0% encontró este documento útil (0 votos)
109 vistas5 páginas

Historia y Tipos de Fábulas Literarias

El documento define la fábula como una composición literaria breve que presenta características humanas a sus personajes, generalmente animales. Explica que la fábula tiene un propósito didáctico y moralizante, siempre incluye una moraleja. Además, resume la historia y evolución de la fábula desde Mesopotamia y la antigua Grecia hasta su popularidad en la Edad Media y el Renacimiento, destacando autores como Esopo, Fedro y Jean de La Fontaine. Finalmente, describe diferentes tipos de fábulas clasificadas

Cargado por

Os Corado
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
109 vistas5 páginas

Historia y Tipos de Fábulas Literarias

El documento define la fábula como una composición literaria breve que presenta características humanas a sus personajes, generalmente animales. Explica que la fábula tiene un propósito didáctico y moralizante, siempre incluye una moraleja. Además, resume la historia y evolución de la fábula desde Mesopotamia y la antigua Grecia hasta su popularidad en la Edad Media y el Renacimiento, destacando autores como Esopo, Fedro y Jean de La Fontaine. Finalmente, describe diferentes tipos de fábulas clasificadas

Cargado por

Os Corado
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

La fábula es una composición literaria breve en la que los personajes son animales o cosas

inanimadas que presentan características humanas. En el Diccionario de uso del español de


María Moliner1 de Helena Beristáin se indica que “se trata de un género didáctico mediante
el cual suele hacerse crítica de las costumbres y de los vicios locales o nacionales, pero
también de las características universales de la naturaleza humana en general”. Como
género literario posee un carácter mixto narrativo y didáctico y estas propiedades:
 Esencialmente ofrece un contenido moralizante o didáctico.
 Siempre contiene una moraleja. En las más antiguas se encuentra escrita al final del
texto.
 Generalmente es una pieza muy breve y con pocos personajes.
 Posee una gran inventiva, riqueza imaginativa y de colorido.
 Es inverosímil.
 Su exposición de vicios y virtudes es maliciosa, irónica.
 Generalmente sus personajes son animales a los que se los humaniza.
La fábula clásica reposa sobre una doble estructura; desde el título mismo se encuentra una
oposición entre dos personajes de posiciones subjetivas encontradas. Pero estos dos
personajes se encuentran siempre en desigualdad social: uno en posición alta y otro en
posición baja y desfavorable. Gracias a un evento narrativo imprevisto o survenant, el que
estaba en posición alta se encuentra en posición inferior y viceversa. Este esquema es
denominado por Christian Vandendorpe como "doble reenvío" en Apprendre à lire des
fables, Montréal, 1989 y se encuentra en decenas de ellas, sobre todo en las populares, y
permite fijar la comprensión y vehicular una moralidad clara. Como dice Hegel, "La fábula
es como un enigma que será siempre acompañado por su solución" (Estética, II) Incluso si
la fábula no tiene ya popularidad, el esquema que la forma se reencuentra en el hecho
diverso (Christian Vandendorpe, De la fable au fait divers) y en la leyenda urbana (Jean-
Bruno Renard, Rumeurs et légendes urbaines, París: Coll. Que sais-je?, 3445). Estas
situaciones son imprescindibles en una fábula, pues sin importar el autor, el contexto social
o político, éstas son las que la identifican y marcan un límite entre ella y otros géneros
similares con los que podría confundirse por la forma alegórica que contienen.
La fábula ya era cultivada en Mesopotamia, dos mil años antes de nuestra era.3 Unas tablas
de arcilla que provienen de bibliotecas escolares de la época cuentan brevemente historias
de zorros astutos, perros desgraciados y elefantes presuntuosos. Muchos de estos textos
muestran una gran afinidad con los proverbios por su construcción antitética, pero no
poseen una moral explícita.
En la antigüedad griega, la primera fábula, conocida como la fábula del ruiseñor, la contó
Hesíodo a comienzos del siglo VII a.C. en Los trabajos y los días, y ya posee la intención
de hacer reflexionar sobre la justicia. Aunque en Homero no hay fábulas, sus
comparaciones con animales ya poseen in nuce el germen del género. En época clásica
Sócrates entretuvo sus últimos días poniendo en verso las fábulas de Esopo. Demetrio de
Falero publicó la primera colección de fábulas históricamente atestiguada, que se ha
perdido, pero que dio lugar a innumerables versiones. Una de ellas, fusión de varios
manuscritos, data probablemente del siglo I después de Cristo, y es la llamada Augustana.
Es a esta colección a la que nos referimos cuando hablamos de las llamadas Fábulas de
Esopo. Era este un esclavo semilegendario de Asia Menor de cuyas circunstancias
biográficas poco se puede sacar en limpio, salvo que fue vendido como esclavo en Samos al
filósofo Janto, quien le prometió repetidas veces la libertad y la obtuvo al fin gracias a una
intervención popular. Nicóstrato hizo una colección de fábulas con intención educativa en
el siglo II, y también otros sofistas. De Grecia la fábula pasó a Roma; Horacio escribió en
Sátiras, II, 6, una memorable, la del ratón del campo y el ratón de ciudad; Fedro, siguiendo
ese precedente, transformó el género en prosa en un género poético en verso. En el siglo IV
el poeta romano Flavio Aviano escribió unas cuarenta, en su mayor parte adaptaciones de
las de Fedro, pero otras no atestiguadas por ninguna tradición y quizá elaboradas por él
mismo; las fábulas de Aviano circularon mucho en la Edad Media, porque a diferencia de
las de Fedro no son nunca licenciosas y su métrica, en la que abunda el hexámetro leonino,
facilita el recuerdo.
En la Edad Media la fábula continúa transmitiéndose bajo nombres de autores o de
colecciones que parecen pseudónimos: Romulus, Syntipas, pseudo-Dositeo, el Isopete...
Esta temática se expande considerablemente mediante el Roman de Renart, colección de
narraciones compuestas por clérigos anónimos en el siglo XII. En las historias del
Ysengrinus, obra latina del poeta flamenco Nivard de Gand, la lucha del zorro contra el
lobo sirve de pretexto para una vigorosa sátira social de la sociedad feudal y sus injusticias.
La fábula se transforma aquí en una comedia animal. En el siglo XII, la poetisa María de
Francia publica una colección de 63 fábulas.
Por otra parte, circularon por Europa numerosas colecciones de otras fábulas pertenecientes
a una tradición autónoma distinta de origen indio (Hitopadesa, Pancatantra), difundidas a
través de traducciones árabes o judáicas españolas o sicilianas. Muchas de ellas fueron a
pasar a ejemplarios o libros de ejemplos para sermones. El más famoso y difundido fue sin
duda la Disciplina clericalis del judío converso español Pedro Alfonso, entre otros muchos.

Jean de La Fontaine.
Durante el Renacimiento las fábulas contaron con el interés de los humanistas; Leonardo da
Vinci, por ejemplo, compuso un libro de fábulas. El género de los emblemas, que se puso
de moda en el siglo XVI y XVII, recurrió con frecuencia a la fábula en el comentario
escrito y en el grabado gráfico a imitación del humanista italiano Alciato, como los de
Guillaume Guéroult, quien parece haberse especializado en este género con Le Blason des
Oyseaux (1551), Les Hymnes du Temps et de ses parties (1560) y Les Figures de la Bible
(1564), compuestos bajo el mismo modelo de un grabado acompañado de una corta pieza
en verso. En Portugal cultiva la fábula Sá de Miranda. El jesuita François-Joseph
Desbillons, profesor, produjo quinientas sesenta. Boisard publicó una colección con mil y
una. Jean-Pons-Guillaume Viennet publicó en 1843 fábulas que escribió a lo largo de toda
su vida. Incluso Napoleón, antes de ser consagrado emperador, compuso una juzgada
bastante buena en su época.
Tipos de fábulas
Existe una multitud de fábulas y moralejas, pero dentro de ese gran un mundo,
hay una serie de criterios que permite al lector no perderse en la repetición de los
ejemplos, en la proximidad de los temas y en las diferencias que pequeños
matices de cada una de ellas.
El criterio de clasificación, tiene como centro el estudio de los personajes, es
decir, lo protagonista que intervienen en ellas. Cada personaje se define por tener
la facultad de razonar, y por tratar temas relacionados con los seres humanos (a
pesar de ser animales, plantas y minerales quienes interpretan).
Hay 5 centros de interés que son: los dioses, los hombres, los animales, los
vegetales y las cosas inanimadas (principalmente suelen ser objetos). A
continuación, desarrollaremos cada uno de ellos:

      1)Serie de fábulas mitológicas:

 Fábulas de divinidades.
Zeus y Apolo (Esopo)
 Fábulas de dioses y seres humanos.
Zeus y los hombres (Esopo)
  Fábulas de dioses y animales.
Zeus y la serpiente (Esopo)

  Fáb ulas de dioses y el mundo vegetal.


Zeus y los robles (Esopo)
  Fáb ulas de dioses y el mundo inanimado (cosas y
objetos).
Hermes y la tierra (Esopo)

      2)Serie de fábulas humanas:


  Fáb ulas de seres humanos y dioses.
Los hombres y Zeus (Esopo)
o  Fábulas en que se relacionan los seres
humanos:
Estas se relacionan entorno a 7 variables:
-   Relativas a la edad de los
personajes.
-   Relativas a la condición física.

-   Relativas a la profesión u oficio


que desempeñan         en el orden
social.
-   Relativas a la personalidad.
-   Relativas a la familia:
Ø  Dentro de la vida conyugal.
Ø  Según las relaciones de padres e hijos.
Demetrio y Menandro (Samaniego)
o  Fábulas entre seres humanos y animales.
El labrador y el lobo (Esopo)
o  Fábulas entre seres humanos y el reino vegetal.
El jardinero y las hortalizas (Esopo)
o  Fábulas y seres inertes (cosas y objetos).
El ladrón y la lámpara (Fedro)

      3)Serie de fábulas animales:


o  Relación entre animales y dioses.
El leñador y el Mercurio (La Fontaine)
  Relación entre animales y hombres.
El león y el cazador (Fedro)
  Relación entre animales.
Los que más suelen aparecer son el
asno, el águila, el león, el lobo, la
zorra, la gallina la golondrina, la
serpiente, la oveja, entro otros
muchos.
El elefante, el toro, el asno y los
demás animales (Samaniego)
  Relación entre animales y el reino vegetal.
La zorra y las uvas (Fedro)
  Relación entre animales y seres inertes (cosas y
objetos)
La serpiente y la lima (Fedro)

      4)Serie de fábulas del reino vegetal (plantas


en general):
  Relación entre vegetales y dioses.
Los árboles y los dioses (Fedro)

  Relación entre vegetales y seres humanos.


La pera verde y podrida (Concepción
Arenal)
  Relación entre vegetales y animales.
La zorra y el espino (Esopo)
  Relación entre seres del reino vegetal.
El té y la saliva (Iriarte)
  Relación entre vegetales y seres inertes (cosas y
objetos).
La caña y el olivo
      5)Serie de fábulas de seres inertes (cosas y
objetos):
  Relación entre las cosas y los dioses.
La carreta de Hermes y los árabes
(Esopo)

  Relación entre las cosas y los seres humanos.


El médico, el enfermo y la
enfermedad (Iriarte)
  Relación entre las cosas y los animales.
El ciervo en la fuente (Samaniego)
  Relación entre las cosas y los vegetales.
El manzano silvestre (G.H Lessing)
  Relación entre cosas, seres inertes.
El clavo y la pared (Esopo)

También podría gustarte