Gustavo Tiberius no es normal. Él sabe eso.
Todo el mundo
en la pequeña ciudad de Abby, Oregón, sabe eso. Lee
enciclopedias todas las noches antes de ir a la cama. Tiene
como mascota un hurón llamado Harry S. Truman. Es dueño
de una tienda de alquiler de vídeos a la que nadie va. Sus
amigas más cercanas son una señora llamada Lottie, con pelo
de drag queen, y el trío de conductoras de Vespa más viejas,
conocido como ―Nosotras Tres Reinas‖. 2
Gus no es normal. Y él está bien con eso. Todo lo que quiere
es que le dejen en paz.
Hasta que Casey, un asexual hípster muy porrero y el más
nuevo empleado de Lottie's Lattes, entra en su vida. Por alguna
razón, Casey piensa que Gus es la mejor cosa del mundo. Y
puede que Gus empiece a pensar lo mismo sobre Casey,
incluso si Casey está obsesionado con mostrar su comida en
Instagram.
Pero Gus no es normal, y Casey se merece a alguien que lo
sea. Queriendo de repente ser ese alguien, Gus se sale de su
zona de confort y planea ser la persona más normal que existe.
Después de todo ¿qué podría ir mal?
COMO SER
3
UNA PERSONA NORMAL
TJ Klune
Nueva Edición: más revisada
Nunca jamás dejes que alguien te diga que lo que eres está
mal.
Está bien ser gay. O hetero. O bisexual.
También está bien ser asexual1, demisexual2, pansexual3 o
aromántico4.
Tú sé tú, y si alguien siente pena por tí por eso, recuerda
una cosa: eres exactamente de la manera que se supone que 4
debes ser.
1
asexual - persona que no siente deseo sexual hacia ninguna otra persona
2
demisexual - persona que siente atracción sexual solo hacia personas con las cuales
mantiene una relación cercana, frecuentemente romántica
3
pansexual - persona que se siente atraída sexualmente por otros individuos más allá de
su género
4
aromántico - persona que no siente atracción romántica.
Capítulo 1
ERAN LAS siete de la mañana cuando la alarma del reloj
perteneciente a Gustavo Tiberius sonó y él abrió sus ojos. Miró
hacia el techo y pensó, Hoy va a ser un día ok.
Rodó fuera de la cama al suelo y empezó la serie de cien 5
flexiones. El Pastor Tommy le había dicho que un cuerpo es un
templo y debería ser tratado como tal. Concedido, el Pastor
Tommy, no era realmente un pastor y estaba drogado cuando
lo dijo, pero el punto seguía siendo el mismo.
—Dios te dio ese cuerpo, chico —dijo el Pastor Tommy—.
Asegúrate de cuidarlo. Ahora, parece que me apetecen unos
piscolabis. Por favor, tráeme el pastel de café y el litro de
Orange Slice de la despensa. Estoy completamente rasgado y
siento la necesidad de desestimar a Hemingway como a un
presunto escritorzuelo.
Los brazos de Gustavo ardían de una buena manera para
cuando terminó. Se sentó y miró al pequeño mueble con
cajones al lado de su cama. Encima de los cajones había un
calendario que decía tener ¡365 DIAS DE CITAS
INSPIRADORAS! ¡CADA DÍA ES UN NUEVO MENSAJS
DE PAZ! Lo había recibido de "Nosotras Tres Reinas", el trío
de viejas lesbianas que eran, ya sea hermanas o estaban en una
relación poli-amorosa. Todavía no había reunido el coraje para
preguntar. No conocía la manera apropiada de empezar el tema
ya sea sobre estar relacionadas o en un trío. Pero no era nada
nuevo, no conocía la manera apropiada de empezar un sin
número de temas.
Gustavo (o Gus, como prefería ser llamado, porque ¿qué
demonios había fumado el Pastor Tommy el día que le puso
nombre a su hijo?) había arrancado y leído las largas y
confusas 135 citas inspiradoras del año. No hay ascensor hacia
el éxito. Tienes que tomar las escaleras.
—Esa es, probablemente, la cosa más estúpida que he leído
nunca —Gus murmuró.
Gus odiaba las citas inspiradoras, pero Nosotras Tres Reinas, 6
sentían que él tendía a ser un poco terco y necesitaba
afirmaciones diarias. Gus había aprendido rápido que cuando
unas lesbianas te daban un regalo, había que aceptarlo con una
sonrisa en la cara. Si no lo hacías, era posible que las tres
lesbianas (quienes eran o hermanas o amantes y él realmente
necesitaba encontrar una manera de preguntarles) vinieran a tu
casa con cazuelas de atún o carne cada día de la semana y te lo
hicieran comer frente a ellas mientras te dicen que mereces
cosas buenas y francamente, Gus, deja de poner esa cara, se te
va quedar de esa manera y ¿qué vas a hacer entonces?
Así que Gus prometió intentarlo, pero Nosotras Tres Reinas
no estaban en su habitación esta mañana y además no
necesitaba esconder que eso no era inspirador, y de hecho se
acercaba bastante a lo opuesto de inspirador aún siendo un
mensaje inspirador.
Pero eso estaba bien. Sólo le quedaban doscientas treinta
más. La alegría que sintió mientras pensaba eso no conocía
límites.
Y estaría bien que no le dieran otro el año que viene.
Simplemente cerraría su puerta con llave para evitar futuras
cazuelas.
Antes de que pudiera rumiar sobre la adicional deficiencia de
ser inspirado tan temprano en la mañana, Harry S. Truman,
chilló detrás de él en algún lugar, fuera en el pasillo.
No el Harry S. Truman que tú piensas. No, ese Harry S.
Truman murió de fallo multi-orgánico en diciembre de 1972,
así que sería un poco alarmante tenerle en la casa de Gustavo,
demandando ser alimentado. Gus no sabía lo que haría si
estuviera cazado por el fantasma de un ex-presidente. Por
suerte, el presidente Truman probablemente tendría un millón 7
de citas inspiradoras y Gus tendría que encontrar un exorcista
o algo para que el presidente descansara en paz y dejara a Gus
solo. Se sintió mal sobre eso, bueno, un poco. Y no sabía cómo
empezar a buscar un exorcista presidencial. Parecía un montón
de trabajo.
No, este Harry S. Truman era un hurón albino de tres años
de edad que el Pastor Tommy había adoptado antes de morir.
En su lecho de muerte, con el cuerpo rasgado por el cáncer, el
Pastor Tommy, hizo que Gus prometiera que cuidaría de Harry
S. Truman por el resto de sus días.
—Él es mi animal espiritual —el Pastor Tommy había
dicho—. Igual, me guía y esas mierdas. Me enseñará los
secretos del universo. Puede ser tuyo, ¿sabes? Si tú quieres.
Seguro —Gus había dicho, sus ojos quemando
ligeramente—. Vale. Está bien.
—Eres un buen hijo —el Pastor Tommy dijo con una
sonrisa—. Ahora, acercarme mi pipa y vamos a ver „House
Hunters Internacional' y reirnos de la gente cuando elijan la
peor jodida casa, porque ellos siempre lo hacen, por Dios.
Harry S. Truman estaba esperando por Gus en el pasillo, sus
ojos rojos mirándolo y sus bigotes moviéndose
espasmódicamente. Cuando vio que tenía la atención de Gus,
Harry S. Truman chilló otra vez y corrió hacia él, las pequeñas
patas repiqueteando en el suelo. Tan pronto como alcanzó a
Gus, se recostó en su estómago, impidiendo a Gus tomar
cualquier medida. Él sabía que era la manera más fácil de
conseguir la atención de Gus.
—Eres un idiota —le dijo Gus, pero se agachó y levantó a
Harry S. Truman, quien procedió a escalar su hombro y lamer
su pelo. 8
Gus hizo su camino a la cocina mientras Harry S. Truman le
bañaba y resoplaba húmedamente en su oreja. Gus intentó no
hacer una mueca, pero estaba cerca. Le estaba bañando un
hurón por ahora, pero eso no quería decir que apreciaba tener
babas en su oreja. Pero como el presidente, el hurón Harry S.
Truman no daba una mierda sobre dónde estaban sus babas, así
que Gus tenía que lidiar con ello.
Harry S. Truman saltó de su hombro sobre el mostrador
cuando Gus bajó hasta el gabinete junto al fregadero hablando
con sus pequeños clics y chirridos. Gus agitó los gránulos en
su envase de goma y Harry S. Truman giró en un círculo.
Gus llenó su bol, se aseguró de que tenía agua fresca, y
luego se sentó en el suelo al lado de Harry S. Truman que
cavaba entre los gránulos, comiendo una manzana y pensando.
—Yo no voy a tomar el ascensor —dijo Gus finalmente,
decidido—. Las escaleras tampoco. Estoy bien con mi manera
de ser.
Harry S. Truman lo ignoró por completo, pero estaba bien.
GUSTAVO TIBERIUS (sin segundo nombre porque el
Pastor Tommy no pensó que fuera necesario. Venga ya, Gus,
¿por qué necesitas tres nombres cuando tus dos nombres son
brillantes? Gus no sabía si estaba de acuerdo con el Pastor
Tommy en eso último) tenía veintinueve años en este ciento
trigésimo quinto día del año. Estaba vivo, no tenía granos en
su cara esta mañana, y buenas encías. Su piel era pálida, y su
pelo negro, que necesitaba un corte, se rizaba en su frente y
cuello. Intento afeitarse la cabeza, pero descubrió, después de
hacerlo, que su cabeza era desproporcionadamente grande 9
comparada con el resto de su cuerpo. El Pastor Tommy dijo
que absolutamente no se veía como un pene, y se sintió
agradecido por eso, pero entonces el Pastor Tommy se
disculpó por mentir y dijo que definitivamente sí se veía como
un pene. Gus nunca volvió a afeitarse la cabeza.
Tenía ojos azules, que el Pastor Tommy describió como
‗basura europea agradable' (¿qué demonios?), y pasó un año
cuando tenía seis años convencido de que estaban demasiado
juntos y tiraba cada mañana de las esquinas en un intento de
conseguir que estén más separados. Funcionó, pero al mismo
tiempo cumplió siete y descubrió el póker y olvidó todo sobre
tener ojos pequeños y brillantes, porque estaba demasiado
ocupado con el Pastor Tommy y ganando cientos de dólares en
billetes de Monopoly.
Tenía nariz y orejas, también, pero no tenía problemas con
ello.
Gus se miró en el espejo y flexionó sus brazos. Fue sólo
momentáneo, ya que Gustavo Tiberius no era un gilipollas. Al
menos no un completo gilipollas. Sus brazos tenían bultos, así
que se podía interpretar como que tenía músculos, así que
flexionarlos de vez en cuando estaba bien. No todo el tiempo,
sin embargo. Tenía algo de dignidad, después de todo.
Las Nosotras Tres Reinas decían que estaba demasiado
delgado, pero él pensaba que era el deber de las viejas damas
de todo el mundo decir eso sobre la gente joven, así que no
pensaba demasiado sobre eso.
Se duchó y cepilló y enjuagó sus dientes. Le sonrió a su
reflejo, pero fue raro, así que paró. Sonreír era lo
suficientemente raro para él. Sabía muy bien que tenía cara de
puta recostada, pero no había nada que pudiera hacer sobre 10
eso. Así que no hizo nada. La gente decía que debería sonreír
más. Él generalmente evitaba a esas personas.
Se vistió con su uniforme de trabajo, le puso la plaquita con
su nombre (pensándolo, en serio, Abby, Oregón, sólo tenía
seiscientas cincuenta siete personas, y todo el mundo sabía
quién era quién, muy a su pesar), y mentalmente se preparó a
sí mismo para salir por la puerta e interactuar con la raza
humana.
Hoy iba a ser un día ok.
Aseguró a Harry S. Truman en su trasportín, el hurón le
refunfuñó, abrió la puerta frontal de la casa y empezó a
afrontar su día.
PARA EMPEZAR, sólo tenía que cruzar la calle hasta
Lottie's Lattes, una cafetería con el más ridículo nombre. Él se
lo dijo a Lottie, y ella refunfuñó y le hizo un batido de frutas
en vez de su acostumbrado café solo. Estuvo dulce y cremoso
y todo sobre él fue terrible, así que se guardó sus opiniones
sobre nombres para sí mismo (fue una cosa terrible y
cualquiera que pensara de otra manera debía ser castigado en
consecuencia).
Estaba fresco afuera, pero el cielo era azul y el sol brillaba.
Los pájaros estaban cantando y la gente decía hola mientras
iban por la calle. Gus dio lo mejor de sí mismo intentando no
fruncir el ceño, pero aparentemente era impropio de él (Gus,
Dios mío, para con esa cara, como decía el Pastor Tommy, en
paz descanse). Se las arregló para contestar con un hola, y en
silencio se felicitó por hacerlo tan bien.
La campana sonó alegre y acogedora, y Gus puso los ojos en 11
blanco.
Lottie estaba detrás del mostrador, todo su metro treinta, con
su largo pelo rizado teñido en una alarmante sombra de rojo.
(He sido un drag queen en una vida pasada —me confesó una
vez). Estaba en sus cincuenta, y honestamente, no aceptaba
mierda de nadie. Él la había visto derribar a un hombre tres
veces su tamaño, pateándole las nueces cuando este, estando
borracho, hizo un movimiento agresivo hacia ella.
—Con grandes poderes vienen grandes responsabilidades —
le dijo ella solemnemente, y él tuvo que recordarle que ese era
Spider-Man y que ella tenía pelos de drag queen. Lottie
también tenía un arma de fuego que mantenía oculta debajo del
mostrador. La había llamado LeVar Burton, pero mantenía el
por qué para sí misma. Gus pensaba que era porque Lottie
tenía una erección de dama por la Unidad La Forge/Leer
Arcoíris.
—Tu aura es marrón hoy —Lottie dijo como saludo.
Gus cabeceó. Él no creía en auras o cristales o sean cuales
sean las choradas hippies a las que Lottie estaba suscrita, pero
¿por qué era marrón?
—¿Qué significa eso? —preguntó, intentando sonar como
que no le importaba para nada. Pensaba que lo había
conseguido admirablemente.
Ella se encogió de hombros.
—No lo sé. Puedo verlo. No le busco sentido. No tengo
tiempo. Nadie más va a preparar esos muffins de plátano.
Entonces estrechó sus ojos y dijo:
—Mejores actores de reparto y ganador de 1957.
—Anthony Quinn, Don Murray, Anthony Perkins, Mickey
Rooney y Roberto Stacl —Gus recitó automáticamente—. 12
Anthony Quinn ganó por Lust for Life.
Ella suspiró.
—Un día, voy a pillarte —dijo ella—. Todavía no sé cómo
conoces cada una de las categorías de los premios de la
Academia y los ganadores.
—Es un don —dijo Gus.
—Como las auras —dijo ella, asintiendo sabiamente—. No,
no como las auras. Porque eso era una chorada.
—Exactamente —dijo él, porque no quería un maldito batido
de frutas esa mañana. O un muffin.
Ella empezó a preparar su café.
—¿Cómo se encuentra hoy el presidente?
Harry S. Truman chilló.
—Bien —dijo ella—. Su aura es roja. Igual que sus ojos.
Combina extrañamente con tu marrón.
—Eso es súper —dijo Gus, y se dio cuenta de que no era una
chica de dieciséis años, e inmediatamente suprimió la palabra
súper de su vocabulario. Debía haber dicho estupendo. Sonaba
mucho más apropiado para su edad. Y sarcástico.
—Robert Stack es hermoso —ella dijo poniendo una tapa a
su café—. No le habría echado de mi cama por la mañana.
—Está muerto —dijo Gus—. Espero que no estuviera en tu
cama. Para mí no te ves como una necrofílica.
Pero ¿qué sabía él? Ella veía auras. Puede que el simple
hecho de que Robert Stack esté muerto no frenase su lujuria
carnal.
—Mi madre era hemofílica —ella ofreció.
Él la miró.
—¿Qué has leído hoy? —preguntó ella, ignorando la mirada
en su cara, como solía hacer. Era molesto que de alguna 13
manera se hubiera vuelto insensible a sus expresiones faciales.
Se dijo a sí mismo que sólo tenía que intentarlo con más
fuerzas la próxima vez.
—No tomes ascensores hacia el éxito porque los cables se
pueden romper y caerías en picado hacia tú muerte. Toma las
escaleras, pero mira tus espaldas, porque alguien puede
empujarte para abajo y podrías romperte el cuello.
Ella torció su nariz.
—Eso no suena muy inspirador.
—Lesbianas —dijo él, porque eso lo explicaba todo. Y si no,
entonces debería. Pensaba que la mayoría de los problemas del
mundo podrían resolverse de esa manera.
—O Gus —dijo Lottie, ese conocimiento destellando en sus
ojos.
Él frunció el ceño.
—¿Muffin? —ella preguntó dulcemente—. Es de plátano.
Los hago yo, en caso de que no lo supieras.
Él frunció el ceño aún más.
Ella le dio un muffin de todas formas.
Él frunció el ceño a más no poder.
—Y tú café —dijo ella dándole la taza que tenía un corazón
dibujado alrededor de su nombre—. Tan negro como tu
corazón.
—Pensé que era marrón —dijo él haciéndole muecas al
corazón. Era mono. Dios, odiaba jodidamente lo mono. Estaba
al mismo nivel que súper.
Ella sonrió.
—Te voy a llevar el almuerzo al mediodía.
—No ensalada de atún —le advirtió antes de que volviera a
alejarse—. Que Dios tenga misericordia de tí si hay ensalada 14
de atún.
—¡Gracias por venir a Lottie Lattes! —gritó tras él—.
¡Donde nos gustas un montón!
—Por el amor de Dios —murmuró él cuando la campana
sonó por encima.
CAMINÓ hacia abajo por Main Street, lejos de su casa y
Lottie's Lattes, antes de cruzar al otro lado de la calle. Harry S.
Truman le chilló mientras caminaba, haciendo malabares con
el trasportín, el café y el maldito muffin. Pensó en dejar caer el
muffin en la calle, pero Lottie, de alguna manera lo encontraría
y él seguramente tendría ensalada de atún.
Paró en frente de su tienda, una manzana más abajo y dejó el
trasportín de Harry S. Truman en el suelo mientras sacaba sus
llaves del bolsillo y abría la puerta. Se recordó que necesitaba
arreglar la cerradura más tarde, ya que se atrancaba de vez en
cuando.
Levantó a Harry S. Truman y entró en la tienda, encendiendo
las luces. Estas parpadearon por encima de su cabeza y él se
dirigió al centro de la estancia, donde estaba el mostrador.
Dejó a Harry S. Truman encima del mostrador y se inclinó
para encender su ordenador Gateway 2000 y el monitor.
Mientras éste arrancaba, abrió la jaula para mascotas que
había en el mostrador. Limpió la pequeña caja del interior y
puso agua fresca en el bol de una de las botellas que el
mantenía en una pequeña nevera debajo del mostrador.
Después de que estas tareas fueron completadas, abrió el
trasportín. Harry S. Truman retorció juguetonamente sus 15
patitas y chilló cuando vio su jaula y los pequeños juguetes del
interior. Gus dejó la puerta de la jaula abierta de momento.
Como el presidente por el que había sido nombrado, Harry S.
Truman no se alejaría demasiado.
Tomó el plumero de debajo del mostrador y fue arriba y
abajo en los pasillos, desempolvando la mercancía y colocando
cualquier caja que no estuviera en su lugar. Había cientos de
esas cajas, pero Gus no era otra cosa que eficiente. Ayudaba
que hiciera lo mismo todas las noches antes de irse, así que el
polvo no tenía ninguna oportunidad de acumularse.
Le dejaba un montón de tiempo para pensar, y hoy, pensó
sobre el documental que vio en la televisión la noche anterior,
sobre el período de apareamiento de las cabras de montaña.
Los machos cabríos maduros, o chivos, como los llamaron,
miraban a las hembras, las cabras, por largos períodos de
tiempo. Después procedían a cavar surcos y luchar con otros
machos para impresionar a las cabras. Después de elegir una
pareja, el apareamiento era rápido y caótico, y las cabras
podían elegir múltiples parejas, mientras el macho sólo elegía
una. Gus se había sentido ligeramente horrorizado por la
promiscuidad de las hembras cabrías. Decidió que estaba
agradecido de ser humano. La mayoría del tiempo.
Terminó de desempolvar treinta minutos después. Volvió al
mostrador. Harry S. Truman estaba parpadeando somnoliento
desde su manta. Gus dejó el plumero en su sitio, tecleó su
contraseña en el ordenador (WiTcHITA123KANSsas —porque
nunca había estado ahí y nadie nunca la adivinaría), y enderezó
la plaquita con su nombre.
Miró el reloj y contó el último minuto en su cabeza. 16
—Está bien —dijo cuando la segunda manecilla cruzó las
doce—. Hoy va a ser un día ok.
Tomó una respiración profunda y soltó el aire despacio.
Gustavo Tiberius, nombrado por su padre, que llevaba tres
años muerto y una madre que se marchó cuando él tenía tres
años y nunca volvió, se movió hacia la entrada de la tienda.
Desbloqueó la puerta, dándole la vuelta al cartel para que
mostrara Abierto, y accionó el interruptor para iluminar las
letras que colgaban en la ventana frontal de la tienda.
Era el día ciento treinta y cinco del año, quince de mayo de
2014. Era un jueves primaveral con el sol brillando y el olor de
pinos en el frío aire de montaña. Iba a ser un día ok, porque así
lo había dicho Gus. Él no necesitaba mensajes inspiradores
regalados por lesbianas poli amorosa (quienes, de hecho, sólo
eran hermanas). No necesitaba muffins de plátano hechos por
una repetitiva mujer bajita con pelos de drag queen. Tenía el
hurón de su padre, el antiguo ordenador de su padre, y Pastor
Tommy's Vídeo Rental Emporium (todos los ciento cincuenta
y ocho metros cuadrados) estaba ahora oficialmente abierto,
sirviendo a la gente de Abby, Oregón, y las áreas del
alrededor, de lunes a sábado, abriendo cada día a las nueve y
cerrando a las cinco. Las tarjetas de regalo estaban disponibles
a demanda. Martes era el día de alquiler a noventa y nueve
centavos, hasta tres alquileres.
Dios, odiaba los martes. Venían al menos cuatro personas los
martes.
Pero hoy era jueves.
E iba a ser un día ok.
17
Capítulo 2
NADIE vino a la tienda en toda la mañana, pero eso era de
esperar. Era jueves, después de todo, y Gus le habría fruncido
el ceño a cualquiera que tuviera tiempo para alquilar una 18
película en vez de estar trabajando. Seguramente, le habría
fruncido el ceño a cualquiera de todas maneras, pero eso solo
era parte de quién era. Ese específico fruncimiento de ceño era
uno de juicio y leve desprecio. El hecho de que la tienda
estuviera abierta sólo cuando la gente debería estar en el
trabajo realmente no se le había pasado por la cabeza.
Pero, el Pastor Tommy siempre le había inculcado que el
cliente era ¡¡¡el número uno!!! Así que Gus se sentó en el
taburete detrás del mostrador y miró la puerta frontal,
esperando en caso que alguien, que obviamente no contribuía
con nada a la sociedad, viniera un jueves por la mañana a
alquilar una película.
Pero nadie lo hizo. Gus se sintió mejor por eso.
Eran las 11:54 exactamente cuando recibió sus primeros
clientes del día. Pero era lo esperado, ya que venían cada día
que estaba abierto a las 11:54. Ni un minuto antes o después.
Gus pensaba que se mantenían fuera de la vista, sincronizando
sus relojes, mientras esperaban que llegara el momento exacto
para descender sobre él y alquilar su película para el día. Él no
les fruncía el ceño con juicio, porque les tenía miedo, cosa que
nunca admitiría.
Las Nosotras Tres Reinas: Bertha, Bernice y Betty.
Llegaron en sus Vespas, sus deslumbrantes chaquetas rosa
de cuero con una corona de reina decorando la espalda. Bertha,
como siempre, lideraba. Si alguna vez hubiera una lesbiana
líder de banda, muy dueña de su moto (Vespa), en Abby,
Oregón, sería ella.
Bertha estaba en sus setenta y muchos, tenía un peinado afro
casi perfecto de pelo blanco, rizado semanalmente en el
Midge's Hair Salón, un par de manzanas abajo en el Main 19
Street. Sus manos eran huesudas y sus ojos agudos. Su voz era
suave como el whiskey.
Bernice llevaba una peluca verde hoy, debido a que era
propensa a la calvicie femenina, algo que ella le dijo a Gus,
aún cuando no quiso saber. Él se lo dijo bastante, pero ella
siguió y siguió en que era tan común en las mujeres como en
los hombres, cómo ella no se avergonzaba de ello por todas sus
bonitas pelucas, y que le enseñaría su calva cabeza, si de
verdad quería verla. Él no quería. Ella se la enseñó de todas
maneras. Tenía setenta y dos.
Betty mantenía su pelo corto en este momento, incluso más
corto que el de Gus. Mientras Bertha y Bernice llevaban
vestidos bajo sus chaquetas rosa y zapatos cómodos, Betty
vestía vaqueros y chaparreras y botas con hebillas de plata que
tintineaban mientras se pavoneaba. Las otras dos le decían
tortillera toro, y Gus no estaba muy seguro lo que eso
significaba. No estaba seguro de querer saber lo que eso
significaba. Gus encontró que era mucho más fácil no hacer
preguntas. La gente le dejaban más en paz de esa manera.
Pero no Nosotras Tres Reinas. Ellas habían rugido por la
ciudad (bueno tanto como una Vespa podía rugir) tres días
después de que el Pastor Tommy fuera puesto en la tierra,
diciendo que iban a cruzar el país. Empezaron en Ashland,
Oregón, e hicieron sólo las 67,8 millas hasta Abby y
decidieron que les gustaba suficiente para renunciar a su viaje
en moto a través de América. Se quedaron en el único hotel de
Abby mientras finalizaban la compra de una casa para nunca
irse.
Por alguna razón, ellas adoraban a Gus.
Al principio él lo odió. Su padre había muerto. Él estaba de 20
duelo. Vistió de negro donde fuera que iba y le fruncía el ceño
a cualquiera que intentaba hablar con él.
Pero ellas vinieron a su tienda, día tras día, decidiendo que
alquilarían en orden alfabético para ver todas las películas de
la tienda, una a la vez. Actualmente estaban en la C. Gus
pensaba que, al ritmo que llevaban, no había manera de
terminar toda la sección antes de que estiraran la pata. De
alguna manera se las arregló para mantener ese pensamiento
para sí mismo.
Ellas vieron su dolor como lo que era y se encargaron de
convertirlo en algo que valía la pena. Él se resistió, por
supuesto. No habría sido Gus de no haberlo hecho.
¿Ahora, sin embargo? Ahora las toleraba. Principalmente.
—Gustavo. —Bertha saludó, manteniendo la puerta abierta
para las otras—. Me alegró que estés vivo hoy.
—Eso es debatible —dijo Gus—. Cada momento que
vivimos es otro momento en el que ya estamos muriendo.
Bernice se río mientras se acercaba y pellizcó sus mejillas.
—¿Sabes? —dijo ella—, usas más músculos de tu cara para
fruncir el ceño que para sonreír.
—Eso no es verdad —dijo Gus—. Te han mentido. Usas
doce músculos de tu cara para sonreír y once para fruncir el
ceño. La ciencia médica es un hecho. No los memes de
internet que compartes cuando no tienes nada interesante para
decir.
—Oh, chico —dijo Bertha—. Es uno de esos días, ¿no es
así?
—No —dijo Gus—. Es lo mismo de siempre.
—Hmm —dijo Betty acercándose más para inspeccionar la
cara de Gus—. Su ceño es un poco más pronunciado hoy. Tal 21
vez un centímetro o así.
—Sonreí —insistió Gus—. En el espejo, esta mañana. Fue
raro y me arrepentí que alguna vez haya pasado.
—¿Te has flexionado de nuevo, también? —Berenice
preguntó, corriendo sus dedos por su brazo—. Eres un hombre
grade y fuerte.
Y, Dios, se arrepentía del día en el que les contó eso.
—No. No hago nada de eso. Eso pasó una vez. O lo que sea.
¡Cállate!
Las Nosotras Tres Reinas le miraron.
Él las miró de vuelta.
—Gus. —Betty ladró por fin, y él la miró con un poco más
de atención sin siquiera darse cuenta. Aparentemente, Betty
había estado en el ejército durante años antes de retirarse. No
parecía que fuera capaz de dejarlo ir.
—¡El mensaje inspirado del día!
—Ugh —dijo Gus, lamentando con firmeza todas las
decisiones de su vida.
—¡Ahora, cadete!
—No soy tu…
Su boca se estrechó. Esa no era una buena visión. Incluso
Gus sabía que no debía luchar con esa mirada. Uno no quería
enfrentarse a la ira de una motorista (de Vespa) lesbiana.
—No hay ascensores hacía el éxito —Gus se quejó—.
Tienes que tomar las escaleras.
—Oh, ¡cuánta verdad! —Bernice exclamó aplaudiendo—.
Que sentimiento más hermoso.
—Tienes que trabajar para ello —Bertha agregó—. Nada
llega fácil.
Levantó el cuello de su rosa chaqueta y miró al vacío, 22
obviamente pensando en todo el trabajo que tuvo que hacer y
las recompensas que recibió por el dicho trabajo. Como la
chaqueta. O su pelo.
—Cierto, cierto —dijo Betty—. Trabajar duro vale la pena al
ver los resultados al final.
—Los ascensores matan aproximadamente a seis personas al
año —dijo Gus, porque él, no podía no decirlo—. Las
escaleras matan a miles. En todo caso me gustaría tomar el
ascensor para incrementar mis oportunidades de no morir.
Todas ellas lo miraron de nuevo.
—Es verdad —dijo Gus—. Miradlo en la enciclopedia. Yo
lo hice. Es así como lo sé.
Bertha resopló.
—Gus, es 2014. Puedo mirarlo en mi Smartphone.
—Oh, Bertha —Bernice dijo frunciendo sus labios—. Sabes
que Gus todavía tiene un teléfono con tapa de hace una década.
No hay necesidad de insistir.
—Hace cosas —dijo Gus—. Puedo mensajear.
—Pero no mensajes con fotos —dijo Bertha, sus dedos
volando sobre la pantalla táctil del teléfono.
—No necesito mensajes con fotos —dijo Gus—. Tengo un
teléfono. Es para hacer llamadas. No para que los hípsters
suban a Instagram la foto de un plato de ensalada de quinua, en
lo que se supone que es una iluminación artística y así todo el
mundo pueda ver lo que tienen para el almuerzo.
—¿Qué diablos es una ensalada de quinua? —preguntó
Bertha.
—Suena libanés —dijo Bernice—. O puede que islandés.
—¿Y a quién llamas? —le preguntó Betty ladeando la 23
cabeza.
—A la gente —dijo Gus, evitando sus ojos—. Para cosas.
—A la gente. —Bertha repitió, sin levantar siquiera la vista
de su teléfono—. Para cosas.
—Sí —Gus dijo con el ceño fruncido—. Como... El sitio de
la pizza. Para pizza.
—Huh —dijo Bertha—. Seis personas mueren al año en los
ascensores.
—¡Ja! —dijo Gus—. Toma eso, internet.
—Harry S. Truman está despertando —Bernice dijo,
agachándose hasta quedar al nivel de la jaula—. Oh, mira esos
bonitos ojos rojos del mal.
Harry S. Truman bostezó.
Incluso Gus dijo aww. Él lo negaría hasta el día de su
muerte, sin embargo. Porque eso fue ridículo.
—Señoras —dijo Betty—. Estamos aquí en una misión.
—Ah, sí —dijo Bertha—. Gus, necesitamos devolver
Cannibal Rollerbabes. Y pasar a la siguiente película. La cual
probablemente también tenga caníbal en el título, ya que esta
es tu tienda de vídeo.
—Lo más probable es que sea correcto. ¿Opiniones?
—Usar caníbales femeninos sobre patines, controladas por
radio, para atraer a hombres para comerles, ha sido
positivamente un golpe de genio —dijo Bernice—. Admito,
sin embargo, el pensamiento de que debería haber más nenas
en Cannibal Rollerbabes.‖
—Es de Canadá —dijo Gus.
—Ohh —las Nosotras Tres Reinas, dijeron, porque eso
explicaba todo. 24
—¿Qué es lo siguiente? —preguntó Betty.
Bertha suspiró desde la estantería en la que empezaba con C.
—Cannibal Women in the Avocado Jungle of Death. ¿En
serio, Gus?
—Es una película con un muy fuerte fondo moralizador
feminista —dijo Gus serio—. Y, además, hay una batalla entre
Las Mujeres Barracuda y Las Mujeres Piraña. Ambas son
tribus caníbales. Ya saben. En la Jungla Avocado. ¿Dato
divertido? Se basa en Corazón de las tinieblas.
—Betty. —Bernice susurró.
—Sí, Bernice.
—¿Gus acaba de decir ―dato divertido‖?
—Creo que lo ha hecho —dijo Betty.
—Vaya. —Bernice respiró.
—No lo he hecho —dijo Gus, mirando a las tres a la vez—.
Has oído mal.
—Es el calendario inspirador —dijo Bertha, ignorándole
completamente—. Lo está sacando de su concha haciendo de
él una explosión de luz y color.
—Es como esa canción de Katy Perry —dijo Bernice—.
Como los fuegos artificiales. Bum, bum, bum.
Gus supo entonces que algo tenía que estar mal con su vida
cuando una probable lesbiana lo comparaba con una canción
de Katy Perry. Hizo planes para quemar el calendario
inspirador tan pronto como llegara a casa y esparcir las cenizas
en un radio de cuatro millas. Esperaba que eso fuera suficiente
para negar los efectos de ser un fuego artificial. También
vestiría más negro mañana. Él no era fuegos artificiales. O, si
lo era, era una de esas negras serpientes a las que prendes y no
hacen nada más que soltar una larga fila de cenizas. Ese era un 25
fuego artificial aceptable para ser. A nadie le gustaría entonces
y no harían absolutamente nada.
—Definitivamente está frunciendo más el ceño —Bernice
dijo mientras le arrullaba.
—Necesitas ver caníbales feministas —dijo Gus—. Créeme,
cambiara tu vida.
—Ese es un grupo de palabras que nunca pensé que oiría —
dijo Bertha—. Gus, pienso que nuestros gustos en películas
pueden ser distintos.
—Nombra una buena película, entonces —Gus dijo.
Bertha se encogió de hombros.
—Me gusta la película Transformers.
—¡Fuera de mi tienda! —dijo Gus—. Tú, pagana. Criatura
blasfema. Michael Bay es para la cinematografía lo que el
candirus es para las uretras.
—Umm —dijo Bernice—. ¿Qué?
Gus volteó sus ojos.
—¿Candirus? ¿El nombre que dan en el Amazonas al bagre?
Si un humano orina en el agua, el candirus confunde la
corriente de orina con la corriente de agua de las branquias de
un pez más grande. Nada por la uretra y se une con unas púas
espinosas y entonces empieza a masticarlo desde dentro.
—Así que —dijo Betty—, solo para ser clara. Comparas a
Michael Bay con un pez que nada por los penes y empieza a
comérselo desde dentro hacia afuera.
—Sí —dijo Gus, sintiéndose bastante contento de haber
sacado con éxito una analogía—. Tengo sentimientos muy
fuertes hacia Michael Bay. Ninguno de ellos bueno.
—He encontrado una foto en mi teléfono —dijo Bertha—.
Te doy mi palabra, hay un montón de bagres en penes. Sabía 26
que había una razón para que fuera lesbiana.
¡Validación! Gus tuvo que morderse la lengua, sin embargo.
No sabía si ahora era el momento apropiado para preguntar
sobre tríos.
—Prefiero tener un pez en mi pene a sentarme y ver una
película de Michael Bay.
Por supuesto, fue entonces cuando la puerta de la tienda de
vídeo se abrió. Lottie caminó dentro, su pelo de drag queen
detrás de ella.
—Eso es algo que nunca pensé que oiría decir a una persona.
—Miró a Gus curiosamente—. Y mucho menos a ti.
—Parece que está diciendo unas cuantas cosas como esas,
hoy —dijo Bernice—. Es una rareza, lo es nuestro Gus.
Gus se negó, absolutamente, a reconocer el caliente
sentimiento que floreció en el al ser llamado el algo de alguien.
No era los fuegos artificiales de Katy Perry, después de todo.
Para contrarrestar los sentimientos que arañaban su pecho y
le hacían querer sonreír y decir cosas como: Vamos a
encontrar un prado y hacer un pícnic entre las margaritas,
dijo:
—Será mejor que no sea ensalada de atún. Odiaría tener que
boicotear tu negocio por el resto de mi vida.
—Es ensalada de pollo —dijo Lottie.
—¿Hay pepinillos en ella? —Gus preguntó torciendo la
nariz con disgusto.
—Por supuesto que no. ¿De verdad crees que te haría eso?
—De nuevo.
—¿Qué?
—Querías decir de verdad crees que te haría eso de nuevo.
Lo has hecho antes. —Y lo había hecho. Fue uno de sus peores 27
días de siempre.
Ella sonrió.
—Y me aseguré de aprender la lección. Pensabas que lo
había hecho a propósito y no me has hablado durante dos días.
Mi vida se sentía vacía y oscura sin tus ceños oscuros en el
Lottie's Lattes, donde nos gustas un montón.
—Ohh —dijo Bernice—. Eso es pegadizo.
—Al igual que la clamidia —murmuró él en voz baja.
—Gracias, —le dijo Lottie a Bernice—. Me alegró que
pienses de esa manera. Gus tiende a verse como si hubiera
mordido un limón cuando lo digo.
—No lo hago —dijo él.
—Lo estás haciendo ahora mismo.
—Esa es mi cara normal.
—Ah —dijo Betty—. Eso explica mucho.
—Sonríe —dijo Bernice—. No te hará daño.
—Podría hacerlo —dijo Gus—. ¿Qué pasaría si tuviera un
infarto mientras sonrió? Mi cara se quedaría congelada de esa
manera por el rigor mortis y tendríais que ver mi sonriente
cadáver congelado, porque voy a insistir que sea un ataúd
abierto sólo para mortificar a todo el mundo.
—Me aseguraré de que te incineren —dijo Bertha—. Y voy
a esparcir tus cenizas por la casa de Michael Bay, y así tendrá
que caminar sobre ti todos los días.
—Fuera —dijo Gus—. Tengo un negocio que atender.
—Tiene que comer su sándwich sólo. —Como si todas ellas
no lo supieran—. No le gusta comer delante de la gente.
—Se siente antinatural —dijo Gus, ligeramente a la
defensiva—. Vosotras no estáis comiendo, y yo sí, y me veréis
masticando. Es privado. 28
—Está bien —dijo Betty—. Dame Avocado Cannibal Babes,
o cómo sea que se llame y me volveré pro-feminista, mientras
tú masticas en privado.
—Hmm —dijo Bernice—. Masticar en privado. Eso suena
sucio.
Gus ni siquiera dignaría eso con una respuesta. Tomó la
tarjeta del videoclub de Nosotras Tres Reinas, les cargó dos
dólares (incluso si pensaba que deberían ser cuatro; se dijo que
era porque eran clientes regulares, y ese era casi verdad.
También lo era porque las amaba profundamente y no sabía
muy bien cómo decirlo de otra manera. Gus no era otra cosa
que una persona reticente), y las envió a seguir su camino.
Ellas prometieron que le verían mañana y dijo rotundamente:
—La alegría que siento no conoce límites.
Ellas se rieron, sin dejarse engañar en lo más mínimo.
Se preguntó, mientras cerraba la puerta y esas Vespas
arrancaban (se quejaban), cuándo exactamente perdió el
control y se encontró a sí mismo con personas que podían ser
consideradas amigos. Si tenía sentimientos cálidos y difusos en
el interior, bueno... Nadie estaba ahí para verlo y el infierno se
congelaría antes de que él lo admitiera.
NADIE más vino en el resto del día. Eso estaba bien. Era
jueves después de todo.
LA TARDE era cálida cuando cerró Pastor Tommy's Vídeo
Rental Emporium. Le dio la vuelta al cartelito y apagó las
luces. Caminó alrededor para asegurarse de que cada película 29
estaba perfectamente en su sitio. Solo habían venido las
Nosotras Tres Reinas hoy, y nada había sido movido, pero le
ayudaba ser meticuloso.
Volvió a poner en el estante Cannibal Rollerbabes, y
reflexionó brevemente sobre los misterios del cine canadiense.
Le gustaría conocer Canadá, algún día, pero probablemente no
lo haría. Eso requeriría dejar Abby, Oregón, y, aparte de un
viaje a Seattle a un dispensario médico de marihuana con el
Pastor Tommy un año antes de morir (que incluyó galletas y
cupcake y mierdas llenas de THC de calidad: el Pastor Tommy
estaba literalmente en el cielo, mientras mostraba su tarjeta de
marihuana medicinal y cargó suficientes productos para que le
dure al menos dos meses), él realmente nunca había pisado
fuera de Abby. O, mejor dicho, del Condado de Douglas. No
había necesidad. El mundo era grande y desconocido y
asustaba. Gus no lo necesitaba. Tenía todo lo que necesitaba,
estaba aquí mismo. Con Cannibal Rollerbabes y las otras
películas de alta calidad.
(Sí, incluso tenía Transformers. Todas ellas. Pero, que jodan
a Michael Bay en su cara por arruinar los recuerdos de la
infancia de millones de personas y por continuar haciéndolo
con sus secuelas sin alma.)
Harry S. Truman chilló felizmente salpicando agua en su
jaula, esperando a que Gus hiciera lo que tenía que hacer y así
pudieran volver a casa.
Una vez que las tareas estuvieron hechas y los recibos
contados (vale, el único recibo, pero lo que sea), metió a Harry
S. Truman en su trasportín, apagó las luces, y cerró las puertas
con llave para volver a su casa que estaba a una manzana, más 30
o menos.
MAS TARDE, esa noche, se preparó una cena precocinada
que no se parecía en nada a la imagen que venía en la caja.
¡ENCHILADAS DE CARNE! ponían en la caja, pero, Gus
estaba convencido de que deberían poner ¡VOMITO DE
ENCHILADAS!
Se lo comió de todas maneras, y pensó que la próxima vez
que fuera a comprar (domingo, siempre los domingos),
probaría con una marca nacional en vez de una marca blanca.
La idea le molestó ligeramente (como a menudo lo hacían los
cambios), pero había tomado una decisión firme, e intentaba
no darse cuenta de cuán sudorosas se sentían sus manos.
Pensó en encender la televisión, pero prefería la tranquilidad,
así que, en vez de eso, cogió la enciclopedia que había al lado
del sillón reclinable en el que estaba sentado (el viejo sillón del
Pastor Tommy, y dudaba de que alguna vez se pudiera
desprender de él, sin importar lo mucho que dolía verlo todos
los días). Estaba en la letra G de la edición de 2010. Para su
horror, había sido el último año en el que la Enciclopedia
Británica decidió imprimir ediciones de tapa dura, relegando
todo a internet. Dado que Gus no había tenido una nueva
edición desde 1995, el Pastor Tommy, había derrochado el
dinero por su cumpleaños y le había comprado toda la
colección de treinta y dos volúmenes.
El Pastor Tommy habría dicho que a Gus se le escapó una
lágrima cuando empezó a abrir cada uno de los libros
envueltos individualmente. Gus habría dicho que el Pastor
Tommy era un mentiroso y que la alergia le había golpeado 31
especialmente fuerte ese día.
—Es toda esa hierba cortada, —había dicho Gus con la voz
ligeramente estrangulada.
El Pastor Tommy sólo sonrió y le dio una calada a su porro.
Pero el Pastor Tommy se había ido, y Gus tenía que leer un
poco. Abrió el libro por la página marcada, y empezó a leer en
voz alta sobre cómo en febrero de 1875 el SS Gothenburg
naufragó en la Gran Barrera de Coral. Entre noventa y ocho y
ciento doce personas perdieron la vida. Qué tragedia. Harry S.
Truman no daba una mierda por la pérdida de vidas mientras
se acurrucaba en el regazo de Gus y se dormía.
Con el tiempo se hizo de noche y Gustavo Tiberius se llevó a
sí mismo y a Harry S. Truman a la cama.
Antes de quedarse dormido, a las 11:00 p.m., miró al techo y
dijo:
—Hoy ha sido un día ok. Mañana también lo será.
Y casi se lo creyó.
Capítulo 3
SU ALARMA sonó a las siete de la mañana.
Abrió sus ojos.
Dijo para nadie en particular:
—Hoy va a ser un día ok. 32
Rodó de la cama y completó sus ejercicios matutinos, porque
su cuerpo era un templo.
Se puso de pie, secándose el sudor de la frente.
Miró hacía la mesita de noche y vio el calendario inspirador.
Se le olvidó quemarlo la noche anterior. Se dijo que podría
hacerlo el fin de semana. Pensó en ignorar el mensaje del día,
pero sabía que Lottie y Nosotras Tres Reinas le preguntarían
sobre ello y él no estaba de humor para dar largas hoy.
Suspiró.
La vida era dura.
Arrancó la hoja con el mensaje del día anterior y leyó el de
hoy. No mires atrás. No vayas por ese camino.
—¿Qué demonios? —dijo Gus.
Gruñendo, se duchó, lavó sus dientes, y no sonrió y/o
flexionó ante el espejo.
Se puso unos pantalones negros y una camiseta negra del
Emporium. Fijó la plaquita con su nombre, asegurándose de
que estuviera recta.
Harry S. Truman esperaba por él en el pasillo. Lo recogió y
lo llevó a la cocina.
Se comió su manzana mientras el hurón jugaba con sus
gránulos.
Cuando terminaron, Gus cerró la puerta detrás de ellos y se
dirigieron hacia el mundo.
—TU AURA es más marrón hoy —dijo Lottie tan pronto
como entró por la puerta.
—Bien —dijo Gus—. Eso es lo que quería. Lo conseguí. 33
—Hmm —dijo ella.
—Hmm, ¿qué? —Gus preguntó sin preguntar.
—Había muffins de sobra —dijo ella—. No necesité hacer
más anoche.
—Oh —dijo Gus—. Cuánto júbilo.
—Así que, he googleado auras.
—Fascinante —dijo Gus—. Deberías mantener para tí lo que
haces en tu tiempo libre, porque eso suena mal. Café negro. —
Hizo una pausa. Y después—, por favor.
Ni siquiera el por favor la distrajo.
—¿Qué has aprendido esta mañana?
Él suspiró.
—Que no deberías mirar hacia atrás, siempre adelante, lo
cuál, honestamente, es ridículo, porque, ¿qué si estas
caminando por la calle y unos ninjas desquiciados con una
enemistad mortal van detrás de tí con una espada y te apuñala
en el riñón? Si hubieras mirado hacia atrás podrías haberlo
visto venir y tomado las medidas adecuadas para asegurarte de
que tu riñón permanezca intacto. Café negro. Por favor.
—Ninjas desquiciados —dijo ella—. El señor sabe que hay
unos cuantos de esos ahí fuera.
Ella se volteó para preparar su café, pero no antes de que
envasara un cubo de limón helado y lo deslizara por el
mostrador.
—No lo sabes —dijo él dejando las pastas donde estaban—.
Hay ninjas. El punto es que tú no los veas venir, especialmente
si no los estás buscando.
—Bueno —dijo ella. Sus ojos de estrecharon—. Mejores
Guionistas, nominados y ganador de 1937.
—La categoría se llamaba en aquel entonces "Mejor 34
Historia‖ —dijo Gus—. Los nominados fueron Norman
Krasna, William McGuire, Roberto Hopkins, Adele
Comandini. Los ganadores fueron Pierre Collings y Sheridan
Gibney por The Story of Louis Pasteur. Es sobre un científico
que se inyecta la rabia a sí mismo.
—Bueno, mierda —dijo Lottie.
—Sí —dijo Gus—. Así que...
—Las auras marrones significan soledad —Lottie siguió
como si Gus no hubiera hablado en absoluto. Tapó la taza de
café y le puso una pajita—. Y tu aura es marrón. Como marrón
mierda de oso. O puede que mierda de nutria. O puede que
mierda de oso y nutria combinada.
Gus la miró boquiabierto.
Ella se encogió de hombros.
—¿Por qué no dijiste nada?
—¿Sobre mierda de oso y nutria? —dijo él sonando
ligeramente estrangulado.
—Sobre sentirte sólo. Gus, se pondrá peor.
—No lo hago —dijo él apuntalando los muros alrededor de
su corazón y mente—. Estoy perfectamente bien, y todo está
bien, y ¿sabías que un barco naufragó en la Gran Barrera de
Coral en 1875? Más de cien personas murieron y,
aparentemente, pudo ser evitado. Tan triste. Bueno. Una buena
charla. Tengo que ir a trabajar. —Giró sobre sus talones e hizo
todo lo posible para que no pareciera que estaba huyendo.
—¿Ensalada de atún? —dijo ella detrás de él.
—Ninjas con enemistades mortales, —le recordó él sin mirar
atrás.
—¡Gracias por venir a Lottie's Lattes! —dijo ella—. Donde
nos… 35
Pero la puerta se cerró detrás de él, cortando el resto.
Él no era un solitario.
Él debería saber si lo era.
Él debería.
Él no lo era.
Él no lo era.
Él no lo era.
ABRIÓ las puertas de su tienda a las nueve en punto.
Exactamente a las 11:54, las Nosotras Tres Reinas entraron
en el Emporium.
—¡Cambia-vidas! —dijo Bertha.
—¡Chocante! —gritó Bernice.
—Jodidamente estúpida, —gruñó Betty.
—Feminismo caníbal con intentos pocos sutiles de
insinuaciones eróticas —dijo Gus—. Esperaba respuestas
mixtas.
—¡Habla, cadete!
—Por el amor de Dios, yo no soy… Oh, estás poniendo esa
cara de nuevo. Bien. Jesús. Decía que nunca debo mirar atrás y
siempre mirar adelante, así no caminaré y caeré en una caverna
o en el hueco del alcantarillado destapado. Pero no quiero ser
apuñalado en los riñones, así que siempre miraré atrás. Pero no
puedo hacer las dos cosas al mismo tiempo. Los músculos y lo
huesos de mi cuello no me permiten tal rango de movilidad.
—Hmm —dijo Bernice—. Eso tiene... sentido. O algo así.
—¿Alguien está amenazándote? —Betty dijo chasqueado
sus nudillos—. ¿Dices que alguien va a apuñalarte? Le vas a
contar todo a la vieja Betty. Me aseguraré de que no serás 36
apuñalado en los riñones.
—Fue una forma de hablar —dijo Gus—. Y eso fue
castrante. Yo puedo cuidar de mí mismo.
Bertha y Betty resoplaron mientras Bernice pellizcaba sus
mejillas.
Gus dijo:
—Dios. Lo que sea. Cállate.
—Me lo cuentas, ¿me has oído? —dijo Betty, y Gus se
preguntó si tan sólo tenía que entregar sus bolas ahora—. Estas
bajo la protección de Nosotras Tres Reinas.
—Tal vez deberíamos darle una chaqueta —dijo Bernice—.
Pienso que tiene hombros para ello.
Ella miró sus hombros con ojo crítico y él trató de cubrirse
con los brazos, pero se dio cuenta rápidamente de lo ridículo
que parecía.
—Y unas botas —dijo Betty—. También chaparreras.
¿Cuáles son las medidas de tú entrepierna?
—¿Por qué? No creo que eso sea asunto vuestro —dijo Gus
rígidamente. Además, él nunca se había medido, así que no
tenía ni idea. ¿Era eso algo que todo el mundo tenía que saber?
Se recordó buscarlo en la enciclopedia cuando llegara a casa,
pero recordó que solamente iba por la G, y no podía saltar
hacia adelante. Estaba destinado a preguntárselo por meses.
Bernice le miró las piernas.
—Parece un treinta y dos de largo.
—¡Perdón! —dijo Gus doblando su espalda y cubriendo su
entrepierna por razones que ni siquiera entendía. No creía que
una potencial lesbiana anciana supiera algo sobre cómo medir
a un hombre. Ni siquiera estaba seguro de que ella estuviera en
lo cierto para empezar. 37
—Probablemente le valga mi chaqueta —dijo Betty.
—No puedo vestir una chaqueta rosa —dijo Gus.
—Alguien no está lo suficientemente seguro de su
masculinidad, —susurró Bernice.
—Estoy muy seguro —dijo Gus. No puedo estar más seguro.
Soy como el Fort Knox de seguro.
—Está bien princesa —dijo Betty—. Te creó.
—The Cannonball Run —dijo Bertha, levantando una caja
de DVD.
—Ah, Burt Reynolds —Bernice dijo con un suspiró—. Dios
sabe que nunca puedo decir no a eso.
Y... Huh. Hermanas entonces.
—No te olvides de Farrah Fawcett —dijo Bertha—. En toda
su gloria.
Y... Doble huh. ¿Hermanas, amantes-bisexuales? Era un
misterio que tenía que resolver de forma encubierta.
—¿Hay feministas caníbales en esta? —preguntó Betty—.
No sé si puedo manejar más caníbales. Las feministas están
bien. La mayoría del tiempo.
Todas miraron a Gus.
—No —dijo él—. No hay caníbales. O feministas.
Lottie entró. Era jamón esta vez. No había tomates tampoco,
lo que significaba que Lottie no enfrentaría la ira de Gus otro
día más. Tuvo suerte.
Lottie y las Nosotras Tres Reinas se fueron juntas. Por un
momento se pararon junto a las Vespas, y Lottie estaba
agitando sus manos. Si Gus fuera bueno en charadas, habría
sido capaz de averiguar de lo que estaban hablando. Como
fuera, la charada era unos de los pocos talentos que Gus
todavía tenía que dominar, y especuló que Lottie les estaba 38
diciendo sobre un encuentro que tuvo con Bigfoot cuando
tenía veinticinco años. O eso, o era una cuestión femenina y
Gus no tenía cabida ahí. Hubo un momento, en el que las
cuatro mujeres miraron hacia el videoclub y él juró que todas
ellas tenían idénticas, malvadas sonrisas en sus caras.
Eso... Eso no auguraba nada bueno.
Luego se fueron por sus caminos, las Nosotras Tres Reinas
marchando en sus Vespas y Lottie volviendo a su tienda.
Nadie más vino ese día. Justo del modo en a él que le
gustaba.
Cerró el Emporium a las cinco.
Era viernes por la noche.
Hora de fiesta.
Volvió a su casa e hizo arroz y pollo precocinado. Tomó su
enciclopedia y continuó a través del amplio y maravilloso
mundo de la letra G.
A las siete, tomó una cerveza, pero sólo una. Un poco más y
estaría enciclopendiando borracho, y eso sería una cosa
imprudente para hacer. Muy pronto, estaría saltándose todas
las letras y doblaría páginas y se despertaría por la mañana con
dolor de cabeza y arrepentimiento, la enciclopedia colocada en
su cara como un libro común. El camino de la vergüenza hacia
su habitación sería miserable. No, era mejor que tuviera sólo
una mientras leía el regalo de su padre en el sillón de su padre.
Hoy era viernes, así que no entró hasta las 11:30.
Mientras Harry S. Truman se ponía cómodo, acurrucándose
en la almohada, junto a la cabeza de Gus, tomó una respiración
profunda y la dejó salir lentamente. Dijo:
—Hoy ha sido un día ok. Mañana también lo será.
Después se quedó dormido. 39
Capítulo 4
LA ALARMA sonó a las siete.
Abrió los ojos.
Dijo:
—Hoy va a ser un día ok. 40
Rodó fuera de la cama y se ejercitó.
Terminó y se sentó, mirando el calendario inspirador.
Pensó, brevemente, en ignorarlo hoy. Pero ya era parte de su
rutina.
Arrancó el mensaje de ayer y lo tiró a la papelera.
Un simple hola puede conducirte a un millón de cosas.
—Sí —dijo Gus—. Como el herpes, o ser jodido con el
puño.
Jodido y estúpido calendario inspirador.
Era sábado.
Se duchó y se vistió.
La plaquita con su nombre estaba recta.
Harry S. Truman actuó como un imbécil.
Gus se comió su manzana.
El hurón jugó con su comida y chillo felizmente.
Después, metió a Harry S. Truman en su trasportín. Salieron
de casa.
Estaba lloviendo.
—Hijo de puta —se quejó Gus. Volvió y tomó el viejo
paraguas del Pastor Tommy de su soporte junto a la puerta. El
Pastor Tommy era un firme creyente de tener que llevar el
paraguas a cualquier sitio, porque Gus, muchacho, podría
llover en cualquier momento, no importa si el sol está brillante
y hermoso, él siempre iba a estar preparado, además, su pelo
tendía a quedar de un modo rizado cuando se mojaba y
siempre acababa viéndose como un caniche mojado, por Dios.
Gus podía dar fe. Era la maldición de la familia Tiberius.
—Lo siento —dijo Gus cuando Harry S. Truman se quejó en
voz alta mientras la lluvia caía en su trasportín—. No me
grites. 41
Pensó en olvidarse de su café esa mañana. Sólo por esta vez.
Suspiró y cruzó la calle.
La campana tintineó sobre su cabeza.
Recogió su paraguas y esperó el comentario colorido de
Lottie.
En cambio, una voz masculina dijo:
—Oye hombre. Mírate. Todo mojado y salvaje.
Gus se congeló.
Ahora, hay que decir que Gus no era... del tipo agradable.
Sabía que tenía cara de puta recostada, sabía que fruncía el
ceño la mayoría de las veces, era considerado malhumorado y
extraño, y la mayoría de las personas que entraban en contacto
con él estaba de acuerdo en que era generalmente
desagradable.
Claro, la mayoría de las personas de Abby, Oregón, le
sonreiría y saludaría, y seguramente, susurrarían entre ellos
sobre lo extraño que era Gustavo Tiberius, sobre lo tranquilo
que era ahora que ya no tenía al Pastor Tommy hablando por
él. Él Pastor Tommy había sido la cara y la voz de los dos
hombres de la familia Tiberius desde que podía recordar.
Cuando murió, la voz se volvió tranquila y suave, hablándole
sólo a un grupo selecto y realmente cuando era absolutamente
necesario.
Gus no era una persona de gente. Y eso era con la gente que
él conocía.
Y esta... esta no era una persona que él conociera.
Lentamente, levantó la mirada, sabiendo que sus ojos
estaban muy abiertos y con algo que probablemente podría ser
interpretado como leve temor. Su corazón retumbaba en su
pecho. 42
Ahí, detrás del mostrador, había un hombre.
Era más joven que Gus. Probablemente. Llevaba un gorro
verde que era demasiado grande para su cabeza, cuya parte
superior colgaba hacia su nuca. Un mechón de pelo rubio sucio
sobresalía y descansaba sobre su frente. Sus ojos oscuros
estaban enmarcados por gruesos marcos negros que
descansaban en una nariz torcida. Tenía una barba desaliñada,
pero probablemente estaba hecha para verse de esa manera.
Era más oscura que el mechón de pelo que sobresalía de
debajo de su gorro.
Vestía una camisa de botones, abierta en el cuello, revelando
millas y millas de pálida piel con pequeños rizos (aún más
oscuros, pensó Gus, incapaz de pararse) en el pecho, por
encima de los botones cerrados de la camiseta. Su cintura
estaba envuelta en uno de los delantales rojos de Lottie's,
ceñido alrededor de su cuerpo enjuto, fuerte y compacto.
Pero fue en los brazos donde la mirada de Gus se quedó
pegada. Las mangas de su camisa estaban remangadas, y casi
cada centímetro de piel estaba cubierto de tatuajes, brillantes y
coloridos. Podía ver pájaros y nombres y flores y líneas
definidas. Se preguntaba cuán arriba en los brazos llegaban.
Volvió a mirar a la cara del hombre y de dio cuenta de que
habían pasado segundos y él no había hecho nada más que
mirar.
El desconocido tenía una pequeña sonrisa en la cara, un
indicio de dientes blancos, y arrugas a lo largo de las
comisuras de sus ojos. Era esbelto y bonito y tan, tan risueño,
y fue incómodo.
Gus no pudo pensar en una sola cosa que decir, así que dijo
un simple: 43
—Hola.
La sonrisa del hombre se ensanchó.
—Hey, hombre. Llueve gatos y perros.
Gus (siendo Gus) dijo:
—El primer uso registrado de esa frase fue en 1651 en la
colección de poemas Olor Iscanus de Henry Vaughn.
Pensando todo el tiempo ¡cállate, cállate, cállate!
El hombre ladeó la cabeza.
—¿De verdad? ¿Henry Vaughn, dices? Mis respectos.
Gus tragó densamente e intentó controlar lo que fuera que le
estaba pasando a los latidos de su corazón.
—¿Dónde está Lottie?
El hombre dijo:
—Tú eres Gus, ¿huh?
Y eso no le ayudaba para nada, así que Gus dijo:
—No —más bien defensivo, porque estaba descentrado, y
estaba lloviendo, y aquí había un desconocido con labios y
orejas que sobresalían ligeramente y eso no debería ser
jodidamente entrañable. Luego:
—Quiero decir, sí. Sí. Gus. Gustavo. Gustavo Tiberius. Ese
soy yo. Es quien soy.
—¿Estás seguro? —el hombre preguntó, recostándose sobre
sus brazos encima del mostrador sin quitar sus ojos de Gus.
Sus dedos tamborileaban un staccato en el mostrador que Gus
no pudo evitar seguir.
—No suenas seguro, hombre.
—Estoy seguro, hombre. ¿Cómo lo sabes?
El tipo se encogió de hombros ligeramente.
—Lo pone en la plaquita con tu nombre. Gus, al menos. Pero
¿Gustavo Tiberius? Eso es... épico. Como, estar en una colina, 44
con tu espada desenvainada y un dragón a tu lado, ese tipo de
épico.
Gus frunció el ceño mientras se sonrojaba, porque era más
bien no épico.
—Si. Bueno. Bien. Café negro. —Y porque no era un
completo gilipollas, añadió—, por favor, —después—, ahora,
—y después—, por favor.
Y entonces, por supuesto, fue cuando Harry S. Truman
(terminando con el ser completamente ignorado, la reina del
drama) escogió chillar bastante alto.
—¿Qué demonios? —el hombre dijo, sus ojos amplios—.
Um. No te alarmes, tío, pero la caja que estás llevando está
chillando.
—Eso es sólo Harry S. Truman. Y no soy un tío.
—Harry S. ¿qué? —el hombre preguntó entrecerrándole los
ojos a Gus, y ¿cuándo tomó Gus suficientes pasos hacia
adelante para ver que el tipo tenía más o menos la misma
altura que él? Tan cerca que podría mirar fijamente en los ojos
del otro hombre y ver el oscuro avellana con pequeñas motas
de oro y verde y...
—Harry S. Truman —dijo Gus, intentando pararse de
rapsodiar sobre el bonito hombre que estaba delante de él—.
Mi hurón.
—Tú hurón —el hombre repitió.
Dios, era tan difícil encontrar buenos ayudantes estos días.
Pobre Lottie. Además, le iba a dar un montón de mierda más
tarde por no decírselo. El equilibrio había sido perturbado
ahora y todo el día estaba probablemente arruinado.
Hurón —dijo Gus—. Son cosas que la gente tiene. Yo tengo
uno. Como otras personas. Es perfectamente normal tener un 45
hurón. Debería saberlo. Tengo uno. Y soy normal.
—Un hurón al que has nombrado Harry S. Truman.
—No he sido yo —Gus replicó—. Ese fue el Pastor Tommy,
dijo que se veía muy presidencial.
—¿El Pastor Tommy?
¿Qué diablos estaba pasando?
—Mi padre. No era pastor, pero todo el mundo le llamaba
así, por Dios.
El hombre sacudió la cabeza.
—O estoy demasiado colocado, o no estoy colocado lo
suficiente. Dios, esa es una buena onda en la que estar.
—No deberías estar colocado en el trabajo —Gus dijo
rígidamente—. No es apropiado. —Se encogió internamente,
ya que sonó como si fuera una debutante de 1920. Trató de
corregirlo y añadió:
— Hombre —y eso lo hizo aún peor.
—A Lottie no le importa —dijo el hombre, agitando una
mano en fácil despido—. Ella sabe que este soy yo. —Sus ojos
se abrieron—. Pero no. No, está bien. No estoy siempre
colocado. Lo necesito. Más o menos. Los nervios, ¿sabes? Mi
primer día y todo. ¡Y tú eres mi primer cliente! Pero es
realmente medicinal. Tengo una tarjeta y todo.
—¡Ni siquiera son las ocho de la mañana!
—Fue despertar y quemar, hombre. Y ayudó.
—No me importa —dijo Gus. Se preguntó qué pasaría si
corría en dirección contraria. ¿El hombre lo seguiría? ¿Tendría
que dejar la ciudad? ¿Dónde iría? Puede que a Canadá. Podría
trabajar en su industria cinematográfica y hacer películas
terribles.
—Es una cosa medicinal —el tipo dijo encogiéndose de 46
hombros otra vez—. Tengo estigmas.
Gus le miró.
El tipo le devolvió una sonrisa, amplia y maravillosa y, oh
tan brillante y fresca.
Gus lo odio.
—Tienes estigmas —dijo Gus rotundamente.
—Sí —dijo el tipo, intentando mirar en el trasportín,
poniéndole caras a Harry S. Truman como si pensara que el
hurón se reiría—. Eso es todo... cosita. Grr rawr, pequeño
hurón.
—Tus manos y pies sangran de manera similar a las heridas
infligidas a Jesucristo durante su crucifixión y es por eso que
tienes una prescripción para la marihuana medicinal.
El tipo volvió a mirar hacia Gus.
—Guau. Eso ha sido fuerte. Como. Vaya. Necesito poner
este momento en Instagram —dijo sacando un Smartphone del
bolsillo del delantal—. Nadie va a creerme. Tú eres como...
andas por ahí con un hurón y mierda. Necesito decirle a todo
el mundo sobre eso. Eres…
—Oh Dios mío —Gus gimió, preguntándose si le habían
drogado durante la noche y estaba teniendo un mal viaje—.
Eres un hípster porrero, que piensa que sangra como Jesús. Y
tienes un iPhone. Porque, por supuesto que lo tienes.
Él levantó la mirada de su teléfono.
—¿Sangrar como Jesús? —dijo frunciendo el ceño—.
Hombre, eres, como... tremendo. Ese sería un gran nombre
para una banda, creo. Bleeding Jesus5. La gente pensaría que
tocarías rock cristiano del duro o algo así, ya sabes, gritar
sobre tú amor por Cristo y cómo tu sangre arde por él y
mierdas, porque que se joda el diablo, y entonces les 47
sorprenderías saliendo y tocando folk con unos bongos.
Hombre, eso sería increíble. ¿Tienes bongos? Siempre he
querido…
—Yo sólo quiero café —dijo Gus, sonando algo
desesperado—, y tú me dices que fumas hierba porque sangras
como Jesús.
—No, no lo hice —dijo antes de levantar su teléfono y tomar
una foto que Gus estaba bastante seguro que le mostraría con
la más impresionante de las miradas—. Fumo hierba porque
me encanta. Y, además, tengo esa cosa en los ojos.
Oh, joder...
—¿Quieres decir astigmatismo? Porque ¿qué está pasando
ahora mismo?
—Es lo que dije. ¿Qué filtro debería usar para tu foto? ¿Y
cuál es tu nombre en Instagram para poder etiquetarte?
Seríamos amigos ahí. Y en la vida real. Cualquiera que tenga
5
En español Jesus Sangrante, que hace referencia a las estigmas. Se deja en original porque es el
nombre que Casey le da a la imaginaria banda de rock cristiano
tu cara y un hurón debería ser mi amigo. Me temo que tendré
que insistir.
—Yo no tengo Instagram, oh Dios mío. Tengo prioridades.
Y la marihuana no hace nada por el astigmatismo. No hay
ningún soporte médico que apoye…
—Guay —dijo el hombre—. He usado el filtro Valencia.
Resalta tus ojos. Y los ojos de Harry. —Empezó a teclear en su
teléfono murmurando—. Hey, seguidores. Mi segundo día aquí
y he conocido a Gustavo Tiberius y su hurón. Comprobadlo.
Los dos tienen ojos bonitos. Carita sonrojada sonriendo. LOL.
Hashtag increíble. Hashtag hurón presidencial. Hashtag 48
aventuras en ciudad de montaña. Hashtag...
—No tengo ojos bonitos —dijo Gus, sonrojándose
miserablemente porque ¿qué?
—Está bien —dijo el tipo—. No tienes que pensar eso. Yo lo
hago. Hashtag hurón con mérito. Y publicar. —Puso su
teléfono lejos y le sonrió a Gus, mirándole expectante—.
Bienvenido a Lottie's Lattes donde jodidamente seguro nos
gustas un montón. ¿Qué puedo servirte?
—Café negro —Gus dijo entre dientes tratando de ocultar
cómo de sudoroso estaba de repente.
—Café negro viene ahora mismo. ¿Podría interesarte un
muffin? Lottie los ha hecho esta mañana. Se ve bastante
orgullosa de ellos. Como si el limón y las semillas de amapola
fueran su religión. Quizás que puedas venderlos en el concierto
de tus Bleeding Jesus.
—Odio los muffins —dijo Gus algo salvaje. Y aunque eso
no era del todo verdad, ciertamente lo sintió en ese momento,
porque todo estaba equivocado.
—Ohh —el hombre mientras llenaba una gran taza de café—
. ¿Alguna tragedia relacionada con el muffin cuando eras
pequeño? Lo entiendo, hombre. Créeme. Lo entiendo. Tuve
una mala experiencia con la coliflor cuando tenía ocho años o
algo así. Ni siquiera puedo estar cerca de una sin tener
flashbacks... —Se encogió de hombros—. Estrés post
traumático por la coliflor, ¿sabes? Me da escalofríos. Es mi
Vietnam. La terapia ayudó. Más o menos. Pero todos estamos
un poco locos, ¿verdad? Oh, y acaba de recordar. No tengo
estigmas. Es glaucoma. Y eso me recuerda al guacamole. El
cual sería impresionante ahora mismo.
—¿Qué demonios has fumado? —preguntó Gus. 49
El tipo le disparó una sonrisa por encima del hombro.
—Mota, hombre. Y no esa paja de la ciudad vendida por
algunos WAPS de los suburbios, eso es todo semilla.
Consigues mierda fina por aquí. Los productores saben lo que
están haciendo. La legalización hace maravillas. Puede que
todos seamos Colorado algún día y podamos fumar en las
calles. —Dejó la taza en el mostrador, poniéndole la tapa y la
deslizó—. Un café negro, grande. Lottie dice que no te cobra
por las cosas aquí. Igual, eso está guay, ¿sabes? Ella te quiere
bastante. Y puedo ver por qué, hombre. Tienes todas esas...
vibras sobre ti.
—No tengo vibras, —Gus insistió, intentando no dejar salir
ninguna vibra—. Soy no-vibras. Soy libre de vibras. Soy tan
carente de vibras, soy el anti-vibras.
—Seguro —dijo fácilmente—. Eso está guay. No tengo idea
de lo que estás hablando.
—Eso es... Tú sólo... Estas...
—Hey, ¿tú fumas? —dijo como si Gus no intentara hablar
para nada.
—Tengo que ir a trabajar —dijo Gus, luchando por no
arrebatarle el café y huir.
—Impresionante —el tipo dijo. Hey. Hey. Me olvidé
totalmente. Tú muffin.
—¡No quiero uno!
—¿Estás seguro? Lottie dice que te encantan.
—Lottie es, literalmente, una mentirosa.
Él parpadeó hacia Gus.
—Vaya. Hombre, buena aliteración. Eso me puso la piel de
gallina. Eso requiere habilidad. Tú tienes habilidad, Gustavo
Tiberius. 50
Sonrió de nuevo.
Gus recogió su café y huyó.
Capítulo 5
Y ESO arruinó todo su día.
Estaba llegando tarde a la tienda, tarde para quitar el polvo
de los estantes y colocar las cajas de las películas. Estaba tarde
para encender el ordenador y para el momento en que cambió 51
la señal a ‗Abierto‘ y desbloqueó la puerta, Gus estaba
nervioso y desconcertado, y por alguna malditamente jodida
razón, no podía dejar de pensar en aliteraciones, y era de
verdad jodidamente frustrante.
Dado que era sábado, de hecho tuvo clientes. Dos. En un
período de tres horas. Y sentía que no estaba preparado para
ellos, a pesar de que el pastor Tommy siempre le había
recordado que los clientes eran ¡¡¡el número uno!!! y que ellos
siempre tenían la razón, Gus, recuerda eso, y mira, mira, una
pareja eligiendo la casa equivocada en House Hunters
Internacional, que sorpresa, ni siquiera tiene hecha la
plomería interna, oh, Dios mío.
Martin Handle, un viejo que vivía apartado en el medio del
bosque, llegó a las diez esa mañana, y Gus estaba tan
sorprendido de verlo, que casi le dijo a Martin que se fuera a la
mierda.
Afortunadamente, Gus recordó que el cliente era ¡¡¡el
número uno!!! y fue capaz de darle una retorcida sonrisa que,
si la reacción de los ojos completamente abiertos del señor
Handle tenía algo que decir al respecto, salió más parecida a
una especie de mueca del tipo Estoy-pensando-en-bañarme-
en-tu-sangre.
El Sr. Handle alquiló Todo sobre Eva y Sesenta segundos, y
Gus ni siquiera tuvo el ánimo suficiente para burlarse
silenciosamente por esta última, dado que las películas de
Michael Bay eran el tumor en la piel de la cinematografía.
La segunda persona (¿qué era esto, el día de vayan a
jodidamente alquilar una película?) llegó apenas pasadas las
once y quería registrarse para obtener una nueva cuenta. Gus,
después de haber sido entrenado a una edad muy temprana por 52
el indomable Pastor Tommy, fue capaz de conseguir atravesar
el tedioso proceso de solicitud de cuatro minutos sin ceder a la
necesidad de hacer una mueca o rodar sus ojos. No ayudó al
asunto que su nuevo cliente fuera la señora LaRonda
Havisham, un ama de casa que vivía en el pueblo y cuyo
marido era un camionero de larga distancia. Los rumores en la
calle eran que la señora Havisham entretenía a hombres en
ausencia de su marido. Gus nunca prestó ninguna atención a
esas cosas, pero incluso él no podía ignorar sus opciones de
alquiler de El Graduado e Infidelidad.
—Bienvenida a la familia de alquiler de películas Emporium
—dijo, como le habían dicho que dijera a todos los clientes
nuevos—. En esta familia, encontrará miles de opciones a
precios inmejorables. Recuerde, si no está en lo del Pastor
Tommy, lo más probable es que sea contrabando y el FBI te
encontrará. Tenga un día Emporiumfantástico.
—Bien, ahora —dijo la señora Havisham, todo menos
ronroneando mientras se inclinaba hacia adelante, un amplio
escote mostrándose— Has crecido, ¿no es así? Dime, Gustavo.
¿Cuáles son tus pensamientos sobre tener una amante
experimentada?
—No muchos —dijo Gus—. De hecho, ninguno en absoluto.
¿Además? Salí cuando tenía trece años. Tú estabas ahí. Como
lo estaba toda la ciudad. El Pastor Tommy lo anunció en el
Festival de la Cosecha de Otoño. En el escenario. En un
micrófono. Había tarta de manzana para después.
—¿Aún así? —dijo con una mueca exagerada.
—Sí —dijo Gus, tan inexpresivo como podía serlo—. Aún
así. Es divertido cómo eso funciona.
—Bueno, si cambias de opinión, ya sabes dónde 53
encontrarme —dijo, arrastrando una uña rosada por su brazo—
. Mi puerta siempre está abierta. Como mi cuerpo.
—Eso no es ni remotamente saludable —dijo Gus con un
resoplido.
—Tal vez por eso necesite tus proteínas —dijo con un guiño.
—Nop —dijo Gus—. No, no, no.
—¿Estás seguro de eso?
—Tal vez deberías cerrar esa puerta. Y tus piernas.
—Lo intenté, —la señora Havisham dijo mientras recogía
sus películas y se volvía para irse.
—¡Las películas se deben devolver para el martes! —gritó
trás ella. Suspiró cuando la puerta se cerró detrás de ella.
Culpó al hípster de la cafetería por esto. Por todo ello. La loca
carrera por alquilar películas, el flagrante coqueteo de un
puma, y la sensación de que todo alrededor estaba borroso en
la que el cerebro de Gus parecía haber caído. Era culpa del
hípster porque existía y existía cerca de Gus.
—Voy a darle a Lottie tanta mierda —le dijo a Harry S.
Truman—.Tú solo observa. Ella va a pagar por sus crímenes
contra mi humanidad.
Dado que era un hurón, Harry S. Truman no respondió.
A las 11:54, las Nosotras Tres Reinas entraron al Emporium
y de inmediato supieron que algo estaba mal.
Porque por supuesto, que lo hicieron.
Para ser honesto, pensó, realmente no era tan difícil de
descubrir.
—Tu cara está extra crispada hoy —dijo Bertha.
—Y tú labio superior está sudoroso —dijo Bernice. 54
—Y también luces como que estás a punto de golpear a una
cabra bebé —dijo Betty.
—Estoy bien —dijo Gus. Era casi creíble—. Y no voy a
golpear a una cabra bebé. Dios. Qué demonios. ¿Quién hace
eso?
Ellas lo miraron fijamente.
—Estoy bien —él insistió—. Absolutamente nada es
diferente y todo está igual y estoy bien.
—Hmm —dijo Bernice.
—En efecto —dijo Bertha.
—¡Cadete! —dijo Betty—. ¡El mensaje inspirador del día!
Y eso era normal. Eso podía hacerlo.
—Un simple hola puede llevar a un millón de cosas.
Ellas esperaron.
Él esperó también, pero sobre todo porque estaba pensando
en tatuajes en los antebrazos y en barbas…
—¡Oh Dios mío! —Bertha exhaló—. Algo está
definitivamente diferente.
—¿Qué? —dijo Gus, ruborizándose furiosamente—. Cállate.
No lo está. ¿De qué estás hablando? Cállate.
—Hmm —dijo Bernice de nuevo.
—No has gruñido —dijo Betty, entrecerrando los ojos—. Tú
gruñes y hoy no hubo ningún gruñido. Siempre gruñes,
especialmente cuando se trata de los mensajes inspiradores.
¿Dónde está el Gusñido?
—Eso ni siquiera es una palabra real —dijo Gus—. No te
atrevas a traer tu jerga a mi lugar de trabajo. Esto no es una
cancha de baloncesto del YMCA. No vamos a tirar a los aros.
Sin jergas.
—Ahí está el gruñido, Betty dijo a sus amantes lesbianas 55
(¿hermanas?).
—Pero parece tan retrasado —dijo Bertha.
—Hmm —dijo Bernice.
Gus trató de salvar lo que podía.
—¿Y un simple hola? —dijo—. ¿Qué se supone incluso que
signifique eso? ¿Qué pasa si le dices hola a alguien que luego
resulta ser peor que Hitler o que Michael Bay y desatas otro
holocausto u otra pesada-CGI, todo relleno, excusa de película
protagonizada por Shia LaBeouf? ¿Podrían vivir con eso en su
conciencia? Porque yo no podría.
—Frase patética —dijo Bertha, tirando hacia arriba el cuello
de su chaqueta de cuero rosada, luciendo muy guay, aunque
Gus nunca diría eso.
—Definitivamente una frase patética —Betty estuvo de
acuerdo, parada en posición de descanso—. Posiblemente la
frase más patética que alguna vez se haya fraseado.
—Hmm —dijo Bernice, inclinándose sobre el mostrador
hasta que su cara quedó a pulgadas de Gus.
Él no se inmutó. Ni siquiera un poquito.
—Cuéntame tus secretos —susurró Bernice y extendió la
mano para tocar sus cejas.
Ahora sí, él se estremeció.
La puerta del Emporium se abrió.
Lottie dijo:
—Parece que estás a punto de ladrar —mientras entraba en
la tienda—. No lo hagas. El derramamiento de sangre sería
terrorífico.
Gus entrecerró los ojos.
—Tú —dijo—. Tengo algunas palabras para ti—. Porque sí, 56
estaba a punto de ladrar muy duro. Y habría derramamiento de
sangre.
—Aquí vamos —dijo Bernice—. Revélame tus secretos.
—¿Y cuáles serían esas palabras? —preguntó Lottie—. Te
traje ensalada de huevo hoy. Sin pepinillos ni cebollas.
Bueno, eso era bueno. Los pepinillos y las cebollas eran
cosas del diablo y nunca deberían estar en cualquier sitio
cercano a una ensalada de huevo, por lo tanto.
Pero ese no era el punto.
—¡Tú! —dijo Gus—. ¡Tú tienes un hípster en tu tienda! Él-
él-él me subió a Instagram. Nunca me sentí tan violado en
mi…
La puerta se abrió de nuevo.
Entró el hípster. Sonrió cuando vio a Gus.
—Hola —Gus chilló.
Las Nosotras Tres Reinas volvieron la cabeza lentamente y
se quedaron mirando a Gus.
—Ese —dijo Bertha—, no es un sonido que habría esperado
que hicieras nunca.
Gus tosió, más o menos.
—Sí. Bueno, algo en la garganta. La temporada de alergias.
Es bastante mala este año. La cantidad de polen es alta. Es el
calentamiento global.
—Apuesto a que hay algo de calentamiento en tu garganta
—dijo Bertha, su sonrisa un poco petulante.
—Las cosas tienen mucho más sentido ahora —dijo
Bernice—. Los secretos ya han sido revelados.
—Oye, tía Lottie —dijo el hombre mientras se acercaba al
mostrador—. Espero que no te moleste que me haya auto-
invitado. Tenía que ver quiénes eran nuestros vecinos. Y mira 57
quién es. —Saltó al mostrador como si perteneciera allí, como
si lo hubiera hecho un millón de veces antes.
—¿Tía Lottie? —Gus hizo eco, sintiendo algo parecido a la
traición incluso cuando resistió el impulso de golpear al hípster
en la nuca para sacarlo del mostrador.
No me molesta en absoluto —dijo Lottie inocentemente,
como si no fuera una especie de diabólica villana cuya única
razón de ser era traer dolor a Gus—. Cuántos más, mejor.
Señoras, este es mi sobrino Casey Richards. Casey, estas son
las Nosotras Tres Reinas. Ah, y por lo que entiendo, ya
conoces a Gus quién está por allí.
Casey Richards. Eso tenía un nombre.
Este era, muy posiblemente, el peor día de la vida de
Gustavo.
Bueno. Quizás no el absolutamente peor, pero estaba cerca.
Gus no era típicamente propenso a hiperventilar, pero parecía
ajustarse a la situación. Peor.Día.Siempre.
(Casi.)
—Vaya —dijo Casey, mirando a las Nosotras Tres Reinas
arriba y abajo—. Ustedes tienen que ser las cosas más feroces
que han existido nunca. Tienen chaquetas que coinciden. Eso
es… hombre, yo ni siquiera sé lo que es eso. Su nivel de
genialidad, literalmente, acaba de dejarme alucinado. Estoy sin
palabras. Sin palabras.
Gus pensó que estaba hablando bastante para alguien que
decía estar sin palabras, pero mantuvo esa opinión para sí
mismo y se quedó inmóvil, con la esperanza de que Jurassic
Park estuviera en lo cierto y que Casey fuera como un
dinosaurio y su visión se basara en el movimiento.
—Tendemos a provocar eso dondequiera que vamos —dijo 58
Bertha—. Es un poco lo nuestro. —Miró en la distancia como
si estuviera recordando todas las mentes que había hecho
alucinar.
—¿Y ustedes se llaman a sí mismas las Nosotras Tres
Reinas? —preguntó Casey—. El hecho de que ustedes existan
y estén paradas delante de mí es un verdadero hito en mi vida.
Gus pensó que tal vez las expectativas de Casey estaban un
poco bajas si eso era un ‗hito‘, pero no dijo nada porque él no
sacaba simplemente todo como haría un plebeyo.
—Vaya, gracias, jovencito —dijo Bernice, radiante, y Gus
consideró que ella era ahora una traidora a la causa.
—Tenemos que hacernos un selfi —dijo Casey—. Todos
nosotros. Tengo que tener una foto de nosotros. Cómo, ustedes
no se hacen una idea.
Gus espetó,
—¡Oh Dios mío, selfis, maldita sea mi vida! —y de
inmediato se llevó la mano a la boca y se quedó inmóvil,
porque ellos lo estaban mirando.
—Tú también, Gustavo Tiberius —dijo Casey, mirándolo.
—No pienses que me he olvidado de tí.
Y ya que había sido descubierto y el gato ya estaba fuera de
la bolsa, Gus frunció el ceño en respuesta y dijo:
—Yo no puedo hacer selfis. Va en contra de mi religión.
Casey ladeó la cabeza.
—¿Todo ese asunto de la banda folk de bongos Bleeding
Jesus?
—¿Qué? No. Solo. Cállate. Ni siquiera te conozco.
—Oh —dijo Casey—. Lo harás.
—¡No me amenaces!
Casey negó con la cabeza. 59
—Hay algunas cositas que tenemos que discutir.
Eso no sonaba bien.
—No tengo nada que discutir contigo —dijo Gus.
—Uh, sí lo haces —dijo Casey—. ¿Y qué sobre el hecho de
que trabajas en una tienda de alquiler de videos y estamos en el
2014? Eso es... eso es, como. Retro. Y mierda.
—Retro y mierda —dijo Gus—. Vaya. ¿Es esa tu opinión
profesional? ¿Vas a hacer un blog al respecto?
—Sarcasmo —dijo Betty—. Tanto sarcasmo.
—Siento que deberíamos tener palomitas de maíz, —Bernice
dijo a sus hermanas-amantes—. Es como una película.
—Una trágica comedia —Bertha estuvo de acuerdo.
—Efectivamente —le dijo Casey a Gus—. Debido a que
Netflix y Redbox no son cosas que realmente existen en estos
tiempos que corren.
—La gente quiere ladrillos y mortero —dijo Gus—. Y yo les
doy lo que quieren. Yo ofrezco películas de alta calidad…
—¿Esa es una muestra de Sharknado6? —preguntó Casey,
señalando a una muestra de Sharknado.
—… al público exigente que quiere venir y poder elegir cara
a cara en vez de sentarse frente a una pantalla de ordenador y
escoger opciones de saludables películas…
—Guau, esa es una gran muestra de Sharknado —dijo
Casey.
—¡Se supone que es irónico!
—Tan hípster —dijo Casey, sonando más cariñoso de lo que
nadie nunca había hablado con Gus, excepto quizás por el
Pastor Tommy—. Hacer las cosas irónicamente. 60
Gus se quedó boquiabierto, porque dudaba que alguna vez
hubiera sido llamado algo más ofensivo en su vida.
—Entonces —dijo Casey, haciendo caso omiso de las
amenazas de muerte murmuradas por Gus mientras saltaba del
mostrador—. Selfi. Todo el mundo, reúnanse alrededor de Gus
y apretújense juntos tanto como sea posible. Todos tenemos
que entrar.
—¿Qué? ¡No! No reunirse alrededor de Gus y apretujarse.
Todo el mundo se reunió alrededor de Gus y se apretujaron
juntos, Casey se apretó contra su costado, sus mejillas
tocándose mientras levantaba su teléfono en frente de ellos.
Fue horrible, aún cuando Casey oliera a café y Altoid y un
débil dejo dulce a marihuana y…
—Perfecto —dijo Casey, y todos se apartaron, Gus ni
siquiera se dio cuenta de cuándo la foto fue tomada. Casey
miró su teléfono y comenzó a cacarear—. Oh hombre. Gus, tu
cara. Estoy publicándolo para todos. —Empezó a escribir
furiosamente—. Hey, seguidores. Haciendo nuevos amigos. Sí,
6
Película de culto del cine Z., también conocido como Lluvia de Tiburones.
esas chaquetas son reales. Hashtag feroces. Hashtag aventuras
en un pueblo de montaña. Hashtag irónico videoclub FTW.
Hashtag gruñón Gus.
—¿Qué? —ijo Gus, indignado—. No soy…
—Hashtag damas rosa. Hashtag continuamente colocado
fumando hasta el musgo. Hashtag…
—¿Lo ven? —Gus siseó hacia a las Nosotras Tres Reinas—.
Está Instagrameándome. Sin mi permiso expreso. ¡Con
hashtags! Ni siquiera sé que son esos. ¡Yo no soy una cena
lujosa a la que nadie se preocupa en mirar!
Bertha ya estaba en su teléfono. 61
—Síguenos —le dijo a Casey—. Somos
NosotrasTresReinasXsiempre en Instagram.
Gus se la quedó mirando con horror abyecto.
—Siguiéndolas —Casey dijo mientras su teléfono hacía un
pequeño sonido musical.
—Confirmado —dijo Betty—. Te estamos siguiendo
también.
—Hecho y hecho —dijo Casey y todos guardaron sus
teléfonos.
—¿Sándwich? —preguntó Lottie.
FUE mientras Casey estaba ayudando a las Nosotras Tres
Reinas a elegir sus películas diarias (dos en esta ocasión, ya
que al día siguiente era domingo y Gus cerraba los domingos)
que Gus se dio cuenta de que todo esto podía ser culpa del
calendario inspirador. Porque él había dicho hola, y había
dado lugar a que un millón de cosas sucedieran en las últimas
cinco horas, todas ellas difíciles y equivocadas. Gustavo
Tiberius no era un hombre hecho para las cosas difíciles y
equivocadas. Todo tenía un orden. Todo tenía su lugar. Y
Casey Richards estaba arruinando eso. Estaba arruinando a
Gus.
—Lo estás mirando fijamente —dijo Lottie.
—No lo hago —Gus dijo mientras miraba directamente a
Casey—. Estoy mirándolo para asegurarme de que no roba
nada.
—Sí —dijo Lottie—. Dios no quiera que robe una caja de
película vacía. ¡Oh, no! ¿En que se está convirtiendo el
mundo? 62
—Estaba colocado en el trabajo, —Gus susurró
furiosamente.
—¿Atendió tu pedido bien?
—¿Qué? ¡Sí! Él estab…
—Entonces, ¿qué importa? No tengo ningún problema con
ello. Es medicinal. Algo así.
—¡Me dijo que tenía estigmas!
Lottie sonrió.
—Sí, no siempre es la persona más inteligente cuando está
colocado. No hiere a nadie, sin embargo. Como un adorable
pequeño cachorrito.
—Me hirió —dijo Gus—. Mucho. Mortalmente, podría
decirse. Y si él es un pequeño y adorable cachorrito, es del tipo
que caga por todos lados.
—¿Crees que es adorable? —preguntó Lottie, arqueando una
ceja.
La mente de Gus se volvió algo difusa con eso.
—¿Qué? ¡No! No lo hago. Es que... ¡No debería estar
fumado mientras está trabajando!
—Porque tú eres tan anti-marihuana y todo eso —dijo ella,
poniendo los ojos—. Ningún hijo del Pastor Tommy tendría
jamás problemas con la marihuana.
Lo cual. Por supuesto. Era un punto justo. Pero lo que sea.
—¿Por qué no me dijiste que él iba a venir aquí?
—Porque quería ver la expresión de tu cara cuando lo vieras
por primera vez —dijo ella—. Estaba escondida en la
trastienda y observé todo. Fue precioso. Tu cara no tenía
precio. Tan fingida ‗justa‘ indignación. Me olvidé de grabarlo
en vídeo, sin embargo. Estaba pensando en los muffins.
—Oh, Dios mío —dijo Gus—. Te estoy desahuciando de la 63
cafetería. Llaves en mano, ahora. Abandona el pueblo.
—El contrato propietario-inquilino —ella se burló de él—.
Estoy protegida por la ley.
—¿Quién es un propietario? —preguntó Casey y Gus
absolutamente no chilló de nuevo, no importa lo que la sonrisa
de Casey dijera. Y estaba parándose tan cerca, como si tuviera
el derecho de estar detrás del mostrador.
—Aquí presente, Gus —dijo Lottie—. Él es dueño del
edificio de la cafetería. Y el de la tienda de videos. Y el de la
ferretería. Y el de la tienda. Ahora que pienso en ello, de
prácticamente todos los edificios de por aquí. Trata a todos los
inquilinos muy bien. —Le palmeó el brazo, y Gus se negó a
sentirse cálido por ello. Fracasó miserablemente.
Los ojos de Casey se agrandaron.
—Vaya. ¿Eres dueño de todo? Impresionante, hombre.
—No, —Gus se quejó—. No soy dueño de todo. Sólo de casi
todo. —En realidad, el Pastor Tommy había poseído casi todo.
Había comprado la mayoría de las tiendas en los años ochenta
y noventa, cambiándolas y bajando el alquiler a los
propietarios de los negocios. Cuando murió, todo había parado
a Gus. Pero Casey no necesitaba saber eso porque Gus no
conocía a Casey. Y no quería hacerlo. Ni siquiera un poquito.
—Bueno —dijo Casey—. Aún así. Impresionante. Hey, ¿vas
a comer eso? —Y le arrancó el sándwich de la mano a Gus y le
dio un mordisco, antes de devolvérselo sonriendo con la boca
llena de ensalada de huevo. Comenzó a masticar, incluso
mientras más palabras salieron de su boca—. Además, ya que
estoy viviendo mi sueño aquí, he decidido registrarme como
miembro del videoclub para poder alquilar películas de alta
gama como Sharknado. Incluso vi Leprechaun 4: In Space. O, 64
ya sabes, aquella en la que el duende asesino va al espacio.
Dame una solicitud, Gruñón Gus.
—Vete —dijo Gus, completamente serio.
Casey sonrió y ni siquiera se veía remotamente ofendido.
Gus estaba obviamente perdiendo su toque. Tendría que
esforzarse más la próxima vez.
—No —dijo Casey—. Estoy bien.
—Tienes que tener dieciocho años, —Gus intentó. Esperaba
que no sonara como si estuviera pescando. Porque él no lo
estaba.
Casey lo miró fijamente.
—Hombre, tengo una barba.
Gus intentó no mirar dicha barba y sin duda no quería
tocarla. Solo la idea era ridícula y a Gus no lo entretendría en
lo más mínimo.
—Felicidades. Tal vez eres un niño peludo.
—Tengo veintitrés. Y a esta barba le tomó meses quedar
bien, tío.
—Sí, veintitrés, tío —Gus se burló.
—No tienes nada más, Gruñón Gus. Puedes también darte
por vencido ahora.
Bueno, a la mierda. Gus decidió jugar su carta triunfal.
—Tienes que ser residente de Abby, Oregón, o sus
alrededores. No puedo alquilar a forasteros. Podrían irse del
estado con mis películas y yo tendría que llamar a la policía y
llenar papeleo y habría posters de ‗buscado‘, tío.
—Para recuperar tus películas —dijo Casey.
—Exactamente. No digo que tú lo harías, pero si hago una
excepción contigo, entonces tendría que hacer una excepción
con todo el mundo. —Y Gus se sintió bien otra vez. Porque él 65
ganó.
Casey se apoyó en el mostrador, brazos coloridos cruzándole
el pecho, relajado a su gusto. Dijo:
—Oye, Gus. —Sonaba divertido.
—¿Qué? —dijo Gus con cautela. Él no sonaba divertido.
Los labios de Casey se torcieron.
—Probablemente sea bueno entonces que no tengamos que
preocuparnos por eso. Aunque, estoy un poco dolido de que
estarías bien con verme detenido.
No.
—Pero, no te preocupes —continuó, pasándose una mano
por la barba—. Porque ¿adivina quién se acaba de mudar aquí?
No, no, no.
—Síp —dijo Casey, como si pudiera oír el horror corriendo
por la cabeza de Gus—. Este aire de montaña está
sencillamente hablándole a mi musa, hombre. Instalado a largo
plazo. Así que, ¿qué hay de esa solicitud? Algo me dice que
voy a estar por aquí un poco, como he decidido que tú y yo
vamos a ser amigos.
Y luego le guiñó un ojo.
Ese fue el momento en el que Gustavo Tiberius se dio cuenta
de que estaba sin dudas condenado.
66
Capítulo 6
GUS NO sabía si creía en Dios, pero, con seguridad, le daba
las gracias porque al día siguiente fuera domingo, el único día
en el que no abría el Emporium. Ya que no tenía que abrir el
Emporium, no tenía que ir al Lottie's Lattes y por consiguiente, 67
no tenía que correr el riesgo de ver a cierto barbudo hípster
—Hoy va a ser un día ok —dijo al techo.
Rodó de la cama e intentó ejercitarse.
En cambio, yació en el suelo.
Harry S. Truman se asomó por el borde de la cama y le
chillo.
—Ni siquiera sé —dijo Gus.
Finalmente, se levantó.
Ignoró el calendario inspirador.
Salió de la habitación.
Volvió a la habitación y le frunció el ceño al calendario. No
quería saber lo que decía el mensaje de hoy, porque el de ayer
fue, con seguridad, el peor. Dijo hola y todo se trastornó.
Gus frunció el ceño porque era bueno en eso.
—Ugh —dijo—. Bien.
No conocemos a la gente por accidente. Están destinados a
cruzarse en nuestro camino por una razón.
Gus se quedó mirando el calendario inspirador.
—¿Me estas espiando? —finalmente susurró.
El calendario inspirador no le contestó.
Gus salió de la habitación.
SE PLANTEÓ, muy en serio, no ir a la tienda ese día. Pensó
que sería una mejor idea quedarse en casa todo el día. No para
esconderse, eso sí, pero si para no ser visto por nadie más.
Había una diferencia, se dijo a sí mismo. Una diferencia
absoluta, porque Gustavo Tiberius no se oculta. Él evita,
seguro, pero no se oculta.
Pero entonces se dio cuenta de que andaba corto de cenas 68
precocinadas y de manzanas, y se le metió en la cabeza el que
necesitaba palitos de queso, incluso si no los había tenido
desde que tenía doce años.
Huelga decir que Gus no podía quedarse en casa. No era
factible. Y no era que realmente se encontraría con una
persona específica (hípster) mientras hacia la compra. El
mercado estaba en la ciudad de al lado, a unas cuantas millas
de camino. Tenía que conducir para llegar allí, algo que sólo
hacia los domingos, y no había ninguna oportunidad de
encontrarse con alguien a quien no quería ver (hípster) así que
estaría bien.
—Sí —dijo Gus—. Puedo hacer esto.
Se duchó y se vistió.
Su reflejo le mostraba con los ojos muy abiertos, así que
frunció el ceño y todo estuvo mejor.
Cargó a Harry S. Truman en su trasportín y se aseguró de
llevar su correa, porque Harry S. Truman se negaba
rotundamente a quedarse atrás. Gus pagó por días la última
vez que dejó a su hurón en casa. Harry S. Truman podía ser
extraordinariamente vengativo cuando elegía serlo. Gus no
sabía si era una cosa de hurones o una cosa de hurón albino.
Llamaba la atención, claro, pero la mayoría de las personas
sólo lo arrullaban y sonreían antes de darle a Gus una mirada
cautelosa. Él prefería tratar con la atención no deseada que con
un hurón cabreado. Y mientras tenía ese pensamiento
especifico, se preguntó en qué se había convertido su vida.
—Tienda de comestibles —dijo mientras cerraba la puerta de
su casa—. Hasta ahí y de vuelta y todo estará bien.
Entró en el coche de su padre, Ford Taurus de 1995. (―Ah,
qué año para el Taurus —decía el Pastor Tommy de manera 69
regular—. ¡Esas elegantes líneas! ¡Esa dirección! La
conducción, ¡Dios mío, Gus, la manera en la que se conduce!
¡El hombre caerá a tus pies cuando este coche sea tuyo!‖).
Estaba bien cuidado, y llevaba sólo 237 000 millas. No le
gustaba el frío, pero tampoco le gustaba a Gus.
Entró en el coche y arrancó, con el sonido de la NPR
hablando sobre paleontólogos desenterrando lo que podía ser
el dinosaurio más grande que se había encontrado nunca, en
algún lugar en Argentina.
Gus sonrió porque iba a estar bien.
NO ESTUVO bien.
—Qué casualidad encontrarte aquí —dijo Casey,
acercándose a Gus con su propio carrito de la compra—.
Estaba absolutamente convencido de que pedías los alimentos
a domicilio y así no tendrías que poner un pie fuera de Abby.
—Hola —dijo Gus sobresaltado. Y después—. ¿Qué?
—Oh, mi jodido Dios —Casey gimió, y eso fue a lugares en
los que Gus intentaba muy duro no pensar—. Lleva una
correa. Gus. Gus. Estas llevando a tu hurón con una correa en
una tienda de comestibles. Ni siquiera... Esto es... ¿Cómo has
podido incluso...? —Sacó su teléfono y tomó varias fotos. Gus,
que todavía estaba conmocionado intentando averiguar cómo
es que Casey también estaba ahí, no dijo una palabra. No podía
pensar en nada que decir. Además, no ayudaba el notar que
Casey no llevaba el gorro hoy y Gus podía ver su pelo y los
lados de su cabeza estaban afeitados, los largos mechones de
pelo que tenía en el centro caían hacia atrás y estaban atados
con una fina correa de cuero, acabando en un moño 70
desordenado. Por un terrorífico momento, Gus se preguntó
cómo se sentiría el pelo de Casey. Pero, ya que Gus no era
espeluznante y tampoco interesado, no pensó nada de él,
excepto por el hecho de que tenía un moño, el cual se veía
estúpido y ni siquiera remotamente atractivo, incluso si le
quedaba realmente bien y le hacía ver...
Nop. Ni siquiera iba a ir por ahí.
Finalmente, Casey superó la visión de un hurón con correa y
guardó su teléfono, y miró a Gus.
—Gustavo —dijo, con una sonrisa perezosa en sus labios—.
¿Cómo estás?
Gus dijo:
—Estoy comprando comestibles. —Porque era incapaz de,
incluso, las más básicas interacciones humanas. Frunció el
ceño, pero era por sí mismo, porque era un ser humano
funcional y no debería estar tan nervioso con alguien como
Casey. Casey era como cualquier otro con el que Gus hubiera
tratado. Incluso si estaba vistiendo una fina camiseta blanca
con cuello en V y Gus podía ver débilmente el contorno de sus
pezones debajo e incluso si sus mangas de tatuajes eran
mangas de verdad y llegaban hasta arriba de sus brazos y
bíceps. Sí. Incluso si eso. Porque él era como cualquier otro, y
Gus debería tratarle como tal.
Lo cual, desafortunadamente, quería decir recurrir a una
gilipollez épica.
—¿No deberías estar en Trader Joe's? —preguntó Gus—.
Dudo mucho que haya algo orgánico en Billy Hampton's Shop
and Save.
Casey río y fue profundo y maravilloso y Gus lo despreció.
—No hay Trader Joe's aquí —dijo Casey—. Billy's está 71
bien. Tienen humus de judías negras, así que estoy bien. —
Echó una mirada al carrito de Gus—. Esas son... un montón de
cenas precocinadas.
—Bien —dijo Gus—. Sabes contar. Me alegro de eso. Y el
humus de judías negras es pretencioso. —Empezó a empujar
su carrito por el pasillo, negándose rotundamente a sentirse
avergonzado por el contenido de su carro y la falta de reacción
a sus insultos. Claro, tomaba cenas precocinadas (puede que
dos o tres veces a la semana, lo que sea), pero ese era quién
Gus era. Ese era quién el Pastor Tommy fue. Nunca
aprendieron a cocinar, nunca hubo necesidad realmente, y Gus
continuó con la tradición después de que el Pastor Tommy
muriera.
Sabían hornear, sin embargo. Horneaban un montón. Sólo
porque el Pastor Tommy era aficionado a los brownies de
mota. Y a las galletas de mota. Y a los pasteles de mota y a las
tartas de mota (marihuana, no pollo) y al curmble7 de mota y
frambuesa.
7
tipo de pastel
Gus no había horneado en un tiempo. No lo había
necesitado.
(Claro, la idea de hacerlo lo ponía triste, pero eligió no
pensar en esa parte.)
Casey parecía no entenderlo, pero, él era un porrero, y puede
que tomara más que un toque-más-o-menos-sutil para que
atravesara su cráneo empañado. Siguió a Gus empujando el
carrito, saltando sobre la barra inferior, rodando hacia adelante
y riendo cuando Harry S. Truman chilló y trató de correr tras
él.
Gus no se río o chilló. 72
—Así que, Gus —dijo Casey—, cuéntame más sobre ti.
—¿Que? —Gus preguntó ya sospechando. Pensó que era
posible que Casey fuera un espía enviado por una gran
corporación de videoclubs, pero después se recordó que
estaban todos más o menos fuera del negocio. Entonces Gus
decidió que probablemente trabajaba para algún promotor
oculto e intentaría conocer a Gus para convencerle vender su
propiedad para después derribarla y convertirla en un garaje
para gente con BMWs y sin alma.
—Porque eso es lo que hacen los nuevos amigos —dijo
Casey—. Aprenden el uno sobre el otro y así puedan crecer
como personas, tanto juntos como por separado.
—Me gusta eso —dijo Gus—. Vamos a crecer por separado.
Casey se río.
—Eres gracioso. Ohh, yogur orgánico. Gus, decías que no
tenían nada orgánico—. Se paró en frente de la nevera y
empezó a coger sabores al azar.
—No sabía que tenían —dijo Gus—. La gente de aquí no
compra esa mierda.
—Claro —dijo Casey—. Mierda. Es de la tierra. Es por eso
que es orgánico. Ya sabes, el procesamiento moderno usa
demasiados químicos en los productos que usamos. No quiero
esa mierda en mi cuerpo. Es por eso que me gusta la hierba,
hombre. Se cultiva. Y si se cultiva, el cuerpo lo sabe.
—Oh, mira —dijo Gus—. Creo que he oído jazz suave
tocado fuera. Deberías ir a escuchar.
Casey se paró, ladeando la cabeza.
—No escucho nad… —Sonrió mientras abría mucho los
ojos—. Veo lo que estás haciendo. Hombre, eres bueno.
—No es tan difícil engañar a alguien cuando está colocado. 73
—dijo Gus.
—Nah, hombre. No estoy colocado hoy. Desperté con la
musa acariciando mi cara y susurrando en mi oído. Le di buen
uso. Además, es domingo, ¿sabes? Dios y Jesús y mierdas.
—Sí —dijo Gus—. Estoy seguro que Dios y Jesús están
felices de que tú no fumes hierba en este, el más santo de los
días. —Y antes de que pudiera detenerse—: ¿Musa?
Casey le sonrió, sus dientes destellaron.
—Sí. —Y no dijo nada más.
Ahora, Gus debería haber dejado que eso acabara ahí.
Debería. Normalmente lo habría hecho. No había ningún
motivo para que la conversación siguiera. Había venido a
comprar sus cenas precocinadas, su papel higiénico de dos
capas, y si se sentía realmente retozón, un paquete de carne
seca que podría tener como postre después de cenar. Y sus
palitos de queso. Los necesitaba ahora como el aire.
Sin embargo, el calendario inspirador había forzado a Gus
decir hola el día anterior, y un millón de cosas estaban
sucediendo, y Gus no pudo parar su boca de abrirse y decir:
—¿Pintas o algo? —Salió distante y aburrido, pero aún así
era una pregunta de seguimiento.
Gustavo Tiberius raramente hacía preguntas de seguimiento.
Y nunca a hípsters. Era una de sus reglas no-escritas.
—Soy escritor —dijo Casey fácilmente.
Gus se paró.
—¿Qué?
Casey también se paró, apoyando sus codos en el carro.
—Escribo.
Eso... Eso no cuadraba.
—¿Tú qué? 74
Casey se encogió de hombros.
—Escribo. Palabras. Soy un especialista de las palabras.
Novelista. Tengo ideas que llenan páginas y creo mundos que
hacen florecer las jóvenes mentes...
Gus de repente entendió. Tenía mucho más sentido. Se sintió
aliviado de que el mundo trabajara con cierto orden.
—Oh —dijo—. Así que, escribes poesía sobre la misoginia y
el racismo en la América corporativa y lo haces trabajando en
humeantes cafeterías mientras cobras a los clientes, pero
dolorosamente deseando escribir romance como Pablo Neruda
en su lugar. Lo tengo.
Casey echó la cabeza hacia atrás y río. Gus no siguió la larga
columna de su cuello, ni sintió que su corazón latió un poco
más fuerte cuando la manzana de Adán subió y bajó, y
definitivamente no sintió la urgencia de mirarlo maravillado.
Gus no estaba preparado para no sentir nada de eso.
—Oh, Gus —dijo Casey, secándose los ojos—. Eres una
delicia. Estoy encantado contigo.
Gus hizo una mueca.
—Esa palabra no debería ser usada para describirme.
—Ah —dijo Casey—. Pero soy un escritor. Las palabras son
las que uso. Y no, no soy el poeta bohemio que tienes en la
cabeza. Pablo Neruda, por otro lado. Me gusta esa mierda.
Gus frunció el ceño.
—Entonces ¿qué es lo que escribes?
—¿Por qué, Gus? —dijo Casey inclinándose un poco más
cerca—. ¿Estas intentando aprender sobre mí? ¿Para que
podamos crecer juntos?
Y sí, eso era exactamente lo que Gus estaba haciendo, pero
no lo estaba haciendo por su propia voluntad. Ni siquiera sabía 75
por qué había preguntado. Estaba seguro de que lo
sobrenatural existía, porque el único modo de que esta
conversación ocurriera era si Gus estuviera bajo el poder de
alguna clase de hechizo. Miró a Casey y dijo entre dientes,
—¡Bruja! —Porque, ¡de verdad!—. Vamos, Harry S.
Truman —dijo—. Tenemos que terminar de comprar.
Pero, por supuesto, Harry S. Truman decidió que prefería ser
un imbécil y se tumbó sobre su estómago, negándose a andar.
Gus no estaba por encima de arrastrarlo por la tienda, pero no
quería verse como un dueño irresponsable de hurón frente a un
poeta hípster, a no ser que quisiera ser el objetivo de Casey en
su próximo concurso de poesía.
He VISTO
(*pausa dramática*)
Un hombre de mi generación
Fingiendo amor y haciendo la guerra
(*pausa para aplausos*)
Todo el rato
Dulce, dulce niño gas mostaza
Arrastrando hurones por la tienda.
Así que se quedó ahí parado.
Y también lo hizo Casey.
Harry S. Truman no hizo nada. Yació, dejándose caer al
suelo como si todos sus huesos hubieran desaparecido
misteriosamente.
Gus empezó a sudar.
Casey sonrió.
Gus dijo: 76
—No leo libros, leo enciclopedias —y desesperadamente
deseó haber mantenido la boca cerrada—. No hay nada malo
con eso. Un montón de gente lo hace."
Casey dijo:
—Guay, hombre. El conocimiento es poder. Hey, una
pregunta. ¿Cómo llegaron todas esas películas a tu tienda?
Probablemente ya no tienen centros de distribución para esas
cosas.
Gus dijo:
—Voy al centro comercial en Glide y las compro ahí y
después las pongo para alquilar.
Casey dijo:
—¡Eso es genial! Épico. ¿Verdad? Bien. Eso es tan raro.
¿Haces eso? ¡Guau! Yo no…
Gus dijo:
—Una vez al mes. Voy a una excursión de compras… —y
entonces se sintió ridículo por decir excursión de compras,
¿qué demonios?—. Quiero decir, yo sólo. ¿Qué estábamos…?
Casey dijo:
—¡Oh, mierda! Te estas sonrojando. ¿Por qué te estás
sonrojando? Eso es tan injusto. Yo ni siquiera…
Gus dijo:
—No lo hago. Me siento acalorado. El aire acondicionado
tiene que estar roto. No estoy sonrojado y todo está bien. No
me sonrojo.
Casey dijo:
—Escribo libros. Novelas. Como, libros enteros sobre temas.
Y cosas. Cosas locas.
Gus dijo:
—Oh. Yo sólo leo enciclopedias, eso. 77
Casey dijo:
—Sí. Sí. Claro. Eso está guay, hombre. Hay que hacer lo que
tú haces. ¿Te gusta el curry?
Gus dijo:
—No. Es horrible. No me gusta la forma en la que sabe. ¿De
verdad quieres ir ahí.
Casey dijo:
—Curry, no, entendido. Eso está bien, hombre. Sí. Vivo con
Lottie por un tiempo. Aclarando mi cabeza. Encontrado mi
mojo8. Funciona. Creo que funciona. Estar aquí funciona.
Y ni una sola vez rompieron el contacto visual.
Finalmente, Gus se fue, arrastrando a Harry S. Truman
detrás de él.
Si ha pasado el resto del día atónito en una niebla, bueno.
Nadie estaba ahí para verlo.
8
mojo— encanto mágico o un hechizo. El poder o la suerte supernatural. Magnetismo
personal; encanto. Atractivo sexual; el deseo sexual
Capítulo 7
—HOY VA a ser un día ok —dijo Gus al techo la mañana
siguiente, porque tenía que hacerlo. Tenía que ser ok, porque si
no lo era, Gus no sabía que iba a hacer. Podía, literalmente,
salirse de su jodida mente. Pensó que sólo una semana antes 78
todo había estado bien. Ni siquiera sabía lo que era eso ahora.
Le ponía ansioso. Gus odiaba sentirse ansioso. También odiaba
el kétchup caliente, la gente ruidosa, las quemaduras de sol,
aparcar en paralelo, mermeladas y gelatinas, Instagram, los
anuncios de Sarah McLachlan's de la SPCA9, el pegamento de
goma, los DVD con los comentarios de Michael Bay, las
películas de Michael Bay, a Michael Bay, y esos extraños
sentimientos que un tatuado, barbudo hípster causaba en la
boca de su estómago, que se sentía como si hubiera salido
disparado por un tramo de escaleras a un lago helado que
estaba envuelto en llamas.
Hizo sus ejercicios. Se dijo a si mismo que hizo un extra de
cincuenta flexiones porque ayudaba a despejar la cabeza. No
tenía absolutamente nada que ver con cualquier persona que
trabaja en el Lottie's Lattes y cómo podía disfrutar Gus si sus
brazos se veían un poco más fuertes, porque eso era ridículo.
Estaba sudado cuando se puso de pie. Porque todo estaba
bien e iba a ser un día ok, refunfuño cuando arrancó el mensaje
9
sociedad para la prevención de la crueldad en los animales
inspirado del día anterior para ver el de hoy. Era lo que
normalmente hacía, e incluso si estaba ansioso, iba a mantener
las apariencias. Iba a manejar esto de la misma manera que
manejaba todo lo demás: con el ceño fruncido y una mueca y,
finalmente se iría y estaría bien. No era un jodido rayo de sol y
le gustaba de esa manera.
Miró hacía abajo para leer el mensaje inspirado de esta
mañana de lunes.
Que hoy sea el día en el que dejas salir tu sol interior para
que todo el mundo lo vea.
—¡Oh, venga ya! —Gus gritó—. ¿Por qué te burlas de mí? 79
El calendario inspirador sólo se quedó ahí.
Gus se precipitó fuera de su habitación.
Y, ciertamente, no pasó un extra de tres minutos frente al
espejo esta mañana para asegurarse de que su pelo estaba bien,
porque eso sería estúpido.
GUS SE QUEDÓ fuera de su casa, Harry S. Truman sentado
en su trasportín, mirando la puerta de Lottie's Lattes a través
de la calle. Después del trabajo extra que hizo, la furiosa ducha
que tomó, y el tiempo que no perdió frente al espejo, iba un
poco tarde hoy. Fruncirle el ceño a la cafetería no ayudaba a la
situación.
—Sólo hazlo —dijo en voz alta—. Solo cruza la calle.
Consigue tu café. Ve a trabajar. Está bien. Está bien.
Se dijo que sus manos estaban un poco sudorosas porque
había bastante humedad esta mañana.
Se dijo que su corazón estaba latiendo erráticamente en su
pecho porque en su familia había antecedentes de arritmia, y
que debería ver a un cardiólogo en un futuro cercano.
—Es sólo un café —dijo—. Haces esto todos los días.
Menos los domingos. Porque los domingos es cuando vas a la
tienda de comestibles, eres acosado por hípster que escribe
libros con protagonistas que probablemente son pseudo
Holden Caulfield10, que intentan ser existencialmente
profundos, pero que en realidad son insulsos veinteañeros que
no contribuyen con nada al mundo literario.
Se sintió un poco mejor después de eso. 80
Se paro derecho, cuadrando los hombros.
Tenía la cabeza bien alta.
Caminó, cruzando la calle.
Entró en el Lottie's Lattes porque él era Gustavo Tiberius y
tenía un maldito videoclub que abrir y necesitaba su café.
La campana sonó por encima de él.
Abrió la boca para pedir (mejor dicho, demandar) su café
negro y no, no quería un muffin, muchas gracias, solo quería
su café, y seguiría su camino, eso estaba bien y él.
Simplemente.
Se detuvo.
Porque la vida... la vida era completamente injusta.
Casey estaba a su izquierda, en la ventana del frente de la
tienda, limpiando el cristal con una toallita de papel, una
botella de Windex11 a sus pies. Su pelo estaba recogido de
nuevo, ingeniosamente desordenado, pero era lo que el vestía
10
personaje ficticio creado por J.D. Salinder, adolecente de 17 años protagonista de la
novela "El guardián entre el centeno" de 1951, pero que también aparece en otras obras del
autor
11
limpiador para los cristales con pulverizador, en España, Cristasol
lo que hizo que la garganta de Gus se constriñera
involuntariamente. Unos skinny jeans12, de color rojo profundo
se aferraban a sus caderas. Una fina camiseta blanca de tirantes
que dejaba sus brazos al descubierto. Y se estaba estirando
hacia arriba, sobre la punta de sus dedos para limpiar la parte
superior del cristal, y había más piel, una franja delgada de
bronceada piel por encima de sus pantalones. Había vello en su
ombligo, siguiendo hacia abajo, siendo más oscuro mientas
desaparecía en sus pantalones.
Y Gus. Bueno.
Gus sólo se quedó ahí. Mirando. 81
Porque por alguna razón, no podía no hacerlo.
Casey finalmente miró detrás de él, una sonrisa ligeramente
acristalada en su cara. Dijo:
—Hola, Gus. Me alegró que por fin hayas dejado de
fulminar con la mirada la tienda y hayas entrado.
Gus hizo lo que mejor hacía cuando le llamaban la atención
por la veracidad de sus acciones. Farfulló:
—¿Que? Yo nunca… no fue así yo solo estaba ahí para… ni
siquiera intente… no estaba fulminando, yo…
Cuando Gus tenía una buena farfulla en marcha, cuando
estaba muy avergonzado, podía durar más de un minuto. Esta
era una buena farfulla. Una muy buena farfulla.
Casey, por lo que valía la pena, solamente le sonrió y esperó,
ojos entrecerrados, ligeramente inyectados de sangre, porque
era despertar y quemar y le ayudaba. Se apoyó en la ventana
recién limpiada con los brazos cruzados sobre su pecho y Gus
hizo todo lo que pudo para evitar mirar al vello del pecho que
12
son un tipo de vaqueros muy ceñidos y apretados al cuerpo, casi como una segunda
piel
se asomaba por el cuello de la camiseta, porque no estaba
emocionalmente equipado para tratar con ello en este
momento.
Finalmente, Gus dejó de farfullar. Sólo se fue... apagando.
—Hola, hombre —Casey dijo cuando él se quedó en
silencio—. No es que sea asunto mío. ¿Te gusta la arquitectura
o algo?
Gus realmente no sabía que quería decir con eso.
—¿La arquitectura? —Sonaba un poco horrorizado.
—La forma —dijo Casey, agitando una mano para indicar la
tienda—. El diseño. Creó que estabas fulminando la tienda con 82
la mirada porque no te gusta la forma en la que se ve. No te
culpo. Es tan... cuadrado. Como. Cuadrado.
—Es un edificio —dijo Gus, preguntándose cómo había
perdido tan rápido el control de esta conversación, cuando todo
lo que quería era café—. Se supone que debe ser cuadrado.
—Nop —dijo Casey—. No todos los edificios son
cuadrados. Están las pirámides y la casa de la ópera en
Australia y la Torre Eiffel y esas casas en el bosque que tienen
en Nueva Zelanda en las que puedes hacer el recorrido hobbit.
Esas son circulares. O esféricas. —Hizo una pausa, su cara
arrugándose ligeramente—. O los Domos.
—¿Qué es lo que acaba de pasar? —preguntó Gus.
—No lo sé —dijo Casey, rascando su barba con los dedos de
manera descuidada—. Yo sólo estaba feliz de ver que habías
dejado de estar furioso con el edificio y entraras.
—No estaba furioso con el… espera. ¿Estabas mirándome?
Casey se encogió de hombros.
—Estaba limpiando la ventana, hombre, y ahí estabas tú.
Gustavo Tiberius, listo para batallar contra el edificio. Tenías
puesta tu cara de grr.
—¿Mi qué? —preguntó Gus, seguro de que sus cejas casi
tocaban la línea de su pelo.
—Tu cara de grr —dijo Casey—. Ya sabes. Grr. —Desnudó
sus dientes, en lo que Gus asumió que se suponía que era una
imitación de su mueca.
Y Gus se sintió ofendido.
—No tengo cara de grr —Gus replicó—. No tengo ningún
tipo de cara. —Intentó no pensar en lo petulante que sonó eso,
pero no era culpa suya. Casey llevaba una camiseta sin
mangas. 83
—Tienes una cara bonita —dijo Casey.
—¿Qué? —Gus chilló.
Ahora, Gus, no era normalmente una persona ansiosa, no
realmente. Tenía un mundo perfectamente ordenado, donde
cada cosa tenía su sitio, y todo era parte de su rutina. No se
desviaba de su rutina, porque eso sería una locura.
Los últimos pocos días, sin embargo, habían sido una
amalgama extraña de eventos que no le ocurrían a alguien
como él. Él era teléfonos con tapa y enciclopedias antes de
dormir. Carne seca como postre especial y tener cada día un
día ok.
Era todo culpa de Casey. Todo ello.
Lo cual explicaba por qué, cuando Lottie habló detrás de él,
dejó salir una especie de grito ahogado.
—Guau —dijo Lottie, casi causando que Gus dejara caer a
Harry S. Truman, con lo mucho que se sobresaltó. Ella imitó
un horrible acento francés y dijo con voz entrecortada, —la
passion est incroyable.
Él terminó de gritar cuando su terrible momento francés
acabó, así que fue capaz de captar la esencia del mismo, e
inmediatamente hizo planes para averiguar si el mal de ojo era
real, y así poner uno en Lottie Richards. Pero ya que nadie le
informó sobre una reunión de brujos, eligió fruncir el ceño a
todos los que se encontraban en la tienda, una mirada que fue
inmediatamente ignorada.
—¿Te he asustado? —preguntó ella suavemente, y Gus
decidió que sería un mal brujo.
—¡No! —dijo Gus—. Nada de nada. Ni siquiera un poquito.
Estaba comprobando la acústica de aquí. Es terrible.
—Uh-huh —dijo Lottie—. Así que, ¿qué has aprendido hoy? 84
—¿Aprender? —preguntó Casey, y Gus no tembló
ligeramente cuando el colocado hípster le rozó, su brazo
intencionadamente tocando a Gus, incluso cuando había
espacio de sobra para evitar esa acción.
—Las Nosotras Tres Reinas le dieron a Gus un calendario
con mensajes inspiradores por Navidad, —Lottie explicó.
Como una idiota—. Pensaron que podía usar unos
sentimientos edificantes como una base diaria. Para
asegurarnos de que los lee, tenemos que preguntarle cada día
sobre el mensaje.
—Huh —dijo Casey—. Tiene sentido.
—¿Cómo tiene eso sentido? —preguntó Gus.
Casey le miró confuso.
—Es un calendario con citas. No es tan difícil. ¿Necesitas
ayuda con ello?
—Oh, Dios mío —dijo Gus—. No. No necesito ayuda para
leer un calendario.
—Oh —dijo Casey, sonando extrañamente decepcionado—.
Bueno, ¿qué decía?
Él realmente no entendió la pregunta, porque la camiseta de
tirantes de Casey estaba ligeramente levantada debajo de los
brazos y Gus vio un pezón y todo falló en su cabeza a la vez.
—Uhhh —dijo Gus poco poético.
—¿Gus? —Lottie preguntó.
—Uhhh —dijo Gus, aún menos poético.
—Estuvo mirando el edificio ante —Casey le dijo a Lottie—
. Creo que no le gusta la forma que tiene. Tiene algo en contra
de los cuadrados. Ni siquiera sé.
Y eso lo sacó de su bruma pezón-inducida.
—¡Tengo que dejar que mi sol interior brille sobre el 85
mundo! —Gus lloriqueó. Y, santa mierda, la acústica.
Lottie y Casey le miraron.
—Fue el mensaje de hoy —dijo Gus, pensando que era el
momento perfecto para ver si podía ser un corredor de larga
distancia.
Los labios de Casey se torcieron.
—Um. ¿Tienes que hacer qué? —Esas arrugas en sus ojos
estaban de vuelta.
—Dejar que su sol interior brille —dijo Lottie, intentando,
obviamente no reírse—. Sobre todo el mundo.
—Guau, hombre —dijo Casey—. Eso es realmente
inspirador.
Gus le miró con cautela.
—Si eres un Oso Amoroso —añadió Casey.
—¡Yo no soy un Oso Amoroso! —Gus estalló.
—No creo que lo seas —dijo Casey—. Eres mucho más alto
de lo que un Oso Amoroso es.
—Creo que tengo colocón por contacto —dijo Gus—. Creo
que estás colocado y hubo contacto y ahora estoy colocado y
es por eso que estamos hablando sobre Osos Amorosos.
—¿Oh? —preguntó Lottie inocentemente—. ¿Hubo
contacto?
Gus se sonrojó terriblemente.
Casey hizo un ruido nasal.
Lottie sonrió maléficamente.
—Err —dijo Gus.
—Se sonroja todo el tiempo —dijo Casey con admiración.
—¿De verdad? —preguntó Lottie—. Porque esta es la
primera vez que lo he visto. Y entonces, sólo porque podía,
dijo:— ¡Gus! Categoría Mejor Guion Adaptado, cuadragésima 86
novena edición de los Premios de la Academia.
Y ya que Gus no podía no contestar, dijo:
—Robert Getchell, Nicholas Meyer, Federico Fellini y
Bernardino Zapponi, David Butler y Steve Shagan. Ganó
William Goldman por ‗Todos los hombres del presidente'.
—¿Qué? —dijo Casey.
—Realmente disfruté esa película —dijo Lottie—. Robert
Redford está como un queso, ha envejecido bien, y quiero
tenerlo en mi boca.
—No, en serio —dijo Casey. ¿Qué?
—Oh —dijo Lottie—. Gus puede nombrar cada nominado y
ganador de los Premios de la Academia, en cada categoría de
cada año de los Oscar.
—Tío —dijo Casey.
—Solo es una cosa —Gus se quejó.
—¡Tío! —demandó Casey.
—¡Para de llamarme tío!
—El Pastor Tommy también podía hacerlo —dijo Lottie—.
Le transmitió a Gus todo lo que sabía.
—Mejor Documental —dijo Casey—. 1967.
—The Anderson Platoon.
—Mejor Banda Sonora 1952.
—Alfred Newman, por ―With a song in My Heart‖.
—¡Mejor Montaje 1986!
—Thom Noble, por ―Witness‖.
—¡Mejor director de fotografía 1937!
—Tony Gaudio, por ―Anthony Adverse‖.
—Tío, —Casey respiró. —Tú... tú solo... ¿Quién eres?
Gus frunció el ceño.
—Soy Gus —dijo, sin saber muy bien cómo explicar eso. 87
—No —dijo Casey—. Tú eres… como quédate conmigo en
esto ¿vale? Así que, si Jesús siguiera vivo y estuviera en esta
cosa de las películas y pudiera memorizar mierdas, porque esa
es la manera en la que su cerebro trabaja, ese es quien tú
serias. ¿No lo pillas? Tú eres el Jesús cinematográfico.
Bueno. Gus no sabía cómo tomarse eso.
—Me estas... ¿haciendo un cumplido?
—Sí. Sí. Santa mierda, sí.
—Llamándome Jesús cinematográfico.
—¡Alabado sea! —dijo Casey, levantando sus manos al aire.
—Colocón por contacto —dijo Gus—. Esto tiene que ser un
colocón por contacto.
Y Casey sonrió.
CUANDO alguien llamó a su puerta esa noche, Gus estaba
ligeramente confundido. Entendía el concepto de llamar a una
puerta (y, de hecho, él también lo había hecho unas cuantas
veces en su vida). Lo que le confundía, sin embargo, era el
hecho de que alguien estaba llamando a su puerta.
Dejó la enciclopedia (a mitad de la entrada sobre Grecia) y
miró a la puerta desde su lugar en el sillón del Pastor Tommy.
El golpe sonó otra vez.
—Huh —dijo Gus—. Así que, así es como suena.
Gus no sabía si era normal o no, escuchar por,
probablemente, primera vez a alguien llamando a la puerta
frontal. El Pastor Tommy siempre tuvo una política de puertas-
abiertas para cualquiera que quisiera venir. Y la gente lo hacía,
porque ellos amaban al Pastor Tommy, quien estaría sentado
en su sillón con su pipa en una mano y agitando salvajemente 88
la otra, mientras contaba historias sobre el tiempo en el que fue
buzo y fue acosado por un amoroso calamar o cuando
emborrachó a un irlandés, en un pub irlandés en Irlanda
(aunque, eso último realmente fue beber con un tipo llamado
O'Malley en un pub de Portland). Si la puerta del dormitorio
de Gus a veces estaba cerrada, significaba que necesitaba
privacidad y el Pastor Tommy respetaba eso. (―No debes
sentirte avergonzado por masturbarte, Gus, todo el mundo lo
hace, tus profesores lo hacen, los policías, el cartero, los
políticos, yo lo hago, todo el mundo lo hace, en serio, así que
deja de actuar raro sobre ello y sólo cierra la puerta y pon
música y hazlo, por Dios‖.).
Después de que el Pastor Tommy muriera, nunca dejó la
puerta frontal abierta y la gente ya no vino más. Era más fácil
de esa manera.
Hasta ahora.
—Huh —dijo Gus de nuevo mientras llamaban por tercera
vez. Entonces recordó que cuando llaman a la puerta, hay que
ir a averiguar quién estaba al otro lado.
A veces, cuando estaba en casa, Gus no llevaba pantalones.
Estuvo agradecido de que hoy no fuera uno de esos días. No
creía que fuera apropiado responder a la puerta en nada más
que sus calzoncillos.
Se acercó a la puerta y escuchó a alguien arrastrar los pies
afuera en el porche. La puerta no tenía mirilla y Gus no era un
hombre estúpido, así que dijo en voz alta
—Si estás aquí para robarme, deberías saber que tengo
conocimiento básico de las artes marciales y no voy a dudar en
dar rienda suelta a mi ira sobre tus maneras de ladrón.
—Vaya —dijo una voz al otro lado de la puerta—. ¿Lo dices 89
en serio? Tío. Por favor no me pegues un golpe de karate en la
cara.
Gus suspiró profundamente y abrió la puerta, encendiendo
las luces del porche.
Casey parpadeó y después sonrió.
—Gustavo —dijo, como si estuviera sorprendido de ver a
Gus en lugar de al revés—. Hola. —Jugueteó con sus gafas, las
empujó de nuevo en la nariz y luego dejó caer la mano.
—Casey —Gus le reconoció—. ¿Con qué puedo ayudarte?
—¿Es ese tu pijama? —preguntó, sus ojos rastrillando sobre
Gus.
—Sí. —Dijo Gus, negándose a ser avergonzado.
—Tienes pantalones de dormir con diminutas imágenes de...
¿Es ese Yasser Arafat?
—Um. Sí.
—Tienes pijama con la cara de un líder palestino muerto en
ello.
—Lo sé —dijo Gus, intentando no inquietarse cuando Casey
se quedó mirando, esencialmente, su entrepierna—. Son mis
Yasser Arapants.
Casey se atragantó.
Gus esperó.
—Oh mi jodido Dios —Casey murmuró para sí mismo—.
Eres como... Sólo... Como, esta persona.
Gus esperó algo más.
—Gus —Casey dijo, levantando su mirada—. Hola. —Su
boca se torció.
—Hola, Casey. —¿Y por qué salió más o menos indulgente?
No debería haberlo hecho en absoluto.
—Así que. Mira. 90
Gus esperó incluso más. Se preguntaba si debería invitar a
Casey dentro, pero no sabía lo que quería. Era un momento
muy confuso para él. Culpó al hípster y a la sociedad que
ayudó a promoverlo. Probablemente tenía un blog sobre el
cuidado de la barba y también publicaba fotos en blanco y
negro de graneros en ruina porque pensaba que simbolizaban
la América post-guerra y le hacían sentir profundo.
—Hay algo que deberías saber sobre mí —dijo Casey—.
Antes de continuar haciendo lo que estamos haciendo.
—Estoy bastante seguro de que no tengo ni idea de lo que
hablas —dijo Gus—. No estamos haciendo nada.
—Claro, Gus —dijo Casey—. Bien. Así que, bueno. He
tenido sexo antes. Con mujeres. Y hombres.
Y... guau. Gus realmente no quería pensar en eso. Pero para
nada, porque estuviera pensando en Casey teniendo sexo con
otras personas y se pusiera celoso con la idea, sino porque no
quería pensar en Casey como un ser sexual en absoluto. Y no
lo hizo.
—¿Bien? —dijo Gus—. Uh. Gracias. Por compartir.
Casey asintió.
—Bien, eso se siente bien. Tú también. Puedes compartir.
Este puede ser nuestro espacio para compartir. —Movió sus
brazos como abarcando toda el área.
—Nuestro espacio para compartir, —repitió Gus.
—Sí. —Dijo Casey serio—. Puedes compartir conmigo en
nuestro espacio para compartir. Es un sitio seguro para
compartir. Libre de juicios, somos tú y yo.
—Te estoy juzgando —dijo Gus—. Estas rimando y te estoy
juzgando.
—Espacio para compartir —susurró Casey mirando a Gus 91
con atención.
—¿Estas colocado otra vez? —preguntó Gus.
—No —dijo Casey—. No he fumado desde, como, las cinco
de esta tarde.
—Son las siete y cuarto —dijo Gus.
—Lo sé —dijo Casey, perdiéndose completamente el
sarcasmo—. Pero no quería estar colocado cuando viniera a
hablar contigo, así no podrías echarle la culpa a la hierba más
tarde. Espacio para compartir. —Agitó los brazos otra vez.
Ahora, Gus recordaba porque no quería que la gente llamara
a su puerta.
—Mira, Casey…
—No eras un Oso Amoroso antes —dijo Casey—. Incluso
con toda esa cosa de brillar sobre el mundo. Pero ahora puedes
ser un Oso Compartir. Espacio para compartir.
—¿Un Oso... Compartir? —Gus no podía creer que esas
palabras habían salido de su boca y esperaba no hacerlo de
nuevo.
Casey asintió.
—Y vamos a compartir sobre...
—Sexo —Casey dijo rápidamente.
—¿Y después te vas?
Casey sonrió.
Gus volteó sus ojos.
—Si. He tenido sexo.
—¿Con?
—Hombres. —Tres de hecho. Una vez cuando tenía
dieciocho años decidió que quería librarse de su virginidad y
jodió a un tipo con el que había ido a la escuela en la parte
trasera del Ford Taurus del Pastor Tommy. La segunda vez 92
tenía veintitrés y quería ser jodido, y así no tendría que pensar
más en ello, y durmió con un hombre que pasó por Abby en su
camino hacia Seattle. La tercera fue el año pasado y hubo
alcohol involucrado, en un bar y Gus no recordaba mucho
sobre ello, sólo que Nosotras Tres Reinas le dieron mierda
durante días, diciendo que nunca pensaron que fuera tan zorra.
Nunca supo que era tan zorra y pensar sobre sexo era
demasiado complicado. Lo hizo porque pensó que eso era lo
que hacían las personas normales. Y lo disfrutó, o al menos su
cuerpo lo hizo. El resto de él se preguntó si eso era todo.
—Bien —dijo Casey—. Mi turno. No me gustó la mayor
parte de ello.
Y eso... Gus no sabía qué hacer con eso. Un pensamiento
realmente, realmente horrible le golpeó y no sabía muy bien
como vocalizarlo sin hacer que sonara mal.
—¿Porque fue no...consensuado?
Los ojos de Casey se abrieron mucho.
—¡No, no, no! Fue todo consensuado. Todos los
consentimientos fueron dados. Nada de eso. Soy as.
—No sé lo que significa eso —Gus admitió.
—Está bien —dijo Casey—. Soy asexual.
Y Gus aún no sabía qué hacer con eso.
—¿Eso está... bien?
Casey asintió.
—Me tomó bastante tiempo averiguarlo, por qué no me
sentía de la misma manera que los demás se sentían sobre el
sexo. No era gran cosa para mí, para ser honesto. Pensé que a
lo mejor era por las mujeres, así que cambié a los hombres,
pero no fue mucho mejor. Era... casi mecánico. Iba a través de
los movimientos, pero realmente no me hacía nada. Podía 93
correrme, pero no me importaba. Pensé que puede que hubiera
algo mal conmigo, hasta que lo averigüé y entonces fue como
si un gran, gordo, asexual rayo de sol cayera sobre mí y fue
glorioso. Pero fue mejor cuando averigüe que yo no era
extraño y que estaba bien no querer sexo como los demás. Pero
me gusta tocar y me gusta besar casi siempre y puedo estar ahí
como una pareja debería, si la situación... surge. A veces,
incluso me masturbo, y te digo que doy unos abrazos
realmente impresionantes. —Movió las cejas insinuantemente.
—Seguro —dijo Gus, intentando no dejar que algo surja,
porque la manera en la que Casey dijo abrazos era la misma
que otro diría mamada y eso no debería hacerlo por él.
—Bueno.
—Vamos a trabajar en eso, sin embargo —dijo Casey.
—¿Lo haremos?
—Sí. Sólo sé paciente conmigo. Soy muy frágil.
Gus le miró fijamente.
—¿Qué demonios?
—Espacio para compartir —dijo Casey.
—Correcto —dijo Gus, porque no estaba muy seguro de lo
que estaba pasando en ese momento y le ponía ansioso, de
nuevo. Se preguntaba si así era como se sentiría siempre
alrededor de Casey. Entonces se preguntó porque estaba
pensando en estar alrededor de Casey a largo plazo. Se
preguntaba muchas cosas.
—Entonces, ¿estás bien con eso? —Casey preguntó, y por
primera vez desde que Gus lo conoció (hace dos días, una
pequeña voz en su cabeza proporcionó), se veía un poco
nervioso, como si la respuesta de Gus fuera importante.
Y Gus no podía recordar la última vez que alguien le hizo 94
una pregunta que pareciera que su respuesta fuera importante.
O la gente no confiaba en él, o Gus no confiaba en sí mismo
(más lo segundo que lo primero, si era honesto). No siquiera
sabía porque a Casey le importaba lo que él pensaba, pero se
preguntó cómo de difícil sería compartir algo como eso sobre
uno mismo y cuánto valor se necesitaría para admitirlo. Así
que contestó tan honestamente como pudo.
—¿Si?
Casey dejó salir una larga respiración y le sonrió.
—Sabía que lo estarías, hombre. Tienes esas vibras. Lottie
dice que tu aura ha sido más brillante estos últimos dos días.
Puede que tu aura y tus vibras sean la misma cosa, porque
vibran.
—¿Tú crees en auras? preguntó Gus haciendo una ligera
mueca—. Er, ¿vibras?
Casey se encogió de hombros.
—Creo en un montón de cosas. No tienen que ser reales para
todos, mientras lo sean para mí.
—Mis vibras son reales para ti —dijo Gus intentando
seguirle.
Y ahí estaba esa brillante sonrisa de nuevo.
—Sí, hombre. Yo las extraigo.
—Extraes mis vibras —dijo Gus.
—Claro —dijo Casey.
—Pero… —dijo Gus.
Casey arqueó una ceja.
—No sé lo que está pasando —dijo Gus sin poder hacer
nada.
—Nos estamos convirtiendo en amigos, Gustavo —dijo 95
Casey como si fuera la cosa más obvia del mundo.
—¿Lo hacemos? —dijo Gus, como si fuera la cosa menos
obvia del mundo.
—Claro —dijo Casey—. Está bien. Lo resolveremos a
medida que avancemos. Necesito tu número de teléfono.
—¿Por qué? —preguntó Gus, de repente sospechando.
Casey volteó sus ojos.
—Para poder mensajearte. Eso es lo que hacen los amigos.
—Yo no mensajeo.
—Está bien, te enseñaré como hacerlo.
—Sé cómo hacerlo. Sólo que no lo hago, por Dios.
—Lo harás —dijo Casey. Lottie dice que tu teléfono es un
dinosaurio, así que no puedo enviarte mensajes con fotos.
Tendremos que arreglar eso en el futuro. Tomo un montón de
fotos.
—¿En el futuro? —preguntó Gus débilmente.
—Gustavo —dijo Casey—. Céntrate. Número de teléfono.
Gus se centró y le dio a Casey su número de teléfono. Fue
torpe. Nunca antes había dado su número de teléfono. Parte de
él esperaba equivocarse y darle a Casey un número
equivocado.
—Si me mensajeas después de las nueve de la noche —dijo
Gus mientras Casey guardaba su número en contactos—, voy a
desatar el infierno sobre tí en formas que nunca has visto.
—Guau —dijo Casey—. Tío. Que fuerte.
—Lo digo en serio.
—Pero ¿qué si algo impresionante para a las nueve y
veintiséis?
—Te lo guardas para el día siguiente.
—Pero, ¿qué si es algo cambia-vidas de lo que tienes que ser 96
informado de inmediato?
—No necesito saber tus fumados pensamientos sobre cómo
te gustaría saborear los colores y como de impresionante sería
yacer en un montón de malvaviscos.
—Pero…
—¡Casey!
—Bien. ¿Vas a enloquecer cuando me vaya? Parece que vas
a enloquecer.
Gus estaba un poco ofendido.
—¡No voy a enloquecer! —iba a enloquecer.
—Aja —dijo Casey—. Bueno, no enloquezcas demasiado,
¿vale? Tengo planes para ti.
—Eso suena... ominoso.
Casey sonrió.
—Buenas noches, Gustavo Tiberius.
Después se fue.
¿Y Gus?
Bueno.
Gus enloqueció.
Capítulo 8
DE HECHO, pasó la mayor parte de la noche enloqueciendo.
A Harry S. Truman no le hizo gracia que se paseara con sus
Yasser Arapants arriba y abajo desde el salón a su dormitorio, 97
pasando por la puerta cerrada del Pastor Tommy. Raramente
entraba en su habitación, puede que una o dos veces al mes
para limpia y airear. Pero la mayoría de las veces se mantenía
alejado porque todavía le dolía ver las cosas de su padre como
las había dejado. Puede que un día no doliera y los recuerdos
de su padre serían nada más que felicidad, pero todo era aún
muy fresco en su cabeza y en su corazón.
Pero eso no importa ahora, porque en este mismo momento,
Gus tenía problemas mucho más grandes con los que tratar. Es
decir, Casey Richards y el caos que ha traído con él.
A las ocho cincuenta y nueve de esa noche, Gus recibió un
mensaje de un número que no reconocía.
Sn ants d ls9. Th rsptdo. CnfianzXsmpre xk SsV1V xx=)
No entendió nade de lo que eso quería decir.
—¡No hables en tu argot! —Gus se quejó a nadie en
particular, pero guardó el número en sus contactos bajo el
nombre COMO ESTO ES MI VIDA.
Gus estaba estresado.
Tenía problemas.
Tenía que resolver dichos problemas.
Entonces ya no estaría estresado.
Volvió a la primera enciclopedia, pero la entrada sobre
―asexual‖ era relativamente corta y no le proveía de mucha
información sobre porque un asexual hípster quería llegar
hasta abrazarse y Gus no sabía qué hacer con eso. Por primera
vez en su relativamente corta vida, la Enciclopedia Británica
falló al no proporcionarle la información necesaria para
resolver el más desconcertante de los problemas.
(Pero, para ser justos, aprendió sobre la reproducción asexual
de las plantas, dado que ambos ciclos de vida, la de los 98
homosporus y heterospus pueden presentar diversos tipos de
reproducción asexual, y ¿no era eso interesante?)
Se fue a la cama, seguro que todo tendría sentido por la
mañana.
Ahuecó la almohada y recostó su cabeza.
Se tapó con el edredón.
Dijo:
—Hoy ha sido un día...extraño. Mañana no será extraño.
Mañana será ok y todo estará bien.
Miró al techo por un largo tiempo.
SU ALARMA sonó.
Sus ojos se sentían arenosos.
Rodó fuera de la cama.
Hizo sus ejercicios.
Se sentó.
Miró al calendario.
—No me salgas con ninguna chulería hoy, —le dijo. No
estoy de humor.
Arrancó el mensaje del día anterior.
Tomó una respiración.
Y leyó, Al final, sólo lamentamos las oportunidades que no
tomamos.
Si el calendario inspirador hubiera sido una persona, Gus le
habría dado un puñetazo en la cara.
GUS CONSIDERÓ llamar al trabajo y reportarse enfermo. 99
Claro, era su propio jefe y no necesitaba reportarse enfermo
con nadie, pero el sentimiento seguía siendo el mismo.
Nunca antes había hecho eso, ni siquiera cuando tuvo la
gripe y tenía la necesidad de vomitar al menos una vez cada
cuatro minutos. La tienda olía bastante asqueroso ese día y las
Nosotras Tres Reinas le habían regañado hasta que fue a la
oficina que había atrás y durmió en la silla de la oficina
mientras ellas miraban la tienda.
Pero hoy era martes.
Los martes eran los días de alquileres a noventa y nueve
centavos.
Por lo general tenía al menos cuatro clientes.
Excluyendo a las Nosotras Tres Reinas.
Era una casa de locos total.
Pero, aún así.
No. No podía fallarles a sus clientes.
Se duchó y evitó el espejo, porque sabía que probablemente
se vería como un retrasado mental.
Se vistió y se aseguró que la plaquita con su nombre estaba
recta.
Se comió su manzana. Harry S. Truman jugó con sus
gránulos.
Dejaron la casa.
El sol estaba brillando.
Él lo miró. Ciertamente no era su sol interior, eso seguro.
La gente decía hola con la mano.
Él les frunció el ceño.
Cruzó la calle pisoteando.
Y paró cuando escuchó su nombre a través de la puerta 100
abierta de Lottie's Lattes.
—Solo necesitas tener cuidado con Gus —estaba diciendo
Lottie, su voz deslizándose a través de la puerta— Él no es
como otras personas.
—Sé eso —dijo Casey, y Gus casi se sintió culpable por
espiar. Casi—. Es anormal, y raro, y extraño.
Eso picaba. No debería. Eran cosas que él había pensado
sobre sí mismo. Eran cosas que sabía que los demás pensaban
sobre él. Pero oírlo dicho tan descuidadamente dolió más de lo
que Gus esperaba. Deseó que no lo hiciera.
—Siempre fue así —dijo Lottie—. Incluso cuando el Pastor
Tommy estaba vivo.
—¿Su padre?
—Si. Un hombre dulce. Un dulce, dulce hombre. Diferentes
como la noche y el día, él y Gus. No es que Gus no sea dulce,
supongo. Lo es a su manera. Sólo toma...tiempo, supongo, para
ver de lo que está hecho Gus.
Ay. Justo en los sentimientos.
Casey se echó a reír.
—Gus frunce el ceño y mira ferozmente un montón.
—Es algo suyo —Lottie estuvo de acuerdo.
Y Gus había escuchado suficiente.
Se alejó.
LLEVÓ A Harry S. Truman a casa.
Volvió al Emporium y puso un cartel en la puerta:
CERRADO POR ENFERMEDAD. NO ES EBOLA O
DISENTERÍA. VOLVERÉ MAÑANA.
Y después fue a dar un paseo. 101
Cuando Gus era pequeño, y los problemas del mundo se
volvían demasiado (escuela, y profesores, y la falta de amigos
y las cosas decían, como: ―Pastor Tommy, puede que tenga
trastorno social o trastorno de ansiedad, porque, obviamente
está trastornado, ¿no crees? Y el Pastor Tommy se reía,
porque no, no, eso solo era como Gus era y no había nada mal
con él”), a veces andaba durante horas y horas, intentando
aclarar su cabeza de todo el desorden. Le ayudaba a
tranquilizarse. Le daba un propósito.
Después de que el Pastor Tommy muriera, Gus caminó
durante días.
Intentó dejar Abby a pie, intentó seguir más allá de Glide,
incluso, pero no fue capaz de hacerse salir de la única área que
había conocido toda su vida. Incluso cuando sentía que no
podía respirar, que también se estaba muriendo porque el
Pastor Tommy se había ido, ido, ido, y no podía hacer que se
fuera. Así que caminó en un gran círculo a través de los
pequeños pueblos de los alrededores. Por las calles. A través
del bosque. Durante días.
Finalmente, tuvo que parar, porque tenía obligaciones que le
habían pasado.
Fue a casa y empezó su nueva vida.
Esta vez no fue tan malo. Gus estaba un poco herido y un
poco aturdido, pero no perdido en la ola de dolor como aquella
vez. Nada podía compararse con eso. Nada debería compararse
con eso.
Aún así, ese era el verdadero motivo por el que no se
permitía tener cosas. O personas, en realidad. Las Somos Tres
Reinas habían serpenteado su camino a pesar de todo, y no
podía deshacerse de ellas incluso si lo intentaba. Sabía, 102
(realmente sabía) que Lottie no quiso decirlo de la manera que
sonó, y no podía entender por qué le importaba lo que Casey
pensara en absoluto (porque, por supuesto, un hípster tenía su
opinión).
Así que caminó.
Fue, a lo mejor, una hora después cuando su teléfono sonó.
Un mensaje de COMO ESTO ES MI VIDA.
Vi tu crtel. Stas nfermo???? No bueno13 :-( xx
—No eres hispano —dijo Gus con un ceño.
Le contestó, despacio y metódico.
Estoy bien. Sólo es un virus. Estaré bien.
Kk. ¿T llvo algo?
—Cristo —dijo Gus—. ¿Y se supone que eres escritor?
No. Estoy bien. Sólo un virus. Estaré bien.
Kk. Sts fruncndo l cño al tfno ahora msmo >:{ <-- Gus
gruñón.
—No le estoy frunciendo el ceño a mi teléfono —dijo Gus.
No. Tú lenguaje es atroz. Deberías estar avergonzado.
13
En español en original
LOL. Loqsea.
—¿Qué diablos significa eso? —Gus preguntó—. ¿Lawl?
¿Lole? No hablo adolescente.
Guardó el teléfono y lo ignoró por un rato.
Ahora, habrá que decir que Gus era una persona que pensaba
de más. Era sólo la manera en la funcionaba. Y eso,
combinado con la ansiedad, el miedo a lo desconocido, y un
hípster asexual, era realmente una espiral de nunca acabar de
qué-demonios, y Gus no estaba muy seguro de si pensaba de la
manera correcta.
Lo cual era el por qué estaba pensando una y otra vez lo que 103
Casey había dicho.
Él es anormal, y raro y extraño.
Bueno, sí. Sí que lo era.
Y mira a dónde lo había llevado eso.
Era dueño de un negocio. Múltiples edificios.
Su casa estaba pagada.
Tenía un hurón como mascota.
Un Ford Taurus de 1995 que funcionaba sin problemas
cuando no hacía frío.
Fruncía mucho el ceño. Ponía mala cara aún más.
No era una persona muy amistosa.
La gente hablaba de él o alrededor de él.
Nunca realmente con él.
Excepto por Nosotras Tres Reinas. Y Lottie. Y Casey.
Pero incluso ellos intentaban hacerle mejorar, ¿o no?
El calendario inspirador.
Preguntándole cada día que había aprendido.
Él es anormal, y raro y extraño.
Tenía que arreglar eso, ¿verdad?
Tenía que cambiar.
No quería ser anormal y raro y extraño.
Quería ser como todos los demás.
No anormal, sino normal.
No raro, sino normal.
No extraño, sino normal.
Bien.
Tenía un plan.
Iría a casa y lo buscaría en internet. Tenía que ser el mejor
sitio para empezar.
Se sentía mejor ya. 104
De verdad.
Podía hacer esto.
GUS LLEGÓ a casa, caminó por la puerta, y se dio cuenta
que no tenía contratado internet en casa.
O un ordenador que conectar a internet.
O un Smartphone que conectar a internet.
—Maldita sea, —murmuró.
Su teléfono sonó. Repetidamente.
Bertha: ¿Enfermo? ¿Estas tomando suficiente fibra?
Bernice: Estar parado nunca es divertido.
Betty: Es toda esa cecina que comes. ¡Es como un tapón!
Bertha: Si, la cecina. De verdad, Gus.
Bernice: Come galletas de fibra. Son asquerosas, pero
funcionan de maravilla.
Betty: Y voy a hacerte una cita para una limpieza de colon.
Gus le frunció el ceño a su teléfono. No sabía si había sido
mensajeado más antes. Era desconcertante.
(Pero entonces se dio cuenta de que las personas normales
recibían mensajes de texto, así que respondió tan cortésmente
como pudo: Estoy bien. Sólo es un virus. No limpieza de colon.
En serio. NO LIMPIEZA DE COLON.)
Bien. No tenía internet.
Pero necesitaba internet.
Adivina adivinanza...
—¡A la biblioteca! —dijo Gus.
HACIA FALTA un carné de la biblioteca para conectarse a 105
los ordenadores de la biblioteca.
Gus no tenía un carné de la biblioteca.
—Maldición —dijo.
—Shh —dijo la bibliotecaria. Su nombre era Margo
Montana (¡maldito su nombre aliterado!). Solía alquilar
dramas románticos en el Emporium y devolvía los DVDs
arañados. Gus no era fan de Margo Montana. Pero, para ser
honesto, ella tampoco era fan suyo. Nunca había tenido que
alquilar películas a nadie más cortante que ella. Esto empezó
cuando él tenía quince años y ella descaradamente había hecho
un movimiento hacia el Pastor Tommy, justo delante de él,
todo el rato mirando a Gus con desdén. No sólo tuvo al Pastor
Tommy rechazándola cortésmente, también, es posible, que
Gus le llamara vieja vaca que tendría más oportunidades de
conseguir fascitis necrotizante de las que tendría de salir con
su padre.
Al Pastor Tommy le hizo gracia.
A Margo Montana no le hizo gracia.
—Necesito un carné de la biblioteca —dijo.
—¿Hmm? —dijo Margo Montana sin mirarlo.
—Un carné de la biblioteca —dijo entre los dientes—. Por
favor.
—Ohh —dijo ella finalmente, levantando la mirada de su
revista cuya rosa portada proclamaba tener: 69 SECRETOS
PARA COMPLACER ANALMENTE A TU HOMBRE y LAS
MEJORES RECETAS DE CARNE, en el interior.
Gus pensó que eso no era una combinación agradable. No
entendía las revistas para mujeres.
También se preguntaba por qué número de los secretos del
sexo anal iba Margo Montana, y se alegró de que el Pastor 106
Tommy nunca hubiera salido con ella porque eso habría sido
repugnante.
—Vaya, Gus —dijo ella con una sonrisa en su cara—.
Nunca te había visto por aquí.
—Aja —dijo Gus.
—Bien. ¿Con qué puedo ayudarte hoy?
—Necesito un carné de la biblioteca —dijo. Después—, por
favor.
—Ahh —dijo ella—. ¿Y para qué necesitas un carné de la
biblioteca?
Él la miró.
—Para hacer cosas. En la biblioteca. —Porque debería haber
sido obvio. Para una bibliotecaria.
—Ya veo —dijo Margo Montana—. ¿Cómo qué?
En este punto de su anormal, rara y extraña vida, Gus le
podría haber gruñido, planeando una venganza repentina y
veloz en su cabeza, que nunca llevaría a cabo. Pero desde que
intentaba pasar a una nueva página desde hace unos cuarenta y
tres minutos (por razones que no llegaba a entender), en su
lugar apretó los dientes y dijo:
—Para comprobar un libro, por supuesto. Como las personas
normales hacen. Para investigar.
—¿Qué libro? —preguntó ella con una curva desagradable
en su sonrisa.
Él se dio la vuelta, pisoteó hasta el estante más cercano de la
sección de no-ficción, tomó un libro sin mirarlo, volvió, y lo
golpeó en su escritorio.
Para darle crédito, Margo Montana no se inmutó. Miró el
libro. Sus ojos se abrieron ligeramente. Volvió a mirar a Gus. 107
—¿Investigar?
—Sí —dijo él—. Estoy investigando como el infierno sobre
esto.
—Ah —dijo ella—. Bueno. Estoy... sorprendida. Como
menos. No sabía que lo llevabas dentro de ti.
Él no sabía de qué estaba hablando. ¿No pensaba que podía
ir a una biblioteca? ¿Que no podía conseguir un carné, de todas
las cosas, por sí mismo? ¿Qué era raro, y anormal y extraño?
Bueno ¡él le enseñaría!
—Sí —dijo—. Estoy lleno de sorpresas. Para eso estoy aquí.
Voy a sorprender a todo el mundo, y la gente dirá: Hey, todo el
mundo. Gus ha hecho eso. Él ha hecho eso por sí mismo. No
tuvo ayuda de nadie más para hacer eso, incluso cuando la
gente se ofreció.
Sus ojos estaban muy abiertos.
—¿Para ayudarte a hacer esto? —dijo, sonando incrédula.
Pensó en el calendario inspirador.
—Sí, pero no lo necesitó. Lo voy a hacer por mí mismo y va
a ser impresionante.
Ella le entregó una solicitud para el carné de la biblioteca sin
una palabra. Le miraba sorprendida. Gus estaba orgulloso de sí
mismo.
Rellenó la solicitud rápidamente. Era un buen comienzo.
Ella le dio su carné.
Comprobó su libro, aunque él realmente no lo necesitaba.
Era solo una estratagema para conseguir lo que realmente
necesitaba.
Internet.
—Espero que hagas lo correcto con la chica —dijo Margo
Montana—. A Dios no le gusta que los niños nazcan fuera del 108
matrimonio.
—Um —dijo Gus—. ¿Qué?
—El Señor sabrá por qué piensas que embarazar a una chica
este bien —dijo ella—. Y tener a otros... ayudándote a hacerlo.
Una salvajada. Mi Dios. Porque estoy muy segura, Gustavo
Tiberius, de que el Pastor Tommy estará retorciéndose en su
tumba.
—Um —Gus chilló—. ¿Qué?
—Tu investigación —dijo ella, entregándole el libro—. Y
esas páginas, mejor que no vuelvan cubiertas de
ningún...fluido, ¿me has entendido? La biblioteca del Condado
de Douglas no aprecia que los libros sean cubiertas de... tus
asuntos privados, especialmente si es una afrenta a Dios.
Miró hacia abajo al libro.
Qué esperar cuándo estás esperando.
—Oh, no —dijo Gus.
—Ahora —dijo Margo Montana—, si me disculpas, necesito
ir a hacer algunas llamadas. Sobre... un tema que no tiene nada
que ver con esta conversación. Buen día.
—No —dijo Gus. —No, no, espera sólo un…
Miró de nuevo al libro.
Margo Montaña se había ido, había un cartel con la imagen
de un mullido gato que decía VOLVERÉ EN DIEZ MINUTOS.
¡NO TE ESTOY GATUNEANDO!
Gus lo odio instantáneamente.
Pero también sabía que jamás podría enseñar su cara en la
biblioteca.
Huyó sin siquiera usar la internet.
109
SU TELÉFONO sonó cuando entraba por la puerta.
Gruñó cuando vio quién llamaba.
—Lottie —dijo cuándo contestó.
—Gus —siseó—. ¿Qué demonios está pasando?
—Nada —dijo él—. Sigo enfermo. Cof, cof.
—¿Por qué estas tosiendo? ¡Pensé que habías dicho que es
un virus!
Bueno, mierda.
—Oh, sí —dijo—. Oh, oh. Mi estómago. Duele. Mi fiebre es
tan alta. Oh, no.
—Como sea —dijo Lottie—. ¿Qué demonios haces dejando
a alguien embarazada?
—Auch, mis intestinos, mi… Espera. ¿Qué?
—Tina Marshall me dijo que la señora Havishan le dijo que
a Carol Eckhart le ha dicho Margo Montana que estabas en la
biblioteca sacando libros sobre como embarazar a una chica a
través de un gang-bang14.
14
es un tipo particular de orgía en la que una mujer o un hombre mantiene relaciones
sexuales con tres o más hombres por turnos o al mismo tiempo
—Esa moza aliterada —Gus gruñó.
—Gus, no sé si estás listo para ser padre —dijo Lottie—. Ni
siquiera sabía que te gustaban las mujeres de esa manera.
—No me gustan.
—¿De verdad quieres un niño tan mal, entonces? Porque
podrías adoptar y…
—¡No!
—Y también está el asunto del gang-bang, que no me entra
en la cabeza. Es, ¿es sólo para incrementar las probabilidades
de un embarazo? ¿Es algún fetiche tuyo? Nunca he sido de
avergonzar sobre los fetiches, Gus, nunca, especialmente 110
cuando me gusta jugar con cera y abrazaderas de pezones, pero
tiene que haber mejores formas de embarazar a alguien que un
a siete vías. Solo piensa en todo ese semen. ¡Ni siquiera
podrías garantizar que el niño sería tuyo!
—¡Oh Dios mío! —Gus murmuró.
—No —dijo ella—, sólo creo que necesitas reconsiderar eso,
¿vale? Sólo tomate algo de tiempo para pensar en ello antes de
hacer algo precipitado. Tal vez conseguir otro hurón y llamarle
William Henry Harrison o algo. Tal vez es por eso que tu reloj
biológico está haciendo tic-tac.
Y porque él era Gus, dijo,
—¿Sabías que William Henry Harrison fue el presidente con
el mandato más corto de la historia de los Estados Unidos?
Murió un mes después en su oficina de una neumonía y ¡oh
Dios mío! No voy a conseguir otro hurón. Mi reloj no está
haciendo tic-tac y ¡no quiero un bebé a través de un gang-
bang!
—Oh —dijo Lottie—. Bueno. Eso está bien. Estoy segura de
que Casey se alegrará de oír eso. Creó que está un poco depre.
Ni siquiera ha tomado su pausa para porros esta mañana. Pobre
bebé.
Gus farfulló por treinta y seis segundos.
Después le colgó a Lottie.
Había un mensaje del hípster. Gus se preguntaba hacia
donde iba su vida.
¿Stas mbrazndo?
Gus no podía hacer nada más que poner mayúsculas. Esta
era una situación de mayúsculas, si alguna vez hubo una. Gus
se preguntaba en que se convertía su vida si necesitaba una
situación de mayúsculas. 111
NO. NO ESTOY EMBARAZANDO. O TENIENDO UN
GANG BANG.
Kk
EN SERIO. NO HAY GANG BANG.
Kk. Ls bbs sn pegajosos. Tbn ls gngbngs.
—Ni siquiera quiero saber, —Gus murmuró.
T sientes mjor?
—¿Puedes deletrear sientes, pero no mejor? —Gus
preguntó—. Jesus.
SI. EL VIRUS ES UNA COSA DE 24 HORAS.
SOBREVIVIRÉ.
¡Hey, Hey, cántalo chca! Kewl15 xx =D
—Sí —dijo Gus salvajemente—. Kewl. Soy tan kewl.
15
otra forma de decir cool
Capítulo 9
GRABACIÓN DE un cliente llamando a Pacific Northwest
Cable atendida por la representante de servicio Mitzi Reniger
el 20/05/2014 a las 2:41 P.M. ESTA GRABACIÓN SE USA
PARA REVISIÓN INTERNA, NO ES UNA GRABACION 112
DE USO PUBLICO.
—Gracias por llamar a Pacific Northwest Cable, soy Mitzi y
esta llamada puede ser grabada para asegurar la calidad del
servicio. ¿Cómo puedo proveerle con excelentes servicios
hoy?
—Uh. Sí. Buenas. Hola.
—¡Hola señor! ¿Con quién estoy hablando?
—Sí. Um. Mi nombre es Gustavo Tiberius. Me gustaría
comprar internet.
—¿Quiere decir que le gustaría comprar el servicio de
internet de banda ancha SuperXtreme con MegaChick Security
de Pacific Northwest Cable?
—Um. ¿Qué?
—El servicio de internet de banda ancha SuperXtreme de
Pacific Northwest Cable es el internet más rápido, disponible
en Oregón y Washington, y MegaChick Security mantendrá su
hardware y software seguro mientras navega en World Wide
Web16 ¿No suena increíble?
16
Red mundial. El www delante de toda página web.
—Correcto. Bien. Eso.
—¡Maravilloso! Ahora, antes de empezar, voy a necesitar
confirmar cierta información. ¿Es usted ya cliente de Pacific
Northwest Cable? ¿A lo mejor con la televisión?
—Sí, pero nunca la miró, realmente. Me gusta leer, más que
nada. Enciendo la televisión de vez en cuando, y había un
programa sobre esposas hermanas o algo y la apagué, porque
eran personas terroríficas.
—Uh-huh, bien, señor, ¿tiene el número de cuenta de Pacific
Northwest Cable?
—Si es... 113
*Editado para proteger la privacidad del cliente.*
—Perfecto, veo su cuenta aquí. Y debo decir, gracias por
haber sido fiel a Pacific Northwest Cable por los últimos doce
años.
—Oh, uh. ¿De nada? Son la única compañía de cable aquí,
sin embargo, así que... No puedo ser fiel a nadie más cuando
tienen el monopolio.
—Demasiado correcto, señor. Bien, ¿puede, por favor
confirmar su dirección?
*Editado para proteger la privacidad del cliente.*
—Genial, y su fecha de nacimiento y los últimos cuatro
dígitos de su número de la seguridad social.
*Editado para proteger la privacidad del cliente.*
—Gracias, señor Tiberius. Ahora, antes de darle de alta en el
servicio de internet de banda ancha SuperXtreme con
MegaChick Security, hay algunas cuestiones que me gustaría
preguntarle para tener una base sobre para que usará internet.
—Un poco invasivo, pero bien.
—Oh, le aseguro, señor Tiberius, son preguntas generales
que me darán una mejor idea sobre qué servicio ofrecerle.
—Um. Bien.
—Ahora, ¿con que frecuencia usa internet?
—Nunca.
—Uh. Lo siento, ¿puede repetir eso?
—Seguro. Nunca.
—Nunca usa internet.
—No.
—¿Ni en casa?
—Uh, no. Es por eso que estoy hablando con usted. 114
—¿Ni en su teléfono móvil?
—Mi teléfono no tiene internet.
—Oh, mi... ¿Ni en su lugar de trabajo?
—No.
—Guau. Um. Bien, tengo que admitir es una primicia.
—¿Una primicia de qué?
—Oh, ¡no hay problema, señor! Es sólo que no había
hablado con alguien que no había usado nunca antes internet.
—Lo he usado antes. No he vivido en una cueva. Una vez en
el instituto he tenido que mirar los rituales de apareamiento de
Pseudobiceros hancockus, —un tipo de gusano plano— porque
no figuraba en mi enciclopedia. Emplean un comportamiento
conocido como pene-esgrima cuando se acoplan, donde
esencialmente luchan entre ellos con sus penes como si fuera
un combate de esgrima. Los dos son hermafroditas, y el
ganador del pene-esgrima se convierte en macho y el perdedor
en la hembra que es fecundada.
—Oh. Eso es... interesante. ¿Y usted uso internet una vez?
En el instituto. Y ahora tiene casi... treinta años.
—¿Qué tiene que ver eso con todo?
—Nada. Nada de nada. Puedo trabajar con eso. Conozco el
servicio de internet de banda ancha SuperXtreme de Pacific
Northwest Cable como la palma de mi mano.
—Oh Dios. Qué emocionante.
—¿Disculpe?
—Nada.
—Bien, señor Tiberius, ¿para qué le gustaría usar internet?
—No creo que eso sea de su incumbencia.
—Señor Tiberius, no intento entrometerme, solo intento
hacerme una idea del tipo de internet que necesita. 115
—¿Hay más de un tipo?
—Velocidad-modo, sí.
—Sólo que sea rápida.
—¿Como de rápida señor?
—Um. Como ¿millas por hora?
—Oh, Dios. No, no como millas por hora.
—Ya veo. Es... como ¿una cosa europea? ¿En kilómetros?
Puedo ver el atractivo del sistema métrico. Solo tiene mucho
más sentido. Llevarlo a los americanos para intentar y ser
dif…
—Sí, bueno. ¿Por qué no le damos el internet más rápido que
tenemos?
—Bien. Eso suena como una buena idea.
—Ahora, tomara unos cuantos momentos configurarlos,
señor Tiberius. Mientras hago eso, le notifico que tiene unos
de nuestros paquetes de televisión por cable antiguos. ¿Ha
pensado alguna vez en recibir múltiples canales Premium de
películas y/o deportes?
—No.
—¿No? Si gusta le puedo hablar sobre los beneficios de…
—Soy dueño de un videoclub y los deportes organizados me
hacen sentir físicamente mal.
—Veo que es de Abby, Oregón. Eso está a sólo una hora de
Eugene y la Universidad de Oregón. ¿Es usted fan de los
Ducks?
—¿Um qué?
—¿Los Ducks? ¿De la Universidad de Oregón?
—¿Me está hablando sobre aves que se posan en el agua? ¿O
sobre deportes?
—Uh, deportes, señor. ¿Qué sobre el programa de fútbol de 116
los Ducks? Ya sabe, con el paquete Premium College Football
de Pacific Northwest Cable, no tendrá que perderse otro
partido de su equipo. Con las imágenes muy claras de alta
definición, se sentiría como si estuviera en la línea de diez
yardas. ¡Vamoooos Ducks!
—¿Qué demonios? ¿Estas colocada ahora mismo?
—Lo siento, ¿qué?
—¿Está. Colocada?
—No, señor. No lo estoy.
—Oh. Bien. No esperaba esa respuesta. No miro el fútbol. O
cricket. O Frisbee Ultimate o sea cuál sea el deporte. Leo
enciclopedias y necesito investigar sobre hípsters-asexuales-
desconcertantes y cómo ser una persona normal.
—Yo... Yo no siquiera sé que decir a eso.
—La mayoría de la gente no lo sabe. Soy anormal y raro y
extraño, y ya no quiero serlo más. Así que, si tan sólo pudiera
venderme el internet, entonces podría desearle un buen día.
—Bien. Puedo hacer eso. Pero, sería descuidada si no le
hablaría sobre nuestros canales Premium como HBO y
Showtime, donde puede disfrutar de programas de televisión
como…
—¡Oh, Dios mío!
—¿Señor?
—¡Oh, Dios mío!
—¿Está usted bien?
—No. No, Mitzi, no estoy bien. Esto... Esto es un calvario.
Debería haber vuelto a la biblioteca. Después de todo, Margo
Montana no puede estar ahí cada día. Todo lo que tengo que
hacer es esperar que los rumores sobre los bebés gang-bang
mueran y estaré bien. Estaré ok y estaré bien. 117
—¿Gang... Bang?
—Lo sé, ¿de acuerdo? No puedes confiar en alguien cuyo
nombre es aliterado. No puedes porque tergiversará todo lo
que digas y después va a esparcir viciosos rumores basados en
malentendidos. Ni siquiera sé.
—Bueno. Guau. Verá, ¡mire esto! He podido confirmar que
está capacitado para el servicio de internet de banda ancha
SuperXtreme con MegaChick Security de Pacific Northwest
Cable. ¡Esas son buenas noticias! Ahora, señor Tiberius,
podemos ofrecerle el servicio de internet de banda ancha
SuperXtreme con MegaChick Security de Pacific Northwest
Cable a un increíble precio inicial de 39.99 dólares al mes los
primeros seis meses de un contrato de dos años. ¿No suena eso
genial?
—¿Que pasará los restantes dieciocho meses?
—Después del precio inicial de sólo 39.99 dólares al mes
como bienvenida al servicio familiar de internet de banda
ancha SuperXtreme con MegaChick Security, su cuota
mensual tendrá un pequeño incremento para reflejar el nivel de
entretenimiento y diversidad ofrecidas.
—¿Y cuánto costarán mis dieciocho meses de
entretenimiento y diversidad mes a mes, Mitzi?
—79.99 dólares.
—Santas bolas. ¿Es en serio?
—Sí, señor.
—¿En qué mundo eso es un pequeño incremento? ¡El
incremento es mayor que el precio inicial! Ni siquiera... ¿Qué
demonios es ese pitido molesto?
—Señor, creó que viene de su lado. 118
—Yo no…
—¿Señor, está llamando desde un teléfono móvil?
—Sí.
—¿Es posible que tenga otra llamada entrando o haya
recibido un mensaje?
—No lo sé. No sé cómo manejar esta maldita cosa.
—¿Qué tipo de Smartphone tiene?
—Tengo un teléfono con tapa de 2004
—Eso...explica mucho.
—¿Disculpe?
—Nada, señor. Nada. Mire la pantalla de su teléfono. ¿Ve el
icono de un pequeño sobre?
—Sí.
—Tiene un mensaje.
—Oh. No sabía que podía recibir mensajes mientras
hablabas por teléfono. Eso es fuerte. ¿Qué si la conversación
que tengo es importante? ¡No quisiera ser interrumpido!
¿Cómo puedo abrirlo?
—Señor, si tan sólo pudiéramos…
—No importa, lo averiguaré. Le pongo en altavoz y puedo
pulsar el botón de mensajes. Oh, Dios. Me ha vuelto a
mensajear. ¿Qué demonios? No tengo idea de lo que está
pasando. Mitzi. ¿Mitzi? ¿Puede escucharme?
—Sí, señor Tiberius.
—Suenas como alguien joven. Probablemente manejes la
jerga que usan los niños de hoy en día.
—Usted y yo tenemos la misma edad, señor Tiberius.
—¿Tomas fotos de tu comida y las públicas online?
—Uh, ¿a veces?
—Entonces lo harás bien. ¿Qué significa Lawl? 119
—¿Lawl?
—¿Correcto? Ni siquiera sé que está haciendo. Pone: Eres
gracioso, pero escrito con menos letras de las que debería. Y
después pone lawl. L-O-L.
—Oh. Eso es un acrónimo. De riendo a carcajadas17.
—¿Un acrónimo? Y porque no simplemente lo escribe, por
el amor de Dios.
—Es... una abreviatura, ¿supongo?
—Y ¿qué significa cuando termina casi cada uno de los
mensajes con una doble x?
—¡Oh, chico!
—¿Qué? ¿Es malo? Es malo, ¿no es así? ¡Maldito hípster
asexual!
—No. No, no es malo. Es…
—¡Mitzi!
—Es otra abreviatura, supongo. Significa beso.
—¿Qué?
—¿Beso? Como... Beso.
17
laughing out loud
—...
—¿Señor Tiberius?
—Mitzi, realmente necesito ese internet ahora.
—Así que ¿está de acuerdo con el contrato? Habrá cargos
por equipo y gastos de instalación adicionales, pero podemos
incluirlos en su factura de cable y…
—Está bien. Todo eso está bien. Cóbrenme. Contrátenme.
Envuélvame. Cuanto antes mejor. De hecho, hoy estaría bien.
Hagamos esto ahora. Envíe a alguien para que pueda instalar
esto.
—No creo que podamos tener a alguien ahí, hoy, señor 120
Tiberius. Pero puedo darle una cita para mañana, para la
instalación. Un técnico de Pacific Northwest Cable vendrá a su
residencia e instalará el hardware y software necesario para
conectarle a la red mundial.
—Mañana. ¿Está segura de que no hay nada disponible para
hoy? Porque realmente, realmente necesito buscar cosas.
—Lo siento, señor Tiberius. No tengo nada hasta mañana.
—Dioses. Bien. Mañana. Por la mañana sería lo mejor.
—De hecho, señor Tiberius, tenemos una ventana de tiempo
en la que asignamos un técnico, que vendrá cuando no tenga
otros trabajos.
—Soy dueño de un negocio, Mitzi. Donde las personas
alquilan películas. Mitzi. ¿Quién les va a alquilar películas si
yo no puedo estar en la tienda?
—Yo...no sabía que las personas aún alquilaran películas en
las tiendas, para ser honesta.
—¿Qué? ¿Cómo puedes…? Ese no es el punto.
—A lo mejor puedo conseguir que alguien vaya este fin de
semana, ¿eso le sirve?
—¿El fin de semana? Oh, Dios mío, ¡es solo martes! ¡Quién
sabe qué mensajes alarmantes me enviará! A lo mejor puedo
abrir la tienda sólo medio día, entonces. Bien. ¿Puede venir el
técnico mañana por la mañana o por la tarde?
—En realidad, la ventana de tiempo en la que el técnico
puede llegar es de 7:00 a.m. a 5:00 p.m.
—...
—¿Señor Tiberius?
—...
—¿Señor Tiberius, sigue ahí?
—¿Cómo llaman a eso ventana? Eso es un día entero. Eso 121
no es una ventana. ¡Eso es como una puerta de garaje! ¡Una
puerta de garaje del tiempo!
—Sí, señor.
—Oh, Dios mío.
—Señor Tiberius…
—Oh, Dios mío.
—¿Señor? ¿Está usted bien? Suena como que está
hiperventilando.
—No estoy hiperventilando. Estoy respirando pesadamente y
lamentando todas las decisiones de mi vida.
—Bueno. ¿No es más o menos la misma cosa?
—¡Mitzi! ¡Envíe el técnico!
—Hecho y hecho. Estará ahí entre las siete…
—Sí, sí. Lo tengo. Vendrá mañana en un lapso de diez horas,
no sabe cuándo. Lo tengo.
—Señor Tiberius, si me permite.
—Por qué no.
—Usted... ¿Tiene siquiera un ordenador?
—Oh, mierda.
—Señor Tiberius, puedo…
—No, ¡espere! El Pastor Tommy compró un ordenador
portátil justo antes de morir, porque quería mantener una lista
con los diferentes tipos de marihuana que había consumido. Sé
su contraseña y todo.
—Eso está...bien. ¿Tiene alguna pregunta, señor?
—No. ¡Si! Hipotéticamente. ¿Cómo... responde uno a un
hípster asexual a un beso doble x, sin que eso diga que estás
interesado, pero que tampoco diga que no estás interesado?
—Um. No estoy segura de estar cualificada para contestar
eso. 122
—¡Mitzi! Si hubiera un hípster asexual con barba, que se
coloca, y este te escribiera un beso en un mensaje, y tú no
quisieras mostrar demasiado interés, hasta que puedas buscar
como ser normal, ¿cómo responderías?
—Um. Con... ¿una carita guiñando el ojo?
—Una carita guiñando el ojo.
—¿Eso creo?
—Mitzi. ¿Qué demonios?
—¡No lo sé!
—Carita guiñando el ojo. Con eso me vienes.
—No soy muy versada en coquetear con hípsters asexuales.
Mi marido es contable.
—Oh. ¿Hay alguien ahí que lo sea?
—No lo...sé.
—Ugh. Bien. Me las arreglaré yo sólo.
—Eso está bien, señor Tiberius. ¿Hay algo más que puedo…
—Hipotéticamente, ¿cómo envía uno una carita guiñando el
ojo?
—Um. Punto y coma. Guion. Paréntesis derecho.
—Correcto. Sabía eso. Gracias.
—De nada.
—Eso es hipotético.
—Por supuesto que lo es.
—Voy a colgar.
Está bien. ¡Espero que tenga un día Pacific Northwest
Cabletastic!
—¡Oh, Dios mío! ¿De qué estás, incluso, hablando? ¿Qué
de…
*El cliente ha desconectado la llamada. *
123
GRABACIÓN DE una llamada de un cliente a Pacific
Northwest Cable atendida por la representante de servicio
Mytzy Holland el 21/05/2014 a las 5:01 p.m. ESTA
GRABACIÓN SE USA PARA REVISIÓN INTERNA, NO
ES UNA GRABACIÓN DE USO PÚBLICO.
—Gracias por llamar a Pacific Northwest Cable, soy Mytzy
y esta llamada puede ser grabada para asegurar la calidad del
servicio. ¿Cómo puedo proveerle de un excelente servicio
hoy?
—¡Oh, gracias a Dios, es usted! Son después de las cinco, y
su técnico aún no ha llegado. He esperado todo el día, y usted
me dijo que estaría aquí antes de las cinco y ahora son más de
las cinco y él aún no está aquí y ¡tengo más mensajes de texto!
—Siento escuchar eso, señor. ¿Con quién estoy hablando?
—Soy yo, Gus. Hemos hablado ayer. ¿Me ha vendido
internet? Me ha hecho contestar con una carita guiñando el ojo
a un hípster asexual. Lo cual, para el caso, no fue
absolutamente la mejor de las ideas que ha tenido, porque
ahora no para de mensajearme. Dijo que se asustó cuando
tampoco he pasado por la cafetería esta mañana. Tuve que
mentir y decir que seguía enfermo, porque era más fácil decirle
eso que el que no sabía qué hacer con él, mientras no tuviera la
oportunidad de buscar como ser normal ya que el técnico aún
no me ha conectado a internet. No estoy enloqueciendo. Sólo
necesito internet.
Señor, usted debió hablar con otra representante. Aquí
somos dos con el mismo nombre. Creó que, probablemente,
habló con Mitzi con dos i. Yo soy Mytzy con dos y.
—¿Qué? 124
—Habló con Mitzi con dos i. Yo soy Mytzy con dos y. ¿No
es eso gracioso?
—¿Gracioso? No, eso no es gracioso. ¿Por qué tus padres te
han hecho eso? Yo sólo no… Espere. Alguien está llamando a
la puerta.
*El cliente ha desconectado la llamada. *
NOTA DEL técnico de Pacific Northwest Cable C.
Rodríguez.
21 de mayo 2014 18:12 ID empleado número 126341
Orden de instalación de Banda ancha número
BOATK08122011
Cliente Gustavo Tiberius.
Nota del técnico: Me disculpé por llegar unos poco minutos
tarde, mientras el cliente se veía un poco en el límite. La
instalación ha sido relativamente sencilla. Le expliqué cada
paso para asegurarme que tuviera una experiencia
Cablestastica. Él dijo, y citó: “No vuelvas a decirme eso
nunca, ¿qué demonios?”
Después de una instalación exitosa, el señor Tiberius me
preguntó cómo, hipotéticamente, uno usaría internet para
buscar “hípster asexual que provoca sentimientos extraños”.
Le informé al señor Tiberius que no estaba entrenado para
contestar algo tan específico. El señor Tiberius me preguntó
que era exactamente para lo que me habían entrenado. Le
informé al señor Tiberius que había sido entrenado para
instalar su banda ancha y asegurarme de que su conexión a
internet estuviera configurada y funcionando. El señor 125
Tiberius me preguntó si tenía una cuenta de Instagram. Le
informé al cliente que sí tenía. El señor Tiberius me preguntó
si me gustaban las películas de Transformer, le informe que
las había disfrutado. El señor Tiberius me invitó a irme de su
casa e indicó que no debería volver nunca porque “Michael
Bay es el diablo, está loco, fuera, tú, cretino”.
Como nota aparte, necesito vacaciones inmediatas por los
próximos tres días. No me pagan lo suficiente para esto.
A LAS SEIS quince de la tarde de 21 de mayo de 2014,
Gustavo Tiberius se conectó a internet en su casa, por sí
mismo, por primera vez.
Diez minutos y catorce segundos después, de alguna manera
había sido tragado por el agujero negro de un sitio llamado
Tumblr que sobresalía por el porno más entusiasta y variado, si
las caras de las seis personas en la pantalla eran un indicativo.
Gus puede que chillara un poco cuando uno de los actores
porno, un caucásico alto con pezones exuberantes, miró a una
de las mujeres, le dio una sonrisa engreída, y dijo
—Voy a embarazar tu boca.
Gus cerró el portátil justo cuando el alto actor porno
caucásico empezó a hacer eso. Por los siguientes cuatro
minutos y diecisiete segundos, se quedó en su cocina,
balaceándose hacia adelante y hacia atrás, murmurando,
—Pero no puedes embarazar su boca, simplemente no
puedes.
Harry S. Truman no estaba impresionado con Gus y su
teatralidad y bufó una o dos veces antes de volver a hacerse
una bola en su caja, cerrando sus ojos e ignorando la desgracia 126
de su dueño.
Finalmente, Gus volvió al ordenador, tecleó la contraseña
del Pastor Tommy (CANNIBUS4CANNIGUS). Rápidamente
cerró la pestaña del demonio conocido como Tumblr, jurando
nunca volver ahí.
No sabía por dónde empezar.
Con las enciclopedias era fácil. Sabías lo que querías,
tomabas el volumen que contenía la información sobre el tema,
investigabas el tema, y después ponías el volumen en su sitio.
El internet era extenso y tenía hombres con testículos
desproporcionadamente grandes.
Gus no era estúpido. No tenía una mente simple. Ni siquiera
era necesario llamarle ingenuo. Si había sido protegido, había
sido porque él mismo lo ha hecho. El Pastor Tommy había
sido el todo para todo lo que Gus había necesitado, y Gus lo
amó por ello. Gus no era simple, pero le gustaba cuando las
cosas lo eran. Le gustaba la rutina Le gustaba el orden. Le
gustaban las cosas en su sitio, así podría encontrarlas cuando
las necesitaba.
Puede que estuviera un poco solo. Pero funcionaba para él.
Porque era anormal y raro y extraño.
Y no era normal.
Y necesitaba ser normal.
Así que, por primera vez en su vida, Gus buscó ayuda en
internet.
En la casilla de búsqueda en la parte superior derecha de su
pantalla, Gus tecleó cinco palabras.
Cómo ser una persona normal.
Pulsó enter.
Había más de un billón de enlaces. 127
Gus casi se muere.
Un billón.
Miró el primero.
No era Tumblr, así que se imaginó que era un principio. No
quería ver lo que vería después del alto actor porno intentando
embarazar la boca de la mujer.
Y si era el primero de un billón, entonces debería ser el
mejor, ¿verdad?
Eso fue lo que se dijo a sí mismo. Era lógico. Y Gus no era
otra cosa que lógico.
Abrió el primer enlace.
¿Está cansado de ser único? Puede ser extenuante destacar
en la multitud. Tiene que ver y hacer cosas para las que
simplemente no tiene tiempo. A menudo, incluso si no hace
nada, sigue siendo considerado "peculiar", sólo por existir. Y
está bien que no quiera esto. Está bien que quiera ser como
las demás personas.
Si alguien le ha llamado extraño, o raro, o, peor aún,
anormal, ¡está bien! Sólo necesita ayuda para sofocar sus
cualidades más extravagantes. Si sigue paso a paso estas
instrucciones, encajará con los demás en muy poco tiempo.
¿Está listo para ser normal?
—Sí —dijo Gus reverentemente—. ¡Joder, sí! ¡Sí, lo estoy!
128
Capítulo 10
CÓMO SER una Persona normal
Paso 1: Vestir como una persona normal.
Para muchos, la ropa que viste usted les ayuda ver qué tipo
de persona es y a qué clase social pertenece. Por ejemplo, si 129
viste ropa monótona y oscura todo el tiempo, puede ser
considerado un "Gótico" o "Niño Blanco Reprimido de los
Suburbios". Si viste pantalones de deporte y camisetas de
tirantes sea donde sea que vaya, la gente puede asumir que es
usted un jugador de baloncesto o un vago estudiante
universitario. Los hombres y mujeres que visten traje todo el
tiempo tienden a hacer pensar a la gente que son importantes
hombres/mujeres de negocios yendo a una reunión y/o,
probablemente, unos gilipollas.
Es mejor no atraer la atención sobre usted mismo con su
forma de vestir. Para un hombre, un poco de color no hace
daño, pero intente conjuntarlo con unos zapatos cómodos, con
un pantalón vaquero y una bonita camiseta de botones. No hay
nada como una camiseta de botones para decir " normal"...
Gus miró en su armario y gimió.
—Soy un Gótico Niño Blanco de los Suburbios—. No sabía
que era peor, el hecho de era un Gótico Niño Blanco
Reprimido de los Suburbios o el hecho de que no supiera que
fuese uno. Toda su ropa era oscura y de colores monótonos,
desde el uniforme que vestía en el Emporium hasta los
pantalones que vestía cuando iba a comprar. Incluso su ropa
interior y los calcetines eran negros y gris. El único punto de
color que podía ver era sus Yasser Arapants, y él no podía
vestir la cara de un líder palestino muerto en público. Era un
pijama después de todo. Los pijamas no tenían sitio fuera de la
casa.
Incluso la camiseta de botones que tenía era negra. Gus no
sabía cuándo había tomado la inconsciente decisión de ser un 130
gótico, pero esperaba poder cambiar esa tendencia antes de que
fuera demasiado tarde.
No había demasiado que pudiera hacer ahora mismo. Se
estaba haciendo tarde y tenía que trabajar por la mañana, sin
duda. Las Nosotras Tres Reinas habían empezado a meter la
nariz acerca de venir y comprobarlo, y sabía que no podía
pararlas por un tercer día.
(Y puede que solo una pequeña parte de él se había dado
cuenta de que no había visto a Casey desde el domingo por la
noche y puede que quisiera verle. Puede, pero, probablemente,
no realmente. Todo era muy complejo.)
Probablemente podía intentar ir de compras el próximo
domingo. O, incluso mejor, tenía internet ahora y podía
ordenar la ropa online.
(Eso le llevó a pensar que podía ordenar los alimentos
online, también, y, si encontraba a alguien que llevara el
Emporium, no tendría que dejar su casa nunca más. Reconoció
rápidamente que ese era un peligroso tren de pensamiento y,
conociendo su suerte, probablemente acabaría siendo algún
tipo de acaparador, probablemente ya sea de gatos o de
calendarios de la década de los setenta.)
No quería ser un Gótico Niño Blanco Reprimido de los
Suburbios mañana, no ahora que sabía cómo empezar a
cambiar su vida para volverse normal. Tenía que empezar
ahora, antes de pasar demasiado tiempo pensando sobre ello.
Si lo hacía, el nunca...
Santa mierda.
El Pastor Tommy.
Todavía tenía toda la ropa de su padre.
(¿Era eso espeluznante? No sabía si eso era espeluznante.) 131
Se debatió por unos segundos.
Su padre y él tenían más o menos el mismo tamaño. Bueno.
Por lo menos antes de que enfermara y empezara a adelgazar,
hasta que no quedó nada más que una cáscara descolorida de
quien solía ser. Sus ojos, sin embargo. Nunca perdieron su
brillo. Tampoco perdió su sonrisa, incluso cuando estaba muy
cerca del final y él…
Gus tomó aire fuerte y tembloroso. Cuando exhaló, sonó casi
como un sollozó.
No se movió hasta que su respiración se calmó otra vez.
No siempre era así cuando pensaba en el Pastor Tommy.
Sólo a veces.
A veces dolía como si hubiera pasado ayer.
A veces era como un zumbido sordo en el fondo de su
cabeza.
Pero él estaba ok. Él estaba bien.
El Pastor Tommy le patearía el culo si no lo estuviera.
(El día antes de morir, el Pastor Tommy le dio una calada a
la pipa de arcilla que Gus había colado en su habitación de
hospital. Le sonrió a su hijo desde su cama de hospital, sus
ojos brillantes, y dijo: ―Gracias, Gussy. Esto dio en el clavo, de
verdad. Hey, abre la ventana para que las enfermeras no nos
den mierda. ¿Alguna vez te he contado la historia de esta pipa?
Creo que lo hice. Seguramente un millón de veces. Las cosas
son algo confusas para mi ahora, ja-ja. La hice yo mismo. Esta
pipa. En Nuevo México. En 1979, en la reserva de los indios
apaches Jicarilla. Las personas más simpáticas que puedas
encontrar. Hacían las mejores obras de arte con arcilla, y ahí
había un hombre. Jimmy, creó. Jimmy. Me enseñó el arte de
hacer pipas. Era mi amigo y le quería mucho. Le habrías 132
gustado. Sé que lo habrías hecho. Gus. Gus. No llores. Por
favor no llores. No puedes estar triste para siempre, ¿de
acuerdo? No puedes. Simplemente no puedes porque no puedo
soportar pensar en ello. Así que no estés triste. Tal vez fumes
un poco, o bebas un poco o llores un poco si tienes que
hacerlo, y recordarme mucho. Pero se feliz. Prométemelo. Eso
es lo que siempre he querido para tí, que seas feliz para
siempre. Tú me haces feliz, Gustavo Tiberius. Tú me haces
más feliz de lo que nunca lo he sido. Porque, a pesar de lo
mucho que quiero esta pequeña pipa de arcilla, tú siempre
serás la más maravillosa cosa que he creado nunca‖.)
Podía ser un comienzo, a lo mejor.
Entró en el cuarto de su padre, en el viejo armario de su
padre, y miró las viejas ropas de su padre. Definitivamente, ahí
había más color del que Gus tuvo nunca. Pero, entonces, el
Pastor Tommy siempre había sido más colorido que Gus. Era
sólo quienes eran.
Le tomó un momento encontrar lo que estaba buscando.
Y era perfectamente normal.
SE VEÍA absolutamente ridículo.
Era por eso que Gus vestía colores oscuros.
Se veía como un cono de tráfico. De Hawái.
Verás, el Pastor Tommy tenía un gusto muy específico a la
hora de vestir.
Es decir, una fascinación de nunca-acabar por las camisas de
manga corta con estampado floral, en un surtido de brillantes y
ofensivos colores.
Hoy, Gus se había decidido por una de un bonito color
naranja, adornada con flores blancas. 133
—¿Qué demonios? —dijo Gus haciendo una mueca a su
reflejo—. Me veo como si tuviera hepatitis C.
Pero internet le había dicho que eso era normal. Incluso
encontró un par de vaqueros con agujeros en las rodillas y unas
gastados Birkenstocks18. Y si internet le había dicho que eso
era normal, iba a creerlo, incluso si al principio lo llevó al
porno.
Podía hacer esto. Era el comienzo de un flamante Gus.
Un Gus normal.
(Por supuesto, estaba un poco irritado, preocupándose toda
la noche sobre lo que había aprendido hasta ahora. Había
intentado buscar asexualidad, tarde en la noche, pero podía
haber sido intimidado un poco, dada la cantidad de
información contradictoria que había. Lo único que había
averiguado fue que no había manera de que él fuera asexual. Y
eso le no le contestó ninguna de las preguntas que tenía.
Tampoco le ayudó que, de alguna manera acabara en un sitio
18
sandalias de cuero
de citas para wiccanos y brujas, y se dio cuenta de que, tal vez
sus problemas no eran tan grandes comparado con los demás.)
(Y puede que estuviera un poco molesto porque el calendario
inspirador decía: No cambies quien eres por nadie. Sé feliz con
quien eres. Era como si el calendario supiera lo que intentaba
hacer y Gus se recordó a sí mismo mirar si había registrado
algún caso de un calendario volviéndose sensiblero. Y si lo
había, tenía la esperanza de que también dijera como matarlo.)
—Hoy va a ser un día ok, —se dijo a sí mismo.
Pero entonces pensó en eso. ¿No era eso lo que siempre solía
decir? El viejo Gus decía eso. No el Gus Hepatitis C. El Gus 134
Hepatitis C vestía camisetas hawaianas y Birkenstocks. El Gus
Hepatitis C no quería las cosas sólo ok.
Cuadró los hombros, se miró en el espero, y dijo:
—Hoy va a ser súper.
Hizo una mueca porque eso sonó horrible.
Pero, lo que sea.
A Gus Hepatitis C no le importaba.
Enderezó la plaquita con su nombre.
Dejó el baño.
Comió su manzana en la cocina.
Harry S. Truman jugaba con sus gránulos.
Cuando terminaron sus desayunos, salieron de casa y se
prepararon para tener un día súper.
—SANTO MAGNUM, P.I.,19—respiró Lottie, cuando Gus
entró en la cafetería, intentando actuar como si no pasara nada.
19
serie de televisión
Gus no estaba decepcionado de que Casey no estuviera detrás
del mostrador. Nada de nada. No había ni una pizca de
decepción.
—Sí —dijo Gus determinado en no sonrojarse—. Hola.
Buenos días.
Ella fijó sus ojos en él.
—¿Tienes fiebre? ¿Sigues enfermo? Ven aquí y déjame tocar
tu cara.
—Eso no suena como algo que vaya a pasar —dijo Gus.
—Gus.
—¿Qué? 135
—¿Te encuentras bien?
—Oh, sí. Nunca mejor. Hoy va a ser súper.
—Súper —repitió Lottie.
—Súper —confirmó Gus.
—Quédate justo donde estas —dijo Lottie y desapareció
atrás, en la cocina.
Gus no paraba de moverse. ¿Debería pedir su habitual café
negro? ¿O debería intentar algo un poco más aventurero? Ni
sabía si estaba listo para una total revisión, por ahora, y pedir
un late con leche sin grasar al vapor, sonaba fuera de su zona
de confort. (También sonaba absolutamente nauseabundo y
Gus nunca entendería como podía la gente beber algo tan
ostentoso.)
No tuvo que pensarlo demasiado, porque Casey irrumpió a
través de la puerta de la cocina empujado por Lottie. Vestía
una camisa de franela, con las mangas enrolladas. El cuello
estaba abierto, mostrando su garganta y le faltaban los dos
botones superiores. Por debajo, llevaba una camiseta de
tirantes negra. Su pelo estaba otra vez recogido hacia atrás. Sus
gafas descansaban en la cima de su cabeza.
—¿Qué prisa hay, hombre? Solo estaba liando ese porro, no
es como si…
Y entonces vio a Gus y la sonrisa que dividió su cara hizo
que el corazón de Gus retumbara en su pecho.
—Gustavo —dijo calurosamente—. Otra vez de pie, veo.
Bienvenido de nuevo a la tierra de los sanos. Hombre, eres un
regalo para la vista. Hazme un favor, ¿de acuerdo? ¿Puedes
dejar abajo al hurón con méritos, solo por un momento?
Gus, perdido en la ligera bruma de Casey, puso el trasportín
de Harry S. Truman en el suelo. 136
Y entonces, antes de siquiera procesarlo, Casey estaba frente
a él, envolviendo sus brazos alrededor de Gus, apoyando su
barbilla en el hombro de Gus y… ¿Qué? ¿Qué? Él estaba
abrazándolo.
Gus está siendo abrazado.
Por Casey.
(Si a Gus le preguntaran cuando fue la última vez que
alguien lo abrazó, sería capaz de decirle la fecha y hora exacta.
Fue el día en el que el Pastor Tommy murió, 16 de marzo de
2011 a las 3:47 de la tarde, y su padre se apoderó de la mano
de Gustavo débilmente, tirando de él hacia abajo hasta que
estuvieron pecho con pecho. Sus delgados brazos rodearon a
Gus y le sostuvieron cerca. Gus pudo sentir su corazón
zumbando débilmente en su pecho, y lo supo. Supo justo
entonces lo que había sido ese momento. Lo sostuvo tan
estrechamente como pudo y, cuatro horas después, el Pastor
Tommy se había ido y Gus estaba sentado en una silla de
plástico de hospital, con su cabeza en las manos.)
Así que había pasado un tiempo desde que había sido
abrazado. Él no era exactamente del tipo que invitaba a las
personas en su espacio personal. Incluso las Nosotras Tres
Reinas sólo habían ido tan lejos como tocar su brazo o mano, y
las había conocido durante años.
Pero ahí estaba Casey, colocado, confuso Casey quien estaba
abrazando a Gus como si lo hicieran cada día, y él ni siquiera
se dejó intimidar por el hecho de que Gus aún tenía que
devolverle el abrazo. Y Casey tenía razón, él era bueno
abrazando. Sus cuerpos estaban perfectamente alineados entre
sí, con apenas espacio entre ellos. Los brazos de Casey estaban 137
debajo de los de Gus, con sus manos apoyadas en la espalda.
Gus podía sentir la respiración de Casey en su cuello, y no era
sexy, no era excitante, era sólo... Era bueno. Era dulce y
amable, y Gus no se había dado cuenta cuanto echaba de
menos ser abrazado.
Antes de que pudiera abrazarle de vuelta (y había pasado al
menos un minuto), Casey se echó atrás, saliéndose del espacio
inmediato de Gus, y Gus lo extrañó, joder, extrañó el maldito
toque como su estuviera hambriento por él.
Esto... Esto no era bueno.
Principalmente. Principalmente no bueno.
Casey dijo:
—Eso ha sido genial, hombre. Eso ha sido realmente genial.
—Sonrió con esa sonrisa perezosa que Gus había empezado a
reconocer—. Lo sentí. Hasta los huesos. Siempre se siente bien
tener ese primer abrazo fuera del camino. Hace que los abrazos
siguientes sean más fáciles.
Gus dijo:
—Sí. Bueno. Supongo. Estuvo todo bien. —Sus manos
estaban sudorosas y se sentía un poco mareado, pero su
traicionera boca, aún así, se las arregló para decir:
—Estaré listo la próxima vez.
En todo caso, la sonrisa se Casey se hizo más amplia.
—Es bueno saberlo. ¿Te sientes mejor?
—Uh, ¿sí? Sí.
Casey estaba divertido.
—¿No vas a enloquecer ni nada?
—Esto está pasando justo delante de mí —susurró Lottie
febrilmente en algún lugar detrás.
—No voy a enloquecer —dijo Gus mirándolo—. No voy a 138
enloquecer. No hay enloquecimiento.
Uh-huh. Así que, bebé gang-bang y he visto una camioneta
de servicio de internet frente a tu casa ayer.
—Cosas totalmente sin relación —dijo Gus—. Tú, acosador.
No tienen relación para nada. No es que haya bebés gang-
bang. Eso fue una mentira propagada por alguien con nombre
aliterado, así que, obviamente, no hay que creerla.
—Obviamente —estuvo de acuerdo Casey—. ¿Y la
camioneta del servicio de internet?
—Estoy investigando el lémur volador filipino —dijo Gus y,
Jesucristo, se suponía que debía ser normal. Estaba vistiendo
una camisa hawaiana, por el amor de dios.
—¿Por qué no funciona la grabadora de vídeo de mi
teléfono? —siseó Lottie.
—¿Te gusta el lémur volador filipino? —preguntó Casey.
—Tanto como a cualquier otro —dijo Gus—. Ni más, ni
menos de lo que le gustaría a una persona normal.
—Huh —dijo Casey—. ¿Café negro, Gustavo?
Y, así que Gus dijo:
—Estoy bien contigo. Siendo quién eres. Está bien. Para mí.
Y el futuro. O lo que sea.
Los ojos de Casey se abrieron mucho, y algo que Gus no
llegó a comprender, cruzó su cara, y dijo:
—Bien, eso está realmente bien.
Su voz era más áspera que antes.
Y Gus pensó en decir Espero que puedas decir lo mismo de
mí, pero recordó que Casey le había llamado anormal y raro y
extraño, así que a lo mejor no podía decir eso, todavía no. Una
parte de Gus, una parte arraigada profundo dentro de él, metida
ahí por la vida y el Pastor Tommy, le susurró que no debería 139
tener que cambiar por nadie, que, si alguien no le apreciaba tal
y como era, entonces no tenía cabida en su vida. Pero Gus
ignoró esa voz, porque no estaba convencido de que estaba
haciendo eso por Casey. O, más bien, no solo por Casey.
Puede que quisiera hacer esto por sí mismo, también. Podría
funcionar. O no. Pero Gus tenía internet ahora, y nunca lo
sabría hasta que lo intentara.
Sólo entonces Casey se dio cuenta de lo que Gus vestía.
Miró a Gus de arriba abajo, y, aunque no hubo pasión en su
mirada, nada que se parezca remotamente a la lujuria, hubo
una chispa de algo. Dijo:
—¿Nuevos trapitos? Tremendas sandalias, hombre. Retro.
¿Estás seguro de que no eres un hípster? Apuesto que tomas un
par de dedos de centeno cada noche antes de irte a dormir,
mientras escuchas viejas grabaciones de jazz.
—Oh, Dios mío —dijo Gus. ¿Qué demonios? Yo no hago
nada remotamente parecido a eso. Eso es ridículo. Nadie
debería hacer eso.
—Yo lo he hecho —dijo Casey—. Aún lo hago.
—Bueno, sí —dijo Gus—, pero tú eres un estereotipo, así
que…
Y Casey se rió.
ESTABA bien con eso.
Mayormente.
Sí, los Birkenstocks eran estúpidos, y sus rodillas estaban
frías por los agujeros de sus vaqueros, y realmente odiaba la
camisa con pasión, pero era un comienzo.
Gustavo Tiberius había dado un primer paso. 140
Debería haber sabido que no pasaría sin mencionar.
A las 11:54, la puerta del Emporium se abrió.
Entraron las Nosotras Tres Reinas.
Y solo se detuvieron.
Y miraron.
Gus, por su parte, sabía que los cambios eran difíciles de
aceptar para algunas personas. También sabía que no
necesitaba justificar nada a nadie si sentía que eso era lo
correcto para él. Gus podía cambiar todo lo que quería y no le
debía a nadie una explicación.
(Definitivamente, vio la ironía de esos sentimientos, de que
él, de todas las personas podía hacer cambios cuando y como
quisiera. Gus era casi amigo de un hípster, por lo tanto, su vida
estaba atorada ya en la ironía.)
—Huh —dijo Bertha finalmente.
—Hmm —dijo Bernice.
—Hola —dijo Betty.
Gus las ignoró.
—Bienvenidas al Videoclub Emporium del Pastor Tommy.
¿Puedo sugerirles una maravillosa película del Emporium?
—¿Qué? —dijo Bertha.
—¡Vaya! —dijo Bernice.
—Bueno —dijo Betty—. ¿Qué demonios está pasando? Esto
puede ser porque ha comido demasiada cecina, deberíamos
pararle, y necesita una limpieza de colón.
—Asqueroso —murmuró Gus.
—Tal vez deberíamos haberle comprado ese kit para enemas
—Bernice les susurró a las otras dos—. Sólo como precaución.
—Aún más asqueroso —murmuró Gus.
—¿Crees que se ha dado cuenta de que viste de color 141
naranja? —preguntó Bertha—. ¿Puede ser que el no tomar
suficiente fibra y estar estreñido le vuelva daltónico?
Gus suspiró, porque esta era su vida. Por propia elección.
—Solo pregúntale.
—¡Pregúntale tú!
—Mantequilla en mi galleta —dijo Betty—. Yo lo haré.
Se dirigió hacia adelante hasta estar parada frente al
mostrador. Jugueteó con el cuello de su chaqueta rosa,
mirando a Gus más fríamente de lo que nunca lo había hecho.
—Gus, buenos días.
Como si él no hubiera oído cada una de las palabras que
habían dicho desde que habían llegado.
—Buenos días —dijo Gus—. ¿Han disfrutado de la película?
—Cannonball Run II fue innecesaria y redundante —dijo
ella—. La segunda fue Cape Fear con Gregory Peck y Robert
Mitchum. La química sexual entre ellos estaba por las nubes.
—¿La sexual qué? —Gus se ahogó—. Él estaba intentando
matarlo.
—Exactamente. Ahora. Gus. ¿Por qué vistes como todos los
blancos que alguna vez han estado de vacaciones en Hawái?
—Eso es ofensivo —dijo Gus—. Y racista. Creó. De alguna
manera. Y ni siquiera voy a dignificar eso con una respuesta.
Bertha y Bernice miraron por encima de sus hombros.
La puerta principal se abrió.
—Señoras —dijo Casey alegremente—. Tenía la esperanza
de volver a verlas. Hombre, vosotros, chicos, tenéis a mis
seguidores en Instagram salivando. Eres un famoso de internet,
ahora.
—Gus —dijo Betty mientras él vino a pararse junto a ellos,
Gus decididamente no estaba pensando en abrazar, ¿qué 142
demonios?— Me preguntaba por qué de repente teníamos
cuatro mil nuevos seguidores en dos días. Sólo pensé que
éramos impresionantes y maravillosas.
—Lo sois —dijo Casey—. ¿Por qué tenemos un concurso de
miradas? ¿Puedo jugar?
Se volvió y miró a Gus.
Gus, por supuesto, se sonrojó ligeramente y desvío la
mirada.
—Ohh, —las Nosotras Tres Reinas dijeron.
—Ahora lo entiendo —dijo Betty.
—Santa mierda —dijo Bernice.
—Esto es tan increíble —dijo Bertha.
—¿Qué es lo que está pasando? —preguntó Casey, aún
mirando a Gus.
—Sí, Gus —dijo Betty—. ¿Te importaría decirnos lo que
está pasando?
Desesperado por tener toda la atención dirigida a alguien
más, él dijo:
—¿Por qué tienes tantos seguidores?
Casey se encogió de hombros.
—Te lo dije. Soy escritor.
—¿Qué tiene eso que ver con los seguidores? Y, además, eso
suena ligeramente cultista.
Casey se sonrojó un poco y Gus pensó en abrazos un poco
más.
—Eh. No es tan gran cosa.
Gus frunció el ceño.
—¿Qué no es gran cosa?
—¡Santa mierda! —dijo Bertha, mirando hacia abajo a su
teléfono—. Eres C.S. Richards. 143
—¡Sorpresa! —dijo Casey, viéndose un poco avergonzado.
—¿Quién? —preguntó Gus.
Las Nosotras Tres Reinas le miraron.
Casey sonrió como si Gus fuera lo mejor de la existencia.
—Impresionante.
—C.S. Richards —dijo Bertha—. Escribió una serie de
novelas postapocalipticas de vampiros/hombres lobo muy
popular entre los jóvenes adultos.
—Novelas postapocalipticas de vampiros/hombres lobo. —
Gus repitió—. ¿Qué...qué es...eso?
—Es mucho más complejo de lo que suena —dijo Casey—.
Incluso tuve que guardar notas sobre ello.
—Los he leído todos —Bernice dijo—. Tres veces. Es por
eso que estás aquí, ¿no es así? Para trabajar en el cuarto. Dime.
Dime lo que va a pasar. Ahora. ¿Desmondo terminará con
Catalina o con Martindale? ¿Encontraran el Nexo de Poder y
derrotaran al Conde Vladimite?
Sus ojos eran salvajes y lentamente avanzaba hacia Casey.
—¿Desmondo? —dijo Gus haciendo una mueca—.
¿Martindale? ¿Esos son nombres de personas? Suenan como si
hubieran sido abandonados en la estación de autobuses
Greyhound de los setenta.
—Dijo Gustavo Tiberius —murmuró Betty.
—Conoces la historia, Gus —dijo Bertha—. Hicieron una
película del primer libro. Te hicimos verla el año pasado ¿te
acuerdas?
Y sí lo recordaba, porque las Nosotras Tres Reinas le habían
forzado que fuera con ellas al cine, que estaba a treinta millas,
diciendo que no aceptarían un no por respuesta. Acabó
montando detrás de Bertha en su Vespa, los brazos alrededor 144
de su cintura, un casco rosa en su cabeza que proclamaba que
era un groupie20 de Nosotras Tres Reinas. Fue la peor
experiencia de la vida de Gustavo. Bueno. Una de las peores,
de todas maneras.
—¿Has escrito el libro en el que está basada The Hungering
Blood Moon? —preguntó Gus mirando a Casey—. ¡Pero si esa
película fue horrible!
—¡Lo sé! —dijo Casey riendo alegremente—. Destrozaron
totalmente lo que había escrito. Fue increíble. La vi sobrio, y
me pasé todo el rato deseando que estuviera colocado y en
cualquier otro lugar.
—Me gustó —respiró Bernice, parada a sólo unos
centímetros de Casey ahora—. Me gustó mucho. Tienes que
autografiar algo para mí. Como mis sueños.
—¡Yay! —dijo Casey.
Gus torció la nariz, porque no era adorable, cuando Casey
hacia eso. Y ¿qué demonios? ¿Desde cuándo estaba en su
vocabulario la palabra adorable?
20
ferviente seguidor
—Bernice —dijo Bertha—. Déjalo en paz, sólo un poco. Lo
vas a asustar y entonces Gus va a poner pucheros.
Gus la miró.
—¿Qué parte de mí te sugiere que soy capaz de poner
pucheros?
—Tus labios —dijo Betty—. Has puesto boca de pato.
Gus deseó que hubiera nacido sin labios. Sobre todo, desde
que todos lo estaban mirando intentando confirmar o negar
dicha afirmación.
—Totalmente —dijo Bernice.
—Completamente —dijo Bertha. 145
—Quiero ponerlos en Instagram —dijo Casey.
Gus gimió y apoyó la cabeza en el mostrador y se dio cuenta
demasiado tarde de que debía debatir el hecho de que pondría
pucheros. Sin embargo, no lo haría.
—Casey, ahora que sabemos que eres súper famoso —dijo
Bertha, y probablemente seas asechado por Bernice…
—Y tanto, —susurró Bernice—. Deberías vivir en mi casa y
escribir las historias que te susurro al oído.
—…y su inquieta mente querrá saber ¿qué estás haciendo en
Abby?
Casey se encogió de hombros y repiqueteó sus dedos en el
mostrador, cerca de la cara de Gus. Por un momento, Gus se
centró en ello y solo en ello y fue agradable. No sabía por qué.
—Intentando algo diferente —dijo Casey—. Los Ángeles se
volvió demasiado concurrido para mí, y no podía pensar.
Pensé que algo de aire de montaña me vendría bien. —Miró a
Gus rápidamente antes de volver a mirar a Nosotras Tres
Reinas—. Parece que tenía razón.
—Muy interesante —dijo Bertha—. Y ¿qué estás haciendo
en el Emporium?
—Traerle a Gus su sándwich —dijo Casey. Metió la mano
en la pequeña bolsa de mensajero que llevaba y sacó un
sándwich y lo dejó en el mostrador—. Es pavo y Havarti.
—¿Qué demonios es Havarti? —preguntó Gus.
—Queso danés semi-suave de vaca —dijo Casey—. Te va a
encantar.
—Eso...suena asqueroso —dijo Gus—. Deberías haber dicho
sólo queso. No sé si podré comer queso de una vaca danesa
semi-suave. 146
Casey rió, echando su cabeza hacia atrás. Gus se sitió
excesivamente complacido consigo mismo.
Las Nosotras Tres Reinas le estaban mirando de nuevo.
—¿Qué? —ladró Gus.
—¿Acaba de hacer un chiste? —Bernice les susurró a sus
hermanas y/o amantes.
—Es como su Bizarro Gus —dijo Bertha.
—¿El enemigo te ha lavado el cerebro, cadete? —demandó
Betty.
—¿De qué estáis hablando? —preguntó Casey—. Gus es
gracioso siempre.
Ellas se volvieron lentamente para mirarle boquiabiertas.
Gus las ignoró.
—Puede que no siempre.
Casey rodó sus ojos.
—¿Aún quieres ver una película?
Porque, de alguna manera, Gus se encontró a sí mismo
invitando a Casey esa tarde a ver una película en una de las
televisiones que había esparcidas por el Emporium. No las
había encendido en mucho tiempo, porque por lo general
reproducían un bucle de tráileres y anuncios que el Pastor
Tommy había copiado y que había hecho el mismo.
Pero eso es lo que la gente normal hace, ¿verdad? Pasan el
rato. Y Gus era normal.
—Claro —dijo—. Eso suena maravilloso. O lo que sea.
E inmediatamente se dio cuenta de que nunca jamás debería
volver a hablar.
—Maravilloso —Bertha murmuró hacia las otras Nosotras
Tres Reinas.
—Maravilloso —dijo Casey alegremente—. Voy a elegir 147
una.
Se movió por la tienda, tarareando en voz baja para sí
mismo.
—Gus —dijo Bertha.
—En serio —dijo Bernice.
—Maravilloso —dijo Betty.
Y Gus se negó completamente a reconocer a ninguna de
ellas.
Capítulo 11
CÓMO Ser una Persona Normal
Paso 2: Tener Hábitos Corporales Saludables como una
Persona Normal (Versión Masculina)
Ahora, podría ser algo evidente, pero tener una buena 148
higiene es definitivamente normal. Cabello rebelde y vello
facial son indicadores de no estar siendo normal. La gente a
menudo puede sacar conclusiones precipitadas basadas en la
apariencia, y si su cabello es demasiado largo o si tiene mal
olor corporal, puede ser poco atractivo y no le permitirá
encontrar su sentido de normalidad. Asegúrese de cepillarse
los dientes y usar hilo dental y programar exámenes
proctológicos regulares para estar seguro de oler limpio en
ambos extremos.
Además de tener un aspecto personal exterior saludable,
asegúrese de cuidar de su yo interior. Después de todo, comer
nada más que tarta y queso y burritos hará que su yo interior
expanda a su yo exterior, lo que afectará a su apariencia.
Evitar alimentos gastro-inflamables ayudará a disminuir
situaciones potencialmente embarazosas. Quédese con frutas y
verduras, y alimentos con grasas saludables y carbohidratos.
Si alguien le dice: “Oye, vamos a comer una pizza para
amantes de la carne, con cerveza y pan de queso y
simplemente no tener ningún respeto por nosotros mismos o
nuestros cuerpos”, sugiera una alternativa. Por ejemplo, usted
podría decir: “Oye, hermano, tengo una mejor idea. Vamos a
probar el restaurante vegetariano, saludable para el corazón,
que acaba de abrir en la calle principal. ¡He oído que su col
rizada crujiente y la ensalada de tofu son una bomba!”
Gus podría con esta parte.
Era fácil.
Ya se ocupaba de su cuerpo.
Bueno, en su mayoría.
Su pelo era un poco largo, seguro, pero no tenía ―vello facial 149
rebelde‖ (o en realidad ningún vello facial en absoluto, mucho
menos rebelde). No pensaba necesariamente demasiado en su
apariencia, dejando las flexiones de lado.
No había tenido un grano en semanas, gracias a Dios. Y
tenía dientes y encías fuertes y su lengua era un poco corta,
pero no había mucho que pudiera hacer al respecto. No creía
que oliera particularmente mal, pero supuso que era mejor
chequearlo sólo para asegurarse.
Llamó a Bertha por teléfono la noche siguiente. Ella sonó
sorprendida, pero se recuperó rápidamente.
—¡Gus! ¿Qué puedo hacer por tí?
—Sí —dijo—. Hola. Estoy llamando por un consejo.
—Shhh, —espetó, sonando un poco apagada—. Lo pondré
en el altavoz, solo quédense tranquilas. ¿Oyeron lo que dijo?
Necesita consejo. ¡Estoy segura de que va a hacerlo! Casey
estará tan… ejem. Hola, Gus. Nada está pasando por aquí en
absoluto. Soy sólo yo y nadie más. ¿Qué tipo de consejo estás
buscando?
Gus podría hacer esto. No era tan difícil. Ellos eran amigos,
de algún tipo. Y los amigos se pedían unos a otros consejos.
—Sí —dijo, dispuesto a acabar con esto—. Consejo. Bien.
Ha llegado a mi atención el que necesito comprobar si tengo
mal olor o no. ¿Quién es tu proctólogo?, y ¿lo recomendarías?
Un silencio de muerte.
Gus no sabía si debía repetir la pregunta. Se sacó el teléfono
de la oreja y vio que la llamada estaba todavía conectada.
Finalmente, Bertha dijo, con una voz más bien ahogada:
—¿Quieres que yo te recomiendo un proctólogo?
—Sí —dijo Gus, de repente muy contento de no estar 150
teniendo esta conversación cara a cara.
Más silencio.
Entonces,
—El Dr. Wong es muy... profundo.
—Bien —dijo Gus con un gesto decidido—. Me gustaría
contratar sus servicios.
—Oh, Dios mío, —escuchó un gemido de fondo.
Oyó susurros más apagado antes de que la voz de Betty se
pusiera al teléfono.
—Gus, ¿quién te dijo que olías mal?
—Nadie —dijo Gus—. Yo sólo necesito asegurarme.
—Tú no hueles mal —dijo ella—. Siempre hueles bien.
Como hojas de otoño y galletas de jengibre.
—Eh —.dijo Gus—. Uso un gel de baño llamado ―Galletas
de otoño‖. Eso podría ser.
—Sí, Gus —dijo Betty—. Eso podría ser.
—Así que, sin mal olor.
—Ninguno en absoluto.
—Bueno —dijo Gus—. Supongo que eso facilita las cosas.
—Gus, ¿Qué causó esto?
—Oh nada. Nada de nada. Sólo estaba… pensando. Acerca
de cosas. Y eso.
—De verdad.
—Sí.
—Bueno, este no fue el consejo que estábamos esperando
dar, supongo.
—¿Qué esperaban?
Ella rió.
—Pensamos que ibas a preguntarnos cómo cortejar a Casey.
Gus farfulló durante un minuto y treinta y seis segundos. Era 151
un nuevo récord para farfullar, por lo menos para Gus. Para el
momento en que había terminado, tenía las manos sudorosas y
deseaba que las Nosotras Tres Reinas nunca hubieran oído
hablar de Abby, Oregón.
Pero para su propia sorpresa, dijo,
—Puedo averiguar cómo hacer eso yo mismo.
Y colgó el teléfono.
LA SIGUIENTE mañana, Gus se aseguró de tener una
excelente higiene antes de salir de la casa para el día. Era
sábado, y Casey había mencionado la posibilidad de pasarse
otra vez en el almuerzo para ver otra película. Gus quería
decirle que iba a leer su libro, pero como no tenía ningún
interés en la ficción juvenil, la ficción postapocalíptica, la
ficción de cambia formas y/o vampírica, y los triángulos de
amor bisexuales, probablemente no iba a hacerlo. Sólo
necesitaba averiguar cómo decirlo sin que sonara grosero.
Estaba feliz de que Casey hubiera encontrado tal éxito (bueno,
tal vez no feliz, porque Gus no podía realmente identificar un
sentimiento específico que tuviera por Casey que no fuera
vaga inquietud), pero esas cosas no eran para él. Había tratado
de ver por encima los siguientes pasos en la lista de cómo ser
una persona normal, pero no había nada allí que le ayudara a
decirle a un hípster asexual que no ibas a leer su libro.
Internet le había fallado a Gustavo Tiberius.
Pero él tenía un contrato de dos años por el momento.
Era como un matrimonio arreglado sin amor.
Dios, su vida era dura.
Salió de casa, esta vez con una camisa hawaiana verde y un 152
par de pantalones color caqui, un cinturón marrón, y un par de
sandalias que había encontrado en su propio armario, de hace
un par de años, cuando había decidido ser atrevido durante el
verano.
La campana sonó sobre su cabeza cuando entró en Lottie‘s
Lattes, y una vez más, Lottie estaba parada delante junto a
Casey, como lo había estado los últimos días, mirándolo con
desconfianza. Casey le había dicho el día anterior, que Lottie
estaba segura de que el Gus que tenían en frente era un
impostor, y que su aura estaba mutando en múltiples colores.
Gus había respondido que sin duda él no era un impostor, por
el amor de Dios, y que Lottie no debería estar mirando su aura
tan intensamente.
—Gus —dijo Lottie, con los ojos entrecerrados—. Mejor
actor, ganador, 1961.
—George Chakiris, por ―West Side Story‟.
—Mejor documental corto, del mismo año.
—―Proyecto Esperanza”.
—Hmm —dijo ella—. Voy a hacer tu café, Gus… Si ese es
tu verdadero nombre.
—En realidad —dijo Gus, recordando lo que había
aprendido acerca de ser normal. Necesitaba cuidar mejor de su
cuerpo, y la cantidad de cafeína que había consumido en los
últimos quince años era aterradora—. ¿Puedo pedir el...? oh
jodida mierda, ¿en serio? ¿Tengo que decir eso? Ughh. El
Batido Frutal Fantabuloso de Fresas Explosivas—. Y
después—, por favor. —Y después—, gracias.
Fue perfectamente normal.
Por supuesto, Lottie solo se le quedó mirando. 153
—Buena elección, hombre —dijo Casey—. Realmente es
fantabuloso. Justo cuando crees que has pasado las moras y las
frambuesas, hay un pico de arándanos que simplemente te
golpea y es... hombre, ni siquiera sé. Simplemente pega bien.
—Sí, exactamente —dijo Gus, a pesar de que no tenía idea
de lo que eran los arándanos y por qué debían golpear algo en
absoluto.
—Me mola tú camisa —dijo Casey, mirándolo de arriba a
abajo.
—Oh —dijo Gus—.Gracias. Tú me molas. —Oh mierda—.
Quiero decir, tu camisa. Errr. Y tus... tatuajes. Y tu brazalete.
Lottie empezó a toser bastante alto.
Casey le sonrió tímidamente.
—Gracias, hombre. —Se estiró y se pasó una mano por el
pelo desordenado, retirándolo del rostro y atándolo flojamente
con una correa de cuero. Sus gafas estaban plegadas y
colgando del cuello de su camiseta, la cual anunciaba que él
era un miembro del Kearney, Nebraska Elks Lodge # 984. Gus
casi deseaba saber de dónde había sacado la camisa, pero
pensó que era un secreto hípster y que él no tenía acceso a
dicha información. Se preguntó si había un subterráneo hípster
donde se juntaban y comparaban situaciones irónicas.
—Hey, estaba pensando —dijo Casey—. Si no tienes planes
esta noche, deberíamos hacer algo cuando salgas del trabajo.
Y Gus no estaba preparado para esto.
No había leído nada en su lista de lo normal para hacer frente
a esto.
Ni siquiera había pensado en esto.
Esto... no sabía que era esto.
Así que dijo: 154
—Er. Um. Ugh.
Y Casey dijo:
—Podríamos ir por una pizza y cerveza, ¿tal vez? Si tú
quieres.
Y esto. Esto estaba en la lista. Gus estaba preparado para
esto. Y antes de que pudiera pensar en ello, Gus dijo:
—Oye, hermano, tengo una mejor idea. Vamos a probar el
restaurante vegetariano, saludable para el corazón, que acaba
de abrir en la calle principal. He oído que su col rizada
crujiente y la ensalada de tofu son la bomba.
Lottie dejó caer el batido que estaba haciendo. Explotó en
cuanto tocó el suelo, jugo de mora salpicando sobre toda ella.
—Lo siento, —exclamó ella—. ¡Lo siento mucho! ¡Se me
resbaló!
Gus no le prestó mucha atención porque estaba a mitad de
darse cuenta de dos cosas a la vez: primero, ningún nuevo
restaurante vegetariano saludable para el corazón había abierto
en Abby, y mucho menos en la calle principal. Y dos, ser
normal era mucho más difícil de lo que parecía, porque ¿qué
infiernos acababa de hacer?
—¿En serio? —Casey le preguntó, entregando a Lottie una
toalla para limpiar el batido en su cara y en su pelo de drag
queen—. No sabía que algo como eso había abierto aquí. Eso
suena genial.
—Uhhh —dijo Gus.
—Cierras la tienda de videos, a las cinco, ¿no? Podemos ir
entonces. A probar tu col rizada crujiente y ensalada tofu que
son la bomba.
—Uhhh —dijo Gus.
—Está en mi ojo —dijo Lottie—. Hay demasiadas moras en 155
mi ojo.‖
—Uhhh —dijo Gus—. Te veré más tarde.
Y no, él no corrió fuera del Lottie‘s Lattes, Harry S. Truman
graznando a su lado. Solo parecía como que lo hubiera hecho.
—¡NECESITO ayuda cortejando! —Gus siseo tan pronto
como las Nosotras Tres Reinas entraron en el Emporium.
Ellas se lo quedaron mirando fijamente.
Entonces:
—Esto es lo que esperábamos en un primer momento —dijo
Bertha—. ¿Qué necesitas?
No podía ser tan malo, ¿verdad?
—Puede ser que accidentalmente haya inventado un
restaurante vegetariano en la calle principal y lo haya invitado
ir. —Está bien, sonaba mal—. Pero, para ser justos, él lo
empezó invitándome a ir por pizza y cerveza.
Las Nosotras Tres Reinas hicieron una mueca dolorida.
—Y tú le respondiste con un falso restaurante vegano —dijo
Betty.
—¡Dios mío! —dijo Bernice—. No lo hiciste nada bien, en
absoluto.
—¿Qué tenemos que hacer? —preguntó Bertha, y Gus
decidió que ella era su favorita.
—Ir y alquilar un local en la calle principal y convertirlo en
un restaurante vegetariano para que podamos fingir. Vas a
tener que actuar de camarero, pero si te disfrazamos, él no
debería notar la diferencia. También necesitas aprender cocina
vegetariana. 156
—Está bien —dijo Betty—. Por el nivel de detalle y
complejidad, estoy asumiendo que fijaste la cita para algún
momento del mes que viene.
—¡No es una cita! —Gus dijo, sonando un poco horrorizado,
porque ¿qué si lo era?—. ¡Y es esta noche!
—Oh, hijo —dijo Bernice, poniendo los ojos—. Ya has
terminado de cagarla ahora.
—Berenice —dijo Bertha—. No seas bruta. Solo porque Gus
la haya jodido, no significa que necesites llamarle la atención
sobre ello.
—Sí, Bernice —dijo Betty—. La cagó. No necesita oírlo.
Sabe que la cagó. A lo grande. ¿No, Gus? Ya lo sabes. Tú
sabes que la has cagado.
Gus dijo:
—Hrmph.
—Sí —dijo Betty—. Él lo sabe.
—He resuelto todos tus problemas —dijo Bertha, mirando su
teléfono—. Encontré un restaurante vegetariano en la calle
principal.
—¿En la calle principal? —preguntó Gus—. No hay un…
—Es en Eugene.
—¡Eso está a una hora de distancia!
—O podrías ser simplemente un mentiroso —dijo Bernice—
. Iniciar una relación basada en mentiras. Mentiroso.
—¡Yo no estoy empezando nada!
—Extraño —dijo Betty—. Podría haber jurado que acaba de
pedirnos consejo sobre cómo cortejar.
—En realidad —dijo Bertha— no sólo nos acaba de pedir
consejo sobre cómo cortejar, frenéticamente nos pidió consejo
sobre cómo cortejar. 157
Gus trató de ponerse el puño en la boca y gritó a su
alrededor.
—Guau —dijo Betty—. ¿Te sientes mejor?
—No —dijo Gus. Dejó caer la mano—. Estoy enojado y
vistiendo una camisa hawaiana verde.
—Sobre eso —dijo Bernice.
—No es el momento —Gus gruñó.
—Ah —dijo Bernice—Entendido.
—Ya te hice una reserva —dijo Bertha—. A las siete esta
noche. Te estoy enviando por mensaje de texto la dirección e
indicaciones.
—Ahora recuerda —Bernice dijo —no vayas demasiado
fuerte. No quieres abrumar la conversación. A menos que sea
sobre sus libros. Entonces, será jodidamente mejor que sepas
todos los detalles, lo juro por Dios, Gustavo Tiberius, voy a
asesinarte si no lo haces…
—Um —dijo Betty, tratando de calmar la mirada
enloquecida de Bernice—. Bernice tiene razón en parte. Habla
sobre él. Pregúntale sus intereses. Asegúrate de escucharlo y
hazle preguntas de seguimiento. Gus, tu odias las preguntas de
seguimiento, pero tienes que hacerlas. Así es como funcionan
las conversaciones.
—Además —dijo Bertha, frunciendo un poquito el ceño, —
no trates de entrar en sus pantalones esta noche. Mantenlo con
ropa hasta por lo menos la quinta cita. No quieres que tenga lo
bueno inmediatamente, cuando podría tener pequeñas muestras
primero hasta quedar enganchado.
Gus sólo pudo decir:
—Él es asexual.
Silencio. 158
Entonces:
—Danos un momento, Gus.
Caminaron hasta el extremo opuesto de la tienda donde
procedieron a tener una conversación susurrada, mientras
miraban hacia él de vez en cuando. Gus miró su teléfono y vio
a un mensaje enviado por CÓMO ESTO ES MI VIDA.
musa trbaja timpoxtra no puedo llevar swich. Qers q vya
Lottie?
Gus ni siquiera trató de pensar en lo que significaba que ya
pudiera entender bastante bien el dialecto de Casey.
No. estoy bien. Por favor, continúa escribiendo tu original
libro sobre una sociedad distópica21 para jóvenes-adultos,
como nadie nunca lo ha escrito antes.
LOL! total hilrant. gruñón gus, comediante. Hablamos
dspues xx
Se quedó mirando a esas pequeñas dos equis durante
demasiado tiempo.
21
Una distopía o anti utopía es una sociedad ficticia indeseable en sí misma. Esta
sociedad distópica suele ser introducida mediante una novela, ensayo, cómic o cine.
—¿A qué le estás sonriendo?
Miró hacia arriba. Las Nosotras Tres Reinas estaban paradas
frente a él de nuevo, con sonrisas idénticas en sus rostros.
—Yo no estaba sonriendo —dijo—. Estaba haciendo
estiramientos de labios.
—Gus, hemos cambiado nuestra estrategia de cortejo —dijo
Bertha, y si Gus fuera el tipo de persona de hacer cosas tan
frívolas, le habría dicho a cada una de ellas lo mucho que las
amaba.
—El hecho de que él sea asexual y que tú estés interesado
dice mucho acerca de ambos —Bernice dijo—. Tú eres un 159
hombre encantador, y él sería muy afortunado de tenerte de
cualquier manera. Espero que sepas eso. Estoy seguro de que
él también lo hace.
—Tienes que asegurarte de que esté cómodo —dijo Betty—
Deja que él marque el ritmo de cualquier cosa que pueda
suceder. Pero no entres en esto pensando que algo sucederá,
Gus. No puedes cambiar a alguien para que se adapte a la
forma en que tú quisieras que fuera. No creo que hagas algo
así, pero incluso tener expectativas de algo irreal puede ser
perjudic
Pero Gus pensaba que podría cambiarse a sí mismo y tal vez
eso fuera suficiente.
—El hecho de que él ya te ha dicho sobre su asexualidad
también muestra lo cómodo que se siente contigo —dijo
Bertha—. Nosotras conocimos a una mujer asexual
encantadora allá por los años noventa, que nos lo dijo sólo
después de conocerla por casi un año. No es un secreto, ni
debería serlo, pero refleja una señal de confianza y comodidad
el mencionarlo.
Gus se quedó callado por un momento.
Entonces:
—Él da abrazos muy buenos.
Las Nosotras Tres Reinas suspiraron.
—Ah, ser joven de nuevo —dijo Bernice, las manos
cruzadas sobre su corazón.
—Abrazarse es maravilloso —dijo Bertha.
—Deberíamos abrazar más —dijo Betty.
—Esto no es una cita —dijo Gus, sólo porque sentía como
que era necesario repetirlo.
—Por supuesto que no lo es —dijo Bertha. 160
Son sólo dos chicos pasando el rato —dijo Bernice.
Llegando a conocerse uno al otro —dijo Betty.
—Quizás se encuentran con los ojos del otro y se queden
mirándose por un rato algo largo —dijo Bertha.
—Y quizás él te toque el dorso de la mano —dijo Bernice.
—Y quizás tú suspires solo un poquito —dijo Betty.
—Y tengan una conversación profunda —dijo Bertha.
—Y sea como si estuvieran en su propio mundo —dijo
Bernice.
—Donde nadie más existe —dijo Betty.
—Oh, Dios mío, —Gus gimió—. Por favor paren. Por favor.
Ellas se rieron y él pensó que no era el peor sonido que había
oído nunca.
Dios, se estaba volviendo blando.
GUS NO estaba nervioso.
No, Gus estaba aterrorizado.
Pensó que las Nosotras Tres Reinas podrían haber ayudado.
Y lo hicieron. A su manera.
Pero mientras miraba al reloj arrastrarse a través de la tarde,
se dio cuenta de que estaba tan lejos de su zona de confort
como para que fuera bastante alarmante. A Gus no le gustaban
las situaciones alarmantes. Lo hacían sentir incómodo. Y
cuando Gus estaba incómodo, empezaba a desmoronarse.
En lugar de arriesgarse, decidió cerrar el Emporium
temprano para volver a casa y prepararse para la batalla.
—Puedo hacer esto —le dijo a Harry S. Truman mientras lo
ponía en el trasportín—. Estoy bastante seguro de que puedo
hacer esto. 161
Harry S. Truman no parecía tener una opinión en un sentido
u otro sobre las capacidades de Gus para tener una salida
social con un hípster asexual. Gus no sabía si sentirse aliviado
o insultado.
No. Eso era una mentira.
Se sentía insultado.
NO HABÍA ninguna entrada titulada Cómo Salir como
Amigos con un Hípster Asexual para que Lleve a Algo Más.
Esto era preocupante para Gus.
Había pensado que más personas habrían pasado por esta
situación.
Se desplazó por la página web.
Si quería hacer esto bien, tendría que saltarse algunos pasos.
Se imaginó que le estaba permitido.
Esperaba que no hubiera consecuencias por avanzar sin
seguir el orden.
Esta era una emergencia, después de todo.
Además, ¿qué era lo peor que podría pasar?
Cómo Ser una Persona Normal
Paso 17: Actuando como una Persona Normal
¡Guauu! ¡Felicidades por haber llegado hasta aquí! Con
suerte, usted no se habrá saltado ningún paso para llegar a
este punto. Las consecuencias podrían ser graves de alguna
manera si fuera así. Leer cosas fuera de orden definitivamente
no es algo que las personas normales hagan. Es una buena
cosa que usted no haya hecho eso, cierto, ¿verdad?
—Bueno demonios —dijo Gus concisamente. 162
Y aún así siguió leyendo.
No sería disuadido.
Ahora que usted sabe cómo vestirse como una persona
normal (paso 1), tener un cuerpo limpio y saludable como una
persona normal (paso 2), y sabe cómo matar y despellejar un
alce como una persona normal (paso 11), es momento de
poner toda esa información junta para el siguiente gran paso:
Actuar como una Persona Normal.
Siguiendo los próximos simples pasos, tendrá gente a su
alrededor diciendo “¡Guau! ¿Cuándo has llegado a ser tan
normal?”
—Eso es exactamente lo que quiero —dijo Gus—. ¡Guau,
Gus! ¿Cuándo has llegado a ser tan normal? Oh, no lo sé. Sólo
estoy haciendo lo que normalmente hago. Ya sabes. Ser guay.
Todo va sobre ruedas. Relax, hombre. He trabajado para eso y
nadie va a quitármelo.
Tenía esto.
PASO 17A: Tener una actitud confiada no es para todo el
mundo. Puede ser difícil parecer seguro de uno mismo,
especialmente si usted tiene problemas de confianza. Mientras
puede ser difícil sentirse realmente confiado, puede aún
parecer confiado. Como el gran humanitario y filósofo
Mahatma Gandhi dijo una vez, “Fíngelo hasta que lo logres.”
La gente tiende a gravitar alrededor de aquellos que tienen
seguridad. También ayuda el que las personas con confianza
tiendan también a estar en posiciones de poder, como el 163
directivo de una de las 500 mejores compañías según la
revista Fortune, o un veinteañero con vieja fortuna que nunca
ha tenido que trabajar por nada en su vida y probablemente
siempre tenga una cabeza repleta de pelo, sin importar lo
mucho que otros quieran que se quede calvo porque debería
haber, al menos, algo defectuoso en él.
Es posible que no siempre pueda sentirse seguro, pero los
otros pueden oler la debilidad como los tiburones pueden oler
la sangre en el agua. Así que, mientras que usted pueda ser
dócil y apacible, deje que su león interior ruja y se haga cargo
de la situación. Usar frases poderosas como “Tengo esto” o
“Sí, he estado en mi yate antes y pasé un maravilloso
momento, gracias por preguntar” o “No te preocupes,
simplemente podemos cargar esto a mi tarjeta Amex Dorada
que tiene un límite de gastos notoriamente elevado y una tasa
de interés razonable” hará maravillas por usted. Evite frases
como “Tal vez deberíamos...” o “Si tú crees que es una buena
idea...” o “Mi abuela me impuso un toque de queda y no
puedo llegar tarde o me encerrará en el cuarto de las escobas
de nuevo,” ya que, potencialmente, podrían hacerle lucir
débil. Parecer débil definitivamente no es normal y usted
debería evitarlo a toda costa.
DIECIOCHO minutos pasados las cinco de la tarde, alguien
llamó a la puerta de la residencia de Gustavo Tiberius.
Gus, vestido con la más fina camisa abotonada que pudo
encontrar en su casa (blanca lisa… El Pastor Tommy la había
usado cuando intentó infiltrarse en una reunión de Jóvenes
Republicanos, solo para ser descubierto, ya que no era ni 164
joven, ni republicano). También encontró una corbata rosa
brillante para que fuera su gota de color. Llevaba los
pantalones del trabajo y un par de mocasines que esperaba ser
considerados acertados.
—Me veo como un misionero mormón gay —se lamentó en
el espejo—. Discúlpame, ¿ha oído la palabra del Señor? ¡Es
fabulosa!
Le frunció el ceño a su reflejo.
No irradiaba exactamente confianza, así que cuando llegó el
golpe en la puerta, estaba seguro de que estaba tan cerca de la
normalidad como posiblemente pudiera estar.
Gus nunca podría ser confundido con una persona optimista,
pero se dijo que era posible que los hípsters asexuales tuvieran
una debilidad por los pseudo-gay pseudo-mormones, y por eso,
él era eventualmente parecido a la hierba gatera. Abriría la
puerta y Casey sentiría la urgencia de devastarlo
(platónicamente, por supuesto, con la posibilidad de otro
abrazo o dos que harían que Gus realmente rodara los ojos, que
aceptaría de buen grado).
—Irradiar confianza —murmuró mientras caminaba por el
largo pasillo hacia la puerta principal—. Irradiar confianza.
Irradiar confianza.
Abrió la puerta, irradiando tanto como le era posible.
Por supuesto, Casey simplemente tenía que estar parado al
otro lado, con la misma sonrisa suave y perezosa en su cara. Y
simplemente tenía que tener el pelo echado hacia atrás de
nuevo, con un par de mechones que caían alrededor de la
gruesa montura de sus gafas. Y simplemente tenía que llevar
un suéter cuello en ‗V‘ a cuadros, negro y verde, sobre una
camisa blanca con cuello. Y si eso no fuera lo suficientemente 165
malo, llevaba una corbata de moño verde a juego que, hasta
ese momento, Gus no había descubierto que sería una de sus
mayores debilidades. Si le hubieras dicho a Gus, incluso hace
una semana, que una corbata de moño usada por un hombre
barbudo podría patear el culo a un tipo, por el amor de Dios, y
sería el comienzo de su caída, probablemente te habría
fulminado con su mirada hasta devolverte arrastrando al pozo
del que saliste con el único propósito de decir algo tan ridículo.
Ahora, sin embargo.
Bueno.
Ahora no tenía muchas palabras para nada, además de
adorable y precioso y todas las otras maneras de decir cosas
ofensivas que hacían a Gus querer arrancarse los ojos con una
cuchara oxidada y sin filo.
—Oye, Gus —dijo Casey, pareciendo divertido—. Gran
corbata, hombre. Realmente te queda.
—Sí, bueno —dijo Gus, irradiando tanta confianza como le
era posible—. Lo intento. —Decidió que una persona confiada
cruzaría sus brazos sobre el pecho y descansaría contra el
marco de la puerta. Empezó a hacer precisamente eso, pero
calculó mal la distancia en que tenía que inclinarse y
rápidamente cayó contra la pared— Ja, ja —dijo con confianza
mientras se volvía a parar—. ¿Cómo llegó eso allí?
Casey lo miró fijamente.
—¿La pared? Creo que estaba allí cuando construyeron la
casa.
—Sí —dijo Gus porque él no era otra cosa que
autoconfianza—. Genial, hombre. Genial. —Y luego, para su
gran horror, sus manos se independizaron de su cuerpo e hizo
pistolas con sus dedos, apuntándolos hacia Casey. Su boca, 166
incapaz de resistir, entregó el control a las armas de sus dedos
y dijo—. Pium, pium, pium.
Rápidamente llegó a la conclusión de que las pistolas de
dedos nunca podrían ser hechas con confianza, sin importar
quién fuera la persona. No hicieron nada para sumar a la
conversación (aparte de volverla extremadamente incómoda) y
hacer al usuario de dichos dedo- pistolas sentirse casi incapaz
de resistir la tentación de cerrar la puerta en la cara de un
hípster asexual e ir a enterrarse bajo las mantas de su cama y
esperar el dulce alivio de la inevitable muerte.
Uso sus pistolas de dedos a resguardo. No debería
permitírsele llevar armas de humillación masiva.
—Bien ahí —dijo Casey—. Puedo seguir eso.
Entonces hizo sus propias armas de dedos y se veía tan
jodidamente estúpido que el corazón de Gus tropezó sobre sí
mismo en su pecho, por el amor de Dios.
Él confiaba en sí mismo. Tenía eso.
—Tu corbata de moño es realmente radical —dijo y se
esforzó por no hacer una mueca porque ¿Quién demonios dice
‗radical‘?
Casey se animó.
—¿Sí? Gracias hombre. La vi en la tienda y fue como, siii.
Tengo que tener eso. Es simplemente tan... porque sí. Ni
siquiera lo sé. Sólo tuve esta sensación sobre ella. Así que la
compré.
—Sí —dijo Gus—. Totalmente. Puedo ver totalmente eso.
Gran historia. Bien ahí, hermano.
Casey sonrió. 167
—¿Estás bien, hombre?
—Estoy épico —dijo Gus—.Estoy tan épico, soy como el
Señor de los Anillos la versión musical de Howard Shore,
¿sabes?
—Guay —dijo Casey—. Nunca vi esas películas.
—Son épicas —dijo Gus—. Sólo... bum.
—Sí —dijo Casey—. Vi los anuncios. Yo tenía, como, diez
años.
Bueno, si eso no hacía que Gus se sintiera viejo como la
mierda.
—Entonces —dijo Gus, tratando de no pensar en su
mortalidad asechándolo o los pelos grises que crecerían de sus
orejas,— ¿Estás listo para irnos?
—Claro —dijo Casey—. Tengo que probar esa col rizada y
la ensalada de tofu. Dijiste que son la bomba. Tengo que ver
qué es la bomba para Gustavo Tiberius.
—Sí —dijo Gus—. Totalmente.
Porque Gus tampoco sabía lo que era ―la bomba‖ para
Gustavo Tiberius. No creía que fuera la col rizada o la
ensalada de tofu.
—Solo que no sé dónde está —dijo—. Lottie no sabía de un
nuevo restaurante vegetariano que se hubiera inaugurado en la
calle principal. Yo no vi ninguno de camino hacia aquí.
—Sí —dijo Gus, rascándose la nuca—. Sobre eso. Por calle
principal, me refería a la calle principal. En Eugene. Sorpresa.
—Amigo, —Casey respiró—. Un viaje por carretera.
—Es sólo una hora, —Gus gruñó y cerró la puerta tras de sí.
168
PASO 17B: La gente normal es conocida por moderar la
cantidad de información que da sobre sí mismos. Si bien puede
ser emocionante conocer gente nueva y hacer nuevos amigos,
revelar información íntima demasiado pronto puede hacer que
incluso la más normal de las personas se sienta incómoda.
Usted no quiere espantar a potenciales nuevos amigos por
decir algo equivocado, como hablar de su última cita
dermatológica para tratar su piel descamada o del tiempo en
la universidad donde estuvo tan borracho que vomitó encima
de un gato, se sintió mal, adoptó dicho gato, y lo nombró
Trozos McBurger. Mantenga una cuidadosa distancia hasta
que ambas partes estén preparadas para escuchar
información tan personal.
Ahora, sé lo que está pensando. “Si no puedo hablar de las
cosas que me han sucedido porque pueden ser ofensivas para
otros, ¿de qué se puede hablar?” No temas, porque ahora vas
a aprender las gratificaciones de las pequeñas charlas.
A pesar del nombre, no hay nada pequeño en una pequeña
charla. Una pequeña charla permite que dos o más partes
superen la mayor parte de lo que de otro modo podría ser una
conversación incómoda. La disposición a participar en
pequeñas charlas muestra cómo de normal es usted y cuán
accesible puede ser. Mantenga el contacto visual y asegúrese
de parecer interesado. Si usted es adepto al humor, considere
contar una limpia, no ofensiva, broma. No acapare una
conversación y hable sobre sí mismo. Las pequeñas charlas
son como el tenis, hay una ida y vuelta, y a veces, las reglas no
tienen absolutamente ningún sentido.
Ahora, echemos un vistazo a algunos ejemplos de pequeñas
charlas y/o temas de conversación: 169
—¡Hola amigo! ¿Sabes cómo Moisés hizo su té? ¡Hizo Té
Hebreo!
—¿Qué piensas acerca del (equipo de deportes local)?
—¿Estás planeando asistir a la fiesta de Navidad de la
oficina?
—¡Esos son unos bonitos zapatos! Dime dónde los
conseguiste.
—¿Cómo te fue en el examen de historia?
—¿Tienes un mapa? Me parece que me he perdido en tus
ojos.
GUSTAVO TIBERIUS no era alguien quien necesite llenar
los silencios. Él era perfectamente feliz sin hablar y sin que la
gente hablara con él. Hacía las cosas más fáciles, prevenía que
las situaciones se tornasen incómodas, y hacía que todos
(léase: Gus) no tuvieran que preocuparse por decir algo
embarazoso a alguien que podrían considerar como un posible
amigo (y con quién posiblemente hubieran desarrollado un
pequeño enamoramiento –palabra clave pequeño– la cosita
más pequeñita, tan diminuta que bien podría ser
insignificante).
A Casey Richards, aparentemente no le gustaba el silencio.
Casey, después de superar su emoción de hacer un viaje por
carretera con Gus, se ofreció a conducir. Gus, curioso sobre
qué tipo de coche conduciría un hípster, estuvo de acuerdo
inmediatamente. Gus estaba seguro de que sería un irónico
Volkswagen Escarabajo o una camioneta eléctrica o algún otro
sin sentido similar.
No estaba preparado para la camioneta, del tipo madre-del- 170
equipo-de-futbol, de Casey.
—¿En serio? —dijo Gus, llegando a su destino en el
estacionamiento de la cafetería.
—Sí —dijo Casey, sin asomo de vergüenza, mientras abría
con la llave.
—¿En serio?
—Puedo meter un montón de gente en ella dijo Casey,
encogiéndose ligeramente de hombros—. Y es un fumadero de
la puta madre.
—Ese no debería ser un requisito para comprar un coche—
Gus le regañó.
—¿O debería ser el único? —dijo Casey.
—No —dijo Gus—. No debería.
—O debería, —susurró Casey, con los ojos muy abiertos.
Gus había vivido con el Pastor Tommy durante más de
veinticinco años. Había aprendido desde el principio que era
bastante inútil discutir con un porrero, incluso cuando dicho
porrero no estaba fumado. Nunca ibas a ganar, por lo que era
mejor no intentarlo. Simplemente hacía la vida más fácil.
Subieron a la camioneta y Casey lo miró expectante.
Gus estaba un poco nervioso. ¿Se esperaba que él comenzara
una pequeña charla ya? Trató de recordar cualquiera de los
temas de conversación que había leído antes de salir de la casa
y, por su vida, no podía pensar en soló uno.
Estaba condenado.
Casey dijo:
—Entonces. ¿A dónde?
—Oh —dijo Gus—. Umm. Eugene.
Una sonrisa tiró de los labios de Casey.
—Sí. Ya lo tengo hasta ahí. ¿Dónde en Eugene? Puedo 171
cargarlo en el GPS.
—Correcto —dijo Gus—. Sólo cárgalo en el viejo GPS.
Exactamente.
Casey esperó.
Gus dijo:
—Oh. Necesitas la dirección. Para usar el GPS. Umm. Yo la
tengo.
—Bueno —dijo Casey—. Podríamos necesitarla.
—Ja, ja —dijo Gus, tratando de irradiar confianza—. Una
buena. ¿Sabes cómo Moisés hizo su té? ¡Hizo Té Hebreo!
Casey se echó a reír.
—¿Qué jodidos?
Gus asintió, sus axilas sudando.
—Lo sé, ¿verdad? Qué juego de palabras. Me llegan
siempre. —Sintió alivio porque su primer intento de humor de
esta noche no había caído mal. El sitio web le había dicho que
tenía que tener cuidado con el humor, porque si fallaba, podría
conducir a la peor parte de las pequeñas charlas: los silencios
incómodos.
Gus se sintió más confiado. Buscó en su teléfono y se detuvo
en el último mensaje de las Nosotras Tres Reinas. Leyó la
dirección para Casey, quien la cargó en su teléfono. El GPS
reconoció la dirección y anunció que les tomaría una hora y
trece minutos llegar a destino. Gus pensó que sonaba como el
periodo de tiempo más largo conocido por la humanidad. Se
sintió menos confiado.
Entonces Casey cantó la canción de su gente, tres palabras
que trajeron miedo al corazón de Gustavo.
—Ok. —dijo Casey— Hora de selfi.
Gus dijo: 172
—¿Cómo te fue en el examen de historia?
Casey dijo:
—¿Qué?
Gus dijo:
—Lo siento, pensé que eras otra persona—, y oró por que
fuera suficiente para hacer que Casey se olvidase del selfi.
Sin embargo, Casey era el primer hípster a quien Gus había
tenido una exposición prolongada, y estaba aprendiendo que
no se daban por vencidos fácilmente.
—Eres divertido —dijo Casey—. Aprovecha, Gustavo. Voy
a presionar mi cara contra tu cara.
Y Gus dijo:
—Ump,‖ pero no pudo evitar que Casey tirara de él y los
presionara uno contra el otro, hasta quedar mejilla contra
mejilla. La barba de Casey era tan suave como Gus pensó que
sería, aunque se negó rotundamente a admitir que había pasado
algún tiempo en absoluto pensando en ello. Olía bien, ese deje
a marihuana y menta y algo que era simple e innegablemente
Casey.
—Sonríe, Gustavo —dijo Casey, subiendo el teléfono en
frente de ellos.
Gus puso una especie de sonrisa.
—Casi —dijo Casey—. Estas casi allí.
Gus enseñó sus dientes un poco.
—Demasiado —dijo Casey— Vuelve atrás solo un poco.
Gus cubrió sus dientes.
—Oye, Gus— dijo Casey, como si no estuvieran
presionándose entre sí en una camioneta tratando de tomarse
un selfi—, toc, toc.
—¿Qué? 173
—Toc, toc.
Y porque estaba decidido a no seguir tanto su acercamiento a
Casey antes de hacer algo estúpido como besar su mejilla, dijo:
—¿Quién es?
—Un tiburón.
—¿Cuál tiburón?
—Un tiburón que acaba de comerse a toda tu familia y que
ahora va a comerte a ti.
Gus no pudo detener la sonrisa aún cuado trató, porque eso
era tan estúpido.
—La tengo —dijo Casey, sonando petulante. Apretó el
cuello de Gus brevemente antes de alejarlo.
—Me engañaste —dijo Gus—. Esa fue una broma horrible y
tú eres una persona horrible.
—Me siento muy mal por ello —dijo mirando su teléfono—.
Hola, seguidores. Hice que sonriera. ¿No es increíble? Hashtag
la evolución de Gruñón Gus será televisada. Hashtag aventuras
en un pueblo de montaña. Hashtag hombres con corbatas.
Hashtag nervios de la primera salida. Hashtag cuatro veinte es
un estado de ánimo. Y publicado.
Gus lo miró boquiabierto.
—¿Qué? —Casey preguntó mientras arrancaba la camioneta.
—Uhm —dijo Gus. Había oído mal, obviamente. No habían
dicho nervios de la primera salida, porque eso sonaba casi
como si fuera una cita. Había dicho probablemente ―nuevo
trending topic saliendo‖, que sería una cosa del Instagram
como LOL. Sí. Eso era exactamente. Tiempo de seguir
adelante—. Así que. Casey. Por favor. Cuéntame más sobre ti.
Se dijo a sí mismo que era un buen comienzo.
—¿Qué quieres saber? —preguntó Casey. 174
Hijo de puta. Así no era como funcionaban las pequeñas
charlas. Gus se recordó a sí mismo que tenía que mantenerse
distante. Jugar relajado. Se encogió de hombros.
—Cualquier cosa inteligente sobre tí, —y se preguntó por
qué aún le estaba permitido salir en público.
Casey resopló.
—Qué tal esto. Voy a hacerte una pregunta y luego me
puedes hacer una pregunta y podemos ir y volver. —Salió de
la zona de aparcamiento hacia la calle principal, encarando
hacia la Interestatal 5—. Tienes que responder con honestidad.
Si no quieres responder, simplemente dilo y podemos pensar
en una pregunta diferente. Recuerda: espacio para compartir.
Eso sonaba factible. Y peligroso.
Gus dijo:
—De ninguna manera. —Tosió—. Quiero decir, sí. Seguro.
Suena bien.
—Bien. ¿Quieres que vaya yo primero?
Gus pensó que sonaba horrible, pero no había pensado en
una pregunta todavía.
—Sí.
—Bueno. ¿Alguna vez has fumado hierba? —Sin vacilar,
como si hubiera estado esperando para hacer esa pregunta. Gus
se preguntó cuántas preguntas más tendría guardadas.
—Uh —dijo Gus—. Sí. Lo he hecho.
—¿Con quién?
—Creo que es mi turno de hacer una pregunta —dijo Gus.
Casey entrecerró los ojos.
—Hmm. Tienes razón, hombre. Adelante.
Charla. Charla. Él podría hacer una pequeña charla normal
—¿Cuáles son tus deseos y sueños para el futuro? —Y... 175
jodida sea su vida.
—Va —dijo Casey—. Eso es profundo.
Gus deseó tener un botón de rebobinado. O un botón para
expulsarse.
—Supongo que... no sé, hombre. Supongo que sólo quiero lo
que todo el mundo quiere. Quiero ser feliz. Quiero hacer algo
que importe. Quiero hacer felices a los demás. Quiero enrollar
el porro más gordo del mundo y fumarlo por semanas. Quiero
escalar el Sendero de los Apalaches. Quiero adoptar un pájaro
y llamarlo Falcor. Ya sabes, lo común.
—Nada de eso es común —dijo Gus—. ¿Falcor? Qué
demonios.
—Síp —dijo Casey—. Pero ¿no suena impresionante? Mi
turno. ¿Con quién has fumado hierba?
Y Gus debería haber sabido que Casey no lo dejaría pasar.
Se preguntó si debería pasar de esta pregunta. Abrió la boca
para hacer precisamente eso cuando dijo:
—El Pastor Tommy. Él... uh. Mi papá. Él amaba fumar. Lo
había hecho por años. Al principio era sólo por placer. Porque
quería hacerlo. Y entonces fue para ayudarle con el dolor.
—Suena como un buen tipo —dijo Casey en voz baja.
—Sí —dijo Gus, tratando de mantener su nivel de voz—. El
mejor, la verdad.
—Tienes suerte de haber tenido eso, ¿sabes?
—Lo sé —dijo Gus. Luego:
—¿Tú no?
Casey se encogió de hombros, sin apartar los ojos de la
carretera.
—Durante un tiempo —dijo—. Crecí en Yakima. A mis
padres no les gusta que durmiera por ahí. No les gusta que 176
haya dormido con hombres. No les gusta que realmente no
quisiera dormir con nadie. No les gusta que fume hierba. No
les gusta que encontrara éxito sin ir a la universidad. No les
gusta que me mudara a Los Ángeles. Fue un espectáculo de
mierda, hombre. Por un algún tiempo. Salí a despejar mi
cabeza. Realmente no he vuelto desde entonces.
—¿Quisieras hacerlo?
—¿Regresar? Seguro. Un día. No ahora. Me gusta lo que
tengo ahora. Mi turno. Película favorita de todos los tiempos.
—Creature from the Black Lagoon —dijo Gus—. Manos
abajo
—¿No, mierda? Puedo respetar eso. La vi cuando era un
niño. Justificada.
—¿Cuál es la tuya?
—Oh hombre —dijo Casey—. Vas a ponerme las Cejas del
Juicio.
—¿Qué? —preguntó Gus, apenas conteniéndose de levantar
las manos y cubrirse las cejas.
—Yo no tengo de eso.
—Si las tienes. Son retorcidas.
—¿Es de Michael Bay? —Gus exigió—. ¿Tu película
favorita es una de Michael Bay? Si es así, necesitas parar y
dejarme salir ahora, porque eso es horrible y debes estar
avergonzado de tí mismo y yo no puedo ser visto en público
contigo.
—No es de Michael Bay —dijo Casey, volteando los ojos—.
Pero tienes que admitir que The Rock fue bastante buena.
—Yo no tengo que admitir nada —Gus siseo—. Y esa
película fue aceptable a lo sumo, la única razón es que tiene a
Sean Connery llevándose a sí mismo al nivel más bajo con el 177
fin de conseguir un cheque.
—Sí, sí. Bien, ¿estás listo?
—Dilo —dijo Gus—. Y recuerda, soy dueño de una tienda
de videos, así que mi opinión es más importante.
—Correcto. Es de la última década. Hmm. Tal vez de hace
once años.
—Bueno. Pero si nombras cualquier película con Jennifer
López, estás castigado de por vida.
—Nah —dijo Casey—. Elenco. Billy Bob Thornton y…
—Love Actually —dijo Gus inmediatamente. Entonces—,
¿en serio? ¿De verdad, Casey?
—¡Oye! No puedo evitarlo, amo el amor.
—Grotesco —Gus murmuró—. Esa fue la peor frase de la
historia. Me avergüenzo por tí.
—Ahí están las Cejas del Juicio. Sabía que harían acto de
presencia.
—Bueno, síp. No puedo no juzgar.
—Veo a través de ti, Gustavo Tiberius —dijo Casey—. No
creas que no lo hago. Tú, fachada con ese frio y duro exterior,
pero en el fondo, no eres más que un gran viejo oso de peluche
con el corazón lleno de rayos de sol que quiere liberar al
mundo. Recuérdalo, yo sé tú secreto. Eres un Oso Amoroso22.
Gus se lo quedó mirando.
—Nada de lo que acabas de decir se debería utilizar para
describir a nadie, nunca. —Pero se preguntó cuánto podía ver
Casey. O, más bien, cuánto quería él mostrarle a Casey. No de
un modo Oso Amoroso, por supuesto, porque ¿qué demonios?
¿Pero de otros modos?
Quizás. Quizás un montón.
Y Dios, si eso no lo asustaba como la mierda 178
PASO 17C: Socializar en lugares públicos puede ser difícil
para aquellos que no están preparados. Y si usted no está
preparado, es probable que no vaya a actuar normal.
Lo primero que debe saber es que es imposible complacer a
todos, por lo que ni siquiera debería intentarlo. Las opiniones
son como los esfínteres, ya que la mayor parte de la gente los
tiene, sólo que algunos son más fuertes que otros y puede ser
terriblemente molesto si no se manejan correctamente. Cuanto
menos se preocupe por las opiniones que otra gente tenga
sobre usted, mejor estará. La gente normal tiende a no pasar
tiempo preocupándose por lo que otros piensen. Sin embargo,
es probable que esté aquí debido a las opiniones de los demás,
y eso está bien también. Puede parecer confuso y que no tenga
sentido, pero lo tendrá al final. Trate de no preocuparse tanto
22
En el original Share Bear, nombre de uno de los personajes de los Ositos Amorosos
conocida en España y Latino América como Generosita.
acerca de ser normal. Dicho esto, ¡continúe leyendo para
aprender cómo ser más normal!
En segundo lugar, tenga en mente que los intereses y/o
aficiones que pueda tener podrían no ser compartidos por
todos. De hecho, algo que usted haga por diversión puede ser
considerado "extremo" o "desagradable" por otros. Asegúrese
de ser consciente de la gente que lo rodea y evalúe el ambiente
antes de hacer algún anuncio sobre que usted es un
taxidermista en ciernes y que acaba de rellenar a un armadillo
que encontró a un lado de la carretera, o que usted es un
satanista y está buscando su primer sacrificio para llevarlo a 179
cabo durante la luna nueva, cuando el mundo está en su punto
más oscuro. La gente puede no compartir sus intereses y no es
de buena educación, o normal, obligar a nadie para que lo
haga.
Y esto nos lleva al tercer punto: asegurarse de tener un buen
control sobre sus emociones. Podría haber gente por ahí que
no son normales y que irán contra todo lo que has aprendido
hasta aquí. Puede ser difícil encontrar una respuesta
emocional apropiada cuando alguien se le acerca y dice que
apoya algo a lo que usted se opone firmemente, como carne
distribuida gratuitamente o llevar pulseras de goma a cada
evento de caridad conocido por la humanidad. Aprender a
reprimir sus emociones es, sin duda, normal y va a crearle un
ambiente positivo y seguro.
Por ejemplo, Billy es invitado a una cena en la que no está
familiarizado con la mayoría de los otros invitados. Mientras
esperan los entremeses, un conocido de Billy, una mujer
llamada Rhonda, se acerca a Billy y le exige sexo furioso
porque ella no lo ha perdonado por alguna nimiedad de hace
años que Billy ni siquiera puede estar seguro de que realmente
haya ocurrido. La opinión de Billy es que Rhonda está loca,
pero él lo mantiene para sí mismo, montando su propia ira,
rechaza su demanda de sexo furioso, y en cambio sugiere que
jueguen un partido de canasta y posiblemente ir por unas
malteadas de chocolate al día siguiente.
¿Adivine qué?
Final retorcido.
Billy se casa con Rhonda un año más tarde.
180
Durante la primera "salida" (y honestamente, Gus
probablemente iba a obsesionarse con esa palabra por la
eternidad), aprendió las siguientes cosas sobre Casey y él
mismo:
Casey podía doblar la lengua, y tenía una peca en la frente
que casi tenía forma de corazón.
Casey comenzó a escribir sus libros post-apocalípticos de
cambia formas lobos/ vampiros por una apuesta y cuatro años
después, tenía un agente, libros en la lista de Bestsellers del
New York Times, y una fecha límite con la que probablemente
no iba a cumplir para el último libro porque ―yo no puedo
encontrar la manera de resolver el triángulo de amor bisexual y
estoy pensando en simplemente dejarlos ser un trío, pero mi
agente dijo que mi lector promedio son niñas de dieciséis años
y no sé si tengo lo necesario como para corromperlas así.‖
A Casey le gustaba mirar a Gus cuando hablaba, lo que
generó una aterradora experiencia de conducción.
A Gus le gustaba cuando Casey lo miraba, lo que generó una
aterradora experiencia de vida.
Casey tenía una gran red de amigos en Los Ángeles que
absolutamente no entendían por qué se mudó a Abby, Oregón,
un lugar del que ninguno de ellos había oído hablar. Habían
tratado de convencerlo para que no lo hiciera, pero no pudo ser
disuadido porque ―Los Ángeles es impresionante, hombre,
excepto cuando lo único que hace es ahogarte‖.
Casey fumaba hierba casi a diario, pero no lo hizo hoy
porque quería asegurarse de que Gus no creyera que Casey
estaba bajo su influencia en cualquier momento durante su
primera salida porque ―no quiero que tú sobre-analices nada‖,
lo que provocó que Gus comenzara a sobre-analizar todo. 181
Gus le contó sobre cómo había conocido a las Nosotras Tres
Reinas, sobre como solía burlarse de Lottie por la aliteración
del nombre de su tienda, sobre el mensaje inspirador del día
(Cada día es una primera oportunidad para algo nuevo) y
cómo creía que, o bien el calendario era perceptivo, o las
Nosotras Tres Reinas irrumpían en su casa todos los días y
cambiaban el mensaje con el fin de joderlo porque estaban
llegando a ser demasiado precisos para ser coincidencia.
—¿Ah? —dijo Casey—. ¿Así que hoy es tu oportunidad
para algo nuevo?
Gus se sonrojó terriblemente.
Casey dijo:
—Ahí está.
LA COL Y la ensalada de tofu resultaron ser repugnantes.
Pero Gus controló sus opiniones porque Internet le dijo que
lo hiciera. Estaba controlando sus emociones porque era lo
normal para hacer. También estaba ahogándose con algo que
sabía a culo con hojas verdes.
Casey dio un mordisco a la col rizada y al tofu, hizo una
mueca, y dijo:
—Esta mierda es repugnante.
Gus, normal como todos los demás, dijo:
—Hmm, —mientras masticaba a través del dolor.
—En serio, hombre —dijo Casey—. Se siente como si
hubiera sido golpeado en la cara con cada sentimiento triste
que he tenido en mí vida.
—Interesante —dijo Gus, pensando que esto posiblemente
era una pequeña charla, en lo cual ahora era un maestro—.
Cuéntame más. 182
—Quiero devolverlo —dijo Casey, frunciéndole el ceño al
tazón delante de él—. Y quiero avisar a cualquiera que venga
aquí, para salvarlo de un destino peor que la muerte, porque es
demasiado tarde para mí.
Gus se sintió mal, pero mantuvo sus emociones bajo control.
—Fascinante. Habas frescas.
—¿Te gusta? —Casey exigió.
Gus sabía que podía mentir, y no había leído nada acerca de
si era o no propio de gente normal mentir, pero no estaba muy
seguro de que la gente normal comiera col rizada y ensalada de
tofu y lo disfrutara. Honestamente, no se sentía como algo que
la gente normal haría. Gus suspiró porque su vida era tan
complicada.
—No —dijo—. No es la bomba.
—¿Verdad? —Casey exclamó—. Es como lo contrario a la
bomba. Es la anti-bomba.
Gus hizo una mueca. Así que no era una buena primera
salida.
—Lo siento —murmuró, mirando hacia abajo en el lío que
había delante de él.
—Oye —dijo Casey, inclinándose y apretando brevemente
la mano de Gus antes de soltarla—. Esto no fue tu culpa. Tú no
pariste ésta abominación. Amigo. Ni siquiera quiero subir esto
a Instagram, así de malo es.
—Oh, no —dijo Gus—. ¿En que se convertirá el mundo?
—En serio. Necesitamos encontrar pizza. Y cerveza. Incluso
podemos hacer que sea una cerveza artesanal, si tienes el
antojo.
El camarero apareció en su mesa. 183
—¿Cómo está todo?
—Asqueroso —dijo Casey en serio—. Su ensalada ofendió
mis papilas gustativas y me gustaría dejar el local.
—Lo lamento, señor —dijo el camarero, un poco
desconcertado—. Estoy seguro de que podría traerle otra cosa
que podría…
—¿Tiene pizza con salchicha? —preguntó Casey.
—Um. No. Este es un restaurante vegetariano. Aquí no
comemos nada que haya tenido un rostro.
—Entonces no puede traerme nada que yo quiera. Aparte de
la cuenta. —Volvió a mirar a Gus—. Lo intenté, hombre. Lo
siento. Pero necesito carne para vivir. Soy carnívoro. Quiero
comer cosas que tengan rostros.
Gus se ahogó, pero de alguna manera se las arregló para
asentir.
Casey era un ruidoso idiota obstinado, que no mantenía sus
emociones bajo control.
Gus pensó que eso podría ser un poco impresionante.
ENCONTRARON una pizzería a mitad de camino de vuelta
a Abby, un pequeño hoyo-en-la-pared donde el piso estaba
pegajoso y la comida grasienta.
A Casey le encantó y subió a Instagram todo el asunto.
Gus pensó que era un poco excesivo, pero mantuvo su
opinión para sí mismo.
Durante el resto de la noche, Gus tuvo una sensación extraña
en el pecho cuando observaba a Casey, mientras hablaba con
él. Mientras hacía todo lo posible por hacerlo sonreír. Por
hacerlo reír. Especialmente por hacerlo reír, porque Gus estaba 184
convencido de que era el sonido más bonito que había oído en
mucho tiempo.
No fue sino hasta que la noche estaba terminando que pudo
averiguar qué era ese sentimiento.
Casey, por alguna razón, sintió la necesidad de acompañar a
Gus a su puerta después de estacionar la camioneta. Gus creyó
que era un poco incómodo y raro, pero estaba decidido a no
hacerlo peor. La mejor forma de hacer eso, él lo sabía, era
dejar que Casey lo guiara, ya que Gus estaba seguro que la
cagaría de alguna manera y haría algo anormal o raro o
extraño.
Eso no lo frenó de tener un mini ataque de pánico
internamente mientras estaban en el porche. ¿Cómo
terminaban esto? ¿Se daban la mano? ¿Se besaban? Casey dijo
que estaba mayormente bien con los besos, pero Gus pensó
que podría ser demasiado pronto para ello. Para ambos.
¿Hacían planes para salir de nuevo? ¿Cuándo volvería a ver a
Casey? ¿El lunes en la cafetería? ¿En algún momento durante
la semana que viene? ¿Era ésto una cosa sólo de amigos o en
realidad era una cita? ¿Gus siquiera quería que fuera una cita?
¿Lo hacía Casey? ¿Y por qué los ojos de Casey estaban tan
jodidamente brillantes y bonitos, y por qué Gus quería mirar
en ellos con nostalgia como si fueran lo único en el mundo?
—¿Tienes un mapa? —dijo Gus—. Porque me parece que
me he perdido en tus ojos.
Casey lo miró boquiabierto.
—Oh mierda —Gus gimió, deseando la muerte. Esperaba
que Casey no lo tomara mal si Gus le dijera que no lo podía
ver de nuevo porque tenía que mudarse al rincón más alejado
del mundo para escapar de su propia idiotez. Solamente 185
sería…
—¿Puedo abrazarte? —Casey preguntó en cambio, como si
estuviera nervioso y preocupado de que Gus dijera que no. Gus
ni siquiera tenía que pensarlo dos veces.
—Sí, por favor —dijo y quiso golpear su cabeza contra la
pared por no sonar infinitamente más duro que eso.
—Impresionante —dijo Casey, una sonrisa tirando de sus
labios—. Ven aquí, Gruñón Gus.
Gus ni siquiera frunció el ceño ante eso. Se imaginó que la
gente normal no lo haría. Y él estaba bien encaminado en
convertirse en normal. Los apodos eran normales, y Casey le
había dado un apodo.
Hubo un breve momento incómodo, cuando Gus estaba
inseguro de dónde poner sus manos. Parecía importante, su
ubicación. Era el segundo abrazo con Casey, pero sería su
primera vez respondiendo, y quería hacerlo bien. Lo había
arruinado la primera vez, al menos un poquito, pero el
calendario inspirador le había dicho que era un nuevo día y
una primera oportunidad para algo nuevo.
Tenían casi la misma altura, Casey tal vez un poquito más
bajo. Gus trató de mantener el contacto visual, pero no podía
conseguirlo, porque esto era lo más cerca de alguien que se
había permitido estar en mucho tiempo. Se sentía
claustrofóbico, casi. Insoportablemente íntimo. Quizás era
demasiado pronto. Quizás era demasiado y…
Casey se inclinó primero. Sus brazos se enroscaron alrededor
de Gus, pasando bajo sus brazos de nuevo, igual que la
primera vez. Gus se preguntó si así era como siempre
abrazaba, se preguntó si así sería la forma en que lo podría
abrazar siempre. Ese pensamiento, de que él conocía una parte 186
de Casey, de que sabía cómo abrazaba, hizo que ese extraño
sentimiento en el pecho de Gus creciera un poquito más.
La barbilla de Casey se apoyó en el hombro de Gus, y volvió
su rostro levemente hacia el cuello de Gus, la nariz
presionando en su garganta.
¿Y Gus?
Gus lo manejó de puta madre.
Llevó sus brazos arriba y alrededor de los hombros de
Casey, envolviéndolos alrededor del cuello de Casey, tirando
de él más cerca. Casey hizo este pequeño ruidito feliz en la
parte posterior de su garganta, atrapado en algún punto entre
un suspiro y un gemido. A Gus le gustaba ese sonido. A Gus le
gustaba ese sonido bastante.
Nunca tuvo esto en realidad, no antes. No con alguien que
podría ser una potencial pareja romántica, en al menos algún
sentido. Se preocupó por un momento si un cierto nivel de
excitación de su parte podría arruinar esto, si su polla sería el
Benedict Arnold de las pollas y lo traicionaría.
Pero no sucedió. Había excitación allí, Gus podía sentirla
burbujeando bajo la superficie. Sin embargo, fue una cosa
pequeña, una cosa insignificante, superada por esa brillante,
maldita sensación en su pecho. A medida que sus dedos
rozaron el pelo en la nuca de Casey, Gus entendió de qué se
trataba.
Felicidad.
Era felicidad.
Gus estaba un poco estupefacto con la idea de que no podía
recordar la última vez que se había sentido feliz. Y por qué
sería que estaba sucediendo ahora.
Respuestas simples, esas. 187
No había sido feliz desde que el Pastor Tommy murió.
Él era feliz ahora debido a un hípster asexual.
Estaba tan jodidamente jodido.
Capítulo 12
CÓMO Ser una Persona Normal
Paso 18: Cómo Tener una Vida Social Normal
¡Felicidades! Ha llegado tan lejos en su travesía para
volverse completamente normal. Debería sentirse orgulloso de 188
usted mismo. Puede ser difícil contener aquellas
excentricidades molestas que hacen que usted sobresalga
como un pulgar dolorido, pero mientras continúe siguiendo
estos pasos, ¡la gente debería estar comentando sobre lo
normal que es usted en muy poco tiempo!
Ahora es tiempo de tomar todo lo que ha aprendido y
aplicarlo a lo que podría ser una situación de riesgo: tener
una vida social. Puede ser difícil sentirse cómodo en un
entorno social, dado que se esperará que responda y se
comunique con los demás en lo que podría ser un escenario
poco controlado. No hay pautas específicas sobre cómo puede
ir cada evento social. Dependerá de las personas
involucradas, el entorno, el motivo de la reunión, y muchas
otras variables que deberán ser evaluadas antes de que tome
una decisión sobre cómo actuar en consecuencia.
Por ejemplo, si usted entra en una habitación y la gente está
vistiendo de negro y llorando o susurrando discretamente, es
probable que haya entrado en un velorio o un funeral, y no
debería preguntarle a nadie del cuarto si le gustaría ir a jugar
una ronda de minigolf, porque esta fiesta es bastante patética.
Para más información sobre cómo actuar en un funeral, por
favor haga clic aquí para ser re-direccionado.
Otro ejemplo sobre evitar situaciones incómodas podría ser
la exuberancia de una persona. Digamos que usted está
interesado en alguien y le gustaría llegar a conocerle mejor.
¿Qué momento más perfecto para hacerlo que en un entorno
social rodeado de otros? En lugar de estar parado en una
esquina y observar al objeto de sus afectos como una persona
desquiciada, vaya y hable con él. Coméntele un hecho
interesante, normal, sobre usted mismo, como un rompehielos. 189
Podría decir, “Hola, no pude dejar de notar que a usted le
gusta el Zinfandel blanco23. En una ocasión, machaqué con
mis pies una tinaja de uvas y luego nos las bebimos, después
de fermentar.”
Sin embargo, y esto está dirigido más hacia aquellos
hombres, a quienes puede serles difícil eludir ciertos casos en
los que su cuerpo está más preparado para la “interacción”
que el resto de ustedes lo está. Para ver los pasos sobre cómo
ocultar una erección, por favor haga clic aquí para ser re-
direccio…
CÓMO Ocultar una Erección
Esta puede ser una situación difícil, ¿cierto, caballeros?
Aquí está usted, ocupándose de sus propios asuntos cuando
una chica guapa o un tipo atractivo pasa delante suyo, o ve a
esa actriz en un cartel de película, o el carnicero de la tienda
de comestibles le pregunta si desea una muestra de salchicha,
o una brisa sopla simplemente de manera equivocada y se
23
White Zinfandel, vino rosado elaborado con uvas de la variedad Zinfandel.
encuentra en una de las situaciones más incómodas en las que
un hombre puede encontrarse: una erección en público.
Siguiendo estos consejos simples y fáciles, usted puede
aprender cómo evitar, ocultar o disfrazar su erección pública
¡de modo que nadie se dará cuenta!
Paso 1: Planifique con Anticipación
Si usted sabe que su erección va a ser un problema, lo mejor
es planificar “una dirección.” Trate de evitar ropa restrictiva
como spandex o chaparreras de cuero24. Es más difícil de
disimular una erección si la región púbica está apretada.
Por ejemplo, en lugar de usar jeans ajustados, considere 190
usar pantalones cargo color caqui. Considere también vestir
una camisa larga o una riñonera que pueda asentarse bajo en
su cintura. Estos pueden actuar como una cobertura en caso
de que su erección irrumpa en un momento inoportuno.
Paso 2: Uh-Oh, ¿Y Ahora Qué?
Por lo tanto, usted tiene una erección. Y está en un lugar
público como la ópera o un festival étnico de comida. La
vergüenza que usted siente debe ser extraordinaria. ¡Pero
deténgase! ¡No es su culpa! Su cuerpo tiene reacciones
naturales a los estímulos, y en ocasiones, no tiene control
sobre a qué su cuerpo decide reaccionar. Existen varias
opciones que tiene en este momento:
—Pretender que sus manos están frías y ponerlas en sus
bolsillos. Una vez hecho esto, ponga sus manos en puños de
modo que la parte delantera de sus pantalones se eleve de su
miembro, creando menos fricción.
24 10
—Si usted está en la biblioteca, tome un libro de la
estantería y colóquelo delante de su entrepierna. Actúe casual
cuando lo haga para no llamar la atención sobre sus acciones.
—Hacer cálculos. Nada se deshace de las erecciones como
resolver ejercicios de álgebra mentalmente. Si no tiene
habilidades matemáticas, considere enlistar los cincuenta
estados en orden alfabético o tararear su himno religioso
favorito. Cuando la gente escucha a un hombre tarareando
“Qué Amigo tenemos en Cristo,” no estarán pensando en que
este tiene una erección.
—Pruebe viendo la televisión. Recuerde, evite programas de 191
televisión que potencialmente prolongarán erecciones como
Baywatch o Golden Girls. Quédese con algo sencillo que
garantice matar cualquier excitación como Fox News.
Paso 3: El Objeto de Sus Afectos
¡Digo, chicos! ¿Está en una cita con la chica o el chico de
tus sueños? No hay nada peor que intentar tener una
significativa y estimulante conversación sólo para descubrir
que ha estado sobre-estimulado y ahora se enfrenta con un
tremendo problema. Si no tiene pinta de que esté en las cartas
el que vaya a tener suerte, puede quedar atrapado entre un
pene y algo duro. Si está fuera tomando unos tragos, considere
cruzar las piernas y colocar su bebida helada en su regazo. O
bien, cuidadosamente caminar hacia el baño para dar a su
miembro un muy necesario respiro. Sin embargo, tenga
cuidado haciendo esto en un baño público. Asegúrese de que
la puerta del cubículo esté bloqueada y si alguien golpetea
ligeramente el pie debajo de la cabina o usted ve un agujero
en la pared, ignórelo porque eso sólo podría guiarlo a más
problemas como la prolongación de su erección o algún
tiempo en la cárcel. ¡De ambos modos sin duda no va a
impresionar a su cita!
—Oh, mí Dios, ¿quién jodidos escribió todo esto?—. Gus
gruñó, golpeando su cabeza contra las teclas del ordenador.
HABÍAN PASADO semanas desde su primera salida (él
amaba y odiaba esa palabra al mismo tiempo), y Gus estaba
bastante seguro de que tenía algo así como un no-realmente
novio de algún tipo. Nunca había estado en esa posición 192
anteriormente, y estaba realmente inseguro de qué hacer a
continuación.
Por supuesto, podría simplemente preguntarle a Casey, pero
de esa manera se pondría en peligro (porque ¿qué si Casey se
reía de él? O ¿qué si Casey le decía ―no, gracias‖? O ¿qué si
Casey le decía que fue bonito mientras duró, pero que había
encontrado una persona aún más normal de lo que Gus nunca
podría ser e iban a vivir en una felicidad platónica por el resto
de sus vidas?).
Era todo muy confuso para Gustavo Tiberius. Y si había una
cosa que odiaba más que a Michael Bay, era estar inseguro
acerca de algo. Por desgracia, sus enciclopedias no eran de
ayuda y Gus estaba empezando a estar ligeramente asustado de
Internet (en serio, ¿cómo llegaban allí esos anuncios en los
sitios web, sobre cosas que estaba tan solo mirando tres
minutos antes? Gus no era paranoico por naturaleza, pero
estaba más o menos convencido de que la NSA25 estaba sobre
25
Agencia de Seguridad Nacional (National Security Agency)
él, y su historial de navegación era algo que definitivamente,
en su mayoría, no quería revelar públicamente).
Así que se quedó con la segunda mejor fuente de
información de que disponía en un cálido jueves de junio.
Esperó hasta que estuvieron dentro de la puerta antes de
mirarlas y decir,
—Bienvenidas al Emporium de Películas de Alquiler del
Pastor Tommy. ¿Disfrutaron Casablanca? Por favor,
ayúdenme, porque creo que tengo un novio, pero no estoy
seguro.
Las Nosotras Tres Reinas se miraron. 193
Bertha dijo:
—Creo que Casablanca está sobrevalorada, para ser honesta.
¿Y qué quieres decir con que crees?
Bernice dijo:
—Ingrid Bergman era toda una mujer, déjame decirte. ¿Y
cómo es que no sabes?
Betty dijo:
—El romance fue, sin duda, pasable, si me permites decirlo.
¿Y no puedes solo preguntarle si es tu novio?
Gus frunció el ceño.
—¿Creen que están siendo lógicas, pero realmente no lo
son? Y estoy bastante convencido ahora de que su calendario
inspirador está vivo y va a matarme, porque sabe todo lo que
está pasando en mi vida.
—¿Cómo es eso? —preguntó Bertha.
—Estoy teniendo una crisis sobre el estado de mi vida
romántica —dijo Gus, consciente de lo ridícula que esa frase
sonaba y prometiendo no hablar de ello nunca más—. Y el
maldito mensaje del calendario de hoy fue, que voy a
conseguir las respuestas que busco siempre y cuando sepa que
preguntas hacer.
—Oohhh —Las Nosotras Tres Reinas suspiraron.
—Presentimientos —dijo Bertha.
—Ominoso —dijo Betty.
—Yo sabía que no deberíamos habérselo comprado a esa
gitana viajera —dijo Betty.
—¿Vosotras lo habéis comprado dónde? —Gus dijo, ya
pensando en cerrar la tienda y volver a casa a investigar sobre
‗maldiciones gitanas‘ en Internet.
Betty puso los ojos. 194
—Cálmate, Esmeralda. Lo compramos en Wal-Mart en el
estante de liquidación.
—Oh —dijo Gus—. Eso... eso no me hace realmente sentir
mejor.
—No debería —dijo Betty—. Estaba a $1,99.
—Los chicos son tontos —dijo Bertha—. Todo lo que tienes
que hacer es preguntar y tendrás todas las respuestas que
quieras.
—Bueno, claro —dijo Gus mientras Harry S. Truman
mordía suavemente su dedo—. Pero ¿qué pasa si la respuesta
no es una que yo quiera oír?
—Entonces te recuperas y seguirás adelante, y no olvidarás
las lecciones que has aprendido— dijo Bernice.
—¿Ves? —dijo Gus—. Eso suena horrible. Yo no quiero ir
en esa dirección. Prefiero que sea frustrantemente impreciso o
ignorar todo el asunto.
—No tendrás que hacerlo porque no irá en esa dirección —
dijo Betty—. Cualquiera puede ver que ese chico está hasta el
cuello por ti.
Gus hizo una mueca.
—Eso no suena como una cosa buena.
—Es, una buena cosa —Betty le aseguró—. ¿Qué dicen los
niños en estos días? A la mierda con todo. ¡Oh! A él le gustas,
gustas.
—Ew —dijo Gus—. Nunca me digas eso de nuevo.
—El punto es —dijo Bertha—, que tú estás diciéndote a tí
mismo que vas a salir lastimado, cuando lo más probable es
que sea justamente todo lo contrario.
—O podrías simplemente besarlo —dijo Bernice—. Eso
generalmente también funciona. 195
—¿Por qué tengo que hacer algo? —Gus murmuró—. Tal
vez él debería tener que hacerlo.
—Sí —dijo Betty—. Porque él es quien nos pide consejos
sobre cómo conseguir un novio.
—Oh, quema —susurró Bernice.
—¡Hey! —Gus ladró—. ¡Lo estoy intentando!
—Deberías conseguir algo de crema para esas quemaduras
—susurró Bernice.
—Sabemos que lo haces —dijo Bertha —Y es encantador de
ver. No creo que te haya visto sonreír antes de que Casey
llegara a Abby.
—Yo no sonrío —Gus replicó, a pesar de que se había
atrapado a sí mismo sonriendo hace apenas dos días por
absolutamente ninguna razón que no fuera Casey enviándole
un texto que decía cro q ers supr. Lo tomó como que Casey
pensaba que él era súper y no un supermercado, porque de una
manera era agradable y de la otra promovía el canibalismo.
—Probablemente deberíamos ir a la unidad de quemados por
esas quemaduras —susurró Bernice.
—Oh, Dios mío —dijo Gus—. Bernice. ¿Qué demonios?
—¿Dónde está tu quizás novio? —preguntó Betty.
Gus rodó los ojos.
—Hice que se quedara en la cafetería para terminar el
capítulo en el que está trabajando. Necesita entregar la
siguiente parte para finales de junio y ha estado aplazándolo.
Le dije que no puede venir aquí hasta que no lo haya hecho.
Casi demasiado rápido para poder seguirla, Bernice estaba
parada frente a él, su mano cerrada empuñando su camisa
hawaiana roja, tirando de él hasta que estuvieron cara a cara.
—¿Está trabajando en DesRinaDale? —exigió—. Habla, 196
muchacho. Cuéntame los secretos que escribe en sus páginas
antes de que haga sangrar tu nariz en una gloriosa venganza.
—¿Antes de que tú qué? —Gus chilló.
Bertha suspiró.
—Ella realmente ama esos libros.
—Un poco demasiado si me lo preguntas —dijo Betty.
—Uh —dijo Gus—. ¿Chicas? ¿Un poco de ayuda?
—Ellas no pueden oírte —Bernice siseó—. ¡Dime lo que
quiero saber!
—¡Yo no sé qué es DesRinaDale!
—¡Es Desmondo, Catarina y Martindale! —casi gritó—. ¡Es
la forma en la que combino26 sus nombres!
—No entiendo nada de lo que acabas de decir —dijo Gus,
luchando por escapar.
—¡Bah! —chilló ella, sacudiéndolo un poco.
26
Shippear– shippear en el mundo de las redes sociales (Facebook, twitter, Instagram,
etc.) así como en el mundo del fandom y del fanfiction, significa juntar una persona con otra
(EMPAREJAR). Viene de la palabra ―relación‖ en inglés (relationship). Ejemplo: para la saga
de Harry Potter, es popular la pareja de Draco Malfoy + Harry Potter, que como pareja
shippeada sería ―DRARRY‖–―DRA‖ por Draco + ―RRY‖ por Harry.
Para ser una señora mayor, era terriblemente fuerte. Gus hizo
una nota mental de aumentar su régimen de entrenamiento
para asegurarse de poder tomar a Bernice en una pelea si tenía
que hacerlo. No estaba planificando el resto de su día.
Ella lo dejó ir y tomó algunas respiraciones profundas,
calmantes. Cuando abrió los ojos de nuevo, la ―fan-furia ya no
la dominaba y se parecía a la dulce anciana que había conocido
por años.
—Lo siento, querido —dijo dulcemente—. A veces me
olvido de mí misma cuando yo-Hulk aparece. Me tomo a
DesRinaDale muy en serio. No puedo prometerte que no 197
volverá a suceder, pero sólo sé que me disculpo de antemano.
—Eso no es tan reconfortante como piensas que es —dijo
Gus—. Y tal vez Casey ni siquiera quiere salir conmigo. Él es
asexual. A él no le gustan ese tipo de cosas.
Bertha frunció el ceño.
—Ahora estás generalizando y eso no es justo. El sexo y el
romance no siempre tienen que ir de la mano, Gustavo. Y hay
una diferencia entre ser asexual y aromántico. Los asexuales
experimentan poca o ninguna atracción sexual. Los
aromanticos experimentan poca o ninguna atracción
romántica. No son iguales. Y puedes ser uno sin ser el otro. O
ambos. O ninguno.
—Sólo tienes que decidir lo que quieres —Betty le dijo—. Y
decidir lo que quiere de él. Si es recíproco, entonces van hacia
alguna parte. Si no lo es, por lo menos tendrás un nuevo amigo
al salir de esto.
Ella tenía razón, por supuesto. Gus sólo estaba tratando de
endosarle sus propias inseguridades a Casey, cuando debería
tratar con ellas por su cuenta. No estaba siendo tan normal
como quería, pero llegaría a ello. Pensó que sólo tendría que
esforzarse más.
—Podría invitarlo al Festival de la Fresa la próxima semana
—dijo a regañadientes.
—¿Te refieres al festival del que dices que es la peor cosa
del mundo? —preguntó Bertha.
—¿Ese festival donde el pueblo se reúne para interactuar y
es el único día cada año en el que activamente intentas irte de
Abby? —preguntó Bernice.
—El festival del que dijiste, y cito: ―Preferiría quemarme
sobre la superficie del sol antes que ser atrapado muerto por 198
causa de, oh Dios mío, un Festival de la Fresa. ¿En serio?
Estos no son los años cincuenta y nosotros no vivimos en
Mayberry. Dispárenme en la cara‖. Fin de la cita. ¿Ese festival
de la fresa?
—Tu imitación de mí es terrible —dijo Gus—. No sueno ni
cerca de ser tan dramático y, ¿qué pasa con tu cara? ¿Tienes un
derrame cerebral? ¿Tengo que llamar al 112?
—Eso es lo que pareces cuando frunces el ceño —explicó
Bertha.
—Me arrepiento de haber hablado alguna vez con alguna de
vosotras, —Gus se quejó.
—Bueno —dijo Bernice—. Esto ha sido encantador. Así
que, ya que estarás yendo al Festival convenientemente
cercano, lo único que queda pendiente es la parte fácil, que es
invitarlo formalmente a ir como tu cita.
Gus nunca entendió lo que era el terror verdadero, hasta ese
momento.
CÓMO Invitar un chico a una Cita
¡Entonces! Tiene el ojo puesto en alguien, ¿verdad?
¡Felicidades! Es una sensación maravillosa, el encontrar a
alguien con quien conectar. Y ahora, está listo para dar el
siguiente paso y pedirle una cita. Puede ser machaca-nervios,
seguro, pero con estos pasos fáciles de seguir, tendrá al chico
de sus sueños, ¡en sus brazos enseguida!
Paso 1: Prepare la Escena
Cuando esté listo para pedirle salir al chico, asegúrese de
evitar situaciones de alta presión. Si ustedes son ambos 199
agentes de la policía, no le pregunte en medio de una redada
de drogas a un Cartel Narco Colombiano. Si usted es dueño de
una tienda de videos, asegúrese de que no es un día en que
haya descuentos en los alquileres ya que esos días tienden a
ser los más ocupados.
—¿Qué? —dijo Gus, mirando su ordenador—. No. De
verdad. ¿Qué?
Asegúrese de que el objeto de su afecto esté cómodo. No
fuerce una respuesta y no ponga presión sobre él para que le
responda de inmediato. Asegúrese de actuar calmado, natural
y tranquilo. No se enfade si la respuesta es no. A veces, estas
cosas pasan. ¡Y está bien si lo hacen! Eso sólo significa que el
momento no era el adecuado o que el tipo lo ve más como un
amigo que otra cosa.
—Hola —Gus dijo mientras entraba en la cafetería la
semana siguiente.
—Hey, hombre —dijo Casey, mirando sobre su laptop—.
¿Ya es esa hora?
—Claro —dijo Gus, tratando de irradiar confianza. Echó un
vistazo a Lottie, que estaba haciendo un trabajo de mierda en
fingir que no escuchaba, lo cual significaba que las Nosotras
Tres Reinas ya habían ido con ella. Malditas fueran. Y maldita
sea ella también.
—Genial hombre. Tengo un buen conteo de palabras
avanzando hoy. Creo que he…
—¿Puedo hablar contigo? —Gus espetó.
—Claro —dijo Casey, ladeando la cabeza—. Tú sabes eso. 200
Lo que sea, Gustavo.
—Está bien —dijo Gus. Miró a su alrededor, evaluando la
escena antes de mirar a Casey nuevamente—. ¿Estás cómodo?
—¿En esta silla? —preguntó Casey, sonando confundido.
—Con el entorno —Gus aclaró.
—Um. ¿Creo que sí?
Bueno, ahora que él está cómodo, asegúrese de mantener el
contacto visual. Eso muestra que confía en su capacidad de
invitar a alguien a salir, y ayudará a calmar al chico. Trate de
mostrar con sus ojos que le está prestando atención a él, y
sólo a él, para que no haya malentendidos sobre lo que desea.
Gus miró fijamente a Casey, apenas parpadeando.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó Casey, entrecerrando los
ojos hacia él.
—Asegurarme de que entiendes —dijo Gus—. ¿Te sientes
calmado?
—Oh, Dios mío —Lottie gimió en el fondo.
Asegúrese de que, si el hombre dice que no, usted tendrá una
manera de irse de forma rápida y segura. No sea grosero al
respecto; es posible que el momento no haya sido el adecuado.
Si él tiene que decir que no, tenga planificada una razón para
retirarse, como que usted acaba de recordar que dejó un
pastel en el horno o que está yéndose de viaje de negocios a
Uruguay y su avión sale en cuarenta minutos.
Gus miró hacia la puerta de la cafetería. Si Casey decía que
no, recordaría decirle que había dejado una torta de negocios 201
en Uruguay (o lo que fuera, Gus no podía pensar muy
claramente en este momento), antes correr lo más rápido
posible hacia la puerta.
¡Está bien ser un poco coqueto! Si decide coquetear, sea
discreto y claro. No haga comentarios abiertamente
sugestivos, ya que podrían hacerlo sentirse incómodo.
Halagar a una persona es una gran manera de coquetear,
pero no exagere.
Además, no use ropa que revele demasiado, ya que usted
está tratando de invitar a salir al sujeto, y no de joderlo en la
parte trasera de un bar donde la música tecno está demasiado
alta. Manténgalo sexy, pero también manténgalo con clase.
¡Haga que funcione!
Gus miró hacia abajo. Llevaba unos jeans que estaban
ligeramente deshilachados y una camisa hawaiana púrpura. Se
había desabrochado el botón superior y esperaba que no fuera
demasiado revelador. No tenía idea de cuán sexy sería, pero no
creía que Casey se preocupara demasiado por esa parte. Sólo
esperaba no verse como una puta de club nocturno.
¡Y coquetear! Él podía hacer eso. Había practicado en el
espejo del baño del Emporium. Miró a Casey, arqueando una
ceja de un modo que esperaba fuera considerado poco
provocativo, y le dijo:
—Oye. Me gusta tu pelo y tus tatuajes y tu cara y tu
personalidad. —Y luego le guiñó un ojo.
Lottie jadeó ferozmente.
—Gracias —dijo Casey, luchando visiblemente por no
sonreír. También me gustan esas cosas de tí. Y también me 202
gusta tu nariz y tus ojos y la forma en la que les frunces el
ceño a las Chicas Exploradoras cuando tratan de venderte sus
galletitas, pero terminas comprándolas de todos modos.
—Genial —dijo Gus—. Eso es realmente genial.
Tenga un evento o una fecha en mente de antemano. Le
ayudará cuando el chico al que le está pidiendo salir diga que
sí y usted no se quede forcejeando por encontrar una idea.
Esto será especialmente útil si él le pregunta de inmediato lo
que van a hacer, o si quiere saber que supone la cita antes de
que le diga que sí. Asegúrese de que la cita sea para algo
agradable y que pueda ser disfrutado por cualquiera. No debe
pedirle a un chico que en la primera cita lo acompañe a la
audiencia por su libertad condicional o que lo recoja después
de operarse un bulto de la espalda. Haga que sea algo
divertido como una conferencia sobre Mesoamérica o una
clase de cerámica en que ambos pueden hacer placas de
arcilla que nunca van a usar.
De acuerdo, el coqueteo ya estaba fuera de escena. Lo había
arruinado un poquito, pero Casey se había sonrojado apenas,
así que Gus lo consideró una victoria. Había esperado
deshacerse en llamas, pero hasta el momento, lo estaba
haciendo razonablemente bien, sin importar cuánto Lottie
parecía estar ahogándose en la parte de atrás.
—Entonces —dijo Gus—. Estás cómodo. Te sientes
calmado. Yo te guiñé el ojo, de lo cual honestamente, podría
estar empezando a arrepentirme. ¿Conoces el Festival de la
Fresa?
—¿Te refieres a ese festival para el cual la cámara de 203
comercio ha empapelado literalmente la ciudad con sus
volantes? —preguntó Casey, inclinándose hacia Gus.
—Sí —dijo Gus—. Ese.
—No, hombre —dijo Casey—. No tengo ni idea.
—Oh —dijo Gus—. Bueno, es un festival. Por las fresas.
—¿En serio? —preguntó Casey, ni siquiera tratando de
contener su sonrisa—. ¡No me digas!
—En serio —dijo Gus—. Hay comida y música y juegos. Y
fresas.
—Ah —dijo Casey—. ¿Y tú disfrutas de eso?
—No, en lo más mínimo —dijo Gus—. Errr. Quiero decir.
Sí. Es un evento maravilloso que promueve el sentido de
comunidad.
—Está bien, ¿quieres ir, entonces? —preguntó Casey. —Es
el sábado, ¿no? Podrías cerrar el Emporium temprano y
podríamos ir juntos.
—Sí —dijo Gus. —Quiero eso. Eso suena bien. Sí, por
favor.
—Genial —dijo Casey, recostándose en su silla y viéndose
satisfecho—. Entonces es una cita.
—Genial, —Gus hizo eco. Entonces:
—Espera. ¿Qué?
—Tendremos una cita —dijo Casey—. En el Festival de la
Fresa.
—¿Qué? Pero... eso no es... oh Dios mío... no se suponía que
tú... yo iba a preguntarte... ¿por qué acabas de tomarme una
foto?
—Tengo que documentar este momento —dijo Casey—. El
mundo tiene que saber que esto acaba de ocurrir. —Empezó a 204
teclear furiosamente—. Hey, seguidores. Acabo de pedirle a
Gustavo salir en una cita. Esta es su reacción mientras decía
que sí. Carita guiñando. Carita sonrojada. Carita con ojos en
forma de corazón. Hashtag tomó bastante tiempo. Hashtag
Gruñón Gus ha subido de nivel. Hashtag Aventuras en un
pueblo de montaña. Hashtag qué me voy a poner. Hashtag
Festival de la Fresa. Hashtag no queda piedra sin mover. Y
publicado. —Puso el teléfono abajo y miró a Gus expectante—
. Eres muy popular entre mis seguidores. Ellos nos combinan
los nombres y nos llaman Tibards, por Tiberius y Richards. Es
impresionante.
Gus no sabía qué hacer con eso. No entendía realmente lo
que era eso de combinar los nombres. Y pensaba que Tibards
sonaba como tuberculosis.
—Eso es artificioso —dijo—. O lo que sea que los niños
digan en estos días. Ni siquiera sé.
Casey exigió:
—Tenemos que abrazarnos ahora.
Y quién era Gus para discutir eso.
Nadie, eso era.
Y, además, se estaba volviendo muy bueno en abrazar ya,
dado que este era el noveno abrazo. Pensó en buscar cómo dar
mejores abrazos en Internet, pero no creía que la gente normal
hiciera eso. Porque eso era simplemente bizarro.
No lo necesitaba, de todos modos. Por la forma en que Casey
lo sujetaba, lo estaba haciendo bien.
Y casi era capaz de ignorar a Lottie detrás de ellos mientras
se abrazaban, mostrando los dos pulgares arriba hacia Gus y
guiñándole un ojo.
Casi. 205
Capítulo 13
AHORA, debería destacarse que Gus nunca había tenido una
cita antes. No necesariamente porque no haya querido salir en
una cita; la oportunidad realmente nunca se presentó. Las
pocas interacciones con gente por la que se había sentido 206
atraído en el pasado, generalmente terminaba con él hurgando
a tientas en sus palabras, un fuego rojo de vergüenza
bañándolo, o un rapidito de una sola vez que lo dejaba
sintiéndose un poco vacío y confundido sobre el por qué no
significaba más de lo que significaba para él.
Tal vez las ―salidas‖ que había tenido con Casey podrían
haber sido interpretadas como citas, pero ahora que había una
Cita Verdadera sobre la mesa (en mayúscula completamente,
en la cabeza de Gus), tenía la sensación de que esto era de
monumental importancia y que necesitaba tratarlo como tal.
A veces, Gus no entendía cómo se encontraba en las
situaciones en las que se metía. Incluso si era el común
denominador, era obvio que no tenía la culpa. Tenía que haber
algún otro poder cósmico que mandaba sobre él. Eso tenía
sentido. Bueno, un montón de cosas tenían sentido ahora que
estaba en las alturas.
De todas formas.
Había empezado bien. Genial, incluso. Bueno, tan genial
como uno podría esperar que una feria local, de un pueblo
pequeño, con un presupuesto bajo, fuera. Lo que quiere decir
que no demasiado genial.
¡Pero ellos estaban haciendo la mayor parte!
Gus hizo lo posible por no mirar fijamente a la gente que
pasó por la tienda de videos ese día. Incluso fue tan lejos como
para poner en su ventana una de las grandes Fresas de papel
que la cámara de comercio repartió a todos los comercios. Que
resultó ser una fresa de dibujos animados con grandes ojos y
cara sonriente, con un globo de diálogo diciendo ―ES TIEMPO
DE TENER NUESTRA FRESA‖.
Gus nunca fue el tipo de persona de tener su fresa, cualquier 207
mierda que eso significaba. De hecho, los años pasados, hizo
todo lo que pudo por evitar tener su fresa de cualquier manera.
Cada vez que parte del Comité de la Diversión del pueblo se
pasaba (Dios, cómo odiaba a la persona a quien se le ocurrió
ese término, con una pasión ardiente que quemaba como mil
soles), Gus convenientemente estaba cerrado y no podía
atenderlos.
(Léase: los vio venir, cerró la puerta y se escondió detrás de
los estantes de las películas de ciencia-ficción.)
Pero ahora.
Ahora tenía una cita y cuando la señora Leslie Von Patterson
se había acercado la mañana del día del festival, sus altos
tacones sonando en la acera de cemento, se tragó su orgullo y
se mantuvo detrás del mostrador, esperando a que ella entrara.
Después de todo, la gente normal ayuda a celebrar los
Festivales de la Fresa. Y él era casi normal ahora.
Pareció sorprendida cuando intentó abrir la puerta, pero
rápidamente lo cambió por la brillante falsa sonrisa, que todas
las personas del Comité de la Diversión parecían tener, para
asegurarse de que todo el mundo entendiera que estaban
divirtiéndose. Se abrió paso, llevando la gran fresa de cartón y
Gus sabía lo que se avecinaba y lo temía con cada fibra de su
ser. Especialmente porque ella llevaba pendientes con forma
de fresa, una blusa blanca con pequeñas fresas estampadas en
ella y una falda roja. Era algo bastante nauseabundo cuán
metida en el Festival de la Fresa estaba. Y lo más probable, lo
mucho que todo el mundo iba a estarlo.
Ella dijo:
—¡Gustavo! Qué adorable verte.
Él dijo: 208
—Vamos simplemente a terminar con esto.
La sonrisa de la señora Von Patterson mutó en una sonrisa
de tiburón.
—Veo que estás participando activamente este año. ¡Cómo
cambian las cosas!
Él asintió con rigidez.
—Pensé que era el momento de mostrar mi apoyo a un
evento como el bien nombrado Festival de la Fresa. ¿Y para
que obra de caridad son donadas las ganancias de este año?
—Hay dos este año —dijo ella, mirando alrededor de la
tienda de videos, el disgusto evidente en su rostro. No había
alquilado una película en años, pero Gus recordaba su
propensión a lo que era fantasía de los años ochenta y le
disgustaba ella, solo por eso—. Era mi turno de elegir ambos.
La primera es para Salvar a los narvales27.
—Narvales, —repitió Gus.
—Sí.
27
El narval, también conocido como ―ballena unicornio‖ es una especie de ballena con un
cuerno.
—La ballena dentada de tamaño mediano que se encuentra
principalmente en el Ártico, Rusia y las aguas de Groenlandia.
—Se ven como unicornios —ella exhaló.
Gus apenas se contuvo de golpear su cabeza contra el
mostrador.
—¿Y la segunda?
—Recursos para las mujeres maltratadas —dijo.
—Oh —dijo Gus—. Eso suena…
—Alguien que cree en unicornios —ella se apresuró a
terminar.
—Como una apropiación indebida del dinero de la caridad. 209
¿Es en serio?
—Mi turno para elegir —gorjeó—. Puedo hacerlo una vez
cada cinco años, Gustavo, y este es mi año para brillar. Amo a
los unicornios. No son reales. Al menos ya no. Ergo, encontré
las organizaciones benéficas que estén tan cerca cómo pueda
conseguir. Además, te he traído una fresa que vas a poner en la
ventana este año, que Dios me ayude.
Él cruzó los brazos sobre su pecho y la miró.
—¿Y si no lo hago?
Esa sonrisa de tiburón se amplió.
—¿Por qué no lo harías? El chisme en la calle es que tienes
una cita con ese chico tatuado de Lottie. ¿Seguramente quieres
impresionarlo? ¿No has visto la televisión? No hay mejor
forma de impresionar a un hippie que salvar a las mujeres y a
los narvales.
Gus puso los ojos.
—Es un hípster.
Ella agitó su mano con desdén.
—La misma cosa. Dios sabe que es por eso que California
está como está. He escuchado que allí es legal casarte con tu
prima, incluso si ella es una cabra.
—Ni siquiera voy a tocar eso —dijo Gus.
—Además —dijo la señora Von Patterson—, el Pastor
Tommy lo haría.
—Ugh —dijo Gus—. Jugar la carta del padre muerto. Eso
fue bajo, incluso para tí.
—Lo que sea por los narvales —dijo ella—. ¿Fresa?
—Bien —Gus se quejó—. Voy a poner una.
—Sabía que lo verías a mi manera —dijo—. Además,
tenemos niveles de donaciones este año. Si donas mil dólares, 210
puedes adoptar tu propio narval. ¿No es eso maravilloso?
—Eso suena horrible —dijo—. Ni siquiera sabría dónde
ponerlo.
—Ja —dijo—. Me gusta cuando intentas ser gracioso. Me
hace sentir mejor conmigo misma. Además, estaremos
estableciendo puestos frente a tu tienda así que es probable que
tengas que cerrar temprano hoy. Y buen trabajo por adoptar el
espíritu de la fresa usando algo rojo. ¡Ten un día fresa! ¡Hasta
lueguito!
Miró hacia abajo mientras la puerta se cerraba tras ella.
Efectivamente, llevaba la camisa hawaiana roja. O se trataba
de una coincidencia o su subconsciente era un hijo de puta.
Y Gustavo Tiberius no creía en las casualidades.
(El Pastor Tommy lo hacía. El Pastor Tommy creía en un
montón de cosas. Creía en las coincidencias porque pensaba
que mostraban que el universo tenía sentido del humor. Creía
en Bigfoot, porque nadie había sido capaz de afirmar que no
existía. Creía en el poder del atrapa-sueños que mantenía sobre
su cama para ahuyentar las pesadillas. Creía que el 87 por
ciento de las personas en House Hunters Internacional eran
total y absolutamente imbéciles: ―…porque ¿de verdad?
¿Realmente decidieron escoger la cabaña en el bosque sobre el
castillo en el acantilado junto al mar? ¿Qué diablos está mal
con ellos?, ¡oh, Dios mío!, este programa tiene que estar
arreglado, no sé por qué he estado viendo esto durante las
últimas cinco horas‖. Creía en el Festival de la Fresa porque
pensaba que traía unidad a la comunidad (concedido, también
creía en el Festival de Otoño, el Carnaval de Invierno, la
Extravaganza de Halloween, el desfile de Navidad, la
Espectacular Víspera de Año Nuevo y ¡Hey, Hey Es el Día del 211
Árbol! donde un grupo de personas entraba al bosque para
plantar árboles y cantar viejas canciones de los Grateful Dead).
Y tres días antes de la última vez que fue internado y trece días
antes de morir, dijo: ―Creo en ti, Gus. Creo que te ocuparas de
las cosas después de que me vaya. Creo que serás fuerte y
valiente y que estarás muy bien. Desearía poder estar aquí para
ver todo lo que lograrás, pero sólo sé que donde quiera que
esté y donde quiera que tú estés, yo siempre creeré en ti‖. Las
manos de Gus temblaban y la voz se le había ido, pero había
asentido con la cabeza, y para el Pastor Tommy, eso había sido
suficiente. Para el Pastor Tommy, Gus siempre había sido
suficiente.
Veinte minutos después de que la señora Von Patterson
hubiera desaparecido a donde sea que los miembros del
Comité de la Diversión fueran cuando no estaban repartiendo
miseria y alegría, la gente comenzó a reunirse en la acera de su
puerta, armando mesas y puestos.
Gus los fulminó con la mirada.
Ellos le devolvieron el saludo, riéndose de la fresa en su
ventana, aquella con la sórdida viñeta.
Para el momento en que las Nosotras Tres Reinas entraron
paseando (vistiendo nuevas chaquetas a juego de cuero rojo
que las proclamaba como las Reinas Fresas), Gus apenas podía
ver a través de la calle entre todos los puestos. Dudaba que
fuera a alquilar alguna película hoy, además de las que las
Nosotras Tres Reinas eligieran. Estaba extrañamente en
conflicto acerca de eso. Por un lado, nadie estaría
experimentando la alegría del cine. Por otra parte, él no tendría
que tratar con la gente.
Decidió tomarlo como una victoria. 212
—Feliz Día del Festival de la Fresa —dijo Bertha.
—El día más fresa de todos —dijo Bernice.
—¡Cadete! —dijo Betty—. ¡El mensaje de hoy!
Gus suspiró porque ya no cuestionaba al calendario
inspirador.
—Dicen que las semillas que plantamos hoy florecerán en
los frutos de nuestro trabajo mañana.
—Escalofriante —dijo Bertha—. Dado el día que es hoy.
—Y también porque Gus es una fruta —dijo Bernice.
—Jesucristo —Gus murmuró.
—Bueno —dijo Betty—, sea como sea, es un buen consejo a
seguir. Y teniendo en cuenta que vas a tener tu primera cita
oficial con Casey, es hora de que plantes tu semilla en él para
que puedas recoger su laboriosa fruta mañana.
—Esa fue una elección de palabras bastante desafortunada
—dijo Bernice mientras Gus comenzó una buena farfulla que
duraría poco menos de dos minutos.
—Efectivamente —dijo Bertha—. Sobre todo teniendo en
cuenta su romance.
—Absolutamente —dijo Betty—. Debería haberlo pensado
antes de hablar. Me siento mal que podría haber sumado una
presión injusta, a las expectativas de Gus sobre su futuro con
Casey.
—Cualquiera podría haber cometido ese error —dijo
Bernice, acariciando a su hermana-amante en el brazo—.
Siempre y cuando Gus entienda que no debe esperar hazañas
sexuales con Casey, deberían estar bien.
–Mi vida —dijo Gus sosteniendo la cabeza entre las
manos—. Mi vida.
La puerta se abrió de nuevo mientras Gus seguía gimiendo. 213
No levantó la vista hasta que oyó a Casey decir:
—¿Estás bien, hombre? ¿Las Reinas te quebraron?
Estaba seguro de que su rostro estaba rojo cuando levantó la
vista, si el sonido que hizo Casey era una indicación.
—No —dijo—. Estoy… —y luego las palabras murieron en
su garganta cuando realmente miró a Casey.
Llevaba unos ajustados jeans rojo oscuro, una camiseta
blanca con cuello en ―V‖ que se aferraba a sus brazos y pecho,
y un ceñido chaleco rojo y negro apretando justo por encima
de sus caderas. Su pelo estaba más desordenado de lo habitual,
medio colgando en sus hombros y alrededor de su cara. Su
barba había crecido desde que Gus lo había conocido,
terminando casi en línea con sus clavículas.
En otras palabras, era por mucho la cosa más caliente que
Gus había visto en su vida.
Y por alguna razón desconocida, Gus tenía una cita con él.
Casey le sonrió como si pudiera leer la mente de Gus.
—Fresas, hombre —dijo—. Tenía que meterme en su
espíritu, ¿sabes?
Gus solo pudo asentir, teniendo apenas suficiente conciencia
para no babear. Realmente quería abrazar a Casey en este
momento, pero no estaba seguro de si tenía las pelotas para
pedirlo aún. Cualquier abrazo que se habían dado en el pasado
siempre había sido iniciado por Casey. Gus nunca dijo que no,
pero no sabía cómo ser el que lo iniciara.
Pero cuando lo descubriera, iba a abrazarlo muy fuerte.
Cuando se centró de nuevo en la conversación, oyó a Casey
decirle a Bertha que necesitaba que les tomara una foto para
que pudieran conmemorar este día, hombre.
—De ese modo, Gus siempre recordará lo híper- 214
impresionante que es el Festival de la Fresa.
Gus pensó en recordarle que no había nada positivamente
impresionante sobre el Festival de la Fresa y que no quería que
otra foto más de él terminara colgada online, pero por alguna
razón, decidió déjalo ser. Sólo por esta vez, por supuesto.
Debido a que podía hacerlo.
(Pero eso sería todo. No quería tener más fotos suyas en
Internet, mientras que los fans de Casey habían comenzado a
―combinar duro‖ –cualquier mierda que eso significaba– y
Casey dijo que estaban escribiendo historias online acerca de
ellos dos. Gus no le había creído hasta que accidentalmente
tropezó con una –lo que significaba que la había buscado– y
que había comenzado bien, pero luego Gus había leído una
línea en la historia donde su personaje le decía a Casey:
―Quiero sentarme en tu cara y tener tu lengua follándome el
culo‖ mientras fruncía el ceño y miraba incrédulo, y Gus supo
que Internet era un lugar aterrador repleto de demasiada gente
calenturienta que debería centrarse en cosas más importantes,
como en narvales y mujeres maltratadas que creían en los
unicornios.)
Casey lo sacó de detrás del mostrador y envolvió su brazo
alrededor del hombro de Gus, su mano colgando sobre el
pecho de Gus, los dedos presionando ligeramente. Gus dudó,
pero luego pasó su brazo cuidadosamente alrededor de la
cintura de Casey, asegurándose de moverse lentamente para
que Casey pudiera alejarse si quería hacerlo. Gus respetaba a
Casey y no quería hacerle sentir incómodo. Nunca querría que
Casey se sintiera incómodo alrededor de él, y no sabía cuándo
esto había comenzado, sólo que había pasado. 215
Pero Casey no se apartó en absoluto. De hecho, tiró de Gus
más apretado. Se inclinó y susurró en la oreja de Gus.
—Hola, Gus.
Gus rodó los ojos, pero era sobre todo para hacerse ver.
Debería haberle molestado más de lo que lo hizo.
—Hola, Casey.
—¿Cuál es la diferencia entre una fresa y una prostituta?
Gus se atragantó un poco.
—No tengo idea.
Podía sentir a Casey sonriendo.
—La fresa no es tan sucia cuando te la comes.
Gus se echó a reír. No podría parar, aunque lo intentara.
Por supuesto, que fue cuando Bertha tomó la foto.
Cuando su risa murió, captó las miradas que las Nosotras
Tres Reinas le dieron. Se sintió casi auto-consciente, como si
hubiera hecho algo malo, pero ellas lo miraban con algo
parecido al asombro.
—¿Qué? —preguntó, todavía se oía la risa en su voz,
notando cómo Casey no se había alejado.
—Nada —dijo Bernice, recuperándose primero—. Es
agradable. Ya sabes. Oírte reír. Solo es agradable, eso es todo.
—Lo es, ¿no? —dijo Casey, apoyando brevemente su frente
en la sien de Gus.
Gus se preguntó si esto era a lo que el Pastor Tommy se
había referido con tener fe.
—UNA COMPLETA REVELACIÓN, hombre —dijo Casey
mientras Gus cerraba el Emporium. El ruido en la calle
principal era ensordecedor, y a Gus ya lo asustaba la idea de 216
mezclarse. Harry S. Truman estaba con su correa, chillando
alegremente mientras olfateaba el aire.
—¿Qué? —preguntó Gus.
—Estoy un poquito colocado —dijo Casey, sonando casi
avergonzado—. No mucho. Solo un poquito.
Gus resopló.
—Siento como si quisieras que actúe sorprendido. ¿Están tus
estigmas haciendo acto de presencia?
—¿Mis ojos? —dijo Casey—. Nah, eso es-oh! ¡Oh! Ya veo
lo que hiciste ahí. Bleeding Jesus, ¿no? Hombre, realmente
necesitas empezar esa banda de bongos. Yo podría ser tu
groupie. Arrojarte mi ropa interior al escenario o lo que sea.
Gus estaba agradecido de que no habían empezado a caminar
todavía, porque estaba seguro de que habría tropezado con sus
propios pies cuando oyó a Casey decir eso.
—Por favor, no me arrojes tu ropa interior —dijo Gus.
Casey se encogió de hombros.
—Está bien. No llevo.
De algún modo, Gus tropezó con su propio pie. Y él ni
siquiera estaba caminando.
Casey le sonrió.
—¿Estás bien, Gustavo?
—Estoy bien —Gus logró decir—. Además, acaba con tu
pedantería. Ya sabes que no me importa si fumas, ¿verdad?
Casey buscaba algo en la cara de Gus, y Gus no sabía lo que
estaba tratando de encontrar. Finalmente, dijo:
—Simplemente no cuando estoy trabajando, ¿eh?
—Haces mi café bien. Es todo lo que importa.
Casey puso los ojos. 217
—Sí, porque el café negro es tan fácil de joder.
—Te sorprenderías.
—Estaba nervioso —dijo Casey, frotando la parte posterior
de su cuello y evitando sus ojos.
—¿Por joder el café?
—Huh. No. Bueno, sí, porque era mi primer día, pero eso no
es lo que quiero decir.
—¿Sobre qué estabas nervioso?
—Vas a hacerme decirlo, ¿no es así? —Se mordió el labio
inferior.
—No tengo idea de lo que estás hablando —dijo Gus. Pensó
en estirarse y tocar a Casey de alguna manera, pero no sabía si
sería bienvenido. Entonces, se dio cuenta de que estaban en
una cita, que la gente normal tenía citas y que las personas
normales se tocaban, entonces ¿por qué demonios no hacerlo?
Extendió el brazo, ignorando la forma en la que su mano
temblaba ligeramente. Dejó caer su mano sobre el hombro de
Casey y apretó una vez antes de dejarlo ir. Harry S. Truman
quería ser parte del amor también y se frotó contra la
maltratada zapatilla Converse de Casey, serpenteando entre sus
piernas.
Casey suspiró, su sonrisa regresando.
—Sí. Lo sé. Estaba nervioso sobre nuestra cita. Así que
podría haber fumado para calmar mis nervios un poco. Al
parecer, estaba muy nervioso ya que estoy muy colocado. Para
ser justos, no quería fumarme todo el porro. O la pipa después.
Es solo algo así como que... sucedió.
Gus pensó que no había escuchado del todo bien.
—¿Tú estabas nervioso? ¿Por mí?
—Puedes ser bastante intimidante cuando quieres serlo — 218
dijo Casey—. Y me gustas. Y quiero que esto vaya bien,
porque a pesar de que ni siquiera hemos tenido nuestra primera
cita, ya quiero que haya una segunda. Y una tercera. Así que.
Terminé colocado. —Hizo una mueca—. Mea culpa.
Gus lo miró boquiabierto, sus sinapsis disparándose todas a
la vez, su cerebro haciendo cortocircuito. Lo que daba una
explicación plausible a por qué dijo (sin ninguna voluntad
propia):
—Yo también, quiero eso, creo que eres tan genial, ¡oh Dios
mío! y una cuarta cita en la que vayamos a un jardín botánico
con una exhibición de mariposas o a comer alitas de pollo
picantes. O a comer alitas de pollo picantes en una exposición
de mariposas en el jardín botánico.
—Sí —dijo Casey mientras asentía furiosamente—. Todas
las citas. Como, muchísimas citas. Ni siquiera vas a creer la
cantidad de citas.
—No hay siquiera números para tantas citas como las que
vamos a tener —dijo Gus, bastante seguro de que podía oler el
aroma a quemado que debía estar saliendo de sus oídos
mientras su cerebro se fundía—. Tendrán que inventar nuevos
números sólo para cuantificar cuántas citas vamos a tener.
—Ni siquiera puedo contar tan alto —dijo Casey—. Ni
siquiera sé si puedo contar justo ahora.
—Oh, Dios mío, —Gus se ahogó—. Estás tan jodidamente
colocado.
—Joder, sí —dijo Casey decididamente—. Vamos a comer
algunas putas fresas.
—¿QUÉ QUIERES decir con que eres alérgico a las fresas? 219
—Gus dijo después de cinco pasos.
—¡Lo olvidé completamente! —dijo Casey, sus ojos muy
abiertos—. Ni siquiera pensé en ello hasta que vi ese puesto
por allí, que vende pizzas de fresa y pensé, hombre eso suena
bien. Pero entonces me acordé de que una vez, cuando tenía,
como seis años o algo así, fui a la fiesta de cumpleaños de
Timmy Marino y tenía esta piñata, hombre. Esta puta piñata, y
tenía forma de Darth Vader, hombre. Yo estaba tan enojado
cuando la gente empezó a golpearla porque era tan genial.
Como, no tienes ni idea. Pero entonces ellos empezaron a
golpearla con el palo y me puse loco. Corrí hacia Tommy
Marino y agarré el palo de su mano y le dije que no podía
pegarle, porque era tan perfecta. Él me dijo que podía hacer lo
que quisiera porque era su cumpleaños. Ni siquiera me
agradaba Tommy Marino, pero mi mamá me hizo ir porque
me había invitado y ella dijo que era grosero no ir. Incluso
tuve que hacerle un regalo, hombre, un puto regalo, pero lo
que sea, ¿sabes? Era el jodido Darth Vader. Entonces él
empezó a llorar y yo empecé a llorar y todos los demás
empezaron a llorar y estábamos todos llorando por el puto
Darth Vader, hombre. Fue uno de esos primeros momentos de
claridad que puedo recordar haber tenido, cuando supe que yo
era diferente de todos los otros niños. Cuando supe que yo no
era como todos los demás, ¿sabes? Joder, hombre. Eso es una
mierda jodidamente profunda que estoy sacando fuera para ti.
Ni siquiera sé. Oye, Gus. ¿De qué estábamos hablando?
—¿Qué demonios? —dijo Gus—. ¿Qué tiene eso que ver
con las fresas?
Casey frunció el ceño.
—¿Qué tiene que ver qué con las fresas? 220
Gus suspiró.
—Estás taaan fumado.
Casey asintió.
—Sí. De verdad. Oh hey, ¡mira! Tienen mermelada de fresa
por allí. Me pregunto… Oh espera. Gus. Gus.
—Sí, Casey.
—Amigo —dijo—. Soy jodidamente alérgico a las fresas.
—Sí, Casey.
—¡Soy alérgico a las fresas y nuestra primera cita es al
Festival de la Fresa!
—Sí, Casey.
—Oh, hombre —dijo Casey, sacudiendo la cabeza—. Esta
va a ser una de esas historias sobre las que hablemos cuando
recordemos como hombres viejos, sentados en un banco en el
porche agarrándonos las manos. Recuerdos, hombre. Es todo
acerca de los recuerdos.
Gus no sabía muy bien qué hacer con eso. Seguro, habían
acordado de alguna manera salir en una infinita cantidad de
citas, pero ahora Casey ¿estaba hablando sobre ser viejos
juntos? O Casey estaba jodidamente loco o esa hierba era
realmente buena.
—Son ambas —dijo Casey, y sólo entonces Gus se dio
cuenta de que había estado hablando en voz alta—. Estoy
jodidamente loco y era una cepa llamada Origami Jodida
Estrella. El chico en el dispensario dijo que era increíble. La
usé en una galleta para empezar. Adivina qué. Es increíble.
—Y por eso es que todo el mundo toma a la marihuana tan
en serio —dijo Gus—. Quiero decir, ¿por qué no iban a
hacerlo con nombres como Origami Jodida Estrella?
—¡Exactamente! —Casey le dedicó una mirada radiante. 221
—¿Vas a morir si te paras cerca de las fresas?—
Casey negó con la cabeza.
—No. Solo no puedo comerlas. No es tan malo para una
alergia, pero mi lengua se hincha y mi rostro se llena de
manchas y no puedo respirar y tengo que ir al hospital.
—Tienes razón —dijo Gus—. No suena tan mal en absoluto.
—Hombre, tengo ganas de picar algo —dijo Casey,
enlazando su brazo a través de Gus. Gus ni siquiera sabía qué
hacer con eso, así que simplemente se dejó llevar por ello.
¿Por qué demonios no lo haría?—. ¿Creo que tienen algo por
aquí para comer?
—Sí —dijo Gus—. Fresas.
Casey hizo una mueca.
—Estaba pensando en una pierna de pavo gigante o algo de
quiche.
—No creo que vendan quiche en el Festival de la Fresa —
dijo Gus—. O en cualquier festival, de cualquier cosa. No es
realmente un festival gastronómico.
—Oye, Gus —dijo Casey—. ¿Qué dice ese anuncio en ese
puesto de allí? Mis estigmas están actuando y las palabras
están borrosas.
—Um. ¿Cual? Oh. Dice… Tazón D'Quiche. Compre algo de
Quiche en un Tazón.
—Vaya —dijo Casey—. Apuesto a que te sientes incómodo
en este momento.
—Por más razones de las que podrías saber —dijo Gus.
—¿Quieres un poco de quiche en un tazón?
—No —dijo Gus—. Eso no es algo que quiera.
—¿Qué es lo que quieres? —preguntó Casey, tirando de él
hacia el quiche. Gus trató de ignorar las sonrisas de las 222
personas a su alrededor, gente del pueblo, turistas,
probablemente todos a los que conociera de algún lado estaban
alrededor de él, viendo como un hípster asexual fumado tiraba
de él hacia una comida que no debería estar permitida en el
Festival de la Fresa. O cualquier festival, realmente. Harry S.
Truman de pie, con sus patitas bombeando mientras sus ojos se
precipitaban hacia todas partes.
—En serio —dijo Gus—. No tengo ni idea.
Y de repente, Casey simplemente se detuvo en el medio de
la calle. Gus gritó cuando se topó con él. La multitud
moliéndose alrededor de ellos. Casey se volvió lentamente
hacia Gus, su boca curvándose hacia arriba en la que era,
probablemente, la sonrisa más malvada que Gus jamás había
visto en su cara. Si era honesto consigo mismo, como que sus
entrañas se volvieron una especie de puré y estaba muy cerca
de abrazar a Casey, todo por su cuenta.
—Yo sé lo que necesitas —susurró Casey, con los ojos
brillando.
Gus estaba bastante seguro de que no quería decirlo de la
forma en la que sonaba, y tuvo que recordar todo lo que había
aprendido sobre cómo ocultar una erección. Se reprendió en
silencio por haber olvidado su riñonera en casa. ¿Qué utilidad
podría haber tenido allí?
—¿Y qué podría ser eso? —preguntó Gus, inseguro de si
realmente quería una respuesta.
223
Capítulo 14
—SCRABBLE COLOCADO —dijo Casey, sentado con las
piernas cruzadas frente a la mesa de café de Gus. Había una
pequeña pipa en la mesa, al lado de una vieja y destartalada
fiambrera de He-Man y una caja de Scrabble que Casey había 224
agarrado de donde Lottie antes de volver a lo de Gus—. Una
tradición transmitida por cientos de años.
—El Scrabble fue creado como un juego llamado Criss-
Palabras-Cruzadas por un arquitecto americano llamado Alfred
Butts en 1938 —dijo Gus, tratando desesperadamente de no
dejarse atrapar por algo llamado Scrabble Colocado, joder.
—Correcto —dijo Casey—. Así que, cientos de años.
Tiempos inmemoriales. Un día, el hombre hizo el fuego y
después cosas pasaron y allí estaba el Scrabble Colocado.
—No creo que entiendas completamente el concepto del
tiempo —dijo Gus—. O eso, o los sistemas de educación
pública en Yakima fallan miserablemente en todos los niveles.
Lloro por ti y por los otros niños.
—¡Hey! —dijo Casey—. ¡No golpees al Yak de Yakima!
—Porque no es una mascota terrible para una escuela en lo
absoluto —dijo Gus.
—Amas la aliteración —dijo Casey—. No te reprimas,
hombre. Vi la mirada en tu cara cuando lo haces. Es euforia
contenida.
—Se lo cuentas a alguien y lo negaré —dijo Gus—. Ellos no
te creerán, porque todo lo que tengo que hacer es fruncir el
ceño y la gente cree que nada me gusta.
—Es un regalo, hombre —Casey estuvo de acuerdo—. Es
una buena cosa que yo sepa que debajo de ese exterior gruñón
late el corazón de un Osito-Osito-Amoroso.
Gus gimió.
—Dios, cómo me gustaría que olvidaras eso.
—Nunca —dijo Casey—. Nunca lo olvidaré.
—Eso se siente como una amenaza, —Gus se quejó.
—Lo es —dijo Casey—. Ahora que ya sabes la historia del 225
Scrabble Colocado…
—¿Eso fue todo? —dijo Gus, arqueando una ceja—.
Realmente no me enseñaste nada.
—Ahora que ya lo sabes, es el momento de jugar. Las reglas
son muy simples. Tienes que estar fumado. Y entonces
jugamos al Scrabble.
Los labios de Gus temblaron.
—¿Qué?
—El nombre, de por sí, es bastante explicativo —dijo
Casey—. Tengo que admitir que probablemente no es el más
original, pero expone claramente el punto.
—Todavía estoy tratando de averiguar si hay algún punto en
absoluto.
—Cejas de Juicio —dijo Casey, señalando con sus dedos la
cara de Gus—. Nos encontramos de nuevo.
—No hables con mis cejas —dijo Gus y se preguntó en lo
que su vida se había convertido para que tal expresión no fuera
algo tan fuera de lo común—. Y hay un fallo monumental en
tu plan. No estoy fumado.
—Por lo que, por el poder de Grayskull28, puedes estarlo —
dijo Casey—. Gus, pregúntame qué hay en la fiambrera de He-
Man. Dilo. Di: ―Casey, dime qué secretos guardas en He-
Man‖.
—Sí —dijo Gus—. No voy a decir eso.
—Dilo, —susurró Casey, inclinándose sobre la mesa y más
cerca de Gus—. Venga. Dilo. Sabes que quieres hacerlo.
—¿Es así como la presión de la mirada se siente? —Gus
preguntó en voz alta—. ¿Estoy a punto de aprender una Muy
Valiosa Lección sobre cómo decir no?
—Yo nunca presionaría a nadie para hacer nada que no 226
quisiera hacer —dijo Casey en serio—. Eso fue bajo, hombre.
Dilo.
—Me siento como si acabaras de perder el punto de tus
propias palabras.
—Nah —dijo Casey—. Ya que tú quieres decirlo.
Gus suspiró.
—Hey, ¿Casey?
—Sí, Gustavo.
—Dime qué secretos guardas en He-Man.
—Estoy tan contento de que lo preguntes —dijo Casey—.
¡Mira! Alimenta tus ojos con el regalo de la gloria de la venida
del Señor. Si el Señor estuviera hecho de marihuana.
Abrió la fiambrera, girándola hacia Gus. Gus fue golpeado
inmediatamente con el dulce aroma de la buena hierba, algo
que no había olido desde que el Pastor Tommy había muerto.
Le recordó a su la infancia, al grueso humo alrededor de la
28
He-Man es un personaje de ficción que obtenía sus poderes al levantar su espada y
clamar ―por el poder de Grayskull.‖
cabeza del Pastor Tommy, del peso de la mano de su padre en
su hombro y…
(Gus tenía diecisiete años la primera vez que fumó con su
padre. El Pastor Tommy había querido esperar hasta que
tuviera dieciocho años, pero Gus señaló que la marihuana era
ilegal sin importar cuando, y realmente no importaría si tenía
diecisiete o dieciocho u ochenta y tres años. El Pastor Tommy
había sonreído con esa dulce, dulce sonrisa suya, pasando los
dedos por el cabello de su hijo.
—Sí, Gussy, —le había dicho—. Sí, supongo que tienes
razón. 227
Gus quería la pipa de agua del Pastor Tommy primero, pero
su padre le dijo que tendrían que trabajar hasta eso.
—Además, —había dicho—. Mi primera experiencia fue con
un porro, así que tal vez debería ser la tuya también. Podría ser
tradición, tal vez. Pasando de mí para ti, y, si alguna vez tienes
hijos y quieren probarla en un ambiente seguro, libre de
presiones o de juicio, tal vez tú puedas mostrarles cómo,
también. Las drogas pueden ser malas, Gus. Toda esa basura
sintética y mierda prefabricada que crea adicción y destruye tu
vida y cuerpo. Mantente lejos de esa mierda, ¿me oyes? Los
radicales te susurraran al oído que la marihuana es la entrada
en las drogas, pero no lo es. Todo es cuestión de elecciones.
Puedes elegir hacerte daño a ti mismo. Puedes elegir ponerte
una pistola en la cabeza o una aguja en el brazo. La marihuana
no va a obligarte a hacer ninguna de esas cosas. Mientras que
estés a salvo y lo mantengas dentro de la intimidad de tu
propia casa, la marihuana nunca te hará daño.
Y se había sentado junto a Gus en el mismo sofá en que Gus
estaba descansando ahora. La mesa de café era diferente,
entonces, una vieja cosa de pino que el Pastor Tommy había
dicho que era una reliquia familiar, pero Gus creía que
probablemente fuera sólo algo que su abuelo alguna vez había
poseído. El Pastor Tommy le había enseñado a Gus distinguir
las semillas, separándolas de las flores. Le enseñó a enrollar un
porro, el papel tirante al principio, luego sellándolo la segunda
vez que lo intentó.
Ese primer porro fue una cosa fea, de alguna manera más
gordo en los extremos que en el centro. Pero el Pastor Tommy
le había sonreído, diciéndole que estaba bien.
—No tiene que ser hermoso para hacer su trabajo. Infiernos, 228
basta con verme a mí. No soy la definición de belleza para
nadie, pero cumplo con toda la mierda.
La primera calada había quemado, al igual que la segunda y
la tercera. Gus había tosido con dureza, sus ojos lagrimeando
mientras el Pastor Tommy frotaba su espalda.
—Lo estás haciendo bien —había dicho su padre—. Va a
bajar más suavemente en un momento.
Y lo hizo.
Al principio, Gus no había sentido nada y se preguntó si lo
había hecho mal. Si algo estaba mal con él. Si el Pastor
Tommy estaría decepcionado y no volvería a estar orgulloso
de él nunca más.
Pero entonces sus pensamientos se habían ralentizado, y su
ritmo cardíaco igualado, y tomó una respiración y
repentinamente, ya no era el hombre que se preocupaba por su
padre estando solo. No era el chico preocupado de no haber
hecho muchos amigos en la escuela. No era el tipo que no
planeaba ir a la universidad porque eso significaba dejar Abby
y al Pastor Tommy. No era el chico, el raro y anormal y
extraño chico, sobre el que las personas susurraban porque
fruncía mucho el ceño y miraba fijamente mucho y no era
realmente para nada como el Pastor Tommy, en absoluto. No
era nada de eso.
Él sólo era.
—¿Todo bien? —el Pastor Tommy le había preguntado.
—Sí —dijo Gus—. Sí. Papá, sí.)
Y ahora, aquí estaba Gus, en la sala de estar que era ahora
suya, en la casa que era ahora suya, con el sofá que una vez
había pertenecido al Pastor Tommy, con la mesa de café que
habían conseguido cuando la otra había empezado a partirse 229
(―Mi viejo estaría cabreado. —El Pastor Tommy había dicho
con un encogimiento de hombros. Esta era una reliquia
familiar. Al menos yo creo que lo era‖.). Aquí estaba Gus, en
esta casa, en este lugar, inhalando los aromas que le
recordaban haber crecido, haberse convertido en un hombre,
haber perdido algo tan malditamente precioso de una manera
tan absurda que ardía como aquel primer golpe del porro que
había fumado cuando tenía diecisiete años de edad.
Pero esto no era sobre el Pastor Tommy, al menos no del
todo. Esto era sobre Gus y Casey. Esto era sobre Casey
queriendo compartir parte de su vida con él. Una parte
estúpida, claro, pero una parte, no obstante. Gus no tenía que
decir que sí. Casey no pensaría menos de él si lo hacía. Gus no
había fumado desde que el Pastor Tommy había muerto debido
a que el dolor en el pecho le oprimía demasiado como para
hacerlo. Siempre había sido algo que habían hecho juntos. Tal
vez no había fumado tanto como su padre lo hacía, tal vez una
o dos veces al mes, pero siempre había sido jodidamente
especial, ¿de acuerdo? Siempre había sido especial porque
eran ellos.
Gus se preguntó si la gente normal llevaba su duelo como lo
hizo él. Se preguntó si la gente normal lo llevaría por el resto
de sus vidas como él pensó que lo haría. No dolía tanto como
lo había hecho, pero a veces la cicatriz se abría y era todo lo
que podía hacer para respirar a través de ello.
Miró hacia abajo a la fiambrera. Había un recipiente
tupperware con galletitas. Un contenedor de espesos brotes
verdes. Un tubo de vidrio, con remolinos de verde y azul y rojo
mezclados. Un cuadrado encendedor de plata con las iniciales 230
CJR grabadas a un lado. Un pequeño paquete naranja de papel
de fumar.
Gus tocó al encendedor primero, recogiéndolo
cuidadosamente de la fiambrera. Se sentía pesado en su palma.
Pasó un dedo por las letras.
—Un amigo mío me lo dio —dijo Casey en voz baja—. Mis
iniciales. Casey John Richards. Él odiaba que yo siguiera
usando esos encendedores Bic baratos y siempre los perdiera.
Dijo que, si tuviera algo agradable, lo conservaría. Tenía
razón, supongo.
—No he hecho esto desde que el Pastor Tommy murió —
Gus admitió, rodando el encendedor entre sus dedos.
—Y no tienes que hacerlo ahora —dijo Casey suavemente—
. No tienes que hacer nada que no quieras hacer, Gus. Yo
nunca te obligaría.
—Lo sé.
—¿Puedo preguntarte algo?
—Sí.
—¿Por qué fumabas con el Pastor Tommy?
Gus se encogió de hombros.
—Él era mi padre. Nunca he tenido demasiado en el área de
amigos o familiares. Pero lo tenía a él. Nos teníamos el uno al
otro y sólo era algo que hacíamos.
—Me hubiera gustado poder conocerlo —dijo Casey.
—Oh Dios —Gus gimió—. Te habría adorado. Las
conversaciones que vosotros dos tendrían me habrían podido
tener trepando por las paredes. Todo habría sido amigo esto, y
hombre aquello y ¡Oh mi Dios!
Casey sonrió.
—Así que, esencialmente como las cosas son entre tú y yo. 231
—Oh, Dios mío —dijo Gus y luego hizo una mueca—.
Bueno, quizás. Pero espero que no hubieras llevado a mi padre
en una cita a un festival donde eras alérgico a casi todo lo que
servían.
—No al quiche —dijo Casey rápidamente.
—No al quiche, —Gus estuvo de acuerdo—. ¿Qué hay de ti?
¿Cuándo empezaste a fumar? ¿La primera vez que tuviste
estigmas?
Casey se echó a reír.
—No, hombre. Pasé por un montón de mierda tratando de
descubrir quién era. Por un largo tiempo, pensé que había algo
malo en mí. Mis padres me hicieron ir a un terapeuta y nos dijo
que tenía un trastorno. Ansiedad. Social. Lo que tú quieras.
Querían que tomara píldoras. Para aliviar mi ansiedad. Yo no
las quería. Tenía dieciséis años y estaba aterrorizado porque no
sabía quién era. No quería ser dependiente de las píldoras
también. Estaba en una fiesta y este chico que conocía tenía
una pipa. Me preguntó si quería darle una calada. Yo dije:
―seguro‖ y cuarenta minutos después, mi mente estaba tan
clara como si siempre lo hubiera estado. Eso realmente era
para mí, supongo. Realmente nunca necesité nada más. Soy
una historia de éxito de la marihuana, hombre. Estaba
desorientado y ahora estoy orientado.
Gus lo observaba. Todo lo que vio fue sinceridad, no es que
esperara nada menos de Casey. Se preguntó cómo habría sido
su vida si Casey nunca se hubiera mudado a Abby. Ni siquiera
quería pensar en ello.
—Tomaré una galleta o dos —decidió—. No estoy listo para
fumar aún. Y podría nunca estarlo.
Casey asintió. 232
—¿Te molesta si yo lo hago?
Gus vaciló antes de sacudir la cabeza.
—No. Está bien. —Pensó en mostrarle a Casey la vieja pipa
de arcilla del Pastor Tommy, pero no creía que pudiera hacer
eso todavía. Tal vez algún día. Y tal vez algún día, más
temprano que tarde. Lo cual era un pensamiento aterrador en sí
mismo.
Podría hacer esto. Confiaba en Casey. Y sabía que, si el
Pastor Tommy pudiera verlo, estaría partiéndose el culo de la
risa.
Así que, mientras que Casey comenzaba a armar un porro,
Gus abrió el tupperware, sacó una galleta, y se comió la mitad
de una sola mordida.
GUS OLVIDÓ que cuando estaba colocado, tendía a reírse
como una hiena.
También se había olvidado de que cuando estaba colocado,
tendía a reír mucho.
No era su culpa. Ciertas cosas eran más graciosas para él
cuando estaba colocado. Y cuando encontraba algo gracioso,
no podía dejar de reír.
Cuando estaba sobrio, podía moderar el tipo de risa que
tenía, si incluso se riera en absoluto. Si se reía, siempre era una
cosa baja, gutural que era más como un rumiar que otra cosa.
Si algo era realmente divertido, incluso podría sonreír mientras
rumiaba. Las bromas de Casey eran prueba de ello.
¿Pero cuando estaba colocado?
Dulce Jesús, él hipeaba.
—¿Qué, en nombre de todo lo que es sagrado es ese sonido? 233
—Casey le preguntó, los ojos inyectados de sangre cada vez
más abiertos.
Gus se tapó la boca con la mano, tratando de no dejar que la
abominación ai ai ai que era su risa drogada saliera de nuevo.
—¿Acabas de reírte?‖ —preguntó Casey—. ¿Del tipo de risa
plena, y no una mierdecilla de risa?
Gus le frunció el ceño.
—¿Por qué estás sonriendo? —Casey exigió—. Nunca te he
visto con una sonrisa tan grande antes.
Bueno, así que apestaba frunciendo el ceño cuando estaba
colocado. No sabía por qué creyó que estaba listo para revelar
su secreto, el que era un drogón feliz. Era un secreto que
debería haberse llevado a la tumba.
Pero esas malditas galletas eran buenas. La cantidad justa de
dulzura, con apenas el suficiente sabor picante, de fondo de
marihuana, que apenas tenía un dejo amargo. Antes de frenarse
a sí mismo, se había comido dos de ellas y había descubierto
dos cosas.
Primero, la Origami Jodida Estrella era una hierba
jodidamente buena.
Segundo, estaba jodidamente colocado.
—Estoy colocado, —le dijo a Casey—. Tus galletas tenían
marihuana en ellas.
—Sí, hombre —dijo Casey, bajando su pipa y guardándola
de nuevo en la fiambrera de He-Man— Eso esperaba. Las
compré en la tienda de marihuana.
—La tienda de marihuana —dijo Gus, tratando de reprimir
una risita, joder—. Dónde venden marihuana.
—Sí, un gran trabajo, ¿eh? Cultivando mierda y ayudando a 234
la gente. Haciendo que los enfermos se sientan mejor. Curando
todas las enfermedades, incluso aquellas mentales.
—Las enfermedades mentales me enloquecen —dijo Gus.
—Amigo —Casey respiró—, tu juego de aliteraciones es
enfermizo. ¿Alguna vez has pensado en escribir un libro?
Gus lo miró seriamente (léase: sonrió estúpidamente).
—Nah. No soy muy del tipo escritor. Traté de escribir un
guion una vez, porque pensé que, si Michael Bay podía hacer
cine, entonces también podía hacerlo yo
—¿Tú escribiste una película? —Casey preguntó, sonando
como si eso fuera la cosa más impresionante del mundo. Yo
quería reescribir mi libro como una película, pero ellos
contrataron a un tío que no entendía la prosa de mi distopía
postapocalíptica con vampiros/cambia formas.
—Sí —dijo Gus—. Tu película fue horrible. —Palideció—.
Quiero decir, que no era muy buena. Oh joder. Quiero decir,
que estoy seguro de que alguien la disfrutó. Como las
adolescentes.
—Está bien —dijo Casey—. Ellos arruinaron mi visión. He
hecho las paces con ello. La meditación ayuda. Y la
marihuana. Ahora, háblame sobre tu guion.
—No —dijo Gus—. No lo entenderías. Era... Ni siquiera sé.
Era profunda y adelantada para su tiempo. Era una mierda a lo
Terrence Malick29.
—Vaya —dijo Casey—. No sé quién es ese.
—Este... este tipo. Hace películas que no tienen sentido, pero
son tan profundas que incluso no importa si no tienen sentido.
—Sólo dime el nombre —dijo Casey, acercándose y tocando
el brazo de Gus—. Sólo el nombre. Apuesto a que era un
nombre impresionante. 235
Gus miró hacia abajo a los dedos de Casey en su brazo, sus
pensamientos un poco borrosos, y pensó en tal vez tomar otra
galleta—. Se llamaba…
—Sí, —Casey respiró.
—Se llamaba...
—¡Sí!
Gus abrió la boca para mentir y crear un título que sonara
como una película impresionante. En su lugar, accidentalmente
dijo la verdad.
—Mono-Aventuras en la Isla.
—¡Vaya! —Casey exclamó. Luego, frunciendo el ceño,
dijo—: No lo entiendo.
—Se trataba de ese mono —Gus admitió—, quién tenía
aventuras. En una isla.
29
Terrence Malick es un director, productor y guionista de cine estadounidense
contemporáneo. Sus obras se centran en la descripción de la belleza de la naturaleza en
clara oposición a la ambición y crueldad del hombre. Si bien es multipremiado y reconocido
mundialmente, se destaca por su perfil bajo y por hacer firmar cláusulas que lo eximan de
participar de eventos o divulgar públicamente su imagen, para cualquiera de sus proyectos
(es incluso difícil encontrar fotos de él)… Gracias Wikipedia!
—Sí —dijo Casey—. Hay algo de mierda a lo Terrence
Malick allí.
—¡Ni siquiera sabes quién es él!
—¡Pero tú dijiste que era así!
—No para fue nada así —dijo Gus—. Yo tenía once años y
de alguna manera escribí un guion de sesenta páginas para una
película sobre un mono y su amigo humano llamado Mr.
McSchnickel que vivía en la Isla de San Mervin, en la costa de
la Florida –de Florida, por el amor de Dios, quién, incluso
querría ir allí– y el guion era sobre ellos frustrando un atraco
de unos ladrones de arte al Museo de Historia de San Mervin. 236
El nombre del mono era Mortimer. Y conocía el lenguaje de
signos. Era como... como, inteligente, ¿de acuerdo? Como, tan
jodidamente inteligente.
—¿Por qué no es esto una película? —dijo Casey,
levantando sus manos—. ¿Por qué no terminaste esto, hombre?
Podríamos estar viendo esto ahora mismo. Podría estar viendo
una película sobre un mono llamado Mortimer deteniendo a
los ladrones de arte. Amigo. Gus. Gus.
—¡Qué!
—Tienes que terminar la película. El mundo necesita ver tu
talento, ¿de acuerdo? Tienes que terminar la película para que
todo el mundo sepa exactamente hasta dónde llega tu
genialidad. Yo lo sé, pero todo el mundo necesita saberlo
también.
—Ni siquiera sé dónde está —dijo Gus, frotándose los
ojos—. Me di por vencido con ella porque las películas
basadas en monos estaban en declive, y ni siquiera podía
imaginar el presupuesto porque estaba toda la cosa de la
persecución sobre un puente con pingüinos... ni siquiera sé.
Pero sí sé que habría tenido un giro en el final, cuando se
terminaba.
—¿Qué? —dijo Casey, sonando sorprendido—. ¿Qué otro
giro podría haber, aparte de un mono combatiendo el crimen?
—Lo sé —dijo Gus—. Confía en mí, lo sé. Pero el giro
habría sido que Mortimer habría conseguido ser disparado
salvando el día…
—¡No! —exclamó Casey—. ¡No lo hagas, Gus! No te
atrevas.
—No, no, está bien, ¡habría vivido! Habría vivido y, en el
mismísimo final, el giro, hombre. El giro. Mortimer habría 237
sido entrevistado por la CNN y le iban a preguntar cómo
podría perdonar a los ladrones de arte por dispararle. ¿Y sabes
lo que él les respondería?
—¡Estoy literalmente esperando que me lo digas!
Gus hizo subir sus brazos y de la nada, hizo una serie de
movimientos complicados con sus manos y dedos. Luego miró
a Casey expectante.
—¿Qué demonios fue eso? —Casey exigió.
—Lenguaje de signos —dijo Gus—. Aprendí lo que
Mortimer hubiera dicho con la esperanza de que pudiera ser
elegido como el actor de captura de movimiento para hacer del
mono.
—¿Hablas el lenguaje de signos? —preguntó a Casey.
Gus negó con la cabeza.
—No. Sólo sé las líneas que Mortimer tenía en mi guion.
—Has aprendido cada una de las líneas que tu personaje
mono habría tenido en tu película —dijo Casey.
—Sí —dijo Gus.
—Tío —dijo Casey—. Eres como... Tío.
Gus asintió solemnemente.
—Lo sé
—¿Qué significa?
—¿Qué significa que cosa?
—La última línea, hombre. El giro.
—Oh. Oh. Bueno, Wolf Blitzer habría entrevistado a
Mortimer, ¿verdad? Y le preguntaría sobre su perdón. Y
Mortimer le respondería: Porque perdonar es humano.
—Pero... pero... ¡él es un puto mono!
Gus asintió.
—Lo sé 238
—¡Y dice que perdonar es humano!
—Exactamente —dijo Gus.
—Eso significa... eso significa. Oh Dios mío. Gus. Eso
significa que él era más humano que todos nosotros. Todo el
maldito tiempo.
—Bum —dijo Gus, agitando ―manos de jazz‖ por alguna
razón que no entendía muy bien—. Giro final.
—Eso es... eso es una puta mierda a lo Terrence Malick.
—Todavía no sabes quién es, —Gus le recordó.
—Está bien, tal vez no —Casey estuvo de acuerdo—. Pero.
Así que. Bueno. Eres como... ¡el M. Night Shyamalan30 de las
películas de aventuras con monos en una isla!
Gus se encogió de hombros, tratando de parecer suave.
—Podría haberlo sido —dijo—. Tal vez algún día salga del
pozo y lo vea.
—Soy escritor —dijo Casey—. Escribo cosas. Libros.
Extraños, extraños libros. Yo podría ayudarte a terminarlo.
30
M. Night Shyamalan es un director de cine y guionista indio. Reconocido y criado en los
EEUU. Sus películas se caracterizan por los giros inesperados. (Recuerden por ejemplo el
final de la película ―Sexto Sentido‖ que fue una de sus producciones).
—Tendríamos que hacerlo en Canadá, —Gus le advirtió.
—¿Por qué? —preguntó Casey.
—Porque parece una película canadiense.
—Oh —dijo Casey —. No lo entiendo. ¿Tienen islas
tropicales en Canadá?
—Oh mierda —Gus gimió—. No. No las tienen.
—Es sólo un bache en el camino —dijo Casey, y ahí fue
cuando Gus se dio cuenta de que habían comenzado de alguna
manera a tener las manos agarradas, con sus dedos
entrelazados, las palmas presionadas juntas. El pulgar de
Casey estaba frotándose sobre el suyo. 239
Él estuvo instantáneamente sudoroso y completamente fuera
de su mente.
Y jodidamente colocado.
—¡Entonces! —Gus chilló. Trató de recordar lo que había
aprendido en Internet—. ¿Estás planeando asistir a la fiesta de
Navidad de la oficina?
La frente de Casey se frunció.
—¿Ahora qué?
—¡Scrabble Colocado! —gritó Gus—. ¡Tenemos que jugar
Scrabble Colocado!
—Amigo —dijo Casey—. Mejor. Idea. Siempre.
QUINCE MINUTOS más tarde, Gus frunció el ceño ante las
letras que había agarrado.
De algún modo, había conseguido todas vocales.
Casey fue primero: TESIS.
—Guau —dijo—. Tengo un buen comienzo.
—Guau, —Gus se burló—. Cállate.
Casey sonrió.
Vocales de mierda. Gus utilizó la I para hacer la palabra SI.
—No digas una palabra —dijo Gus, agarrando otra letra. Era
una E. Malditas vocales de mierda.
—Está bien —dijo Casey—. Y con eso son dos palabras.
Curiosamente, dos es también el mismo número de letras que
usaste en tu turno.
Gus entrecerró los ojos.
—¿Me estás hablando mierda? ¿En Scrabble?
—Ni soñaría con ello —dijo Casey, usando la segunda S en
la tesis para deletrear SALIVAR—. Oh mi Dios. ¿Una palabra 240
con doble puntuación? Que interesante. ¡Y mira! Usé todas
mis letras.
—¿Eres alguna especie de maestro del Scrabble? —preguntó
Gus—. ¿Practicas todos los días y simplemente olvidaste
contármelo?
—Gus —dijo Casey—. No seas tonto. Solo porque mis
palabras tienen sílabas no significa nada. Sigo pensando que
eres especial, hombre.
—Lo que sea —dijo Gus, usando la T para deletrear TÉS—.
Tres letras.
—Lo que es más o menos la cantidad de puntos que tienes,
—Casey murmuró en voz baja.
—¿Qué? —Gus exigió.
—¿Qué? —preguntó Casey, batiendo injustamente sus
pestañas hacía Gus.
Casey deletreó VICTORIA.
Gus deletreó ERA.
—Realmente no creo que siquiera sea una palabra, Gus. Por
lo menos la mía detalla lo que está pasando aquí.
—¿Cómo puedes hablar mierda en el Scrabble? ¿Cómo es
que incluso seas una persona?
Casey escribió MISCELANEAS.
Gus deletreó ROJO.
—¿Sabes lo que es eso, Gus? ¿Sabes lo que son
misceláneas?
—¡Sí, sé lo que son las misceláneas!
—Guau. Tu cara está encendida. Como tu palabra.
Casey deletreó DIVINIDAD.
Gus deletreó CHICO.
—Eh. Divino Chico. Eso suena como una banda cristiana de 241
chicos que son sexys para Jesús. Oye, muchacha. Ven a tocar
mi cuerpo de Cristo. Luego ve a comprar nuestro merchandise.
—Irás al infierno tan rápido.
Casey deletreó TESORO.
Gus deletreó ESTIRPE.
Casey había estado excavando en las letras, pero a Gus ni
siquiera le importaba. Iba a patear totalmente el culo de Casey.
Estaba colocado, su hurón estaba acurrucado en el sofá cerca
de su cuello, estaba jugando al puto Scrabble, y era
jodidamente feliz, ¿de acuerdo? Era jodidamente feliz e iba a
ganar, o iba a perder, pero a la mierda todo. No importaba en
este momento. No…
Casey puso letras utilizando la E en ESTIRPE.
Gus no entendía exactamente la palabra. Era demasiado
larga. Demasiado larga para el Scrabble.
Su mente no llegaba a conseguirlo. Estaba todavía un poco
aturdido.
Casey parecía nervioso.
Incluso estaba un poquito ruborizado.
Gus volvió a mirar abajo a la palabra.
Hubo una P y U y E y D y O, a continuación, B, E, S, A, R, -
Gus lo consiguió entonces.
No una sola palabra.
Eran dos.
PUEDO.
BESARTE.
(En este punto de su vida, Gustavo Tiberius había vivido casi
treinta años. Su cumpleaños se acercaba en octubre. ―Eres
Libra —el Pastor Tommy le había dicho—. Significa que eres
leal y valiente y harás cualquier cosa para ayudar a la gente 242
que amas a ser feliz. No creo que jamás haya oído una
descripción más correcta de una persona en mi vida. Ese eres
tú, Gussy. Ese eres tú‖.). En sus casi treinta años en la tierra,
Gus había besado a cinco personas.
Su primero había sido un niño llamado Micah cuando tenían
seis años. Habían estado jugando en la lluvia y pisando fuerte
en los charcos y Micah se había inclinado, agarrado su cara y
lo besó repentinamente en los labios. Gus, chocado en un
asombro tranquilo, sólo se había quedado mirándolo fijamente.
Micah se había mudado unos pocos meses después y Gus
nunca lo había visto de nuevo.
Tres eran con los que se había acostado, besos descuidados
que eran un medio para un fin.
Su último había sido el breve roce de sus labios contra los de
su padre, el cuerpo ya enfriándose, las máquinas apagadas, una
enfermera frotando círculos suaves en su espalda. Había sido
cegado por las lágrimas, queriendo besar a su padre en la
mejilla o en la frente, pero en su lugar encontrando sus labios,
y algo se había asentado sobre su pecho entonces, un peso por
el conocimiento de que su padre se había ido, ido, ido, y al
momento en que saliera del hospital –infiernos, incluso de esa
habitación– estaría solo y probablemente permanecería así.
Había besado a su padre y veintisiete minutos más tarde estaba
en la calle frente al hospital, inseguro de cómo llegar a su casa.
Gus dijo:
—Um.
—Está bien —dijo Casey—. Si no quieres.
Y lo decía en serio. Gus podía ver eso. De alguna manera,
eso significaba casi tanto como la misma solicitud.
Gus dijo: 243
—Guau, —porque una vez más, palabras como entrañable y
adorable corrían por su cabeza y no podía hacer nada para
detenerlas.
Casey sonrió con esa sonrisa perezosa, ojos nublados y
soñolientos.
Se veía feliz.
Gus también estaba feliz.
Se sentía como si hubiera sido encandilado por las luces.
Así Gus (una vez más siendo Gus) trató de arruinar el
momento.
—Pensé que no te gustaban los besos. O el sexo. O algo. ¡Y
eso está bien! De verdad. Sólo pensé que no me querías... De
ese modo.
Casey ladeó la cabeza, y ¿cuándo habían llegado a sentarse
tan cerca? Estaban prácticamente sentados al lado uno del otro.
Gus podía sentir el calor de la piel de Casey contra la suya y
estaba allí, esa calentura leve de la excitación, pero no era
insoportable. No era intrusiva. No, era más.
Era agradable. Y dulce.
Casey dijo,
—Querer y necesitar y desear pueden ser cosas diferentes,
Gus. No necesito sexo. No lo deseo. Ni siquiera lo quiero
especialmente la mayor parte del tiempo. Pero sólo porque yo
normalmente no haga algo, no significa que no lo haré. Y
besar es algo independiente de todo eso. Besar no necesita ser
sobre sexo o lujuria. Besar puede ser sobre amistad y
confianza. Confío en ti, hombre. Me preocupo por ti. Solo
espero no necesitar dormir contigo para que tú me creas.
—¿Puedo abrazarte primero? —Gus dijo ahogado, sin saber
por qué, de repente, tenía un nudo en la garganta. 244
La sonrisa de Casey se ensanchó.
—Sí, hombre. Realmente me gustaría eso. Estás empezando
a darme algunos de los mejores abrazos de mi vida. Nunca
diría que no a un abrazo tuyo.
Gus pensó que la primera vez que iniciara un abrazo con
Casey, vacilaría un poco. Habría duda, cierta incomodidad, y
quizás un codo o dos contra las costillas. Habría escupido
alguna disculpa y luego Casey lo habría arreglado
tranquilamente hasta que estuvieran alineados correctamente.
No sucedió de esa manera, sin embargo.
Claro, ellos estaban lado a lado por lo que el ángulo no era el
mejor. Tuvo que torcer su espalda un poco y no era
precisamente cómodo. Pero ellos se movían como si lo
hubieran hecho innumerables veces y los brazos de Casey
fueron bajo los suyos, y los suyos se fueron alrededor de los
hombros de Casey. Estaban casi pecho contra pecho y Gus se
encontró con sus dedos en el cabello de Casey, largos
mechones cayendo sueltos desde la correa de cuero.
Y Casey lo sostuvo tan jodidamente apretado, y Gus no
podía creer que tuviera esto, que aquí, ahora, este momento era
suyo. Seguro, estaban colocados. Seguro, era algo llamado
Origami Jodida Estrella lo que Gus había comido en una
galleta. Seguro que acababan de jugar un partido muy desigual
de Scrabble y seguro que Gus había derramado su más
profundo, más oscuro, secreto sobre su guion Las Mono-
Aventuras en la Isla, algo que se había jurado a sí mismo que
nunca revelaría a nadie.
Jesús, esto era bueno. Todo esto era bueno.
Se quedaron así durante un rato. Harry S. Truman les miraba
con interés hasta que pasó demasiado tiempo para que sea un 245
abrazo normal. Se enroscó de nuevo y cerró los ojos.
Gus podía sentir el aliento de Casey en su cuello.
Gus suspiró. Era agradable.
Casey se apartó primero, pero no se alejó.
Dijo:
—Voy a besarte.
Gus tragó duramente.
—Vale.
—Sólo... sin lengua ni nada. —Casey apartó la mirada
brevemente—. ¿Está bien?
—Sí. Sí. Eso está bien. Está más que bien. Es impresionante.
—Y no me gusta mucho... movimiento. No ahora. Sólo
lindos besos. Con los labios.
—Sí. Sin movimientos. Ninguno. Soy una estatua. Que vas a
besar.
Casey se echó a reír.
—Tal vez un poco de movimiento.
—Está bien, pero yo no…
Casey lo besó.
Fue firme, y fue seco, y hubo el más breve momento en el
que Gus tuvo la reacción natural de profundizar el beso, pero
se contuvo. Fue más fácil de lo que pensó que sería, empujar
ese deseo innato hacia abajo. No se trataba de eso, y Gus
estaba encontrando que tal vez no necesitaba que lo fuera. Ya
que teniendo en cuenta todos los besos que había recibido en
su vida, los cuatro que contaban, este era el que más
significaba. Este fue el que le hizo sentirse mejor. El más
seguro. El más feliz.
Y allí estaba, un pequeño movimiento. Los labios de Casey
ligeramente separados, pero en vez del roce de una lengua, 246
Gus sintió un pequeño suspiro de aire y de alguna manera eso
era más. Casey acunó la cara de Gus en sus manos, su agarre
suave, los pulgares rozando las mejillas de Gus. Sus narices
chocaron suavemente. El agarre de Casey se tensó ligeramente.
Su barba era suave contra la barbilla y los labios de Gus. Gus
casi podía saborear el té verde Snapple que Casey había bebido
en el Festival de la Fresa.
Gus no podría decir con certeza cuánto tiempo pasó. Tal vez
segundos. Tal vez más de un minuto. Pero había sido
suficiente tiempo para que el nudo en su garganta se
desvaneciera. Sentía la cabeza atontada, ya sea por el beso o
por la marihuana, no podía decirlo con seguridad. Era
agradable, ese bajo repiqueteo rodando a través de él como una
corriente subterránea de electricidad.
Casey se separó primero, y Gus hizo un ruido bajo en la
parte posterior de su garganta que probablemente lo haría
avergonzarse cuando estuviera completamente sobrio. No
abrió los ojos de inmediato, parte de él convencido de que
Casey tendría una mirada de desdén en el rostro porque Gus
habría hecho algo mal. Eso porque a pesar de que Gus estaba
intentándolo, todavía no era completamente normal aún.
Entonces los labios estaban sobre él de nuevo, esta vez en su
mejilla, primero la izquierda y luego la derecha. Entonces en
su nariz. Cada párpado, el calor del beso casi haciéndole
retorcerse. El último fue en la frente y él abrió los ojos
entonces, mientras Casey se apartaba, sus manos bajando por
la cara de Gus y sus brazos hasta que entrelazó sus dedos
juntos.
Casey estaba observándolo. Cuando vio que tenía la atención
de Gus, dijo: 247
—Bueno, eso fue realmente bueno, Gustavo.
Gus dijo:
—Sí, sí que lo fue —y ninguno de ellos optó por reconocer
la rugosidad en sus voces.
MAS TARDE, descansaban sobre sus espaldas en el suelo
lado a lado agarrados de la mano, los hombros tocándose.
Cada tanto, Casey se volvía para mirar por encima a Gus, su
pelo haciéndole cosquillas en la oreja a Gus.
Gus elevó la mano de Casey y su brazo por sobre su cara,
para conseguir una mirada de cerca de la manga de tatuajes en
su brazo izquierdo. La pieza central era un pavo real en su
antebrazo, las plumas de la cola bajaban y se estiraban a lo
largo hacia su muñeca. El detalle era notable, y Gus trazó las
plumas con un dedo.
Había flores rizadas entre las plumas unidas a una vid que se
retorcía a lo largo de su piel. Las flores eran azules, púrpura y
rojas, floreciendo a través de su piel.
Gus volvió su brazo por encima y en la parte inferior de la
muñeca, curvada entre las vides, yacía un triángulo violeta, la
parte inferior del interior sombreado en negro, hasta que se
desvanecía, dejando la piel natural.
—¿Qué es eso? —murmuró.
—Orgullo Asexual —dijo Casey, con sus ojos en Gus—. Lo
conseguí cuando me di cuenta de quién era yo. Fue el primero.
Todos los otros vinieron después.
—¿Por qué eso? —Gus preguntó mientras dejaba caer sus
brazos entre ellos.
—Porque estoy orgulloso de lo que soy —dijo Casey, un 248
tirón en sus labios—. Incluso si los demás no pueden
comprenderlo. Por fin había encontrado una manera de estar
cómodo en mi propia piel y pude respirar de nuevo.
—Me gusta cuando respiras —dijo Gus en serio—. Me gusta
cuando haces un montón de cosas.
Casey le sonrió.
—Lo mismo a mí también, Gustavo.
Gus no sabía si tenía derecho a preguntar, pero no pudo
detener las palabras de salir a borbotones.
—¿Quién no te entiende? —Hizo una mueca—.Quiero decir,
no es que sea de mí…
—Mis padres.
—Oh. —Eso era algo que Gus no entendía. No
completamente. Claro, nunca conoció a su madre, pero había
tenido al Pastor Tommy—. ¿Hablas con ellos?
Casey se encogió de hombros.
—A veces. Sólo para chequearlos de vez en cuando. Pero no
es algo que me guste hacer. Y no creo que les importe
demasiado.
—Pero... son tus padres.
Casey se río en voz baja.
—Eso no significa que lo hagan bien. —Señaló otro tatuaje,
esta vez en la suave piel de su antebrazo derecho cerca de su
codo. Era de un pequeño pájaro volando fuera de una quebrada
jaula.
—Tengo este de cuando me di cuenta de que probablemente
sería mejor para mí si no volviera a casa de nuevo. Un poco
duro, pero se sentía bien. Y una vez que tomé esa decisión, el
peso se había ido, ¿sabes? Ayudaba que tuviera a Lottie para
hablar cuando lo necesitaba. Ella fue la oveja negra de la 249
familia mientras crecía, así que me entendía. No tiene
demasiado que ver con mis padres de todos modos. Ellos no
piensan mucho de ella. Eso está bien, sin embargo. Porque yo
creo que es impresionante. Ella es mi familia.
Gus trató de encontrar las palabras para decir que entendía.
Que lo sentía. Que se alegraba de que Casey hubiera
encontrado un nuevo hogar por su cuenta. Que esperaba que
tal vez pudiera ser parte del hogar de Casey también. Pero eso
no parecía ser lo que una persona normal diría en una primera
cita. Así que, en cambio, repitió
—Me gusta cuando respiras.
Y luego hubo un golpe en la puerta.
—Eh dijo Gus—. La gente parece hacer eso mucho ahora.
—¿Llamar a tu puerta? ¿Tienes a gente viniendo todo el
tiempo ahora, Gruñón Gus?
—Sí —dijo Gus—. Estás tú. Y ahora está quien sea que está
llamando a mi puerta. Es como si nunca parara.
—Probablemente deberías atender.
—Nah —dijo Gus—. Se irán. Y, además, estoy colocado, así
que estoy bastante seguro de que no quiero ver a quien quiera
que sea.
Los ojos de Casey se ampliaron.
—¿Y qué si es pizza?
Y santa mierda, eso sonaba increíble.
—¿Tú has pedido pizza?
—No —dijo Casey—. Pero ¿qué si lo es?
—Entonces... ¿es pizza hipotética?
—Tío. Ese es mi tipo favorito. Hipotéticamente, también
podría ser de pepperoni.
—Deberíamos atender la puerta —dijo Gus, porque ahora lo 250
único en lo que podía pensar era en pizza.
—Está bien —dijo Casey—. Tú atiende la puerta. Yo voy a
conseguir mi cartera. Estamos en una cita y voy a pagar por
ello porque tú te lo mereces.
—No puedes subir esto a Instagram —dijo Gus—. Tienes
prohibido desde Instagram en este momento.
—¿Por qué no? —dijo Casey—. Es para eso que la comida
sirve. Para ser subida a Instagram y luego consumirla.
Gus se levantó del suelo, dejando ir a regañadientes la mano
de Casey.
—Eres tan hípster —dijo Gus. Se suponía que sería un
insulto, pero sonó tan asquerosamente cariñoso que Gus estaba
seguro de que estaba a punto de empezar a disparar arco iris
por el culo—. Y no estaba hablando de la comida. Estaba
hablando de tomar fotografías mías mientras estoy colocado y
luego publicarlas en Internet. Podrías arruinar mis aspiraciones
políticas.
—¿Quieres ser político? —preguntó Casey, sonando
horrorizado.
—Tal vez —dijo Gus mientras se tambaleaba hacia la
puerta—. No lo sabes. Podría ser el alcalde de Abby. O algo.
Legalizaría la marihuana. Y dejaría que los asexuales se casen
con quienes quieran. E iniciaría un servicio de entrega de pizza
que atienda específicamente a las personas que están
colocadas. Adivina como lo llamaría.
—Esto va a ser tan impresionante —Casey exhaló.
—¿A que sí? —dijo Gus—. Se llamaría Drogo Fuego Pizza
Fumada Para las Personas que están Colocadas. —Frunció el
ceño cuando cogió el pomo de la puerta—. Está bien. Todavía
estoy trabajando en el nombre, pero no puedes subirme a 251
Instagram porque entonces no voy a ser capaz de hacer la
pizza.
Y con eso, abrió la puerta para encontrar…
—¡Oh, mierda! —Chilló, cerrando la puerta y reclinándose
contra ella.
—Amigo —dijo Casey—. ¿Es la pizza?
Gus negó con la cabeza.
—No. Peor.
Casey frunció el ceño.
—¿Peor que la pizza? Como. ¿Tacos? ¿Incluso hay servicio
a domicilio de tacos? Dios, quiero algunos tacos.
—Peor —Gus siseó.
—¿Peor que tacos? —preguntó Casey. Entonces, la sangre
se drenó de su rostro—. ¿Es coliflor? Gus. Gus. ¡Tengo
trastorno de estrés post-traumático por la coliflor! ¿Qué pasa si
empiezo a ver flashes de cuando mis padres trataron de
hacerme comerlo? Necesitaré fumar para calmarme. Oh.
Espera. Ya estoy fumado. Bueno. Olvídalo. Yo lo manejo.
Tráela.
—¡No es coliflor! —Gus espetó—. ¡Son unas lesbianas poli-
amorosas y/o hermanas y tu tía!
—Oh —dijo Casey, viéndose inmensamente aliviado—.
Entonces, ¿Tienen pizzas?
—¡No, no tienen pizza!
—¿Por qué te estás volviendo loco?
—¡Porque estoy colocado!
—¿Ellas nunca te han visto colocado?
—¡No!
—¿Por qué es importante?
Gus no podía realmente explicar por qué se estaba volviendo 252
loco, por lo que dijo lo único que se le ocurrió.
—Porque soy el propietario.
Casey se levantó y caminó hacia Gus. Se detuvo frente a él y
extendió la mano para tocar su mejilla.
—Tranquilo, hombre —dijo. No te preocupes. Sólo actúa
normal y ni siquiera serán capaces de decirlo.
Gus podía hacer eso. Gus podía hacer eso muy bien.
Después de todo, estaba de camino a ser la persona más
normal en todo el planeta.
—Normal —dijo Gus—. Lo tengo. No tengo mi riñonera,
pero no tengo una erección, así que es todo está bien.
—¿Qué —dijo Casey.
Y dado que Gus no había querido decir eso en voz alta,
empujó un poquito a Casey antes de abrir la puerta.
—Hooolaaa —dijo con normalidad—. Señoras. Bienvenidas
a Casa de Gustavo31.
Las cuatro mujeres en su porche se quedaron mirándolo.
31
En el Original, Gus dice ―Casa de Gustavo‖ en español.
—Realmente no tienen ninguna pizza —Casey susurró
detrás de él—. La decepción que siento es la misma que sentí
mientras veía el final de la serie Perdidos.
—¿Monumental? —preguntó Gus, mirándolo por encima del
hombro.
—Exactamente.
Entonces —dijo Gus, mirando hacia atrás a las mujeres
reunidas delante de él. Cruzó los brazos sobre el pecho y
adoptó lo que asumió que era una pose increíblemente
relajada.
—¿Qué hay? Descansen los huesos. Si lo desean. 253
—¿Acabas de hablar en argot? —preguntó Bertha.
—¿Qué está sucediendo en este momento? —susurró
Bernice—. Ya no entiendo al mundo.
—No sabía que normalmente lo hacías —dijo Betty,
palmeando a Bernice en el hombro.
—Alguien te escuchó diciendo que eras alérgico a las fresas
—dijo Lottie a su sobrino—.Hemos venido a comprobar que
estabas bien. ¿Cuáles son las posibilidades de que tengan todo
un festival dedicado a la única comida a la que eres alérgico?
¿Y por qué yo no sabía eso sobre ti?
—Oh —dijo Casey, llegando a pararse junto a Gus contra el
marco de la puerta—. Tía Lottie. Eres la mejor. Vivo para
luchar otro día.
—Sí —dijo Gus—. Está tan vivo, que da vida... a otras
cosas. O a lo que sea.
Hubo algunas miradas atónitas más, pero Gus estaba siendo
tan normal, que ni siquiera le molestó.
Bertha dijo:
—¿Cómo está yendo todo lo demás?
Bernice dijo:
—Sí. ¿Cómo está yendo?
Betty dijo:
—¿Va todo bien?
Lottie dijo:
—Gus, parece como si tuvieras una quemadura por roce de
barba en el mentón.
Casey dijo:
—Bueno, esto acaba de ponerse un poco incómodo.
Gus dijo:
—No, hombre. Está todo bien. Solo tropecé y caí sobre mi 254
rostro. Bueno, eso es mentira. Él me besó. Y fue agradable.
Pero antes de eso, nos colocamos. Estoy colocado justo ahora.
Estoy tan colocado. Y luego jugamos Scrabble y no pude sacar
buenas palabras, por las putas vocales, y entonces él deletreó
palabras que fueron probablemente la cosa más romántica de
todos los tiempos y me besó y fue lindo y yo realmente olvidé
que hablo de más cuando estoy colocado y que soy incapaz de
mentir sobre cualquier cosa. Así que. Vamos todos a fingir que
no he dicho ni una sola palabra, y ahora no puedo dejar de
pensar en pizza, joder. ¿Las habría matado traer una pizza
cuando vinieron y llamaron a mi puerta, oh Dios mío?
Casey tosió.
Gus dijo:
—Así que eso es lo que pasó. ¿Qué tengo que hacer para
asegurarme de que ninguna de vosotras saque esto a colación
nunca?
AL PARECER absolutamente nada, porque ellas sacaron el
tema casi a diario.
Capítulo 15
FUE SOLO un par de semanas más tarde, cuando Casey
vino a Gus y le dijo seis palabras que trajeron miedo a lo más
profundo de su corazón. Y las cosas habían ido tan bien,
además. Se habían besado un par de veces más, abrazado un 255
infierno de muchas veces más, bordeando la necesidad de
llamarse uno al otro, novios (y Dios, acaso eso no sonaba
juvenil), se habían colocado de nuevo (bueno, Casey lo había
hecho; Gus seguía intentando escaparse de las miradas de
complicidad de las mujeres de su vida). Era una pena, que todo
esto fuera a derrumbarse y que Gus iba a tener que vender su
casa y mudarse lejos, para nunca ser visto de nuevo.
—Así que, mis amigos quieren conocerte.
Ahora, no debería ser necesario decir que Gustavo Tiberius
nunca se había encontrado a sí mismo en una posición como
esta antes. Si alguno de sus últimos jugueteos hubiera sido
alguna indicación, él era del tipo ámalos y déjalos (y por
ámalos y déjalos, quería decir incómodamente fóllalos y luego
corre a casa para sobre-analizar cada una de las partes de esa
interacción, sólo para decidir no hacerlo nunca de nuevo).
Pero ahora, se encontró a sí mismo en una relación de algún
tipo, del tipo en que salen a cenar, se envían mensajes de texto,
comparten galletas de marihuana y, aparentemente, se conoce
a sus amigos. Gus pensó que tal vez esto es lo que la gente
normal hacía, pero no podía desentrañar como la normalidad
podría ser tan jodidamente aterradora. Cuando había sido
anormal, raro, y extraño, nunca había tenido que preocuparse
de nada como esto. Conocía su rutina como una ciencia. Claro,
tal vez hubiera sido un poco solitario, pero ¿quién no lo era en
estos días? La soledad parecía ser un pequeño precio a pagar
para evitar situaciones como esta. Después de todo, el…
—Gus.
Gus miró a Casey, que estaba de pie frente al mostrador del
Emporium, viéndose divertido.
—¿Qué? 256
—¿Estás bien?
Por supuesto que no.
—Estoy bien.
—¿Estás seguro?
—¿Por qué?
—Porque te dije que mis amigos querían conocerte, y tienes
esta expresión de horror en tu cara, y durante los últimos
cuatro minutos, has estado mirando fijamente la pared
haciendo estos pequeños ruiditos con la parte de atrás de la
garganta.
Gus frunció el ceño.
—No lo hice.
—Sonabas como un gatito asustado —dijo Casey—. Casi lo
grabé. Apuesto a que podría haberlo vendido y ganar al menos
cuarenta dólares.
—Yo no estaba haciendo ruidos de gatitos asustados —dijo
Gus—. Ese fue Harry S. Truman.
—El hurón con mérito ha estado dormido desde que llegué
aquí —señaló Casey.
Efectivamente, Harry S. Truman estaba durmiendo en su
jaula.
—Traidor —Gus murmuró.
Casey se acercó y tomó la mano de Gus en la suya, tirando
de sus dedos de una forma que se había convertido en un
hábito suyo. Gus no podía decir que le molestara en lo más
mínimo, pero tenía que mantener las apariencias, después de
todo. Suspiró el suspiro de difícilmente-soportando, pero
Casey sonrió a través de ello, ya no cayendo en la mierda de
Gus.
Era una de las peores cosas que jamás le habían sucedido a 257
Gus.
De verdad.
Ese bastardo.
—¿Cómo se supone que voy a conocerlos? —Gus preguntó
con el ceño fruncido—. ¿No son todos de Los Ángeles?
Porque voy a decírtelo ahora mismo, no voy a ir a Los
Ángeles. Ahí es donde viven las Kardashians, y desde que me
hiciste verlas en la televisión, estoy convencido de que son las
peores personas del mundo y son aterradoras y se comerán mi
alma si me encuentran.
—Bueno —dijo Casey—. No podemos permitir que eso
suceda. Y no te hice ver mierda, hombre. Todo lo que hice fue
encender el televisor y ya estaba en ese canal. Tú lo miras todo
el tiempo, enfréntalo.
—No lo hago, —Gus insistió—. Harry S. Truman se debe
haber sentado en el control remoto. Él hace cosas como esa.
Los hurones son conocidos por querer ver Reality Shows de
mala calidad. Lo leí en enciclopedias. Debería saberlo.
—Alguien está un poco a la defensiva.
—Tú, estás a la defensiva.
Casey esperó, con una sonrisa en su rostro.
—Está bien, —Gus reconoció—. Esa no fue una de mis
mejores respuestas.
—Todavía me gustas —dijo Casey, acariciando su mano—.
Tanto es así que no voy a hacerte ir a Los Ángeles. De hecho,
ni siquiera necesitaras salir de Abby. Porque ellos van a venir
aquí.
Gus se ahogó en el jadeo que sentía burbujear en su
garganta, porque no estaba gimiendo, incluso si la situación
era lo suficientemente dramática para hacerlo. En cambio, dijo: 258
—¿Son todos ellos... ya sabes? ¿Cómo tú?
Casey arqueó una ceja.
—¿Asexuales?
—¿Qué? —dijo Gus—. No. No me preocupo por eso. ¿Son
todos ellos hípsters?
—Josiah, Serge, y Xander podrían ser…
—¿Esos son sus nombres? —preguntó Gus, sonando
escandalizado—. Oh Dios mío. ¡Incluso sus nombres son
irónicos! ¡Qué demonios!
―…llamados hípsters, sí —Casey concluyó—. ¿Tengo que
recordarte tu nombre otra vez? Tienes prácticamente el
derecho de nacimiento de convertirte en hípster con eso.
—Retira eso —dijo Gus con el ceño fruncido.
—Nunca. Son unos gatitos geniales, hombre. Se recuestan
sobre sus espaldas y todo.
—¿Y quieres que me conozcan a mí? —Preguntó Gus—.
¿Qué sucederá cuando todos vosotros os vais a reunir y
empezaran a hablar de bandas indie, de las que nadie ha oído
nunca, llamadas cosas como ‗Don‘t Cry For Me, Anorexia‘ o
‗Aphrodite‘s Back Fat‘? Y entonces hablarán de lo mucho que
aman las comedias británicas, más que las comedias
americanas, porque los británicos tienen un sarcasmo que es
mucho más auténtico. Y no, yo no quiero comprar sus jabones
con olor a pachuli hechos de leche de cabra y linaza llamados
cosas ridículas como ‗Refrescante Matutino‘. ¡Yo uso Ivory32
como el resto del mundo!
—Eso suena como un montón de estereotipos —dijo Casey,
mirando su teléfono.
—¿Es ese el último modelo de iPhone con el que estás
mensajeando? —preguntó Gus—. ¿Cuánto tiempo has estado 259
haciendo cola por él, el día en que salió al mercado?
—Trece horas, pero tuve que hacerlo, porque mi otro iPhone
ya tenía ocho meses de antigüedad y… Oh. Ya Veo lo que
hiciste allí. —Le sonrió a Gus y le apretó la mano—. Bien
jugado, señor.
—Eres un cliché andante —dijo Gus.
—Está bien, ya sabes.
—¿Que está bien?
—Estar nervioso.
Gus entrecerró los ojos.
—¿Qué? Cállate. No estoy nervioso. Por qué incluso. Pfft.
Estoy tan fresco, la gente cree que soy de Alaska.
—Vaya —Casey exhaló.
—Por favor, olvida que dije eso —dijo Gus con un gemido.
—No creo que pueda —dijo Casey—. Estoy tan fresco, que
la gente piensa que soy de Alaska. Eso, como que, funciona.
En muchos niveles. Tipo que. Te estoy robando eso y
32
Marca popular de jabón en barra de la marca Procter & Gamble.
poniéndolo en un libro. Es mío ahora. No puedes tenerlo de
vuelta.
—No lo quiero de vuelta.
—Mentiroso. Estás celoso porque yo estoy tan fresco, que la
gente piensa que soy de Alaska.
Dios lo bendiga por intentarlo.
—Esto va a ser un desastre.
—Les vas a gustar porque me gustas a mí —dijo Casey—. Y
desde que a mí me gustas mucho, ellos probablemente van a
terminar siendo tus nuevos mejores amigos.
Gus puso los ojos en blanco, tratando de ignorar esa 260
desconcertante sensación de calor en el pecho.
—Estoy bastante seguro de que tú eres la excepción,
compañero.
—Gracias —dijo Casey, radiante.
—No, no quise decir… no importa. Nunca doy la mejor
primera impresión, Casey.
Casey se echó a reír.
—Cuando te conocí, entraste empapado llevando un hurón
en una jaula. Lo que terminó siendo bastante llamativo sobre
ti. Tú das las mejores primeras impresiones, más que cualquier
otra persona que haya conocido.
Gus suspiró. Era difícil discutir con alguien cuando al
parecer pensaba que tú eras impresionante. Gus no tenía a
muchas personas que pensaran así, ¿por lo que quién era él
para discutirlo? Nadie, eso es quién era.
—Realmente no tengo elección en la materia, ¿verdad?
—Ni siquiera por todas las cenas de negocios en Uruguay
que existan —dijo Casey—. Además, es sólo por unos días. Y
si te hace sentir mejor, podemos presentarles a tus amigos,
también.
—¿Mis amigos? —preguntó Gus, confundido—. Yo no
tengo ningún…— Oh no! Casey, no. Ni siquiera pienses en
eso.
—¿En qué? —preguntó a Casey—. Oh mira. Las Nosotras
Tres Reinas acaban de mandarme un mensaje de texto y
dijeron que definitivamente tendrán una noche libre el próximo
fin de semana para salir a cenar. Qué casualidad.
Esto.
Esto iba a ser una maldita pesadilla. 261
Gus tenía que investigar todo lo que pudiera con la mayor
brevedad posible.
CÓMO CONOCER a los amigos de tu novio
¡Entonces! Ha llegado en ese punto de la relación en el que
es momento de conocer a los amigos de su novio. Este puede
ser un momento estresante para cualquiera, ya que sus amigos
probablemente actuarán como juez, jurado y potencialmente
verdugo de su relación. Si no les agrada, existe la posibilidad
de que puedan tener un efecto adverso en su relación. Pero si
usted sigue estos simples pasos, ¡no tendrá ningún problema
en dar una impresión que va a durar toda la vida!
Paso 1: Haga su tarea
Descubra tanta información como le sea posible acerca de
ellos, antes de reunirse con ellos. La mejor manera de avanzar
con esto es preguntarle a su novio. Probablemente no sea la
mejor idea intentar acechar a sus amigos, ya sea online o en
persona. Si usted es atrapado, puede que sea algo difícil de
explicar. Es mejor averiguar sobre ellos de una fuente segura.
FALTABAN DOS días para que los hípsters llegaran a
Abby, Oregón. Se iban a quedar en el único ‗cama y
desayuno‘33 en Abby, una pequeña cabaña propiedad de Leslie
Von Patterson, aquella mujer de los sueños de unicornios y
pesadillas de fresa. No había suficiente espacio en la casa de
Lottie, con Casey en la habitación de invitados, para que se
quedaran allí. Gus pensó en ofrecerles su casa, pero se dio
cuenta de que seguro era una idea terrible (porque él y Casey
aún tenían que trabajar sobre pasar la noche juntos, ¿y qué 262
sucedería cuando Casey fuera a su casa? Gus tendría que
entretener a sus amigos y la sola idea de una cosa así le hizo
sentir mal del estómago). Además, el ‗cama-y-desayuno‘ de la
señora Von Patterson, tenía docenas de imágenes de
unicornios colgando en las paredes, por lo que Gus estaba
esperando vengativamente oír algo sobre eso.
Pero, aun así, necesitaba estar preparado. Internet se lo dijo.
—Entonces —dijo Gus, intentando ser casual y fallando por
al menos una milla—, tus amigos. Cuéntame todo sobre ellos.
Ya sabes. Cosas normales. Como sus miedos y debilidades. No
es que yo vaya a explotar eso en lo absoluto. Solo quiero
saberlo. Por la ciencia.
Casey apartó la mirada de la televisión más cercana a él en el
Emporium, que estaba reproduciendo North by Northwest
porque Casey sabía que Gus secretamente pensaba que Cary
Grant era de ensueño, aunque él preferiría morir antes de decir
esas palabras, nunca.
—Hmm —dijo Casey—. Por la ciencia.
33
Modalidad de hotel con media pensión.
—O algo así —dijo Gus—. ¿Y cuál es tu número de palabras
hasta ahora?
Casey frunció el ceño y miró a su abierto ordenador portátil.
—Suficientes.
—Tu agente o tu editor van a gritarte otra vez.
—No puedes apurar este nivel de literatura —dijo Casey.
—Estás escribiendo una escena en que Desmondo y
Martindale están buscando a Catarina en las Catacumbas de la
Tristeza —dijo Gus—. Eres el heredero de Tolstoi.
Casey se echó a reír.
—Catacumbas de la Desesperación, Gus. Venga. Deberías 263
saber eso ya que eres mi súper-fan número uno.
—Nadie debería usar la palabra súper-fan para describirme
para nada —dijo Gus—. Es reprobable y deberías sentirte
avergonzado. Ahora, dime todos los secretos de tus amigos.
Asumo que todos ellos van de compras a la tienda de segunda
mano buscando encontrar camisetas con impresiones
borroneadas de los años ochenta.
—Hasta ahí es cierto —Casey estuvo de acuerdo—. Una
vez, encontré una camisa de los Camp Easter Seals, de 1986,
por la que sólo pedían un dólar. Yo habría pagado al menos
tres veces eso. Ese fue un buen día.
—Sí, sí —dijo Gus—. Suena como si todos tus sueños se
hicieron realidad. Escúpelo, Richards.
Josiah era un camarero que estaba esperando su gran
oportunidad como actor. Ya había tenido algunas apariciones,
haciendo de cadáver para una serie sobre crímenes y procesos
judiciales que tenía cincuenta y siete series derivadas. También
fue el miembro del público de un infomercial, que cuestionaba
la validez de que dijeran que esa ―licuadora revolucionaria‖
podría realmente licuar cualquier cosa. Interpretó el papel con
tal seriedad que, al parecer, los productores le permitieron
hacer una pregunta más sobre ciertas recetas de salsa que
regalaban junto con la licuadora revolucionaria. Entonces
había tratado de improvisar una línea o dos (―¡Guau, esta
licuadora sería perfecta para mi licuada familia!‖) e
inmediatamente fue escoltado fuera del estudio.
Serge era un instructor de yoga que había viajado por la
India durante ocho meses tratando de averiguar cómo acceder
a sus chacras internos, y había terminado en el hospital durante
tres semanas con un caso explosivo de disentería que causó 264
que sus chacras internos se conviertan en sus chacras externos
de la forma más tonta y repugnante posible. Habiéndose
recuperado, decidió entonces que el yoga era su vocación y
abrió su propio estudio de yoga con su fondo fiduciario,
diciéndole a quien quisiera escucharlo que él, ciertamente no
quería utilizar ese dinero construido sobre oscuras promesas
de la Ivy League y sobre la avaricia corporativa, pero que en
realidad no tenía ninguna otra opción en la materia.
—Importó azulejos italianos para su estudio —dijo Casey—.
Todavía no he dejado de burlarme de él sobre ello. Eso fue
hace seis años.
Y Xander. Xander, Xander, Xander. Mientras Casey le
mostraba a Gus fotos de ellos, a veces todos juntos, a veces
individuales, Gus notó que parecía haber un buen número de
Casey y Xander viéndose muy cómodos. Por supuesto, le tomó
unos cuantos minutos a Gus notar esto, dado que estaba
distraído por el hecho de que todos ellos tenían vello facial
igualmente ridículo (¿Tiene un bigote tipo manubrio34? —
preguntó Gus, mirando una foto notoriamente editada de
Josiah—. ¿Es un villano de 1860 que va a atarme a las vías del
tren, si no le gusto? —Casey se río más fuerte de lo que Gus le
había visto antes y se sintió extrañamente orgulloso de sí
mismo). Pero había más y más evidencia de que algo pasaba
allí.
Estaba prácticamente clavado en su cabeza cuando Casey
trató de deslizar rápido una foto donde Xander y Casey se
veían tomados de la mano, caminando en lo que parecía ser
una especie de Desfile del Orgullo. Casey estaba sonriéndole a 265
la cámara, pero Xander estaba sonriéndole a Casey con una
mirada que Gus conocía bien. Era cariñosa y dulce y absurda,
y era una que Gus le había dado a Casey muchas veces, ya sea
que quisiera admitirlo o no. Sólo la visión de ello causó que
los intestinos de Gustavo se retorcieran por los celos. Nunca
había sido del tipo celoso antes. Bueno, nunca había estado en
una posición donde los celos fueran una emoción relevante. Él
odiaba bastante esa sensación. Se sentía necesitado y
lamentable.
Gus podía hacer esto. Podía jugar relajado.
—¿Te lo has cogido? —preguntó Gus.
Gus no podía hacerlo. No podía jugar relajado.
Casey se atragantó.
—¿Dilo otra vez?
—Um —dijo Gus—. Nada. Oh, mira, Cary Grant está
corriendo a través del campo de maíz. ¿Sabías que, para filmar
esta escena, tuvieron que…
34
—Gus.
—Sí, Casey.
—¿Coger? ¿En serio?
—Sí. Me arrepiento de haber usado esa palabra.
Casey dejó su teléfono y ladeó la cabeza hacia Gus.
—Nosotros salimos.
—Genial —dijo Gus, a pesar de que no era algo genial en
absoluto—. Estoy tan contento de que seas una de esas
personas que puede ser amigo de sus ex novios.
—De verdad.
Gus tragó. 266
—Sí. ¿Qué hace él? ¿Tiene una cadena de cafeterías
independientes? ¿O trabaja en un underground record store35?
—Es un artista del tatuaje. Él hizo la mayor parte de mis
mangas.
—Aún mejor —dijo Gus—. Impresionante.
—Gus.
—Sí.
—Fue hace como un año. Éramos amigos, antes y ahora
somos amigos otra vez.
—¿Ah, ¿sí? —preguntó Gus, sin olvidarse de jugar relajado.
No es asunto mío, compañero.
—Cierto, hombre —dijo Casey fácilmente—. Duró unos
meses, no funcionó, volvimos a la forma en que éramos. No
tienes que preocuparte por nada.
Gus se lo quedó mirando.
—No estoy preocupado por nada.
Casey se inclinó, sus ojos muy abiertos.
35
Fuera del circuito de lo comercial. Desconozco si el término se utiliza en todos lados por
eso lo aclaro…
—Tienes que saberlo, Gus. Tú eres mi único amorcito.
Casey se echó a reír cuando Gus empujó su cara, exigiendo
que nunca use esa palabra otra vez, por el amor de Dios.
PASO 2: Preparación Pre-Presentación
Sí, puede ser aterrador conocer gente nueva. Sí, puede ser
más aterrador aún cuando son los amigos de su novio. Pero
recuerde, su novio lo escogió por alguna razón, y él eligió a
sus amigos por alguna razón, así que es probable que, al
menos algunos de esos motivos se entremezclen. Antes de ir, 267
asegúrese de pensar en temas de conversación para que no
haya pausas y/o silencios incómodos. Planifique para no
abrumar la conversación. Asegúrese de hacer una cantidad
apropiada de preguntas de seguimiento, pero espere oír las
respuestas y no interrumpa a otra persona cuando está
hablando. Después de todo, quiere darles la oportunidad de
conocer la asombrosa maravilla que es usted también. ¡Usted
tienes esto dominado! ¡Usted está listo para el encuentro!
Gus se despertó el día de la reunión con un plan.
Podría hacer esto.
Podría ser el tipo más normal de posiblemente-quizá-novio
en la historia del mundo.
Dijo:
—Hoy va a ser un día Ok.
Entonces:
—No. Hoy va a ser un día increíble y yo voy a ser increíble
y todo será increíble.
Realizó su rutina de ejercicios con gran entusiasmo.
Sus músculos quemaban, y empezó a sudar.
Terminó y se levantó.
Arrancó el mensaje inspirador del día anterior y leyó el de
hoy.
Eres una persona confiada, fuerte, y hoy es el día para que
lo demuestres.
—Joder, sí —dijo Gus, casi bombeando el puño en el aire
hasta que se dio cuenta de que no era un adolescente en una
película de John Hughes y definitivamente eso no era normal.
—Ya lo tienes —le dijo a su reflejo mientras se desvestía. 268
—Ya lo tienes, tanto —le dijo a su reflejo después de
haberse duchado.
Se vistió con cuidado adicional, poniéndose la mejor camisa
hawaiana que el Pastor Tommy tenía, una que de hecho había
comprado en Hawái. Era de un azul océano profundo y los
dibujos en blanco tenían flores y vides que recordaron a Gus
los tatuajes de Casey y…
(―Fue lo primero que me compré en ese viaje, —el Pastor
Tommy le había dicho. Estaría muerto veintinueve días
después, pero ninguno de ellos lo sabía entonces. Todavía no
estaba en el hospital, pero faltaba poco—. Tenía veintiséis
años y bajé de ese avión, tratando de encontrar el callejón más
cercano donde pudiera prenderme uno y vi esta camisa,
hombre. Simplemente colgando en la ventana de esta pequeña
tienda. Pensé que era la cosa más linda que jamás había visto.
El color, ¿sabes? Me recordó al océano. Allí estaba yo, en una
maldita isla, rodeado por el océano, y mi primera vista de ello
fue esta camisa. Quería esa camisa. Necesitaba esa camisa.
Entré y la encargada de la tienda –su nombre era Ailani– dijo
que fue hecha para mí, ¿sabes? Que la camisa fue hecha para
mí. La compré, a pesar de que no podía permitirla. La compré
y su color nunca se decoloró realmente. Creo que debe ser una
camisa mágica, ¿sabes? Debe ser mágica porque un año
después del día en que compré esa camisa, Gus, un año
después de ese día, tú naciste. Fue agradable, hombre. La
camisa. Pero no es nada en comparación contigo. Tú sigues
siendo la cosa más bonita que he visto en mi vida‖.)
—Ya lo tengo —dijo Gus—. Porque soy fuerte y confiado, y
hoy es el día para que lo demuestre.
Se comió su manzana. 269
Harry S. Truman jugaba con sus gránulos.
Salieron de casa.
Casey rodeó el mostrador de la tienda de café y lo abrazó
más fuerte de lo que nunca lo había hecho.
Dijo:
—Dios, te ves bien, Gustavo.
Gus dijo:
—Sí, Casey. Tú también, ¿de acuerdo? Tú también lo haces.
Lottie se tapó la boca en la trastienda.
Gus consiguió su café y estaba listo para su día.
Estaba tan distraído a las 11:54 que no oyó a las Nosotras
Tres Reinas entrar en el Emporium hasta que estuvieron sobre
él.
—¿Qué estás buscando en esas fichas? —preguntó Bertha.
Gus gritó, las tarjetas de referencias se le cayeron de la mano
mientras saltaba.
—Vaya —dijo Bernice—. Esa nota, sin duda, es muy aguda
para un hombre.
—Gus es especial de ese modo —Betty dijo mientras recogía
las fichas del mostrador.
—No soy especial —dijo Gus rígidamente, tratando de
calmar su atronador corazón—. Y no estaba asustado. Estaba
haciendo una imitación exacta de las reinas del grito de las
películas de terror de la década de 1980. Esa fue Jamie Lee
Curtis en Halloween.
—Aja —dijo Betty—. Gus, ¿por qué esta tarjeta dice?
entonces ¿cuáles son sus pensamientos sobre los aeroplanos?
Y como seguimiento, ¿alguna vez has comido tortuga? Yo no,
porque eso suena asqueroso. 270
—Uhh —dijo Gus.
—Oh —dijo Bernice—. Quiero leer una. —Cogió una ficha
de la mano de Betty y su frente se frunció mientras leía—, ¿te
has preguntado alguna vez cómo sería jugar a los bolos en la
luna? Y como seguimiento, ¿te gusta el Dr. Pepper de dieta? A
mí no, porque su sabor es asqueroso.
—Uhh —dijo Gus.
—Mi turno —dijo Bertha, escogiendo al azar otra tarjeta—.
¿Alguna vez te has metido en un conflicto que se podría haber
evitado de algún modo? Y como seguimiento, ¿Cuál es su
opinión sobre Michael Bay? Yo creo que es asqueroso. Ella
suspiró—. Oh, Gus.
—Esta mierda es histérica —dijo Bernice, hojeando más
fichas—. Gus, en caso de que no lo sepas, eres mi tercera
persona favorita en esta habitación. Y mi primer hombre
favorito.
—Gracias —dijo Gus—. Creo.
—Vas a estar bien —dijo Bernice—. Nos llevaremos a
Harry S. Truman como habíamos planeado. Tú irás e
impresionarás a los chicos en el almuerzo, y después por la
noche, todos vamos a reunirnos para cenar, en la misma
habitación, con nuestras personalidades individuales, y todo
estará bien.
Gus gimió.
—¡Cadete! —dijo Betty—. ¡Mensaje inspirador del día!
Gus ahora estaba ligeramente histérico porque se suponía
que debía encontrarse con Casey y sus amigos en Lottie‘s
Lattes en quince minutos. Casey le había enviado un mensaje
de texto diciendo que acababan de volver de recogerlos en el
aeropuerto en Eugene. 271
—¡Yo soy fuerte y valiente y confiado y todo el mundo
puede verlo! —dijo, sonando todo lo contrario.
—Malditamente correcto —dijo Betty.
—¡Te oigo, te oigo! —gritó Bertha.
—¿Averiguaste más sobre DesRinaDale como te pedí? —
Bernice siseó—. ¿O voy a tener que cortarte?
Bertha y Betty se quedaron mirándola.
—Oh, bien —dijo Bernice, girando los ojos—. Ahora no es
el momento. Nunca es el momento. Voy a mostrarles el
momento. Ya lo verán. Ya todos ustedes lo verán…
—Va a ser genial —le dijo Bertha a Gus—. Lo prometo.
Casey te adora y, si sus amigos son un poquito como él, van a
ver la maravillosa persona que eres, ¿de acuerdo?
—Y si no son como él —dijo Betty, haciendo sonar sus
nudillos—, …entonces nos aseguraremos de que corran del
pueblo para el atardecer. Tú le perteneces a las Nosotras Tres
Reinas, Gustavo Tiberius. Nadie se mete con lo que le
pertenece al club. No estoy por encima de usar la palanca en
sus rodillas de ser necesario.
Seguramente Gus no debería haberse sentido tan
reconfortado por ello como lo estaba.
—Va a estar bien —dijo Bernice—. Ya lo verás.
NO ESTABA bien.
Por supuesto, que había comenzado bien, pero luego escaló
con bastante rapidez hasta que Gus estaba en medio de una
situación que sólo podría describir como qué-jodidos. Y,
realmente, no era su culpa.
Bueno. Principalmente. 272
Se dijo que no iba a dejarse intimidar mientras caminaba ese
largo, solitario paseo desde el Emporium cruzando la calle
hasta el Lottie‘s Lattes. Creyó entender ahora lo que los
condenados deberían sentir mientras caminaban hacia su
ejecución. Trató de recordar cuál había sido su última comida.
Había comido una manzana aquella mañana. Oh. Una cena
congelada marca Vómito de Enchiladas anoche (realmente
necesitaba dejar de comprar eso). Casey había estado
escribiendo, y Gus había estado por su cuenta. Si lo hubiera
sabido, habría sido indulgente con algo de carne seca después.
Ahora, ya era demasiado tarde. Iba a ser colgado frente a un
pelotón de fusilamiento mientras estaba sentado en la silla
eléctrica y se le daba una inyección letal.
Gus no era una reina del drama. Realmente no lo era. Él era
normal. La gente normal no casi-colapsaba mientras cruzaba la
calle y…
Se detuvo porque había una pequeña multitud reunida frente
al café de Lottie.
Esto no podía ser nada bueno.
—¿Qué está pasando?
Margo Montana se giró y lo miró fríamente desde la parte
final de la multitud.
—Hola, señor Tiberius. ¿Embarazó a alguna mujer
últimamente?
—Cállate, —Gus siseó—. ¡Devolví el libro muy bien! —Y
lo había hecho, después de haberlo leído de principio a fin. Se
había sentido mal por sacar el libro y no leerlo, por lo que
había pasado algunas noches leyéndolo en lugar de las
enciclopedias. Para el momento en el que había terminado,
había decidido que el tener niños sonaba como algo muy 273
pegajoso y húmedo y, por lo tanto, una idea terrible. A
Gustavo Tiberius no le gustaba estar pegajoso y húmedo.
—Lo sé —dijo ella—. Llevaba guantes de goma cuando fui
a revisarlo para comprobar si había daños. Estaba sorprendida.
Esperaba que estuviera cubierto con la evidencia de su
libertinaje.
Gus gimió.
—No tengo tiempo para esto. ¿Qué diablos están mirando
todos?
Ella arqueó una ceja.
—¿No lo sabe?
—Son como los modelos en la cubierta de los libros de
romance que leo —dijo la señora Havisham, viniendo junto a
Margo Montana—. Quiero entrar y devorarlos enteros.
—Asqueroso —dijo Gus, dando un paso atrás en caso de que
lo que las había infectado se le pegara a él también. Tenía que
ser una nueva peste de la que aún no había oído hablar.
—En serio —dijo la señora Von Patterson, con la cara
ligeramente enrojecida—. Soy lo suficientemente mayor para
ser sus madres, pero quiero mostrarles como con la edad viene
la experiencia. Y esa no sería la única cosa que se vendría.
—Por favor, deje de hablar —dijo Gus—. Ahora.
—Están con Casey —dijo Margo Montana—. Sólo hablando
con él. —Sus ojos se estrecharon—. Sabes quiénes son, ¿no?
—¿Lo haces? —dijo la señora Havisham—. ¿Los conoces?
¡Dinos! Cuéntanos todo lo que sabes.
—Vas a tener que advertirles —dijo la señora Von Patterson
seriamente—. Cuando vayas allí. Diles que este pueblo está
lleno de pumas vagabundos. Pero que estaría definitivamente
bien alimentar a los animales salvajes. 274
Las tres mujeres cerraron sus manos en garras, dejando al
descubierto sus dientes y silbando hacia él.
—Tocar, malo, —gritó Gus, tratando de retroceder cuando
llegaron por él—. ¡Tocar, malo!
—En serio —dijo Margo Montana—. Me gustaría mostrarles
mi toque malo.
—Me gustaría que ellos, me toquen mal a mí —dijo la
señora Havisham.
—Se verían tan bien en mis sábanas con estampado de
unicornios —la señora Von Patterson jadeaba.
Gus consideró prudente desocupar el área inmediatamente,
antes de que quedara atrapado en sus miras menopaúsicas y se
viera obligado a participar en el acecho de sus presas. Decidió
que la mejor idea sería correr por donde había venido y
bloquear las puertas del Emporium detrás de él y esperar por lo
menos tres semanas antes de volver a salir.
Sin embargo, eso no tuvo los resultados esperados.
—¡Gus! —dijo Casey, saliendo de la cafetería—. Vaya. Esto
es un montón de gente.
—Siiip —dijo Gus.
Casey se empujó por la ciudad puma y se paró frente a Gus,
esa sonrisa perezosa en su rostro.
—Hey, hombre. Pensé escucharte aquí. ¿Estás listo para
entrar?
—Lo gracioso es que —dijo Gus—, esa reunión de negocios
en Uruguay se reprogramó para ahora mismo. Tengo para
volar fuera. Maldición. Estoy tan triste por no poder entrar
contigo. Adiós.
—¿Qué negocios tiene él en Uruguay? —susurró la señora
Von Patterson. 275
—Y, además, ¿dónde está Uruguay? —dijo la señora
Havisham.
—Es probablemente tráfico sexual —dijo Margo Montana—
. Y está en África.
—No se trata de tráfico sexual —Gus gruñó—. Y está en
América del Sur. Jesús. Usted trabaja en una biblioteca. Abra
un libro por una vez, que no se llame Las Sórdidas
Confesiones de mi Amante Vaquero.
Los ojos de Casey se abrieron ampliamente.
—¿Las Sórdidas Confesiones de mi qué?
—No soy muy bueno pensando en títulos improvisados —
Gus admitió.
—¿Estás bromeando? —preguntó con incredulidad—. Eso
fue increíble, hombre. Voy a escribir un nuevo libro solo para
poder usar eso como título.
—¿Nuevo libro? —preguntó la señora Havisham.
—¿Eres escritor? —preguntó la señora Von Patterson.
—Trabajo en la biblioteca —Margo Montana casi
ronroneó—. Adoro la palabra escrita. Y a tus amigos. ¿Quizás
podríamos combinar ambas cosas de alguna manera? Pueden
escribir encima mío.
—Eso suena bien —dijo Casey—. Pero soy asexual, Xander
y Serge son gay, y Josiah es demisexual.
—No sé lo que cualquiera de esas cosas significa —dijo
Margo Montana.
—Demi significa la mitad —dijo la señora Von Patterson,
sonando muy orgullosa de sí misma—. Es medio-sexual.
Bisexual. Le gustan los hombres y las mujeres pechugonas
como yo.
—Ni siquiera cerca —dijo Casey—. ¡Tengan un buen día! 276
Y jaló a Gus por el brazo dentro de Lottie‘s Lattes.
—Eso fue extraño —dijo Gus—. Deberías cerrar la puerta
para que no te sigan y traten de secuestrarte en su mazmorra
sexual para señoras-mayores. Dios sabe qué clase de horrores
encontrarías ahí abajo. Apuesto a que todo está hecho de
silicona, viejas copias de Cosmo36 y desesperación.
—¿Silicona, Cosmo, y desesperación? —dijo una voz tras
él—. Bien entonces. Este es sin duda un interesante pequeño
pueblo en el que te has metido, Casey.
Gus tragó duro y se giró hacia la horda hípster infernal.
Maldita puta aliteración.
36 36
Revista Cosmopolitan.
Capítulo 16
PASO 3: La introducción
Bien, ha hecho sus deberes. Ha preparado fascinantes e
interesantes temas de conversación. Se ha vestido para
impresionar (¡pero no abrumar!) y es seguro sin ser 277
arrogante. Recuerde, puede ser intimidante, pero puede estar
seguro de que quiere ser impresionado por ellos tanto como
ellos quieren ser impresionados por usted.
Puede ser fácil aparentar ser distante o reticente. Eso les
puede llevar a creer que no es nada más que un culo estirado.
Pero si hace lo contrario, parecerá que lo intenta demasiado,
y a nadie le gusta un lameculos. Puede ser difícil encontrarse
en la feliz mitad, pero ¡puede hacerlo! No haga nada que le
haga sentir incómodo, sin embargo. Esta debe ser una segura,
positiva experiencia que será el principio de una nueva
amistad que será atesorada por el resto de su vida.
Este es un ejemplo de cómo debería actuar:
“Hola, mi nombre es Joan. ¡Me alegró de finalmente poder
conocerles! Eduardo me ha hablado tanto de este particular
grupo de personas que siento que ya les conozco. Tú debes ser
Tim, ¿no es así? ¿Cómo ha ido la cirugía de discectomía? ¡Y
tú debes ser Oliver! Eduardo me ha dicho que eras un poco
pícaro taimado, ¡y puedo ver que es verdad! Y, por último, tú
debes ser Belinda. Espero que podamos ser amigas porque
estoy segura de que necesitaré a alguien con quien compartir
chismes sobre estos chicos.”
Este es un ejemplo sobre cómo no actuar:
“Hey, soy Joan. De nada por haber venido. Eduardo, tráeme
una cerveza, bebé. Sí, me gusta verle irse casi tanto como
verle venir. ¿Tú eres Timmy? Si, Eduardo me dijo que te
habías roto la espalda o algo así. ¿Puedo ver los puntos? Oh,
y Oliver. Eduardo habla un montón de mierdas sobre ti a tus
espaldas. Y puedo ver por qué. Belinda, Belinda, Belinda. No
me gustas y aún no te he oído hablar. Te juro por Dios que, si
miras divertido a Eduardo, te corto, puta. Como dicen las 278
indomables Brandi y Mónica, ese chico es mío.”
¿Ve la diferencia?
ERA Josiah quien hablaba, y fue Josiah a quien Gus vio
primero. Josiah, el del bigote malvado de cuya cara Gus
absolutamente no quería burlarse. Gus no era completamente
inepto socialmente, no del todo. Entendía las sutilezas y lo que
significaban. Incluso era capaz de realizar las funciones
básicas de ser un ser humano.
Pero estaba jodidamente nervioso. El Nervioso Gus no era el
Gus más confiable. Decía mierda estúpida. Actuaba
ridículamente. El Nervioso Gus, definitivamente no era el Gus
Normal, y Gus necesitaba en este momento ser lo más normal
posible.
Josiah le estaba sonriendo a Gus, todavía sin retorcer su
bigote de manubrio, así que Gus se sintió seguro de que no iba
a ser atado a las vías del tren, al menos por otros cinco
minutos. Vestía pantalones cortos vaqueros y zapatos cerrados
y una camiseta blanca, lisa, sorprendentemente no-irónica.
Pero, para darle crédito, llevaba un sombrero de fieltro, y Gus
tendría que intentar realmente duro no hacer ninguna clase de
comentario sobre ello. También se preguntaba si Josiah tenía
una pipa de madera guardada en algún lugar que usaría para
fumar tabaco que huele como el bosque. Se veía de ese tipo.
Gus no sabía que decía sobre su vida el que fuera capaz de
diferenciar las distintas subclases de hípsters.
Serge estaba a su lado, descansando sus codos en la mesa,
una mano acariciando lo que sólo podía ser descrita como una
barba de tres días de diseño que se veía cortada al milímetro.
Su piel era muy bronceada, sus ojos oscuros, casi negros. 279
Tenía un juego de cejas tupidas, puede que incluso más que las
de Gus. Actualmente una de ellas estaba perfectamente
curvada en dirección a Gus, y Gus ni siquiera podía empezar a
interpretar lo que eso significaba, pero asumió que estaba
siendo juzgado y tendría que usar su propio juego de cejas para
combatirlo lo más posible.
Por último, ahí estaba Xander. La primera reacción de Gus
(y por lo siguiente, la peor) fue decirle que nadie cuyo nombre
empezaba por una X nunca debería ser creído.
Afortunadamente, por la gracia del hombre y de Dios, Gus
había aprendido el arte de la moderación y fue capaz (apenas)
de contener el comentario sarcástico que amenazaba con salir
de su boca. No ayudó que Xander se viera simplemente
confortable, todo tumbado en la silla, sus largas piernas
estiradas delante de él. Era musculoso y tatuado, sus brazos
completamente cubiertos en colores brillantes. Su barba se
veía más como una sombra que otra cosa, pero la llevaba
mejor de lo que Gus podría hacerlo nunca. De hecho, si Gus
tratara remotamente la misma cosa, probablemente se vería
como si tuviera un horrible caso de sarna, y probablemente le
practicarían la eutanasia por miedo a que pudiera infectar a
otros.
Así que... Resumiendo: todos los amigos de Casey eran
jodidamente más calientes que la mierda y se veían incluso
mejor que en las fotos, lo cual era totalmente injusto. Gus
esperaba que Casey le perdonara algún día si Gus decidiera
patearle las bolas y así poder huir a Canadá o Uruguay. Parecía
ser la cosa más prudente que hacer frente a la intimidación de
semejantes hípsters.
—Gus —dijo Casey—. Estos son mis chicos. Josiah, Serge y 280
Xander. Chicos, él es Gustavo Tiberius. Es increíble y tiene un
hurón y hombre, da buenos abrazos.
Gus se sonrojó horriblemente.
Casey hizo ese ruido ligeramente estrangulado que hacia
cada vez que Gus se sonrojaba.
—Oh, y a veces se pone rojo y es épico y miren su cara, sólo
mírenla, es increíble.
—No lo hago —dijo Gus, incluso si era mentira y una boca
gorda. Miró hacia los Tres Amigos Irónicos (como los llamaba
en su cabeza) y abrió su boca para decir hola, pero en su lugar
dijo:
—Vosotros chicos os veis como si les gustaba
Mumford&Sons antes de que le gustara a nadie más, y ahora
no os gustan porque les gusta a todos.
Casey se atragantó junto a él.
Gus deseo que la tierra se hubiera abierto y tragado toda la
ciudad. Definitivamente habría hecho las cosas más fáciles.
—Tuve su sencillo antes de que nadie más lo tuviera —dijo
Josiah—. Fui el que consiguió que todo el mundo empezara a
escucharles. Después empezaron a vender y se volvieron poco
convincentes.
Serge volteó sus ojos.
—Tienes los sencillos de todos antes que todos los demás —
dijo—. Si fuéramos a creerte, tendrías sencillos de bandas que
ni siquiera se habían formado todavía.
—Estoy por delante de la ola —dijo Josiah—. Tengo mi
dedo en el pulso del arte.
Gus intento no hablar, pero no podía no hacerlo.
—He visto tu papel en Criminal Bad Guys: Topeka, Kansas 281
en YouTube. Eres realmente bueno como persona muerta.
Josiah le sonrió.
—Gracias, Gustavo. Es agradable conocer un fan quien
entiende la sutil complejidad de mi trabajo.
Eso no es lo que Gus quería decir, pero que demonios.
—Si —dijo—. Me gustó, en especial, como hiciste que tu
lengua colgara de tu boca. Se veía muy real.
—Tenía toda esa historia de fondo planeada en mi cabeza —
dijo Josiah—. El Cadáver Número Tres fue nombrado Toby, y
era un chico de alquiler de Nebraska, intentando hacer algo
grande en Topeka y se encontró a si mismo enganchado en una
red de lujuria y traición. Los productores, filisteos eso es lo
que son, no quisieron escuchar hablar de ello.
—Trágico —dijo Gus, intentando no resistirse cuando Casey
lo arrastraba a la mesa. Se sentaron el uno al lado del otro, la
mano de Casey descansando flojamente en la suya. Se dio
cuenta que Los Tres Amigos Irónicos no dejaban de mirarlo, y
se preguntó qué es lo que veían cuando lo miraban. Esperaba
que no fuera nada malo. Vestía la mejor camiseta hawaiana de
su padre muerto, después de todo.
Era un buen comienzo, pensó Gus. Había interactuado con
uno de ellos, y era el momento de moverse al segundo.
—Serge —dijo—. ¿Cómo están tus chacras?
Serge dijo:
—Centradas. He meditado esta mañana antes del vuelo y he
sido capaz de alcanzar un estado de iluminación al que no
había llegado antes. Espero que California saque la cabeza de
su culo y legalice la marihuana porque te ayuda a llegar a
lugares en tu cabeza que de otra manera estarían bloqueados
para siempre. 282
—Claro —dijo Gus—. Hay que usar esa llave de mala hierba
para desbloquear esos importantes pensamientos que todo el
mundo tiene cuando está colocado. Cosas de Buda, Krishna y
Nirvana.
—Exactamente —dijo Serge, aparentemente sin darse cuenta
de que Gus no sabía de qué demonios estaba hablando—.
Tengo el presentimiento de que alcanzaré estados aún más
altos aquí en Abby. El aire de montaña es fresco y lleno de
posibilidades. Tendré que meditar y ver lo que el ojo de la
mente me va a mostrar. Deberías acompañarme.
Eso sonaba terrible.
—Er. Um. Veré si puedo. —Dio lo mejor de él para no
fruncirle el ceño a ninguno, porque eso no era normal. No
pensaba que debía sonreír todavía, tampoco, porque estaba
seguro de que se vería como un loco.
—Genial —dijo Serge—. Me levanto a las tres de la
mañana. Podemos empezar entonces.
Bueno, joder.
Casey dijo:
—A lo mejor. Gus es dueño de un negocio y tiene que
levantarse para abrir la tienda. Necesita dormir.
Gus estaba bastante seguro de que Casey era el mejor ser
humano que jamás había vivido. Bueno, puede que no mejor
que el Pastor Tommy, pero cerca. Por lo menos, mejor que la
Madre Teresa.
—¿Negocio? —preguntó Xander, hablando por primera vez
desde que Gus había entrado en la tienda. Incluso su voz era
perfecta, profunda y grave, que le hacía sonar como si hubiera
fumado seis pipas y estaba listo para una buena jodida—. ¿Y
qué negocio sería? 283
—Es dueño de un videoclub —dijo Casey, sonando
absurdamente orgulloso—. Y es dueño de este edificio y un
puñado más de edificios aquí en el pueblo.
Xander hizo una ligera mueca.
—¿Un videoclub? ¿La gente aún alquila en las tiendas?
Pensé que Blockbuster había acabado con estos negocios.
—Lo ha hecho —dijo Gus—. No soy dueño de Blockbuster.
Soy dueño de Pastor Tommy's Vídeo Rental Emporium.
—Eso es un bocado —dijo Josiah.
—Deberías saberlo, zorra —dijo Serge, empujando su
hombro.
—¿Por qué sigues teniendo un videoclub? —preguntó
Xander, y Gus estaba bastante seguro de que no era fan de
Xander—. Estoy seguro de que hay negocios más lucrativos
por ahí.
Gus sintió que se volvía irritable, y lo empujó hacia abajo.
Intento ser casual, pero podía oír la tensión en su voz.
—Perteneció a mi padre. Él amaba ese lugar, y yo le amaba,
así que lo he mantenido abierto porque era suyo y ahora es
mío. No da dinero, claro, pero no lo necesito. Soy dueño de
medio Abby y no tengo que preocuparme por las finanzas.
—Aja —dijo Xander—. Sabes que Casey es un escritor
famoso, ¿verdad?
—Xander —dijo Casey con el ceño fruncido.
—Si —dijo Gus—. Lo sé.
—Así que sabes que vale un montón de dinero.
—¡Xander!
—¿Qué? —preguntó Xander, sentándose y cruzando sus
brazos en el pecho—. Es verdad. Sólo quiero asegurarme de
que tu nuevo novio aquí, no es un buscador de oro. 284
—¿Novio? —chillo Gus.
—¿Buscador de oro? —dijo Casey.
—Oh, chico —dijo Josiah.
—Allá vamos —dijo Serge, mirando al techo.
—¡Chicos! —dijo Lottie, apareciendo de la nada como el
ángel salvador que era—. Bienvenidos a mi tienda. ¿Qué tal si
les doy algo de comer hoy?
Se paró junto a Gus y se apoyó en él un poco. Sabía lo que
intentaba decir, y la amó aún más por eso.
Los Tres Amigos Irónicos ordenaron sándwiches del menú.
Casey y Gus no tenían que hacerlo, ya que Lottie sabía lo que
querían. Lottie, juguetonamente amenazó con poner pepinillos
en la ensalada de huevo de Gus, y Gus, en broma, amenazó
con desahuciarla y asegurarse de que nunca volvería a trabajar
en Abby.
—Así que —dijo Xander tan pronto como Lottie volvió a la
cocina—. No estas detrás de él por su dinero.
—Jesús, Xander —dijo Casey—. Te dije que fueras
agradable.
Sonaba irritado, probablemente la primera vez que lo
escuchó de esa manera. No se sentía bien para Gus, quien
todavía intentaba envolver su cerebro alrededor de la idea de
ser el novio de alguien. Se moría de ganas por disculparse y
volver a casa para buscar Cómo Ser un Buen Novio, pero
pensó que ese no sería el mejor comienzo. Especialmente
desde que parecería que estuviera huyendo. Lo cual sería así.
—No todo el mundo tiene una agenda.
—Sólo estoy mirando por ti —dijo Xander—. Hay un
montón de personas ahí fuera que te usarían sólo por tu fama.
—Gus —dijo Casey—, recuérdame ¿cuál fue la primera cosa 285
que has dicho cuando te has enterado quién era?
—Um —dijo Gus, no estando seguro de si era una pregunta
con trampa—. ¿La película basada en tu libro fue horrible?
Los Tres Amigos Irónicos se le quedaron mirando.
—Correcto —dijo Casey—. ¿Has leído siquiera mis libros?
—No —dijo Gus inmediatamente, después hizo una
mueca—. Um, quiero decir, podría hacerlo por apoyarte o lo
que sea, pero probablemente no.
—¿Y por qué no?
Gus murmuró algo por lo bajo.
Casey apretó su mano.
—Di eso un poco más alto para mí.
Gus suspiró.
—Dije que no quiero corromper mi cerebro con algo que,
probablemente, no tiene ningún mérito literario. Y, además, no
soy una chica de quince años.
—¿Me estas usando por dinero?
—¿Honestamente? Sabía que eras popular, pero ni siquiera
sabía que tenías dinero hasta ahora. Quiero decir ¿has visto el
coche que conduces? No eres un ama de casa de los suburbios,
por Dios.
—Tú conduces un Ford Taurus de 1995 —dijo Casey
volteando sus ojos.
—Hey —Gus contestó—. Ese coche es un clásico. Tiene
líneas elegantes y se conduce como un sueño. Tú sólo quieres
tener tanta clase como el Taurus. Estas celoso de que tú
monovolumen de mama-de-futbol no tiene reproductor de
casetes37 y tienes que usar tu mágico Bluetooth para escuchar
Aphrodite's Back Fat.
Gus aún no estaba muy seguro de cómo funcionaba el 286
Bluetooth. Algo sobre los satélites o algo. El concepto era un
poquito terrorífico.
—¿Aphro... Qué? —susurró Josiah.
—No tengo ni idea, —susurró de vuelta Serge.
—Si, Gus, porque un Ford Taurus grita clase —dijo Casey
sonando divertido.
—Lo hace, —insistió Gus—. ¿Sabías que hay salas de chat
en internet dedicados al Ford Taurus? Debería saberlo. Estoy
en una de ellas. Tengo conversaciones con otros entusiastas del
Ford Taurus—. Lo cual, en retrospectiva, era algo que no
nunca debía haber admitido en voz alta.
Casey sonrió.
—Oh, realmente. ¿Cuál es tu nombre de usuario en esas
salas de chat?
Gus estrechó sus ojos.
—Algo perfectamente normal y nada extraño.
—Genial, hombre. ¿Cuál es?
37
cintas, ya saben, los CDs de los 80 y 90
—TauruSaurus Rex —dijo Gus—. Y ahora, deseo de verdad
haber pensado en un nombre diferente.
—Tío —dijo Casey impresionado—. ¿Cómo demonios se te
ocurren esas cosas?
—No me llames tío —lo reprendió Gus—. Tienes veintidós
años. Habla conforme a tu edad, por Dios.
—A Gus le encanta las aliteraciones —dijo Casey a sus
amigos—. Es aliterativo todo el tiempo.
—¡No lo soy! —dijo Gus—. Tú, literalmente, mientes un
montón. ¡Maldición!
—Pregúntale que piensa sobre Michael Bay—. Casey le dijo 287
a Josiah.
—¿Qué piensas sobre Michael Bay? —preguntó Josiah.
—Esa rata bastarda, arruina-sueños y es una abominación…
—Su hurón se llama Harry S. Truman.
—¿Su qué se llama cómo? —dijo Serge.
—Lee enciclopedias, viste camisetas hawaianas retro, es
sarcástico como la mierda, quiere tener una irónica banda de
bongos llamada Bleeding Jesus, y solía fumar hierba con su
padre.
—Tío —dijo Josiah—. Tú eres un hípster.
Gus le miró con horror.
—¡Retira eso! Ni siquiera puedo hacer que me crezca la
barba y ¡no quiero una! No soy un hípster. Tengo un poco de
auto-respeto, después de todo…
—Esto se intensifica bastante rápido —dijo Serge—.
Probablemente deberíamos tomarnos un selfi para conmemorar
este momento. Todo el mundo a apretujarse alrededor de Gus.
—¿Qué? ¡No! No apretujarse y no selfis, por Dios, ni
siquiera…
Gus fue cortado cuando fue apretado por cuatro hípsters,
todo ellos sosteniendo sus flamantes iPhone frente a ellos con
cuidado de mantener los brazos de los otros fuera de la foto.
Gus estaba bastante seguro de que no quería ver ninguna de
esas fotos, dado que, probablemente había fruncido el ceño
como si nunca hubiera fruncido el ceño en su vida.
Solamente unos momentos después, la traumática
experiencia terminó. Gus estaba un poco aturdido cuando los
cuatro volvieron a sentarse en sus sillas. Intento concentrarse
en lo que estaban diciendo, pero era como si estuvieran
hablando en otro idioma. 288
—Oh, ¿qué filtro vas a usar?
—No lo sé. Puede que ¿Crema o Slumber? Iba a usar
Mayfair, pero creo que lo he usado demasiado.
—Necesito recortar esta. Josey, tu mano estaba en el medio.
Y si, Mayfair es exagerado. Diversifícate un poco.
—Lo siento, lo siento. Asegúrate de subir el nivel del brillo.
Está un poco oscuro aquí, y quieres que todo el mundo vea la
foto claramente.
—No la satures demasiado. No se verá realista.
—Ohh, es un buen contraste el que tienes ahí.
—¿Qué? Gracias. Me gusta que pienses que uso un buen
contraste.
—Hola, seguidores. Novio se encuentra con los amigos por
primera vez…
—…LOL JK38 PTI39 ste lugar s ttmente adrable…
—…conociendo el nuevo BF40 de mi BFF41 TGIF42…
38
acrónimo de just kidding-es una broma
39
acrónimo de para tu información
40
boyfriend- en español novio
41
bff-best friend forever-mejor amigo para siempre
42
thank god is friday- gracias a Dios es viernes.
—…LMAO cara sorprendida FML43…
—…hashtag Gus Gruñón…
—…hashtag pequeña ciudad pintoresca…
—…hashtag Mayberry vive…
—…hashtag ¿hacen esos pantalones que mi polla se vea
gorda?...
—Y publicado —dijeron al mismo tiempo, antes de dejar sus
teléfonos.
—Ups —dijo Josiah—. Gus, ni siquiera me di cuenta.
¿Necesitas tomar un selfi y publicarlo en Instagram? Podemos
apretujarnos a tu alrededor una vez más. 289
—Gus no tiene Instagram —dijo Casey, tomando su mano
una vez más.
—Eso está bien —dijo Serge—. Casi nadie lo utiliza ya. Es
tan retro. ¿Quieres publicarlo en Snapchat? ¿O como la vieja
escuela, en Facebook o algo? Puedo etiquetarte si quieres.
—¿Es como el MySpace? —preguntó Gus nerviosamente—.
¿O la Wikipedia?
El silencio a su alrededor no era confortable. Casey no dejó
que durara mucho tiempo.
—Gus no usa las redes sociales.
—Pero... ¿Cómo haces para dejar saber a todo el mundo lo
que estas comiendo cuando sales? —preguntó Josiah, sonando
preocupado.
—¿Y cómo compruebas que todo el mundo sabe
exactamente a dónde vas? —preguntó Serge.
—¿Dónde públicas los selfis que tomas? —preguntó Xander.
—Umm —dijo Gus—. Yo no hago... Eso.
—Vaya —dijo Josiah—. ¿Cómo...? Yo no... Entiendo.
43
fuck my life-jode mi vida
—¿Eres amish? —Serge le preguntó muy serio—. ¿Es por
eso que evitas la tecnología?
—Salud —dijo Josiah.
—¿Qué? —preguntó Serge—. Dije evitar44.
—Jesus —dijo Josiah—. Debe ser todo este polen en el aire.
—No es amish —dijo Casey, con quién Gus estaría
eternamente agradecido, ya que no estaba muy seguro de lo
que estaba pasando—. Solamente es de la vieja escuela.
—Si —dijo Xander—. Hablando de viejo, ¿cuántos años
tienes exactamente?
—Veintinueve dijo Gus, intentando muy duro no sentirse 290
ofendido.
Ohh —dijo Josiah—. Tú, pobre cosa. No te preocupes. He
oído que los treinta son el nuevo algo. No lo sé. Lo harás
funcionar, de alguna manera. Creo en ti.
—¿Gracias? —dijo Gus. O preguntó. No estaba muy seguro.
—Podemos ayudarte a crearte una cuenta de Instagram —
dijo Serge—. No es tan difícil. ¿Qué iPhone tienes?
—Oh. Uh. ¿No tengo un iPhone?
—¿Que está pasando? —Josiah le preguntó a Serge—.
Siento que voy a enloquecer.
—Usa Android, supongo —dijo Serge—. No hay nada malo
con eso. Gus déjame ver tu teléfono y pueda ver como
configurarlo.
—No es lo mío —dijo Gus con un encogimiento de
hombros, pero sacó el teléfono de su bolsillo y lo dejó en la
mesa.
Xander lo tocó con un dedo.
44 44
juego de palabras entre "eschew"-evitar y achoo-onomatopeya para estornudar. En
inglés las dos palabras suenan muy parecido
—¿Qué es esto?
—Un teléfono —dijo Gus.
—Pero... ¿Tiene una tapa?
—¿Qué es un Nokia? —preguntó Josiah, entrecerrando los
ojos a las letras rasgada.
—¿Es el nombre chino para el iPhone? —Serge abrió el
teléfono y ladeó la cabeza—. La pantalla es realmente
diminuta. ¿Cómo puedes buscar Tumblr en una pantalla tan
diminuta?
—No miro Tumblr —dijo Gus rápidamente—. Ese sitio
asusta. Un hombre quería embarazar la boca de una mujer y 291
nunca volví a Tumblr.
El silencio que siguió fue sólo un poco más incómodo que
los anteriores.
Xander decidió entonces que la conversación se había
centrado en Gus por demasiado tiempo y empezó a preguntarle
a Casey si se acordaba de unos tipos llamados Chumley y Bad
Tomas que habían regresado a Los Ángeles y aparentemente
estaban pensando en abrir una tienda de froyo (lo que infiernos
fuera eso; Gus pensó que puede que fuera alguna clase de
dispensario ilegal) y que LA era simplemente monótona sin
Casey ahí y ¿cuándo saldría su libro? ¿Había oído algo sobre
el estado de su segunda película? ¿Le gustaba trabajar en una
cafetería? Podía hacer eso en LA también, le recordó Xander.
Aparentemente, había miles de cafeterías en LA si eso era lo
que Casey quería hacer.
—Supongo, hombre —dijo Casey, su mano nunca dejó la de
Gus—. Pero ha sido bueno para mi estar aquí, ¿sabes? Aclaré
mi cabeza un poco.
Miró a Gus con cariño, y este sintió esa cálida felicidad en su
pecho, y ni siquiera trató de ignorarlo.
Josiah y Serge siguieron hablando con Gus, pero Xander se
aseguró de anularlo cada vez que hablaba. La mano de Casey
apretó la suya cada vez que eso paso, y Gus podía ver su ceño
más y más pronunciado.
Se sintió aliviado cuando Lottie trajo sus comidas, así pudo
concentrarse en alimentarse.
Después, Casey le invitó a fumar con ellos detrás del
Lottie's, pero Gus declinó, diciendo que tenía que hacer
algunas diligencias antes de la cena. Les sacudió las manos a 292
los Tres Amigos Irónicos, y les dijo que los vería después. Dos
de ellos sonrieron. Uno no lo hizo.
Casey camino con el fuera de la tienda, al parecer la multitud
se había dispersado.
—Lo siento por eso —murmuró, frotándose la parte
posterior del cuello—. Hablaré con él y…
—No —dijo Gus rápidamente—. Está bien. Sólo...son
protectores contigo. Entiendo eso.
—Lo sé, hombre —dijo Casey—. Aún así, no hay excusa,
¿sabes? Está actuando como un ex amargado y nunca ha sido
así antes. —Frunció el ceño—. Nunca antes había sido celoso.
Siempre ha sido… —sacudió la cabeza—. No importa.
Gus quería preguntarle que quería decir, pero pensó que
puede que fuera mejor evitarlo. Evitar era la clave para
muchos, muchos problemas.
—Así que —dijo—. Novios, ¿eh?
Esperaba no sonar necesitado.
Casey dijo:
—Uh. Si. ¿Algo así? Supongo. Nunca antes hemos hablado
realmente sobre ello. Um. ¿Lo siento? Puedo llamarles si no
estar de acuerdo…
Gus dijo:
—No, no, estoy bien. Me gusta. Esta guay. Del Paraguay.
Quiero decir, si quieres decirle que no…
Casey dijo:
—¡No! Nop. No. No quiero decirles eso para nada. Estoy...
Guay. Con ello. Si tú lo estas. Del Paraguay. Nosotros
simplemente ni siquiera hemos hablado sobre ello y aquí estoy
yo… 293
Gus dijo:
—Aquí estas tú. Diciendo esas cosas. Como. Simplemente.
Estaba sentado, esperando mi sándwich y charlando y tú
estabas, como bum. ¿Sabes? Bum. Novio bomba, por Dios.
Casey dijo:
—Sí, sí. Bum, hombre. Como. Bum. Quería preguntarte,
pero entonces fui todo kamikaze con ello. Tú eres como Pearl
Harbor y yo soy tu bomba-novio. Bum.
Gus dijo:
—Bum.
Casey dijo:
—Bum. Dios, desearía no haber dicho eso sobre Pearl
Harbor. Eso está mal. Esa gente sufriendo bastante y…
Gus dijo:
—Y entonces Michael Bay va y lo hace peor, por Dios. ¿De
verdad señor Bay? ¿Necesitabas un triángulo amoroso como
telón de fondo en Pearl Harbor? ¿De verdad?
Casey dijo:
—Sí, hombre. En serio. Un triángulo amoroso. ¿Qué
demonios? Ni siquiera la he visto, así que no tengo ni idea de
lo que estás hablando. Así que. ¿Novios?
—Sí —dijo Gus, asintiendo maniáticamente—. Estoy de
acuerdo. Estoy de acuerdo con ello. Estoy tan de acuerdo como
Will Smith. ¿Sabes? Bienvenido a Miami. O como sea que esa
canción sea. Así que. Sí. Novios. Genial, hombre. Mola...
Mola mucho.
Internamente, Gus, se gritaba a sí mismo para que dejara de
hablar. Afortunadamente, al final funcionó.
La sonrisa de Casey era cegadora. 294
Gus, esta vez no siquiera preguntó por el abrazo.
Simplemente fue a por ello.
Fue glorioso.
Capítulo 17
CÓMO Presentar a Tus Amigos a los Amigos de Tú Amante
Bueno, ¿no es esto interesante? Ha decidido presentar a sus
amigos, a los amigos de su pareja. Al igual que se enseña en
la lección Como Hacerse Amigo de un Gato, esto puede 295
requerir tiempo y paciencia antes de que…
COMO Hacerse Amigo de un Gato.
Así que, tiene un gato que no es su amigo. Claro, claro,
porque ¿de qué otra manera estaría aquí? Sería raro si no
fuera dueño de un gato o que quiera ser el dueño de un gato, o
incluso que conozca un gato que quiera que sea su amigo.
Pero ya que está aquí, usted, obviamente, tiene que ganarse el
corazón de un gato.
Paso 1: Deje que el Gato Haga el Primer Movimiento
Sí, eso puede ser difícil cuando ve un montón de pelusa y no
quiere nada más que acariciarlo con su cara. Pero, como es
sabido, los gatos son malos por naturaleza, y eso puede llevar
a lesiones significativas en labios, encías y ojos. Haga lo que
haga, no acaricie a un gato que no conoce.
Para empezar, mantenga la distancia, pero dé a conocer su
presencia. Por ejemplo, cuando entra en una habitación en la
que sabe que hay un gato, simplemente golpee ligeramente la
pared y diciendo „Hola, gato. Estoy anunciando mi presencia.
Sería genial si fuéramos amigos.‟ Si hace eso cada vez que
entra en la habitación, el gato se acostumbrara a usted. Esto
se llama condicionamiento, y es algo que se usa con
prisioneros de guerra, sólo que no tan amablemente. No
necesita torturar a su gato para conseguir que sea su amigo.
Una vez que el gato está condicionado, probablemente
comenzará a reconocerle como un ser digno de su tiempo y
energía. Entonces es cuando sabe que la verdadera batalla ha
comenzado…
—¿Qué demonios estoy leyendo? —se preguntó Gus—. 296
¿Cómo he llegado a esto? ¡Maldito seas, internet! Vamos, Gus.
¡Enfócate!
CÓMO Presentar a sus Amigos a los Amigos de su Amante.
Bueno, ¿no es esto interesante? Ha decidido presentar a sus
amigos, a los amigos de su pareja. Al igual que se enseña en
la lección Como Hacerse Amigo de un Gato, esto puede
requerir tiempo y paciencia antes de ser capaz de obtener los
resultados deseado. Roma no se construyó en un día y
tampoco lo harán los enlaces de dos grupos de personas
unidos por los amantes.
—Que fuerte —murmuró Gus—. Amantes no debería ser
usado para describir a nadie, nunca.
Paso 1: Elija Terreno Neutral
Es muy importante para todos que se sientan cómodos
durante la primera reunión, lo que significa elegir un sitio que
ninguno de los grupos reclame como suyo. Por ejemplo, si sus
amigos son metaleros y los amigos de su amante son
cristianos, probablemente no sea una buena idea que la
primera reunión sea en un concierto de Death metal de una
banda llamada Boners of Satán. Los cristianos podrían no
sentirse cómodos, ya que no tendrían acceso inmediato a los
himnos para contraatacar las letras sobre sexo satánico. En
este caso, el sitio apropiado para quedar sería un mercado de
granjeros o un concierto de mariachi.
Gus tenía resuelta esta primera parte. Lottie les había 297
invitado amablemente a todos a su casa, donde ella y Casey
estarían cocinando. Los Tres Amigos Irónicos no habían
estado ahí, y Gus había estado en casa de Lottie unas cuantas
veces, ya que Casey y él prefería la casa de Gus.
Era el segundo paso el que le tenía asustado.
Paso 2: Ese Amigo
Todos lo tenemos. Ya sabe de lo que estoy hablando. Ese
Amigo. Sí, Ese Amigo a quien quiere mucho y disfruta mucho,
pero quien puede ser algo salvaje. Su personalidad no es para
todo el mundo. Lo que usted puede considerar burbujeante,
otros, potencialmente, pueden considerarlo indeseable. Antes
de decidir cuál de sus amigos es Ese Amigo, asegúrese de
mirar en su interior, para asegurarse de que usted no es Ese
Amigo.
Gus miró en su interior y estuvo bastante seguro de que
nadie, nunca usaría el término "burbujeante" para describirle,
así que confiaba en que él no era Ese Amigo.
Ese amigo tiende a no entender que ciertas situaciones
sociales no siempre requieren que cuente la historia de
cuando viajaba de mochilero por Europa y se encontró con un
grupo de gitanos nómadas, o la vez que fueron al zoo y se cayó
en la exhibición de hipopótamos, mientras su amiga drag
queen grababa toda la cosa.
—¿Qué? —dijo Gus.
Es mejor que hable con Ese Amigo antes. No vaya en plan 298
irritado o exigente. Hable despacio y con claridad,
asegurándose de que Ese Amigo entiende que le quiere tal y
como es, pero, a lo mejor, sólo por esta vez, podría bajar el
tono un poco. Si Ese Amigo es realmente su amigo, lo
entenderá. Tiene que estar calmado. Ser tranquilizador. Haga
un cumplido, seguido de una crítica constructiva, terminando
con otro cumplido. ¡Un sándwich de cumplidos hará de Ese
Amigo su amigo para siempre!
El problema era que Gus no tenía Ese Amigo. Tenía tres de
Esos Amigos.
—Necesitamos hablar —dijo Gus despacio y claramente
cuando las Nosotras Tres Reinas llegaron a su casa, llevando a
remolque a Harry S. Truman.
—Oh, querido —dijo Bernice—. ¿Estas rompiendo con
nosotras?
—No se trata de eso —dijo Gus.
—¿Por qué hablas de esa manera? —preguntó Bertha.
—Suena como si hablaras ralentizado —dijo Betty.
—Por favor —dijo Gus—. Tomen asiento.
Las Nosotras Tres Reinas se sentaron en el sofá y le miraron
expectantes.
—Vais a conocer a los amigos de Casey esta noche —dijo
Gus, pronunciando cada palabra lo más cuidadosamente
posible.
—Sí —dijo Bertha—. Somos conscientes de ello.
—¿Se suponía que iba a ser una sorpresa? —preguntó
Bernice—. Porque si es así, eres malísimo con las sorpresas.
Porque nos lo has dicho a todas. Y también lo hizo Casey. Eso
es, como, la anti-sorpresa. 299
—No era una sorpresa —dijo Betty, acariciando la mano de
Bernice.
—Vean que estoy calmado y tranquilizador —dijo Casey.
—¿Esa es tu cara calmada y tranquilizadora? —preguntó
Bertha.
—Se ve más como una cara de estreñido —dijo Betty.
—Puede que Gus está calmado y tranquilizador cuando esta
estreñido —dijo Betty.
—Oh —dijo Bernice—. ¿Entonces por qué querría una
limpieza de colon?
—¿O el proctólogo? —preguntó Bertha.
—Gus trabaja de maneras misteriosas —dijo Betty.
—Absolutamente —dijo Bertha.
—Es verdad —dijo Bernice.
Gus se adelantó con el sándwich de cumplidos.
—Todas vosotras se ven maravillosas esta tarde.
—Vaya, gracias, Gus —dijo Bertha.
—He comprado estos pendientes en una tienda mexicana de
todo a un dólar —dijo Bertha—. En México.
—Yo iba a afeitarme la cabeza, pero decidí no hacerlo —
dijo Betty.
Ahora la crítica constructiva.
—Todas estáis jodidamente locas —dijo Gus, seriamente.
—Eso es mayormente correcto —dijo Bertha—. Pero, por
eso tomo antipsicóticos.
—Las tiendas mexicanas de todo a un dólar no son como las
tiendas americanas de todo a un dólar —dijo Bernice—.
Porque en México no usan el dólar.
—Deberías haber visto algo de mi locura durante la guerra
—dijo Betty—. Las astillas de bambú debajo de las uñas de las 300
manos no es para corazones débiles.
Y la pieza final del sándwich.
—Chicas, vosotras sois mis mejores amigas.
—Oh, Gustavo —dijo Bertha con un suspiro—. Eres un
melocotón y yo quiero tanto comerte.
—No creo que haya sido tan feliz desde ayer cuando
encontré un cupón para Taco Bell —dijo Bernice secándose
los ojos.
—Respira a través de ello, Betty, vieja chica —dijo Betty,
levantando el puño a sus labios—. Respira a través de los
sentimientos.
—¿Bien? —preguntó Gus cuando las emociones se
calmaron.
—Bien —dijeron las Nosotras Tres Reinas.
—Joder, sí —Gus dijo—. ¡Vamos a hacer esto!
PASO 3: IR Juntos Siempre se Siente Bien
Es la hora. Ha elegido un lugar neutro. Ha tenido esa
necesaria charla con Ese Amigo. Es hora de juntar a tus
amigos con los amigos de su amante, en lo que seguramente
será un placentero y divertido rato para todos.
Empiece por lo básico. Asegúrese de presentar a cada uno
de sus amigos y diga algo divertido y memorable sobre cada
uno de ellos, así sus amigos sabrán que les importa y los
amigos de su amante aprenderán algo nuevo. De todas
maneras, sea cuidadoso con lo que revela. Por ejemplo, nunca
debería decir: "Ella es mi amiga Tammy. Le gustan las paletas
de helado de uva, y cuando tenía dieciséis años, tuvo sexo sin
protección, se quedó embarazada y dio al niño en adopción.
No sabe dónde está el niño y el padre de la criatura está en la 301
cárcel por cargos de droga.
Cuando las presentaciones hayan sido completadas,
mantenga la conversación fluyendo. No permita que esos
silencios incómodos se alarguen demasiado, de lo contrario la
primera reunión podría considerarse un fracaso. Sin embargo,
no trate de forzarla. La conversación forzada, especialmente
en un grupo grande, puede llegar a ser poco profunda y
desesperada, cosa que usted no es.
Usted y su amante les han reunido por una razón. Tienen
intereses similares y metas e ideas. Hay esperanzas de que los
dos grupos de amigos también los tenga, lo cual hará ¡una
inolvidable primera reunión!
—Así que —dijo Xander—. Son una banda de motoristas de
edad avanzada. De Vespas. Y las mejores amigas de Gus.
Estaban todos sentados en la sala de estar de Lottie, las
Nosotras Tres Reinas en un sofá, los Tres Amigos Irónicos en
el otro. Casey y Gus estaban sentados el uno al lado del otro en
los bordes de los sillones, dispuestos a ayudar. Bueno, Gus
estaba dispuesto a ayudar. Casey estaba un poco colocado,
igual que los Tres Amigos Irónicos. Aparentemente,
encontrarse después de un par de meses sin verse significaba
que tenían que fumar juntos. Casey le aseguró a Gus que no
estaba tan colocado, solo se había fumado medio porro. Gus
había rodado sus ojos y suspirado. Entonces, Casey le había
besado en la punta de la nariz y Gus se sintió también un poco
colocado.
—Eso suena como una descripción acertada —dijo Bertha.
—Todos huelen como Woodstock —dijo Bernice.
—¿Habéis estado en el ejército, chicos? —preguntó Betty. 302
—No creo que… —dijo Gus.
—Pensé en ello —dijo Serge. Pero a la hora de la verdad,
siempre estoy preguntando, siempre hablando, así que
realmente no es para mí. Y me gusta demasiado la hierba.
—Una vez me vestí como si fuera del ejército —dijo
Josiah—. Me puse esos pantalones cortos verdes y bailé en una
caja. Hombres extraños me daban dinero.
—Un pequeño burgués, si me preguntas —dijo Xander,
sonando casi aburrido. Y colocado. Definitivamente estaba
colocado— ¿Por qué llevan chaquetas a juego?
—Tal vez deberíamos… —lo intentó Casey.
—Ayuda a mostrarles a los demás que estamos en esto
juntas —dijo Bertha—. Ellas son mi familia.
—¿Por qué había un hombre extraño dándote dinero? —
preguntó Bernice.
—Burgueses —resopló Betty—. Me alegró de ver que
conoces la palabra, incluso si, aparentemente, no sabe nada
sobre servir. ¿Qué hacen para vivir?
—¿Qué sobre como nosotros…? —dijo Gus.
—Soy instructor de yoga —dijo Serge—. Ayudo a las
personas a alinear sus chacras y encontrar la iluminación en
sus almas.
—Probablemente, porque los pantalones cortos que vestía
estaban mojados y realmente cortos —dijo Josiah—Y estaba
bailando realmente sexy. Ya sabes como es.
—Hago tatuajes —dijo Xander—. He hecho todos los
tatuajes de Casey. ¿Porque son amigas de Gus?
—Tengo una buena… —empezó Casey.
—Porque es un alma hermosa y malintencionada y
probablemente pueda valerse por sí mismo en una pelea con 303
cuchillos —dijo Bertha.
—Por supuesto que sé cómo es bailar sexy —dijo Bernice—.
La gente suele decir que fuimos nosotras quienes inventamos
lo del trasero sexy y no Justin Timberlake, el pobre muchacho.
—Gus fue la primera persona que nos dio la bienvenida a la
ciudad —dijo Betty—. También tiene buen pelo y orejas
bonitas. ¿Por qué sois amigos de Casey?
—Oh mi Dios, ¿por qué…? —dijo Gus.
—Casey me ayudó a escapar de mis padres —dijo Serge—.
Es como un hermano para mí.
—Gracias por lo del trasero sexy —dijo Josiah—No sé qué
habríamos hecho sin vuestra generación.
—Casey es una de las mejores personas que he conocido —
dijo Xander—. No creo que conozca a alguien que sea mejor
que él. ¿Por qué debería él salir con Casey?
—Eso ni siquiera… —Casey espetó.
—Porque Gus sabe cómo tratar amablemente a otras
personas, sobre todo por las que se preocupa profundamente
—dijo Bertha—. Puede verse y actuar como un gruñón, pero
es como un rayo de sol en tu cara.
—Nunca antes he bailado en una caja —dijo Bernice—. ¿Se
parece a bailar en el suelo?
—Gus pondrá siempre a los demás antes que a sí mismo
—dijo Betty—. Puede que no siempre sea evidente, pero
sacrifica mucho por otras personas. ¿Por qué debería Casey
salir con Gus?
—¿Por qué esto suena como una entrevista y…? —dijo Gus.
—Sea dónde sea que vaya, Casey hace feliz a la gente —dijo
Serge— ¿Gus es como un rayo de sol? Casey es literalmente
un rayo de sol y quiero bañarme en el para siempre. 304
—Es casi como bailar en el suelo —dijo Josiah—. Excepto
que mueves mucho más la entrepierna, porque tu entrepierna
está al nivel de los ojos y todo el mundo pretende no estar
mirando.
—Casey hace que todo sea mejor —dijo Xander—. Todo lo
que tiene que hacer es estar en la habitación y sé que todo
estará bien. ¿Crees que deberíamos tener la charla?
—Estoy demasiado colocado por esta… —dijo Casey.
—Creo que podría ser la mejor idea —dijo Bertha—.
Especialmente si esto va en la dirección que yo pienso que va.
—Estoy en lo de mover la entrepierna —dijo Bernice—. El
año pasado me reemplazaron la cadera y todo se mueve mejor
ahora. Soy como una máquina bien engrasada.
—No veo como eso podría perjudicar —dijo Betty—. Los
dos están aquí y deberíamos hacerlo. ¿Piensas que deberíamos
tener la charla?
—No, charla no, charla no… —Gus gruñó.
—No lo habría creído de no haberlo visto con mis propios
ojos —Serge dijo—. Pero nunca antes lo he visto como cuando
esta con Gus. Creó que ya es la hora.
—Nuevas caderas, eso, obviamente, no miente —dijo
Josiah—. Deberíamos buscar una caja para bailar juntos
encima de ella e intentarlo.
—Por mucho que odie decirlo —dijo Xander—, creo que
probablemente será lo mejor. Sin embargo, no sé cuánto se
puede tardar. ¿Te llevas a Casey?
—¿De que estáis hablando? —dijo Casey.
—De acuerdo —dijo Bertha.
—Voy a ir con mi propio mal —dijo Bernice.
—Eso estará bien —dijo Betty—. ¿Te llevas a Gus? 305
—Mejor no, y díganos… —dijo Gus.
—Perfecto —dijo Serge.
—Ohhh —dijo Josiah—. ¡Sacúdelo, Bernice!
—Con mucho gusto —dijo Xander.
Bertha y Betty se levantaron.
Bernice dijo:
—No tengo ni idea de lo que está pasando.
Serge y Xander se levantaron.
Josiah dijo:
—Yo tampoco. Estoy demasiado colocado.
—Levántate —susurró Bertha—. Te estas avergonzando a ti
misma.
Bernice se levantó.
—Tú te estas avergonzando —murmuró ella.
—Levántate —ladró Xander—. Tenemos trabajo que hacer.
Josiah se levantó.
—Tú tienes trabajo que hacer —murmuró.
Todos se volvieron hacia Gus y Casey.
—¿Qué está pasando, chicos? —preguntó Casey con su
sonrisa perezosa.
Pero Gus lo sabía. Gus sabía de alguna manera lo que iba a
pasar.
—Oh, no —susurró con pánico cegador—. Es la charla si-
lastimas-a-mi-mejor-amigo. De la perdición.
PASO 4: La Charla Si-Lastimas-a-Mi-Mejor-Amigo
Hay posibilidades, si los dos grupos de amigos se reúnen, de
que tenga lugar la temida charla Si-Lastimas-a-Mi-Mejor- 306
Amigo, también conocida como "Charla Palo". Esta charla
permite a los amigos de los amantes amenazar casualmente
con la muerte o el desmembramiento si uno de los amantes
hace algo para herir al otro amante.
Es un rito que es necesario pasar para crecer como pareja.
Independientemente de ello, puede ser un poco intimidante
cuando tiene a otras personas amenazando la felicidad y
bienestar del otro. Tenga en cuenta que si llegan a eso ¡es una
buena cosa! Los amigos le han considerado lo suficientemente
digno como para amenazar su vida.
Lo mejor es tomar esta charla en serio. Mantenga el
contacto visual todo el tiempo con quién sea que hable.
Asienta con la cabeza en conocimiento mientras hablan para
asegurarse de que sepan que usted lo entiende. No se ponga a
la defensiva en ningún momento, o puede parecer frío e
insensible. Asegure a los amigos de que tiene en su corazón
las mejores intenciones con su amante, y que nunca haría
nada para herirle de forma intencionada.
He aquí un ejemplo de la reacción equivocada a tener:
„He oído lo que estás diciendo, Mai Lin. Pero, ¿sabes qué?
Ve a tirarte desde un edificio a una pila de bloques de
cemento. Puedo hacer lo que quiera, cuando quiera. Tú no
eres mi jefe. Y si Joaquín tiene algún problema conmigo, lo
puede decir por sí mismo. Si tiene las agallas de hacerlo, ese
marica. Él sabe quién unta su pan con mantequilla. Ahora, si
me disculpas. Tengo que ir a ligar con ese camarero hasta que
nos traigan el cuscús. Tiene unas nalgas increíbles.‟
He aquí un ejemplo de la correcta reacción que debe tener:
„Gracias, Mai Lin y otros amigos de distintas razas de mi
novio. He escuchado sus preocupaciones y aprecio que me los 307
de a conocer. Como sabrán, Joaquín y yo estamos muy
enamorados y creó en una línea de comunicación abierta. No
puedo prometer que nunca me molestaré, pero siempre daré lo
mejor para arreglo. Nunca le haré daño intencionadamente.
Es un gran chico y estoy súper emocionado de ser parte de su
vida, casi tanto como ser parte de vuestra vida. Deberíamos
jugar al tenis la semana que viene, o a cualquier otra
actividad que nos lleve a conocernos mejor el uno a los otros.
Tengo la raqueta si ustedes traen las bolas.‟
GUS ESTABA muy, muy sudoroso.
Casey había desaparecido con las Nosotras Tres Reinas,
mientras, los Tres Amigos Irónicos le habían obligado a
sentarse en el sofá frente a ellos. Todos ellos se habían sentado
derechos, los brazos cruzados en sus pechos mirando
(¿fijamente?) a Gus. Josiah tenía una sonrisa un poco aturdida
en su rostro. Serge estaba frunciendo el ceño ligeramente.
Xander estaba abiertamente frunciendo el ceño.
Por un breve momento, Gus se cabreó con esos tres por tener
el descaro de intentar intimidarle, después de haberle conocido
sólo unas pocas horas antes.
¿Quién demonios se habían creído? Viniendo aquí e
intentando actuar como si tuvieran el derecho de hablarle sobre
su novio.
Y ¿no era eso un pensamiento extraño que aún no había
conseguido envolver alrededor de su mente? Gustavo Tiberius,
de todo el mundo, tenía un novio. Un asexual hípster fumeta
que sonreía como un rayo de sol y hablaba mierdas cuando
jugaba al Scrabble. Había un poco de dolor en su pecho al 308
pensar en tener a alguien a quien llamar suyo...
(Ciento cincuenta y siete días antes de morir, el Pastor
Tommy dijo: ―Ya no funciona Gussy. La quimio. La terapia de
protones. Las drogas sintéticas que se sienten como veneno.
Ya no funcionan. Dicen que ya no hay nada más que puedan
hacer. Un especialista me dio dos meses. Otro me dio cuatro.
Y mientras estaba aquí sentado, escuchándoles decir que me
voy a morir, que me iba a consumir hasta quedar en nada
¿sabes lo que he pensado? Me dije a mi mismo ¿cómo puedo
irme tan pronto? ¿Cómo puedo ser arrastrado de esta tierra
cuando queda tanto por hacer? Hay tantas cosas que nunca
veré, ¿sabes? La aurora boreal. El Monte Rushmore. La gente
dejando sus armas y su odio a un lado. Nunca llegaré a ver a
alguien tomando una jodida decisión racional en House
Hunters International, por Dios ¿cuál es su problema? Pero la
única cosa que nunca llegaré a ver, Gussy, lo único de lo que
me arrepentiré más que cualquier cosa en este mundo, es verte
cuando te enamores. Dios, cuán hermoso será ese día. Cuán
perfecto. Cuán maravilloso. Escúchame, ¿de acuerdo?
Escúchame. Cuando ese día llegue, cuando lo encuentres,
agárralo con todas tus fuerzas, porque si hay alguien en este
mundo que lo merezca, eres tú. Eres tú, Gussy, te lo
prometo‖.)
Lo que fuera. Él no estaba enamorado, pero aún así lo
cabreaba.
—Gus —dijo Xander—. Queríamos hablar contigo, de uno a
uno.
—De tres a uno, pero está bien —dijo Gus.
—Él es nuestro amigo —dijo Josiah con los ojos ligeramente
vidriosos—. Le conocemos desde hace mucho tiempo. 309
—Y nos preocupamos por él, ¿sabes? —dijo Serge—. Las
cosas no han sido...buenas. Para él. Poco tiempo antes de irse.
Un montón de estrés con los libros y agentes y películas y
personas que pensaban que tenían sus mejores intereses en sus
corazones, pero preocupándose sólo por su resultado.
—Decidió alejarse —dijo Xander—. Para aclarar su cabeza.
Para encontrar su perspectiva. Y casi inmediatamente fue Gus.
Gus. Gus.
—Eso no es mi culpa —dijo Gus, intentando realmente duro
no fruncir el ceño. La gente normal no fruncía el ceño cuando
estaba siendo interrogada por los amigos de su novio. La gente
normal probablemente tenía una sonrisa Stepford y preguntaba
si quería refrescarse con limonada.
Excepto.
Nadie estaba bebiendo limonada. Gus frunció el ceño
brevemente.
—Nadie está diciendo que lo sea —dijo Josiah—. Para nada.
—Absolutamente no —dijo Serge.
—Mayormente —dijo Xander—. Mira, Gus. Pareces...un
tipo simpático, pero ¿estás remotamente preparado para lo que
significaba estar con Casey?
Gus entrecerró los ojos.
—Te contó sobre sí mismo, ¿verdad? —dijo Josiah
cuidadosamente.
—¿Sobre sus... preferencias? —preguntó Serge.
Gus estaba confuso.
—¿Quieres decir la cosa de hípster? Lo sé, y le he dado
mierda por eso, pero realmente no me importa. Seguro, a lo
mejor no debería subir a Instagram cada pequeña cosa, pero
eso no hace daño a nadie, aparte de mi sentido de la propiedad. 310
Puede que no les entienda a ustedes los hípsters, pero no quiere
decir que no me gustan. Para ser honesto, no estoy realmente
seguro de lo que es exactamente un hípster. Todos tenéis vello
facial y a veces visten como sin techos extravagantes, pero eso
no significa que lo sean, ¿verdad?
Ellos se le quedaron mirando.
—Verdad —dijo Gus, incluso cuando no estaba muy seguro
de que fuera verdad.
Xander tosió.
—No estaba hablando de la cosa hípster.
—Oh. Entonces ¿de que estabas hablando?
—La asexualidad de Casey —dijo Serge.
—Lo sé —dijo Gus.
—¿Lo sabes? —preguntó Josiah—¿Cuándo te lo ha dicho?
Gus rodó los ojos.
—Como dos días después de conocerlo.
Todos ellos parecían aturdidos. Gus intento no retorcerse.
—Bueno, entonces —Xander dijo finalmente—. ¿Qué
piensas sobre ello?
—¿Qué hay para pensar sobre ello? Es lo que es. No cambia
nada.
—¿Sabes que significa ser asexual? —preguntó Xander, y
Gus estaba aún más irritado.
—Puede que no sepa algunas cosas —dijo Gus—. Como la
tecnología, o lo que sea. Pero no soy estúpido. No lo sabía la
primera vez, pero pregunté y él me explicó. Así que sí. Lo sé.
—Bien —dijo Xander—. Así que eso significa que sabes
que no vas a tener sexo con él.
Gus se encrespó.
—Soy consciente de lo que significa. Y no me importa esa 311
parte.
—¿De verdad? —preguntó Xander—. Así que, ¿qué va a
pasar cuando quieras ser jodido, Gus? ¿O cuándo quieras joder
a alguien?
—Xander —Serge le amonestó—. No seas bruto.
Josiah estaba frunciendo el ceño.
—En serio, hombre. Casey dijo que no fueras un culo. Y
estas siendo un culo.
—Solamente me aseguro que nuestro nuevo amigo entiende
en que se está metiendo —dijo Xander sin quitar sus ojos de
Gus—. Me preocupo.
—Bueno, no lo hagas dijo Gus—. Porque no tienes por qué
preocuparte por mí.
—De verdad —dijo Xander, echándose hacia adelante,
apoyando sus codos en las rodillas—. ¿Te ha dicho que hemos
salido?
—Sí —dijo Gus, su voz neutral.
—¿Te ha dicho por cuánto tiempo?
—Unos pocos meses.
—¿Te ha dicho porque rompimos?
—No —dijo Gus—. Porque no he preguntado. No es asunto
mío.
—Le amo —dijo Xander sin rodeos—. No sé qué tipo de
amor es. Amigo, familia. O más. No lo sé. Pero, soy una
persona sexual. No soy asexual. No soy demisexual. No soy
homosexual. Me gusta el sexo. Me gusta follar. Eso no es todo
lo que soy, por supuesto, pero es parte de mí. Sabía en lo que
me estaba metiendo con Casey cuando decidimos intentarlo e
ir a más. Sabía lo que iba a pasar y lo que no iba a pasar.
Pensaba que me conocía a mí mismo mejor. Estaba bien, al 312
principio. Me masturbé más de lo que había hecho en mi vida,
pero estaba bien. Hasta que ya no lo fue.
Gus no estaba seguro de que se suponía que debía decir a
eso, así que no dijo nada.
—Fue vergonzoso —dijo Xander evitando sus ojos—.
Pensaba que era más fuerte de lo que era. Pero cuando llegó el
momento, necesitaba más de lo que me podía ofrecer. Así que
se lo dije. ¿Y sabes lo que él me dijo? Me dijo que estaba bien
que fuera a follar a otras personas. Mientras no hubiera
sentimientos involucrados, estaba bien. No estaba bien, pienso.
Porque incluso cuando él no quería una relación sexual, era
como cualquier otro. Tenía celos. Me enoje. Se enojó.
Rompimos. No nos hablamos el uno al otro por casi dos
meses. Pero él era mi amigo, así que me aseguré de tener eso
de vuelta.
—No sé que tiene que ver eso conmigo —dijo Gus cuando
pareció que Xander había terminado—. Yo no soy tú.
—No me digas —Xander resopló—. Eres lo menos parecido
a mí que hay.
—Entonces, ¿cuál es el problema?
—El problema —dijo Xander—, es que, eventualmente, vas
a querer follar. Él no puede darte eso, y lo buscaras en otra
parte. Y eso lo romperá.
—Pero acabas de decir que no soy como tú —dijo Gus—.
Así que, ¿por qué haría lo mismo que tú?
—Oh, vaya —murmuró Josiah viéndose incómodo.
Xander le ignoró.
—¿Con que te identificas?
Gus entrecerró los ojos.
—¿Qué quieres decir? 313
—¿Gay? —preguntó Xander—. ¿Bi? ¿Asexual?
¿Demisexual? ¿Gris-sexual? ¿Cuál eres?
—Soy Gus —dijo—. Eso es.
—Todo el mundo es algo, Gus.
—Lo sé —dijo—. Pero eso es lo que soy. Soy Gus. Trabajo
en un videoclub al que realmente no va nadie. Soy dueño de
algunos edificios. Tengo un hurón como mascota. Leo
mensajes inspiradores de un calendario cada mañana, incluso
cuando no quiero hacerlo. Mis amigos tienen todos dos veces o
más mi edad. Leo enciclopedias. Echó de menos a mi padre. Y
creo que podría adorar el suelo que pisa Casey. Eso es lo que
es. Eso es lo que soy.
—Eso no cubre tu orientación sexual, Gus.
—Puede —dijo Gus—, pero, ¿por qué importa eso? ¿Por qué
necesito definirme como algo? ¿Por qué no puedo sólo ser
quién soy, sin que algún gilipollas intente convertirme en algo
que no soy?
Serge río, pero lo cubrió con una tos.
—Mira, Xander —dijo Gus, intentando ignorar la manera en
la que le estaba mirando Xander—. No soy tú. No soy nada
como tú. Puede que no sepa como qué me identifico. Y puede
que realmente no importe. He tenido sexo. Ha estado bien.
Pero no lo necesito para estar en una relación. Me masturbé
por última vez hace cuatro meses. Tal vez tenga un bajo deseo
sexual. Tal vez no lo tenga en absoluto. Y puede que todo en
lo que puedo pensar es que cuando abrazo a Casey, se siente
como la mejor cosa del mundo. Y a lo mejor, sólo a lo mejor,
nada de esto te concierne a ti. Así que hazme un favor, y
retrocede la mierda.
—Tío —dijo Josiah—. Tan jodidamente tremendo. Esto es 314
como Mortal Kombat. ¡Acaba con é!
—Siendo guay, ¿eh? —le dijo Serge a Gus—. A Casey
realmente le gustas. Honestamente, nunca le había visto de
esta manera con nadie. Eres un tipo guay, Gustavo. Tengo un
respeto loco por ti.
—Gracias —dijo Gus nervioso—. También tengo un respeto
loco por ti.
Bueno, tanto como uno pueda tener por un instructor de
yoga, hípster y fumeta con sombreros italianos importados.
Gus mantuvo esa parte para sí mismo, sin embargo. No era
nadie para mover el bote, y, además, ya había usado su dosis
de valor del día.
Xander dijo:
—Estás bien, Tiberius. Supongo que veremos a dónde va
eso.
Gus resopló.
—Gracias. Ahora que tengo su aprobación, podré descansar
tranquilo esta noche, por Dios.
Puede que no toda su dosis de valor hubiera sido usada.
MÁS TARDE, CUANDO Casey estaba andando con él
hacia su casa, Gus le preguntó cómo le había ido con Nosotras
Tres Reinas.
Casey palideció ligeramente.
—Pueden ser muy aterradoras cuando quieren serlo.
Gus sonrió.
—De verdad me gusta cuando sonríes.
Y se abrazaron el porche de Gus por un tiempo realmente
largo. Cuando Casey finalmente se apartó, presionó un breve,
mojado beso en los labios de Gus. Bajó las escaleras y silbó 315
mientras desaparecía en la oscuridad.
Capítulo 18
¡ASI QUE! ¡Allí estaba! ¡Gustavo Tiberius! Tenía la
aprobación de los amigos de Casey. Había medido sus fuerzas
con un exnovio. Demostró que no iba a dejarse intimidar.
Estaba bastante seguro de que era al menos 97,8 por ciento 316
normal. Vestía colores. Sonreía un poco más. Reía a veces. Si
eso significaba ser normal, entonces Gus ¡era tan normal como
podía ser!
Tenía un novio a quien le gustaba.
Tenía amigos que guardaban sus espaldas.
Tenía un trabajo y estaba financieramente cómodo.
Tenía un hurón llamado Harry S. Truman.
Su vida era bastante maravillosa y…
Su alarma sonó a más dos treinta de la mañana y se quejó.
—Oh, Dios mío, odio a todo el mundo, maldita sea mi vida,
maldito hípster instructor de yoga.
Quien, estaba llamando a su puerta exactamente treinta
minutos después, viéndose fresco como una rosa, mientras Gus
se veía tan fresco como un contenedor de basura detrás de un
Arby en Phoenix. No podía recordar cómo había acabado
estando de acuerdo con esto. Puede que había sido por sentirse
un poco culpable por cómo había ido la charla Si-Lastimas-a-
Mi-Mejor-Amigo. O puede que sólo fuera sádico. Tenía que
mirar sadismo, más tarde en Tumblr.
—Ohh —dijo Serge, siguiendo su camino más allá de Gus—
Alguien no es una persona mañanera.
—No es mañana —se quejó Gus—. Es muy tarde en la
noche. No soy una persona de muy-tarde-por-la-noche.
—Vamos a cambiar eso —dijo Serge—. Ahora, ponte tus
pantalones de yoga y vamos a empezar con unas posturas
básicas.
—¿Que me ponga los qué?
—Los pantalones de yoga.
—Correcto —dijo Gus—. No tengo de esos.
Serge le miró un poco horrorizado. 317
—¿No tienes? Pero...todo el mundo debería tener pantalones
de yoga.
—¡No hago yoga!
—¿Que tiene eso que ver con nada?
Era demasiado tarde o temprano para discutir. Gus dijo:
—Tengo Yasser Arapants. Tiene que ser la misma cosa.
Serge arrugo la cara.
—¿No es ese un líder palestino muerto?
—Exactamente.
Serge asintió sabiamente, como el instructor de yoga sabio
que era.
—Puedo trabajar con eso.
GUS APRENDIÓ tres cosas durante su primera (y
probablemente última) sesión de yoga.
En primer lugar, no podía retorcer su cuerpo en lo más
mínimo. Serge comentó su falta de articulaciones. Gus le pidió
amablemente que no invente palabras en su casa otra vez, por
Dios.
Segundo, Serge no estaba tan mal para un hípster. Gus nunca
pensó que llegaría a ese punto en su vida en el que podría tener
a varias personas sobre las que podría decir eso. Le hacía
sentirse un poco cálido y difuso y también un poco disgustado
de que tantos hípsters parecían haber conseguido meterse en su
vida diaria.
Tercero, a Serge no le gustaba cuando las personas estaban
molestas y/o cabreadas entre ellas e intento disculpar el
comportamiento de Xander la noche anterior. Gus sólo se 318
encogió de hombros diciendo que no era para tanto, que había
pasado por cosas peores.
—Eso no es excusa —dijo Serge, después de intentar que
Gus hiciera la postura astang pranam45, lo cual habría tenido a
Gus boca abajo, con su culo en el aire como si fuera un gato en
celo, presentándose a sí mismo. Gus amablemente se negó,
diciendo que iba en contra de su religión hacer posturas
sexuales ante alguien a quien acababa de conocer. Serge le
preguntó cuál era su religión. Gus dijo priapismo46. Serge dijo
que pensaba que lo había estudiado mientras hacia el tour de
las chacras en la India. Gus intentó realmente duro no
golpearse la cabeza en la superficie disponible más cercana.
—Xander tiene sus propios problemas con los que lidiar. No
debería haberlo tomado contigo. Creó que en parte está celoso
de ti y Casey. No tanto porque quiere a Casey para él, sino
45
postura de yoga
46
El priapismo es una enfermedad que causa intenso dolor, por la que el pene erecto (sus
cuerpos cavernosos) no retorna a su estado flácido por un tiempo prolongado (más de tres o
cuatro horas de duración)
porque estás haciendo a Casey más feliz de lo que Xander lo
ha hecho nunca.
Si Gus hubiera sido menos como persona, se habría
permitido a si mismo regodearse alegremente con tal
afirmación. Afortunadamente, Gus no era así, y en su lugar
eligió regodearse internamente sobre tal afirmación.
Externamente, optó por sonreír de tal manera que esperaba que
no fuera considerada como presumida, pero sabiendo que
había fallado por mucho.
319
JOSIAH LLEGÓ al Emporium más tarde esa mañana, con
su bigote impecablemente arreglado. Vestía pantalones shorts
de corte bajo y unas chanclas que mostró con orgullo que
tenían un abridor de botellas cada una en la parte inferior.
—Es para cuando voy a la playa, sólo tomo mi calzado y
abro mi cerveza —explicó—. Porque a veces, puedes olvidar
llevar uno, así que ¿por qué no tenerlo en tu zapato?
Gus intento no pensar en las seis o siete cosas que estaban
mal en esa frase.
—Esto está bastante estupendo —dijo Josiah mirando
alrededor del Emporium—. No recuerdo la última vez que he
estado en un sitio así. Probablemente en marzo del 2006 en el
Hollywood Vídeo.
—Sí —dijo Gus—. Así que estupendo. Y eso fue bastante
específico como para no ser capaz de recordar la última vez
que has estado en un videoclub.
—Correcto —dijo Josiah—. Solo lo recuerdo porque
acababa de cumplir dieciséis, tenía una identificación falsa que
decía que tenía dieciocho, e iba a intentar alquilar Wild
Things, y así poder ver el pene de Kevin Bacon y a Matt
Dillon en un trío.
Porque por supuesto que lo hizo.
—¿Y cómo te fue?
—No demasiado bien, tío. El empleado del videoclub no
creyó que fuera mi identificación en absoluto. Pienso que,
probablemente, fue mi culpa. El tipo de la foto no se parecía en
nada a mí.
—¿Distinto color de pelo?
—Nop —dijo Josiah—. Era negro.
Gus contuvo el impulso de poner su cara en sus manos. 320
—Sí —dijo Josiah—. Realmente no pensé en eso. El tipo me
preguntó si era una broma, y yo le dije que me había
bronceado demasiado cuando tomaron la foto. Me sentí mal
enseguida, porque no sabía si eso era racista. Así que le
imploré que no llamara a mi madre y después huí del
Hollywood Vídeo. Las siguientes tres semanas estaba
convencido de que la policía iba a venir a mi casa y arrestarme
por intentar ver el pene de Kevin Bacon. Está bien. No fue
gran cosa. Lo vi, como seis meses más tarde.
—¿El pene de Kevin Bacon? —preguntó Gus.
—La película —dijo Josiah—. Pero sí, el pene de Kevin
Bacon.
—¿Valió la pena?
Josiah se encogió de hombros.
—Supongo, me imagine que si quería ver un pene sólo tenía
que mirar mi propia basura.
—Cuán remarcablemente astuto —dijo Gus.
Josiah entrecerró los ojos.
—Hablas como Casey cuando juega al Scrabble. Esto es,
como, el destino. ¿Sabes? Lo vuestro estaba destinado a pasar.
Gus no sabía muy bien que decir a eso, así que farfulló un
poco.
—Puedo ver porque le gustas —dijo Josiah, sonando
divertido.
—¿Puedes?
—Seguro —dijo Josiah—. Si te hubiera conocido primero,
probablemente habría intentado cortejarte para que seas mi
amigo. Y entonces, después de ser amigos por un tiempo,
probablemente habría intentado llevarte a la cama. 321
—Eso es...agradable.
—Si, pero ahora no tendré que hacerlo, porque ya somos
amigos. Y no tendré sexo contigo porque estas con Casey.
—¿Somos amigos? —Gus no sabía muy bien como sentirse
sobre tener un amigo que no sabía que tenía. Se preguntó si
Josiah tenía una guerrilla-amistad con todas las personas que
conocía.
—Sí —dijo Josiah—. Impresionante, ¿verdad? Casey me
dijo que tu padre solía fumar hierba.
No lo dijo como una pregunta, sólo constataba un mero
hecho.
Y puede que fue por eso que Gus dijo:
—Sí.
—Agradable, hombre. Desearía que mis padres fueran tan
relajados. Ellos piensan que soy un vago porque fumo. Y
porque soy camarero. Está bien, sin embargo, ¿sabes? Un día,
tendré mi gran oportunidad. Tengo una audición la próxima
semana para un anunció. Querían saber si estaba bien con la
total desnudes frontal y les dije que no tenía nada que
esconder. Si Kevin Bacon pudo hacerlo, entonces yo también
puedo. Eso es como mi lema. Para la vida y mierdas.
—¿Total frontal? —preguntó Gus—. ¿Estás haciendo un
anuncio en Japón? Porque eso parece algo que pasa en Japón.
Josiah arrugó la cara.
—No. Al menos no me dijeron que era en Japón. Espero que
no. Sólo pedí un día libre. Creó que es para la sopa. Como
pollo macizo o algo. ¿Quieres escuchar mis líneas? Ya las he
memorizado.
Nada en este mundo podría jamás hacer que Gus dijera que
no a eso. 322
Dijo:
—Sí, por favor.
—Vale, así que, tú eres mi hermano pequeño, ¿de acuerdo?
Y acabamos de llegar de jugar al fútbol.
—Uh. ¿No se las líneas?
—Solo improvisa —dijo Josiah con un encogimiento de
hombros—. Es lo que hago yo generalmente.
—Pensaba que habías dicho que ya sabías las líneas.
—¡Lo hago! Más o menos.
—Esto es ya tan realista —dijo Gus mientras Josiah sacudía
sus hombros y movía la cabeza de un lado a otro, como si
estuviera calentando antes de empezar a actuar. Como un
actor.
—¿Estás listo? —preguntó Josiah.
—No creó haber estado más listo nunca antes en mi vida —
dijo Gus honestamente.
—Guay. Bien. Así que. Escena. —Le sonrió a Gus. Cuando
volvió a hablar, su voz estaba astillada y tan jodidamente falsa
que Gus casi se ahoga—. ¡Hey, hermanito! Ese ha sido un
buen juego de tirar y capturar. Tú brazo se está volviendo más
fuerte—. Miró a Gus expectante.
Gus se arrepintió de todas las decisiones que había tomado
en si vida cuando dijo:
—Oh. Uh. Correcto. Uh. Bien, lo tengo. —Tosió y se aclaró
la garganta—. Sí, hermano mayor. Lanzar ese balón hizo mi
tarde.
—Es difícil estar en la universidad —dijo Josiah,
extendiendo la mano y apretando el hombro de Gus—. He
aprendido sobre ergonomía financial, pero prefiero estar
aprendiendo a ser el mejor hermano mayor. 323
—¡Oh Dios mío! —dijo Gus—. ¿Qué demonios? Es
economía. No ergonomía.
—¿Qué? —dijo Josiah.
—Has dicho ergonomía. Quieres decir economía.
—Huh. ¿Estás seguro?
—Sí.
—Oh. ¿Qué es ergonomía, entonces?
—Como, sentarse correctamente en la silla.
—Oh. Huh. Bien. Genial. Gracias. De vuelta al personaje.
Intenta no salirte otra vez. Bien. Escena. —Tomó una
respiración profunda y puso otra vez esa sonrisa salvaje y
falsa. Gus casi podía contar sus dientes—. Pero prefiero estar
aprendiendo a ser el mejor hermano mayor posible.
—Sí —dijo Gus, sin estar seguro hacia donde iba eso—. Yo
también. Hermanos de por vida. Um. Los hermanos antes que
las mujeres.
—Correcto —dijo Josiah—. ¿Tienes hambre?
—Sí. Podría comer.
—Bueno, eso está bien, porque vi que mamá tiene algo de
sopa de pollo con fideos Campbell's Chunky Classic en la
despensa, hecho con pollo de verdad.
—Oh —dijo Gus—. Eso es conveniente. ¿Con pollo de
verdad? ¿Las otras tienen pollo falso? Eso no parece saludable.
Pollo falso.
La sonrisa de Josiah vaciló brevemente.
—Uh. Sí. Todas esas otras marcas son falsas. Como su pollo.
—Vaya —dijo Gus—. Me alegró de verdad de que mamá no
compre la cosa falsa. El Señor sabrá lo que papá habría dicho
si hubiera llegado a casa al pollo falso. Probablemente me
habría hecho ir al armario de las escobas de nuevo. 324
—¿Te hace hacer eso? —dijo Josiah, frunciendo el ceño—.
¿Por qué no has dicho nada?
Gus se encogió de hombros.
—Quería que fueras feliz en la universidad aprendiendo
sobre la economía financiera. No que estés atrapado en esta
casa de los horrores.
—Pequeño hermano —dijo Josiah, agarrando el brazo de
Gus—. Sabes que nunca te dejaría atrás.
—No sabía eso —admitió Gus—. Nunca estabas aquí. No
has venido en las vacaciones. Realmente nunca llamabas.
Josiah dio un paso hacia atrás.
—Lo siento. Pensé… —sacudió la cabeza—. No sé lo que
pensé. No importa ahora. Estoy aquí. ¿Vale? No dejaré que te
haga daño.
—Va a matarte —dijo Gus—. Si intentas detenerlo. Sabes
que lo hará. Su ira no tiene fin y nada va a pararle en esta casa
de dolor.
Josiah lo miraba, su mandíbula apretada.
—Tal vez…
—¿Tal vez? —preguntó Gus.
—Tal vez deberíamos matarle antes, entonces.
—¡Hermano mayor! Pero... No puedes. ¡Nosotros no
podemos!
—No, hermanito. Él no podrá tocarte nunca más. Si eso
significa que estarás a salvo, entonces te digo que lo hagamos.
No sabrá lo que lo ha golpeado si juntamos nuestras mentes.
—Sí —dijo Gus tristemente—. Vale. Si tenemos que
hacerlo.
Josiah sonrió.
—Pero no antes de disfrutar un delicioso almuerzo de sopa 325
de pollo con fideos Campbell's Chunky Classic, ¡ahora con
menos sodio!
—Genial —dijo Gus—. Porque todo el mundo debería
controlar su consumo de sodio. Y sus crímenes.
—Y, escena —dijo Josiah. Parpadeó una vez. Dos veces.
Después respiró—. Vaya. Gus. Eso. Fue. Increíble.
Gus no estaba muy seguro de lo que acababa de pasar o
como se había involucrado. Así que dijo:
—Si. Lo sé.
—¿Cómo es que no eres actor?
—Nunca sentí la llamada —dijo Gus—. No como tú.
Josiah lo miraba con admiración.
—¡Tienes que mudarte a Los Ángeles y tener una audición
para todo!
—Eso suena terrible. No, muchas gracias.
—¡Pero el mundo te necesita! ¡Podría ser tuya una de las
películas que alquilas aquí! Como...como... ¿Es eso la caja de
Sharknado?
Dios, odiaba esa jodida caja.
—¡Podrías estar en el próximo Sharknado! —dijo Josiah,
sonando ligeramente histérico—. ¡O trabajar con Martin
Scorsese!
—Eso es... un largo camino —dijo Gus.
—¡El mundo te necesita!
—Y, aún así —dijo Gus—, debo quedarme aquí.
—No, Gus —dijo Josiah—. No puedes. Simplemente no
puedes.
—Con mis películas. Y mis sueños. Y escena.
Los ojos de Josiah se abrieron mucho.
—Estabas en una escena. ¿Todo el tiempo? 326
—Una escena dentro de una escena —Gus estuvo de
acuerdo—. Fui el Origen47 de las escenas.
Josiah lo miraba como si estuviera a punto de explotar.
Gus estaba bastante orgulloso de sí mismo, incluso si había
perdido unos cuantos puntos de normalidad. Se preguntaba si
debería lanzar su idea de Mono-Aventuras en la Isla.
Y esta era la historia de cómo un gruñón empleado de
videoclub llamado Gustavo Tiberius ganó como fan de por
vida al hombre que interpretó al Cadáver Número Tres en
Criminal Bad Guys: Topeka, Kansas, lo cual era el punto de
toda la historia.
Por lo cual. Este es el final.
SÓLO BROMEABA.
Aún hay más.
47
el autor usa la palabra Inception, en mayúsculas, que significa origen, principio, pero que
hace referencia a la película de ciencia ficción de 2010, escrita, producida y dirigida por
Christian Nolan y protagonizada por Leonardo DiCaprio, Ellen Page, Joseph Gordon-Levitt,
Ken Watanabe, Tom Hardy, Marion Cotillard, Cillian Murphy, Tom Berenger y Michael Caine.
GUS ENTENDIÓ lo que estaban haciendo. Los Tres
Amigos Irónicos. Lo estaban probando, uno por uno, uno a
uno. Le habían amenazado (bueno, Xander lo hizo). Le habían
interrogado (Xander, en su mayoría). Le habían juzgado mal
(Xander, a regañadientes, más que los otros).
Así que Gus no se sorprendió cuando, después del almuerzo,
Xander eligió quedarse en vez de seguir a Casey y a los otros
por la puerta. Casey se veía como si estuviera a punto de
protestar, pero Gus apretó su mano brevemente, intentando 327
transmitirle que eso estaba bien.
Bueno, no lo estaba, pero Gus no pensó que eso importara. Y
puede que Xander demostraría ser más como Serge y Josiah y
pasarían el rato y harían cosas ridículas como obscenas
posturas de yoga o anuncios parricidas de sopa. Gus podía
soñar. Las Nosotras Tres Reinas siguieron a Casey, Serge y
Josiah por la puerta, con Bernice murmurando algo sobre
como que ya tenía casi listos sus planes para secuestrar a
Casey y hacerle escribir historias sólo para ella. Gus pensó que
debería mirar eso en algún momento, pero se imaginó que
Casey estaba crecidito y podría manejar a Bernice y su locura,
al menos, por un poco más.
Harry S. Truman chilló felizmente a Gus mientras corría a lo
largo del mostrador, alternando entre roer el dedo de Gus y
correr en círculos cerca de su jaula.
La puerta se cerró, dejándoles solos en la tienda. Gus
(sintiéndose perfectamente confortable sentado en absoluto
silencio, ¿qué demonios?) dijo:
—Y sólo quedaron dos.
Xander tenía el gran talento de poder escuchar algo gracioso
y sólo verse ligeramente divertido. Gus casi estaba envidioso.
Gus pensó que, tal vez, si era afortunado, Xander terminaría
como en una fiesta del té en la que, si lo ignoras,
afortunadamente se iría al sitio al que las cosas desagradables
solían desaparecer.
Desafortunadamente para Gus, Xander no desapareció, y no
dejó que el silencio se prolongara. Dijo:
—No sé cómo, pero lo has hecho.
Gus, siempre conversador, gruñó en respuesta. Xander tomó
eso como permiso para continuar y no con el maleficio que 328
Gus había esperado que hubiera en las cuerdas vocales de
Xander.
—Les gustas —dijo—. A todos ellos. Josiah, Serge. Casey.
Por alguna razón, están encantados contigo.
—Soy encantador —dijo Gus. Y después hizo una mueca—.
Está bien, eso probablemente ha sido una mentira. No soy muy
encantador.
—Y aun así...
Gus se encogió de hombros.
—Serge y Josiah estaban bastante colocados cuando nos
encontramos. Y Casey está bastante colocado la mayor del
tiempo.
—No estoy colocado ahora mismo —dijo Xander.
—Felicidades —dijo Gus antes de poder detenerse—. Mira,
¿vas a mantener el papel un poco más o qué?
Xander no se veía divertido.
—¿El papel?
Gus rodó los ojos, bastante cansado se su mierda.
—Ya sabes. Has hecho toda esa cosa de la-danza-de-la-
intimidación-mejor-amigo-exnovio. Estaba algo impresionado
la primera vez. Ahora es un poco molesto.
—De verdad —dijo Xander, dando un paso hacia Gus, con
los puños apretados en los costados—. Molesto.
—Sí —dijo Gus—. Ya sabes, eres una especie de porrero
furioso. Nunca antes había conocido un porrero furioso.
—No estoy furioso —dijo Xander.
—Oh. ¿Así que normalmente aprietas tus dientes y gruñes?
Eso debe cansar después de un tiempo. Y, además, pone
presión en tus dientes. Eso puede crear problemas en un futuro 329
que requiera un ortodontista.
—Piensas que eres gracioso —dijo Xander con los ojos
brillando.
—Uh. No. Realmente no lo hago. Tal vez divertido. Pero no
francamente gracioso. Es por mis cejas. Son demasiado
gruesas para ser capaz de ser gracioso.
—¿Tú no.…?
—¿Qué? —ladró Gus—. ¿Yo no qué? ¿No te pido que me
trates como a una persona y no algo que has pisado? ¿No te
pido que al menos intentes y actúes como si estuviera feliz por
tu amigo? ¿Pedirte que me muestres algo de respeto cuando
estas en mi negocio? Dime, Xander. Yo. No. Que.
—Tío —dijo Xander—. Eso ha sido fuerte.
—Sí —dijo Gus—. Bueno. Soy bastante fuerte.
—Y yo no estoy intentando intimidarte.
—Bien —dijo Gus—. Porque no lo haces. He tenido que
enfrentar a las Nosotras Tres Reinas cuando están cabreadas.
No eres nada comparado con eso.
Xander se estremeció, como si estuviera imaginando la ira de
las tres viejas motoristas (en Vespa) que vestían chaquetas
rosas a juego.
Y solo para asegurarse, Gus añadió,
—Además, Harry S. Truman te atacaría. Tiene dientes
afilados y ha sido entrenado a que vaya a por tus ojos primero.
Eso era una mentira. Harry S. Truman tenía dientes medio-
afilados y había sido entrenado a que fuera primero a por los
testículos, pero Gus se imaginó que eso sorprendería a Xander
en caso de que esto se saliera de las manos.
Pero Xander se desinfló antes de que Gus pudiera dar la
orden a Harry S. Truman (―¡Maniobra de defensa, Truman!‖). 330
Era más bien una cosa sorprendente de ver. En un momento
era todo líneas duras y ceño fruncido, y al siguiente, sus
hombros habían caído y tenía una sonrisa torcida en su cara.
—Maldición —se quejó—. He sido encantado.
—¿De verdad? —dijo Gus, sonando incrédulo—. ¿Te he
amenazado con mi hurón atacando tus ojos y estas encantado?
Vaya. Eso habla mucho del tipo de persona que eres.
—Me siento un poco menos encantado, —advirtió Xander.
—No podemos permitir eso —dijo Gus—. No ahora que
piensas que soy encantador. Estoy viendo a alguien, por lo
que, si mantuvieras tu coqueteo al mínimo, te lo agradecería.
Xander resopló.
—No creo que tengas que preocuparte sobre eso. No eres
realmente mi tipo.
—¿Impresionante quieres decir? —preguntó Gus.
—Esa no es la palabra que había usado —dijo Xander.
—Piensas que soy impresionante —decidió Gus.
—Tiene que ser eso.
—Bueno —dijo Gus, mirando fijamente la puerta del
Emporium.
—¿Me echas?
—Tengo un negocio que atender.
—Sí, estas realmente ocupado aquí. Creó que me quedare
por aquí por un rato.
—Genial —dijo Gus—. Estoy muy emocionado con ello.
—Suenas como él.
—A veces pienso que me gustas —dijo Gus—. Y después
hablas o respiras o existes y ya no estoy tan seguro.
Xander se río. 331
—Es mutuo, hombre. Todos esos sentimientos.
—Me gustan tus tatuajes —dijo Gus intentando un enfoque
diferente.
—¿De verdad?
Gus asintió.
—Gracias —dijo Xander—. ¿Tienes alguno?
—No.
—¿Por qué no?
—No he encontrado nada lo suficientemente digno con lo
que marcar mi piel. Además, no puedo pensar en cómo me
arrepentiré cuando tenga noventa.
—Eso es justo —dijo Xander—. No es una decisión que se
tomé a la ligera. ¿Te gusta estar aquí?
—Sí, por supuesto. Es mi hogar. ¿Te gusta California?
—La mayoría del tiempo. Es ruidosa y descarada y cáustica.
Como yo, supongo. ¿Le amas?
—Puede —dijo Gus—. A veces pienso que lo hago y…
Palideció cuando las palabras murieron en su garganta. Eso
era algo que nunca espero decir en voz alta a nadie, algo en lo
que ni siquiera se había permitido pensar. Conocía a Casey
desde hacía un par de meses, y volvió su mundo del revés casi
inmediatamente. Gus no había estado enamorado nunca antes,
así que no sabía muy bien cómo se sentía. Si se sentía como si
estuviera abrumado y causaba que su pecho doliera a veces,
entonces, sí, tal vez. Si era esa sonrisa que cruzaba su cara
cuando veía a Casey caminar hacia el Emporium, entonces, sí,
seguro. Si era la manera en la que Casey le pidió un beso
deletreado con pequeñas fichas de madera, entonces,
definitivamente.
—Hiciste eso a propósito —dijo Gus con el ceño fruncido. 332
Xander no se veía arrepentido en absoluto.
—Tienes que admitirlo, ha sido divertido, sin embargo.
—No creo que tú y yo tengamos la misma definición para
diversión.
—Eh. Bastante cerca. Me divertí con ello. Fue bueno, sin
embargo. ¿Sabes? El amor y esa mierda.
—El amor y esa mierda —repitió Gus.
Xander se encogió de hombros.
—El amor y esa mierda.
Gus pensó que tal vez estuvo bien. Pero era tan monumental
que su cabeza no podía captar el concepto bastante bien.
Entrecerró los ojos a Xander.
—No digas una palabra de esto. A nadie.
Xander sonrió.
—¿O qué?
—O entraré en las redes sociales de Casey y publicaré que
bebes café del Starbucks y escuchas Imagine Dragons. Y te
voy a etiquetar en la publicación.
Xander le miró horrorizado.
—Pero... Pero eso es tan corriente. ¿Por qué me harías eso?
Solía escuchar Imagine Dragons antes de que nadie más lo
hiciera.
—Claro que lo hiciste —dijo Gus—. Dios, eres tan cliché.
—No juegas limpio, Tiberius.
—Sí, sí. Soy un monstruo.
—Pero me alegró —dijo Xander mirando a otro lado—. Eso,
ya sabes. Te preocupas por él. Lo necesita. Si no puedo ser yo,
me alegró que seas tú.
—No voy a abrazarte o algo —Gus le advirtió—. Incluso si
tienes sentimientos. No soy del tipo que abraza. 333
Bueno, por Casey lo era. Pero eso era todo.
—Bueno, ya no estoy teniendo sentimientos más —se quejó
Xander—. Pero es bueno, sin embargo. Vosotros dos o lo que
sea. Creó que hará las cosas más fáciles el próximo mes. O
más duras. No lo sé. Eso va a apestar para los dos.
—¿El próximo mes? —preguntó Gus.
Xander se veía confuso.
—Ya sabes —dijo, a pesar de que Gus ciertamente no lo
sabía—. ¿Cuando vuelva a Los Ángeles? Estábamos hablando
sobre eso esta mañana. No pensé en preguntarle si vosotros,
chicos, iban a hacer la cosa a larga distancia o lo que sea.
Eso... Eso no le cuadraba a Gus.
—Volver —repitió.
—Sí —dijo Xander despacio—. Sabes que está aquí sólo
para el verano, ¿verdad? Él aún tiene esa ridícula casa en
Pasadena que está demasiado fuera del camino a ninguna parte
y he tenido que ir y regarle las plantas. No... Gus. Chicos
vosotros habéis hablado de esto, ¿verdad? Te dijo que esto era
sólo temporal, ¿verdad? ¿Verdad?
Al final, estaba sonando un poco horrorizado, como si
hubiera revelado inadvertidamente un gran secreto y estaba
desesperado por tomarlo de vuelta. Y fue suficiente para que
Gus supiera que no había intentado ser algún tipo de gran culo.
Parecía realmente disgustado.
Pero Gus no podía molestarse en aplacar a Xander.
Porque todo en lo que podía pensar Gus era en cómo tal vez
sólo acababa de admitir de alguna manera para sí mismo de
que estaba hasta las trancas por Casey, sólo para averiguar que
Casey no tenía pensado seguir alrededor. Concedido,
parcialmente podía ser la culpa de Gus, por no preguntarle a 334
Casey sobre su estancia en Abby, pero cuando Casey dijo el
primer día que se mudaba aquí, Gus asumió que era para
siempre. Nunca espero que llegara el día en el que no volvería
a ver a Casey. Pero aparentemente, ese día estaba llegando y
sin su conocimiento.
Y hombre, eso dolía jodidamente.
E incluso cuando pensó que era normal ahora, incluso
cuando pensó que había sido diferente ahora, Gus podía
sentirse apagar. Había empezado a fruncir el ceño, haciendo su
camino hacia una mueca completa. Con el ceño fruncido pensó
otra vez en el mensaje inspirador de esa muy temprana
mañana, el que le había repetido a Lottie y a Casey en la tienda
y de nuevo a las Nosotras Tres Reinas cuando le habían
preguntado. De ese jodidamente estúpido calendario inspirador
que había querido quemar. Se había despertado esta mañana,
había mirado al techo, y sonrió para sus adentros. Dijo:
—Hoy va a ser un buen día —antes de rodar de la cama y
ejercitarse.
Esa sonrisa no se había desvanecido ni siquiera cuando había
terminado. Se levantó, mirando fijamente el calendario, pero
sin querer hacerlo. No lo había querido en semanas. Había
aprendido como ser una persona normal y las personas
normales tenían amigos y novios y trabajos y casas y vidas y
felicidad. Y Gus tenía todas esas cosas. De alguna manera,
Gus tenía todas esas cosas.
Así que arrancó el mensaje del día anterior y leyó el nuevo
de ese día.
Se abierto, libre y honesto, ya que este es el camino a la
felicidad. 335
Gus, bueno.
Gus estaba ligeramente cabreado.
Capítulo 19
GUSTAVO TIBERIUS no se consideraba a sí mismo una
persona insignificante. Seguro, pudo haber en su pasado una o
dos situaciones en las que sus acciones pudieron haber sido
consideradas insignificantes, por ejemplo: La primera, cuando 336
tenía siete años, tuvo un compañero de clase con el
presuntuoso nombre de Reginald Brubaker, quien había
decapitado accidentalmente la figura de acción de Fidel Castro
de Gus, justo cuando Gus estaba en proceso de recrear la crisis
de los misiles, con charla y espectáculo. Los G.I. Joe48 estaban
a punto de poner fin a lo que había sido por poco un encuentro
nuclear cuando Reginald había cogido a Castro, después lo tiró
a un Gustavo que gritaba con furia por haber sido
interrumpido, causando que la cabeza del señor Castro se
cayera y rodará debajo del escritorio de la profesora. Once
años más tarde, Gus denegó la petición de Reginald Brubaker
para una tarjeta del Pastor Tommy's Vídeo Rental Emporium,
cuando Reginald volvió a casa desde Rutgers para el verano.
La segunda vez, cuando Gus tenía veinticuatro, hacia la
señora Catherine Clarke, quien residió en Abby, Oregón,
durante dos años y seis meses. Ella devolvió la copia en DVD
de Forest Gump rayada hasta el punto de que ya no se podía
48
series de figuras de acción que hacen referencia a los soldados americano, apodados
durante la segunda guerra mundial como Joes
reproducir. Gus, a pesar del hecho de que nunca había sido fan
de tales cursilerías, había estado indignado por el hecho de que
un DVD podía ser tratado tan mal. Le envió una carta
certificada solicitando una penalización de $4,95, a pagar antes
de treinta días o se enfrentaría a la cancelación de su
membresía. El día veintinueve, aún no había pagado, y Gus
canceló su membresía rápido y con mucha satisfacción. Seis
días más tarde se había enterado de que la señora Catherine
Clarke había muerto dos semanas antes, durante en un crucero
por el rio Nilo en África, cuando se cayó por la borda y había
sido comida por unos cocodrilos de Nilo que estaban tomando 337
el sol. Aparentemente, se inclinó demasiado por la borda y
cayó al agua, sólo para ser consumida, momentos más tarde,
de una feroz manera. La familia llegó a un acuerdo con la
compañía de cruceros, fuera de los tribunales, dos años más
tarde, por una suma considerable.
Así que, no, Gus no era insignificante, per se, pero como la
mayoría de los seres humanos normales, tenía sus pequeños
momentos en los que actuaba irracionalmente, impropios del
nivel de madurez que había alcanzado en sus casi treinta años
de vida.
Después de escuchar que su novio, el asexual porrero
hípsters, conocido como Casey Richards, había planeado
volver a Los Ángeles, California, la primera reacción de Gus
fue una reacción irracional.
Cerró el Emporium temprano (dejando escrita una nota
apresurada en la puerta: ENFERMO OTRA VEZ. NO ES
PESTE O GRIPE AVIAR. VOLVERÉ ALGÚN DIA), apagó
su teléfono (pero no antes de enviarle un mensaje a Casey, que
esperó que fuera creíble y no requiriera ninguna pregunta de
seguimiento: ENFERMO OTRA VEZ. ESTOY BIEN. TODO
ESTA BIEN. HABLAMOS DESPUES EN CASA) corrió a
casa, evitando todo y a todos los que pudo (ayudó que la
puerta del Emporium estaba a treinta metros de la puerta de su
casa; seguro, había sido visto por varias personas por la calle
que testificaran después que estaba corriendo como un loco, el
trasportín del hurón a un lado, sus ojos amplios, la boca
colgando abierta mientras tomaba grandes bocanadas de aire).
Fue sólo después de cerrar la puerta detrás de él cuándo se
dio cuenta de que Xander, probablemente, había ido directo a
Casey para decirle sobre su desliz. Después de todo, alguien 338
que planea mudarse lejos de su novio, probablemente quiera
controlar dicha información. Así que Casey, probablemente
estaba camino de su casa, o lo estaría en unos momentos. Gus
no había visto que camino había tomado Xander al salir, con el
apuro de cerrar la tienda antes de que el ataque de pánico de
bajo nivel se convirtiera en algo más.
Le golpeó entonces el hecho de que Casey podría estar en su
camino ahora mismo.
Gus no estaba listo para escuchar que Casey se mudaba a
California y por consiguiente su relación había terminado.
Y, honestamente, una parte de él estaba aterrada de que
Casey le dijera que su relación no había terminado y que
Casey quería que Gus se mude con él a Los Ángeles. Nada en
el mundo le asustaba a Gus más que convertirse en un
californiano. No tenía nada en contra de los californianos; en
su conjunto entendía que eran personas amables y sanas y
quienes a veces eran famosos y/o grababan vídeos sexuales
que subían a internet, y entonces decían que su teléfono u
ordenado había sido hackeado mientras le lloraban a Bárbara
Walters (quien diría al famoso que es una de las diez personas
más fascinantes del año). No, eso no le molestaba, y las
personas no le molestaban. Era la idea de convertirse él en un
californiano, eso le asustaba. Primero, Gus no era vegetariano
y no disfrutaba de los batidos de fruta con dosis de refuerzos
adicionales para ayudar a su sistema inmunológico, pero que
sabían a césped. Segundo, no le gustaba correr donde quiere
que fuera y menos por la playa como a cámara lenta. Tercero,
Michael Bay vive en California. Cuarto, no conocería a nadie
en California, aparte de los hípsters. Sabía que no todas las
personas en California eran hípsters, pero todas las personas de 339
California eran hípsters, y él había tomado el SAT49. Sabía que
clase de pregunta podía ser. Una pregunta trampa. Quinto, por
lo que le habían enseñado las películas, Los Ángeles estaba
lleno de tres cosas: esmog, homicidios y camiones de comida,
cada una de ellos sin reparos en causarle la muerte.
Especialmente los camiones de comida.
Ya que Gus no estaba preparado para enfrentar tal
conversación con el chico del que probablemente estaba
enamorado (¿y cuándo demonios pasó eso?), decidió que el
mejor curso de acción sería evadirse hasta que pudiera
investigar los siguientes pasos.
Cerró todas las persianas de la casa. Apagó todas las luces.
Esperaba que desde fuera pareciera que no estaba en casa.
Sabía que su coche aún estaba en la entrada, pero desde que
sólo lo usaba los domingos, esperaba que nadie pensara otra
cosa.
49
SAT Reasoning Test, antes conocido como Scholastic Aptitude Test o Scholastic
Assessment Test, una prueba estandarizada frecuentemente usada para seleccionar el
ingreso a la educación superior en los Estados Unidos
Sólo para estar a salvo para cuando empezara su búsqueda,
agarró el edredón de la cama y se puso en cuclillas detrás del
sofá, con el portátil apoyado en sus rodillas. Puso el edredón
por encima de su cabeza, impidiendo que la luz del portátil se
escape y alerte a alguien de su presencia.
Harry S. Truman estaba confundido por lo que Gus estaba
haciendo, así que Gus lo metió bajo el edredón también. Harry
S. Truman pensó que era, probablemente, la mejor cosa que le
había ocurrido y procedió a curvarse sobre sus piernas, su cola
golpeando contra el tobillo de Gus.
Gus se conectó a internet, porque necesitaba respuestas y el 340
internet (a pesar de embarazos bucales y Tumblr) aún no le
había fallado.
El problema era que no sabía que mirar primero.
Tenía demasiados problemas.
Abrió una ventana. Pensó por un momento.
Entonces:
Cómo estar en una relación a larga distancia
Bueno. Ese era un comienzo. Pero no era suficiente. Abrió
otra ventana:
Cómo mudarse a California
Eso no se sentía muy bien. De hecho, se sentía muy lejano.
Abrió otra ventana:
Cómo decirle a alguien que no quieres mudarte a California
Mejor, pero ¿que si se quedaba corto?
Sólo porque podría vivir en California, no quería decir que
sería un californiano, ¿verdad?
Abrió cuatro ventanas más:
Cómo sobrevivir en Los Ángeles
Cómo respirar aire, cuando prácticamente todo es esmog
Cómo no ser asesinado en California
Cómo evitar los camiones de comida
Bien. Eso estaba bien. Pero ¿por qué otra cosa era conocida
California?
Cómo sobrevivir a los terremotos
Cómo no quedar atrapado en La Brea Tar Pits50
Cómo no ser violado por Kobey Bryant
Bien, así que ahora tenía una base. Ahora, tenía que
centrarse en lo que realmente quería.
Cómo saber si él es el correcto para ti
Cómo desaparecer en Canadá 341
Cómo hacer un vídeo sexual
Cómo encontrar a Michael Bay
Cómo no ser arrestado por asalto
Cómo respirar a través de un ataque de pánico
Cómo saber si estás exagerando
Cómo hacer poco ruido por una gran cosa
Cómo actuar con calma en situaciones que asustan
Cómo hacer surf
Cómo saber si eres lo suficientemente guay para hacer surf
Cómo encontrar un nuevo trabajo en una nueva ciudad
Alguien llamó a la puerta. Repetidamente. Durante minutos.
Ignoró a quien sea que fuera y cerró los ojos hasta que se
fue. Sabía quién era, pero todavía no estaba preparado para
enfrentarlos. Estaba en una misión, después de todo.
Cómo ser feliz incluso si tu corazón está roto
Cómo hacer lo correcto
Cómo dejar a alguien irse
50
famosa agrupación de pozos de alquitrán localizada en el parque Hancock, en el
corazón de Los Ángeles, California.
Cómo perder algo precioso
Cómo ser tan idiota y arruinar la mejor cosa que me ha
pasado
Y entonces se detuvo. Se detuvo porque sabía que estaba a
punto de perder el control. Se detuvo porque sabía que si no lo
hacía iba a seguir y seguir y sabía que no le iba a hacer ningún
bien. Tomó una respiración, y después otra, y después otra.
Las dejó salir despacio, todas a la vez, hasta que su visión se
volvió menos confusa, y podía reprenderse ligeramente por su
reacción. ¿Por qué le importaba tanto? Hace tres meses estaba
bien. Hace tres meses estaba ok. Hace tres meses, nunca se 342
había acurrucado debajo de una manta, a medio camino de un
colapso por culpa de un hípster. La mera idea era ridícula. Esto
no era quién Gus era. Gus era hosco y gruñón y trabajaba en
un videoclub, y daba una mierda por lo que las otras personas
pensaban sobre él. Seguro, Gus era solitario y algo triste y no
vivía como debería, pero al menos ese Gus estaba libre de toda
esta mierda. Al menos ese Gus sabía lo que tenía, sabía lo que
quería, lo que necesitaba para pasar por el día a día. Ese Gus
no corría riesgos y él estaba bien con eso. No lo necesitaba.
No quería…
(Once días antes de morir, el Pastor Tommy dijo: ―¿Alguna
vez te he contado sobre cuando vi a tu madre por primera vez?
Estaba en Seattle, trabajando como jornalero. Ella era
camarera en ese pequeño restaurante de mierda cerca del
emplazamiento de la obra. Me preguntó si quería patatas fritas
con la hamburguesa. Le pregunté si creía en el amor a primera
vista. Me dijo que esperaba que tuviera mejores líneas que esa.
Le dije que quería queso cottage51 en vez de patatas fritas. Me
fui con su número de teléfono porque estaba embelesado por
ella. Esperé tres horas antes de llamarla, como un verdadero
hombre haría. Cinco meses después, estaba embarazada. Yo
estaba muy feliz por ello. Pensé que ella también lo estaba.
Nos mudamos a Abby porque fue el primer sitio que mi dedo
tocó en el mapa de Pacific Northwest. Tú naciste aquí. Pensé
que estaba bien. Pensé que estábamos todos bien. Entonces tú
cumpliste tres años y ella se fue. Un día estaba aquí, y al
siguiente ya no. Dejó una nota diciendo que lo sentía, pero que
ya no podía hacer esto más. No estaba hecha para ser esposa o 343
madre. Quería ser libre y no podía serlo con nosotros. Así que
se fue. Y yo estuve furioso, Gussy. Estuve furioso mucho
tiempo. Estaba furioso con ella, y conmigo, y con este sitio, y
esta casa. Estaba furioso con todo. Nunca estuve furioso
contigo porque te amaba más que nada que había amado en mi
vida. Mi corazón estaba roto, pero tú me has ayudado a volver
a recomponerlo. Dijiste: ―Está bien, papi. Está bien…‖ incluso
cuando no entendías lo que estaba pasando. Y yo te creí. Y
entonces me di cuenta de algo. A pesar de lo mucho que dolía,
habría elegido lo mismo una y otra y otra vez. Porque, incluso
cuando sentí que mi corazón estaba desgarrado, aún te tenía,
¿vale? Tuve a tu madre por un corto tiempo también. ¿Pero a
ti? Te tendría toda mi vida. Y esa es la cosa, Gussy. Algunas
elecciones duelen. Algunas decisiones duelen. Pero la única
razón por la que duelen, es porque te importan mucho. Tú eres
mi buena decisión, Gustavo. La correcta. Siempre lo he
pensado‖.)
51
el cottage es un queso producido con cuajada, que tiene un sabor suave. Se escurre,
pero no se prensa por lo que retiene algo de suero lácteo.
Gus cerró los ojos. Sabía que era estúpido, enloquecer de
esta manera. Sobre algo como ésto. Echaba de menos a su
padre. Deseaba que estuviera aquí. El Pastor Tommy le habría
puesto el brazo en los hombros, le habría acercado y dicho:
―Gussy, esto es lo que vamos a hacer‖. Y habría sido lo
correcto. Habría sido tan correcto y Gus habría tomado la
decisión sabiendo que era para mejor.
Mantuvo una ventana abierta.
Cómo estar en una relación a larga distancia
Abrió una segunda ventana.
Cómo romper con alguien 344
Y una tercera.
Cómo saber si estás enamorado
Tenía que tomar una decisión. Cuál de ellas leer primero. Era
una pequeña decisión en el gran esquema de las cosas, pero se
sentía importante. Se sentía como si importaba en qué orden
leía esas pestañas, porque las leería todas.
Se mordió el labio inferior, sus ojos moviéndose entre las
tres pestañas.
Tomando una decisión, abrió la que pensó que era más
importante.
CÓMO SABER Si Está Enamorado
Bien, ahora. ¿No es eso interesante? Ha encontrado una
pareja, ¿no es así? Y no sólo una pareja, sino a alguien a
quien usted piensa que puede amar. ¡Felicidades! El amor es
algo impresionante para experimentar. Pero también puede
ser aterrador por el gran peso del mismo. Así que, ¿cómo sabe
que lo que está experimentando es amor verdadero y no sólo
enamoramiento combinado con un ataque de gases
intestinales? Afortunadamente para usted, sólo necesita seguir
estos simples pasos para determinar si está enamorado. Al
final de estos pasos, sabrá si ha conocido la alegría del poder
del amor, o tiene flatulencias y todo estará claro, incluyendo
sus partes traseras.
Paso 1: Asegúrese de Que el Objeto de Su Afecto Esté
Interesado
El amor no correspondido puede ser doloroso y perjudicial
para la psique del individuo. Con el fin de evitar lo que podía
causar un daño irreparable, asegúrese de que el objeto de su 345
afecto es receptivo a su afecto. Si ya es su pareja, entonces ¡es
un gran comienzo! Una pareja tendrá algún nivel de afecto
por usted, ya que, normalmente uno no tiene relaciones
carnales con alguien que le repulsa, así que, ¡ya ha
completado el primer paso!
Como sea, si el objeto de su afecto aún no es su pareja,
necesita hacerse algunas preguntas. Primera, ¿sabe él que
usted existe? Segundo, ¿ha tenido ya conversaciones con él?
Tercero, ¿se queda delante de su ventana por la noche y le
mira dormir? Y si es así ¿sueña con sangre y oscuridad y su
padre fue, en el mejor de lo casos, distante? Si es así, es
probable que no esté enamorado, sino sea más bien un asesino
en serie. En ese caso, por favor, abra el siguiente enlace el
cual le guiará a aprender sobre Cómo Saber Si Es un Asesino
en Serie.
Gus estaba tentado en abrir el enlace, pero se imaginó que,
probablemente, era mejor no tentar a la suerte. No sabía si iba
a sobrevivir si internet le decía que era un asesino en serie.
Paso 2: ¿Qué Piensa Del Objeto De Su Afectó?
Este paso es más sobre la introspección. Mientras que
siempre está bien que conozca los deseos de su pareja,
también tiene que saber lo que usted quiere. Unas simples
preguntas o actividades, hechas en orden pueden determinar
su modo de pensar sobre su pareja.
Algunas de las preguntas que puede hacerse son las
siguientes:
¿Puede ver un futuro con su pareja?
346
Sí, Gus lo hacía, pero no podía dejar de temblar cada vez que
leía la palabra pareja. Un día, tendría que averiguar quien
escribió todo eso. Pensó que a lo mejor fue un hombre mayor,
con un largo pelo blanco y una inclinación por los cuellos
altos, pequeño bigote y un gato sin pelo llamado Bouffant El
Gato. Pero sí, Gus podía ver un futuro con Casey. De hecho, la
idea de que él no estuviera hacia que sus palmas sudaran.
Cuando piensa en su pareja ¿qué siente?
Quitando el pánico actual, Gus se sentía feliz y en paz con
una gran porción de exasperación mezclada y rematada por un
toque de molestia. Gus no estaba seguro de lo que eso decía
sobre él (o Casey para el caso), pero pensaba que estaba en el
camino correcto.
¿Su pareja le hace reír?
Sí.
¿Su pareja le hace más fuerte?
Sí.
¿Su pareja hace que quiera despertarse por las mañanas?
Sí.
¿Su pareja le hace feliz?
347
Sí. Siempre, sí.
¿Su pareja le anima a mantener su individualidad?
Y Gus tomó una pausa. Porque no estaba muy seguro lo que
estaban preguntando. Gus no estaba muy seguro de si sabía ya
quién era como individuo. Ciertamente no era la misma
persona que se arrastraba los últimos años que siguieron a la
muerte del Pastor Tommy. Y ¿quién era él antes de que su
padre muriera? Era el hijo de su padre. Era Gustavo Tiberius.
Algunas veces era malhumorado. Algunas veces le costaba
sonreír. Algunas veces pensaba que no fue suficiente para que
su madre se quedara. Algunas veces todo lo que quería era
hacer feliz a su padre, y así poder ver la sonrisa tranquila del
Pastor Tommy por el resto de sus días.
¿Y ahora? Ahora está sentado acurrucado bajo una manta,
escondiéndose en su casa, vistiendo una camisa hawaiana de
su padre, porque algunas personas dijeron que pensaban que
era anormal y raro y extraño. Y puede que lo fuera. No pensó
que la ropa hacía al hombre o un repentino cambio de
personalidad. Él era quien era y…
Pero en realidad, sin embargo. Puede que no fuera normal,
¿vale? Puede que no fuera como los demás. Sin embargo, a
pesar de que intentó ser alguien mejor, piezas de quien
realmente era todavía asomaban, y eran esas piezas que Casey
parecía apreciar más de él. Casey nunca le pidió que cambiara.
Gus hizo todo eso por sí mismo.
¿Haría cualquier cosa por su pareja?
348
Sí. Espera. No. Gus no se haría el héroe por Casey. Y no
comería lengua de vaca. Ni le diría a Michael Bay que pensaba
que era un gran cineasta y que Armagedón no tenía ningún
agujero en la trama. Además, estaba bastante seguro de que no
iría en contra de un grupo de baile versado en capoeira52 el arte
del combate bailando, si Casey se lo pediera. Eso, simplemente
sería ridículo.
Pero, jugaría al Scrabble Colocado.
Y hablaría sobre el Pastor Tommy.
Y conocería a sus amigos.
Y sostendría su mano.
Y le abrazaría. Gus finalmente podía abrazarle sin sentirse
avergonzado, sin sentir como que tenía que preguntar, o como
que ni siquiera tenía el derecho de preguntar. Y Casey nunca
lo alejó. Casey nunca le dijo no. Casey siempre lo sostuvo tan
firmemente como él lo hizo, orejas y mejillas juntas, y si era
52
Capoeira es un arte marcial afro-brasileño que combina facetas de danza, música y
acrobacias, así como expresión corporal. Fue desarrollado en Brasil por descendientes
africanos con influencias indígenas, probablemente a principios del siglo XVI.
afortunado, el abrazo se extendería por más tiempo del que
debería y sólo terminaría cuando Gus le pusiera fin.
Sí, bueno, así que tal vez había algunas cosas que no podía
hacer por Casey. Y, sí, había algunas cosas que Casey nunca
sería capaz de hacer por él, pero ¿lo que podía hacer el uno por
el otro? Eso era suficiente. Eso era más que suficiente.
De hecho, podía serlo todo.
Y si eso no fuera simplemente un golpe en las pelotas.
Bueno, mierda.
Parece que Gustavo Tiberius estaba enamorado.
Probablemente. 349
Había treinta y siete pasos más en la lista de Como Saber si
Esta Enamorado, pero Gus estaba demasiado ocupado
hiperventilando en sus rodillas para leer eso. Para cuando
terminó, no necesitaba llegar a los puntos restantes. Estaba
bastante malditamente seguro de que estaba enamorado y era
la cosa más terrible en el mundo.
Y no, si le era preguntado, Gus aún no creía que era
propenso a la hipérbole.
Cuando fue capaz de respirar, le dijo a Harry S. Truman:
—Maldigo toda esta cosa de todo el movimiento hípster, por
Dios. En serio. ¿Qué demonios? ¿Qué piensan que están
incluso haciendo?
Cerró la pestaña del amor y miró los dos restantes.
CÓMO ESTAR en una Relación a Larga Distancia
¿Su pareja se muda por el trabajo? O a lo mejor usted lo
hace. O quizás, usted está leyendo esto desde el futuro y las
máquinas han tomado el control y su pareja va a luchar en la
Gran Guerra por la Supervivencia con el fin de acabar con
Steve Jobs quien desde que se levantó de la tumba y se infunde
con su cuerpo iOS con el fin de infectar a la raza humana con
una serie de diabólicas Condiciones de Servicio, que el mundo
no ha visto nunca antes.
Sin importar el por qué, usted y su pareja están a punto de
pasar un montón de tiempo lejos el uno del otro. La
separación puede ser difícil y puede poner tensión en
cualquier relación. Los siguientes pasos puede ayudar a
proporcionar una solución fácil para cualquier relación a
larga distancia, e incluso ayudarla a prosperar. Sin embargo, 350
si necesita averiguar la manera de tratar con el supremo Steve
Jobs, por favor siga el enlace a Cómo Destruir al Robótica
Maquiavélico Steve Jobs.
Gus estaba muy tentado. De alguna forma, resistió. Pensó
que a lo mejor era por el poder del amor. Entonces decidió que
nunca debería volver a pensar en la frase el poder del amor,
por Dios.
Paso 1: Confíe En Que Todo Estará Bien.
Confianza. Es la llave para mantener una sana y feliz
relación a larga distancia. Si confía en su pareja y su pareja
confía en usted, se creará un vínculo de positividad y amor
entre los dos. Es cuando la desconfianza se establece que las
semillas de la duda pueden ser plantadas, sólo para
convertirse en la maleza de la sospecha y los arbustos de la
incredulidad.
Por ejemplo, empieza a escuchar el nombre de Mary en las
conversaciones con su pareja. Empieza leve, sólo una mención
o dos a la semana, como compañera de trabajo de su pareja.
Pero va aumentando hasta que en casi todas las
conversaciones menciona a esa Mary. No deje que los
arbustos de la incredulidad echen raíces. No debería acusar a
su pareja de ser un cerdo tramposo. Ni tampoco debería
contratar a alguien para seguirle para ver si su pareja queda
fuera de la oficina. Tampoco es aconsejable que se conecte y
aprenda todo lo posible sobre Mary, mientras hace planes
para infiltrarse en su vida y destruirla desde dentro porque
eso puede ser considerado invasión de la privacidad y/o los
actos de una persona inestable. 351
En su lugar, haga preguntas que muestre que está
interesado en lo que su pareja dice. Por ejemplo:
Pareja, esa Mary parece una persona interesante. ¿Qué tipo
de aficiones tiene?
Pareja, esa es una divertida historia sobre Mary. ¿Puedes
contarme otra?
Creó que debería conocer a Mary, pareja. ¿Qué te parece si
la próxima vez que te visite cenamos juntos?
¿Adivine qué?
Lo hace. Conoce a Mary.
Y se entera de que ella está en una relación homosexual a
largo plazo con su pareja, Sarah.
¿Ve? Si hubiera ido todo psico-loco, nunca había
averiguado que Mary es lesbiana y no está interesada en su
pareja. Mary también es buena en la talla y pulido de madera
y le enseña como tallar un castor de pino. Ella también hace
unas maravillosas tazas de té oolong53 que había aprendido a
preparar de su sensei en el dojo donde ella es cinturón marón.
53
variedad de té chino, también conocido como té azul
Porque ha confiado usted y su pareja tienen de por vida una
amiga lesbiana y una gran figura de madera de un roedor
semiacuático. Eso es lo que la confianza puede traerte.
Gus confiaba en Casey, sí. Claro que lo hacía. Y no es como
si Casey fuera del tipo que va y se acuesta con cualquiera.
Casey, probablemente, conocía lesbianas, sin embargo. Gus se
preguntó si las lesbianas podían ser hípsters. Sin duda, había
suficiente para todos. Como sea, Gus no pensaba que quería
hacer tallas de madera con una lesbiana. La última vez que
intentó trabajar la madera, se había cortado el dedo y había 352
sangrado. A Gus no le gustaba sangrar.
Pero le gustaba Casey.
Y podía confiar en él.
Paso 2: Asegúrese de Estar en lo Bueno y en lo Malo
Es fácil recordar celebrar las buenas cosas. Cumpleaños,
ascensos, aniversarios. Todas esas cosas son las que vale la
pena celebrar y son mucho más fáciles de recordar.
Sorprender a su pareja con flores o una nota de amor en su
día especial puede significar el mundo para él, incluso si está
lejos.
Sin embargo, a veces pasan cosas malas. Las enfermedades
y lesiones son parte de la vida diaria. Las manos de una
pareja cuando uno está enfermo o lesionado pueden ser como
un bálsamo para un alma cansada. A veces, sin embargo,
olvidamos la necesidad de estar ahí durante los malos
momentos. No es algo divertido con lo que tratar, y no
implican los típicos globos o tarta o castillos hinchables. Pero
es tan importante recordar estar ahí por los malos tiempos, al
igual que por los buenos.
Por ejemplo, recibe una llamada telefónica de su pareja. Le
cuenta que no ha conseguido el ascenso por el que ha
trabajado tan duro en su lugar de trabajo. Además, le dice que
parece que tiene un resfriado. Para colmo de males, mientras
estaba de excursión con Mary y Sarah, fue atacado por un oso
y perdió ambas piernas. Mientras que sería fácil pasar de esto,
porque no se trata de globos y tarta, recuerde que este es uno
de los momentos en los que es necesario estar.
Enviar una tarjeta le deja a su pareja saber que está 353
pensando en ello, teniendo en cuenta que la risa es la mejor
medicina. Por ejemplo, podría escribir el siguiente mensaje:
Mi queridísimo:
Apenas54 tengo una pierna en la que pararme, para
mostrarte lo mucho que te amo.
Con amor
Tú pareja
Gus ya no estaba muy convencido de la validez de esta
página web. Empezaba a arrepentirse de Ese muy primer día
que abrió el enlace que le dijo como ser una persona normal.
El hecho de que esta página web parecía tener como miles de
escenarios, todos escritos por la misma persona, le hacía
preguntarse cuánto tiempo tenía esa dicha persona.
Dicho eso, Gus pensó que apenas tener una pierna en la que
pararse era probablemente la cosa más grande que había leído
nunca y mientras no querría que a Casey jamás le atacara un
oso, estaría listo si se presentara la ocasión. Hizo una nota
54
juego de palabras que se pierde al traducir, el autor usa bear-ly, bear-oso,
mental para mirar cómo luchar con un oso, y así poder
enseñarle a Casey después.
Si aún estaban juntos, por supuesto.
Eso le despertó un poco, el conocimiento de que Casey
puede que no esté alrededor para tener a Gus ayudándole a
luchar con osos o escuchar chistes inapropiados sobre
amputaciones. Eso no le hizo sentir muy bien, porque Gus
quería estar ahí para Casey, para ayudarle a luchar con osos y
escuchar chistes inapropiados sobre amputaciones.
Gus podía hacer eso, sin embargo. Podía confiar en Casey.
Podía estar ahí para él en lo Bueno y en lo Malo. Incluso podía 354
considerar viajar a Los Ángeles para visitarle, aunque la idea
de conducir a través de los estados y/o volar ponía un nudo en
su estómago. Seguro, apestaría no verlo todos los días, no ser
capaz de abrazarlo cuando quisiera, pero podía hacer eso,
¿verdad? Podría…
Pero no escuchó eso de Casey, ¿lo hizo? Ni siquiera se lo
había dicho. Había tenido que escuchar que Casey se iba de
alguien más, alguien que realmente no tenía que ver con su
relación. Gus podía planear esos ridículos viajes, esos
grandiosos planes para ayudar a Casey tallar después de perder
sus piernas por el ataque de un oso, cuando Casey,
probablemente ni siquiera quería la misma cosa. ¿Por qué sino
Casey no le había dicho el hecho que se estaba mudando? ¿Por
qué tendría que mantenerlo en secreto?
Gus no era un hombre estúpido. Y por mucho tiempo, Gus
había sido un hombre prudente, guardando lo que quedaba de
su corazón completo y totalmente, apenas dejando entrar
alguna luz por miedo de que fuera un truco y que sólo le dejara
más oscuridad.
Pero llegó Casey. Casey con su estúpido pelo y sus estúpidos
tatuajes y su estúpida sonrisa que hizo que Gus se retorciera
con todo lo que sentía ante la visión de la misma. Casey
rompió sistemáticamente todos los muros que Gus había
construido alrededor de sí mismo y lo hizo con un porro y un
abrazo y Gus cayó profundamente.
Casey se iba.
Tal vez eso significaba que Casey no se sentía de la misma
manera.
Tal vez eso significaba que Gus no había sido más que una
aventura de verano. 355
Eso no encajaba con lo que Gus sabía de Casey, pero
entonces Gus recordó que él era anormal.
Y raro.
Y extraño.
Y los arbustos de la incredulidad empezaron a crecer.
CÓMO ROMPER Con Alguien
A veces, una relación llega a su fin. Ya sea porque dos
personas quieren cosas diferentes o ya no tienen los mismos
sentimientos que antes, es un hecho de la vida el que para
cada principio hay un final. Puede ser su culpa o la culpa de
su pareja, o de los dos, o de ninguno. El hecho es que hay que
tomar una decisión considerando los mejores intereses de
ambos, incluso si al principio duele considerarlo.
Sin embargo, antes de leer los sensibles, fáciles pasos a
seguir, hágase una pregunta.
¿Qué está haciendo?
—¿Qué? —dijo Gus.
En serio. ¿Qué está haciendo?
—Uhh —dijo Gus.
¿Está tomando la decisión correcta? ¿Es porque no hay
ninguna manera legítima de salvar su relación? ¿Es porque
ha explorado cada acción viable y no ha encontrado una
manera de proceder? Si la persona le ha engañado, déjela. Si
ya no siente atracción romántica, termine. Si su pareja le ha 356
hecho un daño irreparable, entonces por todos los medios, de
un paso y siga adelante. Hay muchas razones válidas para
terminar una relación.
Así que. ¿Qué está haciendo?
¿Lo correcto?
¿O está siendo un idiota abnegado que se auto-sacrifica?
—Uhhh —dijo Gus.
Piense en ello. Si de verdad tiene un motivo, entonces, pase
a los pasos. Pero si sigue leyendo esto, es posible que sea
porque está a punto de cometer un gran error. Así que las
cosas se han puesto difíciles. Así que tiene más preguntas que
respuestas. He aquí una idea: ¿por qué no intenta tener una
conversación como un adulto antes de tomar una decisión que
potencialmente afecte toda su vida? Esta no es una comedia
romántica llena de amigos extravagantes y desaventuras
traviesas que no les pasará a las personas de verdad. No hay
cita romántica, ni compinches estrafalarios, y no hace falta un
gran malentendido para conseguir sus felices para siempre.
No hace falta estar innecesariamente angustiado y conducir
lejos mientras intenta sacar su cabeza de su culo. No es
Jennifer López y no es una criada en Manhattan (ignórelo si
usted es actualmente empleado en el servicio de limpieza de
Nueva York). Si las personas hablaran tanto como sobre-
reflexionan todo lo demás, el mundo sería un lugar muy
diferente. La falta de comunicación es ridícula y puede ser
evitada con solo hablar sobre ello. Hablen de sus problemas.
Hablen sobre sus preocupaciones. No sea un idiota y termine
algo por hacer suposiciones. 357
Antes de romper con alguien, recuerde esto: el amor es algo
precioso. El hecho de que lo siente debe significar algo, ¿no?
Usted ha dado su corazón. Tal vez debería confiar en la
persona a quien se lo ha dado, para cuidar de él como usted
cuida del suyo. Si no ha hecho nada para traicionar esa
confianza, bueno.
¿Qué está haciendo?
Gus estaba convencido de que Skynet era real.
Las máquinas se estaban volviendo sensibles.
Steve Jobs se levantaría y Gus necesitaría marcar la página
de cómo acabar con él para leerla en el futuro. Se convertiría
en el salvador de la humanidad. Podría incluso conseguir un
desfile en su honor.
Eso sonaba horrible.
¿Y además?
Gustavo Tiberius amaba a Casey Richards.
Se quitó el edredón.
Cerró el portátil y lo colocó en el suelo.
Se levantó.
Se sentía bien (más o menos).
Se sentía correcto (más o menos).
Podía hacer esto (probablemente).
Harry S. Truman parpadeó hacia él.
—Leo mensajes inspiradores en un calendario —dijo Gus.
Harry S. Truman bostezó.
—Leo enciclopedias y no tengo un móvil con una pantalla
estúpidamente grande.
Harry S. Truman se estiró con las patas delante de él.
—No tomo fotos de mi comida y las público en línea, porque 358
¿cuál demonio es el punto de eso? Por Dios.
Harry S. Truman se puso en sus pequeños pies.
—Soy dueño de un negocio obsoleto y, a veces me gusta
colocarme.
Harry S. Truman se lamió.
—Odio jodidamente el Festival de la Fresa y creo que la
carne seca es un postre aceptable.
Harry S. Truman rodó sobre su espalda.
—Estoy bastante seguro de que tengo un montón de
sentimientos extraños por un porrero hípster asexual.
Harry S. Truman chilló.
Gustavo Tiberius dijo:
—Vamos, Harry S. Truman. Vamos a ir a comunicarnos
abiertamente con Casey y asegurarme de que sepa ¡que me
importa! Como un adulto.
Gus se sentía bien. Tenía esto.
Tenía esto.
Gus entonces tropezó con Harry S. Truman y se cayó al
suelo boca abajo.
—¡Hijo de puta! —jadeó Gus, mientras el hurón con méritos
le lamía la cara—. Mi bazo. ¡Auuch, mi bazo!
Diez minutos después, una cantidad suficiente de aire entró
en los pulmones de Gus, y fue capaz de levantarse lentamente
del suelo.
—Está bien —se quejó—. Ahora iremos.
Se movió despacio hacia la puerta.
Hizo una mueca cuando levantó a Harry S. Truman y lo puso
en su trasportín.
Se levantó, listo para enfrentar su destino romántico.
—¡Mierda, sí! —dijo con una mueca—. ¡Vamos a 359
rocanrolear!
Capítulo 20
ESTABA LLOVIENDO a cántaros.
De verdad.
Joder con su vida.
—Maldita sea —Gus murmuró. 360
Volvió a entrar en la casa solo para encontrarse con que
había dejado el paraguas en el Emporium.
—Dios, maldita sea —Gus se quejó.
Estaba todo tranquilo. Podía hacer esto. Era solo una carrera
loca cruzando la calle. Casey estaría probablemente en Lottie‘s
Lattes y Gus iba a entrar de golpe y decir algo tan
impresionante que Casey detendría cualquier cosa que
estuviera haciendo y se abrazarían, como, unos siete minutos o
algo así. Y entonces vivirían felices a larga-distancia para
siempre y Gus podría en algún momento considerar visitar
California, pero, probablemente no lo hiciera en realidad,
porque él no era ridículo y nunca, nunca consideró hacer
barras veganas de plátano y granola sólo por el infierno en
ello.
Dios. California era tan extraña.
Lo que sea. Gus iba a estar increíble.
Casey también lo estaría.
A larga distancia.
Iba a estar estúpidamente relajado y todo sería
impresionante.
Gus realmente necesitaba dejar de salir con hípsters. Su
léxico había sufrido una grave caída en picada. Se recordó a sí
mismo leer la enciclopedia esta noche antes de irse a la cama.
Inició su carrera loca cruzando la calle.
Llegó a la acera cuando un camión de mudanzas pasó
salpicando, de un gran charco, encima de Gus.
—¡Maldita sea! —Gus gritó.
Para cuando llegó a la tienda, estaba frunciendo el ceño más
de lo que lo había hecho en tres meses. Pensó que tal vez sería 361
mejor si entraba en la tienda con una sonrisa, pero tenía agua
de lluvia en la raja del culo y eso no era propicio para una
sonrisa, de un feliz-Gus.
Podía hacer esto.
Aquí estaba Gustavo Tiberius.
Bien.
No es que eso significara mucho.
Pero, aún así.
Abrió la puerta.
La campana sonó por encima de él.
Y se detuvo.
Gus dijo,
—Uhh.
Debido a que en la tienda estaban Bernice, Bertha, y Betty.
Y Lottie. Y Xander, Josiah, y Serge. Y Casey, por supuesto,
que se paseaba arriba y abajo, con una mirada de preocupación
en su rostro.
Eso fue hasta que Gus entró.
Todos lo miraron.
Xander se veía molesto.
Casey parecía nervioso.
Los otros se veían divertidos, exasperados, curiosos, y en el
caso de los hípsters, de algún modo colocados.
Gus no podía decidir qué decir primero. Sabía que era
probablemente una mala idea abrir la boca sin un pensamiento
claro en su cabeza, pero el silencio se extendía y se estaba
poniendo incómodo y Gus no podía soportar eso. No podía
permitir que Casey pensara que no tenía nada que decirle, no si
iba a ser el mejor novio posible.
Así que mientras estaba parado en la puerta del Lottie‘s 362
Lattes, goteando agua en el suelo, con un enojado y mojado
hurón a su lado, Gustavo Tiberius miró a Casey Richards
directamente a los ojos y dijo:
—Quiero ser una lesbiana contigo y afeitar tu castor55 de
madera de pino.
Y quería decir cada palabra de ello.
El problema con ello es que no había querido decir esas
palabras en particular. Así que, mientras que la actual
verborrea estaba mal, la inflexión detrás de ella tenía todo lo
que podía poner en ello, todo su amor y esperanzas. Sus
miedos y pensamientos sobre el futuro. Sus sueños para ellos
dos, porque sí, Gustavo Tiberius tenía sueños para el jodido
futuro que implicaban caminar y hornear, trabajar en el
Emporium, mientras que Casey escribía su última tontería
literaria que sería consumida por quinceañeras que no
entenderían por qué los libros les causaban latidos en la ingle.
Habría viajes a la tienda de comestibles, fumar en pipas de
manzana, postales de Navidad familiares que se tomarían
55
afeitar la nutria en ingles la expresión también hace referencia a la depilación púbica
cuando Gus estuviera con el ceño fruncido porque era la cosa
más estúpida de todos los tiempos, y tal vez, sólo tal vez, se
sentarían en mecedoras en el porche cuando tuvieran setenta
años, agarrados de la mano y recordando el día en que Gus se
la agarró con el fallecido señor Steve Jobs por algo que leyó en
Internet.
Desafortunadamente, puede ser bastante difícil discernir una
confesión de amor cuando entras en una cafetería y dices algo
que potencialmente podría ser un comentario enardecedor
sobre lesbianas y castores. Fue en ese momento, en el que Gus
se dio cuenta de que podría haber sido mejor si hubiera nacido 363
mudo. Seguramente, al menos podría haber evitado así la
forma en que a continuación la acústica de la tienda parecía
hacer eco de su voz. Pudo haber estado hablando mierdas
sobre cómo comprobar la acústica unas semanas atrás, pero
ahora se realmente deseaba haberse escuchado a sí mismo en
este caso.
Y pensar antes de avanzar.
Y tener el poder de desaparecer.
Se preguntó si podría llegar a Canadá por la mañana si se iba
ahora. Había escuchado que Canadá era agradable.
Eso era una mentira. Escuchó que en Canadá hacía realmente
frío.
Pero eso estaba bien. Podría cazar yaks o lo que sea. Usar su
pelaje para hacer botas y cosas.
Les dijo a sus pies que se movieran.
Sus pies le dijeron que se fuera a la mierda, no vamos a
ningún lado.
Se preguntó por qué sonaban como gánsteres de 1920 en su
cabeza.
Se preguntó cuánto tiempo había pasado desde que había
irrumpido en Lottie‘s Lattes.
Pensó que tal vez habían sido cinco o seis segundos.
Fue Josiah quien habló primero.
Como el camarero-porrero-quiero-ser-actor que era, dijo:
—Castores de madera de pino. Eso suena como una parodia
porno de niñas exploradores lesbianas. Si haces de eso una
película, quiero hacer una audición para un papel.
Gus se sonrojó terriblemente.
Casey hizo ese ruido estrangulado que hacía cada vez que la
cara de Gus se ponía roja. 364
Lottie dijo:
—¡Oh querido Dios! Vosotros dos os merecéis el uno al
otro.
—¿Eso es lo que pasa cuando uno se expone a Internet por
primera vez? —susurró Bernice a sus hermanas-amantes.
—No —dijo Betty—. Creo que eso fue sólo Gus. Pobre,
dulce, inocente Gus.
—Ya no parece ser tan inocente —dijo Bertha.
—No puedo dejar de sentir que esto es parcialmente mi
culpa —dijo Xander.
—¿Honestamente? —dijo Serge—. Podría estar un poco
demasiado fumado como para entender lo que está pasando.
¿Por qué Gus quiere afeitar el castor de Casey? —palideció—.
Oh, Dios mío, ¿qué diablos acabo de decir?
—¡He visto cosas en Internet! —dijo Gus, sonando más bien
como Harry S. Truman con su voz más aguda y similar al
ruido-hurón. Sabía que tenía que tratar de explicar qué
demonios estaba pasando en su cabeza, pero era todo ruido
estático. A su boca no parecía importarle—. Cosas. Como.
Cosas.
—Quizás deberíamos haber instalado el control parental en
tu computadora —dijo Bertha con el ceño fruncido—. Parece
que has estado buscando cosas a las que un chico de tu edad no
debería tener acceso.
—¡Tengo casi treinta años!
—Está creciendo tan rápido —dijo Bernice, sonando
extrañamente llorosa—. Muy pronto, va a irse a la gran ciudad
y convertirse en corredor de bolsa y tomar cocaína de las
nalgas de una prostituta indonesia de clase alta, antes de que 365
encuentre a su verdadero amor. O amores.
—Tienes que parar de leer fanfics de DesRinaDale —Betty
le dijo.
—No es un problema —Bernice insistió—. Puedo dejarlo en
cualquier momento que quiera. Anoche sólo descargué
seiscientos fics más para leer. En cuatrocientos de ellos,
Martindale es un camarero. Un camarero. ¿Sabes lo original
que es eso? Nadie ha hecho eso antes. Y ahora tengo la
oportunidad de leer sobre ello cuatrocientas veces.
—¿No es DesRinaDale esa cosa sobre los libros de Casey?
—preguntó Serge—. ¿Los bisexuales en un trío o lo que sea?
—Sí —dijo Xander—. La gente se vuelve rara sobre ello.
Los fans de las historias de distopías postapocalipticas para
adultos jóvenes de vampiros/ cambia formas, pueden ponerse
realmente rabiosos. Una vez, un chico de catorce años de edad,
le envió fan art pornográfico. Me sentí sucio incluso por estar
cerca de ello. A los catorce años de edad no deberían ser
capaces de dibujar escenas explícitas de sexo bisexual a tres
vías que impliquen felching56.
—No tendríamos que hacerlo si alguien simplemente
terminará el próximo libro exactamente como yo quiero que
sea. —Bernice dijo, mirando a Casey, que aún tenía que
apartar la mirada de Gus.
—Gus, me gustaría hacer una audición para los castores de
Pinewood ahora —dijo Josiah—. Solo he preparado una
escena que creo que encajaría perfectamente con el
sentimiento de la parodia porno. Y escena. —Sonrió
escabrosamente hacia Gus y arqueó una ceja—. Oye. ¿Quieres 366
tallar un poco de madera conmigo, niño explorador? Te
ayudaré a ganar tu insignia Conseguir Madera. Fin de la
escena. —Frunció el ceño—. Bueno, eso es un trabajo en
progreso. Iré otra vez contigo.
—Oh, Dios mío —Gus susurró fervientemente—. Tengo
amigos extravagantes. Tengo traviesas desventuras. Mi vida es
una jodida comedia romántica. —Y tal vez no podía respirar
muy bien después de eso—. ¡Santa Mierda! —chilló—. ¡Soy
Jennifer López!
Y eso casi mató la conversación, porque si había algo que
Gus definitivamente no era, era Jennifer López. Primero, él no
era una chica latina. Dos, nunca había salido con su propio
bailarín de repuesto. Tres, nunca había tenido bailarines de
repuesto. Y cuatro, no había desperdiciado un comienzo
prometedor de carrera con elecciones de guiones pobres y
degenerado hacia algo que rondaba lo mediocre. También, Gus
tenía el culo un poco plano. Maldita genética.
56
Felching – escena sexual que implica sustraer con la boca semen de la vagina o ano de
la pareja (de nuevo GRACIAS Wikipedia!!)
—Deberíamos dejarlos que hablen —dijo Bertha—. Vamos
todos a ir a la cocina en donde no vamos a estar escuchando a
través de la puerta, para nada.
—¿No lo haremos? dijo Bernice, sonando particularmente
perjudicada—. Pero tengo que… Ohh. Correcto. —Guiñó el
ojo obscenamente—. Sin duda no estaremos escuchando
ninguna conversación que se lleve a cabo aquí porque eso sería
de mala educación.
Betty avanzó, y tomó el trasportín de Harry S. Truman de la
mano de Gus.
—Voy a tomar buen cuidado de él, Jenny from the block — 367
dijo ella.
Gus quiso golpearla por su insolencia, pero incluso él sabía
que Betty podría patearle el culo, y no quería tener lo que
esperaba que fuera una ligeramente dramática confesión de
amor con un ojo negro o el hígado lacerado.
Lottie hizo pasar a todos a la cocina, cerrando la puerta
detrás de ellos, y Gus estaba seguro de que al momento en que
la puerta se cerró, todos ellos habían presionado sus oídos
contra la puerta.
—Hey, hombre —dijo Casey después de un momento,
hablando por primera desde que Gus le había dicho que tenía
ganas de que fueran lesbianas juntos. No parecía
particularmente feliz.
—Hola —dijo Gus, repentinamente muy nervioso—. Hola.
Um. ¿Cómo estás? Yo estoy bien. Gracias por preguntar. Er.
No es que hayas preguntado. O algo.
Gus supo entonces sin lugar a dudas que esto iba a ser un
desastre.
—Como que te escapaste —dijo Casey, sin una acusación
real en su voz—. Te escondiste por un rato, supongo.
Gus asintió.
—Sí, sí lo hice. Tuve que pensar y buscar cosas en Internet y
ahora estoy aquí para tener una conversación adulta con una
línea abierta de comunicación.
—Está bien —dijo Casey, un atisbo de sonrisa en sus
labios—. Sí hombre. Puedo hacer eso. Espacio para compartir.
—Espacio para compartir. Oh, Dios mío.
—Espacio para compartir —Casey estuvo de acuerdo.
—Bien —Gus cedió. Podía hacer esto—. Yo iré primero. 368
Normalmente no me pongo camisas hawaianas, sandalias, y
jeans con agujeros en ellos. La única razón por la que lo hice
fue porque escuché que me llamabas anormal y raro y extraño
y no me gustó eso, porque, aunque fingí no hacerlo, pensaba
que eras la persona más interesante que jamás había conocido.
Así que me fui a casa, recordé que no tenía Internet, fui a la
biblioteca, donde fui acusado de participar de orgías-para-
fecundar, hablé con Mitzi con ‗i‘ y con ‗y‘, accedí a Internet,
encontré porno los primeros tres minutos, y luego busqué
cómo ser una persona normal. De alguna manera, eso terminó
conmigo teniendo un novio como tú y nunca me arrepentí de
ello, nunca, pero no soy una bola de rayos de sol o un Oso
Amoroso o lo que sea. A veces, practiqué sonreírme a mí
mismo en el espejo, pero me hace ver como un gilipollas, así
que trato de no hacerlo demasiado a menudo. Puteo sobre leer
los mensajes inspiradores, pero en secreto no me molestan.
Bueno, un poquito. ¿Además? Creo que publicar fotos de
Instagram es estúpido. Me gusta tu cara y tu sonrisa y me gusta
cuando estás colocado y me gusta cuando estás sobrio y me
gustarías incluso si tuviera que hacerlo a la distancia. Así que.
Puedes mudarte de inmediato si lo necesitas y estará bien.
Mayormente. Puedes quedarte aquí también, y eso estará bien.
Pero sólo quiero que hagas lo que quieras hacer y espero que
tú quieras que yo sea una parte de ello también, porque creo
que eres súper-genial. Y me gustaría no haber dicho súper-
genial, ¡oh, Dios mío! En serio. No sé por qué, pero en cierto
modo hablo como tú ahora y juro por Dios, si me estás
convirtiendo en un hípster, voy a desatar mi ira y será como
nada que se haya visto jamás en este mundo.
Casey lo miró boquiabierto. 369
—Oh, esto es tan incómodo de escuchar —dijo Bernice
desde la cocina. —Me siento tan avergonzada ahora. ¡Cállate!
¡Estoy tratando de escuchar cada palabra!
—¿Qué demonios? —Gus gimió, su cerebro poniéndose al
día con su boca—. Mi vida es una comedia romántica. Esto, en
particular, es la cosa más deprimente que he oído desde que
me enteré que a Michael Bay le daban dinero para hacer otra
película. ¿Por qué no aprenden?
—Estoy en conflicto sobre si alguna vez quisiera que Gus
conociera a Michael Bay —dijo Bernice—. Por un lado, Gus
probablemente terminaría en la cárcel. Por otro lado, no
obtendríamos Transformers 16: Vast Black Hole Dark Space
Moon Star.
—Hice una audición para Transformers 2 —dijo Josiah—.
Me presenté con un disfraz para niños de Optimus Prime que
conseguí en Walmart. Pensaron que era un delincuente sexual.
No obtuve el papel.
—Tú, pobre bebé —dijo Bernice.
—Gus —dijo Casey, con voz temblorosa mientras daba un
paso hacia él—. Lo siento tanto.
Y eso hizo a Gus dudar. Porque ¿por qué Casey se
disculparía a menos que no se sintiera del mismo modo? Gus
pensó que tal vez todo esto había sido un error y deseó no
haber dicho nada en absoluto.
Pero entonces Casey dijo
—Lo siento tanto por hacerte pensar que no eras perfecto tal
como eres. Porque lo eres, ¿de acuerdo? Gus. Eres perfecto.
Gus le frunció el ceño.
—¿Estás colocado en este momento? 370
Casey negó con la cabeza.
—No.
—Porque te gustan un montón de cosas cuando estás
colocado.
—Lo sé. Pero me gustas incluso más cuando estoy sobrio.
—Bum —Bernice gimió—. Justo en los sentimientos.
—No entieno. —Gus admitió—. Tú pensabas que era raro.
Casey sonrió con tristeza.
—Lo hacía. Lo hago, hombre. Lo eres. Pero eso es una cosa
buena. Gus, cuando dije eso, lo hice como a una cosa buena,
¿de acuerdo? Hombre, no tienes ni idea, ¿verdad? Tú eres
este... este tipo, ¿está bien? Eres anormal y raro y extraño, pero
me gusta eso. Vine aquí porque estaba cansado de la gente
falsa. Estaba cansado de que me dijeran una cosa y quisieran
decir otra. Estaba cansado de que me mientan, de ser mimado
y manoseado. Así que vine aquí para escapar y en su lugar
encontré la mejor cosa que me ha pasado. Gus, no necesito que
seas nadie más que quién tú eres, porque quién eres está
simplemente bien para mí. Tú no me reprendes porque me
gusta colocarme. No te importa una mierda que sea una
especie de famoso. No te molesta que soy asexual.
Gus frunció el ceño.
—Por supuesto que no. ¿Por qué debería hacerlo?
La sonrisa de Casey se ensanchó.
—Exactamente, hombre. Y es lo mismo para mí. Yo no
quiero que seas una persona normal, ¿de acuerdo? O bien, si
eso es lo que quieres, eso está bien también. Sólo quiero que
tengas lo que te haga feliz, Gus. Y eso es lo que más importa.
Me gustaría que eso fuera yo, pero si no lo soy, eso está bien
también. 371
Estaba lo suficientemente cerca ahora que, estirándose, podía
tomar la mano de Gus en la suya. Gus la apretó fuerte.
—Te estás yendo —dijo Gus, tratando de enfocarse a través
de sus pensamientos vertiginosos—. Vas a volver.
—Sí, hombre —dijo Casey—. Y esta no es una conversación
que Xander debería haber tenido contigo. Quería hablar
contigo primero antes de hacer nada.
—¡Mea culpa! —Xander gritó—. ¡Lo súper-lamento!
—Voy a volver —dijo Casey, entrelazando los dedos de Gus
con los suyos—. Eso es lo que iba decirte. Voy a volver a Los
Ángeles el próximo mes, voy a empacar la mierda que quiero,
y luego voy a volver. Lottie quiere viajar un poco, así que le
dije que me quedaría aquí y manejaría la tienda mientras no
está. Serge, Xander, y Josiah cuidarán por mí la casa en
Pasadena. Tal vez la venda algún día. Quizás me la quede. No
lo sé, hombre. Pero quiero estar aquí, ¿de acuerdo? Quiero
estar aquí contigo y quiero eso más de lo que he querido nada
realmente en mucho tiempo.
Gus dijo:
—Guau. Eso es genial, hermano. Impresionante. No me
pidas que vaya a California contigo porque eso suena horrible.
¿Te vas a quedar aquí? ¿De verdad?
Casey dijo:
—Sí, hombre. Me quedaré. Puedo escribir aquí. Puedo ser
feliz aquí. Tú estás aquí. Podemos seguir adelante con las
citas, hombre. Cómo, simplemente, tantas citas.
Gus dijo:
—Sí. Bueno. Quiero eso. Durante mucho tiempo, ¿de
acuerdo? Y podría usar camisas con estampados florales
porque ya estoy acostumbrado a ellas. Pero sin Festivales de la 372
Fresa.‖
Casey dijo:
—Eso fue tan malo. Pensé que iba a morir y luego comí
quiche y jugamos al Scrabble Colocado y terminaste colocado
y reíste y todavía tenemos que terminar Las Mono-Aventuras
en la Isla.
Gus dijo:
—Genial. Eso es tan genial. Eres tan fresco. Eres como el
hielo, eres tan genial.
Casey dijo:
—¿Acabas de hacer eso? Lo juro por Dios tú sales con la
mejor mierda. Soy como el hielo, soy tan fresco. Dios, eres
anormal y extraño y raro, y eso es impresionante.
Gus dijo:
—No, tú eres impresionante. Probablemente voy a dar de
baja internet, ¿de acuerdo? Ya no lo necesito más, así que está
bien. No quiero accidentalmente averiguar si la boca de ella
quedó embarazada o lo que sea.
Casey dijo:
—Sí, hombre. Correcto. No tengo idea de lo que estás
hablando. Pero eso está bien.
Gus dijo:
—No importa. Hey, estoy mojado. Está lloviendo.
Casey dijo:
—Gatos y perros, hombre.
Y era como la primera vez todo de nuevo.
Gus se ahogó.
—Voy a abrazarte. ¿Está bien? Probablemente por un tiempo
vergonzosamente largo.
Casey le dio la sonrisa más brillante. 373
—Tenía la esperanza de que ibas a decir eso. Ven aquí,
Gruñón Gus.
Gus lo hizo.
Y fue épico.
A Gus ni siquiera le importó cuando oyó un coro de gente
diciendo ―Aww‖ en la trastienda, porque estaba demasiado
ocupado felicitándose a sí mismo por tener una conversación
de adultos, mantener las líneas de comunicación abiertas, y
aferrarse a una de las cosas más importantes de su vida tan
fuerte como podía.
(Tres días antes de morir, el Pastor Tommy había tomado la
mano de Gus en la suya propia y dijo: ―Te amo, Gussy. Te
amo más que a nada en este mundo. Y un día espero que tú
llegues a amar alguien como yo te amo a ti. Si lo haces, y yo sé
que lo harás, asegúrate de nunca dejas ir eso. Será aterrador,
pero va a ser lo mejor que te haya pasado nunca si se lo
permites. Voy a sostenerme lo más fuerte que me sea posible
mientras pueda, ¿de acuerdo? Ya basta de esto, sin embargo.
Todavía tenemos tiempo. Creo que están dando un maratón de
House Hunters Internacional. Vamos a verlo y a ver gente rica
tomando pobres decisiones, cuál demonios es su problema, ¡oh
Dios mío!‖).
DESPUÉS DE la conversación adulta que dio lugar a una
explosión de sentimientos que mejor dejarlos para una película
relato-de-una-vida protagonizada por actores de los años
ochenta y los noventa, se decidió que Casey y Gus se
embarcarían en la siguiente etapa de su relación, ese gran paso
para las parejas que podría revelar hábitos que podrían hacer 374
crecer o romper una relación.
—Me voy a quedar a pasar la noche contigo esta noche —
dijo Casey casualmente.
—Um —dijo Gus—. Como. ¿Toda la noche?
—Sí, hombre. Toda la noche.
—Claro —dijo Gus, gritando internamente—. Eso suena
estupendo.
—Genial —dijo Casey, radiante.
—Me tengo que ir ahora —dijo Gus—. Dejé unas barras
veganas de plátano y granola en el horno.
—Qué —dijo Casey.
—¡Te veré esta noche!
Huyó. No fue hasta que llegó a su casa que se dio cuenta de
que había dejado a Harry S. Truman con las Nosotras Tres
Reinas y se sintió como un dueño de mascotas irresponsable.
También se sentía como un adicto a las drogas necesitando su
próxima dosis, cuando inmediatamente abrió su laptop y tecleó
cómo dormir con alguien, por primera vez en el sitio del que
no podía deshacerse.
—Facilítalo —dijo entre dientes mientras el sitio cargaba.
¡Mírese! Usted ha tomado la decisión madura y responsable
de que su amante se quede a pasar la noche por primera vez.
Este puede ser un momento perfecto para crecer como pareja
y averiguar si son compatibles para dormir juntos en la misma
cama. ¡Y sí! Queremos decir eso en el sentido literal. Si usted
está buscando consejos más eróticos, por favor siéntase libre
de hacer clic en Cómo Saber que es Hora de Fornicar.
—Nop —dijo Gus—. Nop, nop, nop. 375
Si está nervioso por la situación, trate de hacer que su
amante pase la noche en su casa en lugar de ir a la suya. Esto
le permitirá la comodidad de su propia casa, lo que debería
ayudar con el estrés potencial de la situación. Siguiendo estos
pasos simples, fáciles, ¡se encontrará pasando una noche
maravillosa!
Asegúrese de que está bien con sus padres. Nunca es una
buena idea invitar a su amante a quedarse si sus padres no
saben sobre ello.
Asegúrese de que las sábanas de la cama estén limpias. No
quiere que su amante se suba a una cama donde anoche, ha
tenido una emisión nocturna sobre Andy Griffith como
Matlock. No sería justo para su amante que se le recuerde que
usted tiene un retorcido fetiche por un abogado penalista.
Asegúrese de estar libre de maquillaje antes de irse a la
cama. Es mejor ser natural que despertar con una funda de
almohada manchada.
—No creo que yo sea el objetivo demográfico de esta lista
—dijo Gus—. No creo que la lista sepa cuál es su objetivo
demográfico.
Tenga planificadas actividades divertidas, como un
rompecabezas o cocinar un jamón. Trate de evitar cosas como
películas o televisión porque eso va a distraer su atención de
su amante. Recuerde, usted quiere aprender tanto como pueda
acerca de él.
Además, asegúrese de ser atento con su amante. Querrá
ofrecerle refrescos y asegúrese de que sepa dónde está el 376
baño, dónde están las toallas, y si alguna parte de la casa está
fuera de los límites.
Cepíllese los dientes antes de ir a la cama. Si está planeando
ser divertido y coqueto, mientras están entre las sábanas, es
mejor tener un aliento fresco.
Si es usted quien va a estar en casa de su amante, asegúrese
de empacar ropa interior y toallitas faciales. Estos son los dos
elementos más olvidados cuando se empaca para pasar la
noche fuera, de acuerdo con una encuesta informal a la que
respondieron cuatro personas.
Para subir la apuesta un poco, pretenda haber olvidado su
pijama y pregúntele si puede usar una de sus camisetas. Su
amante seguramente se sentirá satisfecho.
Sin embargo, trate de no hacer nada que pueda ser mal
interpretado como demasiado excitante. Usted no desea
iniciar algo que podría no ser capaz de terminar. Como
relaciones sexuales.
—Sí —dijo Gus—. Dar de baja Internet. Oh, Dios mío, qué
demonios.
CASEY HABÍA dicho que estaría sobre las siete. Gus
empezó a caminar a las 6:42.
A las 06:57, sonó el timbre.
—Tú mentiroso —Gus gruñó.
Abrió la puerta.
—Oye, hermano —dijo, frío y distante—, tengo algo de
jamón en el horno. Tú sabes, cómo algo para hacer. 377
Casey se quedó parado en el porche, una mochila en el
hombro, el trasportín de Harry S. Truman a su lado. Inclinó la
cabeza a Gus.
—Estuviste en Internet de nuevo, ¿no?
—No —dijo Gus—. Por supuesto no. Ni siquiera sé de lo
que estás hablando. Por favor, entra y ponte cómodo. ¿Puedo
ofrecerte una Pibb Cero57? Hay toallas en el armario y puedes
ir a cualquier parte de la casa que quieras. No tengo secretos.
Casey resopló mientras empujaba a Gus hacia atrás.
—Tú tienes algunos secretos, Gustavo.
Gus frunció el ceño.
—No tengo ninguno.
—La gente normal tiene secretos —bromeó, dejando caer su
bolso en el sofá y abriendo la puerta del trasportín. Harry S.
Truman salió corriendo, gritándole a Gus por los eventos del
día, antes de encontrar su plato de agua y hacer un desastre.
—Nunca debí haberte dicho sobre eso —Gus murmuró—.
Nunca voy a escuchar el final de esto.
57
Marca de refresco
—Sí, hombre —dijo Casey—. Nunca. Esto va a ser
totalmente una cosa de ahora en adelante. —Se hundió en el
sofá e hizo gesto de tenerlo atrapado entre sus manos para
Gus—. Venga. Necesito amor de Gus.
Gus estaba orgulloso de sí mismo ya que sólo tropezó un
poco mientras trepaba al sofá. Casey lo agarró y lo derribó, y
de alguna manera terminaron enredados juntos, la cabeza de
Casey sobre su hombro, una pierna echada sobre el regazo de
Gus.
—Lo dije en serio —dijo Casey, frotando su barba en el
hombro de Gus—. ¿Lo sabes? 378
—Yo también —dijo Gus seriamente.
Y luego:
—Espera. No tengo ni idea de lo que estás hablando.
Casey se echó a reír.
—Que no necesitas ser alguien más. Seré honesto, hombre.
Me siento como una mierda porque hayas pensado que tenías
que cambiar por mí.
Gus se encogió de hombros torpemente.
—No tienes que sentirte mal. Tú no has hecho nada malo.
Yo escuché y asumí cosas.
—Correcto —dijo Casey—. Pero eso no debería importar.
Nadie tiene derecho a hacerte sentir mal sobre ti mismo,
Gustavo. Ni yo. Ni nadie más. Por mucho que me hubiera
gustado que me dijeras algo antes, eso no cambia nada,
¿sabes? Tú eres tú. Sólo se tú, hombre. Eso es todo lo que
quiero.
—A veces pienso que el yo que soy, no es el yo que quiero
ser —Gus admitió—. Pero luego, yo te gusto por quién soy, y
ese es un buen yo para ser, según yo.
—Voy a ser honesto —dijo Casey—. Estoy como fumado
porque me puse nervioso otra vez acerca de venir aquí, porque
me gustas tanto, y no tengo ni idea de lo que acabas de decir.
—Hice jamón porque estoy nervioso —dijo Gus.
—Joder, sí —dijo Casey—. Somos, como, una pareja
poderosa. O algo así.
HUBO SOLO un momento de incomodidad, mientras que se
preparaban para la cama. Después de comer el jamón Yo-Lo-
Hice-Porque-Estoy-Nervioso que Gus había preparado, Casey 379
dijo que quería fumarse una pipa-bowl en la cama con Gus,
porque no había mejor manera de relajarse antes de dormir.
Gus, oyendo a Casey mencionar la cama, pensó que tal vez
debería intentar ser al menos un poquito seductor, por lo que
dijo:
—¡Oh, no! Olvidé mi pijama. ¿Puedo pedir prestada una
camiseta de las tuyas?
—Pero, ¿no estamos en tu casa? —preguntó Casey,
adorablemente confundido.
—Correcto —dijo Gus, tratando de no morir—. A eso me
refería. Sólo estaba probándote. Buen trabajo. Has pasado.
—Impresionante —dijo Casey, y luego se quitó la camisa y
Gus podría haber chocado por accidente contra una pared,
porque eso era un montón de piel que no había visto antes.
—¡Cepillar los dientes! —Gus alcanzó a decir antes de huir
al baño después de agarrar sus Yasser Arapants.
Después de darse a sí mismo una breve charla frente al
espejo, que probablemente duró demasiado (le dijo a Gus-
Reflejo que fuera un jodido hombre con esto y que no la
jodiera, porque Casey realmente se mudaba a Abby de verdad
y parte de sus motivos era Gus. Gus-Reflejo sonrió como un
gilipollas y pudo haber hecho algunas flexiones también), hizo
su camino de regreso a la habitación, orgulloso de que sus
manos temblaban solo un poco.
Casey estaba recostado contra la cabecera en calzoncillos
bóxer y una camiseta corta y suelta. Tenía el pelo desordenado
alrededor de sus hombros y su lengua asomaba de la boca
mientras estaba concentrado en separar las semillas de la
hierba. Su fiambrera de He-Man estaba abierta entre sus
piernas. 380
Y Gus pensó que nunca había visto nada más maravilloso
que Casey justo donde estaba, haciendo lo que mejor hacía.
Debía haber oído el ruido ahogado que Gus hizo porque miró
hacia arriba y le sonrió.
—Hey hombre. ¿Quieres colocarte?
Gus dijo:
—No prepares esa pipa-bowl aún. Quiero mostrarte algo, ¿de
acuerdo?
Casey ni siquiera lo cuestionó. Asintió con la cabeza y dijo:
—Genial, hombre. ¿Qué tienes?
—Vuelvo enseguida.
Gus salió de la habitación antes de que pudiera pensar
demasiado en ello. Era algo que jamás habría pensado que
estaría listo para hacer. Pero tal vez lo estaba ahora, y tal vez
parte de ello era por Casey.
O tal vez Casey no era del todo el motivo. Una gran parte de
él, seguro, pero no del todo. Por un tiempo después de que el
Pastor Tommy muriera, Gus estuvo entumecido. Estaba
enfadado y cansado. Apenas podía dormir. Su padre había sido
su mejor amigo y, en ese momento, su único amigo. Él lo
había visto desvaneciéndose, incluso cuando el Pastor Tommy
había resistido por mucho más tiempo del que se suponía. El
Pastor Tommy había bromeado con que había vivido más de lo
que los médicos habían previsto, simplemente porque no
estaba dispuesto a alejarse de Gus todavía. Más bien, él lo
hacía sonar como una broma, y los médicos reirían, pero luego
se irían y Gus presionaría su frente contra la mano de su padre
y lloraría porque este hombre, este maravilloso hombre, era
todo por lo que había vivido, y él odiaba el cáncer. Lo odiaba
con una furia que probablemente nunca sentiría nuevamente 381
contra nada ni nadie.
El día que el Pastor Tommy murió, Gus había vuelto a casa y
empacado todos los pequeños recuerdos del Pastor Tommy,
porque incluso el pensar en ver esas pequeñas piezas de su
vida era suficiente para que Gus se sintiera violentamente
enfermo.
Pero ahora, abrió la puerta de la habitación de su padre y fue
a la mesita de noche. Abrió el cajón y encontró la pequeña caja
de roble que sabía qué encontraría allí. Gus dudó por un breve
instante, pero en el fondo, sabía que estaba tomando la
decisión correcta. Levantó la caja del cajón y susurró:
—Duele, papá. Un poquito menos cada día, sin embargo.
Creo que estoy mejorando, ¿de acuerdo?
Y luego dejó la habitación.
Casey estaba sentado en la misma posición, el cogollo en el
colchón limpio de tallo y semillas. Sonrió en silencio cuando
Gus volvió a entrar en la habitación. Miró la caja en la mano
de Gus, pero no dijo nada. Gus se preguntó si de alguna
manera él sabía lo que era, o lo importante que era para Gus.
Gus se sentó en la cama, frente a Casey, cruzando las
piernas. Puso la caja delante de él en el colchón. Tomó un
respiro y luego otro y luego otro. El tercero no dolía tanto
como los dos primeros, y cuando habló, lo hizo esperando que
su voz fuera firme.
—Esto, ah. Tú eres... importante. Para mí. —No se atrevió a
levantar la mirada, los ojos centrados en la caja de madera—.
Así que. Quería compartir esto. Contigo. Si te parece bien.
Se quedó en silencio por un momento.
Entonces:
—Sí, hombre. Lo que sea que quieras. 382
Gus empujó la caja hacia él y forzó sus manos hacia atrás. Se
mordió la uña del pulgar, sus ojos lanzándose hacia Casey y
luego desviándose.
Para su crédito, Casey no empujó a Gus nada más lejos, y tal
vez Gus lo amó un poco más por ello. No sabía si estaba listo
para decirle eso aún (en serio, pensó, que ya había cumplido su
cuota de sentimientos por al menos los próximos cinco años,
¡Por el amor de Dios!), pero lo pensó. Definitivamente lo
pensaba.
Casey abrió la caja y dejó escapar un pequeño suspiro
cuando vio lo que había dentro. Levantó la pipa de arcilla de la
caja. Era una cosa notable. Tenía el peso para ello, una pesadez
que Gus apreciaba. La superficie estaba esmaltada, el rojo y
azul y verde se arremolinaban a través de la arcilla. Se veía
bien, sostenida por las manos de Casey.
—Era de mi padre —dijo Gus finalmente—. Hecha junto a
un amigo suyo en una reservación india. Dijo que era una de
las cosas más bonitas que jamás había hecho, aparte de mí.
Casey ahogó una carcajada.
—Sólo pensé que tal vez podríamos utilizar su pipa en su
lugar —dijo Gus, tratando de actuar como si no le importara si
fuera de un modo u otro.
Por supuesto, fracasó miserablemente.
—Gus —dijo Casey—. Hey hombre. Mírame—. Extendió la
mano y tomó la mano de Gus en la suya propia.
Gus miró hacia arriba.
Casey le sonreía, esa perezosa, cálida sonrisa que le hacía
sentir cosas estúpidas en su corazón.
—¿Estás seguro?
Gus asintió. 383
—Entonces me sentiría muy honrado —dijo Casey
reverentemente—. Esto es una artesanía de calidad. Tu padre
sabía lo que estaba haciendo. ¿Tal vez me podrías contar más
sobre él en algún momento?
—Sí —Gus dijo enronquecido—. Eso sería genial.
Vio como Casey cargaba la pipa del Pastor Tommy, sus
diestros dedos haciendo un trabajo rápido cargando la pipa de
hierba. Se la ofreció a Gus, junto con su encendedor.
—Tienes que ir primero, hombre —Casey dijo—. Es de tu
padre, ¿sabes? Tienes que ir primero porque es lo que él
hubiera querido. Estoy seguro de ello.
Gus tomó el encendedor de Casey. Encendió la llama. Puso
la pipa en sus labios, encendió el cuenco, e inhaló. Aspiró el
humo y pensó que sí, tal vez, el Pastor Tommy hubiera querido
exactamente eso.
TRES PIPAS más tarde, estaban descansado lado a lado, la
pipa guardada de nuevo en su caja. Estaban compartiendo una
almohada y de vez en cuando, Casey se inclinaba hacia
adelante y cepillaba su nariz contra Gus y Gus pensó que todo
estaba bien en el mundo. Sus rodillas chocaban juntas y Gus
podría contar las pestañas de Casey si se esforzara lo
suficiente.
—Me gusta estar aquí —dijo Casey, rompiendo casi treinta
minutos de silencio—. Contigo. —Se estiró y trazó la cara de
Gus con sus dedos—. Y tus cejas del juicio.
Gus frunció el ceño (pero desde que estaba drogado, en
realidad sonrió).
—No están juzgando. 384
—Todo el tiempo —Casey insistió—. Me están juzgando en
este momento.
Gus resopló.
—Bien. No hagas cosas que puedan ser juzgadas.
—Ese es mi estilo, hombre —dijo Casey—. No puedo creer
que te pusiste nervioso e hiciste un jamón entero y me
ofreciste Pibb Cero. Es como. ¿Quién siquiera tiene Pibb
Cero?
—¡Es lo que Internet me dijo que hiciera!
—Tienes que mostrarme de donde sacas estas cosas —dijo
Casey.
—Quien sea que lo escribió tiene un pequeño bigote —dijo
Gus—. Simplemente lo sé. Tú no lo haces. Tú no tienes un
pequeño bigote.
Y ya que podía, extendió la mano y acarició la barba de
Casey.
—Es agradable. Tú eres agradable. Todo esto es agradable.
Todo es agradable.
—Me preocupo demasiado, ya sabes —dijo Casey,
inclinándose hacia las manos de Gus en su rostro—. Acerca de
cosas.
Gus resopló.
—No, no lo haces. Eres tan fresco, que la gente piensa que
eres un helado de vainilla.
Casey lo miró boquiabierto.
—¿Cómo haces eso?
Gus se encogió de hombros.
—Es un don. ¿Sabes? Sólo... pienso en esas cosas. No sé de
dónde vienen. Sólo tengo el don, supongo.
—Hombre —dijo Casey—. Deberías escribir una novela. 385
Entonces:
—¡Oh, Dios mío!
—¡Qué!
—¡Gus!
—¡Casey!
—¡Deberíamos escribir un libro juntos!
Los ojos de Gus se ampliaron, porque ¿en este momento?
¿Honestamente? Esta era la mejor idea. De todos los tiempos.
Le dijo a Casey eso. Entonces, fue golpeado por el conflicto de
todo artista.
—Pero, ¿sobre qué escribiríamos?
Casey frunció el ceño. ―
—No tengo idea. Necesitamos una lluvia de ideas.
—Hmm —dijo Gus, en plena lluvia de ideas.
—Sí —dijo Casey, frotando sus dedos sobre las cejas de
juicio de Gus.
—Está bien, lo tengo —dijo Gus.
—Por supuesto que lo haces —dijo Casey con cariño—.
Eres, como, tan bueno en estas cosas. Como, las ideas. O lo
que sea. Tú las tienes. Todo el tiempo. Arrójamelas, Gruñón
Gus.
—Necesita un poco de trabajo, —Gus le advirtió.
—Para eso estoy aquí, —Casey le aseguró—. Tú tienes el
talento. Yo tengo la experiencia.
—Está bien —dijo Gus—. Veras. Bueno. Escucha.
Entonces. ¿Qué pasaría si hubiera, como, este mundo
subterráneo de mala muerte al que los perros pertenecieran?
—Estoy contigo —dijo Casey—. Sigue.
—Bueno. Entonces, como que. Después de que todo el
mundo va a la cama, los perros salen. Y son, como, súper 386
inteligentes. ¿Está bien? Súper inteligentes. Y pueden hablar y
esas cosas. Y está todo este anillo mafioso de perros
subterráneos o algo así. Pero en lugar de cocaína y lavado de
dinero, es como. Galletas para perros. Y sobre qué familia
mafiosa es dueña de tal o cual boca de incendios en la que
mear. O lo que sea.
—Amigo —dijo Casey asustado—. ¿Acabas de sacar esto de
tu cabeza?
—Sí —dijo Gus—. Tengo ideas. Que ni sabes. Y el libro
sigue a un perro específico. Él es como, del escalón inferior de
la mafia perruna. Y tiene que trabajar su camino hacia el
ascenso. Y para el mismísimo final, él es como, Don-Perro. O
algo. Pero sería realmente rudísimo, ¿de acuerdo? Como,
asesinatos y sexo y cosas. Como. Putas caniches. Como que,
todas las caniches serían prostitutas porque ¿honestamente?
Las caniches son las putas del mundo de los perros, ¿sabes?
—Totalmente —dijo Casey—. Cada vez que veo un caniche,
sólo quiero decir:
—Hey.
—Quiero decir: –Hey. Tú no… no putees cerca de mí. O lo
que sea. ¡No estoy interesado en putas caniche!– ¿Ya sabes?
—Lo hago —dijo Gus—. Totalmente no interesado en ellas.
Malditas putas caniches.
—Y el perro tendría que hacer alguna mierda bastante
horrible —dijo Casey—. Para llegar a la cima. Como que,
tendría que ordenar que otro perro sea castrado. O algo. Para
ganarse su arco de redención.
—Sí —dijo Gus—. Y tienen un club BDSM llamado Ruff.
Porque ese es el sonido que los perros hacen y el tipo de sexo
que tienen allí es rudo. ¿Sabes? 387
—Gus —Casey respiró—. ¿Sabes lo que es el Pulitzer?
—Sí —Gus se burló—. Leo enciclopedias. Por Dios.
—Podríamos ganarlo seguro. Podríamos ganarlo seguro.
—Ni siquiera te he dicho la mejor parte.
—¿No lo has hecho? Gus, ¡qué demonios!
Gus se encogió de hombros.
—Dime la mejor parte, —Casey exigió, golpeando a Gus
con un dedo en la cara—. ¡Tienes que hacerlo! Somos escri-
amigos.
—El título —dijo Gus.
—Oh, Dios mío —Casey susurró con reverencia—. Dímelo.
Extiéndelo sobre mí. Lo necesito como al aire.
—Es un retruécano —dijo Gus—. Un juego de palabras,
¿sabes? Pero es inteligente.
—¿Es El Perro-drino?
—No, pero ahora como que me gustaría que lo fuera.
—¡Dime!
Gus respiró hondo y reveló el título de un libro que nunca se
escribiría porque cuando ambos despertaran sobrios al día
siguiente, se darían cuenta de que era la cosa más ridícula en la
historia del mundo, y la mayoría de las ideas para libros no se
deberían conjeturar mientras se está drogado. ―Perrito
ladrando a una lata caliente.‖
Casey se cayó de la cama.
ACURRUCADOS UNO junto al otro, tarde esa noche, Gus
dijo:
—¿Qué te preocupaba?
—¿Hmm? —preguntó Casey, frotando la frente contra el 388
pecho de Gus.
—Más temprano. Dijiste que te preocupabas demasiado.
—Oh. —Frunció el ceño.
—No tienes que decirme si no quieres —dijo Gus—. No me
importa.
—No —dijo Casey en voz baja—. Me has dado mucho,
¿sabes? Y debemos ser abiertos sobre esto.
—¿Sobre qué?
—Sexo —dijo Casey sin rodeos.
Gus se echó hacia atrás, obligando a Casey a mirarlo.
—Sexo.
—Sí, hombre.
—Pero creí que tú...
—Correcto. Pero tú no.
—¿Entonces?
—Xander dijo que te contó. Ya sabes. Acerca de nosotros.
—Sí —dijo Gus, no muy seguro de hacia dónde iba esto.
—Me puse celoso —dijo Casey—. Estuvimos juntos, pero
yo no podía darle las cosas que él quería. Nunca me presionó,
nunca me obligó a hacer algo que yo no quisiera. Pero él
estaba acostumbrado a que las cosas se hicieran de cierta
manera y yo no podía hacer eso. Ni siquiera con él. Así que le
dije que podía tener esas cosas con otros, siempre y cuando
fuéramos honestos entre nosotros. Pensé que iba a funcionar.
Hay un montón de relaciones asexuales que son abiertas y
prosperan. Conozco parejas que hacen eso. Yo solo... —
suspiró—. No lo sé. Tal vez no tenía derecho, o tal vez lo
hacía. Pero me puse celoso, sabiendo que él estaba por ahí con
otra persona. No duró mucho tiempo después de eso.
—¿Todavía te pones celoso por él? —preguntó Gus, no 389
estaba seguro si quería la respuesta.
Casey resopló.
—No. No lo he hecho desde hace mucho, mucho tiempo. Ya
no lo veo como algo más que un amigo. Soy todo para ti,
Gustavo.
—Soy bastante genial —dijo Gus, tratando de no sonar
petulante.
—Helado de Vainilla —Casey estuvo de acuerdo. Se relajó
contra Gus de nuevo—. Pero eso es lo que me preocupa
¿sabes? De que vamos a llegar a ese punto en el que no será
suficiente.
—Lo será —dijo Gus, repentinamente seguro.
—No sabes eso —dijo Casey.
—Y tú tampoco. Ese es una especie de punto de las
relaciones, ¿no? Descubrir estas cosas.
—¿Aprendiste eso en Internet? —preguntó Casey, con los
ojos entrecerrados.
—Sí —dijo Gus, ni siquiera remotamente avergonzado.
Bien. Quizás un poco—. Sí, lo hice.
—Yo puedo hacer... cosas —dijo Casey, presionándose
contra Gus—. ¿Sabes?
—En serio —dijo Gus. Sintiéndose mareado y cálido y
feliz—. ¿Cómo qué?
—Como que tal vez un día podrías sentarte con la espalda
contra mi pecho y yo podría ver cómo te masturbas.
Y maldita sea, si eso no le robó todo el aire del pecho.
—Jodido Jesucristo —Gus blasfemó—. ¡No digas cosas
como esas!
Casey sonrió, y se veía un poco malvado.
—¿Quieres hacer eso? ¿Conmigo? 390
Gus asintió. Él quería eso mucho. No lo necesitaba, pero era
agradable saber que era una opción. Sabía que no sería capaz
de disipar todos los miedos de Casey, no en una noche, así que
hizo planes para mostrarle todos los días que no había nada
que temer. Y un día, Casey le creería.
—Bien —dijo Casey—. Vamos a llegar allí, ¿de acuerdo?
Algún día.
—Sí —dijo Gus—. ¿Puedo besarte?
—Sí, hombre. Eso sería increíble. Me gusta besarte. Me
gusta prácticamente todo sobre ti.
—Sin mucho movimiento —dijo Gus, burlándose
ligeramente.
—No mucho —Casey estuvo de acuerdo—. Tal vez un poco.
Y se levantó a sí mismo, presionando su frente contra la de
Gus. Por un momento, se quedaron donde estaban, respirando
el aire del otro. Entonces Casey bajó su boca y rozó sus labios
juntos. Gus llevó la mano a la nuca de Casey, sujetándolo
suavemente. Había movimiento, pero sólo un poco. Casey
chupó el labio inferior de Gus entre los suyos y Gus apretó su
agarre. Sintió la barba de Casey raspando contra su cara, sintió
la nariz de Casey golpeando la suya, y por primera vez en
mucho tiempo, Gus no pensaba en sí mismo como anormal. O
raro. O extraño. O triste o gruñón o cualquier otra cosa, para el
caso.
No. Gustavo Tiberius pensó que había una posibilidad muy
real de que podría ser completamente feliz.
Y eso se sentía simplemente bien.
A LA mañana siguiente. 391
—¿Perrito ladrando a una lata caliente? Oh mi jodido Dios.
¿Por qué demonios me dejaste decir algo como eso?
—Hey, hombre. Eres sólo tú. Yo sigo pensando que es
impresionante.
—¿Putas caniche? Casey. Putas caniche. Qué demonios.
—Entonces. ¿No vamos a coescribir una novela?
—No vamos a coescribir una novela, ¡Oh Dios mío!
Epílogo
GRABACIÓN DE una llamada de cliente, grabada por el
representante de servicios, de Cable Pacific Northwest, Mitzi
Reniger el 24 de septiembre de 2014, a las 11:31 AM. ESTA
GRABACIÓN ES SOLO PARA USO INTERNO. NO 392
COMPARTA GRABACIONES CON EL PÚBLICO
EXTERNO.
—Gracias por llamar a Pacific Northwest Cable, soy Mitzi y
esta llamada puede ser grabada por control de calidad. ¿En qué
puedo ofrecerle un servicio excelente el día de hoy?
—Oh Dios mío.
—¿Lo siento? ¿Puedo ayudarle?
—¿Es Mitzi con una ‗i‘ o una ‗y‘?
—Es Mitzi con una ‗i‘. ¡Dos de ellas, de hecho! ¿Con quién
estoy hablando?
—Gustavo Tiberius.
—¡Oh, no! No, Dios mío, no. Quiero decir... Uh. Hola
Señor. Creo que esta es la primera vez que hablamos. Nunca.
Es un placer hablar con usted. Por primera vez.
—Mitzi, Mitzi, Mitzi.
—¿Hay algo en que le puede ayudar hoy, Sr. Tiberius?
—Voy a hacer algo de lo que nunca has oído hablar antes.
Algo que probablemente encontrarás chocante. Prepárate.
Mitzi, me gustaría dar de baja Internet.
—¿Q-q-qué?
—¿Te estás riendo de mí?
—¡Por supuesto que no! Solo se me acaba de ocurrir una
broma divertida en el momento exacto en el que ha dicho eso.
—¿De Verdad? ¿Cuál fue la broma?
—¿Qué?
—La broma, Mitzi. Quiero oírla.
—Um. Bueno. Lo que... um. ¡Oh! ¿Cómo le dice a cuando
Batman se salta la iglesia?
—Estoy seguro de que no tengo ni idea.
—Christian Bale58. 393
—…
—¿Sr. Tiberius?
—Bueno. Ahí me has pillado. Eso fue divertido.
—Está... ¿no está riendo?
—Lo estoy haciendo por dentro. Ahora, ¿sobre cancelar mí
servicio?
—¿Tiene su número de cuenta de Pacific Northwest Cable?
* Editado para proteger la privacidad del cliente *
—Está bien, veo su cuenta. Gracias por ser un cliente fiel a
Pacific Northwest Cable por los últimos doce años.
—Dijiste lo mismo la última vez. Se siente tan sin sentido y
vacío ahora, como lo hizo entonces.
—Maravilloso. ¿Podría por favor verificar la dirección?
* Editado para proteger la privacidad del cliente *
—Y su fecha de nacimiento y los últimos cuatro dígitos de
su número de la seguridad ssocial.
* Editado para proteger la privacidad del cliente *
58
Actor que interpretó a Batman y cuyo nombre se presta a un juego de palabras que
puede entenderse como darse de baja/salirse del cristianismo.
—Está bien, Sr. Tiberius. Usted dijo que quería cancelar su
Servicio de Banda Ancha de Internet Súper Xtreme con Pacific
Northwest Cable, ¿es eso correcto?
—Sí.
—Estaría más que dispuesta a ayudarle con eso hoy. Ahora,
Sr. Tiberius, mientras estoy abriendo la pantalla adecuada para
procesar su cancelación, me gustaría hacerle algunas
preguntas, si me lo permite.
—Por supuesto que puede.
—Es solo un procedimiento estándar, Sr. Tiberius.
—Dices eso, pero yo sé lo que estás haciendo. Estoy dentro 394
de ti, Mitzi.
—Oh querido. Bueno. Umm. ¿Con qué frecuencia diría
usted que utilizó el Servicio de Banda Ancha de Internet Súper
Xtreme de Pacific Northwest Cable?
—A diario. Varias veces al día.
—Oh. Yo... no esperaba esa respuesta.
—¿Por qué?
—Bueno, la última vez usted... no importa. ¿Para qué lo
utiliza?
—Cosas.
—Como…
—Solo. Buscar cosas.
—¿Alguna cosa en particular?
—¡No! Y si estás insinuando que aprendí cómo dejar tu boca
embarazada en Tumblr, entonces, ¡me molesta ese comentario!
¡Realmente lo hace!
—No.… yo no.…
—Sabes —con toda honestidad, te culpo por eso. Tú fuiste la
que me vendió Internet. Lo mínimo que podrías haber hecho,
era advertirme de que sitios como Tumblr existían. ¿Cómo es
que, en una página, ves a un gatito estornudar en un recipiente
con agua, y enseguida, hay alguien que es follado analmente
con el puño? Quiero decir, ¿por qué es de ese modo?
—Sinceramente, no sé si estoy calificada para responder a
esa pregunta.
—Estaría preocupado si lo estuvieras.
—Entonces. Usted buscaba cosas en Internet.
—Sí.
—¿Cómo en Wikipedia?
—A veces. Era uno de esos sitios ―-pedia‖, aunque no estoy 395
seguro de que fuera apropiadamente aprobado por Wikipedia.
Alguien debería escribirles y avisarles que alguien les está
copiando en Internet, porque supongo que eso nunca se hizo.
No parece ser correcto.
—Bueno. Por supuesto. Por qué no. ¿Alguna vez visitó
algún sitio de entretenimiento o similares?
—Traté de hackear la página web de Michael Bay, pero
resultó que yo no sé cómo ser un hacker. Lo cual no fue del
todo sorprendente.
—Michael Bay.
—Sí, el director. O, en términos simples, el recolector de
basura.
—Oh. Ya veo. ¿No es fan?
—¿El cielo es azul?
—¿Sí?
—Correcto. Bueno. No sé a dónde iba con eso. Yo no, no
soy fan.
—A mis sobrinos les gustan las películas de Transformers.
—Lamento su pérdida.
—¿Qué?
—Nada. ¿La baja del servicio?
—Correcto. Um. Guau, ¡señor Tiberius! Seguro que parece
que utiliza Internet bastante. ¿Hay alguna razón por la que
quiere cancelar el Servicio de Banda Ancha de Internet Súper
Xtreme de Pacific Northwest Cable con Seguridad
MegaCheck, también conocida como la experiencia más rápida
y segura disponible en Internet?
—Sí. Me las arreglé para hacer del hípster porrero y asexual
mi novio y él no piensa que yo sea raro, así que ya no tengo
que buscar cómo ser una persona normal. 396
—...
—Mitzi.
—Yo, literalmente, no sé qué decir a eso. He hecho este
trabajo por siete años. Siete. Años. Tengo guiones, justo en
frente mío, que cubren trescientas cuarenta y siete posibles
situaciones que pueden surgir durante las llamadas de
retención. Se siente como si tuviera que ir a entrenamiento
sobre servicio al cliente cada día para aprender nuevas formas
de enfrentar los desafíos de los clientes. Y ni una vez he tenido
jamás a nadie que me llame y me diga lo que usted acaba de
decir. Nunca he sido entrenada para esto. No sé qué hacer.
—Oh. ¿De nada? Supongo.
—Así que, funcionó, ¿eh?
—¿Qué cosa?
—La carita guiñando el ojo. Usted le envió una carita
guiñando el ojo, ¿no? Le envió una Carita guiñando un ojo y
ahora están enamorados y esas cosas.
—Qué! ¡Por supuesto no! Ni siquiera sé lo que estás…
¡Hey! Pensé que habías dicho que esta era la primera ve que
estábamos hablando. ¡Mitzi! ¡Eres una mentirosa! ¿Y por qué
suenas tan presumida? ¡Petulante mentirosa!
—Espere por favor.
—¡Qué! ¿Qué estás...?
—Gracias por esperar. Estamos aquí para ofrecerle una
experiencia cable-tastica y…
—Oh Dios mío.
—…su Representante cable-tastica estará enseguida en línea.
¿Sabía que puede optimizar su Servicio de Banda Ancha de
Internet Súper Xtreme de Pacific Northwest Cable con
Seguridad MegaCheck? Pregunte a su representante que 397
hacer…
—Oh Dios mío.
—…para tener la mayor velocidad disponible y ¡vamos a
hacer que suceda! Ahora, por favor, disfrute del siguiente
adelanto a una experiencia de entretenimiento que en breve
encontrará disponible en Pacific Northwest Cable. Dun dun
duuuuuuuun. Del director Michael Bay, llega una historia
sobre el verdadero amor y el poder de la condición humana. Y
una cantidad copiosa de explosiones sin sentido en cámara
lenta. Michael Bay presenta, Tsunami drama de Michael
Bay…
—¡¿Qué!? ¡Mitzi! ¡Levanta el teléfono! ¡Mitzi!
—…una bella historia de amor ambientada en el trasfondo
de una pandemia por el calentamiento global. Las ciudades
caerán. Los océanos crecerán. Su amor los mantendrá a flote.
Tsunami drama. Clasificada PG-13.
—¿Por qué es esto incluso algo?
—¿Sr. Tiberius?
—Mitzi. Oh, gracias a Dios. Escucha. Por favor. Querido
Dios. Por favor, simplemente. Cancélalo. De de baja todo.
—Ya está hecho, Sr. Tiberius. Lo cancelé para usted. Su
Internet se ha desactivado.
—Espera. ¿Qué? Pensé que ibas a hacerme un billón más de
preguntas personales y luego apretar la soga para intentar
retenerme como cliente.
—Señor Tiberius, usted contrató el Internet para encontrar
un modo de cortejar a un hípster-porrero-asexual. Ha tenido
éxito. No hay, literalmente, nada que pudiera decirle para
hacerle mantener el Internet. 398
—Oh. Bien. Eso es verdad. Eh. Esto fue mucho más rápido
de lo que pensé que sería. Mitzi. Desearía poder decir que ha
sido un placer. Pero no puedo hacerlo. Así que no lo haré.
—Por supuesto, señor Tiberius. Incluso he bonificado el
cargo por cancelar el contrato.
—¿Lo hiciste? ¿Por qué harías eso? ¿Es esto alguna forma
de chantaje emocional? Te juro que si lo es…
—Sin chantaje. Sin contrato. Sin cargos. Vaya con la gracia
de Dios.
—Eso fue tremendamente religioso. No fuerces a tú Dios en
mí, Mitzi. ¡No quiero que dejes tus panfletos en mi puerta!
—Ni siquiera me atrevería a intentarlo. ¿Hay algo más en
que pueda ayudarle hoy?
—No. No, no lo hay. Bueno…
—¿Señor Tiberius?
—Hipotéticamente.
—¡Oh, no! No, no, no. Quizás debería…
—Hipotéticamente. Digamos que estás saliendo con un
hípster-porrero-asexual. Y digamos que él está de regreso en
Los Ángeles empacando su vida para mudarse a Abby,
Oregón, probablemente para siempre. ¿Me sigues?
—Tanto como me veo obligada a hacerlo, dado que no
puedo desconectar las llamadas de los clientes sin ser
reprendida.
—Bien. Ahora. Digamos que podrías estar enamorada de
dicho hípster-porrero-asexual. Ahora, esto es todo hipotético,
¿entiendes?
—Oh, por supuesto.
—Correcto. Así que. ¿Cómo podría uno informar a dicho
hípster-porrero-asexual que estás, de hecho, enamorado de él? 399
—Podría simplemente... decírselo.
—¿Qué? ¡No estoy hablando de mí!
—Correcto. Lo lamento. Hipotéticamente, una persona
podría simplemente decirle al hípster-porrero-asexual sobre
sus sentimientos.
—¿No sería demasiado pronto?
—Quizás. Pero no si eso es lo que verdaderamente siente.
—Eh. Bueno. Entonces, ¿cómo puedo yo –quiero decir–
¿cómo podría uno hacer para admitir esto?
—¿Quiere decir, como, una confesión de amor?
—¿Qué? No vuelvas nunca a decirme eso otra vez.
Confesión de amor, oh Dios mío. No somos niñitas de trece
años leyendo La Mordida del Tigre o un Compilado de
Lecturas o lo que demonios sea que ellas leen en estos días.
Confesión de amor. ¡Qué demonios!
—Uh. Huh. Así que, hipotéticamente, no es una confesión de
amor, es sólo confesarle a alguien que es amado.
—¡Exactamente! Tienes-oh. Ya veo lo que hiciste ahí.
Maldita sea.
—Pero esto es todo hipotético, por lo tanto.
—Correcto. Hipotético.
—Señor Tiberius
—¿Qué?
—De verdad lo ama, ¿no?
—...
—Está bien si lo hace.
—No le enviaré una jodida carita guiñando un ojo, Mitzi, así
que consigue sacártelo de la cabeza ahora mismo.
—Creo que es dulce.
—Oh, tremendo. 400
—Sólo dígale eso, entonces.
—Qué. Como. ¿Te amo?
—Señor Tiberius, por favor. Tengo un marido.
—Oh mi jodido
* El cliente ha desconectado la llamada telefónica *
—ASÍ QUE, ¿cuando va a volver? —Bernice preguntó
mientras se apoyó en el mostrador del Emporium.
—¿Por qué? —preguntó Gus, frotando el vientre de Harry S.
Truman mientras el hurón trataba de roer sus dedos.
—Por ninguna razón —dijo Bernice—. Ha estado fuera tres
semanas y solo quería asegurarme de que todo va sin
problemas.
—Ella ya ha decorado la habitación de la casa que va a
utilizar cuando lo secuestre —Betty dijo—. La atrapé
investigando dónde comprar cloroformo y cuál es la cantidad
segura para usar con una persona sin causarle ningún daño
duradero.
—Hmrph —dijo Berenice—. Tengo intereses amplios y
variados, tales como la decoración y noquear a la gente para
tenerlos subyugados con facilidad. Eso no tiene absolutamente
nada que ver con Casey.
—¿Debo preocuparme? —preguntó Gus.
—Absolutamente no —dijo Bernice—. Casey
probablemente simplemente tendrá que irse en un viaje de
negocios por seis meses en un futuro cercano, durante el cual
no se le permitirá tener ningún contacto contigo. Por los
negocios.
—Oh buen Señor —dijo Bertha, parada delante de la sección 401
―C‖—. ¿Tuve que sentarme a ver una nueva versión de Los
Ángeles de Charlie, que fue esencialmente un aborto
cinematográfico, sólo para descubrir que hay una segunda
parte?
—No lo sé —dijo Betty—. Me Atrae59 su Barrymore
cualquier día de la semana.
—Buah —dijo Gus—. Eso fue fuerte.
—Sí —dijo Bernice—. A mí me Cameron su Díaz.
—Es como si pudiera saborearlo —dijo Gus, haciendo una
mueca.
Bertha suspiró.
—Supongo que yo me debo Lucy su Liu entonces.
—Esto no puede ser higiénico —dijo Gus.
Sin embargo, era esclarecedor, y tal vez un día, por fin
tendría el coraje para preguntar si eran un trío de tortilleras o
hermanas. No podía decir si era de una u otra manera aún.
Esperaba que nunca volviera a verse involucrado con ellas
59
Juego de palabras con el nombre de la actriz Drew Barrymore (una de las protagonistas
en la remake de Los Ángeles de Charlie). Drew = atraer hacia sí.
atrayendo su Barrymore si resultaba ser una situación poli
amorosa. No creía que su corazón pudiera soportarlo.
Casey se había ido hace veintidós días, no es que Gus
estuviera contando. En absoluto. Seguro, habían sido un par de
semanas tranquilas sin él, un recuerdo de su vida de antes. Gus
no era fan de su vida de antes. Por suerte (bueno, dependiendo
de cómo se mire), Casey sintió la necesidad de mandar
mensajes de texto a Gus constantemente acerca de todo y de
nada. Gus había recibido joyas tales como cmi sanwch x cna y
T res gnial <3 y Q jodmt sper burrito c pllo LPM * \ o / *. Él
estaba mejorando en comprender los mensajes de texto, 402
aunque había veces en las que era como si Casey estuviera
hablando con jeroglíficos y Gus definitivamente no era un
antiguo egipcio.
Se suponía que Casey debía estar de vuelta en una semana, y
Gus estaba preparado para ello. Se había dicho a sí mismo que
estaba bien que Casey se hubiera ido, que había sobrevivido
casi treinta años sin él. La verdad sea dicha, no estaba bien. No
es que se lo admitiría a nadie, pero Gus extrañaba a Casey más
de lo que pensó que lo haría. Era absolutamente ridículo, sin
embargo. Obviamente Gustavo Tiberius no estaba abatido y
por lo tanto no se sentaba alrededor lamentándose y esperando
el regreso de su novio para que pudieran saltar juntos hacia el
atardecer…
—Estás abatido —dijo Bernice.
Gus la miró fijamente.
—Eso no es ni siquiera remotamente cierto. Y deja de leer
mi mente.
Ella se encogió de hombros.
—Es una cosa que hago. No puedo evitarlo.
—Mentirosa. Pruébalo.
—Bien. Leeré tu mente ahora mismo.
—Bien. Adelante. Fíjate si me importa.
Gus decididamente no pensó en Casey.
—Estás pensando en Casey.
—Maldita sea.
—Está bien que lo eches de menos —dijo Bertha—. Es una
gran parte de tu vida. Es difícil cuando eso falta por un tiempo.
—Estoy bien —dijo Gus—. Sólo una semana más.
—Creo que es dulce —dijo Betty—. ¿Quién sabría que
podrías ser tan afectado por alguien? 403
Gus frunció el ceño a las Nosotras Tres Reinas.
—Nunca uses la palabra afectado para describirme de nuevo.
Qué demonios.
Lottie llegó un momento después, con su pelo de drag queen
detrás de ella.
—Señoras —dijo—. Y Gus. Traje tu ensalada de huevo.
Puso el sándwich en el mostrador.
Gus la miró con suspicacia.
—¿Hay pepinillos en ella? Dios te ayude si hay pepinillos en
ella.
Lottie rodó los ojos.
—No tiene pepinillos, Gus. Nunca ha tenido pepinillos.
Nunca tendrá pepinillos.
—Tengo que comprobarlo —dijo Gus—. Por lo que sé, un
día podrías decidir vengarte de mí por alguna falta menor y
poner pepinillos en ella.
—Ah —dijo Lottie—. Pero entonces yo no te lo diría, sin
embargo, ¿lo haría? Sólo querría ver tu cara cuando mordieras
un pepinillo. La satisfacción que me traería sería inmensa.
—No lo quiero —dijo Gus, empujando el sándwich de
nuevo hacia ella—. Toma tu comida vengativa y deja mi
tienda por siempre.
—¡Cadete! —dijo Betty—. ¡Mensaje inspirador del día!
—Oh —dijo Lottie. Es verdad. Me olvidé de preguntártelo
esta mañana.‖
—Eso es porque me hiciste enumerar a todos los nominados
por diseño de vestuario de la década de los 50 —Gus se
quejo—. No soy tu elefante de circo. No puedes obligarme a
hacer trucos con una orden.
Lottie le palmeó el dorso de la mano. 404
—Tú eres una especie de nuestro elefante circense.
—Te he visto comer cacahuetes —dijo Bernice
amablemente.
Gus rodó los ojos.
—No creo que tu…
—¡Cadete!
—Ugh. Bien. El mensaje, decía que hoy es el primer día del
resto de mi vida y que debería sacar el máximo provecho de
ello. Honestamente, siempre odié esa expresión. ¿Si hoy es el
primer día, entonces qué demonios fue ayer? ¿O mañana? ¿Y
qué si hoy fuera el único día? Podría ir caminando a mi casa
esta noche y ser golpeado por un autobús o por un meteoro o
lo que sea. Estúpido.
Ellas se quedaron mirándolo.
Estaba bien. Estaba acostumbrado a ello.
Sin embargo, él no estaba acostumbrado a ello...
persistentemente.
Lottie le había traído su comida. Ella ya debería haber
regresado a su tienda.
Las Nosotras Tres Reinas habían elegido su película y le
estaban acosando. Deberían volver a su cueva de lesbianas (o
de hermanas afectuosas).
Pero allí estaban ellas persistiendo. Incluso después de
dejarlo explayarse sobre los estúpidos mensajes inspiradores,
que él sin duda no adoraba en absoluto, aún estaban aquí.
Terminó su queja del día y se quedó en silencio.
Pero ellas no se fueron.
Gus entrecerró los ojos.
—¿Qué habéis hecho?
—Nada de nada —dijo Bertha inmediatamente. 405
—Yo no hago cosas —dijo Bernice.
—Por supuesto que no, querida —dijo Betty.
—Eres una Desconfiada Sally —dijo Lottie.
—Eso no es algo —dijo Gus.
—Es algo —dijo Lottie—. Todo el mundo sabe que es algo.
—Estás ganduleando en mi propiedad —dijo Gus—. Todas
vosotras. ¿Por qué?
Ellas le sonrieron.
—¿Van a sacrificarme?
—Gus.
—¿Eso es de lo que va esto?
—Por supuesto que no —dijo Bernice—. Tú no eres virgen.
—Eso... no es reconfortante —dijo Gus.
—¿Tenemos que tener un motivo para querer pasar tiempo
contigo? —preguntó Bertha.
—Sí —dijo Gus.
—Quizás sólo queremos ver tu cara —dijo Betty.
—Podrían tomar una foto —dijo Gus—, y luego irse.
—Ya lo han escuchado, señoras —dijo Lottie—. Gus quiere
un selfi. Todo el mundo a apretujarse.
—¿Qué? ¡Eso no es lo que dije! Sin apretujar. No
apretujarse... oh, maldita sea.
Todas se apiñaron alrededor del mostrador, apretujando a
Gus. Lottie levantó su teléfono delante de ellos y el flash se
disparó.
—¿Sabías que hacen unas cosas llamadas palos para selfis?
—Bertha preguntó mientras desapiñaban a Gus—. Pones tu
teléfono en el extremo del mismo y luego llegas más lejos para
la foto. 406
—Eso suena literalmente como lo peor que se ha inventado
—dijo Gus—. Si viera a alguien usando eso, le daría un
puñetazo en el hígado.
—Por supuesto que dirías eso —dijo Betty—. No podría ser
de ninguna otra manera.
—No lo haría ni muerto…
El teléfono de Gus sonó con un pitido monofónico.
—Incluso su teléfono suena como que, si estuviera triste —
Bernice susurró en voz muy alta—. ¿Crees que sabe que es
anticuado?
Gus quería fruncirle el ceño, pero Casey estaba llamando y
no podía frenar la sonrisa en su rostro. Era terrible.
—Aww —todas las damas dijeron.
—Oh, Dios mío —Gus murmuró. Atendió la llamada—.
Gustavo Tiberius al habla.‖
—Es tan raro que hagas eso, hombre —dijo Casey sonando
divertido—, cada vez que te llamo.
—Es de buena educación —dijo Gus—. Sólo porque ustedes
los niños de estos días no tienen una adecuada etiqueta al
teléfono.
—Oh, muchacho —dijo Casey—. Ahí está el Gruñón Gus
que conozco. ¿Me extrañaste?
Gus era muy consciente de que las otras podrían oír la
conversación fuerte y claro. También era consciente de que
tenía una reputación que mantener.
—No había pensado en ello realmente.
—¿De verdad?
—Sí. 407
—Gus.
—Casey.
—Te extraño.
—Yo también te extraño —Gus murmuró al teléfono,
sonrojándose ferozmente mientras las Nosotras Tres Reinas y
Lottie se reían tontamente de él, como pajaritos.
—¿Sí? ¿Cuánto?
Gus estaba en el infierno.
—Mucho —dijo con sinceridad—. Se han hecho
acusaciones contra mi persona sobre estar abatido y
lamentándome. Acusaciones falsas, imagínate, pero
acusaciones, no obstante.
—Yo sé lo que quieres decir —dijo Casey—. Los chicos
estuvieron diciendo lo mismo sobre mí.
Gus sonrió.
—Qué vergonzoso para ti.
—Completamente. No tienes ni idea.
—¿Van a tener todo empacado esta semana?
—Ah sí. Por supuesto. Algo así.
—Casey.
—Sí, Gustavo.
—Estás siendo receloso.
—No tengo idea de lo que quieres decir. Hey, hombre. Esa
es una bonita camisa hawaiana la que tienes puesta. ¿Rosa? No
creo haberte visto con ese color antes.
Gus se encogió de hombros.
—El Pastor Tommy tenía un cargamento de ellas. Creo que
podría usar una cada día durante el resto del año y no
repetirlas. Creo que puede haber tenido un poquito de...
Gus se apagó cuando sus manos comenzaron a temblar. 408
Entonces:
—¿Cómo sabes lo que llevo puesto?
Se oyó un golpe en la ventana del Emporium. Gus miró
hacia arriba.
Parado en la acera estaba Casey. Su pelo recogido en un
moño desordenado, mechones colgando sueltos alrededor de
su rostro. Su barba se había puesto más tupida en las últimas
semanas, y Gus se preguntó cómo se sentirá contra su mejilla.
Llevaba unos jeans ajustados color verde brillante y una
camiseta blanca y roja que lo proclamaba como un miembro
del equipo femenino de softball los Bulldogs de Pasadena en
1987. Sus gafas estaban descansando en su cabeza. Se veía
ridículo. Y como la mejor cosa que Gus había visto jamás.
Casey movió sus cejas a Gus.
—Hey, hombre.
—Hola —Gus dijo roncamente.
—Ven aquí, pero quédate en el teléfono, ¿de acuerdo?
Gus ni siquiera discutió, incapaz de apartar los ojos de
Casey. No lo esperaba por otra semana, pero aquí estaba él en
una bonita tarde de sábado, parado fuera del Emporium como
si no fuera la gran cosa.
Gus fue hacia la ventana, y Casey sonrió con esa sonrisa
perezosa.
Él dijo:
—Hola.
Gus dijo:
—Hola.
—Así que, he pasado los últimos dos días conduciendo de
vuelta —dijo Casey—. Intenté que fuera una sorpresa, ¿sabes?
—Estoy muy sorprendido —Gus logró decir como unos diez 409
segundos antes de atravesar el vidrio sólo para poder abrazar a
Casey fuertemente.
La sonrisa se ensanchó.
—Bien. He tenido algo de tiempo para pensar en cosas,
hombre. Sobre un montón de cosas. Y llegué a esta conclusión
mientras conducía a través de Weed60, California. Gus. Se
llamaba Weed, California. Era una señal.
Gus ni siquiera trató de detener el giro de sus ojos.
—Oh Dios mío.
—¿Verdad? El destino. Porque justo cuando entré en Weed,
California, estaba pensando en ti y eso me pegó. Gus, eso me
pegó.
—¿Qué fue?
Casey puso su mano contra el vidrio. Gus hizo lo mismo de
su lado.
—Oye, ¿Gus?
—¿Sí?
—Voy a hacerte una pregunta, ¿de acuerdo?
60
Weed es una ciudad de California y también una forma de llamar a la marihuana.
La garganta de Gustavo se sentía muy seca.
—Bueno.
—Está todo bien.
—Lo sé.
—¿Cuál fue el ganador del Oscar a la mejor canción en
1984?
Automáticamente, Gus respondió:
—Stevie Wonder por la película La Mujer de Rojo. La
canción fue ―Sólo Llamé para Decir Te Amo‖. —Estaba bien,
por supuesto. Porque él sabía la respuesta a la pregunta. Sabía
todas esas cosas. No sabía por qué Casey querría que… 410
Y entonces apenas pudo respirar.
La sonrisa de Casey se tambaleó un poco.
—¿Bien?
Gus parpadeó para alejar el ardor. Asintió lo mejor que
pudo.
Y Casey dijo:
—Sí, hombre. Yo también te amo.
A Gus ni siquiera le importó que se le cayera el teléfono
entonces. Lo único que importaba era conseguir estar tan cerca
de Casey como fuera humanamente posible. Empujó la puerta
del Emporium, abriéndola, y de repente se encontró a sí mismo
con los brazos llenos de hípster. Casey se río húmedamente en
su cuello y Gus sólo lo apretó tan fuerte como pudo. Pensó que
era posible que nunca pudiera estar en condiciones de dejarlo
ir. Por alguna razón, eso no le molestaba en lo más mínimo.
(Nueve mil doscientosochenta y un díasantes de morir, un
hombre llamado Thomas Tiberius sostuvo a su hijo en sus
brazos por primera vez y con lágrimas en los ojos dijo—:
―Mírate. Solo mírate. Tus pequeñas manitos. Tu pequeña
carita. Dios mío. Tu carita. Nunca me di cuenta. Nunca pensé
que pudiera ser así. Hola. Hola, pequeño Gustavo. Te amo. Te
amo. Te amo. Oh, Dios mío, mi hijo, te amo‖.).
MÁS TARDE, después que todo se calmó, mientras las
Nosotras Tres Reinas y Lottie limpiaban sus ojos y Gus
finalmente dejó a Casey ir (pero siguió aferrándose a su mano
con fuerza), Casey frunció el ceño y dijo:
—Eh.
—¿Qué? —preguntó Gus, tratando de ignorar lo feliz que 411
sonaba. Realmente era lo peor.
Se encogió de hombros.
—No es una gran cosa. Yo solo estaba pensando en una
pregunta que tengo, hombre. Para las Nosotras Tres Reinas.
—¿Ah? —dijo Bertha—. ¿Que pregunta?
—Si tu pregunta es si puedes venir a vivir conmigo y
escribirme historias, la respuesta es sí —dijo Bernice con los
ojos un poco locos—. Siempre sí. Por siempre, sí.
—Refrena, querida —dijo Betty.
—No tienen que contestar si no quieren —dijo Casey—. Es
personal.
Y Gus sabía lo que iba a preguntar.
Santa.
Mierda.
Finalmente.
—Pero, todas tienen diferentes apellidos —continuó
Casey—. Y nunca podría adivinar. Por lo tanto, no tomen esto
de forma equivocada, pero ¿son hermanas? ¿Amigas?
—O están en una relación lésbica polígama —Gus susurró al
oído de Casey.
—O están en una relación lésbica polígama —dijo Casey.
Las Nosotras Tres Reinas sonrieron y se agarraron de las
manos, cerrando sus dedos una en las otras.
—Es tan divertido que tengas que preguntar eso —dijo
Bertha.
—Pensamos que era obvio —dijo Bernice.
—Exactamente —dijo Betty—. Porque, cualquiera podría
ver que nosotras somos…
412
FIN
Cuando TJ KLUNE tenía ocho años, cogió un lápiz y papel
y comenzó a escribir su primera historia (que resultó ser su
propia versión épica del videojuego Super Metroid… A él no
le parecía que el juego terminaba bien y quería ofrecer su
propia versión del mismo. Muy a su pesar, nunca obtuvo
respuesta de la compañía de videojuegos). Ahora, dos décadas
más tarde, el elenco de personajes en su cabeza se ha puesto a
chillar más alto, preguntándole por qué tiene que trabajar 413
durante el día como examinador en una compañía de seguros
cuando podría simplemente quedarse en casa y escribir.
Vive en mitad del desierto de Sonora con un gato neurótico.
Allí hace calor, pero a él no le importa. Sueña con pisar
Stonehenge algún día sólo para poder decir que lo hizo.
Traducción y Corrección
C
CRRIISSSS:: C
Caappííttuullooss:: 0011--0044,, 0066--1100,, 1166--1199
SSO
OLL:: C
Caappííttuullooss:: 0055,, 1111--1155,, 2200 yy eell eeppííllooggoo..
NO
FACEBOOK
Corrección:
ni ninguna
CRISS
red social
414
Lectura Final
CRISS-MIREIO
EEddiicciióónn yy D
Diisseeññoo
IPHI
Si lo ponen para descargar en su blog, agradezcan y conserven el
formato. Y Gracias por ponerlo
Es de fans para fans y no recibimos ninguna compensación
económica por las traducciones que realizamos.
Espero que les guste.
Y no olviden comprar a los autores, sin ellos no podríamos
disfrutar de estas maravillosas historias