser deportados, bombardeos, incendios, destrucción, devastaciones,
necesaria la traducción directa de la versión usada por el hundimientos de grandes países, duelo, frío, hambre, paralización
autor de un determinado artículo. En cada caso se indica- de la industria, desempleo, etc. Hemos atravesado todo esto en
rá la versión empleada. los últimos tiempos. Hemos visto miserias indecibles que nos opri-
men el corazón, y si quizá no todos tuvimos que pasar por el crisol o la
Abreviaturas:
hoguera, son muy pocos los que no han llegado a sentir su calor. Tal
BAS =Biblia de las Américas como el profeta Habacuc, decimos: “¿Hasta cuándo, oh Jehová?”
RV 1909 =Reina-Valera Revisión 1909 Hemos atravesado estas cosas y, desde el punto de vista
RVR 77 =Reina-Valera Revisión 1977 humano, las perspectivas que tenemos para este año no son mejo-
RVA =Reina-Valera Actualizada 1989 res. Entonces, ¿cómo no desear que este año sea mejor que el pa-
VM =Versión Moderna ([Link], sado? Pero si, efectivamente, hemos visto abundar los males, ¿no
revisión 1929) hemos sentido, al mismo tiempo y a través de la prueba, los efec-
N.T.I. Gr./Esp. = Nuevo Testamento Interlineal tos dulces de la sobreabundante gracia de Dios? Nuestros pro-
Griego-Español (F. Lacueva)
yectos, nuestros planes y nuestros deseos han sido trastornados,
VHA = Versión Hispanoamericana
(Nuevo Testamento)
pero he aquí que, en lugar de hallar la ruina, hemos sido enrique-
__________ cidos con bienes permanentes, con cosas de lo alto, y hemos reci-
bido en nuestro corazón bienes infinitamente más preciosos que
(M. E.) = Messager Évangélique los que hemos perdido. Hemos sentido la simpatía del Señor, he-
__________ mos gustado su amor, hemos participado de las riquezas de su
gracia y de su gloria, hemos aprendido algo más de Él mismo. ¿No
Las citas bíblicas textuales se encuentran entre comi- compensa esto, y con creces, lo que hemos podido perder?
llas: “ ” y las citas no bíblicas entre comillas: « » Teníamos mucho que aprender; cosas que ignorábamos
hace un año. Esperábamos que el año nos resultara bueno, en el
Impreso en la República Argentina AÑO IX Nº 1 ENERO - FEBRERO 2004 1
EN ESTO PENSAD
morada, y su juicio está en relación con las exigencias de su san- “no hay mudanza, ni sombra de variación”? Su objetivo, como
tidad. Él es santo; sus ojos son demasiado puros para ver el mal, siempre, era bendecir; y, al final, Él le dio el doble de todo lo que
y el hombre es pecador. ¡Oh si el hombre, frente a las manifes- había poseído al principio: tal fue el resultado de la prueba que
taciones del poder de Dios, al menos quisiera reconocer su cul- Job debió atravesar.
pabilidad, en lugar de preguntar ¿por qué? o aun de acusar a Al permitir la tempestad, Dios también tiene por objeto
Aquel que lo castiga justamente! juzgar a los pueblos. En las palabras de Eliú hallamos las mismas
Cuando Dios permite que las nubes velen el cielo y cosas que aquellas que salen del trono de juicio: “relámpagos,
cuando “truena él con voz majestuosa”, lo hace para alcanzar truenos y voces” (Apocalipsis 4). Los relámpagos, con los cua-
sus diversos objetivos. En primer lugar Él piensa en bendecir: les Dios cubre sus manos, iluminan la tierra y manifiestan el mal
Dios derrama abundantemente su lluvia sobre multitud de hom- que se encuentra en ella y que será juzgado. Desgraciadamente,
bres (36:28). La lluvia es la bendición que desciende directa- hoy, como en los tiempos de Noé, la tierra está llena de corrup-
mente del cielo sobre los hombres y sobre todas las criaturas. ción y de violencia. El sonido estrepitoso de la voz divina denun-
Sin la lluvia, la tierra se encontraría desolada y absolutamente cia el mal, y sus truenos hacen trepidar a los enemigos. “Truena
estéril. ¡Qué abundante bendición produjo la terrible tempestad Dios maravillosamente con su voz; él hace grandes cosas, que
que se abatió sobre el hogar de Job! Antes de esa tempestad, en nosotros no entendemos”, en las cuales no se engaña, pues su
la casa de Job todo prosperaba, todo marchaba a pedir de conocimiento es perfecto. Dios jamás hiere ciegamente; Él man-
boca, el favor de Dios reposaba sobre toda su familia. Él, y todo da al relámpago a donde debe azotar. La flecha que alcanzó a
lo que le pertenecía, estaba rodeado de un cerco de protección. Acab había sido lanzada a la ventura, pero ella fue a herir a ese
Era bendecido en el trabajo de sus manos y su haber en la tierra desdichado entre las junturas y el coselete. Acab tenía que morir
era abundante. Su dichosa familia gozaba de los bienes que el delante de Ramot de Galaad: Jehová lo condujo allí y Él mismo
Dios lleno de bondad había derramado sobre todos ellos, y Job dirigió la flecha que lo traspasó (2.º Crónicas 18:33). El Dios
manifestaba una piedad poco común. Desde el punto de vista perfecto en sabiduría y en poder obra siempre así y todas las
humano, nada le faltaba. Pero Dios ve más lejos que nosotros, y cosas están a su servicio. Él dirige la estela del relámpago y, bajo
tenía reservada para su siervo una bendición mucho más exce- su conducción, “se revuelven las nubes en derredor, para hacer
lente. Así, Él permitió que una tempestad cayera sobre todo lo sobre la faz del mundo, en la tierra, lo que él les mande” (37:12).
que estaba en la casa de Job. El sol se oscureció y un viento Dios jamás envía estas cosas sin tener un objetivo preciso y una
tempestuoso parecía haber arrasado todo. Job fue golpeado en obra que cumplir. Compenetrémonos bien de este pensamiento
sus afectos, en sus bienes y en su cuerpo. En un instante, todo se en los tenebrosos días que atravesamos. Son numerosos los que
le volvió tenebroso. ¿Había cambiado Dios su buena disposi- podrían contarnos las maravillas que han visto en estos días tem-
ción para con su siervo? ¿Cómo se podría pensar esto, si en Él pestuosos, y mil veces más numerosas son las cosas en las cua-
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EN ESTO PENSAD LA TEMPESTAD
les nuestro Dios se ha manifestado de manera maravillosa, inclu- cómo es el mundo en el cual están y hacerlos aferrar a las cosas de
so sin que nosotros lo hayamos sospechado. lo alto, a la persona del Señor, a Aquel en quien se encuentran todas
¿Qué nos revelará Él, cuando todas las cosas sean ex- las bendiciones. Él los desteta así de las cosas visibles a fin de ali-
puestas ante su tribunal? Tendremos innumerables temas para mentarlos del pan del cielo y de hacerlos crecer para salvación.
adorarlo, contemplando la sabiduría que Él manifestó en sus Finalmente, el gran objetivo que Dios se propone es dar
caminos, y todas las cosas de las que nos guardó sin que noso- a conocer su misericordia, la cual permanece para siempre.
tros lo supiéramos. Sepamos permanecer tranquilos y confia- ¡Que nos sea concedida la gracia de estar profundamente
dos. Esto constituirá nuestra fuerza y nuestra seguridad. compenetrados en ella en los días que vivimos! Seamos lo que
En el capítulo 37, versículo 13, hallamos los motivos seamos, ya un justo Job o un pobre desdichado en el último es-
que hacen obrar a Dios cuando él hace revolver las nubes sobre calón de la miseria moral, aferrémonos a tal misericordia y
la faz de la tierra: “Unas veces por azote, otras por causa de su discernamos las maravillosas obras de Dios; así tendremos innu-
tierra, otras por misericordia.” Como azote, lo hace para merables temas para alabarlo. El hombre natural, desprovisto
castigar a los hombres a causa de sus iniquidades. A veces sus de inteligencia, no comprende nada de estas cosas. Murmura y,
golpes son terribles, pues las iniquidades de ellos son grandes: como faraón, se endurece bajo los golpes de la vara de Dios.
orgullo, voluntad propia, maldad y muchas otras cosas tan di- Sin embargo, Dios tiene un conocimiento perfecto y dirige todas
fundidas entre aquellos que profesan el cristianismo. Los casti- las cosas con divina sabiduría, sabiduría que no podemos com-
gos que caen sobre la cristiandad manifiestan claramente el bajo prender, tanto como no podemos comprender cómo Él hace
estado moral en que ella ha caído. brillar el relámpago y cómo mueve las nubes y conduce los nubarro-
Por causa de su tierra, pues la tierra es de Dios. Sabe- nes. No obstante, en estas cosas, la fe discierne Su mano y lo adora.
mos que el mundo es el campo en donde Él trabaja y esparce la Ahora los hombres no ven la luz brillante; ella está oculta
semilla (Mateo 13:37-38). Él quiere recoger una cosecha para en las nubes. Aquel que es la luz del mundo está en el cielo. Para
los graneros celestiales. “Los aguaceros de su fortaleza” (37:6; los suyos, todo el tiempo de Su ausencia es un tiempo de sufri-
RV 1909) riegan este campo y hacen germinar la semilla que fue miento; el viento les es contrario y a menudo la tempestad ruge y
esparcida allí de manera tan abundante. Por todas partes, en causa estragos alrededor de ellos. Pero la fe ve Su esplendor y,
este vasto campo, Él tiene a sus escogidos, a quienes quiere antes de que Él aparezca gloriosamente, podemos decir que ve-
poner en contacto con su Palabra viva y manifestar que son su- mos a Jesús. Por encima del nubarrón, lo contemplamos en toda
yos. Ciertamente, los dolorosos eventos que se desarrollan en la su belleza. De hecho, este tiempo tempestuoso es un tiempo
tierra en estos tiempos son, en la mano de Dios, un medio para precioso, pues en todas las cosas penosas que atravesamos, el
lograr este objetivo, y también para trabajar el corazón de aque- Señor obra con poder y para su gloria. Habiendo terminado su
llos que manifiestan pertenecerle. Él quiere hacerles experimentar obra, Él, mediante el soplo de su Espíritu, hará desaparecer to-
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EN ESTO PENSAD LOS NOMBRES CON LOS QUE DIOS SE DA A CONOCER EN SU PALABRA
dos los sombríos nubarrones que cubren a esta pobre tierra y con el término “Dios”. Este nombre lo designa como el Ser Su-
veremos el cielo resplandeciente de una mañana sin nubes que premo. Pero es notable que, en la lengua original, esa palabra se
anhelamos con ansia. El Sol de justicia, que traerá salvación en encuentre en plural, aunque el verbo relacionado esté en singu-
sus alas, aparecerá en todo su esplendor y dará reposo a toda la lar. De manera que, en el primer versículo del Génesis, es como
creación, que gime y que está con dolores de parto hasta ahora. si dijese: «En el principio, los Dioses creó»; hay pluralidad en la
Hermanos míos, redimidos del Señor, la tempestad que unidad. Veremos la razón de ello.
causa estragos en la tierra desde hace mucho, pero especial- A veces las Escrituras emplean la palabra Eloah, que es
mente en estos últimos años, ¿no nos hace sentir profundamente el singular de Elohim y que también se traduce con la expresión
el carácter del mundo en el cual estamos como extranjeros ce- “Dios” (Deuteronomio 32:1; Job 3:4). Muy a menudo se en-
lestiales? Corremos el riesgo de olvidarlo, de modo que bien cuentra también el término El, que quiere decir “el Fuerte”, y
podemos pensar que los eventos actuales son necesarios para que se traduce igualmente con la palabra “Dios”. Tenemos pues
despertarnos. Mantengámonos sin temor en cuanto a lo que nos una sola palabra para traducir estas tres expresiones que desig-
concierne; el Señor está con nosotros en medio de la tempestad. nan al Ser Supremo. Jacob, cuando erigió un altar cerca de
Tengamos una sola preocupación: la de glorificar al Señor en Siquem, lo llamó El-Elohe-Israel, es decir, “Dios, o el Fuerte, el
estos últimos días de nuestro peregrinar en este mundo. Muy Dios de Israel” (Génesis 33:20). Al principio del Salmo 50, tam-
pronto el reposo eterno de la casa del Padre sucederá a la tem- bién leemos: “El Dios de dioses (o el Dios Fuerte, Poderoso),
pestad que atravesamos antes de verlo y estar con Él. Jehová, ha hablado.” No cabe duda de que cada una de estas
[Link] (M. E. 1941) diversas expresiones, traducidas con la palabra “Dios”, tiene su
__________ aplicación especial, aunque tal vez no siempre lleguemos a perci-
birlo. De manera que, en ciertos pasajes, la expresión “Dios Fuer-
te” es empleada en relación con la idea de socorro, de ayuda al
LOS NOMBRES CON LOS QUE DIOS hombre. Por ejemplo: “El Dios de nuestra salvación”, o “Dios
SE DA A CONOCER EN SU PALABRA (Fuerte), nuestro Dios (Fuerte) ha de salvarnos” (Salmo 68:19-20)
o en relación con la idea de poder, de fuerza (Salmo 68:35).
En su Palabra, Dios se da a conocer primeramente Elohim, Eloah y El, designan, pues, al Ser Supremo, a
como el Omnipotente Creador de todas las cosas. Pero él se Aquel que está por encima de todas las cosas. Pero cuando este
revela aun con diferentes nombres, cada uno de los cuales tiene Dios supremo entabla su relación con el hombre, toma el nom-
un significado particular, y nos hablan de lo que Él es. En el pri- bre de Jehová. Es el nombre con el cual lo vemos designado tan
mer capítulo del Génesis, donde Dios es presentado como el a menudo en el Antiguo Testamento. Es necesario señalar que
Creador, toma el nombre de Elohim, vocablo que traducimos en el primer capítulo del Génesis la única palabra utilizada para
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EN ESTO PENSAD LOS NOMBRES CON LOS QUE DIOS SE DA A CONOCER EN SU PALABRA
designar a Dios es Elohim. Pero desde el versículo 4 del capítu- se corrompió la tierra delante de Dios”; pero cuando se trata de
lo 2, y en el capítulo 3, siempre se menciona a Jehová Dios, Noé, está escrito: “Pero Noé halló gracia ante los ojos de
Jehová Elohim. Se trata del mismo Dios, el Dios Creador, que Jehová” (v. 8). Y en el capítulo [Link] “Y los que vinieron, ma-
en el capítulo 1; pero, como en el capítulo 2, se encuentra en cho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado
relación con el hombre que creó y añade a su nombre la expre- Dios.” Se trata del Dios de la creación. Pero luego, sigue dicien-
sión Jehová. ¿Qué significa este nombre? No sólo que Él siem- do: “Y Jehová cerró la puerta”; se trata de Dios en relación con
pre existió y que vive para siempre, sino también que Dios no Noé, el hombre justo, que halló gracia delante de Él.
cambia en sus designios, que Él cumple lo que decidió hacer y Otro notable ejemplo en el cual hallamos el empleo muy
que, si ha hecho una promesa, la cumplirá. Dios toma este nom- diferente de estos dos términos, se encuentra en el libro de Cró-
bre especialmente en sus relaciones con el pueblo de Israel al nicas: en la batalla de Ramot de Galaad, Josafat estaba rodeado
cual eligió y con el que hizo un pacto. Con este nombre, Él quiso por los sirios, quienes pensaron que él era el rey de Israel. En
ser conocido, adorado y servido por Israel como el Dios suyo. peligro de muerte, “Josafat clamó, y Jehová lo ayudó, y los
“Dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová el apartó Dios de él” (2.º Crónicas 18:31). Apreciamos la diferen-
Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y cia: Jehová es Dios en relación con su siervo Josafat, y Dios es
Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre Aquel que tiene poder sobre todas sus criaturas y lo ejerce so-
para siempre; con él se me recordará por todos los siglos” bre los sirios para apartarlos de Josafat.
(Éxodo 3:15-16). Y más adelante: “Habló todavía Dios a Moi- Hemos citado las palabras de Jehová, quien dijo a Moi-
sés, y le dijo: Yo soy JEHOVÁ. Y aparecí a Abraham, a Isaac y a sés: “Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios (Fuer-
Jacob como Dios (Fuerte) Omnipotente, mas en mi nombre te) Omnipotente (El-Shaddai).” Se trata de un tercer nombre
JEHOVÁ no me di a conocer a ellos” (Éxodo 6:2-3). Desde ese con el cual Dios se reveló a los patriarcas. Leemos que Dios dijo
momento, cuando Moisés y los profetas se dirigen a Israel utili- a Abraham: “Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí
zan frecuentemente la expresión: “Jehová tu Dios”, para que el y sé perfecto. Y pondré mi pacto entre mí y ti” (Génesis 17:1-2).
pueblo recuerde Sus liberaciones, Su fidelidad, lo que ellos son También Isaac y Jacob conocieron a Dios con ese nombre (Gé-
para Él y lo que le deben. nesis 28:3; 35:11; 43:14). A estos patriarcas, que caminaban
En el libro del Génesis, el nombre de Jehová es utilizado por tierra extranjera, aislados en medio de naciones idólatras,
repetidamente. En él leemos: “ Jehová apareció... habló... ben- Dios les decía lo que Él era, el Todopoderoso, el Omnipoten-
dijo... etc.”, pero vemos que Dios siempre toma este nombre al te, capaz de guardarlos y protegerlos en medio de todos los
relacionarse con los hombres. Cuando Él habla como el Dios peligros que les rodeaban. ¿No era preciosísimo para ellos sen-
supremo, amo de las criaturas, es llamado Elohim. Así, pues, en tirse protegidos “bajo la sombra del Omnipotente” (Salmo
Génesis 6:11, y en otros versículos de ese capítulo, leemos: “Y 91:1)? ¿No vemos en esto la bondad de Dios?
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EN ESTO PENSAD LOS NOMBRES CON LOS QUE DIOS SE DA A CONOCER EN SU PALABRA
De modo que los tres nombres con los cuales Dios se existe entre Dios el Padre y Dios el Hijo. Leemos que: “En el
revela en el Antiguo Testamento son: Elohim (o Eloah y El) principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era
es decir, Dios; luego El-Shaddai, el Dios Fuerte, Todopode- Dios” (Juan 1:1). Luego aprendemos que aquel Verbo que fue
roso u Omnipotente, y Jehová, el Eterno. En el Apocalipsis hecho carne, que fue hecho hombre, es el Hijo unigénito, Jesu-
se evocan estos tres nombres: “Grandes y maravillosas son tus cristo; y que el unigénito Hijo está en el seno del Padre (Juan
obras, Señor (o Jehová en el Antiguo Testamento) Dios Todo- 1:14, 17, 18). Pero Dios es también el Padre del Señor Jesús
poderoso” (Apocalipsis 15:3; 11:17; 1:8; véase también 2.ª como hombre, nacido de mujer en la tierra (Lucas 1:32, 35).
Corintios 6:18). Existe aun otro nombre dado a Dios en el Anti- Así, Dios es llamado el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucris-
guo Testamento. Se trata del nombre “Altísimo”. Así se tradu- to. El unigénito Hijo y amado del Padre, que está en su seno, nos
ce el término Elion, el cual se encuentra por primera vez en el ha hecho conocer a Dios bajo un nombre y en una relación que
libro del Génesis (capítulo 14:18-22), y frecuentemente en los ni los patriarcas ni los profetas han conocido. La revelación de
Salmos (46:4; 47:2; 87:5; 91:1). Este nombre expresa, sobre Dios como Padre sólo podía ser dada por su Hijo. En todas
todo, cómo Dios será reconocido cuando su reino se establezca partes, y sobre todo en el evangelio según Juan, cuando Jesús
en la tierra, en el bienaventurado tiempo del milenio. Entonces Él habla a Dios, lo llama Padre o mi Padre. Dios permanece siem-
será reverenciado por todos como el “creador (o poseedor) de los pre como Elohim, como Jehová, como El-Shaddai; pero a este
cielos y de la tierra” (véase Génesis 14:19, 22; RV 1909). Dios Supremo, Todopoderoso, Eterno, nosotros lo conocemos
El Nuevo Testamento no contiene muchas palabras como Padre. ¡Qué inmenso privilegio! Pero apreciamos muchí-
para designar a Dios. Pero nos da a conocer a Dios con un simo más esta gracia, cuando sabemos que el Dios y Padre de
nombre muy dulce para el corazón, y que nos hace penetrar en nuestro Señor Jesucristo ha querido ser también el Dios y Padre
su naturaleza moral, en sus afectos. Se trata del nombre de Pa- de todos aquellos que han recibido a su unigénito y amado Hijo,
dre. Sin duda, es llamado así como Aquel en quien las criaturas es decir, que han creído en Él. A éstos se les concedió el dere-
tienen su origen. Por eso Pablo dice que hay “un Dios y Padre cho de ser hechos “hijos de Dios” (Juan 1:12); y, por el Espíritu
de todos” (Efesios 4:6), y en otra parte habla del “Padre de los Santo, ellos dicen a Dios “¡Abba Padre!” (Romanos 8:15-16).
espíritus” (Hebreos 12:9). Isaías también dice: “Jehová, tú eres Cuando nuestro adorable Salvador resucitó, después de haber
nuestro padre” (63:16; 64:8), pero en este pasaje se trata de Is- consumado la redención, lo primero que hizo fue introducir a sus
rael hablando como el pueblo que Dios creó (cf. Deuteronomio amados discípulos en esta bendita relación de hijos con su Pa-
32:6). No obstante, el título que estamos considerando: Padre, dre. Así, leemos que dijo a María Magdalena: “Vé a mis herma-
tiene una acepción más profunda e íntima y, en este sentido, sólo nos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a
se encuentra en el Nuevo Testamento. Dios es el Padre de Je- vuestro Dios” (Juan 20:17). Padre es, pues, el nombre que Dios
sucristo, su Hijo unigénito. Se trata de una relación eterna que toma en relación con aquellos que creen en su Hijo. Ellos son sus
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EN ESTO PENSAD EL HOMBRE Y DIOS
hijos, son nacidos de Él y constituyen su amada familia. Es el cesario que el hombre se esforzara tanto para obtener justicia, si
nombre que denota su gracia, el nombre cristiano de Dios. ella fuese natural en él; asimismo, si conociera a Dios, no tendría
¿Existe un nombre más dulce, uno más precioso? ¡Qué privile- que inventar métodos para llegar a conocerla. Tales métodos,
gio es tener a Dios por Padre! Por lo tanto, ¿qué se podrá te- ¿no aportan la evidencia de que el hombre tiene una completa y
mer? Las personas se acercan a sus padres sin temor y les ha- profunda ignorancia de Dios?
blan con confianza. Comprendemos el énfasis con que adora Frente a Dios, los hombres toman dos actitudes diferen-
Juan al exclamar: “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para tes. Cuando asumen la primera, ellos pretenden hallarlo median-
que seamos llamados hijos de Dios” (1.ª Juan 3:1). te la sabiduría; tal es el caso de los filósofos. Sin conocer a Dios,
De modo que los patriarcas conocían a Dios como el ellos razonan sobre lo que Él es y lo que debería [Link] segunda
Todopoderoso, quien los guardaba y delante de cuya faz debían actitud es la que manifestaban los judíos. Ellos profesaban cono-
andar con integridad (véase Génesis 17:1). Los judíos, pueblo cer a Dios, ser sus privilegiados, aquellos a quienes Él se mani-
terrenal, conocían a Dios como Jehová, Aquel que es fiel para festaba, y esto exaltaba su orgullo. En contraste con los paga-
cumplir sus promesas; y ellos debían obedecerle (cf. nos, los judíos tenían la verdad revelada, pero se vanagloriaban
Deuteronomio 18:13). Los cristianos, familia celestial, tienen a de ello; y eso era lo contrario del conocimiento de Dios. Cuando
Dios por Padre; y deben ser “imitadores de Dios como hijos el hombre religioso dice: «mi religión», esta palabra «mi» tiene el
amados” y andar en amor, como Cristo, el unigénito Hijo, andu- primer lugar en sus pensamientos y lo exalta ante sus propios
vo y nos amó (Efesios 5:1-2; cf. Mateo 5:48). ¡Qué gracia y ojos. Los judíos honraban a Dios en vano (véase Isaías 29 13;
cuán preciosa relación! Y pronto nos hallaremos en lo alto, en la Mateo 15:9), pues se gloriaban en su religión, sin tener relación
casa del Padre, donde Cristo, su Hijo, será “el primogénito en- con Él. Cuando conocemos a Dios nos gloriamos en Él, no en
tre muchos hermanos” (Romanos 8:29). una religión. El fariseo bendecía a Dios, no por lo que Dios era,
A. Ladrierre (M. E. 1936) sino por lo que él, un fariseo, era o no era. (Lucas 18:11-12).
__________ Tal es el principio judío; mientras que, según el principio de los
filósofos griegos, el hombre en su sabiduría cree que es compe-
tente para juzgar a Dios y para decir lo que Él debe ser. El hom-
EL HOMBRE Y DIOS bre se hace un Dios para sí mismo y según su propia fantasía.
1.ª Corintios 1:17-31 Tales son, pues, las dos alternativas que siguen los hombres
cuando Dios los somete a prueba. El que exteriormente tiene la verdad se
Los esfuerzos que los hombres hacen para conocer a gloría en ella; el que no la tiene, permanece en la incertidumbre respecto
Dios, prueban que ellos no le conocen. Sus esfuerzos para obte- a todo y razona sobre lo que Dios es, aun cuando no sabe nada de Él.
ner justicia dan pruebas de que ellos no son justos. No sería ne- Dios deja que ellos obren así, y prende al hombre de
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EN ESTO PENSAD EL HOMBRE Y DIOS
acuerdo con el principio sobre el cual éste se basa. Aquel que, hombre no puede volver a la inocencia ni perder su conciencia,
en lugar de decir a Dios: “No entres en juicio con tu siervo” pues ésta constituye una parte de su naturaleza. Pero, ¿cómo
(véase Salmo 143:2) y pretende ser justo, será juzgado en base puede acercarse a Dios con ella? Cuando Adán adquirió la con-
a esto. El que pretende conocer a Dios, será juzgado según su ciencia, procuró ocultarla. Con ella se evita a Dios. ¿Y vosotros?
pretensión. ¡Miserable gusano, que no sabe lo que debería ser Las concupiscencias arrastran al hombre, la conciencia le habla,
el hombre, y que quiere razonar sobre lo que Dios debe ser! La y preferiría enfrentarse a un millar de demonios, los cuales no
razón no es competente para dar certidumbre, sino para hacerlo son sus jueces, en lugar de encontrarse con Dios, el único que
todo incierto. ¿Qué se sabe mediante la sabiduría del mundo? tiene el derecho de ser su juez.
Absolutamente nada. Duda de todo sin tener certidumbre algu- ¿Me habláis de la voluntad del hombre para acercarse a Él? La
na. ¡Completa confusión! Se puede razonar a favor o en contra voluntad del hombre siempre propende hacia su propia satisfacción
del poder de Dios; a favor o en contra de su bondad; sobre esta y sólo procura colmarla. Ella jamás tiene en cuenta a Dios. La volun-
base todo es incierto. Si el hombre elige este método, Dios se lo tad no soporta la autoridad, porque delante de ésta aquélla debe
permite. En su sabiduría, Él quiso que el mundo no le conociera abdicar. El hombre, pues, ignora a Dios moralmente; su conciencia
mediante la sabiduría. ¿Por qué la busca? Porque el hombre lo induce a evitar a Dios; lo dominan su voluntad y sus concupiscen-
está lejos de Dios, porque tiene otra naturaleza, diferentes cias. El hombre está alejado de Dios y no puede acercarse a él.
ideas, distintos gustos que Él. Dios no puede amar al pecado; ¿Adulará Dios al hombre diciéndole que es justo? ¿Pue-
vosotros lo amáis; no podéis conocer la santidad, pues no sois de aceptar el pecado? No; es preciso que Dios obre para que el
santos. Vosotros no sois lo que deberíais ser, y sabéis que Dios hombre perciba cuál es su situación como pecador; ¡es necesa-
toma en cuenta esto. Lejos de Dios, alguien puede gloriarse de rio que Él someta y quebrante su orgullo! Por eso Dios le mues-
su propia religión; delante de Él, se sentirá lleno de espanto. He tra lo que es el ser humano, le aplica Su ley, hace penetrar en él
aquí por qué: cuando el hombre abandonó a Dios, Dios cuidó Su palabra que es como una espada, lo convence de pecado, le
que el hombre recibiera la conciencia. El fruto prohibido era el hace comprender que no conoce a Dios, que no lo tiene, que
conocimiento del bien y del mal. De modo que el hombre que no teme Su presencia; pues si Dios se hiciera ver, el hombre procu-
conoce a Dios lleva una mala conciencia por todo lugar donde raría salvarse tan precipitadamente como le fuese posible.
va. La conciencia no razona; ella siente su responsabilidad y Cuando Dios nos habla, se dirige a nuestra conciencia y pone al
dice: «Yo soy responsable; Dios es juez.» Ella está siempre en desnudo el egoísmo que nos gobierna, nuestras concupiscen-
nosotros, aunque a menudo muy endurecida. La enfermedad, la cias, nuestras rebeliones, todas las cosas tal como Él las ve.
muerte, etc., revelan tales circunstancias. El hombre sabe bien Nuestra conciencia no puede responder diciendo que no tene-
que en sí mismo es malo; no necesita razonar para saberlo. Esto mos estas cosas y tampoco puede aducir que ellas no son malas.
es lo único que le queda de su pretensión de conocer a Dios. El Pero esta revelación de Dios a la conciencia no repara la brecha;
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EN ESTO PENSAD EL HOMBRE Y DIOS
ella nos coloca frente a la luz y la verdad, pero no nos aporta llarse al alcance de todo el mundo, para que todas las ovejas
ningún remedio. El hombre se estremece y tiembla cuando se puedan oír su voz. El brinda su amor en la posición más humilde,
encuentra con Dios, y percibe cuál es su situación. En esto con- la más accesible para todos. Es el Dios que manifestó su amor
siste la diferencia en cuanto a nuestro juicio del pecado: si Dios descendiendo hasta lo más bajo posible, sin protegerse frente a
está allí o no lo está. todo ultraje. No, Dios no es un Dios para los sabios; Él se dirige
Pero he aquí algo nuevo: Dios viene a nosotros con “la a lo más miserable que existe; a un leproso, a una mujer de mala
locura de la predicación” (v. 21), que no lisonjea el orgullo del vida, etc. Él brinda la luz de una santidad tan alejada del pecado,
hombre. Dios le muestra que Él es su juez. En lugar de razonar, que puede acercarse a ellos, sin mancharse, para quitar la in-
el criminal se encuentra ante el tribunal y su conciencia le da la mundicia. Si el más miserable, si el más degradado no puede
razón a Dios. ¿Por qué Dios se toma tanto trabajo para conven- acercarse a otro hombre, puede acercarse a Dios. Esto es lo
cernos de pecado? Aun esto proviene del amor. ¿Por qué no que atrae y abre el corazón y lo hace verdadero. En lugar de fin-
nos deja llegar al día del juicio para descubrir estas cosas? Pues gir intentando que Dios esté contento conmigo, le digo todo; le
porque la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. Él muestro mis necesidades, mis llagas, mi pecado; presento ante el
trae la luz, pero la luz es la vida. En lugar de dejarse juzgar por amor al hombre natural, tal como es.
nosotros, Dios nos salva confundiendo y aniquilando nuestro “Mas de él sois vosotros en Cristo Jesús” (v. 30; RV
orgullo; porque no quiere ni lisonjearnos ni librarnos a nuestro 1909). ¡Dios tiene en cuenta al hombre! ¡“Vosotros sois de
parecer. Él está expectante, dispuesto a salvarnos, porque en el Dios” (1.ª Juan 4:4)! ¡Qué felicidad! Participamos de su natura-
hombre no hay ni sabiduría, ni bondad, y porque está completa- leza divina. Hemos nacido de una nueva naturaleza; poseemos la
mente perdido. Un filósofo no vale más que un desdichado igno- vida del segundo Adán. Dios introdujo en nuestro corazón nue-
rante. Dios no ha hecho una religión para los hombres que saben vos pensamientos; mediante una poderosa acción del Espíritu de
pensar, sino para los hombres culpables, manchados, perdidos. Dios nos ha dado lo que necesitamos, una vida santa y justa, que
La fuerza del hombre no interviene en ello en absoluto, de otra es amor. Cristo en nuestro corazón vino a ser realmente nuestra
manera Cristo no hubiera venido a emprender esta obra. Dios vida. ¡Qué gracia! No es una verdad fuera de mí que me conde-
nos da con él lo que necesitamos, a fin de que ninguna carne se na, como la ley, y que no me cambia. Cristo vino a ser mi vida, la
jacte en su presencia. ¿Podría un borracho jactarse delante de fuente de mis pensamientos, de mis afectos; Él vive en mí
Dios? Tú, sabio filósofo, ¿eres mejor que él? Tú te jactas frente (Gálatas 2:20), y como esta vida está en mí, amo a Dios y hallo
a tu prójimo, pero nada es más indignante que un hombre que se placer en lo que es bueno.
dice sabio y abandona a la masa de los hombres a su triste suer- Pero, me podrán decir, no puedo hacerlo siempre, mi
te; mientras que el más miserable, el más degradado, halla en corazón es duro... Sin duda, pero al menos siento aflicción por
Cristo lo que responde a sus necesidades. Jesús vino para ha- ello. La fuerza no se encuentra en esto, pero ¿estará tranquila mi
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EN ESTO PENSAD EL HOMBRE Y DIOS
conciencia? De ninguna manera. Veo en mí un principio, una No podemos creer en algo que está en nosotros —lo experi-
fuente de mal; hago lo que no quiero hacer. mentamos—, pero Cristo se presenta a nuestra fe como justicia
El hecho de reconocer que tengo una naturaleza opues- de parte de Dios. Hay pues una justicia; nosotros no la tenemos
ta a Dios, que mi carne es enemiga de Su voluntad y que desea para con Dios; y si él es justo, es preciso que nos condene. De
lo contrario de lo que Él quiere, equivale ya a verse iluminado este modo, nuestra conciencia es sondeada y nuestro corazón
por una luz intensa. Y cuando la vida está en mí, tomo concien- también, pero Dios nos dice: «Yo tengo la justicia para ti.» ¿Y
cia de todo ello y veo el pecado. Entonces juzgo el mal; pero cuál? ¡Cristo!
eso aún no es la justicia; necesito, pues, la justicia delante de No se trata de saber si lo aceptamos, sino de estar segu-
Dios. Para mí el fariseísmo deja de existir; ya no hablo más de ros de que Dios lo acepta por nosotros, porque hemos ofendido
mi religión y digo: «¡Mi corazón es duro como una piedra!» Veo a Dios. No podríamos aceptar a Cristo como tendríamos que
tanto amor en Jesús sobre la cruz, ¡pero yo no lo amo! Deseo hacerlo; incluso no podríamos decir si tenemos la fe o no la tene-
amarlo, pero mi frivolidad natural me aparta de Él. Esto no me mos. Pero la cuestión no es esa. Dios fue ofendido; ¿quién,
da la paz; he violado la ley y temo el juicio; no respondo al amor. pues, debe recibir satisfacción y justicia? ¿Nosotros? Está claro
Queridas almas, os comprendo, pero permanece siem- que Dios demanda justicia. Él la halla; Él la tiene; Cristo está a su
pre la verdad de que tenéis que responder a Dios. Tenéis nece- diestra; Dios aceptó y glorificó esta justicia; ella es suficiente y
sidad de justicia. La vida que está en vosotros es algo muy dife- perfecta para tomar lugar en el trono de Dios mismo. La fe reco-
rente del conocimiento de la justicia. Sois de Dios, y Jesucristo noce una justicia que ahora es nuestra; Dios nos ha dado a Jesús
os ha sido hecho Justicia de su parte. La respuesta a todas como justicia y la situó a su diestra, porque ella es perfecta.
vuestras necesidades la halláis en Cristo, pues él “nos ha sido Dios rechaza el pecado; es preciso que nos sometamos
hecho por Dios, sabiduría, justificación (o justicia), santificación a su justicia. Esta justicia es Cristo mismo, quien se ha ocupado
y redención”. No se trata de que vosotros hayáis sido hechos de nuestros pecados y ya no se ocupará de ellos. Él fue hecho
esto, sino que, de parte de Dios, Cristo vino a ser nuestra vida. pecado por nosotros y Dios es glorificado en el hecho de que el
Cuando Dios termina de manifestar lo que es el hombre, pecado fue juzgado; pero ahora Cristo está a la diestra de Dios,
lo vence y acaba con él. Dios crea un ser nuevo, y así venimos a ¡es nuestra justicia glorificada!
ser de Él; mientras que, si tuviéramos que responder a Dios, se- ¿Qué parte teníamos en esta cruz? Allí donde la justicia
ría necesario que Él nos condenara. Pero eso es otro bien que fue cumplida, nosotros sólo teníamos pecado. La obra de la
no hallamos sondeando nuestro corazón y que tenemos de parte cruz, ¿fue consumada dentro de nosotros? Ciertamente, fue he-
de Dios. ¿Dónde? Pues en Cristo. Él nos ha sido hecho justicia cha fuera de nosotros. Jesús manifestó obediencia perfecta,
de Su parte. Esta justicia es para nosotros, se encuentra com- amor perfecto, consagración perfecta a la voluntad de su Padre
pletamente fuera de nosotros, y para poseerla se necesita la fe. y a aquellos a quienes salvaba. Por lo tanto vemos que nada de
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EN ESTO PENSAD EL HOMBRE Y DIOS
nosotros tiene parte en la cruz. Todo ello es perfecto porque ¿Estamos completamente liberados? No, la lucha está
sucedió entre Dios y su Hijo. Esa obra no está sujeta a nuestra aún presente, suspiramos llevando una carga; nos falta una libe-
debilidad, pues la consumó Cristo. No esperamos que Cristo ración completa. Pero Cristo nos ha sido hecho Redención y es
muera, resucite y se siente a la diestra de Dios; lo creemos, nos necesario que esperemos un poco para tener la liberación com-
sometemos a ello pues Dios, mediante el Evangelio, nos hace pleta. Jesús volverá y no dejará un átomo de nuestro polvo entre
ver nuestros pecados y nos revela nuestra justicia. las manos del Enemigo. Tanto si fuésemos resucitados como si
¿Habéis sido convencidos de pecado, de tal manera fuésemos transmutados, será una redención perfecta. Cristo ob-
que conozcáis a Cristo como vuestra justicia? Tal es el testimo- tuvo una victoria completa, obró una liberación absoluta cauti-
nio del Espíritu de Dios. Ante Dios, ¿os habéis sometido a Su vando la cautividad. De ahí en adelante, Satanás y la muerte no
justicia o a la vuestra? Después de todos nuestros esfuerzos, de tienen ningún poder sobre el creyente.
todas nuestras luchas internas, aprendemos que Dios nos ha En cuanto a nuestras relaciones actuales y personales
dado una justicia. Si no la poseemos, no osamos juzgar el peca- con Dios, son perfectas; en cuanto a nosotros mismos, estamos
do como es necesario y nos excusamos; pero una vez que Cris- llenos de debilidades, pero nuestras relaciones con Dios no es-
to es nuestra justicia, nos conocemos a nosotros mismos. Está- tán fundadas sobre lo que somos, pues estaríamos condenados;
bamos justa y merecidamente perdidos, de otro modo Dios no pero, para aquellos que lo esperan, Cristo aparecerá para salva-
sería Dios. Sin la justicia de Dios es preciso ocultar el pecado o ción y no para juicio. Ahora, nuestras relaciones están fundadas
bien esperar que mañana seamos mejores. Gracias a Dios, esta- en lo que Cristo es. El asunto es simple: De acuerdo con lo que
mos reconciliados con Él; no tenemos ningún temor por nuestro somos estamos condenados, pero somos salvos en Cristo. No-
porvenir; Cristo es nuestra justicia y fue recibido delante de sotros, pecado; Él, justicia. Cristo es santidad y redención que
Dios, porque él lo ha glorificado. ¡Qué santidad! ¡Qué verdad! nos libera de la ley.
Él nos fue hecho santidad perfecta. La ley de Dios exi- ¿Dónde estáis vosotros? Vuestras relaciones con Dios,
gía esto o aquello. Cristo es la medida de nuestra santificación; ¿están enteramente fundadas sobre Cristo mismo? ¿Habéis re-
de manera que nada nos es contrario ante la presencia de Dios nunciado a toda especie de confianza en vosotros mismos a fin
en la cual fuimos introducidos por Cristo. Tal como Él es, así es de someteros a la justicia de Dios? Esta justicia es perfecta ¿sí o
nuestra santidad. La ley no nos santifica y tampoco nos justifica. no? ¿Podría Él rechazar esta justicia más tarde? Dios no dio a su
Cuanto más se le prohíbe al hombre una cosa, tanto más él quie- Hijo en la cruz para rechazarlo luego. Cristo nos es hecho, de
re hacerla; la prohibición provoca el pecado. Cristo atrae el co- parte de Dios, sabiduría, justicia, santidad y redención. ¡Que
razón hacia la santidad; el Espíritu Santo toma las cosas que son podáis vosotros así, en paz con Dios, esperar el momento de
de Cristo y nos las comunica; somos transformados en la misma estar con Cristo en la gloria!
imagen, porque Él es nuestra vida. J. N. Darby (M. E. 1920)
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EN ESTO PENSAD ESTUDIO SOBRE EL ECLESIASTÉS
ESTUDIO SOBRE EL ECLESIASTÉS decir, una enseñanza completa sobre este tema particular, una
por H. Rossier enseñanza a la que no le falta nada.
1.º “Echa tu pan sobre las aguas; porque después de
(Viene de la página 207, año 2003)
muchos días lo hallarás” (v. 1). El hijo de la sabiduría esparce
Capítulo 11 sobre la superficie de las aguas, sin distinción y, aparentemente,
Este capítulo continúa, desde otro punto de vista, la en- sin objeto su propio pan, es decir, lo que sirve para su propio
señanza del capítulo precedente. Nos muestra cuál debe ser la alimento. Las aguas parecen el medio menos apropiado para
actividad de un hijo de la sabiduría frente a los caminos de la hacer eso, y se podría pensar que al obrar así el sabio pierde su
Providencia que le son ocultos. Estos consejos están represen- pan. Este proverbio se aplica manifiestamente a la Palabra. El
tados por las aguas, las nubes, el viento y la luz (v. 1, 3, 4, 7), confuso estado que presenta el mundo parece no tener la dispo-
cosas sobre las cuales el hombre no tiene ningún control y cuya sición de recibirla; la absoluta ignorancia que tenemos acerca del
dirección le es desconocida. Por eso se nos hace oír estas pala- lugar adonde la transportarán las aguas, podría inducirnos a no
bras: “No sabes”, “ignoras” (v. 2, 5, 6). Y este capítulo finaliza esparcirla indistintamente, pero lo que debemos hacer es confiar
hablando de lo único que el joven necesita saber (v. 9). El esta- en la Providencia divina, en una voluntad que tiene su objeto y
do espiritual que se nos describe en este capítulo está de acuer- dirección, y que no pide que nosotros los conozcamos. Ella
do con todo el pensamiento del libro: el hombre, colocado fren- quiere que nosotros diseminemos sin límites la Palabra de vida.
te a los fenómenos de la Creación que se presentan ante sus Sucederá que, después de muchos días, este acto de obediencia
sentidos, es incapaz de comprender los orígenes de aquéllos y será recompensado y conoceremos el objeto para el que Dios la
tropieza a cada instante con lo desconocido. Y permanece así había destinado. Volveremos a tomar posesión de aquello que
todo el tiempo, a menos que Dios le dé a conocer las cosas se- hemos confiado a Aquel que hace encallar su Palabra en buen
cretas, ocultas a la inteligencia más desarrollada. lugar. Aquí, como siempre lo hace, el Predicador no va más allá
Tal como lo hemos visto en otras partes de este libro, del limitado tiempo terrenal y dice: “Después de muchos días.”
las sentencias que presenta el capítulo que estamos consideran- Nosotros podemos contar de otro modo, pues cosechamos
do no se limitan a mencionar hechos exteriores, sino que ofrecen para la eternidad el fruto de la Palabra sembrada en este mun-
un sentido espiritual y oculto, que sólo el Espíritu puede revelar- do, sobre la superficie de las aguas. Por eso Pablo estaba segu-
nos y que se aplica a todos los tiempos. Limitarlo al tiempo de ro de que iba a cosechar el fruto de su trabajo en la venida del
Salomón y a las circunstancias de ese entonces significaría no Señor Jesús. Sea como fuere, aquí hallamos el resultado de la
comprender el objetivo y la aplicación de la Palabra de Dios. confianza en la Providencia de Dios, pues ¿cómo podríamos hallar
Lo mismo que al comienzo del capítulo 7, las recomen- lo que hemos arrojado en las aguas si Dios no lo volviese a traer?
daciones que se le hacen aquí al hijo de la sabiduría son siete, es 2.º “Reparte a siete, y aun a ocho, porque no sabes el
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EN ESTO PENSAD ESTUDIO SOBRE EL ECLESIASTÉS
mal que vendrá sobre la tierra” (v. 2). En cambio, cuando somos 4.º “Y si el árbol cayere al sur, o al norte, en el lugar que
nosotros los que tenemos que distribuir el alimento a los hom- el árbol cayere, allí quedará” (v. 3). En los designios de Dios,
bres, conociendo sus necesidades, tenemos que hacerlo cada cosa tiene su propósito. El hecho de que un árbol caiga ha-
liberalmente. Es evidente que esta palabra va más allá del senti- cia el sur o hacia el norte puede parecer pura casualidad. Pero
do material, como se aprecia en el relato de la multiplicación de no, una voluntad desconocida por el hombre ha marcado la di-
los panes. Es preciso que los siete —el número completo— re- rección de su caída. Se le retira la protección al que podía apro-
ciban su porción y, como sucedió con los 7000 hombres, que vechar de ella. El árbol queda donde cayó. ¿Quién podrá expli-
sobre algo para un octavo. Un poder secreto, el poder de Dios, car la causa de ello? En lo referente a las nubes, el beneficio es
es el único capaz de saciar a las multitudes y de hallar, aun en lo visible, en lo que se refiere al árbol el propósito está oculto.
que sobra, el alimento para los demás. En cuanto a nuestro ser- 5.º “El que al viento observa, no sembrará; y el que mira
vicio, esta actividad de nuestra parte es necesaria, incluso es ur- a las nubes, no segará. Como tú no sabes cuál es el camino del
gente, porque el tiempo es corto. No sabemos cuándo vendrá el viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encin-
hambre sobre la tierra; el juicio está a la puerta, quizá mucho ta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas” (v. 4-5).
más cerca de lo que suponemos, y entonces ¡aquellos que no El viento y las nubes no están bajo el control del hombre;
recibieron su porción estarán condenados a morir! Dios es quien hace que se formen. Él es el que lo hace todo. No-
Si, tal como lo acabamos de ver, el sabio es exhortado a sotros ignoramos tanto el camino del viento como los misterios
poner sus recursos al servicio de todos y sin distinción, la sabi- del nacimiento, verdades que se relacionan con lo que hemos
duría también le enseña que la obra de la gracia depende entera- considerado al comienzo de este capítulo. Observar, mirar para
mente de la providencia de Dios. conocer el momento favorable para la siembra y para la cose-
3.º “Si las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la cha, significa perder el tiempo en lugar de llevar a cabo la activi-
derramarán” (v. 3). En Lucas 12:54-55, la nube que vierte la llu- dad a la cual Dios nos llama. Nosotros sólo somos instrumentos
via sobre la tierra es una figura de la gracia, así como el viento en Sus manos, ¡y no tendríamos la osadía de pretender que po-
del sur es una figura del juicio. A pesar de la vanidad que colma dríamos controlar el viento y las nubes! El Señor dice: “El viento
a este pobre mundo, la gracia subsiste. Por su lado, Dios posee sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde
depósitos que él llena, fuentes que derraman su bendición en la viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíri-
tierra. Si es cierto que, con este propósito, Dios quiere emplear tu.” Nosotros no conocemos “la obra de Dios, el cual hace to-
cualquier instrumento y hacer de él un vaso escogido a favor de das las cosas”, pero que esto no nos impida sembrar y cosechar.
los hombres, no es menos cierto que la obra le pertenece com- 6.º “Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no
pletamente a Él. Todos los despertares o avivamientos que se dejes reposar tu mano; porque no sabes cuál es lo mejor, si esto
han experimentado son una prueba evidente de ello. o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno” (v. 6). Esta
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EN ESTO PENSAD ESTUDIO SOBRE EL ECLESIASTÉS
sentencia se une íntimamente con la precedente. Tenemos que cia, la corrupción, el trastrocamiento de las leyes morales, la li-
sembrar mañana y tarde, en tiempos opuestos; debemos sem- viandad, la negligencia, las artimañas, la necedad—, hay para él
brar sin hacer distinción de horarios. Esto o aquello —¿quién lo ciertos bienes, ciertas alegrías, sin duda pasajeras, ciertos go-
sabe? Dios lo sabe— quizá lo uno y lo otro llevarán a obtener la ces, ciertos afectos, ciertos objetos amados, como por ejemplo,
cosecha esperada. Obrar de este modo no significa carecer de “el camino del hombre en la doncella” (Proverbios 30:19), que
previsión, sino tener una simple confianza en la dirección de la producen gozo al hombre en su juventud. El Predicador, cuyo
Providencia, y dependencia de la actividad de la gracia. corazón sondeó todas estas cosas, le dice: “Anda en los cami-
7.º “Suave ciertamente es la luz, y agradable a los ojos nos de tu corazón y en la vista de tus ojos (véase 2:24; 3:12;
ver el sol; pero aunque un hombre viva muchos años, y en todos 5:18; 8:15; 9:7), pero...” Hay un solemne “pero”al cabo de es-
ellos tenga gozo, acuérdese sin embargo que los días de las ti- tos goces: “sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará
nieblas serán muchos. Todo cuanto viene es vanidad” (v. 7-8). Dios.” Dios te pedirá cuentas de cada goce: ¿para quién y para
En este mundo hay cosas agradables; el Predicador está lejos qué has vivido? Todas las cosas no se limitan a la tierra. Hay un
de negarlo. Podemos alegrarnos de que la luz las ponga en evi- Dios, y este Dios es un juez; ésta es una de las verdades funda-
dencia y les dé intensidad; pero a medida que avanza nuestra mentales del Eclesiastés. Tú deberás comparecer ante tu juez.
edad, vemos que nuestro pasado tuvo muchos días de tinieblas. En este versículo no hallamos ni una palabra de gracia, pero no
Así evocamos nuestra vida, cuya última palabra es “vanidad”; es sorprendente que este capítulo que comienza hablándonos
cosa inútil, de la que nada subsiste, que se va sin dejar rastros, con figuras de la gracia, hecho casi único en el Eclesiastés, fina-
¡sepultada finalmente en el olvido! Esta sentencia nos conduce lice aludiendo al juicio (ya mencionado en el capítulo 3:17, juicio
al versículo siguiente. del cual el Predicador hablará aún una vez para terminar su libro
Versículo 9. “Alégrate, joven, en tu juventud, y tome con esa terrible palabra.
placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los Esta palabra es muy seria y característica. El sabio no
caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sería sabio si, en medio de la vanidad que le hacía ver que deba-
sobre todas estas cosas te juzgará Dios.” En el libro del jo del sol todo está dañado, no reconociese que el hombre pue-
Eclesiastés encontramos dos conclusiones. Este versículo cons- de ser un instrumento de la gracia dentro del dominio del mal; y
tituye la primera. Hallaremos la segunda en los versículos 13 y que, por otra parte, si Dios parece dejar que las cosas sigan su
14 del capítulo siguiente. ¡Cuántas veces repitió el Predicador la curso sin ocuparse de ellas, hay un momento en que pedirá a
máxima que parece preconizar la alegría de la vida material, lo todo hombre que rinda cuentas de su vida y de sus más peque-
que el hombre llama «vivir la vida»! En medio de la amargura ños actos.
que siente un corazón desilusionado, que ve las más bellas cosas Versículo 10. “Quita, pues, de tu corazón el enojo (o la
de este mundo arruinadas, torcidas y marchitas —por la violen- congoja), y aparta de tu carne el mal; porque la adolescencia y la
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EN ESTO PENSAD HE AQUÍ EL HOMBRE
juventud (o la aurora) son vanidad.” En el versículo 9, el Predi- este mundo” (1:9). Ya sea que se trate de Judas o de los demás dis-
cador habló al joven sobre la alegría y el placer; señalando que cípulos, de los principales sacerdotes, de los ancianos, de los escri-
todo termina en el juicio. En el versículo 10, con el cual termina bas y del concilio entero, o de Pilato y de Herodes o, como lo vere-
mos, del pueblo judío, todos manifestaron el verdadero estado moral
este capítulo, le aconseja quitar la congoja del corazón y evitar
de su corazón cuando fueron puestos bajo los rayos de la “luz verda-
el mal para el cuerpo; ¡pero he aquí que la adolescencia y la ju- dera”.
ventud son vanidad, algo sin meta, sin duración, inútil, que pasa Cuando Pilato salió del pretorio, un clamor ensordecedor re-
sin dejar rastros! Juicio por un lado, vanidad por el otro, tal es la sonó en sus oídos: “Y viniendo la multitud, comenzó a pedir que hi-
suerte del hombre ante los ojos de la sabiduría. ¡La aurora! ciese como siempre les había hecho” (Marcos 15:6-8). Efectiva-
¡Cómo se engaña el joven al principio de su vida! ¡Todo es tan mente, “en el día de la fiesta, acostumbraba el gobernador soltar al
brillante! ¿Existe algo más bello que un amanecer? ¿No prome- pueblo un preso, el que quisiesen” (Mateo 27:15). Ahora bien, ade-
te éste todas las alegrías para una larga jornada? Pero en el ca- más del Señor Jesús, “había uno que se llamaba Barrabás, preso con
pítulo 12 hallaremos el fin de la carrera, todas las desilusiones, sus compañeros de motín que habían cometido homicidio en una re-
vuelta”. Pero el pueblo, ¿a favor de cuál de los dos presos habría de
todas las decepciones de la vida. Quizá la vida haya sido larga y
invocar la gracia del gobernador? En cuanto a Pilato, esa costumbre
plena, pero termina en un sepulcro. El Predicador, que ha llega- le abría la puerta para hallar la escapatoria deseada; al menos eso era
do al fin de sus experiencias, ¿no está autorizado a decir: “La lo que él esperaba (Lucas 23:17).
aurora (juventud) es vanidad”? “Entonces Pilato, convocando a los principales sacerdotes,
(Continuará) a los gobernantes, y al pueblo, les dijo: Me habéis presentado a éste
__________ como un hombre que perturba al pueblo; pero habiéndole interroga-
do yo delante de vosotros, no he hallado en este hombre delito algu-
no de aquellos de que le acusáis. Y ni aun Herodes, porque os remití
HE AQUÍ EL HOMBRE a él; y he aquí, nada digno de muerte ha hecho este hombre” (Lucas
23:13-15). Tal como lo había declarado precedentemente v. 4), él
Por F. von Kietzell
estaba convencido de la inocencia de Jesús. Herodes también había
(Viene de la página 215, año 2003) demostrado, por la manera en que lo había vuelto a enviar a Pilato,
que consideraba a este pretendido «rival » como absolutamente in-
9. ¿BARRABÁS O JESÚS? ofensivo e insignificante. Por eso Pilato temía caer en el ridículo si
Mateo 27:15-26; Marcos 15:6-15; Lucas 23:13-25; Juan 18:39-40 condenaba a tal hombre. Y dijo a los judíos: “Le soltaré, pues, des-
pués de castigarle” (v. 16).
La lucha entre las tinieblas y la luz, de la cual somos testi- Para impulsar a la masa a inclinarse, él contaba con la auto-
gos, confirma la verdad enunciada al principio del Evangelio según ridad que le atribuía su función, así como con el apoyo de los nume-
Juan: “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a rosos seguidores de Jesús. Justamente, lo que había despertado la
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EN ESTO PENSAD HE AQUÍ EL HOMBRE
envidia de los jefes del pueblo era el éxito que Jesús tenía con las ¡Cuántas veces leemos que al verlas “tuvo compasión de ellas”
multitudes. “Porque sabía que por envidia le habían entregado” (Mateo 9:36; 15:32; etc.)! Él les enseñaba, los alimentaba, sanaba a
(Mateo 27:18). Esperando dividir los ánimos, Pilato preguntó: los enfermos y a los lisiados, y libraba a “todos los oprimidos por el
“¿Queréis, pues, que os suelte al Rey de los judíos?... ¿A quién que- diablo” (Hechos 10:38). Todos estos beneficios, ¿no habían tocado
réis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús, llamado el Cristo?” (Juan el corazón del pueblo? ¡Ciertamente! Por eso leemos estas expresio-
18:39; Mateo 27:17). nes: “Gran multitud del pueblo le oía de buena gana... Y todos daban
Jamás en la antigüedad un pueblo había tenido que tomar buen testimonio de él... La gente se admiraba de su doctrina... y glo-
una decisión como ésta, ni tampoco habrá alguno que deba tomarla rificó a Dios... y decía: Nunca se ha visto cosa semejante en Israel”
en el futuro. Ese instante marcaba, pues, un giro en la historia de la (Marcos 12:37; Lucas 4:22; Mateo 7:28, 29; 9:8, 33; 15:30, 31). Sí,
humanidad: ¿se pronunciaría ésta a favor o en contra de Cristo? el pueblo lo reconocía: “Éste verdaderamente es el profeta que había
Cuando los principales sacerdotes y los ancianos fueron llamados a de venir al mundo”, y querían “hacerle rey” (Juan 6:14-15).
determinar la suerte de Jesús, no había dudas de que ellos irían hasta ¡Qué imponente cortejo atravesó un día Jericó, subiendo a
el límite de sus criminales designios. Asimismo no es sorprendente Jerusalén, para ir a la fiesta (Marcos 10:46; Lucas 19:3)! ¡De qué
que Pilato y Herodes, dos hombres que ostentaban sin escrúpulos el manera solemne entró en la santa ciudad! “Y la multitud, que era
poder, hayan despreciado los derechos más sagrados del ser huma- muy numerosa, tendía sus mantos en el camino... Y la gente que iba
no. Pero ahora, el pueblo mismo —su pueblo—, ¿a cuál de los dos delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de
presos iba a elegir? David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en
las alturas!” (Mateo 21:8 y siguientes; Juan 12:12 y sig.). “Toda la
¿Barrabás o Jesús? ciudad se conmovió” y salieron a recibirle. Es comprensible que los
principales sacerdotes y los fariseos temiesen a la multitud, y que
Puesto que para tomar la decisión, humanamente hablando, hayan dicho entre sí: “Ya veis que no conseguís nada. Mirad, el
aún habían muchas dudas ¿no debía esperarse que fuese favorable al mundo se va tras él” (Marcos 12:12; 14:2; Lucas 22:2; Juan 12:19).
despreciado Nazareno? Desde el principio de su ministerio, no ha- Parece que la pregunta de Pilato provocó cierta duda entre
bían dejado de seguirlo grandes multitudes de todas las regiones del la multitud. Pero incluso antes de que ésta respondiera, Dios le otor-
país (Mateo 4:25; 8:1; 19:2; etc.). Las personas se apretaban de tal gó un momento para reflexionar. Leemos que a Pilato se le entregó
manera alrededor de Él, “tanto que unos a otros se atropellaban”; “el un mensaje de parte de su mujer, que decía: “No tengas nada que ver
gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios”; “eran mu- con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa
chos los que iban y venían”, de manera que Jesús y sus discípulos de él” (Mateo 27:19). Los principales sacerdotes y los ancianos,
“ni aun tenían tiempo para comer”. A Jesús le afligía apartarse de la siempre listos para replicar, aprovecharon ese momento de tregua.
gente, pues “la gente le buscaba, y llegando a donde estaba, le dete- Ellos “incitaron a la multitud para que les soltase más bien a
nían para que no se fuera de ellos” (Marcos 1:37, 45; 2:2; 3:9, 10, Barrabás” (Marcos 15:11); “persuadieron a la multitud que pidiese a
20; 5:24, 31; 6:31 y siguientes; Lucas 4:42; 5:1; 12:1; etcétera). Barrabás, y que Jesús fuese muerto” (Mateo 27:20). “Pueblo mío,
¡Con qué amor proveía a las necesidades de las multitudes! los que te guían te engañan, y tuercen el curso de tus caminos”
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EN ESTO PENSAD HE AQUÍ EL HOMBRE
(Isaías 3:12). “Mas bien a Barrabás”; ¿se podría hallar una expresión lo mismo que les ocurre tristemente a todos aquellos que rechazan la
que defina mejor el estado moral de los jefes de Israel? Pero el pue- gracia ofrecida por Dios: no saben qué hacer con Jesús. “Pero ellos
blo también manifestó que estaba a la misma altura de sus jefes. volvieron a dar voces, diciendo: ¡Crucifícale, crucifícale!” (Lucas
Se sabe que es necesario muy poca cosa para incitar a una 23:21). Pilato hizo una última tentativa, ciertamente muy tímida para
multitud para que reaccione de tal o cual manera. Así sucedió ese un hombre revestido del poder y la responsabilidad que ejercía:
día. Y cuando Pilato, impresionado por el sueño de su mujer y forta- “¿Pues qué mal ha hecho éste? Ningún delito digno de muerte he
lecido en su intención, presentó nuevamente la misma pregunta a la hallado en él; le castigaré, pues, y le soltaré” (v. 22). Pero las débiles
multitud, recibió un clamor unánime, un grito de odio que acrecentó veleidades humanitarias que aún subsistían en él fueron sumergidas
su perplejidad: “Toda la multitud dio voces a una, diciendo: ¡Fuera por la ola de odio que rompía contra las gradas de su tribunal. “Ellos
con éste, y suéltanos a Barrabás!” (Lucas 23:18; Juan 18:40). Con gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado!” (Mateo 27:23). “Ellos
rigurosa precisión, la Palabra describe la despiadada unanimidad que instaban a grandes voces, pidiendo que fuese crucificado. Y las vo-
manifestó el pueblo entero al rechazar a Jesús, su Mesías, el Hijo de ces de ellos y de los principales sacerdotes prevalecieron” (Lucas
Dios. 23:23).
“No a éste, sino a Barrabás . Y Barrabás era ladrón.” Esto es El curso de los acontecimientos alcanzó un nuevo punto,
todo lo que Juan dice acerca de aquel a quien el pueblo acababa de que fue culminante. Esa furia ciega, esa tempestad de clamores lle-
elegir; pero es suficiente. Los otros Evangelios completan el cuadro, nos de odio, esas pasiones desencadenadas, esa marejada de violen-
precisando que había cometido homicidio en una revuelta organiza- cia, se levantaba contra Aquel que Dios había enviado a este mundo
da y ejecutada con la complicidad de muchos otros malhechores. para salvar a los hombres perdidos. ¿No tenía, también Él, derechos
De este modo —tal como aún hoy se comprueba en casos simila- que reclamar sobre su “viña”, sobre este pueblo? ¡Con qué perseve-
res—, este hombre había adquirido gran notoriedad; era “un preso rante solicitud se había ocupado de él! Desgraciadamente, todos los
famoso” (Marcos 15:7; Lucas 23:19, 25; Mateo 27:16). De su nom- cuidados que le brindó habían resultado vanos. “Por último, teniendo
bre, que significa: «Hijo del padre», emana cierta ironía diabólica; aún un hijo suyo, amado, lo envió también a ellos, diciendo: “Ten-
como si Satanás hubiera querido oponer al “unigénito Hijo del Pa- drán respeto a mi hijo” (Marcos 12:6). Pero, ¡qué amarga decep-
dre” la disforme imagen de Barrabás. Y a causa de que los judíos ción! Ellos no tuvieron ningún respeto por su Hijo, la perfecta reve-
tenían por padre al diablo, hacían los deseos de su padre (véase Juan lación de Su amor, y manifestaron toda la infamia que les llenaba el
8:44). Aun en esto, el mundo amó “lo suyo”. Ellos pidieron que se corazón. ¡En qué triste condición se halla el hombre natural!
les “diese un homicida” y negaron al Santo y al Justo delante de Aquellos que, pocos días antes, habían aclamado: “¡Hosan-
Pilato “cuando éste había resuelto ponerle en libertad” (Hechos na!”, ahora gritaban: “¡Crucifícale, crucifícale!” El desbordante en-
3:13-14). tusiasmo que habían sentido, se había transformado en una rabia
Ya lanzado por ese camino, el pueblo dio libre curso a su mortal. Sin embargo, nada justificaba tal cambio brusco. ¿Qué mal
furia sanguinaria contra el Hombre silencioso, contra la inocente había hecho? Pilato mismo formuló esta pregunta. Este hombre pa-
víctima de ellos. “Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado gano y sin escrúpulos testificó en siete oportunidades, delante de
el Cristo?”(Mateo 27:22). ¡Desdichado, miserable Pilato! Le sucedió todo el pueblo —el pueblo de Dios—, que aquel a quien ellos acusa-
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EN ESTO PENSAD
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