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Hora Santa Del Día Jueves 18 Febrero 2021

El documento describe una hora santa con oraciones, lecturas y reflexiones sobre el inicio de la cuaresma. Se pide a Dios comenzar este tiempo de preparación para Pascua con el propósito de reflexionar sobre los pecados y acercarse más a Cristo.
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Hora Santa Del Día Jueves 18 Febrero 2021

El documento describe una hora santa con oraciones, lecturas y reflexiones sobre el inicio de la cuaresma. Se pide a Dios comenzar este tiempo de preparación para Pascua con el propósito de reflexionar sobre los pecados y acercarse más a Cristo.
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Hora Santa: 18 Febrero del 2021.

Canto

Exposición del Santísimo.

Celebrante: En los Cielos y en la tierra, sea para siempre Bendito y Alabado.


Todos: El corazón amoroso de Jesús Sacramentado

Sacerdote: Señor Jesús, queremos agradecerte por haber ofrecido tu vida para
salvarnos, iniciamos ésta cuaresma no como de costumbre, sino diferente,
queremos tener siempre presente que nuestros pecados los que provocaron el
tormento y la muerte de cruz, queremos vivir lo que San Pablo decía.
“La vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me
amó y se entregó asimismo por mí”.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre……..

Canto

Celebrante: En los Cielos y en la tierra, sea para siempre Bendito y Alabado.


Todos: El corazón amoroso de Jesús Sacramentado.
Sacerdote: Jesús Eucaristía, te pedimos nos concedas, comenzar ésta
cuaresma con el firme propósito de prepararnos para tu pascua, que podamos
darnos el tiempo para comprender lo que queremos vivir, darnos el tiempo de
recordar, de prepararnos para encontrar nuestro propio desierto, de hacer una
pausa en nuestras vidas y ponernos en camino hacia un conocimiento más
profundo de tu pasión.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre……..

Canto

Celebrante: En los Cielos y en la tierra, sea para siempre Bendito y Alabado.


Todos: El corazón amoroso de Jesús Sacramentado
Sacerdote: Amado Jesús: te suplicamos nos concedas hacer un alto en nuestras
vidas, tan agitadas por el activismo del mundo y detenernos a mirar nuestro
interior para ser llevados por tu Santo Espíritu, a la reflexión, el ayuno y la
caridad.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre……..

Canto
ORACIÓN A JESÚS SACRAMENTADO

Señor, sólo cuando estoy frente a Ti, me siento pleno mi corazón se llena de paz
y felicidad, Tu presencia me hace sentirme amado y completo ¡qué agradable es
tu compañía! mi fe aumenta al sentir tu abrazo. Tu eres mi seguridad, mi alivio y
mi bendición en tus manos deposito mi confianza inexplicable es tu hermosura,
infinito es tu amor.
Tu misericordia es más grande que mis errores, tu protección me llena de calma
¡qué privilegiado soy al estar frente a ti! vengo adorarte aunque me sienta
sediento tu amor, es la fuente que sacia la sequedad de mi corazón cuando miro
tu santidad mi alma se llena de gozo tu reinas mi voluntad. Señor Jesús, cierro
mis ojos y me siento comprendido tu presencia es la alegría de mis tristezas tu
misericordia sana mis heridas y renueva mi vida cuando estoy a tu lado se
desvanece mi soledad.
Tu gracia aparta mi debilidad y armoniza mi vida, Tú seduces mi alma y
trasformas mi corazón, extraordinario e incondicional es tu amor nada se
compara con tu majestad y tu gloriosa presencia, de rodillas me alivias y me
escoges en el silencio de tu presencia me respondes, tu palabra me acompaña y
me anima el miedo ya no manda Señor, de mi vida guarda siempre mi alma.

Proclamación de la Palabra de Dios:

Lectura del Santo Evangelio Lucas 9, 22- 2 5


Gloria a Ti Señor.
Y les decía: “El Hijo del Hombre tiene que sufrir mucho y ser rechazado
por las autoridades judías, por los jefes de los sacerdotes y por los
maestros de la Ley. Lo condenaran a muerte, pero tres días después
resucitará”.
También Jesús decía a toda la gente: “Si alguno quiere seguirme, que se
niegue a sí mismo, que se cargue con su cruz de cada día y que me siga.
Les digo: el que quiera salvarse a sí mismo, se perderá; y el que pierda su
vida por causa mía, se salvará. ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo
entero si se pierde o se disminuye a sí mismo? Si alguien se avergüenza de
mí y de mis palabras, también el Hijo del Hombre se avergonzará de él
cuando venga en su gloria y en la gloria de su Padre con los ángeles
santos. En verdad les digo que algunos de los aquí presentes no morirán
sin antes haber visto el Reino de Dios”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor.

Canto

UN MOMENTO DE SILENCIO
MEDITACIÓN DEL PAPA FRANCISCO:
Este misterio de comunión, que hace de la Iglesia signo del amor del Padre,
crece y madura en nuestro corazón, cuando el amor, que reconocemos en la
Cruz de Cristo y en el cual nos sumergimos, nos hace amar del mismo modo que
nosotros somos amados por Él. Se trata de un Amor sin fin, que tiene el rostro del
perdón y la misericordia.

Pero la misericordia y el perdón no deben quedarse en palabras bonitas, sino


realizarse en la vida cotidiana. Amar y perdonar son el signo concreto y visible
que la fe ha transformado nuestro corazón y nos permite expresar en nosotros la
vida misma de Dios. Amar y perdonar como Dios ama y perdona. Este es un
programa de vida que no puede conocer interrupciones o excepciones, sino que
nos empuja a ir siempre más allá sin cansarnos nunca, con la certeza de ser
sostenidos por la presencia paterna de Dios. Este gran signo de la vida cristiana
se transforma después en muchos otros signos que son característicos del
Jubileo. Pienso en quienes atravesarán una de las Puertas Santas, que en este
Año son verdaderas Puertas de la Misericordia. La Puerta indica a Jesús mismo
que ha dicho: “Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y
salir, y encontrará pastos”. Atravesar la Puerta santa es el signo de nuestra
confianza en el Señor Jesús que no ha venido para juzgar, sino para salvar.
Estad atentos que no haya alguno más despierto, demasiado astuto que os diga
que se tiene que pagar: ¡no! La salvación no se paga, la salvación no se compra.
La Puerta es Jesús y ¡Jesús es gratis! Él mismo habla de quienes no dejan entrar
como se debe, y simplemente dice que son ladrones y bandidos. De nuevo, estad
atentos: la salvación es gratis. Atravesar la Puerta Santa es signo de una
verdadera conversión de nuestro corazón.

UN MOMENTO DE SILENCIO

REFLEXIÓN:
El camino que Cristo propone es difícil. Pero ¿qué es aquello que ha movido a
tantos hombres y mujeres a seguir a alguien que predica todo lo contrario que el
mundo de hoy ofrece? Es cierto, que hay algo de locura en esto. Una locura que
experimentan sólo quienes han conocido a Cristo y, por consiguiente, le han
experimentado vivo y enérgicamente atractivo. Por algo el Papa Juan Pablo II
gritaba con ardor en sus labios: "¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! ¿Qué
teméis? Tened confianza en él. Arriesgaos a seguirlo. Esto exige, evidentemente,
que salgáis de vosotros mismos, de vuestros razonamientos, de vuestra
«prudencia», de vuestra indiferencia, de vuestra suficiencia, de vuestras
costumbres no cristianas que quizá habéis adquirido. Dejad que Cristo sea para
vosotros el camino, la verdad y la vida. Dejad que sea vuestra salvación y vuestra
felicidad."

Canto
ORACIÓN POR EL PUEBLO DE TABASCO

Salmo 51 (50)
Ten piedad de mí, oh Dios, en tu bondad,
por tu gran corazón, borra mi falta.
que mi alma quede limpia de malicia,
purifícame de mi pecado
Todos: “Te piedad de mí Oh Señor”
Pues mi falta yo bien la conozco
y mi pecado está siempre ante mí;
contra ti, contra ti sólo pequé,
lo que es malo a tus ojos yo lo hice.
Por eso en tu sentencia tú eres justo,
no hay reproche en el juicio de tus labios.
Todos: “Te piedad de mí Oh Señor”

Tú ves que malo soy de nacimiento,


pecador desde el seno de mi madre.
Más tú quieres rectitud de corazón,
y me enseñas en secreto lo que es sabio.
Todos: “Te piedad de mí Oh Señor”
Rocíame con agua, y quedaré limpio;
lávame y quedaré más blanco que la nieve.
Haz que sienta otra vez júbilo y gozo,
y que bailen los huesos que moliste.
Todos: “Te piedad de mí Oh Señor”

Aparta tu semblante de mis faltas,


borra en mí todo rastro de malicia,
Crea en mí, oh Dios, un corazón puro,
renueva en mi interior un firme espíritu.
Todos: “Te piedad de mí Oh Señor”
No me rechaces lejos de tu rostro
ni me retires tu espíritu santo.
Dame tu salvación que regocija,
y que un espíritu noble me dé fuerza.
Todos: “Te piedad de mí Oh Señor”

Mostraré tu camino a los que pecan,


a ti se volverán los descarriados. Líbrame, oh Dios,
de la deuda de sangre, Dios de mi salvación,
y aclamará mi lengua tu justicia.
Señor, abre mis labios
y cantará mi boca tu alabanza.
Todos: “Te piedad de mí Oh Señor”

Un sacrificio no te gustaría,
ni querrás si te ofrezco, un holocausto.
Mi espíritu quebrantado a Dios ofreceré,
pues no desdeñas a un corazón contrito.
Todos: “Te piedad de mí Oh Señor”
Favoreceré a Sión de bondad:
reedifica las murallas de Jerusalén;
entonces te gustarán los sacrificios,
ofrendas y holocaustos que se te deben;
entonces ofrecerán novillos en tu altar.
Todos: “Te piedad de mí Oh Señor”
Todos: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Canto
PRECES

Cristo, palabra de Dios, ha querido acampar entre nosotros para que


contemplemos su gloria; alegres, pues por la esperanza, digamos:
Todos: “Quédate con nosotros, Señor”
Príncipe de la justicia y la rectitud, haz justicia a los pobres y desamparados.
Todos: “Quédate con nosotros, Señor”
Rey de la paz, que de las espadas forjas arados y delas lanzas podaderas,
convierte nuestras envidias en amor y nuestra hambre de venganza en deseos de
perdón.
Todos: “Quédate con nosotros, Señor”

Tú que no juzgas por apariencias; disciernes quienes son los que realmente te
pertenecen.
Todos: “Quédate con nosotros, Señor”
Cuando vengas en una nube con gran poder y gloria, haz que nos podamos
mantener en pie delante de Ti.
Todos: “Quédate con nosotros, Señor”
Señor, Dios nuestro, prepara Tú mismo nuestros corazones, para que, cuando
venga tu Hijo Jesucristo, nos encuentres dignos del festín de la vida eterna y
merezcamos ser invitados ´por él mismo a la mesa de su Reino Celestial. Por
nuestro Señor <Jesucristo, tu Hijo que Vive y Reina por los Siglos de los Siglos
Amén.
*Terminamos nuestras Preces con la Oración que Cristo nos enseñó
diciéndole: Padre Nuestro………etc.

Canto
ORACIÓN DEL PAPA FRANCISCO A LA VIRGEN MARÍA

María es madre, Madre de Jesús y nuestra Madre. Pidámosle sin cesar que
nos ayude en nuestra misión de Padres.
María no era una madre de familia como las otras, al ser Madre de Dios,
pero sí fue una madre similar a las demás como madre de un auténtico niño
pequeño, “de carne y hueso”, que necesitaba que se ocuparan de él
exactamente como todos los demás niños pequeños de la tierra. No ayuda
tener ni ofrecer a los niños una visión etérea de la Sagrada Familia. Como
todas las madres, María preparaba comidas, lavaba y cambiaba a su bebé,
le enseñó a caminar y a ordenar sus cosas.
Ella también conoció la fatiga del final del día y el desánimo, a veces, ante
los platos o la ropa que limpiar. La vida de la Sagrada Familia no tenía, en
apariencia, nada de excepcional: lo que era excepcional era el amor infinito
con el que María, José y Jesús realizaban todas las cosas… empezando por
las cosas más prosaicas que llenaban sus días igual que llenan los
nuestros.
María, Madre de Dios, es la primera de todas las criaturas. Y sin embargo,
su vida es muy discreta y humilde, se somete a la Ley judía como todas las
demás mujeres (por ejemplo, para la purificación). No destaca. En las calles
de Nazaret, en la fuente, nada la distingue de las demás mujeres, nadie
puede adivinar lo extraordinario que hay en esta vida tan ordinaria.

María nos enseña a conservar nuestro lugar, sin enorgullecernos de los


talentos que Dios nos ha dado o con los que ha dotado a nuestros hijos.
Ella nos enseña que lo único que cuenta es desear a Dios, decirle “sí” en
todo y para todo, sin inquietarnos o glorificarnos de que esos “sí” puedan
guiarnos por unos caminos extraordinarios. María sabe que todo le viene de
Dios. Por eso es tan felizmente libre. Recordemos el Magnificat.
María nos enseña a saber reconocer nuestros dones, a cultivarlos para
hacerlos fructificar pero conservando siempre un corazón pobre: el corazón
de quien sabe que no es nada por sí solo y que lo recibe todo de Dios.
María, Madre de Dios, es también hija de Dios y ella se sabe amada más allá
de todo. Ella tiene confianza plena, aunque no conozca el futuro de la
terrible profecía de Simeón en el Templo de Jerusalén: “Este niño será
causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de
contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se
manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos”.
Imaginemos escuchar una profecía así menos de dos meses después del
nacimiento de nuestro bebé. Pero María no se dejó perturbar. No es que
fuera insensible, al contrario, ni blindada contra la preocupación maternal;
basta releer en el Evangelio la recuperación de Jesús en el Templo: “Hijo
mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos
angustiados”. La fe no es un tranquilizante y la fe de María no le impide en
absoluto sufrir como cualquier madre… más, si cabe, porque ama más.

Pero ella siempre permanece inmersa en Dios, así que nada la perturba
profundamente. Todo se desarrolla en ella sobre un fondo de paz alegre e
indestructible. Es esta paz la que podemos pedirle, a principios de este año,
para nuestras familias y el mundo entero.

Canto

NOS PONEMOS DE RODILLAS)

RESERVA AL SANTÍSIMO

Celebrante: Les diste el pan del cielo


Asamblea: Que encierra en sí todo deleite
Oración:
Oh Dios que en este admirable Sacramento nos dejaste en memorial de tu
pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados ministerios
de tu cuerpo y de tu sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu
redención. Tú que vives y reinas en unión del espíritu santo y eres Dios por los
siglos de los siglos. Amén
 
BENDICION CON EL SANTISIMO
Canto: Sagrado corazón de Jesús,…...
 
Bendito sea Dios.
Bendito sea su santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo, Dios y Hombre verdadero.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendita sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción. 
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el nombre de María Virgen y Madre. 
Bendito sea San José, su castísimo esposo. 
Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos

CANTO:
Oh divino prisionero
de la cárcel del amor
quiero ser tu carcelero
sea mi pecho
sea mi pecho
tu prisión.
 

CANTO DE SALIDA…….
 

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