Contenidos principales de Teología I
Estimado alumno, recordarás que en el primer curso de Teología se intentaba mostrar
las razones que le permiten creer a un creyente. Comenzaste viendo que como ser
humano eres capaz de llegar a Dios a través de la razón, pero no te quedaste en ese
conocimiento básico de Dios, sino que asumiste que ese mismo Dios se mostró a la
humanidad y reveló su plan de salvación. También se te advirtió sobre aquellos que
pretenden negar la existencia de Dios y de los remedios que propone la Iglesia ante tal
situación.
Recordarás que la divina revelación presenta dos fuentes: la Sagrada Tradición y la
Sagradas Escrituras, por medio de ellas Dios nos habla y se muestra. Se ha mostrado en
su hijo Jesucristo, cuya predicación ha sido acogida por sus apóstoles, los cuales la han
transmitido a sus sucesores.
Posteriormente viste que la razón y la fe no se repelen, sino que como modos de
conocimiento que son, nos permiten acceder a la verdad, también estudiaste la fe
como acto razonable y repasaste las verdades de fe (el credo).
Estudiaste a la persona de Jesús de Nazaret, personaje histórico del que se conservan
testimonios extra bíblicos, profundizaste en la ontología de Jesús, descubriendo en él
una única persona divina con dos naturalezas, habiendo asumido la humanidad
completamente menos el pecado. También estudiaste la misión redentora de Jesús
que concluye con su resurrección de entre los muertos.
Finalmente, viste dentro de las obras de Jesús a su Iglesia, que es su cuerpo místico y
sacramento de salvación, además de repasar cada una de sus notas características:
una, santa, católica y apostólica. Recordarás que Jesús tuvo la intención de fundar una
Iglesia, por lo que no se la puede concebir separada de él.
SENTIDO DEL DOGMA:
En una primera impresión en término “dogma” , del griego dokein (opinar), podría
hacer pensar en algo negativo, inflexible y hasta opresor, pero recordemos que
nuestra vida cotidiana está cargada de dogmas, por ejemplo: si no respiro, muero, si
no amo ni soy amado, me enfermo, si no me alimento, muero, etc. Por tanto, diríamos
que “lo dogmático” es parte de nuestra cotidianeidad.
En este sentido, la vida de fe requiere de verdades perennes para llevarnos a nuestra
total plenitud (salvación).
“Dogma” tiene un doble significado: filosófico, que significa opinión, doctrina o
principio. El siguiente sentido es el jurídico, aquí dogma designa lo que una asamblea o
autoridad tiene como correcto: decreto. En consecuencia, dogma tiene que ver con
una formulación estable o perenne.
Por su parte, el Catecismo en sus números del 88 al 90 afirmará que dogma en el
sentido religioso, son verdades contenidas en la revelación divina, o necesariamente
ligadas a ella, propuestas por el magisterio en una forma que obliga al pueblo cristiano
a una irrevocable adherencia. Constituyen luces en el camino de nuestra fe, es decir,
verdades que orientan y guían nuestra manera de creer. En efecto, los dogmas forman
parte de la divina revelación para nuestra salvación.
Los dogmas consisten en el testimonio de la Tradición de la Iglesia concretado bien en
un juicio solemne, bien mediante el magisterio ordinario y universal, como
divinamente revelado. Se trata de verdades contenidas en la Sagrada Escritura o en la
Sagrada Tradición, donde Dios revela su mensaje de salvación.
Es posible hablar de una jerarquía de dogmas según su contenido, además es
importante acotar que hay un dogma cuando, en un momento determinado, distinto
del tiempo de la revelación, el magisterio propone una verdad como revelada por Dios,
y lo hace con una formulación que es –o al menos puede ser- diversa a la que emplea
la Escritura. Además, después de formulado, el dogma debe ser interpretado.
La Iglesia católica reconoce un total de 44 dogmas -o verdades de fe- agrupados en
ocho grandes temas; y que son una explicitación de los 21 dogmas del credo: Dios,
Jesucristo, la creación del mundo, el ser humano, María, el Papa y la Iglesia, los
sacramentos y las realidades escatológicas.
Podemos señalar en síntesis lo siguiente:
Se basan en la autoridad de Dios que los revela.
Al definirlos, la Iglesia garantiza que se hallan en la divina revelación.
Los dogmas son definidos solemnemente por el Papa o por un Concilio.
Una vez proclamado un dogma solemnemente, no puede ser derogado.
Los católicos están obligados a aceptar y creer en ellos.
La Iglesia no los impone; son luces de la verdad que iluminan nuestra fe.
Como ejemplo presentamos los siguientes dogmas:
Dogmas sobre Dios:
1.- La Existencia de Dios. “La idea de Dios no es innata en nosotros, pero tenemos la
capacidad para conocerlo con facilidad, y de cierto modo espontáneamente por medio
de Su obra”.
2.- La Existencia de Dios como Objeto de Fe: “La existencia de Dios no sólo es objeto
del conocimiento de la razón natural, sino también objeto de la fe sobrenatural”.
3.- La Unidad de Dios: “No existe más que un único Dios”. (Juan 17:3)
4.- Dios es Eterno: “Dios no tiene principio ni fin”. (Salmo 90:2)
5.- Santísima Trinidad: “En Dios hay tres personas: Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo
(1Juan 5:7,8) y cada una de ellas posee la esencia divina que es numéricamente la
misma”.