100% encontró este documento útil (1 voto)
514 vistas2 páginas

La Luna: Un mundo inerte y cambiante

Los astrónomos del siglo XVII comenzaron a ver a la Luna como un objeto celeste similar a la Tierra. Kepler y Wilkins imaginaron que la Luna tenía una atmósfera y agua en su superficie, describiéndola como una versión más pequeña de la Tierra. Sin embargo, cometieron errores porque supusieron que la Luna era idéntica a la Tierra. En realidad, la Luna carece de atmósfera y su estructura interna es diferente. Aunque muestra cierta actividad sísmica y volcánica, es menos dinám
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (1 voto)
514 vistas2 páginas

La Luna: Un mundo inerte y cambiante

Los astrónomos del siglo XVII comenzaron a ver a la Luna como un objeto celeste similar a la Tierra. Kepler y Wilkins imaginaron que la Luna tenía una atmósfera y agua en su superficie, describiéndola como una versión más pequeña de la Tierra. Sin embargo, cometieron errores porque supusieron que la Luna era idéntica a la Tierra. En realidad, la Luna carece de atmósfera y su estructura interna es diferente. Aunque muestra cierta actividad sísmica y volcánica, es menos dinám
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

TEMA: COMPRENSIÓN DE LECTURA

La luna
(Fragmento)
El objeto celeste más próximo y fácil de observar es la Luna. La idea de que es otro mundo —un objeto
parecido a la Tierra— comenzó a ser conocimiento popular en el siglo XVII, aunque ya desde entonces
fue asunto de controversia. Haberle dado a la Luna categoría de mundo fue una de las dos piezas claves,
tan ingeniosas, de la nueva astronomía (la otra consistió en el hecho de que la Tierra giraba en torno al
Sol y no al revés), y tanto los astrónomos como los filósofos de la nueva ciencia trataron de popularizar
esta noción. John Wilkins, uno de los primeros eruditos de la época, escribió el tratado El
descubrimiento de la Luna como mundo nuevo, en el que argumentó seriamente en pro de dicha noción.

Johannes Kepler, matemático imperial del Sacro Imperio Romano —y primero en describir las órbitas de
los planetas—, hizo incluso un atrevido intento de popularización cuando convirtió su Astronomía lunar
en obra de ficción, el Somnium (ensueño), que narra las observaciones hechas por un hombre llevado a
la Luna en un sueño.

La pasión de persuadir hizo ingresar a estos hombres en nuevas regiones de la especulación: Wilkins fue
quien propuso primero, formalmente, que un día el hombre viajaría a la Luna (y probaría entonces sus
afirmaciones), mientras Kepler acometió la tarea de imaginar una fauna adecuada a las condiciones de la
Luna, según como las suponía.

Las descripciones de la Luna como mundo, hechas por Wilkins y por Kepler, son absolutamente
perspicaces — tanto el Descubrimiento como el Somnium son excelentes ejemplos de la imaginación
científica del siglo XVII. Pero estos dos personajes —como la mayoría de sus contemporáneos— se
equivocaron en varios puntos importantes. Todos sus errores fueron producto de la suposición básica de
que la Luna tenía con la Tierra más cosas en común de las que al fin se encontraron. Ambos le
atribuyeron al satélite una atmósfera y aguas superficiales. Lo describieron imaginando una Tierra más
pequeña, con un ciclo día/noche más prolongado.

El tiempo ha venido a demostrar que la Luna no es exactamente la misma clase de objeto que la Tierra.
Apenas si tiene un componente gaseoso —que no es desde luego una estructura atmosférica tan
compleja como la de la Tierra. Su densidad media es de unos 3.3 g/cm3 —casi la misma que la de la
corteza terrestre junto con el manto—, y así es de suponerse que posee una estructura diferente en lo
tocante a su componente sólido (las piedras lunares que trajeron los astronautas del Apolo resultaron ser
rocas no muy diferentes de las que existen en la capa sólida y exterior de la Tierra, pero téngase presente
que sólo arañaron la superficie). Las astronaves que han sobrevolado la superficie lunar detectaron la
presencia de concentraciones de material más denso abajo, pero aun así próximo a la superficie. Se les
ha dado el nombre de mascones, y tal vez se compongan de materia semejante a la que presumiblemente
existe en el núcleo de la Tierra —es decir, hierro—, pero que pueden ser meteoritos introducidos en la
superficie lunar por la fuerza de sus impactos. Los cráteres de la Luna son, claro está, testimonio de la
vulnerabilidad de este astro al impacto de los meteoritos —sin atmósfera aislante no hay nada que lo
proteja de los meteoritos ni tampoco hay erosión que restañe las cicatrices una vez aparecidas.

El interior de la Luna no es completamente inerte — ocasionalmente hay sismos y algo de actividad


volcánica, pero estos fenómenos no son tan frecuentes ni tan conmocionantes como los que experimenta
la turbulenta Tierra. Los peores sismos que la Luna ha sufrido últimamente ocurrieron, más o menos,
cuando se dejaron caer sobre ella los cohetes de despegue del módulo de aterrizaje del Apolo.

La Luna parece ser un poco más que un agregado de piedra inerte, pero es importante como agente de
cambios terrestres —lo que es otro ejemplo del grado en que las condiciones que existen sobre la Tierra
dependen de que ella se halla integrada al sistema solar en conjunto. Las mareas afectan la superficie
sólida de la Tierra y también los océanos; y el arrastre de la Luna está atenuando gradual-mente la
rotación del planeta sobre su eje. En la actualidad, la duración del día está aumentando un segundo cada
50000 años. En la Edad Devónica, hace 350 millones de años, el día duraba sólo 22 horas y el año era de
400 días. En unos tres millones de años, nuestros descendientes (si es que los tenemos) podrán
desentenderse de los años bisiestos. Y la Luna ha sido tan afectada por el arrastre mareal de la Tierra,
que su día actual es tan largo como su "año", razón de que siempre nos presente la misma cara. También
va describiendo una lenta espiral que la aleja de nosotros, de modo que está aumentando el mes lunar,
aunque no tan rápidamente como el día terrestre: tendrán que transcurrir 10000000000 de años antes de
que ambos sean iguales, y planeta y satélite presenten siempre la misma cara. Pero ni siquiera cuando
esto ocurra habrá terminado la delicada relación entre estos astros: las mareas solares seguirán haciendo
disminuir la duración del día terrestre, y la marea lunar actuará entonces oponiéndose a aquélla. Esto
hará que la Luna comience a describir una espiral en dirección a la Tierra. (...)

Brian Stableford, Los misterios de la ciencia contemporánea, México, Fondo de Cultura Económica,
1985. Comprensión lectora Competencia interpretativa

1. ¿Cómo entendieron los astrónomos del siglo XVII la naturaleza de la Luna?


2. ¿Qué características le asignaron Kepler y Wilkins a la Luna en sus imaginaciones?
3. ¿Cuáles fueron los principales errores que cometieron Kepler y Wilkins?
4. ¿Qué concepción de la Luna causó los errores que cometieron Kepler y Wilkins?
5. ¿Cómo planteaban el ciclo día/noche los astrónomos mencionados?
6. Según el texto, ¿qué quiere decir especulación? Aplica dicho concepto en otros ámbitos, mediante la
construcción de una oración, referidas por ejemplo a:
• La religión.
• El esoterismo.
7. ¿En qué sentido se afirma que la Luna no es la misma clase de objeto que la Tierra?
8. ¿Qué componentes son comunes en la formación de la Tierra y de la Luna, según la lectura?
9. ¿Qué características de la Luna evidencian los cráteres lunares y en qué se diferencia la Tierra en este
aspecto?
10. ¿En qué sentido el interior de la Luna no es inerte, es decir, muestra actividad?
11. ¿A qué factor se atribuyen los últimos sismos de la Luna?
12. Selecciona una de las siguientes opciones y presenta argumentos a favor o en contra, de acuerdo con
la información suministrada por la lectura.
• Los movimientos de los planetas del sistema solar presentan variaciones.
• Los movimientos de los planetas del sistema solar no presentan variaciones.

Asignatura: español
Fecha: 05/ febrero/2021
Tema: Comprensión de lectura “La luna”

Actividad en clase.

1Rta:
2Rta:

También podría gustarte