Etimología[editar]
El término familia procede del latín famīlia, "grupo de siervos y esclavos patrimonio del jefe de la gens", a su vez
derivado de famŭlus, "siervo, esclavo", que a su vez deriva del osco famel. El término abrió su campo semántico
para incluir también a la esposa e hijos del pater familias, a quien legalmente pertenecían, hasta que acabó
reemplazando a gens. Tradicionalmente se ha vinculado la palabra famŭlus, y sus términos asociados, a la
raíz fames («hambre»), de forma que la voz se refiere, al conjunto de personas que se alimentan juntas en la
misma casa y a los que un pater familias tiene la obligación de alimentar.6
Origen[editar]
La familia supone por un lado una alianza, el matrimonio, y por el otro una filiación, los hijos. 7
Según expone Claude Lévi-Strauss, la familia tiene su origen en el establecimiento de una alianza entre dos o más
grupos de descendencia a través del enlace matrimonial entre dos de sus miembros. La familia está constituida por
los parientes, es decir, aquellas personas que por cuestiones de consanguinidad, afinidad, adopción u otras
razones diversas, hayan sido acogidas como miembros de esa colectividad.
Las familias suelen estar constituidas por unos pocos miembros que suelen compartir la misma residencia.
Dependiendo de la naturaleza de las relaciones de parentesco entre sus miembros, una familia puede ser
catalogada como familia nuclear o familia extensa. El nacimiento de una familia generalmente ocurre como
resultado de la fractura de una anterior o de la unión de miembros procedentes de dos o más familias por medio del
establecimiento de alianzas matrimoniales o por otro tipo de acuerdos sancionados por la costumbre o por la ley
La integración de los miembros de la familia, como en el caso de los grupos de parentesco más amplios como
los linajes, se realiza a través de mecanismos de reproducción sexual o de reclutamiento de nuevos miembros. Si
se considerara que la familia debe reproducirse biológicamente, no podrían conceptualizarse como «familias»
aquellos grupos donde Ego 8 o su consorte (o ambos) están incapacitados de reproducirse biológicamente.
En estos casos, la función reproductiva se traslada a los mecanismos de reclutamiento socialmente aceptables —
como la adopción—. El reclutamiento de nuevos miembros de una familia garantiza su trascendencia
La familia en Occidente se ha debilitado conforme se fortalecen las instituciones especializadas en la educación de
los niños más pequeños. Esto ha sido motivado, entre otras cosas, por la necesidad de incorporación de ambos
progenitores en el campo laboral, lo que lleva en algunas ocasiones a delegar esta función en espacios como las
guarderías, el sistema de educación preescolar y, finalmente, en la escuela. Sin embargo, este fenómeno no se
observa en todas las sociedades; existen aquellas donde la familia sigue siendo el núcleo formativo por excelencia.
Por otra parte, la mera consanguinidad no garantiza el establecimiento automático de los lazos solidarios con los
que se suele caracterizar a las familias. Si los lazos familiares fueran equivalentes a los lazos consanguíneos, un
niño adoptado nunca podría establecer una relación cordial con sus padres adoptivos, puesto que sus "instintos
familiares" le llevarían a rechazarlos y a buscar la protección de los padres biológicos. Los lazos familiares, por
tanto, son resultado de un proceso de interacción entre una persona y su familia (lo que quiera que cada sociedad
haya definido por familia: familia nuclear o extensa; familia monoparental o adoptiva, etc.). En este proceso se
diluye un fenómeno puramente biológico: es también y, sobre todo, una construcción cultural, en la medida en que
cada sociedad define de acuerdo con sus necesidades y su visión del mundo lo que constituye una «familia». 9
Primeras investigaciones[editar]
Desde el punto de vista de la «Filosofía social», el origen de la familia es tan antiguo como el de la humanidad. Ya
aparecía en muchas civilizaciones avanzadas mediante la estructura de la monogamia en la que el padre y la
madre, en mutua colaboración, tenían la autoridad por la que se regía la familia. 10 A mediados del siglo
XIX aparecieron una serie de corrientes con argumentos histórico-sociológicos que querían desterrar la forma de
familia antes indicada. Una fue la postura del «derecho maternal», que fija el parentesco jurídico por vía materna y,
sin embargo, deriva en modelos familiares que pasan del patriarcado al matriarcado hasta llegar al amor libre. La
segunda está basada en el «parentesco clasificatorio» que desarrolló L. H. Morgan, al que los prejuicios
evolucionistas que tenía le llevaron a desarrollar la evolución familiar según un esquema que iba desde
la promiscuidad, pasando por la familia cosanguínea, matriarcado, matriarcado por grupos, patriarcado poligámico
hasta llegar a la familia monogámica.11 Y, por último, la «ley de contracción familiar» de E. Durkheim, para el que lo
más importante es el «clan» y se desarrolla empezando por una familia débil, luego una familia con el matrimonio
como institución jurídica y, por fin, la familia actual que queda reducida a cónyuge e hijos menores. 12
Poco después fueron rechazadas estas tres exposiciones sobre la familia ya que estaban llenas de ideas
preconcebidas pues era patente que la familia monogámica era la más generalizada en los diferentes pueblos y
épocas1314 como se confirmó desde los pueblos de culturas primitivas como los fueguinos, pigmeos, bosquimanos,
etc, que todos han coincidido en la «elección» de la familia monógama para vivir, con igualdad entre mujeres y
hombres, reprobación del adulterio, cuidado de los hijos y, sobre todo, con completa libertad para vivir en ese tipo
de familia.15 Con estas y otras afirmaciones similares admitidas en años posteriores, la ciencia social actual afirma
que el origen de la familia que ya aparecía en el libro del Génesis;1-26 y ss; 2-18 y ss y posteriormente se
modificaron los caracteres de este tipo de familia en ciertas ocasiones. 16