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Camilo Andrés Méndez Gutiérrez
Profesor: Claudia Montilla
Literatura
201631560
Fecha: 28 de agosto de 2019
Informe “Frankenstein o el moderno Prometeo”
En el Frankenstein de Mary Shelly me llamó la atención la referencia que se hace sobre
Prometeo en el título, presentándole al lector la comparación entre Víctor y el titán desde el inicio
de la novela, ya que en la obra como tal no se menciona a Prometeo. Las características
semejantes que presentan ambos personajes, dentro de sus respectivos contextos narrativos, son
básicamente las mismas. Frankenstein y Prometeo se desarrollan en de la misma forma en cada
una de sus obras, y Mary Shelly solo le advierte de esto al lector en el título.
Desde el punto de vista de Esquilo, Prometeo personifica bondad por querer ayudar a la
humanidad. Esta perspectiva permite que Prometeo se puede categorizar como un “héroe
romántico”, al igual que Víctor Frankenstein. La diferencia entre las interpretaciones de Esquilo y
de Hesíodo (otro autor que habló de Prometeo) es que, para el último, Prometeo es una fuerza
negativa por oponerse a Zeus. Partiendo de la perspectiva romántica, Prometeo se convierte en un
arquetipo heroico por revelarse contra la sociedad y su tiranía establecida, es decir, los dioses. La
gran diferencia entre Esquilo y Hesíodo reside en la razón por la cual Prometeo robó el fuego.
Para Hesíodo, Prometeo es alguien que robó el fuego de los dioses por el simple hecho de que
podia hacerlo mientras que para Esquilo, Prometeo es alguien que robó el fuego de los dioses por
el bien de la humanidad.
Al héroe romántico se le puede caracterizar típicamente como un forastero, un rebelde, un
marginado, alguien que está librando una lucha contra la sociedad como tal. El protagonista
refleja la desintegración social, la violencia, la urbanización y la agitación que definió el siglo
XIX. Víctor Frankenstein se ve reflejado dentro de estas características más que el mismo
Prometeo por el contexto histórico y sociocultural de su novela. Víctor Frankenstein es un
forastero quien gasta la mayoría de su tiempo en la novela fuera de su hogar, viajando por el
mundo; su lucha contra la sociedad se puede ver reflejada principalmente en su ideología
progresista en cuanto a la medicina y a las ciencias, lo cual lleva a que cree un monstruo.
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Prometeo por otra parte se puede interpretar como un marginado por ser un titán entre los dioses
del olimpo, por no encajar. Su lucha contra la sociedad podría equivaler a los desacuerdos que
tuvo con los dioses respecto al futuro de la humanidad. Según la obra de Esquilo, se puede
entender que Zeus quería destruir a la raza humana para crear otra raza de hombres, Prometeo no
estaba de acuerdo y por eso los ayudó.
El Víctor Frankenstein de Mary Shelly retrata el arquetipo prometeico del sujeto
insatisfecho con los límites del conocimiento humano. Prometeo le dio a la humanidad el fuego,
el don de Hefesto, para que la humanidad pudiera avanzar tecnológicamente. Víctor Frankenstein
transgredió las leyes naturales y sociales para imitar los dones divinos de crear vida de forma
artificial. En ambos personajes se encuentra un afecto por la humanidad, la cual es representada
por el deseo de verla conquistar nuevas fronteras científicas y tecnológicas; por lo que los dos
personajes se remiten a medidas prohibidas en sus respectivas sociedades. Esta es una de las
características principales que sirven como objeto de comparación: ambos saben la importancia
de su “crimen” (por llamarlo de alguna manera), pero igual pagarán cara su decisión de romper
los límites impuestos por los dioses, en el caso de Víctor Frankenstein es la naturaleza como tal,
con el fin de beneficiar a la humanidad.
Mary Shelly también imita a Prometeo en cuanto al castigo que hace sufrir a su
protagonista. El castigo que ambos personajes sufren es un castigo eterno, pero no continuo. Zeus
condena a Prometeo ser clavado y encadenado para que cada mañana, un águila le roa el hígado,
que le vuelve a crecer cada noche (permitiendo una reparación), para repetir el castigo el día
siguiente. Por otra parte, Víctor Frankenstein sufre desde el momento en el que crea al monstruo.
Su obra le resulta repugnante lo cual le causa culpa de haber creado algo tan aberrante, el rechazo
a su creación causa que el monstruo tome venganza y asesina a todos los seres queridos de Víctor
Frankenstein, pero cabe resaltar que el monstruo toma tiempo para cometer los homicidios,
permite que el tiempo transcurra para que Víctor Frankenstein se pueda reponer emocionalmente
para luego actuar nuevamente, hasta la muerte de su creador. La base de ambos castigos es la
siguiente: dolor, reparación, y repetición.
Otro aspecto que tienen en común ambos personajes es que a ambos se les presenta la
oportunidad de escapar de su castigo y ambos rechazan la oportunidad por el bien de la
humanidad (desde sus perspectivas). Prometeo debe darle a Zeus la información que él quiere
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para evitar ser derrocado, pero Prometeo se niega a dársela porque cree que la humanidad estaría
mejor sin él. Mary Shelly imita este aspecto de la obra de Esquilo y le da Víctor Frankenstein la
misma oportunidad: lo que el doctor debe hacer, es darle al monstruo una compañera para que
este no se sienta solo, y aunque accede al inicio, al final se niega a hacerlo porque cree que iría en
contra de los intereses de la humanidad. Ambos personajes rechazan su salvación
voluntariamente, y, de cierta forma, ellos mismos contribuyen a que su castigo continúe. Por
causa de su crimen contra los dioses, Prometeo queda aislado del mundo, mientras que Víctor
queda aislado por el hecho de que ya no tiene relaciones posibles, todas las personas a las que él
amaba están muertas.
Al igual que Prometeo, Víctor Frankenstein deseaba ayudar a la humanidad, y para
hacerlo, trascendió los límites que tenía impuestos en su sociedad. Por este crimen se vio
condenado a sufrir un castigo vitalicio, y aunque tuvo la oportunidad de escapar su condena, se
rehusó a aceptar su salvación por un bien mayor. Ambos personajes atraviesan el mismo “viaje”
en el mismo rol heroico. Mary Shelly hace que Víctor Frankenstein no sea una copia calcada del
Prometeo de Esquilo, pero es lo bastante similar para ser “el moderno Prometeo”.
Bibliografía
Balló, Jordi y Xavier Pérez. «El Portador de la conciencia.» Esquilo. Prometeo encadenado.
Barcelona: Penguin Random House, 2007. 133-158. Impreso.
Esquilo. Prometeo encadenado. Barcelona: Penguin Random House, 2007. Impreso.
Irigoyen, Ramón. «Introducción.» Esquilo. Prometeo encadenado. Barcelona: Penguin Random
House, 2007. 9-17. Impreso.
Shelly, Mary. Frankenstein o el moderno Prometeo. Barcelona: Penguin Random House Grupo
Editorial, 2015. Impreso.