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Analisis de Lectura Gen 25-36 Rosmery Reyes

Este documento analiza varios capítulos del Génesis que narran la vida de Abraham, Isaac y Jacob. Se destacan eventos como la búsqueda de una esposa para Isaac, las bendiciones de Isaac a Jacob y Esaú, el engaño de Jacob para obtener la bendición, su huida a Harán y sus años sirviendo a Labán, el nacimiento de sus hijos, y su reconciliación con Esaú al regresar a Canaán. El documento provee detalles sobre las acciones y decisiones de los patriarcas y sus consecu

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Analisis de Lectura Gen 25-36 Rosmery Reyes

Este documento analiza varios capítulos del Génesis que narran la vida de Abraham, Isaac y Jacob. Se destacan eventos como la búsqueda de una esposa para Isaac, las bendiciones de Isaac a Jacob y Esaú, el engaño de Jacob para obtener la bendición, su huida a Harán y sus años sirviendo a Labán, el nacimiento de sus hijos, y su reconciliación con Esaú al regresar a Canaán. El documento provee detalles sobre las acciones y decisiones de los patriarcas y sus consecu

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Asambleas de Dios de Venezuela

Instituto Bíblico Falcón

Pentateuco

Sección: Sábados

ANÁLISIS DE LECTURA GÉNESIS CAPÍTULOS 25 AL 36

Profesor: Alumna:

Enoc Silva Reyes Rosmery

Santa Ana de Coro; Febrero 2020


ANALISIS DE LECTURA GENESIS CAPITULO 25 AL 36

Abraham pasó momentos difíciles, fue hombre de fe, y al final de sus días se
puede decir de él: “Jehová había bendecido a Abraham en todo”. Y no por ser anciano
se deja de ocupar de hacer las cosas correctamente, ordena a uno de sus mejores
sirvientes buscar una mujer para su hijo que sea creyente. En 24:12 el sirviente de
Abraham da un claro ejemplo del buscar la guía de Dios en oración. Este pide a Dios
una señal concreta que se cumple en Rebeca, indudablemente también Abraham se
había preocupado de tener buenas personas que lo ayudaran, al menos así lo demuestra
el enviado que mostró tener un excelente comportamiento digno de ser tomado como
ejemplo en el servicio al Señor. Dios prepara todo de una forma milagrosa para que
Isaac tenga a su hermosa mujer.

En el capítulo 25. Abraham tras la muerte de Sara, no se quedó solo, tomó por
mujer a Cetura, siempre pensando en no interferir en quien sería el heredero de las
promesas de Dios: Isaac el cual tendría dos hijos: Jacob y Esaú. Aconteció que
Abraham con su segunda esposa tuvo descendencia 6 hijos. Después de su viudez tuvo
un desorden en su vida, el cual tuvo que corregir aun mientras vivía, ya que Abraham
envió lejos a los hijos que tuvo con su segunda esposa, con bienes materiales generosos,
pero sin duda fue una acción correctiva dolorosa para el varón, ya que solamente su hijo
Isaac era, en cuanto al linaje, de quien vendría el que sería para bendición a todas las
naciones pues era Isaac el único heredero de la promesa. Abraham murió de 175 años,
cien años fue peregrino en la Tierra Prometida, murió dando con su vida un grandioso y
admirable testimonio de su fe; aun muerto su fe habla, ya que su cuerpo fue sepultado
en la cueva de Macpela, sus dos hijos Ismael e Isaac se reunieron y lo sepultaron en el
lugar que Abraham compró con la esperanza de su resurrección postrera, para habitar en
esa tierra que Dios le prometió. En Génesis 25:27-34 se observa como Jacob busca con
astucia ganar la primogenitura, es decir el liderazgo; mientras que Esaú el legítimo
heredero la descuida; en juramento vende por un plato de comida su primogenitura a su
hermano Jacob al llegar hambriento luego de cazar.

En el capítulo 26. Isaac también tiene que afrontar situaciones conflictivas,


anteriormente Rebeca era estéril (25:21), y ahora se menciona que tiene que pasar por
un periodo de escasez de alimentos en donde se encuentra. Dios le advierte que no vaya
a Egipto, nación muy alejada de la voluntad de Dios que era la solución más fácil para
el problema de escasez. Va hacia donde Dios lo manda, en Génesis 26:7 se menciona
una vez más a Isaac usando la estrategia de decir que su esposa es su hermana, y recibe
la reprensión de Abimelec rey de los filisteos, cuando este se entera de la verdad.
Prospera mucho y es echado entonces por los Filisteos. Tiene problemas sobre pozos de
agua que abre, y para peor su hijo se junta con una no creyente lo cual “fue amargura de
espíritu para Isaac y para Rebeca”. No obstante se nota la protección y guía de Dios en
todo tiempo, tanto que Abimelec luego de haber echado a Isaac va a su encuentro
diciéndole: “Hemos visto que Jehová está contigo”, y le pide un juramento de no
agresión. Es decir, a todos nos toca pasar por situaciones difíciles, la diferencia está en
que Dios ayuda a los que están con él y cumple sus promesas, el Señor le dijo a Isaac:
“Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia
todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán bendecidas en tu simiente, por
cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y
mis leyes.” (Génesis 26: 4-5). En Génesis 26:34 tenemos la primera referencia a la vida
matrimonial de Esaú. Sus primeras dos esposas hicieron la vida difícil para sus padres
(Gén 26:35; 27:46). Luego de la huida de Jacob, Esaú procuró congraciarse con sus
padres, casándose con una de las hijas de Ismael (Gén 28:8-9).

Seguidamente en el capítulo 27. Isaac siguiendo la costumbre, va a bendecir de


la mejor manera al hijo primogénito que es Esaú, el mismo que había jurado a su
hermano menor darle la primogenitura por un plato de comida, y había buscado una
mujer no creyente. Los años habían pasado, y al parecer, Isaac y su familia estaban
viviendo en Beerseba (Gén 26:23). Esaú era el hijo favorito de Isaac (Gén 25:28a), y
Jacob el de Rebeca (Gén 25:28b). En ese contexto, Isaac, ya viejo y sintiendo que vivía
sus últimos días, llamó a Esaú, y propuso bendecirlo formalmente. Jacob fue la persona
que pudo haber detenido todo ese engaño. Es muy probable que él sabía de la promesa
de Dios; por ende, pudo haber confiado en ella y esperar con paciencia. Además, en su
condición de hijo, sabía lo malo que era engañar a su padre. Lamentablemente, las
acciones de Jacob estaban muy lejos de lo que Dios hubiera esperado. Se limitó a ver las
cosas que podrían truncar el plan, para engañar a su padre (v.11-12a), aunque se mostró
preocupado por ser descubierto (v.12b), pasó por alto lo inmoral que era lo que su
madre le estaba proponiendo hacer. (V13)

En el siguiente capítulo 28 Jacob temiendo por su vida a causa de lo que le hizo


a su hermano, es despedido con la orden de que tomara una mujer creyente por esposa
de su pariente Labán (28:2), Isaac lo bendice como el sucesor de él. En el camino Dios
confirma y alienta a Jacob diciendo que será bendito y cuidaría de él (28:12-15). Dios
cumplirá sus promesas mediante Jacob. Jacob viaja a Harán. Rebeca miente a Isaac
diciendo que manda a Jacob a tierra de su hermano para encontrar mujer. Isaac lo
bendice. Jacob tiene una visión de camino hacia Harán, en tierra de Bet-el, donde Dios
le promete estar con él y fructificarlo. Jacob Edifica una señal ahí.

En el capítulo 29 se narra cómo Jacob llega a buen fin, a la casa de Labán, y


luego de estar un mes allí ayudando con el ganado, se pone de acuerdo con Labán de
que trabajaría siete años por Raquel su hija. Al llegar el momento, luego de la fiesta y
tener relaciones con su mujer, Jacob se da cuenta que ha sido engañado y Labán le había
dado otra de sus hijas, Lea. Jacob termina acordando trabajar otros siete años más por
ella, pese a que a la semana ya está con él. Recordemos que así como Jacob engañó, él
fue engañado. Pasa el tiempo y Dios castiga a Jacob dejando estéril a Raquel porque él
menospreciaba a Lea (29:31) Los hijos de Lea son: Rubén, por el cual dijo al tenerlo
“Ha mirado Jehová mi aflicción; ahora, por tanto, me amará mi marido” (29:32)
notándose, así que realmente había sido injusto con ella Jacob, y le siguieron Simeón,
Leví, Judá.

Todo el principio del capítulo 30 habla de los hijos de Jacob que tuvo con Lea y
Raquel, ya sea de ellas mismas o mediante sus siervas, siguiendo costumbres hebreas de
tal época, serían luego las doce tribus de Israel. Los Hijos de Lea: Rubén, Simeón, Leve,
Judá, Isacar, Zabulón y Dina. Bilha, sierva de Lea, le dio a luz a: Dan y Neftalí. Zilpa,
sierva de Raquel le dio a luz a: Gad y Aser. Los hijos de Raquel: José y Benjamín.
Jacob después de tener a sus 12 hijos y a sus 4 mujeres, pide a Laban que lo deje ir.
Negocian sobre ovejas y ganado. Jacob usa la superstición para obtener mayor ganancia,
y en definitiva fue prosperado por Dios.

Asimismo en el capítulo 31. Jacob huye de Laban. Dios bendice a Jacob sobre
las reparticiones de los ganados, y es por este motivo que Laban empieza a sentir recelo
de Jacob, al tiempo que los hijos de Laban empiezan a hablar encontrar de Jacob. Este,
junto con sus esposas, resuelve huir de ahí. Toman sus pertenencias y con 3 días de
ventaja huyen (Aquí Raquel roba los ídolos de su padre). Laban los alcanza a los 7 días,
y después de discutir (Laban lo acusa de robar sus ídolos) y reconciliarse, levitan un
pacto entre ellos, una señal para no transgredir las tierras del otro.
Por otro lado en el capítulo 32. Jacob y el Ángel de Peniel/Se prepara para el
encuentro con Esaú. Con el inminente regreso a su tierra, Jacob toma precauciones para
el encuentro con su gemelo Esaú, pues aun teme que desee su muerte. Aquí se da cuenta
que un campamento de ángeles aguarda a su alrededor. Envía mensajeros a Esaú con
presentes. Esa noche Jacob manda a cruzar a su familia, y él se queda solo luchando con
un varón, un anglas (El Ángel de Jehová) para conseguir sus bendiciones; El Ángel le
descoyunta el musculo del encaje del muslo. Aquí su nombre fue cambiado a Israel.

En el capítulo 33: se da la Reconciliación entre Jacob y Esaú. Al encontrarse


Jacob y Esaú, ambos se abrazan y lloran. Esaú aparentemente venia en una actitud de
reconciliación, pero Jacob seguía desconfiando. Le dio presentes como se acostumbraba
en aquel tiempo. Esaú los invita a escoltarlos de nuevo hacia sus tierras, pero Jacob
miente y se va a Sucot y establece ahí vivienda.

Luego en el capítulo 34. Se da La deshonra de Dina. A causa de habitar en


tierras que Dios no se lo mando, la única hija de Jacob, Dina, mancilla con Siquem,
príncipe de aquellas tierras. Este junto con su padre van a Jacob a pedir la mano de Dina
en matrimonio. 2 de sus hijos, Simeón y Leví hacen trato con estos hombres pidiendo
como pacto para unirse a su pueblo que se circuncidasen, ellos y todo su pueblo.
Cuando estos acceden y débiles por la circuncisión, Simeón y Leví asesinan a filo de
espada a todos los hombres del pueblo. Jacob los reprende no por el homicidio
cometido, sino por el atentado a su propia seguridad.

Luego en el Capítulo 35. Nos habla de Bendición en Bet-el. Muerte de Raquel. Muerte
de Isaac. Después de esto viajan a Bet-el, donde Dios ahí empieza a llamarlo Israel, y
ya no Jacob. Este construye un altar a Dios y lo llama El-Bet-el. Deborah la ama de ama
de Rebeca muere. Camino a Efrata, rebeca da a luz a Benjamín, y muere en el parto; es
enterrada en ese lugar, camino a Efrata. Rubén, el hijo mayor de Jacob, amancilla con
Bhila, una de las concubinas de su padre. Isaac muere en Mamre a la edad de 180 años.

Para finalizar en el capítulo 36 aquí se narran “las generaciones de Esaú” (Gén


36:1). Luego de haber vivido varios años en la parte central de Canaán, Esaú decidió
trasladarse al sur, a la tierra de Seir (v.8). La razón fue la abundancia de animales que,
tanto él como Jacob, tenían. Ya que “los bienes de ellos eran muchos; y no podían
habitar juntos, ni la tierra en donde moraban los podían sostener a causa de sus
ganados” (v.7). La abundancia de bienes se debe, indudablemente, a la bendición de
Dios. Ambos eran nietos de Abraham, y ambos estaban experimentando la bendición de
Dios, en cumplimiento con Su promesa. A pesar de que Esaú no participó de las
bendiciones espirituales, recibió muchas bendiciones materiales. Una de ellas fue recibir
la tierra de Seir como ‘herencia’ de Dios. Jehová es el Señor de toda la tierra, y fue Él
quien dio a los descendientes de Esaú el monte de Seir como herencia perpetua (Deut
2:5; Josué 24:4). Aunque no formó parte del plan de Dios para la salvación del mundo,
Esaú como tal, participó de algunas bendiciones Una de ellas fue que Esaú llegó a ser
‘padre de una nación’ – la nación de los edomitas. Los edomitas figuran a lo largo de la
historia del Antiguo Testamento, y fue la raza de la cual provino el rey Herodes. Al
igual que los hijos de Jacob formaron la base de la nación de Israel, los hijos de Esaú
formaron la base de la nación de Edom.

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