TEMA ISABEL II
1. PROBLEMA SUCESORIO Y I GUERRA CARLISTA
1.1. Problema sucesorio
Durante el reinado de Fernando VII se produjo una crisis sucesoria, puesto que después de tres matrimonios
diferentes no consiguió tener descendencia, por lo que el trono carecía de heredero.
Al carecer de descendencia Fernando VII, el heredero durante su reinado pasó a ser su hermano menor el
infante Carlos María Isidro, que contó rápidamente con el apoyo del sector absolutista.
La situación da un giro cuando Fernando, en su cuarto matrimonio con María Cristina de Borbón, tiene a una
hija, Isabel (nace en 1830). Seis meses antes de que nazca Isabel, el rey, para asegurar el trono en caso de
que fuera niña, decide publicar la Pragmática Sanción, para permitir la sucesión al trono de una mujer (lo
que estaba prohibido por la Ley Sálica).
Carlos María Isidro no reconoce a Isabel como heredera al trono, pues considera despótica la Pragmática
Sanción.
Al morir Fernando VII en 1833, Isabel (tiene tres años) es proclamada reina bajo la regencia de su madre
María Cristina de Borbón.
A esta decisión se opone Carlos María Isidro, que publica el Manifiesto de Abrantes, donde mantiene sus
derechos dinásticos al trono de España. En este manifiesto, CªM.Isidrio considera ilegal la Pragmática
Sanción y reclama el trono se inicia así una guerra civil (I GUERRA CARLISTA) entre los partidarios de
Carlos María Isidro y los de Isabel II.
1.2. LA I GUERRA CARLISTA (1833-1840)
Fue la guerra que enfrentó a los defensores del absolutismo y del Antiguo Régimen (Carlos María Isidro)
contra los que querían iniciar un proceso de reforma liberal (Isabel II).
C.M.Isidro ya contaba con el apoyo de los absolutistas, por lo que la regente María Cristina de Borbón, para
asegurar el trono de su hija, no tiene más remedio que pedir el apoyo de los liberales, que en recompensa
van a reclamar el inicio de un proceso liberal en España.
Los bandos de la guerra:
a) Bando carlista:
- EL carlismo representa una ideología tradicionalista, conservadora y antiliberal. Bajo el lema “Dios, Patria
y Rey” (más tarde “Dios, Patria y Fueros”) se agrupaban los defensores de la legitimidad dinástica de
Carlos María Isidro.
- Defienden:
· El absolutismo
· La preeminencia social de la Iglesia la consideran defensora de la sociedad tradicional
· El mantenimiento del A.Régimen
· La conservación de un sistema foral particularista (los fueros)
- La base social del carlismo la componen miembros del clero y una gran parte de la pequeña nobleza
agraria. También contaron con una amplia base social campesina y cobraron fuerza en zonas rurales del
País Vasco, Navarra y parte de Cataluña, así como en Aragón y Valencia.
- Muchos de los carlistas eran pequeños propietarios empobrecidos, artesanos arruinados y arrendatarios
que desconfiaban de las reformas agrarias defendidas por los liberales, temían verse expulsados de sus
tierras y recelaban de los nuevos impuestos estatales.
b) Bando isabelino
- La causa isabelina contó desde sus inicios con el apoyo de una parte de la alta nobleza y de los
funcionarios, así como de un sector de la jerarquía eclesiástica.
- La necesidad de ampliar la base social para hacer frente al carlismo, hizo que la regente buscase el apoyo
de los liberales. De este modo, la burguesía y los sectores populares de las ciudades pasaron a defender
el trono para Isabel; a cambio, la regente tuvo que acceder a las demandas de los liberales que exigían el
fin del Antiguo Régimen.
EL DESARROLLO DE LA GUERRA
Los carlistas no pudieron contar inicialmente con un ejército organizado, y sus efectivos se agruparon en
grupos armados que actuaban según el método de guerrilla. Las primeras partidas carlistas se levantaron en
18333 por una amplia zona, cuyo foco más importante era País Vasco y Navarra. También se extienden oír el
norte de Castellón, el Bajo Aragón y el Pirineo, así como por las comarcas del Ebro en Cataluña.
Desde el punto de vista internacional, Carlos María Isidro contó con el apoyo de potencias absolutistas
(Rusia, Prusia, Austria), que le envían dinero y armas, mientras que Isabel II cuenta con el apoyo de potencias
favorables a la implantación de un liberalismo moderado (Gran Bretaña, Francia, Portugal).
La I Guerra Carlista se divide en dos etapas.
1. Primera etapa (1833-1835).
- Se caracteriza por la estabilización de la guerra en el norte y los triunfos carlistas, aunque éstos nunca
consiguieron conquistar una ciudad importante.
- El general Zumalacárregi, al mando de las tropas norteñas, logró organizar un ejército y conquistar
Tolosa, Durango, Vergara y Éibar, pero fracasó en la toma de Bilbao, donde muere, quedando los
carlistas privados de su mejor estratega.
- En la zona de Levante, los carlistas están más desorganizados, y en el norte de Cataluña se mueven
especialmente por la zona de los Pirineos.
2. Segunda etapa (1836-1840)
- En esta fase la victoria se decanta hacia el bando liberal, especialmente a partir del triunfo del general
Espartero en Luchana (1836), que puso fin al sitio de Bilbao.
- Los carlistas, faltos de recursos para financiar la guerra y conscientes de que no podían triunfar si no
ampliaban el territorio ocupado, deciden organizar expediciones a otros territorios. Intentan tomar
Madrid, pero fracasan, por lo que se repliegan al norte.
- Finalmente, la debilidad del bando carlista y la división entre ellos (entre los que querían un acuerdo con
los liberales y los partidarios de seguir la guerra) hace que se ponga fin al conflicto en el CONVENIO DE
VERGARA (1839), donde los carlistas firman la paz con el general Espartero.
- El acuerdo reconoce a Isabel como reina legítima y establece el mantenimiento de los fueros vascos y
navarros y la integración de los carlistas en el ejército real.
- Sólo algunas partidas carlistas continuaron resistiendo en algunas zonas hasta su definitiva derrota en
1840.
CONSECUENCIAS DE LA GUERRA CARLISTA
A nivel social: Fue un conflicto muy sangriento, por lo que generó un alto coste en vidas humanas. Se trató
de una guerra civil con un fuerte componente ideológico y de extrema violencia política.
A nivel político: dos consecuencias en el plano político van a marcar todo el reinado de Isabel II:
1. El triunfo del bando isabelino hizo que la monarquía terminase adoptando el modelo liberal. El
agrupamiento de los absolutistas en torno Carlos María Isidro convirtió a los liberales en el único apoyo
al trono de Isabel II. La Reina regente y luego su hija, sin ser favorables a los aspectos más radicales del
liberalismo, terminaron por abrazar esta causa, aunque siempre en su versión doctrinaria o más
conservadora.
2. Las guerras carlistas convirtieron a los militares en elementos fundamentales para la defensa del sistema
liberal, por lo que estos militares van a tener un papel fundamental a lo largo de todo el reinado
(política muy militarizada). Los generales, conscientes de su protagonismo e importancia, se
acomodaron al frente de los partidos liberales –moderado y progresista-, y se erigieron en árbitros de la
política, utilizando, además, el recurso del pronunciamiento.
A nivel económico: la guerra generó enormes gastos, empeoraron la pésima situación de la Hacienda,
heredada de todo el proceso de crisis del Antiguo Régimen con lo que supuso la Guerra de la Independencia
y la pérdida de las colonias americanas. Estas dificultades económicas motivaron las reformas liberales que
se hicieron durante la regencia de María Cristina, como la desamortización de Mendizábal.
EVOLUCIÓN DEL REINADO DE ISABEL II
LA MINORÍA DE EDAD: LAS REGENCIAS
REGENCIA DE MARIA CRISTINA DE BORBÓN (1833-1840)
Durante la regencia de María Cristina, a partir de 1833, es cuando se comienza a desmantelar el Antiguo
Régimen, con la consolidación de la propiedad individual y la configuración un Estado liberal.
María Cristina no era liberal, ni sus colaboradores tampoco, pero el estallido de la guerra civil carlista puso
en peligro el trono de su hijo, lo que le hizo acercarse al liberalismo.
Durante la regencia de Mª Cristina se dan dos fases:
1. Los primeros gobiernos de transición, con un liberalismo muy moderado: Cea Bermúdez y Martínez de la
Rosa
2. Un segundo momento con los progresistas en el poder: Mendizábal y Calatrava
El gobierno de Cea Bermúdez (1833-34)
- En su testamento, Fernando VII establecía la creación de un consejo de gobierno para asesorar a la
regente, que estuvo presidido por Cea Bermúdez y compuesto en su mayoría por absolutistas
moderados.
- Este primer gobierno era partidario del absolutismo, y proponía reformas muy pequeñas en la
administración, que no modificaban en realidad el sistema político.
- La única reforma importante en este momento es la división provincial de España, que quedó dividida en
49 provincias.
Gobierno de Martínez de la Rosa (1834-1835)
- Ante la falta clara de reformas políticas, los liberales y militares presionan a la regente para nombrar un
nuevo gobierno capaz de llevar a cabo las demandas de los liberales y del pueblo, que no querían seguir
bajo un Estado absoluto.
- Para ello, la regente nombra a Martínez de la Rosa (liberal moderado) como jefe del consejo de
gobierno, con el deber de crear un régimen constitucional.
- Martínez de la Rosa aprueba así el Estatuto Real de 1834, que en realidad no era una constitución, sino
una carta otorgada:
Se conceden grandes poderes a la Corona y no se menciona la Soberanía nacional
Se establece un sufragio censitario muy restringido (sólo puede votar en torno al 0,15% de la
población)
Las libertades son muy reducidas
- Este Estatuto Real no convence a los liberales, y las reformas se siguen considerando insuficientes por
parte del liberalismo se producen revueltas populares y finalmente los progresistas mediante unas
revueltas urbanas (quema de conventos, asaltos…) y la creación de unas Juntas revolucionarias redactan
unas proclamas pidiendo: la reunión de las Cortes, libertad de prensa, una nueva ley electoral, la
reorganización de la Milicia Nacional (Cortes de Cádiz).
Gobiernos progresistas de Mendizábal y Calatrava (1835-40)
- Ante esta situación, la regente llama a formar gobierno al liberal progresista Mendizábal (1835-36), que
será quien va a comenzar a desmantelar el Antiguo Régimen y a consolidar un estado Liberal.
- No obstante, surgen revueltas en muchas ciudades pidiendo el restablecimiento de la Constitución de
1812, y en 1836 tiene lugar un levantamiento de los sargentos de la Granja, donde se encontraba la
regente. Ante las presiones, accede a restablecer la Constitución de Cádiz, dimite Mendizábal y nombra
al progresista Calatrava como jefe de gobierno, pero manteniendo a Mendizábal como Ministro de
Hacienda.
- EL nuevo gobierno progresista va convocar unas Cortes extraordinarias para redactar una constitución
que adaptase la de 1812 a los nuevos tiempos.
- En junio de 1837 se aprueba finalmente una nueva constitución, LA CONSTITUCIÓN DE 1837:
Es de carácter progresista, aunque tiene importantes concesiones a los moderados.
Se inspira en la Constitución de 1812, y se mantiene el principio de soberanía nacional.
El poder legislativo recae en las cortes con el Rey.
Las Cortes son bicamerales: el Congreso de los Diputados, elegido por sufragio censitario y
directo; y el Senado, cuyos miembros son nombrados por el rey ESTAS DOS cámaras se
mantendrán hasta la actualidad
El poder ejecutivo recae en el rey, que ve reforzados sus poderes. Sus competencias son amplias:
veto de leyes, disolución del Parlamento, facultad de nombrar y destituir ministros.
Amplia declaración de derechos y libertades: libertad de prensa, de opinión, de asociación.
Religión: el Estado se compromete a mantener económicamente al clero mediante el llamado
presupuesto de culto y clero (debido a la Desamortización y a la supresión del diezmo); pero no
se prohíben otras religiones como en la const. de 1812.
Esta constitución fue ampliada en leyes posteriores: la ley de Imprenta (1836), que hace
desaparecer la censura previa, y la Ley Electoral (1837), que fija un sufragio censitario que
amplia de 0,15% (Estatuto Real) a un 2,4% el porcentaje de gente con derecho a voto (hombres
mayores de 25 años con un mínimo de 200 reales de contribución directa.
- Junto con la Constitución de 1837, en esta etapa, con Mendizábal como ministro de Hacienda, se lleva a
cabo el desmantelamiento del Antiguo Régimen mediante varias medidas:
La disolución del régimen señorial, ya iniciada en las Cortes de Cádiz. No obstante, aunque el
antiguo señor pierda las atribuciones jurisdiccionales, siguen manteniendo la propiedad de la
tierra, que los campesinos no pueden acreditar como propia.
La desvinculación de la propiedad con la supresión del mayorazgo, que significa el fin de los
patrimonios unidos obligatoriamente a una familia o institución. Ahora sus propietarios son
libres para poder venderlos en el mercado.
La desamortización de los bienes eclesiásticos, que permitió que las tierras de la Iglesia
entrasen en el mercado. Esto supuso la consolidación de la propiedad privada en manos de la
burguesía. (ESTO SE VERA DE FORMA MÁS AMPLIADA EN UN TEMA POSTERIOR)
Otras medidas:
Abolición de los privilegios de la Mesta
Libertad de arrendamientos agrarios y de precios.
Abolición de los privilegios gremiales
Reconocimiento de la libertad de industria y comercio
Eliminación de las aduanas interiores y abolición de los diezmos eclesiásticos
REGENCIA DE ESPARTERO (1840-43)
Transición entre la regencia de María cristina y la de Espartero:
Después de aprobarse la Constitución de 1837, se convocaron unas nuevas elecciones a Cortes en las que
ganaron los moderados. Estos moderados van a intentar, sin salirse del marco constitucional, derivar los
aspectos progresistas de la Constitución hacia aspectos con un carácter más moderado. Para ello, preparan
una Ley de Ayuntamientos (la Cortona tiene la facultad de nombrar a los alcaldes de las capitales de
provincia) y una nueva Ley Electoral mucho más restrictiva, así como limitar la libertad de imprenta.
Además, debido a la Desamortización de Mendizábal, los moderados plantean devolverle los bienes a la
Iglesia y reinstaurar el diezmo.
La Ley de Ayuntamientos provocó la disputa entre progresistas (que defendían la elección directa de los
alcaldes) y los moderados. La regente se pone del lado de los moderados, lo que provocó un movimiento
insurreccional progresista que obliga a María Cristina a dimitir.
Tras la marcha de la regente, se nombra como nuevo regente al general liberal Espartero, de gran
popularidad por ser quien había vencido en la Guerra Carlista.
La regencia de Espartero se caracterizó por un marcado autoritarismo
El gran conflicto de su regencia vino dado por la aprobación de un arancel librecambista que abría el
mercado español a los tejidos de algodón ingleses. La industria catalana textil se siente amenazada y se
produce un levantamiento en Barcelona (burguesía y clases populares). Espartero responde bombardeando
Barcelona, lo que hace que una buena parte de la población se sitúe en su contra.
Espartero cada vez contaba con menos apoyos, y finalmente los moderados aprovecharon el descontento
genero con el autoritarismo de Espartero y realizaron una serie de conspiraciones encabezadas por Narváez
y O’Donnell. En 1843 Espartero abandona la regencia en las Cortes proclaman mayor de edad a
Isabel II con 13 años.
LA MAYORÍA DE EDAD
LA DÉCADA MODERADA (1844-1854)
Una vez expulsado Espartero, las Cortes deciden proclamar a Isabel II mayor de edad con 13 años,
iniciándose así el reinado de su mayoría de edad.
Las elecciones de 1844 dieron el poder a los moderados, y se forma un nuevo gobierno moderado
presidido por NARVÁEZ.
En esta década se inicia un proceso de institucionalización del Estado liberal basado en los
principios del liberalismo moderado o doctrinario:
- Se pretende crear un Estado basado en el predominio del orden y la autoridad, combinando la
reforma política con férreas medidas represivas
- Se busca eliminar las aspiraciones revolucionarias de los progresistas de la etapa anterior
- El nuevo régimen se asentó sobre el predominio de la burguesía terrateniente, nacida de la
fusión entre antiguos aristócratas que aceptaron el liberalismo y la burguesía de propietarios.
- La Corona y gran parte del ejército se conviertes en los garantes más fieles de un sistema
liberal que falseaba los mecanismos electorales para asegurar el triunfo del partido del
gobierno, dejando al otro bando (progresistas) sin otra aspiración que la del pronunciamiento.
La institucionalización del nuevo Estado liberal se lleva a cabo mediante dos instrumentos: La
Constitución de 1845 (carácter moderado) y las leyes posteriores.
Constitución de 1845
- Vino a sustituir a la Constitución progresista de 1837, y supone un retroceso con respecto a
ésta.
- Se asienta en los principios del liberalismo doctrinario o moderado: se elimina el principio de
Soberanía nacional y se opta por la soberanía compartida entre el rey y las Cortes
- El poder ejecutivo reside en el rey, y se amplían sus competencias:
· Nombrar ministros
· Disolver las Cortes
· Vetar las decisiones y leyes de las Cortes
· Designar al Senado entre personalidades relevantes y de su confianza
- Se eliminan atribuciones del poder legislativo
- Las cortes son bicamerales: Congreso y Senado (el Senado es no electivo)
- Religión: la religión católica es declarada la oficial del Estado (confesionaldiad del Estado) y se
mantiene el presupuesto de culto y clero
- Se impulsa el centralismo: Los ayuntamientos y diputaciones provinciales quedan sometidos a la
Administración central
- En gran parte se mantiene lo que establece la Constitución de 1837 en cuanto a derechos y
libertades, pero se remite a leyes posteriores que fueron muy restrictivas:
· Un decreto de 1845 reguló la libertad de imprenta, que implica control del gobierno sobre la
prensa
· La ley electoral de 1846 plantea un sufragio censitario muy restringido (no superaba el 1%
de la población). Sólo tienen derecho a voto los mayores contribuyentes de cada localidad y
personas destacadas de la cultura, el ejército, la Administración y la Iglesia
Reformas de la década moderada
Reforma fiscal: el gobierno emprende una necesaria reforma fiscal con la Ley Mon-Santillán de
1845 para aumentar los ingresos de la Hacienda pública. En consecuencia:
· Se racionalizó el sistema impositivo
· Se centralizaron los impuestos en manos del Estado
· Se propició la contribución directa, basándose en la propiedad, sobre todo agraria
Para poner fin a la dispersión de leyes del Antiguo Régimen, se abordó la unificación de códigos: se
aprobó el Código Penal (1848) y se elaboró un proyecto de Código Civil, que recopilaba y
racionalizaba el conjunto de leyes anteriores (pero no se aprobó hasta años más tardes).
Reforma de la Administración pública: se reorganizan los cargos del Estado y se crea una ley de
funcionarios que regula su acceso.
Reorganización de la administración territorial, siguiendo criterios centralizadores, con el
fortalecimiento de gobiernos civiles y militares y de las diputaciones provinciales.
Poder municipal: se aprueba la Ley de Administración Local de 1845, que establece que los alcaldes
de los municipios de más de 2000 habitantes y de las capitales de provincias serían nombrados por
la Corona, mientras que un gobernador civil designaría a los alcaldes de municipios menores.
Se establece un sistema nacional de instrucción pública, que regula los distintos niveles de
enseñanza (educación elemental, secundaria y universitaria) y elaboraba los planes de estudio. La
Ley Moyano (1857), aproada más tarde, fue la gran primera ley de educación del país.
Se adopta un único sistema de pesos y medidas: el sistema métrico decimal
Se disuelve la Milicia Nacional (ligada a ciudades y provincias) y se crea un nuevo cuerpo de
seguridad: la Guardia Civil en 1844 (Duque de Ahumada), cuerpo armado con finalidades civiles
pero estructura militar, encargado del mantenimiento del orden público, sobre todo en el medio
rural.
Concordato con la Santa Sede: en 1851 se firma este acuerdo en el que se establece la suspensión
de la venta de los bienes eclesiásticos desamortizado y el retorno de los no vendidos. A cambio, la
Santa Sede reconocía a Isabel II y aceptaba la obra desamortizadora, mientras el estado se
compromete al sostenimiento de la Iglesia española (presupuesto de culto y clero) y al
reconocimiento del catolicismo como religión oficial. La Iglesia adquiere muchas competencias en
materia de educación.
La crisis del gobierno moderado
El paso de la Décadas Moderada al Bienio Progresista se debió a una crisis de los gobiernos moderados
causada por varios motivos:
Fueron gobiernos con poca estabilidad política: en 1846 hubo hasta tres gobiernos, y al año
siguiente cuatro.
Estos gobiernos actuaban de forma arbitraria y excluyente, manipulando las elecciones y
reduciendo la importancia del poder legislativo.
La vida política no se desarrollaba en las Cortes (Parlamento), sino alrededor de la corte y a partir
de la influencia de las distintas camarillas que buscaban el favor real o gubernamental, al margen
de la vida parlamentaria.
El autoritarismo se agudizó durante el gobierno de Bravo Murillo, que propuso una reforma
constitucional (1852) que transformara el Estado en una dictadura “tecnocrática”, con la posibilidad
de gobernar por decreto y suspender las Cortes, y restringía el censo electoral. (Esta propuesta
fracasó, pero hizo aumentar el descontento de las clases populares y dividió a los moderados.
Todo esto derivó en una revolución en 1854 que permitió que los progresistas llegaran al poder LA
VICALVARADA
EL BIENIO PROGRESISTA (1854-1856)
El Bienio comenzó con una revolución en 1854 y un golpe de Estado (“La Vicalvarada”) que triunfó
con el apoyo popular:
- Fue debido al autoritarismo del gobierno moderado, y a la marginación política que sufrieron
los progresistas durante diez años
- El golpe comenzó con el pronunciamiento de Vicálvaro, a cuyo frente estuvo el general
O’Donnell, quien funda un partido para cubrir el espacio de centro entre moderados y
progresistas (Unión Liberal)
- El levantamiento en Vicálvaro fracasó, pero los rebeldes se reagruparon y publicaron el
Manifiesto de Manzanares (redactado por Cánovas del Castillo), donde se exigía el
cumplimiento de la Constitución de 1845, el respeto al poder legislativo, una reforma de la ley
electoral, la reducción de impuestos y la restauración de la Milicia.
- Al levantamiento se unen jefes militares y grupos civiles que protagonizan levantamientos en
diversas ciudades.
La reina se ve obligada a dar el poder a los progresistas, con Espartero como nuevo jefe de gobierno
y O’Donnell como ministro de guerra.
Se convocan nuevas elecciones a Cortes, con un sufragio menos restrictivo, lo que supuso una
mayoría progresista en el Parlamento, donde aparecen por primera vez algunos diputados
demócratas (una escisión de los progresistas que defendía el sufragio universal masculino).
El nuevo gobierno intentará restaurar los principios del progresismo, con una serie de reformas:
1. Se restaura la Milicia Nacional
2. Ley Municipal que permite la elección directa de los alcaldes
3. Se prepara una nueva Constitución (1856), conocida como la Non-nata, que no llega a ser
promulgada, pero que introducía novedades como la libertad de culto y la elección del Senado.
4. Una serie de reformas ECONÓMICAS, que serán las más importantes y que buscaban impulsar
el desarrollo económico e industrial del país:
- La Ley de Desamortización civil del ministro Madoz (1855), que afectó a los bienes del Estado,
de la Iglesia, de las órdenes militares y sobre todo de los ayuntamientos (bienes comunales)
- Ley General de Ferrocarriles (1855): la construcción de las líneas de ferrocarril se financió en
gran parte con los ingresos recaudados con la Desamortización de Madoz. Esta ley regulaba la
ejecución del ferrocarril y ofrecía amplios incentivos a las empresas que intervinieran en ella,
sobre todo beneficiando a capitales extranjeros, que acudieron en abundancia al mercado
español.
- Se pone en marcha el sistema de telégrafo
- Se amplía la red de carreteras
- Se fomenta el crecimiento de las sociedades por acciones y de la banca (Ley de Sociedades
Bancarias y Crediticias, 1856)
La crisis del Bienio progresista
- Las medidas del bienio no remediaron la crisis de subsistencias, que provocó revueltas
populares en 1854 y un clima de conflictividad.
- En Cataluña la situación económica (alza de precios como el del trigo, malas cosechas..) produjo
huelgas obreras en 1855. Los trabajadores pedían: reducción de impuestos de consumos,
abolición de las quintas, la mejora de salarios y reducción de la jornada laboral.
- El malestar social provocó también un importante levantamiento campesino en tierras
castellanas.
- El gobierno aprueba la Ley de Trabajo, que introduce algunas mejoras y permite las
asociaciones de obreros, pero finalmente, ante el aumento de la conflictividad, Espartero
termina dimitiendo y la reina confió el poder a O’Donnell, que reprimió duramente las
protestas.
LOS GOBIERNOS UNIONISTAS (1856-1863)
- Hasta 1863 hay una etapa de estabilidad política, en la que se vuelve a la Constitución
moderada de 1845.
- Características de este período:
Una política exterior muy activa, que buscaba el prestigio internacional. Para ello se llevan a cabo
tres campañas de carácter internacional:
1. Expedición a Indochina (1858-63) en colaboración con Francia, motivada por el deseo de
castigar una matanza de misioneros. Los franceses fueron los beneficiados, pues inicaron la
penetración colonial allí.
2. Intervención en México (1862) junto a franceses y británicos para exigir al gobierno mexicano
el cobro de la deuda atrasada.
3. Campañas militares de Marruecos (1859-1860) motivadas por disputas fronterizas. Se saldan
con el triunfo en Tetuán y Castillejos, donde adquiere prestigio el militar Prim. La Paz Wad-Ras
permite a España incorporar nuevos territorios (Ifni) a la Corona y ampliar la pasa de Ceuta.
Gracias a las reformas del bienio anterior, se sigue impulsando el desarrollo económico.
Crisis de los gobiernos unionistas:
Finalmente en 1863 se evidencia la descomposición interna de la coalición gubernamental, y
comienza una rápida sucesión de gobiernos inestables.
El unionismo fue incapaz de afrontar la oposición de los moderados y la propia Corona.
Continúan loas levantamientos campesinos
- Finalmente, O’Donnel dimite y la reina entrega de nuevo el poder a los moderados.
LOS ÚLTIMOS GOBIERNOS MODERADOS (1863-1868): DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA
ISABELINO
- Los años transcurridos entre 1863-1868 supusieron el retorno de Narváez al poder y el
restablecimiento de los antiguos principios del moderantismo.
- Este período estará marcado por una tendencia cada vez más conservadora y autoritaria.
- Causas de la descomposición del sistema isabelino:
El moderantismo impuso de nuevo la forma autoritaria de gobierno, al margen de las Cortes y de
todos los grupos políticos.
Este gobierno ejerció una fuerte represión sobre sus opositores, y los progresistas acusan a la
Corona de entorpecer el funcionamiento de las instituciones y promover formas de gobierno
dictatoriales
En 1866 tiene lugar una sublevación del cuartel de San Gil, que cuenta con el apoyo de progresistas
y demócratas y supuso un levantamiento popular en Madrid. La sublevación acabó con 66
fusilamientos y más de mil prisioneros ANTE ESTO, la oposición (unionistas, progresistas y
demócratas) se unen para hacer frente a la Corona.
Otra importante revuelta había sido la sucedida en la Noche de San Daniel (1865), donde los
estudiantes fueron reprimidos por la Guardia Civil (9 estudiantes muertos). Estos sucesos
indignaron a la opinión pública y aumentaron la impopularidad de Narváez.
La situación del gobierno empeora a raíz de la crisis de subsistencias iniciada en 1866, que provocó
el aumento de precios y el malestar popular.
A todo esto, hay que sumar la cada vez mayor impopularidad de Isabel II por los rumores sobre su
vida privada, muchos de ellos plasmados en la controvertida obra Los Borbones en pelota
ANTE ESTA GRAVE SITUACIÓN, LOS PARTIDOS DE LA OPOSICIÓN (PROGRESISTAS, DEMÓCRTADAS Y
MÁS TARDE UNIONISTAS) DECIEN CONSPIRAR PARA DERROCAR A LA REINA Y FIRMAN EL PACTO DE
OSTENDE, QUE DARÁ PIE A LA REVOLUCIÓN GLORIOSA DE 1868, TRAS LA CUAL LA REINA ACABA
EXILIÁNDOSE
ESTA REVOLUCIÓN DARÁ LUGAR A UN NUEVO PERÍODO: SEXENIO DEMOCRÁTICO