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E Los conocimientos actuales acerca de los antiguos pueblos célticos de la Península ibéri- PALABRAS
w
• ca provienen principalmente de testimonios históricos. arqueológicos y i¡ngúísticos. Por CLAVES
otra parte, los celtas de Irlanda y el Pais de Gales dejaron tras de si una rica literatura oral celtas.
UJ llena de mitos, leyendas y sagas que aún se conservan. El estudio de los rasgos culturales Irlanda.
de estas sociedades célticas insulares descritos en este trabajo puede quizá ayudar a un Gales.
Peninsula
mejor conocimiento de los antiguos pueblos celtas de la Peninsula Ibérica. Ibérica,
1— Gur presení knowiedge about the ancient Celtic societies of the Iberian peninsula derives UY
‘a
4 from historie-al. are-haeologie-ai and linguistic evidence. On the other hand, Ihe Ceits of re- WORDS
land and Waies left behind a rich oral literature tulí of myths. iegends and sagas that have celís.
u’
~ been preserved. The anaiysis of the cultural traits of the insular Celtic societies presented lreland.
in this paper couid perhaps contribute to a better understanding of the ancierot Celtic peo- Waies.
iberias
pies of the iberian peninsula. Peninsula
Ce-r’ióe-o
15
99 ISSNo 02t30085
2003. 2’- núm.’
99-r-
Ms-anoteS A/berre (o-o-r’ace-ee-re-trcas de-e- lora e-aUge-ras sociedades célticas de-Irle-e-rda..
Introducción
lEn ge-neo-al. las dcse-a-ipe-irone-sde- los ce-itas desde ca. 6oo adC que han llegado a nuestros
elias describen una sociedad del llamado tipo ce-heroico», dirigida por caudillos en cierto
modo bárbaros yjactanciosos. que eran formidables guerreo-es. festejaEany bebían copiosa-
ns-ente, xe- decapitabars a sus enernigros vencidos en batalla para mante-nes-un culto a las cabe-
zas. Yendo un peco más atrás en la histeria, los testimonios existentes acer-e-a deles pueblos
indoeuropeos coinciden en gene-ra] con algo que los clásicos escribieron acerca de ellos: le-ls
sistemas secaale-s de- todos los grupos ancestrales indoeuropeos eran en mochos aspectos
similar-tos. Mee-loo de- lo que Tácito e-seo-iLe sobo-e tos antiguos germanos, por ejemplo. podria
se-o- aplicado también ales ceítasr en uría buena parte del noaterial arquee-ilógico del periodo La
Téne es diñe-ii distinguir- entre- celta e- ilirio; yen la antigua literatura oral céltica de- Irlanda se
pueden detectar extraños e interesantes pasajes que- muestran re-monoseencoas de la arcaica
literatura indoeuropea de la India (Be-es and Be-es 0990:05-09). Por-ello no es extraño que un
e-onoa(-ido enodite finalace urs-a de sus obras con una frase donde afirma que en una época les
indoeror-epe-os «sbao-ed the- same- langriage, tbe same heme and the same beliefs» (Malioay
5994.- -n0. Todo esto puede-líe-var a la conclusión de- que en general, los pueblos indoeuro-
pu-os. y más aún los puebles ce-itas, a pesar de-taslógie-asy amplias diferencias existentes entre
ellos. poseian un número no despreciable- de caracíeristicas comunes. Debido a elio, el estos-
dio de ]os e-e-itas onsoslar-es, prsncipalmente- de irlaroda, que es donde existen másy mejor-es
testimonios de diverso tipo, poe-ile- contribuir ondirectame-rate a un mejor conocirsojento de
los ce-itas de-la Péñíiéúlá ibérica.
Ge-e-lije-o arDo
~oao-oaS,20, rirrrro 0 0>9’ oOo
Me-nacíatIbe-re-o Ge-rae-terts-sie-as de las e-atipas socíede-de-o e-etlsie-as de- Ir-le-e-da..
30. Los informes deles clásicos son eí resultado de la inteqarete-tío de griegos y latinos, quie-
nes en formas subjetivas, a) recogieren solo aquellos aspectos y características deles pu ~blos
descritos que ellos consideraron importantes, y b) realizaron inteo-pretaciones persom les de
estos e-le-mentes. Un historiador español señala como «puede- haber distorsiones de la reali-
dad, intencionadas o no, vacíos de información, etc. » y como «estas fuentes son dispares
- -
de distinta cronología y sus autores tienen objetivos diferentes» (Burilo Mozota 1998:121)
En todo case, los escritores clásicos dejaron cierta información acerca de las característica’
de las sociedades célticas de la Península Ibérica en un número de- comentanos, a me-nu o
divergentes, e incluso contradictorios entre sí. Lo que se sabe hoy con mayor verosimilitud
acerca de estos pueblos, especialmente de los celtiberos, que son los itria conocidosy los más
estudiados, es debido en gran parte a los esfuerzos de los língirístas. y a los trabajos de los
arqueólogos y su capacidad de- análisis, interpretación y deducción con base- e-n los hallazgos
hasta ahora realizados. Los arqueólogos modernos parten de generalizaciones que terminan
en interpretaciones contextualizadas que- to-atan de- darle un sentido social e histórico a los
testimonios materiales. La arqueelogia puede- contribuir, y de-hecho contribuye a una mejor
comprensión y conocimiento de las antiguas sociedades europeas y con ello a la historia
europe-ay mundial. En España, un estudio arqueológico exhaustivo del tipo preconizado por
Kristianse-n donde se trate de- dar un sentido social e histórico a los hallazgos arqueológicos
mediante la inclusión de- un análisis de las fuerzas históricas presentes en las sociedades y la
época estudiadas, podría ampliarlos conocimientos actuales acerca de las sociedades celtí-
be-ras y las de otros pueblos célticos de la Península Ibérica. Este análisis seria así re-alizado
con una perspectiva a largo plazo, y a una escala geográfica que permitiera reconstruir las
condiciones internas y externas de-esas sociedades (Kristiansen 1998:6). Tras ello, una pro-
fundízación del estudio ylos conocimientos acerca del tema podría ser lograda mediante el
empleo de perspectivas inter- disciplinares.
En España. en los ultimes años, una brillante generación de- arqueólogos modernos ha
estudiado varios deles antiguos pueblos célticos (Berrocal-Rangel, ‘992; Loo-rio 1997.1999).
Loo-río. con Ease- enlos ajítares funerarios, donde-e-1 armamento es un signo exterior de- pres-
tigio, y otros testimonios arqueológicos del área nuclear de- Celtiberia, describe la existencia
en esa zona a partir de-los siglos VII-VI adC de-una sociedadde fuerte- componente guerreo-O,
con indicies de jerarquización social (1997: 312. 372). La po-esencia de- estas e-lites celtibéri-
cas, testimoniada en las necrópolis, aparece paralelamente a la emergencia y desarrollo de
una organízación de tipo gentilicio basada en1.m núcleo de familias aristocráticas que censo -
lídan un poder que transmiten enferma hereditaria. Este procese socio-económico estimo-
la a su vez eí crecimiento demográfico y tiende a concentrar e-ípoder-y lariqueza en e-sas fami-
has aristocráticas que son las que controlan las riquezas naturáles; y todo e-lío señala la
emergencia de esa sociedadde corte- guerrero, gradualmente jerarquizada (Almagro-Ceo-be-a
1993:147). Estos autores hablan también de la presencia de ciertos segmentos sociales como
por ejemplo eí formado por-artesanos altamente- especializados como los orfebres, algo con-
101 C,e-hojn
2003. Qi. nis-ora. ¡ 99’t35
Me-e-torcí A/-be-o-o-e Gere-cce-nOse-ice-,e- de/os e-roíin¿os sociedades e-élsirae-s de- Irlanda..
firmado por los hallazgos de joyasy otros objetos de- adorno de-plata, bronce-yoro, y también
de- espadas y oto-as armas; y por la existencia de «cofradías de guerreros» (Almagro-Ceo-be-a
3o. 0993:020 -73). Estas cofradías pudierantener paralelos con las descritas acer-ca de-
0992:5 -
la Irlanda de la época histórica.
Esta concepción de la sociedad celtibérica po-e--romana come jerarquizada y dirigida por
e-lites aristoco-atícas gorero-er-as es aceptada peo- la rnayoria de los autores españoles. De las
sociedades célticas del NO peninsular no existen trabajos exhaustivos sobre este tema, mas
en rin extenso trabajo acer-ca de-los ceU-ic¿ del SO de la península, Bero-ocal-Bangel líalla tam-
bién en las necrópolis de esta zona rina fuerte- incidencia de ajuares de- guerreo-o. Sin e-notar--
go, este- autor o-arena que los hallazgos en esta región apuntan hacia sociedades con une-se-a-
so desarrollo socio--político, aunque- e-lío neo sigríifiqsoe- en absoluto una ausencia total de
jefaturas (BerrocaL-ISangel 0992: 283-4).
002
2003 20. roe-nt- ¡ 99’ 3
Manuel Albe-rvo Caracse-e-tse-lras de las antipas sede-de-des célticas de- Irlanda...
Rankin 1987:14; Delaney 1993:5254). está avalada en cierto modo peo-testimonios po-e-his-
tóricos e históricos, arqueológicos, relígiososylíngtiísticos.
En cuanto a Escocia. en un reciente análisis de los manuscritos medievales de ese pais,
Bo-otin describe como todas las explicaciones del origen de Escocia y los escoceses presentadas
en esas obras se basan en fuentes anteriores representadas por antiguas leyendas orales célti-
cas conservadas en Irlanda yen Escocia, como son las historias de Gaedely de Éber preserva-
das a suvez en la Legertde- Se-ncti Brande-ni (la famosa Leyenda de San Barandán),y las historias
de Simón, de la Stone of Se-one (o piedra-sillón de Seone), y de Fergus hijo de Feo-char, pr-e-
servadas en laLegenda Se-ncti Conge-Ui. Yen todas ellas se cita a España como el lugar de origen
deles celtas goidélicos que invadieron Irlanda (Breun, 1999, Alberro zoala, 2002a. 2oo2b).
Las sociedades célticas de Irlanda y Escocía siguieron funcionando come tales hasta los
primeo-os siglos dC. En Irlanda, como indica la erudita francesa de principios del Siglo XX
Marie-Leuíse Sjoestedt. «eie-to-emamente arcaicas imágenes lite-o-añas y artísticas han sido
preservadas hasta nriestros días», y «todo tiende a sugerir-que-si lasto-adiciones orales de Las
Galias hubieran sido o-e-cogidas también en manuscritos, habrían revelado un mundo mito-
lógico no muy diferente del presentado en los textos medievales irlandeses» (Sjoeste-dt
í
994:XOJe-). Todolo anterior puede proveer un retrato bastante claro de la composición de la
sociedadcéltica irlandesa de la llamada «época heroica», lo que puede a su vez ayudar. aun-
que en forma indirecta, a comprender mejor las sociedades célticas o celtibéricas de- la
Península Ibérica. De hecho, hay autores que señalan enfáticamente que «the structure of
Celtie- society must have be-en the same throughout the pagan Celtie world» (Ross, 1986:27).
3 Celán
io 2003. mi. núoot 5 99-135
Me-rorie/ Al beco (.roe-rsce-e-rsae-srraas e-le íos.e- aotign-e-s ssrciedadc-e- cé/e-icas ¡le Irlanda...
La celtizacion de Irlanda
Cuando y s:enoo 0cm-rió la ce-Itización de Irlanda sige-re siendo una gran incógnita (Raftery,
0995; 0996:652). que ha sido y sigue- siendo aún debatida durante ya niás ele un siglo (Waddell
1990 :5). Enel aniba citado manuse--rito Le-íhóar (hbhdlo- se- insiste reiíeradame-ntu- que-grupos
tO de-la Península Ibérica invadiereny colono-zar-en Ir-lan--
de celtas goidélicos procedentes del N
da (Albero-o, zooo). En favor de esta alio-e-nación está e-í he-che de- que- ambas regiones onantuvie-
roso r-eiacrieiroes soe-ialesyeoníe-rciaJe-s desde e-í Neolítico (MacaLister [920 :oí6). o-elacionesque se
onteosiiie-aar-oro con la formación Ile- soro Are-a Atlántica que- ce-olminó en e-í Bronce- Final (Koch
1991: o8): y en estas des regiones periféricas e-leí ns-rondo celta se siguió hablando la variedad Cél-
tice-- q, goidélico e arcaico, en lugar dcl Célí e-o-pobo thórooco que- se hizo común ene-lo-esto de-
les paises célticos (Bankin 0987:21-44. o68~ Kech 199J: 17’27o Mallory 1994:95-006). Por otra
parte. 013isbilly (s-9.46:o=o
7)maíoríenr-’e-poe- les e-e-Itas goidélices e-ps-e llegaron a Irlanda-Fue-renios
qte-arlrhlr-§s, rna pequcúa y río rnriy conocida 1 ss-bu céltica procedente del SE de Las Galias.
Siguiendo lirre-as suede crsaos de irove--astigacióro. vane-rs eruditos posúslan ahora que- la celtiza -
cíero ele lo-la-cok no se-produje-ra través ríe- grandes y rísasivas invasiones, hoy muy de-saco-edi-
tadas. sirio por mediro e-leí proceso prepuesto por Colin Renfrew (0987). quién adaptó el con-
ce-pto e-ie e-<cunoulatíve- Celticity» e-le Christopher Hawkes (0972) que envuelve- una serie
po-rilongada de- pequeñas y pacíficas inre-lige-aciones extendidas en un lar-go periodo de tiem--
po (WaddelI 199 saí3--- 14). Este proceso podria haber comenzado en los inicios de- la Edad del
Bre-ínee, aunque ar-qrie-óloges y lingtiístas, casi en e-onscnsus, creen hoy que-e-se- comoenzotuvo
hogar e-o ej primer m~ienio adC <Harbisen 0988:070). Sin embargo. y a pesar- de todo lo ante--
roer, un conocido erudito céltico señala que-el terna de-la contribución de- la Península Ibéri--
ca a la celtioae-ión e-le- Irlanda roo ha sirio aún ade-coradamente estudiado, y que- no se- debería en
absoluto se-chazar u-sa posibilidad (Rafte-o-v 990:35).
Como quiera que Irlaeda río llegó a ser ce-mquistada y colonizada por Roma. las sociedades
célticas e-le- la isla sigo e-u-en friocionarode como tales hasta bien ectrado el medioevo, la pene--
to-acióro del cristianismo en el Siglo V. las invasiones vilcingas a partir del Siglo IX y especial-
mente-la invas~óny conquista de-la isla iisrr los anglo-normandos tras la batalla de Clontarf en
0014 (e-arosa original de los problemas aún subsistentes). fuer-orino
1 idioma obstante-haciende-o
célííe-e—gaéiíce-o. que- sigsoe- me-lía
sien —
en
e-le esas sociedades.
hablado e-ro ‘zonasSio (mlxoo-gss.
rurales la soiper-viverscía
de la costa occidental, sic
y de un gran náme-ro de usos, costumbres,
y e-otros elementos se-wiale-s y criltror-ales, sigue mostraneleí claramente ía celticidad de-los pre-
sentes irlandeses, a líe-sar de afis--rnae-ienes en se-rrtido contrario corno las postuladas áltirna-
me-nt-e- ~wrr Malcomo Cha psYoanK>r
992)’. ySime’njámt¿ (iy4.Éj’iéñé~iiégáñiñéluÉó ci póñéi
en drida la reisnoa existencia de- los antiguos celtas.
164
2003, ‘4’. croas- ¡ 99’ o3~
Me-e-re-el Albero-o Ge- e-e-cren stie-as de las e-asignas sociedades célticas de- 1—1 anda...
tívas del grupo estudiado. De- e-sta forma, eruditos especializados en el estudio deles celtíbe-
rosu otros grupos celtas peninsulares podrían ampliar esta línea de investigacióntratando de
detectar similitudes entre- algunas de estas características de los celtas írlaindeses y las de la
Península Ibérica.
Los antiguos celtas ir-landeses no vivían en pueblos o ciudades sino esparcidos en
pequeñas granjas rurales alo largo del país. Estas granjas son circulares, y están rodeadas
de un muro de tierra apisonada (los re-ths). o de- píe-dra. Estas últimas pueden ser a su vez
de des clases. rirug-fort-s si están situadas en terreno llano, y hill-forts, sise-hallan en lo alto
de una colina o elevación, como los casto-os de la Península Ibérica (Figs. 1-2). Variaban
mucho en tamaño, desde 50 a roo m en diámetro- Les edificios, también circular-es, se
hallaban dentro; afrie-ra estaban las tierras de cultívoy los pastizalespara eí ganado (Me-Ma-
hon 1976:16). La cantidad de hill-forts y raths que han sobrevivido es enorme, pues unos
50.000 raths han sido detectados y excavados ya alo largo de la isla (de Paor 1986: 48);
algunos de los hill-forts poseen varias murallas defensivas concéntricas, e incluso pie-do-as
hincadas en su exterior (che sraux-de-fr¿se) , características descritas también en casto-os de-
la Península Ibérica
La evidencia documental deles prime-ros siglos de nuestra era que se ha conservado des-
cribe- como las cemís-nidades irlandesas estaban estructuradas en des instituciones básicas, la
finge familia extendida, que e-o-ala unidad social, y otra conocida como tuath. (del céltico ten-
lo, gente). un término que originalmente designaba a <e-una gente» pero que cenel tiempo
llegó a adquirir una connotación territorial. El tuath, que e-raía unidad política básica. acogía
a un grupo de población suficientemente amplio como para ser gobernado por un régulo, y
que era consciente de su entidady diferenciación con respecto ales tuathsvecines. Si ellos se
consideraban come> un tuath, y sus vecinos los consideraban como un tuath, es que-lo eran.
Los lazos de unión entoe- los miembros de un tuath no estaban basados en lazos familiares o
líneas de descendencia común: lo que los unía era su subordinación a un mismo régulo, que
los lideo-aba en las balallas en tiempos de- guerra. los re-presentaba en tiempos de-paz, y pre-
sidía la asamblea poprolar (oe-nach) deltuath. arinque no tenía facultades par-a promulgar-leyes
(Mac Níocaill 1972: 28).
El puesto de régmole e-le-rin tuatb, conocido ce-mro rl, no era hereditario; eí ríe-o-a escogido per
la asamblea del tuatb, generalmente de- entre los miembros de- la familia real, aunque tam-
bién influía en la decisión el que el candidato poseyera un número no despreciable de clien-
tes. Este rí, además de los derechos y deberes anotados arriba, era responsable del bienestar
y seguridad del tuaíh. y también el encargado de los contactos con eí «Otro Mundo», una
atribución que arote-riormente poseían los druidas (de Paer 1986:43).
Entre las des unidades, fine ytuath, no existía conexión orgánica. El fine era esencialmen-
te un grupo familiar que inclula todas las personas emparentadas perla línea paterna hasta
cine-o generaciones. Cae-la individuo como tal poseía muy pocos derechos legales, ya que- estos
estaban en poder del fine. que-e-rael propietario legal de la tierray las propiedades de la fami-
105 Oe-rlán
2003. 2’. nono. s 99-535
!Vtanose/ A/irer’r’oo &se-e-se-renssie-rss ríe /e-sa aotigroas soc/edades ce-Poe-as de [rl andrr
ha. El fine era también resperosable de los crímenes cenoetie-los por rin rule-mho-e del grupo y
de la venganza de sangre si alguno e-íe ellos era asesinado. En los primeros sigle-s de- nuestra e-oa
habia en Irlanda unes s~o tuathsy 00 existía mecanismo alguno que regulara la formación de-
alianzas, asociaciones o federaciotoes entre- ellos. Estas dependían de las o-elaciones, a menu-
do volátiles, entre- régulos con poderes potencialmente iguales. Aveces, un poderoso rí acep-
taba a oto-e de-menor-poder como subordinado (Moody and Martin 1967:49).
De-oto-e-o de e-ada tuatb, la estructura social estaba feo-orada peo-los tres estamentos clásicos
de los antiguos indoeuropeos descritos por Dumezil. Debajo del rey estaban los guerreros-
nobles, los campe-sinos-ganaderos Y ías clases o-el~goose-o-iltostradas, que- corresponden a los
cqoñte-s. pie-los y mides de Julio César. Los druidas han sido ya suficientemente- descritos por-
ton rs-u sotol-o de autor-es (Kerorlrick 927; Q.o~en 0962, Chadwick 0966: Piggot ‘968; Le Rouxet
(}uye-onvarc’h 1986; Ellis 1994). aunspie- su- puede- destacar- que también existían druidesas
(Ellís 0995:94—95 o) Ognno~
9- 9(0) i’naposie-iónde-e-ategoriae-ralae-je-rcida porlospee-
.1
taso isristas (fe--Leí) e-1r1c la ¡Esas-a o es-ruido o ‘sso cts-sg.> susuclías de las funciones y atribuciones de
le-ss anlígrie-os rlo-oíid os (O Ogasro 1999 r) el jefe e-le ellos, el oilamh, poseía los mismos de-re -
ubes legales que un so Este- oíl ms-lo E Lío eje-o-cielo en la e-ra pagana las funciones de- adivino y
noago y su ios-apertdncoa puede- deducir se. del he-e-ho de que- ellamb es el nembo-e conque-se-
e-le-si ‘ría nr-rooso le-ss-en te- o uo 1s-rofe- se o iris-ox e-- rs i tsr río e-o el ie-i te-ooua e-aeitjco — gaélico - El (olla rnh era
rorro, ele los o’ os sos rae> superae-si te-rs riel ge-ls-po e--o iaee-’ie-le come ej-rs e-leona (0 «clases intelectuales»
que- ti 5)04rs- el ono sones- ca sigo e-loe los aristocracia, Y que al carecer el país de uo idasí política.
e-Orisiss-us-a rs- rs-rio ele le-rs u-lemcrate-os nois importantes de la sociedad inane-le-sa. Estos áes dána
gozals su e-Ir o ls-e rl od total pdo-a viajar por toe-lo el país de tuath e-rs- trossth, y e-en ello ayudaban a
marítene- o un e-oc rto grado ele- homogeneidad criltural, incluyendo el idioma e-cisión (Moody
and Martsn 59(s e-í 59-60).
Los riere-cabos inelividroales de cada mie-nobre de orn tuath solo tenían validez dentro ele-
mismo: cusroado orno de e-lles salLo del tooath sc h;sllaloa totalmente ame-o-ce-dde-las corcunstan--
cias. El mnaotenimieraío de las leves a-ncests’ales no estaba araron e-le rs-rae-leo-o aptrariAae] e--es-a-
o’.’-’-
te-al e policial alguna. sino e-fue descansaba en la venco-ación y o-espeto al poe-le-o-eso ritual, y en
la ar-eptacie-on popular que esas leyes segrs-ían poseyendo (Pewe-ll 0990:78-80).Ade-noñs, como
las laicos rs e-rl use--ises e-sometí e-le-ss pci e- o rs- miembro e-leí tuath eran e-eme se-ha indicarlo rina o-es—
ponsais-ilidací d( tese-le> eí grupo. todros e-sl alanos- interesados en ceoloelar los posibles excesos de
tono o cuje-j LO 0(0 0 de- elless.
1 so sese e-rl reí e-. Itir-os e-le Irlanda era l)i5e-5 ursa stwicelarl os-Ita ciente- jeoaoquízae-Ia. e-ion ciar-as
distirs-e senes trotir las clases, las ars-tígooas leyes de-esto- pais que- se han logrado conservar, y
e-Jite roo> ir e-le) so oro fi rs e toe-si <o rl¿os co al te--sarIs’ s e e-o le-ro-usa al gr re-ra íoe->r Los leves oes-ns-a roas’. ríe-Ii sae-ro e-sn
lerneo e-ls-o íleos rlofererotes g’o’ailors e-le- status de-~at oir rica la secie-sdarl y’ e-lee-otro ele canela soria ele las
ciases SOiaitile>S. Ero troto rato’> ¿o la pe-osi oaiirlo e-le la rroroj e-o- de-rs-treo de-Ir isatis. te>d eshos testimo e-o ios que-
se prosee-ra indiraaro sri ¿rito status e-le-rite-e del os-isroors x’ ole- lase-orciedad cPb te ‘islasariesa en ce-ns-e-- o-
o-al (Ckadwicka oors- :100 00.005).
os-o o O di
0)500-3 500~ bOtOtO - ¡ yo) -
Manuel Albero Caracceristicas de- las aneiguas soctedade-s célticas de- le-/anda. --
Dowden cree que Deva (De-e) significa simplemente diosa en la antigua lengua céltica
(2000:54).
las Mas-tres po-e-o-ese-nanas conocidas como Dudlae. de Pallantia, son consideradas porAlvar
como diosas protectoras de la vegetación (Alvar 1996:253). las también po-e-romanas [Link]
Gaiiaíe-iae-. (Corpus Inse-riptionum Latí natum: II, 2776) dieronlugarenelSígloll dCaunadíví-
nidad local ve-neo-ada baje el nombre de CalInicia, que algunos autores consideran que es la
mosma diosa conocida como DgaAstur¿ca (Mangas yVídal: 1984-85:305-07)
En general. en las áreas celtizadas de la Península, al igual que en el o-esto del mundo cel-
ta, las divinidades fe-meninas aparecen agrupadas en grupos de- tres, y por ello son mencio-
nadas epigráficamente en plural y seguidas de- topónimes o gentilicios. Este- es el caso de las
Matui bus Br¿gaee-is, y Aosfe-rniae (Corpus Inscr¿ptíonum Latinarum II: 6338 y 54:3) y las arriba
mencionadas Me-¿tábe-s-s Gaiiaic¿ae-. Este es también e-í caso de Coventina, la triple diosa acuá-
tica céltica que fue descubierta por primera vez en eí manantial y lugar de culto hoy conocido
como «Coventina We-il». en la localidad inglesa de Bo-ocolitia, hoy Caro-awburgh, Northum-
berland, al lado de la antigua «Muralla de- Adriano» (Fig. 3). Más tarde se descubrió un altar
erigido a esta divinidad en Narbonne, Francia, y des en la provincia de Lugo: uno en Cune-
[Link]-oenSanta Cruzde- Loyo (Gre-en O992:68~ Gre-e-ní995: 99”102. 105).
Un culto muy extendido entre los pueblos célticos fue el dedicado a la diosa pan-céltica
Epena. (e-po = e-aballo), e-lar-amente asociada con fecundidad y maternidad (Fig. 4), y descrita
peo-Blázquez e-ente asociada a la heroicización ecuestre (1983:íoo.299’300). La diosa del País
109 Cerión
‘ocaS. 2i. núm-o 99’035
i/e-re-ro rl -1/be-re-e Goorae-ser-ise-ocos río- los o-e-e-e-gatas soe-/ee-Iades cé/ticas ele Ir/e-e-ideo. -
La ci ss-dady la provincia de- Lugo constituyen homenajes permanentes al antiguo dios e-él-
tice-s Les-go Lugh. Lrigus en Las GaliasyCe-ltiber-ia,y he-u e Ueu-elys en Gales, que está consí-
deo-aelo ce-smc e-] áe-oico dios paro- célico (Kech 0991:24-25) - Lug dio nombre también a Lugu-
dunís-m (Lycra y Leiden), Luguvalhírn (Carlisle-), nrime-roses lugares en Irlanda, y a la gran
6-97:r02; Mac NeW. ‘962). Lug e-o-a re-ve -
fiesta céltica-irlaradesso e-le- Luglonasadh (Silke 199
rene-osodotarnirién por- los celtiberos en el santuario dc Peñalba de Villastar, Teruel, y su rírsm-
lío-e ísríede ser de-lee-tao-lo e-ovar-irlos lopónime-os de-Celtiberia (Fernández Castro 1995:360). En
cuanto a Cer-rrunners, una inragers- del onisroc ftoe hallada en la capital celtibérica Niomancia
(Le-roe-tv- ríe- Wúele. 1996:0544 y Fig. 28. sai).
Sacerdocio
Con respecto a la presencia de druidas en la Península Ibérica, algunos autos--es co-e-en que
Cisne-be-e-> is- Olónico. era rin personaje de este tipo (Mar-co Simórs o987:69--m; Pérez Vilatela
2000: 38- 41). aornque otros no están de ae-uerde con e-sta conclusión. El prefijo el-- en el
ocas-br-e- deCline-] e-e, íseodo-ia indica o soro rJo-uidso en el ¿ontiguo idioma céltico—gaélico (Ó’Ogáin
1999:0 04082); Dagda, el dios supo-e-mo del pante-óo céltico, pose-la tanobién el noismo po-e-fijo.
ya e-¡íoe- e-o-a sambiéro u-ence-ido como Eoe-haid Ollathair (Chadwick 1970:170)
-—1-
Los sacrificios
Los sacrificios, tasio humanos como animales, constituyen la forma más dramática de
realizar ura oferta a las divinidades tratando de obtener suproteccíóny favores; y sirventam-
bién para re-forzar la identidad de la comunidad (Dowden zooo:í68-70). La práctica de
sacrificios de animales estaba ampliamente extendida entre los pueblos indoeuropeos.
incluidos los célticos- [Snclaro ejemplo de esto último siguió teniendo lugar hasta tiempos
relativamente recientes en la Escocía céltica, donde arcaicas tradiciones han persistido en
zonas mr-ales aisladasy apartadas. En la pequeña isla de Isis Maree-, en la ria de Cromarly, se
siguió celebrando hasta eí final del Siglo XIX una ceremonia con claras reminiscencias de la
gran fiesta pan-céltica Lughnasad. consistente en sacrificar toros al santo de esa región
(Mae-Culloch 1911:143; Mac Neill 1962:364). Sobre esta práctica existen también claros tes-
timonios procedentes de varios lugares de-la Península Ibérica (br-rio 1997: 33740) -
Cñlculo de las fechas comenzando por las noches en lugar de los dias
El sistema de- contar las fechas comenzando perla noche en lugar del día, común entre-los
celtas ir-landeses, era practicado también en otros antiguos pueblos indoeuropeos (Pettazzo-
ni 0956:213). La exislencia de- esta práctica ha quedado registrada en la terminología del gaé-
lico ele Irlanda y Eserse-iay en otras variedades de idiomas célticos-Julio César creyó hallaruna
conexión entre- la oscuridad de la noche-yel dios e señor de antepasados difuntos, lo que líe--
varia a pensar que le-ss celtas de Las Galias computaban el tiempo con base en la ausencia, y no
la po-esencia de sol y luz. (ÓOgáin1999:55).
Ce-os-de-o
zaac,S. 21’ re-doro o
Mariseel <libe-e-ro Carrocte-rtsttras e-lea las ansigooas sociedades céle-ie-as de Ie-lae-e-da-..
Razzias de ganado
La práctica de realizar expediciones guerreo-as con el objeto de robar ganado bovino fue
algo muy común en todas las sociedades indo-europeas (de Vo-ies 1963:75). De hecho, esta
e-o-a una ocurrencia muy común en muchos pueblos de laAntigtiedad. y que aún sigue siendo
practicada por cíes-tas tribus localizadas en lugares apartados del interior de- Africa.
La mitología, la atol gis-a literatura oral y la historia de Irlanda contienen numerosas o-e-fe-
o-ene-ras a esta práctica. nouy común entre las antiguas sociedades célticas, de razzias de robo
de ganado vacuno. Estas expediciones eran a veces emprendidas para vengar una afrenta. y
más a menudo con el simple objeto de obtener botín. El ganado bovino era muy apetecido
como la mejor moje-st ra exterior de riquezay status, y además era fácil de transportar- al tuath
del vencedor (Lucas 0989:02599). Este- tipo de acción constituía también paralos guerreros
de esas sociedades una de sus favoritas aventuras (Dillon s-
948:xiv). Una razía par-a robo de
ganado. y la guerra po-rovocada por-la misma, constituyen el tema central de la saga principal
del Ciclo de Ulster. sTáin bó Cualinge» o «Razzia de ganado de Cooley» (Dunn, 0914; The
¡hin. 1970).
Juegos y entreteiuimíeiitoS
Entrelos juegos y fe-orinas de entretenimiento deles antiguos celtas de Irlanda destacanlas
e-arre-ras de caballos, una práctica que pudiera contener implicaciones de orden ritual. Otras
formas de ento-etenínaoe-nto oncluian las fiestas y la música, donde-e-1 arpay los cantos e histo-
rias de alabanza a reves, héroes y antepasados ilustres jugaban un papel principal. También
jugaban alJide-heafl. parecido al ajedrez (Chadwick 1971:139’40). La caza constituía también
una forma de pasar caí tiempo y de entrenamiento. Una peculiar característica de este tipo de
aceren era la pepularidoid de la caza de pájaros. que re-alizaban con el uso de hondas. En las
muchas descripciones e-le- e-sta práctica en la antigua Irlanda. existen algunas procedentes de
la literatura oral quoa
1oe-esentan claros indicios de- su significación mitológica (Ross
1970:128).
Clientelisnio
La práctica del che-rote-he-mo, ó céilsmne-. era algo considerado como fundamental para las
antiguas sociedades célticas. El déis. o pose-sión de clientes, con la autoridad y significación
que preveía. e-rael elemento que realmente distinguía a la aristocracia: el status de cualquier-
noble estaba determinado por- el número de clientes que poseía. Esta práctica alcanzaba a
todos los niveles: son noble, por ejemplo, e-rae-l patrón de sus propios clientes, peo-o era a su
vez cliente de otro roeble más poderoso. quien le era a su vez del régulo local, y éste del re-y
provincial (Champien 0996:92; Meedyars-d Martin 1967:53-54; Ross 1986:29). El cliente-lis-
115 Cerrón
20. oaeOos-a. 5 99-135
Mooirroe’l libe-e-roo Caracterate-e-¿ces-s de lo,> anriguao recOrdarle-e- e--de-Ocas de-Irlanda.. -
mo corostituía e-on mecanisme-o básico para la economía de las clases altas, la aristocracia y los
reyes, y es-a también una necesidad social básica e- inoportante para las clases bajas, que e-en
este- sistema obtenían protección contra toda clase de violencia arbitraria (Mac Niocail]
1972:59 -6o). Estas clases populares, los aíre, recibían garrado bovino de los miembros de los-
arostocs-ooe-aia, baje-> contratos u-e-rs-a una de las varias formas de alquiler (Díllon o
948:xííí). Este
tipo de e-coto-ato obligaba al cliente a pagar una alta rentay a acompañar al noble en sus viajes
y expediciones guerreras (Me-se-ody and Martios- ‘967:54) -
Acogimiento familiar
Alguooos autores corosideran que la práctica de socogimie-nio familiar seguida peo-los anti
ge-oes celtore- de Irlanda e-o-a un factor de cohesión y estabilización de la sociedad aún más
imponos-nie que-a íe-ss lazos del noatrimenio que creaban unione-sy alianzas entre dives-sas fami-
has. Le-ita práctica consistía e-ii la costunobre de situar a rin hijo o hija entre la edad de siete a
diee-aisiete- atoes (para varones) o catorce (par-a he-ns-íoo-as), bajo el es-tidado de-un padre y madre
ole oto-a fare-rilia, e-Ere lee- criabas> jomnte e-aonIos suyos conoo si fueran hijos propios. Esto podía
se-e- realizado en [sor-mage-sotuit:a por ron familiar, o por-un precie, generalmente tierra o gana--
de-s bovino; y tambiéro existíais- casos ero los que- rin noble entregaba su hijeo hija a un rey como
e-e-laée-r (Mac Niecailí 0972:59). La antigua literatura oral tie Irlanda alasondor e-ma descripciones
de esta exte-rrdiela po-ártica, que constituía e-oro iris-portante- aspecto de-a la rida de- Irse- antiguos
irlos-ndeses. El ooiñe-s e-o roifia e--ene-e-ge-oía de esta feo-nra poodrev madre yloe-r-rnanos adoptivos, y las
dos familias ade-juiríson al mismo tiempo fuerte-e-y e-horade-ros lazos de unióro. Les roiños de- la
ar-istroco-acía eran así edrie-ade-se- coridadesan-oente en los conocimientos más avanzados de la
socoedarí, en eí juego del fide-he-alí. en natación, equitacióny manejo de armas; y Isos niñas e-rl
mote-me-aa. cee-tus--a y bordado. Los nitros de-las clases más bajas aprendían prácticas agrícolas y
ganadeo-sos. y cuie-lae-ie e-leí hogar (Mra Mabon 0976:30). tos lazos careados por-estas prácticas
eran níuy poe-leo-osos los padree- adoptivos tenían que po-ene-ge-o- a e-sos nonos cee-e-ro si fuer-aro
po-espie-os. y estos ore-u vez hablan <le mantener-y apoyar a sus padres adoptivos cuando fle~aban
a la vejez.
Este tipo de acogimiento familiar cee-otinrió sie-nde-s usado ces-no una práctica reconocida y
aceptaría etolos-e- regiones rus-ale--e- de la Esce-ocia e-te-Ita hasta el Sigle-> XVIII (Bose- 1970:47).
Uer’¿oirs oró
000.0. ‘0. rOce-so. ¡ 99- ¡it;
Mare-riel Gae-ae-ree-lssie-ao de- las [Link] ooc¿e-dade-s célticas de Irlanda-..
04lbe-,ve
aguas son los indicador-es más comunes de los lugares del culto pagano (Pn~rluski 1950: 6o).
Para poder ser expresado en acciones, el paganismo o-e-quiere alguna forma de ritual, el cual
necesita a su vez de-un lugar donde- poder ser realizado. Las antiguas civilizaciones de Oriente,
y lo mismo griegos y romanos, utilizaron templos; pero en las supuestas regiones indo—
europe-as originales no había templos, y los rituales eran celebrados en lugares al aire libre
considerados como sagrados (Dowden 2000: 27). Los celtas re-alizabansus prácticas religiosas
en bosquecifios sagrados o en las orillas de lagos, ríos, u otros lugares acuáticos. Este hecho,
registrado por-los clásicos, está también implícito en el antiguo término céltico Neme-ten, o
«bosquecillo sagrado» (Go-e-en 1986: 111-12), presente- 6M8;en muchos
Poweilnombres de lugar
166-70), que
región 5991:
metálicas depositadas en lugares acuáticos como ofertas votivas (Webster 1996: 449-52; E.
Rafte-r’y 2000: 082-84). El culto a manantiales y arroyos es un hecho común en todos los pue-
blos indo-europe-os, y muchos pozos sagrados son reverenciados a lo largo de Europa. espe-
cialmente enlas regiones célticas (Jones and Pe-nníck 0995: ío7). Más de 3ooo pozos sagra-
dos han sido catalogade-ss en Irlanda (Wood-Martin 1895:143), cientos en Inglaterra (Dowden
2000:42). y 1170 e-ii e-í País de Gales, donde Jones y otros historiadores documentaron unos
~oo e-ases de capillas e- iglesias cristianas que habían sido edificadas al lado de pozos que data-
ban de- la era pagana (Jones í
954: 24”49; Lane-Davies. 1970; J. and C. Boo-d, 1985).
Ciertos pozos sago-ore-los eran considerados por-los antiguos celtas como un lugar líminal de
entrada para «El Oto-o Mundo», y existen antiquísimas leyendas en la mitologia céltico-
irlandesa acerca de viajes mágicos hacía un país localizado bajo las aguas. o en un sidh, lugar
situado bajoun monticulo sagrado que en muchos casos coincidía con un arcaico resto mega-
lítico (Low 1999:62; Carey 198283: 3643).
Persistentes tradiciones del culto a fuentes y manantiales sagrados que- datan de la época
pr-e-romana han sido e-lescrites también en Portugal (Leite de Vasconcelos3;í9o5:ii.z37-65,
Blázquez Mar-
266-77.
tínez 1962: CapXI’V).[Link]
i913:ííí.570 López Cuevillas (Leite de- Vasconceles
describe í9o5:íí.g38,
la importancia y extensió[Link] tuvo este tipo
de culto en la antigua Gallaecia pr-e-romana (í935:73í04). y el agua de ciertos manantíalesy
fuentes es aúnhoy considerada como altamente beneficíesay poseedora de- propiedades res-
tauradoras de la sairid en muchos lugares de Galicia (Alonso Romero í
990:[Link] y 1991: 17;
López Gómez 2000aa7), donde todavía existen manantiales y fuentes consideradas como
«santas» o «sagras» y poseedoras de- milagrosas propiedades curativas. Muchas de esas
fuentes se hallan al larle de capillas cristianas que- fueron construidas muchos años después
de babeo- sido usadas sus aguas por poblaciones paganas. y donde un santo o santa epónima
107
Gee-ión
2003. 2’. s-aUs-rs- ¡ 99435
¿-¿ronriel ~o1 loe-ro-ro Cae-ocrenaoe-e-coo.r e-le las arorigoías sociedades céle-ie-as de Ir’l-a,oda..
es aloco-a invocada cuando son realizados en ellas los consabidos rituales. con un fuerte- con-
le-nido pagano, de-buscar-consuelo, respuestas o ayuda (Bouza-Brey Trillo 0973: 33).
Les-e- o-los. pronrinentes en la mitología céltica, eran también altamente- reverenciados en el
NO de-a la Península Ibérica. El Rio Limia estaba considerado como poseedor- de- propiedades
noágieas. y aún he-y existe-ro des ríe-ss ero esa zona que- sírantienen un nombre proveniente de su
arcaica diosa céltica tsítelar, el Navia-y el De-va. Un altar dedicade-> al dios céltico Tameobrigus
loa e-ide-o bailado ero Marco de Caroave-ses, en lose- urárgenes del Rio Támega. al que los canope-sí-
roes ae-ose-u-rnlor-abam-o sacrificar y arrojar ton polio corno una ofe-ota propiciatoria con objeto de
aplacar e-tos aguas cuando fuere-e-e- y continuadas lluvias amenazaban provocar inundaciones
(dArbosís de Jubaimíville 1894 2 m efEne-as--nagore 0970: 2-78; Beuza-- Lo-e-y Trillo s973: 20).
El mar e-o-a Lanobiémo e-aes-oss-ole-r-odo por mucloes puebles de la Anttigúedad como un lugar-
sagí-ado sol e-toral Foabior e-loe ele-dotar u-altee-y sitiales. Los sontigroes hindúes. yíos griegos, poseían
templos cese-ter-ros, y e-mo la antiguo Cre-ciar xístíauroa e-e-tate-ra de la diosaAtenas e-pie e-o-so traslada-
e-la en proe-esi&o sríaoialme-níe- so Lo eí oíl re-leí mar, done-le-dos doncellas, «las lavados-’[Link] borfia—
8o, e-Ide-o del solsticio de-verane (Eso Nne-he de San Juan). hernIare-e-y
borro. En Nápe-olee- ya en s~
nonjeres se dir-igian a loo píos-ya basa baroarse- allí completamente desnudos y bautizar-se- unos a
otros iríe-rs-ersos en las orge-oas del mar
0 en oto-os e-asoe- acostumbrabaro bañar-se en fe-ir-nra ritual en
arr-e-oyesy ríos drís-ante- la noche (Dewden 2000: 83’-84) - Les promontorios eran considerados
también aesn-s-o lugares e-agracies pror muchos pueblos antiguos. entre- ellos los habitantes e-leí
Oeste- de- la is-enirísola ibérica dur-arote la época pre--re-omana (Leite- de Vase-onee-los 1905: 200).
En Galicia. el ritríal de la roevers-aola pee-e-e ciaras conexione-se-en prácticas semejantes del
arotígoiro normne-Iro cele-so (Alonso Romero 1982: 589-605). donde-el nórmoere nueve-pose-launa
e-ae-pcu-isol signi l’ic’scaie-’on (Be es and Be-es 5990: 09-2). El núnoero nueve era utilizado e-mo adivina--
u-roe-oes x’ en remedios cae-esos, y la gente e-reia qsíe las olas del mar rompían sobre la costa ola
playa ero series ele nueve, siendo la novena usás go-ande y potente e-{ue- las otras, poseedora de-
prepiee-lades cursotivose- y beneficiosas en general, y po-ove-e-dora de-buena fortrina (Be-es and
Re-e-te-. 0990:094- l’o-a,u-r 0966: íóB). En el Lee-íhbar Cze-í¿ohe-flr’r. o Litro-e de-las invasiones (oieYtrta
loe- rau-lisos groirlélicos ¡o rroilesi oroes pree--erle-nte--s de-Galicia e-lee-e-robare-arosa e-mi Irlamoda y fue-o-en
confrenús-dos joce- íes toes ¡e--e-es de-los Tuatba De i)annan. Mac Cuilí, Mac Ce-cbt, y Mac Gr-ej-
roe. acaepe-sore-ro e-al jrs-zgaoaooeroto preferido peo-el do-síidaAinoio-gizov se- retiraron boacia el rmoar has-
ta alcanzarla dise-ane- e-ide-core-ve- oíste- (ritacalisterarod Mac Ne-ilí 0906: 25-2-55). En «Tire Tale
rol oboe (úrdesals~>. un ale-as-e-oc uentrs folklórico irlandés, se ríe-se-ribera les efectos beneficiosos
de la rírove-ana roía. X (00 el P ose- de Cale-e- la nevería rolo> e-sa tanrlaié rs- un sí nóniosoo e-le felicidad y
benes-star (OlIo 0904- í-~ 1 o ~6). En otro cucrote folklóo’iu-e irlandés se describe- corno los
tripís-loine-es de- soro boto-cro e-o-atoo-ron de-a rie-joer atrás la cee-tsr y sobre-pasar- la nevería ola. ¡ories cao-e-i--
an e-pse ce-ii-re-lío evitan-lara ser contagiados por una níer-tod epidemia iní’e-ceaiosa míe- estaba diez---
noaroeles- la isla: es-cia oo fio-mms-r’noe-nte qsíe- la pete-te roo proclios- arr-ave-sar e-sa barrer-a (Storíes 0873—
75: 200). En la noario-sígada de- Beltaine (o de Maye), los vecinos de- Tullybeltee-o. Perth,
visitaban desde-a tienípe-se- innoce-ner-isoles el pozo sagrado de- Beltane Hill, bebían sus aguas,
caminaban alrededor de él nueve veces en circunvalación, y luego otras nueve veces alrede-
dor del círculo de pie-do-as verticales allí localizado. En Strathfillan, también al lado de- Penh,
pacíentesypenitentes acostumbraban sumergio-se en un pozo del o-jo Dochart conocido come
St FillansWell. donde tenían que re-coger nueve piedras del fondo del mismo (J. and C. Bord
6). Nueve eran los avellanos de la sabiduría que-crecían sobre los des famosos pozos
1985: í
de la arcaica literatura oral irlandesa, eí «Comala’sWell» yel «Well of Segais». considera-
dos en su época (erróneamente) como eí nacimiento deles principales rios de Irlanda (Mac
Kmllop 1998: 235); compañías de nueve son comunes en la antigua literatura irlandesa (Re-es
and Re-es 1990: 3í5; Mac Mathúna. ‘985); cuando elbebé Morfhind fue- arrojado al mar. salió
a la superficie de las aguas cuando pasó sobre él la novena ola y pronunció inmediatamente
nueve sabias sentencias (frise-he Ter-te rB8o -0909: 3, 188-90); la reina Mee-It viajaba con nue-
ve cao-o-es de combate-o el héroe céltico CúChulain poseía nueve clases diferentes de armas;
nueve eran las doncellas que lograron encender eí «Caldero de la Cabeza de Annwfn» ene-l
País de- Gales con sri aliento; la «Maldición de Macha sobre los hombres de Ule-ter» fue por-
nueve veces durante mosoeve generaciones; eí número nueve estaba conectado con la hoguera
delfestival de Beltain en Escocia (Bhys 1901:11.392; Dunn 1914:189); yene-l País de Gales la
hoguera de Beltain era encendida «con nueve ramas cortadas por nueve hombres de nueve
árboles de especie diferente» (Storms 1948: 96’98. 095-97; Mac Cana 1983: 11; Ellis 1987:
184; Green 1992: 5050).
La importancia simbólica del número nueve puede ser observada aún hoy en el NO de la
Península Ibérica: «El número nueve es considerado en toda la región de Galicia como pro-
picíey favorable» (Feoms-ándezValdehoo-ras 2000: í58). En la extensa playa de Lanzada, en los
conraejos de O Gr-ove- y Samísenxo, provincia de Pontevedra, ha tenido lugar desde tiempos
inmemoriales un o-itria1 anual de fertilidad que aún continúa: mujeres estériles, e que poseen
dificultades para qriedorr embarazadas, se internan ene-l mao-hasta se-o- cubiertas perla novena
ola. Este benéfico pe-ader de-la novena ola, que e-e-considerado también como fortalecedor de la
saIricí en general y ce-ornes poseedor de propiedades purificadoras. se halla claramente mano-
fíe-sto en las tradie-iros-nes de toda la región (Alonso Romero 0982: 589605; 0992). Algunos
autores mantienen qore antiguamente- esta práctica e-ra común entodas las regiones costeras de
Galicia (Bouza-Brey’l’s’ille 0973: 34>Alenso 1980: 3oo; Be-coña Iglesias. 1982:252).
019 Ce-otón
rooS. [Link]-.s 9953S
Cmxteristicas de las antiguas sociedades célticas de Irlanda...
En la región céltica de Conrualles existen varias piedras oscilantes conocidas con el nom-
bre local procedente del antiguo idioma celta-cómico, de alegan Stone. Estas piedras, de
origen antiquísimo, poseían (y aún poseen) para los habitantes de la zona un número de
poderes mágicos, [Link] (Hunt 1969; Hmt 1993: 321,328; Hunt 1995: 13:
Courtney1998: 68.77~45; Kinsman~997: 45-46; D eane andShaw 1975:passsim). Una de las
más famosas es la de Trereen Dinas o Treryn (Fig. 6). Varios rituales y creencias basadas en
piedras oscilantes eran también corrientes en Galicia, donde los peregrinos a aSanAndrés
de Teixidos acostumbraban subirse ala famosa «Pedra de Abalar» (Fig. 7) en Muxía (Mur-
. . ,.,,
pía 1982:passim; Castro Fernández, 1987: 480.96). Taboada Chivíte señala que tanto en
Galicia como enAsturias las piedras oscilantes han sido a menudo utilizadas en prácticas acl-
vinatorias, algoquehasidoconfirmadotamhiénenlaBretagne~~cesa(Sebillot1882.1: 35.
36; Taboada Cbivite 1980: 167-68). En Galicia, piedras oscilantes eran utilizadas en juicios y
servíanpara probar que umpersomeraculpable si trassubirse alapiedranolograbahacer-
la oscilar @lonso Romero 1991:‘s). Se creía también que estas piedras podían servir de ayt-
da a mujeres infértiles o que no lograban quedar embarazadas (Castro Fetidez 1981: 493:
Carro Otero y MasaVázquez 1981: ~33~47), una creencia también común en otras regiones
célticas K. Bord and J. Bord 1982: 31-67). Tanto en Galicia como en Bretagne. una doncella
que deseaba acreditar suvirginidad tenía que subirse auna de esas viejas piedras oscilantes
yhacerla oscilar (Barros Silvelo 1875: 81).
Enla localidad de Lanyon, en el Condado de Commll, aunas dos millas de Penzance, hay
una gran pie’dra horadada conocida localmente como Men-awTo1 (Fig.8). El acto ritual de
atravesar nueve veces su orificio era considerado como proveedor de bienestar general, res-
puestas a los deseos del peticionario. y altamente curativo de dolencias artríticas (Borlase
1769: 1~). Robert Hunt informó en 1865 gue «mucha genre era atraída hacia esta piedra
mágica, que todos declaran que aún posee sus antiguas virtudes* (2000: 17). La famosa
Figura& LapiedrahoradadadenominadaMean-an-Tal, enlaparmquiadeMadmn, Lanyon,
Penzance, Comwall. El acto de atravesar la piedra nueve veces era <y es) considerada como curativo,
y pmveedor de respuestas y bienestar general Komwall Towist Board)
escritora Dapbne du Mawier, y otros autores, describen en sus obras las diversas piedras
horadadas. o Men-an-Tal, famosas y consideradas como curativas que aún existen envarios
lugares deese condado (duMaurierl97q: 13; Courtney1998: 103.4,160: Kinsman1997: 46).
Otras piedras de este tipoy con las mismas propiedades existen en Mincbinbapton, Glou-
cestersbire (Pbilippson 1979:4), Irlanda, donde el rito es considerado como un acto de pu%
ficaciónyprevención de mala suerte (Ó’Ogti, 1999: 2~). ye1 País de Gales (Pennick 1996:
41-43). En otra región céltica, la Bretagne francesa, se atribuía a estas piedras simbólicas
propiedades de cura o mejora de la fertilidad femenina (Reinach 1908: 407). Más aún, las
piedras con «un agujero en el centro> son consideradas en los países célticos como «aca-
des con la extendida creencia de que las piedras mágicas eran horadadas (Ross zooo: 45).
En Morven and de Mull, Escocia, personas que sufrían de diversas dolencias acudían a la ori-
lla del mar para caminar a través de orificios naturales que las olas. a través de los siglos,
habían producido en algunas rocas. Sin embargo, antes de realizar este ritual curativo, solían
sumerpu- sus cabezas en agua del mar de la novena ola, que babian recogido cuidadosamen-
teenuncaldero (Frazer1966: 168).
Lautilización de piedras como objetos de culto ha sido documentada también en Galicia
como un hecho que tuvo lugar en el pasado en la proximidad de antiguos castros, como por
ejemplo el de Baixada de San José, Verín, provincia de Orense (Taboada 1956: 3371, o de un
dolmen (CuevAlas y Lowemo, 1939: 48). Los peregrinos que se dirigían al antiguo santuario
de SanAndrés de Teixido en MuA. o a la catedral de Santiago de Compostela, acostumbra-
ban depositar una piedra en uno de los amilladoiros situados al lado del camino (Taboada
Chivite 1975: m-112; 1980~561, una práctica pagana que ha sido reseñada también en la
vecina región de Asturias (Cabal 1972: 28). Peregrinos y visitantes a San Andrés de Teixido
solían. y aún suelen, atravesar el hueco de la roca horadada que existe en sus cercanías cono-
cida como Pedra dos Cadrís (Fig. 9) (Alonso Romero 1991: 17.20).
Figura 9, Varios jóvenes pasando a través de la famosa ePedra dos cadríss, Mmía, ÁComia.
Este acto ritual posee para muchas personas lavirtud de curar enfermedades y proveer buena salud.
fortalezayprosperidad (Consekía de Cultura. Xmta de Galicia).
85; Co-ese- and SírOver 5996: ‘248-53). Esta hueste ha sido descrita después por-varios
wock 1973: í
autores, entre- ellos Lady Cregory (o 970:070). Su equivalente en las regiones altas de Escocia es
el st e-¿ogh o «tremendas e impresionantes hueste-e-de-los muertos no perdomoados» (Mac Kiflop
1998: 343), yen el Pais de Gales el te/ii, o funeral espectral de «figuras fantasmagóricas o espí-
ritus de almiras mortales que se presentan en feo-rna portentosa» (Parry’-Jenes 1992: 6).
LIna e-re-encía muy extendida en Galicia es la de la Sarota Compafra, considerada como un
arigurio ele [nues--t.e(Mene-o Remero 996:047-52; Sotelo Blanco 0993:080), que existe tam-
bién en roto-as regiones de-la Pee-rínsula Ibérica (Lísón Tolosana 0998:pUSS¿m). ye-e-conocida
ene-Asturias comogrícsh-a (de fdaroo Pie-za 1977:71). En general. los autores que hantratado e-e-te
tema consideran que- la Santos Compaña ha sido en el pasado una creencia muy común en todo
e-l NO de- España y cl N de- Portgal (Gómez Tabanera 197(<367-83o Risco [Link] Alonso
Romero 1996:146 ‘67).
Anne Ross considera que «de acuerdo con las antiguas co-e-encías célticas e-te-ten fuertes
laze-se- de conexión entre-e1 Fair-y Hesty las almas deles difuntos» (zooo 246). De- hecho, tan-
te en en Irlanda come el NO de España ha persistido la idea deque-los muertos siguenvivien-
de al lado de les hsrmanos en forma fantasmal (Alonso Roe-roer-o 1996: 157), y de que suelen
o-e-unir-se en grupos en Sama/u, la víspera de-li de- noviembre. que-e-e-la fiesta de los muertos
(ÓOgáin 0999: 32). Ademas, e-l «Día de-lee-Fieles Difuntos» es enmoachos sentidosuna cla-
o-a per-pe-tuación del arcaico festival céltico de Samain (continuado también en las presentes
celebraciones de- Hsslloweero). e-:otya importancia en e-í folklore europeo ha sido descrita
ampliamente por diversos autores (llirtaton 2001: 36o7o; Danaloer 1972: 268 ‘78).
Las lo e-notaciones espaciales no permiten una mayor extensión sobre-este-tema, ni tampoco
exoste se-rucho espacie para poder describir en detalle las extensas y comunes celebraciones
anuales de la arcaica festividad céltica de Be-firme-e-e- elide- maye. conocida en Galiciacomo mases,
e-ron la coronación de rina reina. po-ofrosión de flor-es, símbolos de fertilidad y otros rituales.
sense-ralidad y alegres divensirones. en e-ss-va e-se-aasion estaban toleradas ciertas libertades sexua-
lee- (Murge-s-ía s888: s8o ‘83; Aragón Escace-na 0920: 29r Granizo, s-q’2q:2o Caro Baroia
]946:30’2.323,33(s.36o). Samnain e-e-ahora recordado ero e-conexión rae-on el «Diso de- le-ss Difuntos»,
la vis}oer’a riel o de noviembre-. Lrignasood, la fiesta e-aéltica del solsticio de-ver-ano, es abora «La
roecabe de Saaa loas-o» - cae-oms ne-ome-rosas hogooeo-asy rituales, qs-s-e a~l igual que ha ocurrido con oir-as
antiguas fiestas célticas boa sido re-ce-tablee-irla ero los últimos decenios en algornas aldeas den -
de-esta sote-onu-a festividad roo había sido totalnae-mmte rolvie-lae-la (Alber-ro 2000 ¡lo, ooe-).
Finalmente-, varias peregrinaciones y romerías con vestigios célticos sooo realizadas
amorialmente a las capillas ro iglesias cristianas localizadas en antiguos lugar-es sagrados,
muebros de eííos localizados e-ro las cercanías de- mosnais-tiales e fuentes que han venido sien-
dro art ilizadas de-e-de tiempos inmemoriales. Estas celebraciones, con fis-eñes componentes
rituodee- ole índole pagana, fisco-e-sn adaptadas perla iglesia católica cuando se-llegó a la con -
elusión de que- no prodíson ser te-otalmente- erradicadas (López Gómez ‘2ooob: 70; Alonso
Rons-ero0990:pe-LStS’iflO).
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